8 de noviembre de 1851: la Asamblea constituyente emite un decreto sobre asuntos de los indígenas

8noviembre1851
Grupo familiar indígena de Chinautla, en el departamento de Guatemala. Fotografía de Alberto G. Valveavellano publicada en “La Ilustración Guatemalteca” en 1897.

A continuación presentamos un decreto que no solamente muestra la diferencia que había entre los gobiernos conservadores y liberales con respecto al trato de los indígenas, sino que demuestra cómo estos pueblos originarios de la región han sido considerados como pobladores de segunda categoría a pesar de ser la mayoría del país. A este respecto, el decreto en mención incluso hace referencia al uso de la legislación española colonial, de un gobierno “paternalista para esta clase recomendable”, y a las prácticas de curas párrocos predicadores de la misma época para su aplicación con la población indígena.

Durante el gobierno del general Rafael Carrera, a pesar de las alianzas que éste tenía con los principales de los pueblos indígenas y de la protección que les otorgaba, también existían mandamientos de colonos campesinos para trabajos en fincas lejanas de sus pueblos de origen, pero la diferencia principal con respecto a los gobiernos liberales fue que los territorios de las comunidades indígena se mantuvieron intactos.  La Reforma Agraria impulsada por los liberales luego de que J. Rufino Barrios tomara el poder en 1873 resultó en la expropiación de estas tierras por medio de artimañas legales que dieron lugar a la formación de grandes fincas cafetaleras que beneficiaron tanto al presidente como a sus colaboradores.

Es también importante destacar que en la Recopilación de Leyes de 1869 de donde se obtuvo este decreto, existe una sección dedicada única y exclusivamente a la legislación decretada para intentar combatir el alholismo endémico que ha afligido a las comunidades indígenas desde la época colonial.

(Se hace al salvedad de que en el siguiente decreto se ha modificado el término “indio” que aparece en el orignal de 1851 por el de “indígena”).

DECRETO DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, DE 8, DE NOVIEMBRE DE 1851, SOBRE VARIAS DISPOSICIONES RESPECTO A LOS INDIGENAS.

La asamblea constituyente de la república de Guatemala.

Habiendo tomado en consideración la iniciativa del gobierno, y animada en favor de los indígenas del mismo espíritu que dictó el artículo 3°, sección 2da. de la ley constitutiva de 5 de diciembre de 1839, ha venido en decretar y decreta:

Art. 3°.- Los corregidores tomarán el mayor interés:

  1. En perseguir la embriaguez y holgazanería en los indígenas; cuidando al mismo tiempo de que los destinados por mandamientos á los trabajos de particulares, sean bien tratados, pagados con puntualidad, no solo de sus jornales, sino también del tiempo que inviertan en ida y vuelta á sus pueblos; y en caso de enfermedad, donde no haya hospitales, asistidos y curados por aquellos en cuyo servicio se hallaban.
  2. En que los fondos de comunidad se cobren, conserven y administren con puntualidad, seguridad y legalidad, verificándose siempre su inversión en favor exclusive de los indígenas, donde solo ellos los formen; y que para su aumento se practiquen las siembras de comunidad, si ajuicio de los corregidores fueren éstas convenientes á los indígenas.
  3. Que se levanten, conserven y reparen los edificios para cabildos y cárceles, cuidando de la mejora de éstas en cuanto á su salubridad y seguridad, y que no sean lo que hasta ahora han sido.  (Nota de HoyHistoriaGT: entre 1837 y 1851 Guatemala se mantuvo en constantes guerras en contra de El Salvador, Honduras y el Estado de Los Altos, y estuvo azotada por bandas de forajidos. Como resultado, las comunidades rurales estaban prácticamente en el abandono como lo indica este inciso).
  4. Que los indígenas se mantengan separados en su administración de justicia ó municipal, si asi lo solicitaren, y que los justicias ó municipales cumplan con puntualidad, y no falten á los pasajeros, por su justo precio, los auxilios que necesiten en su tránsito por los pueblos de indígenas.
  5. Que se establezcan escuelas donde no las haya, ó se mejoren las que existen; y que en ellas se enseñe de preferencia á los indígenas el idioma castellano y la doctrina cristiana; siendo recomendables aquellos maestros que mayor número de indígenas presenten con esta instrucción. Para el cumplimiento de este deber se pondrán de acuerdo los corregidores con los padres curas, á quienes se recomienda el mayor celo en la instrucción moral y religiosa de la juventud de sus parroquias. (Nota de HoyHistoriaGT: el clero secular fue parte integral del triunfo de la revolución campesina que llevó a Rafael Carrera al poder en 1838. Fue gracias al indoctrinamiento de los curas párrocos que lograron unificar a los campesinos bajo la bandera de la religión católica y así combatir a los “herejes” liberales).
  6. Con igual acuerdo, cuidando que se levanten o reparen las casas parroquiales y las iglesias y que éstas se conserven con la limpieza y decencia correspondiente al culto. (Nota de HoyHistoriaGT: con el general Carrera al mando del poder ejecutivo las órdenes religiosas y el clero secular recuperaron gran parte de los privilegios que tuvieron hata 1829. De esta cuenta, corrió por cuenta del Estado reparar las iglesias y casas parroquiales, como se ve en este artículo).
  7. Que los indígenas no sean despojados, ni a pretexto de ventas, de sus tierras comunes, no habiéndose hecho aquellas con las formalidades de almoneda, como lo previene la ley 27. titulo 1°, libro 6? de la recopilación de indias: ni se les moleste para el servicio de armas. ni se les permita abandonar los pueblos para vivir en los montes ó andar vagando; y los gobernadores cuidarán de recogerlos y obligarlos á que reconozcan el pueblo de su vecindario
  8. Por último, los corregidores cuidarán de que en ningún caso se conviertan contra los indígenas las disposiciones que á su favor se han dado: si hubieren de tener gobernadores sean estos de su misma clase: si éstos se excedieren en los castigos que por sus costumbres pueden aplicar, sean contenidos, reprendidos y también castigados: si hubiere de procederse contra algún indígena ó parcialidad de indígena, o ellos tuvieren que entablar ó seguir acción alguna, donde no se hallare el fiscal, se lea nombrado de oficio un protector que los auxilie; pero cuidando de que no se abuse de su ignorancia para sujetarlos a estafas ó exacciones indebidas.

Art. 4°.— Los corregidores cuidarán de que en el archivo de sus respectivos departamentos haya y se conserve un ejemplar do la recopilación de Indias, á cuyas leyes deberán arreglarse en los casos que ocurran: y tanto los mismos corregidores, como los jueces y demas autoridades de los pueblos de indígenas deberán, en el ejercicio de sus funciones, penetrarse del espíritu de aquellas leyes, para gobernar paternalmente esta recomendable clase y cuidar de que no se abuse de su ignorancia, ni se les perturbe en sus costumbres, no siendo éstas, como dice la ley, claramente injustas.

(Nota de HoyHistoriaGT: esta protección paternal y cuidados que se despliegan sobre las poblaciones indígenas se derivan de las alianzas que el general Carrera cultivó entre los pobladores rurales del país y que le permitieron obligar a los criollos conservadores a aceptar su gobierno, ya que éstos temían que los indígenas se alzaran y los lincharan).

Art. 5°. — El gobierno poniéndose de acuerdo con el ordinario eclesiástico, podrá, con el objeto de civilizar y reformar las costumbres de los indígenas, restablecer las pensiones de religiosos misioneros como existian antes con igual fin.


BIBLIOGRAFIA:


5 de noviembre de 1929: violenta erupción del Volcán Santa María causa muerte y destrucción en Quetzaltenango

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Roca de 71 metros de altura que estuvo en la cúspide del llamado “Volcán Santiaguito” poco antes de la erupción de 1929. Este volcán no es más que un nuevo cráter del Santa María, como lo explica el geólogo Godofredo Hunter, autor de la fotografía.

El 5 de noviembre de 1929, durante el gobierno del general Lázaro Chacón,  ocurrió una nueva erupción en el Volcán Santa María, en el departamento de Quetzaltenango, la cual guarda mucha similitud con la ocurrida en el Volcán de Fuego en 2018.  Esto queda claro cuando se leen los fragmentos del reporjate del periodista guatemalteco Carlos Wyld Ospina – quien recorrió el área afectada personalmente pocos días después del desastre – publicado en “El Imparcial” el 13 de noviembre de 1929, y que reproducimos a continuación:

“Delante del Palmar, entre una cañada entre cerros, corre el […] Nim-á. […] El gran Nimá encabrita sus ondas contra las peñas […] pero ni arrastra lavas ni ofrece nada sospechoso de complicidades con el volcán. No fué así, desde luego, en la noche terrible [del 5 de noviembre]: todos estos misteriosos seres naturales colaboraron entonces con las fuerzas tremendas.

[…] De pronto, […] la zona verde termina bruscamente sin transición. El muro de verdor está como cortado de un tajo ; en opuesta dirección, el desierto quemado, retorcido y todavía sangrante. La arena abre una extensión que parecería ilímite si allá en el fondo, invisible aún, el cráter no levantara su horizonte negro, nuboso, movible y rugidor. Pero esto debe ser muy lejos, muy lejos, porque de la erupción no se percibe más que el amontonamiento de las grandes masas gaseosas.

[…] Sólo hay dos colores privativos, con algo de inexorable : el blanco grisáceo de la sabana-arena y ceniza — y el negro de la carbonización. Pero, a la derecha, sobre la falda de un cerro poco elevado, vemos otra vez la columna verde, la vegetación viva, que sigue, con respecto al erial, una línea sinuosa en trechos, pero rudamente delimitada, como si el huracán volvánico hubiese encontrado un dique invisible que le marcó el hasta aquí.

[…] Cerca a la linde de la zona trágica, hay una vivienda en pie, cerrada, con su techo de cinc intacto :

— ¿Y esto? ¿Vive gente todavía allí?
— De ese rancho — nos responde uno de los palmareños — sacamos en la mañana siguiente a la noche del sábado, cinco cadáveres. Estaban tendidos en sus iapexcos, donde esas víctimas pasaron del sueño a la muerte, sin transición. Parecían dormir aún; pero eran cuerpos negros, como carbonizados.

Nos explicamos, como podemos, el macabro hecho. Esa gente murió probablemente asfixiada por el anhídrido sulfúrico y por efecto del hálito ígneo — aire caliente quién sabe a qué temperatura — que sopló sobre la región, iniciando el fenómeno plutónico, como lo confirman todos los sobrevivientes. Así se explica que el rancho quedase indemne mientras sus habitantes perecían en segundos de tiempo. Quizás contribuyera para ello el agua que cayó probablemente de los cielos, arrojada por el cráter[…] En esta humilde zona cafetalera es característico el hallazgo de cadáveres en actitud viviente. Quién murió en el instante de soltar las amarras de una bestia; quién a la puerta de su casa; quién, tranquilamente, en el lecho, mientras dormía, sin inquietud alguna. Muchos perecieron luchando contra el caos asesino de gases, agua, arena, ceniza y piedras igniscentes. […]

Nos hablan de ciertas “piedrecitas de fuego”, una sola de las cuales era capaz de fulminar a un ser viviente. Las piedras igniscentes cayeron: las vemos, todavía humeando, a nuestros pies; pero son proyectiles que pueden horadar un techo y hasta derribar una casa[…]

La planicie desciende sin brusquedad hacia el infierno del cráter lejano — caldera en ebullición. A la derecha del cráter, que parece hundido en un bajío, según se mira desde el sitio por donde avanzamos, se yergue […] el Santa María. La enorme masa de vapores nos impide precisar detalles. La marcha sobre la arena calcinada, a pie enjuto, resulta penosa: arde el suelo; se hunde el pie en la blandura traicionera; quema el aire; sofoca el azufre y asquea la pestilencia. […] Son cadáveres semienterrados o a flor de arena. Grupos de zopilotes se aposentan aquí y allá, y dardean a aletazos y quiebran a graznidos el ambiente de fragua y de osario. […] Más allá, un grupo de cuatro o cinco personas se inclina sobre los restos de una vivienda; es la atroz búsqueda de cadáveres. Por todas partes están — es forzoso que estén: caminamos por encima de ellos — soterrados a una cuarta, a una vara, a un metro, a dos metros de la superficie de arena — vamos entre ellos, y no es remoto que, al dar un paso, hollemos alguno, sólo visible por el extremo de un píe o la crispatura de un puño emergente, como en son de grotesca amenaza, o por el contorno, ya pelado, de una calavera.

[…] A la izquierda del desierto, haciendo amplios círculos, desenrrolla su cinta de agua consumida el Nim-á Segundo. Más lejos, contorneando las fincas “Las Animas” y “El Tambor”, corre el río de este último nombre, que forma confluencia, en un ángulo de los terrenos de la primera de aquellas fincas, con el río Concepción. Todos estos cursos se marcan por una hilera de fumarolas y de nubes de vapor acuoso que se deshilachan en el aire como motas de algodón flojo. Bajamos al cauce del Nim-á Segundo : es un riachuelo hirviente, burbujeante, con lecho hondísimo, sembrado de pedruscos volcánicos, por sobre los cuales saltamos, hasta atravesarlo.

[…] Cortamos los tallos carbonizados de los cafetos: último resto de las grandes plantaciones. Recogemos algunos granos de café que, por rara casualidad, quedaron adheridos al extremo de cualquier chirihisco retorcido. Tomamos pedruscos del suelo, negros y betunosos : todavía queman. Al pie de algunos árboles derribados — porque ya no queda uno solo en pie por aquellos parajes — la savia hierve todavía con un rumor sordo, y el boquete, que ocupó la base del tronco, muestra un círculo grasiento, como formado por el mismo betún que baña las piedras. Fuera de esta materia, vagamente parecida a las lavas volcánicas, no vemos rastro alguno de ellas.

[…] No hay lavas. Según nos enseñaron en la escuela, las lavas son rocas fundidas, o materia rocallosa llevada a la licuación por efectos de fantásticas temperaturas […] Nada semejante se ve por aquí. Aquí no hay más que arena, ceniza y cantos sueltos, indudablemente arrojados en lluvia de fuego por el volcán. Pero no hay lavas. […] El Santa María, jamás ha arrojado lavas. […]

Cerca ya del cráter, el escenario se ensombrece aún. Más que las ráfagas de aire candente y de vapores deletéreos, nos llega el horror en ráfagas. El caos plutónico parece que se tragara la luz : tan sombrío es. […]

La prensa de la capital le ha atribuido la erupción presente al llamado Volcancito, y a las últimas, Santiago. Ha habido quienes sostengan que, en efecto, existen dos volcanes independientes. Pero esto, para los conocedores concienzudos de la zona y para quienes la han observado en excursiones de estudio, es un error, nacido de apariencias formales. El volcancito, es simplemente un amontonamiento de rocas arrojadas por el cráter del Santa María, el cual ábrese, en la base del volcán. El volcancito ha ido formándose precisamente al borde del cráter: posición que indica, por sí sola, su origen.”

Como podrá darse cuenta el lector el llamado “Volcancito” o “Santiago” – y que actualmente se conoce como “Santiaguito” no es más que un nuevo cráter del Volcán Santa María, el cual se formó por las fuertes erupciones de 24 de octubre de 1902 y 1929.


BIBLIOGRAFIA:


 

16 de septiembre de 1845: la Asamblea Legislativa convocada por el Convenio de la Villa de Guadalupe decreta la constitución para Guatemala, aunque esta nunca sería sancionada

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Una excursion a la Villa de Guadalupe a finales del siglo XIX.  Imagen tomada de “El Porvenir de Centro-América

Los primeros trece años del gobierno conservador de 30 años, es decir, el período comprendido entre 1838 y 1851 fue uno de los más inestables, turbulentos y sangrientos de la historia de Guatemala. Si bien los criollos liberales habían sido derrotados y expulsados a Honduras y El Salvador, éstos estuvieron intentando recupear el poder mediante invasiones y pagando mercenarios y forajidos dentro de Guatemala para destabilizer a los gobiernos de Mariano Rivera Paz y de Rafael Carrera.

El período fue tan inestable, que los gobiernos no tuvieron una constitución formal; en primer lugar, porque no se sabía si el Estado de Guatemala seguía siendo parte de la República Federal de Centro América. En Segundo lugar, ya cuando se estableció formalmente como Estado Independiente en 1844, las pugnas entre el general Rafael Carrera y las autoridades eclesiásticas mantuvieron la situación tensa. Finalmente, después de establecer la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847, la constante amenaza de invasión no permitió que una Asamblea constituyente presentara un documento formal hasta que finalmente Carrera derrotó de forma definitiva a Los Altos en 1848 y a El Salvador y Honduras en 1851 en la Batalla de La Arada

Para darle al lector una major idea, se presenta a continuación una historia condensada de los intentos de decretar una constitución durante ese período, extraída de la “Recopilación de Leyes de la República de Guatemala” publicada por Manuel Pineda de Mont por orden del gobierno del Mariscal Vicente Cerna en 1869:

La comisión de constitución dé la asamblea constituyente instalada el 29 de mayo de 1839, redactó y firmó un proyecto en 29 de enero de 1842. La asamblea dio orden de imprimirlo en 20 de abril de dicho año, á virtud del dictamen de su comisión fecha 7, que firmaron los señores Aycinena, Pavón, Dardon, Colora, Andreu y Estrada. Comenzó á discutirse en sesión pública del dia 1.° de julio de 1843, y fué aprobado en 6 de dicho julio de 43 su artículo 1.° Mas el 3 de octubre siguiente, en consecuencia de proposición de los señores diputados Pavón y Andreu, y de otra del señor Arroyo, presentada durante la discusión, fué suspendida.

El congreso reunido de resultas del convenio de la Villa de Guadalupe entre los sublevados en Pínula y las tropas que fueron á atacarlos, (el 11 de marzo de 1844) decretó otra constitución, en 16 de setiembre de 1845; pero no obtuvo sanción, y quedó en nada. Se componía de 222 artículos. Fué redactada en Quezaltenango y adoptada la idea inoportunamente para un cuerpo distinto, como es Guatemala, superior á los Altos. Asi lo demostró oficialmente el señor licenciado Larreynaga en un informe que redactó por encargo de este gobierno, de fecha 9 de diciembre de 1845, y otro del señor licenciado don Ignacio Gómez de 12 del propio mes.

La otra asamblea constituyente reunida el año de 1848 y disuelta el de 49, antes de su desaparecimiento, presentó su respectiva comisión otro proyecto con 148 artículos, en 1.° de agosto de 1849, que después imprimió en San Salvador el finado señor Irunfraray, que lo conservaba, como individuo que había sido de la referida comisión. –

Esta es la historia compendiada de tal asunto.

El señor licenciado don Miguel Larreynaga siendo diputado de la asamblea
constituyente de Guatemala, presentó ante ella una proposición, con fecha 7 de agosto de 1840, con nueve artículos, pidiendo se decretase una ley á la cual se debería dar el nombre de ley costitucional. Se le dio primera lectura el 19 de setiembre, y segunda el 23 del mismo.— Junio 24 de 1869.


BIBLIOGRAFIA:


13 de septiembre de 2007: se inagura en la ciudad de Quetzaltenango el arco conmemorativo a la Revolución Quetzalteca de septiembre de 1897

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Arco conmemorativo de la Revolución Quetzalteca de 1897.  Fotografía de Harry Díaz tomada de Wikimedia Commons.

En la ciudad de Quetzaltenango existen dos monumentos principales a la Revolución Quetzalteca en contra del presidente José María Reina Barrios que ocurrió en 1897. El primero es el Panteón de los Mártires, el cual se encuentra en el Cementerio General de la ciudad, y fue erigido en 1897; y el segundo es el Arco del Sexto Estado y Víctimas de la Revolución de 1897, el cual fue inaugurado el 13 de septiembre del 2007 y está situado en la entrada principal de la ciudad de Quetzaltenango, cerca del monumento a la marimba.

En las fachadas del arco puede leerse: “El Amor a la Libertad los hizo Héroes, el Odio a Los Tiranos los hizo Mártires”, y en la parte superior se colocó la estatua de un león, el cual era el antiguo símbolo de Quetzaltenango.  El diseño del arco original fue realizado en 1898 por Alberto Porta,  puede verse en el Panteón de los Mártires, mientras que el diseño del actual monumento fue hecho por el arquitecto quetzalteco Roberto Henry Mull.

El principal dirigente revolucionario fue Próspero Morales, ex-ministro de Instrucción  Pública y de la Guerra del presidente Reina Barrios, y quien se alzó en armas cuando en medio de la grave crisis económica de 1897, el presidente dió un autogolpe de estado, disolvió la Asamblea y consiguió que un grupo de sus incondicionales formara una Asamblea que extendiera su mandato presidencial hasta 1902.  Todo esto dió por tierra con las aspiraciones presidenciales de Morales quien organizó el movimiento contra su antiguo jefe.

Pero Morales no está entre los mártires de esa ocasión, ya que logró escapar de las tropas del general Calixto Mendizábal, cuando éste recuperó la región para el gobierno de Reina Barrios.  Si bien Morales murió intentando derrocar al sucesor del presidente, el licenciado Manuel Estrada Cabrera un ano después, los mártires de 1897 son, principalmente, el filántropo Juan Aparicio, hijo y Sinforoso Aguilar, quienes fueron acusados injustamente por el gobierno de ser los cabecillas del movimiento y luego fueron pasados por las armas.  Este hecho pudo haberse evitado, ya que el presidente Reina Barrios atendió los pedidos de piedad de parte de la sociedad criolla quetzalteca en favor de los acusados, pero su ministro de Gobernación, el licenciado quetzalteco Estrada Cabrera, tenía una profunda enemistad en contra Aparicio, y retrasó el envío del telegrama en que se perdonaba a los acusados hasta que ya fue muy tarde.


BIBLIOGRAFIA:

 

 


12 de septiembre de 1839: tras la separación del Estado de Los Altos, el estado de Guatemala se ve obligado a reorganizar su división administrativa

12septiembre1839
Versión estilizada del escudo del Estado de Los Altos, mostrando el Volcán Santa María y un Quetzal.  Actualmente es utilizado como escudo en Quetzaltenango. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1838 se creó el sexto estado, el Estado de Los Altos, teniendo como capital la ciudad de Quetzaltenango, y comprendiendo los territorios del occidente de Guatemala y el territorio del actual de Soconusco, (que ahora es parte del estado de Chiapas, en México).  El decreto por el que se creó el Estado de Los Altos dice así:

La Asamblea Nacional Constituyente de la Federación Centroamericana en sesión plenaria celebrada el cinco de junio del año de 1838 habiéndose tomado en consideración la necesidad de crear un Sexto Estado se acuerda:

1. Crear el Estado de Los Altos, teniendo como capital a la ciudad de Quetzaltenango conformada por una junta de gobierno provisional, de la siguiente manera:

  • Marcelo Molina Mata, electo Gobernador del Estado de Los Altos.
  • José M, Gálvez
  • José Antonio Aguilar
  • General Agustín Guzmán Comandante en Jefe del Ejército del Estado de Los Altos.

2. El Estado comprenderá los siguientes territorios: Quetzaltenango, TotonicapánSololá, Suchitepéquez y Soconusco.

Procédase a trabajar de inmediato en el desarrollo del puerto del Pacífico por orden del Señor Gobernador del estado Federal de los Altos, José M. Gálvez y a mejorar las relaciones con el Gobierno Federal de San Salvador.

Nótese en el decreto anterior tres aspectos importantes:

  1. Desde el principio el Estado tenía la intención de mejorar las relaciones con el gobierno Federal de San Salvador, lo que quiere decir, con el moribundo régimen liberal del general Francisco Morazán, el cual se había visto muy reducido por la secesión de Honduras, Nicaragua y Costa Rica, y por la reciente guerra civil que derrocó a Mariano Gálvez en Guatemala.  Los liberales guatemaltecos estaban interesados en coneguir esta alianza con el fin de dejar a la Guatemala conservadora en medio de dos gobiernos liberales.
  2. También desde un principio, tenían la intención de construir su propio puerto en Champerico con miras a establecer una economía completamente independiente de Guatemala.
  3. El Estado no estaba desvalido, sino que contaba con su propio ejército, el cual estaba a cargo del general mexicano Agustín Guzmán.

Por su parte, el Estado de Guatemala estaba muy débl luego de la guerra civil contra Mariano Gálvez y la posteriores guerras, por lo que luego de la separación del Estado de Los Altos, la Asamblea Constituyente de Guatemala tuvo que dividir al Estado en siete departamentos y dos distritos, de acuerdo al siguiente decreto del 12 de septiembre de 1839:

La Asamblea Nacional Constituyente del Estado de Guatemala:

Habiendo tomado en consideración la necesidad que hay de hacer una nueva y conveniente división del territorio, después de la separación de los departamentos que componen el Estado de Los Altos. Con presencia de los datos e informes que ha presentado el gobierno sobre el particular, ha decretado:

  1. El estado de Guatemala se divide en siete Departamentos: ChimaltenangoChiquimula, Escuintla, Guatemala, Mita, Sacatepéquez, y Verapaz.
  2. También componen dos Distritos: Izabal y Petén.
  3. Los departamentos y distritos referidos, comprenden las poblaciones y lugares que se señalan en la tabla que acompaña a esta ley.
  4. Mientras se reúnan datos más exactos, con presencia de los padrones que deben formarse para hacer por otra ley la división permanente del territorio, el gobierno queda autorizado para poder agregar o segregar de unos a otros, los pueblos o lugares que lo soliciten, con causa fundada en el mejor servicio y bien de los mismos pueblos, previo al informe de los jefes respectivos.
  5. El mismo gobierno, en las providencias que tome, para la demarcación del territorio de los departamentos, procurará en lo que sea posible, que sea la misma la de los curatos y sus comprensiones, a fin de evitar embarazos y facilitar en todo el mejor servicio público.

En este decreto se puede apreciar el poder que tenía la Iglesia Católica sobre la región americana que estuvo bajo el control espanol, ya que la división administrativa de los países y estados se hizo en base a los curatos existentes, los cuales eran los poblados de indígenas que estaban a cargo del clero secular.  Estos curatos habían sido hasta 1750, aproximadamente, las doctrinas que estaban a cargo de las otrora poderosas órdenes regulares, las cuales poseían  grandes extensiones de tierra en las que sus “doctrinados” trabajaban para ellos a cambio de la evangelización que les proporcionaban. Para poner un ejemplo, he aquí un listado de las doctrinas que poseían los dominicos en el Reino de Guatemala en 1638:

Convento Doctrinas Convento Doctrinas
Guatemala
  • Chimaltenango
  • Jocotenango
  • Sumpango
  • San Juan Sacatepéquez
  • San Pedro Sacatepéquez
  • Santiago Sacatepéquez
  • Rabinal
  • San Martín Jilotepeque
  • Escuintla
  • Milpas Altas
  • Milpas Bajas
  • San Lucas Sacatepéquez
  • Barrio de Santo Domingo
Amatitlán
  • Amatitlán
  • Petapa
  • Mixco
  • San Cristóbal
Verapaz
  • Cahabón
  • Cobán
  • Chamelco
  • San Cristóbal
  • Tactic
Sonsonate
  • Nahuizalco
  • Tacuxcalco
San Salvador
  • Apastepeque
  • Chontales
  • Cojutepeque
  • Cuscatlán
  • Milpas Bajas
  • Tonacatepeque
Sacapulas
  • Sacapulas
  • Cunén
  • Nebaj
  • Santa Cruz
  • San Andrés Sajcabajá
  • Zacualpa

BIBLIOGRAFIA:


5 de septiembre de 1848: aprovechando la renuncia del general Rafael Carrera, los representantes de las municipalidades de Los Altos se reunen en Quetzaltenango y acuerdan crear un nuevo gobierno para el Estado de Los Altos

5septiembre1848
Valle de Totonicapán en 1887.  Así se encontraba en la época en que Los Altos intentaron separarse de Guatemala por segunda vez.  Imagen tomada de “Guatemala, Land of Quetzal

Tras la renuncia forzada del general Rafael Carrera a la presidencia de Guatemala el 16 de agosto de 1848 debido a la inestabilidad del país, el ahora expresidente salió al exilio a Chiapas y en Los Altos recuperaron la esperanza de formar su Estado independiente.  Los criollos liberales estaban en el poder en Guatemala y eso no podía significar un mejor ambiente para la formación del estado altense.

Ante esta situación, la Municipalidad de Totonicapán expresó:

Sesión extraordinaria del día lunes veinticinco de agosto de mil ochocientos cuarenta y ocho, a que concurrieron los individuos municipales que se expresan al margen, las municipalidades de los pueblos de San Cristóbal, San Francisco El Alto, Santa María Chiquimula, San Andrés Xecul y San Carlos Sija, y un numero concurso de las personas más notables de esta ciudad.  Reunidas estas corporaciones con el importante objeto de la libertad e independencia de Los Altos, a que ha sido invitada esta Municipalidad por la de Quetzaltenango, oídos los votos de los concurrentes y bien meditado y discutido el asunto, y en consideración a que si en el año 1838 por decreto del 5 de junio del mismo año se declaró erigidos en nuevo Estado los pueblos de Los Altos, atendiendo que reunen para serlo el número de habitantes y los demás elementos y suficiencia que previene el artículo 198 de la Ley Constitutiva de la República de Centro América; ahora que se han multiplicado estos elementos es más necesaria que nunca la libertad de Los Altos.  Considerando vigentes los efectos del citado decreto de 5 de junio de 1838; que si por un hecho de armas hostil y prevalido el general Carrera de su poder, abusó de él, invadiendo los pueblos de Los Altos, arrebatándole sus más sacrosantos derechos y anonadando su dignidad y soberanía: que ninguno de estos pueblos ha desistido ni renunciado del rango a que fue llamado; que antes bien, en distintas épocas han reclamado sus augustos derechos ahollados por la fuerza; que ninguna ley, ninguna autoridad competente ha declarado hasta ahora justa y lelgal la ocupación de Carrera ni el estado humillante a que redujo por la fuerza a estos pueblos aquel hombre; que al fin llegó el día feliz en que los Altos recobraran su liberad, soberanía y dignidad a merced de sus nobles esfuerzos, de la ausencia de su opresor, del restablecimiento del Gobierno libre de Guatemala, a la cooperación de las fuerzas de la montaña y poderoso valimento del señor general de Brigada don Vicente Cruz.  Tomado en consideración lo expuesto por la municipalidad de Quetzaltenango, el general entusiasmo y vehementes deseos de esta población y el de las demás municipalidades que componen esta Junta por la recuperación y la soberanía, se declara solemnemente:

  1. Que por parte del departamento de Totonicapán se secunda en todas las partes el glorioso pronunciamiento de la independencia de los pueblos de Los Altos al Gobierno de Guatemala, como lo verificó la Ciudad de Quetzaltenango;
  2. Protesta esta Junta que observará con las autoridades y los pueblos de Guatemala la más estrecha y fiel armonía;
  3. Que el ánimo de estos pueblos al pronunciarse por la reorganización del Sexto Estado, no es para excitar conmociones sino para estrechar más y más estos pueblos con los demás inmediatos y procurar su felicidad y bienestar.

Sáquense copias de esta acta para remitir una con el correspondiente oficio al Supremo Gobierno Provisorio de Los Altos y una a cada uno de los pueblos de este departamento; con lo que se conluyó el al acta que firman los señores Antonio López y Felipe Zavala.

Los otros poblados mandaron actas similares y José Dolores Nufio se manifestó a favor en Chiquimula, y había partidarios de la independencia de Los Altos en Oriente y en El Salvador.  Así pues, el 4 de septiembre se reunieron en Quetzaltenango los representantes de las municipalidades de Los Altos y el 5 de septiembre acordaron en primer lugar que los señores presbítero Fernando Antonio Dávila, Rafael dela Torre y el licenciado José Velazsco se hicieran cargo del gobierno, el cual fue aceptado pasivamente por el endeble gobierno liberal de Guatemala el 21 de septiembre de ese ano.

Este sería el inicio del segundo y último intento de Los Altos por conseguir su deseada independencia de Guatemala, ya que Carrera regresó al poder en 1849.


BIBLIOGRAFIA:


 

28 de agosto de 1871: solicitan la expulsion de los Jesuitas de toda la República

28agosto1871
Vista general de Quetzaltenango en 1896.  En esta ciudad fue en donde se exigió inicialmente la expulsión de los jesuitas. Imagen publicada por “La Ilustración Guatemalteca

Tras la Reforma Liberal de 1871 aparecieron numerosos clubes liberales en favor de una reforma radical y rápida, entre los que sobresalían los de la Ciudad de Guatemala y los de Amatitlán. Estos clubes, que se autodenominaban “Junta Patriótica”, eran imitaciones de los iniciados durante el movimiento de la independencia en la década de 1810, aunque las juntas de 1871 eran anticlericales y, de acuerdo a algunos historiadores, dominadas por los masones. Entre los miembros de la junta de la capital se contaban figuras políticas como las de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, quienes luego desmempeñarían papeles politicos prominentes después de que J. Rufino Barrios llegara a la presidencia en 1873. Rosa, por su parte, alcanzó gran notoriedad a través de sus escritos anticlericales. De hecho, todos los miembros de estos grupos eran figuras políticas sobresalientes en la comunidad y ardientes partidarios de Barrios,  que opinaban que con el liderazgo moderado de Miguel García Granados no podría llegarse a la reforma radical que exigían.

Cuando la Junta de Quetzaltenango empezó a exigir la expulsión de los jesuitas de su localidad, algunos escritores respaldaron la expulsión de la compañía de toda la república; por ejemplo, el 28 de agosto de 1871 Inés Ramírez, uno de los miembros de las juntas, acusó a la Compañía de Jesús de acoger “miembros hipócritas, vanidosos, orgullosos y fanáticos empeñados en impedir el progreso y en matener al mundo entero en la ignorancia”. La demanda de Ramírez seguía la de la Junta Patriótica en la capital, la cual había hecho circular un escrito en el que enfatizaba el hecho de que la demanda de expulsión de la república “no implicaba que se considerara un destino similar para las otras sociedades religiosas”; de hecho, la Junta “encontraba mucho que alabar en estas últimas, ya que a través de sus enseñanzas de principios morales ayudaban significativamente a la civilización del pueblo”.

Las Juntas consideraban, que los jesuitas “ponían en peligro la estabilidad política a causa de su riqueza, porque pervertían la inteligencia de la juventud; oprimían al clero religioso nacional, cuya misión evangélica era la caridad y la paz, y desviaban a través del fanatismo a los elementos más débiles e inocentes de la sociedad, a quienes los jesuitas habían convencido que religión y jesuita tenían el mismo significado”.  Se llegó a decir que esta acción había sido reconocida en todos los países civilizados y aun por el Papa Clemente XIV y se urgía a los superiores religiosos a “apaciguar las mentes perturbadas de los ciudadanos quienes habían sido agitados por los jesuitas para evitar su exilio”.

Como quedó demostrado apenas un año más tarde, lo que a las Juntas les interesaba no era el bienestar de los ciudadanos y evitar el fanatismo, sino salir del más incómodo de sus rivales: las órdenes regulares de la Iglesia Católica, por ser ellos los propietarios de las mejores haciendas, trapiches e ingenious de la República.  Los jesuitas fueron los primeros en ser expulsados, seguidos de las demás órdenes en 1872.  Acto seguido, los liberales fueron tras las propiedades comunales de los indígenas, a quienes les despojaron de éstas por medio de hábiles ardides legales en los que hizo una subasta de los ejidos y tierras comunales y no se le permitió ofertar a las comunidades indígenas.  De esta forma, surgieron los grandes latifundios cafetaleros y ganaderos que caracterizaron a la economía guatemalteca del período liberal.


BIBLIOGRAFIA:

 


22 de agosto de 1927: el presidente Lázaro Chacón asiste a la inaguración de la planta eléctrica que suministra energía para el Ferrocarril de Los Altos

22agosto1927
El Ferrocarril de Los Altos.  Obsérvese que era un ferrocarril eléctrico.  Imagen tomada de Stero100.com.gt

Desde el gobierno del general J. Rufino Barrios se otorgaron concesiones a empresas extranjeras y guatemaltecas para la construcción, mantenimiento y usufructo de líneas férreas en las que el gobernante de turno se veía beneficiado con la adjudicación de acciones y dividendos de la compañía constructora.

Tras la crisis económica que acabó con el gobierno del general José María Reina Barrios en 1898, el gobierno de su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, se alió con los Estados Unidos y otorgó generosos contratos a la compañía transnacional International Railways of Central Amercia (IRCA), subsidiaria de la poderosa United Fruit Company la cual tuvo el monopolio del transporte de pasajeros y carga en las principales vías férreas comerciales hasta la década de 1960.

Pero hubo dos ferrocarriles regionales que fueron producto de la iniciativa de la ciudadanía: el Ferrocarril Verapaz y el Ferrocarril de Los Altos.

El Ferrocarril de los Altos tenía la particularidad de que era un tren eléctrico y los trabajos para su construcción se iniciaron el 21 de noviembre de 1910 en la Labor del coronel J. Encarnación Juárez, en la ciudad de Quezaltenango, y el 15 de marzo de 1911 en la villa de San Felipe Retalhuleu.   Dado que el patrocinio era privado, hubo tres Comités Pro-Construcción del Ferrocarril, integrados por ciudadanos quezaltecos, desde 1910 hasta 1926.

En 1925, el presidente de facto José María Orellana visitó el proyecto de la planta eléctrica de Santa María de Jesús, la cual estaba a cargo de la compañía alemana AEG, que desde septiembre de 1924 había tomado a su cargo la consecución de los trabajos del Ferrocarril y de la planta hidroeléctrica.  Esta planta fue inagurada por su sucesor, el general Lázaro Chacón el 22 de agosto de 1927, evento que coincidió con el ingreso de la primera locomotora a la estación de esa localidad, la cual provenía de San Felipe Retalhuleu.

El Ferrocarril funcionó hasta 1933, cuando dejó de operar porque la planta eléctrica resultó danada durante una tormenta y luego fue desmantelado por orden del presidente general Jorge Ubico, quien tenía acciones y fuertes intereses en la IRCA.


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15 de junio de 1941: se inaugura la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias (“Iglesia de Yurrita”) en la ciudad de Guatemala

15junio1941
Iglesia de Nuestra de Las Angutias en la Ciudad de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Felipe Yurrita, propietario de la finca de café “Ferrol” ubicada en el departamento de San Marcos, construyó la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias en la Ciudad de Guatemala para cumplir con la promesa que le hiciera a la Virgen cuando la erupción del Volcán Santa María que destruyó el occidente guatemalteco el 24 de octubre de 1902.

En lo peor de la erupción, Yurrita decidió improvisar un pequeño altar sobre unos sacos de café y puso sobre él un cuadrito de la Virgen de las Angustias que él siempre llevaba consigo. Frente al altar dispusieron rezar el rosario y, en el momento de la letanía, la caída de ceniza cesó. En sus oraciones, Yurrita prometió que, de salir con vida él y su familia, construirían una capilla para que cualquier creyente pudiera llegar a rezarle.

Como agradecimiento, la construcción de la capilla se inició en 1927, fue dirigida por Regino y Félix Velásquez y finalizó  tras 14 años de trabajos el 15 de junio de 1941, cinco meses antes de la muerte de Yurrita.


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15 de mayo de 1849: ante el inminente retorno del general Rafael Carrera, se aprueba el convenio firmado entre el presidente Mariano Paredes y el general Agustin Guzman para reincorporar al Estado de Los Altos a Guatemala

15mayo1849
Bandera del Estado de Los Altos.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1848 el general Rafael Carrera fue obligado por los criollos a abandonar el poder, pues consideraron que ya no les servia a sus intereses y porque la situacion del pais estaba fuera de control: inseguridad, bandas de asaltantes por doquier e invasiones desde los estados vecinos habian colapsado al pais.

Carrera conocia muy bien el carácter de la élite guatemalteca y por ello aceptó retirarse dócilmente y se fué a vivir a México, desde donde estuvo pacientemente esperando por una oportunidad para regresar a hacerse cargo de la situación. Y no tuvo que esperar mucho. En abril de 1849 la situación ya era mucho peor de como la habia dejado y entonces entró nuevamente al territorio guatemalteco por la frontera con México, estableciendo alianzas con los líderes indígenas de todos los poblados por donde iba pasando.

Aprovechando que Carrera habia abandonado el poder, los criollos liberales formaron nuevamente el Estado de Los Altos pero, tal y como les había ocurrido en 1838 con lo intentaron por primera vez, no contaban con el apoyo de la mayoría indígena. Esta vez, cuando se enteraron que dicha mayoría había ya pactado con Carrera, los criollos de Los Altos tuvieron que negociar con el gobierno de Guatemala para reincorporarse y lograr asi que éste los defendiera de la inminente invasión.

He aqui el Convenio suscrito entre el presidente de Guatemala, general Mariano Paredes y el general Agustín Guzmán, entonces gobernador del Estado de Los Altos, el 15 de mayo de 1849, el cual resume la situación y postura de los criollos altenses:

Reunidos los Sres. general en jefe D. Mariano Paredes, Presidente de la República de Guatemala y general D. Agustín Guzmán, llamado al ejercicio del poder ejecutivo por algunos departamentos de Los Altos, como Segundo Jefe elegido por la Asamblea constituyente de aquel Estado en 27 de diciembre de 1838, que han sostenido el restablecimiento del expresado Estado, con el fin de conferenciar y acordar el medio de poner término a las desaveniencias que esta pretensión ha producido: el primero con la autorización que la Asamblea constituyente de la República dió al gobierno para procurar el restablecimiento de la paz, por su decreto de 25 de abril próximo pasado; y el segundo con la que confiere su carácter de jefe del ejército de su mando, conforme al acta de éste, de cuatro del corriente, celebrado en la villa de Zaragoza.

Guiados ambos de unos mismos deseos y convencidos de que estas desaveniencias debilitan el país y lo arrastran a la ruina, y de que sólo la unión lo puede hacer fuerte y preservarlo de tamaña desgracia, han convenido en los puntos siguientes:

  1. Los pueblos de Los Altos que han estado al mando del general D. Agustín Guzmán, se reincorporan a la República de Guatemala, y entran a formar parte de ella con iguales derechos y cargas que los otros de la misma República.
  2. Las fuerza que manda el expresado general Guzmán, quedan, por tanto, a las órdenes de la República de Guatemala para que las emplee a su servicio.
  3. Los pueblos de Los Altos procederan desde luego a elegir sus diputados para la Asamblea nacional constituyente de la República.
  4. Como los pueblos de Los Altos han quedado en abandono, por consecuencia de la invasión del general Carrera, el gobierno de la República de Guatemala, proveerá inmediatamente a su seguridad, dándoles autoridades que los rijan y la necesaria a su defensa.
  5. Siendo una de las razones por que los pueblos de Los Altos se empeñaban en formar Estado independiente, lo gravoso que les es tener que llevar a la capital de la República sus recursos en material de justicia, y mandar a sus hijos a instruirse a la misma capital, el gobierno de la misma república se encarga de proveer lo uno y a lo otro, haciendo por su parte, desde luego, lo que quepa en sus facultades, y recomendando muy eficazmente a la Asamblea constituyente lo que sea de su resorte.
  6. Quejándose los pueblos de Los Altos de los quebrantos que han sufrido de que el comercio de la República Mejicana esté gravado con los derechos de alcabala, como extranjeros, el gobierno de la República de Guatemala se compromete a rever y revocar el decreto que asi lo establecio sin perjuicio de lo que en esta materia resuelva la Asamblea.
  7. El gobierno de la República de Guatemala se compromete a proveer en igualdad de circunstancias y capacidades en los hijos de los pueblos de Los Altos, los empleos públicos de aquellos departamentos, creados o que se creen por la ley.
  8. El gobierno de la República de Guatemala, se compromete tambien, a que si ha de haber guarnición en los pueblos de Los Altos, ésta sea compuesta en su mayoria de hijos de aquellos mismos pueblos.
  9. El gobierno de la República de Guatemala reconoce como suya la deuda contraida por el gobierno que se dieron los pueblos de Los Altos, desde que proclamaron por primera vez su independencia, con inclusión de sueldos y pensiones civiles y militares, procurando que este pago se haga con las rentas de aquellos departamentos.
  10. El gobierno del a República de Guatemala se encarga de llevar a su ejecución el decreto de erección del puerto de Champerico en la Costa de Suchitepéquez, y de reparar y mejorar los caminos de tráfico de los pueblos de Los Altos, como lo demanda imperiosamente su comercio.
  11. El gobierno de Guatemala dará las ordenes convenientes a los agentes subalternos que tiene o tenga en los departamentos de Los Altos para que en manera alguna persigan a los que hayan tenido opiniones por la erección de Estado.
  12. Con la presente convención se dará cuenta al gobierno de la república para su aprobación. En fé de estar todo así convenido; firmamos la presente en la Antigua ciudad de Guatemala a los ocho días del mes de mayo del año de mil ochocientos cuarenta y nueve.

 

  • Mariano Paredes
  • Agustín Guzmán

APROBACION

Palacio nacional de Guatemala, 15 de mayo de 1849. Habiendo visto y examinado detenidamente todos y cada uno de los artículos contenidos en el precedente convenio, concluído el día ocho del corriente mes, en la Antigua Guatemala, entre los Sres. coronel Dn. Mariano Paredes, Presidente actual de la República y general Dn. Agustín Guzmán jefe de las fuerzas de algunos pueblos de Los Altos, y encontrándolo útil y conveniente para la pacificación de la república, y demás intereses generales de ésta; y a lo dispuesto en el decreto gubernativo del 13 de febrero del presente año, y oído el dictamen del consejo consultivo emitido el 13 del que cursa, el gobierno acuerda:

Se acepta y aprueba en todas supartes el convenio concluído y firmado en la Antigua ciudad de Guatemala el día ocho de este mes entre los Sres. coronel Dn. Mariano Paredes, presidente de la República, y el general Dn. Agustín Guzmán, jefe de las fuerzas de algunos pueblos de Los Altos, el cual tendrá desde luego su puntual cumplimiento, y se pondrá en conocimiento del cuerpo legislativo en sus próximas sesiones.

El convenio no sirvió de mucho. Poco después de firmado, Carrera tomó la región y la sometió nuevamente por la fuerza para luego entrar triunfalmente a la Ciudad de Guatemala y quedarse de hecho con el poder. Allí intentó combatirlo Guzmán, pero murió en batalla sin alcanzar sus objetivos.


BIBLIOGRAFIA: