14 de septiembre de 1824: Chiapas firma el Pacto Federal y se anexa definitivamente a México

14septiembre1824
El poblado de Chiapa de Corzo en 1860. La región se separó de las Provincias Unidas del Centro de América el 14 de septiembre de 1824. En el recuadro: el emperador Agustín de Iturbide, derrocado en 1823, cuyas medidas provocaron la caída del Imperio y la anexión de Chiapas al Pacto Federal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante la época colonial, Chiapas era considerada una zona de interés para la Corona española y hasta 1821 formó parte de la Capitanía General de Guatemala como una de sus provincias más importantes.   Con la lucha de independencia de la Nueva España, la idea de buscar autonomía se esparció por el resto de América y en 1821 fray Matías de Córdova declaró la independencia de la provincia de Chiapas.  Los dirigentes de las ciudades más importantes de la provincia como Tuxtla, Comitán y Ciudad Real se adhirieron al Plan de Iguala y rompieron con las autoridades guatemaltecas.1

En enero de 1822, la recién independizada Capitanía General de Guatemala se anexó al Primer Imperio Mexicano dirigido por el emperador Agustín de Iturbide. Sin embargo, la experiencia guatemalteca no fue la mejor tras la anexión desde el principio ya que no todas las provincias centroamericanas estuvieron de acuerdo con ella; de hecho, El Salvador se negó rotundamente a anexarse al imperio, y por ello el emperador envió al general Vicente Filísola a que relevara al hasta entonces presidente Gabino Gaínza en el gobierno de Guatemala y a que tomara a El Salvador por la fuerza.2-4

Filísola tuvo que enfrentar la debilidad fiscal, un regionalismo inquebrantable y las órdenes a menudo ilógicas del propio Iturbide.  Filísola dió los pasos necesarios para la reconciliación política, liberó a los criollos opositores del imperio y reprendió a las autoridades guatemaltecas por las medidas ejecutadas contra las provincias de interior.  Por si fuera poco, las rutas comerciales estuvieron bloqueadas por conflictos armados entre ciudades y regiones, derivadas de inconformidad en cuanto a la jurisdicción administrativa y desacuerdos ideológicos entre criollos liberales y conservadores. Todo esto causó que tanto el general como las municipalidades se vieran obligados a solicitar préstamos a comerciantes y a cajas regionales, lo que produciría una situación insostenible.2-4

Tras la caída de ese efímero imperio, se proclamó de la República Mexicana, se desconocieron los Tratados de Córdoba y Plan de Iguala1 y Filísola convocó a una Asamblea Constituyente en la región centroamericana, ya que éstas tenían el deseo de separarse de México, y era el momento propicio para Filísola para retirarse decorosamente.5

Mientras las provincias centroamericanas se agruparon en las Provincias Unidas del Centro de América en lo que se escribía la Constitución Federal para la región el 1 de julio de 1823, el 2 de octubre de ese año se promulgó el Plan de Chiapas libre, declarándose así la independencia de esa región de las Provincias Unidas, y un año después, la Junta Suprema de la región convocó a un plebiscito y el pueblo de Chiapas eligió unirse a la República Mexicana a pesar de las protestas de Guatemala y de las provincias centroamericanas.1

De esta forma, Chiapas pasó a formar parte de la federación de estados mexicanos el 14 de septiembre de 1824.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación (2014) Efeméride con motivo del 195 aniversario de la anexión de Chiapas al Pacto Federal.  México: Gobierno Federal de la República Mexicana.
  2. Pastor, Rodolfo (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821 a 1822). Tomo II. México: Porrúa.
  3. — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821). Tomo I. México: Porrúa.
  4. — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1823 a 1828). Tomo VI. México: Porrúa.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.

15 de julio de 1823: la Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América emite un decreto separando los poderes públicos

15julio1823
Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala aproximadamente en 1885.  Si bien los diputados constituyentes separaron los poderes del Estado en 1823, hicieron éfasis en que la única religión oficial era la Católica.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En un afán por establecer un gobierno similar al que pusieron las trece colonias inglesas que formaron los Estados Unidos inicialmente, en el que había balance de poderes, los diputados ante la Asamblea Nacional constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América emitieron el siguiente decreto separando los poderes públicos de la recién independizada región:1

Los representantes de las provincias unidas del Centro de América, en consecuencia de la solemne declaración que hemos pronunciado en primero del corriente, confirmando y sancionando el inconcuso e imprescriptible derecho de los puestos nuetros comitentes a su absoluta libertad e independencia e todo extraño poder; en el nombre y por la autoridad de los mismos pueblos; nos declaramos legítimamente constituidos en asamblea nacional constituyente, y que en ella reside el ejercicio de la soberanía.

Declaramos igualmente:

  1. Que los altos poderes de este estado deben ser y son divididos en la manera que sigue:
    • Residirá en esta asamblea indivisiblemente el ejercicio del poder legislativo.
    • El del poder ejecutivo, en la persona o personas en quienes se delerage, y conforme al reglamento que al efecto se expedirá.
    • El del poder judicial, en los tribunales y juzgados establecidos o que se establezcan.
  2. Que la religión de las provincias unidas, es la católica, apostólica, romana, con exclusión de cualquiera otra.  En cuya consecuencia se manifestará oportunamente a la santa sede apostólica, por una misión especial, o del modo que más convenga: que nuestra separación de la antigua España, en nada perjudica ni debilita nuestra unión a la santa sede, en todo lo concerniente a la religión santa de Jesucristo.
  3. Que los diputados de esta asamblea son inviolables por sus opiniones, y en ningun tiempo ni por autoridad alguna, podrán ser molestados ni reconvenidos, por las que durante su encargo manifestaren, de palabra o por escrito.
  4. Que las provincias unidas reconocerán la deuda pública nacional; y la asamblea hipotecará, para garantir los capitales y el pago de los interes, los ramos de rentas y fincas que se acuerden, luego de que esté formada la liquidación de dicha deuda.
  5. Ratificamos y confirmamos el acuerdo del 15 de septiembre de 1821, que dispuso se continuase observando la constitución, decretos y leyes de la antigua España, en todo lo que no sean opuestos a la independencia y libertad de los pueblos nuestros comitentes y en todo lo que sea adaptable con arreglo a los principios sancionados en la declaración solemne, pronunciada en 1 del corriente, y en el presente decreto; entendiéndose todo por ahora, y mientras la asamblea no disponsa otra cosa.1

El hecho de que la religión oficial era la religión católica, y que no se aceptaba ninguna otra no fue un asunto que pudiera tomarse a la ligera en la vida de la nueva república centroamericana.  Cuando el pensamiento liberal empezó a cobrar fuerza entre los criollos no-aristócratas, los privilegios de los clérigos fueron atacados, y llegó un momento en que hubo un golpe de estado en Guatemala en 1826, para remover a las autoridades liberales y poner en su lugar a gobernantes conservadores afines al clero.  Este golpe de estado desencadenó la Guerra Civil Centroamericana, que resultó en la invasión del general liberal Francisco Morazán en abril de 1829, que no solamente destituyó a las autoridades federales y a las estatales de Guatemala, sino que los redujo a prisión, les confiscó sus bienes, y los envió al exilio, junto con los miembros del clero regular y el arzobispo Ramón Casaus y Torres.3  A partir de ese momento, los curas párrocos empezaron a atacar a los liberales como “enemigos de la verdadera religión” y al cabo de ocho años, debido a los desaciertos legales del gobierno de Mariano Gálvez (en especial sus Códigos de Livingston que promovían el matrimonio civil y el divorcio) y a los negocios que tenían con los “herejes británicos” estalló una guerra campesino-católica en contra del gobierno liberal.4

Por otra parte, el uso de la constitución, decretos y leyes de la antigua España que se menciona en el inciso 5.°, significaba que se iba a mantener la misma administración, la cual afectaba los intereses de la población indígena, tal y como lo fue durante la época colonial.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 32-33.
  2. Asamblea Legislativa and Guatemala. Departamento de Guerra (22 de septiembre de 1826), Hoja suelta-Decreto, S. Martin Xilotepeque, Guatemala, 22 de septiembre 1826 San Martin Xilotepeque, Guatemala.
  3. Hernández de León, Federido (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. — (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.

30 de julio de 1823: la Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América elimina los títulos y tratamientos de distinción que se utilizaban hasta entonces

30julio1823
Fuente del patio interior del desaparecido Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala en 1875.  Imagen de Eadweard Muybridge, archivo de Foto Rex, tomada de Wikimedia Commons.

Tras la declaración de la Independencia absoluta de Centroamérica el 1 de julio de 1823 luego del colapso del Primer Imperio Mexicano, los miembros de la Asamblea constiuyente que se estableció en la región a instancias del gobernador mexicano Vicente Filísola establecieron los lineamientos para redactar la Constitución de la Federación.

Como se consideraba que habían sido los criollos aristócratas quienes habían fomentado la malograda anexión al Imperio de Iturbide en 1822, y siguiendo el ejemplo de los liberales que forzaron al rey Fernando VII a aceptar nuevamente la constitución de Cádiz en 1820, la nueva asamblea emitió el siguiente decreto, eliminando el trato preferencial que se les daba hasta entonces:

La asamblea nacional constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América, considerando:

Que los tratamientos y títulos de distinción son ajenos de un sistema de igualdad legal, en que los funcionarios y ciudadanos no deben tener otro título que el que sea propio de las funciones que ejercen, ni más distintivo que el que merezcan por sus virtudes cívicas; ha tenido a bien decretar y decreta:

  1. Quedan abolidos todos los tratamientos de “majestad”, “alteza”, “excelencia”, “señoría” y demás que se han usado hasta hoy.
  2. Las autoridades, corporaciones y empleados públicos no se denominarán con otro título, que el que diere la ley al destino o empleo que ejerzan.
  3. Queda abolida la distinción del “don”.
  4. Esta asamblea se denominará “asamblea nacional constituyente”.
  5. El poder ejecutivo, “supremo poder ejecutivo”.
  6. El tribunal que se organice, equivalente al supremo de justicia que establece la constitución española, alta corte de justicia.
  7. Los jefes políticos y diputaciones provinciales conservarán estos nombres.
  8. Los tribunales de las audiencias se denominarán “cortes territoriales de justicia”.
  9. Los ayuntamientos “municipalidades”.
  10. Los prelados diocesanos, tendrán el título de “padre”, unido a la denominación de “arzobispo” u “obispo”.
  11. Los cabildos eclesiásticos continuarán con este nombre.

Esta ley fue modificada el 15 de octubre de 1844 (cuando los aristócratas habían recuperado el poder en Guatemala, tal y como había ocurrido también en España en 1823 cuando Fernando VII recuperó el poder absoluto) renovando los títulos de “Excelencia” para el presidente de la República y otras autoridades, y el de “Su Ilustrísima” para los obispos, hasta que los títulos fueron removidos oficialmente por el gobierno provisorio del general Miguel García Granados poco después de la Revolución Liberal de 1871.


BIBLIOGRAFIA:


29 de junio de 1823: se inician las sesiones de la primera Asamblea Constituyente en Centroamérica

29junio1823
Fuente de la Plaza Mayor de la Nueva Guatemala de la Asunción, que estaba frente al Palacio Colonial, en donde se realizó la primera reunión de la Asamblea Constituyente en el mismo salón en el que se firmó el Acta de Independencia en 1821.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Primera Asamblea Constituyente de Centroamérica que había sido instalada el 24 de junio de 1823 inició sus sesiones el 29 de junio de ese año a instancias del jefe politico del extinto Primer Imperio Mexicano, el general Vicente Filísola.   El primer acto que se hizo fue circular el acta inagurual de la Asamblea a todos los miembros de las Provincias Centroamericanas.

Reproducimos a continuación el acta, para que nuestros lectores se den cuenta de la  enorme influencia que tenia el Ayuntamiento de los criollos aristócratas y la Iglesia Católica.  Además, es importante destacar que la  mayoría de los representantes era de Guatemala, seguidos de un número considerable de representantes de El Salvador y unos cuantos de Honduras.  Las otras provincias no tenían representantes.

En la ciudad de Guatemala á veinticuatro de junio de mil ochocientos veintitrés, dia señalado para la instalación del congreso á que convocó el acta de 15 de
setiembre de 1821, se reunieron en el palacio del gobierno los representantes cuyos poderes estaban aprobados, la diputación provincial, la audiencia territorial, el ayuntamiento, claustro de doctores, consulado, colegio de abogados, gefes militares y de rentas, y prelados regulares; y, presididos por el mismo geje político, se dirigieron á implorar el auxilio divino á la iglesia catedral, donde el muy reverendo arzobispo celebró de pontifical y se pronunció tambien un discurso análogo de las circunstancias, por el eclesiástico encargado de ello.

Después se procedió al juramento que debian prestar los diputados. El secretario de gobierno, usando de la fórmula prevenida en el ceremonial, les preguntó: “¿juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto á vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y prosperidad de los mismos pueblos?” contestaron: “sí juramos:” y pasaron á tocar el libro de los evangelios, que se hallaba al intento colocado en una mesa en el presbiterio.

De catedral salieron para el ediñcio del congreso acompañados de las mismas autoridades. Las calles del tránsito estaban guarnecidas de tropas, que hicieron los honores debidos á la representación nacional; un numeroso concurso esperaba el momento de la instalación, y en medio de sus demostraciones de regocijo, llegó la comitiva al salón de las sesiones.

El presidente de las juntas preparatorias tomó su asiento, y el gefe político que ocupaba el del lado izquierdo, hizo, antes de despedirse, un pequeño discurso, manifestando la complacencia que sentía al ver realizados en la instalación del congreso los votos de Guatemala, y congratulándose de haber contribuido á llenar tan justos deseos. Dio también un papel en que dijo estar consignados sus sentimientos.

El señor presidente le contestó: que los representantes estaban penetrados del interés que tomaba por la felicidad de estas provincias.

