12 de enero de 1926: se agrava conflicto limítrofe entre Guatemala y Honduras promovido por las compañías fruteras estadounidenses United Fruit Company y Cuyamel

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Ingreso a las plantaciones de BANDEGUA, junto al sitio arqueológico Quiriguá en Izabal, Guatemala.  BANDEGUA es parte de Del Monte Fresh Produce, una de las compañías que se formó cuando el gobierno de Estados Unidos obligó a la United Fruit Company a cerrar en la década de 1970.  En el recuadro: el diplomático Virgilio Rodríguez Beteta, quien evitó la guerra entre Guatemala y Honduras en 1928. Imágenes tomada de Wikimedia Commons.

El papel que jugó la compañía frutera transnacional United Fruit Companyen los gobiernos liberales del siglo XX ha sido borrado de la historia oficial, al punto que los largos gobiernos del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico han sido representados como altamente nacionalistas, cuando en realidad obedecían a los intereses de la UFCO, que era su principal apoyo económico.

En la época en mención la línea divisoria de la inhóspita región entre Guatemala y Honduras no estaba claramente definida; de hecho, el ilustre teniente coronel e ingeniero Francisco Vela, constructor del Mapa en Relieve de Guatemala, murió en 1907 víctima del paludismo que contrajo mientras trabajaba en la comisión de límites con Honduras.  Y es que el conflicto se originaba porque para Guatemala, la línea divisoria era la cima de la cordillera del Merendón, mientras que para los hondureños, lo era la margen derecha del río Motagua y los mapas oficiales de dicha república mostrabran como suyos los territorios disputados entre las márgenes derechas del río Polochic y el Lago de Izabal y las del río Motagua.  En otras palabras, la costa Atlántica de Guatemala se reducía únicamente a los pocos kilómetros comprendidos entre Livingston y Sarstún, por lo que perdería dos mil millas cuadradas de territorio.

Para 1918, la estadounidense “Cuyamel Fruit Company”, con sede en Honduras, intentó obtener una concesión del gobierno guatemalateco  la costa norte de Honduras estaba en poder de compañías extranjeras, y la región en disputa con Guatemala estaba ocupado por la United Fruit Company.  Y es que mientras Honduras utilizaba como argumento que la regió había sido de Honduras desde la época colonial, el gobierno guatemalteco había otorgado hasta ese fecha setenta y un concesiones a compañías extranjeras, sin que Honduras hubiera protestado hasta ese momento.

Pero cuando la Cuyamel, que sólo tenía concesiones en Honduras, no logró la concesión del gobierno del licenciado Estrada Cabrera para construir 30 millas de ferrocarril en la región, empezó a hacer propaganda en sus periódicos adoptando una posición radical sobre el derecho que Honduras tenía sobre ese territorio.  La UFCO, que tenía muchas de las concesiones otorgadas por el gobierno liberal guatemalteco en el lugar, tuvo una actitud más prudente y se declaró neutral.

El conflicto llegó hasta el gobierno de los Estados Unidos, quien decidió unilateralmente que la zona disputada quedaría bajo la administración directa de la UFCO, con sede en Guatemala y de la Cuyamel Fruit Company, con sede en Honduras, ¡sin que los gobiernos de Honduras y Guatemala pudieran entrometerse en dichas zonas!  Mientras los políticos liberales guatemaltecos  celebraron aquel “logro”, los políticos hondureños protestaron airadamente pues comprendieron que era el principio del dominio real de los estadounidenses en la región.

La situación lejos de mejorar fue escalando y el 12 de enero de 1926, el periódico “Nuestro Diario” de la Ciudad de Guatemala escribió un artículo detallado sobre la situación imperante en la región, exponiendo cómo los gobiernos locales no tenían el control sino que eran las fruteras estadounidenses.

El problema llegó a su climax en 1928, cuando ambas naciones estuvieron a punto de irse a la guerra entre sí por el conflicto limítrofe, ¡a pesar de que los gobiernos locales no tenían jurisdicción en la región en disputa!  Gracias a la oportuna intervención del diplomático y escritor guatemalteco Virgilio Rodríguez Beteta (padre del también escritor Virgilio Rodríguez Macal y quien fungía como embajador de Guatemala en Honduras), la guerra se evitó; Rodríguez Beteta relató cómo resolvió esta situación en su obra “No es guerra de hermanos, sino de bananos; cómo evité la guerra en Centroamérica en 1928“.

Aquel reclamo territorial hondureño terminó definitivamente en 1931, ya que en 1929 la United Fruit Company y la Cuyamel se fusionaron en una sola empresa, dejando el camino libro para que la situación se resolviera mediante el arbitraje.


BIBLIOGRAFIA:

 

  • Funes, Matías (2000) “Los deliberantes; el poder militar en Honduras“. Honduras: Guaymuras.
  • Hernández de León, Federico (13 de enero de 1926) “Problemas Centroamericanos: nuestra cuestión de límites con Honduras“. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.
  • Rodríguez Beteta, Virgilio (1969) “No es guerra de hermanos sino de bananos; cómo evité la guerra en Centroamérica en 1928“. Guatemala: Universidad de San Carlos.

 


Sylvanus Morley: el arqueólogo estadounidense que estudió la civilización maya y espió a los alemanes en Centroamérica durante la Primera Guerra Mundial, y de quien algunos dicen que fue la inspiración para el personaje fílmico Indiana Jones.

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El arqueólogo Sylvanus Morley en el sitio arqueológico de Copán, en Honduras.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Uno de los primeros arqueólogos estadounidenses que investigó a fondo la civilización maya fue Sylvanus Morley, quien realizó numerosas excavaciones en Chichén Itzá cuando trabajaba para la Institución Carnegie de los Estados Unidos a principios del siglo XX. Basados en los resultados de sus investigaciones, publicó extensos reportajes de la escritura jeroglífica de los mayas. Aunque investigaciones más recientes han dado como resultado una reevalución de sus conclusiones y teorías, su trabajo sobre las inscripciones del calendario maya es todavía usado como referencia por los estudiosos.

Sin embargo, su prestigio y su trabajo arqueológico fueron la coartada perfecta para que Morley realizara trabajos de espionaje en México y en Centroamérica durante la Primera Guerra Mundial, investigando actividades pro-alemanas y antiestadounidenses para la Oficina de Inteligencia Naval de los Estados Unidos. Morley recorrió más de 3200 kilómet5ros de la costa de Centroamérica en búsqueda de evidencias de bases para submarinos alemanes. No encontró ninguna, pero dejó un extenso análisis de más de diez mil páginas con detalles de la geografía, ambiente político y social de la costa centroamericana.   Incluso espió a las compañías locales que intentaban competir contra las transnacionales estadounidenses United Fruit Company e International Harvester.

El trabajo de Morley fue respaldado por el gobierno estadounidense, al punto que cuando fue criticado por el famoso antropólogo Franz Boas publicó una carta de protesta en “The Nation” denunciando que los operativos en Centroamérica habían “prostituido la ciencia utilizándolo como coartada para el espionaja”, la Asociación Antropológica Americana expulsó a Boas de su seno solamente diez días después de haber publicado la carta.

Los trabajos de espionaje de Morley no han sido los únicos que han ocurrido en Guatemala por investigadores internacional.  Desde que John Lloyd Stephens visitó la región enviado por el president estadounidense Martin Van Buren durante la época del general Rafael Carrera los investigadores estadounidenses no solamente han estudiado a la civilización Maya sino que también han espiado para el gobierno norteamericano.  El propio Stephens publicó su obra “Incidents of travel in Central America, Chiapas and Yucatan“, en la cual describe numerosos asuntos internos del gobierno guatemalteco, aparte de sus descubrimientos sobre los sitios mayas en la región.  (De hecho, de la descripción que hace del juego de pelota maya en su obra surgieron los juegos ingleses de rugby y fútbol, y el estadounidense de fútbol americano).  Desde entonces, varios críticos han argumentado que numerosas investigaciones arqueológicas sirven solamente de pantalla para que espías se infiltren en regiones sensibles de los países en donde trabajan.

Morley también fue un portavoz de los indígenas de las regiones en que trabajó y con quienes pasó mucho tiempo. Morley aprovechó su prestigio para hacer ver los problemas y tribulaciones que los indígenas vivían en sus países, algo a lo que esas poblaciones no podían hacer por sí mismas por cuestiones políticas.  Y hay quienes han especulado que fue él quien inspiró al director estadounidense Stephen Spielberg para realizar las películas de “Indiana Jones“.


BIBLIOGRAFIA:

  • Harris, Charles H. and Louis R. Sadler (2003): Archaeologist Was a Spy: Sylvanus G. Morley and the Office of Naval Intelligence. University of New Mexico Press. ISBN 0-8263-2937-3
  • Houston, Stephen D. (1989): Reading the Past: Maya Glyphs. British Museum Publications. ISBN 0-7141-8069-6.
  • Kidder, Alfred V. (1950). Anderson, A.J.O., ed. Griswold Morley, 1883–1948. Morleyana. The School of American Research and the Museum of New Mexico.
  • Kitchel, Jeanine (2005). Sylvanus Morley: The Explorer Who Put Chichen Itza on the Map. Planeta. Archivado desde el original el 15 de mayo de 2006
  • Morley, Sylvanus G. (1940): «Maya Epigraphy». En: Hay, C.L. et al. The Maya and their Neighbors. pp.139–149. Appleton Century. New York.
  • Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.

1935: filman la película “Las Nuevas Aventuras de Tarzán” en Guatemala

Título de la película “Las Nuevas Aventuras de Tarzán” que fue filmada en Guatemala en 1935. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

VIDEO:

ARGUMENTO:

El francés D’Arnot (quien había rescatado a Tarzán de la custodia de los monos y lo había restituido en Inglaterra como Lord Greystoke), se accidenta con su avioneta en selvas guatemaltecas y es hecho prisionero por una tribu de adoradores de la Diosa Verde, que era un ídolo relleno de joyas y con la fórmula de un explosivo capaz de aniquilar el planeta. Al enterarse de la noticia, Tarzán (interpretado por el actor Bruce Bennett), quien está en África, se une a una expedición que busca la Diosa Verde y viajan por barco hasta Guatemala.

El barco atraca en Puerto Barrios y los expedicionarios se dirigen al poblado indígena de Chichicastenango para encontrarse con el Padre Muller y obtener el mapa que los lleve al templo de la Diosa Verde, pero alguien se les adelanta y lo roba. Deciden partir sin el mapa y dirigirse hacia Río Dulce para finalmente ingresar en la densa selva para encontrar a los adoradores de la Diosa Verde. Tarzán logra seguir el rastro del ladrón del mapa y encuentra el templo de la Diosa Verde, que está en las ruinas de una antigua ciudad española construida sobre los restos de una ciudad maya; Tarzán y todos los exploradores son capturados, pero se salvan de ser sacrificados cuando el ladrón del mapa se roba también el ídolo de la Diosa y los nativos salen a perseguirlo. Tarzán encuentra a D’Arnot entre los nativos, y logra aprehender al malhechores que se habían infiltrado entre los exploradores, luego de que uno de los exploradores utiliza una ametralladora hechiza para matar y espantar a los nativos.

Tras asegurar del ídolo, se dirigen nuevamente a la costa atlántica, pasando por la ciudad maya de Quiriguá y terminando sus aventuras en un poblado de la costa, de nombre At Mantique, que cuenta con buen hotel, marimba y suntuosas instalaciones. La expedición parte de regreso a Europa y Tarzán regresa a su vida selvática en África.

RODAJE:

Sitios en donde se filmaron las diferentes escenas de la serie Las nuevas aventuras de Tarzán

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En los primeros fotogramas de la película se hace un reconocimiento al personal que trabajó en la filmación y se indica que las condiciones fueron sumamente adversas, al punto que muchos de ellos se enfermaron y el sonido fue muy pobre por las condiciones climatológicas adversas; posteriormente, en 1992, el escritor D. Peter Ogden (biógrafo de Edgar Rice Burroughs) viajó a Guatemala para visitar los lugares en los que se rodó “Las nuevas aventuras de Tarzán”. A juicio de Ogden los productores y actores tuvieron que enfrentar numerosas dificultades para movilizarse por las carreteras del país en 1935, pues todavía era muy difícil hacerlo en 1992; siguiendo el itinerario presentado en la película, desembarcó en Puerto San José, (aunque no llevaba el camión con cuatro toneladas de equipos fílmico y de sonido), para luego ir a Chichicastenango (que sirvió como el poblado indígena a donde llegan los expedicionarios antes de internarse en la selva), después a la costa del norte —Puerto Barrios, Livingston, Río Dulce, de ahí a las selvas peteneras en el norte, para regresar a Quiriguá en Izabal.

Ahora bien, la mayoría lugares fueron visitados por los cineastas utilizando la línea férrea de la compañía estadounidense International Railways of Central America (IRCA) en 1935, servicio que en 1992 ya estaba descontinuado y el transporte se hacía por carretera exclusivamente, llevando a Ogden a la conclusión errada de las dificultades de los productores. De hecho, en 1935 (durante el gobierno del general Jorge Ubico Castaneda), el ferrocarril estaba en su apogeo y era controlado por la empresa estadounidense (subsidiaria de la United Fruit Company, empresa multinacional estadounidense y principal apoyo del gobierno guatemalteco) y tenía una estación principal en Puerto San José, otra en Ciudad de Guatemala y otra en Puerto Barrios, lo que permitió a los cineastas transportar todo su equipo cómodamente a la mayoría de las diferentes ubicaciones en donde filmaron.

Las únicas locaciones con difícil acceso en realidad fueron Chichicastenango y la selva petenera, pues no había servicio ferroviario hacia esos lugares y los caminos eran de terracería, aunque se podían acceder por vía aérea. De hecho, era comun que la empresa ferrocarrilera ofreciera paquetes para que turistas visitaran las plantaciones de esa compañía frutera en Izabal y la ciudad maya de Quiriguá (la cual se encontraba dentro de las propiedades de la compañía) y que ofreciera a sus pasajeros la opción de navegar cómodamente por el Río Dulce y el Lago de Izabal hasta la ciudad de Livingston en uno de sus vapores.

Ruinas de la iglesia de San Francisco en 1875; así lucía el interior de la iglesia cuando se rodó allí la película Las nuevas aventuras de Tarzán en 1935. Fotografía de Eadweard Muybridge.Enter a caption

Los lugares en donde se filmó fueron:

  • Chichicastenango: escenas de la aldea indígena en donde los exploradores se reúnen con el Padre Muller buscando el mapa antes de salir hacia Río Dulce. Se aprecia la iglesia y el puente de Gucumatz.
  • Antigua Guatemala: templo de la Diosa Verde; en 1935 la Iglesia de San Francisco estaba en ruinas (ya que fue reconstruida hasta en 1967) y fue utilizada para las escenas en que los expedicionarios son capturados por los adoradores de la Diosa Verde en las ruinas de una «antigua ciudad española construida sobre los restos de una antigua ciudad maya» y están a punto de ser sacrificados.
  • Río Dulce: navegación en piraguas por el río y escena en que Tarzán escapa de varios cocodrilos que le persiguen
  • Puerto Barrios: arribo de los exploradores y partida hacia Europa
  • Selva petenera: escenas de jungla
  • Quiriguá: ciudad en ruinas en donde explican a los exploradores los orígenes de la cultura Maya.
  • Ciudad de Guatemala: el entonces lujoso hotel Palace fue el escenario de las escenas del hotel del imaginario poblado de “At Manatique“.

BIBLIOGRAFIA: