17 de octubre de 1888: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas crea el municipio de Santa Cruz Barillas en Huehuetenango, desmembrándolo del de Santa Eulalia

Retrato del general Manuel Lisandro Barillas, quien gobernó a Guatemala de 1885 a 1892.  Fue el único president liberal que entregó el poder a su sucesor tras la celebración de elecciones. Este retrato se conserva en el Museo Nacional de Historia.

Luego del triunfo de la Revolución Liberal de 1871, los ex-militares de la región y varios pobladores exigieron las tierras bajas de Santa Eulalia.  Esta petición fue aprobada y los territorios reclamados fueron desintegrados de Santa Eulalia para formar Santa Cruz Barillas el 17 de octubre de 1888, ya durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas.

El decreto de fundación de poblado dice: Vista la solicitud de los vecinos de las aldeas Nucá, Cheque, Lauconde, Ballí, Coxtac y Santa Cruz Yalmox, pertenecientes a la jurisdicción de Santa Eulalia en el departamento de Huehuetenango, relativa a que se les erija un pueblo independiente del de Santa Eulalia, bajo el nombre de Barillas.

200 caballerías son otorgadas por la municipalidad de Huehuetenango para la creación del municipio, según finca N.°1160 folio 219 del libro 14 de Huehuetenango, de la cual se desmembrarían 50 lotes de 4 caballerías y fracción cada uno, de los cuales al casco urbano le corresponde el lote N.° 19 y colinda al norte con el lote N.° 18 al oriente con el lote N.°22 al poniente con el lote N.°2 y al sur con el lote N.° 20.

Posteriormente, la frontera entre el nuevo municipio y México fue establecida definitivamente en 1896, cuando se concluyeron los trabajos de la Comisión de Límites, basada en el tratado Herrera-Mariscal que suscribió el gobierno de J. Rufino Barrios con el gobierno mexicano del general Porifirio Díaz.

BIBLIOGRAFIA:

6 de septiembre de 1882: el presidente interino José María Orantes acepta la renuncia del embajador en Estados Unidos, Lorenzo Montúfar, quien se oponía a que el presidente Barrios renunciara al reclamo de Chiapas y Soconusco

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Fronteras de Guatemala antes del Tratado Herrera-Mariscal por el que el gobierno de Barrios renunció a sus reclamos sobre Chiapas y Soconusco.  En los retratos: el general Barrios (arriba) y el licenciado Lorenzo Montúfar.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1882, el licenciado Lorenzo Montúfar había sido nombrado como Ministro Plenipotenciario en Washington para tratar el asunto de los límites con México.​ Barrios viajó a Washington en ese año y dejó finalizados los preliminares de un arreglo entre México y Guatemala, que se debía firmar en Nueva York, a donde se dirigió después.  Entre tanto, en Guatemala el general José María Orantes quedó a cargo de la presidencia interina.

Pero Montúfar no estuvo de acuerdo con los términos del tratado pues se cedía México Soconusco y gran parte de Chiapas y partió para Nueva York, dirigiéndole a Barrios una nota, que anticipadamente dio a la prensa, indicando que no estaba de acuerdo con e tratado. Es más, tras sus desavenencias por el tratado de límites con México, el doctor Montúfar, muy molesto por el caráter despótico del general Barrios, envió la siguiente misiva de renuncia al presidente en funciones de Guatemala, general Orantes:

Señor Presidente de la repú​blica de Guatemala, General Orantes:

Lorenzo Montúfar, enviado Extraordinario y Ministro plenipotenciario de Guatemala en Washington, D.C., ante Ud. respetuosamente digo que no tengo el honor de estar de acuerdo con el señor general Don J. Rufino Barrios en muchos y muy importantes puntos de la política de Centroamérica, ni me es posible continuar sufriendo por más tiempo el trato que el expresado general da a muchas personas, sin exceptuar a sus más leales servidores.

Por tanto, renuncio al cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario y protestando mi lealtad a Guatemala y a Centroamérica, a Ud. pido se digne admitir la renuncia.

Nueva York, 2 de Agosto de 1882

Lorenzo Montúfar

Aquella carta de Montúfar fue recibida con enorme sorpresa en Guatemala, en donde el servilismo que caracterizó a todos los gobiernos dictatoriales (desde el del conservador Rafael Carrera hasta el del liberal Jorge Ubico) era la norma.  Las respuestas a semejante temeridad no se hicieron esperar.

Primero, el president interion respondió en los siguientes términos:

Palacio Nacional: Guatemala, 6 de septiembre de 1882

Vista la renuncia que ha hecho el Dr. Lorenzo Montúfar del cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Guatemala en los Estados Unidos de América y los términos en que está concebida, el general encargado de la Presidencia, rechaza los motivos calumniosos en que la funda, reprueba la insidiosa y pérfida conducta que con notable abuso de confianza ha tenido el Doctor Montúfar, y admite su dimisión.

