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13 de junio de 1869: alzamiento indígena en Chiapas

13 de junio de 1869: alzamiento indígena en Chiapas

Una rebelión indígena en Chamula, Chiapas resulta en el asesinato de numerosos criollos y mestizos de la región.

Templo católico de San Juan Chomula, Chiapas. El cura párroco de la localidad fue asesinado por indígenas alzados en 1869.
Templo católico de San Juan Chomula, Chiapas. El cura párroco de la localidad fue asesinado por indígenas alzados en 1869. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Antecedentes: la guerra de castas de Yucatán:

Véase también: guerra de casta de Yucatán

Una de las razones por las que se impuso el capitán general Rafael Carrera ante los criollos aristócratas guatemaltecos fue que estableció pactos con los líderes indígenas del occidente guatemalteco cuando regresó al poder en 1849,1 lo que evitó sangrientos alzamientos indígenas como los que ocurrieron en Yucatán en 18472 y en Chiapas en 1869, y que eran producto de las abusivas leyes económicas de los criollos yucatecos y mexicanos en contra de ellos.

Tras la consolidación de la independencia de México en 1821 gracias al triunfo del ejército trigarante de Agustín de Iturbide, se iniciaron los conflictos entre los criollos conservadores y los criolos liberales, tal y como ocurrió en Centroamérica. Por un lado, los criollos conservadores —que incluían al clero— querían mantener el estado tal y como se encontraba durante la colonia, ya que les representaba numerosos privilegios, y por el otro, los criollos liberales que abrazaron el pensamiento de la ilustración y la masonería a fin de obtener una separación de Iglesia y Estado y acceder ellos al poder y a los privilegios que hasta entonces habían gozado los conservadores.3

Al igual que ocurrió en Centroamérica durante el siglo XIX, la lucha entre los criollos mexicanos eran despiadadas, y no les importaba incluso llegar a entregarle el país a potencias extranjeras con tal de mantener o arrebatar los privilegios económicos. Fué así como, tras perder la guerra de Reforma contra el presidente republicano liberal Benito Juárez, los conservadores consiguieron entregar la corona imperial de México al archiduque Maximiliano de Habsburgo, quien llegó al país en 1864, y quien se mantuvo en constante guerra contra las autoridades republicanas de Juárez, quien contaba con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos. Maximiliano fue finalmente derrotado y fusilado en el Cerro de las Campanas en Querétaro en 1867. A partir de ese momento, Juárez, retomó el poder absoluto y consolidó las Leyes de Reforma, con lo cual se separaba definitivamente a la Iglesia Católica del Estado mexicano, y se le expropiaban todas sus propiedades a las órdenes religiosas.4

Situación en Chiapas:

Esto produjo un vacío de poder en Chiapas, ya que como los curas párrocos eran los encargado de mantener sosegados a los indígenas, el debilitamiento del clero permitió a éstos retornar a sus creencias ancestrales. Entonces, en 1867 aparecieron tres piedras en el paraje Tzajalhemel, en Chamula, descubiertas por Agustina Gómez Checheb, alias «la Leona» quien las llevó a Pedro Díaz Cuscat quien dijo ser sacerdote y entender lo que le decían piedras. Esto inició un culto por dichas piedras que resultó en que los indígenas tzotziles dejaran de asistir a las celebraciones religiosas en San Cristóbal de las Casas, y al mercado de la ciudad. Esto, aunado a que se sabía que se reunían en en los parajes, puso en alerta a las élites criollas de San Cristóbal, ya que eso significaba que ya no podrían controlar a los indígenas que necesitaban para cultivas sus haciendas.3,4

Por esta razón la élite criolla no solamente intentó deshacer el culto, sino que hizo correr el rumor de que los tzotziles planeaban atacar la ciudad, algo que en esa época era muy posible, ya que ya había ocurrido en Yucatán. Para frenar el nuevo culto, las autoridades civiles y eclesiásticas confiscaron las piedras e hicieron prisioneros a sus líderes, Cuscat y Gómez Checheb a quienes llevaron a San Cristóbal.3,4

En aquella ciudad el anarquista Ignacio Fernández de Galindo se había unido a los indígenas, y los entrenó militarmente con el fin de rescatar a Díaz Cuscate y a «la Leona«. El 13 de junio de 1869 se supo en Ciudad Real de Chiapas que los indígenas del poblado de Chamula se estaban reuniendo en actitud sospechosa y amenazante, y los criollos locales pidieron ayuda al gobierno chiapaneco del general José Pantaleón Domínguez ante la amenaza de que se iba a desatar la violencia. Y es que Fernández de Galindo, ayudado ayudado por el matemático pasante de ingeniería Benigno Trejo, llegaron a los límites de San Cristóbal de las Casas con 7000 indígenas armados y exigieron la libertad de Cuscat y de «la Leona«.5

Estalla la violencia:

La violencia estalló cuando el cura Martínez, el maestro de escuela Luciano Velasco y a otros dos vecinos se apoderaron de uno de los tres ídolos.5 Los indígenas alzados los buscaron y asesinaron, mientras que el resto se vecinos se encerraron y defendieron como pudieron hasta que llegó una fuerza del gobierno de Domínguez, a cargo del general Crescencio Rosas al mando de un ejército de 90 hombres, y desalojó la plaza de los indígenas amotinados.3,4

Pero al día siguiente, se presentó una fuerza indígena aún mayor, portando picas, lanzas, machetes, hachas y escopetas cuyo jefe mandó emisarios y le dijo a los pobladores que lo único que querían era que les devolvieran al gran sacerdote indígena y a «la Leona«.5 Rosas firmó el Convenio de Esquipulas con Fernández de Galindo, por medio del cual se estipuló que Luisa Quevedo, Benigno Trejo y Fernández de Galindo quedarían detenidos en lugar de Cuscate, Agustina y Manuela, quienes serían puestos en libertad.4

Aceptado el intercambio, y cuando ya se habían retirado los indígenas, Galindo y Trejo fueron enviados a un consejo judicial, pero lograron enviar mensajeros a los indígenas antes de ser hechos prisioneros. Los indígenas, al enterarse, se arremolinaron alrededor de la población y a la atacaron con fiereza. Afortunadamente para los pobladores de Chamula un joven logró escapar e ir hasta San Cristóbal de las Casas donde pidió ayuda para que enviaran otro fuerza militar para repeler a los alzados. Mientras tanto, a pesar del ataque de los indígenas, la autoridad de militar de Chamula logró reunir a un consejo de guerra, que juzgó y condenó a muerte a Galindo y a Trejo quienes fueron fusilados inmediatamente.5

Aquella rebelión se extendió hasta que llegó un ejército de mil soldados desde San Cristóbal de las Casas, quienes finalmente repelieron a los indígenas, que dejaron tras de sí a cinco sacerdotes católicos muertos, y a cientos de criollos y mestizos asesinados. Además, durante varios meses escuadrones de indígenas estuvieron rondando el poblado, los que fueron finalmente sometidos cuando el general Domínguez ordenó una serie de incursiones en las comunidades indígenas para detener a las “gavillas” que todavía se mantenían insurrectas.4

Repercusiones en Guatemala:

Mientras tanto, en Guatemala, el poder del partido conservador se iba debilitando, pues el presidente Vicente Cerna y Cerna no tenía el mismo don de mando ni la inteligencia de Carrera y fue fácilmente manipulado por los criollos conservadores, lo cual fue aprovechado por los criollos liberales para hacerse con el poder en 1871, apoyados por Benito Juárez con armas que le habían proporcionado a su vez los Estados Unidos para luchar contra Maximiliano. Es más, con el antecedente de la guerra de Reforma en México y de la rebelión en Chiapas, los liberales guatemaltecos expropiaron las propiedades de la Iglesia y de los indígenas, para luego establecer leyes que los obligaba a trabajar de jornaleros en las fincas cafetaleras que se formaron, reduciendo la posibilidad de que se organizaran y alzaran en armas.1

Finalmente, es importante destacar que la situación de los indígenas chiapanecos no ha mejorado , pues a pesar de haber sido apaciguados en 1870, pelearon a las órdenes de Emiliano Zapata en la revolución mexicana en 1911 y se alzaron en 1994 con el nombre de Ejército Zapatista de Liberación Nacional.


Bibliografía:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821–1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  3. González Roblero, Vladimir (s.f.) La prensa y el mito de la guerra de castas en Chiapas. El caso de La Brújula. México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. pp. 2-5.
  4. Moscoso Pastrana, Prudencio (1992). Rebeliones Indígenas en los Altos de Chiapas. México: Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México . ISBN 968-36-2399-9.
  5. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 467-468.

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5 de junio de 1849: Paredes autoriza el regreso de Carrera

5 de junio de 1849: Paredes autoriza el regreso de Carrera

El presidente de Guatemala, Mariano Paredes, anula el decreto legislativo que había impuesto la pena de muerte al expresidente Rafael Carrera en 1848.

Detalle de la fuente de Jocotenango.  Al fondo, la avenida Simeón Cañas.  Fotografía de Eadweard Muybridge, tomada de la recopilación de Luis Luján Muñoz.
Detalle de la fuente de Jocotenango. Al fondo, la avenida Simeón Cañas. Fotografía de Eadweard Muybridge, tomada de la recopilación de Luis Luján Muñoz.

Anarquía en Guatemala en 1849:

Véase también: renuncia de Carrera, Mariano Paredes

El 5 de junio de 1849 gobernaba Guatemala como presidente interino el general Mariano Paredes, quien había llegado al poder el 1 de enero de ese año, luego de que el teniente general Rafael Carrera renunciara al poder en agosto, y que los presidentes Juan Antonio Martínez y Bernardo Escobar apenas estuvieran por muy breves períodos en el poder. Los criollos pensaron que iban a poder hacerse cargo de la situación con la salida de Carrera, y la prensa que manejaban se había dedicado a insultar al ex-presidente exiliado en México, ya que la anarquía que imperaba en el país lo había obligado a separarse del cargo.1

Levantan la pena de muerte contra Carrera:

Pero la situación empeoró de tal forma, que el 19 de mayo los miembros de la Asamblea pidieron a Paredes que derogara el decreto del 13 de octubre de 1848, en el que habían declarado a Carrera reo de muerte si intentaba regresar a Guatemala.2 Así pues, el presidente interino emitió el siguiente decreto el 5 de junio, el cual fue publicado por bando a través de un tiraje de hojas sueltas:3

Decreto Número 35

El Presidente interino de la República de Guatemala, facultado por orden especial de la Asamblea Constituyente de 24 de abril último, para obrar respecto del señor General don Rafael Carrera, conforme lo demandan las circunstancias, hasta el completo restablecimiento de la paz; y tiendo en consideración que los artículos 4 y 5 del Decreto de 13 de octubre de 1848, son contrarios a lo que dispone la Ley Constitutiva de Garantías de 5 de diciembre de 1839; oído el dictamente del Consejo Consultivo, decreta:

Artículo 1°.— Se declaran insubsistentes los artículos 4 y 5 del Decreto legislativo de 13 de octubre del año próximo pasado, que prohiben al teniente general don Rafael Carrera, regresar al territorio de la República.3

Artículo 2°.— El gobierno dirigirá, por medio de su Ministro Plenipotenciario, al de la República mexicana, poniendo en su conocimiento el presente decreto para los efectos consiguientes.

Dado en el Palacio de Guatemala, a 5 de junio de 1849.

(f.) Mariano Paredes

(f.) El Ministro de la Guerra, Francisco Cáscara4

Retorno de Carrera:

Véase también: Guerra de Castas en Yucatán, Rafael Carrera

Los diputados liberales, ya viendo que el retorno del caudillo es inminente, y sabiendo que había establecido pactos con los líderes indígenas de la región occidental de Guatemala durante su retorno, temían que se desatara una carnicería contra los criollos, como ya estaba ocurriendo en Yucatán.5 Muchos de los liberales se ocultaron, como el joven Lorenzo Montúfar y Rivera —quien era secretario de la Asamblea cuando se firmó el decreto que declaraba a Carrera como reo de muerte— se escondió en la casa del ingeniero Julián Rivera, pariente suyo, y luego huyó del país disfrazado de clérigo. Y no sólo los liberales temían el retorno de Carrera, pues habían sido los criollos conservadores y los miembros del clero los que le habían pedido la renuncia al ex-presidente el 15 de agosto de 1848.6

Y como la situación del país siguiera en completo caos, el 3 de agosto Paredes nombró a Carrera como Comandante General de las Armas de la República por medio de otro bando. Ahora, la prensa guatemalteco dió un giro completo y en vez de vilipendiar al general Carrera, lo llamaba «general invicto«, «salvador de Guatemala«, «hombre providencial«, «estratega genial y maravilloso«. Y no solamente la prensa se apresuró a adularlo; Quetzaltenango —que poco antes había intentado formar nuevamente el Estado de Los Altos— no solamente firmó un tratado de paz con él, sino que se apresuró a brindarle a los miembros de su ejército para que combatiera a su lado.7

Carrera entró triunfalmente el 8 de agosto, y una comitiva con el presidente Mariano Paredes a la cabeza salió a recibirlo mientras los liberales huían, y los conservadores, que no eran bien recibidos en el resto de Centro América por aristócratas, tuvieron que pactar con él sabiendo que tenía fuertes alianzas con los líderes indígenas y temiendo que los lanzara en su contra.4


Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 394.
  2. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  3. Hernández de León, El libro de las Efemérides, p. 395.
  4. Ibid., p. 396.
  5. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  6. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 258.
  7. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.

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19 de abril de 1525: Cortés cruza la selva petenera

19 de abril de 1525: Cortés cruza la selva petenera

El conquistador de México, Hernán Cortés y sus hombres -entre españoles e indígenas cholultecas y tlaxcaltecas- cruzan la selva petenera y la región del norte de Izabal para reunirse con Cristóbal de Olid en Honduras.

Ruta que utilizó Hernán Cortés para cruzar la selva petenera con sus soldados y aliados indígenas para reunirse con Cristóbal de Olid en Honduras.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.
Ruta que utilizó Hernán Cortés para cruzar la selva petenera con sus soldados y aliados indígenas para reunirse con Cristóbal de Olid en Honduras. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Cortés sale para Honduras:

Después de la muerte de Cuauhtemoc, Hernán Cortés emprendió un vaje desde México hasta Honduras para encontrarse con la fuerzas expedicionarias de Cristóbal de Olid, el cual lo llevó a atravesar la inhóspita selva petenera. Aquel viaje fue terrible, no solamente por el terreno y la selva, sino por la mutua desconfianza entre los españoles y los indígenas cholultecas y tlaxcaltecas que los acompañaban, y por la escasez de víveres que se fue agravando conforme avanzaban.1

Atacados por el hambre lograron llegar al lago Petén-Itzá, en donde los recibieron los habitantes de la isla que se encuentra en él —y que en el siglo XXI es la ciudad de Flores—. Ajenos a las verdaderas intenciones de los visitantes, los itzáes los ayudaron en lo que pudieron y les proporcionaron la comida que necesitaban desesperadamente.1

La leyenda del caballo de Cortés:

De esta visita surgió la historieta de un caballo enfermo que dejó Cortés en la isla. Los itzáes atendieron al caballo lo mejor que pudieron, pero como nunca habían visto uno antes no sabían como alimentarlo. Así que de nada sirvieron las viandas que le ofrecieron y el animal murió al cabo de una semana. Los indígenas lo envolvieron en un saco y lo colgaron en la parta alte de su templo principal, y para perpetuar su memoria unos escultores lo cincelaron en piedra para mostrárselo a Cortés cuando regresara, cosa que nunca pasó.2

Cortés y sus hombres emprendieron nuevamente la marcha, ya repuestos gracias a los cuidados de los itzáes. Pero cometieron un grave error: subestimaron lo inhóspito del terreno y no llevaron suficientes víveres. De hecho, se internaron en la parte más difícil de toda la región, dirigiéndose hacia el lago de Izabal sin saber lo que les esperaba.3

Cruzando la selva:

La temporada de lluvias se adelantó y por las noches los aguaceros causaban estragos entre los expedicionarios, además de generar grandes cantidades de fangales que eran difíciles de transitar con agua o lodo hasta la cintura por horas. Al salir de la selva se encontraron con llanuras sin abrigo ni protección o por montañas rocosas con desfiladeros donde era fácil resbalar. Ya no había animales para cazar ni plantas comestibles, así que tuvieron que recurrir a comer serpientes y otros reptiles o insectos, lo que a más de uno le provocó un envenamiento.3

Era la temporada de Semana Santa y cuando llegó el Domingo de Ramos, 19 de abril de 1525, los expedicionarios llegaron a una cuesta empinada formada de pedernales de cuarenta kilómetros de extensión. La lluvia hacía que muchos hombres y bestias cayeran sobre los pedenales, hacíanse graves cortaduras. En ese momento ya no había víveres y los expedicionarios tuvieron que recurrir a devorar los restos de sus compañeros muertos para poder sobrevivir. Cortés iba a la retaguardia estimulando a los soldados y a los indígenas sobrevivientes con una pica como si se tratara de animales de carga.4

Después de doce días de este tormento encontraron un río que se había desbordado por las lluvias. Trabajaron en construir un puente durante tres días y fueron pasando de uno en uno tratando de mantener el equilibro, ya que un resbalón significaba la muerte. Finalmente, los que sobrevivieron llegaron a un poblado en donde les dieron suficientes alimentos y lograron continuar su marcha para encontrarse con Olid.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 127.
  2. Ibid., p. 128.
  3. Ibid., p. 129.
  4. Ibid., p. 130.
  5. Ibid., p. 131.

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7 de marzo de 1885: Barrios decreta libertad de prensa en Centroamérica

7 de marzo de 1885: Barrios decreta libertad de prensa en Centroamérica

7marzo1885
La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en 1875 en una fotografía de Eadweard Muybridge. A la derecha la fuente de Carlos III en donde Barrios hizo fusilar a los supuestos implicados en un complot en su contra en 1877. En el recuadro: el general J. Rufino Barrios. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al momento de embarcarse en su ambicioso proyecto de lograr la Unión Centroamericana, el estado mental del general J. Rufino Barrios estaba sumido en una obsesión en contra de los autores de un atentando en su contra que había ocurrido el 13 de abril de 1884, al punto que, según su ministro de Fomento Francisco Lainfiesta, solamente de eso hablaba en las reuniones de Ministros.

De acuerdo a Lainfiesta, aquellas reuniones transcurrían de esta manera:1

Se paseaba el general Barrios por su despacho con las manos asidas por detrás; allí estábamos los seis ministros con los brazos cruzados, lo más del tiempo silenciosos. Barrios hablaba y hablaba de los asesinos, de la ramerita de [Guillermo] Rodríguez, del chicherito, etcétera y repentinamente se acercaba a decirnos: «Si ustedes quieren, saquen a esa tal Rodríguez sáquenlo, sáquenlo; pónganlo en libertad… pero yo le mando pegar antes mil palos.»

Esto decía y repetía con frecuencia, como respondiendo a objeciones que él imaginaba se le hacían en favor de Rodríguez; o como para prevenir que se le hicieran, y era en aquellos arranques, cuando solía agarrarse la cabeza, diciendo: «Si esto no acaba pronto, voy a parar en loco».

Santos Soto [otro de los acusados] recibió orden de permanecer en el interior y en la hora del movimiento de Palacio, frente a la entrada de la casa, para que todos le viesen entrar y fuese como un fantasma funesto que a muchos había de causar susto. […] Además, pasaba Soto algunas horas en el despacho presidencial, sentado allí entre los ministros, lo que parecía expresamente dispuesto así por Barrios en son de burla o menosprecio de sus altos funcionarios.1

A don Juan Rodríguez lo hizo trasladar al Palacio Nacional, frente por frente de la casa de la presidencia, ocupando el lujoso saloncito destinado al despacho del presidente. Allí encontré a Rodríguez inesperadamente […] Por la noche le hacía pasar Barrios a la casa y permanecer hasta las nueve, […] tomando parte en la terturlia que allí formaban algunos de los ministros. Yo estuve una vez en esa terturlia.2

Concluye Lainfiesta su relato diciendo: «Si no fue mediando un verdadero trastorno mental, ¿sería posible imaginar procedimientos tan torcidos y extravagantes como los relacionados?»2

Con respecto a la situación en el país a principios de 1885, dice Lainfiesta:

El país se encuentra como desmayado o detenido en su anterior derrotero de movimiento y acción. El precio del café es desfavorable y esto desalienta a los agricultores; la Hacienda Pública, entregada a las más ruinosas transacciones para sobrellevar a medias el peso de las necesidades; el crédito de los ministros de Barrios a excepción de Cruz y Díaz Mérida, y el de varios particulares, comprometidos en fianzas a favor del Tesoro Nacional, arrancadas en son de companerismo y amitad; y la atmósfera general, pesada y oscura a cauas de las crueles zozobras y sufrimientos del ano fatal recién pasado. Y Barrios delirando siempre con la bomba y con nuevos proyectos de asesinato de su persona; hasta concluir con que era indispensable llevar a cabo la Unión Nacional, único recurso, decía «que nos queda para asegurar la tranquilidad y las conquistas de la revolución de 1871».3

En medio de esta situación, ante las críticas contra su idea de unión que se estaban dando en Nicaragua, Honduras y El Salvador, y que se referían a él como «el salvaje de San Marcos«, Barrios emitió un decreto aduciendo que iba a permitir la libertad de prensa en toda Centroamérica, tal y como supuestamente lo había estado haciendo en Guatemala bajo los principios liberales.4 Por supuesto, aquello era propaganda para su proyecto unionista, porque en Guatemala no había tal libertad de expresión; basta solamente el ejemplo de la renuncia en 1882 del embajador de Guatemala ante los Estados Unidos, licenciado Lorenzo Montúfar, para darse cuenta de que lo que se publicaba en el país era únicamente alabanzas a favor del presidente.5

Reproducimos a continuación aquel decreto unilateral que emitió Barrios el 7 de marzo de 1885 para que el lector juzgue su contenido:

J. Rufino Barrios, General de División y Supremo Jefe Militar de la Unión de Centro-América,

Considerando: que proclamada la Unión de las Repúblicas de la América Central debe tratarse de alcanzar desdo luego un sus más impotantes objetos, el que sean amplias, electivas y prácticas las garantías de que los ciudadanos, eficazmente amparados por la autoridad y por la ley, han de gozar bajo un régimen verdaderamente liberal;

Que el Jefe de la Unión se ha esforzado por establecer y consolidar en la República de Guatemala tales garantías, y entre ellas, muy principalmente, la libertad de la prensa, sin la que no puede decirse que haya instituciones de- mocráticas ni que el ciudadano sea libre, cuando no tiene el ejercicio de uno de sus más sagrados derechos; pero, ó no se han comprendido é interpretado debidamente los propósitos que a este respecto le inspiran los principios que profesa; ó no han podido secundarse a causa de la incertidumbre y pequeñez en que la desunión ha mantenido a estos pueblos, pequeñez que así como no ha permitido que adquieran riqueza y prosperidad material, tampoco les ha hecho sentir la necesidad de usar de aquellos derechos indispensables en una República realmente digna de este título y formada de hombres libres;

Que hoy es tiempo de que la prensa, sacudiendo todo temor, use de toda la libertad que necesita para ser provechosa y fecunda, y para constituirse en vigorso auxiliar é intérprete de la opinión y en poderosa palanca del progreso; y es tiempo de que comprendiéndose rectamente la intención del Jefe de la Unión de sostener por todos los medios á su alcance, la libertad y respeto de esa salvadora institución; le ayuden todos aprovechándose de ella y procurando los beneficios que de su amplio ejercicio han de resultar;

Que de ese modo se darán á conocer y podrán cor regirse los desmanes en que incurran las personas revestidas de autoridad; y por lo mismo, es preciso impedir severamente que éstas, puedan en algún caso, abusar de su posición, y salirse de los límites que fijan las leyes actuales para el ejercicio de esa libertad, que solo son propiamente los de no emplearla para ejecutar un delito, DECRETA:

Art. 1.° — El Jefe Supremo de la Unión, bajo su más estrecha responsabilidad, ampara, protege y sostiene en todo Centro-América la amplia libertad de la prensa, sin previa censura y sin otras restricciones qne las de la ley vigente.

Art. 2.° — Lejos de oponerse a que se comenten ó censuren sus propios actos oficiales, o los de cualquiera otra autoridad o empleado, excita a todos a que públicamente externen sus opiniones a este respecto, y las defiendan sin ningún miramiento o reserva.

Art. 3.° — Cualquiera autoridad o empleado que, de hecho o abusivamente, fuera de los casos, o sin la forma y garantías que la ley establece,proceda en cualquier sentido, contra periodistas o escritores que por la prensa censu- ren sus actos ó los del Gobierno ó sus agentes, incurrirá en destitución inmediata de su cargo ó empleo é inhabilitación perpetua para ejercerlo.

Dado en Guatemala, a 7 de marzo de 1885,

        • J. Rufino Barrios
        • Fernando Cruz6

A pesar de este decreto y otro emitido el 9 de marzo en el que aseguraba que no buscaba la presidencia de la región para sí, Nicaragua y Costa Rica se pusieron en pie de guerra, y México reforzó su frontera. Finalmente, el 22 de marzo se firmó el tratado de alianza entre Nicaragua, Costa Rica y El Salvador, y se declaró la guerra contra Guatemala.4 Irónicamente, el tratado se firmó en El Salvador, cuyo presidente Rafael Zaldívar había sido títere de Barrios desde que éste lo había puesto en el poder en 1876.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 325.
  2. Ibid, p. 326.
  3. Ibid, p. 354.
  4. Selva, Buenaventura; Durán, José; Zaldívar, Rafael (Septiembre 1938) Tratado de alianza: entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, oponerse al general Justo Rufino Barrios que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas en 1885. Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. 2, (4), 425-428 Managua: Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.
  5. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso. pp. 3 y siguientes.
  6. Guerra, Viviano (1886). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1884-1885. IV. Guatemala: Imprenta de la Unión. pp. 338-339.
  7. Lainfiesta, Apuntamientos para la Historia de Guatemala. p. 176.

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26 de enero de 1888: Convenio sobre Reclamaciones entre México y Guatemala

26 de enero de 1888: Convenio sobre Reclamaciones entre México y Guatemala

A pesar del tratado Herrera Mariscal, se celebra una convención entre Guatemala y México para solucionar reclamaciones fronterizas.

26enero1888
Valle del río Chixoy en Sacapulas, actualmente en el departamento de Quiché. Hasta este río llegaban las incursiones fronterizas antes de que se definieran físicamente las fronteras en 1896. En el recuadro: el Ministro de Relaciones Exteriores de México, Ignacio Mariscal, quien firmó el Tratado Herrera-Mariscal en 1882 que definió la frontera, y la Convención de 1888. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Problemas en la frontera entre México y Guatemala:

Véase también: Tratado Herrera-Mariscal en 1882

La situación de la frontera entre México y Guatemala se mantuvo en constante crisis aún después de la firma del Tratado Herrera-Mariscal en 1882,1 debido a que no se hicieron las delimitaciones sobre el terreno sino hasta en 1896, dadas las dificultades que presentaba la topografía y lo inhóspito del clima.2 Es por ello que hubo varios reclamos entre ambas naciones durante ese tiempo, lo que llevó al gobierno del general Manuel Lisandro Barillas en Guatemala y al del general Porfirio Díaz en México, a celebrar una Convención de Reclamaciones el 26 de enero de 1888, la cual reproducimos parcialmente a continuación, dada su importancia histórica3

Convención de Reclamaciones de 1888:

Véase también: Manuel Lisandro Barillas

En vista de que ciudadanos de la República de Guatemala han presentado quejas y hecho reclamaciones por perjuicios sufridos en sus personas y propiedades y de los cuales consideran responsables  a autoridades de la República mexicana, y de que se han presentado igualmente quejas y reclamaciones semejantes por perjuicios causados a ciudadanos mexicanos en sus personas y propiedades, y de los cuales se considera responsables a autoridades guatemaltecas, el Presidente de […] Guatemala y el Presidente de […] México han determinado celebrar una convención para el arreglo de dichas reclamaciones y han nombrados sus Plenipotenciarios.

El Presidente de Guatemala, al señor don José Salazar, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en la República Mexicana; y el Presidente de […] México, al señor don Ignacio Mariscal, Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores; quienes […] han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1°. Todas las reclamaciones pendientes de […] nacionalidad guatemalteca, […] de los cuales se considere responsables a autoridades de México, y todas las reclamaciones pendientes de […] nacionalidad mexicana, […] de los cuales se considere responsables a autoridades guatemaltecas, como también todas las reclamaciones que se presentaren dentro del término que se fija más adelante en este convenio, será remitidas a dos comisionados, de los cuales uno será nombrado por el Presidente de […] Guatemala, y el otro por el Presidente de […] México.  En caso de muerte, ausencia o impedimiento de cualquiera de los comisionados […], el Presidente de […] Gutaemala, o el Presidente de […] México, en su caso, nombrará desde luego a otra persona para que funcione como comisionado en el lugar del nombrado originariamente.

Artículo 2°. Cuando una reclamación se funde en hechos de autoridades guatemalecas o mexicanas, ejecutados en terrenos cuya pertenencia a una u otro nación haya sido disputada antes de fijarse los límites de Soconusco, Chiapas u otra porción del territorio mexicano con Guatemala, en el tratado [Herrera-Mariscal], los comisionados se declararán incompetentes para decidirla, siempre que fuere imposible resolver sobre la legalidad de los referidos hechos sin determinar previamente a cual de las dos naciones pertenecía dicho terreno.

Artículo 3°. Cuando la queja de un reclamante suponga su derecho de propiedad en bienes raíces, esta propiedad se comprobará ante los comisionados conforme a las leyes del país donde estén situados dichos bienes y que hayan estado vigentes al verificarse los hechos que sirvan de fundamente a la reclamación.

Artículo 4°. Las comisiones nombradas se reunirán en la Ciudad de México dentro de seis meses contados desde el canje de las ratificaciones de esta convención, y antes de dar principio a sus trabajos harán y firmarán una declaración solemne de que examinarán cuidadosamente y fallarán […]  sin temor, favor ni inclinación hacia su respectivo país, sobre todas aquellas reclamaciones que respectivamente les fueron presentadas […]; y dicha declaración será asentada en el acta de procedimientos.

En seguida, los comisionados nombrarán una tercera persona para que funcione como árbitro en el caso o casos en que opinen de distintos modos.  Si no pudieren ponerse de acuerdo respecto al nombramiento […], el Ministro de Guatemala en México y el Secretario de Relaciones Exteriores de […] México harán dicho nombramiento. […]

Artículo 5°. Después de haber suscrito las protestas respectivas, procederán los comisionados juntos a examinar y resolver las reclamaciones que se les presenten, en el orden y de la manera que de comun acuerdo juzguen oportuno; pero aceptarán solamente aquellos informes o pruebas que les fueren suministraods por sus respectivos Gobiernos o en nombre de éstos. […]

Artículo 6°. El fallo de los comisionados y del árbitro se dará por escrito en cada caso de reclamación; especificará que la cantidad que se concede debe ser pagada en moneda mexicana; y será firmado por ellos.

Artículo 7°. Cada Gobierno podrá nombrar una persona para que, obrando en su nombre, presente y apoyo reclamaciones, responda a las que se hicieren contra él, y lo represente en general en todos los asuntos relacionados con el examen y fallo de las mismas.

Artículo 8°. El Presidente de […] Guatemala y el Presidente de […] México se comprometen solemne y sinceramente a considerar de todo punto definitivo y final el fallo dado de común acuerdo por los comisionados o por el árbitro en su caso, sobre cada una de las reclamaciones, y a dar cumplimiento a esos fallos sin objeción, excusa ni demora. […]

Artículo 10°. Después de haberse fallado por los comisionados y el árbitro en todos los casos sometidos a su resolución, la suma de las cantidades concedias a los ciudadanos de una parte, será rebejada de la suma de las cantidades concedidas a los ciudadanos de la otra parte; y la diferencia, hasta la cantidad de sesenta mil pesos en moneda mexicana, sin rédito ni otra rebaja que la especificada en el artículo 13 de esta convención, será pagada en la ciudsad de Guatemala, o en la de México, dentro de doce meses, contados desde el término de los trabajos de la comisión, al Gobierno a cuyos ciudadanos se hubiere concedido mayor cantidad. El resto de dicha diferencia se pagará en abonos anuales, que no excedan de senta mil pesos de moneda mexicana cada uno, hasta que la suma total de esa diferencia esté pagada.

[…]

La presente Convención será ratificada conforme a las leyes vigentes en cada una de las dos Repúblicas; y el canje de las ratificaciones se hará en la ciudad de México tan pronto como fuere posible.  En fe de lo cual, los respectivos Plenipotenciarios la hemos firmado y sellado. Hecho en México, a dos originales, el  día veinteséis de enero de mil ochocientos ochenta y ocho.

(f.) José Salazar

(f.) Ignacio Mariscal3

Después de algunas revisiones y correcciones, el presidente de Guatemala, general Manuel Lisandro Barillas ratificó la convención el 20 de diciembre de 1889, y el Secretario Mariscal lo hizo el 1 de febrero de 1890.4


Bibliografía:

  1. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 325.
  2. La Ilustración Guatemalteca (15 de mayo de 1896). «Nuestras fronteras». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía) I (13).
  3. Gómez Carrillo, Agustín (1889). Recopilación de Leyes de la República de Guatemala, 1889 VIII. Guatemala: Tipografía La Unión. pp. 262 – 266
  4. Ibid., pp. 266-268.

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25 de enero de 1825: tropas de Centroamérica ocupan Tapachula

25 de enero de 1825: tropas de Centroamérica ocupan Tapachula

25enero1825
Mapa de Soconusco, región actualmente en México y que estuvo en disputa territorial entre la República Federal de Centro América y México entre 1824 y 1842, y luego en disputa territorial entre Guatemala y México hasta 1882. En el recuadro: Recopilación de Leyes de Guatemala desde 1821 hasta 1871 las que contienen las leyes relativas al reclamo territorial de Soconusco. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La región de Soconusco estuvo mucho tiempo en disputa entre Centroamérica y México luego del desmoronamiento del Primer Imperio Mexicano y de la adbidación del emperador Agustín de Iturbide en 1823,1 imperio al que se había anexado Centroamérica el 5 de enero de 1822.2

El 1 de julio de 1823 Centroamérica declaró su independencia absoluta pero Chiapas, con Manuel Escobar como representate de Soconusco, firmó el decreto de Bases en el que declaró a Chiapas libre e independiente de México y de toda otra autoridad y en estado de resolver lo que mejor le conviniera. De esta forma, Soconusco quedó unido a Chiapas y en posición de declararse estado independiente o unirse ya sea a Guatemala o a México.3

La Junta Suprema de Chiapas, con Manuel Ignacio Escarra como representante de Soconusco, se reunió el 9 de febrero de 1824 para deliberar qué hacer tras la caída del Imperio de Iturbide y el 24 de marzo de ese año envió un oficio a sus habitantes preguntándoles de a qué Federación preferían unirse: si a México o a Centroamérica.4

Los habitantes de Tapachula, entonces capital del Soconusco, se reunieron el 3 de mayo de 1824 y decidieron «a pluralidad de votos agregarse al gobierno federado de la nación mexicana» sin haber tenido suficiente documentación verídica para tomar una decisión. Por ello, el 24 de julio de ese mismo año, Tapachula declaró que se separaba de Chiapas, declarando nula el acta del 3 de mayo, y declaró además que pasaba a formar parte del Supremo Gobierno de las Provincias Unidas del Centro de América, aduciendo que obraba de esa manera en consecuencia al decreto del Congreso general, a una nota del Ministro de Relaciones de México y a que no dispuso de documentos verídicos para tomar su decisión el 3 de mayo.5

Pronunciamiento de Soconusco

En esta Villa de Tapachula a 24 de julio de 1824, reunidos los señores de este ayuntamiento, las diputaciones de los demás del partido, el señor cura encargado Don Eugenio Córdova, previo convite, el comandante encargado, don Manuel Córdova, la oficialidad de estas compañías y de las de Tuxtla Chico, excepto el señor comandante de dicho punto, don Francisco Bermúdez y el capitán Benito Bermúdez, que ni aún contestaron a la citación que se les hizo al efecto este vecindario y la mayor parte de los habitantes del partido, presidiendo al acto de esta junta el Regidor Primero Ponciano Prado por no haber asistido el señor Alcalde Primero se trajo a la vista el decreto del 26 de mayo y oficio del Ministerio de Relaciones del Gobierno Mexicano de la misma fecha que de orden de la Suprema Junta se sirvió adjuntar en fecha 25 de junio el señor jefe político. Leído que fue por el secretario del Ayuntamiento enterados todos de su contenido, después de muchas reflexiones y una detenida discusión trataron de traer a la vista el Código Constitucional del Supremo Gobierno de las Provincias Unidas para enterarse de su gobierno; al efecto, lo facilitó gustoso el mencionado señor cura encargado y entendido que fue después de leído en voz alta, de uniformidad acordaron los puntos siguientes:

    1. Que en vista del pronunciamiento de libertad que la Suprema Junta de la provincia de Chiapa hizo el 31 de julio del año próximo pasado, fijando sus bases de gobierno, desde luego en uso de aquella este partido parte hoy por unánime expresión de la mayoría de sus habitantes, a ser parte del Supremo Gobierno de las Provincias Unidas del Centro de América separándose del gobierno de Ciudad Real de Chiapas, con la condición de volver a unirse a él siempre que el resto de la provincia se agregue a la Federación del expresado Supremo Gobierno de Centro América.
    2. Que al representante de este partido que existe en la Suprema Junta de Ciudad Real se le remita por este ilustre Ayuntamiento el correspondiente cese en sus funciones, menos en la parte que mira a que la provincia de la Chiapa sea un Estado Federado con el Supremo Gobierno ya expresado.
    3. Que para la sustentación del orden y la tranquilidad de este partido, se nombra por Jefe Político al señor don Manuel Escobar y por Comandante General al teniente Manuel Córdova, interín del Supremo Gobierno de las Provincias Unidas del Centro de América nombra a las autoridades que deban subrogar a éstas.
    4. Que para el procedimiento de este pronunciamiento se ponga sobre las armas la división que acuerden los expresados señores Jefe Político y Comandante General para cuyo pago dichas autoridades de acuerdo con los ilustres Ayuntamientos tratarán los arbitrios necesarios.
    5. Que a la mayor posible brevedad se preste el juramento de obediencia al Supremo Gobierno indicado conf0rme al Supremo Decreto de la materia.
    6. Se faculta al Ayuntamiento de esta cabecera para que en el caso de que las nuevas autoridades tengan que manifestar alguna excusa legal para el ejercicio de sus funciones, la califique y pueda nombrar quien le suceda en unión de la oficialidad cuando se trate de nuevo Comandante General.
    7. Que por este Ayuntamiento se dirigan inmediatamente testimonios íntegros al Supremo Gobierno de las Provincias Unidas del Centro de América, al supremo gobierno de la provincia de Chiapa y los partidos que la componen.
    8. Que no con poco dolor se lamenta este partido de no haber tenido a la vista documentos ciertos que acreditasen por cierta la opinión pública por Guatemala y por México a tiempo de manifestar su voluntad por éste en fecha de 3 de mayo último, y sí papeles subversivos que aparentando la opinión de toda la provincia por México dieron motivo al Acta de dicha fecha, la que se tendrá por nula.
    9. Que este procedimiento se celebre con un solemne Te Deum con ocho días de iluminación general y las demás funciones que acordase este ilustre Ayuntamiento.

Y para constancia, firmaron esta Acta todos los que supieron hacerlo.6

Esta acta de Tapachula se convirtió en el argumento de Centroamérica y de Guatemala para reclamar sus derechos sobre Soconusco; por su parte, la Junta Suprema de Chiapas no la tomó en cuenta y el 12 de septiembre de 1824 declaró que Chiapas se unía nuevamente a la República Mexicana, dejando implícito que esto incluía a Soconusco.7

Pese a la anexión de Chiapas a México, los argumentos de Guatemala para reclamar el Soconusco eran dos; primero, que Soconusco había pertenecido históricamente a su territorio; y, segundo, que así como México sostenía que Chiapas fue libre para separarse de Guatemala, así debe reconocer que Soconusco lo fue para separarse de Chiapas.7 En virtud de esto, el 18 de agosto de 1824 Centro América declaró a Soconusco incorporado a la República del Centro y, tras varios meses de esperar una resolución diplomática al asunto, decidió ocupar con sus tropas a Tapachula el 25 de enero de 1825.8

El gobierno mexicano envió tropas a Tonalá, Chiapas en junio de 1825; este envío de tropas no afectaba a Guatemala pues Chiapas no era la región en disputa. Entonces, para evitar que la situación terminara en una guerra, los Ministros de Relaciones Exteriores de México y de la República Federal de Centro América llegaron a un acuerdo tras intercambiar algunas cartas, y las tropas de ambos países se retiraron, dejando a Soconusco en una situación muy comprometida, dada su lejanía tanto de la capital mexicana como la de la guatemalteca.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Ferrer Muñoz, Manuel (1995). La formación de un Estado nacional. El imperio y la república federal (1821-1835). Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-4746-4. Archivado desde el original el 12 de junio de 2007.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.
  3. Secretaría de Relaciones Exteriores (1875). Cuestión de Límites entre México y Guatemala. México: Revista Universal. p. 26.
  4. Ibid, p. 27.
  5. Ibid, p. 28.
  6. Becerra, Abelino (s.f.). Acta de Tapachula a 24 de julio de 1824. México: Estado Soconusco.
  7. Secretaría de Relaciones Exteriores, Cuestión de Límites entre México y Guatemala, p. 29.
  8. Ibid, pp. 32-34.

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5 de enero de 1822: la Anexión a México

5 de enero de 1822: la Anexión a México

5enero1822
Las tropas mexicanas proclaman al Presidente de la Regencia, Agustín de Iturbide, como emperador de México. En el recuadro: el emperador Agustín I. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras una misiva del 19 de octubre de 1821 en la que el futuro emperador de México Agustín de Iturbide le invitaba a anexarse, el jefe político de la Junta Provisional Consultiva, Gabino Gaínza, le contestó el 3 de diciembre indicándole que era necesario consultar a diversos cabildos centroamericanos para dar una respuesta sobre la cuestión. Gaínza finalizó su carta diciendo: «Espero que Vuestra Excelencia dejará en suspenso sus decisiones, y detendrá la marcha de su división armada, hasta la llegada de mi respuesta que le enviaré por correo el 3 de enero de 1822«, en alusión a la división del ejército que Iturbide había mandado a la frontera entre ambos países.1

El 3 de enero de 1822, Gaínza envió a Iturbide su conteo aún incompleto: 32 ayuntamientos aceptaban la anexión si lo hacía la Junta Provisional; 104 aceptaron llanamente la anexión; dos se oponían de plano, mientras que otros veintinún ayuntamientos opinaban que esta cuestión sólo podía ser debatida por el congreso que debía reunirse en marzo, según lo indicaba el Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821.2 Si bien algunos pueblos se oponían a la Anexión, hubo muchos pueblos que se unieron por iniciativa propia al Imperio, aun saltando por encima del conducto oficial de Gaínza. Y a los dos días, la Junta Provisional Consultiva declaró la unión del Reino de Guatemala al Imperio de México en un acta firmada en la Ciudad de Guatemala, la cual dice así:1

Palacio Nacional de Guatemala, enero 5 de 1822.

Habiendo traído a la vista las contestaciones de los ayuntamientos de las provincias, dadas a virtud del oficio circular de 30 de noviembre último, en que se les previno que en consejo abierto explorasen la voluntad de los pueblos sobre la unión al imperio mexicano, que el serenísimo señor don Agustín de Iturbide, presidente de la Regencia, proponía en su oficio de diez y nueve de octubre, que se acompañó impreso; y trayéndose igualmente las contestaciones que sobre el mismo punto han dado los tribunales y comunidades eclesiásticas y seculares, jefes políticos, militares y de hacienda, y personas particulares, a quienes se tuvo por conveniente consultar, se procedió a examinar y regular la voluntad general en la manera siguiente:

– Los ayuntamientos que han convenido llanamente en la unión, según se contiene en el oficio del gobierno de México, son ciento cuatro.

– Los que han convenido en ella con algunas condiciones que les ha parecido poner, son once.

– Los que han comprometido su voluntad en lo que parezca a la Junta Provisional, atendido el conjunto de circunstancias en que se hallan las provincias, son treinta y dos.

– Los que se remiten a lo que diga el congreso que estaba convocado desde quince de septiembre, y debía reunirse el primero de febrero próximo son veintiuno.

– Los que manifestaron no conformarse con la unión, son dos.

– Los restantes no han dado contestación, ó si la han dado, no se ha recibido.

Traido a la vista el estado impreso de la población del reino, hecho por un cálculo aproximado, sobre los censos existentes, para la elección de diputados, que se circuló en noviembre próximo anterior, se halló: que a voluntad manifestada llanamente por la unión excedía de la mayoría absoluta de la población reunida á este gobierno. Y, computándose la de la intendencia de Nicaragua que, desde su declaratoria de independencia del gobierno español, se unió al de México, separándose absolutamente de este; la de la de Comayagua que se halla en el mismo caso; la de la de Ciudad Real de Chiapas, que se unió al imperio, aun antes de que se declarase la independencia en esta ciudad; la de Quezaltenango, Solóla y algunos otros pueblos que en estos últimos días se han adherido por sí mismos ala unión; se encontró que la voluntad general subía a una suma casi total y teniendo presente la junta que su deber, en este caso, no es otro que trasladar al gobierno de México lo que los pueblos quieren, acordó verífícarlo así, como ya se le indicó en oficio de tres del corriente.

Entre las varias consideraciones que ha hecho la junta en esta importante y grave materia, en que los pueblos se hallan amenazados en su reposo, y especialmente en la unión con sus hermanos de las otras provincias con quienes han vivido siempre ligados por la vecindad, el comercio y otros vínculos estrechos, fué una de las primeras, que por medio de la unión a México querían salvar la integridad de lo que antes se ha llamado Reino de Guatemala y restablecer entre sí la unión que ha reinado por lo pasado; no apareciendo otro, para remediar la división que se experimenta.

Como algunos pueblos han fiado al juicio de la junta lo que más le convenga resolver en la presente materia y circuntancias, por no tenerlas todas a la vista; la junta juzga que manifestada, como está de un modo tan claro la voluntad de la universalidad, es necesario que los dichos pueblos, se adhieran a ella para salvar su integridad y reposo.

Como las contestaciones dadas por lo ayuntamientos, lo son con vista del oficio del serenísimo señor Iturbide que se les circuló, y en el se propone como base la observancia del plan de Iguala y de Córdova, con otras condiciones benéficas al bien y prosperidad de estas provincias, las cuales si llegasen a término de poder por sí constituirse en estado independiente, podrán libremente constituirlo; se ha de entender que la adhesión al imperio de México es bajo estas condiciones y bases.

Las puestas por algunos ayuntamientos, respecto a que parte están virtualmente contenidas en las generales y parte difieren entre sí, para que puedan sujetarse a una expresión positiva; se comunicarán al gobierno de México para el efecto que convenga; y los ayuntamientos mismos en su caso podrán darlas como instrucción a sus diputados respectivos, sacándose testimonio por la secretaría.

Respecto de aquellos ayuntamientos que han contestado remitiéndose al congreso que debía formarse, y no es posible ya verificarlo, porque la mayoría ha expresado su voluntad, en sentido contrario, se les comunicará el resultado de esta, con copia de esta acta.

Para conocimiento y noticia de todas las provincias, pueblos y ciudadanos, se formará un estado general de las contestaciones que se han recibido, distribuyéndolas por clases conforme se hizo al tiempo de reconocerse en esta junta, el cual se publicará posteriormente.

Se dará parte a la soberana junta legislativa provisional, a la regencia del imperio y al serenísimo señor Iturbide con esta acta, que se imprimirá y ciruclará a todos los ayuntamientos, autoridades, tribunales, corporaciones y jefes para su inteligencia y gobierno.

(f.)Gabino Gaínza, Marqués de Aycinena, Juan José de Aycinena, Miguel de Larreynaga, José Cecilio del Valle, Mariano de Beltranena, Manuel Antonio Molina, Antonio Rivera, José Mariano Calderón, José Antonio Alvarado, Angel María Candina, Eusebio Castilllo, José Valdez, José Domingo Diéguez, Mariano Gálvez, secretario2

Lejos de conseguir el bienestar de la región, aquella anexión fue el inicio de todos los problemas que han aquejado a Centroamérica desde su independencia, ya que se formaron dos grupos: el de los criollos aristócratas que favorecían un sistema monárquico y católico similar al que tenía España, y el de los criollos liberales, que se inclinaban hacia un sistema republicano, con influencia masónica.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.

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2 de diciembre de 1899: rebelión castillista en Oriente

2 de diciembre de 1899: rebelión castillista en Oriente

Una rebelión liderada por el excandidato presidencial José León Castillo y patrocinada por el general Regalado invade Jutiapa y Chiquimula aunque pronto fue repelida por el gobierno guatemalteco.

Caricatura aparecida en El Torpedo poco antes de las elecciones de 1898, en la que se muestra al candidato José León Castillo recibiendo ayuda económica del presidente salvadoreño Tomás Regalado para invadir Guatemala tras resultar perdedor. En el recuadro: el general Tomás Regalado, último caudillo de Cuscatlán.
Caricatura aparecida en «El Torpedo» poco antes de las elecciones de 1898, en la que se muestra al candidato José León Castillo recibiendo ayuda económica del presidente salvadoreño Tomás Regalado para invadir Guatemala tras resultar perdedor. En el recuadro: el general Tomás Regalado, último caudillo de Cuscatlán. Imágenes tomadas de «El Torpedo» y de Wikimedia Commons.

Quién era José León Castillo:

Véase también: José León Castillo

El licenciado José León Castillo se distanció del gobierno del general José María Reina Barrios cuando éste dio un autogolpe de estado e intentó extender su mandado presidencial hasta 1902 luego de que estallara la grave crisis económica por la caída del precio internacional del café. Reina Barrios lo había enviado como Jefe Político a Jutiapa en mayo de 1897, y tras le extensión de su mandato lo iba a hacer prisionero, pero Castillo huyó a El Salvador y desde allí intentó dirigir la Revolución de oriente en septiembre de 1897. Sin embargo, por su nula preparación militar, su movimiento fracasó.1-5

Muerte de Reina Barrios y ascenso de Estrada Cabrera:

Véase también: Manuel Estrada Cabrera

Tras el asesinato del presidente el 8 de febrero de 1898, y la llegada al poder del licenciado Manuel Estrada Cabrera,6-7 la situación en el país retornó al férreo estilo dictatorial del general J. Rufino Barrios, y Castillo postuló su candidatura a la presidencia para las elecciones a las que convocó el presidente interino para agosto de ese año.8 Aquellas elecciones fueron irregulares, ya que Estrada Cabrera movió todas las influencias a su alcance para resultar electo, incluyendo sacar presos a las calles para que le sirvieran como esbirros y amedrentaran a los votantes, y la publicación de pasquines en contra de sus rivales;8 específicamente, se publicó «El torpedo» en la casa editorial «A. Siguere y Cía.» —la misma que publicaba «La Ilustración Guatemalteca«—, y en el que atacaban directamente a Castillo. Aunque éste y los otros candidatos también publicaron periódicos en los que atacaban al presidente interino exponiendo que éste utilizaba los recursos del Estado para su campaña, Estrada Cabrera resultó electo y Castillo tuvo que salir al exilio a El Salvador, en donde lo apoyaba el general Tomás Regalado y desde donde intentó derrocar al gobierno liberal.9

Fallida invasión de 1899:

Su primer intento en contra de Estrada Cabrera ocurrió el 2 de diciembre de 1899, cuando dirigió una nueva revolución en el oriente del país, invadiendo Jutiapa y de Chiquimula por unas horas. Al respecto, el presidente mencionó lo siguiente en su mensaje anual a la Asamblea Legislativa en marzo de 1900: «la paz y la tranquilidad han reinado, felizmente, en todo el país; y si bien el dos de diciembre próximo pasado, unos cuantos ambiciosos turbaron, de momento, el sosiego público penetrando a los departamentos de Jutiapa y Chiquimula, fueron rechazados por la opinión pública y batidos y deshechos inmediatamente por las fuerzas del Gobierno, tornando la calma, apenas turbada, a aquellos leales pueblos de Oriente; y los ciudadanos todos, al amparo de la ley, han vuelto á sus habituales ocupaciones, pues que comprenden que sólo con la paz y con el trabajo, pueden restañarse, siquiera sea paulatinamente, las antiguas heridas de la patria10 A esto, el presidente de la Asamblea Legislativa, licenciado Arturo Ubico Urruela, contestó: «La Asamblea deplora que en el mes de diciembre último el sociego público se haya turbado por la invasión que unos cuantos enemigos de la paz efectuaran en los departamentos de Jutiapa y Chiquimula; pero se complace á la vez en que las fuerzas del Gobierno secundadas por la opinión pública hayan impedido la realización de los propósitos de aquéllos, tornando de nuevo la tranquilidad de que felizmente se ha disfrutado en todo el país.»11

Motivaciones de Regalado:

Es importante destacar que para entonces, las relaciones entre el presidente de Guatemala, el general Tomás Regalado —hombre fuerte de El Salvador— y el general José Santos Zelaya —presidente de Nicaragua— eran muy tirantes. Los tres eran conocidos despectivamente como los «Porfiritos«, en alusión a que su estilo de gobierno era semejante al del general Porfirio Díaz en México y a que los tres creían estar destinados a seguir el ideal liberal de J. Rufino Barrios de lograr la unión centroamericana. Además, debido al triunfo de los Estados Unidos en la guerra contra España en 1898, la posibilidad de construir el canal Interoceánico en Nicaragua era más real que nunca antes. Por esto, el que lograra constuir el canal, dominaría en la región centroamericana y sería un rival de peso para Porfirio Díaz y México.12

Por esta razón, Díaz apoyó cualquier movimiento que apoyara las fricciones entre los porfiritos, en especial en contra de Guatemala, ya que el gobierno de Estrada Cabrera se había aliado con los Estados Unidos para evitar que Inglaterra invadiera el país para cobrar la gran deuda que arrastraba el país debido al colapso económico de 1897. Así pues, Díaz proporcionó ayuda a Regalado para desestabilizar a Guatemala, quien a su vez patrocinó el intento fallido de José León Castillo.13


Bibliografia:

  1. Nuestro Diario (12 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: el movimiento revolucionario de Castillo. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  2. — (13 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: el auge de la Revolución. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  3. — (14 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: la Revolución recibe nuevos elementos. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  4. — (15 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: el desastre de la Revolución. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  5. — (16 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: la huída de los castillistas. Guatemala: Nuestro Diario.
  6. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Disparos en la Obscuridad. El Asesinato del General José María Reina Barrios». Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación (Guatemala).
  7. — (2009). «La suerte de los que se quedan… los hechos que siguieron al asesinato de Reina Barrios». Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación(Guatemala).
  8. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 34.
  9. Rivera Cabezas, Napoleón (16 de julio de 1898) El Torpedo.  Guatemala: A. Siguere y Cía.
  10. Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilación de las leyes de la República de Guatemala. XIX. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. p. IV.
  11. Ibid., p. X.
  12. Bucheanu, Jürgen (1996). The making of México’s Central America Policy, 1876-1930. XIX. (en inglés) Tuscaloosa, Alabama: The University of Alabama Press. p. 53.
  13. Ibid., p. 51.

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17 de noviembre de 1842: Guatemala se queja ante México por el Soconusco

17 de noviembre de 1842: Guatemala se queja ante México por el Soconusco

El gobierno del presidente del Estado de Guatemala Mariano Rivera Paz se queja diplomáticamente de que el general mexicano Antonio López de Santa Anna se apropiarse militarmente del Soconusco.

Mapa de México en 1847, mostrando la enorme extensión de ese país norteamericano antes de perder sus territorios por el tratado Guadalupe Hidalgo en 1848. En la frontera sur, se aprecia que Soconusco todavía aparecía en Guatemala, pese a la anexión de 1842, ya que el territorio era reclamado por Guatemala. En el recuadro: el presidente mexicano Antonio López de Santa Anna, que anexó Sonocusco en 1842 y perdió California, Colorado, Nuevo México, Arizona y Texas en 1848.
Mapa de México en 1847, mostrando la enorme extensión de ese país norteamericano antes de perder sus territorios por el tratado Guadalupe Hidalgo en 1848. En la frontera sur, se aprecia que Soconusco todavía aparecía en Guatemala, pese a la anexión de 1842, ya que el territorio era reclamado por Guatemala. En el recuadro: el presidente mexicano Antonio López de Santa Anna, que anexó Sonocusco en 1842 y perdió California, Colorado, Nuevo México, Arizona y Texas en 1848. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Situación de Soconusco en 1840:

Aunque Anastasio Bustamante y Oseguera, presidente de México de 1839 a 1841, era partidario de anexar al Soconusco a su país, no pudo realizarlo porque durante su corta presidencia tuvo que enfrentar la Guerra de los Pasteles, el Pronunciamiento Federal del 15 de julio de 1840, la rebelión federalista del Plan de Tacubaya el 28 de septiembre de 1841 y su propio derrocamiento el 11 de octubre de 1841 por el movimiento del Plan de Huejotzingo.1

Por ello, cuando el alcalde de Tapachula pidió la anexión a México debido al abandono en que se encontraba su región el 11 de septiembre de 1842, el nuevo presidente mexicano Antonio López de Santa Anna zanjó la cuestión mediante una invasión militar, motivando las protestas de Guatemala.2

La débil protesta del gobierno guatemalteco:

Véase también: Mariano Rivera Paz, Rafael Carrera

La primera protesta formal ante esta situación fue la del 12 de septiembre de 1842, dirigida por el Ministro de Relaciones Exteriores guatemalteco a su homólogo mexicano en la que abundaban datos geográficos, históricos y económicos, que demostraban los derechos de Guatemala y se reiteraba el calificativo de ocupación por la fuerza y terminaba exigiendo al gobierno de México la evacuación de las tropas destacadas en Soconusco, tras advertir que la agresión perpetrada podría ser justificadamente repelida con el uso de la fuerza.2 Pero no se declaró la guerra y tampoco se rompieron las relaciones diplomáticas sencillamente porque en ese momento Guatemala no tenía la capacidad logística para emprender una guerra, ya que estaba prácticamente en la ruina tras la revolución católico-campesina de Rafael Carrera en 1837-38,3 la secesión y posterior guerra contra el Estado de Los Altos (al que pertenecía el Soconusco) entre 1838 y 18404, y la guerra entre Guatemala y las fuerzas invasoras de Francisco Morazán en 1840.5

El 17 de noviembre de 1842 Guatemala hizo llegar a todos los países con los que se tenían establecidas relaciones diplomáticas otra protesta en la que denunciaba la ocupación militar y el decreto de anexión emitido por el Presidente mexicano López de Santa Anna y en la que reafirmaba la vigencia de los derechos guatemaltecos sobre Chiapas y Soconusco. Como la anterior, aquella protesta se quedó en nada debido a la debilidad del estado guatemalteco.2

Guatemala siguió en una situación de anarquía por los siguientes 10 años, y no logró consolidarse sino hasta que el general Rafael Carrera venció a los criollos liberales centroamericanos que intentaban hacerse con el poder del Estado el 2 de febrero de 1851 en la batalla de la Arada.6 Durante todo ese tiempo, como es natural, Guatemala no estaba en capacidad de reclamar a México sus derechos sobre el Soconusco, ya que ella misma estaba en peligro de perder su soberanía como Estado. De esta cuenta, si bien el asunto era el de dos países enfrascados en una relación asimétrica donde el más fuerte se impone sobre el más débil, también se logró «el triunfo del hecho consumado sobre el derecho inadecuadamente defendido«.2

Es importante destacar que debido a la ineptitud de los militares y dirigentes de México, en la guerra contra los entonces débiles Estados Unidos, el poderoso estado mexicano terminó perdiendo enormes territorios en su frontera norte por el tratado Guadalupe Hidalgo en 1848.2

Renuncia definitiva a Soconucsco:

Véase también: J. Rufino Barrios, Tratado Herrera-Mariscal

A pesar de esa difícil situación, sí se mantuvieron hasta bien avanzado el siglo y en suficiente vigencia, los derechos que Guatemala defendía. Pero, cuando el presidente guatemalteco, general J. Rufino Barrios se hizo cargo del asunto7, los acontecimientos se precipitaron y culminaron con la firma del desastrozo Tratado de Límites Herrera-Mariscal entre Guatemala y México de 18828, por el que Guatemala renunció para siempre al reclamo sobre el Soconusco, debido a la incapacidad diplomática del presidente guatemalteco y la de los miembros de su cuerpo diplomático.9 De acuerdo al ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión de Límites, «en todo con lo que la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, trataron los asuntos con ideas ajenas o de una manera inconsciente10


Bibliografía:

  1. Vigil, J.M., México a través de los siglos, la Reforma, Tomo V, Ed. Cumbre, México D.F., 1958.
  2. Solís Castañeda, Sara (2013). La cuestión limítrofe-territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice. Guatemala: Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz.
  3. Hernández de León, Federico (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA.
  5. Hernández de León, Federico (13 de marzo de 1926) «El Capítulo de las Efemérides. 13 de marzo de 1840: Sale Morazán de El Salvador sobre Guatemala». Guatemala: Nuestro Diario.
  6. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar.
  7. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-432.
  8. Salazar, Ramón A. (1892) Colección de Tratados de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 249-250.
  10. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional.

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27 de octubre de 1954: primera entrevista a Arbenz en el exilio

27 de octubre de 1954: primera entrevista a Árbenz en el exilio

La revista mexicana «Siempre» publica la primera entrevista que se le hace al ex- presidente Árbenz en el exilio.

La Catedral de la ciudad de México, en 1954. En el recuadro, el coronel Arbenz, cuando tuvo que desnudarse en el Aeropuerto La Aurora antes de salir al exilio a México el 9 de septiembre.
La Catedral de la ciudad de México, en 1954. En el recuadro, el coronel Arbenz, cuando tuvo que desnudarse en el Aeropuerto La Aurora antes de salir al exilio a México el 9 de septiembre. Imágenes tomadas de Wikimedia commons.

La Operación PBHISTORY:

Véase también: Jacobo Árbenz Guzmán, Operación PBHISTORY

Desde su renuncia, el ex-presidente Jacobo Árbenz Guzmán estuvo en constante observación y vigilancia por los miembros de la operación PBHISTORY de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, entre cuyos operativos se incluía a su supuesto amigo y correligionario Carlos Manuel Pellecer.1 De hecho, éste fue expuesto como operativo de la CIA en 1975 por el ex-agente Philip Agee, quien publicó su información como agente de infiltración en el Partido Guatemalteco del Trabajo en el libro «La CIA por dentro«; posteriormente, sus nexos con la agencia estadounidense se confirmaron cuando en 2003 la CIA desclasificó sus documentos sobre lo ocurrido en Guatemala en 1954, y en dichos documentos resultó que varios de los reportes que habían llegado a las oficinas centrales de la CIA en Langley, Virgina sobre el exilio de Árbenz eran prácticamente idénticos a los libros publicados por Pellecer años antes, confirmando que era, en efecto un operativo de la agencia secreta estadounidense.2

Exilio del ex-presidente Árbenz:

Véase también: humillación del presidente Árbenz

Árbenz había partido hacia México el 9 de septiembre de 1954, luego de setenta y tres días de asilo en la embajada de ese país en la Ciudad de Guatemala, y de sufrir una fuerte humillación en el Aeropuerto La Aurora cuando iba a salir del país. Entonces, el embajador de Guatemala en ese país declaró que «confiaba en que el gobierno mexicano, fiel cumplidor de los tratados internacionales, entregaría a los criminales de delitos comunes que se han asilado en ese país«. Aunque luego tuvo que publicar un Boletín Informativo aclarando sus declaraciones, el gobierno mexicano resintió la presión estadounidense sobre sus auntos internos. Además, circulaban rumores de que Árbenz y sus principales funcionarios serían devueltos a Guatemala y juzgados.3

La entrevista de «Siempre»:

Véase también: United Fruit Company, John Peurifoy

Fue en ese ambiente cuando el periodista peruano Genaro Carnera Checha, de la revista mexicana «Siempre» consiguió entrevistar al ex-gobernante guatemalteco.4

Empezó el relato de la entrevista diciendo que Árbenz vivía en algún lugar del Distrito Federal y que «salvo unos cuantos libros y periódicos sobre alguno de los muebles, nada hay de personal, de casa propio o de hogar, en este sencillo departamento.» Árbenz desmintó encontrarse escondido y dijo que necesitaba «reajustar algunas cosas en esta nueva etapa de mi vida, antes de poder visitar o recibir a mis amigos como son mis mejores deseos«. También negó haberse intentado comunicar con el ex-presidente mexicano, el general Lázaro Cárdenas —conocido por haber nacionalizado la industria petrolera en su país— aunque dijo que le hubiera gustado.5

Con relación a su renuncia el 27 de junio, dijo que «no hubo tal decisión de mi parte […] fue una imposición. La imposición del Ejército que prefirió traicionar sus deberes patrióticos, por instigación y acuerdo con la Embajada norteamericana y la United Fruit«. Igualmente, dijo que la «imposición» no había terminado con su renuncia, sino que las exigencias para [con su sucesor, el coronel Carlos Enrique] Díaz, a quien consideraba como un militar «leal y democrático«, fueron «aún mayores de parte del embajador norteamericano, quien pretendió que fusilaran a todos los dirigentes políticos y populares«. Y agregó: «[El embajador John] Peurifoy exigió todo, sin condiciones».6

Con respecto a la resistencia [a la invasión liberacionista], dijo que «se intentó, y que las órdenes fueron claras y se dieron«. Que miles de obreros parecían dispuestos a combatir, pero su presencia «agravó las contradicciones y aceleró el golpe traidor«. Con respecto a México, no tuvo sino palabras de elogio y no opinó sobre su política interna. Y con respecto a su asilo, dijo que respetaría «escrupulosamente» las reglas del mismo, dejando en claro que «los asuntos de Guatemala los resolverá en Guatemala el pueblo de Guatemala, y no en el exterior».6

Finalizó diciendo: «la intervención desde el exterior sólo la ha utilizado en Guatemala la United Fruit y la embajada norteamericana«.6


Bibliografía:

  1. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz. Guatemala: FLACSO. p. 158.
  2. Agee, Philip (1987). La CIA por dentro. Buenos Aires: Sudamericana. p. 475.
  3. García Ferreira, Operaciones en contra, p. 136.
  4. Ibid., p. 139.
  5. Ibid., p. 140.
  6. Ibid., p. 141.

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14 de septiembre de 1824: Chiapas se anexa a México

14 de septiembre de 1824: Chiapas se anexa a México

14septiembre1824
El poblado de Chiapa de Corzo en 1860. La región se separó de las Provincias Unidas del Centro de América el 14 de septiembre de 1824. En el recuadro: el emperador Agustín de Iturbide, derrocado en 1823, cuyas medidas provocaron la caída del Imperio y la anexión de Chiapas al Pacto Federal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante la época colonial, Chiapas era considerada una zona de interés para la Corona española y hasta 1821 formó parte de la Capitanía General de Guatemala como una de sus provincias más importantes. Con la lucha de independencia de la Nueva España, la idea de buscar autonomía se esparció por el resto de América y en 1821 fray Matías de Córdova declaró la independencia de la provincia de Chiapas. Los dirigentes de las ciudades más importantes de la provincia como Tuxtla, Comitán y Ciudad Real se adhirieron al Plan de Iguala y rompieron con las autoridades guatemaltecas.1

En enero de 1822, la recién independizada Capitanía General de Guatemala se anexó al Primer Imperio Mexicano dirigido por el emperador Agustín de Iturbide. Sin embargo, la experiencia guatemalteca no fue la mejor tras la anexión desde el principio ya que no todas las provincias centroamericanas estuvieron de acuerdo con ella; de hecho, El Salvador se negó rotundamente a anexarse al imperio, y por ello el emperador envió al general Vicente Filísola a que relevara al hasta entonces presidente Gabino Gaínza en el gobierno de Guatemala y a que tomara a El Salvador por la fuerza.2-4

Filísola tuvo que enfrentar la debilidad fiscal, un regionalismo inquebrantable y las órdenes a menudo ilógicas del propio Iturbide. Filísola dió los pasos necesarios para la reconciliación política, liberó a los criollos opositores del imperio y reprendió a las autoridades guatemaltecas por las medidas ejecutadas contra las provincias de interior. Por si fuera poco, las rutas comerciales estuvieron bloqueadas por conflictos armados entre ciudades y regiones, derivadas de inconformidad en cuanto a la jurisdicción administrativa y desacuerdos ideológicos entre criollos liberales y conservadores. Todo esto causó que tanto el general como las municipalidades se vieran obligados a solicitar préstamos a comerciantes y a cajas regionales, lo que produciría una situación insostenible.2-4

Tras la caída de ese efímero imperio, se proclamó de la República Mexicana, se desconocieron los Tratados de Córdoba y Plan de Iguala1 y Filísola convocó a una Asamblea Constituyente en la región centroamericana, ya que éstas tenían el deseo de separarse de México, y era el momento propicio para Filísola para retirarse decorosamente.5

Mientras las provincias centroamericanas se agruparon en las Provincias Unidas del Centro de América en lo que se escribía la Constitución Federal para la región el 1 de julio de 1823, el 2 de octubre de ese año se promulgó el Plan de Chiapas libre, declarándose así la independencia de esa región de las Provincias Unidas, y un año después, la Junta Suprema de la región convocó a un plebiscito y el pueblo de Chiapas eligió unirse a la República Mexicana a pesar de las protestas de Guatemala y de las provincias centroamericanas.5

De esta forma, Chiapas pasó a formar parte de la federación de estados mexicanos el 14 de septiembre de 1824.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación (2014) Efeméride con motivo del 195 aniversario de la anexión de Chiapas al Pacto Federal. México: Gobierno Federal de la República Mexicana.
  2. Pastor, Rodolfo (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821 a 1822). Tomo II. México: Porrúa.
  3. — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821). I. México: Porrúa.
  4. — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1823 a 1828). VI. México: Porrúa.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.

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28 de agosto de 1890: muerte de Juan M. Barrundia

28 de agosto de 1890: muerte de Juan M. Barrundia

El temible ex-ministro de la Guerra del general J. Rufino Barrios estuvo a punto de quedarse con el poder tras la muerte del presidente guatemalteco el 2 de abril de 1885, pero los diputados de la Asamblea Legislativa y el general Manuel Lisandro Barillas le ganaron la partida.  Por medio de varios ardides, Barrundia no solamente fue despojado de la presidencia sino que fue enviado al exilio, al mismo tiempo que la propaganda oficial idealizó la figura de Barrios y culpó a Barrundia de todas las atrocidades cometidas durante los último 12 años.  Como resultado, Barrundia se unió a una conspiración contra Barillas, pero murió en el camino a incorporarse a la filas de los conspiradores.

Desembarque en Puerto San José en la época de la muerte de Barrundia.
Desembarque de pasajeros en el muelle del puerto de San José en la década de 1890. Nótese que los pasajeros eran llevados en pequeñas embacarciones de los grandes vapores al muelle antes de ser subidos en un elevador. En el recuadro: el general Juan Martín Barrundia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Después de la muerte de Barrios:

Véase también: Barillas se hace con la presidencia

Tras la muerte del general J. Rufino Barrios en Chalchuapa, el 2 de abril de 1885, su ministro de la Guerra, el temido general Juan M. Barrundia empezó a mover los hilos para hacerse con el poder en Guatemala. Inicialmente le fue fácil, gracias al débil caráter del primer designado a la presidencia, Alejandro M. Sinibaldi, pero no contaba con que los miembros d ela Asamblea legislativa iban a contactar al segundo designado, el general Manuel Lisandro Barillas, entonces jefe político de Quetzaltenango, para que se hiciera cargo de la situación.1

Mediante un hábil ardid durante el sepelio de Barrios en el Cementerio General, Barillas logró hacerse con la presidencia, y para cuando Barrundia se dió cuenta de la treta, ya era tarde. Poco después salió hacia Italia nombrado como embajador de Guatemala en ese país, pero a medio camino le cancelaron el nombramiento1 ya que el nuevo presidente hizo público que Barrundia se había apropiado de grandes cantidades de fondos nacionales y que había abusado de su poder como Ministro de la Guerra durante el gobierno del general Barrios.2 Aunque éste era un secreto a voces, estas investigaciones tenían la intención de enjuiciar al exministro de la guerra, ya que determinaron que Barrundia no solamente había cometido graves abusos de poder, sino que abusos personales en contra de personas que eran sus enemigos personales.3 Así, aunque Barrios había cometido el mismo tipo de abusos y de malversación de fondos, fue Barrundia el que se convirtió en el enemigo público de Guatemala, mientras que Barrios fue endiosado por sus aduladores hasta convertirlo en un héroe que supuestamente murió por el ideal de la Unificación Centroamericana.4

Salida al exilio:

Inicialmente, cuando iba camino de Italia, Barrundia se fue a Nueva York, en donde se encontró con el embajador de Guatemala en Estados Unidos, el licenciado Antonio Batres Jáuregui. Este último relata el encuentro de esta forma:5

«Averigüé que estaban en el hotel Windsor. Fui a verlos. […] Luego encontré el nombre de don Martín, y en el siguiente renglón decía, Mrs. Barrundia, […] procedentes de Guatemala. […] Salió a recibirme don Martín, y después de las frases usuales, le dije: ‘¿Usted vino con su esposa?’ ‘¿Por qué me lo pregunta?’ replicó, con el modo seco y áspero que gastaba en sus tiempos prósperos de imperioso mando. ‘No me interesa mucho – le repuse- pero, como vi, en el libro de entradas, el nombre de Mrs. Barrundia, me pareció, por ubanidad, preguntar por ella’. ‘¡Ah!, tiene usted razón -agregó- voy a ser franco, traje a la italiana, aquella bailarina, con quien tenía relaciones en Guatemala; y para que pueda vivir conmigo aquí, he puesto que es mi señora’. [Le respondí]: ‘Váyase usted mañana, a otro hotel. Esto es muy delicado, en este país. Si se descubre la falsedad, le costaría dolores de cabeza; además, es peligroso, porque constiutye prueba de reconocimiento de estado. Pida usted un cuarto contiguo al suyo, para la italiana, en nombre de ella, como si fuera su amiga, nada más procediendo con cautela. Aquí no son las cosas como allá.’ Al día siguiente les ayudé a arreglar el asunto, porque ninguno de ellos hablaba inglés. Procuré que fuese un hotel en que no hubiera la delicadeza puritana que existe, en ese punto, en todos los de primera clase».5

Como sabía muy bien que era detestado por el pueblo guatemalteco, Barrundia se cuidó de no regresar y se autoexilió en México hasta 1888, año en que luego de haber solicitado una y otra vez al gobierno de Barillas que le permitieran el retorno, éste se lo autorizó. Barillas le permitió retornar, pero le pusieron una guardia personal para protegerlo contra el descontento popular contra su persona; Barrundia creyó que pasados tres años el sentimiento de los guatemaltecos se había calmado, pero no pudo llegar a la ciudad de Guatemala, porque a todo lugar al que iba se encontraban con que la guardia no era suficiente para contener a todos los que querían vengarse de él.3

Campaña contra Barillas:

El ex-ministro decidió entonces permanecer en México e iniciar una campaña de desgaste contra el gobierno de Barillas escribiendo y distribuyendo panfletos llenos de insultos y calumnias contra el presidente guatemalteco y pidiéndole a los ciudadanos que se alzaran en armas contra él.6 La intención era derrocar a Barillas y llegar él a poder, para hacerse cargo de un gobierno similar al de Barrios, y que tantos beneficios económicos le habían producido.

Muerte:

De los panfletos pasó a la acción e intentó invadir a Guatemala en dos ocasiones, el 30 de marzo de 1890 y a principios de agosto de ese mismo año, pero en ambas fue neutralizado por las autoridades mexicanas. Enterado del triunfo del general Ezeta en El Salvador, se embarcó para Guatemala en el vapor estadounidense «Acapulco» con la intención de unirse al ejército salvadoreño para invadir Guatemala, pero fue interceptado en el puerto de Champerico, cuando el vapor se detuvo allí. Como el capitán del navío no aceptó a entregar a Barrundia, el vapor continuó su marcha al Puerto de San José, y para entonces el gobierno guatemalteco ya tenía un acuerdo con los Estados Unidos para apresar a Barrundia.7

Para ayudar a la captura del ex-ministro, así como para tomar todas las precauciones para protegerlo durante su traslado a la ciudad de Guatemala, el gobierno envió al puerto al subdirector de la Policía con tres agentes, quienes se pusieron a las órdenes del coronel Enrique Toriello, comandante del puerto. Acompañado de los tres oficiales, Toriello abordó el «Acapulco» tan pronto como recibió la carta donde se autorizaba la captura de Barrundia; el capitán del barco al camarote de Barrundia, pero cuando el capitán empezó a traducir al español lo que decía la carta del embajador de los Estados Unidos, éste inmediatamente sacó sus revólveres y empezó a disparar, primero a Toriello y luego a los agentes de la policía, quienes regresaron el fuego y mataron a Barrundia.8

Al enterarse, una de las hijas de Barrundia, la señora Teresa Barrundia de Bengoechea tomó un revólver fue a la Legación de los Estados Unidos en Guatemala, y entrando al despacho del embajador, lo encontró sentado en su escritorio y le disparó un tiro que fue a dar a un diccionario Webster que estaba en un atril.9 La familia del fallecido reclamó al gobierno estadounidense, generando un conflicto con los Estados Unidos que causó mucho revuelo en ese país, pero que al final se resolvió favorablemente para Guatemala, ya que ésta explicó que el ex-ministro había muerto cuando estaban intentando aprehenderlo por las siguientes razones:

    • Era contrabando de guerra y traidor a la patria, pues iba hacia El Salvador para unirse a un ejército invasor.
    • Había serias acusaciones sobre Barrundia por los crímenes que había cometido durante su gestión como Ministro de la Guerra del gobierno de Barrios.10

Bibliografía:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia; 1821-1921, Memorias de un siglo. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 490.
  2. Secretaría de Relaciones Exteriores (1891). Report of the secretary of foreign relations of the republic of Guatemala to the national legislative assembly concerning the capture and death of General J. Martín Barrundia (en inglés). Guatemala: El Modelo. p. 5.
  3. Ibid., p. 6.
  4. Polanco Pérez, Perla Patricia (2016). Ubico frente al héroe liberal: El Centenario de Barrios en la legitimación de la dictadura, Guatemala 1935. Guatemala: Universidad de San Carlos, Facultad de Humanidades. p. 68 y siguientes.
  5. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, p. 508.
  6. Secretaría de Relaciones exteriores, Report of the secretary of foreing relations, p. 7.
  7. Ibid., pp. 23-26.
  8. Ibid., p. 27.
  9. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, p. 494.
  10. Secretaría de Relaciones exteriores, Report of the secretary of foreing relations, p. 36.

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28 de abril de 1882: autorizan a presidente Barrios a viajar a EEUU

28 de abril de 1882: autorizan a presidente Barrios a viajar a EEUU

Con la excusa de ver por si mismo cómo se resolvía el asunto de límites con México el presidente J. Rufino Barrios solicitó permiso a la Asamblea Legislativa para viajar a los Estados Unidos. Barrios tenía intenciones de tomarse unas vacaciones, además de visitar a su familia que ya vivía en ese país, por temor a posibles atentados en su contra en Guatemala.

28abril1882
Atentando contra el presidente estadounidense James Garfield el 2 de julio de 1881. Junto a Garfield, quien murió pocos semanas después, está el Secretario de Estado James Blaine, quien le había ofrecido al embajador Lorenzo Montúfar (en el recuadro) que los EEUU apoyarían la devolución de Chiapas y Soconusco a Guatemala, y la Unión Centroamericana con J. Rufino Barrios como presidente. El sucesor de Garfield, Chester Arthur, destituyó a Blaine y no apoyó ninguna de estas ofertas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Nombramiento de Montúfar como embajador ante EEUU:

En 1881, el gobierno del general J. Rufino Barrios envió al Dr. Lorenzo Montúfar como embajador a Washington para tratar el asunto de los límites con México, ante el Secretario de Estado, James G. Blaine, quien desconfiaba del embajador de México, el señor Matías Romero. Cuando Montúfar le hizo ver a Blaine los incuestionables derechos que Guatemala tenía sobre los territorios de Chiapas y de Soconusco, el funcionario estadounidense le dijo a través de un intérprete: «Es sencillo, señor Ministro, arreglar el asunto. No tiene usted sino proponer que los Estados Unidos sean árbitros de la cuestión; yo haré que México acepte el arbitramiento; y sé que la justicia está en favor de Guatemala; harto conozco los antecedentes. Además, convendría bajo todos los conceptos, llevar a cabo la Unión de Centroamérica. Mi gobierno apoyará al general Barrios, como presidente de ellas, porque es el hombre de grandes impulsos y prestigios, para el caso«.1

Gestión de Montúfar para el Tratado de Límites::

Montúfar quedó complacido con la solución del Secretario Blaine, pues a éste le interesaba mantener la paz en la región y mantener a México bajo control, y por eso apoyaba a Guatemala. El embajador guatemalteco de inmediato mandó un reporte de su reunión con el Secretario de Estado al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala, sin saber que aquel triunfo sería de corta duración, pues el 2 de julio de 1881 hirieron al presidente James A. Garfield en la gran estación del ferrocarril de Pensilvania, cuando iba en compañía de Blaine. Garfield murió el 19 de septiembre debido al mal tratamiento médico y su sucesor, el presidente Chester Arthur, destituyó a Blaine y en su lugar colocó a Frederick T. Frelinghuysen, quien no compartía la forma de pensar de su antecesor.2

De acuerdo a la versión presentada por el historiador y diplomático Antonio Batres Jáuregui, diez días después de la muerte de Garfield, Montúfar se presentó ante el nuevo Secretario de Estado, en compañía del exministro de Venezuela en Washington, el señor Camacho Roldán. Este último no podía regresar a Venezuela por un cambio de gobierno y Matías Romero, que tenía una enemistad personal con Barrios por un terreno en Soconusco, lo sobornó para que sirivera de intérprete a Montúfar pero que no tradujera correctamente lo que dijera el Secretario de Estado. 3 Cuando se presentaron ante Frelinghuysen, éste le dijo a Montúfar:

«El gobierno del Sr. Arthur no puede ofrecer [que Chiapas y Soconusco sean devueltos a Guatemala ni que se apoyo al general Barrios como jefe de la Unión Centroamericana]. Si México aceptar voluntariamente el arbitramiento, también los Estados Unidos aceptarán proceder como árbitros de la cuestión de límites; pero sin comprometerse a nada ulterior. Chiapas y Soconusco se darán al que apareciere tener el mejor derecho sobre ellos. En cuanto a la Unión de Centroamérica, sería grato para mi gobierno, que se llevase a cabo espontáneamente; pero no podemos apoyar al que sea presidente, esa es cuestión de los pueblos; y nosotros no estamos dispuestos de intervenir en negocios internos de otros países».4

El sobornado Roldán, le tradujo el párrafo anterior así a Montúfar:

«Dice Mr. Frelinghuysen, que tien las mismas ideas que su antecesor, y que puede el señor Ministro de Guatemala, estar seguro de que respetará las ofertas que se le han hecho anteriormente, obrando Mr. Arthur en los mismos términos convenidos con el anterior Secretario de Estado. Que se complace en devolver, con aprecio, el saludo que le trae esta visita; y que tendrá gusto en tratar los asuntos con el señor doctor Montúfar que cree que pronto se podrá resolver la cuestión de límites con México; y se apoyará al general Barrios en la jefatura de la Unión Centroamericana, formada de una feliz confederación».4

Barrios obtiene permiso para viajar a EEUU:

Véease también: Asamblea autoriza a Barrios a viajar a EEUU

Montúfar se apresuró a comunicar esto al ministro Felipe Cruz, y Barrios convocó a una reunión con el padre Angel María Arroyo, el licenciado Manuel J. Dardón, Cruz y otros amigos personales para decidir qué hacer al respecto, y decidieron que lo mejor era que Barrios fuera en persona a Washington a resolver el asunto.5 Entonces, para darle apariencia democrática a aquello, Barrios envió el siguiente mensaje a la Asamblea:

«Así pues, me propongo agotar todos los medios de acabar este envejecido asunto, semillero de resentimientos y disputas, consultando práctica y concienzudamente los positivos intereses del país, y en la persuasión de que, con ello, le presto valiosísimo servicio, y si por desgracia quedase defraudada mi esperanza, y escollaren mis esfuerzo, se habrá evidenciado al menos, que a Guatemala nada queda ya que hacer, que no se quiere por parte de México concluirlo de ningun modo, y entonces no habrá que volver a pensar en trabajos de ese género. Tratándose de negocio de esa magnitud, no quiero, sin embargo, decidirme a proceder, sin pleno conocimiento de la Asamblea, y sólo en ejercicio de las facultades que ordinariamente atribuye al Ejecutivo la Constitución, sino que quiero y pido, si la Representación Nacional estima oportuno concederla, autorización muy especial y amplia, conferida en un Decreto, para ponerle término del modo que yo juzgue que mejor conviene a los verdaderos intereses de la República.»6

Y, como ya estaba pactado de antemano, el 28 de abril de 1882, la Asamblea Legislativa publicó el siguiente decreto:

Decreto Número 42

La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Guatemala,

Habiendo tomado en consideración el mensaje últimamente dirigido por le Jefe del Poder Ejecutivo y que se contrae a que se le faculte amplia y especialmente para poner término a la antigua cuestión de límites con los Estados Unidos Mexicanos:

Encontrando que las sólidas razones, expuesta en aquelimportante documento, obedecen a la necesidad de un arreglo definitivo en que sean consultados los intereses y el honor del país: de conformidad con el dictamente de la Comisión Extraodinaria que ha examinado el asunto y con presencia de lo dispuesto en el inciso 12, artículo 54 de la ley constitutiva.

Decreta:

Artículo Unico.- Se autoriza de una manera especial y amplia al Presidente de la República, general J. Rufino Barrios para arreglar definitivamente y del modo que juzgue que mejor conviene a los verdaderos intereses del país, la cuestión de fronteras pendiente con los Estados Unidos Mexicanos.

Dado en el Salón de Sesiones, en Gutaemala a los veintiocho días del mes de abril de 1882.

        • José Antonio Salazar, presidente
        • E. Martínez Sobral, secretario
        • Vicente Sáenz7

El desastroso resultado del viaje de Barrios:

Según narra Batres Jáuregui, Barrios partió para los Estados Unidos junto con Arroyo y Cruz, dejando como encargado de la presidencia al general José María Orantes, y cuando llegó a Nueva Orleans, lo recibió Montúfar con una pequeña comitiva, y le dijo: «¡Señor Presidente, los tamales están servidos en la mesa!«; a lo que le respondió el presidente: «Nos los comeremos todos juntos«. Partieron para Washington, y al llegar, Barrios fue a ver al Secretario de Estado, junto con Arroyo, Cruz y el intérprete Jacobo Gaiz, cónsul de guatemala en Nueva York.8 Cuando Frelinguysen le dijo que el convenio que le había dicho Montúfar no existía, Barrios insistió tres veces, creyendo no haber entendido bien al intérprete, hasta que finalmente Cruz, que sí hablaba inglés, le dijo en voz baja que era mejor retirarse. Ya fuera del despacho del Secretario de Estado, Barrios montó en cólera e hizo llamar a Montúfar a su habitación en el hotel Arlington; cuando el embajador entró, Barrios se avalanzó sobre él, pero el padre Arroyo se interpuso, dando tiempo a que Montúfar saliera huyendo.9

Renuncia de Montufar:

Véase también: renuncia de Lorenzo Montúfar

Montúfar terminó presentando su dimisión el 2 de agosto, pues no estaba conforme con los malos tratos recibidos ni con lo que estaba haciendo el presidente, ya que fue predispuesto contra Barrios por el propio Matías Romero, sin saber que había sido víctima de éste desde la primera reunión con Frelinghuysen.9

Finalmente, el 3 de diciembre de 1882, Barrios envió el siguiente mensaje a la Asamblea para guardar las apariencias:10

«Las comunicaciones oficiales de los ministros que Guatemala tenía acreditados en los Estados Unidos de América y en México; me hicieron comprender que el asunto de límites, tratado a la vez en dos puntos diferentes, por diferentes personas y bajo bases diferentes, ofrecería graves complicaciones y que, para alejarlas y para llegar a un desenlace satisfactorio, era indispensable unificar la acción, ocupándome yo directamente del asunto y oyendo a la vez a los dos representantes del Gobierno. Creí imprescindible mi intervención personal, y resultó evidentemente confirmado que no me equivocaba. Me dirigí a los Estados Unidos del Norte, y desde luego comprendí que la cuestión corría y estaba corriendo un grave riesgo de convertirse en verdadero conflicto: que llegaba yo en momentos solemnes, y que, de no llegar en tan oportunas circunstancias, habría sido imposible detener más tarde el torrente de las dificultades y calamidades en que el país iba a ser envuelto.[…] Las comunicaciones del Ministro de Guatemala en Washington [Lorenzo Montúfar] decían que había tenido conferencias en esa capital con el Plenipotenciario de México: que tenían convenido ya un proyecto para someter a arbitramento la cuestión; que conforme a ese proyecto, el Gobierno de los Estados Unidos obraría como árbitro para resolverla; que este Gobierno aceptaba aquel carácter, y que debía prescindirse de toda idea de tratado en México. [Por otra parte] las comunicaciones del Dr. Manuel Herrera, Representante de la República en los Estados Unidos Mexicanos, decían sería aceptado en México el tratado propuesto por él, renunciando a Chiapas y Soconusco, mediante una indemnización; que era éste el partido que se debía adoptar; que allí debía concluirse el asunto, y que el arbitrariamiento era imposible. Las cosas no podían ocntinuarse en ese camino por más tiempo, y así, al salir para la capital de los Estados Unidos de Norte América, dí aviso por telégrafo a nuestro Representante en México para que fuera allá a reunírseme, a fin de discutir y terminar el asunto».10

Como resultado, Barrios no obtuvo el reconocimiento del gobierno de Arthur para ser el presidente de la Unión Centroamericana, y tuvo que renunciar definitivamente a los territorios de Chiapas y de Soconusco en el Tratado Herrera-Mariscal que se firmó el 27 de septiembre de 1882, con el afán de que México no invadiera a Guatemala cuando él intentara unificar a Centroamérica por la fuerza.

Ahora bien, de acuerdo al ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión Guatemalteca de Límites con México, lo que narra Batres Jáuregui habría sido sólo una versión de lo ocurrido, ya que en su «Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México» dice: «El Tratado fue fatal para Guatemala. En todo lo que con la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala, a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, trataron los ausntos con ideas ajenas o de una manera inconsciente«.11 Y tras una extensa explicación sobre los límites finaliza: En resumen, Guatemala perdió por una parte cerca de 6000 millas y ganó por otra cosa de 2000; resultado: una pérdida de 4000 millas cuadradas. Guatemala perdió 14 pueblos, 19 aldeas y 54 rancherías, mientros que México perdió un pueblo y 28 rancherías con 2500 habitantes; júzguese la equidad en las compensaciones. Así concluyó el fatal tratado de 27 de septiembre de 1882, en que Guatemala dió a México todo lo que éste quiso y mucho más12

Lo que dice Urrutia parece concordar con lo aseverado por Francisco Lainfiesta, otro estrecho colaborador de Barrios, quien dice al respecto en su obra «Apuntamientos para la Historia de Guatemala» lo siguiente: «Barrios llevaba, seguramente, la ilusión de que su presencia personal en Washington serviría eficazmente para allanar dificultades, pero el terreno estaba allá tan trabajado por [el embajador mexicano] Romero, que acaso habría sido mejor fiar el asunto a la sola intervención del ministro guatemalteco. El Gobierno Americano excusó políticamente tomar cartas directas en el asunto, conformándose con la oferta de aceptar un arbitramiento en el caso de ser solicitado por ambas partes. Las gestiones y conferencia se principiaron entre el señor Romero por parte de México, y Barrios, Cruz, Herrera (hijo) y Montúfar, por parte de Guatemala, dando por resultado que se asentasen las bases para un tratado de límites que debería celebrarse en la capital de México. El pacto fue firmado por Herrera (hijo), con aprobación de Barrios y Cruz; y aunque Montúfar ha dicho que él no lo habría firmado, por ser onerosísimo para Centroamérica; debe creerse que requerido para ese efecto, lo habría signado sin observación«.13 Y con respecto al disgusto entre Barrios y Montúfar, dice Lainfiesta: «Amostazado Montúfar, por el desaire que Barrios le hiciera, no valiéndose de él para presidir las gestiones y firma del pacto, y no pudiendo soportar el maltrato que de él recibía, le envió una lacónica carta en que le notificaba renunciar el puesto de ministro, fundado en el motivo de ese maltrato. La destemplada misiva de Montúfar apareció en uno de los acreditados periódicos de Nueva York, y fue leída por Barrios antes de tener en su manos el original. […] Montúfar se excusó diciéndome que la publicación de la carta había provenido del abuso cometido por un amigo a quien confiara el borrador; y que ese amigo fue quien sin previa consulta la hizo publicar«.14

Barrios no quedó contento con el tratado y obligó a Herrera a presentar su renuncia por incompetencia, pero comprendió que si no aprobaba el tratado después de todo lo ocurrido en Washington y Nueva York, iba a exponer a Guatemala a todos los graves, ciertos y seguros males que surgirían.15


Bibliografía:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-432.
  2. Ibid, pp. 432-433.
  3. Ibid, p. 433.
  4. Ibid, pp. 434-435.
  5. Ibid, p. 436.
  6. Cruz, Felipe (1888). La verdad Histórica acerca del Tratado de Límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía La Unión. p. 3.
  7. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 444.
  8. Batres Jáuregui, La America Central Ante la Historia. p. 438.
  9. Ibid, p. 439.
  10. Cruz, La Verdad Histórica acercal del Tratado de Límites, pp. 6-7.
  11. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 164.
  12. Ibid, p. 177.
  13. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 269.
  14. Ibid, pp. 270-271.
  15. Comisión Guatemalteca de Límites con México, Memoria sobre la cuestión de Límites, p. 178.

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18 de abril de 1902: terremoto de San Perfecto

18 de abril de 1902: terremoto de San Perfecto

Fuerte terremoto provocado por la actividad en el volcán Santa María destruye la ciudad de Quetzaltenango.  Fue el preámbulo de la poderosa erupción que se produjo el 24 de octubre.

18abril1902
Ruinas de la ciudad de Quetzaltenango tras el terremoto de 1902. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Datos técnicos del sismo:

El año de 1902, hacia el final del primer período presidencial del licenciado Manuel Estrada Cabrera, fue devastador para la región occidental de Guatemala. Primero fue el terremoto de San Perfecto el 18 de abril, y luego la devastadora erupción del Volcán Santa María el 24 de octubre. El sismo tuvo una magnitud estimada de Mw 7,5 y se produjo a las 20:53:50 en el departamento de Quetzaltenango.1​ El terremoto tuvo una duración de casi dos minutos y fue precedido de varios sismos premonitores y seguido de muchas réplicas, siendo los departamentos de Quetzaltenango y Sololá los más afectados. Entre ochocientas y novecientas personas fallecieron por el sismo y hubo daños materiales importantes en la extensa zona afectada. Todas las iglesias en el oeste de Guatemala y el este de Chiapas sufrieron daños severos o fueron destruidas.2,3

Video informativo:

Relato de Federico Gamboa:

Véase también: Manuel Estrada Cabrera

El escritor Federico Gamboa —quien era el embajador del gobierno mexicano del general Porfirio Díaz en Guatemala de 1899 a 1902— se encontraba en la Ciudad de Guatemala al momento del terremoto y lo relata detalladamente en su obra «Mi Diario».4

18 de abril [de 1902].- Noche horrenda, un verdadero cataclismo del que por milagro escapamos. A eso de las 5 de la tarde, que leía yo en una mecedora, en la terraza, alcé casualmente los ojos al cielo, todo él plomizo, cual si se avecinara alguna tormenta de las que por aquí abundan cuando como en este año la temporada de lluvias se adelanta. Anocheció a poco, y despejóse el firmamento.4​ Minutos después de las 7, inopinadamente, debió de caer muy cerca de casa una formidable descarga eléctrica, cuyo estruendo nos ensordeció y cuya luz vivísima y cárdena nos dejó medio ciegos. Y de las nubes, se dejó venir un diluvio que mal año para el del abuelo Noé…»5​ De súbito, comenzó un terremoto espantoso, que sacudía la casa y la ciudad entera, con reconcentrada extrahumana fuerza devastadora; algo horrible y nunca antes sentido… Mi mujer cae de hinojos; la perra Diana aulla fatídicamente… Al pronto, quédome inmóvil con mi hijo entre mis brazos, sus grandes ojos de criatura inteligente, mirándome despavorido… Sin dismuinuir en su intensidad espantable, el terremoto continúa… Al cabo de siniestros parpadeos, la luz eléctrica se apaga; estamos en piso alto, en tinieblas, sin esperanza de salvación… Repican las arañas de cristal, crujen muebles, puertas y techos… Continúa el terremoto.5

Siempre con mi hijo en los brazos, trabajosamente me levanto de la silla, vacilo como un beodo o atacado de vértigo; a tientas y con no menores trabajos, abro la puerta, y en sus umbrales coloco a mi mujer arrodillada; Diana, sin dejar de aullar, me planta sus manos en mis espadas, que yo hinco en la jamba… El terremoto continúa sacudiéndonos en la tiniebla. Reza mi mujer en voz alta y trémula, entreverada de sollozos; mi hijito, cual si a mí me fuese dable atajar el fenómeno, susúrrame de vez en cuando muy quedó en su infantil media lengua que tiene miedo. Rezo a mi vez; pero en vista de que el temblor no cesa, pienso en que las resistencias tienen su límite, y en que, si dios no nos salva, estamos perdidos, irremisiblemente perdidos… Entonces, no por tranquilizar a mi mujer, sino por propia y honrada convicción, la exhorto a que se resigne.6

Al fin, el sismo se aplaca lentamente, y para… En los primeros instantes de respiro, mi mujer no me permite ni que vaya yo a encender una luz… Nuevo temblor rápido… La repetición me alarma, y resuelvo nuestro traslado al piso bajo, a oscuras todavía… En el resto de la noche, que nos pasamos en vela, siete sacudidas más.​ Narración que me hace mi cuñado, del pánico que en cafés y calles originó el descomunal terremoto…6

El 21 de abril continuaban los sismos y los ciudadanos de la capital estaban sumamente nerviosos; ese día empezaban a llegar las noticias de los departamentos: Quetzaltenango estaba casi totalmente destruida y con aproximadamente novecientos fallecidos; Escuintla y Amatitlán quedaron medio arrasadas; todo el occidente quedó muy perjudicado y centenares de fincas de café y de caña quedaron por los suelos.​ El gobierno declaró calamidad nacional. Para entonces se habían producido numerosas réplicas y rumores que provocaban el pánico de los guatemaltecos; uno de esos rumores aseguraba que el presidente Manuel Estrada Cabrera y el embajador mexicano Federico Gamboa eran los únicos que habían sido informados por el Observatorio de San Francisco de que un inminente cataclismo amenazaba a Guatemala.»7


Bibliografía:

  1. INSIVUMEH (s.f.). «Principales eventos sísmicos del siglo XX en Guatemala».
  2. Rose, William Ingersol (s.f.). «Natural Hazards in El Salvador». Geological Society of America (en inglés). p. 394.
  3. Rockstroh, Edwin (1902). «1902 Earthquake in Guatemala»Nature (en inglés) 66: 150. doi:10.1038/066150a0. p. 150.
  4. Gamboa, Federico (1920). Gómez de la Puente, Eusebio (ed.), ed. Mi diario, primera serie III. México: Hispano Americana.
  5. Ibid., p. 148.
  6. Ibid., p. 149-150.
  7. Ibid., p. 151.

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11 de abril de 1530: Alvarado asume como gobernador y Capitán General

11 de abril de 1530: Alvarado asume como gobernador y Capitán General

Tras un año difícil en 1529 en que estuvo prácticamente preso en México por su juicio de residencia, Pedro de Alvarado regresa a la ciudad Santiago de Guatemala (entonces en el valle de Almolonga al pie del Volcá de Agua) el 11 de abril de 1530, donde tomó posesió como gobernador y capitán general de la provincia.

Ciudad Vieja, Sacatepéquez en 2011. Era la capital de Guatemala en tiempos de Pedro de Alvarado. En el recuadro, un grabado de Alvarado de 1787.Ciudad Vieja, Sacatepéquez en 2011. En el recuadro, un grabado de Pedro de Alvarado de 1787. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Juicio de residencia de Alvarado:

En 1528 Pedro de Alvarado regresó de España en compañía del padre Francisco Marroquín, a quien había conocido en ese viaje. Aquellos serían momentos difíciles para el cruel militar, pues su primera esposa, Francisca de la Cueva, había fallecido y luego, cuando pasó por la ciudad de México, fue detenido por orden del tesorero Alonso de Estrada, quien ordenó que no le dejaran partir para Guatemala hasta que pagara quintos reales y otros impuestos que debía a la Corona Española. Y por si esto no fuera poco, el 9 de diciembre de 1528 se instaló la primera audiencia de la Nueva España, presidida por Nuño de Guzmán, quien era enemigo personal de Hernán Cortés, y por ende, de Alvarado, razón por la que sometió a juicio de residencia al conquistador de Guatemala durante todo el año de 1529.

Alvarado, quien no podía salir de la ciudad mexicana y estaba preso en las Reales Atarazanas, fue juzgado por los abusos que cometió cuando fue capitán de Hernán Cortés durante la conquista de México, y por las atrocidades que ordenó cuando conquistó Guatemala. Mientras duró su juicio de residencia, nombró a su hermano Jorge como teniente gobernador de las provincias y tierras de Guatemala. Los comisionados de llevar las órdenes fueron Francisco Zorrila, Francisco de Castellanos y Gonzalo Ronquillo, quienes llegaron a Santiago de Guatemala junto con el fraile Domingo de Betanzos —encargado de fundar el primer convento dominico en Guatemala— el 6 de mayo de 1529.1

Jorge de Alvarado no tenía capacidad de mando y apenas tres meses después, Francisco de Orduña tomó el poder en Guatemala. Orduña había sido enviado por la Audiencia de México como juez de residencia y gobernador.1

Retorno de Alvarado a Guatemala:

Al cabo de unos meses, Nuño de Guzmán se enteró del retorno de Hernán Cortés de España y decidió enviar a Pedro de Alvarado de regreso a Guatemala, para que Cortés no tuviera a este poderoso aliado durante su juicio de residencia. De esta forma, Alvarado regresó a Santiago de Guatemala el 11 de abril de 1530, entrando en posesión de las órdenes reales que lo nombraban gobernador y capitán general de aquellas tierras y provincias.1

Su primer acto oficial fue realizar un repartimiento general de indígenas entre aquellos que le habían sido fieles a él y a su hermano, y luego tuvo que enfrentarse a varios problemas principales:

  • Retomar la provincia de Cuscatlán —actualmente El Salvador— y la de Nicaragua que Orduña había perdido ante Pedrarias Dávila.
  • El reclamo del adelantado de Yucatán, Francisco de Montejo —otro antiguo capitán de Hernán Cortés—, quien reclamaba para sí la provincia de Chiapas.
  • Repartir las tierras y encomiendas que le exigían sus compañeros de armas.
  • Acabar con la prolongada revuelta indígena.2

Y así como 1529 fue un año difícil para Alvarado, 1530 fue todo lo contrario. En cuestión de unos cuantos meses resolvió todos los problemas que había encontrado a su retorno a la región: las tropas de Pedrarias Dávila tuvieron que retirarse de Cuscatlán, los indígenas cachiqueles se rindieron en mayo y el mismo Dávila murió en Nicaragua el 6 de marzo de 1531.2


Bibliografía:

  1. Vallejo García-Hevia, José María (2008). Juicio a un conquistador. Su proceso de residencia en Guatemala (1536 – 1538). España: Marcial Pons Historia. p. 148
  2. Ibid. p. 149

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27 de enero de 1971: muere Jacobo Arbenz Guzmán

27 de enero de 1971: muere Jacobo Arbenz Guzmán

21enero1971
Los esposos Arbenz Vilanova durante su exilio en 1955. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de ser derrocado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y con la ayuda de la Operación PBSUCCESS patrocinada por la frutera norteamericana United Fruit Company (UFCO),1-3 el ex-presidente Jacobo Arbenz Guzmán vivió un verdadero calvario, que se inició con la humillación que sufrió al momento de salir del país para México,2 y luego rechazados en cualquier país a donde se dirigieran, ya fuera en América Latina o tras la Cortina de Hierro. Los países de la órbita de los Estados Unidos no querían tener nada que ver con el expresidente guatemalteco, a quien el gobierno de Einsenhower por iniciativa de los poderosos hermanos Johno Foster y Allen Dulles —Secretario de Estado y Director de la CIA, respectivamente— había tachado de comunista; por su parte, los países de la órbita soviética no querían saber nada de quien, a su forma de ver, no había sabido defender la revolución de 1944.3

El 4 de julio de 1954 se había iniciado la operación PBHISTORY, la cual tenía dos objetivos: encontrar documentos que demostraran que Arbenz tenía nexos con Moscú, y destruir sistemáticamente la reputación del ex-presidente guatemalteco. El equipo de PBHISTORY estaba compuesto por doce oficiales: tres del Departamento de Estado, uno de la Agencia de Información (USIA) y ocho de la CIA. Cuatro de ellos llegaron a ciudad de Guatemala un día después. El agente de la CIA con el seudónimo de Francis T. Mylkes quedó a cargo de la operación. Ya en Guatemala, el equipo PBHISTORY adoptó el nombre de Social Research Group (Grupo de Estudios Sociales y después de algunas desavenencias con el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas empezó a trabajar en la sede del Comité Nacional de Defensa contra el Comunismo (CNDC), definido como una agencia ejecutiva del nuevo gobierno destinada a “combatir el comunismo en el país.4 El equipo también utilizó espías de la agencia dentro del círculo íntimo del ex-presidente; específicamente, Carlos Manuel Pellecer, a quien acusaron de ser parte de la CIA en 1975,5, Nota a y quien publicó varios libros sobre su experiencia con Arbenz en el exilio,Nota b los que a la larga resultaron idénticos a los informes que el agente LIN-LUCK enviaba a la agencia de inteligencia estadounidense, y que fueron hechos públicos posteriormente cuando la CIA desclasificó su documentación sobre el golpe de 1954.6

La Operación PBHISTORY fue exitosa, logrando que el expresidente cayera en una fuerte depresión que intentó ahogar en el alcohol y drogas. Viendo cómo se desmoronaba su familia, Arabella Árbenz Vilanova, una de las hijas del expresidente decidió no acompañar a su padre a vivir su exilio en Cuba tras la invitación de Fidel Castro luego del triunfo de la revolución de 1959 y prefirió quedarse en París estudiando actuación y trabajando como modelo. En Cuba, Árbenz tuvo que soportar las humillaciones de Fidel Castro, que en cada discurso repetía que Cuba no era Guatemala, y que él no abandonaría a su pueblo sin luchar como hizo Árbenz.7

El golpe de gracia para el abatido ex-presidente fue la muerte de su hija, Arabella. Luego de una temporada en Paris, Arabella se fue a México, en donde debido a los sufrimientos padecidos en el exilio, empezó a usar LSD y marihuana y donde vivió un tórrido romance con el periodista guatemalteco Jorge Palmieri y luego otro con el futuro propietario de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo, quien la ayudó con su carrera artística dada la spectacular belleza de la joven. Poco tiempo después, el abuso del LSD empezó a afectar su comportamiento y Azcárraga logró que la expulsaran de México en octubre de 1965.​ Arabella entonces conoció al torero mexicano Jaime Bravo Arciga, quien iba a realizar una gira por América del Sur.8 Estando en un restaurante en Bogotá, el 5 de octubre de 1965, Arabella trató de convencer a Bravo Arciga para que no siguiera toreando, pues temía por su vida; pero cuando éste no aceptó sus peticiones, Arabella sacó un revólver y se suicidó frento a los comensales.​9

Bravo Arciga se comunicó con Jorge Palmieri vía telefónica a México, y le pidió que se encargara de los funerales. Palmieri consiguió que se permitiera enterrar a Arabella en el Panteón de la Asociación Nacional de Actores de México (ANDA) y que se autorizara que Árbenz, su esposa y sus hijos Leonora y Jacobo pudiesen entrar a México para estar presentes en el entierro. De acuerdo a Palmieri, durante el funeral de Arabella en México «Arbenz apareció muy envejecido; estaba demacrado y parecía un anciano cansado«.8 Unos meses después, el expresidente guatemalteco dejó Cuba y se fue a París y luego a Lausanne, Suiza; todavía pertenecía al Partido Guatemalteco del Trabajo pero su salud estaba muy quebrantada y su estado mental era de una fuerte depresión, sentimientos de fracaso y remordimientos por la muerte de Arabella.7

En 1970 se le permitió regresar a México, pero con una visa que tenía que renovar en el extranjero cada seis meses; a pesar de ese requisito Arbenz dijo que siempre había querido pasar los últimos momentos de su vida cerca de Guatemala y se trasladó a la capital mexicana junto con su esposa. Arbenz reanudó sus contactos políticos y se contactó con las Fuerzas Armadas Rebeldes, un grupo revolucionario comunista que había surgido en Guatemala en 1960,11 con quienes mantuvo una relación cordial, pero distante, y a quienes ofreció unirse en algún momento en el futuro.​ Pero ese objetivo no se realizó, pues Árbenz murió el 27 de enero de 1971 de un paro cardiaco producto de un extraño accidente en que su radio cayó dentro de la tina en que se estaba bañando. El día de su muerte estaba completamente solo, pues su esposa había salido de viaje a El Salvador para atender unos negocios familiares; sólo se supo que su última conversación fue con el líder comunista guatemalteco José Manuel Fortuny, antiguo consejero y amigo.10,12

Irónicamente, en 1969 la United Fruit Company, principal promotora de la persecución contra Arbenz, había sido comprada por AMK Corporation, que para 1970 tuvo que absorver las pérdidas que arrastraba la UFCO desde hacía una década.


NOTAS:

  • a: esto se hizo público en 1975 por Phillip Agee, un ex-agente de esa agencia de servicio secreto, quien escribió: “Pellecer, Carlos Manuel. Agente de infiltración de la CIA en el partido comunista de Guatemala (PGT) y en los movimientos comunistas y sus relacionados en la Ciudad de México. Después de trabajar para la CIA, se supo que había roto con el comunismo. Criptónimo LINLUCK”. De hecho, fue Pellecer quien hizo creer al expresidente guatemalteco que su esposa lo engañaba durante la crisis de 1954, contribuyendo con ello al desmoronamiento personal de Árbenz.
  • b: véase, por ejemplo: «Renuncia al comunismo» de 1963 y «Árbenz y Yo» de 1997.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Árbenz, Jacobo; Fortuny, José Manuel (1954). «Discurso de renuncia de Árbenz (audio)». YouTube.
  2. Azurdia Alfaro, Roberto (1960) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1954-1955, Discuso pronunciado por el coronel Jacobo Arbenz Guzmán, el día 27 de junio de 1954, renunciando a la presidencia de la República. LXXIII Guatemala: Tipografía Nacional. p. LXVII-LXVIII.
  3. Ward, Matthew (s.f.). «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events». Council on Hemispheric Affairs. Archivado desde el original el 11 de febrero de 2009.
  4. Cullater, Nick (1994). The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency. pp. 81-84.
  5. Agee, Philip (1987). La CIA por dentro. Buenos Aires: Sudamericana. p. 475.
  6. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz. Guatemala: FLACSO. p. 158.
  7. —. «The CIA and Jacobo Arbenz: The story of a disinformation campaign». Journal of Third World Studies (en inglés) (Estados Unidos) XXV (2): 59.
  8. Palmieri, Jorge (2007). «Arabella Arbenz Vilanova». Blog de Jorge Palmieri. Archivado desde el original el 16 de enero de 2015.
  9. Martínez, Luis Miguel (2012). «La extraña muerte de Jaime Bravo Arciga». Toros en el mundo. Archivado desde el original el 19 de agosto de 2014.
  10. Fortuny, José Manuel (2002). Memorias de José Manuel Fortuny. Guatemala: Editorial Óscar de León Palacios.
  11. Rinze de León, R. Otto (2013). «Asonada del 13 de noviembre de 1960». elPeriódico (Guatemala). Archivado desde el original el 5 de octubre de 2013.
  12. Huser, Isabella; Hoessly Andreas (1993) Los diablos no sueñan. Invertigaciones sobre Jacobo Arbenz Guzmán. 1:17:40 a 1:34:34.

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10 de abril de 1821: Gaínza advierte a no seguir ejemplo independentista de Iturbide

10 de abril de 1821: Gaínza advierte a no seguir ejemplo independentista de Iturbide

El recién ascendido Capitán General interino de Guatemala, Gabino Gaínza, advierte a la población criolla del Reino de no seguir el ejemplo independentista de Agustín de Iturbide en México.

La ermita de la virgen de la Asunción, alrededor de la cual se construyó la Nueva Guatemala de la Asunción, nueva capital del Reino de Guatemala.
La ermita de la virgen de la Asunción, alrededor de la cual se construyó la Nueva Guatemala de la Asunción, nueva capital del Reino de Guatemala. En el recuadro, retrato que se cree que corresponde al capitán general interino Gabino Gaínza. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

¿Quiénes eran Gaínza e Iturbide?

Véase también: Agustín de Iturbide

Si bien Gabino Gaínza es conocido como el primer gobernador de la Centroamérica independiente, debe recordarse que fue el último de los capitanes generales nombrados por el Rey de España para gobernar el Reino de Guatemala.; y como tal, defendió los intereses de la corona junto con los criollos aristócratas guatemaltecos —reunidos en la familia Aycinena.—.

Cuando Gaínza tomó el poder en Guatemala como Capitán General Interino el 9 marzo de 1821, la situación del gobierno del rey Fernando VII estaba muy debilitada con el triunfo de la revolución liberal de Rafael de Riego, que había restablecido la Constitución de Cádiz en España en 1820.1,2

El plan de Iguala:

Esto había sido aprovechado por los criollos mexicanos de la Nueva España —en donde tenía papel destacado Agustín de Iturbide— para proclamar el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821, el cual era un programa político de veinticuatro puntos, entre los que destacaban los siguientes:

    • se declaraba la independecia de Nueva España
    • se proponía un régimen monárquico moderado constitucional adecuado a la entidad cuyo trono era ofrecido a Fernando VII de España o a alguno de sus hermanos
    • se establecía la exclusividad de la religión católica «sin tolerancia de otra alguna«2

Proclama de Gaínza:

Como en ese momento los resultados de este levantamiento en México no estaban todavía claros, Gaínza envió la siguiente proclama, presentándose a sus nuevos gobernados y adviertiéndoles sobre lo que podría ocurrir si no mantenían su lealtad a la Corona Española:3

Habitantes de la Provincia de Guatemala«Encargado del mando Superior Político y Militar y responsable de la seguridad del país es mi primera confianza el justo y bien merecido crédito de vuestra índole y proceder: siempre fieles al Rey, siempre unidos a la Monarquía, y siempre obedientes y respetuosos a las leyes y a las autoridades, habéis sido en la América un ejemplar de virtudes, la emulación de otros pueblos, y la envidia de los Jefes á quienes cupo la suerte de mandar países más desgraciados. Yo conozco esta fortuna y la de hacer mis servicios en vuestro favor; yo no podré prescindir de las consideraciones justas que merecéis. Una lealtad firme y experimintada, a pesar de los peligros que os han rodeado por largo tiempo, no puede alterarse ahora en los momentos más felices, cuando experimentáis un sistema de administración franco y liberal, y cuando de la Constitución política que os gobierna, de vuestro propio influjo y cooperación por medio de Diputados, podeis esperar mayores franquicias y justas libertades: acostumbrados á despreciar la seducción y la intriga, y á triunfar de las asechanzas, nada os puede engañar en el día, para haceros separar de vuestros deberes, y manchar vuestro honor acrisolado.Nota a

Guatemalenses, nada importa el nuevo grito revolucionario que en las Costas de Acapulco confines de la Nueva España, ha dado el infiel, el ingrato Coronel Iturbide, revelándose contra su Rey, y contra la madre pátria, siendo su primer ensayo el robo de mas de un millón de pesos de aquel comercio y las naves Filipinas, cuyo caudal se había conferido á su custodia; paso que descubre por si solo el extravío y perversidad de sus intenciones. Se han extendido por el anterior correo las noticias y aun los planes de su rebelión y maquinaciones, y todo ello emvuelve la más atroz perfidia, fingiendo respeto a una Religión que ultraja, amor a un Rey que despoja, unión con una Nación que hostiliza, y afecto a unas autoridades que desprecia. Este inesperado suceso si en su primer momento, pudo llenar de amargura á los Jefes, Corporaciones, y al pueblo pacífico de la Nueva España por la renovación de la guerra, y sus desastres, lejos de inspirar temor, irritó de tal manera a todos, que hicieron la más firme resolución contra el pérfido proyecto de independencia y sus autores, y salieron cuerpos de tropa capaces de abogar ea su origen esta nueva rebelión, que iba a reproducir los inmensos males que asolaron otra vez aquel país por fortuna ya pacificado.Nota b

Felizmente en el correo de ayer se reciben sobre este acontecimiento noticias las más plausibles, y el Gobierno las tiene de oficio de hallarse desvanecido el riesgo y casi extinguida la nueva rebelión en sus mismos principios: desertaron casi todas las tropas con que se contó para el levantamiento abandonado las banderas rebeldes de Iturbide; este caudillo fugó con solo cien hombres que lo siguieron pasando el río Mescala y quemando sus balsas; perdió el millón de pesos fruto de su rapiña, negándoselo el otro cabecilla. Guerrero que lo custodiaba, y era el grande auxilio para su nueva empresa; finalmente se recuperó el 15 de marzo el Puerto da Acapulco por las tropas del Rey y hs dos fragatas de guerra Prueba y Venganza, cuyo punto apoyaba las operaciones de aquel rebelde; de un modo tan breve y decidido se descubre en la Nueva España otra vez el horizonte de la seguridad y la paz, solo alterada por momentos, y se nos manifiesta á todos, que Dios protege vigorosamente la causa justa contra la perfidia de los hombres; el Gobierno es franco en su conducta, y presenta al público cuantos noticias tiene sobre estos sucesos.Nota c

Guatemalenses, que nada sea capaz de alterar vuestra paz y tranquilidad presentes: uníos a un gobierno que os ama y os protege, permaneced firmes en vuestra lealtad, y resueltos á contrarrestar los tiros de la perfidia y del engaño. Despreocuparos y desistid de esos pártidos, que aunque sin malicia ni fines siniestros os irriten, os desunen, os hacen enemigos, y os pueden conducir a un abuso en que hasta ahora no habéis incidido. El gobierno a su vista, circunspecto cual corresponde, y harto experimentado en esta clase de divisiones, que degenerando han afligido después a los felices países de América, siente vuestra desunión, y en su mismo silencio la reprueba: os advierte, que en todo pueblo dividido nace con el tiempo la corrupcicn, y esta trae consigo males sensibles, otro día inevitables; y acaso incautos estáis unos y otros trazando vuestro daño y vuestra ruina: el gobierno os exhorta a la paz y a la concordia, como el primero de vuestros deberes, y como el medio más eficaz que asegura vuestro bien y felicidad futura: el Gobierno os previene que semejantes disensiones (hasta ahora, por decirlo asi, domésticas o particulares) no pasen la raya, no toquen al orden público, no lleguen á producir el abuso fatal, que obliguen a desplegar la autoridad en su caso: el Gobierno en fin espera de vosotros mismos el convencimiento y desengaño; y que por vuestro interés desagais á buenas, lo que él puede en momentos disipar de un modo fácil.Nota d

Este es el lenguage de la franqueza y de la sinceridad, el que puede usar un Jefe que puesto en la fiel valanza de la imparcialidad y la ley, detesta toda arbitrariedad é injusticia, sin escuchar la voz de la seducción, y el influjo; y que penetrado de sus deberes, y de cuanto merecéis por vuestras virtudes, sacrificará por vuestro bien su propia tranquilidad y reposo, apreciará la rectitud y probidad, distinguirá a las clases, protejerá al honrado pueblo, defenderá la Constitución y las leyes, y no consentirá que en abuso de fueros y libertades se atente contra el Gobierno de la Monarquía, contra el respeto de las autoridades, ni contra el orden ni jerarquía de los ciudadanos, que forman la base del estado.

Guatemalenses, si conoceis como hasta aqui. Sí practicáis estas máximas, que garantizan vuestra conservación y felicidad, solo encontrareis en mi un Gefe pacifico, un padre, un compatriota vuestro que os cuide, que es dirija y defienda; si alguno las desconoce y se declarase contra ellas, me veréis un Militar resuelto y firme, que procederá contra el agresor hasta el exterminio; me está encargado el conservaros la paz: estos son mis deberes: he de cumplirlos.

Guatemala 10 de abril de 1821.

      • Gabino Gaínza3

¿Qué ocurrió en los meses siguientes:

Cuando en los meses siguientes la situación del monarca español se fue deteriorando a la par de que la de los independentistas mexicanos se fue reforzando, Gaínza quedó muy lejos de «cumplir sus deberes» y junto con los criollos aristócratas vieron que era conveniente cambiar de rumbo y por ello convinieron en declarar la Independencia el 15 de septiembre de 1821.  Por eso fue que la estructura administrativa del Reino de Guatemala (es decir, Capitán General, ayuntamiento criollo y cabildo eclesiástico) permaneció inalterada tras la declaración y luego decidió anexarse al imperio de Agustín de Iturbide el 5 de enero de 1822.

En cuanto a Rafael del Riego y el gobierno español, la rebelión liberal fracasó ya que Fernando VII logró restablecer el absolutismo con ayuda extranjera el 7 de abril de 1823. Aunque del Riego pidió perdón y clemencia al rey y a todos aquellos a los que hubiera ofendido por sus posibles crímenes liberales, en una carta publicada por la Gaceta de Madrid. Pero todo fue en vano ya que España había perdido definitivamente muchas de las colonias en el breve período liberal y fue declarado culpable de alta traición, por haber sido uno de los diputados que había votado por la incapacitación del rey. El 7 de noviembre de 1823, del Riego fue arrastrado en un serón hacia el patíbulo situado en la plaza de la Cebada en Madrid y ahorcado y decapitado,​ entre los insultos de la población de Madrid.4


Notas:

  • a: aquí Gaínza está dirigiéndose a los criollos aristóscratas, quienes hasta el momento habían sido leales a la corona e incluso habían combatido a los movimientos independentista junto con los españoles.  Por otra parte, la Constitución que menciona es la que se había emitido en Cádiz y que había sido restituida por el golpe de estado de 1820, debilitando la situación del rey.
  • b: nótese que México había vuelto a ser una colonia española pacificada a pesar de que celebra su independencia como que hubiera ocurrido en 1810. La Independencia definitiva de México ocurrió hasta en 1821, aprovechando la debilidad del gobierno español en ese momento.
  • c: este párrafo es lo que puede considerarse en la actualidad como «fake news», ya que las fuerzas de Iturbide no solamente no fueron derrotadas, sino llegaron a hacerse con el poder en México. De hecho, Iturbide fue proclamado Emperador el 24 de mayo de 1822, ya cuando Centroamérica se había unido a México.
  • d: este párrafo es una profecía del desastre que se cirnió sobre Centroamérica después de la Independencia: en efecto, los criollos de la región trazaron su daño y ruina, y lo que menos hubo fue paz y concordia ya que poco después de la Indepedencia se produjo la guerra civil centroamericana, la expulsión de los criollos aristócratas y el desmembramiento de la Federación Centroamericana, de la que se formaron cinco débiles naciones que vivieron en constantes guerras y golpes de estado durante el resto del siglo XIX.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Villoro, Luis (2009). «La revolución de independencia«. Daniel Cosío Villegas, ed. Historia general de México. México: El Colegio de México. pp. 489-523. ISBN 968-12-0969-9.
  2. Zárate, Julio (1880). «La Guerra de Independencia«. Vicente Riva Palacio, ed. México a través de los siglos. III. México: Ballescá y compañía.
  3. Gaínza, Gabino (10 de abril de 1821) «Proclama a los habitantes de la provincia de Guatemala«. Provincia de Guatemala.
  4. Burgos, Carmen de (1931): «Gloriosa vida y desdichada muerte de don Rafael del Riego» Madrid: Renacimiento.

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16 de octubre de 1882: el general Orantes ordena que el Estado costee fiestas por retorno de Barrios

16 de octubre de 1882: el general Orantes ordena que el Estado costee fiestas por retorno de Barrios

El general encargado de la presidencia, José María Orantes, ordena que el Estado pague las fiestas por el retorno de J. Rufino Barrios de su viaje a Estados Unidos y Europa para la negociación del Tratado de Límites con México que al final fue nefasto para el país lo que fue ocultado a la población.

Casa en donde nació el general J. Rufino Barrios en San Lorenzo, San Marcos. Fotografía de Alberto G. Valdeavellano.
Casa en donde nació el general J. Rufino Barrios en San Lorenzo, San Marcos. Fotografía de Alberto G. Valdeavellano, publicada en «La Locomotora» en 1906.

Dictaduras guatemaltecas del siglo XIX:

Véase también: Rafael Carrera, J. Rufino Barrios

El poder de los dictadores que gobernaron a Guatemala durante exactos cien años exactos entre 1844 y 1944 fue prácticamente absoluto. Y a la par de su enorme poder, existía un servilismo sin límites de una sociedad que no perdía la oportunidad de demostrar sus parabienes al gobernante de turno. Las demostraciones de sumisión iban desde manifiestos de adhesión en los periódicos (que de por sí estaban llenos de propaganda a favor de la figura presidencial) hasta el colmo de ofrecer a las hijas y esposas al gobernante a cambio de favores. De hecho, para que se de una idea el lector, al Mariscal Vicente Cerna le pusieron de apodo «huevo santo» porque prohibió la costumbre que existía durante el gobierno de su antecesor, el capitán general Rafael Carrera de que cada poblado que visitaba lo recibiera con un grupo de jovencitas escogidas por las autoridades locales para atenderlo.1

Viaje de Barrios a Estados Unidos:

Véase también: Tratado Herrera-Mariscal, Lorenzo Montúfar

Los gobiernos liberales no se quedaron atrás. En el caso del gobierno del general J. Rufino Barrios, cuando se ausentó del país para viajar a Nueva York y preparar la firma del Tratado Herrera-Mariscal en donde no solamente renunció definitivamente al reclamo territorial que tenía Guatemala sobre el territorio de Chiapas y Soconusco sino que perdió miles de kilómetros cuadrados adicionales,2-4 el encargado de la presidencia, general José María Orantes, dispuso que los gastos de las celebraciones por el retorno del presidente corrieran por cuenta del erario público. Orantes indicó que había que celebrar al «benemérito» general Barrios por sus «altos merecimientos» y por ser un «sentimiento unánime de la nación«; y de hecho, cuando el embajador de Guatemala en los Estados Unidos, licenciado Lorenzo Montúfar, renunció a su cargo por desaveniencias con Barrios por el tratado de límites con México, Orantes lo declaró traidor y hubo muchas publicaciones anunciando su adhesión a Barrios y su descontento con Montúfar al que llegaron al colmo de tratar hasta de estúpido.5

Acuerdos gubernativos de Orantes:

He aquí el texto del aquel acuerdo gubernativo de 16 de octubre de 1882, para que el lector se de una idea hasta donde ha llegado la sociedad guatemalteca cuando de servilismo se trata:

Palacio Nacional: Guatemala, 16 de octubre de 1882

Estando para regresar del exterior el Presidente Constitucional de la República, y debiendo recibírsele de una manera que corresponda a sus altos merecimientos, y esté en consonancia con el sentimiento unánime de la Nación, el Señor General encargado de la Presidencia, acuerda: Que por el Tesoro público se hagan todos los gastos que ocasiones la receipción del Benemérito General D. J. Rufino Barrios.

Comuníquese.

(f.) Rubricado por el señor General encargado de la presidencia.

(f.) Díaz Mérida6

A este acuerdo gubernativo le siguió otro en término similares publicado el 17 de octubre:

Palacio Nacional: Guatemala, 17 de octubre de 1882.

En el deseo de dar mayor solemnidad a la celebración del regreso del Señor Presidente de la República, General D. J. Rufino Barrios, el General encargado de la Presidencia, acuerda: el día en que el Benemérito de la Patria ingresa a esta ciudad y el siguiente, serán consideradores como festivos y en consecuencia, durante ellos, permanecerán cerrados los Tribunales y oficinas públicas y los establecimientos de enseñanza de la capital.

Comuníquese.

(f.) Rubricado por el Señor General encargado de la Presidencia

(f.) Díaz Mérida6


Bibliografía:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 249-250.
  3. Salazar, Ramón A. (1892) Colección de Tratados de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 3 y siguientes.
  5. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso. pp. 3 y siguientes.
  6. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso.

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27 de septiembre de 1882: se firma el Tratado Herrera-Mariscal

27 de septiembre de 1882: se firma el Tratado Herrera-Mariscal

El nefasto tratado de límites con México firmado por el gobierno del general J. Rufino Barrios representó no solamente la renuncia definitiva al reclamo territorial de la región del Soconusco, sino que también una pérdida considerable de territorio guatemalteco debido a la ineptitud o corrupción de los diplomáticos guatemaltecos que estuvieron a cargo del asunto.

Los miembros de la Comisión Guatemalteca de Límites con México. Al centro, el ingeniero Claudio Urrutia, director de la Comisión.Los miembros de la Comisión Guatemalteca de Límites con México. Al centro, el ingeniero Claudio Urrutia, director de la Comisión. Imagen tomada de «La Ilustración Guatemalteca«, publicada cuando los límites finalmente fueron fijados en 1896.

¿Por qué se llama así el tratado de límites?

Véase también: Manuel Herrera, hijo

El tratado se llama así porque fue firmado por el Plenipotenciario guatemalteco Manuel Herrera (hijo) y por el canciller mexicano Ignacio Mariscal. A Herrera (hijo), el escritor Francisco Lainfiesta, estrecho colaborador del presidente J. Rufino Barrios, lo describe de esta manera: «Don Manuel Herrera, hijo del ministro de Fomento [Manuel María Herrera Moreno], joven bastante instruido, de carácter un tanto caprichoso, vivo y naturalmente inquieto, había sido despachado a México, en sustitución de don Ramón Uriarte en 1878 o 1879. Barrios aseguraba que al nombrar a Herrerita para aquel puesto, sólo quiso obsequiar los deseos del padre, que le suplicó esa separación, para evitarse de las molestas que le ocasionaba el hijo, con ciertas reclamaciones de bienes hereditarios1 «Don Ramón Uriarte había trabajado con algún éxito en la […] cuestión [de límites], llegando hasta el punto de establecer por medio de un protocolo, firmado con el ministro Vallarta, las bases de un arreglo que aun cuando no llenara las aspiraciones del Gobierno de Guatemala, podía conducir a una inteligencia equitativa y favorable. Herrera (hijo) prosiguió la gestión con bastante actividad, y acaso con talento; mas como Barrios continuase entretanto tolerando si no ordenando las violaciones a territorio que se decía perteneciente a México, el asunto llegó a agriarse de tal suerte, que una amenaza de guerra a Guatemala partió del Congreso Mexicano en 18812

Texto íntegro del Tratado:

Reproducimos a continuación el tristemente célebre tratado de Herrera-Mariscal, por medio del cual Guatemala renunció para siempre a su reclamo territorial sobre Soconusco y el Estado de Chiapas, para resolver la incertidumbre de las poblaciones limítrofes dada la poca claridad de los límites, y sin pedir nada a cambio en restitución:3

Los Gobiernos de Guatemala y de México, deseosos de terminar amistosamente las dificultades existentes entre ambas Repúblicas, han dispuesto concluir un tratado que llene tan apetecible objeto; y á ese fin han nombrado sus respectivos Plenipotenciarios; á saber:

El Presidente de la República de Guatemala, á don Manuel Herrera hijo, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno de México; y el Presidente de la República Mexicana, á don Ignacio Mariscal, Secretario del Despacho de Relaciones Exteriores; quienes, después de presentarse mutuamente sus respectivos poderes, hallándolos en debida forma y teniendo á la vista los preliminares firmados por los Representantes de ambas Naciones en la ciudad de Nueva York, de los Estados Unidos de América, el doce de agosto del corriente año, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1.°— La República de Guatemala renuncia para siempre los derechos que juzga tener al territorio del Estado de Chiapas y su Distrito de Soconusco, y en consecuencia, considera dicho territorio como parte integrante de los Estados Unidos Mexicanos.

Artículo 2.°— La República Mexicana aprecia debidamente la conducta de Guatemala y reconoce que son tan dignos como honrosos los fines que le han inspirado la Anterior renuncia, declarando que, en igualdad de circunstancias, México hubiera pactado igual desistimiento. Guatemala, por su parte, satisfecha con este reconocimiento y esta declaración solemne, no exigirá indemnización de ningún género con motivo de la estipulación precedente.

Artículo 3.°— Los límites entre las dos Naciones serán á perpetuidad los siguientes:

      1. La línea media del río Suchiate, desde un punto situado en el mar, á tres leguas de su desembocadura, río arriba, por su canal más profundo, hasta el punto en que el mismo río corte el plano vertical que pase por el punto más alto del volcán de Tacaná y diste veinticinco metros del pilar más austral de la garita de Talquián, de manera que esta garita quede en territorio de Guatemala;
      2. La línea determinada por el plano vertical definido anteriormente, desde su encuentro con el río Suchiate hasta su intersección con el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista é Ixbul;
      3. La línea determinada por el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista, fijada ya astronómicamente por la Comisión científica mexicana, y la cumbre del cerro de Ixbul, desde su intersección con la anterior hasta un punto á cuatro kilómetros adelante del mismo cerro;
      4. El paralelo de latitud que pasa por este último punto, desde él, rumbo al Oriente, hasta encontrar el canal más profundo del río Usumacinta, ó el del Chixoy, en el caso de que el expresado paralelo no encuentre al primero de estos ríos;
      5. la línea media del canal más profundo, del Usumacinta en un caso, ó del Chixoy y luego del Usumacinta, continuando por este, en el otro, desde el encuentro de uno u otro río con el paralelo anterior, hasta que el canal más profundo del Usumacinta encuentre el paralelo situado á veinticinco kilómetros al Sur de Tenosique en Tabasco, medidos desde el centro de la plaza de dicho pueblo:
      6. El paralelo de latitud que acaba de referirse, desde su intersección con el canal más profundo del Usumacinta hasta encontrar la meridiana que pasa á la tercera parte de la distancia que hay entre los centros de las plazas de Tenosique y Sacluc, contada dicha tercera parte desde Tenosique;
      7. Esta meridiana, desde su intersección con el paralelo anterior hasla la latitud de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos (17°49′) ;
      8. El paralelo de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos, (17°49′), desde su intersección con la meridiana anterior indefinidamente hacia el Este.

Artículo 4.°— Para trazar la línea divisoria con la precisión debida en mapas fehacientes, y establecer sobre el terreno,monumentos que pongan á la vista los límites de ambas Repúblicas, según quedan descritos en el anterior artículo, nombrará cada uno de los dos Gobiernos una comisión científica. Ambas comisiones se reunirán en Unión Juárez, á más tardar á los seis meses contados desde el canje de ratificaciones de este Tratado, y procederán desde luego á practicar las expresadas operaciones. Llevarán diarios y levantarán planos de las mismas, y el resultado de sus trabajos, convenido por ellas, se considerará parte de este Tratado, y tendrá la misma fuerza que si estuviere en él inserto. El plazo para la conclusión de dichas operaciones será de dos años contados desde la fecha en que las comisiones se reúnan. Si una de las dos no estuviere presente en el término de seis meses antes fijado, la otra comenzará, a pesar de ello sus trabajos y los que ejecutare aisladamente tendrán la misma fuerza y validez que si fueran de ambas comisiones. Los dos Gobiernos celebrarán á la mayor brevedad un arreglo para determinar los detalles relativos á estas comisiones y sus trabajos.

Artículo 5.°— Los nacionales de cualquiera de las dos partes contratantes que, en virtud de las estipulaciones de éste Tratado, queden para lo futuro en territorio de la otra, podrán permanecer en ellos ó trasladarse en cualquier tiempo á donde mejor les convenga, conservando en dichos territorios los bienes que posean ó enajenándolos y pasando su valor á donde quisieren, sin que por esto último pueda exigírseles ningún género de contribución, gravamen ó impuesto. Los que prefieran permanecer en los territorios cedidos, podrán conservar el título y derechos de nacionales del país á que antes pertenecían dichos territorios, ó adquirir la nacionalidad de aquel á que van á pertenecer en lo de adelante. Más la elección deberá hacerse entre una y otra nacionalidad dentro de un año contado desde la fecha del canje de las ratificaciones del presente Tratado; y los que permanecieren en dichos territorios después de trascurrido el año, sin haber declarado su intención de retener su antigua nacionalidad, serán considerados como nacionales de la otra parte contratante.

Las propiedades de todo género existentes en los territorios cedidos, serán respetadas inviolablemente; y sus actuales dueños, sus herederos y los que en lo sucesivo puedan adquirir legalmente dichas propiedades, disfrutarán respecto de ellas tan amplias garantías como si perteneciesen á nacionales del país en que están situadas.

Artículo 6.°— Siendo el objeto de ambos Gobiernos, al ajustar el presente Tratado, no sólo poner fin á las dificultades existentes entre ellos, sino terminar y evitar las que se originan entre pueblos vecinos de uno y otro país, á causa de la incertidumbre de la línea divisoria actual, se estipula que, dentro de seis meses de reunidas, las comisiones científicas de que habla el artículo 4.° enviarán de común acuerdo á sus Gobiernos una noticia de aquellas poblaciones, haciendas y rancherías, que sin duda ninguna deban quedar en determinado lado de la línea divisoria convenida en el artículo 3.° Recibida esa noticia cada uno de los dos Gobiernos estará facultado para expedir desde luego las órdenes convenientes á fin de que su autoridad se establezca en aquellos puntos que deban quedar dentro del territorio de su nación respectiva.

Artículo 7.°— El presente Tratado será ratificado conforme á la constitución política de cada una de las dos Repúblicas; y el canje de las ratificaciones se verificará en esta capital á la mayor brevedad posible.

En fe de lo cual, los Plenipotenciarios firmaron y sellaron el presente tratado.

Hecho en dos originales en la ciudad de México, á veintisiete de septiembre de mil ochocientos ochenta y dos.

Aprobado por la Asamblea Decreto número 27 de 25 de diciembre de 1882; ratificado por el Gobierno el 29 del mismo.

Evaluación final del jefe de la Comisión de Límites:

A pesar de lo estipulado originalmente en el tratado, los límites no se pudieron concluir sino hasta en 1896, dada la gran dificultad topográfica que presentaba el terreno.4

El Ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión Guatemalteca de Límites en su informe final de 1900 dice al respecto: «la pérdida allí sufrida por Guatemala fue inmensa; y tan sensible como la pérdida material fueron los conflictos en que nuestra República se vió por causa de esa línea y las dificultades de todo género que se originaron para fijarla«.5 «Para fijar los límites se debería respetar la posesión actual, y esa posesión la tenía sin disputa Guatemala, poco más o menos desde el cerro de Ixbul hacia el Nordeste limitándose por la una línea que corriera dicho cerro casi al Nordeste. No debieron nunca fundarse para formar el tratado, como consta hicieron, en los defectuosísimos mapas que tnato México como Guatemala han tenido de sus territorios hasta hace pocos años.»6 «Herrera e Irungaray cedieron todo ese extenso y rico territorio y se preocuparon de que debían hacerse por otras partes insignificantes modificaciones que ampliaran el territorio de guatemala, en lugares de poco o de ningun valor, modificaciones que en último resultado fueron desechadas, por lo menos las de alguna impotancia».7 «Para concluir este punto falta solamente agregar que Guatemala perdió con la cuarta línea unas 2700 millas cuadradas de terreno que incuestionablemente le pertenecían y del que estaba en quieta y pacífica posesión«.8

Con respecto a la región del Petén, dice Urrutia: «en cambio, de la comarca y pueblos perdidos por Guatemala al Norte del Petén, que puede calcularse aquella en unas 3000 millas cuadradas o sean más de 300 leguas, México cedió el desierto contiguo al meridiano, despoblado e inútil para Guatemala, de unas 190 cuadradas de superficie; si es que hubo tal cesión, que como se dijo antes, no lo creyó así el señor Mariscal. En resumen, Guatemala perdió por una parte cerca de 6000 millas y ganó por otra cosa de 2000; resultado: una pérdida de 4000 millas cuadradas. Guatemala perdió 14 pueblos, 19 aldeas y 54 rancherías, mientros que México perdió un pueblo y 28 rancherías con 2500 habitantes; júzguese la equidad en las compensaciones. Así concluyó el fatal tratado de 27 de septiembre de 1882, en que Guatemala dió a México todo lo que éste quiso y mucho más9

Acusaciones contra Herrera:

Véase también: renuncia de Lorenzo Montúfar

Sobre este asunto, dice Francisco Lainfiesta: «Pero yo puedo hacer constar que Montúfar, incómodo por los procedimientos de Herrera (hijo) aseguró en una conversación que, con ellos, le había hecho perder 50,000 pesos. ¿Se trataba de una gratificación ofrecida por Barrios si llevaba el arreglo a buen fin? Es muy posible. Respecto a Herrera (hijo) yo mismo oí referir a un español residente en México, hallándose de paso en Nueva York, cuatro años después, que aquel debía haber recibido del gobierno mexicano 50,000 pesos, por llevar la cuestión en el sentido que se le indicara. Que de esa suma había recibido 30,000 pesos y no los 20,000 restantes porque entretanto entre él y el [presidente de México] general [Porfirio] Díaz ocurrió un brusco rompimiento10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 249-250.
  2. Ibid, 264.
  3. Salazar, Ramón A. (1892) Colección de Tratados de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. La Ilustración Guatemalteca (1896). «Nuestras fronteras». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (13).
  5. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  6. Ibid, p. 171.
  7. Ibid, p. 173.
  8. Ibid, p. 174.
  9. Ibid, p. 177.
  10. Lainfiesta, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 268.
  11. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso.

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11 de septiembre de 1842: Soconusco es incorporado a México

11 de septiembre de 1842: Soconusco es incorporado a México

Debido a la inestabilidad que existía en Centroamérica y a la lejanía de Soconusco de la Ciudad de Guatemala, el alcalde de Tapachula pide anexarse a México por considerar que la región de Soconusco estaba en el abandono.

Territorio del Estado de Guatemala antes de la separación del Soconusco en 1842.  En el recuadro: el general Francisco Morazán, presidente de la República de Centro América cuando Soconusco solicitó su anexión a México.
Territorio del Estado de Guatemala antes de la separación del Soconusco en 1842.  En el recuadro: el general Francisco Morazán, presidente de la República de Centro América cuando Soconusco solicitó su anexión a México. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la Independencia de Centro América:

Los territorios de Soconusco y Chiapas habían pertenecido al Reino de Guatemala‭ desde las primeras décadas de la época colonial, pero tras la inestabilidad política que se originó luego de la declaración de Independencia de Centroamérica en 1821 y de la fracasada anexión al Primer Imperio Mexicano en 1822-1823, las regiones votaron en un plebiscito si querían quedarse en México o seguir en Guatemala. Chiapas decidió quedarse en México, mientras que los habitantes del Soconusco optaron por adherirse a las Provincias Unidas del Centro de América, lo que casi provoca una guerra entre dichas provincias y México en 1825, y que afortunadamente para ambas partes no llegó a mayores.1-3

Formación de la República Federal de Centro América:

Tras esto, el Estado de Guatemala pasó a formar parte de la República Federal de Centro América y fue definido de la siguiente forma por la Asamblea Constituyente de dicho estado el 11 de octubre de 1825: «el estado conservará la denominación de Estado de Guatemala y lo forman los pueblos de Guatemala, reunidos en un solo cuerpo. El estado de Guatemala es soberano, independiente y libre en su gobierno y administración interior«. La región del Soconusco fue uno de los distritos originales de ese estado y estaba en el departamento de Quetzaltenango/Soconusco, cuya cabecera era Quetzaltenango, y tenía además del Soconusco a los municipios de Quetzaltenango, Ostuncalco, San Marcos, y Tejutla.4

Guerra Civil Centroamericana:

Véase también: Guerra Civil Centroamericana

Tanto México como Centroamérica sufrieron graves problemas de estabilidad política por la enconada rivalidad entre criollos conservadores y liberales, lo que los llevó a guerras civiles que retrasaron el desarrollo de la región durante décadas. En Guatemala específicamente, los liberales triunfaron de la mano del general Francisco Morazán, lo que resultó en la expulsión de Centroamérica de las órdenes regulares y los miembros del Clan Aycinena, todos miembros del partido criollo conservador guatemalteco.

Caída de Gálvez y Estado de Los Altos:

Véase también: Mariano Gálvez, Estado de Los Altos

Si bien se estableció un régimen liberal en el estado gobernado por el Dr. Mariano Gálvez, sus medidas económicas y administrativas que incluyeron la restitución del diezmo personal para los indígenas y la implementación de leyes laicas que iban contra la arraigada tradición católica de los pobladores indígenas, dieron como resultado una guerra civil resultando en la secesión del Estado de los Altos, que incluía al Soconusco, en 1838 luego de que los campesinos dirigidos por Rafael Carrera derrocaron al gobierno liberal. Este efímero estado fue creado por los criollos liberales que no querían un gobierno conservador, pero fue aplastado por las fuerzas del caudillo Rafael Carrera a principios de 1840, y que luego derrotó y expulsó al presidente federal y jefe de estado de El Salvador, el general Francisco Morazán, en abril de ese año.5,6

Tapachula pide unirse a México:

Ante tal inestabilidad, y por su estado de abandono por las autoridades de Los Altos y de Guatemala dada su lejanía de los centros urbanos, el alcalde de Tapachula, se dirigió el 18 de mayo de 1840 al Gobierno de México pidiendo ayuda, incicando que el Soconusco «(…) se encuentra en completo abandono, expuesto a todos los peligros y las mil penalidades, acogiéndose a la protección del Gobierno de la Nación Mexicana para que por fin le preste el auxilio que tan menester lo es en estas circunstancias, y poner fin a tantos males como se han desatado sobre esta demarcación(…)»1-3

Aunque Anastasio Bustamante y Oseguera, Presidente de México de 1839 a 1841, era partidario de anexar al Soconusco, no pudo realizarlo porque los violentos sucesos internos de México se lo impidieron. Durante ese breve lapso, tuvo que enfrenta la Guerra de los Pasteles, el Pronunciamiento Federal del 15 de julio de 1840, la rebelión federalista del Plan de Tacubaya el 28 de septiembre de 1841 y su deposición el 11 de octubre de 1841 por el movimiento del Plan de Huejotzingo.7

Finalmente, a pesar de los problemas internos, las tropas acantonadas en Ciudad Real de San Cristóbal ocuparon el Soconusco y la población realizó consultas definiéndose en pro de la unión a Chiapas y, por ende, a México. Así pues, el 10 de agosto de 1840, en Escuintla del Soconusco se levanta el Acta Promexicana, seguida el 15 de agosto por Tapachula y el 18 de agosto por Tuxtla Chico. Finalmente, el 11 de septiembre de 1842 se firma el Decreto de Incorporación del Soconusco en el que el presidente provisional de la República Mexicana, Antonio López de Santa Anna, establece:

Primero. El Distrito del Soconusco queda unido irrevocablemente al departamento de las Chiapas y consiguientemente a la Nación Mexicana. Segundo: «El Distrito de Soconusco forma una prefectura del departamento de las Chiapas, cuya capital será la Villa de Tapachula, que se eleva desde hoy al rango de Ciudad.1-3,7

Débil reclamo de Guatemala:

Guatemala estaba en una situación muy débil agobiada por constantes amenazas de invasiones desde Honduras y El Salvador y solamente pudo presentar una débil protesta y mantener su reclamo sobre el territorio. Pero esto quedó cerrado definitivamente por el tratado Herrera-Mariscal que se firmó entre los gobiernos de México y de J. Rufino Barrios en 1882, en el cual Guatemala renunció definitivamente a dicho reclamo territorial sin pedir nada a cambio, ya que la meta de Barrios era mantener como aliado a México mientras él se enfocaba en lo que resultaría ser su fracasado intento de unificar a Centroamérica por la fuerza.8,9


Bibliografía:

  1. García, J.M. (1963). Soconusco en la historia, México D.F.
  2. Montiel, G. (1979). Recordando el Soconusco y su perla, México D.F.: B. Costa-Amic Editores.
  3. Presidencia municipal de Tapachula (2000) Historia de Tapachula, Tapachula (Chiapas).
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  6. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993) Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  7. Vigil, J.M. (1958). México a través de los siglos: la Reforma V. México D.F.: Ed. Cumbre.
  8. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). vMemoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 325.
  9. La Ilustración Guatemalteca (1896). «Nuestras fronteras». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía) I(13).

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8 de julio de 1893: el tratado Mariscal-Spencer (o Mariscal-St. John)

8 de julio de 1893: el tratado Mariscal-Spencer (o Mariscal-St. John)

Se firma el tratado Mariscal-Spencer (o Mariscal-St. John) de límites entre México y el Imperio Británico para la región de Belice.

8julio1893
Región dominada por los indígenas alzados en Yucatán.  Hasta abajo de la imagen, obsérvese la pequeña frontera con Belice, desde donde los ingleses proporcionaban armas a los alzados. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Guerra de Castas de Yucatán:

Véase también: Guerra de Castas de Yucatán, Rafael Carrera

El tratado Mariscal-Spencer surgió como estrategia del presidente mexicano, general Porfirio Díaz, para delimitar el territorio y terminar con la guerra de castas que venía desangrando Yucatán desde 1847. De hecho, la violencia con que los indígenas yucatecos estaban aniquilando a los criollos de la region ayudó al general Rafael Carrera asolidificar su gobierno en Guatemala en 1849, ya que éste estableció pactos con los líderes indígenas locales y los criollos conservadores tuvieron que aceptar su gobierno porque no eran bienvenidos en el resto de Centroamérica y tenían terror de que los aniquilaran los indígenas si se negaban. Además, debido a esta guerra Yucatán se reintegró a México, ya que cuando estaba a punto de sucumbir ante los alzados indígenas, el gobierno aceptó la ayuda militar de México para contrarrestarlos a cambio de perder su independencia.1-4

Continúa la violencia en Yucatán:

Véase también: Tratado Wyke-Aycinena, Tratado Herrera-Mariscal

Pero, a pesar de la ayuda militar mexicana, la violencia continuó en la region principalmente porque los ingleses en Belice proporcionaban armas a los indígenas alzados. Con el tratado en 1893, México logró establecer el control político en la zona ya que el convenio fue que el Imperio Británico se quedaría con el territorio que actualmente es el norte de Belice con la condición de que dejaran de proporcionarle armas a los indígenas y así el presidente Díaz podría imponer poder en el territorio. Fue similar al tratado Wyke-Aycinena de 1859, por medio del cual Guatemala otorgó a Belice el territorio comprendido entre el río Belice y el río Sarstún a cambio de las armas necesarias para repeler al filibuster estadounidense William Walker.

Texto del Tratado:

El tratado se reproduce a continuación, respetando la redacción original:

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y Su Majestad la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña é Irlanda han nombrado sus Plenipotenciarios para la celebración de un Tratado de límites:

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos al Sr. D. Ignacio Mariscal, Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores.

Y Su Majestad la Reina a Sir Spencer St. John, Caballero Comendador de San Miguel y San Jorge, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Su Majestad Británica en México.

Quienes, después de haberse comunicado sus plenos poderes, habiéndolos encontrado en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

Art. I.— Queda convenido entre la República Mexicana y Su Majestad Británica, que el límite entre dicha República y la Colonia de Honduras Británica era y es como sigue: Comenzando en Boca de Bacalar Chica, estrecho que separa al Estado de Yucatán del Cayo Ambergrís y sus islas anexas, la línea divisoria corre en el centro del canal entre el referido cayo y el continente con dirección al Sudoeste hasta el paralelo 18° 10’ Norte, y luego al Noroeste á igual distancia de los cayos, como está marcado en el mapa anexo hasta el paralelo 18° 10’ Norte; torciendo entonces hacia el Poniente, continúa por la bahía vecina, primero en la misma dirección hasta el meridiano de 88° 2’ Oeste; entonces sube al norte hasta el paralelo de 18° 25’ Norte; de nuevo corre hacia el poniente hasta el meridiano 88° 18’ Oeste, siguiendo el mismo meridiano hasta la latitud 18° 28 ½’ Norte, á la que se encuentra la embocadura del Río Hondo, al cual sigue por su canal más profundo, pasando al poniente de la Isla Albión y remontando el Arroyo Azul hasta donde éste cruce el meridiano del Salto de Garbutt, en un punto al Norte de la intersección de las líneas divisorias de México, Guatemala y Honduras Británica, y desde ese punto corre hacia el Sur hasta la latitud 17° 49’ Norte, línea divisorias entre la República Mexicana y Guatemala; dejando al Norte, en territorio mexicano, el llamado río Snosha o Xnohha.

Art. II.— La República Mexicana y Su Majestad Británica, con el fin de facilitar la pacificación de las tribus indias que viven cerca de las fronteras de México y Honduras Británica, y para prevenir cualquiera futura insurrección entre las mismas, convienen en prohibir de una manera eficaz a sus ciudadanos o súbditos, y á los habitantes de sus respectivos dominios, el que proporcionen armas ó municiones a esas tribus indias.

Art. III.— El Gobierno de México y el Gobierno Británico convienen en hacer toda clase de esfuerzos para evitar que los indios que viven en los respectivos territorios de los dos países hagan incursiones en los dominios de la otra parte contratante; pero ninguno de ambos Gobiernos puede hacerse responsable por los actos de las tribus indias que se hallen en abierta rebelión contra su autoridad.

Art. IV.— Este Tratado será ratificado por ambas partes, y las ratificaciones se canjearán en México á la brevedad posible. En testimonio de lo cual, los Plenipotenciarios lo han firmado y sellado con sus respectivos sellos. Hecho en dos originales, en la ciudad de México el día ocho de Julio de mil ochocientos noventa y tres.

(f.) Ignacio Mariscal

(f.) Spencer St. John1-4

Las coordenadas y límites con Guatemala mencionados en el tratado provienen de los  límites convenidos entre Guatemala y Belice por el tratado que se concluyó el 30 de abril de 1859 entre su Majestad Británica y la República de Guatemala y el tratado de límites Herrera-Mariscal del 27 de septiembre de 1882 por medio del cual la República Mexicana negoció un Tratado de Límites con la de Guatemala y fijó la línea divisoria entre ambos países en la Península de Yucatán.5


Bibliografía:

  1. Casares G. Cantón, Raúl; Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et al. (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  2. Dumond, Don E. (2005). El Machete y la Cruz: La Sublevación de Campesinos en Yucatán. México: UNAM, pp. 488. ISBN 978-9-70322-309-1.
  3. Paoli Bolio, José (2015). La guerra de Castas en Yucatán, Editorial Dante, Mérida, Yucatán, México. ISBN: 978-607-709-153-0.
  4. Reed, Nelson A. (2007). La Guerra de castas de Yucatán. México: Ediciones Era, pp. 131. ISBN 978-9-68411-192-9.
  5. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859». Google Docs. Guatemala.

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24 de enero de 1899: arriba el diplomático mexicano Federico Gamboa

24 de enero de 1899: arriba el diplomático mexicano Federico Gamboa

24enero1899
El Palacio del Ejecutivo durante la época en que Gamboa arribó a Guatemala. El Palacio estaba en donde ahora se encuentra el Parque Centenario, la Biblioteca Nacional y el Instituto de Previsión Militar. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 24 de enero de 1899 arribó a la Ciudad de Guatemala el embajador de México y escritor Federico Gamboa, en representación del gobierno del general Porfirio Díaz.1 Eran momentos difíciles para México con el auge de la influencia de los Estados Unidos luego de derrotar a España y quedarse con Cuba y Puerto Rico. Díaz miraba con preocupación el acercamiento que el licenciado Manuel Estrada Cabrera había mostrado hacia los estadounidenses desde que inició su gestion en febrero de 1898.2

Gamboa dejó registrado en su obra «Mi Diario» su paso por las tierras guastemaltecas, y en ellas se deja ver su animadversión hacia el gobierno cabrerista. De hecho, desde el principio dejó constancia en dicho diario de su rechazo al régimen guatemalteco; por ejemplo, pocos días después de su llegada fue invitado al palacio del ejecutivo por el presidente Manuel Estrada Cabrera para intercambiar impresiones; Gamboa describió el palacio de gobierno de ese entonces como «un caserón destartalado y feo de los antiguos tiempos coloniales que no era agradable a la vista, aunque en su interior la decoración lo hacía un tanto más agradable».1

Luego, Gamboa recorrió la ciudad y la describió indicando que el paseo de La Reforma -o Bulevar «30 de junio»- «era bellísimo, pero que tenía dos problemas: no había nadie en él y estaba completamente descuidado«. Al circular en su carruaje por el paseo «de trazado a la europea«, logró ver tres o cuatro edificios de buena manufactura, los restos derruidos del salón de la Exposición Centroamericana de 1897, el monumento al general Miguel García-Granados y Zavala y el museo del Palacio de La Reforma con el monumento a J. Rufino Barrios, que se encontraba donde en el siglo XXI está el Obelisco.1

Conforme pasaron los años fue registrando en su diario los hechos que ocurrían en Guatemala durante el régimen de Estrada Cabrera, incluyendo el terremoto de Quetzaltenango de 1902 y el atentado de la Bomba en 1907. Muchos de estos hechos fueron referidos textualmente en la obra «¡Ecce Pericles! del escritor conservador Rafael Arévalo Martínez, quien no advierte al lector que Gamboa tenía un fuerte sesgo anti-cabrerista por la política del gobierno de Porfirio Díaz.3

Cuando Díaz fue derrocado por la Revolución Mexicana en 1911, el legado y memoria de Gamboa fueron casi olvidados por los gobiernos revolucionarios, aunque en años recientes ha habido un resurgimiento de su obra en México.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gamboa, Federico (1910). Gómez de la Puente, Eusebio, ed. Mi diario, primera serie. México: La Europea.
  2. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN ;0-8173-0829-6.
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.

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5 de enero de 1883: Barrios retoma el ejercicio de la presidencia

5 de enero de 1883: Barrios retoma el ejercicio de la presidencia

Tras su viaje a los Estados Unidos por el tratado de límites con México, el presidente de Guatemala, J. Rufino Barrios retoma sus funciones.  En su lugar había quedado como encargado de la presidencia en papel el general José María Orantes, y en realidad el general Juan Martín Barrundia.

5enero1883
Retrato del general José María Orantes, encagardo de la presidencia de Guatemala entre 1882 y principios de 1883.  Fotografía de los Hermanos Chávez tomada en 1893. Imagen de Wikimedia Commons.

Interinato de José María Orantes:

Véase también: Juan M. Barrundia, Tratado Herrera-Mariscal

Uno de los presidentes menos conocidos para los guatemaltecos es el general José María Orantes, quien estuvo a cargo de la presidencia de Guatemala interinamente mientras el general J. Rufino Barrios se ausentó del país para realizar un viaje oficial a los Estados Unidos para terminar los últimos detalles del Tratado de Límites con México que se firmó en 1882 y que se conoce como de Herrera-Mariscal. Si bien él era quien firmaba los decretos, quien en realidad estaba al mando de la situación era el ministro de la Guerra, general Juan M. Barrundia.1

Devuelven el poder a Barrios:

Véase también: J. Rufino Barrios

Durante su ausencia, Orantes y Barrundia se encargaron de la administración pública sin mayores sobresaltos, entregando el poder el 5 de enero de 1883 por medio de este escueto decreto:

Palacio Nacional: Guatemala, 5 de enero de 1883.

El general encargado de la Presidencia, Acuerda:

Que el general Don J. Rufino Barrios, Presidente Constitucional de la República, vuelva al ejercicio de sus funciones, una vez que han cesado los motivos que tuvo para separarse del mando.

Comuníquese.

(f.) Orantes

(f.) Díaz Mérida2

Ultimos años del gobierno de Barrios:

Véase también: Intentona de Barrios

Barrios retomó el ejercicio de sus funciones como presidente a partir del 5 de enero mismo, como lo demuestra el decreto sobre las matrículas de carros tirados por bestias, o carretas, en los departamentos de Baja Verapaz, Sololá, Totonicapán, Quetzaltenango, Suchitepéquez, Retalhuleu y San Marcos que el presidente firmó el mismo día 5.2

Al retomar sus funciones al frente del Ejecutivo, Barrios se enfocó de lleno en la Unificación Centroamericana. El plan del presidente guatemalteco era sencillo: renunciar definitivamente al reclamo de Guatemala sobre el territorio de Chiapas y de Soconusco para que México no atacara el occidente de Guatemala mientras él dirigía su atención hacia el resto de Centroamérica. Barrios inició así la malhadada Intentona de Reunificación, que terminó abruptamente cuando murió en los llanos de Chalchuapa el 2 de abril de 1885, en circunstancias en las que los historiadores todavía no se ponen de acuerdo.1

En cuanto al general Orantes, a quien no le gustaba la vida pública, y solamente era presidente interino de nombre porque quien verdaderamente gobernaba era el general Juan M. Barrundia, éste no aceptó el nombrado de Primer Designado a la presidencia, quedando en su lugar el ciudadano Alejandro M. Sinibaldi, quien quedaría como presidente interino a la muerte de Barrios en 1885.1


Bibliografía:

  1. Batres Jauregui, Antonio (1949). «La América Central ante la Historia«. III Guatemala, Tipografía Nacional. Pág. 500-502
  2. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso.

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30 de diciembre de 1958: Ydígoras activa la Operación Drake

30 de diciembre de 1958: Ydígoras activa la Operación Drake

El presidente de Guatemala, general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, activa la «Operación Drake» contra embarcaciones pequeras mexicanas que entraban al territorio marítimo guatemalteco.

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En esta fotografía de «El Imparcial: se observan los tiros de advertencia que hizo uno de los aviones guatemaltecos contra las embarcaciones mexicanas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Incursiones de pesqueros mexicanos:

Véase también: Miguel Ydígoras Fuentes

El 30 de diciembre de 1958, el comandante en jefe de la Fuerza Aérea Guatemalteca (FAG), coronel Luis Urrutia de León, recibió órdenes del presidente guatemalteco general Miguel Ydígoras Fuentes para poner punto final al tema de las invasiones de embarcaciones de pescadores mexicanos en el territorio marítimo de Guatemala, planeando una operación que tuviera por objetivo localizar y destruir los barcos mexicanos cuando estos se encontraran en mar territorial de 12 millas. Esa misma tarde, se activó la operación Drake y fueron enviados de la base aérea La Aurora dos aviones T-6 Texan para ver si las embarcaciones todavía se encontraban en sus aguas, mismo que confirmaron poco tiempo después.1,2

Activan operación Drake:

Entonces, el 31 de diciembre de 1958 a las 6:15 AM despegaron un avión Cessna 180 y un C-47 de la FAG llevando como observador al reportero y fotógrafo de «El Imparcial», Gregorio López Moraga. Los aviones sobrevolaron la costa guatemalteca del Océano Pacífico, localizando a las 7:27 AM un mínimo de ocho pequeños barcos camaroneros en plena pesca, cinco de ellos a tan solo 1.5–2 millas de la costa de Champerico. El C-47 efectuaba vuelos en círculo a 4000 pies de altura y funcionaba como centro de comando. El piloto del avión Cessna 180 hizo pases rasos y notó que las embarcaciones no exhibían matrícula ni bandera. A continuación se presentó un avión Cessna 182 de la FAG con cuatro altavoces y sobrevoló a cada una de las cinco embarcaciones a baja velocidad. La orden era esta: «Atención barcos pesqueros, se encuentran ilegalmente en aguas territoriales guatemaltecas; el Ejército les ordena enfilar inmediatamente hacia Champerico; el barco que desobedezca será ametrallado.«1,2

Ataque a los barcos pesqueros:

Los periodistas reportaron que los pescadores respondieron con mofas y señas obscenas, por lo que después de media hora de transmitir la orden repetidamente, el comando a bordo del C-47 ordenó a los aviones Cessna retirarse. A las 8:40 AM llegaron al área dos aviones de combate Mustang P-51. Uno de los cinco barcos, el «Elizabeth», inició movimiento hacia la frontera mexicana y un Mustang produjo la primera descarga de ametralladoras en el agua en frente del barco, al no responder, el piloto del Mustang le hizo una descarga en la proa del barco, causándole 14 perforaciones; el «Elizabeth» entonces se enfiló hacia Champerico mientras desplegaba una manta blanca en señal de rendimiento. No hubo bajas en esta embarcación.1,2

Los otros barcos pusieron sus motores a toda marcha y se dirigieron en estampida hacia la frontera mexicana. Los dos Mustang se alternaban los ataques preventivos delante de la proa, pero los barcos seguían su precipitada fuga. Los Mustang les tiraron entonces a la popa, ostensiblemente tratando de dañarles el motor, la hélice o el timón. Los aviones sin embargo, no parecían disparar a hacer blanco en la cubierta. Al advertir que estos barcos escapaban a la frontera mexicana, aunque aún se encontraban a la altura de Ocós, recibieron órdenes de abandonarlos y regresar a su base, probablemente ya sin munición o combustible.1,2

El capitán de la embarcación Águila 4 fue muerto de bala y varios de los pescadores a bordo resultaron heridos. La embarcación fue dañada por el ametrallamiento, por lo que fue remolcada por otros barcos mexicanos. Minutos más tarde, un Mustang más apareció frente a la costa de Champerico y usó el mismo método contra dos barcos más que intentaban fugarse a México: El «San Diego» y el «Puerto de Salina Cruz». El avión descargó sus ametralladoras primero trazando una línea recta adelante de cada barco, a pocos metros de la proa. Al continuar huyendo, les disparó a la popa. Luego pasó disparando al mar en dirección a la cubierta, al llegar a pocos metros del barco suspendía el disparo para continuarlo al otro lado de la embarcación. No obstante esto, los periodistas observadores reportaron que los dos barcos continuaban huyendo. Siendo ya dos horas a partir de las órdenes con altavoces y disparos de advertencia, los primeros impactos acertados se produjeron cerca de la aldea de Tilapa, a unas dos millas de la costa. El «San Diego» recibió una descarga que le acertó transversalmente en la cubierta, matando al cocinero e hiriendo a varios hombres; una segunda descarga le deshabilitó el motor.1,2

El segundo barco, el «Puerto de Salina Cruz», al recibir los primeros disparos, viró levemente con rumbo al este (Champerico), mas al ir el avión a disparar al otro barco, viró nuevamente hacia México; al recibir nuevamente más impactos de bala, otra vez viró hacia el este. Esta situación se repitió varias veces hasta que el barco encalló en la playa a medio kilómetro al oeste de Tilapa, dejando en el mar una estela de aceite que dibujó su rumbo de eses. En total, el saldo fue de tres pescadores muertos y catorce heridos.1,2

Resolución del conflicto:

Como resolución del conflicto, Guatemala lamentó haber tenido que usar violencia contra los barcos pesqueros, mientras que México lamentó que los pescadores mexicanos entraron a territorio guatemalteco sin el conocimiento del gobierno mexicano y aseguró que dichas actividades no continuarán y que iba a restringir esa conducta por medio de los guardacostas de la Armada de México. Guatemala aceptó indemnizar a los pescadores heridos y a las familias de aquellos muertos; asimismo aceptó negociar las reparaciones de los barcos y se reservó el derecho de prevenir la pesca ilícita en sus litorales. Ambos gobiernos aceptaron desarrollar un convenio para prevenir dificultades similares y de aceptar la mediación por medio de la Corte Internacional de Justicia si fuera necesario en el futuro.3


Bibliografía:

  1. Gobierno de Guatemala (febrero de 1959). Libro Blanco de Guatemala Sobre el Incidente del 31 de diciembre de 1958. Guatemala: Ministerio de Relaciones Exteriores.
  2. Wolff, Thomas (octubre de 1981) Mexican-Guatemalan Imbroglio: Fishery Rights and National Honor. (en inglés) En: The Americas, Academy of American Franciscan History. 38, (2) pp. 235-248.
  3. Macía Narro, Alfredo (2013). Una Travesía Histórica. Entrevista en el domicilio particular con el Gral. de Div. FAPA Rolando Rodríguez Fernández en el mes de enero de 1979. México: Fuerza Aérea Mexicana.

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7 de octubre de 1882: ratifican contrato para ferrocarril entre frontera con México y Ciudad de Guatemala

7 de octubre de 1882: contrato de ferrocarril entre frontera con México y Ciudad de Guatemala

Convenio firmado en Nueva York entre el presidente de Guatemala, J. Rufino Barrios y la Cía. del expresidente estadounidense Ulysses S. Grant para extender el ferrocarril de México hasta la Ciudad de Guatemala.  El contrato no se materializó porque la empresa de Grant se fue a la quiebra.

General Ulysses S. Grant, expresidente de los Estados Unidos y héroe de la Guerra Civil de ese país
General Ulysses S. Grant, expresidente de los Estados Unidos y héroe de la Guerra Civil de ese país. Obtuvo la concesión para construir el Ferrocarril de Guatemala entre la frontera de México y la Ciudad de Guatemala, pero su compañía quebró antes de poder empezar la construcción. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Barrios y el Ferrocarril:

Véase también: ingresos por concepto de acciones y dividendos para Barrios, Tratado Herrera Mariscal

La construcción de ferrocarril era algo que interesaba sobremanera al general J. Rufino Barrios, ya que aparte de representarle considerables ingresos por concepto de acciones y dividendos,1 éste sería el principal medio de transporte utilizado por él mismo y el resto de grandes caficultores del país para agilizar la exportación del grano.2

Mientras se encontraba en Nueva York para finalizar el convenio con México para renunciar al Soconusco se reunió con el expresidente estadounidense general Ulysses S. Grant, cuya compañía ferrocarrilera estaba por empezar la construcción del tramo entre la Ciudad de México y Oaxaca, conocido en ese entonces como el «Ferrocarril Meridional de México«.3 El 6 de octubre de 1882 firmaron un convenio por medio del cual se iba a extender dicho tramo desde Oaxaca hasta la Ciudad de Guatemala.4

La compañía del expresidente Grant no logró construir ni siquiera el tramo en México pues debido a malos manejos de los socios de Grant en una firma de inversiones, se fue a la quiebra y el propio Grant quedó prácticamente en la miseria.3

Contrato con empresa de Ulysses Grant:

Es interesante analizar el contrato establecido, para que se el lector se dé una idea de cómo se realizaban los convenios con las constructoras de los ferrocariles por los gobiernos liberales:

El Gobierno de Guatemala, deseoso de extender la construcción de ferrocarriles en su territorio para promover el progreso y engrandecimiento del país, ha convenido con el general Ulysses Grant, en prolongar sobre el territorio de Guatemala la línea del ferrocarril que el último preside, bajo las bases siguientes:

    1. Para llevar a efecto las estipulaciones del presente convenio, el general Ulysses S. Grant y los asociados que a él se reúnan para tal propósito, han formado una corporación, con plenos poderes y autoridad para construir, mantener y traficar una línea de ferrocarril y telégrafo en el territorio de Guatemala sobre rutas elegidas por la Compañía del Ferrocarril de Guatemala, con facultad de colectar peajes, derechos de tránsito, muellaje, bodegaje, impuestos por conducción de pasajeros y mercancías, transmisión de telegramas y otros cargos por el uso de la propiedad de la Compañía. Los derechos, poderes y privilegios aquí conferidos serán poseídos y ejercidos por dicha Compañía juntamente con todos los derechos, poderes y privilegios necesarios para el buen éxito, con facultad para obrar y mantenerlos en conexión o conjunción con cualesquiera otras compañías de ferrocarril o telégrafo, dentro o fuera de la República de Guatemala, y con pleno poder para transferir todo, o parte, de los derechos conferidos a la Compañía del Ferrocaril Meridional de México, Corporación legalizada por el Estado de Nueva York en los Estados Unidos de América, o a cualquier otra corporación organizada en los Estados Unidos de América por el referido Ulises Grant y sus asociados, con el objeto de construir ferrocarriles en la República de Guatemala en conformidad con las estipulaciones de este convenio.
    2. El gobierno de Guatemala concede a la Compañía del Ferrocarril de Guatemala la porción de tierras baldías que para la construcción del camino sean necesarias, así como para depósitos y almacenes, dándole una faja de setenta metros de ancho para su curso, Tambien el derecho de tomar de las tierras baldías y ríos, riberas, materiales de cualquiera clase que sean necesarios para la construcción y reparación del ferrocarril y telégrafo: además el derecho de adquirir propiedad privada para el uso público, conforme a las leyes de expropiación del Gobierno de Guatemala.
    3. El gobierno de Guatemala concede a la Compañía del Ferrocarril de Guatemala el derecho de importar, libre de derechos por el término de veinticinco años, todo el material necesario par la construcción de su camino, depósitos, almacenes, etc.4

El contrato continua en estos términos, pero queda claro que era prácticamente un regalo a la compañía constructura que le iba a representar jugosas ganancias a Barrios.1

Cuando la compañía de Grant quebró y Barrios murió en 1885, el ferrocarril no se construyó, pero el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera estableció un contrato muy similar para la construcción del ferrocarril con la United Fruit Company en 1904.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 14.
  2. Ibid., p. 13.
  3. Hardy, Osgood (May 1955). «Ulysses S. Grant, President of the Mexican Southern Railroad». Pacific Historical Review. 24 (2): 111–120. JSTOR 3634572.
  4. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 268-271.

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6 de septiembre de 1882: Orantes acepta renuncia del embajador Montúfar

6 de septiembre de 1882: Orantes aceptar la renuncia del embajador Montúfar

Molesto con el presidente Barrios por la forma en que se había manejado el asunto del tratado de Límites con México, le embajador de Guatemala ante los Estados Unidos, licenciado Lorenzo Montúfar, presenta su renuncia al cargo, lo que le llevó caer en desgracia entre los liberales guatemaltecos que eran serviles al presidente.

Fronteras de Guatemala antes del Tratado Herrera-Mariscal por el que el gobierno de Barrios renunció a sus reclamos sobre Chiapas y Soconusco. En los retratos: el general Barrios (arriba) y el licenciado Lorenzo Montúfar.
Fronteras de Guatemala antes del Tratado Herrera-Mariscal por el que el gobierno de Barrios renunció a sus reclamos sobre Chiapas y Soconusco. En los retratos: el general Barrios (arriba) y el licenciado Lorenzo Montúfar. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Nombramiento como embajador:

Véase también: Lorenzo Montúfar, Arturo Ubico

En 1881, el licenciado Lorenzo Montúfar había sido nombrado como Ministro Plenipotenciario en Washington para tratar el asunto de los límites con México en sustitutición de Arturo Ubico.​ Creyendo que contaba con el apoyo del nuevo presidente Chester Arthur para el retorno de Chiapas y Soconusco a Guatemala, y para la formación de la Unión Centroamericana con el general J. Rufino Barrios como presidente, Montúfar se apresuró a enviar esta información al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala.1 Barrios, entonces, solicitó permiso a la Asamblea Legislativa para viajar a Washington a resolver personalmente el asunto, dejando en la presidencia interina de forma nomimal al general José María Orantes,2 y de forma efectiva al cuidado y responsabilidad del Ministro de la Guerra, Juan Martín Barrundia.3

Causas de la renuncia de Montúfar:

Véase también: Tratado Herrera-Mariscal

Existen varias versiones sobre lo que ocurrió en Estados Unidos. De acuerdo al historiador y diplomático Antonio Batres Jáuregui —quien fungía como Ministro de Relaciones Exteriores cuando ocurrieron los hechos—, cuando Barrios llegó a Nueva Orleans, lo recibió Montúfar muy amigablemente, seguros ambos de haber conseguido un excelente resultado para la gestión diplomática. Ambos viajaron a Washington junto con el Padre Arroyo y el canciller Felipe Cruz, pero cuando Barrios se reunió con el Secretario del presidente Arthur, se llevó la sorpresa de que Montúfar lo había desinformado, pues el nuevo presidente estadounidense no iba a apoyar lo que el embajador le había dicho.1 El Padre Arroyo tuvo que intervenir para que Barrios no atacara a Montúfar a puñetazos y Montúfar, ofendido por el trato que se le dió, y por el carácter despótico del general J. Rufino Barrios, envió la siguiente misiva de renuncia al presidente en funciones de Guatemala, general Orantes, no sin antes enviarla a la prensa:

Señor Presidente de la Repú​blica de Guatemala, General Orantes:

Lorenzo Montúfar, enviado Extraordinario y Ministro plenipotenciario de Guatemala en Washington, D.C., ante Ud. respetuosamente digo que no tengo el honor de estar de acuerdo con el señor general Don J. Rufino Barrios en muchos y muy importantes puntos de la política de Centroamérica, ni me es posible continuar sufriendo por más tiempo el trato que el expresado general da a muchas personas, sin exceptuar a sus más leales servidores.

Por tanto, renuncio al cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario y protestando mi lealtad a Guatemala y a Centroamérica, a Ud. pido se digne admitir la renuncia.

Nueva York, 2 de Agosto de 1882

(f.) Lorenzo Montúfar4

Por otra parte, de acuerdo al licenciado Francisco Lainfiesta —otro estrecho colaborador de Barrios—, las cosas habrían ocurrido como sigue: Barrios quería visitar a su familia (que ya vivía en los Estados Unidos por temor atentados en su contra), y conocer algo de los Estados Unidos, pero para que no se dijese que por tan ligeras razones abandonaba la presidencia, utilizó el tratado de límites como la excusa perfecta, ya que tras la muerte de Garfield, México se envalentonó nuevamente sobre el asunto. Barrios llegó a Nueva Orleans, en donde fue recibido por Manuel Herrera (hijo), y no por Montúfar como asegura Batres Jáuregui, y luego fue a Pittsburgh en donde sí se encontró con Montúfar, para finalmente llegar a Nueva York, en donde se encontró con Arturo Ubico. Barrios regañó a los tres como quien trata a un sirviente que no ha podido realizar ni el más sencillo encargo.5 El presidente guatemalteco llevaba la ilusión de que con su sola presencia se resolviera el asunto, pero ya Matías Romero tenía al gobierno de Arthur muy bien trabajado, y por ello el gobierno estadounidense excusó políticamente tomar cartas directas en el asunto, conformándose con ofrecer el arbitramiento. En cuanto a la carta que Montúfar envió, el maltrato referido en la misma fue la humillación de dejarlo por un lado en las gestiones, y que la carta apareciera en los periódicos fue porque, de acuerdo a Montúfar, el borrador se lo había dado a un amigo y éste lo habría filtrado sin su consentimiento.6

Carta de renuncia:

Se como haya sido, la carta llegó a Orantes, quien respondió en los siguientes términos:

Palacio Nacional: Guatemala, 6 de septiembre de 1882

Vista la renuncia que ha hecho el Dr. Lorenzo Montúfar del cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Guatemala en los Estados Unidos de América y los términos en que está concebida, el general encargado de la Presidencia, rechaza los motivos calumniosos en que la funda, reprueba la insidiosa y pérfida conducta que con notable abuso de confianza ha tenido el Doctor Montúfar, y admite su dimisión.

Comuníquese

(f.) José María Orantes

(f.) Ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Batres Jáuregui1,7

Consecuencias para Montúfar:

Retomando la versión del diplomático e historiador Antonio Batres Jáuregui, todo se debió a una mala jugada del embajador mexicano Matías Romero, quien había sobornado al venezolano que sirvió de intéprete a Montúfar en su reunión con el secretario del presidente Arthur. Cuando le dijeron a Montúfar que el nuevo gobierno no apoyaría ni el retorno de Chiapas y Soconusco, ni la Unión Centroamericana con Barrios a la cabeza, el intérprete le dijo que todo seguía como se lo había ofrecido el secretario del presidente Garfield.1 Por otra parte, según Lainfiesta, no hubo tal reporte, sino que Barrios decidió ir a visitar los Estados Unidos por su cuenta, ofendiendo a Montúfar al dejarlo por un lado.6

Como era de esperarse, el comportamiento de Montúfar fue recibido con enorme sorpresa en Guatemala, en donde el servilismo que caracterizó a todos los gobiernos dictatoriales —desde el del conservador Rafael Carrera hasta el del liberal Jorge Ubico— era la norma. Las respuestas a semejante temeridad no se hicieron esperar y desconociendo los verdaderos motivos de la ruptura entre Barrios y Montúfar, la reputación de quien fuera el ideólogo liberal hasta entonces quedó reducida a cenizas. Primero, el gabinete completo del general Barrios, —exceptuando, según Lainfiesta, al ministro José Barberena—, sabiendo que aquella renuncia lo había encolerizado sobremanera, publicó un documento en defensa de la política del presidente y atacando a Montúfar, llamándolo traidor y calumniador injurioso que estaba tratando de «manchar la alta reputación del general Barrios«. He aquí algunos extractos de aquel documento:

«El Gobierno de Guatemala, en justo homenaje al caudillo ilustre de Guatemala, General J. Rufino Barrios, ha rechazado inmediata, espontánea y enérgicamente, las imputaciones calumniosas con que el Doctor Montúfar ha querido manchar la alta reputación del mandatario, suponiendo temerariamente, que el señor General Barrios corresponde con ultrajes a la solicitud de sus leales servidores».7

Y a continuación, muchos otros oficiales del gobierno liberal a nivel municipal en incluso de institutos públicos fundados por Barrios dieron muestras de un profundo servilismo, publicando sendos mensajes de adhesión al dictador liberal, llamando todos ingrato, traidor e incluso estúpido​ a Montúfar, alegando que era mejor dejarlo en el olvido​ por sus injustificados ataques contra el «Benemérito» general Barrios. He aquí algunos ejemplos:

  • Del Estado Mayor del Ejército: «Pero más nos ha herido la insidiosa imputación con que trata de denigrar el carácter altamente conciliador y fino del ilustre Presidente Constitucional de la República, general Don J. Rufino Barrios, al querer con la más negra ingratitud atribuirle un trato inconveniente y severo hacia aquellas personas que le han sido leales y amigas8
  • De los miembros de Partido Liberal: «¡Nosotros, hijos del pueblo de Guatemala, condenamos enérgicamente la conducta de los que traicionan a la patria y al digno Mandatario de la República!  Con no menos energía lanzamos el más solemne mentís, contra las calumniosas imputaciones que Montúfar dirige respecto del General Barrios. Es su renuncia escrita con absoluto olvido de los términos que prescribe la diplomacia.   En esa renuncia-libelo se hacen al General Barrios cargos estúpidos que no creerá el que tenga conocimiento del carácter bondadoso que distingue al Benemérito Presidente de la República9
  • De la Jefatura Política de Quetzaltenango: «Conocedores de los méritos del General Barrios, empleados casi todos los que suscribimos de su Gobierno paternal y progresista, amigos y leales defensores de la causa liberal, hemos tenido repetidas ocasiones de contemplar en el General Barrios al amigo franco y generoso, de fino y amable trato, tolerante con sus adversarios, justiciero con todos, protector del desvalido, defensor de la causa del pueblo; y no comprendemos como es que un empleado como el Señor Montúfar trate de calumniar al Presidente Constitucional de la República de Guatemala».10
  • De la Jefatura Política de Amatitlán: El General Presidente Barrios, sin ignorar muchos de los antecedentes poco favorables de aquel y su conducta en Costa Rica, apropiándose de una valiosa finca para saciar su ambición y codiciosos deseos; y de su inmoral manejo con el General Don Gerardo Barrios, en El Salvador; así como otros manchones que la historia no podrá borrar, le recibió aquí de una manera la más digna, propia de sus filantrópicos sentimientos, empleándolo desde luego en los destinos más elevados por espacio de siete años11
  • Del Instituto Nacional de Quetzaltenango: «Nosotros y la juventud que se educa bajo nuestra dirección, hemos recibido siempre el trato afable, expansivo y bondadoso del General Barrios, que no desperdicia oportunidad para hacer el bien y propagar las luces y la prosperidad entre sus conciudadanos; protestamos contra la conducta del señor Montúfar, y contra la calumnia que intenta arrojar sobre su benefactor; y al hacer esa protesta, hacemos pública nuestra gratitud, adhesión y respecto al digno Presidente General Barrios».12
  • De la ciudad de Totonicapán: «Protestar contra los conceptos calumniosos que el expresado Ministro ha vertido contra el ilustro nombre del General J. Rufino Barrios, Benemérito de la Patria y Presidente Constitucional de la República. Con este objeto hacemos propias las expresiones de justa indignación que los altos funcionarios del Estado publicaron y que hemos visto en el periódico oficial; puesto que tales expresiones son la genuina interpretación del sentimiento general13
  • De la ciudad de Cuajiniquilapa: «Nosotros que hemos tenido la honra de servir al Señor General Presidente Don J. Rufino Barrios y que siempre hemos encontrado en él al Jefe bondadoso e indulgente, al amigo leal y sincero, consecuente con todos, porque para el General Barrios no hay distinción de clases; protestamos solemnemente la calumna y perfidia de Don Lorenzo Montúfar, cuyos destemplados gritos no llegarán jamás a mancillar la alta y bien merecida reputación del ilustre caudillo defensor de nuestras libertades, de nuestros derechos y de nuestras instituciones republicanas14

Barrios retornó a Guatemala a principios de noviembre de 1882, y fue recibido con nuevas muestras de servilismo, con documentos de adhesión en donde se le felicitaba por su regreso y por haber llevado a feliz término el tratado de límites con México.

Evaluación del tratado de Límites:

Véase también: Tratado Herrera-Mariscal

En lo que respecta al tratado de límites, que lleva el nombre de Tratado Herrera-Mariscal, he aquí un par de análisis objetivos sobre el mismo:

  • Claudio Urrutia, jefe de la Comisión Guatemalteca de Límites: «Han sido precisos 16 años para llevar a cabo la demarcación de nuestros límites con México: para ello se han invertido enormes sumas de dinero, se han distraído de nuestra casi única fuente de producción actual, la Agricultura, gran cantidad de brazos y se han empleado muchas inteligencias en la resolución de los conflictos y cuestiones derivadas del tratado del 82; por la misma causa se ha visto el país amenazado por guerras formidables, de las que ha escapado de una manera casi providencial; se ha hallado a punto de perder todavía una buena parte del exíguo territorio a que quedó reducido, y, por último, perdió en la misma demanda muchos cientos de sus hijos, víctimas del clima y de los trabajos a que se les sometió».15
  • Sigue Urrutia: «El tratado fue fatal para Guatemala. En todo lo que con la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala, a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, tratan los asuntos con ideas ajenas o de una manera inconsciente».16
  • A este respecto dice Lainfiesta: «Pero yo puedo hacer constar que Montúfar, incómodo por los procedimientos de Herrera (hijo) aseguró en una conversación  que, con ellos, le había hecho perder 50,000 pesos. ¿Se trataba de una gratificación ofrecida por Barrios si llevaba el arreglo a buen fin? Es muy posible. Respecto a Herrera (hijo) yo mismo oí referir a un español residente en México, hallándose de paso en Nueva York, cuatro años después, que aqeul debía haber recibido del gobierno mexicano 50,000 peso, por llevar la cuestión en el sentido que se le indicara. Que de esa suma había recibido 30,000 pesos y no los 20,000 restantes porque entretanto entre él y el [presidente de México] general [Porfirio] Díaz ocurrió un brusco rompomiento4
  • Y finaliza Urrutia: «Este convenio de límites, con el que se culminó un largo período de negociaciones y el ulterior trazado de la frontera, que fue su consecuencia, constituyeron para Guatemala hechos fundamentales en su historia de finales del siglo XIX. Por este tratado, Guatemala renunció no solamente a discutir sus derechos sobre Chiapas y Soconusco, sino a los derechos mismos. Se cerró definitivamente la oportunidad para posteriores reclamos, sin siquiera pedir absolutamente nada a cambio; este convenio cerró herméticamente la puerta a toda posterior reclamación, en virtud de que, al Guatemala ceder Chiapas y Soconusco, renunció expresa y categóricamente a toda compensación o indemnización. Este es un ejemplo singular, en los anales del Derecho Internacional, de un arreglo entre dos países en el que uno de ellos llegó a hacer generosa entrega de sus posiciones y clausuró definitivamente la puerta de posteriores reclamos, sin pedir a cambio absolutamente nada».17

Bibliografía:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-436.
  2. Cruz, Felipe (1888). La verdad Histórica acerca del Tratado de Límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía La Unión. p. 3.
  3. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 266.
  4. Ibid, pp. 267-268.
  5. Ibid, p. 269.
  6. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso. p. 3.
  7. Ibid, p. 4.
  8. Ibid, p. 5.
  9. Ibid, p. 8.
  10. Ibid, p. 11.
  11. Ibid, pp. 17-18.
  12. Ibid, p. 20.
  13. Ibid, pp. 24-25.
  14. Ibid, p. 27.
  15. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  16. Ibid, p. 165.
  17. Solís Castañeda, Sara (2013). «La cuestión limítrofe territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice». Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz.

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30 de julio de 1847: en Tepich, Yucatán empieza la Guerra de Castas

30 de julio de 1847: en Tepich, Yucatán empieza la Guerra de Castas

Pobladores indígenas de Yucatán se rebelan contra las injustas condiciones laborales a que eran sometidos y exterminan a los pobladores blancos en Tepich, dando inicio a la Guerra de Castas de Yucatán.

30julio1847
Detalle del mural de la Guerra de Castas de Yucatán que se encuentra en el edificio del Consejo Municipal en Valladolid, Yucatán. En el recuadro: moneda utilizada en la Hacienda de San Agustín Las Minas, propiedad del general Jorge Ubico. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Antecedentes:

La conquista de todo el territorio que actualmente ocupa Guatemala concluyó en 1697, cuando los españoles finalmente lograron aniquilar a los nativos itzáes que se refugiaban en el vasto territorio del Petén y en donde habían logrado mantenerse independientes gracias a la barrera natural de Los Cuchumatanes, a lo remoto del lugar, a lo difícil de las condiciones climáticas y a su férrea voluntad.1

Ahora bien, los indígenas del sureste de la Península de Yucatán y Petén quedaron solo medianamente dominados, reducidos a vasallaje por un método en el que eran controlados por medio de deudas principalmente. De esta forma, un indígena nacía, vivía y moría en la hacienda donde trabajaba desarrollando arduas tareas y en la que se le había asignado un pago arbitrario por el hacendado, el cual se realizaba a través de la tienda de raya, también propiedad del patrón, donde era obligado a adquirir, a precios también arbitrarios, los elementos básicos para su subsistencia. De esta forma, el indígena quedaba endeudado para siempre y no sólo era incapaz de pagar su deuda sino que no podia abandonar la hacienda porque era un requisito indispensable pagar sus deudas para poder irse. Si huía, se convertía en fugitivo y era perseguido por las autoridades del estado. Y, por si fuera poco, las cuentas era hereditarias, de forma que los hijos debían pagar lo que el padre no hubiera podido cubrirle al patrón, perpetuándose la dependencia de la familia y llegándose al extremo de que, para saldar una deuda, al hacendado le era permitido comerciar con sus trabajadores vendiéndolos en el mercado de esclavos de Cuba.​2, Nota

Rebelión de 1847:

Cuando se presentó la oportunidad de rebelarse, los indígenas yucatecos no dudaron ni un momento. En 1847, Yucatán no era parte de México, y de hecho armó a un batallón de indígenas para repeler los avances el ejército mexicano que pretendía anexarlo. Tras la victoria, los indígenas se resistieron a devolver las armas y esperaron pacientemente por una oportunidad. México entonces se desentendió de Yucatán porque se tuvo que enfrentar a la invasión estadounidense que terminaría con la pérdida de California, Arizona, Nuevo México, Colorado y Texas, lo que aprovecharon los yucatecos criollos de Mérida (meridianos) y los de Campeche (campechanos) para enfrentarse de una vez por todas y tomar el poder absoluto de la península.5-10

Aprovechando la guerra civil entre criollos, los indígenas se alzaron, y luego de que fueran reprimidos fuertemente en el poblado de Tepich, el 30 de julio de 1847 el comandante Cecilio Chi atacó el mismo poblado, pero esta vez dió orden de que exterminaran a todos los pobladores blancos.5-10

La guerra inicialmente se extendió por dos años, en los cuales los ingleses de Belice le proporcionaban armas a los indígenas separatistas, quienes estuvieron a punto de tomar el control de la península ya que aniquilaron a muchos pobladores blancos. Sin embargo, en un momento de desesperación y cuando ya estaba prácticamente vencido, el gobernador yucateco aceptó la ayuda de México a cambio de que Yucatán se convirtiera en estado de ese país. Así, en 1849 lograron derrotar a los indígenas, aunque se mantuvo la inestabilidad pues los indígenas conservaron el control del sureste de la península y organizaban guerras de guerrillas hasta 1901.5-10

Efectos en Guatemala:

Véase también: Rafael Carrera

En Guatemala, el general Rafael Carrera acababa de regresar de un exilio forzado en México al que lo enviaron los criollos de ambos partidos, quienes consideraban que el líder mestizo ya no les era útil. Los criollos liberales habían intentado hacerse con el poder, pero el país se hundió aún más en la anarquía y Carrera, que estaba exiliado en Yucatán, aprovechó para retornar al país pese a que había una orden de que lo fusilaran si lo intentaba.11 Conociendo lo que estaba ocurriendo en Yucatán, Carrera entró por el occidente guatemalteco, pactando con los líderes indígenas de la región; al saber esto, los criollos liberales guatemaltecos huyeron a El Salvador mientras que los criollos conservadores no tuvieron más remedio que pactar con Carrera, pues no eran bienvenidos fuera de Guatemala y estaban aterrorizados de que algo similar a la Guerra de Castas ocurriera en el Estado.12 De esta forma, Carrera se perpetuó en el poder, gobernando con mano de hierro sobre criollos, mestizos e indígenas hasta su muerte en 1865.13


Notas:

  • Debe anotarse que este sistema de endeudamiento indirecto ha sido utilizado también en Guatemala tras la independencia. El gobierno del general J. Rufino Barrios, por medio del poderoso hacendado Manuel María Herrera quien fungía como Ministro de Fomento, estableció el «Reglamento de Jornaleros«, una ley muy similar a la utilizada en Yucatán,3 y las leyes de «Vagancia» y de «Vialidad«, que perseguían a los indígenas que «no pudieran demostrar que trabajaban» en alguna finca cafetalera y los obligaban a trabajar en los caminos rurales.4,5 Es importante destacar que los presidentes liberales guatemaltecos se vieron beneficiados con estas leyes en sus grandes fincas cafetaleras y que cada finca tenía sus propias monedas y tiendas de raya.

Bibliografía:

  1. Means, Philip Ainsworth (1917). History of the Spanish Conquest of Yucatan and of the Itzas. Papers of the Peabody Museum of American Archaeology and Ethnology, Harvard University VII. Cambridge, Massachusetts, EE. UU.: Peabody Museum of Archaeology and Ethnology. OCLC 681599.
  2. Menéndez, Carlos R (1922). «Historia del infame comercio de indios en Yucatán», Mérida, Yucatán.
  3. Barrios, Justo Rufino (1877). «Decreto número 177: Reglamentos de jornaleros». El Guatemalteco (Guatemala).
  4. Ubico Castañeda, Jorge (1933). Decreto 1974. Ley de Vialidad. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Chacón Córdova, Carolina (2018). La figura del general Jorge Ubico Castañeda: dictador o tirano. En: 200 años en camino, Bicentenario de la Independencia – 2021. Guatemala: Autorictas Prudentium. pp. 5-7.
  6. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  7. Don E. Dumond (2005). El Machete y la Cruz: La Sublevación de Campesinos en Yucatán. México: UNAM, pp. 488. ISBN 978-9-70322-309-1.
  8. Reed, Nelson (1964). The Caste War of Yucatan, Stanford University Press.
  9. (2007). La Guerra de castas de Yucatán. México: Ediciones Era, p. 131. ISBN 978-9-68411-192-9.
  10. La Guerra de Castas 1847 – 1901. Archivo General del Estado de Yucatán
  11. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  12. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  13. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.

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21 de julio de 1906: Estrada Cabrera se consolida en la región

21julio1906
Los representantes de las naciones en conflicto junto con los Ministros Plenipotenciarios de Estados Unidos y México a bordo del «Marblehead» durante la firma del tratado de paz.  Estados Unidos patrocinó a Guatemala, mientras que México lo hizo con El Salvador y Honduras.  Imagen de «La Locomotora«.

Puede decirse que la hegemonía de los Estados Unidos en Guatemala se inició con el triunfo de su patrocinado, el presidente Manuel Estrada Cabrera, sobre los intentos de agresión de El Salvador y Honduras, patrocinados a su vez por el gobierno del general Porfirio Díaz, presidente de México.1

Si Inglaterra había tenido un papel protagónico en la región durante los gobiernos conservadores y liberales del siglo XIX, este imperio fue relegado por los Estados Unidos cuandos estos vencieron a España en la guerra de 1898. El recién designado presidente Manuel Estrada Cabrera había recibido un país en la ruina tras el colapso de la economía por la caída del precio internacional del café en 1897, y con una gran deuda con Inglaterra.2 Viendo cómo los franceses habían invadido a México reclamando lo que éste país les adeudaba, Estrada Cabrera se alió con el gobierno estadounidense y les concedió grandes concesiones para congraciarse con ellos, y así tener un socio fuerte que evitara una potencial invasión inglesa.  Así nació el enclave bananero de la United Fruit Company, y los monopolios de la Great White Fleet en el transporte marítimo de Puerto Barrios y de la International Railways of Central America (IRCA) en los ferrocarriles nacionales.1

Al darse cuenta de esto, Porfirio Díaz empezó a apoyar a los gobernantes de El Salvador y de Honduras y así contrarrestar la presencia estadounidense en Centroamérica.  Díaz veía con mucha preocupación el auge norteamericano, especialmente después de que el gobierno de Teddy Roosevelt había independizado a Panamá de Colombia en 1903 para construir el canal interoceánico.1

Los tres presidentes de Centroamérica tenían en común un estilo autoritario y dictatorial sobre sus países, al punto que eran conocidos en México y en otros países de América Latina como «los Porfiritos«.  Lo único que los diferenciaba era que Estrada Cabrera era abogado graduado de la Escuela Facultativa de Derecho de Occidente, mientras que el resto eran militares de línea dura. En 1906, gobernaba en El Salvador Pedro José Escalón como títere del verdadero hombre fuerte, Tomás Regalado, quien era enemigo acérrimo de Cabrera y quien con la ayuda de Díaz, se animó a invadir Guatemala.1

Es interesante como la situación era exactamente a la inversa de la fallida intentona de J. Rufino Barrios en 1885: en esa ocasión el hombre fuerte de Guatemala invadió a El Salvador, pero murió en la frontera en circunstancias embellecidas por los historiadores liberales, pero que realmente no han sido del todo esclarecidas. En 1906, Regalado confundió a sus hombres por un batallón guatemalteco de refresco que había llegado con uniformes similares a los salvadoreños, y cuando se acercó a ellos fue acribillado a balazos. Al igual que lo que ocurrió con las fuerzas de Barrios en 1885, cuando cayó Regalado hubo una desbandada general que terminó en una aplastante derrota para el ejército invasor.3-6

El tratado de paz se firmó en el buque «Marblehead» con representantes de las naciones en conflicto y de sus patrocinadores, Estados Unidos y México.  Allí estuvo presente el embajador mexicano en Guatemala, el escritor Federico Gamboa, quien en su diario relata los hechos como una gran derrota para la libertad, cuando en realidad el gran perdedor fue su gobierno.  Años después, en 1945, Rafael Arévalo Martínez copió textualmente grandes partes del diario de Gamboa en su obra «¡Ecce Pericles!«, que se ha convertido en el libro referente sobre el gobierno del licenciado Estrada Cabrera, pero omite decir que Gamboa tenía una fuerte enemistad con el régimen liberal guatemalteco por ser representante del gobierno conservador antiestadounidense de Porfirio Díaz.7-8

Por su parte, ese fue el principio de la hegemonía estadounidense en Guatemala, la cual se ha consolidado a tal punto, que en el siglo XXI es necesario tener el beneplácito del embajador, congreso y presidente estadounidense para poder gobernar en el país.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  2. Batres Jauregui, Antonio (1949). La América Central Ante la Historia 1821-1921 Memorias de un Siglo. III. Guatemala: Tipografia Nacional.
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (15 de julio de 1906). «El 11 de julio». En Méndez, Joaquín; Estrada Paniagua, Felipe (ed.). La Locomotora (Guatemala) I (1).
  5. (15 de julio de 1906). «Proclama». En Méndez, Joanquín; Estrada Paniagua, Felipe (ed.). La Locomotora (Guatemala) I (1).
  6. — (15 de julio de 1906). «Decreto No. 662 del gobierno de la República de Guatemala». En Méndez, Joanquín; Estrada Paniagua, Felipe (ed.). La Locomotora (Guatemala) I (1).
  7. Méndez, Joaquín; Estrada Paniagua, Felipe (28 de julio de 1906). «Paz». La Locomotora (Guatemala) I (2).
  8. Gamboa, Federico (1910). Gómez de la Puente, Eusebio, ed. Mi diario, primera serie. México: La Europea.

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29 de junio de 1541: muere Pedro de Alvarado

29 de junio de 1541: muere Pedro de Alvarado

En un viaje que tenia preparado para ir al Perú, Pedro de Alvarado tuvo que pasar primero por México, en donde al saberse que había un alzamiento indígena en la region de Nueva Galicia el virrey Antonio de Mendoza le requirió su ayuda para apaciguar la región. alvarado no Se imaginó que aquella sería su última aventura.1

Muerte de Pedro de Alvarado representada en el Códice Telleriano-Remensis. Aparece el nombre en español y en náhuatl (Tonatiuh).
Muerte de Pedro de Alvarado representada en el Códice Telleriano-Remensis. Aparece el nombre en español y en náhuatl (Tonatiuh). Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Características de Alvarado:

Véase también: Pedro de Alvarado

Alvarado era un hombre cruel y sanguinario pero también era un soldado valiente que no rehuía la batalla, así que sin dudarlo se encaminó hacia Nochistlán en donde lo esperaban diez mil indígenas chichimecas furiosos y desperados dispuestos a la muerte antes que a la esclavitud, atrincherados en una montaña adyacente a la localidad: el Cerro del Mixtón. Al llegar, las tropas de Alvarado se unieron a las del gobernador de la region, Cristóbal de Oñate y, de acuerdo al plan original, iban a esperar a que llegaran las tropas enviadas por el virrey Mendoza. Pero Alvarado no quiso esperar y partió hacia la batalla no sin antes decir: «La suerte está echada y cada uno que cumpla con su deber«.2

La batalla del 29 de junio:

El 29 de junio de 1541, Alvarado y sus soldados llegaron al pie de la montaña y la empezaron a reconocer, pero en aquel momento empezó una lluvia de flechas y piedras que les lanzaron los enardecidos alzados. Entonces, los españoles y sus aliados tlaxcaltecas retrocedieron y cuando los indígenas se dieron cuenta de esto, salieron de su trinchera para perseguir a los atacantes gritando a más no poder. Según cuentan los historiadores, la avalancha indígena incluía a mujeres y niños que preferían morir antes que seguir de esclavos.1,2

Los indígenas obligaron a Alvarado a retroceder tres leguas por un terreno muy accidentado y sembrado de plantas de maguey. Finalmente desistieron de su persecución y los españoles llegaron a un terreno que se prestaba para el contraaque. Allí Alvarado se dió cuenta de que el notario Baltasar Montoya tenía problemas con su cabalgadura por el terror que le había producido al letrado la batalla y fue a ayudarlo, pero con tan mala suerte que el caballo del letrado cayó y empezó a rodar por la ladera y se pasó llevando al Adelantado.2

Pedro de Alvarado quedó muy mal herido por las cortadoras que le produjo su propia armadura durante la caía, aparte de los golpes que le causó el caballo y solo atinó a decir: «Me siento morir, pero no es bien que los nativos conozcan nuestra situación. En estado agónico fue llevado hasta Guadalajara en donde dió sus últimas disposiciones y dictó una carta para su esposa, Beatriz de la Cueva, pidiendo que lo sepultaran en la Iglesia de San Francisco en México y que asistieran todos los clérigos de la ciudad.2

Se dice que cuando un médico le preguntó qué le dolía, Alvarado contestó «¡El alma!».

Sepelio de Alvarado:

Los restos del Adelantado fueron sepultados originalmente en México, pero luego trasladados a Guatemala por gestiones de su hija Leonor, hasta que finalmente se perdieron durante uno de tantos terremotos que destruyeron la Catedral de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Díaz del Castillo, Bernal (1568) Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Cervantes Virtual. p. 266.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. Vázquez Chamorro, Germán (2003) «La conquista de Tenochtitlan» En: Colección «Crónicas de América», compilación de los cronistas J. Díaz, A. de Tapia, B. Vázquez, F. de Aguilar; México: Dastil SL. pp.121-147 ISBN 84-492-0367-8.

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15 de marzo de 1907: asesinato de Manuel Lisandro Barillas

15 de marzo de 1907: asesinato de Manuel Lisandro Barillas

Muere asesinado en la Ciudad de México, por orden del licenciado Estrada Cabrera, el ex-presidente de Guatemala Manuel Lisandro Barillas.

15marzo1907
Palacio de los Capitanes Generales en 1890, tras su restauración parcial ordenada por el general Manuel Lisandro Barillas. En el recuadro: retrato a lápiz del general Barillas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Reseña biográfica del general Barrilas:

Véase también:  Manuel Lisandro Barillas

El general Manuel Lisandro Barillas Bercián, quien gobernó a Guatemala entre 1885 y 1892, es uno de los presidentes menos recordados en Guatemala. Las principales razones para ello fueron, primero, su enemistad y rivalidad con el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó al país entre 1898 y 1920 y, segundo, el rompimiento que tuvo con los allegados del general J. Rufino Barrios luego de que éste muriera y de que Barillas se hiciera cargo de la presidencia interina en 1885.1 En ambos casos, los incondicionales de Barrios y de Estrada Cabrera se encargaron de desmerecer los logros del gobierno de Barillas o de mostrarlo como un inepto o incompetente. —Véase, por ejemplo, las obras «Apuntamientos para la Historia de Guatemala» de Francisco Lainfiesta2, y «Paralelo entre dos administraciones» de Adrián Vidaurre3.

Dado que la constitución de 1879 había sido redactada para favorecer la perpetuidad del general J. Rufino Barrios en el poder,4 la Asamblea Legislativa la modificó para reducir el poder del jefe del Ejecutivo tan pronto como asumió el cargo de presidente constitucional Barillas en 1886.1 Cansado de esa situación, el gobernante perpetró un autogolpe de estado en 1887 e hizo reformar la constitución para devolver el poder absoluto,5 y ya con ello, expulsó al arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada, con la excusa de que éste había traducido bulas papales y las había distribuído en el país en 1887.6 En cuanto a insfraestructura, ordenó la remodelación del «Teatro Nacional» —antiguamente «Teatro Carrera»— con motivo de la celebración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América y la reconstrucción del Palacio de los Capitanes Generales de la Antigua Guatemala en 1890.7

Durante su gobierno recibió personalmente al poeta nicaragüense Rubén Darío, quien llegó como exiliado desde El Salvador, tras la revolución de los Ezeta en ese país.8 Y también declaró la guerra al gobierno salvadoreño tras dicho golpe de Estado, aunque esta guerra nunca se materializó y fue llamada en broma como «la Guerra del Totoposte» por los guatemaltecos.9

Barillas fue el único presidente liberal que entregó el poder a un sucesor electo por los ciudadanos, ya que todos los otros murieron, fueron asesinados o fueron derrocados por revoluciones o golpes de estado. En 1892 le entregó el poder al general José María Reina Barrios, sobrino del fallecido general J. Rufino Barrios.7

Al principio, el gobierno de Reina Barrios fue muy progresista, gracias a la bonanza económica que se produjo por el alza internacional del precio del café. Sin embargo, cuando éste se desplomó en 1897, todos los grandes proyectos del presidente se desmoronaron y cuando el gobernante intentó extender su mandato presidencial, se produjeron revoluciones en su contra.10 Si bien Reina Barrios logró resolver la situación, fue asesinado el 8 de febrero de 1898 y fue sustituido por el primer designado, el licenciado Manuel Estrada Cabrera.10 El general Barillas le fue leal al principio e incluso dirigió al ejército que sofocó la invasión de Próspero Morales en 1898,11 pero luego salió al exilio e intentó dirigir revoluciones contra el presidente guatemalteco desde México y El Salvador en mayo de 1906, pero sin éxito ya que Barillas no hizo buen uso del apoyo que recibió en México ni de la gran cantidad de enemigos de Estrada Cabrera, y en lugar de dedicarse a combatir con valor hacía vida de salón y se dedicaba a galantear con las mujeres.12

Asesinato de Barillas:

Véase también: Manuel Estrada Cabrera

Cansado de esas escaramuzas, y sabiendo que cada vez había más emigrados políticos que querían derrocarlo, Estrada Cabrera solicitó del general José Marí­a Lima que enviara a dos de sus asesinos —Florencio Morales y Bernardo Mora— a la ciudad de México para asesinar a Barillas, a quien consideraba uno de sus principales rivales políticos. Aquellos hombres perpetraron el crimen utilizando puñales, pero fueron capturados, pues no sabían que en México no contaban con la protección del presidente guatemalteco y tras confesar su crimen y que fueron enviados por el general Lima y el comandante del puerto de San José, Onofre Bone, fueron juzgados y condenados al pelotón de fusilamiento.13 Desde entonces, la calle en donde ocurrió el crimen se llama «calle Guatemala«, en donde el hecho produjo mucha indignación, especialmente porque el presidente mexicano, general Porfirio Díaz detestaba a Estrada Cabrera por la alianza que éste tenía con los Estados Unidos.14

Debido a aquella enemistad entre ambos gobiernos no es de extrañar que Ignacio Mariscal, Ministro de Relaciones Exteriores de México,Nota enviara la siguiente nota al Embajador de México en Guatemala, Federico Gamboa:

Ministro Mexicano – Guatemala -. En vista constancias causa instruídas contra Florencio Morales y Bernardo Mora, por homicio Gral. Barillas, y con arreglo artículo 5 Tratato Extradición, pida por nota detención provisional Gral. José María Lima, contra quien se ha dictado orden de prisión como instigador o cómplice del delito. Van documentos necesarios extradición. Además, conforme el artículo 16 del mismo Tratado, pida la comparecencia personal aquí del Jefe puerto San José, Onofre Bone, como testigo. Haga presente que aun cuando indicado probablemente es guatemalteco, y el Tratado no establece la obligación de entregarlo, no quita la facultad de hacerlo y tiene ese Gobierno el interés de que por tal medio se aclare en todos sus pormenores un delito de tan excepcional gravedad cometido por guatemaltecos. Conteste inmediatamente recibió.

(f.) Mariscal

El gobierno de Estrada Cabrera se negó rotundamente a la pretensión de Mariscal, como indica la contestación del embajador en Guatemala:

Este Gobierno acaba de responderme, nueve treinta noche d ehoy dos mayo, que fundado excepción específica artículo primero Convención extradición, no detendrá provisionalmente a Lima ni menos entregarálo después; y que bone opta, usando derecho artículo dieciséis, por prestar testimonio ante autoridad guatemalteca.

(f.) Gamboa15

Los restos mortales de Barillas descansan en Quetzaltenango; por su parte, el general José Marí­a Lima, nunca fue condenado por esto y llegó a ser Comandante de una Sección de Unionistas en contra de Estrada Cabrera en 1920 y en 1921 formó parte de un consejo militar que derrocó al presidente Carlos Herrera con el patrocinio de la United Fruit Company.16


Notas:

  • Ignacio Mariscal ya era Ministro de Relaciones Exteriores del general Porfirio Díaz en 1882, cuando firmó por México el tratado Herrera-Mariscal, por medio del cual el gobierno de J. Rufino Barrios renunció para siempre al reclamo que tenía Guatemala sobre Soconusco. Aquel tratado nefasto para Guatemala, que además perdió considerable territorio adicional, fue firmado por Manuel Herrera Moreno, hijo del entonces Ministro de Barrios que estaba relacionado con la producción azucarera en Santa Lucía Cotzumalguapa.

Bibliografía:

  1. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales, pp. 340-344.
  2. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: Período de veinte años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra.
  3. Vidaurre, Adrián (1907). Paralelo entre dos administraciones: apuntes para la historia. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
  6. Barillas, Manuel Lisandro. Mensaje presentado a la Asamblea Nacional Constituyente por el ciudadano Manuel Lisandro Barillas, general de división y presidente de la República de Guatemala, el día 1 de octubre de 1887. Guatemala: La Unión.
  7. Museo del Ejército (s.f.). «Manuel Lisandro Barillas». Museo Militar de Guatemala. Guatemala: Ejército de Guatemala.
  8. Hemeróteca PL (18 de enero de 2017). El paso de Rubén Darío por Guatemala. Guatemala: Prensa Libre.
  9. Gómez Carrillo, Agustín (1890). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala. IX. Guatemala: El Modelo. p. 116.
  10. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  11. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Revoluciones para la Exportación: Plutarco Bowen y su final en Guatemala». Guatemala: Universidad Francisco Marroquín
  12. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 146.
  13. Torres Moss, Clodoveo (1993). La verdad sobre el asesinato del General Manuel Lisandro Barillas. Guatemala: Editorial del Ejército.
  14. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  15. Arévalo Martínez, ¡Ecce Pericles!, pp. 167-168.
  16. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una Tiranía. Páginas de la Historia de Centro América. Guatemala: Sánchez y de Guise. pp. 155-156.

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