30 de julio de 1823: la Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América elimina los títulos y tratamientos de distinción que se utilizaban hasta entonces

30julio1823
Fuente del patio interior del desaparecido Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala en 1875.  Imagen de Eadweard Muybridge, archivo de Foto Rex, tomada de Wikimedia Commons.

Tras la declaración de la Independencia absoluta de Centroamérica el 1 de julio de 1823 luego del colapso del Primer Imperio Mexicano, los miembros de la Asamblea constiuyente que se estableció en la región a instancias del gobernador mexicano Vicente Filísola establecieron los lineamientos para redactar la Constitución de la Federación.

Como se consideraba que habían sido los criollos aristócratas quienes habían fomentado la malograda anexión al Imperio de Iturbide en 1822, y siguiendo el ejemplo de los liberales que forzaron al rey Fernando VII a aceptar nuevamente la constitución de Cádiz en 1820, la nueva asamblea emitió el siguiente decreto, eliminando el trato preferencial que se les daba hasta entonces:

La asamblea nacional constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América, considerando:

Que los tratamientos y títulos de distinción son ajenos de un sistema de igualdad legal, en que los funcionarios y ciudadanos no deben tener otro título que el que sea propio de las funciones que ejercen, ni más distintivo que el que merezcan por sus virtudes cívicas; ha tenido a bien decretar y decreta:

  1. Quedan abolidos todos los tratamientos de «majestad», «alteza», «excelencia», «señoría» y demás que se han usado hasta hoy.
  2. Las autoridades, corporaciones y empleados públicos no se denominarán con otro título, que el que diere la ley al destino o empleo que ejerzan.
  3. Queda abolida la distinción del «don».
  4. Esta asamblea se denominará «asamblea nacional constituyente».
  5. El poder ejecutivo, «supremo poder ejecutivo».
  6. El tribunal que se organice, equivalente al supremo de justicia que establece la constitución española, alta corte de justicia.
  7. Los jefes políticos y diputaciones provinciales conservarán estos nombres.
  8. Los tribunales de las audiencias se denominarán «cortes territoriales de justicia».
  9. Los ayuntamientos «municipalidades».
  10. Los prelados diocesanos, tendrán el título de «padre», unido a la denominación de «arzobispo» u «obispo».
  11. Los cabildos eclesiásticos continuarán con este nombre.

Esta ley fue modificada el 15 de octubre de 1844 (cuando los aristócratas habían recuperado el poder en Guatemala, tal y como había ocurrido también en España en 1823 cuando Fernando VII recuperó el poder absoluto) renovando los títulos de «Excelencia» para el presidente de la República y otras autoridades, y el de «Su Ilustrísima» para los obispos, hasta que los títulos fueron removidos oficialmente por el gobierno provisorio del general Miguel García Granados poco después de la Revolución Liberal de 1871.


BIBLIOGRAFIA:


19 de julio de 1824: fusilamiento de Iturbide

Muere fusilado en Padilla, Tamaulipas, Agustín de Iturbide, quién gobernó el Primer Imperio Mexicano al que se había anexado Centroamérica en 1822

19julio1824
Majestuoso sepelio del ex-emperador Agustín de Iturbide en la Ciudad e México.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras ser derrocado, el exemperador Agustín de Iturbide llegó a Livorno, en Toscana, Italia, el 2 de agosto de 1823 en donde se alojó en la casa de campo de Paulina Bonaparte. También se entrevistó con el ex cónsul de España, Mariano Torrente, y escribió su «Manifiesto al mundo«, también conocido como «Manifiesto de Liorna«, fechado el 27 de septiembre de 1823, aunque no pudo publicarlo. Debido a persecuciones y acoso, viajó por Suiza, la ribera del Rin y Bélgica hasta llegar a Ostende, desde donde partió para Londres, en donde se estableció y pudo publicar su manifesto el 1 de enero de 1824.1,2

Los movimientos de Iturbide fueron observados e informados por el padre José María Marchena, quien era un espía mexicano que mantuvo informado al ministro de Interior y Relaciones Exteriores Lucas Alamán. Durante su estancia en Londres, el exemperador recibió cartas de México, en la que sus partidarios le animaban a regresar y el 13 de febrero, envió un mensaje al Congreso en el que notificó su salida de Italia y su disposición para prestar sus servicios al gobierno de México, pues consideraba que la independencia la nación corría peligro por los esfuerzos que hacía España con ayuda de la Santa Alianza para reconquistar los territorios americanos.1,2

Pero desde marzo de 1824 en las sesiones del Congreso mexicano se habían estado discutiendo los levantamientos iturbidistas y el 3 de abril, por sesenta y seis votos contra dos, se declaró traidor a Iturbide si se presentaba en cualquier punto del territorio mexicano bajo cualquier título, al igual que cualquier persona que cooperase en favorecer su regreso. Es más, el 22 de abril, se dictaminó que si Iturbide pisaba suelo mexicano sería declarado traidor y enemigo del Estado y que por ello cualquiera podría darle muerte.

El 4 de mayo de 1824, sin saber lo decretado por el Congreso, el derrocado ex-emperador se embarcó en el bergantín inglés Spring, junto a su esposa, dos de sus hijos menores y algunos colaboradores mexicanos y europeos de regreso a México. El 14 de julio llegaron a Soto de Marina y gracias a un ardid de sus colaboradores pudieron desembarcar allí, pues Iturbide tenía orden de exlio a Europa. Al día siguiente, Iturbide salió a cabalgar por Soto la Marina junto a uno de sus allegados europeos y fue reconocido por el teniente coronel Juan Manuel Azúnzolo y Alcalde, quien los delató.

El 16 de julio todos los viajeros fueron apresados y aunque Iturbide explicó que había viajado a México para ofrecer sus servicios a la patria, el comandante le notificó que se encontraba fuera de la ley conforme al decreto expedido por el Congreso el 28 de abril, y que por ello lo iban a mandar a Padilla, en donde se encontraba sesionando el Congreso local del recién creado estado de Tamaulipas.

