28 de octubre de 1896: el presidente José María Reina Barrios decreta que el poema “Guatemala, feliz…” se la letra del Himno Nacional de Guatemala

28octubre1896
Facsímil de la letra original del poema “Guatemala feliz” que se convirtió en el Himno Nacional de Guatemala en 1896.  Inserto: el poeta cubano José Joaquín Palma, quien fue al autor del poema, pero que lo firmó “Anónimo” por ser miembro del Jurado Calificador.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación los documentos del 27 y 28 de octubre de 1896, en los que se autoriza que el poema “Guatemala feliz…” se convierta en el Himno Nacional de Guatemala.  Queremos hacer notar, no obstante, algunas cosas antes de reproducirlos:

  1. El Himno Nacional iba a ser estrenado en la apertura de la Exposición Centoramericana, en la que el gobierno del general Reina Barrios había puesto todas sus esperanza para promocionar internacional el Ferrocarril del Norte.
  2. El poeta cubano José Joaquín Palma fue el autor del poema “¡Guatemala, feliz…!” pero como era miembro del jurado calificador establecido por el gobierno, remitió su poema como “Anónimo”.
  3. La letra original de “¡Guatemala, feliz…!” era sumamente guerrerista y sangrienta, pues Palma la escribió pensando más en la realidad cubana del momento, que en la que vivía Guatemala durante el gobierno del general José María Reina Barrios.

“Señor Ministro de Instrucción Pública.

“Presente.

“En cumplimiento de la honrosa comisión con que Ud. se sirvió favorecernos, encargándonos de la calificación de los “:himnos nacionales” presentados a esa Secretaría, en virtud del concurso abierto por el acuerdo de 24 de julio último, hemos examinado las doce composiciones que con tal objeto tuvo Ud. a bien enviarnos con fecha 15 del actual.

“Animados de los mejores deseos y con la mira de hacer la designación requerida por el mencionado acuerdo, nos hemos reunido varias veces y después de largo y y detenido examen, tenemos la honra de manifestar a Ud. que, a nuestro juicio, el himno que empieza con las palabras “Guatemala feliz” y lleva al pie la de “Anónimo”, entre paréntesis, es el que mejor responde a las condiciones de la convocatoria y merece, por lo tanto, el premio ofrecido.

“Así tenemos la honra de emitir el informa que la Secretaría de su digno cargo nos pidió, subscribiéndonos con toda consideración y aprecio, del señor Ministro, muy atentos y SS.SS.

  • José Leonard
  • J.J. Palma
  • F. Castañeda

En vista de esta aprobación del jurado calificador, el ministro Manuel Cabral y el presidente Reina Barrios emitieron el siguiente decreto el 28 de octubre:

Palacio del Poder Ejecutivo:

Guatemala, 28 de octubre de 1896

Visto el informe emitido por el jurado se designó para examinar las composiciones presentadas al concurso abierto por acuerdo de 24 de julio del corriente año,

El Presidente de la República

ACUERDA:

Que sea tenido como Himno Nacional el siguiente, que mereció la primacía en la calificación:

HIMNO

Guatemala feliz… ya tus aras
no ensangrienta feroz el verdugo;
ni hay cobardes que laman el yugo,
ni tiranos que escupan tu faz.

Si mañana tu suelo sagrado
lo profana invasión extranjera,
tinta en sangre tu hermosa bandera
de mortaja al audaz servirá.

CORO

Tinta en sangre tu hermosa bandera
de mortaja al audaz servirá,
que tu pueblo con ánima fiera
antes muerto que esclavo será.

De tus viejas y duras cadenas
tú fundiste con mano iracunda,
el arado que el suelo fecunda,
y la espada que salva el honor.

Nuestros padres lucharon un día
encendidos en patrio ardimiento,
te arrearon del potro sangriento
y te alzaron un trono de amor.

CORO

Te arrancaron del potro sangriento
y te alzaron un trono de amor,
que de patria al enérgico acento
muere el crimen y se honde el error.

Es tu enseña pedazo de cielo
entre nubes de nítida albura,
y ¡ay! de aquel que con mano perjura
sus colores se atrave a manchar.

Que tus hijos valientes y altivos
ven con gozo en la ruda pelea,
el torrento de sangre que humea
del acero al vibrante chocar.

CORO

El torrente de sangre que humea
del acero al vibrante chocar,
que es tan sólo el honor su presea
y el altar de la patria, su altar.

Recostada en el Ande soberbio,
de dos mares al ruido sonoro
bajo el ala de grana y de oro
te adormeces del bellos quetzal.

Ave indiana que vive en tu escudo,
paladión que proteje tu suelo,
¡ojalá que remonte su vuelo
más que el cóndor y el águila real!

CORO

¡Ojalá que remonte su vuelo
Más que el cóndor y el águila,
y en sus alas levante hasta el cielo,
Guatemala, tu nombre inmortal!

(Anónimo)

Publíquese.

  • Reina Barrios
  • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Manuel Cabral

BIBLIOGRAFIA:


30 de octubre de 1930: nuevos cambios en el gabinete del general Chacón; el general Mauro de León es nombrado Ministro de la Guerra

30octubre1930
Recorte del periódico “El Imparcial” del 30 de octubre de 1930, que muestra que el general De León tenía que renunciar como primer designado a la Presidencia tras ser nombrado Ministro de la Guerra.  En los recuardos: los generales Lázaro Chacón y Mauro De León.  Imágenes tomadas de “El Imparcial“.

En medio de la aguda crisis económica que vivía Guatemala en 1930, el general Lázaro Chacón se veía enfrentado con numerosos problemas con un desempleo galopante, incendios de comercios, unarevuelta indígena en Totonicapán, huelga en la Universidad y la indignación ciudadana por el atroz asesinato conocido como “el crimen de la novena avenida“.

En agosto ya había renunciado en pleno el gabinete y Chacón había hecho algunos cambios, resevándose para sí el ministerio de la Guerra.  Sin embargo, el 30 de octubre nuevamente renunciaron algunos ministros por lo que tuvo que modificar su gabinete una vez más; pero en esta oportunidad ocurrió un cambio que sería muy importante en los próximos dos meses, aunque en ese momento no se advirtió en su justa dimensión.

El cambio en mención fue el nombramiento del Primer Designado a la presidencia, el general Mauro De León como ministro de la Guerra.  Esto significaba que De León tenía que renunciar a su nombramiento como primer Designado, dejando el puesto vacante.  Y eso, a su vez, quería decir que, en caso de que algo le ocurriera al presidente Chacón, el llamado a sucederlo en la presidencia era el segundo designado, en este caso el licenciado Baudilio Palma.

Y eso fue exactamente lo que ocurrió el 12 de diciembre de 1930, cuando se hizo del conocimiento público que el general Chacón había sufrido un derrame cerebral dos días antes, y una comisión de médicos lo declaró incapacitado para continuar a cargo de la presidencia.  En ese momento, el licenciado Palma asumió  la presidencia, como le correspondía.

Pero apenas unos cuantos días después se produjo un alzamiento militar aduciendo que el licenciado Palma había incurrido en ilegalidades para quedarse con el poder y que era el general De León quien debía haber sido nombrado presidente interino.  Como resultado de aquella asonada militar dirigida por el comandante del cuartel de Matamoros, general Manuel María Orellana, el licenciado Palma renunció a la presidencia interina, y el general De León fue una de las muy pocas víctimas mortales del enfrentamiento que se dió en el Parque Central durante el alzamiento armado.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturas Morales, M. (25 de julio de 1930) “En manos de la justicia los verdaderos autores del espantoso asesinato de la 9a.” Guatemala: Nuestro Diario.
  • Díaz Romeu, Guillermo (1996). «Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico»Historia general de Guatemala. 1993-1999 (Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo) 5: 37-42. Archivado desde el original el 12 de enero de 2015.
  • Hernández de León, Federico (29 de noviembre de 1930). “Incendio de los Almacenes “Van der Henst”. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza & Cía.
  • Time Magazine (1930). «Wrong horse No. 2»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  • — (1931). «We are not amused»Time magazine (en inglés) (Estados Unidos).
  • — (1931). Died. General Lazaro Chacon, 56, President of Guatemala (en inglés). Estados Unidos.

 

2 de octubre de 1926: tras reiniciar sus labores ese mes, el periódico “El Imparcial” publica la autopsia del general José María Orellana realizada por el doctor Federico Mora

2octubre1926
El Hotel Manchén en Antigua Guatemala, en donde falleció el general Orellana el 26 de septiembre de 1926.  En el recuadro, el útimo retrato del general presidente.  Imágenes tomadas del “Diario de Centro América”.

El 2 de octubre de 1926, es decir, al día siguiente de haber empezado nuevamente a operar normalmente luego de la restricción a las garantías constitucionales, el periódico “El Imparcial” publicó la autopsia del general José María Orellana, fallecido en el Hotel Manchén en la Antigua Guatemal el 26 de septiembre, la cual reproducimos a continuación:

El veintiséis de este mes en curso a las cuatro y media de la mañana, ayudado por el doctor Ramón Calderón y en presencia de los doctores Juan J. Ortega, Mario J. Wunderlich, Ricardo Alvarez, Rodolfo Robles, Alfonso Castellanos, Jorge E. Alvarado y Leopoldo Aschkel y del juez secto de primera instancia de este departamento, así como de dos oficiales de la Plana Mayor practiqué la autopsia al cadáver del general José María Orellana, en una de las habitaciones de la casa número uno de la octava calle poniente. Por el reconocimiento exterior se pudo ver que se trataba de una persona de buena constitución esquelética y bien nutrida, aunque con el panículo adiposo muy desarrollado en algunas partes del cuerpo.  Como signos que confirmaron la realidad de la muerte se comprobó que ya había manchas lívidas de hipostasis cadavérica en el dorso y que la reigidez comenzaba a establecerse en las cuatro extremidades.

Los legumentos tenían una coloración y un aspecto normales,pero había en las dos regiones maleolares un edema fácilmente visible y que se dejaba deprimir por la presión del dedo.  Además, se encontró una esquimosis rojiza en la cara anterior y tercio medio de la pierna derecha y la picadura de una aguja (¿hipodérmica?) en la fosa ilíaca derecha.  Por los orificios de las aberturas bucal y nasal se escapaba, al mover el cadáver, una abundante cantidad de espuma blanca y espesa.  En las otras cavidades naturales no se encontró nada de anormal. Abierta la cavidad del cráneo que el pericráneo, la bóveda ósea, el seno longitudinal superior y las meninges no presentaban ninguna alteración. El cerebro bien conformado, pesaba un mil trescientos gramos; se notaba al examinarlo exteriormente que los vasos superficiales estaban congestionados, principalmente en la región occipital, lo que indica que se trataba de una congestión pasiva y seguramente agónica o post-mortem.

Por el examen interno del propio cerebro se vió que estaba completamente normal y que los ventrículos laterales estaban libres.  El cerebelo, la protuberancia anular y el bulbo tampoco ofrecían ninguna alteración; la base del cráneo estaba intacta; los senos de la base se hallaban congestionados, aunque no en exceso y la hipófisis estaba completamente sana.

Fue abierta la cavidad toráxica, comprobándose, en primer lugar, que el esqueleto no tenía nada de extraordinario; que los órganos se encontraban en su posición anatómica normal y que las dos cavidades pleurales se encontraban vacías y no presentaban adherencias de ninguna clase.  El pericardio estaba muy recargado de grasa en su cara anterior y contenía en su cavidad unos treinta gramos de líquido, es decir una cantidad normal. El corazón se presentó muy aumentado de tamaño, sobre todo en la mitad izquierda, y con alguna torción sobre su eje vertical a causa del predominio del corazón izquierdo sobre el derecho.

La hoa visceral del pericardio estaba muy sobrecargada de grasa.  El órgano vaciado de la sangre que contenía sus cavidades, pesó quinientos cincuenta gramos, es decir mucho más de lo normal.  La sangre que se le extrajo era fluida y abundante; no se encontraron coágulos de ninguna clase.  El miocardio estaba muy hipertrofiado en la pared del ventrículo izquierdo en donde alcanzaba un espesor de dos centímetros, no observándose en él ninguna degeneración macroscópica.  El endocardio no presentaba ninguna modificación patológica, así como tampoco las válvulas auriculovenriculares y las pulmonares. Las válvulas aórticas, en cambio, presentaban las siguientes lesiones:

  • Retracción consecutiva a una esclerosis muy marcada que se extendía a todo el contorno del orificio aórtico y nódulos endurecidos en el espesor de las propias válvulas.
  • A consecuencia de la retracción valvular el mencionado orificio aórtico se había ensanchado considerablemente, como pudo comprobarse poniendo agua en el tronco de la aorta y asegurándose que pasaba inmediatamente a la cavidad del ventrículo.
  • Dicha cavidad estaba dilatada lo que, con el engrosamiento considerable de la pared del ventrículo demuesta que había una hipertrofia excéntrica, como son las que se observan en la insuficiencia aórtica.

El examen del cayado de la aorta permitió descubrir grandes placas de ateroma, algunas de las cuales tenían una consistencia ósea; esta degeneración de la pared arterial se extendía a toda la aorta toráxica y a causa de ella el vaso daba una sensación de dureza y tenía numerosas nudosidades.  El calibre de la arteria no estaba alterado en ninguna parte de su trayecto, es decir, que no había estrecheces, ni dilatación, ni aneurismas.

Las dos arterias coronarias estaban permeables, sus paredes estaban sanas y no había en el controno de su desembocadura ninguna formación patológica que la estrechara; tampoco había coágulos en el interior de las mencionadas arterias.

Examinados a continuación los órganos de la cavidad bucal y del cuello y los pulmones se pudo anotar lo siguiente:

La lengua tenía un tamaño, una coloración y un aspecto normales, sucediendo otro tanto con las paredes de la cavidad, en el itsmo de las fauces no había  más que un poco de espuma, la que también sse encontraba en la faringe; la laringe estaba normal y no contenía cuerpos extraños; el esófago tenía una mucosa de coloración y aspecto normales; la tráquea y los grandes bronquios estaban llenos de espuma blanca y consistente; el tiroides y las parótidas se hallaban sanas; las venas yugulares estaban muy dilatadas y repletas de sangre; en las parótidas no había nada extraordinario.

Los pulmones se presentaban, al examinarlos por fuera, con un tamaño, un color y una consistencia normales; al hacer corte sobre ellos se notaba que el parénquima no llevaba vestigios de lesiones antiguas, pero que estaba invadido de espuma, siempre blanca y espesa, que brotaba en abundancia al ejercer presiones. No había equimosis subpleurales en ningún lugar; los vasos pulmonares estaban completamente sanos y no se había obstruido ni habían formado focos de infarto pulmonar.

Haciendo la autopsia de la cavidad abdominal se realizaron las siguientes observaciones:

  • El diafragma se encontraba a la altura normal
  • En la cavidad no había ningun líquido o producto patológico de otra clase
  • Los órganos etaban situados en su posición anatómica
  • El hígado pesaba un mil ochocientos gramos y tenía algunas adherencias al diafragma en la cara superior de su lóbulo derecho, hallándose completamente sano en su interior
  • El vaso pesaba doscientos gramos y era normal
  • La vesícula biliar, sana, contenía unos veinte gramos de biis y los conductos biliares estaban permeables
  • El páncreas no tenía nada de anormal, así como tampoco las glándulas suprarenales.
  • El meenterio estaba muy recargado de grasa
  • El estómago, cuyo tamaño, forma y apareicnia externa e interna eran normales contenía en su cavidad unos ciento cincuenta gramos de materias alimenticias en vías de digestión, sin ningun olor especial.
  • Los riñones se hallaban sumergidos entre un exceso de grasa perirenal, pero estaban completamente sanos, hasta donde pudo comprobarse por el examen a simple vista
  • La vejiga contenía cincuenta gramos de orina amarillenta, sin nada en particular, en su aspecto
  • Los intestinos tampoco presentaban ninguna alteración patológica
  • El apéndice estaba atrofiado y adherido al mesenterio
  • Los órganos genitales no tenían nada de anormal.

Por considerarse innecesario no se practicó la apertura de la cavidad raquídea.

Como resumen de los resultados obtenidos por la autopsia de la diversas cavidades puede decirse que únicamente había lesiones graves en el corazón y en la aorta, por lo que es posible afirmar las siguientes conclusiones:

  1. El general José María Orellana falleció a consecuencia de un síncope cardíaco
  2. Dicho síncope fue originado por una insuficiencia aórtica y una aortitis crónica
  3. No se encontrón ninguna lesión traumática
  4. Tampoco se encontró ningún indicio que hiciera sospechar un envenenamiento.

Soy de usted atentamente.

Federico Mora


BIBLIOGRAFIA:

  • Mora, Federico (2 de octubre de 1926) “Autopsia al cadáver del general Orellana”. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.

 

29 de octubre de 1930: en medio de una grave crisis económica, se incendia el almacén “El Barato” en el Pasaje Aycinena, destruyendo los archivos de la Casa de Aycinena

29octubre1930
El Portal del Comercio de la Ciudad de Guatemala visto desde la Catedral en 1923.  Detrás de dicho portal se encontraba el edificio en donde se produjo el incendio del almacén “El Barato”.  En el recuadro: general Lázaro Chacón, presidente de Guatemala en esa época.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En octubre de 1930 el gobierno del general Lázaro Chacón atravezaba por una terrible situación, derivada de la Gran Depresión que se había iniciado el año anterior en los Estados Unidos conla quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York.  El gobierno había intentando paliar la situación otorgando un contrato para la construcción de un moderno puerto en el Pacífico a la United Fruit Company y otro a una compañía sueca para la fabricación de fóstoros, pero ambos contratos fueron recibidos con serias críticas por parte de la prensa independiente que publicó sendos artículos en contra de los mismos. La crisis se extendió a los agricultores y hubo numerosas críticas a la política agraria de ponerle énfasis únicamente al café, pues la caída del precio de este grano era la principal causa de la situación del país.

Por otro lado, los estudiantes de la Universidad Nacional estaban inconformes con la junta directiva de la institución y un grupo de estudiantes autodenominados “Revolucionarios” habían desconocido al rector y a los decanos, provocando que el gobierno cerrara la universidad.  Ahora bien, la actividad del grupo de los “Revolucionarios” había sido mermada cuando el gobierno de Chacón restringió las garantías constitucionales luego de un alzamiento indígena en Totonicapán ocurrido el 28 de julio.

Y para colmo, el 19 de julio se había perpetrado un horrible crimen contra la señora Mercedes Estrada viuda de Blanco y dos damas de su servicio en la novena avenida de la ciudad, por el que habían sido capturados Eduardo Felice, Juan Emilio Blanco y Cayetano Asturias el 25 de juio de ese año, y contra quienes se habían alzado voces exigiendo la aplicación de la pena de muerte.

En medio de esta crisis, los comerciantes desesperados preferían prenderle fuego a sus negocios y cobrar el seguro.  Reproducimos a continuación la nota que apareció en “Nuestro Diario” sobre el incendio del almacén ” El Barato” en la Ciudad de Guatemala, que tuvo como daño colateral la destrucción de los archivos de la Casa de Aycinena y en el que uno de los afectados dice claramente que se trató de un incendio provocado:

Anoche como a las doce principió un incendio en uno de los puntos más céntricos de la ciudad, que alarmó al vecindario.

Regresaba de uno de los teatros el señor don Domingo Sierra Salazar, cuando en la novena calle y sexta avenida se encontró con el doctor don Juan Beltranena, quien le preguntó si no sentí un olor a humo.  Se encaminaron con dirección al Pasaje de Aycinena, donde el señor Salazar tiene establecido el Instituto Comercial Moderno, y vieron que del almacén El Barato provenía el humo. Alarmados dieron aviso al agente que hacía su turno en la sexta avenida y novena calle, quien dió la voz de alarma, sonado repetidas veces su silbato para pedir auxilio.

Mientras llegaban más agentes los tres antes mencionados procedieron a abrir el almacén donde salía el humo, para ver en qué consistía. Las llamas ya habían abrazado los estandos y toda la mercadería que había dentro.

Fueron llamados inmediatemente todos los propietarios que tenían almacenes y oficinas en el Pasaje de Aycinena, para que las desocuparan inmediatamente, porque el fuego amenazaba con destruir la manzana entera.

Llegaron los señores José García, propietario del almacén El Barato, donde principió el fuego, el licenciado R. Valdés Calderón, Domingo Sierra Salazar que fue el que dió la voz de alarma, el licenciado Héctor Polanco, Alberto Lazzari, propietario de la joyería que está situada contiguo al almacén El Barato, y algunos otros propietarios.

Las llamas siguieron devorando los demás establecimientos cercanos, incendiándose el segundo piso, y luego propagándose el fuego al Instituto Comercial Moderno, que está en el segundo piso, quemándose también gran parte de las oficinas de los abogados que estaban en el primer piso.

La policía ayudada por los vecinos que llegaron a presenciar el desarrollo del voraz incendio, procedió a desocupar todas las habitaciones, pero con poca cautela, desde el segundo piso se dejaban caer las cajas de seguridad, máquinas de escribir y toda clase de muebles, que al caer se rompían.

Varias personas nos dicen que tal vez hubiera sido posible sofocar el incendio si contáramos con un cuerpo de bomberos, pero como en el lugar donde se desarrolló no había ni agua suficiente, la labor de los que querían apagarlo era completamente estéril, por eso en su mayoría se concretaron a desocupar las oficinas y procurar cortar el fuego.

El señor H. Rogzinsky, que tenía establecida su oficina en la parte superior del edificio cerca al portal del comercio, y donde el fuego ya no llegó, nos dijo esta mañana, que la pérdida que él tenía era muy considerable.

La pérdida mía, – dice – no consiste precisamente en que se haya quemado nada de mi oficina, sino por la barbaridad que se cometió, de tirármelo todo por la ventana, con el pretexto de cortar el fuego, y en este lugar no había ningún peligro pues el fuego había sido sofocado desde el local que ocupa el Instituto Comercial Moderno.

Además,  – nos dice – que los encargados de desocupar la pieza que él tenía en alquiler, no se concretaron a ese trabajo, sino que le abrieron todas las gabetas, y cuando él llegó no se encontró sino con una regazón de papeles por todos lados.  Aquí perdí documentos valiosos – continúa – todos mis pedidos.  Un muestrario completo que yo tenía de café de las principales fincas de café de Guatemala, se lo llevaron no dejándome más que unos botes.

El señor Sierra Salazar, director del Instituto Moderno, nos dijo que él tenía también una gran pérdida, de todo el mobiliario de su establecimiento, no logró salvar casi nada, únicamente unas cuantas máquinas de escribir.  Todos sus objetos de uso personal se le quemaron.  Calcula que su pérdida no baja de tres mil quetzales.

Las oficinas de los abogados de la planta baja también fueron desocupadas inmediatamente, pero sin embargo, muchas de ellas sufrieron los estragos del incendio. Todos los muebles se arruinaron.  Con la lluvia que cayó durante la noche los papeles y documentos se arruinaron casi por completo.  La pérdida sufrida por los profesionales también es considerable.

Aparte de las pérdidas materiales ocasionadas por el incendio, hay otro cuyo valor es verdaderamente incalculable, y es la del archivo de la Casa Aycinena, que contenía verdaderos tesoros históricos. Todos los documentos conservadores a través de los años y a costa de grandes esfuerzos, fueron convertidos en cenizas en unas pocas horas.  Si todo lo demás se puede reponer, todos esos documentos puede decirse que pasaron a la historia para siempre. 

En la mañana de hoy se nos informó que de las personas que sufrieron a consecuencia de este siniestro, está asegurado el dueño del Almacén El Barato, por la suma de veinte mil pesos oro americano.  El edificio incenciado lo estaba por la suma de veinticinco mil pesos de la misma moneda, suma bien modesta si se considera el valor del edificio destruido por las llamas.  Se dice que también el señor Lazzari está asegurado.

[…], las pérdidas materiales son bastante crecidas, principalmente las de las personas que no tenían ningún seguro.  […] El señor Domingo Salazar, nos dice que sus pérdidas son mayores que las de los demás, si se toma en consideración que él dormía en el mismo establecimiento y que ahí conservaba todos sus artículos de uso personal.  El señor Rogozinsky, nos dijo […] que si hubiera estado asegurado, a estas horas se encontraría muy tranquilo… pero en la cárcel.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturas Morales, M. (25 de julio de 1930) “En manos de la justicia los verdaderos autores del espantoso asesinato de la 9a.” Guatemala: Nuestro Diario.
  • — (30 de octubre de 1930) “Se registra el primer incendio de la temporada de lluvias“. Guatemala: Nuestro Diario, Muñoz Plaza y Cía.

31 de octubre de 1996: muere el ex-presidente Julio César Méndez Montenegro

31octubre1996
Teatro Nacional, cuya construcción se inició durante el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El licenciado Julio César Méndez Montenegro fue el único presidente civil que gobernó Guatemala entre 1951 y 1985, aunque su gobierno no fue muy diferente del resto.

Méndez Montenegro estudió en el entonces prestigioso Instituto Nacional Central para Varones y luego obtuvo el título de abogado y notario en la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El 22 de junio de 1944, Méndez Montenegro fue uno de los 311 ciudadanos que firmaron un memorial solicitando al presidente general Jorge Ubico Castañeda la reinstauración de las garantías constitucionales en Guatemala, el cual fue un factor importante en los movimientos populares que concluyeron con la renuncia de Ubico Castañeda el 1 de julio de 1944.

Tras el derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán el 27 de junio de 1954 y el asesinato del líder liberacionista Carlos Castillo Armas el 26 de julio de 1957, su hermano Mario Méndez Montenegro, ex alcalde de la Ciudad de Guatemala entre 1944 y 1948, fundó el Partido Revolucionario (PR) y era uno de los principales candidatos a ser el presidente del “Tercer Gobierno de la Revolución“, cuando el coronel Enrique Peralta Azurdia convocó a elecciones generales luego del golpe de estado contra el presidente general Miguel Ydígoras Fuentes en 1963. Sin embargo, el Partido Revolucionario se distanció de los izquierdistas radicales y de ​los cambios de fondo propuestos por la Revolución de Octubre y optó por una posición de derecha moderada para poder participar en los comicios.

Desafortundamente, Mario Méndez murió en circunstancias sospechosas en octubre de 1965 y Julio César Méndez se presentó en su lugar como candidato del Partido Revolucionario. El aparecimiento de los escuadrones de la muerte y la persecución que inició el gobierno de facto de Enrique Peralta Azurdia en contra de los líderes de izquierda por el surgimiento del grupo guerrillero “13 de Noviembre” y las “Fuerzas Armadas Rebeldes“, no impidió que Méndez Montenegro fuera electo presidente, y que el célebre periodista guatemalteco Clemente Marroquín Rojas fuera electo vicepresidente. El historiador izquierdista y ex presidente de Guatemala Francisco Villagrán Kramer relató que Méndez Montenegro y Marroquín Rojas antes de asumir el puesto tuvieron un conflicto, pues Marroquín Rojas se negaba a firmar el conocido como “Pacto Secreto con el Ejército“, que habría sido la condición que ponía el alto mando militar para entregar la presidencia a Méndez Montenegro.

Ya en el poder, su esposa, Sara de la Hoz,tuvo como secretaria de prensa a la periodista Irma Flaquer Azurdia, reconocida figura del periodismo de izquierda, y que fuera secuestrada pocos años después.

Durante su gobierno se estableciaron definitivamente las especificaciones de la bandera nacional y se estableció la fecha del 30 de junio como feriado oficial para celebrar el “Día del Ejército“, aunque en realidad lo que se conmemora es la victoria de la Revolución Liberal de 1871 cuyos líderes, los generales Miguel García Granados y J. Rufino Barrios, se atribuyeron la creación del Ejército de Guatemala. Con esto se evidenció que el gobierno de Méndez Montenegro fue controlado por los militares,​ al punto que el periódico satírico “No nos tientes” de la huelga de Dolores de los estudiantes de la Universidad de San Carlos dijo de él: “Perdimos a un licenciado, ¡pero ganamos a un coronel!” Asimismo, hubo persistentes rumores de que el licenciado Méndez Montenegro era únicamente un presidente títere, y que el alto mando del ejército lo mantenía alcoholizado en los dispensarios de licor que se encontraban en las cercanías del Palacio Nacional en el llamado “Callejón del Conejo“.

En marzo de 1968 concluyeron las negociaciones entre el gobierno de Méndez Montenegro con personeros de la International Railways of Central America (IRCA), subsidiaria de la United Fruit Company, para lograr concluir con la huelga de cuatro mil trabajadores que acumuló setenta y dos días. La huelga estuvo organizada por el entonces poderoso sindicato ferrocarrilero y al resolverla ambas partes llegaron a varios acuerdos, entre los cuales estaba incluido que fondos del gobierno cubrirían los 1.6 millones de quetzales para pagar los sueldos de los trabajadores quienes depusieron el movimiento. La concesión del ferrocarril para la International Railways of Central America (IRCA), se inició en 1904 durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, pero para 1968 la empresa había tenido pérdidas sustanciales luego de la construcción de la carretera al Atlántico durante los gobiernos de Jacobo Arbenz Guzmán y Carlos Castillo Armas, utilizó excusas (como el pago de los salarios atrasados de la huelga de 1968) para crear artificialmente un estado de insolvencia y de esta forma lograr que sus ya decrépitos activos pasaran a propiedad del Estado de Guatemala, hecho que se ejecutó al margen del procedimiento administrativo público, lo que permitió a la IRCA evitar la responsabilidad por el pasivo dejado.  Así fue como se creó la empresa gubernamental Ferrocarriles de Guatemala (FEGUA).

En cuanto al Conflicto Armado Interno que se dió en Guatemala, inicialmente las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) arengaron a la población para que votara por Méndez Montenegro, pero el Ejército de Guatemala no le permitieron ningún margen de acción, y las FAR recrudecieron sus actos de violencia. De hecho, durante su gobierno la violencia política se incrementó. (Dos años después de la toma de posesión, el Clemente Marroquín Rojas hizo público que el presidente había pactado previamente con el ejército, quien lo conminó a que le dejara mano libre para aplicar su estrategia contrainsurgente a cambio de dejarlo gobernar). Ante esta situación, la población rural que originalmente creía que los guerrilleros iban a regresar a la capital para tomar el poder junto con Méndez Montenegro, se dió cuenta que debían esperar y que iba a haber una guerra prolongada, por lo que se desencantaron del movimiento guerrillero, sintiéndose engañados.

Para 1968 se habían producido más de dos mil asesinatos en el país producto del enfrentamiento entre la guerrilla izquierdista y los comandos de extrema derecha. Y hubo varios hechos de alto impacto. Por ejemplo, un hecho que conmovió a la sociedad guatemalteca fue el secuestro, tortura y asesinato de la ex-miss Guatemala de 1958, Rogelia Cruz Martínez, quien se había unido a la guerrilla después de las jornadas estudiantiles de 1962 en contra del gobierno de Miguel Ydígoras Fuentes. Fue raptada en diciembre de 1967 por las fuerzas de derecha, y encontrada muerta el 11 de enero de 1968 cerca de un puente en las proximidades de Escuintla, con terribles señales de tortura. Los guerrilleros, por su parte, vengaron su muerte atacando a un grupo de personal militar de los EE.UU. Y la situación no quedó allí. En agosto de 1968, la Fuerzas Armadas Rebeldes asesinaron al embajador de Estados Unidos en Guatemala John Gordon Mein, quien había dado el pésame a las familias de los militares estadounidenses asesinados por la guerrilla; y como represalia, el Ejército de Guatemala asesinó a varios dirigentes de las FAR.

Otro hecho siginificativo fue que el 27 de febrero de 1970 fue secuestrado Alberto Fuentes Mohr, ex-ministro de Hacienda y Crédito Público, quien había asumido la cancillería tras la repentina muerte de Emilio Arenales Catalán, y el 6 de marzo secuestraron a Sean Holly, agregado laboral de la embajada estadounidense. Ambos fueron secuestrados por las FAR, y fueron liberadas luego de que el Gobierno accediera a las exigencias planteadas por los guerrilleros, consistentes en la liberación de militantes de la organización. Posteriormente, el 31 de marzo de 1970, en la avenida de las Américas de la ciudad de Guatemala fue secuestrado por miembros de las FAR el embajador alemán Karl von Spreti; cuando las exigencias de los guerrilleros no se cumplieron, el 5 de abril por la noche la policía descubrió el cadáver del embajador en las cercanías de San Pedro Ayampuc. (Durante el gobierno de Méndez Montenegro ocurrió la muerte del comandante guerrilero Turcios Lima y hubo una fuerte ofensiva contrainsurgente, que provocó la casi derrota total de los grupos guerrilleros, quien dieron estos golpes para tratar de mostrar que aún tenían presencia).

Tras pasar a la vida privada luego de entregar el poder a su antiguo ministro de la defensa, general Carlos Arana Osorio, Méndez Montenegro falleció el 31 de octubre de 1996 en la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


30 de octubre de 1958: Mario Méndez Montenegro expulsa a izquierdistas radicales del Partido Revolucionario

30octubre1958
El Palacio de Correos en la época en que se formó el Partido Revolucionario.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la contrarrevolución del Movimiento de Liberación Nacional que dirigió la CIA a través de la Operación PBSUCCESS, Guatemala vivió una relativa tranquilidad con el gobierno liberacionista del coronel Carlos Castilla Armas, hasta que éste fue asesinado el 26 de julio de 1957. A éste le siguieron una serie de triunviratos y gobiernos militares hasta que finalmente fue electo el general Miguel Ydígoras Fuentes en marzo de 1958, quien se postuló con la promesa de una política anticomunista y un retorno al estilo del gobierno del general Jorge Ubico (de quien había sido Jefe Político).

Si bien el gobierno liberacionista fue efímero, sus efectos fueron trascendentales para la vida y la economía del país, supresimiento o paralizando muchas de las medidas revolucionarias. En especial en el aspecto económico, se modificaron las leyes y la constitución para favorecer nuevamente a los grupos criollos locales y a la inversión extranjera en el país, especialmente los de los Estados Unidos.

Para dar una impresión de apertura democrática, el gobierno de Ydígoras permitió la formación del Partido Revolucionario, dirigido por Manuel Méndez Montenegro, quien fuera alcalde de la Ciudad de Guatemala de 1944 a 1948. El nuevo partido estaba compuesto en su mayoría por miembros de los sectores que habían actuado activamente durante la Década revolucionaria 1944-1954. Méndez Montenegro, uno de los más destacados directivos universitarios de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos, había tenido una destacada participación durante las jornadas de junio de 1944 contra el gobierno del general Ubico, e incluso fue uno de los firmantes de la carta de los 311 que le hicieron llegar al presidente poco antes de su renuncia.

Por supuesto, en la primera oportunidad electoral en que se presentó en este agitado período político, entre agosto de 1957 y febrero de 1958, el Partido Revolucionario no pudo inscribirse legalmente y de postular candidato a la Presidencia de la República. Ante esto, Méndez Montenegro expulsó a los izquierdistas más radicales de su partido el 30 de octubre de 1958, entre ellos a los abogados Alfonso Bauer Paiz, Julio Gómez Padilla y Francisco Villagrán Kramer, quien luego sería el vice-presidente del gobierno del general Fernando Romeo Lucas García. Claro que esto también obedeció a que Méndez Montenegro no no deseaba en el seno de su organización a personas que le discutieran su hegemonía en el partido.

Con el correr de los años, Méndez Montenegro y el PR terminaron apartados de los gobiernos revolucionarios de Juan José Arévalo y de Jacobo Arbenz, adoptando una actitud anticomunista (tal y como este término se entiende en Guatemala), aunque no tan radical como los grupos de la extrema derecha. Eso sí, coincidía con ellos pretendiendo que la Revolución se mediatizara alejándose de sus postulados sociales, para quedar sólo en cambios inócuos o de forma, como había ocurrido a lo largo de Latinoamérica en el transcurso del siglo XX en otros movimientos políticos similares.

Finalmente, luego del golpe de estado que derrocó al general Ydígoras Fuentes en 1963, el Partido Revolucionario pudo participar en las elecciones presidenciales de 1965, postulando a Mario Méndez Montenegro como candidato presidencial, pero el sueño presidencial quedó truncado para el fundador de la organización cuando murió de un balazo en octubre de 1965. Su muerte, al igual que la de muchas figuras políticas de su época, quedó sumida en el misterio pues no se ha esclarecido si fue asesinado o si se suicidó. En su lugar fue su hermano, el licenciado Julio César Méndez Montenegro quien se presentó a las elecciones y resultó electo para el período 1966-1970.

El gobierno de Julio César Méndez Montenegro fue una muestra de cómo el Partido Revolucionario se había alejado completamente de los lineamientos de los gobiernos de Arévalo y de Arbenz y es recordado como otro más de los gobiernos militares que gobernaron el país de 1954 a 1985, dada la enorme influencia que tuvo el ejército sobre el gobernante a quien se recuerda más por su alcoholism que por sus obras.


BIBLIOGRAFIA:


29 de octubre de 1824: la Asamblea Constituyente prohibe la publicación de pastorales y edictos eclesiásticos sin la aprobación del gobierno civil

29octubre1824
El desaparecido Calvario de la Nueva Guatemala de La Asunción.  Era una de las numerosas parroquias que había en la ciudad dada la influencia de la Iglesia Católica.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Al igual que como estaba ocurriendo en España con el régimen de Fernando VII y en el resto de las naciones americanas, los criollos liberales centroamericanos estaban tratando por todos los medios de restringir los privilegios del clero, que hasta ese momento era el ente más poderoso de la sociedad.  Tras la separación de Centroamérica del efímero Primer Imperio Mexicano, la fuerza de los liberales se hizo sentir en la Asamblea Constituyente que convocó Vicente Filísola antes de regresar a México en 1823.

La Asamblea llamó a la región Provincias Unidas del Centro de América en lo que se promulgaba la constitución con el nombre definitivo, y emitió varios decretos intentando limitar el poder del clero, entre ellos el siguiente:

DECRETO DEL CONGRESO CONSTITUYENTE DE 29 DE OCTUBRE DE 1824

Prohibiendo la publicación de pastorales o edictos, sin el pase del gobierno civil

  1. No podrán expedirse ni circularse las pastorales, edictos y cualesquiera otras circulares del gobierno eclesiástico, sin que hayan obtenido el pase del jefe del estado; que deberá darlo ó negarlo en los mismos casos en que por las leyes vigentes debia darse dicho pase, ó mandarse retener, las bulas pontificias.
  2. Para dar ó negar el pase procederá el jefe con consulta del consejo representativo; y mientras éste no se halle instalado, con la del congreso.

Los criollos aristócratas y los religiosos fueron pacientes con estas medidas, hasta que llegó el momento en que sus intereses económicos fueron afectados cuando se restringió la edad para ingresar a los conventos y monasterios. En ese momento, se alzaron contra el gobierno de Juan Barrundia, sustituyéndolo por Mariano de Aycinena, el líder de esa familia aristocrática, y aliándose con el presidente Manuel José Arce, quien había sido liberal hasta entonces.

Estas pugnas por los aspectos religiosos y la injerencia de la Iglesia en los asuntos de estado se prolongó durante todo el siglo XIX y parte del XX, al punto que los religiosos regulares fueron expulsados del país en 1829, y luego nuevamente en 1871 y 1872. Igual suerte corrieron los arzobispos (líderes del clero secular) quienes fueron expulsados junto con las órdenes regulares en las fechas indicadas, y también en 1887 y 1922.

La Iglesia recuperó parte de su antigua prosperidad y privilegios en Guatemala hasta que el arzobispo Mariano Rossell y Arellano se alió con los Estados Unidos para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954.  Pero poco después, ocurrió un cisma entre los religiosos y las élites económicas cuando el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín de 1968 promulgaron la “Teología de la Liberación” que considera que el Evangelio exige la opción preferencial por los pobres y recurre a las ciencias humanas y sociales lograrlo. Esta nueva orientación social de la Iglesia no fue bien vista por sus antiguos aliados, que abrazaron los cultos protestantes o los movimientos más radicales de la Iglesia Católica, específicamente el Opus Dei.


BIBLIOGRAFIA:


28 de octubre de 1929: cae la Bolsa de Valores de Nueva York, arrastrando consigo a la economía mundial a la Gran Depresión

28octubre1929
El Palacio Nacional en construcción en 1943.  Al igual que en Alemania e Italia, el gobierno del general Jorge Ubico realizó obras monumentales como ésta (que daban trabajo a muchas personas) como parte de su plan para contrarrestar los efectos de la Gran Depresión. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La más devastadora caída del mercado de valores en la historia de la Bolsa en Estados Unidos ocurrió en la última semana de octubre de 1929, y dió lugar a la Crisis de 1929 también conocida como “La Gran Depresión”. La caída de la Bolsa se produce en tres fechas:

  • Jueves Negro: 24 de octubre. Se produce una aparatosa caída inicial.
  • Lunes Negro: el 28 de octubre el deterioro se aceleró a niveles catastróficos.
  • Martes Negro: el 29 de octubre cundió el pánico y se empezaron a notar consecuencias sin precedentes en la economía, pues cien mil trabajadores estadounidenses perdieron su trabajo en esos tres días.

La crisis afectó severamente la economía de los Estados Unidos, y el presidente Hoover no fue reelecto, siendo sustituido por Franklin D. Roosevelt quien impulsó políticas llamadas “New Deal” como el Seguro Social, plan de prestaciones y fortalecimiento de sindicatos para recuperar la economía del país. Pero los problemas económicos no se quedaron solamente en los EEUU; los socios comerciales se vieron severamente afectados, especialmente los de América Latina.

Los países americanos eran en ese momento un mercado abierto exportador de materias primas y totalmente dependiente de las importaciones de productos elaborados. Y fueron los más afectados en el mundo por la Gran Depresión, debido a la brusca caída del precio de sus productos, que tenían su principal mercado en Estados Unidos. Así, el café brasileño y centroamericano, el azúcar cubano, el algodón peruano, el petróleo y los cereales venezolanos, el cacao ecuatoriano y el salitre chileno fueron especialmente castigados en el nuevo escenario económico.

En la región de América Latina la crisis resultó en la movilización de enormes masas empobrecidas, que abandonaron los centros de producción de materias primas exportables en el campo (donde ya vivían en condiciones difíciles), para buscar algún precario medio de vida en la periferia de las grandes ciudades, constituyendo precarios asentamientos de gran extensión. Esto hizo que se fortaleciera el rol estatal en la economía y el fomento oficial a la industria local.

En Guatemala, lo difícil de la situación económica derivada de la caída del precio del café provocó que el presidente general Lázaro Chacón sufriera un derrame cerebral el 12 diciembre de 1930, y que fuera sustituido por el licenciado Baudilio Palma, quien a su vez fue derrocado pocos días después por un golpe de estado dirigido por Manuel María Orellana. Como el embajador de los EEUU y la United Fruit Company no aprobaron este cambio de gobierno, Orellana tuvo que renunciar y entregó el poder a José María Reina Andrade, quien convocó a elecciones en donde resultó unámimamente electo el general Jorge Ubico, quien tomó posesión el 14 de febrero de 1931.

Ya en la presidencia, el general Jorge Ubico emitió los decretos de la “Ley de Vagancia” y de la “Ley de Vialidad para forzar a los campesinos emprobrecidos a trabajar en las fincas cafetaleras y en la construcción de caminos para contrarrestar estas tendencias de centralización en la Ciudad de Guatemala.  También otorgó una generosa concesión en Tiquisate a la United Fruit Company para que ésta contratara la mano de obra que se estaba desplazando de las fincas y mantuviera a los empleados contentos con salarios competitivos, que la UFCO recuperaba mediante el ingenioso sistemas de colocar comisariatos dentro de sus instalaciones para que sus trabajadores gastaran en ellos todo su salario.

Adicionalmente, para salir de la crisis la mayoría de país utilizaron inicialmente un liberalismo económico clásico, y que consistió en adoptar varias medidas drásticas:

  • Reducción del gasto público: en Guatemala, el gobierno del general Ubico eliminó numerosos municipios y los convirtió en aldeas adscritas a otros para ahorrar en gastos administrativos
  • Restricción de los créditos: el gobierno del general Ubico centralizó la banca y formó el primer Banco Nacional de Guatemala.
  • Disminución de los gastos sociales y salarios: Ubico tomó fuertes medidas de reducción del gasto social, eliminando becas para estudiantes en el extranjero y numerosas prestaciones, además de cerrar programas de extensión universitaria como la Universidad Popular. En cuanto a los salarios, se impuso que los empleados públicos iban a recibir únicamente la mitad de su salario original.
  • Disminución de las importaciones

En la mayoría de países estas políticas liberales fracasaron y generaron aún más paro y recesión, pero en Guatemala funcionaron y la economía se estabilizó dada la fuerte personalidad y estilo tiránico de gobierno del presidente, muy similar a los gobiernos fascistas de Adolfo Hitler en Alemania y de Benito Mussolini en Italia.  Por cierto, que estos dictadores europeos recuperaron la economía de sus países y los convirtieron en potencias mundiales mediante la intervención y control autoritario de la economía, construcción de obras públicas, fomento de la industria militar, autosuficiencia agraria e industrial y centralización empresarial.  En Guatemala, Ubico no disponía de industria militar ni de autosuficiencia industral, pero sí logró centralizar la economía, impulsar la agricultura y construir grandes obras públicas para crear empleos, aunque éstos estuvieran mal remunerados.  (Ejemplo de estas obras son el Palacio Nacional, el Palacio de Correos, el Palacio de la Policía, y la remodelación del Parque Central, entre otros).

Por su parte, en los Estados Unidos, donde los trabajadores no aceptaban tan fácilmente condiciones como las arriba mencionadas, el gobierno del presidente Roosevelt impulsó el New Deal para mejorar la economía, pero no fue si no hasta que se produjo el rearme del país para la Segunda Guerra Mundial que la Unión Americana se repuso.


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26 de octubre de 1855: la Gaceta de Guatemala celebra el primer aniversario de la presidencia vitalicia del general Rafael Carrera

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Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala vista desde la Catedral en 1860.  A la derecha está el edificio del Ayuntamiento, que en la actualidad ocupa el Palacio Nacional. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La vida en Guatemala se tornó sumamente tranquila luego de que el general Rafael Carrera fuera nombrado presidente vitalicio.  Atrás quedaron las constantes amenazas de invasiones, los levantamientos de forajidos en los caminos y los crímenes políticos.  Para que el lector se de una idea, reproducimos el artículo que la Gaceta de Guaetmala publicó el 26 de octubre de 1855, periódico oficial del régimen conservador, en el que relata las celebraciones del natalicio del presidente y el primer aniversario de que fuera nombrado presidente vitalicio:

En virtud de disposiciones dadas con anticipación, para que se celebrasen en esta Capital el aniversario de la declaratoria del 21 de Octubre de 1854 y el cumpleaños de S. E. el Presidente, tuvieran lugar ambas festividades en los días domingo y miércoles de esta semana. Dispuesta una revista de las tropas de la guarnición para el 21, formaron estas en la plaza mayor, á las doce de la mañana, en número de mil hombres. 

(Nota de HoyHistoriaGT: nótese que el Ejército de Guatemala ya existía, lo que contradice la versión de que fue creado por J. Rufino Barrios y Miguel García Granados el 30 de junio de 1871).

La decencia de los uniformes, las músicas de los cuerpos, la artilleria montada etc, da-
ban un hermoso aspecto á la parada. Poco después de las doce, el Presidente atravesó la plaza en coche y seguido de todos los jefes y oficiales de su estado niavor, á caballo, y se dirigió por la calle real al Castillo de San José, hacia donde marcharon inmediatamente las tropas, que formaron frente al fuerte y desfilaron delante del Presidente, á quien acompañaban el Sr. Ministro de la guerra y el Sr. Mayor Gral. Bolaños. Hacia las dos de la tarde, S. E. regresó á su casa y las tropas pasaron al edificio del Ayuntamiento, donde se les habia preparado de almorzar. En el salón principal estaba también dispuesto un abundante almuerzo para los gefes y oficiales, que concurrieron, en efecto, con el Sr. Ministro de la guerra, el Sr. Mayor Gral., el Sr. Corregidor y algunos individuos de la Municipalidad.

(Nota de HoyHistoriaGT: el edificio del Ayuntamiento al que se refieren en este artículo es la antigua municipalidad que se encontraba en donde ahora se encuentra el Palacio Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala).

Por la noche el mal tiempo impidió las iluminaciones del Palacio y casas consistoriales;  pero habiendo cesado la lluvia hacia las diez, salieron del Ayuntamiento el Sr. Corregidor y la Municipalidad, con una gran serenata y se dirijieron á casa de S. E. el Presidente, donde se cantaron algunos himnos dispuestos para la función. Después pasaron á las casas de los SS. Ministros, recorrieron algunas calles de la ciudad y se retiraron como a las tres de la mañana.

(Nota de HoyHistoriaGT: por aquella época no había sistema de alumbrado eléctrico.  Lo único de que se disponía era de un sistema de serenos que encendían faroles de cebo por las noches.)

El miércoles al amanecer se enarboló el pabellón en el Palacio y en los Castillos de San José y de Matamoros, saludándole las salvas de la artilleria de la plaza y de los fuertes. Mas tarde se enarboló también en todos los edificios públicos, haciéndose igual demostración de cortesía al jefe del Estado en las casas de los SS. representantes extranjeros, donde tremolaron durante todo el dia los colores de sus naciones respectivas.

(Nota de HoyHistoriaGT: los cuarteles de Matamoros y de San José fueron construidos por el gobierno de Carrera.  El primero estaba en el barrio de Candelaria y no tenía ninguna ventaja táctica; solamente había sido construido en el barrio en donde había nacido el presidente.  El segundo sí tenía una gran ventaja táctica, ya que se encontraba en la parte más alta de la entonces pequeña ciudad, y le permitía al ejército divisar desde lejos cualquier intento de invasión).

Desde las diez y media el Presidente comenzó á recibir las felicitaciones de los funcionarios, siendo los primeros que pasaron á cumplimentarle, el Illmo. Sr. Arzobispo, el Venerable Cabildo eclesiástico y los Prelados de las comunidades religiosas. A las doce el Corregidor y la Municipalidad de la Capital fueron á felicitar a S. E., quien recibió también bondadosamente á las Municipalidades de indígenas y ladinos de los pueblos del departamento, que ocurrieron con sus estandartes, insignias de las cofradías, etc. Poco después S. E. recibió al Consulado de Comercio, y á las doce y media, á los SS. Ministros de relaciones exteriores y gobernación, Consejo de Estado, jefes de rentas, oficiales mayores de los Ministerios y otros funcionarios. A la una el Sr. Ministro de hacienda y guerra, con el  Sr. Comandante general, auditor de guerra, jefes y oficiales de los cuerpos, fueron recibidos por S. E. Las músicas militares tocaron dianas y se disparó en la calle una multitud de cohetes dobles, obsequio de algunos de los oficiales. El Presidente continuó recibiendo las felicitaciones de la Corte de Justicia, empleados y particulares, hasta cerca de las tres de la tarde.

(HoyHistoriaGT: estas muestras de servilismo han sido siempre la norma para con los gobernantes de turno).

Ese dia comieron, en familia, con S.E. y con su esposa, algunas señoras amigas de la casa; los SS. Ministros de relaciones y de hacienda; el Sr. general Bolaños; el Sr. Corregidor del departamento; el Sr. Gral. Ignacio Garcia Granados, que habia llegado la tarde anterior de regreso de su viaje á Europa; el Oficial mayor del Ministerio de relaciones; el Secretario privado del Presidente y algunos particulares amigos de S. E. La comida comenzó á las cuatro y media y concluyó á las seis, reinando en ella la mayor cordialidad y animación.

A las siete de la noche el portal y altillo de Palacio, la portada de la Corte de justicia y la fachada de las casas consistoriales estaban iluminadas de colores, y con hachas de cera los balcones del Presidente. A las ocho se exhibieron en la plaza fuegos artificiales, y en seguida se quemó un castillito de pólvora frente á la casa de S. E. y se dispararon muchos cohetes, obsequio de uno de los jefes del ejército. La concurrencia de personas de todas clases en la plaza y en la calle del Pi’esidente era numerosísima. Por la tarde S. E. había hecho dar, por medio de los oficiaies de su estado mayor y personas de su raza, limosnas de dinero á una multitud de gentes pobres que estaban agolpadas en la calle.

El público ha visto con satisfacción esas demostraciones de afecto y de respeto hechas al ilustre jefe á quien la República debe tantos y tan imporlanies servicios. Después de la época en que el vértigo revolucionario confunió las ideas al extremo de hacer considerar al jefe de la nación con uno de tantos funcionarios, y en que apenas se le creia acreedor a algunas muestras de un respeto equívoco, es satisfactorio ver ese sentimienlo unánime de adhesión y afecto que ha sabido inspirar a la generalidad de las gentes la persona a quien el pais entero ha confiado sus destinos.

(HoyHistoriaGT: entre 1838 y 1854 se habían sucedido numerosos jefes de estado y presidentes de la República , incluyendo al mismo Carrera, pero la inestabilidad política era extrema y duraban poco en el poder).

Sabemos que en la Antigua se ha celebrado el cumpleaños de S. E. el Presidente con un hermoso baile en el salón de sesiones del Ayuntamiento; en Escuintla con el obsequio de una hermosa fuente pública y en Palín con el de un nuevo Cabildo. 


BIBLIOGRAFIA:


25 de octubre de 1709: se confirma a Fray Rodrigo de la Cruz como Prefecto General vitalicio de la Orden de Belén, fundada por el santo Hermano Pedro

25octubre1709
Antigua iglesia de Belén en la Antigua Guatemala a principios del siglo XX.  Tras los terremotos de 1773, los frailes tuvieron que vender sus antiguos monasterios para subsisitir, y por ello la iglesia era utilizada como fábrica.  Imagen de Arnold Genthe.

La orden de los betlemitas es una orden regular hospitalaria que se estableció en el Reino de Guatemala durante la época colonial, a instancias del santo Hermano Pedro de Betancour, y por el trabajo incansable de Fray Rodrigo de la Cruz (cuyo verdadero nombre era Rodrigo Arias de Maldonado, ex gobernador de Costa Rica).  Esta orden tiene la particularidad de ser tanto la primera que se estableció en tierras americanas y como de ser la útima orden regular que se aprobó.

De la Cruz nació en Marbella, Granada el 23 de diciembre de 1637, y provenía de una familia que era descendiente del duque de Alba y de los condes duques de Benavente: la de Andrés Arias Maldonado, quien fuera nombrado gobernador de Costa Rica en 1656.  Poco después de llegar a Centroamérica, Andrés Arias falleció y la gobernatura recayó en su hijo Rodrigo, quien conquistó Talamanca utilizando para ellos sesenta mil pesos de su propio peculio.

En virtud a sus victorias y a su lealtad para con la corona, el rey Carlos II lo nombró marqués de Talamanca, pero para cuando llegó la bula con su nombramiento, Rodrigo Arias había tomado los hábitos de la orden de Belén, una sencilla orden de frailes que había formado el santo hermano Pedro de Betancour.  De acuerdo al historiador eclesiástico Domingo Juarros, cuando Arias se encontraba en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1666, presenció el milagro de resurrección de una señora, hecho por el santo hermano Pedro, lo que lo horrorizó y lo llenó de veneración para con el santo.  De la impresión, Arias abrazó la vida monástica y se cambió el nombre por el de Rodrigo de la Cruz.

Tan solo cuatro meses después de su conversión falleció el hermano Pedro, y de la Cruz quedó al frente de la nueva orden, y del Hospital de Nuestra Señora de Belén.  De inmediato se dedicó a organizar correctamente la orden, formando los estatutos de la Compañía Betlemítica, consiguiendo que los aprobara el Ordinario y que nuevos hermanos tomaran los hábitos.  Posteriormente, se reunieron capitularmente y eligieron a de la Cruz como su Superior el 2 de febrero de 1668.

Ya formalmente al frente de la orden, de la Cruz continuó con la construcción del Hospital, la casa de los hermanos y la iglesia de Belén, y también fundó el beaterio de Belén para mujeres.  Posteriormente viajó a Lima, en donde fundó el instituto Betlemítico en el Hospital de Nuestra Señora del Carmen y luego fue a Madrid y a Roma para obtener la confirmación de la constitución de su orden.

Regresó a Guatemala en 1676 a poner en práctica las ordenanzas y luego fue a Lima a hacer lo mismo, aprovechando para fundar Hospitales en Cajamarca, Chachapoyas, Piura y Trujillo.  Incansable en su labor, el 10 de diciembre de 1703 fue nombrado Prefecto General de la orden hasta que la Curia Romana decidiera si aquel puesto era vitalicio; esta resolución fue confirmada el 25 de octubre de 1709, en el segundo capítulo general que se celebró en el Convento de Guatemala.

De la Cruz continuó su ardua labor al frente de la orden hasta su muerte, el 25 de septiembre de 1716, cuando tenía 79 años de edad, 50 de haber ingreso a la orden y 29 de ser su Prefecto General.  Fue sepultado en la Iglesia del Hospital de México, que él mismo había fundado.


BIBLIOGRAFIA: