5 de abril de 1700: el Visitador Francisco Gómez de la Madriz anuncia su presencia en Santiago de los Caballeros de Guatemala con un toque de entredicho en la Iglesia de la Compañía de Jesús, causando gran alarma entre los pobladores

Interior del Templo Jesuita en 1880, mostrando los daños ocasionados por el terremoto del 3 de septiembre de 1874. Fotografía de Agostino Someliani.

La presencia del visitador Francisco Gómez de la Madriz, o licenciado Tequeli, causó gran division y muchas tribulaciones al capitán general Gabriel Sánchez de Berrospe quien gobernaba el Reino de Guatemala desde el 25 de marzo de 1696.

Berrospe había logrado conquistar la region de Petén en 1697, la cual se había mantenido independiente del dominio español, pero esto no impidió que la llegada del Visitador provocara una gran tensión en la región y que se formaran dos bandos: los Berrospistas y los Tequelíes.

El licenciado Tequeli llegó a la ciudad de Santiago de los Caballeros a principios de 1700, pero desde el principio su prepotencia y arrogancia causó conflictos con las autoridades locales.  Ya para la Semana Santa, la situación era muy difícil, y el domingo de Ramos, los oidores Gregorio Carrillo y Pedro de Eguaras fueron a la casa del Visitador le exigieron que no inquietase ni perturbase más a la ciudad y que exhibiese sus despachos en el Real Acuerdo de su nombramiento.  El Visitador se refugió ese mismo domingo juntos con su séquito en el Colegio de la Compañía de Jesús, en donde los sacerdotes estuvieron de guardia toda la noche para proteger la inmunidad del licenciado Tequeli.

Al día siguiente, 5 de abril, a las 9 de la mañana, los jesuitas tocaron a entredicho provocando un gran alboroto en la ciudad, ya que este toque era utilizado únicamente bajo circunstancias muy graves.  Para calmar la situación, el capitán general Berrospe ordenó que la guardia protegiera el Real Palacio y la Plaza Mayor.

Cansada de tanto abuso, la Real Audiencia expulsó al Visitador, quien tuvo que huir de la ciudad y se fue a Soconusco en donde intentó repetir la misma situación, pero fue expulsado nuevamente por los reales ejércitos.  Fue tal el caos provocado por el licenciado Tequeli, que ya nunca más hubo otro Visitador en Guatemala.  Por su parte, Sánchez de Berrospe quedó muy afectado de salud por todos estos acontecimientos y murió en enero de 1702.

Como nota curiosa, estos hechos sirvieron de base al eminente escritor guatemalteco José Milla y Vidaurre para su obra “El Visitador”.

BIBLIOGRAFIA:

 

4 de octubre de 1716: parte para las Filipinas el hasta entonces presidente de la Real Audiencia de Guatemala, Toribio José de Cosío y Campo

Plaza Central de Antigua Guatemala vista desde el Palacio del Ayuntamiento en 1875.  Obsérvese que el flanco izquierdo del frontispicio del Palacio de los Capitanes Generales no estaba reconstruido todavía.  Fotografía de Eadweard Muybridge.

La historia de la Capitanía General de Guatemala está entremezclada con la de la Real Audiencia de Guatemala y la del Reino de Guatemala, pues es frecuente encontrar a la región centroamericana denominada de una de las tres formas en los libros de historia.  En realidad, la Capitanía General se refería la administración pública, mientras que la Real Audiencia era la encargada de la administración de justicia.  En muchas ocasiones, el presidente de la Real Audiencia y el Capitán General eran la misma persona, pero no ocurrió así en todos los casos.   En cuanto al topónimo “Reino de Guatemala”, éste se utilizaba en documentos oficiales para referirse al territorio geográfico de la Capitanía General.

El 4 de octubre de 1716 terminó la gestión del presidente de la Real Audiencia, Toribio José de Cosío y Campo, quien había arribado a la region el 30 de Agosto de 1706 para hacerse cargo de la Real Audiencia debido al fallecimiento de su predecesor, el presbítero y doctor Alonso de Ceballos y Villagutierre, quien solamente había estado en el cargo por un año cuando le sobrevino la muerte.  (Aquello no era del todo extraño para la época, pues muchos de los oficiales españoles enviados a Centroamérica contraían malaria en el camino desde el Puerto de Omoa en Honduras hasta la ciudad de Guatemala, y los que no perdían la razón, fallecían sin remedio).

Durante su gobierno se sublevó la provincia de Tzendales en Chiapas, por lo que tuvo que trasladarse hasta allí para restablecer la paz y en premio a su labor, la corona española le otorgó el título de Marqués de Torre-Campo y el puesto de gobernador de Filipinas a donde se trasladó en 1716.  En su lugar llegó Francisco Rodríguez de Rivas, maestre de campo de los Reales Ejércitos, y quien estaba al frente del gobierno cuando ocurrieron los terremotos de San Miguel en 1717, los cuales destruyeron la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala a tal punto que hubo una propuesta formal por parte del arzobispo, jefe del clero secular, para que se trasladara la ciudad a una nueva ubicación.

Rodríguez de Rivas se opuso al traslado e incluso donó de su propio peculio para que la ciudad fuera reconstruida, en especial el oratorio de San Felipe Neri y la parroquia de El Calvario, hechos por los que fue reconocido por la Corona.

BIBLIOGRAFIA:

4 de abril de 1779: Martín de Mayorga deja su puesto como Capitán General de Guatemala

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Retrato official de Martín de Mayorga, que se encuentra en la galería de los Virreyes en México. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Capitán General Martín de Mayorga es, junto con su sucesor Matías de Gálvez, el más conocido de los gobernantes de la Capitanía General de Guatemala, por su papel decisivo en el traslado de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala a la Nueva Guatemala de la Asunción luego de que dicha ciudad fuera parcialmente destruida por los terremotos de Santa Marta en 1773.

Mayorga era originario de Barcelona, España y llegó a Guatemala apenas unos meses antes de que ocurrieran los mencionados sismos.  En ese momento, la relación entre la Iglesia Católica y la Corona Española estaba muy tirante, ya que el Rey estaba impulsando una política para separ al Estado del dominio de los clérigos; de hecho, ya se había dado un fuerte golpe al clero regular, cuando la Compañía de Jesús fue expulsada de todos los territorios españoles en 1767.

Por esa razón, y contrario a lo que había ocurrido en los terremotos de 1717 y 1751 que tambien afectaron en gran medida a la ciudad de Santiago de los Caballeros, Mayorga se opuso rotundamente al deseo de los religiosos de permanecer en la arruinada ciudad.  De hecho, forzó a las órdenes regulares a trasladarse lo antes posible y los frailes de las otrora económicamente poderosas órdenes tuvieron que dejar sus palaciegos conventos y mudarse a endebles estructuras de madera en la nueva ciudad.

Solamente el clero secular se opuso al traslado, liderado férreamente por el arzobispo Pedro Cortés y Larraz, quien comprendiendo que el traslado los debilitaría sobremanera resistió hasta que fue sustituido por Cayetano Francos y Monroy en 1778.

Mayorga fue nombrado Virrey de México y allí es recordado como uno de los mejores gobernantes que hubo en dicha región.

BIBLIOGRAFIA: