22 de marzo de 1960: declaran a Tecún Umán como Héroe Nacional

El gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes declara a Tecún Umán como héreo nacional de Guatemala.

22marzo1960
Anverso y reverso del billete de cincuenta centavos que circuló en Guatemala en la década de 1990 y que tenía la efigie de Tecún Umán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tecún Umán fue reconocido como Héroe Nacional de Guatemala mediante el siguiendo decreto legislativo:

Decreto Número 1344

El Congreso de la República de Guatemala,

Considerando: que Tecún Umán, egregio personaje de la Historia de Guatemala se perfila en sus anales como supremo Héroe Nacional; 

Considerando: que corresponde al Congreso de la República decretar honores públicos y que éstos deben otorgarse a la memoria de quienes, como Tecún Umán, murieron luchando en defensa del suelo patrio; 

Por tanto, decreta:

Artículo 1°.— Se consagra a Tecún Umán, Héroe Nacional y símbolo de la defensa de la nacionalidad guatemalteca.

Artículo 2°.— Para honrar su memoria, declárase el 20 de febrero de cada año Día de Homenaje a Tecún Umán.  Las instituciones y los establecimientos públicos y privados de enseñanza, realizarán anualmente en esa fecha, actos cívicos en honor de aquel eximio representativo de la raza autóctona.

Artículo 3°.— Se declara de urgencia nacional, la erección de monumentos que perpetúen la memoria del Héroe Tecún Umán.

Artículo 4°.— Este decreto entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial.

Dado en el palacio del Organismo Legislativo: en Guatemala, a los veintidós días del mes de marzo de mil novecientos sesenta.

        • Jorge Luis Zelaya Coronado, presidente
        • Adrián Calderón Romero, secretario
        • Felipe Neri Barrientos Rosales, secretario1

Ahora bien, ¿quién fué Tecún Umán y por qué el gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes lo declaró Héroe Nacional?

La leyenda del enfrentamiento entre el capitán invasor Pedro de Alvarado y el capitán k’iche’ Tecún Umán relata que este último iba al frente de un ejército de miles de guerreros k’iche’, y buscaba al español en los llanos de Urbina. Cuando se encontraron, Tecún Umán se transformó en un águila vestida en plumas de quetzal y voló para atacar a Alvarado. En el primer choque cortó la cabeza al caballo del español, pensando que hombre y animal eran uno solo; pero cuando Alvarado no murió, lo atacó una segunda vez.  Esta vez, el español lo mató con su lanza y  los perros de guerra de los españoles quisieron desgarrar su cuerpo, pero Alvarado los detuvo por un guerrero tan valiente y audaz merecía ser enterrado con todo respeto.2

De acuerdo a esta leyendo, Tecún Umán estaba vestido con tres coronas y con muchas plumas de quetzales, por lo que los españoles bautizaron aquel lugar con el nombre Quetzaltenango, —Lugar de las Plumas del Quetzal—. En cuanto a los guerreros del capitán k’iche’ viendo que su capitán estaba muerto, huyeron pero fueron perseguidos por los españoles que los masacraron en el río que corría por allí y que tornó rojo por la sangre derramada. Aquel río fue bautizado como Kik’el en recuerdo a la matanza.2

Debido a los sucesos fantasiosos que ocurren en la leyenda, la existencia de Tecún Umán se ha puesto en duda.  Sin embargo, existen algunas evidencias históricas sobre la existencia del príncipe k’iche’ de la leyenda, y la primera es una carta que envió Alvarado a Hernán Cortés, en la cual relata que el 20 de febrero de 1524 salió de Xetulul o San Martín Zapotitlán hacia lo que ahora es Quetzaltenango, entonces territorio de los k’iche’ por el camino de Palajunoj.  En el camino montañoso, los emboscaron los indígenas en dos tantas: primero salieron de tres a cuatro mil guerreros, y cuando estuvieron vencidos, salió una segunda ola de aproximadamente treinta mil guerreros que atacaron a los españoles, tlaxcaltecas y cholultecas con flechas.  El segundo ataque también fue infructuoso, ya que los españoles iban a caballo y cargaron contra los atacantes, quienes huyeron espantados al ver a las monturas.3

Entonces, el plan de Alvarado fue el de llevar a los atacantes a campo abierto en caso hubiera un tercer ataque. Cuando éste se produjo, los jinetes hicieron como que salían huyendo, y se dejaron alcanzar por los guerreros k’iche’s, que —según Alvarado— los atacaron esta vez con un ejército aún mayor. Cuando los atacantes los alcanzaron, los jinetes se dieron la vuelta y arremetieron contra ellos, venciéndolos categóricamente.  En esa batalla, de acuerdo a Alvarado: «murió uno de los cuatro señores de esta ciudad de Utatlán, que venía por capitán general de toda la tierra«.4

Si bien Alvarado no dice nada respecto un combate frente a frente entre él y el señor de Utatlán, ni que un quetzal que se posara sobre el pecho del caído, esta es la primera mención de un personaje que podría ser Tecún Umán en un documento histórico.

Por otra parte, está el «Título K’oyoi» descubierto en 1973 por el antropólogo Robert Carmack, en el cual se describe la versión k’iche’ de la batalla que relató Alvarado en su carta.  Allí menciona que luego de que Alvarado irrumpiera fácilmente contra las fortificaciones de Xetulul, los señores k’iche’ se asustaron y mandaron a pedir refuerzos a Q’umarkaj-Utatlán.  Al enterarse, Tecum, nieto del rey k’iche’ K’iq’ab, salió de inmedio por Tzibachaj (Totonicapán).  El relato en k’iche’ dice:

xel wi nima rajpo achij adelantado Tecum umam rey k’iche’ don k’iq’ab

que traducido quiere decir:

el grán capitán adelantado Tecum nieto del rey k’iche’ don K’iq’ab’.5

Así pues, el nombre del príncipe es Tecum, y Umam simplemente significa que «era nieto de» el rey k’iche’.

De acuerdo al «Título K’oyoi«, la ciudad de Q’umarkaj ya estaba tomando sus medidas contra la invasión y preparando la marcha del gran capitán Tecum con sus soldados hacia la zona de guerra.  En las preparaciones hubo procesiones, bailes y festividades en la que el capitán se atavió con plumas de Quetzal.6

Con respecto a la batalla entre Alvarado y Tecum, el «Título K’oyoi» dice que Tecum cortó la cabeza del caballo de Alvarado, pero cayó en medio de los españoles.  Su cuerpo tenía tres coronas con plumas verdes como si fuera un sol bajando del cielo.  Entonces, cuando ya estaba muerto, Alvarado le preguntó a los tlaxcaltecas y cholultecas que lo acompañaban cómo le iban a poner a aquel pueblo, y ellos le dijeron Quetzaltenango «para alabar al señor«, a lo que accedió el capitán español porque «un gran capitán se murió«.  Después, relata que fue innumerable la gente que murió junto con Tecum y que el agua del río se enrojeció por la sangre, por lo que lo llamaron kik’el (río de Sangre).6

En conclusión: es muy probable que el «Título K’oyoi» sea una versión embellecida por los k’iche’ para relatar su derrota frente a Alvarado y por ello crearon el personaje de Tecum que simboliza a los señores que fueron sacrificados por el capitán español después de vencerlos en combate.  Luego, cronistas coloniales como Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán encontraron documentos en donde se relataban historias similares, y así por errores en la traducción del nombre del príncipe k’iche’ nació la leyenda de Tecún Umán.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Azurdia Alfaro, Roberto (1962). Recopilación de la Leyes de la República Guatemala, 1960-1961. LXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  2. van Akkeren, Ruud W. Tecun Uman: ¿personaje mítico o histórico?. En: Ciclo de Conferencias 2004. Nuevas investigaciones. Nuevas ideas. Guatemala: Museo Popol Vuh, Universidad Francisco Marroquín. p. 3.
  3. Ibid., p. 1.
  4. Ibid., p. 2.
  5. Ibid., p. 4.
  6. Ibid., p. 7.

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10 de febrero de 1958: Ydígoras Fuentes gana primera vuelta electoral

Tras un movimiento popular favorable a su causa luego de que se declaró que hubo fraude electoral el 20 de octubre de 1957, el general Miguel Ydígoras Fuentes gana la primera vuelta electoral de 1958.

10febrero1958
Ciudad Univesitaria, en la zona 12 de la Ciudad de Guatemala recién construida en 1958. Solamente estaba el edificio de la Rectoría (a la derecha), el complejo de la Facultad de Ingeniería (a la izquierda) y el Aula Magna (Iglú). Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego del asesinato del coronel Carlos Castillo Armas, Guatemala entró en un período de inestabilidad en que el que sucedieron varias juntas militares en el poder, hasta que finalmente se convocó a elecciones para el 20 de octubre de 1957. Tras acusaciones de fraude, el presidente interino Carlos González López, mientro del consejo directivo del Movimiento Democrático Nacionalista (MDN) -que era el partido de los liberacionistas radicales-, tuvo que renunciar al poder y entregarlo a un triunvirato militar.1

Tras varios días de negociaciones, la Embajada de los Estados Unidos medió para que la Junta Militar entregara el poder al Segundo Designado, coronel Guillermo Flores Avendano y que el Congreso de la República emitió el decreto 1212, de fecha 18 de noviembre de 1957, que convocaba nuevamente a elecciones presidenciales para el día 19 de enero de 1958.1 Para estas nuevas elecciones, el ahora debilidato MDN postuló al coronel José Luis Cruz Salazar, a la sazón embajador de Guatemala en Washington, en alianza con la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG), candidatura que contó con las simpatías y apoyo financiero de Estados Unidos, pues el MDN era el partido de los liberacionistas y Cruz Salazar no solamente representaba la continuidad de éstos, sino que en el gobierno de Eisenhower lo consideraba un político de derecha moderada que podía llenar el vacío existente entre las corrientes extremas que había en el país en ese momento. Por otra parte, el Tribunal Electoral dio vía libre a la participación del Partido Revolucionario, el cual postuló a su dirigente, Mario Méndez Montenegro. Y, finalmente, el general Ydígoras Fuentes repitió con su partido Redención. Como se esperaba, el ganador fue el general Ydígoras, por encima del liberacionismo, que había estado en el poder hasta octubre y que sufrió una contundente derrota en las primeras elecciones relativamente libres en las que participó.2

A pesar del triunfo electoral de Ydígoras, la elección se fue a segunda vuelta, la cual tenía que ser realizada en el Congreso por votación directa de sus diputados entre los dos candidatos con mayor cantidad de votos, tal y como lo estipulaba la Constitución de 1956, vigente en aquella época. Así pues, la elección fue entre Ydígoras y Cruz Salazar. Esto dió lugar a negociaciones entre los partidos participantes, con el fin de llegar al día de la elección en el Congreso con una solución ya definida.3

Un primer acuerdo entre ambas fuerzas políticas fue un pacto llamado de “Borrón y cuenta nueva” (frase que usaba la campaña de Ydígoras), firmado el 27 de enero de 1958, mediante el cual ambos candidatos y sus partidos se comprometieron, entre otras cosas, a dos puntos esenciales: respetar la decisión que tomara el Congreso respecto de la Presidencia de la República y que el candidato que fuera electo por el Congreso integraría un gobierno con la participación de partidos anticomunistas. Este documento se hizo público, aunque hubo otro que permaneció en secreto y que fue firmado el 31 de enero.  En este último, ambas partes dijeron que «[…] en la necesidad de aunar los esfuerzos de los partidos políticos en contienda a efecto de integrar un gobierno de carácter nacional y de contar así con mejores condiciones de luchar contra el comunismo, que como enemigo común, amenaza la subsistencia de las instituciones democráticas […]; se sugiere la conveniencia de que cuanto antes firme el coronel Cruz Salazar su renuncia de candidato ante el Congreso […]«.  Además, ambas partes se comprometieron a que el nuevo gobierno integraría un Gabinete con la inclusión de tres ministros anticomunistas  y que contribuiría con un subsidio mensual de 6 mil quetzales al partido MDN para su sostenimiento.3

De esta forma, el mismo 31 de enero el coronel Cruz Salazar presentó su renuncia al Congreso, mientras que Ydígoras, con el voto unánime del Congreso dado en su sesión del 12 de febrero, fue electo presidente de la República y tomó posesión del alto cargo el 2 de marzo.  Si bien Ydígoras comenzó su gobierno con un gran capital político obtenido en las jornadas de octubre de 1957, pero el nuevo presidente rápidamente perdió el favor de la ciudadanía, porque su gestión estuvo muy lejos de cumplir con las expectativas que creó su campaña electoral y porque su estilo de gobierno fue muy errático.4

Eventualmente, el gobierno de Ydígoras fue derrocado el 30 de marzo de 1963 por un golpe de estado perpetrado por el ala anticomunista radical del Ejército dirigido por su propio ministro de la Defensa, el coronel Enrique Peralta Azurdia.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Alvarez Aragón, Virgilio, et. al. (2013). Guatemala: Historia Reciente (1954-1996) Proceso político y antagonismo social. I. Guatemala: FLACSO, Serviprensa. pp. 87-90.
  2. Ibid., p. 91.
  3. Ibid., p. 93.
  4. Ibid., p. 94.
  5. Azurdia Alfaro, Roberto (1966). Recopilación de las Leyes de Guatemala, 1963-1964. LXXXII Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 14-15.

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21 de enero de 1962: incursión de Francisco Sagastume y sus hombres a Belice

El agrónomo petenero Luis Francisco Sagastume intenta invadir Belice al mando de diecinueve agricultores armadas con unas cuantas armas.

21enero1962
Mapa de Belice, mostrando el territorio que fue cedido por el gobierno del capitán general Rafael Carrera a los británicos en 1859 en pago por las armas proporcionadas para combatir al filibustero estadounidense William Walker. Esa región ha estado en disputa desde la llegada de los gobiernos liberales al poder en 1871. En el recuadro: recorte del periódico guatemalteco «Prensa Libre» con fotografía de Francisco Sagastume tras su liberación y deportación desde Belice. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Hemeroteca de Prensa Libre.

Durante el gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, quien era abiertamente hostil a Belice,1 el ciudadano guatemalteco Luis Francisco Sagastume Ortiz, un agrónomo de 25 años de edad originario de Poptún y excandidato al Congreso de la República, lideró a un grupo de 19 agricultores peteneros, quienes armados de tres pistolas calibre 23, cuatro rifles del mismo calibre, una escuadra sin municiones y una escopeta calibre 16, incursionaron en Belice el 21 de enero de 1962.2

Acompañaban a Sagastume en aquella incursión los agricultores peteneros: Gustavo Rosado, Esteban Nelson, Balbino Herrera, José León Ramírez, Otto Torres, Raymundo Henquis, Francisco Sass, Carlos López Cuéllar, Vicente Mejía, Santiago Chen, Mariano Milián Juárez, Justo Marroquín Cardona, Plácido Caal, Eugenio Choc Ajx, Wistremundo Molina y Felipe Salazar F.  Ninguno de ellos sabía exactamente cual era el objetivo de Sagustume, aunque éste ya había enviado una carta al comandante de la Base Militar de Poptún en la que le indicaba que estaban buscando lograr que «nuestro Petén tenga su salida natural al mar«. Punta Gorda era importante para Sagastume, porque está situada a la orilla del mar entre los ríos Grande y Moho, y en esa época contaba con aproximadamente cuatro mil habitantes, en su mayoría garífunas por lo que sería fácil de ocupar.3

De acuerdo al periódico guatemalteco Prensa Libre, la carta que Sagastume envió al Comandante de Poptún es la siguiente:3

Estimado coronel: aunque sé que usted lo consideró una locura cuando se lo planteé hace algunos meses, hoy 19 de enero estamos en San Luis para tomar rumbo este a Belice. Esperamos con la ayuda de Dios tomar las poblaciones de Pueblo Viejo, San Antonio, San Pedro y Punta Gorda.

En estos momentos creo que ya conocen de esto en Guatemala pues lo comuniqué telegráficamente a [Clemente] Marroquín Rojas [Ministro de Agricultura] con quien tuve pláticas y él lo comunicará oportunamente al presidente [Miguel) Ydígoras [Fuentes]. Le suplico no pasar esta situación a Guatemala por vía telegráfica o radio, aunque esto sea en clave, pues eso será como denunciarnos antes de tiempo a los ingleses para que nos acaben. Recuerde que ellos seguramente controlan la radio de la base de Petén y conocerán sus claves.

Esperamos llegar a Punta Gorda el domingo en la noche si Dios no dispone otra cosa. Estoy convencido que solo una determinación de estas contribuirá para que Inglaterra devuelva Belice y nuestro Petén tenga su salida natural al mar, bien vale nuestro sacrificio.3

El grupo consiguió las armas cuando Sagastume, luego de un concurso de tiro durante una feria local, le pidió prestadas las armas a los participantes para usarlas, según les dijo, en otro concurso que iba a organizar en Poptún. Por otra parte, a sus compañeros sólo les había dicho que iban a ir a explorar una región para marcar árboles de caoba y de cedro.3

Partieron de Poptún y recorrieron aproximadamente setenta kilómetros hasta llegar a a Pueblo Viejo, que está a poco más de cuatro kilómetros de Santa Elena Petén pero ya en territorio de Belice, y allí Sagastume ordenó arriar y quemar la bandera británica e izar la guatemalteca en su lugar. En ese momento, nueve de los hombres del grupo regresaron a Guatemala, mientras que el resto continuó hacia San Antonio en donde un grupo de indígenas locales los estaba esperando. Los indígenas estaban armados, pero en lugar de repeler a los guatemaltecos, les brindaron transporte para seguir el viaje hacia Punta Gorda, aunque declinaron unirse al grupo para luchar por la «libertad de Belice», como les pedía Sagastume.2

Mientras que el gobernador beliceño, Peter Stallard, de inmediato envió soldados al área de Punta Gorda, el Ministro de la Defensa de Guatemala, coronel Enrique Peralta Azurdia, negó que fueran soldados guatemaltecos los que conformaban el grupo y que éste tuviera apoyo alguno del gobierno. Así pues, el ejército inglés estaba esperando a Sagustamente en Punta Gorda, en donde sus hombres fueron fácilmente derrotados debido a la disparidad en armamento y a escacez de alimentos de los invasores. Los guatemaltecos se dispersaron iniclamente, aunque los ingleses lograron capturar a Sagastume y Gustavo Rosado ese mismo día y al resto del grupo al día siguiente.2

Rosado tenía 31 años de edad y había nacido en Benque Viejo del Carmen, en Belice, y junto con Sagastume fueron condenados a diez años de trabajos forzados en prisión, mientras que el resto fueron deportados a Petén. Sin embargo, gracias presiones internacionales, y a que pidieron clemencia, los guatemaltecos recuperaron su libertad el 17 de diciembre de ese 1962 y mientras que Sagastume fue deportado a Guatemala, a Rosado le permitieron quedarse viviendo en Benque Viejo del Carmen, en Belice.3

Así terminó aquella aventura que parece descabellada, pero que fue muy similar a las invasiones que sufrió Guatemala desde México, El Salvador y Honduras en la segunda mitad del siglo XIX.4 La gran desventaja que tuvieron Sagastume y sus hombres fue la diferencia abismal en la calidad de armamento inglés comparado con la del ejército guatemalteco de hacía cien años.

Rosado volvió a ser noticia en 1972, cuando regresó a Guatemala debido a la intranquilidad que los soldados británicos estaban provocando en Belice, y a las amenzas de las tropas a los pobladores civiles. Sagastume, por su parte, murió víctima de la violencia durante la Guerra Civl de Guatemala cuando era diputado del Congreso de la República; fue asesinado en febrero de 1981 mientras conducía su vehículo por la Calzada San Juan en la Ciudad de Guatemala.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Godínez de León, Marlon Roél (2007). «Financiamiento de la producción de unidades pecuarias»Diagnóstico socieconómico, potencialidades productivas y propuestas de inversión, municipio de Melchor de Mencos, Petén. Ejercicio profesional supervisado 13. Guatemala: Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Archivado desde el original el 27 de octubre de 2014.
  2. Hemeroteca PL (2018). Las tres veces que Guatemala ha intentado recuperar territorio en conflicto con Belice. Guatemala: Prensa Libre.
  3. Escobar, José Luis (2016) Preso en Belice, la historia de Francisco Sagastume. Guatemala: Prensa Libre.
  4. Nuestro Diario (12 de enero de 1926). Retazos de nuestra historia: el movimiento revolucionario de Castillo. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.

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21 de febrero de 1954: «The New York Times» advierte sobre el comunismo en Guatemala

En base a la propaganda de la United Fruit Company, el periódico «The New York Times» afirma que «los comunistas estaban listos para asumir el control directo en Guatemala»

21febrero1954
Póster publicitario de la Reforma Agraria emprendida por el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 192.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

A principios de 1954 el gobierno del coronel Jacobo Árbenz expropió más de setenta mil hectáreas de las enormes concesiones de terreno que tenía la entonces poderosa compañía frutera estadounidense United Fruit Company (UFCO), la cual era para entonces la principal productora de bananos en el mundo. El banano era vital para la economía estadounidense dado que es la materia prima para la fabricación de compotas para los recién nacidos.1

Esta expropiación era el resultado de la aplicación del Decreto 900, por medio del cual se expropiaban las tierras ociosas y se le retribuía a los propietarios el valor por el que éstas habían sido declaradas ante el fisco guatemalteco.  Como era de esperarse, la UFCO había reportado el valor de los terrenos por una ínfima fracción de su valor real y quedó muy mal parada con el reembolso que le dió el gobierno guatemalteco.1

La United Fruit Company era una empresa muy poderosa y tenía un excelente departamento de relaciones públicas, el cual empezó a trabajar para influir en la opinión pública de los Estados Unidos.  Cuando el gobierno de Guatemala le ofreció los 582,000 dólares por los terrenos expropiados, que era el valor por el que estaban reportados, la UFCO replicó que valían por lo menos quince millones; el Departamento de Estado apoyó la pretensión de la frutera, olvidando lo estipulado por el gobierno de Franklin D. Roosevelt sobre que «el gobierno de Estados Unidos había dejado de ser una agencia de cobranzas» de las empresas norteamericanas.  Y es que lo que ocurría es que en el consejo administrativo de la compañía habían estado el Secretario de Estado John Foster Dulles, y su hermano y director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Allen Dulles, además de otras importantes figuras políticas y financieras de los Estados Unidos.1,2

Y por esto, el 21 de febrero de 1954, el influyente periódico «The New York Times«, que hasta entonces se había mostrado cauteloso a la hora de referirse al gobierno guatemalteco tanto del Dr. Juan José Arévalo como del coronel Jacobo Árbenz,  publicó una nota que decía: «los comunistas estaban listos para asumir el control directo«.2

Si bien Árbenz llegó al poder y desde el principio dejó claro que estaba en contra de los intereses comerciales extranjeros en Guatemala y tenía un fuerte apoyo entre los sindicatos del país, eso no significaba que los comunistas estuvieran a punto de tomar el el control del país.  Es cierto que había comunistas muy influyentes en el círculo privado del presidente Árbenz, principando por José Manuel Fortuny, pero todavía estaban muy lejos de ser una fuerza política importante.1

Y aunque el gobierno arbencista no se quedó sin responder, acusando a los Estados Unidos de intromisión en sus asuntos internos —dado que ya se había descubierto la Operación PBSUCCESS que estaba buscando la ayuda de los gobiernos de extrema derecha en la región— y de estar utilizando armas biológicas en la guerra de Corea, de nada servirían sus débiles contrataques pues el Departamento de Estado no se detendría sino hasta lograr el derrocamiento del gobierno guatemalteco en junio de ese año.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency. p. 84.
  2. Raymont, Henry (2007) «Vecinos en conflicto: la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica desde Franklin Delano Roosevelt hasta nuestros días.» Padilla, Luciano, Trad. México: Siglo Veintiuno.
  3. Árbenz, Jacobo; Fortuny, José Manuel (1954). «Discurso de renuncia de Árbenz (audio)»YouTube.

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18 de octubre de 1961: fundación de la Universidad Rafael Landívar

Se funda la primera Universidad privada de Guatemala: la Universidad Rafael Landívar de los jesuitas.

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Campus Central de la Universidad Rafael Landívar en la zona 16 de la Ciudad de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los miembros de la Compañía de Jesús han estado relacionados con la educación en Guatemala desde su arribo a la región durante la época colonial, a diferencia de las otras grandes órdenes regulares, que se enfocaron principalmente en las doctrinas de indígenas, aunque también fueron importantes en la educación. Por supuesto, al igual que las otros frailes, los jesuitas poseían lujosos monasterios, producto de los grandes ingresos que les representaban sus haciendas, ingenios y trapiches.1

Durante el siglo XVII los frailes de la Orden de Predicadores establecieron su propio colegio también en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el cual competía con el colegio jesuita de San Borja. Ambas instituciones educativas rivalizaban en calidad y prestigio y, por ello, retrasaron la fundación de la Universidad de Guatemala, pues aducían que no era necesario dicho establecimiento cuando ya había dos instituciones de tan buena calidad. Finalmente, a pesar de los bloqueos de jesuitas y dominicos, la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo se estableció en 1676, y los religiosos tuvieron que adaptarse a esta nueva organización educativa.1

Las órdenes acumularon grandes riquezas y poder gracias al control que mantenían sobre la Corona Española, pero éste se desmoronó cuando los Austrias perdieron el poder y éste recayó en los Borbones. Esta nueva familia real implementó las llamadas «Reformas Borbónicas» inspiradas en las ideas de la Ilustración de la segunda mitad del siglo XVIII y condujeron a una separación entre la Iglesia y el Estado en España.2 Una de las medidas más drásticas de estas reformas fue la Pragmática Sanción de 1767, por medio de la cual el rey expulsó a todos los jesuitas de los territorios del Imperio Español, y confiscó todos sus bienes.3

Los jesuitas tuvieron que salir de todos los territorios del Imperio España en  América en ese año y fueron a refugiarse a Bolonia, Italia, donde les dieron asilo. Aunque la orden fue restituida y recibida nuevamente por Fernando VII en España, su situación empeoró cuando las colonias americanas se independizaron, pues muchas abrazaron la idealogía liberal, y expulsaron al resto de frailes de sus territorios. En Guatemala, fue Francisco Morazán el que expulsó a las órdenes regulares en 1829.4

Pero en 1838, ocurrió en Guatemala algo que no estaba en los planes de los criollos liberales americanos: surgió un líder campesino católico que empuñó las armas y expulsó a los liberales guatemaltecos del poder.5 Ese líder fue el general Rafael Carrera, cuyos aliados conservadores permitieron que retornaran los frailes al territorio guatemalteco y, en 1840, le permitió retornar a los jesuitas. Esto convirtió a Guatemala en un refugio para los frailes que habían perdido mucho de su poder político y económico en la región.

Durante el gobierno de Carrera (1844-1865) se firmó un Concordato con la Santa Sede por medio del cual se entregó la educación del país a la Iglesia Católica, y nuevamente estuvo a cargo de los jesuitas que dirigieron el Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción en la Ciudad de Guatemala.6 Allí estuvieron hasta que el 30 de junio de 1871, el gobierno del mariscal Vicente Cerna fue derrocado por la Revolución Liberal y nuevamente empezaron a ser perseguidos por el gobierno.

Los jesuitas fueron los primeros regulares en ser expulsados de Guatemala por las nuevas autoridades, seguidos poco después del resto de órdenes religiosas.7 De hecho, en la Constitución de Guatemala de 1879 se prohibía terminantemente que se establecieran monasterios y órdenes religiosas en el país;8 es más, en 1922, el arzobispo guatemalteco Luis Muñoz y Capurón era de la comunidad jesuita, pero al primer roce que tuvo con el gobierno del general José María Orellana, este lo expulsó aduciendo que se estaba inmiscuyendo en asuntos de estado y que no debería estar en el país, puesto que la Constitución lo prohibía.9 Es más, esta prohibición fue incluída también en la Constitución de 1945, la cual tenía ya una orientación más socialista, pues fue promulgada por los gobiernos revolucionarios (1944-1954).

Durante el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán, el arzobispo Mariano Rossell y Arellano se dió cuenta de que aliándose con los anticomunistas podría recuperar los privilegios y propiedades que la Iglesia había perdido en 1871, por lo que trabajó de lleno en atacar al «comunismo ateo«, llegando incluso a utilizar a una réplica del Cristo Negro de Esquipulas como el estandarte de los inconformes. Con el éxito de la estrategia del Departamento de Estado y del embajador John Peurifoy, la Operación PBSUCCESS de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) utilizó la pantalla del Movimiento de Liberación Nacional para derrocar al gobierno arbencista en 1954, y los grandes triunfadores fueron la United Fruit Company, el ejército y la Iglesia Católica.10 Esto quedó evidenciado con la nueva Constitución promulgada en 1956, en donde se autoriza nuevamente a los religiosas a tener propiedades y a establecer monasterios en el país.11

Los jesuitas regresaron poco después —aunque ya había algunos viviendo ilegalmente en el territorio guatemalteco— y establecieron varias instituciones educativas, entre ellas el Colegio Loyola y el Liceo Javier. Y luego, con la modificación de las leyes que permitieron que se establecieran universidades privadas, el 18 de octubre de 1961 en la Casa Yurrita, celebraron una sesión solemne presidida por el presidente general Miguel Ydígoras Fuentes, en la que autoridades civiles, eclesiásticas, representantes de la Universidad de San Carlos, cuerpo diplomático y de la Universidad Católica Centroamericana —que es la universidad jesuita de El Salvador— firmaron el protocolo de la fundación de la Universidad Rafael Landívar, la cual recibió ese nombre en honor al poeta y sacerdote jesuita homónimo que fue egresado de la Pontificia Uniersidad de San Carlos y escribió el poema «Rusticatio Mexicana«.12-14


BIBLIOGRAFIA:

  1. Salazar, Ramón (1897). Historia del desenvolvimiento intelectual de Guatemala. 1, La Colonia. Tipografía Nacional.
  2. Domínguez Ortiz, Antonio (2005) [1988]. Carlos III y la España de la Ilustración. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-5970-3. pp. 135-140.
  3. Real Gobierno de España (1805) [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  4. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  5. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.
  6. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
  7. Miller, Hubert J. (1972) [1969] La expulsión de los jesuitas de Guatemala en 1871. Trad. Jorge Luján Muñoz.  Escuela de Historia. Universidad de San Carlos, Guatemala.
  8. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1922-1923. XLI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 497-498.
  10. Cullater, Nicholas (1992). Operation PBSUCCESS. The United States and Guatemala. 1952-1954. CIA. United States.  Nota: desclasificado por la CIA en 1997.
  11. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1955-1956LXXIV . Guatemala: Asamblea Nacional Constituyente. pp. 17-39
  12. Universidad Rafael Landívar (2017) Historia. Guatemala: Universidad Rafael Landívar
  13. Chamorro G., Faustino (2001). Rafael Landívar, Rusticatio Mexicana, Edición Crítica Bilingüe (2.ª edición). Universidad Rafael Landívar, Guatemala.
  14. Mata Gavidia, José (1979). Landívar, El Poeta de Guatemala. Editorial José de Pineda Ibarra, Ministerio de Educación, Guatemala.

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27 de junio de 1954: renuncia de Jacobo Árbenz Guzmán

Presionado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, el coronel Jacobo Árbenz Guzmán renuncia súbitamente a la presidencia de Guatemala

27junio1954
El presidente Jacobo Arbenz Guzmán pronunciando un discurso durante su gobierno. En el recuadro: una sección del mural «Gloriosa Victoria» del muralista mexicano Diego Rivera, el cual muestra los principales actores estadounidenses y guatemaltecos en el derrocamiento de Arbenz en 1954. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

De todos es sabido la polarización que existe en Guatemala alrededor la controversial figura del teniente coronel Jacobo Árbenz Guzmán, quien fuera uno de los líderes de la Revolución de Octubre de 1944 que derrocó al general Federico Ponce Vaides, y luego Ministro de la Defensa durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo Bermejo para, finalmente, llegar a presidente de la República en 1951.1

En 2003 el Departamento de Estado del gobierno de los Estados Unidos desclasificó una gran cantidad de documentos relacionados con del derrocamiento de Árbenz. En uno de dichos escritos se presenta el reporte que la CIA hizo del gobierno guatemalteco en marzo de 1952, el cual menciona que en ese año la United Fruit Company, con sede en Nueva Orleans, Luisiana, contaba con grandes operaciones en nueve países de América Latina y dominaba en ese momento la producción bananera y el ferrocarril de Guatemala; ademas, mediante su flota mercante, la Great White Fleet, tenía un virtual monopolio del transporte marítimo de las exportaciones guatemaltecas. La poderosa transnacional frutera poseía o rentaba grandes terrenos en Guatemala y era el segundo empleador del país, sólo detrás del gobierno. Esto convertía a Guatemala en una auténtica República Bananera, y el presidente Árbenz —notorio por su falta de diplomacia— no la soportaba, a pesar de que pagaba los mejores salarios en el país. De hecho, los agentes estadounidenses reportaron que cuando la Revolución de 1944 derrocó al gobierno liberal del general Federico Ponce Vaides, uno de sus objetivos a largo plazo era librarse del colonialismo económico de la UFCO.2,3

En 1952 la frutera estaba en crisis por la destrucción de sus principales plantaciones por tormentas tropicales en septiembre de 1951 y por una serie de problemas laborales que obligaron a la compañía a solicitar al gobierno que le asegurara que no habría futuros incrementos en el costo de mano de obra antes de comenzar la recuperación de sus plantaciones. Cuando el gobierno guatemalteco se negó a no incrementar salarios, la UFCO suspendió a cuatro mil de sus siete mil trabajadores, a lo que el gobierno contraatacó apoyando al sindicato —dirigido por miembros del Partido Guatemalteco del Trabajo— que demandó que los trabajadores fueran reinstalados en sus puestos con el pago correspondiente a los meses que no trabajaron. El tribunal laboral falló en favor del sindicato, pero la compañía se negó a cumplir con la decisión del mismo y como consecuencia de su desafío, el gobierno le decomisó parte de sus terrenos para pagarle a los empleados obligando a la UFCO a resolver la situación fuera de los tribunales poco tiempo después.2

Con respecto a la situación en el país en general, la CIA reportó lo siguiente:2

    1. Los comunistas del Partido Guatemalteco del Trabajo ya tenían una fuerte influencia en Guatemala, mucho mayor que lo que podría esperarse por su pequeño número de afiliados. Esta situación política en Guatemala afectaba a los intereses norteamericanos en el país y constituía una potencial amenaza al territorio de los Estados Unidos.
    2. Los comunistas habían sido exitosos políticamente porque se habían identificado con los principios de la Revolución de 1944; de esta forman habían podido infiltrase en los partidos políticos y tomar el control de los sindicatos, de los que el gobierno dependía cada vez más.
    3. La alianza política entre el gobierno y sus asesores comunistas era muy fuerte, y los agentes estadounidenses no percibían que hubiera una oposición efectiva.Nota a 
    4. Los sucesos de los próximos años en Guatemala iban a depender directamente de cómo se resolviera el conflicto entre el gobierno y la United Fruit Company, consecuencia natural de la Revolución de 1944 y que los comunistas habían exagerado para sus propios fines.
    5. Si la UFCO cediera a las demandas del gobierno arbencista, este se hubiera visto reforzado enormente. Incluso, se habría podido llegar a una situación en que el gobierno y los sindicatos, bajo influencia comunista y apoyados por un sentimiento nacionalista, empezarían a presionar a otras compañías estadounidense, todas ellas afiliadas a la UFCO. 
    6. Si la UFCO se hubiese retirado de Guatemala, la situación económica del país habría empeorado. Ahora bien, los agentes estadounidenses consideraban que esto no hubiese bastado para que hubiera inestabilidad política en 1952, a menos que también se hubiera dado una caída en los precios del mercado del café. Nota_b 
    7. Cualquier debilitamiento en la economía o situación política del país hubiese servido para incrementar la dependencia del gobierno de los sindicatos, con el consecuente aumento de la influencia comunista. Sin embargo, se consideraba poco probable que los comunistas tomaran el poder en 1952, incluso en el caso de que el presidente Árbenz no hubiera podido continuar en el gobierno, su sucesor, Julio Estrada de la Hoz (presidente del Congreso de Guatemala) era favorable a los comunistas.
    8. El ejército era leal al presidente guatemalteco, aunque estaba cada vez más molesto por la influencia comunista. Si los comunistas hubieran querido tomar el poder del país, el ejército lo hubiera impedido.2

El mismo informe reportó que los principales bastiones anticomunistas en Guatemala eran:2

    • La jerarquía católica: implacable anticomunista. Aunque su influencia era considerable, la iglesia estaba maniatada por la escasa presencia de sacerdotes desde 1873 y la falta de un programa social adecuado.Nota c Los terratenientes y propietarios de grandes negocios, quienes estaban disfrutando un período de prosperidad en ese momento, aunque estaban molestos por el aumento de impuestos y del costo de la mano de obra. Sin embargo, hasta la fecha del informe —antes del Decreto 900— sus intereses no habían sido objeto de ningún ataque directo.
    • El fuerte sindicato de trabajadores ferrocarrileros, el cual no se quiso unir a la federación obrera dirigida por comunistas.
    • Un número considerable de estudiantes universitarios y miembros del magisterio guatemalteco.
    • El ejército.2

Pero la súbita renuncia del teniente coronel el 27 de junio 1954, hizo quedar a la operación PBSUCCESS como un rotundo éxito, a pesar de que realmente fue la efectiva labor del Departamento de Estado de los Estados Unidos dirigido por John Foster Dulles y el desempeño del embajador John Puerifoy —poderoso político y diplomático con aspiraciones presidenciales, que había llegado a Guatemala en 1953 tras su éxito en Grecia3— quienes verdaderamente maniataron al gobierno guatemalteco.  De hecho, la operación PBSUCCESS de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) —que utilizaba una invasión de mercenarios y era patrocinada por la United Fruit Company— tenía graves problemas de ejecución, entre los que estaban:

    • La debilidad del ejército mercenario del Movimiento de Liberación Nacional dirigido por el agente de la CIA Carlos Castillo Armas.
    • Falta de planificación más allá de la invasión del ejército liberacionista.
    • Falta de un plan B en caso de la casi segura derrota del ejército liberacionista a manos del ejército guatemalteco.
    • Falta de entendimiento de las motivaciones reales del ejército y del gobierno guatemaltecos.
    • Falta de investigación sobre cómo funcionaba el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), el partido comunista guatemalteco.
    • Fallas crónicas en la seguridad de sus operativos encubiertos.1

He aquí el discurso de renuncia en su integridad, para que el lector juzgue cuales fueron las motivaciones reales del gobernante guatemalteco para retirarse del poder:4,5

Trabajadores, campesinos, patriotas, amigos míos ; Pueblo de Guatemala.

Todos sabemos cómo han bombardeado y ametrallado ciudades, inmolado a mujeres, niños, ancianos y elementos civiles indefensos.  Todos conocemos la saña con que han asesinado a los representantes de los trabajadores y de los campesinos en las poblaciones que han ocupado especialmente en Bananera, donde hicieron una expedición punitiva contra los representantes de los trabajadores. Lo de Bananera, fue un acto de venganza de la frutera.

Nos hemos indignado ante los ataques cobardes de los aviadores mercenarios norteamericanos que, sabiendo que Guatemala no cuenta con una Fuerza Aérea adecuada para rechazarlos, han tratado de sembrar el pánico en todo el país; han ametrallado y bombardeado a las fuerzas armadas que combaten en el oriente de la República, impidiendo sus operaciones, y hoy mismo, han bombardeado y hundido a un barco mercante inglés que cargaba algodón en el Puerto de San José

¿En nombre de qué hacen esas barbaridades?  ¿Cuál es su bandera? Todos la conocemos también.  Han tomado de pretexto al comunismo. La verdad es muy otra. La verdad hay que buscarla en los intereses financieros de la compañía frutera y en los de los otros monopolios norteamericanos que han invertido grandes capitales en América Latina temiendo que el ejemplo de Guatemala se propague a los hermanos países latinoamericanos. El tiempo se encargará de demostrar que los que ahora digo es verdad; sin embargo, ellos se aferran a sostener que el comunismo internacional es el causante de lo que ocurre en Guatemala y en nombre de ello es que tratan de ensangrentar aún más al país y de destruir nuestra economía.Nota d

Como mi gobierno ha sido acusado de ser de naturaleza comunista, sin que hallamos podido desvanecer que no lo es, aún cuando hemos empleado todos los medios para convencer a los elementos reaccionarios del mundo de que lo sostenido por los círculos gobernantes norteamericanos es una patraña, y como esos círculos harán más despiadada a la agresión contra Guatemala, he tomado una dolorosa y cruel determinación.

Después de meditarlo, con una clara conciencia de revolucionario, he tomado una decisión de enorme trascendencia para nuestra patria, en la esperanza de detener la agresión y devolverle la paz a Guatemala: he determinado abandonar el poder y poner el mando del Ejecutivo de la Nación en manos de mi amigo, el coronel Carlos Enrique Díaz, Jefe de las Fuerzas Armadas de la República.  Yo he depositado mi confianza en el coronel Díaz porque estoy seguro de que él sabrá garantizar la democracia en Guatemala y de que todas las conquistas sociales de nuestro pueblo serán mantenidas; es por ello que creo que las organizaciones políticas democráticas y todas las organizaciones populares deben prestarle su respaldo y apoyo. Así os lo pido en mi último acto como gobernante de Guatemala.

Yo fui electo popular y mayoritariamente por el pueblo de Guatemala, pero he tenido que luchar en condiciones sumamente difíciles. La verdad es que la soberanía de un pueblo no se mantiene, si no tiene los elementos materiales para defenderla. Luchamos hasta donde las condiciones lo permitieran, hasta un punto en que ir más allá, se perdería todo lo que hemos ganado desde 1944. 

Al tomar esta actitud, no pienso más que en el pueblo, y por ello he creído de mi deber contribuir hasta el último instante a salvar mucho de lo que conquistamos en los pasados años revolucionarios. 

La situación militar del país no es difícil, ni mucho menos. El enemigo que comandan las bandas mercenarias extranjeras, reclutadas por Castillo Armas, no sólo es débil, sino que es incapaz y cobarde. Lo hemos comprobado en los pocos combates que libramos; el enemigo logró avanzar, y tomar el departamento de Chiquimula, exclusivamente por los ataques de la aviación mercenaria. Estimo que nuestra fuerzas armadas no encontrarán mayor dificultad en derrotarlo y arrojarlo del país.Nota e

Me hice cargo de la Presidencia de la República con gran fe en el régimen democrático, en la libertad, y en que es posible conquistar la independencia económica y política de Guatemala. Mi programa se orientaba a conseguir plenamente esos objetivos. Sigo creyendo que ese programa es justo; no se ha quebrantado mi fe en las libertades democráticas, en la independencia de Guatemala, y en todo lo bueno que impulsa la humanidad hacia el futuro. Algún día serán vencidas las fuerzas oscurantistas que hoy oprimen al mundo a atrasado y colonial. Seguiré siendo, a pesar de todo, un combatiente de la libertad y del progreso de mi patria.Nota f

Os digo adiós, amigos míos, con amargo dolor pero manteniendo firmes mis convicciones. Guardad lo que tanto ha costado; diez años de lucha, de lágrimas, de sacrificios y de conquistas democráticas, son muchos años para contradecir a la historia.  No me han acorralado los argumentos del enemigo, sino los medios materiales con que cuentan para la destrucción de Guatemala. Yo os hablé siempre de que lucharíamos, costase lo que costase, pero ese costo, desde luego, no incluía la destrucción de nuestro país, ni la entrega de nuestras riquezas al extranjero.  Y eso podría ocurrir, si no eliminamos el pretexto que ha enarbolado nuestro poderoso enemigo.  Un gobierno distinto al mío, pero inspirado siempre en la Revolución de Octubre, es preferible a veinte años de tiranía fascista y sangrienta bajo el poder de las bandas que ha traído Castillo Armas al país.Nota g

No me resta, sino agradecer profundamente la colaboración que me han prestado tantos buenos servidores de la Nación, los ministros de Estados y los funcionarios y empleados públicos, en particular los servicios de la Guardia Civil y del Ejército. Desde el fondo de mi corazón, agradezco el respaldo y el apoyo del Partido Acción Revolucionaria, del Partido de la Revolución Guatemalteca, del Partido Renovación Nacional, del Partido Guatemalteco del Trabajo, y de las organizaciones populares que, como la Confederación General de Trabajadores y la Confederación Nacional Campesina, han defendido con tanta decisión, los anhelos del pueblo de Guatemala.

Quizá piensen muchos que estoy cometiendo un error. En lo profundo de mi conciencia no lo creo así. Solamente un juicio histórico posterior podrá determinarlo.Nota h

Deseo que se mantengan las conquista populares de octubre; que se restablezca la paz, una vez hayan sido expulsados del país los invasores, y que tenga éxito la gestión del gobierno que organice el coronel Carlos Enrique Díaz.  

Con la satisfacción de quien cree que ha cumplido con su deber, con fe en el porvenir, yo digo : ¡Viva la Revolución de Octubre ! ¡Viva Guatemala !«4,5

Luego de este éxito fortuito de la Operación PBSUCCESS, derivado de la súbita renuncia del gobernante guatemalteco, el presidente estadounidense Dwight Eisenhower pidió que la CIA le hiciera un reporte de lo ocurrido en agosto de 1954. Al final del reporte el presidente estadounidense —quien había sido el general que triunfó para los aliados en el frente occidente tras el Día-D en la Segunda Guerra Mundial— preguntó cuántos hombres había perdido el Movimiento de Liberación Nacional y quedó sorprendido cuando le dijeron que solamente uno. Y es que la súbita renuncia del presidente Árbenz sirvió sobremanera a la CIA, que pudo así ocultar que si el ejército guatemalteco hubiera actuado como le correspondía en Chiquimula, habría acabado fácilmente con los mercenarios que entraron junto con Carlos Castillo Armas, y todos los problemas que tenía la operación PBSUCCESS.1

Si bien la propaganda de la operación PBHISTORY tachó de cobarde al expresidente Árbenz y los gobiernos comunistas de la Cortina de Hierro lo despreciaron por no haber defendido la revolución, lo que realmente afectó a Árbenz fue el embargo de armas y el aislamiento diplomático y económico que el régimen de Eisenhower impuso sobre su gobierno, así como la oposición del gobierno del general Anastasio Somoza en Nicaragua, la fuerte política anticomunista emprendida por el embajador estadounidense John Peurifoy que llegó en noviembre de 1953, y el hecho de que el ejército guatemalteco no quiso repeler la invasión del «ejército libertador» porque estaba disgustado con las políticas agrarias del presidente guatemalteco, ya que éstas habían alterado la tranquilidad con que había vivido hasta entonces la población rural.  Adicionalmente, un factor que afectó decisivamente en la caída del presidente guatemalteco fue la huelga contra la Standard Fruit Company y la United Fruit Company que se desató en Honduras en mayo de 1954 y que obligó al presidente de ese país a pedir ayuda al gobierno de los Estados Unidos el 23 de mayo de 1954 para que enviara al Cuerpo de Marines a ayudar a su ejército a controlar la situación pues 100,000 obreros estaban en huelga. El gobierno de Eisenhower no solamente movilizó a sus Marines, sino que envió a algunos de los agentes de la CIA que estaban en Guatemala preparando el derrocamiento del gobierno a ayudar a la situación por la que atravesaba la frutera en Honduras.

Una entrevista con su viuda, María Vilanova, realizada en 1993 desde su exilio en Costa Rica coincide con lo explicado en el párrafo anterior:6

Y yo le pregunté: «¿Jacobo, y qué hubiera pasado si tú te vas al frente a luchar contra la invasión?» Me dice: «María, eso no estaba… La solución de ese problema no era con los soldaditos.»  

Yo estaba prendida del teléfono de las Naciones Unidas; y él «llámeme al embajador, hable con el Consejo de Seguridad, ¡diga que nos están bombardeando! Que aquí, que allá…»  Él ya se dirigía a la comunidad internacional porque, ¿de qué le servía ganar una batalla de trescientos soldados en un pueblo perdido por allá?

No era que la gente estuviera desmoralizada y que necesitara un héroe en ese momento. Eso no lo salvaba al pueblo del terror de los gringos.  Era que pararan a las naciones, Inglaterra y Estados Unidos.  Y toda la OEA (Organización de los Estados Americanos)  y todos los demás, ¡callados! Que sacrifiquen a fulano, y nadie dice nada. 

Él pensaba que su batalla era telegráfica, telefónica, ¿verdad?  ¡Y yo creo que tenía razón!6


NOTAS:

    • a: el principal asesor de Arbenz era el reconocido comunista José Manuel Fortuny.
    • b: Guatemala ya había sufrido graves consecuencias por la caída del precio internacional de este grano, específicamente en 18977 y en 19308.
    • c: el arzobispo de Guatemala, Mariano Rossell y Arellano deseaba obtener el cardenalato y, para ello, negociaría con la CIA y el Movimiento de Liberación para cooperar a cambio de que la Iglesia Católica recuperara los privilegios perdidos en 1873.9
    • d: como dijo Arbenz aquí, el tiempo demostró que fue el Departamento de Estado y, en menor grado, la CIA por medio de la Operación PBSUCCES, los que organizaron su derrocamiento, con el patrocionio de la United Fruit Company. Esto quedó plasmado en los documentos desclasificados por esa agencia estadounidense en 20031,2.
    • e: esto quedó demostrado cuando los jóvenes cadetes de la Escuela Politécnica -muchos de ellos adolescentes imberbes- atacaron al ejército de Liberación el 2 de agosto de 1954, y lo vencieron con facilidad.10
    • f: el ahora ex-presidente guatemalteco no contaba con la despiadada campaña propagandístsica en que contra que se iba a iniciar poco después con la operación PBHISTORY, que convirtió el resto de su vida en el exilio en un auténtico tormento.11
    • g: ese gobierno «distinto al suyo» solamente tardó un día en el poder y tuvo que renunciar a favor de las fuerzas de la CIA lideradas por Castillo Armas, ya que al Departamento de Estado no le bastaba con que Árbenz saliera de la presidencia, sino que necesitaba que fueran purgados todos sus colaboradores.  Tal y como Árbenz pronosticó, el gobierno liberacionista desde un principio entregó a la frutera nuevamente sus antiguas concesiones, y reformó las leyes para facilitar la entrega de las riquezas nacionales al capital extranjero, un problema que ha agobiado a Guatemala desde entonces.12
    • h: queda a juicio de nuestros estimados lectores realizar el juicio político al que se refiere el ex-presidente en este párrafo.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency. p. 84.
  2. Office of the Historian, US State Department (2003). «Foreign Relations, Guatemala, 1952-1954; Documents 1-31». US State Department (en inglés). Archivado desde el original el 2 de febrero de 2004.
  3. New York Times (1955). «Peurifoy’s First-Name Diplomacy Succeeded in Hard Assignments»New York Times (en inglés). Archivado desde el original el 6 de noviembre de 2012. 
  4. Árbenz, Jacobo; Fortuny, José Manuel (1954). «Discurso de renuncia de Árbenz (audio)»YouTube.
  5. Azurdia Alfaro, Roberto (1960), Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1954-1955. LXXIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. LXVII-LXVIII.
  6. Huser, Isabella; Hoessly Andreas (1993) Los diablos no sueñan. Invertigaciones sobre Jacobo Arbenz Guzmán. 1:17:40 a 1:34:34.
  7. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  8. Asturias Morales, M. (30 de octubre de 1930) “Se registra el primer incendio de la temporada de lluvias“. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza y Cía.
  9. Rossell y Arellano, Mariano (1954). Declaración contra la demagogia comunista y liberal. La Iglesia no busca privilegios. Guatemala: Arzobispado de Guatemala.
  10. Wer, Carlos Enrique (1999). En Guatemala los héroes tienen 15 años. Guatemala: Editorial del Ejército.
  11. García Ferreira, Roberto (2008). «The CIA and Jacobo Arbenz: The story of a disinformation campaign»Journal of Third World Studies (en inglés) (Estados Unidos) XXV (2): 59.
  12. Villagrán Kramer, Francisco (1993). Biografía política de Guatemala: Los pactos políticos de 1944 a 1970. Guatemala: FLACSO.

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17 de abril de 1961: desembarco en Bahía de Cochinos

1200 guerrilleros cubanos, muchos de ellos entrenados en la finca «Helvetia» de Roberto Alejos en Retalhuleu, Guatemala, desembarcan en Playa Girón, en la Bahía de Cochinos, Cuba

17abril 1961
Mapa de la primera fase de la invasión de la Bahía de Cochinos.  Se observa que desde Guatemala iban a salir batallones desde Retalhuleu, la Finca Helvetia y la Ciudad de Guatemala.  En los recuadros:  los presidentes de EEUU y de Guatemala, John F. Kennedy y Miguel Ydígoras Fuentes, respectivamente.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 17 de marzo de 1960, el presidente de los Estados Unidos Dwight Eisenhower ordenó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) la organización de una unidad de guerrilla compuesta por exiliados cubanos, con el propósito de derrocar al líder Fidel Castro. En esta empresa, la CIA tenía la responsabilidad de coordinar acciones de inteligencia con grupos anticastristas dentro de Cuba, que pudieran facilitar la invasion, pues se confiaba en levantamientos populares contra Castro y en deserciones masivas en sus fuerzas.1,2

En noviembre de 1959 comenzaron a reunirse grupos que habían sido opositores a la dictadura de Fulgencio Batista, y que no estaban de acuerdo con el rumbo que estaba tomando la revolución, como la «Legión de Acción Revolucionaria» (LAR) o la «Acción Católica Universitaria» (ACU). Estos movimientos estaban formados, en su mayoría, por jóvenes universitarios católicos de clases acomodadas, quienes decidieron buscar a otros excombatientes del «Movimiento 26 de Julio» que mostrasen desacuerdo con la implementación de un régimen comunista, recibiendo además el apoyo de la CIA y parte del clero cubano.1,2

En estas reuniones se creó el «Movimiento de Recuperación Revolucionaria» (MRR) y fue trasladado a los Estados Unidos para ser entrenados militarmente por la CIA. A partir de enero de 1960 empezaron a trasladarse a Estados Unidos en forma individual el grupo formado por los estudiantes universitarios y el 17 de mayo de 1960, un grupo de diez individuos fue trasladado al Motel «María Antonieta» de Fort Lauderdale. En la madrugada del 19 de mayo, fueron presentados a los miembros de la CIA encargados de trasladarlos a Useppa Island, en el estado de Florida.1,2

En días posteriores fueron llegando los otros miembros que conformarían el grupo fundador de la Brigada 2506. A este grupo de estudiantes se sumó un grupo de jóvenes oficiales del Ejército de Cuba, que habían servido durante el gobierno de Fulgencio Batista luchando contra la guerrilla de Fidel Castro.1,2

El 4 de julio de 1960, el grupo de los radio-operadores fue trasladado al aeropuerto de Opalocka en Miami y transportado a Guatemala. Anteriormente, el grupo conformado por exmilitares y un puñado de universitarios, había sido trasladado a Panamá. El grupo de Guatemala aterrizó en el aeropuerto militar de San José, Escuintla y fue trasladado en un autobús perteneciente al Ejército de Guatemala a la finca «Helvetia» en Retalhuleu, propiedad de Roberto Alejos, hermano del Embajador de Guatemala en Washington, bajo el Gobierno del presidente Miguel Ydígoras Fuentes.1,2

Los miembros de este grupo de radio-operadores estudiaban telegrafía durante la semana, los sábados y domingos construían la Base TRAX, en las montañas adyacentes a la finca Helvetia. Posteriormente llegó el coronel Napoleón Valeriano (a) «Coronel Vallejo«, el cual tenía gran experiencia en la lucha guerrillera en Filipinas, su tierra natal, derrotando a la guerrilla comunista Hukbalahap.1,2

La Brigada 2506 contaba con la élite de las fuerzas aéreas de Cuba, compuesta por ex-pilotos de la Marina de Guerra, Fuerza Aérea y Ejército. En la parte civil de la Fuerza Aérea de Liberación (FAL), los pilotos de los aviones de transporte provenían de las líneas aéreas comerciales como Cubana de Aviación y Aerovías Q; algunos de ellos tenían un promedio de 20 000 horas de vuelo. Ellos volarían obsoletos aviones bimotores C-46 y cuatrimotores C-54 dados de baja tras la Segunda Guerra Mundial.1,2

El armamento militar que el gobierno estadounidense suministró a la Brigada se componía de pistolas, fusiles, carabinas, subfusiles, fusiles automáticos, ametralladoras y granadas. El armamento pesado consistía en morteros, así como cañones sin retroceso y explosivo C-3 y C-4 para las demoliciones. Pero gracias a sus servicios de inteligencia, el gobierno de Fidel Castro sabia que la guerrilla cubana se estaba entrenando en Guatemala y estaba preparado para la posible invasión.1,2

Tras cuatro o cinco días de navegación, durante la madrugada del lunes 17 de abril de 1961 se produjo el desembarco en Playa Girón y Playa Larga de 1200 miembros de la Brigada 2506 escoltados por sus buques y ante escasa resistencia local. Horas después los invasores son transportados tierra adentro para ampliar la zona invadida, con la misión principal de controlar las tres carreteras de acceso al lugar.1,2

Hacia las 6:30 a.m., los aviones de la naciente Fuerza Aérea Revolucionaria del gobierno cubano derribaron siete aviones B-26 que escoltaban a los invasores, y pusieron fuera de combate a los buques «Houston» y «Río Escondido», cerca de Playa Larga, perdiéndose el armamento que transportaban para las fuerzas en tierra. Los invasores quedaron sorprendidos al notar que los aviones gubernamentales dominaban el cielo de Playa Girón, en contra de lo que aseguraban los mandos militares estadounidenses desde el día 15.1,2

Las tropas regulares del gobierno cubano llegaron paulatinamente a la zona, reforzando a los miembros de las «Milicias Nacionales Revolucionarias» locales que hasta entonces rechazaban el ataque con medios bastante reducidos. Antes de la caida de la noche, los barcos de la Brigada 2506 se retiraron definitivamente quedando sin desembarcar equipos y municiones.1,2

Al final del día, los 1200 invasores habían establecido una cabeza de playa, penetrando hasta 10 kilómetros en tierra firme, mientras se proyectaban hacia las poblaciones de Jocuma y Horquitas. Pese al avance, la Brigada 2506 carecía de apoyo aéreo efectivo, en tanto el gobierno de EE. UU. no autorizó nuevos vuelos de aviones A-26 desde Nicaragua, entonces gobernaba por Anastasio Somoza.1,2

El miércoles 19 de abril, las fuerzas invasoras tuvieron que retroceder durante la madrugada desde San Blas hacia Playa Girón, donde quedan prácticamente sitiadas por las tropas gubernamentales; los que quedan rezagados pronto fueron cercados y se rindieron en el transcurso de la mañana.1,2

El propio Fidel Castro se trasladó a la zona del conflicto y observó directamente las últimas acciones bélicas. Precisamente Castro presionó fuertemente para que la ofensiva se acelerara y así evitar que transcurrieran las 72 horas que necesitaba el gobierno de los EE. UU. para reconocer al «gobierno provisional» que allí se intentaba establecer, con el objetivo de evitar la invasión directa de la Marina y el Ejército estadounidense. Hacia el final del día la mayoría de sobrevivientes debieron rendirse poco antes del anochecer. La operación terminó con una derrota total de los miembros de la Brigada 2506.1,2

El número de bajas entre los invasores sobrepasó el centenar de muertos; los capturados fueron 1189. Los prisioneros invasores fueron juzgados y condenados a prisión por el gobierno cubano, aunque algunos ex oficiales de la policía de Batista fueron condenados a muerte y ejecutados. Los sobrevivientes fueron canjeados a fines de 1962 mediante intermediarios con el gobierno estadounidense a cambio de 53 millones de dólares en forma de alimentos, medicinas y tractores.1,2

La victoria generó un enorme respaldo político a Fidel Castro entre las masas cubanas y permitió a su gobierno profundizar en el carácter socialista de la Revolución Cubana, mientras que la oposición interna quedaba neutralizada por la alarma generada durante la invasión. Por otra parte, fue un duro revés para el presidente John F. Kennedy y para el presidente guatemalteco Ydígoras Fuentes, quien fue derrocado por un golpe de estado el 31 de marzo de 1963.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Kornbluh, Peter (1 de agosto de 2011). «CIA obligada a liberar la larga historia oficial secreta de Bahía de Cochinos» (en inglés).
  2. — (1998) Bay of Pigs Declassified: The Secret CIA Report on the Invasion of Cuba. The New Press ISBN 1-56584-494-7 ISBN 978-1-56584-494-0.
  3. Azurdia Alfaro, Roberto (1966). Recopilación de las Leyes de Guatemala, 1963-1964LXXXII Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 14-15.

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20 de octubre de 1944: revolución cívico-militar derroca a Ponce Vaides

Una revolución cívico-militar derroca al gobierno del general Federico Ponce Vaides

20octubre1944
La Junta Revolucionaria de Gobierno. De izquierda a derecho: el capitán Jacobo Arbenz, el ciudadano Jorge Toriello y el mayor Francisco Javier Arana.  Imagen de la revista Life, tomada de Wikimedia Commons.

La «Revolución de Octubre» o «del 20 de octubre», fue un movimiento cívico-militar ocurrido el 20 de octubre de 1944  que derrocó al Gobierno de facto del general Federico Ponce Vaides.

Aprovechando la debilidad de la empresa transnacional estadounidense United Fruit Company por estar inmersa en la Segunda Guerra Mundial, el descontento de la población urbana guatemalteca con el gobierno liberal totalitario del general Jorge Ubico se manifestó siguiendo el ejemplo dado por la población urbana salvadoreña que derrocó al dictador generla Maximiliano Hernández martínez en mayo de 19441 hasta obligarlo a renunciar el 1 de julio de 1944, dejando en su lugar a un triunvirato militar conformado por los generales Eduardo Villagrán Ariza, Buenaventura Pineda y Federico Ponce Vaides.2,3

De acuerdo a la constitución vigente en ese entonces, el triunvirato militar debía convocar a elecciones, lo cual aprovecharon los activistas civiles que se habían movilizado para derrocar al gobierno de Ubico para exigir a la Asamblea Legislativa que se designara como presidente interino al Dr. Carlos Federico Mora, reconocido profesional universitario el 4 de julio de 1944.4​ Sin embargo, al momento de que los diputados estaban discutiendo el tema, irrumpieron en el recinto legislativo un contingente de soldados al mando del coronel Alfredo Castañeda y una compañía de cadetes de la Escuela Politécnica al mando del capitán Jacobo Árbenz Guzmán y desalojaron a todos menos a los diputados, a quienes ordenaron nombrar a Federico Ponce como presidente.5,6

Árbenz Guzmán, al darse cuenta de las intenciones de Ponce, pidió su baja inmediata como militar y se dedicó junto a su amigo Jorge Toriello Garrido a conspirar contra el Gobierno de Ponce. Contactaron al mayor Francisco Javier Arana, quién puso a su disposición unos tanques de combate y entre la medianoche del 19 y el mediodía del 20 de octubre, universitarios, empresarios, militares y obreros derrocaron al gobierno de Ponce Vaides por la fuerza utilizando armas que miembros del ejército proporcionaron a los alzados.7

Tras feroces combates los revolucionarios se impusieron y los cabecillas, quienes formaron una Junta Revolucionaria de Gobierno, le pidieron su renuncia por teléfono al general Ponce, quien accedió mediante intermediarios en presencia del cuerpo diplomático y de los jefes revolucionarios reunidos en la Embajada de los Estados Unidos.  Tras esa reunión se levantó el acta siguiente:8

Acta suscrita ante el Cuerpo Diplomático

La junta revolucionaria integrada por el mayor Francisco Javier Arana, el capitán Jacobo Árbenz y el señor Jorge Toriello, asumió en la tarde de hoy el poder ejecutivo de la nación, después de haber sido suscrito ante el cuerpo diplomático acreditado en la república el convenido de transmisión del gobierno, que dice así:​

En Guatemala el día 20 de octubre de 1944, a las 12 horas, se reunió el cuerpo diplomático en la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica y recibió a los representantes del gobierno del señor general Federido Ponce V., señores licenciado Luis Barrutia, coronel Francisco Andrade Guzmán, y mayor Humberto García Gálvez, y a las fuerzas militares revolucionarias y del pueblo armado que los acompaña, señores mayor Francisco Javier Arana, capitán Jacobo Árbenz y don Jorge Toriello.  Asistió también el señor general don Miguel Ydígoras Fuentes, quien aunque no participante de la revolución, ha sido elegido como garante por los representantes revolucionarios.

Después de detinada consideración se llegó a las siguientes conclusiones:

      1. Deberán salir del país el presidente de la república general Federico Ponce Vaides; los secretarios de estado, excepción hecha de don Mariano Pacheco Herrarte; los jefes de los cuerpos militares de la capital, a saber: general Fidel Torres Guzmán, coronel Cesáreo Alfonso Argueta y el señor comandante de armas de la plaza, general Cenobio Castañeda.
      2. Serán respetados los bienes que legalmente les corresponden a las personas designadas en el número anterior.
      3. Las tropas acatarán las órdenes que debe girar el presidente de la república, general Ponce, para que se entreguen inmediatamente y desarmadas para ser concentradas en los locales que designe la junta revolucionaria e incluyendo a las tropas que se encuentran en el Palacio Nacional y demás guarniciones militares de la república y al cuerpo de policía.
      4. El Cuerpo diplomático amparará el asito del señor presidente Ponce y su séquito en las misiones diplomáticas en que se recogerán mientras abandonen el país.

Se hace constar que el mando del gobierno de la república lo asume inmediatamente la junta revolucionaria ya mencionada.

En fe de lo cual se firma esta acta en triplicado con los representantes de ambas pates ya nombradas y los miembros del cuerpo diplomático acredita en Guatemala.

        • Luis Barrutia
        • H. García Gálvez
        • F. Andrade G.
        • Jacobo Árbenz
        • Francisco Arana
        • Jorge Toriello
        • Siguen las firmas de los miembros del cuerpo diplomático
        • Miguel Ydígoras Fuentes, general de brigada
        • W.C. Affel, encargado de negocios de los Estados Unidos.8

Como se ve entonces, y contrario a lo que se ha hecho ver en la tergiversada historia moderna de Guatemala, la Revolución de Octubre no fue un movimiento comunista en favor de las masas mayoritarias, sino que fue un alzamiento urbano que aprovechó la debilidad del gobierno liberal para conseguir un cambio en la forma en que se gobernaba en el país, tras casi cien años de prolongadas dictaduras, dando paso a las capas medias urbanas a llegar al poder;9 entre los alzados había criollos conservadores, obreros y estudiantes universitarios —quienes en esa época apenas llegaban a dos mil en total y provenían de las clases más pudientes del país en su mayoría.10

No fue fue sino hasta que llegó el teniente coronel Jacobo Árbenz a la presidencia en 1951 que —con su particular y notoria falta de diplomacia— empezó el ataque frontal en contra los monopolios de la transnacional United Fruit Company, así como en contra de otros intereses estadounidenses en el país y los de las élites cafetaleras locales,11,12 ante lo cual la poderosa frutera utilizó todos sus recursos e influencia en el gobierno del general Dwight Eisenhower para que se declarara a Guatemala como una amenaza comunista para el continente.13


BIBLIOGRAFIA:

  1. Luna, David. Análisis de una dictadura fascista latinoamericana. Maximiliano Hernández Martínez 1931-1944.  El Salvador: En La Universidad. pp. 52-53.
  2. Méndez, Rosendo P. (1945). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. p. 310.
  3. Ibid, pp. CLXXXI, CLXXXII.
  4. Cardoza y Aragón, Luis (s.f.). «Diez años de primavera en el país de la eterna dictadura». Página de la literatura guatemalteca.
  5. Méndez, Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. pp. 309-310.
  6. Ibid, p. 310.
  7. Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo 1: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica.
  8. Méndez, Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1944-1945. p. 439.
  9. Pinelo López, Marco Tulio; Arredondo Crasborn, Iván (2012). «Origen de la celebración del día del normalista – 25 de septiembre». Servicios Técnicos Arredondo (Petén, Guatemala).
  10. Guzmán-Böckler, Carlos (1998). La Huelga de Dolores que conocí con mi generación (1947-1977). Guatemala: Editorial Universitaria.
  11. Marroquín Rojas, Clemente (1952). «Los ricos con el agua al cuello». Impacto (Guatemala): 1.
  12. Azurdia Alfaro, Roberto (1959) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1952-1953. LXXI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 20-21.
  13. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency.

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30 de diciembre de 1958: Ydígoras activa la Operación Drake

El presidente de Guatemala, general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, activa la «Operación Drake» contra embarcaciones pequeras mexicanas que entraban al territorio marítimo guatemalteco

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En esta fotografía de «El Imparcial: se observan los tiros de advertencia que hizo uno de los aviones guatemaltecos contra las embarcaciones mexicanas.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 30 de diciembre de 1958, el comandante en jefe de la Fuerza Aérea Guatemalteca (FAG), coronel Luis Urrutia de León, recibió órdenes del presidente guatemalteco general Miguel Ydígoras Fuentes para poner punto final al tema de las invasiones de embacaciones de pescadores mexicanos en el territorio marítimo de Guatemala, planeando una operación que tuviera por objetivo localizar y destruir los barcos mexicanos cuando estos se encontraran en mar territorial de 12 millas. Esa misma tarde, se activó la operación Drake y fueron enviados de la base aérea La Aurora dos aviones T-6 Texan para ver si las embarcaciones todavía se encontraban en sus aguas, mismo que confirmaron poco tiempo después.1,2

Entonces, el 31 de diciembre de 1958 a las 6:15 AM despegaron un avión Cessna 180 y un C-47 de la FAG llevando como observador al reportero y fotógrafo de «El Imparcial», Gregorio López Moraga. Los aviones sobrevolaron la costa guatemalteca del Océano Pacífico, localizando a las 7:27 AM un mínimo de ocho pequeños barcos camaroneros en plena pesca, cinco de ellos a tan solo 1.5–2 millas de la costa de Champerico. El C-47 efectuaba vuelos en círculo a 4000 pies de altura y funcionaba como centro de comando. El piloto del avión Cessna 180 hizo pases rasos y notó que las embarcaciones no exhibían matrícula ni bandera. A continuación se presentó un avión Cessna 182 de la FAG con cuatro altavoces y sobrevoló a cada una de las cinco embarcaciones a baja velocidad. La orden era esta: «Atención barcos pesqueros, se encuentran ilegalmente en aguas territoriales guatemaltecas; el Ejército les ordena enfilar inmediatamente hacia Champerico; el barco que desobedezca será ametrallado.«1,2

Los periodistas reportaron que los pescadores respondieron con mofas y señas obscenas, por lo que después de media hora de transmitir la orden repetidamente, el comando a bordo del C-47 ordenó a los aviones Cessna retirarse. A las 8:40 AM llegaron al área dos aviones de combate Mustang P-51. Uno de los cinco barcos, el «Elizabeth», inició movimiento hacia la frontera mexicana y un Mustang produjo la primera descarga de ametralladoras en el agua en frente del barco, al no responder, el piloto del Mustang le hizo una descarga en la proa del barco, causándole 14 perforaciones; el «Elizabeth» entonces se enfiló hacia Champerico mientras desplegaba una manta blanca en señal de rendimiento. No hubo bajas en esta embarcación.1,2

Los otros barcos pusieron sus motores a toda marcha y se dirigieron en estampida hacia la frontera mexicana. Los dos Mustang se alternaban los ataques preventivos delante de la proa, pero los barcos seguían su precipitada fuga. Los Mustang les tiraron entonces a la popa, ostensiblemente tratando de dañarles el motor, la hélice o el timón. Los aviones sin embargo, no parecían disparar a hacer blanco en la cubierta. Al advertir que estos barcos escapaban a la frontera mexicana, aunque aún se encontraban a la altura de Ocós, recibieron órdenes de abandonarlos y regresar a su base, probablemente ya sin munición o combustible.1,2

El capitán de la embarcación Águila 4 fue muerto de bala y varios de los pescadores a bordo resultaron heridos. La embarcación fue dañada por el ametrallamiento, por lo que fue remolcada por otros barcos mexicanos. Minutos más tarde, un Mustang más apareció frente a la costa de Champerico y usó el mismo método contra dos barcos más que intentaban fugarse a México: El «San Diego» y el «Puerto de Salina Cruz». El avión descargó sus ametralladoras primero trazando una línea recta adelante de cada barco, a pocos metros de la proa. Al continuar huyendo, les disparó a la popa. Luego pasó disparando al mar en dirección a la cubierta, al llegar a pocos metros del barco suspendía el disparo para continuarlo al otro lado de la embarcación. No obstante esto, los periodistas observadores reportaron que los dos barcos continuaban huyendo. Siendo ya dos horas a partir de las órdenes con altavoces y disparos de advertencia, los primeros impactos acertados se produjeron cerca de la aldea de Tilapa, a unas dos millas de la costa. El «San Diego» recibió una descarga que le acertó transversalmente en la cubierta, matando al cocinero e hiriendo a varios hombres; una segunda descarga le deshabilitó el motor.1,2

Con el segundo barco, el «Puerto de Salina Cruz», ocurrió lo siguiente: al recibir los primeros disparos, viró levemente con rumbo al este (Champerico), mas al ir el avión a disparar al otro barco, viró nuevamente hacia México; al recibir nuevamente más impactos de bala, otra vez viró hacia el este. Esta situación se repitió varias veces hasta que el barco encalló en la playa a medio kilómetro al oeste de Tilapa, dejando en el mar una estela de aceite que dibujó su rumbo de eses. En total, el saldo fue de tres pescadores muertos y catorce heridos.1,2

Como resolución del conflicto, Guatemala lamentó haber tenido que usar violencia contra los barcos pesqueros, mientras que México lamentó que los pescadores mexicanos entraron a territorio guatemalteco sin el conocimiento del gobierno mexicano y aseguró que dichas actividades no continuarán y que iba a restringir esa conducta por medio de los guardacostas de la Armada de México. Guatemala aceptó indemnizar a los pescadores heridos y a las familias de aquellos muertos; asimismo aceptó negociar las reparaciones de los barcos y se reservó el derecho de prevenir la pesca ilícita en sus litorales. Ambos gobiernos aceptaron desarrollar un convenio para prevenir dificultades similares y de aceptar la mediación por medio de la Corte Internacional de Justicia si fuera necesario en el futuro.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (febrero de 1959). Libro Blanco de Guatemala Sobre el Incidente del 31 de diciembre de 1958. Guatemala: Ministerio de Relaciones Exteriores.
  2. Wolff, Thomas (octubre de 1981) Mexican-Guatemalan Imbroglio: Fishery Rights and National Honor. (en inglés) En: The Americas, Academy of American Franciscan History. 38, (2) pp. 235-248.
  3. Macía Narro, Alfredo (2013). Una Travesía Histórica. Entrevista en el domicilio particular con el Gral. de Div. FAPA Rolando Rodríguez Fernández en el mes de enero de 1979. México: Fuerza Aérea Mexicana.

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18 de noviembre de 1958: Ydígoras Fuentes inaugura el Puente Belice

El presidente Miguel Ydígoras Fuentes inaugura el Puente Belice en la Ciudad de Guatemala

18noviembre1958
Puente del Ferrocarril sobre el Río Las Vacas, construido durante el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera. El Puente Belice atraviesa el mismo barranco y con su inauguración en 1958 dió inicio el declive de la International Railways of Central America en Guatemala.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano. En el recuerdo: retrato del presidente Ydígoras Fuentes.

Uno de los puentes más importantes de la Ciudad de Guatemala es el «Puente Belice», que constituye el inicio de la carretera al Atlántico en la ciudad.  La estructura se empezó a construir en 1951, durante el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán como parte de su proyecto de construir una carretera desde la ciudad hasta el Puerto de Santo Tomás de Castilla para que compitiera con el monopolio que hasta entonces tenía el ferrocarril de la compañía International Railways of Central America (IRCA). La construcción estuvo a cargo de la empresa alemana Krupp, y tuvo un costo total de Q.1,500,000.00.1

Tras el derrocamiento del coronel Arbenz en 1954,1 el gobierno liberacionista de Carlos Castillo Armas y el de Miguel Ydígoras Fuentes continuaron con la construcción de la carretera al Atlántico y, por ende, del puente Belice.2

El puente se inauguró finalmente el 18 de noviembre de 1958 en una ceremonia que contó con la presencia del presidente Ydígoras Fuentes junto con su esposa María Teresa Laparra de Ydigoras. Durante dicha ceremonia se develó la placa colocada en la entrada del puente con la siguiente inscripción: «Puente Belice: Del pueblo de Guatemala a sus compatriotas beliceños«.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gleijeses, Piero (1992). Shattered hope: the Guatemalan revolution and the United States, 1944-1954 (en inglés). Estados Unidos: Princeton University Press. ISBN 9780691025568.
  2. De Guate (s.f.). «Infraestructura de Guatemala: Historia del Puente Belice». De Guate.

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