Las autoridades se despidieron con el gefe; y luego que regresó la comisión nombrada para acompañarlas, se anunció que iba a tratarse de la elección de presidente, vice-presidente y cuatro secretarios. Se procedió á la de presidente, y fué electo el señor Delgado con treinta y siete votos, teniendo dos el señor Dávila, y otros dos el señor Molina.

En la de vice-presidente reunió catorce votos el señor Dávila; once el señor Barrundia; ocho el señor Molina; siete el señor Barrutia, y uno el señor Cañas (don Simeón), y como ninguno obtuvo la mayoría se procedió á nueva elección entre los señores Dávila y Barrundia. De esta vez resultó electo el primero con veintisiete votos.

Por veintitrés fué nombrado para primer secretario el señor Sosa; el señor Gálvez habia tenido diez, el señor Córdova (don Mariano) seis, el señor Alcayaga uno, y otro el señor Córdova (don José Francisco).

Para segundo secretario resultó electo el señor Gálvez, por treinta y nueve votos. Tuvo los dos restantes el señor Córdova (don José Francisco.)

Para tercer secretario, el señor Córdova (don Mariano) que reunió treinta y tres votos. El señor Córdova (don José Francisco) tenia cuatro, el señor Dieguez tres, y uno el señor Cañas (don Antonio) .  Por veintiséis fué nombrado cuarto secretario el señor Vasconcelos, teniendo cinco el señor Dieguez, tres el señor Cañas (don Antonio), igual número el señor Estrada, dos el señor Menéndez (don Isidro), uno el señor Sánchez V otro el señor Azmitia.

Publicadas estas elecciones, que merecieron aplausos de las galerías, el señor Dávila cedió el asiento de presidente al señor Delgado. Los señores Sosa y Gálvez siguieron ocupando los que tenían como secretarios de las preparatorias, y los señores Córdova y Vasconcelos toman los que les correspondan.

El señor presidente puesto en pié, como los demás representantes, pronunció: ”El Congreso está solemnemente constituido é instalado.”

A continuación nombró una comisión compuesta de los señores Valenzuela y Menéndez (don Marcelino) para que llevasen al gobierno el parte oficial concebido en estos términos:  ‘El congreso general de estas provincias se ha declarado hoy 24 de junio de 1823, solemnemente constituido é instalado, después de haber elejido un presidente, un vice-presidente y cuatro Secretarios. Recayó el nombramiento de presidente en el señor don José Matías Delgado, diputadlo por el partido de San Salviulor. el de vice-presidente en el señor don Fernando Antonio Dávila, diputado por el de Sacatepéquez. y el de secretarios en los que suscribimos, y representamos por los de San Salvador, Totonicapam, Huehuetenango y San Vicente, según el orden de nuestras firmas.’

La comisión salió a palacio, previo aviso que se habia dado al jefe político para que se sirviera esperarla.

El congreso continuó reunido, hasta que, regresada la comisión, entregó la respuesta del gefe político, que uno de los secretaries leyó en la tribuna, y es como sigue: ”Con la más viva satisfacción, me he impuesto por el parte oficial de VV. SS. que he recibido en este momento, de quedar constituido e instalado solemnemente el congreso general de estas provincias, habiendo sido nombrado por su presidente el excelentísimo señor don José María Delgado, por vice-presidente el señor don Femando Antonio Dávila VV. SS. de secretarios. Ruego á VV. SS. se sirvan manifestar á su soberanía mi complacencia al ver realizados los votos de la opinión general, que tuve el honor de interpretar el 29 de marzo último, y felicitarla á mi nombre con la más cordial enhorabuena.”

El señor presidente dio por concluido el acto, señalando para la apertura y primera sesión del congreso, el domingo 29 del presente mes.