Comuníquese

José María Orantes

Luego, el gabinete completo del general Barrios publicó un documento en defensa de la política de Barrios y atacando a Montúfar, llamándolo traidor y calumniador injurioso que estaba tratando de “manchar la alta reputación del general Barrios”.

Y a continuación, muchos otros oficiales del gobierno liberal a nivel municipal en incluso de institutos públicos fundados por Barrios dieron muestras de un profundo servilismo, publicando sendos mensajes de adhesión al dictador liberal, defendiendo el tratado de límites con México -sin importar la gran pérdida de territorio guatemalteco- llamando todos ingrato, traidor e incluso estúpido​ a Montúfar, alegando que era mejor dejarlo en el olvido​ por sus injustificados ataques contra el “Benemérito” general Barrios.

Eestos documentos quedaron recogidos en el documento llamado “La Traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgado por los pueblos.​ Entonces salieron a la luz supuestos problemas que el Dr. Montúfar habría tenido en sus gestiones como ministro de Estado en Costa Rica y El Salvador: en Costa Rica habría sido acusado de haberse apropiado de forma indecorosa de una valiosa finca– y luego en el gobierno del general Gerardo Barrios en El Salvador habría habido dudas sobre su administración.

Barrios retornó a Guatemala a principios de noviembre de 1882, y fue recibido con nuevas muestras de servilismo, con documentos de adhesión en donde se le felicitaba por su regreso y por haber llevado a feliz término el tratado de límites con México.

Un análisis objetivo de dicho tratado de límites, que lleva el nombre de Tratado Herrera-Mariscal, es el siguiente:

Este convenio de límites, con el que se culminó un largo período de negociaciones y el ulterior trazado de la frontera, que fue su consecuencia, constituyeron para Guatemala hechos fundamentales en su historia de finales del siglo XIX. Por este tratado, Guatemala renunció no solamente a discutir sus derechos sobre Chiapas y Soconusco, sino a los derechos mismos. Se cerró definitivamente la oportunidad para posteriores reclamos, sin siquiera pedir absolutamente nada a cambio; este convenio cerró herméticamente la puerta a toda posterior reclamación, en virtud de que, al Guatemala ceder Chiapas y Soconusco, renunció expresa y categóricamente a toda compensación o indemnización. Este es un ejemplo singular, en los anales del Derecho Internacional, de un arreglo entre dos países en el que uno de ellos llegó a hacer generosa entrega de sus posiciones y clausuró definitivamente la puerta de posteriores reclamos, sin pedir a cambio absolutamente nada.

Sara Solís Castañeda

BIBLIOGRAFIA:

15 de marzo de 1907: muere asesinado en la Ciudad de México el ex-presidente Manuel Lisandro Barillas

 

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Palacio de los Capitanes Generales en 1890, tras su restauración parcial ordenada por Barillas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.
El general Manuel Lisandro Barillas Bercián, quien gobernó a Guatemala entre 1885 y 1892, es uno de los presidentes menos recordados en Guatemala.  La principal razón para ello fue su enemistad y rivalidad con el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó al país entre 1898 y 1920 y cuyos colaboradores se encargaron de borrar a Barillas de los libros de historia.

El gobierno de Barillas fue de un liberalismo radical, al punto que expulsó al arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada, cuando éste tradujo bulas papales y las distribuyó en el país.  En cuanto a insfraestructura, ordenó la remodelació del “Teatro Nacional” (antiguamente “Teatro Carrera”) y la reconstrucción del Palacio de los Capitanes Generales de la Antigua Guatemala.

Durante su gobierno recibió personalmente al poeta nicaragüense Rubén Darío, quien llegó como exiliado desde El Salvador, tras la revolución de los Ezeta en ese país.  Y también declaró la guerra al gobierno salvadoreño tras dicho golpe de Estado, aunque esta nunca se materializó y fue llamada en broma como “la Guerra del Totoposte”.

Fue el único presidente liberal que entregó el poder a un sucesor electo por los ciudadanos;  todos los otros murieron, fueron asesinados o fueron derrocados por revoluciones o golpes de estado.

Cuando Estrada Cabrera llegó al poder, Barillas le fue leal al principio, pero luego salió al exilio e intentó dirigir revoluciones contra el presidente guatemalteco desde México y El Salvador, pero sin éxito.  Cansado de esas escaramuzas, Estrada Cabrera envió a dos sicarios a la ciudad de México, quienes asesinaron a Barillas el 15 de marzo de 1907.

Desde entonces, la calle en donde ocurrió el crimen se llama “calle Guatemala”.

BIBLIOGRAFIA: