8 de julio de 1893: se firma el tratado Mariscal-Spencer (o Mariscal-St. John) de límites entre México y el Imperio Británico para evitar que Belice siguiera proporcionando armas a los indígenas de Yucatán

8julio1893
Región dominada por los indígenas alzados en Yucatán.  Hasta abajo de la imagen, obsérvese la pequeña frontera con Belice, desde donde los ingleses proporcionaban armas a los alzados. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El tratado Mariscal-Spencer surgió como estrategia del presidente mexicano, general Porfirio Díaz, para delimitar el territorio y terminar con la guerra de castas que venía desangrando Yucatán desde 1847. De hecho, la violencia con que los indígenas yucatecos estaban aniquilando a los criollos de la region ayudó al general Rafael Carrera solidificara su gobierno en Guatemala en 1849, ya que estableció pactos con los líderes indígenas locales y los criollos conservadores tuvieron que aceptar su gobierno porque no eran bienvenido en el resto de Centroamérica. Además, debido a esta guerra Yucatán se reintegró a México, ya que cuando estaba a punto de sucumbir ante los alzados indígenas, aceptó la ayuda militar de México para contrarrestarlos a cambio de perder su independencia.

Pero, a pesar de la ayuda militar mexicana, la violencia continuó en la region principalmente porque los ingleses en Belice proporcionaban armas a los indígenas alzados. Con el tratado en 1893, México logró establecer el control político en la zona ya que el convenio fue que el Imperio Británico se quedaría con el territorio que actualmente es el norte de Belice con la condición de que dejaran de proporcionarle armas a los indígenas y así el presidente Díaz podría imponer poder en el territorio.  Fue similar al tratado Wyke-Aycinena de 1859, por medio del cual Guatemala otorgó a Belice el territorio comprendido entre el río Belice y el río Sarstún a cambio de las armas necesarias para repeler al filibuster estadounidense William Walker.

El tratado se reproduce a continuación, respetando la redacción original:

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y Su Majestad la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaña é Irlanda han nombrado sus Plenipotenciarios para la celebración de un Tratado de límites:

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos al Sr. D. Ignacio Mariscal, Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores.

Y Su Majestad la Reina á Sir Spencer St. John, Caballero Comendador de San Miguel y San Jorge, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Su Majestad Británica en México.

Quienes, después de haberse comunicado sus plenos poderes, habiéndolos encontrado en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

Art. I. Queda convenido entre la República Mexicana y Su Majestad Británica, que el límite entre dicha República y la Colonia de Honduras Británica era y es como sigue: Comenzando en Boca de Bacalar Chica, estrecho que separa al Estado de Yucatán del Cayo Ambergrís y sus islas anexas, la línea divisoria corre en el centro del canal entre el referido cayo y el continente con dirección al Sudoeste hasta el paralelo 18° 10’ Norte, y luego al Noroeste á igual distancia de los cayos, como está marcado en el mapa anexo hasta el paralelo 18° 10’ Norte; torciendo entonces hacia el Poniente, continúa por la bahía vecina, primero en la misma dirección hasta el meridiano de 88° 2’ Oeste; entonces sube al norte hasta el paralelo de 18° 25’ Norte; de nuevo corre hacia el poniente hasta el meridiano 88° 18’ Oeste, siguiendo el mismo meridiano hasta la latitud 18° 28 ½’ Norte, á la que se encuentra la embocadura del Río Hondo, al cual sigue por su canal más profundo, pasando al poniente de la Isla Albión y remontando el Arroyo Azul hasta donde éste cruce el meridiano del Salto de Garbutt, en un punto al Norte de la intersección de las líneas divisorias de México, Guatemala y Honduras Británica, y desde ese punto corre hacia el Sur hasta la latitud 17° 49’ Norte, línea divisorias entre la República Mexicana y Guatemala; dejando al Norte, en territorio mexicano, el llamado río Snosha o Xnohha.

Art. II. La República Mexicana y Su Majestad Británica, con el fin de facilitar la pacificación de las tribus indias que viven cerca de las fronteras de México y Honduras Británica, y para prevenir cualquiera futura insurrección entre las mismas, convienen en prohibir de una manera eficaz á sus ciudadanos o súbditos, y á los habitantes de sus respectivos dominios, el que proporcionen armas ó municiones á esas tribus indias.

Art. III. El Gobierno de México y el Gobierno Británico convienen en hacer toda clase de esfuerzos para evitar que los indios que viven en los respectivos territorios de los dos países hagan incursiones en los dominios de la otra parte contratante; pero ninguno de ambos Gobiernos puede hacerse responsable por los actos de las tribus indias que se hallen en abierta rebelión contra su autoridad.

Art. IV. Este Tratado será ratificado por ambas partes, y las ratificaciones se canjearán en México á la brevedad posible. En testimonio de lo cual, los Plenipotenciarios lo han firmado y sellado con sus respectivos sellos. Hecho en dos originales, en la ciudad de México el día ocho de Julio de mil ochocientos noventa y tres.

  • Ignacio Mariscal
  • Spencer St. John

Las coordenadas y límites con Guatemala mencionados en el tratado provienen de los  límites convenidos entre Guatemala y Belice por el tratado que se concluyó el 30 de abril de 1859 entre su Majestad Británica y la República de Guatemala y el tratado de límites Herrera-Mariscal del 27 de septiembre de 1882 por medio del cual la República Mexicana negoció un Tratado de Límites con la de Guatemala y fijó la línea divisoria entre ambos países en la Península de Yucatán.


BIBLIOGRAFIA:


24 de enero de 1899: arriba a la Ciudad de Guatemala el escritor y diplomático mexicano Federico Gamboa en representación del gobierno de Porfirio Díaz


El Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala en la época en que Federico Gamboa llegó al país.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 24 de enero de 1899 arribó a la Ciudad de Guatemala el embajador de México y escritor Federico Gamboa, en representación del gobierno del general Porfirio Díaz.  Eran momentos difíciles para México con el auge de la influencia de los Estados Unidos luego de derrotar a España y quedarse con Cuba y Puerto Rico.  Díaz miraba con preocupación el acercamiento que el licenciado Manuel Estrada Cabrera había mostrado hacia los estadounidenses desde que inició su gestion en febrero de 1898.

Gamboa dejó registrado en su obra “Mi Diario” su paso por las tierras guastemaltecas, y en ellas se deja ver la animadversión hacia el gobierno cabrerista.  De hecho, desde el principio dejó constancia de su rechazo al gobierno guatemalteco; pocos días después fue invitado al palacio del ejecutivo por el presidente Manuel Estrada Cabrera para intercambiar impresiones; Gamboa describió el palacio de gobierno de ese entonces como “un caserón destartalado y feo de los antiguos tiempos coloniales que no era agradable a la vista, aunque en su interior la decoración lo hacía un tanto más agradable”.

Luego, Gamboa recorrió la ciudad y la describió su diario, indicando que el paseo de La Reforma -o Bulevar «30 de junio»- “era bellísimo, pero que tenía dos problemas: no había nadie en él y estaba completamente descuidado“. Al circular en su carruaje por el paseo “de trazado a la europea“, logró ver tres o cuatro edificios de buena manufactura, los restos derruidos del salón de la Exposición Centroamericana de 1897, el monumento al general Miguel García Granados y el museo del Palacio de La Reforma con el monumento a J. Rufino Barrios, que se encontraba donde hoy en día está el Obelisco.

Conforme pasaron los años fue registrando en su diario los hechos que ocurrían en Guatemala durante el regimen de Estrada Cabrera, incluyendo el terremoto de Quetzaltenango de 1902 y el atentado de la Bomba en 1907.  Muchos de estos hechos fueron referidos textualmente en la obra “¡Ecce Pericles!” del escritor conservador Rafael Arevalo Martínez, quien no advierte al lector que Gamboa tenía un fuerte sesgo anti-cabrerista por la política del gobierno de Porfirio Díaz.

Cuando Díaz fue derrocado en México por la Revolución Mexicana en 1911, el legado y memoria de Gamboa fueron casi olvidados aunque en años recientes ha habido un resurgimiento de su obra.


BIBLIOGRAFIA:

20 de diciembre de 1908: la Corte de Justicia Centroamericana exonera al gobierno de Guatemala de los cargos de haber incitado revoluciones en El Salvador y Honduras

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Niñas guatemaltecas representando las cinco naciones centroamericanas durante las fiestas de Minerva en 1908.  Imagen tomada de La Locomotora.

Durante la primera década del siglo XX el gobierno del general Porfirio Díaz en México miraba con preocupación cómo la influencia de los Estados Unidos se iba hacienda cada vez más fuerte en la región centroamericana.  De esta cuenta, quiso contrarrestar el avance de los estadounidenses en Panamá apoyando a los gobiernos de Nicaragua, Honduras y El Salvador, pero se encontró con que el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera en Guatemala era un férreo aliado de los Estados Unidos.

Estrada Cabrera estrechó su alianza con el gigante norteamericano por cuestiones logísticas: tras el asesinato del general José María Reina Barrios el 8 de febrero de 1898, el gobierno de Guatemala recayó en sus manos, pero la situacion estaba muy lejos de ser estable.  Su principal amenaza era la enorme deuda que Reina Barrios había contraído para sufragar los gastos de la construcción del Ferrocarril del Norte, del Puerto de Iztapa y de la Exposición Centroamericana luego del colapso del precio internacional del café en 1897.  Así que para evitar una posible invasion inglesa similar a la que ya había ocurrido en México cuando los franceses invadieron para cobrar las deudas que les tenían, decidió que lo mejor era establecer una alianza con los Estados Unidos, luego de que éstos demostraron su poder tras vencer fácilmente a la armada Española en Cuba en 1898.

Díaz enardeció los ánimos entre los “porfiritos” (apodo con que llamaban despectivamente a los dictadores centroamericanos) al punto que estalló la llamada “Guerra del Totoposte” que se decidió en favor en Guatemala.  Se celebró un tratado de paz luego de la guerra, pero los rencores se mantuvieron vigentes y hubo intentos de revoluciones en El Salvador y de invasiones en Honduras, los cuales fueron atribuidos a agentes guatemaltecos infiltrados en aquellos países, lo que provocó que Honduras levantara una formal queja en contra del gobierno guatemalteco ante la Corte de Justicia Centroamericana.

Pero los representantes de los países centroamericanos votaron en contra de la petición hondureña y el 20 de diciembre de 1908 el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera se vió más reforzado que nunca:  tenia el apoyo de los Estados Unidos y el favor de la mayoría de sus vecinos, muy a pesar del general Porfirio Díaz.  Estrada Cabrera acababa de sobrevivir dos atentados de magnicidio en 1907 y 1908 de los cuales se escapó milagrosamente y los acontecimientos internacionales lo ayudaron, pues poco después, el gobierno mexicano de Díaz tuvo que combatir a una prolongara revolución que terminó derrocándolo en 1911.


BIBLIOGRAFIA: