10 de agosto de 1541: el obispo Francisco Marroquín notifica al emperador Carlos V la muerte del Adelantado Pedro de Alvarado

10agosto1541
Poblado de Ciudad Vieja, Guatemala, en 2014. Al fondo se observa el Volcán de Agua. En este lugar se ubicaba la capital de Guatemala cuando falleció el Adelantado en 1541. En el recuadro: el emperador Carlos V, quien goberna España, Alemania y el Sacro Imperio Romano en esa época. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al morir Pedro de Alvarado en México, el virrey Antonio de Mendoza envió uan carta con la noticia, fechada 15 de julio de 1541, en México1, la cual llegó a Santiago de los Caballeros de Guatemala hasta el 29 de agosto 2. Por su parte, el obispo Francisco Marroquín envió una carta informándole del hecho al emperador Carlos V, fechada el 10 de agosto de 1541; Marroquín estaba realizando una visita pastoral en Chiapas cuando falleció el Adelantado y por eso lo supo antes que la Audiencia en Guatemala. Marroquín dice en su carta: “acabando de hacer la tasación desta provincia que ha sido harto provechosa, estando de camino para mi casa, recibí cartas del visorey, con las más tristes nuevas que me podían venir, que fue la muerte del Adelantado Don Pedro de Alvarado, así por perder v. mt. el más bueno y leal servidor (a nadie pongo delante) en estas partes, como por el mucho y entrañable amor que yo le tenía […]; deja cincuenta mil pesos de deuda, todos gastados en servicio de v. mt.; él deja seis hijos e hijas desnudos, sin abrigo alguno: él deja muchos sobrinos y deudos que le han servido, sin amparo“.3

Poco antes de morir, Alvarado había nombrado como albaceas a Juan de Alvarado y al obispo Marroquín; no obstante, Juan de Alvarado cedió su derecho en enero de 1542 al obispo Marroquín ya que éste era el más indicado, ya que con él había “comunicado e platicado” de estos asuntos.4 Este testamento, reproducido por Fray Antonio de Remesal en su “Historia general de las Indias Occidentales y particular de la Gobernación de Chiapa y Guatemala“, consta de treinta cláusulas:5

  • I-II: disposiciones referentes a los esclavos.
  • III-IV: referentes a los solares que se habían asignado a Don Pedro en la nueva traza de la ciudad de Santiago de Guatemala.
  • V-XVII: disposiciones para saldar las deudas que ha dejado.
  • XVIII-XIX: promesas que dejó pendientes de cumplir
  • XX-XXIII: sufragios que se han de aplicar por el alma del Adelantado y de su esposa doña Beatriz.
  • XXIV-XXVII: disposiciones acerca de otras deudas, algunas contraídas con motivo de la armada que zarparía al Mar del Sur.
  • XXVIII-XXX: disposiciones acerca de los bienes que quedasen, después de pagadas todas las deudas, y de los legítimos herederos6

Algunos fragmentos del testamento muestran cómo funcionaban las encomiendas de indígenas esclavos tras la conquista:

Sobre sus esclavos indígenas que estaban en su encomienda:

“Primeramente digo: Que por cuanto el dicho Adelantado dejó en el valle, términos de esta ciudad, una labranza de tierras donde están muchos esclavos casados con sus mujeres e hijos, y a mí me consta no se haber hecho esclavos con recta conciencia: porque en los años primeros de la población de la dicha labranza el dicho Adelantado llamó a los señores principales de los demás pueblos que el dicho Adelantado tenía en encomienda, e les hizo cierta plática y les pidió a cada señor de cada pueblo que le diesen tantas casas con su principales para las poner e juntar en la dicha labranza. Los cuales como le tuviesen por señor e haberlas él conquistado se las dieron así como las pidió. E se herraron por esclavos los más de ellos sin preceder otro examen. E para el descargo de la conciencia del dicho Adelantado e conforme a lo que yo con él tenía comunicado e platicado, y a lo que sabía de su voluntad, digo: que dejo por libres a todos los indios esclavos que están en dicha labranza, milpa e a sus mujeres e hijos. E porque ninguna persona no se entremeta en se querer servir de ellos, lo cual sería en mucho perjuicio suyo. Digo que por les hacer bien quiero y es mi voluntad, porque sé que la misma voluntad tenía el dicho Adelantado, que en las tierras en que al presente están y poseen los dichos indios esclavos, se las tengan e posean e mando que no salgan ni sean sacados de ellas”.7

Sobre sus esclavos indígenas que trabajaban en minas de oro:

“Item, por cuanto el dicho Adelantado que haya gloria, dejó muchos esclavos sacando oro en la minas, de lo cual llevó mucha carga para su ánima, por los haber pedido a los indios, que tuvo en encomienda, y habérselos dado de la misma manera contenida en la cláusula antes de ésta: lo cual yo muchas veces se lo dije y así él lo conoció y por tener tantas deudas como dejó no osaba hacer lo que convenía a su conciencia. E siempre el dicho Adelantado me decía que cuando se viese sin deudas dejaría libres a los dichos esclavos. Y por me constar lo susodicho como me consta y descargar la conciencia del dicho Adelantado como la descargo. Digo que en nombre del dicho Adelantado y como cosa que tanto viene a la salvación de su ánima, dejo por libres a todos los indios esclavos, hombres y mujeres y sus hijos que así andan a sacar oro por el dicho Adelantado, y desde ahora todos sean libres para siempre, con aditamento en condición que saquen oro para pagar las dichas deudas que el dicho Adelantado debe y dejó por no haber otros bienes ni rentas de dónde se puedan pagar en tanta cantidad, y en el entretanto saquen oro sean muy bien mantenidos y curados, y tratados y doctrinados en las cosas de nuestra santa fe católica.” 8

Sobre sus propiedaes:

“[…] por cuanto el dicho Adelantado tiene cuatro solares en la plaza de esta ciudad, mando que se edifiquen poco a poco con los dichos esclavos que están en la dicha heredad y labranza y se hagan en los dichos solares unas tiendas con su servicio conveniente para que alquilen, y de los frutos y rentas de las dichas tiendas sean para ayudar a pagar las deudas que el dicho Adelantado debe, guardando siempre cierta parte, la que fuere necesario para el reparo de las dichas tiendas y acabadas de pagar las dichas deudas con el oro que han de sacar las dichas cuadrillas como se contiene en el capítulo antes de este. Y con la ayuda de la renta de dichas tiendas de allí adelante por el descargo de la conciencia y ánima del dicho Adelantado, porque esto es conforme su voluntad, según él conmigo la comunicó, mando que la renta que rentaren las dichas tiendas de los alquileres se distribuyan en casar hijas de conquistadores huérfanas y pobres , por el mucho cargo que el dicho Adelantado es a sus padres en el tiempo de la Conquista, y la tercia parte de las rentas que las dichas tiendas rentaren se dé y distribuya a los pobres del hospital de esta ciudad”.9

Sobre sus deudas a colaboradores:

“[…] por cuanto el dicho Adelantado siempre en el tiempo de la conquista de esta gobernación, y antes y después tuvo mucha gente a su cargo y contrató con muchos y sé yo de él y de otras personas dignas de fe y de creencia que como el dicho Adelantado andaba en la guerra, era en cargo a muchas personas en deudas de dineros y de otras cosas, por tanto que por descargo de su conciencia, digo: Que cualquiera persona que viniere, jurando que el dicho Adelantado le es encargo de alguna cosa, por juramento hecho en juicio, sea creído por él y le sean pagados hasta en cantidad de veinte pesos dando razones legítimas y verosímiles, declarando de qué, y cómo se los deben, los cuales dichos veinte pesos le sean pagados de los bienes del dicho Adelantado.”10

Sobre los cautivos de sus batallas:

“digo que, por cuanto el dicho Adelantado anduvo muchos años en servicio de Su Majestad en la conquista de la isla Española y Cuba y Nueva España, y gobernación de Guatemala, y Honduras, y Perú, y otras partes de las Indias del mar Océano. En las cuales conquistas es mucho en cargo a los naturales de ellas, y por ser personas inciertas y no se poder hacer el descargo necesario a su conciencia, mando que de lo mejor parado de sus bienes del dicho Adelantado que ahora hay y hubiere, se tomen quinientos pesos de oro, los cuales sean para redención de cautivos, y ellos los gasten en redimir los cautivos que la dicha cantidad montare, y no se distribuyan en otra cosa ninguna, ni se entremeta ninguna persona directa ni indirecta a impedir que no se cumpla lo en esta cláusula contenido; y si se estorbare de lo cumplir, esta dicha manda sea en sí ninguna y de ningún valor ni efecto. Las cuales dichas persona sean obligadas a lo cumplir dentro de un año”.11

Declaración de sus bienes para efectos del testamento:

“digo, que para cumplir este testamento, mandas y legados en él contenidos, dejo e nombro por bienes del dicho Adelantado todos los navíos con todos los pertrechos e artillería e municiones que están en la compañía que el dicho Adelantado hizo con el señor visorrey don Antonio de Mendoza y más todos los negros que el dicho Adelantado dejó. Y más todos los intereses y provechos que de la dicha compañía se siguieren. Y más todas las milpas, casas, heredades, ganados y todos y cualesquier derechos y acciones que en cualquier manera pertenezcan al dicho Adelantado, y todas y cualesquiera gracias y mercedes que Su Majestad fuere servido de le hacer o haya hecho para descargo de su ánima, pues todas las dichas deudas que el dicho Adelantado debe, son por cosas tocantes a su real servicio”.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Libro Viejo (1934): De la fundación de Guatemala y papeles relativos a D. Pedro de Alvarado. XII Guatemala: Biblioteca “Goathemala” de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. p: 384.
  2. Pardo, José Joaquín, 1984: Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779, Biblioteca Nacional, Instituto de Antropología e Historia, Archivo General de C.A.. Guatemala:  C. Nacional para la protección de la Antigua. p.: 1.
  3. Sáenz de Santamaría, 1964: 164-165
  4. Remesal, Antonio de (1966) Historia general de las Indias Occidentales y particular de la Gobernación de Chiapa y Guatemala. Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 458
  5. Ibid., pp. 458-476.
  6. Díaz del Castillo, Bernal (1968). Historia de la conquista de Nueva España, México: Porrúa. pp.: 632-634.
  7. Remesal, Historia general de las Indias Occidentales, p. 458.
  8. Ibid., pp. 461-462.
  9. Ibid., pp. 463-464.
  10. Ibid., p. 466.
  11. Ibid., p. 470.
  12. Ibid., p. 474.

6 de agosto de 1526: las fuerzas de Pedro de Alvarado, en su mayoría indígenas tlaxcaltecas y cholultecas, vencen defintivamente al señorío de Cuscatlán

6agosto1526
Grabado de la Guerra de Cuscatlán. Nótese que entre las fuerzas españolas había soldados indígenas originarios de México que vestían de forma distinta a los indígenas cuscatlecos. En el recuadro: grabado del conquistador Pedro de Alvarado. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.,

La sangrienta conquista de la región de El Salvador por parte de Pedro de Alvarado concluyó el 6 de agosto de 1526 con la cruenta batalla contra el señorío de Cuscatlán. Las fuerzas expedicionarias de Alvarado estaban conformadas por ochenta soldados españoles, cincuenta caballos y cuatro mil indígenas cholultecas y tlaxcaltecas, que habían arribado junto con Alvarado desde México y participado en la conquista de Guatemala.1 Al terminar la batalla, las fuerzas de Alvarado asesinaron a una gran cantidad de la población y quemaron sus aldeas.2

El conquistador dio la orden que en homenaje a su triunfo, y para dar gracias a Dios por haber “pacificado” aquella tierra de los “indios salvajes“, se celebraría cada 6 de agosto una fiesta en honor a la advocación del día que según el calendario coincidía con la celebración católica de la Transfiguración del Señor. De esta forma, aquella victoria de las fuerzas españolas se celebró hasta principios del siglo XX, con una procesión encabezada por la espada de Alvarado.2

Tras la muerte de Alvarado en México en 1541, su hermano Jorge, para tener sujeta la provincia de Cuscatlán, que era una de las más ricas de esta Gobernación, dispuso se fundase en ella una villa española a la que nombró “Salvador” por haberse ganado la última batalla el día en que la Iglesia Católica celebra la Transfiguración del Señor. Por esta misma razón se dedicó la Iglesia parroquial al Salvador del Mundo. En el altar mayor del templo (construido entre 1546 y 1551 bajo la dirección de Francisco Castellón, mayordomo del templo) se colocó una pesada escultura del Salvador del Mundo, donada por el emperador Carlos V de Alemania y I de España.2

En esa época, Juan Pérez de Sardoal, el rico encomendero y Alcalde Mayor de San Salvador cabalgaba en su caballo negro, armado de todas las armas, custodiando en el desfile la espada de Alvarado, que se guardaba en la ermita del pueblo de Mejicanos y que se paseaba todos los años en San Salvador junto con el Pendón Real de su majestad cada 6 de agosto. Por su parte, su esposa iba vestida de brocatel, en una litera pintada, toda cubierta de revoloteos de cupidos y llevada en hombros de esclavos negros. El Alcalde Mayor poseía miles de indígenas en encomienda y grandes extensiones de tierra.2


BIBLIOGRAFIA:


11 de abril de 1530: Pedro de Alvarado llega a Santiago de Guatemala y asume el cargo de gobernador y Capitán General de la provincia tras salir de México durante su juicio de residencia

11abril1530
Ciudad Vieja, Sacatepéquez en 2011.  En el recuadro, un grabado de Pedro de Alvarado de 1787.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons

En 1528 Pedro de Alvarado regresó de España en compañía del padre Francisco Marroquín, a quien había conocido en ese viaje. Aquellos serían momentos difíciles para el cruel militar, pues su primera esposa, Francisca de la Cueva, había fallecido y, cuando pasó por la ciudad de México, fue detenido por orden del tesorero Alonso de Estrada, quien ordenó que no le dejaran partir para Guatemala hasta que pagara quintos reales y otros impuestos que debía a la Corona Española. Y por si esto no fuera poco, el 9 de diciembre de 1528 se instaló la primera audiencia de la Nueva España, presidida por Nuño de Guzmán, quien era enemigo personal de Hernán Cortés, y por ende, de Alvarado, razón por la que sometió a juicio de residencia al conquistador de Guatemala durante todo el año de 1529.

Alvarado, quien no podía salir de la ciudad mexicana y estaba preso en las Reales Atarazanas, fue juzgado por los abusos que cometió cuando fue capitán de Hernán Cortés durante la conquista de México, y por las atrocidades que ordenó cuando conquistó Guatemala. Mientras duró su juicio de residencia, nombró a su hermano Jorge como teniente gobernador de las provincias y tierras de Guatemala. Los comisionados de llevar las órdenes fueron Francisco Zorrila, Francisco de Castellanos y Gonzalo Ronquillo, quienes llegaron a Santiago de Guatemala junto con el fraile Domingo de Betanzos (quien estaba encargado de fundar el primer convento dominico en Guatemala) el 6 de mayo de 1529.1

Jorge de Alvarado no tenía capacidad de mando y apenas tres meses después, Francisco de Orduña tomó el poder en Guatemala. Orduña había sido enviado por la Audiencia de México como juez de residencia y gobernador.1

Al cabo de unos meses, Nuño de Guzmán se enteró del retorno de Hernán Cortés de España y decidió enviar a Pedro de Alvarado de regreso a Guatemala, para que Cortés no tuviera a este poderoso aliado durante su juicio de residencia.  De esta forma, Alvarado regresó a Santiago de Guatemala el 11 de abril de 1530, entrando en posesión de las órdenes reales que lo nombraban gobernador y capitán general de aquellas tierras y provincias.1

Su primer acto oficial fue realizar un repartimiento general de indígenas entre aquellos que le habían sido fieles a él y a su hermano, y luego tuvo que enfrentarse a varios problemas principales:

  • Retormar la provincia de Cuscatlán (actualmente El Salvador) y Nicaragua que Orduña había perdido ante Pedrarias Dávila.
  • El reclamo del adelantado de Yucatán, Francisco de Montejo, otro antiguo capitán
    de Hernán Cortés), quien reclamaba para él la provincia de Chiapas.
  • Repartir las tierras y encomiendas que le exigían sus compañeros de armas.
  • Acabar con la prolongada revuelta indígena.2

Y así como 1529 fue un año difícil para Alvarado, 1530 fue todo lo contrario. En cuestión de unos cuantos meses resuelto todos los problemas que había encontrado a su retorno a la región: las tropas de Pedrarias Dávila tuvieron que retirarse de Cuscatlán, los indígenas cachiqueles se rindieron en mayo y el mismo Dávila murió en Nicaragua el 6 de marzo de 1531.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Vallejo García-Hevia, José María (2008).  Juicio a un conquistador.  Su proceso de residencia en Guatemala (1536 – 1538). España: Marcial Pons Historia. p. 148
  2. Ibid. p. 149

7 de abril de 1537: consagración del Obispo Francisco Marroquín

7abril1537
Ruinas coloniales en Ciudad Vieja, Sacatepéquez, luegar en donde se asentaba la ciudad de Santiago de los Caballeros cuando el obsipo Francisco Marroquín fue consagrado.  En el recuadro: retrato idealizado del obispo realizado por el artista español Tomás Mur en 1896.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Francisco Marroquín no fue solamente el primer obispo de Guatemala, sino el primer obispo consagrado en las colonias americanas.  Su consagración ocurrió en la Ciudad de México el 7 de abril de 1537 y estuvo a cargo del obispo Juan de Zumárraga, quien es tristemente recordado por haber incenciado todos los códices de los indígenas mexicanos en enero de 1525 por ser “contrarios a la verdadera religión“. 1

Marroquín llegó a Guatemala porque se hizo amigo de Pedro de Alvarado cuando éste estuvo en España tras conquistar el altiplano guatemalteco.  Se conocieron en Valladolid, y Alvarado quedó impresionado al saber que Marroquín era Maestro de Sagrada Teología y egresado de la Universidad de Osma, en Castilla.  Una vez en Guatemala, Marroquín se hizo cargo de la parroquia local en sustitución del soldado Juan Godínez, quien había sido nombrado cura por Alvarado durante la conquista.   Aunque había muy pocos sacerdotes y frailes en la región, Marroquín fue nombrado vicario de Guatemala, Chiapas y Honduras, y gracias a la amistad de Alvarado con el emperador Carlos V, fue recomendado a la mitra a la que accedió el Papa Paulo III, por bula del 18 de diciembre de 1534.1

En aquellos tiempos las noticias llegaban muy lentamente,  y por ello el licenciado Marroquín fue consagrado como obispo hasta el  7 de abril de 1537.  Y al día siguiente, mandó la siguiente nota a los miembros del cabildo de la ciudad de Santiago de los Caballeros:

“Magníficos señores.  Por no se haber ofrecido en el camino de que hacer mención, no he escrito a vuestras mercedes: llegué a esta ciudad sábado de ramos con un poco de mala disposición; y me duró toda la semana santa.  Ayer domingo de cuasimodo, se hizo la consagración con mucha solemnidad; plega a Dios que sea para alcanzar el cielo, y llevarlos allá a todas vuestras mercederes, que a fe el mayor deseo que yo tengo a esto. 

Las nuevas de España son muy tristes, que está en mucho trabajo el día de hoy la cristiandad, segun contaran las nuevas que envió el Sr. Gobernador.  Su Majestad está en España, hace cortos trece que vino por ser invierno, y por no haber guerra, y proveerse entre tanto de lo necesario para el ejército, y para otras muchas cosas que cada día se ofrecen.

Yo quisiera que nuestra jornada pasara adelante de mi y de mis compañeras y a la hora de aogra llegó un navío de catorce que salieron en conserva, y las nuevas que trajo son que a vista de las islas tomadas a los franceses dos, y atras esto otro, y van dando cabida y así mismo tomaron otros dos del Perú, y otros que iba de aquí de la Nueva España.  Lo que esperan es tomarle o la moneda, y envianle en salvo, a cuya causa estamos todos en gran confusión. No querríamos ni será razón a cabo de tantos años, lleguemos en España sin blanca.  Ha nos parecido esperar aquí a S. Juan y ver las nuevas que traen los navíos; y si fuese cosa que cumpla seguiremos nuestro camino, que por ninguna cosa querríamos volver atrás.  Dios lo ordene como él sea más servido.

A vuestras mercedes suplico siempre se acuerden en lo espiritual y temporal de mí, y de mi iglesia y ministros, que todo mi oficio y cuidado no es sino emplearme a lo que toca a sus conciencias y haciendas.  Yo quedo bueno, y siempre que hubiere mensajeros escribiré a vuestras mercedes, cuyas magníficas personas Nuestro Sr. guarde y prospere como por vuestras mercedes es deseado.

De México 8 de abril

Orador de vuestras mercedes. Episcopus Sancti Jacobi Huatemalensis”1

 


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (7 de abril de 1926) “El capítulo de las efemérides: 7 de abril de 1537, Consagración del obispo Marroquín”. Guatemala: Nuestro Diario.

 

27 de julio de 1524: los españoles fundan en Iximché la primera capital del Reino de Guatemala

27julio1524
Ruinas de Iximché en 2008. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Desde su fundación en 1470 hasta su abandono en 1527, Iximche’ fue la capital del reino kaqchikel. La arquitectura del sitio incluye un número de templos piramidales, palacios y dos campos de juego de pelota mesoamericano.

Durante algunos años, los kaqchikel fueron aliados de los quichés; sin embargo, el crecimiento del poder de los kaqchikel dentro de esta alianza finalmente causó tantas tensiones que los kaqchikel se vieron obligados a huir de la capital de los quichés y de fundar la ciudad de Iximche’.

Los kaqchikeles establecieron su nueva capital en una cumbre con buenas defensas naturales, casi totalmente rodeada de profundos barrancos, y gracias a ello la ciudad se desarrolló rápidamente, alcanzando su extensión máxima en cuestión de cincuenta añod. El consejo de gobernantes de Iximche’ estaba conformado por cuatro nobles principales, que representaban a los cuatro clanes más importantes del pueblo kaqchikel, aunque solo eran los señores de los clanes Sotz’il y Xajil quienes poseían el poder real.

Al principio vivieron en paz con los quichés, pero alrededor de 1491 los kaqchikeles combatieron y derrotaron a sus antiguos señores; esto, sin embargo, fue seguido por conflictos internos entre los clanes kaqchikeles, en los cuales los clanes rebeldes finalmente fueron subyugados en 1493.

Además, la guerra contra los quichés no terminó en 1491, sino que continuó durante la primera parte del siglo XVI. En esa época se produjo la llegada de los primeros españoles al área ocupada por el México actual, y el emperador Azteca envió mensajeros para avisar a los kaqchikeles de la presencia de los invasores. Además, los europeos trajeron consigo enfemedades contagiosas ajenas a los indígenas americanos, lo que provocó una epidemia de viruela que diezmó a la población nativa debilitando considerablemente a los señoríos locales. Para entonces, Iximché era la segunda ciudad más importante del altiplano de Guatemala después de Q’umarkaj, la capital del reino quiché, pero la epidemia redujo su población cobsiderablemente.

Debido a la alianza propuesta en 1524, el enviado de Cortés, Pedro de Alvarado, fue bien recibido en Chi Iximche’ y los reyes kaqchikeles proporcionaron a los españoles y a sus aliados cholultecas y tlaxcaltexas guerreros nativos para ayudar en la conquista de los demás reinos indígenas en el altiplano. Alvarado mantuvo la alianza y el 27 de julio del mismo año, Iximché fue declarada la primera capital del Reino de Guatemala.

Pero, gracias a las excesivas exigencias tributarias de los españoles, los kaqchikeles no tardaron en romper la alianza y abandonaron su capital, que fue quemada dos años más tarde por desertores españoles. Los europeos fundaron una nueva ciudad cercana, pero la abandonaron en 1527 por la continuas hostilidades de los kaqchikeles, que finalmente se rindieron en 1530.

El poblado quedó parcialmente olvidado tras la conquista y fue hasta en el siglo XVII, que las ruinas de Iximche’ fueron descritas en la “Recordación Florida” del historiador y militar criollo Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán. En el siglo XIX, fueron visitadas varias veces por científicos que publicaron planes y descripciones del sitio, pero no fue sino hasta en la década de 1940 que se iniciaron investigaciones serias del sitio, las cuales continuaron en forma esporádica hasta principios de 1970.


BIBLIOGRAFIA:

  • Arroyo, Bárbara (julio–agosto de 2001). «El Posclásico Tardío en los Altos de Guatemala». Arqueología Mexicana (México: Editorial Raíces) IX (50): 38-43. ISSN 0188-8218. OCLC 29789840.
  • Frühsorge, Lars (abril de de 2007). «Archaeological Heritage in Guatemala: Indigenous Perspectives on the Ruins of Iximche’». Archaeologies: Journal of the World Archaeological Congress (en inglés) (World Archaeological Congress) 3 (1): 39-58. doi:10.1007/s11759-007-9001-4.
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  • — (invierno de de 1967). «The Ancient Cakchiquel Capital of Iximche». Expedition (en inglés) (University of Pennsylvania Museum of Archaeology and Anthropology): 22-35. ISSN 0014-4738. OCLC 1568625.
  • Luján Muñoz, Jorge; Ernesto Chinchilla Aguilar, María Cristina Zilbermann de Luján, Alberto Herrarte, J. Daniel Contreras R. (1994). Historia general de Guatemala. Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. ISBN 84-88622-07-4. OCLC 39909559.
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  • Polo Sifontes, Francis (1986). Los Cakchiqueles en la Conquista de Guatemala. Guatemala: CENALTEX.
  • Recinos, Adrian (1998). Memorial de Sololá, Anales de los Kaqchikeles; Título de los Señores de Totonicapán. Guatemala: Piedra Santa. ISBN 84-8377-006-7. OCLC 25476196.
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  • Raymond, Georges (1946). Anales de los xahil / traducción y notas de Georges Raymond, Miguel Ángel Asturias y J. M. González de Mendoza (en kaqchikel y Español). México: UNAM.

 

31 de marzo de 1528: se funda la Villa Real de Chiapa, hoy San Cristóbal Las Casas, en el estado de Chiapas, México

31marzo1528
Catedral de San Cristóbal, Chiapas.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la conquista de la región del altiplano guatemalteco en 1524, la región de Chiapa fue sojuzgada por el capitán Diego de Mazariegos quien para mantenerla bajo control español dispuso fundar una villa poblada por españoles e indígenas.  El nuevo poblado se llamó Villa Real y su trazo original se dispuso el 31 de marzo de 1528.

Lo primero que trazaron fue la iglesia, la cual dedicaron a la Virgen de la Anunciación, título que conservó hasta 1535, de acuerdo al documento llamado “Libro de visitación de la Iglesia de nuestra Señora de la Anunciación de eta Villa de San Cristóbal, que se hizo a 7 días del mes de abril de 1535“.  Sin embargo, por razones desconocidas por los historiadores eclesiásticos, la iglesia cambió de nombre en 1538 y ya no estuvo dedicada a la Virgen de la anunciación sino a San Cristóbal, según la bula papal de Paulo III que elevó la parroquia a Catedral.

Originalmente, la villa estuvo a cargo del obispado de Tlaxcala, hasta que se fundó el obispado de Guatemala.  Pero después, cuando fue erigida en Catedral en 1538 por el papa Paulo III,  fue la sede del obispado de Chiapa y estuvo a cargo de lo que es hoy el estado de Chiapas en México y la region de Petén y las Verapaces en Guatemala.   Luego, en 1559, las Verapaces fueron separadas de esta diócesis  y se constituyeron en su propio obispado, dada su extension territorial y la cantidad de pobladores.

El caso de Soconusco es interesante, pues formó parte del obispado de Chiapa, cuando el fraile dominico Bartolomé de las Casas (o Casaus) era obispo, pero luego, por Real Cédula de 1565 fue trasladado a la diócesis de Guatemala junto con Sacapulas, Sacatepéquez, y Soloma.  Debido a la escasez de curas párrocos, el clero secular se veía obligado a echar mano de soldados a los que convertían en capellanes, o bien tenía que pedir ayuda a los frailes regulares.


BIBLIOGRAFIA:


8 de enero de 1525: Pedro de Alvarado regresa a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala (entonces en Iximché) tras conquistar la región de Cuscatlán

8enero1525
La conquista de Cuscatlán por las fuerzas de Alvarado (en el recuadro), las cuales estaban compuestas en su gran mayoría por indígenas tlaxcalteras y cholulteras provenientes de México.  Es por ello que los nombres de los poblados de Guatemala y El Salvador tienen el nombre de un Santo en español y un topónimo de origen náhuatl (idioma que hablaban los indígenas invasores).  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El historiador eclesiástico Domingo Juarros relata que una expedición de Pedro de Alvarado a Cusclatlán (hoy El Salvador) terminó el 8 de enero de 1525, con el retorno del español a la recién fundada ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, en donde nombró como alcaldes del Ayuntamiento a Baltazar de Mendoza y a Gonzalo de Alvarado.

De acuerdo a Juarros, la descripción de dicha expedición estaba en el tercer tomo de la “Recordación Florida” escrita por Francisco de Fuentes y Guzmán, la cual deafortunadamente se perdió sin publicarse poco después de la muerte del cronista colonial.  Lo único que se sabe es que Alvarado recorrió 400 leguas y sojuzgó a los pueblos que habitaban la zona, a sangre y fuego indudablemente, ya que el mismo Juarros indicada que habían sido regiones muy pobladas, mucho más que lo que estaban para cuando él escribió su Compendio de Historia en 1808.

Indica Juarros que a pesar de las invasiones en Cuscatlán y el éxito de la empresa, todavía quedaban pobladores indígenas que seguían hostigando a la ciudad de Guatemala, entre ellos los de Jumai, Jalpatagua y Petapa, lo que obligó a Alvarado a organizar una nueva expedición.  Dicha expedición estuvo conformada por ochenta soldados españoles, cincuenta caballos y cuatro mil indígenas cholultecas y tlaxcaltecas, que habían arribado junto con Alvarado desde México.


BIBLIOGRAFIA:


 

18 de diciembre de 1527: Pedro de Alvarado consigue del Emperador Carlos V el nombramiento de Adelantado y autorización para conquistar islas en el Mar del Sur

18diciembre1527
Mapa del proceso de conquista de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Contrario a la versión idealizada que se relata en las escuelas, el proceso de conquista del territorio de Guatemala fue un proceso cruento que incluyó epidemias, traiciones, masacres y estrategias de tierra arrasada.  La historia fue tergiversada a partir de la obra del capitán criollo Antonio de Fuentes y Guzmán quien en su “Recordación Florida” pinta a su antepasado Bernal Díaz del Castillo y a los compañeros de armas de éste como héroes cristianos y a los indígenas como villanos paganos.

El proceso de conquista siguió este patrón:

  1.  Los aventureros españoles que llegaron al continente americano no eran lo más granado de la sociedad peninsular, en la que ya de por sí las costumbres de higiene dejaban mucho que desear.  Eso significa que cuando arribaron al nuevo continente traían consigo muchas enfermedades que rápidamente se propagaron entre los indígenas, matando a muchos de ellos y dejando al resto debilitado para el combate.
  2. Los españoles utilizaron a su favor las rivalidades que existían entre las poblaciones americanas y consiguieran que se traicionaran unas a otras.  De esa forma, se aliaron con los cholultecas y los tlaxcaltecas para derrotar a los aztecas, y luego engrosaron sus tropas considerablemente con estos indígenas para invadir el altiplano guatemalteco.
  3. Ya en Guatemala, recurrieron a ardides y traiciones para eliminar poblados enteros y tomar como esclavos a los sobrevivientes.
  4. Los indígenas que lograron huir, se refugiaron en la Fortaleza natural de Los Cuchumatanes hasta donde no pudieron llegar los españoles.  De allí que el pueblo de los itzáes se mantuviera independiente en la selva petenera hasta 1697, cuando los españoles los atacaron y masacraron.

Triunfador en Guatemala tras este proceso, Pedro de Alvarado regresó a España y consiguió que el emperador Carlos V lo nombrara Adelantado de Guatemala el 18 de diciembre de 1527.  Ya con este título, Alvarado fue facultado para conquistar todas las islas que pudiera encontrar en el Mar del Sur y las tierras hacia el poniente. Además, le correspondería a él y a sus herederos el 12% de todo lo que descubriera y tenía el cargo de Alguacil Mayor, lo que significaba que era la máxima autoridad local.

Alvarado pasó los próximos años preparando una expedición con doce barcos hacia el sur, y así, en 1534 se hizo a la mar.  Desafortunadamente para él, no solamente tuvo muchas bajas entre sus tripulantes sino que terminó en los dominios del Adelantado del Perú, Francisco Pizarro, con quien tuvo que negociar la venta de su flota por estar completamente fuera de su jurisdicción y regresar a Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


 

18 de diciembre de 1534: el papa Paulo III, íntimo amigo del emperador Carlos V de España, emite la bula para elevar a Obispo al licenciado Francisco Marroquin, cura párroco de la capital del Reino de Guatemala

diciembre1534
Retrato del Obispo Francisco Marroquin elaborado por el artista español Tomás Mur en 1894.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación parcialmente el texto del artículo del licenciado Federico Hernández de León, en el que se relata la elevación del licenciado Francisco Marroquin a la jefatura de la Diócesis de Guatemala.  El lector observará varios comentarios que hace el licenciado Hernández de León al repecto de algunos personajes históricos muy importantes relacionados directamente con este hecho:

” […] España aprontaba soldados que sometieran a la corona de Castilla pueblos y tierras, y largas filas de clérigos dejaban las costa de Europa, para someter a la fe del Cristianismo las inmensas tribus de idólatras que poblaban estas vastas regiones.  Era Carlos V el poderoso emperador en cuyos dominios no se ponía el sol, y en la silla papal se sentaba Paulo III, que en el trato mundane fuera conocido con el nombre de Alejandro Farnesio.”“El pontificado de Paulo III es uno de los más ruidosos en el correr de los siglos.  Por su amistad con Carlos V, lanzó una bula de excomunión contra Enrique VIII de Inglaterra, que había repudiado a Catalina de Aragón, pariente cercana del emperador, excomunión que originó el cisma, mantenido hasta la fecha; por esa misma amistad, hizo una alianza para echarse contra los turcos, y soldados españoles y de los estados pontificios, tiñeron con su sangre las aguas del Mediterráneo; bajo tales relaciones de amistad, San Ignacio de Loyola logró que se le reconociera la Compañía de Jesús, que después había de dar esos frutos envenenados que se llaman jesuitas y, por último, convocó el famoso Concilio de Trento, encaminado a extirpar las herejías de la Reforma implantada por Lutero, súbdito del emperador Carlos V.” (Nota de HoyHistoriaGT: Carlos V era rey de Alemania).

“Cuando a Carlos V se le ocurrió elevar a la categoría de Obispado la Iglesia de Guatemala, encontró suave terreno en la voluntad de Paulo III y le fue fácil conseguir que al licenciado don Francisco Marroquin, cura párroco de la capital del reino de Gutaemala, se le destinara para la jefatura de la Diócesis.  En diciembre de 1534, el papa expidió las bulas necesarias; pero hasta los dos años y medio se pudo celebrar la función solemne de la consagración.”1

 

En esa época, las noticias llegaban muy lentamente y, por eso, el obispo Marroquín fue consagrado hasta el 7 de abril de 1537 en la ciudad de México.2


BIBLIOGRAFIA:

    1. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
    2. — (1930). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. Tomo III. Sánchez y de Guise.

29 de junio de 1541: muere Pedro de Alvarado tratando de apaciguar un alzamiento de indígenas chichimecas en Nochistlán, Nueva Galicia a petición del virrey de México

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Muerte de Pedro de Alvarado representada en el Códce Telleriano-Remensis.  Aparece el nombre en español y en náhuatl (Tonatiuh). Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Bien dice el refrán aquello de que “a quien a hierro mata, a hierro muere” y ese fue precisamente el caso de Pedro de Alvarado.  En un viaje que tenia preparado para ir al Perú, tuvo que pasar primero por México, en donde al saberse que había un alzamiento indígena en la region de Nueva Galicia el virrey Antonio de Mendoza le requirió su ayuda para apaciguar la región.

Alvarado era un hombre cruel y sanguinario pero también era un soldado valiente que no rehuía la batalla, así que sin dudarlo se encaminó hacia Nochistlán en donde lo esperaban diez mil indígenas chichimecas furiosos y desperados dispuestos a la muerte antes que a la esclavitud, atrincherados en una montaña adyacente a la localidad: el Cerro del Mixtón.

Al llegar, las tropas de Alvarado se unieron a las del gobernador de la region, Cristóbal de Oñate y, de acuerdo al plan original, iban a esperar a que llegaran las tropas enviadas por el virrey Mendoza.  Pero Alvarado no quiso esperar y partió hacia la batalla no sin antes decir: “La suerte está echada y cada uno que cumpla con su deber“.

El 29 de junio de 1541, Alvarado y sus soldados llegaron al pie de la montaña y la empezaron a reconocer, pero en aquel momento empezó una lluvia de flechas y piedras que les lanzaron los enardecidos alzados.  Entonces, los españoles y sus aliados tlaxcaltecas retrocedieron y cuando los indígenas se dieron cuenta de esto, salieron de su trinchera para perseguir a los atacantes gritando a más no poder.  Segun cuentan los historiadores, la avalancha indígena incluía a mujeres y niños que preferían morir antes que seguir de esclavos.

Los indígenas obligaron a Alvarado a retroceder 3 leguas por un terreno muy accidentado y sembrado de plantas de maguey.  Finalmente desistieron de su persecución y los españoles llegaron a un terreno que se prestaba para el contraaque.  Allí Alvarado se dió cuenta de que el notario Baltasar Montoya tenia problemas con su cabalgadura por el terror que le había producido al letrado la batalla  y fue a ayudarlo, pero con tan mala suerte que el caballo cayó y empezó a rodar por la ladera y se pasó llevando al Adelantado.

Pedro de Alvarado quedó muy mal herido por las cortadoras que le produjo su propia armadura durante la caía, aparte de los golpes que le causó el caballo y solo atinó a decir: “Me siento morir, pero no es bien que los nativos conozcan nuestra situación.

En estado agónico fue llevado hasta Guadalajara en donde dio sus últimas disposiciones y dictó una carta para su esposa, Beatriz e la Cueva pidiendo que lo sepultaran en la Iglesia de San Francisco en México y que asistieran todos los clérigos de la ciudad.

Se dice que cuando un médico le preguntó qué le dolía, Alvarado contestó “¡El alma!”.

Los restos del Adelantado fueron sepultados originalmente en México, pero luego trasladados a Guatemala por gestiones de su hija Leonor, hasta que finalmente se perdieron durante uno de tantos terremotos que destruyeron la Catedral de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:

  • Díaz del Castillo, Bernal (1568) Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, (texto en la web cervantesvirtual pp. 266)
  • Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  • — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  • Polo Sifontes, Francis (1981). «Título de Alotenango, 1565: Clave para ubicar geográficamente la antigua Itzcuintepec pipil». En Francis Polo Sifontes y Celso A. Lara Figueroa. Antropología e Historia de Guatemala (Ciudad de Guatemala: Dirección General de Antropología e Historia de Guatemala, Ministerio de Educación). 3, Época II: 109-129. OCLC 605015816
  • Vallejo García-Hevia, José María (2008). Juicio a un conquistador, Pedro de Avarado “su proceso de residencia en Guatemala (1536-1538)”. Marcial Pons Historia. p. 1330. 
  • Vázquez Chamorro, Germán (2003) “La conquista de Tenochtitlan” colección “Crónicas de América”, compilación de los cronistas J. Díaz, A. de Tapia, B. Vázquez, F. de Aguilar; “Relación de méritos y servicios” pp.121-147 Dastil, S.L. ISBN 84-492-0367-8