Ya ante el Congreso local, Iturbide arguyó en su defensa la posible invasión que se preparaba con ayuda de la Santa Alianza, pero nadie le creyó y se ordenó cumplir el decreto federal. El 19 de julio de 1824 Iturbide fue fusilado y sus últimas palabras fueron: «¡Mexicanos!, en el acto mismo de mi muerte, os recomiendo el amor a la patria y observancia de nuestra santa religión; ella es quien os ha de conducir a la gloria. Muero por haber venido a ayudaros, y muero gustoso, porque muero entre vosotros: muero con honor, no como traidor: no quedará a mis hijos y su posteridad esta mancha: no soy traidor, no1,2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Ferrer Muñoz, Manuel (1995). La formación de un Estado nacional. El imperio y la república federal (1821-1835). Universidad Nacional Autónoma de México. Archivado desde el original el 12 de junio de 2007.
  2. Zárate, Julio (1880). «La Guerra de Independencia». En Vicente Riva Palacio. México a través de los siglos. III. México: Ballescá y compañía.

1 de julio de 1823: se forman las Provincias Unidas del Centro de América

La recién constituida Asamblea Nacional Constituyente da el nombre de Provincias Unidas del Centro de América a las que formaban el antiguo Reino de Guatemala. Ese mismo día declaran la independencia absoluta de Centro América.

1julio1823
Mapa de la República Federal de Centroamérica en 1840. Nótese la extensión de Totonicapá y Soconusco, y la presencia del enclave inglés en Belice y del enclave belga en Izabal. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Uno de los primeros actos de la recién formarda Asamblea Nacional Constituyente en 1823 fue denunciar la Anexión al Primer Imperio Mexicano y declarar la independencia absoluta del antiguo Reino de Guatemala y llamarlo  Provincias Unidas del Centro de América temporalmente en lo que se redactaba una constitución y se le daba un nombre definitivo.  A esta Asamblea no habían llegado representantes de León ni Granada —en la actual Nicaragua— ni tampoco de Costa Rica y Chiapas —esta última porque prefirió mantenerse anexada a México—.

Reproducimos el Acta en su integridad dada su importancia histórica:

Decreto de la Asamblea nacional constituyente de 1.° de julio de 1823.

Los representantes de las provincias unidas del Centro de América, congregados á virtud dé la convocatoria dada en esta ciudad a 15 de setiembre de 1821 y renovada en 29 de marzo del corriente año, con el importante objeto de pronunciar sobre la independencia y libertad de los pueblos nuestros comitentes: sobre su recíproca unión: sobre su gobierno; y sobre todos los demas puntos contenidos en la memorable acta del citado dia 15 de setiembre que adoptó entonces la mayoría de los pueblos de este vasto territorio, ya que se han adherido posteriormente todos los demás que hoy se hallan representados en esta asamlea general.

Después de examinar, con todo el detenimiento y madurez que exije la delicadeza y entidad de los objetos con que somos congregados, asi la acta expresada de setiembre de 1821, y la de 5 de enero de 1822, como también el decreto del gobierno provisorio de esta provincia de 29 de marzo ultimo, y todos los documentos concernientes al objeto mismo de nuestra reunión.

Después de traer á la vista todos los datos necesarios para conocer el estado de población, riqueza, recursos, situación local, extensión y demás circunstancias de los pueblos que ocupan el territorio antes llamado Reino de Guatemala.

Habiendo discutido la materia oído el informe de las diversas comisiones que han trabajado para acumular y presentar á esta asamblea todas las luces posi
bles acerca de los puntos indicados; teniendo presente cuanto puede requerirse para el establecimiento de un nuevo Estado y tomando en consideración:

PRIMERO.

Que la independencia del gobierno español ha sido y es necesaría en las circunstancias de aquella nación y las de toda la América: que era y es justa en sí misma y esencialmente conforme á los derechos sagrados de la naturaleza: que la demandaban imperiosamente las luces del siglo, las necesidades del nuevo mundo y todos los más caros intereses de los pueblos que lo habitan.

Que la naturaleza misma resiste la dependencia de esta parte del globo separada por un océano inmenso de la que fue su metrópoli, y con la cual le es imposible mantener la inmediata y frecuente comunicación, indispensable entre pueblos que forman un solo Estado.

Que la experiencia de más de trescientos años manifestó á la América que su felicidad era del todo incompatible con la nulidad á que la reducía la triste condición de colonia de una pequeña parte de la Europa.

Que la arbitrariedad con que fue gobernada por la nación española y la conducta que ésta observó constantemente desde la conquista, excitaron en los pueblos el más ardiente deseo de recobrar sus derechos usurpados.

Que a impulsos de tan justos sentimientos, todas las provincias de América sacudieron el yugo que las oprimió por espacio de tres siglos; que las que pueblan el antiguo Reino de Guatemala proclamaron gloriosamente su independencia en los últimos meses de 1821; y que la resolución de conservarla y sostenerla es el voto general y uniforme de todos sus habitantes.

SEGUNDO

Considerando por otra parte: que la incorporación de estas provincias al extinguido imperio mejicano, verificada solo de hecho en fines de 1821 y principios de 1822, fue una expresión violenta arrancada por medios viciosos e ilegales.

Que no fue acordada ni pronunciada por órganos ni por medios legítimos: que por estos principios la representación nacional del estado mejicano, jamás aceptó expresamente ni pudo con derecho a aceptarla; y que las providencias que acerca de esta unión dictó y expidió don Agustín de Iturbide, fueron nulas.

Que la expresada agregación ha sido y es contraria a los intereses y a los derechos sagrados de los pueblos nuestros comitentes: que es opuesta a su voluntad y que un concurso de circunstancias tan poderosas e irresistibles, exigen que las provincias del antiguo Reino de Guatemala se constituyan por sí mismas y con separación del Estado mejicano.

Nosotros, por tanto, los representantes de dichas provincias, en su nombre, con la autoridad y conformes en todo con sus votos, declaramos solemnemente:

      1. Que las expresadas provincias representadas en esta asamblea, son libres e independientes de la Antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo, como del nuevo mundo; y que no son ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.
      2. Que en consecuencia, son y forman Nación Soberana, con derecho y en aptitud de ejercer y celebrar cuantos actos, contratos y funciones ejercen y celebran los otros pueblos libres de la tierra.
      3. Que las provincias sobredichas, representadas en esta asamblea (y las demás que espontáneamente se agreguen de las que componían el antiguo Reino de Guatemala) se llamarán por ahora y sin perjuicio de lo que se resuelva en la constitución que ha de formarse, PROVINCIAS UNIDAS DEL CENTRO DE AMERICA.

Y mandamos que esta declaratoria y la acta de nuestra instalación se publiquen con la debida solemnidad en este pueblo de Guatemala y en todos y cada uno de los que se hallan representados en esta asamblea: que se comuniquen a las provincias de León, Granada, Costa Rica y Chiapas; y que en la forma y modo que se acordará oportunamente, se comuniquen también a los gobiernos de España, de Méxijo y de todos los demás estados independientes de ambas Américas.

Dado en Guatemala al 1.° de julio de 1823.

        • José Matías Delgado, diputado por San Salvador, presidente.
        • Femando Antonio Dávila diputado por Sacatepéquez, vice-presidente.
        • Pedro Molina, diputado por Guatemala.
        • José Domingo Estrada, diputado por Chimaltenango.
        • José Francisco Córdova, diputado por Santa Ana.
        • Antonio José Carías, diputado por Cojutepeque.
        • José Antonio Ximénez, diputado por San Salvador.
        • Mariano Beltranena, diputado suplente por San Miguel.
        • Juan Miguel Beltranena, diputado por Coban.
        • Domingo Dieguez, diputado suplente por Sacatepequez.
        • Isidro Menéndez, diputado por Sonsonate.
        • Marcelino Menéndez, diputado por Santa Ana.
        • José Mario, Herrarte, diputado suplente por Totonicapam.
        • Simeón Cañas, diputado por Chimaltenango.
        • Miguel Ordonez, diputado por San Agustín.
        • José Francisco Barrundia, diputado por Guatemala.
        • Felipe Márquez, diputado suplente por Chimaltenango.
        • Felipe Vega, diputado por Sonsonate.
        • Pedro Campo Arpa, diputado por Sonsonate.
        • Cirilo Flores, diputado por Quezaltenango.
        • Francisco Flores, diputado por Quezaltenango.
        • Vicente Villacorta, diputado por San Vicente.
        • Ciriaco Villacorta , diputado por San Vicente.
        • José María Castilla, diputado por Cobán.
        • Luis Barrutia, diputado por Chimaltenango.
        • José Antonio Azmitia, diputado suplente por Guatemala.
        • Julián Castro, diputado por Sacatepéquez.
        • José Antonio Alcayaga, diputado por Sacatepéquez.
        • Serapio Sánchez, diputado por Totonicapam
        • Dionicio Domínguez, diputado por San Miguel.
        • José Antonio Peña, diputado por Quezaltenango.
        • Francisco Aguirre, diputado por Olancho
        • José Beteta, diputado por Salamá.
        • José María Ponce, diputado por Escuintla.
        • Francisco Benavente, diputado suplente por Quezaltenango.
        • Pedro José CueIlar, diputado suplente por San Salvador.
        • Francisco Xavier Valenzuela, diputado por Jalapa.
        • Juan Francisco Sosa, diputado suplente por San Salvador, secretario.
        • Mariano Gálvez, diputado por Totonicapam, secretario.
        • Mariano Córdova, diputado por Huehuetenango, secretario. 
        • Simón Vasconcelos, diputado suplente por San Vicente, secretario. 

BIBLIOGRAFIA:


29 de junio de 1823: se inician las sesiones de la primera Asamblea Constituyente en Centroamérica

29junio1823
Fuente de la Plaza Mayor de la Nueva Guatemala de la Asunción, que estaba frente al Palacio Colonial, en donde se realizó la primera reunión de la Asamblea Constituyente en el mismo salón en el que se firmó el Acta de Independencia en 1821.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Primera Asamblea Constituyente de Centroamérica que había sido instalada el 24 de junio de 1823 inició sus sesiones el 29 de junio de ese año a instancias del jefe politico del extinto Primer Imperio Mexicano, el general Vicente Filísola.   El primer acto que se hizo fue circular el acta inagurual de la Asamblea a todos los miembros de las Provincias Centroamericanas.

Reproducimos a continuación el acta, para que nuestros lectores se den cuenta de la  enorme influencia que tenia el Ayuntamiento de los criollos aristócratas y la Iglesia Católica.  Además, es importante destacar que la  mayoría de los representantes era de Guatemala, seguidos de un número considerable de representantes de El Salvador y unos cuantos de Honduras.  Las otras provincias no tenían representantes.

En la ciudad de Guatemala á veinticuatro de junio de mil ochocientos veintitrés, dia señalado para la instalación del congreso á que convocó el acta de 15 de
setiembre de 1821, se reunieron en el palacio del gobierno los representantes cuyos poderes estaban aprobados, la diputación provincial, la audiencia territorial, el ayuntamiento, claustro de doctores, consulado, colegio de abogados, gefes militares y de rentas, y prelados regulares; y, presididos por el mismo geje político, se dirigieron á implorar el auxilio divino á la iglesia catedral, donde el muy reverendo arzobispo celebró de pontifical y se pronunció tambien un discurso análogo de las circunstancias, por el eclesiástico encargado de ello.

Después se procedió al juramento que debian prestar los diputados. El secretario de gobierno, usando de la fórmula prevenida en el ceremonial, les preguntó: «¿juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto á vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y prosperidad de los mismos pueblos?» contestaron: «sí juramos:» y pasaron á tocar el libro de los evangelios, que se hallaba al intento colocado en una mesa en el presbiterio.

De catedral salieron para el ediñcio del congreso acompañados de las mismas autoridades. Las calles del tránsito estaban guarnecidas de tropas, que hicieron los honores debidos á la representación nacional; un numeroso concurso esperaba el momento de la instalación, y en medio de sus demostraciones de regocijo, llegó la comitiva al salón de las sesiones.

El presidente de las juntas preparatorias tomó su asiento, y el gefe político que ocupaba el del lado izquierdo, hizo, antes de despedirse, un pequeño discurso, manifestando la complacencia que sentía al ver realizados en la instalación del congreso los votos de Guatemala, y congratulándose de haber contribuido á llenar tan justos deseos. Dio también un papel en que dijo estar consignados sus sentimientos.

El señor presidente le contestó: que los representantes estaban penetrados del interés que tomaba por la felicidad de estas provincias.

Las autoridades se despidieron con el gefe; y luego que regresó la comisión nombrada para acompañarlas, se anunció que iba a tratarse de la elección de presidente, vice-presidente y cuatro secretarios. Se procedió á la de presidente, y fué electo el señor Delgado con treinta y siete votos, teniendo dos el señor Dávila, y otros dos el señor Molina.

En la de vice-presidente reunió catorce votos el señor Dávila; once el señor Barrundia; ocho el señor Molina; siete el señor Barrutia, y uno el señor Cañas (don Simeón), y como ninguno obtuvo la mayoría se procedió á nueva elección entre los señores Dávila y Barrundia. De esta vez resultó electo el primero con veintisiete votos.

Por veintitrés fué nombrado para primer secretario el señor Sosa; el señor Gálvez habia tenido diez, el señor Córdova (don Mariano) seis, el señor Alcayaga uno, y otro el señor Córdova (don José Francisco).

Para segundo secretario resultó electo el señor Gálvez, por treinta y nueve votos. Tuvo los dos restantes el señor Córdova (don José Francisco.)

Para tercer secretario, el señor Córdova (don Mariano) que reunió treinta y tres votos. El señor Córdova (don José Francisco) tenia cuatro, el señor Dieguez tres, y uno el señor Cañas (don Antonio) .  Por veintiséis fué nombrado cuarto secretario el señor Vasconcelos, teniendo cinco el señor Dieguez, tres el señor Cañas (don Antonio), igual número el señor Estrada, dos el señor Menéndez (don Isidro), uno el señor Sánchez V otro el señor Azmitia.

Publicadas estas elecciones, que merecieron aplausos de las galerías, el señor Dávila cedió el asiento de presidente al señor Delgado. Los señores Sosa y Gálvez siguieron ocupando los que tenían como secretarios de las preparatorias, y los señores Córdova y Vasconcelos toman los que les correspondan.

El señor presidente puesto en pié, como los demás representantes, pronunció: »El Congreso está solemnemente constituido é instalado.»

A continuación nombró una comisión compuesta de los señores Valenzuela y Menéndez (don Marcelino) para que llevasen al gobierno el parte oficial concebido en estos términos:  ‘El congreso general de estas provincias se ha declarado hoy 24 de junio de 1823, solemnemente constituido é instalado, después de haber elejido un presidente, un vice-presidente y cuatro Secretarios. Recayó el nombramiento de presidente en el señor don José Matías Delgado, diputadlo por el partido de San Salviulor. el de vice-presidente en el señor don Fernando Antonio Dávila, diputado por el de Sacatepéquez. y el de secretarios en los que suscribimos, y representamos por los de San Salvador, Totonicapam, Huehuetenango y San Vicente, según el orden de nuestras firmas.’

La comisión salió a palacio, previo aviso que se habia dado al jefe político para que se sirviera esperarla.

El congreso continuó reunido, hasta que, regresada la comisión, entregó la respuesta del gefe político, que uno de los secretaries leyó en la tribuna, y es como sigue: »Con la más viva satisfacción, me he impuesto por el parte oficial de VV. SS. que he recibido en este momento, de quedar constituido e instalado solemnemente el congreso general de estas provincias, habiendo sido nombrado por su presidente el excelentísimo señor don José María Delgado, por vice-presidente el señor don Femando Antonio Dávila VV. SS. de secretarios. Ruego á VV. SS. se sirvan manifestar á su soberanía mi complacencia al ver realizados los votos de la opinión general, que tuve el honor de interpretar el 29 de marzo último, y felicitarla á mi nombre con la más cordial enhorabuena.»

El señor presidente dio por concluido el acto, señalando para la apertura y primera sesión del congreso, el domingo 29 del presente mes.

  • José Matías Delgado, diputado por San Salvador, presidente.
  • Femando Antonio Dávila diputado por Sacatepéquez, vice-presidente.
  • Pedro Molina, diputado por Guatemala.
  • José Domingo Estrada, diputado por Chimaltenango.
  • José Francisco Córdova, diputado por Santa Ana.
  • Antonio José Carías, diputado por Cojutepeque.
  • José Antonio Ximénez, diputado por San Salvador.
  • Mariano Beltranena, diputado suplente por San Miguel.
  • Juan Miguel Beltraniena, diputado por Coban.
  • Domingo Dieguez, diputado suplente por Sacatepequez.
  • Isidro Menéndez, diputado por Sonsonate.
  • Marcelino Menéndez, diputado por Santa Ana.
  • José Mario, Herrarte, diputado suplente por Totonicapam.
  • Simeón Cañas, diputado por Chimaltenango.
  • Miguel Ordonez, diputado por San Agustín.
  • José Francisco Barrundia, diputado por Guatemala.
  • Felipe Márquez, diputado suplente por Chimaltenango.
  • Felipe Vega, diputado por Sonsonate.
  • Pedro Campo Arpa, diputado por Sonsonate.
  • Cirilo Flores, diputado por Quezaltenango.
  • Francisco Flores, diputado por Quezaltenango.
  • Vicente Villacorta, diputado por San Vicente.
  • Ciriaco Villacorta , diputado por San Vicente.
  • José María Castilla, diputado por Cobán.
  • Luis Barrutia, diputado por Chimaltenango.
  • José Antonio Azmitia, diputado suplente por Guatemala.
  • Julián Castro, diputado por Sacatepéquez.
  • José Antonio Alcayaga, diputado por Sacatepéquez.
  • Serapio Sánchez, diputado por Totonicapam
  • Dionicio Domínguez, diputado por San Miguel.
  • José Antonio Peña, diputado por Quezaltenango.
  • Francisco Aguirre, diputado por Olancho
  • José Beteta, diputado por Salamá.
  • José María Ponce, diputado por Escuintla.
  • Francisco Benavente, diputado suplente por Quezaltenango.
  • Pedro José CueIlar, diputado suplente por San Salvador.
  • Francisco Xavier Valenzuela, diputado por Jalapa.
  • Juan Francisco Sosa, diputado suplente por San Salvador, secretario.
  • Mariano Gálvez, diputado por Totonicapam, secretario.
  • Mariano Córdova, diputado por Huehuetenango, secretario. 
  • Simón Vasconcelos, diputado suplente por San Vicente, secretario. —
    Es copia: Sosa. 

BIBLIOGRAFIA:


24 de junio de 1823: Filísola convoca a la Asamblea Constituyente de Centroamérica

Tras la caída del Primer Imperio Mexicano, Vicente Filísola convoca a la primera Asamblea Constituyente en la historia de Centroamérica

24junio1823

Salón de Actos de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado en 1896.  En este mismo salón se reunió la primera Asamblea Constituyente en 1823.  Imagen tomadad de «El Porvenir de Centro América«.

Tras la debacle del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide, su gobernador para Centroamérica, el general Vicente Filísola se vió en la difícil situación de estar al frente de una región hostil sin alguien que lo respaldara. Ante esto, decidió que lo más prudente era salir de Centroamérica cuantos antes, y para ello convocó a una Asamblea Constituyente Centroamericana. Al contrario de su jefe, el derrocado emperador Agustín I, Filísola era un hombre prudente y sensato que apreció correctamente la situación que sobrevenía y actuó en consecuencia. Tan pronto como pudo se fue a la Ciudad de Guatemala, en donde reunió a la diputación provincial y les entregó el decreto por medio del cual convocaba a una Asamblea Constituyente.1

La noticia de una nueva asamblea fue celebrada por todos los criollos centroamericanos, que regresaban así a la vida independiente luego de la anexión al Imperio Mexicano. Así pues, se convocó a elecciones y cesaron de tajo las guerras entre las provincias que se oponían a la anexión y los que habían estado de acuerdo con ella.1

El acta de instalación de dicho cuerpo legislativo dice así:2

En la ciudad de Guatemala, a veinticuatro de junio de mil ochocientos veintitres, día señalado para la instalación del congreso a que convocó el Acta del 15 de septiembre de 1821, se reunieron en el palacio de gobierno los representantes cuyos poderes estaban aprobados, la diputación provincial, la audiencia territorial, el ayuntamiento, claustro de doctores, consulado, colegio de abogados, jefes militares y de rentas, y prelados regulares; y, presididos por el mismo jefe político, se dirigieron a implorar el auxilio divino a la iglesia catedral, donde el muy reverendo arzobispo celebró de pontificial y se pronunció también un discurso análogo a las circuntancias, por el eclesiástico encargado de ello.

Después se procedió al juramento que debían prestar los diputados.  El secretario de gobierno, usando de la fórmula prevenida en el ceremonial les preguntó: ‘¿juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto a vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y properidad de los mismos pueblos?’ contestaron: ‘si juramos’, y pasaron a tocar el libro de los evangelios, que se hallaba al intento colocado en una mesa en el presbiterio.

De catedral salieron para el edificio del congreso acompañados de las mismas autoridades.  Las calles del tránsito estaban guarnecidas de tropas, que hicieron los honores debidos a la representación nacional; un numeroso concurso esperaba el momento de la instalación y en medio de sus demostraciones de regocijo, llegó la comitiva al salón de sesiones.

El presidente de las juntas preparatorias tomó su asiento y el jefe político que ocupaba el del lado izquierdo, hizo, antes de despedirse, un pequeño discurso, manifestando la complacencia que sentía al ver realizados en la instalación del congreso los votos de Guatemala, y congratulándose de haber contribuido a llenar tan justos deseos.  Dio tambien un papel en que dijo estar consignados sus sentimientos.

El señor presidente le contestó: que los representantes estaban penetrados del interés que tomaba por la felicidad de estas provincias.

Las autoridades se despidieron con el jefe; y luego que regresó la comisión nombrada para acompañarlas, se anunció que iba a tratarse de la elección de presidente, vice-presidente y cuatro secretarios. […] Publicadas estas elecciones, que merecieron aplausos de las galerías, el señor Dávila cedió el asiento de presidente al señor Delgado.  Los señores Sosa y Gálvez siguieron ocuparon los que tenían como secretarios de las preparatorias, y los señores Córdova y Vasconcelos tomaron los que les correspondían.

El señor presidente puesto en pié, como los demás representantes, pronunció: ‘El Congreso está solemnemente constituido e instalado’.2

Los representantes enviaron una comisión a Filísola, quien contestó: «Con la más viva satisfacción me he impuesto por el parte oficial de VV.SS. que he recibido en este momento, de quedar constituido e instalado solemnemente el congreso general de estas provincias, habiendo sino nombrado por su presidente el excelentísimo señor don José Matías Delgado. […] Ruego a VV.SS. se sirvan manifestar a su soberanía mi complacencia al ver realizados los votos de la opinión general, que tuve el honor de interpretar el 29 de marzo último, y felicitarla a mi nombre con la más cordial enhorabuena«.3

Finalmente, iniciaron sus reuniones en el salón del edificio de la Universidad bajo la presidencia del padre y doctor José Matías Delgado.1 En su primer acto oficial de la Asamblea fue el decreto del 1 de julio de 1823, que es la Independencia absoluta de Centroamérica, y que en su artículo 1°. dice textualmente: «Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.» 4, Nota 

Entre los diputados estuvieron algunos personas que fueron próceres de la Independencia, y que luego serían determinantes en la vida política de Guatemala; tal es el caso del Dr. Pedro Molina, del Dr. Mariano Gálvez, de José Francisco Barrundia y de Cirilo Flores, hijo del eminente médico José Felipe Flores.1

Dice el historiador Alejandro Marure que el propósito de aquella primera Asamblea Constituyente era: «establecer el régimen de la libertad en un país que no había conocido más que el despotismo; sistemar una administración enteramente nueva; fundir la antigua colonia de Guatemala, para convertirla en una nación soberana; establecer su crédito y sus relaciones en el exterior; darle una organización adecuada a las circunstancias y toda la importancia política a que le llamaba su ventajosa posición; y hacer todo esto en medio del empobrecimiento y desconcierto en que le había sumido la facción iturbidiana1

Sin embargo, aquellos nobles propósitos quedaron por un lado porque muy pronto las diferencias entre los criollos habrían de desangrar la región y terminarían por desmembrarla y formar cinco débiles naciones.


NOTAS:

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (12 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 12 de febrero de 1823, Filísola recibe copia del Acta de Casa de Mata”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.
  3. Ibid., p. 18.
  4. Ibid., p. 26.

18 de febrero de 1824: rehabilitan el Puerto de Iztapa en Escuintla

La Asamblea Nacional Constituyente de Centro América habilita el Puerto de Iztapa en Escuintla, al que llama «Puerto de la Independencia»

18febrero1824
Trabajos del Ferrocarril y Puerto de Iztapa en 1896. Imagen tomada de La Ilustración Guatemalteca.

La infraestructura de Guatemala dejaba mucho que desear al momento de la Independencia de Centro América en 1821, y eso preocupó a los miembros de la Asamblea Constituyente de Centro América que se estableció por iniciativa del general italiano Vincenzo Filísola, luego de la caída del Primer Imperio Mexicano del emperador Agustín de Iturbide.1 Los diputados constituyentes se esforzaron por mejorar las vías de comunicación del estado de Guatemala, y por ello, en el decreto del 18 de febrero de 1824, dicha Asamblea reconoció la importancia del puerto de Iztapa en el Océano Pacífico -abandonado desde la época colonial- y emitió el siguiente decreto:2

    • Artículo 1.°: Se rehabilita el Puerto antiguo de Iztapa, en el partido de Escuintla.
    • Artículo 2.°: Se denominará de ahora en adelante, Puerto de Iztapa o de la Independencia.
    • Artículo 3.°: el gobierno cuidará de proveer cuanto sea necesario para su mejor planta y seguridad.2

Desafortunadamente, las guerras que se desataron en 1826 tras el golpe de estado contra Juan Barrundia,3 dieron lugar a serios conflictos internos dentro del Estado de Guatemala, llegando hasta la efímera secesión del Estado de Los Altos en 1838 y en 1848.4 Las guerras y anarquía se prolongaron hasta 1851 – cuando finalmente Rafael Carrera derrotó a los criollos liberales en la Batalla de La Arada– dejando relegado el desarrollo de la infraestructura del país.5

Finalmente, en 1892 el general presidente José María Reina Barrios inició un agresivo plan para el mejoramiento de la infraestructura ferroviaria nacional, construyendo Puerto Barrios en Izabal6 y renovando por completo el puerto de Iztapa en Escuintla,7 los cuales serían los puertos de entrada a Guatemala desde el Océano Atlántico y el Pacífico, respectivamente. La idea era que el nuevo puerto en Iztapa contaría con un moderno muelle que eliminaría las serias incomodidades y riesgos que padecían los pasajeros que atracaban en Puerto de San José,8 y que ambos puertos estarían comunidados por el entonces moderno Ferrocarril Interoceánico que era el principal proyecto de infraestructura del gobierno, y que convertiría a Guatemala en un punto estratégico para el comercio mundial.9

Nuevamente, la mala suerte se cebó sobre Iztapa:  el gobierno de Reina Barrios había emprendido sus ambiciosos proyectos gracias al superavit comercial derivado del alto precio internacional del café, pero éste se desplomó en 1897 y con él, los sueños del presidente, la economía nacional y la infraestructura de Iztapa.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.
  2. Ibid, p. 771.
  3. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-36.
  4. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91 y siguientes.
  5. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 270 y siguientes.
  6. Gobierno de Guatemala (1896). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1895-96 XIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 39-40.
  7. Maudslay, Anne Cary; Maudslay, Alfred Percival (1899). A Glimpse at Guatemala and some notes on the Ancient Monuments of Central America. (en inglés).  Londres: John Murray. pp. 5-8.
  8. Macías del Real, A. (15 de julio de 1897). «Puerto de Iztapa». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (24).
  9. Maudslay, Alfred Percival; Maudslay, Anne Cary (1899). A glimpse at Guatemala, and some notes on the ancient monuments of Central America (en inglés). Londres: John Murray.
  10. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.

25 de octubre de 1824: decretan el reglamento del Jefe del Estado

El Congreso Constituyente de Guatemala decreta el reglamento del Jefe del Estado, como parte del gobierno de la República Federal de Centroamérica

25octubre1824
Centroamérica en 1840. Obsérvese las fronteras indefinidas entre Guatemala, México y Belice, y entre Honduras y Nicaragua.  Nótese también el área ocupada por Guatemala en ese entonces. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la Independencia de Centroamérica, las Provincias Unidas de la región decidieron anexarse al efímero imperio de Agustín de Iturbide. Los criollos liberales y los conservadores pasaron todo el siglo XIX acusándose mutuamente de ser los instigadores  de dicha anexión, pero independientemente de quien haya sido el promotor de la idea, Guatemala salió muy perjudicada al perder el territorio de Chiapas y, eventualmente, el de Soconusco.

Cuando las aguas se calmaron un poco luego de la fracasada anexión, se establecieron las Provincias Unidas del Centro de América gracias a la Asamblea Constituyente convocada por Vincenzo Filísola en 1823; y, eventualmente, se formó la República Federal de Centro América en la que cada estado estableció su propio gobierno local, pero adscrito al Federal.  Reproducimos a continuación la explicación que da el recopilador de leyes Manuel Pineda de Mont al respecto:

«La constitución federal de Centro América, al prevenir que las intendencias del tiempo del gobierno colonial de España, del Reyno de Guatemala, se constituyesen en estados componentes de la Unión, organizándose como unas pequeñas repúblicas filiales, o subordinadas a la federal, en unos puntos de su administración, y soberanas y absolutas en otros, segun la complicación de facultados que embarazaban su marcha; previene que los funcionarios superiors, encargados de ejercer el poder ejecutivo en cada sección federativa sean llamados «Jefes del Estado».

Con esta denominación comenzaron todos a ejercer sus respectivas funciones oficiales, desde su primitiva organización en el año de 1824.  Y al decretarse la constitución política de Guatemala, se previno en ella:  que el primer mandatario encargado del gobierno político superior del estado (poder ejecutivo) se denominase «jefe del Estado».

Y cuando en 1838 los referidos estados rompieron el vínculo federal, desconociendo la autoridad emanada de la constitución de 1824, reasumiendo cada uno de ellos en sí mismos la plenitud de soberanía en sus respectivas demarcaciones territoriales, que antes residía en la federación centroamericana; Guatemala, que había sido hasta entonces la única que había estado sufragando los gastos de la administración al fin imitó a las otras secciones, separándose (la última) del pacto, cuya sombra y fragmentos no podían ya conservarse, y en efecto dió el grito de independencia el 13 de abril de 1839.  Desde entonces se consideró en el libre ejercicio de su plena soberanía nacional.  El supremo encargado del gobierno tuvo la denominación de «presidente del Estado de Guatemala», conforme al decreto de la asamblea constituyente del 29 de noviembre de 1839, y su misma denominación adoptaron en seguida los otros estados.

A virtud del decreto expedido por el gobierno en 21 de marzo de 1847, elevando el estado al rango de nación libre, soberana e independiente, por los fundamentos consignados en el decreto dicho, y en el manifiesto que se publicó entonces, se llamó desde aquel día, president de la República de Guatemala, cuyo acto se ratificó en decreto de la Asamblea Constituyente dado el 14 de septiembre de 1848.  Y los cuatro estados de la referida pasada federación, siguieron en esto último la conducta política de Guatemala.»


BIBLIOGRAFIA:


3 de octubre de 1792: nace Francisco Morazán

Nace en Tegucigalpa, Reino de Guatemala, el general y líder liberal Francisco Morazán

3octubre1792
Barracas de Tegucigalpa, ciudad natal de Francisco Morazán, a finales del siglo XIX.  En el recuadro:  retrato a lápiz de Morazán. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los personajes más importantes en la historia de Centroamérica es indudablemente el general liberal Francisco Morazán, quien tuvo la distinción de ser presidente de la República Federal de Centro América, y Jefe de Estado de cada uno de los estados que la conformaban.  Por su gran importancia para los criollos liberales centroamericanos, la figura de este caudillo fue elevada a la categoría de un héroe benemérito por los historiadores de ese partido —entre ellos Ramón Rosa1, Lorenzo Montúfar y Ramón Salazar2—.  Y por esta razón, tras la Reforma Liberal que se inició en 1871, hubo un parque «Morazán» en la Ciudad de Guatemala y se estableció el municipio «Morazán» del departamento de El Progreso —poblado que antiguamente se llamaba Tocoy Tzima y era estratégico en el transporte de carga por el río Motagua hacia y desde el Atlántico—.3

Pero, ¿cuál fue el verdadero papel que jugó Morazán en Guatemala específicamente y por qué aquí se le conoce con el apoyo de «Chico Ganzúa«?

Morazán puede considerarse como el principal enemigo los criollos aristócratas conservadores que vivían en Guatemala, en especial la familia Aycinena, ya que lideró el ejército «defensor de la ley» que derrotó a las fuerzas federales y a las estatales de Mariano de Aycinena en 1829 tras el golpe de estado que derrocó al jefe de estado Juan Barrundia en Guatemala en 1826.4 Una vez consiguió que Aycinena se rindiera incondicionalmente, redujo a prisión a todos los criollos conservadores, les confiscó sus bienes y los expulsó de Centroamérica.  Entre los exiliados no solamente había politicos y militares sino que también miembros de las órdenes de frailes, pues muchos de ellos eran descendientes de criollos aristócratas y la Iglesia era uno de los principales enemigos políticos de los liberales.5

Una vez derrotados los conservadores, Morazán se consolidó como líder en Centroamérica, al mando de los liberales, quienes se apropiaron de las haciendas y posesiones de los exiliados y de los tesoros de los templos y monasterios católicos. Con esta nueva fortuna, hicieron negocios con los ingleses del asentamiento de Belice y manejaron la República Federal de Centro América.  Pero los conservadores, quienes apodaron a Morazán «Chico Ganzúa» por su afinidad a afiansarse de lo ajeno, no se quedaron de brazos cruzados y esperaron pacientemente para poder retornar a la región.6

En Guatemala, el clero secular hizo labor de hormiga, instigando a los campesinos rurales en contra del gobierno liberal diciéndoles que las leyes laicas contravenían lo ordenado por la Iglesia, que los liberales eran herejes por negociar con los ingleses, y que no era justo que se hubiese expulsado al arzobispo Ramón Casaus y Torres.7  Finalmente, encontraron a un caudillo en el joven campesino Rafael Carrera a quien ungieron como el designado por Santa María para rescatar a Guatemala de las garras de los «herejes«.8

Las rebeliones de Carrera derrocaron al gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez el 2 de febrero de 1838, y ese mismo día se separaron los departamentos occidentales de Guatemala y eventualmente formaron su propio estado, Los Altos.9  Debido a que el nuevo estado se había llevado el 50% del territorio de Guatemala y el 75% de su capacidad productiva, era solamente cuestión de tiempo para que hubiera una guerra entre ambos Estados.

Al mismo tiempo, los otros estados de Centro América se separaron de la Unión cuando Morazán no quiso convocar a elecciones presidenciales para elegir a quien lo debería suceder el 1 de marzo de 1839, dando por terminado el Pacto Federal.10

Así pues, a Morazán únicamente le quedaban una Guatemala sumida en la anarquía, el nuevo Estado de Los Altos, y el Estado de El Salvador, en donde había sido nombrado Jefe de Estado.  Para calmar la situación en Guatemala, nuevamente invadió desde El Salvador, implementando una política de tierra arrasada a su paso por el oriente guatemalteco pues allí era en donde tenían sus aliados el ejército campesino. Tras esto, Morazán cambió al jefe de Estado mariano Rivera Paz por el salvadoreño Carlos Salazar, y logró reducir a Carrera a las serranías de Mita, pero aquello solamente fue temporal.11

Carrera regresó al poder en Gutaemala tras dar un golpe de estado a Salazar y reinstalar a Rivera Paz el 13 de abril de 1839, lo que eventualmente llevó a la guerra entre Los Altos y Guatemala, resultando en la completa derrota de los primeros en enero de 1840.12  Ante esto, Morazán invadió Guatemala una vez más, pero esta vez, tras una hábil estratagema, Carrera derrotó a las fuerzas de Morazán en el centro de la Ciudad de Guatemala el 19 de marzo de 1840, y con ello dio fin a la carrera política de Morazán ya que éste tuvo que salir huyendo con sus allegados y no paró sino hasta llegar a Perú.13

Estando en Perú fue llamado por los criollos liberales costarricenses para que se hiciera cargo de la situación, y pronto llegó a ocupar la Jefatura del Estado, pero por sus errores hubo una rebelión en su contra,14 al fin de la cual fue fusilado sumariamente el 15 de septiembre de 1842, en la Plaza de Armas de San José.15

Carrera nunca perdonó a Morazán por las atrocidades que cometió cuando invadió a Guatemala en 1839 y 1840, y cuando el caudillo guatemalteco invadió a El Salvador en 1863 y derrocó al general liberal Gerardo Barrios, ordenó cañonear el mausoleo de Morazán hasta que no quedaran vestigio de sus restos.16


BIBLIOGRAFIA:

  1. Rosa, Ramón (1974). Historia del Benemérito Gral. Don Francisco Morazán, expresidente de la República de Centroamérica. Tegucigalpa: Ministerio de Educación Pública, Ediciones Técnicas Centroamericana.
  2. Montúfar, Lorenzo; Salazar, Ramón A. (1892). El centenario del general Francisco Morazán. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión. p. 365.
  4. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 34-36.
  5. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  6. Gómez Carrillo, Agustín (1900). Elementos de la historia de Centroamérica. Madrid, España: Imprenta de Hernando y Compañía.
  7. Hernández de León, Federico (6 de marzo de 1926) El Capítulo de las Efemérides, 6 de marzo de 1837, Levantamiento en San Juan Ostuncalco. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.
  8. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise.  pp. 17-50.
  9. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-92
  10. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  11. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides, Capítulos de la Historia de la América Central V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 172-175.
  12. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 75-81.
  13. Solís, Memorias de Carrera, p. 90.
  14. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Francisco Morazán llega a Costa Rica para atender llamado de auxilio. Honduras: El Heraldo.
  15. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Aquí entregaron y fusilaron al general Francisco Morazán. Honduras: El Heraldo.
  16. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.

23 de julio de 1823: eliminan los términos de «Audiencia» y «Ayuntamiento»

La Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas de Centro América sustituye los términos de «Audiencia» y «Ayuntamiento» por los de «Cortes Territoriales» y «Municipalidades», respectivamente

23julio1823
Mapa de Centroamérica en 1823.  Tomado de «A statistical and commercial history of the Kingdom of Guatemala«

En julio de 1823, tras separarse de México por el colapso del efímero imperio de Agustín de Iturbide, las autoridades de la región empezaron a distanciarse de las costumbres españolas  Primero, especificaron que «las Provincias Unidas del Centro de América eran libres e independientes de España, de México y de cualquier otra potencial de Antiguo y del Nuevo Mundo, y que no eran ni debían ser propiedad de familia alguna«.  Y luego, el 23 de julio, cambió el nombre de «Audiencia» por el de «Corte territorial» y el de «Ayuntamiento» por el de «municipalidad«.  Pocos días después, el 30 de julio, eliminaron los tratamientos de «alteza«, «majestad«, «excelencia» y «señoría» para los funcionarios públicos y de «eminencia» para los prelados.1

¿A qué correspondían esos cambios?  Eran un afán por manifestar su oposición al status quo, y en particular a las familias criollas más poderosas y que se habían aglutinado en el Partido Conservador.  Debe recordarse que la «Audiencia» no solamente era una corte sino que era el símbolo del poder peninsular en la colonia, mientras que el «Ayuntamiento» era el símbolo del poder criollo que se anteponía a los españoles.2

Estos cambios fueron principalmente comésticos y como las tensiones entre los grupos criollos se fueron tensando hasta terminar en la Guerra Civil Centroamericana unos años más tarde, se produjo el rompimiento de Centroamérica en cinco pequeñas y débiles naciones que no solamente no son ni independientes ni soberanas, sino que están regidas por un puñado de familias que rigen sus destinos.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  2. Hernández de León, Federico (1930). El libro de las efemérides. III. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. Arce, Manuel José (1830). Memoria de la conducta pública y administrativa de Manuel José Arce, durante el periodo de su presidencia : escrita en defensa de las calumnias que contra su persona han vertido los mismos que se rebelaron contra el gobierno y la nación de Centro-América. México: Imprenta de Galván á cargo de Mariano Arévalo. OCLC 054265435.