28 de enero de 1776: arriba la Real Cédula que establece la forma de traslado de la capital desde la arruinada Santiago a la Nueva Guatemala de la Asunción

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Mapa del Llano de la Virgen, antes de la fundación de la Nueva Guatemala de la Asunción.  En el recuadro: Martín de Mayorga, capitán general de Guatemala durante la época en que se trasladó la capital a la nueva ciudad.

La Real Cédula en la que se regula la forma en que se haría el traslado de la capital del Reino de Guatemala a la Nueva Guatemala de la Asunción fue emitida el 15 de septiembre de 1775 y llegó a la provincia americana el 28 de enero de 1776, casi un mes después de que ya se hubieran trasladado oficialmente las autoridades coloniales a la nueva capital.

En aquella Cédula se explicaban ochenta y seis puntos que había que tener en cuenta para el traslado de la ciudad, de los cuales los más relevantes eran los siguientes:

  • “Se comprará el terreno de dos, tres o cuatro leguas cuadradas, por cuenta de la caja real, para emplazar la nueva ciudad.”
  • “La plaza mayor, plazuela y calles tendrán más extensión y capacidad, especialmente las últimas, según lo permita el terreno, y que tirándose a cordel como lo estaban las más en la destruida ciudad, tenga un ancho de diez y seis varas cuando menos, previendo por este medio cualquier inopinado suceso.”
  • “Se concederán gratuitamente los terrenos a las comunidades, iglesias matrices y filiales, los mismos que lograban en la asolada Guatemala, y en los propios sitios o parajes con corta diferencia, pero con la limitación o exclusión que propondremos de algunas de estas últimas, por no necesarias y por evitar los inconvenientes y ofensas de Dios que se cometían con la profanación; con advertencia de que, hallándose el terreno de alguna comunidad, iglesia, palacio arzobispal y cualquiera otra semejante, responsable a gravamen o censo consignativo, reservativo, haya de gobernarse este punto por las mismas reglas que se prescribirán para los fondos de los particulares.”(Nota de HoyHistoriaGT: lo de profanación se refiere a la Compañía de Jesús, la cual había sido expulsada el 1767 y sus propiedades habían sido traspasadas a los mercedarios; en cuanto a la disposición de los templos, esta es la razón por la que la disposición de iglesias y conventos en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala guarda cierta semejanza con el de la Antigua Guatemala).
  • “A todos los vecinos de la capital se concederá gratuitamente el propio idéntico terreno, y en el mismo lugar, con corta diferencia del que en ella lograban; sujetándose al proporcional y correspondiente gravamen que legal y prudencialmente corresponda al valor intrínseco que se considere tenga o pueda tener algún paraje o sitio donde se señale, cuya pensión deberán reconocerla a favor de aquellas comunidades, capellanías, u obras pías, con que hubiesen estado afectas sus casas, como continuaría en el valor o estimación del suelo, sin embargo de haberse destruido los edificios, teniendo igualmente consideración en este caso al valor de los fragmentos útiles que hubieren quedado y se puedan aprovechar, vender o conducir a la nueva población, deducidos los costos, cuando menos, de su extracción.”
  • “La demarcación, o delineación de la ciudad sea sustancialmente la misma que tenía en Guatemala, con la circunstancia de dar alguna más extensión a la plaza mayor, plazuelas y calles y aun a algunas manzanas y cuadras, como aquí se les nombra; pues aunque la plaza principal es bastante capaz, según se expresa en el número 1o. de la razón de los templos, juzgamos que, no debiéndose pensar en fábricas altas, ni en lo demás que ha sido objeto de las mayores y considerables ruinas, como son bóvedas y demás semejantes, se hace forzoso dar una más capacidad al ángulo que ocupara el real palacio, al de la catedral, con que se halla habido el del arzobispo, como también al del cabildo, pues los conventos y comunidades lograban comunmente suficientísimo terreno, y en cualquier evento será fácil de aumentársele por la parte que no ofrezca perjuicio a tercero.”