  • José Matías Delgado, diputado por San Salvador, presidente.
  • Femando Antonio Dávila diputado por Sacatepéquez, vice-presidente.
  • Pedro Molina, diputado por Guatemala.
  • José Domingo Estrada, diputado por Chimaltenango.
  • José Francisco Córdova, diputado por Santa Ana.
  • Antonio José Carías, diputado por Cojutepeque.
  • José Antonio Ximénez, diputado por San Salvador.
  • Mariano Beltranena, diputado suplente por San Miguel.
  • Juan Miguel Beltraniena, diputado por Coban.
  • Domingo Dieguez, diputado suplente por Sacatepequez.
  • Isidro Menéndez, diputado por Sonsonate.
  • Marcelino Menéndez, diputado por Santa Ana.
  • José Mario, Herrarte, diputado suplente por Totonicapam.
  • Simeón Cañas, diputado por Chimaltenango.
  • Miguel Ordonez, diputado por San Agustín.
  • José Francisco Barrundia, diputado por Guatemala.
  • Felipe Márquez, diputado suplente por Chimaltenango.
  • Felipe Vega, diputado por Sonsonate.
  • Pedro Campo Arpa, diputado por Sonsonate.
  • Cirilo Flores, diputado por Quezaltenango.
  • Francisco Flores, diputado por Quezaltenango.
  • Vicente Villacorta, diputado por San Vicente.
  • Ciriaco Villacorta , diputado por San Vicente.
  • José María Castilla, diputado por Cobán.
  • Luis Barrutia, diputado por Chimaltenango.
  • José Antonio Azmitia, diputado suplente por Guatemala.
  • Julián Castro, diputado por Sacatepéquez.
  • José Antonio Alcayaga, diputado por Sacatepéquez.
  • Serapio Sánchez, diputado por Totonicapam
  • Dionicio Domínguez, diputado por San Miguel.
  • José Antonio Peña, diputado por Quezaltenango.
  • Francisco Aguirre, diputado por Olancho
  • José Beteta, diputado por Salamá.
  • José María Ponce, diputado por Escuintla.
  • Francisco Benavente, diputado suplente por Quezaltenango.
  • Pedro José CueIlar, diputado suplente por San Salvador.
  • Francisco Xavier Valenzuela, diputado por Jalapa.
  • Juan Francisco Sosa, diputado suplente por San Salvador, secretario.
  • Mariano Gálvez, diputado por Totonicapam, secretario.
  • Mariano Córdova, diputado por Huehuetenango, secretario. 
  • Simón Vasconcelos, diputado suplente por San Vicente, secretario. —
    Es copia: Sosa. 

BIBLIOGRAFIA:


24 de junio de 1823: tras la caída del Primer Imperio Mexicano, Vicente Filísola convoca a la primera Asamblea Constituyente en la historia de Centroamérica

 

24junio1823
Salón de Actos de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado en 1896.  En este mismo salón se reunió la primera Asamblea Constituyente en 1823.  Imagen tomadad de “El Porvenir de Centro América“.

Tras la debacle del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide, su gobernador para Centroamérica, el general Vicente Filísola se vió en la difícil situación de estar al frente de una región hostil sin alguien que lo respaldara. Ante esto, decidió que lo más prudente era salir de Centroamérica cuantos antes, y para ello convocó a una Asamblea Constituyente Centroamericana. Al contrario de su jefe, el derrocado emperador Agustín I, Filísola era un hombre prudente y sensato que apreció correctamente la situación que sobrevenía y actuó en consecuencia. Tan pronto como pudo se fue a la Ciudad de Guatemala, en donde reunió a la diputación provincial y les entregó el decreto por medio del cual convocaba a una Asamblea Constituyente.1

La noticia de una nueva asamblea fue celebrada por todos los criollos centroamericanos, que regresaban así a la vida independiente luego de la anexión al Imperio Mexicano. Así pues, se convocó a elecciones y cesaron de tajo las guerras entre las provincias que se oponían a la anexión y los que habían estado de acuerdo con ella.1

El acta de instalación de dicho cuerpo legislativo dice así:

En la ciudad de Guatemala, a veinticuatro de junio de mil ochocientos veintitres, día señalado para la instalación del congreso a que convocó el Acta del 15 de septiembre de 1821, se reunieron en el palacio de gobierno los representantes cuyos poderes estaban aprobados, la diputación provincial, la audiencia territorial, el ayuntamiento, claustro de doctores, consulado, colegio de abogados, jefes militares y de rentas, y prelados regulares; y, presididos por el mismo jefe político, se dirigieron a implorar el auxilio divino a la iglesia catedral, donde el muy reverendo arzobispo celebró de pontificial y se pronunció también un discurso análogo a las circuntancias, por el eclesiástico encargado de ello.
Después se procedió al juramento que debían prestar los diputados.  El secretario de gobierno, usando de la fórmula prevenida en el ceremonial les preguntó: ‘¿juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto a vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y properidad de los mismos pueblos?’ contestaron: ‘si juramos’.  y pasaron a tocar el libro de los evangelios, que se hallaba al intento colocado en una mesa en el presbiterio.
De catedral salieron para el edificio del congreso acompañados de las mismas autoridades.  Las calles del tránsito estaban guarnecidas de tropas, que hicieron los honores debidos a la representación nacional; un numeroso concurso esperaba el momento de la instalación y en medio de sus demostraciones de regocijo, llegó la comitiva al salón de sesiones.
El presidente de las juntas preparatorias tomó su asiento y el jefe político que ocupaba el del lado izquierdo, hizo, antes de despedirse, un pequeño discurso, manifestando la complacencia que sentía al ver realizados en la instalación del congreso los votos de Guatemala, y congratulándose de haber contribuido a llenar tan justos deseos.  Dio tambien un papel en que dijo estar consignados sus sentimientos.
El señor presidente le contestó: que los representantes estaban penetrados del interés que tomaba por la felicidad de estas provincias.

Las autoridades se despidieron con el jefe; y luego que regresó la comisión nombrada para acompañarlas, se anunció que iba a tratarse de la elección de presidente, vice-presidente y cuatro secretarios.  […] Publicadas estas elecciones, que merecieron aplausos de las galerías, el señor Dávila cedió el asiento de presidente al señor Delgado.  Los señores Sosa y Gálvez siguieron ocuparon los que tenían como secretarios de las preparatorias, y los señores Córdova y Vasconcelos tomaron los que les correspondían.

El señor presidente puesto en pié, como los demás representantes, pronunció: ‘El Congreso está solemnemente constituido e instalado’.

Los representantes enviaron una comisión a Filísola, quien contestó: “Con la más viva satisfacción me he impuesto por el parte oficial de VV.SS. que he recibido en este momento, de quedar constituido e instalado solemnemente el congreso general de estas provincias, habiendo sino nombrado por su presidente el excelentísimo señor don José Matías Delgado. […] Ruego a VV.SS. se sirvan manifestar a su soberanía mi complacencia al ver realizados los votos de la opinión general, que tuve el honor de interpretar el 29 de marzo último, y felicitarla a mi nombre con la más cordial enhorabuena“.4

Finalmente, iniciaron sus reuniones en el salón del edificio de la Universidad bajo la presidencia del padre y doctor José Matías Delgado.1 En su primer acto oficial de la Asamblea fue el decreto del 1 de julio de 1823, que es la Independencia absoluta de Centroamérica, y que en su artículo 1°. dice textualmente: “Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.” 5 (Nota de HoyHistsoriaGT: La familia a la que se referían era la de los Aycinena en Guatemala).

Entre los diputados estuvieron algunos personas que fueron próceres de la Independencia, y que luego serían determinantes en la vida política de Guatemala; tal es el caso del Dr. Pedro Molina, del Dr. Mariano Gálvez, de José Francisco Barrundia y de Cirilo Flores, hijo del eminente médico José Felipe Flores.1

Dice el historiador Alejandro Marure que el propósito de aquella primera Asamblea Constituyente era: “establecer el régimen de la libertad en un país que no había conocido más que el despotismo; sistemar una administración enteramente nueva ; fundir la antigua colonia de Guatemala, para convertirla en una nación soberana; establecer su crédito y sus relaciones en el exterior; darle una organización adecuada a las circunstancias y toda la importancia política a que le llamaba su ventajosa posición; y hacer todo esto en medio del empobrecimiento y desconcierto en que le había sumido la facción iturbidiana.”1

Sin embargo, aquellos nobles propósitos quedaron por un lado porque muy pronto los criollos se dividieron en dos bandos que habrían de desangrar la región y terminarían por desmembrarla y formar cinco débiles naciones:  los liberales y los conservadores.


BIBLIOGRAFIA:


18 de febrero de 1824: la Asamblea Nacional Constituyente de Centro América habilita el Puerto de Iztapa en Escuintla al que llama “Puerto de la Independencia”

18febrero1824
Trabajos del Ferrocarril y Puerto de Iztapa en 1896. Imagen tomada de La Ilustración Guatemalteca.

La infraestructura de Guatemala dejaba mucho que desear al momento de la Independencia de Centro América en 1821, y eso preocupó a los miembros de la Asamblea Constituyente de Centro América que se estableció por iniciativa del general mexicano Vicente Filísola, luego de la caída del Primer Imperio Mexicano del emperador Agustín de Iturbide, quienes se esforzaron por mejorar las vías de comunicación del estado.

En el decreto del 18 de febrero de 1824, dicha Asamblea reconoció la importancia del puerto de Iztapa en el Océano Pacífico, abandonado desde la época colonial y emitió el siguiente decreto:

  • Artículo 1.°: Se rehabilita el Puerto antiguo de Iztapa, en el partido de Escuintla.
  • Artículo 2.°: Se denominará de ahora en adelante, Puerto de Iztapa o de la Independencia.
  • Artículo 3.°: el gobierno cuidará de proveer cuanto sea necesario para su mejor planta y seguridad.

Desafortunadamente, las guerras que se desataron en 1828 entre los partidos de los criollos locales y se prolongaronhasta 1851 dejaron relegado el desarrollo de la infraestructura del país y el puerto de Iztapa quedó nuevamente en un segundo plano hasta que en 1892 el general presidente José María Reina Barrios inició un agresivo plan para el mejoramiento de la infraestructura ferroviaria nacional, construyendo Puerto Barrios en Izabal y renovando por completo el puerto de Iztapa en Escuintla, los cuales serían los puertos de entrada a Guatemala desde el Océano Atlántico y el Pacífico, respectivamente.  Es más, estos puertos estarían comunidados por el entonces moderno Ferrocarril Interoceánico que convertiría a Guatemala en un punto estratégico para el comercio mundial.

Nuevamente, la mala suerte se cebó sobre Iztapa:  el gobierno de Reina Barrios había emprendido sus ambiciosos proyectos gracias a superavit comercial derivado del alto precio internacional del café, pero éste se desplomó en 1897 y con él, los sueños del presidente, la economía nacional y la infraestructura de Iztapa.


BIBLIOGRAFIA:


25 de octubre de 1824: el Congreso Constituyente de Guatemala decreta el reglamento del Jefe del Estado, como parte del gobierno de la República Federal de Centroamérica

25octubre1824
Centroamérica en 1840. Obsérvese las fronteras indefinidas entre Guatemala, México y Belice, y entre Honduras y Nicaragua.  Nótese también el área ocupada por Guatemala en ese entonces. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la Independencia de Centroamérica, las Provincias Unidas de la región decidieron anexarse al efímero imperio de Agustín de Iturbide. Los criollos liberales y los conservadores pasaron todo el siglo XIX acusándose mutuamente de ser los instigadores  de dicha anexión, pero independientemente de quien haya sido el promotor de la idea, Guatemala salió muy perjudicada al perder el territorio de Chiapas y, eventualmente, el de Soconusco.

Cuando las aguas se calmaron un poco luego de la fracasada anexión, se establecieron las Provincias Unidas del Centro de América gracias a la Asamblea Constituyente convocada por Vicente Filísola en 1823; y, eventualmente, se formó la República Federal de Centro América en la que cada estado estableció su propio gobierno local, pero adscrito al Federal.  Reproducimos a continuación la explicación que da el recopilador de leyes Manuel Pineda de Mont al respecto:

“La constitución federal de Centro América, al prevenir que las intendencias del tiempo del gobierno colonial de España, del Reyno de Guatemala, se constituyesen en estados componentes de la Unión, organizándose como unas pequeñas repúblicas filiales, o subordinadas a la federal, en unos puntos de su administración, y soberanas y absolutas en otros, segun la complicación de facultados que embarazaban su marcha; previene que los funcionarios superiors, encargados de ejercer el poder ejecutivo en cada sección federativa sean llamados “Jefes del Estado”.

Con esta denominación comenzaron todos a ejercer sus respectivas funciones oficiales, desde su primitive organización en el año de 1824.  Y al decretarse la constitución política de Guatemala, se previno en ella:  que el primer mandatario encargado del gobiero politico superior del estado (poder ejecutivo) se denominase “jefe del Estado”.

Y cuando en 1838 los referidos estados rompieron el vínculo federal, desconociendo la autoridad emanada de la constitución de 1824, reasumiendo cada uno de ellos en sí mismos la plenitud de soberanía en sus respectivas demarcacione territoriales, que antes residía en la federación centroamericana; Guatemala, que había sido hasta entonces la única que había estado sufragando los gastos de la administración al fin imitó a las otras secciones, separándose (la última) del pacto, cuya sombra y fragmentos no podían ya conservarse, y en efecto dió el grito de independencia el 13 de abril de 1839.  Desde entonces se consideró en el libre ejercicio de su plena soberanía nacional.  El supremo encargado del gobierno tuvo la denominación de “presidente del Estado de Guatemala”, conforme al decreto de la asamblea constituyente del 29 de noviembre de 1839, y su misma denominación adoptaron en seguida los otros estados.

A virtud del decreto expedido por el gobierno en 21 de marzo de 1847, elevando el estado al rango de nación libre, soberana e independiente, por los fundamentos consignados en el decreto dicho, y en el manifiesto que se publicó entonces, se llamó desde aquel día, president de la República de Guatemala, cuyo acto se ratificó en decreto de la Asamblea Constituyente dado el 14 de septiembre de 1848.  Y los cuatro estados de la referida pasada federación, siguieron en esto último la conducta política de Guatemala.”


BIBLIOGRAFIA:


3 de octubre de 1792: nace en Tegucigalpa, Reino de Guatemala, el general y líder liberal Francisco Morazán

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Barracas de Tegucigalpa, ciudad natal de Francisco Morazán, a finales del siglo XIX.  En el recuadro:  retrato a lápiz de Morazán. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los personajes más importantes en la historia de Centroamérica es indudablemente el general liberal Francisco Morazán, quien tuvo la distinción de ser presidente de la República Federal de Centro América, y Jefe de Estado de cada uno de los estados que la conformaban.  Por su gran importancia para los criollos liberales centroamericanos, la figura de este caudillo fue elevada a la categoría de un héroe benemérito por los historiadores de ese partido (entre ellos Ramón Rosa, Lorenzo Montúfar y Ramón Salazar).  Y por esta razón, tras la Reforma Liberal que se inició en 1871, hubo un parque “Morazán” en la Ciudad de Guatemala y se estableció el municipio “Morazán” del departamento de El Progreso (poblado que antiguamente se llamaba Tocoy Tzima y era estratégico en el transporte de carga por el río Motagua hacia y desde el Atlántico).

Pero, ¿cuál fue el verdadero papel que jugó Morazán en Guatemala específicamente?

Morazán puede considerarse como el principal enemigo los criollos conservadores que vivían en Guatemala, en especial la familia Aycinena, ya que el lideró el ejército revolucionario que derrotó a las fuerzas federales de Manuel José Arce y a las estatales de Mariano de Aycinena en 1829 tras el golpe de estado que derrocó al jefe de estado Juan Barrundia en Guatemala en 1826.  Una vez consiguió que Aycinena se rindiera incondicionalmente, redujo a prisión a todos los criollos conservadores, les confiscó sus bienes y los expulsó de Centroamérica.  Entre los exiliados no solamente había politicos y militares sino que también miembros de las órdenes de frailes, pues muchos de ellos eran descendientes de criollos aristócratas.

Una vez derrotados los conservadores, Morazán se consolidó como líder en Centroamérica, al mando de los liberales, quienes se apropiaron de las haciendas y posesiones de los exiliados y de los tesoros de los templos y monasterios católicos.  Con esta nueva fortuna, hicieron negocios con los ingleses del asentamiento de Belice y manejaron la República Federal de Centro América.  Pero los conservadores no se quedaron de brazos cruzados y poco a poco empezaron a retornar a la region.

En Guatemala, el clero secular hizo labor de hormiga, instigando a los campesinos rurales en contra del gobierno liberal diciéndoles que las leyes laicas contravenían lo ordenado por la Iglesia, que los liberales eran herejes por negociar con los ingleses, y que no era justo que se hubiese expulsado al arzobispo Ramón Casaus y Torres.  Finalmente, encontraron a un caudillo en el joven campesino Rafael Carrera a quien ungieron como el designado por Santa María para rescatar a Guatemala de las garras de los herejes.

Las rebeliones de Carrera hicieron que Morazán invadiera nuevamente a Guatemala desde El Salvador, implementando una política de tierra arrasada a su paso por el oriente guatemalteco pues allí era en donde tenían sus aliados el ejército campesino.  Tras una hábil estratagema, Carrera derrotó a las fuerzas de Morazán en el centro de la Ciudad de Guatemala en 1840, y con ello dio fin no solamente a la República Federal de Centro América, sino a la carrera política de Morazán que moriría fusilado cuando gobernaba Costa Rica en 1842.

Carrera nunca perdonó a Morazán por las atrocidades que cometió cuando invadió a Guatemala en 1840, y cuando el caudillo guatemalteco invadió a El Salvador en 1862, ordenó cañonear el mausoleo de Morazán hasta que no quedaran vestigio de sus restos.


BIBLIOGRAFIA:


23 de julio de 1823: la Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas de Centro América sustituye los términos de “Audiencia” y “Ayuntamiento” por los de “Cortes Territoriales” y “Municipalidades”, respectivamente

23julio1823
Mapa de Centroamérica en 1823.  Tomado de “A statistical and commercial history of the Kingdom of Guatemala

En julio de 1823, tras separarse de México por el colapso del efímero imperio de Agustín de Iturbide, las autoridades de la región empezaron a distanciarse de las costumbres españolas  Primero, especificaron que “las Provincias Unidas del Centro de América eran libres e independientes de España, de México y de cualquier otra potencial de Antiguo y del Nuevo Mundo, y que no eran ni debían ser propiedad de familia alguna“.  Y luego, el 23 de julio, cambió el nombre de “Audiencia” por el de “Corte territorial” y el de “Ayuntamiento” por el de “municipalidad“.  Pocos días después, el 30 de julio, eliminaron los tratamientos de “alteza“, “majestad“, “excelencia” y “señoría” para los funcionarios públicos y de “eminencia” para los prelados.

¿A qué correspondían esos cambios?  Eran un afán por manifestar su oposición al status quo, y en particular a las familias criollas más poderosas y que se habían aglutinado en el Partido Conservador.  Debe recordarse que la “Audiencia” no solamente era una corte sino que era el símbolo del poder peninsular en la colonia, mientras que el “Ayuntamiento” era el símbolo del poder criollo que se anteponía a los españoles.

Estos cambios fueron principalmente comésticos y como las tensiones entre los grupos criollos se fueron tensando hasta terminar en la Guerra Civil Centroamericana unos años más tarde, se produjo el rompimiento de Centroamérica en cinco pequeñas y débiles naciones que no solamente no son ni independientes ni soberanas, sino que están regidas por un puñado de familias que rigen sus destinos.


BIBLIOGRAFIA: