12 de febrero de 1823: Filísola se entera de la caída de Iturbide

Poco después de haber sometido a la rebelde provincia de El Salvador, el oficial italiano Vincenzo Filísola, quien estaba al servicio del Primer Imperio Mexicano, se entera de la caída del Imperio de Agustín de Iturbide

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Coronación de Agustín de Iturbide como el Emperador Agustín I, en la Catedral de la Ciudad de México.  En el recuadro: el emperador mexicano.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

De todas las provincias centroamericanas, la única que se opuso rotundamente a la Anexión a México el 5 de enero de 1822 fue la de El Salvador, llegando incluso al extremo de declararse un estado más de la Unión Americana con tal de no estar sujetada al poder de Agustín de Iturbide.  Cuando Gabino Gaínza no logró tomar el control de la situación, fue llamado con engaños a México y en su lugar fue enviado el brigadier Vicente Filísola, quien tomó el poder en la ciudad de Guatemala en junio de 1822,1 y luego partió hacia El Salvador, tomando la región por la fuerza el 10 de febrero de 1823. Como las fuerzas de El Salvador eran solamente un grupo de patriotas que encima perdió a su líder Manuel José Arce cuando éste cayó enfermo, no fueron capaces de hacer frente al disciplinado contingente de Filísola.2

Cuando por fin las fuerzas de Iturbide habían tomado el control de toda Centroamérica, el 12 de febrero  llegó a Filísola por correo expreso, una copia del Acta de Casa Mata, en la que se desconocía al emperador Iturbide.   En México, la situación había degenerado en cuestión de semanas; Iturbide se había convertido en el emperador Agustín I y había disuelto el congreso, proclamando su autoridad sobre todas las cosas.  El poder lo había cegado y los desaciertos en que incurrió daban muestras de que estaba fuera de control.  Iturbide destituyó al general Satan Anna del mando militar, quien empezó a levantar las ánimos de sus tropas contra el Emperador, a quien tildaba – y no sin razón – de ser un «loco caprichoso«.  Santa Anna trazó su plan de Veracruz en el que desconocía a Iturbide como emperador y reorganizaba a los ejércitos, dando inicio a una guerra civil.

Al enterarse de esto, Iturbide giró órdenes de detener a Santa Anna y puso al general Echevarri al mando supremo del ejército.  Pero en lugar de ayudar al Emperador, Echevarri se alió con Santa Anna y junto los demás jefes y oficiales del Estado Mayor, firmaron el Acta de Casa de Mata el 31 de enero de 1823, en la que decían:

    1. Siendo que la soberanía reside exclusivamente en la nación, se instalará el congreso a la mayor posible brevedad;
    2. La convocatoria se hará bajo las bases prescritas para las primeras.
    3. Respecto a que los señores diputados que formaron el extinguido congreso, hubo algunos que por sus ideas liberales y firmeza de carácter se hicieron acreedores al aprecio público, al pso que otros no correspondieron debidamente a la confianza que en ellos se depositó, tendrán las provincias la libre facultar de reelegir los primeros y sustituir a los segundos con sujetos más idóneos para el desempeño de sus arduas obligaciones.
    4. Luego que se reúnan los representantes de la nación, fijarán su residencia en el lugar o pueblo que estimen por más conveniente, para dar principios a sus sesiones.
    5. El ejército no atentará contra la persona del emperador, pues lo contempla decidido para la representación nacional.3

Inmediatamente se buscaron correos que repartieran copias del Acta y que se leventara a los pueblos en el desconocimiento del emperador, llegando a Filísola el 12 de febrero.  Al contrario de Iturbide, Filísola era un hombre inteligente y al leer el Acta de Casa de Mata, salió a perseguir a los salvadoreños que habían resistido a la invasión y habían huído a Honduras;  de esta forma, Filísola no levantó sospechas entre los hombres a su mando ni entre sus enemigos en Centroamércia, y como pudo empezó a trazar su plan de retirada en forma adecuada.  Pero las noticias que se recibieron desde México en los siguientes días eran alarmantes y no le dejaron duda de que la caída de Iturbide era inminente; por ello, al regresar a la Ciudad de Guatemala convocó a una Asamblea Constituyente Centroamericana el 24 de junio de ese año y le entregó el poder para poder regresar a México tan pronto como le fue posible.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pastor, Rodolfo (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821 a 1822). Tomo II. México: Porrúa.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides; capítulos de la historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 229.
  3. – (12 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 12 de febrero de 1823, Filísola recibe copia del Acta de Casa de Mata”. Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Hernández de León, El libro de las efemérides, pp. 178-180.

19 de marzo de 1823: abdica Agustín de Iturbide

Abdica el Emperador Agustín de Iturbide tras el Acta de Casa-Mata, dando por finalizado el Primer Imperio Mexicano, al que se había anexado Centro América en 1822

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Retrato del emperador Agustín de Iturbide por Primitivo Miranda que se encuentra en el museo del Castillo de Chapultepec. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Las aspiraciones que tenían los criollos mexicanos de establecer un imperio poderoso que se extendiera desde Costa Rica hasta Oregon y Wyoming se hicieron humo en marzo de 1823, cuando el Primer Imperio Mexicano cayó debido a las rivalidades entre ellos mismos que se exacerbaron por la ambición de poder del emperador Agustín de Iturbide.1

Ya el de 31 de enero de 1823 los militares mexicanos se habían rebelado en contra del emperador, por medio del Acta de Casa-Mata, lo que lo dejó en una situación muy comprometida,2 al punto que el 19 de marzo de 1823, el secretario de Justicia Juan Gómez Navarrete comunicó por medio de una carta la abdicación del emperador:3

Reconocido el soberano Congreso por la Junta y tropas adheridas al Plan o Acta de Casa Mata, cesó el motivo porque yo conservé la fuerza en la inmediaciones de la capital. La corona la admití con suma repugnancia, sólo para servir a la patria; pero desde el momento en que entreví que su conservación podría servir si no de causa, al menos de pretexto para una guerra intestina, me resolví dejarla.

No hice yo abdicación de ella, porque no había representación nacional reconocida generalmente […] hay ya el reconocimiento, y hago por tanto la abdicación absoluta.

Mi presencia en el país sería siempre pretexto para desavenencias, y se me atribuirían planes en que nunca pensara. Y para evitar aún las más remota sospecha, me expatriaré gustoso y me dirigiré a una nación extraña. Sólo le pediré al Congreso que pague la nación las deudas que he contraído con particulares amigos, que no son de gran consideración; pues aunque el mismo Congreso dejó a mi arbitrio que tomara para mí lo que necesitara y la Junta me hizo una asignación, yo no podía hacer uso de lo uno ni de lo otro, cuando las necesidades de las tropas, empleados y funcionarios públicos llegaban a mi corazón.3

A los pocos meses, debido a la habilidad política del general Vincenzo Filísola —representante de Iturbide en Guatemala— quien convocó a una Asamblea Constituyente para entregarle el poder y así poder regresar a México con sus tropas4 -, Centroamérica se separó de México declarándose completamente independiente el 1 de julio de 1823,5 y eventualmente se constituyó en la República Federal de Centro América en 1824,6 la cual caería en una sangrienta guerra civil en los próximos años debido, otra vez, a las rivalidades entre los criollos locales.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; capítulos de la Historia de América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  2. Ferrer Muñoz, Manuel (1995). La formación de un Estado nacional. El imperio y la república federal (1821-1835). Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-4746-4. Archivado desde el original el 12 de junio de 2007.
  3. Muñoz Saldaña, Rafael (2009). México independiente. El despertar de una nación. México: Editorial Televisa Internacional. ISBN 978-968-5963-25-1.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.
  5. Ibid, pp. 25-27.
  6. Ibid, pp. 68, 219-221, 463-467.

11 de marzo de 1823: nace Lorenzo Montúfar

Nace el doctor en Derecho Lorenzo Montúfar y Rivera, principal ideólogo de los criollos liberales guatemaltecos del siglo XIX

La Plaza de la Constitución en la ciudad de Guatemala durante una protesta en 2015. Al fondo se observa la casa restaurada en donde nació el Dr. Lorenzo Montúfar en 1823. En el recuadro: retrato del Dr. Montúfar. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Muchos hemos pasado por la intersección de la Calle Montúfar con la Avenida de La Reforma de la Ciudad de Guatemala, en donde está el monumento al doctor Lorenzo Montúfar y Rivera, quien aparece sentado en una silla de diputado.  Sin embargo, este importante personaje de la historia guatemalteca ha quedado relegado de los libros de historia, algo que irónicamente, él hizo con los miembros del Partido Conservador.  De hecho, lo único que muchos guatemaltecos contemporáneos saben del doctor Montúfar es la leyenda de que en las noches, su espíritu pide un aventón a los automovilistas en la Avenida La Reforma.

¿Quién fue el doctor Lorenzo Montúfar?

El Dr. Montúfar nació en la Nueva Guatemala de la Asunción, el 11 de marzo de 1823, cuando ésta todavía era parte del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide,1 quien, abdicó apenas ocho días más tarde.2 Por cierto, que en 1863, Montúfar entabló una discusión epistolar con el Ministro Plenipotenciario de Guatemala ante el gobierno de los Estados Unidos, el coronel Antonio José de Irisarri, sobre quién habría sido el culpable de la anexión de Centroamérica al Primer Imperio Mexicano en 1822.  Estas cartas y refutaciones están repletas de argumentos a favor y en contra de sus respectivos partidos, redactados en lo que se ha considerado la mejor muestra del castellano en la región.3-4

Montúfar apoyó a los gobiernos liberales que se establecieron cuando el general Rafael Carrera renunció a la presidencia y salió al exilio en octubre de 1848,5 pero tuvo que salir huyendo del Estado disfrazado de clérigo cuando se supo que Carrera regresaba a Guatemala en agosto de 1849.6 Entonces, Montúfar permaneció en el exilio y fue uno de los principales ideólogos de los criollos liberales exilados durante la época del gobierno conservador de Carrera, llegando a ser Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica.7

Luego, cuando cayó el régimen conservador en 1871, fue uno de los principales consejeros y Ministros de Estado de los gobiernos de Miguel García Granados y de J. Rufino Barrios, de quienes fue instrumental en lo que respecta a la política anticlerical, ya que su animadversión hacia los jesuitas —a quienes profesaba un odio casi irracional— lo llevó a recomendar establecer políticas que aseguraran la separación de la Iglesia y el Estado en Guatemala.6 También sirvió como Ministro Plenipotenciario de Guatemala en Madrid durante el gobierno de Barrios en 1876.8

En 1882, con motivo de la firma del tratado de límites entre Guatemala y México, Montúfar —quien era entonces el Ministro Plenipotenciario de Guatemala en los Estados Unidos— se opuso radicalmente a que presidente Barrios renunciara al reclamo territorial que Guatemala tenía sobre el Soconusco, lo que hizo que presentara su renuncia irrevocable9 y cayera así en desgracia entre los liberales del país.10 Pero tras la muerte de Barrios en Chalchuapa en 1885, recuperó algo de su prestigio, llegando incluso a ser candidato a la presidencia de la República de las elecciones de 1892, en las que perdió en contra del general José María Reina Barrios.11

Montúfar también fue historiador, y él es el principal responsable de la tergiversación que se hizo del gobierno de Rafael Carrera y de los criollos conservadores, conocido como el «régimen de los 3o años«.  En resumen, hizo ver a los criollos aristócratas de la familia Aycinena como retrógados medievales serviles a los intereses españoles y del clero, y al general Carrera como el brazo armado de los conservadores y como un analfabeto que firmaba como «Raca Carraca«.12-18,Nota

Lorenzo Montúfar falleció en 1898, y su memoria fue recordada por la Asamblea Legislativa durante el gobierno del general José María Orellana en 1923, con la construcción del monumento en su honor en la Avenida de La Reforma, construido con motivo de conmemorarse el centenario de su nacimiento.19


NOTAS:

  • En realidad, el general Rafael Carrera tenía el control absoluto de la situación durante el tiempo que estuvo en los círculos del poder, y aunque no tenía educación formal, sí aprendió a leer, a escribir y hasta a canta ópera.  Por su parte, los Aycinena fueron los que tuvieron que pactar con él para evitar que los indígenas guatemaltecos se alzaran en armas contra ellos.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Montúfar, Lorenzo; Montúfar, Rafael (1898). Memorias autobiográficas de Lorenzo Montúfar. Guatemala.
  2. Muñoz Saldaña, Rafael (2009). México independiente. El despertar de una nación. México: Editorial Televisa Internacional. ISBN 978-968-5963-25-1.
  3. Gobierno de Guatemala (1863). Refutación de la refutación que don Lorenzo Montufar ha publicado en Paris. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  4. Irisarri, Antonio José (1863). Carta de don Antonio José de Irisarri a don Lorenzo Montúfar. Gutaemala: Imprenta de la Paz.
  5. Hernández de León, Federico (1966). El Libro de las Efemérides, capítulos de la Historia de la América CentralVII. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 233.
  6. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. p. 268.
  7. Fernández Alfaro, Joaquin Alberto (2014). El Canciller Montúfar (1ª. edición). San José, Costa Rica: Instituto Manuel María de Peralta, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica. p. 384.
  8. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. pp. 266-268.
  9. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso.
  10. Lainfiesta, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 270.
  11. La Ilustración Española y Americana (1876). «Doctor don Lorenzo Montúfar y Rivera, Ministro plenipotenciario de Guatemala en Madrid». Fundación Joaquín Díaz 20 (79).
  12. Montúfar y Rivera, Lorenzo (1878). Reseña Histórica de Centro-América. I Guatemala: Tipografía El Progreso. 
  13. — (1878). Reseña Histórica de Centro-América. II Guatemala: Tipografía El Progreso.
  14. — (1879). Reseña Histórica de Centro-América. III Guatemala: Tipografía El Progreso.
  15. — (1881). Reseña Histórica de Centro-América. IV Guatemala: Tipografía El Progreso.
  16. — (1881). Reseña Histórica de Centro-América. V Guatemala: Tipografía El Progreso. 
  17. — (1887). Reseña Histórica de Centro-América. VI Guatemala: Tipografía La Unión.
  18. — (1887). Reseña Histórica de Centro-América. VII Guatemala: Tipografía La Union. 
  19. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guaemala, 1922-1923. XLI Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 5-6.

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