  • “Para fabricar en la nueva ciudad se ha de guardar precisamente la debida proporción e igualdad en la altura de las casas, la que no deberá pasar de cuatro y media varas, dando al piso, o entresuelo, un poco más o menos, sobre lo cual deberá estar a la mira el Gobierno, la Audiencia, o sus Ministros, y el Ayuntamiento para su puntual observancia, publicándose por bando, de tiempo en tiempo, con la pena de demolición de la obra.  Y por este medio se consultaba al decoro y hermosura de la ciudad, y a la mayor seguridad de los edificios, mediante la unión y enlace que mutuamente deben tener entre sí.”
  • “Que pagado el importe del sitio y terreno para la nueva ciudad, del producto de alcabalas destinado por mí a obras públicas se construyan seis casas iguales, con la posible inmediación al palacio de la Audiencia, para la habitación de los ministros de ella, y se les de sin otro gravamen que el de los reparos menos en atención a su corto sueldo y a la general necesidad de edificios.”
  • “La Iglesia Catedral es otro edificio, y muy principal, cuya fábrica nos persuadimos corra por cuenta del gobierno español, siempre y cuando no exceda en elevación de la competente y prudentemente regulada por los inteligentes de la Arquitectura Civil, con reflexión a lo expuestas que se hallan todas las Américas, Septentrional y Meridional, a los estragos que causan los temblores, con más repetición y fuerza en algunas partes, como se ha experimentado en la desgraciada Guatemala; pues, aunque discurrimos y tenemos por cierto y lo convencen los efectos, que en este valle no se han sentido con violencia y extraña fortaleza que llevamos dicho, se hace forzoso poner toda atención y posible cuidado en precaver las fábricas de cualquier inopinado suceso, sin que deba permitirse ni tolerarse, con pretexto alguno, arbitrio para lo contrario; estando, por consiguiente, a la mira la potestad secular, Presidente, Oidores, Fiscal y aun el Ayuntamiento, sobre el cumplimiento puntual y exacto de este punto tan importante al beneficio común y particular, como que el golpe y estrépito que causa la destrucción de estos edificios hace, sin la menor duda, notable daño a los de los vecinos, especialmente a los más inmediatos.” (Nota de HoyHistoriaGT: se expresa aquí la antigua creencia que tenían los pobladores originales de la ciudad de Guatemala, de que la misma no era tan propensa a los terremotos como la antigua capital; aquella creencia fue desvanecida con el terremoto de 1830).
  • Las iglesias matrices o parroquiales, como son la de San Sebastián, la de Candelaria y los Remedios, tienen la aplicación que disponen la municipal y reales cédulas que tratan del asunto, para el caso de su reedificación, fuera del arbitrio o arbitrios que propondremos para con algunos pueblos que deben seguir a la capital y su traslación. (Nota de HoyHistoriaGT: pueblos como Jocotenango, por ejemplo;  estas parroquias, a cargo del arzobispo Pedro Cortés y Larraz, se resistieron al traslado a la nueva ciudad hasta que el arzobispo fue expulsado de la mitra en 1778).
  • Siguiendo el orden observado de los templos, y pasando al capítulo de iglesias filiales, tenemos dicho lo conveniente en cuanto a la de San Pedro y su Hospital, según se advierte en los números 30 y 31 de este proyecto, y no debiendo quedar otras que la de los terceros del Carmen, la de San Lázaro, y con el tiempo, la del oratorio de Espinosa, fundada por un particular, la del Calvario, las ermitas de la Víacrucis y la de Santa Lucía, no nos parece necesario ni hallamos en la actualidad arbitros para consultar sus reedificios; pero les deberán quedar señalados los propios lugares que tenían en la destruída ciudad, para cuando llegue el caso de hallarse con fodo cada una de ellas con que poder atender a su correspondiente fábrica.” 

BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (28 de enero de 1926). “El Capítulo de las Efemérides. 1776, 28 de enero: llega la Real Cédula que estable la forma de traslado de la ciudad“.  Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.

 

5 de febrero de 1829: el general Francisco Morazán al mando del “Ejército Protector de Ley”, inicia el sitio de la Ciudad de Guatemala

Mapa de la Nueva Guatemala de la Asunción en la década de 1820.  La mayoría de los edificios todavía estaban a medias tras el traslado de la capital desde Santiago de los Caballeros cuando ocurrió el sitio de Francisco Morazán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general liberal Francisco Morazán se encontraba al inicio de su flamante carrera militar y política.  Tras sendos triunfos en la Batalla de La Trinidad y de Gualcho, y de reforzarse y reabastecerse en Ahuchapán, emprendió la macha hacia la Nueva Guatemala de la Asunción, entonces sede del moribuno gobierno de Manuel José Arce.

Morazán llegó  a reunir a dos mil hombres a los que llamó “Ejército Protector de la Ley” y con ellos marchó hacia la ciudad de Guatemala, la cual sitió el 5 de febrero de 1829.  Adentro de la entonces pequeña ciudadela, las fuerzas guatemaltecas se atrincheraron para resistir el sitio.

Los criollos liberales aborrecían al presidente del estado Mariano de Aycinena, y a su poderosa familia a quienes consideraban “aristócratas” y por ello desertaron y se aliaron con los invasores. Incluso fueron más allá: desconocieron la autoridad de Aycinena y decidieron devolver el poder a las autoridades que habían sido despuestas en 1826, todas ellas liberales.

Los partidarios de Morazán abrazaron la bandera del anticlericalismo y la unión centroamericana para expulsar a los conservadores del poder y exiliarlos de la region, lo que consiguieron tras la rendición de Aycinena el 12 de abril de 1829.  Una vez expulsados, Morazán confiscó todos sus bienes y como muchos de los exiliados eran miembros de las órdenes regulares, permitió a su tropa saquear todos los templos católicos y las casas de los conservadores, con lo que se perdió mucho del legado artístico de Guatemala.   En cuanto a las grandes haciendas que tuvieron que abandonar los conservadores, Morazán las repartió  entre sus partidarios e incluso algunas de ellas llegaron a manos de ciudadanos ingleses que habían patrocinado al ejército morazánico.

Irónicamente, en 1920, fueron los conservadores los que utilizaron la bandera de la union centroamericana para derrocar al presidente liberal Manuel Estrada Cabrera.


BIBLIOGRAFIA:

 

2 de enero de 1776: se funda oficialmente la Nueva Guatemala de la Asunción, entre edificaciones de madera y estructuras a medio construir

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La Nueva Guatemala de la Asunción en 1821.  En los recuadros: el arzobispo Pedro Cortés y Larraz y el capitán general Martín de Mayorga, principales protagonistas en el traslado de la ciudad. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El traslado de la capital del Reino de Guatemala no pudo ser menos glamoroso.  De una de las ciudades más desarrolladas y bellas de las colonias españolas, pasó a una nueva ubicación prácticamente despoblada sin la minima infraestructura necesaria para albergar a la ciudad más importante de la Capitanía General.  Aunque no se apreció en su completa magnitud en su momento, la Guerra Civil que estalló entre las provincias centroamericanas poco después de la Independencia demostró lo endeble de la ciudad para afrontar semejante crisis.

Luego de los terremotos de «Santa Marta» en 1773, las autoridades españolas decidieron que la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala tenía que cambiar de lugar para evitar otro evento de la misma magnitud, pues consideraron que los movimientos telúricos eran causados por los volcanes vecinos a la ciudad y porqueéste era el tercer terremoto de magnitud considerable en el menos de un siglo. Después de largas discusiones, los que apoyaban el traslado de la ciudad (es decir, las autoridades civiles y militares) impusieron su opinión y partieron rumbo al “Valle de la Ermita“, mientras que la oposición (es decir, el clero secular y parte de la población) se quedó en Santiago de los Caballeros a intentar reconstruir la ciudad.

Habiendo hecho estudios sobre los lugares más apropiados para asentar la nueva ciudad se aludía necesariamente a las facilidades para proveer de agua a la nueva capital, mencionándose que en el río de Pinula, en el llano de “la Culebra“, había ya una toma que facilitaba el agua a los pocos vecinos del valle y se acompañaba un plano hecho por el arquitecto mayor Bernardo Ramírez, maestro mayor de obras y fontanero de la Nueva Guatemala de la Asunción. Así pues, el proyecto del acueducto en la nueva ciudad empezó con la propuesta al analizar el traslado de la capital luego del terremoto de 1773.

El 19 de febrero de 1774, cuando el arquitecto mayor firma otro informe sobre el traslado de la ciudad, ya se hace mención de los trabajos sobre el montículo de “la Culebra” para hacer el que luego sería el Acueducto de Pinula. El montículo también era llamado “Loma de Talpetate” y dividía el llano de “la Culebra” con el de “la Ermita“. Había un inconveniente: la hondonada que formaba el llano de la Culebra obligó a que se construyera un acueducto con arcos, a pesar de que el costo fue considerable, y que la obra quedó expuesta a los efectos de los terremotos (como en efecto ocurrió en 1917-18). Este es el Acueducto de Pinula, del que únicamente quedan algunos tramos, y que comenzaba en “El Cambray” en Santa Catarina Pinula y llegaba hasta el final de la calle real de Pamplona (conocida como “bulevar Liberación” a partir de 1954). Un sistema de desniveles cuidadosamente analizado para el acueducto hacía que el agua fuera aumentando velocidad y, con ello, presión para alcanzar su destino final. Junto al de Pinula, el acueducto de Mixco, formaba un sistema de suministro de agua que estuvo en servicio a partir de 1786.

Para octubre de 1774, ya estaban establecidos en el Valle de la Ermita aproximadamente mil novecientos españoles que tomaban su lugar en 278 ranchos y 2400 mestizos o pardos, que eran alojados en 398 ranchos. Los habitantes recién mudados, convivían conjuntamente con los pobladores originales del Valle de la Ermita que sumaban el total de cinco mil novecientas diecisiete personas alojadas en novecientos veinticinco ranchos. La extensión del “Valle de la Ermita” era de nueve leguas cuadradas, veintidós caballerías, ciento noventa y nueve cuerdas y cuatro mil trescientas setenticinco varas superficiales.

La ciudad fue fundada oficialmente el 2 de enero de 1776, pero ningun edificio oficial ni religioso estaba concluido;  y, para colmo de males, el arzobispo Pedro Cortés y Larraz se negaba a ceptar el traslado de su arquidiócesis a la nueva ciudad, situación que se mantuvo hasta el 7 de octubre de 1779.

El 26 de noviembre de 1777, cuando por consulta de Cámara, fue nombrado arzobispo de Guatemala Cayetano Francos y Monroy, quien no llegó a su arquidiócesis sino hasta en octubre de 1779, con una escolta de ocho caballeros. Un mes antes, Cortés y Larraz había publicado una carta pastoral denunciando la llegada de un usurpador y amenazando con excomulgarlo, pero Francos y Monroy tomó inmediatamente sus primeras medidas nombrado un cura en el pueblo indígena de Jocotenango y fue a buscar a la destruida Santiago de los Caballeros de Guatemala a las beatas de Santa Rosa. Había decidido que en noviembre de 1779 iba trasladar las imágenes y gastó una gran cantidad de dinero para terminar la construcción de los monasterios Carmelitas y de Capuchinas. Cortés y Larraz no quiso seguir resistiendo y huyó hacia El Salvador.   Ese sería el fin de su férrea resistencia al traslado de la capital.

El seis de diciembre de 1782, Francos y Monroy informó al rey que había trasladado a la nueva ciudad la catedral, el colegio seminario, los conventos de religiosos y religiosas, beaterios y demás cuerpos sujetos a la Mitra; todos ellos habían sido trasladados a edificios formales o en construcción. Ahora bien, para terminar estas obras había sido necesario que dejara la obra del palacio Arzobispal por un lado y él tuvo que vivir, hasta entonces, en casa de alquiler con mucha incomodidad y estrechez, careciendo de las principales oficinas y habitación para su familia.

De hecho, el Palacio de los Capitanes Generales no estuvo terminado sino hasta en 1787, y no era ni la sombra de lo que había sido el esplendoroso palacio de Santiago de los Caballeros.  La Independencia, la Guerra Civil Centroamericana y los constantes combates entre criollos liberales y conservadores retrasaron el desarrollo de la ciudad hasta 1851, cuando por fin se alcanzó una paz duradera y empezaron a terminarse los edificios principales.

Cuando llegó al poder el general José María Reina Barrios en 1892, aprovechando la bonanza económica existente gracias al elevado precio del café en los mercados internacionales, la ciudad alcanzó su mayor esplendor y fue conocida como la “Tacita de Plata“, aunque esto no duró mucho pues los terremotos de 1917-18 destruyeron la ciudad y ya nunca recuperó su brillo.


BIBLIOGRAFIA:


 

11 de mayo de 1827: el jefe del Estado de Guatemala, el líder conservador Mariano de Aycinena, manda a fusilar al mercenario francés José Pierzon quien se había aliado a los liberales y alzado en armas

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Cementerio San Juan de Dios, ubicado junto al hospital del mismo nombre en la Nueva Guatemala de la Asunción.  Allí fue sepultado Pierzon tras su fusilamiento en 1827.  La mayoría de las tumbas de este cementerio fueron trasladadas al entonces Nuevo Cementerio General en la década de 1880. Fotografía de Eadweard Muybridge, tomada en 1875.

José Pierzon era un ciudadano francés que llegó a Centroamérica en busca de aventuras y fortuna en 1825, huyendo del despotismo del reinado de Luis XVIII y su primer ministro Richelieu.  Al llegar, se puso a las órdenes del gobierno Federal de Centroamérica, entonces a cargo del presidente Manuel José Arce, quien lo nombró teniente coronel.

Arce envió al recién nombrado teniente coronel a vigilar la frontera de Soconusco y Chiapas (que ya para entonces había abandonado a Centroamérica y se había unido a México), situación que aprovechó Pierzon para buscar fortuna con los mexicanos.  Al enterarse de esto, el presidente federal envió al coronel Manuel Montúfar a sustituir a Pierzon, quien se resistió a entregar su puesto.

Pero, para variar, las constantes pugnas entre los criollos liberales y conservadores marcarían el rumbo de la historia:  las autoridades federales, apoyadas por la familia Aycinena entraron en conflicto con las autoridades del Estado guatemalteco, dirigido por liberales.  Las autoridades del estado salieron de la Nueva Guatemala de la Asunción y se fueron a San Martín Jilotepeque, a donde llegó Pierzon y se puso a las órdenes de los liberales; ya a las órdenes de sus nuevos jefes fue a Chimaltenango, a la Antigua Guatemala y a Quetzaltenango en donde enardeció los ánimos y reclutó a doscientos hombres dispuestos a derrocar a los aristócratas de la ciudad.

Las autoridades federales encarcelaron al jefe de Estado, el liberal Juan Barrundia, mientras que el vicejefe de Estado, el doctor Cirilo Flores fue linchado en Quetzaltenango por un conflicto con los  frailes franciscanos (férreos aliados de los conservadores).  Tras ese asesinato, Pierzon se enfrentó a las fuerzas federales conservadoras en Salcajá y en Malacatán, en donde su escasa preparación militar resultó en sendas derrotas.

Llegó entonces Mariano de Aycinena al poder del estado en Guatemala y emitió duros decretos que le permitían, entre otras cosas, ordenar el fusilamiento de cualquier instigador de rebelión y por ellos empezaron a perseguir a Pierzon, quien salió huyendo a Chiapas.   Pero los mexicanos lo devolvieron a Guatemala tras varias gestiones diplomáticas, y cuando Pierzon huyó de sus captores, le avisaron a las autoridades guatemaltecas del camino que seguía el prófugo.

Pierzon fue capturado y enviado engrilletado y encadenado a la Nueva Guatemala de la Asunción, a donde llegó el 10 de mayo de 1827.  Fue juzgado sumariamente y el jefe de Estado decretó su fusilamiento inmediato. Pierzon fue fusiliado el 11 de mayo, frente a los muros del hospital San Juan de Dios, luego de desfilar desde la Plaza de Armas y fumando un habano, como última gracia.  No permitió que le vendaran los ojos y él mismo ordenó fuego en su contra.

La Guerra Civil Centroamericana y la caída de los aristócratas guatemaltecos, apenas empezaba.


BIBLIOGRAFIA: