9 de septiembre de 1954: humillan al ex-presidente Árbenz

Luego de 73 días de asilo en la embajada de México, el ex-presidente Jacobo Árbenz es humillado antes de salir hacia ese país

9septiembre1954
El ex-presidente Jacobo Arbenz Guzmán tuvo que desnudarse en las instalaciones del Aeropuerto Internacional La Aurora antes de partir para el exilio a México. Fue la primera de muchas humillaciones que sufrió durante el resto de su vida, todo planificado por la Operación PBHISTORY de la CIA. Imagen tomada de Pueblo e Historia de Guatemala.

Luego de haber sido derrocado el 27 de junio de 1954 por el trabajo efectivo del Departamento de Estado y del Embajador John Peurifoy,,1 -y en mucha menor medida por la Operación «PBSUCCESS» de la CIA patrocinada por la United Fruit Company-,  el coronel Jacobo Árbenz Guzmán pidió asilo político en la embajada de México, en la cual estuvo hacinado con muchos otros miembros de su gobierno y sus familiares durante 73 días, hasta el 9 de septiembre del mismo año.

El 4 de julio se había iniciado la operación PBHISTORY, la cual tenía dos objetivos: encontrar documentos que demostraran que Árbenz tenía nexos con Moscú, y destruir sistemáticamente la reputación del ex-presidente guatemalteco.El equipo de PBHISTORY estaba compuesto por doce oficiales: tres del Departamento de Estado, uno de la Agencia de Información (USIA) y ocho de la CIA. Cuatro de ellos llegaron a ciudad de Guatemala un día después. El agente de la CIA con el seudónimo de Francis T. Mylkes quedó a cargo de la operación.  Ya en Guatemala, el equipo PBHISTORY adoptó el nombre de Social Research Group (Grupo de Estudios Sociales y después de algunas desavenencias con el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas empezó a trabajar en la sede del Comité Nacional de Defensa contra el Comunismo (CNDC), definido como una agencia ejecutiva del nuevo gobierno destinada a “combatir el comunismo en el país”.3 Estos agentes de la CIA no encontraron evidencia alguna que la Unión Soviética manejaba al gobierno arbencista, y más bien se dieron cuenta de que los comunistas guatemaltecos habían trabajo por iniciativa propia.2,3 Eso sí, encontraron libros de tendencia marxista en la librería del expresidente, incluyendo tomos sobre la reforma agraria que tuvo lugar en China Comunista y una copia que tenía su esposa, María Vilanova, de la biografía del dictador comunista soviético Joseph Stalin.  Con estos documentos les bastó para elaborar un folleto para el Consejo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, en el que hicieron ver que el ex-presidente tenía tendencias pro-comunistas.2,3

Inicialmente, la operación PBHISTORY intentó que el gobierno de México rechazara el asilo de los «comunistas internacionales«, pero el gobierno de ese país no aceptó esos términos.  Ante esto, la CIA intentó que Castillo Armas los enviara a la Unión Soviética; este plan tenía dos objetivos: uno era que si los aceptaban, se confirmaba que eran comunistas internacionales, y si no los aceptaba, entonces se convertían en una excelente arma propagandística porque los Estados Unidos podían decir que «los agentes soviéticos que fallaban» eran desechados por inútiles.  Pero aquel plan tampoco le salió a la operación PBHISTORY, pues Guatemala no tenía relaciones diplomáticas con la URSS y Moscú no movió un dedo para cooperar.2

Ante esto, el gobierno por-estadounidense del coronel liberacionista Carlos Castillo Armas tenía la incomodidad de la presencia del ex-presidente y sus colaboradores en la Ciudad de Guatemala, y ordenó que dejaran salir a Árbenz del país, pero que lo humillaran públicamente antes de hacerlo.4

He aquí como se produjo la vejación del expresidente:4

Desde las primeras horas de la noche se registró un movimiento inusitado en las cercanías de la embajada mexicana, pero los elementos de tropa impusieron el orden; en el aeropuerto La Aurora se reunió gran cantidad de personas, interesadas en presenciar la salida del ex presidente.

El auto que condujo a Árbenz y señora al aeropuerto, salió de esa misión a las 22.30. Antes arrancó el auto del embajador, que salió hacia el sur, dobló la sexta calle y 4a. avenida, el auto del agregado militar, en el que iban los esposos Árbenz retrocedió hacia la 5a. calle y dobló por la 8a. avenida hacia el sur. De ese modo, las personas que aguardaban en el Parque Central su paso para gritarle no se dieron cuenta de la maniobra.

Extremadamente pálido y con el gesto severo, Árbenz arribó al aeropuerto La Aurora, en compañía de su esposa y de sus hijos, para abordar el avión que los condujo a él y a otros de sus principales colaboradores, a México, bajo la protección de la bandera de ese país.  Horas antes habían llegado al aeropuerto los coroneles Carlos Enrique Díaz, ex-jefe de las fuerzas armadas y ex-presidente; Eduardo Weymann, ex-jefe del estado mayor presidencial; José Manuel Fortuny, secretario general del comunista Partido Guatemalteco del Trabajo; Carlos Bracamonte, Francisco Morazán, Álvaro Hugo Salguero, Waldemar Barrios Klée, Eufemio Fernández, Alfonso Solórzano – algunos de ellos acompañados por sus esposas e hijos -.

Había un propósito deliberado de reunir elementos hostiles para someter al expresidente Árbenz a insultos y vejaciones.  Desde antes de las 21 horas, grandes grupos de hombres y mujeres, entre las que había desde damas de la alta sociedad hasta vendedoras del mercado, llegaron al aeropuerto para expresar su repudio al ex-presidente.  Cuando el derrocado gobernante llegó al aeropuerto, empleados de la aduana y miembros del ejército de liberación procedieron a hacer un registro minucioso de Árbenz, obligándolo a desnudarse, y dejando que los fotógrafos se encargaran de documentar la operación.  Ni el embajador mexicano ni su eposa se escaparon del agresivo ataque de la multitud, saliendo magullados y golpeados.5

La prensa guatemalteca, ya controlada por la operación PBHISTORY describió falazmente que Árbenz se había «marchado sombrío y con soberbia, mientras su esposa, María Vilanova, estaba más entera«.  De acuerdo a «El Imparcial«, Árbenz se había comportado teatralmente y desentonó ante su público cuando se negó a decir una sola palabra.  Además, relataron que el ex-presidente llegó en un «deslucido vehículo al aeropuerto y apenas ingresó al mismo se escucharon gruesas palabras de indignación«, y que estaba «terriblemente pálido y a duras penas lograba ocultar su temor, caminando como un autómata«.  Cuando lo obligaron a desnudarse, daba la impresión de que se estaba quitando sus ropas de mármol una estatua fría.  Además, no dejaron de reportar que Fortuny se había ido con él, diciendo que partía con el «comunista número uno de Guatemala, su amigo inseparable y como siempre, compañero de viaje de Árbenz«.  Tal y como recomendaba la Operación PBHISTORY, había que utilizar la costumbre que tenían de viajar juntos para reforzar la historia de la íntima relación entre los dos.6

Árbenz abordó el avión a las 23 horas en punto. El minucioso registro de su esposa duró 45 minutos. El avión despegó finalmente del aeropuerto a las 23 horas y 50 minutos, y fue recibido fríamente en México, con reportes de prensa ya controlados por la operación PBHISTORY, que indicaban que había llegado sombrío y con una palidez cadavérica a la capital mexicana.6

La operación PBHISTORY continuó durante todo el exilio del ex-gobernante: una buena parte de los artículos, columnas o editoriales publicados en la época no eran concebidos de forma independiente, sino que seguían las sugerencias propagandísticas de la CIA, preocupada en mostrar a Árbenz como un dictador rojo, malversador de fondos, bebedor, drogadicto, depresivo y cobarde.  El mismo Carlos Manuel Pellecer, amigo y correligionario de Árbenz , que lo acompañó en el exilio, era un agente de la CIA, con el criptónimo  «LINLUCK«, algo que se hizo público por Phillip Agee – un ex-agente de esa agencia de servicio secreto – en 1975.7  

En cuanto al resultado de la Operación PBSUCCESS, en agosto de 1954 el presidente estadounidense Eisenhower pidió que la CIA le hiciera un reporte de lo ocurrido. Al final del reporte el presidente estadounidense -quien había sido el general que triunfó para los aliados en el frente occidente tras el Día-D en la Segunda Guerra Mundial- preguntó cuántos hombres había perdido el Movimiento de Liberación Nacional y quedó sorprendido que le dijeron que solamente uno. Y es que la súbita renuncia del presidente Árbenz, resultado de la fuerte presión del Departamento de Estado dirigido por John Foster Dulles, sirvió sobremanera a la CIA, que pudo así ocultar que si el ejército guatemalteco hubiera actuado como le correspondía en Chiquimula, habría acabado fácilmente con los mercenarios que entraron con Castillo Armas, además de todos los problemas que tenía la operación: falta de un plan B en caso de la casi segura derrota del inútil ejército liberacionista, y la falta de entendimiento de las motivaciones del ejército guatemalteco y del Partido Guatemalteco del Trabajo.8


NOTAS:

    • Philip Agee escribió: «Pellecer, Carlos Manuel. Agente de infiltración de la CIA en el partido comunista de Guatemala (PGT) y en los movimientos comunistas y sus relacionados en la Ciudad de México.  Despué de trabajar para la CIA, se supo que había roto con el comunismo. Criptónimo LINLUCK».9

BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullater, Nick (1994). The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency. p. 81.
  2. Cal, José (2015) Los libros que la CIA quemó en Guatemala“. El Faro Académico.
  3. Cullater, The United States and Guatemala. p. 82.
  4. Ibid., p. 84
  5. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 136.
  6. El Imparcial (10 de septiembre de 1954). Árbenz  se fue sombrío. Guatemala: El Imparcial.
  7. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 158.
  8. Cullater, The United States and Guatemala. 1952-1954. p. 85
  9. Agee, Philip (1987). La CIA por dentro. Buenos Aires: Sudamericana. p. 475.

11 de octubre de 1954: Uruguay recibe a diez exiliados guatemaltecos

Uruguay recibe cordialmente a diez exiliados guatemaltecos que se habían asilado en su embajada tras la caída del presidente Jacobo Arbenz el 27 de junio.

11octubre1954
Toma de posesión del Dr. Juan José Arévalo Bermejo, el 15 de marzo de 1945. En la fotografía, recibe el abrazo de felicitación del entonces capitán Jacobo Arbenz Guzmán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el éxito del Departamento de Estado de los Estados Unidos, con la ayuda de la Operación PBSUCCESS patrocinada por la United Fruit Company y usando como pantalla al Movimiento de Liberación Nacional, los principales funcionarios gubernamentales y simpatizantes del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán tuvieron que solicitar asilo político en diferentes embajadas para intentar evitar la cárcel o el linchamiento por parte de las fuerzas contrarrevolucionarias. Desde la radio clandestina, los anticomunistas ya habían amenazado con fuertes represalias a todo aquel que hubiese colaborado con el gobierno revolucionario, al que tachaban de «títere de Moscú«, por lo que la situación de Guatemala se convirtió en un “asilo político en masa”.1

Naturalmente, fueron las embajadas de los países limítrofes con Guatemala (especialmente México) las preferidas por los asilados, pero la capacidad de las mismas era limitada y por ello las representaciones de países más alejados también recibieron a los perseguidos políticos. Chile, Ecuador, Brasil, Argentina y Uruguay, también recibieron a numerosos guatemaltecos que pretendían huir del país.  Inicialmente Argentina y Brasil ofrecían mejores posibilidades de desarrollo que Uruguay. En el caso de Brasil, este país inicialmente hasta trasladó en un avión militar a los guatemaltecos asilados en la sede uruguaya (abaratando los costos y facilitándole a su vecino cumplir los acuerdos internacionales) de allí en adelante ya no tuvo una actitud cordial para con los guatemaltecos exiliados; este cambio en actitud se debió a que a finales de agosto de 1954 se suicidó el presidente de Brasil, Getulio Vargas, y el Departamento de Estado (dirigido por el accionista de la United Fruit Company John Foster Dulles) presionó con insistencia a los países de la región buscando que se cumpliera la resolución anticomunista aprobaba en Caracas en 1952. En cuanto a la Argentina, el gobierno del general Juan Domingo Perón sintió la presión de los Estados Unidos para que emprendiera acciones contra el comunismo y llegó al extremo de evitar que el ex-embajador del gobierno arbencista impartiera conferencias públicas.1

Ante esta situación, Montevideo, la capital uruguaya, se transformó en un refugio seguro y cordial para desterrados guatemaltecos. Además de respetar una tradición firme sobre el tema, el gobierno de ese entonces era ampliamente favorable hacia los regímenes revolucionarios del Dr. Juan José Arévalo y de coronel Jacobo Arbenz, además de condenar el intervencionismo norteamericano, aunque sin dejar de lado una evidente prudencia dirigida a no enemistarse con Estados Unidos en un momento en que había tensión con el gobierno argentino.1

Y es que la presencia del embajador itinerante Juan José Arévalo en Montevideo los días previos a la invasión de Castillo Armas (que movilizó a una importante cantidad de público) y la excelente imagen que dejara Manuel Galich contribuyeron significativamente para que Uruguay recibiera cordialmente a los exiliados. Las muestras de simpatía fueron varias y provenían de un amplio espectro que abarcaba a los sectores mayoritarios de los partidos tradicionales del país (no solamente el Nacional, sino que también el Colorado, entonces en el gobierno), además de los partidos de izquierda y los minoritarios. La Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) nombró una delegación para esperar a los exiliados en el aerouerto y el influyente semanario «Marcha» y la revista del Partido Socialista les dieron la bienvenida y exhortaron a sus lectores a participar en la ayuda a los exiliados haciendo entrega de donaciones. Por su parte, los comunistas locales, además de publicar notas, le ofrecieron a uno de los emigrados, Miguel Ángel Vázquez que se encargara de las informaciones internacionales.1

El 11 de octubre de 1954, el Directorio del Partido Nacional en pleno recibió en su sede a la maestra Consuelo Pereira de Vázquez, esposa de Miguel Ángel Vásquez, quien tras una breve presentación por parte de uno de los senadores del partidio, ofreció una apasionada conferencia defendiendo los logros de la revolución guatemalteca, y denunciando al imperialismo estadounidense y a la compañía frutera como instigadores del golpe contra Arbenz. Y el el Comité Ejecutivo de la Unión General de Trabajadores de Uruguay exigió al gobierno que declarara «indeseable» al embajador guatemalteco Virgilio Rodríguez Beteta, por ser un «representante genuino de la United Fruit Company y del gobierno de facto de Carlos Castillo Armas en Guatemala«.2

Ahora bien, aquellas gratitudes públicas contrastaban con una celosa y discreta vigilancia del Servicio de Inteligencia y Enlace (SIE) de la Policía de Montevideo, la cual trabajaba para la CIA y por ello contaba hasta con una carpeta con las fotografías originales, firmas y huellas dactilares de los emigrados guatemaltecos, las que fueron tomadas cuando llegaron a Uruguay. El SIE había sido informado de los antecedentes políticos de los recién llegados por comunicación del Comité Nacional de Defensa Contra el Comunismo, un organismo de inteligencia creado en Guatemala por la CIA tras el derrocamiento de Arbenz y que se manejaba en sus menesteres con fondos confidenciales ejecutivos dependiendo directamente del Presidente, lo cual era parte de la Operación PBHISTORY, destinada a destruir la imagen de Arbenz y sus colaboradores.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. García Ferreira (s.f.) José Manuel Fortuny: un comunista clandestino en Montevideo, 1958. Departamento de Historia Americana, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
  2. Cullather, Nick (1999). Secret History: The CIA’s Classified Account of Its Operations in i, 1952–1954. Palo Alto, California, US: Stanford University Press. ISBN 978-0-8047-3311-3

18 de septiembre de 1955: primera transmisión oficial por televisión

Se realiza la primera transmisión oficial por televisión en Guatemala

18septiembre1955
Aparato de televisión utilizado en 1955. Unidades similares a éste fueron usados en Guatemala para ver la primera transmisión oficial de televisión. En el recuadro: el cantante mexicano Pedro Vargas, quien apareció cantando el «Padre Nuestro» en la primera transmisión guatemalteca. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Para los guatemaltecos nacidos después del añ0 2000, acostumbrados a teléfonos digitales, televisores de pantalla plana y toda una gama de diferentes aparatos que permiten ver imágenes en movimiento en alta definición resulta difícil imagina una época en la que no existía nada de eso y las noticias y principales eventos eran comunicados por la prensa escrita y la radio.  Esto dejaba a un enorme sector de la población excluída ya que muy pocos sabían leer y escribir, y solamente una parte de la población tenía los recursos económicos suficientes para adquirir un aparato de radio.

Tras el éxito del la estrategia del Departamento de Estado de los Estados Unidos, y en menor grado, el de la Operación PBSUCCESS dirigida por la Central de Inteligencia Americana y patrocinada por la United Fruit Company, para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954, el gobierno guatemalteco tuvo un fuerte apoyo logístico del gobierno estadounidense del general Dwight Eisenhower, lo que permitió que la tecnología de la televisión llegara al país.

El primer canal de televisión que funcionó en Guatemala fue el Canal 8, que era del gobierno liberacionista del coronel Carlos Castillo Armas.  Las pruebas de transmisión se hicieron el 16 de septiembre de 1955, con horarios de 11:00 a 15:00 horas y de 18:00 a 22:00 horas, presentando música de marimba, bailes tradicionales y entrevistas. La primera transmisión oficial en Guatemala se realizó el 18 de septiembre de 1955 con la imagen del cantante mexicano Pedro Vargas, muy popular en esa época, cantando el Padre Nuestro.  En ese entonces, solamente había cerca de cuarenta receptores en todo el país, todos ellos ubicados en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, que era todo lo que podía cubrir aquella primera transmisión dada su escasa potencia.

Por supuesto, en un principio la cobertura era mínima pero poco a poco se fue expandiendo con el advenimiento de canales comerciales, como el Canal 3, Canal 7, Canal 11 y Canal 13.  Para la década de 1970 la cobertura televisiva era mucho mayor, con antenas de transmisión ubicadas en el Cerro Alux y repetidoras en el área rural y a mediados de la década de 1980 se introdujo el servicio de televisión por cable desde antenas parabólicas, lo que le permitió a una parte de la población ver programación de otros países, principalmente de los Estados Unidos.

A finales de esa década, coincidiendo con el auge del servicio por cable y el inicio de los gobiernos de la llamada época democrática, todos los canales nacionales fueron adquiridos por el empresario mexicano Angel Remigio González, lo cual fue hecho público por el noticiero independiente «7 Días» que se transmitía en el Canal 7, uno de los canales adquiridos por González.  Sin embargo, González creó su propio noticiero en el mismo canal, «Notisiete«, con los presentadores Luis Pellecer y Maritza Ruiz y ahogó económica y logísticamente al noticiero 7 Días de tal modo, que éste tuvo que cesar operaciones.

La importancia de la televisión ha disminuido con la llegada del Internet y los teléfonos inteligentes, que permiten al usuario ver la información que necesita en el momento que así lo desea, aunque se mantiene todavía como uno de los principales medios de comunicación masiva.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Guatemala.com (s.f.) Así fue la primera transmisión oficial de televisión en Gutaemala. Guatemala.com.

23 de julio de 1954: inicia la operación PBHISTORY

El secretario de Estado de los EEUU, John Foster Dulles, da luz verde a la operación PBHISTORY para crear documentación sobre los supuestos lazos entre Árbenz y el gobierno de Moscú

El embajador de los Estados Unidos John Peurifoy en Tailandia, poco después de haber derrocado al gobierno de Arbenz y poco antes de morir en un accidente automovilístico. En el recuadro: los esposos Arbenz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación el artículo de José Cal «Los libros que la CIA quemó en Guatemala«, publicado en el El Faro Académico en 2015:

Tras la renuncia del coronel Jacobo Árbenz Guzmán la presidencia de Guatemala el 27 de junio de 1954, se dió por concluida la operación PBSUCCESS, impulsada por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA). Frank Wisner, jefe de la nueva dirección de planes de la agencia instruía a sus colaboradores para desmantelar la infraestructura de esta operación sacando del país a los “cirujanos” (agentes) y “enfermeras” (diplomáticos) que habían trabajado en ella meses atrás.

No obstante, el trabajo de la agencia para él y sus jefes no había terminado. De la guerra fría política y militar, se pasó a la guerra fría cultural: esa guerra de ideas en la que los agentes estadounidenses justificaban sus acciones a partir de la amenaza que significaba para el mundo libre la estrategia soviética de penetración y expansión del comunismo en América Latina. Sus planteamientos sostenían que la enorme cantidad de propaganda, documentos y libros que no habían podido destruir los seguidores de Árbenz, debía ser registrada y analizada para entender las relaciones de los comunistas guatemaltecos con Moscú. Desde el 4 de julio, dos agentes de la agencia y dos agentes de la Oficina de Investigaciones en Inteligencia del departamento de estado (OIR) recopilan y registran la documentación. Casi tres semanas después, el 23 de julio de 1954, el secretario de Estado John Foster Dulles envía un telegrama al embajador John Peurifoy en el que le solicita seleccionar documentación que pueda ser utilizada apropiadamente para reconstruir el patrón de la influencia comunista en Guatemala, y recopilar datos biográficos esenciales de inteligencia, iniciando así la operación PBHISTORY.

Anticipando el fracaso de sus propios objetivos, la agencia indicaba en sus primeros reportes que los documentos “especialmente sensibles” para demostrar las relaciones de los comunistas guatemaltecos con Moscú habían sido destruidos. Pese a esta “decepción”, los reportes consignan la elaboración de más de 150,000 registros sin contar con la documentación gubernamental. Sobre este inventario preliminar se presentó un informe en Washington, el 20 de julio, y se elaboró un dossier con documentación de interés para el presidente Eisenhower. El 4 de agosto, después de diversas reuniones, la inteligencia estadounidense estructuró el nuevo equipo de PBHISTORY compuesto por doce oficiales: tres del Departamento de Estado, uno de la Agencia de Información (USIA) y ocho de la CIA. Cuatro de ellos llegaron a ciudad de Guatemala un día después. El agente de la CIA con el seudónimo de Francis T. Mylkes quedó a cargo de la operación.

Ya en Guatemala, el equipo PBHISTORY adoptó el nombre de Social Research Group (Grupo de Estudios Sociales). Después de algunas desavenencias con el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas empezó a desarrollar sus operaciones en la sede del Comité Nacional de Defensa contra el Comunismo (CNDC), definido como una agencia ejecutiva del nuevo gobierno destinada a “combatir el comunismo en el país”. Los miembros del equipo PBHISTORY instruyeron a los miembros del CNDC para desarrollar el trabajo de búsqueda, clasificación y registro de propaganda, libros y documentos “comunistas” que posteriormente serían enviados a Washington. Los sumarios de la documentación desclasificada anotan que para el 28 de septiembre de 1954, el equipo PBHISTORY había recolectado aproximadamente 500 mil documentos, de los que 2 mil 95 fueron fotografiados, 50 mil microfilmados y 750 fotografías utilizadas con fines propagandísticos en el exterior.

El CNDC también se constituyó en el primer proyecto de organización del sistema de inteligencia guatemalteco bajo control de la agencia, tal y como lo muestra el informe enviado por el equipo PBHISTORY a John Foster Dulles el 19 de febrero de 1955. Desde el arribo de los agentes estadounidenses también se convirtió en un organismo de persecución política sobre toda persona sospechosa de simpatizar con el comunismo. Esta persecución se emprendió no solamente contra activistas, sino también contra profesores universitarios y sus libros.

El Imparcial, en su edición vespertina del 4 de diciembre de 1954, da cuenta de lo mencionado por el profesor Cazali en su extensa nota titulada: ¿Una purga de libros? En ella se habla de la resonancia que tuvieron en los periódicos Prensa Libre y Diario de Centroamérica las actividades del CNDC y el Ministerio de Educación Pública, instituciones que formaron una comisión encargada de recoger en las bibliotecas públicas y otros establecimientos los libros que por sus tendencias e ideología se consideraban “peligrosos” y debían ser retirados de circulación. Este hecho sorprendente esboza los criterios establecidos por esta comisión para identificar la filiación comunista de las obras y, al mismo tiempo, ofrece evidencias sobre cómo el intenso debate periodístico se convirtió en una de las primeras acciones de divulgación del discurso cultural del anticomunismo entre los sectores medios y urbanos de la ciudad de Guatemala. Según esta nota, el Diario de Centroamérica, en su edición del 3 de diciembre de 1954, mencionó que la comisión haría un inventario profuso y detallado de las obras decomisadas por sus tendencias comunistas y filocomunistas guardándose un ejemplar de cada publicación, mientras que el resto sería quemado en una pira pública ante “todas aquellas personas que quieran asistir al entierro del comunismo”. Aunque los redactores de El Imparcial manifiestan una opinión desfavorable sobre estas acciones de purga y censura sobre obras del pensamiento, consideran que “tan ingrata tarea” debía realizarse cuanto antes, sugiriendo que se separaran las obras científicas marxistas de las meramente propagandísticas, las que debían destruirse sin mayor problema pero sin “hacer alardes de función teatral en la plaza pública”, sobre todo en un país de tan escasa cultura.

Pocos años después, el escritor y dirigente comunista Humberto Alvarado Arellano señaló en su libro «Preocupaciones» que esta persecución y censura se constituía en uno de los más brutales linchamientos de la cultura del continente americano, dirigido a impedir la formación de una mentalidad democrática indicando que una de las grandes desventajas del CNDC respecto a la inquisición española es que los conocimientos de sus censores eran nulos.

Los libros «La revolución guatemalteca», de Luis Cardoza y Aragón y «El carácter de la revolución guatemalteca», de Jaime Díaz Rozzotto, publicados en 1956 y 1958, tuvieron amplia resonancia más allá de las fronteras latinoamericanas por sus señalamientos críticos hacia la intervención de Estados Unidos en Guatemala. Inmediatamente, el equipo PBHISTORY puso a disposición del historiador Ronald M. Schneider los documentos incautados para escribir un libro, basado en su disertación doctoral, sobre la presencia del comunismo en Guatemala como parte del amplio programa de publicaciones que la agencia financió para difundir su visión de los hechos. Hasta 1967, la agencia había financiado la publicación de un millar de libros sobre la penetración comunista en el mundo. Sus funcionarios estaban convencidos de que la publicación de libros debía formar parte de sus acciones de “cambio de actitud” hacia Estados Unidos en los sectores medios e intelectuales a nivel internacional, por lo que el programa de publicaciones pasó a formar parte de sus acciones encubiertas.

El libro de Schneider «Communism in Guatemala, 1944-1954», publicado en 1959 en Nueva York, del que también se publicó la traducción al castellano el mismo año en Buenos Aires, con fondos de la agencia, llegó a una conclusión desconcertante: los vínculos entre los comunistas guatemaltecos y Moscú eran inexistentes. La documentación revisada tenía para Schneider una significación mayoritariamente local, lo que le condujo a concluir que aunque había relaciones identificables entre algunos comunistas guatemaltecos y elementos de apoyo de la política exterior de la Unión Soviética, éstos actuaron solos, sin ninguna ayuda o soporte fuera de su país.

Aunque la operación PBHISTORY no consiguió cumplir uno de sus objetivos fundamentales, contribuyó decisivamente a la expansión del anticomunismo en Guatemala y a que sus actividades relacionadas con la política editorial de la agencia se proyectaran hacia el resto de América Latina. La selección de la documentación incautada en Guatemala en 1954 se encuentra en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos bajo el nombre de Guatemala Documents Collection y en los Archivos Nacionales de Maryland dentro de la serie Records Relating to Activities in Guatemala, 1949-1996. Aunque estos acervos han sido revisados por los profesores Nick Cullather, Aaron Coy Moulton y el periodista Max Holland –para estudios sobre las operaciones de la agencia en Guatemala-, su contenido requiere de nuevas lecturas como la que se ha querido proponer en este trabajo; desde la que se pretende elaborar una caracterización del discurso cultural del anticomunismo expandido por Estados Unidos en el país, y pensar en una Historia crítica de su política exterior para entender cómo buscó combatir el comunismo en la esfera de las ideas. Fue precisamente en esta esfera donde se libraba una batalla tan decisiva como la militar: defender, desde cada sistema político, la propia forma de vida como la mejor. Las evidencias aportadas muestran que la divulgación, implantación y politización del anticomunismo en un país como Guatemala supera los tópicos simplistas de la “propaganda” y se entiende como una sofisticada estrategia de “diplomacia cultural”. Por ello, no es de extrañar que el uso generalizante y despectivo del término “comunismo” o del adjetivo “comunista”, aún presente en las opiniones cotidianas y en los desarrollos editoriales de los medios de comunicación del país, sean en gran medida resultado y reflejo de aquella incautación y destrucción de literatura comunista.


BIBLIOGRAFIA:


7 de julio de 1955: modifican el Código del Petróleo

Tras el derrocamiento del gobierno del coronel Jacobo Árbenz, se emite el Código del Petróleo de la República de Guatemala eliminando el requisito de que solamente empresas guatemaltecas podían explotar hidrocarburos en el país

7julio1955
 Reservas petroleras de Guatemala, las cuales son explotadas en su mayoría por la compañía Perenco.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La primera compañía, de la que se tiene registro, en obtener una concesión petrolera en Guatemala, fue la F.J. Davis, en octubre de 1926, bajo el gobierno del general Lázaro Chacón.  Luego, en febrero de 1937 y mayo de 1938, durante el periodo del general Jorge Ubico, se le concedió concesión a la petrolera inglesa-holandera Shell, y también le dió una conseción a la estadounidense Gulf Oil Co. en 1941.1

Ya en el período de la Revolución, entre 1944 y 1945, se le concedió concesiones a las petroleras Standard Oil of New Jersey, propiedad de la poderosa familia Rockefeller.  No obstante, en la Constitución aprobada en 1945 se decía lo siguiente en el artículo 95:2

Artículo 95. Los contratos para explotar minerales o yacimientos de hidrocarburos, pueden celebrarse por un término que no exceda de cincuenta años, y los relacionados con aguas nacionales, por un plazo no mayor de veinticinco años. En ambos casos se requiere la aprobación del Congreso. Los yacimientos de hidrocarburos y sus derivados solamente pueden ser explotados por el Estado, por guatemaltecos, o por compañías guatemaltecas cuyo capital sea predominantemente nacional. Los contratos sobre corta de maderas deberán salir a licitación pública y concederse de preferencia a trabajadores guatemaltecos, quienes no podrán ceder sus derechos sin autorización gubernativa. La ley determinará la forma de extracción y explotación de resinas, gomas y demás productos similares.2

Pero tras la renuncia del coronel Jacobo Árbenz Guzmán el 27 de junio de 1954 promovida por la eficiente labor del Departamento de Estado y del embajador estadounidense John Puerifoy, y -en mucho menor grado por la operación PBSUCCESS de la CIA y su pantalla del Movimiento de Liberación Nacional-3 se derogó la constitución de 1945 y la cuestión de la explotación de minerales o yacimientos de hidrocarburos fue modificada para eliminar el requerimiento de que solamente compañías guatemaltecas podían hacerse cargo.  La constitución de 1956 decía simplemente:4

Artículo 218.  Se declara de utilidad y necesidad públicas la explotación de hidrocarburos, minerales y demás recursos naturales.   Los derechos de exploración y explotación de hidrocarburos y minerales podrán adquirirse de conformidad con la ley, por un término no mayor de cuarenta años, prorrogables hasta por veinte años más.
 
Los derechos de transformación y transporte de estas sustancias se adquirirán en la forma que la ley establezca.4

La ley a la que hace referencia el artículo 218 es el «Código del petróleo de la República de Guatemala«, aprobado el 7 de julio de 1955, y fue elaborado durante el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas con la asesoría de las empresas petroleras norteamericanas de tal forma que el reglamento guatemalteco favoreciera a las transnacionales petroleras con los impuestos y las garantías de inversión.5 Desde entonces, compañías como Shenadoha Oil, Basic Resources y Perenco han explotado el petróleo guatemalteco sin que el estado se beneficie como le corresponde.6

Cabe recordar aquí lo que mencionó el coronel Árbenz en su discurso de renuncia y que parecen proféticas:

«Os digo adiós, amigos míos, con amargo dolor pero manteniendo firmes mis convicciones. Guardad lo que tanto ha costado; diez años de lucha, de lágrimas, de sacrificios y de conquistas democráticas, son muchos años para contradecir a la historia.  No me han acorralado los argumentos del enemigo, sino los medios materiales con que cuentan para la destrucción de Guatemala. Yo os hablé siempre de que lucharíamos, costase lo que costase, pero ese costo, desde luego, no incluía la destrucción de nuestro país, ni la entrega de nuestras riquezas al extranjero.  Y eso podría ocurrir, si no eliminamos el pretexto que ha enarbolado nuestro poderoso enemigo.  Un gobierno distinto al mío, pero inspirado siempre en la Revolución de Octubre, es preferible a veinte años de tiranía fascista y sangrienta bajo el poder de las bandas que ha traído Castillo Armas al país.»3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Citation Resources (2013). «Guatemalan Oil Production and Exploration». Oil Council (en inglés) (Perth, Washington, Estados Unidos). Archivado desde el original el 18 de febrero de 2015.
  2. Asamblea Constituyente (11 de marzo de 1945). Constitución de la República de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Árbenz, Jacobo; Fortuny, José Manuel (1954). «Discurso de renuncia de Árbenz (audio)»YouTube
  4. Asamblea Constituyente (1956). Constitución de la República de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Congreso de Guatemala (7 de julio de 1955): Codígo del petróleo de la República de Guatemala. Guatemala. Tipografía Nacional.
  6. Collectif (2011). «PERENCO: explotar petróleo, cueste lo que cueste». Collectif Guatemala (Guatemala). Archivado desde el original el 18 de febrero de 2015.

6 de junio de 1955: Castillo Armas unilateralmente cesa relaciones con países soviéticos

El presidente de facto Carlos Castillo Armas emite el decreto 305, por medio del cual unilateralmente cesa relaciones con los países del bloque soviético

6junio1955
Los esposos Arbenz en el exilio en 1955.   Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la Segunda Guerra Mundial se establecieron dos grandes potencias en el mundo: los Estados Unidos, los cuales tomaron el lugar de Inglaterra y de Francia, y la Unión Soviética, la cual tomó el lugar de los antiguos imperios Austro-Húngaro, Ruso y Japonés.  Por cuestiones geográficas, los países de América Latina quedaron dentro de la órbita de los Estados Unidos, y por lo tanto, tuvieron que plegarse a los requerimientos del gobierno estadounidense.

Cuando se produjo la Revolución de Octubre de 1944, la cual derrocó al presidente interino, general Federico Ponce Vaides, los avances sociales que impuso la Junta Revolucionaria de Gobierno y el gobierno del doctor Juan José Arevalo fueron tolerados por el gobierno de Harry Truman proque estaban basados en el «New Deal» que había establecido el fallecido presidente Franklin D. Roosevelt en los Estados Unidos y que se estaban generalizando por todo el mundo.  De hecho, estos fueron unos avances sociales que las naciones triunfadoras de la Segunda Guerra  Mundial tuvieron que aceptar, pues pregonaban que habían peleado para combatir la dictadura fascista de las naciones del Eje en nombre de la democracia, aun y cuando los miembros del grupo Aliado eran, además de los Estados Unidos, los poderosos imperios coloniales de Inglaterra y Francia, y la totalitaria Unión Soviética de Joseph Stalin.1

Aun estando en la órbita estadounidense, los gobiernos revolucionarios no tuvieron problemas en establecer relaciones internacionales con las naciones del bloque soviético, ya que los Estados Unidos las tenían.  Pero cuando el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán, asesorado por los miembros del Partido Comunista de Guatemala (el Partido Guatemalteco del Trabajo) atacó frontalmente los intereses de la poderosa transnacional estadounidense United Fruit Company, la situación tomó un cariz diferente.  La UFCO movió su enorme influencia dentro del gobierno de Dwight Eisenhower y obtuvo el apoyo de la Central de Inteligencia Americana y del Secretario de Estado (entidades dirigidas por los hermanos Dulles, ambos con fuertes nexos con la frutera) y empezaron a mover sus piezas para derrocar al gobierno guatemalteco.2

Por su parte, el gobierno arbencista no se quedó de brazos cruzados y empezó a solicitar ayuda y cooperación a los países de la Cortina de Hierro, específicamente a Checoslovaquia, la cual le envió un cargamento de armas que resultaron ser inoperantes cuando las recibió el gobierno guatemalteco.  Para entonces, la situación de Árbenz se había hecho insostenible por el efectivo trabajo de la operación PBSUCCESS de la CIA y terminó renunciando a la presidencia en junio de 1954.  Luego de unos meses de estar asilado en la embajada mexicana junto con sus familiares y colaboradores cercanos, se le permitió salir del país no sin antes obligarlo a desvertirse en el Aeropuerto para demostrar que no llevaba unas joyas que supuestamente había adquirido en Tiffany’s con recursos del Estado.2

El 6 de junio de 1955, su sucesor, el teniente coronel Carlos Castillo Armas, emitió el decreto 305, por medio del cual unilateralmente cesó relaciones comerciales con los países del bloque soviético, aduciendo cuestiones ideológicas  y el hecho de que había un balance negativo en el comercio con los países comunitas.3

He aquí el decreto en mención:

Decreto Número 305

El Presidente de la República,Nota_a

Considerando: que la estructura jurídica de la República de Guatemala se ha basado siempre, desde sus inicios de vida independiente, en un espíritu genuinamente democrático que está en abierta pugna con los sistemas totalitarios de toda índole;Nota_b

Considerando:  que el actual gobierno, en acatamiento a esa trayectora jurídica ancestral e íntimamente identificado con el sentimiento pouplar, no sostiene relaciones diplomáticas con los países de sistemas o tendencias abiertamente comunistas; y estima conveniente cortar toda relación de carácter comercial con aquellos países, tomando como base de tal medida, no sólo la profunda antítesis ideológica antes mencionada, sino tambien la defensa de la economía nacional, que solamente ha sufrido perjuicios con estas relaciones, ya que la balanza comercial con dichos países ha sido notoriamente desfavorable para Guatemala durante los últimos años;

Por tanto, en Consejo de Ministros, decreta:

Artículo 1°. Se prohibe la importación de toda clase de mercaderías originarias o procedentes de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Polonia, Checoslovaquia, Alemania Oriental, Hungría, Bulgaria, Rumania, Albania, China Continental, Corea del Norte, Mongolia Exterior y Viet Minh.Nota_c

Artículo 2°. Se prohibe igualmente la exportación hacia estos países, de toda clase de artículos producidos en Guatemala.

Artículo 3°. Unicamente queda exceptuada de la prohibición contenida en el artículo primero aquella mercadería que ya hubiere sido embarcada a la fecha de emisión del presente decreto, extremo que debe comprobarse por medio de los conocimientos de embarque aéreos, marítimos y terrestres.

Artículo 4°. El presente decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial.

Dado en el Palacio Nacional: en Guatemala, a los seis días del mes de junio de mil novecientos cincuenta y cinco.

Publíquese y cúmplase.

        • Carlos Castillo Armas
        • Siguen las firmas de los Ministros de Estado4

NOTAS:

    • a: Castillo Armas fue ratificado como presidente de la República por medio de un plestibicito en el que obtuvo el 99.9% de los votos.  Sin embargo, seguía siendo presidente de facto porque todavía no estaba vigente la Constitución de 1956 y la de 1945 había sido derogada.
    • b: los gobiernos de Guatemala desde que se creó la república en 1847 tuvieron excelentes relaciones con sistemas totalitarios, como, por ejemplo: el Imperio Británico, la España de Franco, la Italia de Benito Mussolini y la Alemania del Kaiser y de Adolf Hitler.
    • c: varios de los países aquí mencionados ya no existen:
      • La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se desmembraron en 1989.  De ellas, las más importantes actualmente son Rusia y Ucrania.
      • Checoslovaquia se separó en dos: la República Checa y Eslovaquia.
      • Alemania Oriental se reunificó con Alemania Occidental en 1989.
      • Viet Mihn:  tras la guerra de Viet Nam, que siguió al fracasado intento del gobierno los Estados Unidos de separar a Viet Mihn en dos, el país pasó a llamarse Viet Nam.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Bucheli, Marcelo; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala». Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146). Archivado desde el original el 10 de diciembre de 2012
  2. García Ferreira, Roberto (2008). «The CIA and Jacobo Arbenz: The story of a disinformation campaign». Journal of Third World Studies (en inglés) (Estados Unidos) XXV (2): 59.
  3. Opatrný, Josef, Zourek, Michal, Majlátová, Lucia , Pelant, Matyáš (2015). Las relaciones entre Checoslovaquia y América Latina 1945-1989. En los archivos de la República Checa. Universidad Carolina de Praga. Editorial Karolinum.
  4. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de las Leyes de Guatemala, 1955-56. LXXIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 94-95.

26 de julio de 1957: asesinato de Carlos A. Castillo Armas

Asesinan al presidente de Guatemala, coronel Carlos A. Castillo Armas, en el interior de la Casa Presidencial

26julio1957
La Casa Presidencial de Guatemala, en el Centro Histórico de la ciudad en 2016.  Aquí fue Asesinado Castillo Armas en 1957.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El presidente liberacionista Carlos Alberto Castillo Armas llegó al poder gracias al apoyo del Departamento de Estado de los Estados Unidos para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán que estaba atacando frontalmente los intereses estadounidenses en Guatemala, especialmente los de la United Fruit Company.  De hecho, Castillo Armas fue el líder de la invasión montada por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, mediante la Operación PBSUCCESS y que llamaron «Movimiento de Liberación Nacional» que salió a la luz en diciembre de 1953 mediante el «Plan de Tegucigalpa«.1

El gobierno liberacionista estuvo caracterizado por la lucha anticomunista inspirada en el ambiente Mccarthista que había en Estados Unidos al inicio de la Guerra Fría contra la Unión Soviética, por la protección de los intereses del enclave bananero de la United Fruit Company (UFCO) en Bananera, Izabal y en Tiquisate, Escuintla y por favorecer la modificación de las leyes guatemaltecas para facilitar concesiones a companias internacionales.  Irónicamente, también es recordado por terminar la Carretera al Atlántico, que fue uno de los principales proyectos que dejó inconclusos el gobierno revolucionario socialista de Jacobo Árbenz y que eventualmente significaría la quiebra de la compania ferrocarrilera estadounidense International Railways of Central America (IRCA), subsidiaria de la UFCO.

El gobierno liberacionista terminó súbitamente, cuando el 26 de julio de 1957 se produjo el asesinato del presidente en el interior de la Casa Presidencial en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.  Aquel día, Castillo Armas publicó su último acuerdo, por el que reorganizó las categorías de las municipalidades de la República,2 y posteriormente tuvo una reunión con empresarios.  He aquí como lo relata Marta Sandoval en su artículo «Tres Disparos en una noche lluviosa» lo que ocurrió después:

Castillo Armas, después de atender una reunión con empresarios, volvió a su habitación a descansar un rato antes de cenar. Faltaban unos minutos para las nueve de la noche cuando decidió ir al comedor. En los últimos meses la casa presidencial estaba casi desierta y los guardias eran cada vez menos. Castillo Armas recibió dos disparos camino al comedor; la primera dama trató de hacerlo reaccionar mientras gritaba: “¡Se fue por las escaleras! ¡el soldado lo mató!” Cuando los guardias subieron, encontraron el cadáver del soldado Romeo Vásquez Sánchez, quien tenía 24 años y hacía dos meses que estaba al servicio de Casa Presidencial.3

Esa misma noche la Comisión Permanente del Congreso de la República convocó a sesiones extraordinarias de Legislativo, el que al día siguiente que emitió los decretos 1191 y 1192, por medio de los que llamó al licenciado Luis Arturo González López – un liberacionista radical – a hacerse cargo de la presidencia interina, convocó a elecciones presidenciales y estableció el estado de sitio.4

Como primer acto oficial, el presidente interino decretó nueve días de duelo nacional por la muerte del presidente, utilizando la propaganda anti-comunista que caracterizó a los regímenes liberacionistas:5

El Presidente de la República interino,

Considerando: que es motivo de pesar nacional el trágico fallecimiento del coronel Carlos Castillo Armas, por cuanto Guatemala pierda al mejor paladín de su liberación y al ciudadano que con el único propósito de implantar en el país el sistema democrático, puso su vida al servicio de la Patria y cayó como un mártir en aras de sus ideales.

A tan insigne patriota, la Nación le debe su eterno reconocimiento, y como un homenaje póstumo al Héroe Naconal, le es imperativo manifestarle la más pura expresión de dolor;

Por tanto, en Consejo de Ministros, acuerda:

        1. Declarar Duelo Nacional por el término de nueve días a partir de hoy, con suspensión de labores de todas las oficinas públicas, los días 27, 28, 29 y 30 del mes en curso, por el sentido fallecimiento del coronel Carlos Castillo Armas.
        2. Que el cadáver permanezca en Capilla Ardiente en el Salón de Recepciones del Palacio Nacional, durante los días 27, 28 y 29.
        3. Que los Ministros de Gobernación, Defensa Nacional y Relaciones Exteriores, se encarguen de los respectivos funerales, de conformidad con los honores que corresponden a su alto rango.

Este acuerdo entra en vigor inmediatamente.

Dado en el Palacio Nacional, a los veintisiete días del mes de julio de mil novecientos cincuenta y siete.

Comuníquese.

        • González López
        • Siguen las firmas de los Ministros de Estado.​5

A partir de aquí empieza la incertidumbre sobre el crimen.  La primera versión oficial indicaba que después de matar a Castillo Armas, el soldado Vásquez Sánchez corrió escaleras arriba pero que al verse acorralado descansó la barbilla sobre el cañón y se disparó. En su cráneo encontraron una bala idéntica a la usada para matar al presidente y en su casillero un diario con 23 páginas en las que hablaba de sus planes que, inspirados en el comunismo, lograrían que el Dr. Juan José Arévalo regresara al poder al morir Castillo Armas​.1

Como era de esperarse, la opinión pública no quedó conforme con esa versión, y el gobierno tuvo que convocar a la prensa para mostrarles la letra de unas cartas que proporcionó la madre del sargento Vásquez y donde se constataba que era igual a la del diario. Pero lo que no terminó de convencer fue que un soldado con muy poca instrucción pudiera escribir frases como «sois chacales buscando un cadáver que roer«. Y, finalmente, la longitud del fusil del soldado Vásquez era más larga que sus extremidades superiores, de forma que para poder haberse suicidado se tendría que haber quitado la bota para poder dispararse y luego volvérsela a poner para que lo encontraran en la condición en que lo hicieron.1

Los investigadores​ lograron encontrar a dos sospechosos: los guardias Víctor Manuel Pedroza de 17 años y Arturo Gálvez de 25, que fueron incriminados por su propio testimonio, ya que inicialmente dijeron que los líderes del complot eran el teniente Arnulfo Reyes y el mayor Julio César Anleu, y que el plan era atacar varios cuarteles al mismo tiempo para que después Reyes se convirtiera en presidente y Anleu en su Ministro de la Defensa. Pero el 23 de agosto los guardias fueron hallados inocentes de asesinato y condenados a dos años conmutables por sedición frustrada, pues en el primer día de juicio cambiaron su versión y dijeron que los habían amenazado para que inventaran toda la historia que contaron; en esa oportunidad dijeron que fue el coronel Manuel Pérez, jefe de maestranza del ejército, quien supuestamente los había convencido de lo que tenían que decir. Al final, Anleu, Reyes y Pérez salieron en libertad por falta de mérito y la investigación regresó a la hipótesis inicial de que había sido Romeo Vásquez el autor del crimen, a pesar de las obvias discrepancias en la misma.1

Mientras tanto, se realizaron las elecciones en octubre de 1957, pero cuando los resultados favorecieron a Miguel Ortiz Passarelli, liberacionista radical y presidente del Congreso, hubo una revuelta popular en apoyo al general Miguel Ydígoras Fuentes.6 En medio de esas protestas, el 20 de octubre la policía encontró moribundo a Narciso Escobar en el mirador de San José Pinula. Escobar era uno de los criminales más buscados en Cuba, y había logrado ver la placa del carro de sus asesinos y se lo dijo a los agentes que lo recogieron, antes de expirar.  El carro de los asesinos estaba a nombre de Carlos Gacel, un cubano agente de la Dirección General de Seguridad de Guatemala y espía del gobierno dominicano. Cuando lo capturaron aseguró que le habían robado el carro esa misma mañana, pero cuando se sintió acorralado delató al también dominicano  Johnny Abbes García, quien era un conocido pistolero al servicio del dictador dominicado Rafael Leonidas Trujillo y que estaba en Guatemala como agregado militar de la embajada de su país.1

Pero el ambiente que vivía Guatemala favoreció que los asesinos quedaran libres, ya que las protestas fueron aumentando conforme pasaban los días, hasta que el 23 de octubre, los jefes militares le pidieron la renuncia al presidente provisorio González López y anunciaron que las elecciones habían quedado anuladas.  En sustitución de González López, se formó un triunvirato militar conformado por los coroneles Oscar Mendoza Azurdia, Gonzalo Yurrita Nova y Roberto Lorenzana Salazar.  Este triunvirato negoció con la Embajada de los Estados Unidos para que la Junta Militar entregara el poder al Segundo Designado, coronel Guillermo Flores Avendaño, tras lo cual el Congreso de la República emitió el decreto 1212, de fecha 18 de noviembre de 1957, que convocaba nuevamente a elecciones presidenciales para el día 19 de enero de 1958 y en las que resultó electo el general Miguel Ydígoras Fuentes, aunque tuvo que negociar con los liberacionistas para poder llegar al poder.7

Investigaciones adicionales habrían demostrado que el agregado militar dominicano Abbes García participó en el crimen del mirador, ya que el generalísimo Trujillo lideraba personalmente un complot para derrocar a Castillo Armas y que Narciso Escobar era cómplice.  De hecho, Escobar era un pistolero a las órdenes de Trujillo y habría recibió instrucciones para asesinar a Castillo Armas. Según esta hipótesis, al parecer Trujillo quería que Castillo Armas le otorgara la Orden del Quetzal a cambio de las armas y dinero que proporcionó para financiar al Movimiento de Liberación Nacional, pero que el gobernante guatemalteco no se la quiso dar, incurriendo en la ira del generalísimo dominicano.​ Es importante destacar que Trujillo había participado en el golpe contra Arbenz en represalia por las fallidas invasiones a la República Dominicana promovidas por la Legión Caribe que había creado el gobierno del Dr. Juan José Arévalo, cuando Arbenz era Ministro de la Defensa Nacional.1, Nota


NOTAS:

  • Curiosamente, el momento más crítico que vivió el gobierno del Dr. Arévalo fue el que siguió al asesinato del coronel Francisco Javier Arana, quien murió en Amatitlán tras ir a revisar un cargamento de armas que habían sido decomisadas por México cuando iban destinadas a un grupo de legionarios del Caribe que pretendían invadir la República Dominicana.8

BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullater, Nick. (1994) The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency.
  2. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1956-1957. LXXVI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 260-263.
  3. Sandoval, Marta (2014). «Tres disparos en una noche lluviosa». Contrapoder. Guatemala. Archivado desde el original el 2 de febrero de 2014.
  4. Azurdia Alfaro, Recopilación de las leyes de la República de Guatemala,  pp. 51-52.
  5. Ibid, p. 263.
  6. Alvarez Aragón, Virgilio, et. al. (2013).  Guatemala: Historia Reciente (1954-1996) Proceso político y antagonismo social. I. Guatemala: FLACO, Serviprensa. p. 87.
  7. Ibid., p. 89.
  8. Gleijeses, Piero (s.f.). «The Death of Francisco Arana: a turning point in the Guatemalan Revolution»Journal of Latin American Studies (en inglés) (Inglaterra) 22: 542-547.