28 de abril de 1882: creyendo erróneamente que el gobierno de los EEUU lo apoyaba, la Asamblea Legislativa autoriza de una manera especial y amplia a J. Rufino Barrios para arreglar la cuestión de límites con México

28abril1882
Atentando contra el presidente estadounidense James Garfield el 2 de julio de 1881.  Junto a Garfield, quien murió pocos semanas después, está el Secretario de Estado James Blaine, quien le había ofrecido al embajador Lorenzo Montúfar (en el recuadro) que los EEUU apoyarían la devolución de Chiapas y Soconusco a Guatemala, y la Unión Centroamericana con J. Rufino Barrios como presidente.  El sucesor de Garfield, Chester Arthur, destituyó a Blaine y no apoyó ninguna de estas ofertas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1881, el gobierno del general J. Rufino Barrios envió al Dr. Lorenzo Montúfar como embajador a Washington para tratar el asunto de los límites con México, ante el Secretario de Estado, James G. Blaine, quien desconfiaba del embajador de México, el señor Matías Romero.  Cuando Montúfar le hizo ver a Blaine los incuestionables derechos que Guatemala tenía sobre los territorios de Chiapas y de Soconusco, el funcionario estadounidense le dijo a través de un intérprete: “Es sencillo, señor Ministro, arreglar el asunto. No tiene usted sino proponer que los Estados Unidos sean árbitros de la cuestión; yo haré que México acepte el arbitramiento; y sé que la justicia está en favor de Guatemala; harto conozco los antecedentes. Además, convendría bajo todos los conceptos, llevar a cabo la Unión de Centroamérica. Mi gobierno apoyará al general Barrios, como presidente de ellas, porque es el hombre de grandes impulsos y prestigios, para el caso“.1

Montúfar quedó complacido con la solución del Secretario Blaine, pues a éste le interesaba mantener la paz en la región y mantener a México bajo control, y por eso apoyaba a Guatemala. El embajador guatemalteco de inmediato mandó un reporte de su reunión con el Secretario de Estado al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala, sin saber que aquel triunfo sería de corta duración, pues el 2 de julio de 1881 hirieron al presidente James A. Garfield en la gran estación del ferrocarril de Pensilvania, cuando iba en compañía de Blaine.  Garfield murió el 19 de septiembre debido al mal tratamiento médico y su sucesor, el presidente Chester Arthur, destituyó a Blaine y en su lugar colocó a Frederick T. Frelinghuysen, quien no compartía la forma de pensar de su antecesor.2

De acuerdo a la versión presentada por el historiador y diplomático Antonio Batres Jáuregui, diez días después de la muerte de Garfield, Montúfar se presentó ante el nuevo Secretario de Estado, en compañía del exministro de Venezuela en Washington, el señor Camacho Roldán. Este último no podía regresar a Venezuela por un cambio de gobierno y Matías Romero, que tenía una enemistad personal con Barrios por un terreno en Soconusco, lo sobornó para que sirivera de intérprete a Montúfar pero que no tradujera correctamente lo que dijera el Secretario de Estado. 3  Cuando se presentaron ante Frelinghuysen, éste le dijo a Montúfar:

“El gobierno del Sr. Arthur no puede ofrecer [que Chiapas y Soconusco sean devueltos a Guatemala ni que se apoyo al general Barrios como jefe de la Unión Centroamericana]. Si México aceptar voluntariamente el arbitramiento, también los Estados Unidos aceptarán proceder como árbitros de la cuestión de límites; pero sin comprometerse a nada ulterior.  Chiapas y Soconusco se darán al que apareciere tener el mejor derecho sobre ellos.  En cuanto a la Unión de Centroamérica, sería grato para mi gobierno, que se llevase a cabo espontáneamente; pero no podemos apoyar al que sea presidente, esa es cuestión de los pueblos; y nosotros no estamos dispuestos de intervenir en negocios internos de otros países”.4

 

El sobornado Roldán, le tradujo el párrafo anterior así a Montúfar:

“Dice Mr. Frelinghuysen, que tien las mismas ideas que su antecesor, y que puede el señor Ministro de Guatemala, estar seguro de que respetará las ofertas que se le han hecho anteriormente, obrando Mr. Arthur en los mismos términos convenidos con el anterior Secretario de Estado.  Que se complace en devolver, con aprecio, el saludo que le trae esta visita; y que tendrá gusto en tratar los asuntos con el señor doctor Montúfar.  que cree que pronto se podrá resolver la cuestión de límites con México; y se apoyará al general Barrios en la jefatura de la Unión Centroamericana, formada de una feliz confederación”.4

 

Montúfar se apresuró a comunicar esto al ministro Felipe Cruz, y Barrios convocó a una reunión con el padre Angel María Arroyo, el licenciado Manuel J. Dardón, Felipe Cruz y otros amigos personales para decidir qué hacer al respecto, y decidieron que lo mejor era que Barrios fuera en persona a Washington a resolver el asunto.5  Entonces, para darle apariencia democrática a aquello, Barrios envió el siguiente mensaje a la Asamblea:

“Así pues, me propongo agotar todos los medios de acabar este envejecido asunto, semillero de resentimientos y disputas, consultando práctica y concienzudamente los positivos intereses del país, y en la persuasión de que, con ello, le presto valiosísimo servicio, y si por desgracia quedase defraudada mi esperanza, y escollaren mis esfuerzo, se habrá evidenciado al menos, que a Guatemala nada queda ya que hacer, que no se quiere por parte de México concluirlo de ningun modo, y entonces no habrá que volver a pensar en trabajos de ese género. Tratándose de negocio de esa magnitud, no quiero, sin embargo, decidirme a proceder, sin pleno conocimiento de la Asamblea, y sólo en ejercicio de las facultades que ordinariamente atribuye al Ejecutivo la Constitución, sino que quiero y pido, si la Representación Nacional estima oportuno concederla, autorización muy especial y amplia, conferida en un Decreto, para ponerle término del modo que yo juzgue que mejor conviene a los verdaderos intereses de la República.”6

 

Y, como ya estaba pactado de antemano, el 28 de abril de 1882, la Asamblea Legislativa publicó el siguiente decreto:

Decreto Número 42

La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Guatemala,

Habiendo tomado en consideración el mensaje últimamente dirigido por le Jefe del Poder Ejecutivo y que se contrae a que se le faculte amplia y especialmente para poner término a la antigua cuestión de límites con los Estados Unidos Mexicanos:

Encontrando que las sólidas razones, expuesta en aquelimportante documento, obedecen a la necesidad de un arreglo definitivo en que sean consultados los intereses y el honor del país: de conformidad con el dictamente de la Comisión Extraodinaria que ha examinado el asunto y con presencia de lo dispuesto en el inciso 12, artículo 54 de la ley constitutiva.

Decreta:

Artículo Unico.- Se autoriza de una manera especial y amplia al Presidente de la República, general J. Rufino Barrios para arreglar definitivamente y del modo que juzgue que mejor conviene a los verdaderos intereses del país, la cuestión de fronteras pendiente con los Estados Unidos Mexicanos.

Dado en el Salón de Sesiones, en Gutaemala a los veintiocho días del mes de abril de 1882.

  • José Antonio Salazar, presidente
  • E. Martínez Sobral, secretario
  • Vicente Sáenz7

Según narra Batres Jáuregui, Barrios partió para los Estados Unidos junto con Arroyo y Cruz, dejando como encargado de la presidencia al general José María Orantes, y cuando llegó a Nueva Orleans, lo recibió Montúfar con una pequeña comitiva, y le dijo: “¡Señor Presidente, los tamales están servidos en la mesa!“; a lo que le respondió el presidente: “Nos los comeremos todos juntos“.  Partieron para Washington, y al llegar, Barrios fue a ver al Secretario de Estado, junto con Arroyo, Cruz y el intérprete Jacobo Gaiz, cónsul de guatemala en Nueva York.8 Cuando Frelinguysen le dijo que el convenio que le había dicho Montúfar no existía, Barrios insistió tres veces, creyendo no haber entendido bien al intérprete, hasta que finalmente Cruz, que sí hablaba inglés, le dijo en voz baja que era mejor retirarse.  Ya fuera del despacho del Secretario de Estado, Barrios montó en cólera e hizo llamar a Montúfar a su habitación en el hotel Arlington; cuando el embajador entró, Barrios se avalanzó sobre él, pero el padre Arroyo se interpuso, dando tiempo a que Montúfar saliera huyendo.9

Montúfar terminó presentando su dimisión el 2 de agosto, pues no estaba conforme con los malos tratos recibidos ni con lo que estaba haciendo el presidente, ya que fue predispuesto contra Barrios por el propio Matías Romero, sin saber que había sido víctima de éste desde la primera reunión con Frelinghuysen.9

Finalmente, el 3 de diciembre de 1882, Barrios envió el siguiente mensaje a la Asamblea para guardar las apariencias:10

“Las comunicaciones oficiales de los ministros que Guatemala tenía acreditados en los Estados Unidos de América y en México; me hicieron comprender que el asunto de límites, tratado a la vez en dos puntos diferentes, por diferentes personas y bajo bases diferentes, ofrecería graves complicaciones y que, para alejarlas y para llegar a un desenlace satisfactorio, era indispensable unificar la acción, ocupándome yo directamente del asunto y oyendo a la vez a los dos representantes del Gobierno.  Creí imprescindible mi intervención personal, y resultó evidentemente confirmado que no me equivocaba.  Me dirigí a los Estados Unidos del Norte, y desde luego comprendí que la cuestión corría y estaba corriendo un grave riesgo de convertirse en verdadero conflicto: que llegaba yo en momentos solemnes, y que, de no llegar en tan oportunas circunstancias, habría sido imposible detener más tarde el torrente de las dificultades y calamidades en que el país iba a ser envuelto.[…] Las comunicaciones del Ministro de Guatemala en Washington [Lorenzo Montúfar] decían que había tenido conferencias en esa capital con el Plenipotenciario de México: que tenían convenido ya un proyecto para someter a arbitramento la cuestión; que conforme a ese proyecto, el Gobierno de los Estados Unidos obraría como árbitro para resolverla; que este Gobierno aceptaba aquel carácter, y que debía prescindirse de toda idea de tratado en México. [Por otra parte] las comunicaciones del Dr. Manuel Herrera, Representante de la República en los Estados Unidos Mexicanos, decían sería aceptado en México el tratado propuesto por él, renunciando a Chiapas y Soconusco, mediante una indemnización; que era éste el partido que se debía adoptar; que allí debía concluirse el asunto, y que el arbitrariamiento era imposible.  Las cosas no podían ocntinuarse en ese camino por más tiempo, y así, al salir para la capital de los Estados Unidos de Norte América, dí aviso por telégrafo a nuestro Representante en México para que fuera allá a reunírseme, a fin de discutir y terminar el asunto”.10

 

Como resultado, Barrios no obtuvo el reconocimiento del gobierno de Arthur para ser el presidente de la Unión Centroamericana, y tuvo que renunciar definitivamente a los territorios de Chiapas y de Soconusco en el Tratado Herrera-Mariscal que se firmó el 27 de septiembre de 1882, con el afán de que México no invadiera a Guatemala cuando él intentara unificar a Centroamérica por la fuerza.

Ahora bien, de acuerdo al ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión Guatemalteca de Límites con México, lo que narra Batres Jáuregui habría sido sólo una versión de lo ocurrido, ya que en su “Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México” dice: “El Tratado fue fatal para Guatemala.  En todo lo que con la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala, a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, trataron los ausntos con ideas ajenas o de una manera inconsciente“.11  Y tras una extensa explicación sobre los límites finaliza: En resumen, Guatemala perdió por una parte cerca de 6000 millas y ganó por otra cosa de 2000; resultado: una pérdida de 4000 millas cuadradas.  Guatemala perdió 14 pueblos, 19 aldeas y 54 rancherías, mientros que México perdió un pueblo y 28 rancherías con 2500 habitantes; júzguese la equidad en las compensaciones.  Así concluyó el fatal tratado de 27 de septiembre de 1882, en que Guatemala dió a México todo lo que éste quiso y mucho más.”12

Lo que dice Urrutia parece concordar con lo aseverado por Francisco Lainfiesta, otro estrecho colaborador de Barrios, quien dice al respecto en su obra “Apuntamientos para la Historia de Guatemala” lo siguiente: “Barrios llevaba, seguramente, la ilusión de que su presencia personal en Washington serviría eficazmente para allanar dificultades, pero el terreno estaba allá tan trabajado por [el embajador mexicano] Romero, que acaso habría sido mejor fiar el asunto a la sola intervención del ministro guatemalteco. El Gobierno Americano excusó políticamente tomar cartas directas en el asunto, conformándose con la oferta de aceptar un arbitramiento en el caso de ser solicitado por ambas partes. Las gestiones y conferencia se principiaron entre el señor Romero por parte de México, y Barrios, Cruz, Herrera (hijo) y Montúfar, por parte de Guatemala, dando por resultado que se asentasen las bases para un tratado de límites que debería celebrarse en la capital de México. El pacto fue firmado por Herrera (hijo), con aprobación de Barrios y Cruz; y aunque Montúfar ha dicho que él no lo habría firmado, por ser onerosísimo para Centroamérica; debe creerse que requerido para ese efecto, lo habría signado sin observación“.13  Y con respecto al disgusto entre Barrios y Montúfar, dice Lainfiesta: “Amostazado Montúfar, por el desaire que Barrios le hiciera, no valiéndose de él para presidir las gestiones y firma del pacto, y no pudiendo soportar el maltrato que de él recibía, le envió una lacónica carta en que le notificaba renunciar el puesto de ministro, fundado en el motivo de ese maltrato. La destemplada misiva de Montúfar apareció en uno de los acreditados periódicos de Nueva York, y fue leída por Barrios antes de tener en su manos el original. […] Montúfar se excusó diciéndome que la publicación de la carta había provenido del abuso cometido por un amigo a quien confiara el borrador; y que ese amigo fue quien sin previa consulta la hizo publicar“.14

Barrios no quedó contento con el tratado y obligó a Herrera a presentar su renuncia por incompetencia, pero comprendió que si no aprobaba el tratado después de todo lo ocurrido en Washington y Nueva York, iba a exponer a Guatemala a todos los graves, ciertos y seguros males que surgirían.15


BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-432.
  2. Ibid, pp. 432-433.
  3. Ibid, p. 433.
  4. Ibid, pp. 434-435.
  5. Ibid, p. 436.
  6. Cruz, Felipe (1888). La verdad Histórica acerca del Tratado de Límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía La Unión. p. 3.
  7. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 444.
  8. Batres Jáuregui, La America Central Ante la Historia. p. 438.
  9. Ibid, p. 439.
  10. Cruz, La Verdad Histórica acercal del Tratado de Límites, pp. 6-7.
  11. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 164.
  12. Ibid, p. 177.
  13. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 269.
  14. Ibid, pp. 270-271.
  15. Comisión Guatemalteca de Límites con México, Memoria sobre la cuestión de Límites, p. 178.

 

11 de enero de 1602: la municipalidad de Santiago de Guatemala entrega la población de Jocotenango a los dominicos para establecer un convento

11enero1602
Mapa aproximado de la región que ocuparon los poblados de indígenas (o “doctrinas”) adjudicados a la Orden de Predicadores durante la época colonial.  Los poblados indicados son aquellos en que había conventos principales de la orden.  En el recuadro: el escudo dominico.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 4 de enero de 1602, la Real Audiencia de Guatemala, entonces presidida por Alonso Criado de Castilla, en calidad de vicepatrono real, otorgó la licencia civil para que la Orden de Predicadores (es decir, la de los dominicos) estableciera un convento en el poblado indígena de Jocotenango, con jurisdicción en los poblados de San Felipe de Jesús, San Luis de las Carretas, San Miguel y San Lorenzo El Tejar.1,2

Luego, el 11 de enero, el obispo Juan Ramírez de Arellano otorgó la licencia eclesiástica para que se fundara el convento, y autoriza a que se utilice la infraestructura ya existente.   Así pues, ante los oficios del escribano Cristóbal Aceituno de Guzmán del alcalde ordinario de la ciudad de Santiago, Diego de Herrera, el reverendo padre provincial de la Orden de Predicadores, fray García de Loayza, O.D.P., tomó posesión del poblado de Jocotenango el 21 de enero, para establecer en él una vicaría y un convento de su orden.  En esa misma fecha, el obispado le dió formalmente posesión del templo y de la casa conventual.3

Aquellos fueron los primeros poblados indígenas (llamados también “doctrinas”) que pertenecieron a los dominicos en el valle de la ciudad de Santiago de Guatemala. Y aunque para 1620 el convento principal de la Orden en la Ciudad de Santiago estaba en condiciones miserables, con apenas una iglesia de cañas tapadas con barro y tejado de heno, y un cerco de maderos atravesados con celdas que más parecían chozas, para 1635 la situación había mejorado considerablemente y ya el priorato tenía una renta proveniente de varias “doctrinas” que le pertenecían, un molino de agua, una hacienda de trigo, otra hacienda con caballos y mulas, un ingenio de azúcar y una mina de plata que obtuvo en 1633 y cuya renta anual ascendía por lo menos treintal mil ducados. Con semejantes ingresos, los dominicos pudieron costear varias joyas para su iglesia, entre ellas una lámpara de plata que estaba frente al altar mayor y una imagen de la Virgen del Rosario hecha también de plata.​4

En 1638, para mejorar la administración, los dominicos separaron a sus grandes doctrinas en grupos centrados en sus seis conventos:

Doctrinas de los dominicos en la Capitanía General de Guatemala en 1638​5
Convento Doctrinas Convento Doctrinas
Guatemala
  • Chimaltenango
  • Jocotenango
  • Sumpango
  • San Juan Sacatepéquez
  • San Pedro Sacatepéquez
  • Santiago Sacatepéquez
  • Rabinal
  • San Martín Jilotepeque
  • Escuintla
  • Milpas Altas
  • Milpas Bajas
  • San Lucas Sacatepéquez
  • Barrio de Santo Domingo
Amatitlán
  • Amatitlán
  • Petapa
  • Mixco
  • San Cristóbal
Verapaz
  • Cahabón
  • Cobán
  • Chamelco
  • San Cristóbal
  • Tactic
Sonsonate
  • Nahuizalco
  • Tacuxcalco
San Salvador
  • Apastepeque
  • Chontales
  • Cojutepeque
  • Cuscatlán
  • Milpas Bajas
  • Tonacatepeque
Sacapulas
  • Sacapulas
  • Cunén
  • Nebaj
  • Santa Cruz
  • San Andrés Sajcabajá
  • Zacualpa
  • Chichicastenango

BIBLIOGRAFIA:

    1. Pardo, J. Joaquín [1944] (1984). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala.
    2. Belaubre, Christopohe (2001). «Poder y redes sociales en Centroamérica: el caso de la Orden de los Dominicos (1757-1829)»Mesoamérica 41. Archivado desde el original el 21 de enero de 2015.
    3. Ibid.
    4. Ibid.
    5. Ibid.

 


21 de diciembre de 1981: el Ejército Guerrillero de los Pobres destruye la sede municipal y de correos y telégrafos en Cunén, Quiché

21diciembre1981
La comandancia y la Escuela de Niñas de Cunén, Quiché, durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El departamento de Quiché, creado en 1872 por el gobierno de facto del general Miguel García Granados, estuvo en el ojo del huracán durante la segunda parte de la Guerra Civil de Guatemala (ahora llamada “Conflicto Armado Interno“), la cual se inició con la aparición del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) en el norte de ese departamento a principios de la década de 1970.

El Ejército Guerrillero de los Pobres se asentó en el norte del departamento de Quiché,  debido a que de esta forma contaba con la protección natural de la sierra de los Cuchumatanes. Esta enorme cadena montañosa ya había servido como barrera natural a los indígenas lacandones e itzáes contra los invasores españoles, cholultecas y tlaxcaltecas que conquistaron Guatemala en la década de 1520, quienes no pudieron ingresar a la región al norte de las montañas sino hasta en 1697.

El EGP se fortificaba aún más en la región perpetrando atentados contra bienes particulares y púbicos, especialmente cortando las vías de comunicación y acceso. Torres de trasmisión eléctrica y puentes eran los principales objetivos, pues de esta forma se reducía el ingreso de las tropas del ejército y se desarticulaba el avituallamiento de la tropa.  Para finales de 1981 y principios de 1982 el Ejército ya no podía ingresar a la región, pues los grupos guerrilleros habían cortado los puentes y hasta los postes de telégrafo que había a lo largo de la carretera. ​Específicamente en Cunén, el EGP atacó las instalaciones de la municipalidad y de la oficina de correos y telégrafos, dejando al municipio incomunicado pues ya habían volado el puente “El Tesoro” en la carretera de acceso.

Para contrarrestar este auge de la ofensiva guerrilla (que se había incrementado considerablemente tras el triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua en 1979), el gobierno del general Fernando Romeo Lucas García inició una ofensiva de “tierra arrasada” en la región en donde operaba el Ejército Guerrillero de los Pobres, utilizando el entrenamiento recibido en la Escuela de Las Américas que el ejército de los Estados Unidos tenía en Panamá. Como parte de esta ofensiva, se dieron intensos ataques a poblaciones civiles que resultaron en horribles masacres.

El plan utilizado, siguiendo los planes que habían utilizado los Estados Unidos en Vietnam, consistía en atacar las comunidades en un día importante para ellas; por ejemplo, aprovecharon el día de mercado, o de fiesta, o de reuniones de carácter religioso, tratando de aprovechar la concentración de población con uun claro simbolismo. Las regiones más bombardeadas fueron las comunidades del área ixil y Sacapulas, algunas zonas de Baja Verapaz y de Huehuetenango, casi todas ellas en la Franja Transversal del Norte, región en donde los jefes militares tenían fuertes intereses económicos, empezando por el propio presidente Lucas García. (Específiamente en la zona selvática de Ixcán existen ricos yacimientos petroleros).

La población se refugió en las montañas intentando aprovechar la protección natural que ésta les proporcionaba, pero fueron sometidos a un cerco militar que imposibilitó su alimentación, alojamiento y asistencia médica. Los que no murieron de hambre lograron huir a México, en donde vivieron como refugiados hasta 1995.


BIBLIOGRAFIA:

 

  • Comisión para el Esclarecimiento Histórico: Agudización (1999). «Agudización de la Violencia y Militarización del Estado (1979-1985)» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
  • — (1999). «Atentados contra sedes municipales» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
  • Cunén en línea (s.f.). «Historia de Cunén»Cunén.com. Guatemala. Archivado desde el original el 1 de agosto de 2015.
  • Informe REHMI (s.f.). «Proyecto Interdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica»Fundación Acción Pro-Derechos Humanos. Archivado desde el original el 15 de junio de 2012.
  • Lovell, W. George (2000). «The Highland Maya». Richard E.W. Adams y Murdo J. Macleod (eds.), ed. The Cambridge History of the Native Peoples of the Americas, Vol. II: Mesoamerica, part 2 (en inglés). Cambridge, Inglaterra: Cambridge University Press. pp. 392-444. ISBN 0-521-65204-9OCLC 33359444.
  • Pons Sáez, Nuria (1997). La conquista del Lacandón. México: Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-6150-5.

 


27 de septiembre de 1882: se firma el Tratado Herrera-Mariscal que fija la línea divisoria entre Guatemala y México

 

27octubre1882
Los miembros de la Comisión Guatemalteca de Límites con México.  Al centro, el ingeniero Claudio Urrutia, director de la Comisión.  Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca, publicada cuando los límites finalmente fueron fijados en 1896.

Reproducimos a continuación el tristemente célebre tratado de Herrera-Mariscal, por medio del cual Guatemala renunció para siempre a su reclamo territorial sobre Soconusco y el Estado de Chiapas, para resolver la incertidumbre de las poblaciones limítrofes dada la poca claridad de los límites, y sin pedir nada a cambio en restitución.

El tratado se llama así porque fue firmado por el Plenipotenciario guatemalteco Manuel Herrera (hijo) y por el canciller mexicano Ignacio Mariscal.  A Herrera (hijo), el escritor Francisco Lainfiesta, estrecho colaborador del preisdente J. Rufino Barrios, lo describe de esta manera: “Don Manuel Herrera, hijo del ministro de Fomento [Manuel María Herrera Moreno], joven bastante instruido, de carácter un tanto caprichoso, vivo y naturalmente inquieto, había sido despachado a México, en sustitución de don Ramón Uriarte en 1878 o 1879.  Barrios aseguraba que al nombrar a Herrerita para aquel puesto, sólo quiso obsequiar los deseos del padre, que le suplicó esa separación, para evitarse de las molestas que le ocasionaba el hijo, con ciertas reclamaciones de bienes hereditarios.”1  “Don Ramón Uriarte había trabajado con algún éxito en la […] cuestión [de límites], llegando hasta el punto de establecer por medio de un protocolo, firmado con el ministro Vallarta, las bases de un arreglo que aun cuando no llenara las aspiraciones del Gobierno de Guatemala, podía conducir a una inteligencia equitativa y favorable.   Herrera (hijo) prosiguió la gestión con bastante actividad, y acaso con talento; mas como Barrios continuase entretanto tolerando si no ordenando las violaciones a territorio que se decía perteneciente a México, el asunto llegó a agriarse de tal suerte, que una amenaza de guerra a Guatemala partió del Congrerso Mexicano en 1881.”2

Tras un desastroso viaje que realizó Barrios a los Estados Unidos en 1882, en los que tanto los trabajos de Herrera (hijo) en México como el de Arturo Ubico y Lorenzo Montúfar en Washington ante los gobiernos de los presidentes Garfield y Arthur quedaron por un lado, finalmente se estableció el siguiente tratado, que reproducimos completo para que lo juzgue el lector:3

Los Gobiernos de Guatemala y de México, deseosos de terminar amistosamente las dificultades existentes entre ambas Repúblicas, han dispuesto concluir un tratado que llene tan apetecible objeto; y á ese fin han nombrado sus respectivos Plenipotenciarios; á saber:

El Presidente de la República de Guatemala, á don Manuel Herrera hijo, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno de México; y el Presidente de la República Mexicana, á don Ignacio Mariscal, Secretario del Despacho de Relaciones Exteriores; quienes, después de presentarse mutuamente sus respectivos poderes, hallándolos en debida forma y teniendo á la vista los preliminares firmados por los Representantes de ambas Naciones en la ciudad de Nueva York, de los Estados Unidos de América, el doce de agosto del corriente año, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1.° — La República de Guatemala renuncia para siempre los derechos que juzga tener al territorio del Estado de Chiapas y su Distrito de Soconusco, y en consecuencia, considera dicho territorio como parte integrante de los Estados Unidos Mexicanos.

Artículo 2.° — La República Mexicana aprecia debidamente la conducta de Guatemala y reconoce que son tan dignos como honrosos los fines que le han inspirado la Anterior renuncia, declarando que, en igualdad de circunstancias, México hubiera pactado igual desistimiento. Guatemala, por su parte, satisfecha con este reconocimiento y esta declaración solemne, no exigirá indemnización de ningún género con motivo de la estipulación precedente.

Artículo 3.° — Los límites entre las dos Naciones serán á perpetuidad los siguientes:

    1. La línea media del río Suchiate, desde un punto situado en el mar, á tres leguas de su desembocadura, río arriba, por su canal más profundo, hasta el punto en que el mismo río corte el plano vertical que pase por el punto más alto del volcán de Tacaná y diste veinticinco metros del pilar más austral de la garita de Talquián, de manera que esta garita quede en territorio de Guatemala;
    2. La línea determinada por el plano vertical definido anteriormente, desde su encuentro con el río Suchiate hasta su intersección con el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista é Ixbul;
    3. La línea determinada por el plano vertical que pase por las cumbres de Buenavista, fijada ya astronómicamente por la Comisión científica mexicana, y la cumbre del cerro de Ixbul, desde su intersección con la anterior hasta un punto á cuatro kilómetros adelante del mismo cerro;
    4. El paralelo de latitud que pasa por este último punto, desde él, rumbo al Oriente, hasta encontrar el canal más profundo del río Usumacinta, ó el del Chixoy, en el caso de que el expresado paralelo no encuentre al primero de estos ríos;
    5. la línea media del canal más profundo, del Usumacinta en un caso, ó del Chixoy y luego del Usumacinta, continuando por este, en el otro, desde el encuentro de uno u otro río con el paralelo anterior, hasta que el canal más profundo del Usumacinta encuentre el paralelo situado á veinticinco kilómetros al Sur de Tenosique en Tabasco, medidos desde el centro de la plaza de dicho pueblo:
    6. El paralelo de latitud que acaba de referirse, desde su intersección con el canal más profundo del Usumacinta hasta encontrar la meridiana que pasa á la tercera parte de la distancia que hay entre los centros de las plazas de Tenosique y Sacluc, contada dicha tercera parte desde Tenosique;
    7. Esta meridiana, desde su intersección con el paralelo anterior hasla la latitud de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos (17°49′) ;
    8. El paralelo de diez y siete grados cuarenta y nueve minutos, (17°49′), desde su intersección con la meridiana anterior indefinidamente hacia el Este.

Artículo 4.° Para trazar la línea divisoria con la precisión debida en mapas fehacientes, y establecer sobre el terreno,monumentos que pongan á la vista los límites de ambas Repúblicas, según quedan descritos en el anterior artículo, nombrará cada uno de los dos Gobiernos una comisión científica. Ambas comisiones se reunirán en Unión Juárez, á más tardar á los seis meses contados desde el canje de ratificaciones de este Tratado, y procederán desde luego á practicar las expresadas operaciones. Llevarán diarios y levantarán planos de las mismas, y el resultado de sus trabajos, convenido por ellas, se considerará parte de este Tratado, y tendrá la misma fuerza que si estuviere en él inserto. El plazo para la conclusión de dichas operaciones será de dos años contados desde la fecha en que las comisiones se reúnan. Si una de las dos no estuviere presente en el término de seis meses antes fijado, la otra comenzará, a pesar de ello sus trabajos y los que ejecutare aisladamente tendrán la misma fuerza y validez que si fueran de ambas comisiones. Los dos Gobiernos celebrarán á la mayor brevedad un arreglo para determinar los detalles relativos á estas comisiones y sus trabajos.

Artículo 5.° — Los nacionales de cualquiera de las dos partes contratantes que, en virtud de las estipulaciones de éste Tratado, queden para lo futuro en territorio de la otra, podrán permanecer en ellos ó trasladarse en cualquier tiempo á donde mejor les convenga, conservando en dichos territorios los bienes que posean ó enajenándolos y pasando su valor á donde quisieren, sin que por esto último pueda exigírseles ningún género de contribución, gravamen ó impuesto. Los que prefieran permanecer en los territorios cedidos, podrán conservar el título y derechos de nacionales del país á que antes pertenecían dichos territorios, ó adquirir la nacionalidad de aquel á que van á pertenecer en lo de adelante. Más la elección deberá hacerse entre una y otra nacionalidad dentro de un año contado desde la fecha del canje de las ratificaciones del presente Tratado; y los que permanecieren en dichos territorios después de trascurrido el año, sin haber declarado su intención de retener su Antigua nacionalidad, serán considerados como nacionales de la otra parte contratante.

Las propiedades de todo género existentes en los territorios cedidos, serán respetadas inviolablemente; y sus actuales dueños, sus herederos y los que en lo sucesivo puedan adquirir legalmente dichas propiedades, disfrutarán respecto de ellas tan amplias garantías como si perteneciesen á nacionales del país en que están situadas.

Artículo 6.° — Siendo el objeto de ambos Gobiernos, al ajustar el presente Tratado, no sólo poner fin á las dificultades existentes entre ellos, sino terminar y evitar las que se originan entre pueblos vecinos de uno y otro país, á causa de la incertidumbre de la línea divisoria actual, se estipula que, dentro de seis meses de reunidas, las comisiones científicas de que habla el artículo 4.° enviarán de común acuerdo á sus Gobiernos una noticia de aquellas poblaciones, haciendas y rancherías, que sin duda ninguna deban quedar en determinado lado de la línea divisoria convenida en el artículo 3.° Recibida esa noticia cada uno de los dos Gobiernos estará facultado para expedir desde luego las órdenes convenientes á fin de que su autoridad se establezca en aquellos puntos que deban quedar dentro del territorio de su nación respectiva.

Artículo 7.° — El presente Tratado será ratificado conforme á la constitución política de cada una de las dos Repúblicas; y el canje de las ratificaciones se verificará en esta capital á la mayor brevedad posible.

En fe de lo cual, los Plenipotenciarios firmaron y sellaron el presente tratado.

Hecho en dos originales en la ciudad de México, á veintisiete de septiembre de mil ochocientos ochenta y dos.

(F.) lgnacio Mariscal.
(F.) Manuel Herrera, hijo.1

Aprobado por la Asamblea Decreto número 27 de 25 de diciembre de 1882; ratificado por el Gobierno el 29 del mismo.

A pesar de lo estipulado originalmente en el tratado, los límites no se pudieron concluir sino hasta en 1896, dada la gran dificultad topográfica que presentaba el terreno.4

El Ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión Guatemalteca de Límites en su informe final de 1900 dice al respecto del vértice de Santiago: “la pérdida allí sufrida por Guatemala fue inmensa; y tan sensible como la pérdida material fueron los conflictos en que nuestra República se vió por causa de esa línea y las dificultades de todo género que se originaron para fijarla“.5  “Para fijar los límites se debería respetar la posesión actual, y esa posesión la tenía sin disputa Guatemala, poco más o menos desde el cerro de Ixbul hacia el Nordeste limitándose por la una línea que corriera dicho cerro casi al Nordeste.  No debieron nunca fundarse para formar el tratado, como consta hicieron, en los defectuosísimos mapas que tnato México como Guatemala han tenido de sus territorios hasta hace pocos años.”6 “Herrera e Irungaray cedieron todo ese extenso y rico territorio y se preocuparon de que debían hacerse por otras partes insignificantes modificaciones que ampliaran el territorio de guatemala, en lugares de poco o de ningun valor, modificaciones que en último resultado fueron desechadas, por lo menos las de alguna impotancia”.7 “Para concluir este punto falta solamente agregar que Guatemala perdió con la cuarta línea unas 2700 millas cuadradas de terreno que incuestionablemente le pertenecían y del que estaba en quieta y pacífica posesión“.8

Con respecto a la región del Petén, dice Urrutia: “en cambio, de la comarca y pueblos perdidos por Guatemala al Norte del Petén, que puede calcularse aquella en unas 3000 millsa cuadradas o sean más de 300 leguas, México cedió el desierto contiguo al meridiano, despoblado e inútil para Guatemala, de unas 190 cuadradas de superficie; si es que hubo tal cesión, que como se dijo antes, no lo creyó así el señor Mariscal.  En resumen, Guatemala perdió por una parte cerca de 6000 millas y ganó por otra cosa de 2000; resultado: una pérdida de 4000 millas cuadradas.  Guatemala perdió 14 pueblos, 19 aldeas y 54 rancherías, mientros que México perdió un pueblo y 28 rancherías con 2500 habitantes; júzguese la equidad en las compensaciones.  Así concluyó el fatal tratado de 27 de septiembre de 1882, en que Guatemala dió a México todo lo que éste quiso y mucho más.”9

Sobre este asunto, dice Francisco Lainfiesta: “Pero yo puedo hacer constar que Montúfar, incómodo por los procedimientos de Herrera (hijo) aseguró en una conversación  que, con ellos, le había hecho perder 50,000 pesos. ¿Se trataba de una gratificación ofrecida por Barrios si llevaba el arreglo a buen fin? Es muy posible.  Respecto a Herrera (hijo) yo mismo oí referir a un español residente en México, hallándose de paso en Nueva York, cuatro años después, que aqeul debía haber recibido del gobierno mexicano 50,000 peso, por llevar la cuestión en el sentido que se le indicara.  Que de esa suma había recibido 30,000 pesos y no los 20,000 restantes porque entretanto entre él y el [presidente de México] general [Porfirio] Díaz ocurrió un brusco rompimiento.”4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 249-250.
  2. Ibid, 264.
  3. Salazar, Ramón A. (1892) Colección de Tratados de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. La Ilustración Guatemalteca (1896). «Nuestras fronteras». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (13).
  5. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  6. Ibid, p. 171.
  7. Ibid, p. 173.
  8. Ibid, p. 174.
  9. Ibid, p. 177.
  10. Lainfiesta, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 268.
  11. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso.

21 de septiembre de 1685: llega a Santiago de los Caballeros fray Antonio Margil de Jesús, quien fue el último fraile que intentó reducir pacíficamente al pueblo Itzá

 

22septiembre1826
Portada del reporte official en que se relata cómo ocurrió la consquista del pueblo Itzá en 1697.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El fraile español ntonio Margil de Jesus recibió el hábito de San Francisco, en el Convento de la Corona de Cristo de la ciudad de Valencia, España en 1675 y luego se alistó entre los misioneros que venían a la Nueva España a fundar el Colegio de Santa Cruz de la ciudad de Querétaro. Hizo misión en Querétaro y en México, y luego salió en marzo de 1684, acompañado de Fr. Melchor López, hacia las provincias de Yucatán, Chiapa y Soconusco. Continuaron su misión por las costas del Pacífico, y llegaron a Guatemala el 21 de septiembre de 1685, estableciéndose en Santiago de los Caballeros, y desde allí predicaron en la provincia guatemalteca, para luego partir a las provincias de San Salvador, Comayagua, Nicaragua y Costa Rica.

Pero cuando se hallaban inmersos en el adoctrinamiento y reducción de los indígenas Talamancas, y ya habían levantado once iglesias en esa región, dos en la de los Turrabas, y una en la de los Tejabas, y “formado otros tantos pueblos con los indígenas que habían sacado de la montaña“, recibieron orden del M. H. P. Comisario General, para que se regresara a su Colegio en México. Sin embargo, cuando llegaron a Santiago de los Caballeros se encontraron con que su misión había sido modificada ya que el obispo de Guatemala, Andrés de las Navas, les pidió que fueran a la región norte de la provincia de la Verapaz (hoy Petén) ya que esta “se hallaba tumultuada“.  (Lo que estaba ocurriendo era que los españoles querían tomar el control de la etnia Itzá de una vez por todas, ya que la región del Lacandón que ocupaban no solamente se había mantenido independiente y había logrado resistir la dominación europea por más de siglo y medio, sino que estaba influyendo en las comunidades indígenas ya bajo control español para que se les unieran en su resistencia).

Partieron inmediatamente para la referida Provincia y lograron calmar la situación en el área en donde la presencia española era considerable. Luego se adentraron en las montañas en busca de los indígenas Choles, que habían “apostatado de la fe y andaban por los bosques errantes y descarriados” (lo que se traduce a que estaban en comunicación con los Itzáes que los habían convencido de luchar por su independencia). Aunque al principio sufrieron vejámenes y torturas, los misioneros consiguieron que los Choles regresaran al catolicismo y se establecieran en ocho poblaciones o doctrinas. Esto lo consiguieron gracias a la labor que ya habían hecho los dominicos cien años antes en la región con las reducciones de Tezulutlán, lo que hizo un poco más fácil convencer a los Choles de regresar a la dominación espanola y al trabajo no remunerado en las doctrinas de los frailes, quienes a cambio “los instruían en la ley de Dios“.

Pero cuando Margil y Melchor se adentraron en la región de los itzaes, quienes eran indómitos e independientes, la situación fue muy diferente. Los misioneros llegaron a esa región en febrero de 1694, pero no fueron bien recibidos por los indígenas, quienes no solamente los vilipendiaron sino que los expulsaron de su territorio. Ante esto, los misioneros regresaron a Santiago de los Caballeros en donde relataron a la Real Audiencia todo lo acontecido. Con base en este informe, a principios de 1695 salió el Presidente Jacinto Barrios, por orden del rey a reducir a los itzaes, con 600 soldados, y varios religiosos dominicos, y mercedarios, ademas de Margil. Los españoles masacraron al pueblo itzá en la isla del lago Peten Itzá, y los pocos que sobrevivieron fueron reducidos a tres poblados que quedaron a cargo de los mercedarios. De esta forma, se completó, por fin, la Conquista de la provincia de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


11 de septiembre de 1842: luego de que el alcalde Tapachula así lo solicitara, el territorio del Soconusco es incorporado a México

11septiembre1842
Territorio del Estado de Guatemala antes de la separación del Soconusco en 1842.  En el recuadro: el general Francisco Morazán, presidente de la República de Centro América cuando Soconusco solicitó su anexión a México. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los territorios de Soconusco y Chiapas habían pertenecido al Reino de Guatemala‭ desde las primeras décadas de la época colonial, pero tras la inestabilidad política que se originó luego de la declaración de Independencia de Centroamérica en 1821 y de la fracasada anexión al Primer Imperio Mexicano en 1822-1823, las regiones votaron en un plesbicito si querían quedarse en México o seguir en Guatemala. Chiapas decidió quedarse en México, mientras que los habitantes del Soconusco optaron por adherirse a las Provincias Unidas del Centro de América, lo que casi provoca una guerra entre dichas provincias y México en 1825, y que afortunadamente para ambas partes no llegó a mayores.1-3

Tras esto, el Estado de Guatemala pasó a formar parte de la República Federal de Centro América y fue definido de la siguiente forma por la Asamblea Constituyente de dicho estado el 11 de octubre de 1825: “el estado conservará la denominación de Estado de Guatemala y lo forman los pueblos de Guatemala, reunidos en un solo cuerpo. El estado de Guatemala es soberano, independiente y libre en su gobierno y administración interior“. La región del Soconusco fue uno de los municipios originales de ese estado y estaba en el departamento de Quetzaltenango/Soconusco, cuya cabecera era Quetzaltenango, y tenía además del Soconusco a los municipios de Quetzaltenango, Ostuncalco, San Marcos, y Tejutla.4

Tanto México como Centroamérica sufrieron graves problemas de estabilidad política por la enconada rivalidad entre criollos conservadores y liberales, lo que los llevó a guerras civiles que retrasaron el desarrollo de la región durante décadas. En Guatemala específicamente, los liberales triunfaron de la mano del general Francisco Morazán, lo que resultó en la expulsión de Centroamérica de las órdenes regulares y los miembros del Clan Aycinena, todos miembros del partido criollo conservador guatemalteco. Si bien se estableció un régimen liberal en el estado gobernado por el Dr. Mariano Gálvez, sus medidas económicas y administrativas que incluyeron la restitución del diezmo personal para los indígenas y la implementación de leyes laicas que iban contra la arraigada tradición católica de los pobladores indígenas, dieron como resultado una guerra civil resultando en la secesión del Estado de los Altos, que incluía al Soconusco, en 1838 luego de que los campesinos dirigidos por Rafael Carrera derrocaron al gobierno liberal. Este efímero estado fue creado por los criollos liberales que no querían un gobierno conservador, pero fue aplastado por las fuerzas del caudillo Rafael Carrera a principios de 1840, y que luego derrotó y expulsó al presidente federal y jefe de estado de El Salvador, el general Francisco Morazán, en abril de ese año.5,6

Ante tal inestabilidad, y por su estado de abandono por las autoridades de Los Altos y de Guatemala dada su lejanía de los centros urbanos, el alcalde de Tapachula, se dirigió el 18 de mayo de 1840 al Gobierno de México pidiendo ayuda, incicando que el Soconusco “(…) se encuentra en completo abandono, expuesto a todos los peligros y las mil penalidades, acogiéndose a la protección del Gobierno de la Nación Mexicana para que por fin le preste el auxilio que tan menester lo es en estas circunstancias, y poner fin a tantos males como se han desatado sobre esta demarcación(…)”1-3

Aunque Anastasio Bustamante y Oseguera, Presidente de México de 1839 a 1841, era partidario de anexar al Soconusco, no pudo realizarlo porque los violentos sucesos internos de México se lo impidieron. Durante ese breve lapso, tuvo que enfrenta la Guerra de los Pasteles, el Pronunciamiento Federal del 15 de julio de 1840, la rebelión federalista del Plan de Tacubaya el 28 de septiembre de 1841 y su deposición el 11 de octubre de 1841 por el movimiento del Plan de Huejotzingo.7

Finalmente, a pesar de los problemas internos, las tropas acantonadas en Ciudad Real de San Cristóbal ocuparon el Soconusco y la población realizó consultas definiéndose en pro de la unión a Chiapas y, por ende, a México. Así pues, el 10 de agosto de 1840, en Escuintla del Soconusco se levanta el Acta Promexicana, seguida el 15 de agosto por Tapachula y el 18 de agosto por Tuxtla Chico. Finalmente, el 11 de septiembre de 1842 se firma el Decreto de Incorporación del Soconusco en el que el presidente provisional de la República Mexicana, Antonio López de Santa Anna, establece:

Primero. El Distrito del Soconusco queda unido irrevocablemente al departamento de las Chiapas y consiguientemente a la Nación Mexicana. Segundo: “El Distrito de Soconusco forma una prefectura del departamento de las Chiapas, cuya capital será la Villa de Tapachula, que se eleva desde hoy al rango de Ciudad.”1-3,7

Guatemala estaba en una situación muy débil agobiada por constantes amenazas de invasiones desde Honduras y El Salvador y solamente pudo presentar una débil protesta y mantener su reclamo sobre el territorio. Pero esto quedó cerrado definitivamente por el tratado Herrera-Mariscal que se firmó entre los gobiernos de México y de J. Rufino Barrios en 1882, en el cual Guatemala renunció definitivamente a dicho reclamo territorial sin pedir nada a cambio, ya que la meta de Barrios era mantener como aliado a México mientras él se enfocaba en lo que resultaría ser su fracasado intento de unificar a Centroamérica por la fuerza.8,9


BIBLIOGRAFIA:

  1. García, J.M.; Soconusco en la historia, México D.F., 1963
  2. Montiel, G.; Recordando el Soconusco y su perla, B. Costa-Amic Editores, México D.F., 1979
  3. Presidencia municipal de Tapachula; Historia de Tapachula, Tapachula (Chiapas), 2000
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. 
  6. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871». Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X.— (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  7. Vigil, J.M., México a través de los siglos, la Reforma, Tomo V, Ed. Cumbre, México D.F., 1958.
  8. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 325.
  9. La Ilustración Guatemalteca (1896). «Nuestras fronteras»La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía) I (13).

19 de julio de 1824: muere fusilado en Padilla, Tamaulipas, Agustín de Iturbide, quién gobernó el Primer Imperio Mexicano al que se había anexado Centroamérica en 1822

19julio1824
Sepelio de Iturbide en la Ciudad e México.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras ser derrocado, el exemperador Agustín de Iturbide llegó a Livorno, en Toscana, Italia, el 2 de agosto de 1823 en donde se alojó en la casa de campo de Paulina Bonaparte. También se entrevistó con el ex cónsul de España, Mariano Torrente, y escribió su “Manifiesto al mundo“, también conocido como “Manifiesto de Liorna“, fechado el 27 de septiembre de 1823, aunque no pudo publicarlo. Debido a persecuciones y acoso, viajó por Suiza, la ribera del Rin y Bélgica hasta llegar a Ostende, desde donde partió para Londres, en donde se estableció y pudo publicar su manifesto el 1 de enero de 1824.

Los movimientos de Iturbide fueron observados e informados por el padre José María Marchena, quien era un espía mexicano que mantuvo informado al ministro de Interior y Relaciones Exteriores Lucas Alamán. Durante su estancia en Londres, el exemperador recibió cartas de México, en la que sus partidarios le animaban a regresar y el 13 de febrero, envió un mensaje al Congreso en el que notificó su salida de Italia y su disposición para prestar sus servicios al gobierno de México, pues consideraba que la independencia la nación corría peligro por los esfuerzos que hacía España con ayuda de la Santa Alianza para reconquistar los territorios americanos.

Pero desde marzo de 1824 en las sesiones del Congreso mexicano se habían estado discutiendo los levantamientos iturbidistas y el 3 de abril, por sesenta y seis votos contra dos, se declaró traidor a Iturbide si se presentaba en cualquier punto del territorio mexicano bajo cualquier título, al igual que cualquier persona que cooperase en favorecer su regreso. Es más, el 22 de abril, se dictaminó que si Iturbide pisaba suelo mexicano sería declarado traidor y enemigo del Estado y que por ello cualquiera podría darle muerte.

El 4 de mayo de 1824, sin saber lo decretado por el Congreso, el derrocado ex-emperador se embarcó en el bergantín inglés Spring, junto a su esposa, dos de sus hijos menores y algunos colaboradores mexicanos y europeos de regreso a México. El 14 de julio llegaron a Soto de Marina y gracias a un ardid de sus colaboradores pudieron desembarcar allí, pues Iturbide tenía orden de exlio a Europa. Al día siguiente, Iturbide salió a cabalgar por Soto la Marina junto a uno de sus allegados europeos y fue reconocido por el teniente coronel Juan Manuel Azúnzolo y Alcalde, quien los delató.

El 16 de julio todos los viajeros fueron apresados y aunque Iturbide explicó que había viajado a México para ofrecer sus servicios a la patria, el comandante le notificó que se encontraba fuera de la ley conforme al decreto expedido por el Congreso el 28 de abril, y que por ello lo iban a mandar a Padilla, en donde se encontraba sesionando el Congreso local del recién creado estado de Tamaulipas.

Ya ante el Congreso local, Iturbide arguyó en su defensa la posible invasión que se preparaba con ayuda de la Santa Alianza, pero nadie le creyó y se ordenó cumplir el decreto federal. El 19 de julio de 1824 Iturbide fue fusilado y sus últimas palabras fueron: “¡Mexicanos!, en el acto mismo de mi muerte, os recomiendo el amor a la patria y observancia de nuestra santa religión; ella es quien os ha de conducir a la gloria. Muero por haber venido a ayudaros, y muero gustoso, porque muero entre vosotros: muero con honor, no como traidor: no quedará a mis hijos y su posteridad esta mancha: no soy traidor,no.”


BIBLIOGRAFIA:

  • Ferrer Muñoz, Manuel (1995). La formación de un Estado nacional. El imperio y la república federal (1821-1835). Universidad Nacional Autónoma de México. . Archivado desde el original el 12 de junio de 2007.
  • Zárate, Julio (1880). «La Guerra de Independencia». En Vicente Riva Palacio. México a través de los siglos. III volumen. México: Ballescá y compañía.

8 de julio de 1893: se firma el tratado Mariscal-Spencer (o Mariscal-St. John) de límites entre México y el Imperio Británico para evitar que Belice siguiera proporcionando armas a los indígenas de Yucatán

8julio1893
Región dominada por los indígenas alzados en Yucatán.  Hasta abajo de la imagen, obsérvese la pequeña frontera con Belice, desde donde los ingleses proporcionaban armas a los alzados. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El tratado Mariscal-Spencer surgió como estrategia del presidente mexicano, general Porfirio Díaz, para delimitar el territorio y terminar con la guerra de castas que venía desangrando Yucatán desde 1847. De hecho, la violencia con que los indígenas yucatecos estaban aniquilando a los criollos de la region ayudó al general Rafael Carrera solidificara su gobierno en Guatemala en 1849, ya que estableció pactos con los líderes indígenas locales y los criollos conservadores tuvieron que aceptar su gobierno porque no eran bienvenido en el resto de Centroamérica. Además, debido a esta guerra Yucatán se reintegró a México, ya que cuando estaba a punto de sucumbir ante los alzados indígenas, aceptó la ayuda militar de México para contrarrestarlos a cambio de perder su independencia.

Pero, a pesar de la ayuda militar mexicana, la violencia continuó en la region principalmente porque los ingleses en Belice proporcionaban armas a los indígenas alzados. Con el tratado en 1893, México logró establecer el control político en la zona ya que el convenio fue que el Imperio Británico se quedaría con el territorio que actualmente es el norte de Belice con la condición de que dejaran de proporcionarle armas a los indígenas y así el presidente Díaz podría imponer poder en el territorio.  Fue similar al tratado Wyke-Aycinena de 1859, por medio del cual Guatemala otorgó a Belice el territorio comprendido entre el río Belice y el río Sarstún a cambio de las armas necesarias para repeler al filibuster estadounidense William Walker.

El tratado se reproduce a continuación, respetando la redacción original:

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y Su Majestad la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña é Irlanda han nombrado sus Plenipotenciarios para la celebración de un Tratado de límites:

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos al Sr. D. Ignacio Mariscal, Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores.

Y Su Majestad la Reina á Sir Spencer St. John, Caballero Comendador de San Miguel y San Jorge, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Su Majestad Británica en México.

Quienes, después de haberse comunicado sus plenos poderes, habiéndolos encontrado en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

Art. I. Queda convenido entre la República Mexicana y Su Majestad Británica, que el límite entre dicha República y la Colonia de Honduras Británica era y es como sigue: Comenzando en Boca de Bacalar Chica, estrecho que separa al Estado de Yucatán del Cayo Ambergrís y sus islas anexas, la línea divisoria corre en el centro del canal entre el referido cayo y el continente con dirección al Sudoeste hasta el paralelo 18° 10’ Norte, y luego al Noroeste á igual distancia de los cayos, como está marcado en el mapa anexo hasta el paralelo 18° 10’ Norte; torciendo entonces hacia el Poniente, continúa por la bahía vecina, primero en la misma dirección hasta el meridiano de 88° 2’ Oeste; entonces sube al norte hasta el paralelo de 18° 25’ Norte; de nuevo corre hacia el poniente hasta el meridiano 88° 18’ Oeste, siguiendo el mismo meridiano hasta la latitud 18° 28 ½’ Norte, á la que se encuentra la embocadura del Río Hondo, al cual sigue por su canal más profundo, pasando al poniente de la Isla Albión y remontando el Arroyo Azul hasta donde éste cruce el meridiano del Salto de Garbutt, en un punto al Norte de la intersección de las líneas divisorias de México, Guatemala y Honduras Británica, y desde ese punto corre hacia el Sur hasta la latitud 17° 49’ Norte, línea divisorias entre la República Mexicana y Guatemala; dejando al Norte, en territorio mexicano, el llamado río Snosha o Xnohha.

Art. II. La República Mexicana y Su Majestad Británica, con el fin de facilitar la pacificación de las tribus indias que viven cerca de las fronteras de México y Honduras Británica, y para prevenir cualquiera futura insurrección entre las mismas, convienen en prohibir de una manera eficaz á sus ciudadanos o súbditos, y á los habitantes de sus respectivos dominios, el que proporcionen armas ó municiones á esas tribus indias.

Art. III. El Gobierno de México y el Gobierno Británico convienen en hacer toda clase de esfuerzos para evitar que los indios que viven en los respectivos territorios de los dos países hagan incursiones en los dominios de la otra parte contratante; pero ninguno de ambos Gobiernos puede hacerse responsable por los actos de las tribus indias que se hallen en abierta rebelión contra su autoridad.

Art. IV. Este Tratado será ratificado por ambas partes, y las ratificaciones se canjearán en México á la brevedad posible. En testimonio de lo cual, los Plenipotenciarios lo han firmado y sellado con sus respectivos sellos. Hecho en dos originales, en la ciudad de México el día ocho de Julio de mil ochocientos noventa y tres.

  • Ignacio Mariscal
  • Spencer St. John

Las coordenadas y límites con Guatemala mencionados en el tratado provienen de los  límites convenidos entre Guatemala y Belice por el tratado que se concluyó el 30 de abril de 1859 entre su Majestad Británica y la República de Guatemala y el tratado de límites Herrera-Mariscal del 27 de septiembre de 1882 por medio del cual la República Mexicana negoció un Tratado de Límites con la de Guatemala y fijó la línea divisoria entre ambos países en la Península de Yucatán.


BIBLIOGRAFIA:


1 de julio de 1823: la recién constituida Asamblea Nacional Constituyente da el nombre de Provincias Unidas del Centro de América a las que formaban el antiguo Reino de Guatemala

1julio1823
Mapa de la region ocupada por las Provincias Unidas del Centro de América.  En negro aparece el enclave británico de Belice.  Imagen tomada de Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation

Uno de los primeros actos de la recién formarda Asamblea Nacional Constituyente en 1823 fue denunciar la Anexión al Primer Imperio Mexicano y declarar la independencia absoluta del antiguo Reino de Guatemala y llamarlo  Provincias Unidas del Centro de América temporalmente en lo que se redactaba una constitución y se le daba un nombre definitivo.  A esta Asamblea no habían llegado representantes de León ni Granada (en la actual Nicaragua) ni tampoco de Costa Rica y Chiapas (esta última porque prefirió mantenerse anexada a México).

Reproducimos el Acta en su integridad dada su importancia histórica:

Decreto de la Asamblea nacional constituyente de 1.° de julio de 1823.

Los representantes de las provincias unidas del Centro de América, congregados á virtud dé la convocatoria dada en esta ciudad a 15 de setiembre de 1821 y renovada en 29 de marzo del corriente año, con el importante objeto de pronunciar sobre la independencia y libertad de los pueblos nuestros comitentes: sobre su recíproca unión: sobre su gobierno; y sobre todos los demas puntos contenidos en la memorable acta del citado dia 15 de setiembre que adoptó entonces la mayoría de los pueblos de este vasto territorio, ya que se han adherido posteriormente todos los demás que hoy se hallan representados en esta asamlea general.

Después de examinar, con todo el detenimiento y madurez que exije la delicadeza y entidad de los objetos con que somos congregados, asi la acta expresada de setiembre de 1821, y la de 5 de enero de 1822, como también el decreto del gobierno provisorio de esta provincia de 29 de marzo ultimo, y todos los documentos concernientes al objeto mismo de nuestra reunión.

Después de traer á la vista todos los datos necesarios para conocer el estado de población, riqueza, recursos, situación local, extensión y demás circunstancias de los pueblos que ocupan el territorio antes llamado Reino de Guatemala.

Habiendo discutido la materia oído el informe de las diversas comisiones que han trabajado para acumular y presentar á esta asamblea todas las luces posi
bles acerca de los puntos indicados; teniendo presente cuanto puede requerirse para el establecimiento de un nuevo Estado y tomando en consideración:

PRIMERO.

Que la independencia del gobierno español ha sido y es necesaría en las circunstancias de aquella nación y las de toda la América: que era y es justa en sí misma y esencialmente conforme á los derechos sagrados de la naturaleza: que la demandaban imperiosamente las luces del siglo, las necesidades del nuevo mundo y todos los más caros intereses de los pueblos que lo habitan.

Que la naturaleza misma resiste la dependencia de esta parte del globo separada por un océano inmenso de la que fue su metrópoli, y con la cual le es imposible mantener la inmediata y frecuente comunicación, indispensable entre pueblos que forman un solo Estado.

Que la experiencia de más de trescientos años manifestó á la América que su felicidad era del todo incompatible con la nulidad á que la reducía la triste condición de colonia de una pequeña parte de la Europa.

Que la arbitrariedad con que fue gobernada por la nación española y la conducta que ésta observó constantemente desde la conquista, excitaron en los pueblos el más ardiente deseo de recobrar sus derechos usurpados.

Que a impulsos de tan justos sentimientos, todas las provincias de América sacudieron el yugo que las oprimió por espacio de tres siglos; que las que pueblan el antiguo Reino de Guatemala proclamaron gloriosamente su independencia en los últimos meses de 1821; y que la resolución de conservarla y sostenerla es el voto general y uniforme de todos sus habitantes.

SEGUNDO

Considerando por otra parte: que la incorporación de estas provincias al extinguido imperio mejicano, verificada solo de hecho en fines de 1821 y principios de 1822, fue una expresión violenta arrancada por medios viciosos e ilegales.

Que no fue acordada ni pronunciada por órganos ni por medios legítimos: que por estos principios la representación nacional del estado mejicano, jamás aceptó expresamente ni pudo con derecho a aceptarla; y que las providencias que acerca de esta unión dictó y expidió don Agustín de Iturbide, fueron nulas.

Que la expresada agregación ha sido y es contraria a los intereses y a los derechos sagrados de los pueblos nuestros comitentes: que es opuesta a su voluntad y que un concurso de circunstancias tan poderosas e irresistibles, exigen que las provincias del antiguo Reino de Guatemala se constituyan por sí mismas y con separación del Estado mejicano.

Nosotros, por tanto, los representantes de dichas provincias, en su nombre, con la autoridad y conformes en todo con sus votos, declaramos solemnemente:

  1. Que las expresadas provincias representadas en esta asamblea, son libres e independientes de la Antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo, como del nuevo mundo; y que no son ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.
  2. Que en consecuencia, son y forman Nación Soberana, con derecho y en aptitud de ejercer y celebrar cuantos actos, contratos y funciones ejercen y celebran los otros pueblos libres de la tierra.
  3. Que las provincias sobredichas, representadas en esta asamblea (y las demás que espontáneamente se agreguen de las que componían el antiguo Reino de Guatemala) se llamarán por ahora y sin perjuicio de lo que se resuelva en la constitución que ha de formarse, PROVINCIAS UNIDAS DEL CENTRO DE AMERICA.

Y mandamos que esta declaratoria y la acta de nuestra instalación se publiquen con la debida solemnidad en este pueblo de Guatemala y en todos y cada uno de los que se hallan representados en esta asamblea: que se comuniquen a las provincias de León, Granada, Costa Rica y Chiapas; y que en la forma y modo que se acordará oportunamente, se comuniquen también a los gobiernos de España, de Méxijo y de todos los demás estados independientes de ambas Américas.

Dado en Guatemala al 1.° de julio de 1823.

  • José Matías Delgado, diputado por San Salvador, presidente.
  • Femando Antonio Dávila diputado por Sacatepéquez, vice-presidente.
  • Pedro Molina, diputado por Guatemala.
  • José Domingo Estrada, diputado por Chimaltenango.
  • José Francisco Córdova, diputado por Santa Ana.
  • Antonio José Carías, diputado por Cojutepeque.
  • José Antonio Ximénez, diputado por San Salvador.
  • Mariano Beltranena, diputado suplente por San Miguel.
  • Juan Miguel Beltranena, diputado por Coban.
  • Domingo Dieguez, diputado suplente por Sacatepequez.
  • Isidro Menéndez, diputado por Sonsonate.
  • Marcelino Menéndez, diputado por Santa Ana.
  • José Mario, Herrarte, diputado suplente por Totonicapam.
  • Simeón Cañas, diputado por Chimaltenango.
  • Miguel Ordonez, diputado por San Agustín.
  • José Francisco Barrundia, diputado por Guatemala.
  • Felipe Márquez, diputado suplente por Chimaltenango.
  • Felipe Vega, diputado por Sonsonate.
  • Pedro Campo Arpa, diputado por Sonsonate.
  • Cirilo Flores, diputado por Quezaltenango.
  • Francisco Flores, diputado por Quezaltenango.
  • Vicente Villacorta, diputado por San Vicente.
  • Ciriaco Villacorta , diputado por San Vicente.
  • José María Castilla, diputado por Cobán.
  • Luis Barrutia, diputado por Chimaltenango.
  • José Antonio Azmitia, diputado suplente por Guatemala.
  • Julián Castro, diputado por Sacatepéquez.
  • José Antonio Alcayaga, diputado por Sacatepéquez.
  • Serapio Sánchez, diputado por Totonicapam
  • Dionicio Domínguez, diputado por San Miguel.
  • José Antonio Peña, diputado por Quezaltenango.
  • Francisco Aguirre, diputado por Olancho
  • José Beteta, diputado por Salamá.
  • José María Ponce, diputado por Escuintla.
  • Francisco Benavente, diputado suplente por Quezaltenango.
  • Pedro José CueIlar, diputado suplente por San Salvador.
  • Francisco Xavier Valenzuela, diputado por Jalapa.
  • Juan Francisco Sosa, diputado suplente por San Salvador, secretario.
  • Mariano Gálvez, diputado por Totonicapam, secretario.
  • Mariano Córdova, diputado por Huehuetenango, secretario. 
  • Simón Vasconcelos, diputado suplente por San Vicente, secretario. 

BIBLIOGRAFIA:


24 de enero de 1899: arriba a la Ciudad de Guatemala el escritor y diplomático mexicano Federico Gamboa en representación del gobierno de Porfirio Díaz

24enero1899
El Palacio del Ejecutivo durante la época en que Gamboa arribó a Guatemala.  El Palacio estaba en donde ahora se encuentra el Parque Centenario, la Biblioteca Nacional y el Instituto de Previsión Militar. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 24 de enero de 1899 arribó a la Ciudad de Guatemala el embajador de México y escritor Federico Gamboa, en representación del gobierno del general Porfirio Díaz.  Eran momentos difíciles para México con el auge de la influencia de los Estados Unidos luego de derrotar a España y quedarse con Cuba y Puerto Rico.  Díaz miraba con preocupación el acercamiento que el licenciado Manuel Estrada Cabrera había mostrado hacia los estadounidenses desde que inició su gestion en febrero de 1898.

Gamboa dejó registrado en su obra “Mi Diario” su paso por las tierras guastemaltecas, y en ellas se deja ver la animadversión hacia el gobierno cabrerista.  De hecho, desde el principio dejó constancia de su rechazo al régimen guatemalteco; pocos días después fue invitado al palacio del ejecutivo por el presidente Manuel Estrada Cabrera para intercambiar impresiones; Gamboa describió el palacio de gobierno de ese entonces como “un caserón destartalado y feo de los antiguos tiempos coloniales que no era agradable a la vista, aunque en su interior la decoración lo hacía un tanto más agradable”.

Luego, Gamboa recorrió la ciudad y la describió su diario, indicando que el paseo de La Reforma -o Bulevar «30 de junio»- “era bellísimo, pero que tenía dos problemas: no había nadie en él y estaba completamente descuidado“. Al circular en su carruaje por el paseo “de trazado a la europea“, logró ver tres o cuatro edificios de buena manufactura, los restos derruidos del salón de la Exposición Centroamericana de 1897, el monumento al general Miguel García Granados y el museo del Palacio de La Reforma con el monumento a J. Rufino Barrios, que se encontraba donde hoy en día está el Obelisco.

Conforme pasaron los años fue registrando en su diario los hechos que ocurrían en Guatemala durante el regimen de Estrada Cabrera, incluyendo el terremoto de Quetzaltenango de 1902 y el atentado de la Bomba en 1907.  Muchos de estos hechos fueron referidos textualmente en la obra “¡Ecce Pericles!” del escritor conservador Rafael Arévalo Martínez, quien no advierte al lector que Gamboa tenía un fuerte sesgo anti-cabrerista por la política del gobierno de Porfirio Díaz.

Cuando Díaz fue derrocado por la Revolución Mexicana en 1911, el legado y memoria de Gamboa fueron casi olvidados por los gobiernos revolucionarios, aunque en años recientes ha habido un resurgimiento de su obra.


BIBLIOGRAFIA: