29 de mayo de 1920: se logra por primera vez la participación y representación del estudiantado en la Escuela Facultativa de Medicina

Ruinas de la Escuela Facultativa de Medicina después del terremoto de 1917-18.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Contrario a la opinión popular de que la Universidad de San Carlos de Guatemala es una entidad tricentenaria y que siempre ha sido autónoma, laica y ha estado identificada con las causas populares, la realidad es que la institución ha sufrido profundas transformaciones que han obedecido a las circunstancias politicas y sociales del momento.  En sus primeros doscientos anos de existencia era una institución católica; luego de la independecia fue clausurada y sustituida por una Academia de Estudios, la cual a su vez fue clausurada para restituir a la antigua universidad católica. Tras la Reforma Liberal de 1871, fué disuelta y sustituida por varias Escuelas Facultativas laicas, dependientes del ministerio de Instrucción Publica, con total control del presidente de turno.  Eso si, lo que todas estas diferentes instituciones tuvieron en común es que estuvieron abiertas únicamente para un puñado de estudiantes varones de las élite de la sociedad guatemalteca, con contadas excepciones.

Incluso hubo casos en que fue modificada como parte del servilismo de la sociedad guatemalteca hacia el presidente, y fue así como el 2 de mayo de 1918, en medio de las ruinas que dejó en la Ciudad de Guatemala los terremotos de 1917-18, se creó la Universidad Nacional con el nombre de Universidad “Manuel Estrada Cabrera”, aglutinando en ella a las hasta entonces independientes Escuelas Facultativas de Medicina y Farmacia, de Derecho y Notariado, y de Ingeniería.  Esta Universidad funcionó bajo la estricta dirección del presidente en todos los aspectos, desde la admnistración, pasando por el nombramiento de decanos y catedráticos, y llegando incluso hasta a la disciplina de los estudiantes.

Cuando Estrada Cabrera fue derrocado tras la Semana Trágica de abril de 1920, fue sustituido por Carlos Herrera, quien había sido un eterno diputado por Santa Lucía Cotzumalguapa en la Asamblea Legislativa del gobierno de 22 años de don Manuel y quien llegó al poder gracias a un pacto entre los conservadores del Partido Unionista y los cabreristas que traicionaron al presidente cuando vieron su causa perdida.

En reconocmiento a su participación en el derrocamiento del expresidente, Herrera les otorgó a los estudiantes el edificio de la escuela “Manuel Cabral” para que establecieran allí la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) el 22 de mayo de 1920 y también una biblioteca costeada por el Estado.

El 1 de mayo de 1920 se reorganizó la Juventud Médica, indicando que estaban “libres ya del obstáculo que por tantos años ahogara toda tentativa de asociación, por muy inocentes fines que se persiguieran“.  Las otras facultades siguieron el ejemplo y establecieron la Universidad Popular, la cual era una especie de extensión universitaria para instruir a los obreros que habían participado en la lucha contra Estrada Cabrera y que antes no tenían acceso a la educación.

El 29 de mayo de 1920 se logró por primera vez la participación y representación del estudiantado en los problemas universitarios cuando se creó la nueva directiva de la Facultad de Medicina y el Instituto Dental Anexo de la siguiente forma:

  • Consejo Universitario
  • Mesa Directiva
  • Junta Directiva Estudiantil

La Universidad Nacional siguió funcionando de la misma forma que la Universidad “Estrada Cabrera”, aunque sin el nombre de don Manuel hasta que en 1924 el presidente de facto José María Orellana la disolvió y decretó una reforma a la Ley Organica de instrucción pública en la que la Universidad quedó como la “institución encargada de los estudios facultativos y del fomento y vigilancia de los establecimietos destinados a la educación“.

Esta definicion ambigua se mantuvo hasta que el presidente Lázaro Chacón, por medio del decreto 953 del 27 de septiembre de 1927 creó la Universidad Nacional bajo la responsabilidad del Ministerio de Educación Pública, la cual tendría entidad jurídica y autonomía suficiente dentro del organismo del estado para “el fomento, desarrollo y divulgación de las ciencias, letras y artes en todas sus manifestaciones“.  Ademas de aglutinar las facultades existentes, se creó la Facultad de Humanidades.

Este nuevo sistema no duró mucho: el 7 de mayo de 1931 el gobierno del general Jorge Ubico derogó la ley orgánica de la Universidad, le retiró la poca autonomia que tenía y disolvió la Facultad de Humanidades pues esta solamente formaba “vagos políticos” que no iban a ser tolerados en su régimen.  Ubico estableció un Consejo Superior Univesitario formado por el Rector, el Secretario y los decanos de las escuelas facultativas, en el cual el Rector era nombrado por el presidente y solamente éste podía removerlo de sus funciones.

BIBLIOGRAFIA:

 

26 de mayo de 1794: nace el doctor Mariano Galvez, quien fuera prócer de la Independencia y Jefe de Estado de Guatemala de 1831 a 1838

 

 

Escuela Facultatitva de Derecho y Notariado del Centro en 1907. Actualmente es el Museo de la Universidad de San Carlos y auí están sepultados los restos del Dr. Mariano Galvez. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Cuando el doctor Mariano Gálvez estaba recién nacido fue abandonado en una canasta frente a la casa del sacerdote Toribio Carvajal, quien lo llevó a entregó en la casa de Gertrudis de Gálvez, cuya familia familia lo adoptó, le dio su apellido y educación. El nacimiento del Dr. Gálvez pudo haber ocurriedo ya sea el 29 de agosto de 1790 o el 26 de mayo de 1794, pero no se ha determinado con exactitud.

Gálvez estudió en el Colegio San José de los Infantes y luego en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos, en donde obtuvo su doctorado en leyes el 16 de diciembre de 1819. Su nombre principió a mencionarse en las reuniones políticas previas a la firma del acta de independencia el 15 de septiembre de 1821, cuando era consejero del Capitan General Gabino Gaínza. Durante los primeros años de la vida independiente, estuvo más ligado al Partido Conservador, e incluso fue de los entusiastas propulsores de la Anexión de Centroamérica a México luego de la independencia. Pero luego cambió al bando liberal, aunque los criollos liberales fiebres de la época le tuvieron aversión y desconfianza, y siempre lo consideraron, como un acomodaticio que había dejaba el bando de los serviles, en donde mejor encajaba, según ellos.

En 1825 se instaló el primer Congreso Federal, y Gálvez fue nombrado como su primer presidente; era tal su prestigio, que el presidente federal Manuel José Arce lo miraba con recelo, e intentó enviarlo a comisiones diplomáticas en el extranjero, pero Gálvez siempre logró evitar el destierro indirecto.​ Posteriormente, cuando ya Arce y los Aycinena habían sido desterrados de Centroamérica por el general Francisco Morazán, la Asamblea Nacional de Guatemala convocó a elecciones para el Estado de Guatemala, resultando electo José Francisco Barrundia. Sin embargo, éste no aceptó la elección por ya estar comprometido como Senador en la Asamblea. Tras darse esta situación, el 24 de agosto de 1831 la Asamblea eligió al Dr. Gálvez como Jefe del Estado de Guatemala quien también declinó la elección pero, no teniendo cargo alguno en el gobierno, la Asamblea lo obligó a tomar el cargo.

Gálvez gobernó el Estado de Guatemala a la sombra de la influencia de José Francisco Barrundia, quien se consideraba el adalid de los liberales y nunca confió en Gálvez. De hecho, Barrundia tuvo numerosos desaciertos que llevaron al partido liberal al colapso, siendo los principals la institución del tributo personal de los indígenas, la implementación del Código de Livingston (que enardeció a los campesinos indígenas en contra del gobierno) y pedirle ayuda al general guerrillero Rafael Carrera para derrocar a Gálvez.

Si bien Gálvez es considerado como un ejemplo de demócrata, la verdad es que para mantenerse el poder no tuvo problemas en establecer una política de tierra arrasada en el oriente del Estado para tratar de impedir el avance los guerrilleros campesinos comandados por Carrera.

Gálvez dejó el país tras su derrocamiento y vivió tranquilamente en México hasta su muerte. En Guatemala, su familia pasó penurias, e incluso uno de sus hijos murió en la más absoluta miseria siendo portero de una de las salas de apelaciones en la Ciudad de Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

24 de mayo de 1869: el Mariscal Vicente Cerna inaugura su segundo período presidencial

Iglesia del Cerrito del Carmen hacia principios del siglo XX.  El área seguía muy similar a la época en que Cerna juró para su segundo período presidencial.  Fotografía de Juan José de Jesús Yas.

Cuando el general Rafael Carrera fue nombrado presidente vitalicio en 1854, tuvo la prerrogativa de elegir a su sucesor, y Carrera eligió al Mariscal Vicente Cerna con quien había sido compañero de armas desde su época de guerrillero.

Tras la muerte de Carrera en 1865, el primer período del Mariscal Cerna había sido una continuación del gobierno del extinto presidente vitalicio, pero las circunstancias imperantes exigían un nuevo gobernante, ya que Cerna era muy honrado y muy moralista, pero no tenia la capacidad suficiente para enfrentarse a los criollos liberales.  Llegado el momento de convocar a elecciones, los miembros de la Cámara de Representantes (como se le llamaba al Congreso de la República en aquellos años) tenían la opción de elegir al Mariscal José Víctor Zavala, quien también había sido correligionario de Carrera, pero quien además había estudiado en la Universidad y en el extranjero y había retornado de Nicaragua cubierto de gloria tras vencer al filibustero William Walker.

Pero el 17 de enero de 1859, luego de asistir a una misa para recibir la “inspiración del Espíritu Santo“, los diputados votaron y eligieron al Mariscal Cerna con 31 votos, contra 21 que recibió Zavala. Sin quererlo, habían dado la estocada final al régimen conservador en Guatemala.

La ceremonia de juramentación se llevó a cabo el 24 de mayo en la sede la Cámara de Representantes, cuyo presidente era el señor Juan Matheu, un ciudadano español radicado en Guatemala y quien había estado en el puesto desde la época del general Carrera. Además de los diputados, estaban los miembros del Consejo de Estado, la Corte de Justicia, el Ayuntamiento, el Claustro de la Universidad, y el Consulado de Comercio.  Y también estaban las autoridades eclesiásticas, principiando por el arzobispo metropolitano, y su corte que incluía a los estudiantes del Seminario, y  los colegios de Infantes y Clerical; y los frailes de las órdenes regulares. Por su parte, Cerna hizo su ingreso al recinto acompañado del Corregidor del departamento, del Mayor General del Ejército y de los miembros de su Estado Mayor.

De acuerdo a lo indicado por la constitución vigente en la época, el arzobispo tomó el juramento al presidente y luego de los discursos de ley, salieron en comitiva hacia la Catedral en donde se celebró un Te Deum con motivo del magno acontecimiento.

Aquella sería la última gran celebración de los conservadores guatemaltecos, ya que un poco más de dos años después, Cerna caía derrotado por la Revolución Liberal el 30 de junio de 1871 y se tenia que ir huyendo del país en lomo de mula y con solamente veinte pesos en el bolsillo.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

21 de mayo de 1890: la aldea Petzal Grande es segregada de Colotenango y elevada a la categoría de municipio con el nombre de “San Rafael”

La cabecera del departamento de Huehuetenango en la época en que se creó el municipio de San Rafael Petzal.  Imagen tomada de la revista oficial “La Locomotora“.

El municipio de San Rafael Petzal es el más pequeño de los municipios del departamento de Huehuetenango. Fue establecido como municipio el 21 de mayo de 1890 por el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, de acuerdo al siguiente decreto gubernativo:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 21 de mayo de 1890.

Vista la solicitud de la aldea de Petzal Grande, relative a que se le segregue de la jurisdicción municipal de Colotenango, en el departamento de Huehuetenango, para constituir un nuevo pueblo con el nombre de San Rafael, anexándole algunas aldeas de aquel municipio:

APARECIENDO:

Del informe del Jefe Político respectivo:

Que si bien esa aldea no reune el número de habitants que exige el inciso 1.° del artículo 4.° del decreto número 242, sí reune las otras condiciones que establecen los incisos 2.° y 3.° del propio artículo:

Que la aldea de Petzal Grande es considerablemente rica en sus producciones agrícolas y tiene un regular edificio para las oficinas públicas y para las escuelas de ambos sexos, contando además con los elementos necesarios para sostenerse por sí y attender a sus necesidades;

CONSIDERANDO:

Que, según el propio informe del Jefe Político, el pueblo de Colotenango no sufrirá ningún perjuicio con la segregación de las aldeas que formarán el nuevo municipio; el Presidente de la República, de conformidad con lo pedido por el Fiscal del Gobierno,

ACUERDA:

  1. Segregar de la jurisdicción municipal de Colotenango las aldeas de Petzal Grande, Petzal Chico, Quijolá, Shemal, Barranca Grande, Ixconlaj, el Granadillo, La Vega, Ical y Manzano, que constituirán un nuevo pueblo con el nombre de San Rafael, cuyo centro será Petzal Grande; determinando la extensión de este distrito municipal: al Poniente, el arroyo Shemal; al Sur, el límite con el pueblo de Santa Bárbara; al Oriente, el límite con el pueblo de San Sebastián Huehuetenango, y al Norte, el límite con los pueblos de San Juan Atitlán y Santa Isabel.
  2. Comisionar al Jefe Político de Huehuetenango para que dicte todas las medidas que conduzcan al cumplimiento de esta disposición.

Comuníquese.

  • Manuel Lisandro Barillas
  • Anguiano

El 17 de octubre de 1933 la aldea Shemal fue desintegrada del municipio de San Rafael Petzal y reintegrada al municipio de Colotenango.  Poco después, para afrontar los graves efectos económicos de la Gran Depresión, el gobierno del general Jorge Ubico implementó varias medidas de austeridad, que incluyeron la simplificación de la administración del territorio de la República en 1935. Como parte de este esfuerzo, los municipios de San Rafael Petzal y San Gaspar Ixchil fueron integrados como aldeas al municipio de Colotenango, aunque en el 1947 el gobierno del Dr. Juan José Arévalo los categorizó nuevamente como municipios.

BIBLIOGRAFIA:

 

19 de mayo de 1828: el ex-presidente de la República Federal de Centro América, Manuel José Arce, es obligado a solicitar un salvoconducto para poder salir del Estado de Guatemala

Así lucía la Antigua Guatemala en 1827, cuando Arce se retiró del gobierno.  Pintura de George Ackerman.

El declive del general Manuel José Arce inició tras el desastre de las tropas a su mando en Milingo el 18 de mayo de 1827.  En tan solo un año fue obligado a dejar el mando supremo del ejército federal,  la Asamblea le aceptó la renuncia al cargo de presidente y se retiró a la Antigua Guatemala.

Ya en la Antigua, quiso recuperar el poder y así lo solicitó a la Asamblea, pero ésta no lo aceptó de Vuelta, dejando en su lugar a Mariano de Beltranena, quien había sido su vicepresidente.  Desalentado por este nuevo fracaso, Arce decidió dejar Guatemala y regresar a El Salvador, su estado natal, en donde intentaría reconciliarse con los criollos liberales.

En el camino hacia El Salvador, se encontró con un mercenario español de apellido Monge, quien montaba guardia en los caminos junto con su escolta por órdenes del gobierno federal.  Tras una tarde de amena conversación ambos personajes se despidieron y cada quién siguió su camino.  Pero al día siguiente, cuando Arce había retomado el camino hascia El Salvador, se aparecieron nuevamente los hombres de Monge, pero esta vez, exigiéndole que les presentara su pasaporte para poder continuar su camino.

Arce quedó estupefacto ante tal solicitud, no solamente porque él era el expresidente de la República Federal, sino porque ya habían matenido una larga conversación con Monge el día anterior.  Cuando se dió cuenta de que no se trataba más de que una maniobra de los miembros de la Asamblea para humillarlo, Arce mandó a uno de sus sirvientes de regresó a la Ciudad de Guatemala para que le consiguiera un salvoconducto para poder continuar su camino.

Aunque el sirviente cumplió con su encargo lo más rápido que pudo, Arce se vió oibligado a pernoctar en una causcha abandonada mientras esperaba, mientras escuchaba las burlas de Monge sobre su situación.  Finalmente, obtuvo el salvoconducto y pudo continuar su camino, pero ya nunca se recobraría de aquella humillación.

BIBLIOGRAFIA:

18 de mayo de 1827: el presidente de la República Federal de Centro América, Manuel José Arce intentó atacar la plaza de San Salvador con 2000 efectivos, pero es derrotado y expulsado de El Salvador

Retrato del General Presidente Manuel José Arce. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la Independencia pacífica en 1821 y el fiasco de la efímera anexión al Imperio de Agustín de Iturbide, se formaron las Provincias Unidas del Centro de América y luego la República Federal de Centro América; pero para entonces la animosidad entre criollos conservadores y liberales era cada vez mayor y no tardó en desencadenarse la Guerra Civil Centroamericana entre ambos bandos. Puede decirse que la caída del gobierno de la República Federal de Centro América que se produjo luego de la invasión del general Francisco Morazán a Guatemala en 1829, tuvo su origen en la derrota que sufrió el general presidente Manuel José Arce en San Salvador el 18 de mayo de 1827. Dicha derrota la sufrió el presidente debido a su inexperiencia y su afinidad por los salvadoreños, ya que él era oriundo de ese Estado, lo que hizo que su tropa y oficialidad desconfiara de él e incluso desertara tras la derrota. Reproducimos a continuación cómo describe aquella debacle Miguel García Granados, quien peleó para el ejército guatemalteco en aquella oportunidad:

“El 17 de mayo salieron los salvadoreños de sus fortificaciones al mando de Don Tomás Alfaro, que no es military, y bajo la dirección de Saget. Cuando los dos ejércitos estuvieron a la vista, los salvadoreños se creyeron perdidos y lo estaban realmente: se recurrió a la perfidia, engañaron al Presidente con proposiciones de paz, el General salvadoreño pasó al campo del Presidente, y este le dictó un acomodamiento impracticable y peligroso: los dos ejércitos debían entrar juntos en San Salvador aquel día, y juntos, sin contar con el Vice-Jefe de aquel Estado, ni con autoridad alguna fuera de los militares, se daría el decreto de convocatoria para el Nuevo Congreso, segun los preliminaries de Nejapa. Alfaro sólo quería ganar tiempo para retirarse en seguridad, y ofreció al Presidente que iba a conferenciar con sus jefes y oficiales y que contestaría en el acto: la respuesta tardó en llegar, y se observó que los salvadoreños comenzaban a deslizarse, sin hacer la señal convenida de la negativa, que era un tiro de cañón: el Presidente en vez de atacarlos, envió un ayudante a requerir por la respuesta; entonces pasó Saget al campo del Presidente para excusar a su general, porque no había podido reducer a los oficiales a resolver sin el Gobierno: ofreció dar la respuesta al día siguiente, y el Presidente se dió por satisfecho con amanezarlos que en caso contrario atacaría la ciudad el 18.”

“Desde entonces comenzaron a disgustarse la oficialidad y tropas guatemaltecas: creyeron que el Presidente había renunciado a la victoria por ahorrar desgracias a sus paisanos: las opinions vulgares fueron menos favorables a Arce; él no había consultado en esta vez ni con su Segundo el general Cáscaras; poco antes, por una providencia de economía, él mismo en una restive general había dejado a las tropas sin más que una parade por plaza, y el soldado creyó que se le quería entregar al enemigo: la amenza de atacarlos otro día, fue pública, y el vulgo de la tropa lo interpretó como un aviso.”

“Y lo fué en efecto, bien que no haya sido esa la intención de Arce. Pero lo que debía haber causado peor efecto en el ejército ha debido ser el no haber atacado al enemigo el 17 y permitido que se retirase sano y salvo. La superioridad de la tropa federal sobre la salvadoreña era tal, que con la mitad de la fuerza que tenia Arce era segura la Victoria, y conseguida ésta la reistencia que podrían oponer los salvadoreños habría sido nula, y la guerra quedaba concluida. Tuvieron, pues razón la oficilidad y tropa de irritarse, y desde este momento, desconfiar de Arce. ¡Cómo es que los salvadoreños cometieron la torpeza de salir de sus atrincheramientos y presenter batalla al ejército federal, es lo que no tiene explicación, y la única que yo me doy a es que en nada comete la inexperiencia mayors desaciertos y torpezas, que en la guerra!”

Arce intentó tomar San Salvador a través de un foso de grandes dimensiones que detuvo a sus fuerzas, pues no llevaban materiales para terraplenarlo. Y, según cuenta García Granados, “el Presidente colocó las tropas a su orilla el tiempo necesario para llenarlo de cadáveres”. El presidente trató de mandar cargar la cabellería contra las trincheras y los fosos, y cuando vio que no se podia avanzar alguien le dijo “¡Llénenlo de hombres y caballos!”, pero Arce ordenó la retirada por ser imposible salvar el foso. A las cinco y media de la tarde “el reducto deApopa resonaba con los quejidos de más de doscientos heridos, más de cien muertos quedaron en Milingo. No todo el ejército pudo entrar en acción, pero en la retirada, desertó mucha parte de él, y con las bajas de muertos y heridos, podia calcularse un total de quinientos o seiscientos hombres; así, quedaba reducido como a mil cuatrocientos. Cuando el General Presidente ordenó la retirada se habían agotado las municiones y esta fue otra falta, porque no debió emprenderse el ataque sin tenerlas de sobre. Esto obligó al Presidente a retirarse de Apopa en la noche misma del 18 de mayo”.

BIBLIOGRAFIA:

 

17 de mayo de 1920: el presidente Carlos Herrera reorganiza la estructura del Ejército y nombra al general José María Orellana como Jefe del Estado Mayor

 

El gabinete del presidente Carlos Herrera luego de la sustitución del general Felipe Pereira por el general Rodolfo Mendoza en la cartera de Guerra.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el derrocamiento del licenciado Manuel Estrada Cabrera en abril de 1920, el presidente nombrado por la Asamblea Legislativa, Carlos Herrera trató de tomar en sus manos los problemas que más inestabilidad e intranquilidad causaban en el país; sin embargo, su campo de acción estaba muy limitado, ya que llegó al poder luego de que los conservadors del Partido Unionista y los liberales cabreristas llegaron a un acuerdo sobre su presidencia, y nombraron a sus ministros de estado, la mayoría de ellos cabreristas.

En esos momentos, una de las situaciones más apremiantes era la inestabilidad del ejército, ya que había insistentes alarmas de conspiraciones e intentos de golpe de estado. En primer lugar, por acuerdo gubernativo del 2 de mayo de 1920, Herrera clausuró la Academia Militar que Estrada Cabrera había instituido en sustitución de la Escuela Politécnica tras el atentado de los cadetes de 1908, y reorganizó la antigua Escuela, con el reglamento original de 1873.  Luego, el 17 de mayo de 1920, aplicando en la reestructuración del ejército los reglamentos emitidos en 1887 y 1897, reorganizó el Estado Mayor y lo puso bajo el mando del general José María Orellana; por otra parte, nombró al general Felipe S. Pereira como Secretario de la Guerra, siguiendo la costumbre que se utilizaba en aquella época de que  en el Ministerio de la Guerra permanecieron los militares “de línea” (es decir, los militares que no habían cursado estudios y ascendían por su longevidad en el servicio) y en el Estado Mayor los oficiales profesionales o de escuela. Por último, en septiembre de ese mismo año, el presidente Herrera decretó el incremento de los salarios de toda la institución, desde generales de división hasta los soldados rasos.

Pereira era un hombre de carácter impulsivo y poco después de ser nombrado recibió informaciones sobre unas reuniones sospechosas que se estaban llevando a cabo en la casa del licenciado José María Reina Andrade, a la que acudían varios oficiales de alta graduación, entre ellos los generales José María Lima, José María Orellana, Jorge Ubico Castañeda y Antonio Méndez Monterroso. Pereira ordenó que arrestaran a los sospechosos de inmediato, y el Director de la Policía, al recibir la orden consultó con el Jefe del Castillo de San José, quien de inmediato alertó a los liberales cabreristas, quienes convencieron a Pereira que dejara sin efecto la orden. Herrera, al enterarse del incidente, inmediatamente destituyó a Pereira y nombró en su lugar al general Rodolfo A. Mendoza, Jefe del Castillo de San José y afín a los liberales cabreristas.

Sin saberlo, Herrera había dejado en libertad a quienes lo derrocarían el 5 de diciembre de 1921 con instrucciones de la United Fruit Company.

BIBLIOGRAFIA: