19 de enero de 1839: el Estado de Los Altos reorganiza su gobierno

Tras el rompimiento del pacto federal y el apoyo del Congreso Federal de los Estados que aún quedaban, el Estado de Los Altos reorganiza su gobierno

19enero1839
El valle de Totonicapn. En esta ciudad funcionó la Asamblea Constituyente del Estado de Los Altos hasta que se trasladó a Quetzaltenango en 1839. En el recuadro: el escudo del Estado de Los Altos. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Aunque existe la leyenda de que el Estado de Los Altos era únicamente el actual departamento de Quetzaltenango en Guatemala, la realidad fue que estuvo conformado por todos los departamentos del occidente guatemalteco, y su sede original estuvo en la ciudad de Totonicapán, que era cabecera del entonces enorme departamento homónimo.Nota a

El 18 de mayo se había roto el pacto federal en Centroamérica cuando Francisco Morazán no quiso convocar a elecciones federales y Honduras, Costa Rica y Nicaragua se separaron de la federación.1  Entonces, el 30 de mayo, para favorecer y fortalecer al recién creado Estado de Los Altos, el congreso federal de los estados restantes declaró que cada estado era libre de organizarse como mejor le pareciera.2 El Estado de Los Altos, se había formado luego de que las fuerzas católico-campesinas del general mestizo Rafael Carrera derrocaran al gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez en Guatemala3  y ocupaba un considerable territorio con toda la frontera con México, y con salida al mar en el puerto de Champerico. Además, con estas grandes ventajas, podía desarrollarse cómodamente dejando por un lado a Guatemala, y la guerra civil en que ésta estaba inmersa, además de adoptar el régimen económico que mejor le pareciera para el trabajo indígena.4

El 19 de enero de 1839 fue un día trascendental para Los Altos, ya que organizaron su estado en base al decreto emitido por el gobierno federal el 30 de mayo.  Entonces, para mejorar su administración decidieron trasladar la sede de la Asamblea de la ciudad de Totonicapán a la de Quetzaltenango, y organizaron debidamente el funcionamiento del Ejecutivo, mediante los siguientes decretos dado en la ciudad de Totonicapán el 19 de enero de 1839, y firmados por José Antonio Azmitia, como diputado presidente, José María Ramírez Villatoro, como diputado secretario, y por Manuel J. Fuentes, como diputado vice-secretario.5

Número 7: traslado de la sede la Asamblea de Totonicapán a Quetzaltenango

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos considerando: que la suspensión de sesiones, para verificar la traslación ala ciudad de Quezaltenango, pudiera disolver ó dificultar el que se reuniese el día prescrito ó cuando conviniese á los pueblos, la representación del Estado: deseando
obviar este peligro por la adopción de medidas precautorias que alejen hasta la posibilidad de tal acontecimiento, ha tenido á bien decretar y DECRETA:

Si el 28 del corriente, en que deben continuar las sesiones en Quezaltenango, ó antes, en el caso que tiene acordado el Cuerpo Legislativo, no estuviese en aquella ciudad el número necesario de Representantes para constituir Asamblea, los Diputados que se reunieren, sea cual fuere su número, obligarán á concurrir á los ausentes, pudiendo emplear las medidas coactivas que juzguen propias á compelerlos; y, además, quedan autorizados para llamar á los respectivos suplentes, recibirles juramento y darles posesión.5

Número 8: celebración de la Independencia de Los Altos6

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, procurando la celebridad debida al día en que los pueblos altenses apoyadost en la ley fundamental de la República tomaron la gloriosa resolución de proclamarse por un Cuerpo Político independiente, libre y soberano ,igual en derechos a los demás estados que componen la Unión Centroamericana; considerando es paso como productor de bienes inestimables, por que adquiriendo los hijos de los Altos la prerrogativa de cuidar por  sí mismos de sus propios y peculiares intereses, podrán poner en acción sus inmensos recursos y elevarse el alto grado de prosperidad á que por la naturaleza son llamados: atendiendo, además, á que habiendo sido general la inspiración de los pueblos por su independencia, debe también ser general el júbilo, y que la ley permita y promueva la expansión del ánimo en todos los funcionarios y particulares por el aniversaiio de tan fausto día, ha tenido á bien decretar y DECRETA:

Art. 1°. Será fiesta cívica en el Estado el 5 de febrero de cada año.— En él deben cesar las ocupaciones cotidianas á que por su destino están obligados á dedicarse todos los agentes de la administración pública; y lo guardarán del mismo modo que los días religiosos de entera guarda.

Art. 2°. La autoridad política de cada pueblo reunirá en dicho día á todos los empleados y vecinos principales que haya en él; y pronunciará ó hará que se pronuncie en el lugar que juzgue más á propósito, un discurso análogo al objeto de tan augusta función.

Art. 3°. La autoridad política de cada pueblo hará además que se celebre el indicado día con toda la solemnidad, pompa y regocijos públicos que sean posibles.6

Aprovechando el decreto federal del 30 de mayo de 1838, la Asamblea Constituyente altense emitió el siguiente decreto:7

Núm. 9: Los Altos aceptan reorganizar su gobierno

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, habiendo tomado en consideración el Decreto del Congreso de treinta de mayo último, que declara á los estados en libertad de constituirse sin sujeción á lo prevenido en el título doce de la Constitución federal: convencida de que semejnate reforma es tanto más necesaria al nuevo Estado de los Altos, cuanto que éste va á darse su ley fundamental, y no pueden serle aplicables reglas prescritas sin conocimiento de sus circunstancias, deseando no obstante, se respeten las restricciones indispensables á conservar la Unión Centro-Americana, ha tenido á bien decretar y DECRETA:

Art. 1°. El Estado de los Altos, en uso del poder que le da, y para los fines que expresa el artículo doscientos dos de la Constitución federal, acepta el proyecto de reforma expedido por el Congreso en treinta de mayo del año próximo pasado, el cual dice: 1. Son libres los estados para constituirse del modo que tengan por conveniente; conservando forma republicana popular y división de poderes—2. -Queda derogado el titulo doce de la Constitución federal de veinte y dos de noviembre de mil ochocientos veinte y cuatro; y sustituida con el anterior artículo.

Art. 2°. Acepta, igualmente las explicaciones hechas por el mismo Congreso en nueve de junio último, por las cuales no se entienden derogadas la segunda parte del párrafo segundo, ni la primera del tercero, del artículo ciento setenta y ocho, que dicen: ‘más conocimiento del Congteso no podrán (las legislaturas de los estados) imponer contribuciones de entrada y salida en el comercio con los extranjeros ni en el de los estados entre si. Podrán fijar periódicamente la fuerza de línea si se necesitase en tiempo de paz, con acuerdo del Congreso’.7

Y, finalmente, los diputados constituyentes organizaron  la Secretaría del Estado, en el decreto siguiente que reproducimos por ser importante para conocer como funcionaba la administración de Los Altos:8

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, considerando: que el Gobierno debe tener una Secretaría, con las manos necesarias para el despacho de los negocios que  son de su resorte; qué conforme á los principios de un sistema liberal de gobierno, todo funcionario es responsable de sus propios actos ú omisiones en el ejercicio de su destino: y  deseando que la expresada oficina tenga algún arreglo aunque no sea más que provisional y mientras se da la Constitución del Estado, ha venido en decretar y DECRETA:

Art. 1°. La Secretaría del Gobierno constará de un Secretario de Estado y del despacho general; de un oficial mayor con ejercicio de decretos; de un oficial archivero y escribiente; de un escribiente y de un portero.

Art. 2°.  Además, con permiso del Secretario, podrá haber en la Secretaría escribientes meritorios, con opción á las plazas de su clase, que se provean en cualquiera de las oficinas del Estado, siempre que concurra en ellos igualdad
de aptitudes y circunstancias á las que tengan los otros que las soliciten.

Art. 3°. Para ser Secretario del Gobierno se requiere la edad de veinticinco años, y estar en ejercicio de los derechos de ciudadano.

Art. 4°. Todas las órdenes, mandatos ó disposiciones que el Jefe del Estado dictare en uso de su autoridad, deberán ser firmados por el Secretario; y ningún habitante del Estado obedecerá las que carezcan de este requisito; para lo cual se dará á reconocer oportunamente la firma del Secretario.

Art. 5°. El Secretario responde al Estado del fiel desempeño de sus funciones, así como de las órdenes, mandatos ó providencias del Ejecutivo, en que no haya salvado su voto dicho Secretario y sean contrarias á las leyes.

Art. 6°. Cuando el Secretario considere ilegal un acuerdo del Jefe del Estado, salvará su voto, escribiéndolo á continuación del indicado acuerdo.

Art. 7°. La Asamblea declarará haber lugar á formación de causa contra el Secretario del despacho: por traición, venalidad, falta grave en el desempeño de sus funciones, delitos comunes, infracción de ley y usurpación; y juzgará la Corte de Justicia del Estado.

Art 8°. En las declaratorias de haber lugar a formación de causa, así como en el juicio de responsabilidad contra el Secretario del despacho, tiene lugar lo dispuesto en el artículo ciento cuarenta y cinco de la Constitución federal

Art 9°. El oficial mayor entrará a ejercer accidentalmente las funciones del Secretario del Estado en todas las faltas de éste.-En tal caso le son aplicables todas las disposiciones de este decreto, relativas al Secretario; y para facilitar la sustitución se dará también a conocer la firma del oficial mayor luego de que haya tomado posesión de su destino.

Art. 10.—Todos los empleados de la Secretaría del Gobierno estarán bajo las inmediatas órdenes del Secretario general del despacho.

Art. 11.— Los dependientes de la Secretaría asistirán diariamente al servicio de ella siete horas á lo menos; y todas las veces y á cualquiera hora del día y de la noche, que á juicio del Jefe ó del Secretario se crea conveniente.

Art. 12. — Tanto el Secretario como los demás individuos de la Secretaría General del Gobierno serán nombrados y removidos libremente á voluntad del Ejecutivo.8

Ahora bien, a pesar del apoyo recibido por el gobierno federal, la debilidad cada vez mayor del mismo y la significativa pérdida económica que representaba para Guatemala perder la frontera con México, además de la amenaza constante para el gobierno conservador de Guatemala de tener por vecino a un estado liberal abiertamente hostil, la guerra contra Los Altos no tardó en producirse, resultando en la reincorporación de ese territorio a Guatemala a manos del general Rafael Carrera a principios de 1840.9


NOTAS:

  • a. En esa época, Totonicapán abarcaba todo el territorio de los modernos departamentos de Huehuetenango, Toconicapán y el sur de Quiché, y parte de territorio que actualmente pertence a México, debido a que las fronteras entre ambos países no estaban definidas.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  2. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 104-105.
  3. Solís, Ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.
  4. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  5. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. pp. 262-263.
  6. Ibid., pp. 263-264.
  7. Ibid., pp. 264-265.
  8. Ibid., pp. 265-266.
  9. Hernández de León, Federico (17 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 17 de febrero de 1840, entrada triunfal de Carrera”. Guatemala: Nuestro Diario.

16 de enero de 1851: Vasconcelos envía declaración de guerra a Guatemala

El presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, nombrado general en Jefe

16abril1851
La ciudad de Santa Ana en El Salvador, próxima a la frontera con Guatemala. Desde aquí envió el presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos el oficio declarando la guerra a Guatemala. En el recuadro: retrato de Vasconcelos que aparece en una estampilla postal de El Salvador. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la conferencia con Juan Lindo en Ocotopeque el 4 de enero de 1851 en la que sellaron su alianza contra el gobierno conservador de Mariano Paredes en Guatemala, se reunieron allí los militares liberales que tenían resentimiento en contra el Comandante de las Fuerzas de Guatemala, el general Rafael Carrera, entre ellos el francés Isidoro Saget, y los generales Santos Guardiola y Francisco Ferrera.1

Mientras tanto en Metapán, en el lado salvadoreño de la frontera con Guatemala, se reunieron los generales Trinidad Cabañas y Gerado Barrios, quienes habían participado en la fallida invasión de Francisco Morazán contra Guatemala en marzo de 1840. Estos militares estaban ansiosos por entrar como vencedores a la Ciudad de Guatemala tras la derrota que sufrieron frente a las tropas de Carrera en ese oportunidad.1

La prensa salvadoreña estimulaba los ánimos contra el gobierno guatemalteco, y las proclamas de los gobernantes de El Salvador y Honduras enardecieron los patriotismos aún más.  Ambos países estaban seguros de que iban a ganar la batalla que se aproximaba, pues contaban con diez jefes militares, entre mariscales y generales, que tomaron el mando de las diferentes divisiones, mientras que el presidente salvadoreñ, Doroteo Vasconcelos, quedaba al frente del mando supremo.1

Así pues, ya con todos estos preparativos listos, Vasconcelos envió el siguiente oficio a la Cancillería Guatemalteca, el cual partió el 16 de enero:

“Ejército unido de Honduras y El Salvador.  Del General en Jefe.  Santa Ana, enero 15 de 1851.  

Señor Ministro de Relaciones del Supremo Gobierno de Guatemala.

He llegado a esta ciudad a hacerme cargo del mando en jefe del ejército conforme a la Constitución de El Salvador, y vengo plenamente autorizada para entenderme con su gobierno en todo lo que conduzca al objeto que ha puesto en armas a los de estos Estados.

En tal concepto, y para manifestar a esa administración los motivos de esta conducta, y de proponer los medios de evitar la confusión de sangre, dirigiré a usted un oficio en que se expliquen con claridad.  Irá conduciéndolo un oficial, para el cual espero se digne usted expedir un salvo conducto, si es que su gobierno está anuente a recibir la citada explicación.  Y en tal caso, la contestación y el pasaporte podrá venir por extraordinario violento, dirigido a la Administració de correos de esta ciudad en donde será pagado.  Tengo el honor de suscribirme de Ud., 

Doroteo Vasconcelos2

Pero el correo que portaba el oficio de Vasconcelos llegó a la Ciudad de Guatemala hasta el 21 de enero, y para entonces ya las tropas del Ejército Unido de El Salvador y Honduras se había movilizado a la frontera con Guatemala, a la que invadieron al día siguiente, entrando por Chingo en la frontera en Jutiapa y El Salvador.3

El general presidente Paredes encomendó entonces la tarea de defender a Guatemala al Comandante de las Fuerzas Armadas, quien salió de inmediato con sus tropas a detener a los invasores.  Se preparaba entonces el escenario para la Batalla de la Arada, que ocurrió el 2 de febrero.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico. (1963) [1926] El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p.85
  2. Ibid., p. 86.
  3. Ibid., p. 87.

 

6 de enero de 1863: aumenta la tensión entre Rafael Carrera y Gerardo Barrios

La rivalidad personal entre los presidentes de Guatemala y El Salvador lleva al rompimiento de hostilidades entre ambos países.

6enero1971
Teatro de Carrera en la Ciudad de Guatemala, en donde fue agasajado el presidente salvadoreño Gerardo Barrios (en el recuadro) por el presidente Rafael Carrera al finalizar su visita oficial a Guatemala en 1861. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En diciembre de 1860, eran presidentes de Guatemala y El Salvador el capitán general Rafael Carrera y el capitán general Gerardo Barrios, respectivamente.  Y la relación no era cordial entre ambos, debido a que Carrera no olvidaba que Barrios había estado entre los diez generales que intentaron invadir a Guatemala en 1851, en donde él los venció en la batalla de La Arada.  Ambos lideraban dictaduras en sus respectivos países, y sus ministros de Relaciones Exteriores estaban tratando de que se reunieran amigablemente para reafirmar la paz entre ambos países, temiendo que las tensiones personales escalaran.1

El orgullo de ambos presidentes era tal, que no lograron ponerse de acuerdo en quien tenía que visitar a quien, hasta que finalmente se decide que sea el presidente salvadoreño el que visite Guatemala.  La comitiva presidencial es recibida con arcos de triunfo colocados a cada tantas leguas para agasajar a los visitantes, quienes llevan la consigna de inventariar el poderío militar guatemalteco en caso que esa información tuviera que necesitarse en un futuro. Carrera, vestido de gran gala, salió en el coche presidencial a recibir a Barrios en la Villa de Guadalupe, y lo llevó en él hasta el Palacio Colonial en donde una recepción de gala. No obstante, precavido, Carrera no hizo ejercicios militares ni los disparos de cañon para saludar al visitante, por lo que los salvadoreños no pudieron conocer el armamento con que contaba Guatemala.2

Durante el mes y medio que tardó la visita de Barrios a Guatemala, intentó convencer a Carrera de que formaran una sola nación en Centroamérica, a lo que el presidente guatemalteco estuvo de acuerdo, siempre y cuando Barrios pidiera la renuncia al general licenciado Manuel Irungaray, quien a pesar de ser guatemalteco, era ministro de la Guerra del gabinete salvadoreño y enemigo de Carrera.  Esto era imposible para Barrios, pues Irungaray era su mano derecha, por lo que se dió cuenta de que estaba perdiendo el tiempo en Guatemala y regresó a El Salvador, decidido a acabar con el presidente guatemalteco.3

Los ánimos ya estaban alterados, y bastó con que el gobierno salvadoreño expulsara a los miembros del clero por no querer jurar a la constitución y someterse a la autoridad civil, para que empezara un fuerte cruce entre las prensas oficiales de ambos países.  Ya con los ánimos enardecidos, llegaron a El Salvador los representantes del gobierno de Nicaragua para proponerle que se estableciera nuevamente la Unión Centroamericana, pero con Carrera en la presidencia y con la capital federal en la Ciudad de Guatemala; como era de esperarse, Barrios rechazó tajantemente la propuesta nicaragüense.4

El 6 de enero de 1863 la situación llegó al límite, las campañas de desprestigios llenas de insultos hacia el gobernante guatemalteco y de respuestas mordaces contra el salvadoreño, hacen que ocurran ataques de uno y otro lado de la frontera, cuando las fuerzas de ambos países tanteaban el terreno en preparación para una guerra inminente.5

¿Por qué existía aquella rivalidad entre Gerardo Barrios y Rafael Carrera?  Los que ocurría era que el presidente salvadoreño, de descendencia criolla y con preparación universitaria, se consideraba superior al presidente guatemalteco, al que llamaba “indio“, “salvaje“, “ignorante“, y “cachureco” entre otras cosas, y a quien no le perdonaba que lo hubiera derrotado cuando luchaba con Morazán en la batalla de la Ciudad de Guatemala en 1840 y en la batalla de la Arada en 1851.  Por su parte, Carrera despreciaba a Barrios por haber intentado invadir a Guatemala en esas dos ocasiones y no lo respetaba como militar, ya que él se consideraba muy superior.6

Así se inició la última campaña militar del ambos presidentes, en la que nuevamente un presidente al mando de varios generales que se creían presidenciables se enfrentaba con el caudillo guatemalteco.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975) Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 335.
  2. Ibid., p. 336.
  3. Ibid., p. 337.
  4. Ibid., p. 338.
  5. Ibid., p. 339.
  6. Ibid., p. 340.

4 de enero de 1851: sellan alianza contra Carrera

Los presidentes de El Salvador y Honduras, Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo, respectivamente, se reunen para sellar la alianza contra Guatemala.

4enero1851
Localidad de Ocotepeque, en la República de El Salvador. Aquí se reunieron los presidentes Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo (en los recuadros) para sellar la alianza contra el gobierno guatemalteco de Mariano Paredes. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A principios de 1848, el Dr. Doroteo Vasconcelos fue electo presidente de El Salvador, lo que llevó a los liberales al poder en ese país, y con ello, un fuerte sentimiento anti-guatemalteco.1 Desde un principio empezó a acoger exiliados liberales guatemaltecos que iniciaron una campaña de desprestigio desde la prensa y en las principales tertulias salvadoreñas. Además, Vasconcelos apoyó a los montañeses que lideraba Serapio Cruz (Tata Lapo) y prometió ayuda a los criollos liberales de Los Altos, para que se independizaran nuevamente.2

El gobierno de Carrera estaba en crisis y éste, comprendiendo que la situación se le salía de las manos, y aunque arrolló a las fuerzas de Tata Lapo en Patzún el 14 de agosto de 1848, aceptó la proposición de los criollos de ambos partidos y presentó su renuncia, saliendo al exilio el 5 de agosto de 1848.  A partir de ese momento, Los Altos formalizaron su Independencia, y Guatemala entró en una crisis tan grave, que apenas unos meses después estaban pidiendo a Carrera que regresara a hacerse cargo de la situación.3

Vasconcelos recibió a todos los criollos liberales que salieron huyendo tras el retorno de Carrera a Guatemala, y permitió que en la ciudad de San Salvador se planificara el derrocamiento del régimen conservador guatemalteco.  Entre los que llegaron estaba el general Agustín Guzmán, ex-jefe de las Fuerzas Armadas del Estado de Los Altos. Este estado se había formado nuevamente aprovechando la renuncia del ex-presidente Carrera, y al frente de las tropas se colocó el general Agustín Guzmán, quien había sido el Jefe de las Fuerzas Armadas de ese estado.  Guzmán enfiló hacia la ciudad de Guatemala, y la hubiera tomada fácilmente a no ser porque el presidente Mariano Paredes se trasladó a la Antigua Guatemala, donde estaban acampando las fuerzas de Guzmán, y convenció a éste de firmar un convenio para lograr la reincorporación pacífica de Los Altos a Guatemala,4 mientras por otro lado ayudaba a Carrera a llegar a Guatemala.   Cuando Guzmán se dió cuenta del ardid, era porque estaba buscando ayuda en el exilio en El Salvador.4  Guzmán recibió ayuda de Vasconcelos y de los exiliados y marchó para Guatemala con la intención de derrocar a Carrera, pero fue derrotado y murió en combate en la ciudad de Guatemala el 14 de octubre de 1849.5

A finales de 1850, el general José Dolores Nufio intentó nuevamente  alzarse contra Guatemala con la ayuda de El Salvador, y el gobierno de Paredes tuvo que preparar sus tropas para resguardar la integridad nacional, enviando a Carrera al frente de ellas.  Al ver esto, Vasconcelos creyó que había llegado su hora para el ataque frontal, y el 4 de enero se reunió en Ocotopeque con el presidente de Honduras, Juan Lindo, para sellar la alianza en contra de los conservadores guatemaltecos.6 Aquella reunión  en este poblado fronterizo entre los tres países fue el inicio de la mayor campaña militar de los liberales contra Guatemala, que desembocaría en la Batalla de La Arada, en la que triunfaron las fuerzas de Carrera.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 235.
  2. Hernández de León, Federico (1965) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. VII. Guatemala: Tipografía Nacional. p.74.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p.50.
  4. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.
  5. Hernández de León, Federico (1959) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. IV. Guatemala: Tipografía Nacional. p.87.
  6. – (1963) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p.88.

 

20 de diciembre de 1855: inicia el ciclo académico en la Nacional y Pontificia Universidad

Tras reformar sus estatutos para cumplir con lo estipulado en el Concordato de 1852, se inician las clases en la Nacional y Pontifica Universidad de San Carlos

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Edificio de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos en la Ciudad de Guatemala.En el recuadro: el obispo y Marqués de Aycinena, Juan José de Aycinena y Piñol, rector de la Pontificia Universida de influyente político durante el gobierno de Rafael Carrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno conservador del general Rafael Carrera estuvo sumamente ligado a la Iglesia Católica y por medio del Concordato establecido en 1852 y ratificado en 1854 le entregó a ésta la educación del país.  En esa época la Universidad de San Carlos estaba dedicada principalmente a la preparación de eclesiásticos avalada por el Papa, y por eso era Nacional y Ponticia. Así pues, como parte de lo establecido en el Concordato, los estatutos de la Universidad fueron modificados por el capitán general Rafael Carrera, presidente vitalicio de la República, el 22 de septiembre de 1855. 1

Se presentan a continuación los principales aspectos de aquel acuerdo:

Considerando: que la universidad es un establecimiento de la mayor importancia, y que influye eficazmente en el buen orden social, porque en él recibe la juventud los principios que deben guiarla en las diferentes profesiones á que se dedica: atendiendo á las instancias que se han hecho al gobierno para que se dicten medidas adecuadas con el fin de mejorarlo y corregir los abusos que puedan haberse introducido, sobre lo cual se ha oído el parecer del rector y el de diversas comisiones compuestas de personas distinguidas por su saber y esperiencia. Habiendo representado el Muy Reverendo Arzobispo Metropolitano que es urgente la necesidad de que se modifiquen los estudios de los que se dedican al estado eclesiástico; y teniendo presente lo que se halla dispuesto en el concordato celebrado con Su Santidad respecto á la enseñanza de las ciencias morales y eclesiásticas. De conformidad con lo que me ha propuesto el ministerio de instrucción publica, y de acuerdo con el consejo de estado, he tenido a bien decretar y decreto:2

Artículo 1° — Se tendrá como estatuto fundamental de este establecimiento las constituciones de la Real y Pontificia universidad de San Carlos de Guatemala, aprobadas por el rey don Carlos II, en 20 de febrero de 1686, y se observarán en lo sucesivo como estaban en uso en 1821, quedando en consecuencia derogadas las diferentes leyes y demás disposiciones que se han dado sobre esta materia.3 (Nota de HoyHistoriaGT: es decir, se reformaron los estatutos universitarios de 18404 de forma que reflejaron lo acordado en el Concordato). […]

Art. 3°. — Por esta vez, y atendiendo á las circunstancias que se han tenido presentes, se nombra para componer el claustro de consiliarios, a los doctores don Juan José de Aycinena, arcediano de esta Santa Iglesia Metropolitana, por la facultad de cánones; don Basilio Zeceña, consejero de estado, por la de teología; don Pedro Yalenzuela, consejero de estado, por la de leyes; y don Quirino Flores, protomédico, por la de medicina; y bachilleres reverendo padre don Nicolás Arellano, prepósito de la congregación de San Felipe Neri; fray Juan Félix de Jesús Zepeda, guardián de la comunidad de San Francisco; don Francisco Abella y presbítero don Vicente Hernández. Tres dias después de la publicación de este decreto, se reunirán los consiliarios nombrados, y bajo la presidencia del muy reverendo arzobispo, procederán a elegir al rector. El rector y claustro de consiliarios nombrados, durarán dos años. Terminado este periodo, que se contará desde ello de noviembre siguiente a la publicación de este decreto, serán renovados, eligiéndose con arreglo a las constituciones para los biennios sucesivos. El rector y demás miembros del claustro podrán ser reelectos; pero no serán obligados a admitir el nuevo nombramiento sin un intervalo de dos años. (Nota de HoyHistoriaGT: nótese cómo la gran mayoría de los principales puestos administrativos de la Universidad estaban ocupados por los líderes del clero secular -arzobispo y arcediano de la catedral- y del clero regular -jefes de las congregaciones de frailes).

Art. 4°. — Luego que estuviere nombrado el rector, dispondrá, con permiso de la autoridad eclesiástica, el restablecimiento de la capilla, para que se celebren en ella las funciones religiosas y prácticas de piedad que estaban establecidas, y será de su cargo vigilar que los cursantes asistan a estos actos.3

Art. 5°. —Se restablece el uso del traje talar para todo acto literario público, bajo la pena de nulidad de todo grado que se conceda sin esta formalidad. El rector cuidará de que asistan a los actos literarios los cursantes de la facultad a que pertenezca el actuante.3(Nota de HoyHistoriaGT: esta costumbre todavía se mantiene en la Universidad de San Carlos).

Art. 6°. — Para admitirse a la matrícula en la universidad, se exigirá de los que soliciten ser matriculados la certificación correspondiente de haber sido examinados y aprobados en latinidad. Pasado un año desde la fecha de este decreto, no podrán ser admitidos al grado de bachiller los actuales cursantes, sin cumplir antes con este requisito, a no ser que lo hubiesen llenado a su ingreso.5 (Nota de HoyHistoriaGT: este era necesario porque en esa época el uso del latín era obligatorio para los que querían cursar la carrera eclesiástica).[…]

Art. 31°.— Serán feriados en lo sucesivo los días festivos de guarda, con arreglo al decreto pontificio de 20 de enero de 1839, los de la Semana Santa, los de la Pascua de Navidad, hasta el día de año nuevo, las funciones de universidad y las fiestas cívicas establecidas: se fijará en cada clase la tabla que contenga estos feriados. Las vacaciones comenzarán el 10 de noviembre y concluirán el 20 de diciembre, en cuyo dia se hará la apertura solemne de las clases, en la forma prescrita por las constituciones.5

Art. 41°. — El ministro de instrucción pública queda encargado especialmente de su ejecución; dará posesión en acto solemne al rector y consiliarios nombrados, y podrá presidir los claustros siempre que lo estime conveniente.6(Nota de HoyHistoriaGT: la Universidad quedó entonces convertida en una dependencia del Ministerio de Instrucción Pública.  Si bien durante el gobierno del general Carrera esto no significó mucho pues el papel de la Iglesia era preponderante no solo en la Universidad sino en todo el gobierno, sí se hizo notar tras el triunfo de la Revolución Liberal en 1871, cuando la Universidad fue separada en Escuelas Facultativas que dependendían del presidente de la República a través del Ministerio).

En base a este decreto, las clases de la Universidad se iniciaron el 20 de diciembre de cada año hasta 1871.


BIBLIOGRAFIA:

  1. La Gaceta (10 de noviembre de 1854). No oficial. Edicto. Guatemala. Imprenta de La Paz.
  2. Pineda de Mont, Rafael (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 203.
  3. Ibid., p. 204.
  4. Ibid., pp. 171 y siguientes.
  5. Ibid., p. 209.
  6. Ibid., p. 211.

14 de diciembre de 1844: Carrera asume la presidencia del Estado de Guatemala

El general Rafael Carrera asume la presidencia del Estado de Guatemala por primera vez.

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Fotografía de Eadweard Muybridge del Cerrito del Carmen en 1875. En el recuadro: moneda con la efigie del general Rafael Carrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego de que el jefe de Estado Mariano Rivera Paz renunciara a su puesto el 8 de diciembre de 1844 por la presión que ejercía el comandante general de las Fuerzas Armadas, general Rafael Carrera, se reunió un Consejo Constituyente que el 11 de diciembre elegió al general Carrera como el nuevo Jefe de Estado de Guatemala,1,2 amparado en un decreto que decía “en defecto o por renuncia del consejero en el servicio, se hará cargo del gobierno del Estado el Comandante Militar“.3

Carrera tomó el poder el 14 de diciembre, como parte de su plan para hacerse definitivamente del poder dando la apariencia de legalidad que había iniciado contra Mariano Rivera Paz.  Pero desde un principio tomó unas medidas que no fueron del agrado de los criollos conservadores y los clérigos, y éstos empezaron a planear como deshacerse de él.  Entre estas medidas estuvo la disolución del Consejo de Gobierno, mediante el siguiente decreto:

1°. — Se deroga el decreto de 8 de octubre de 1841, que creó un consejo consultivo de gobierno. (Nota de HoyHistoriaGT: este consejo tenía la misión de ayudar al presidente en el ejercicio de las funciones gubernativas)
2°. — Entretanto que se arregla este ramo de la administración de un modo estable, el congreso proveerá a la sucesión del mando por impedimento temporal del presidente del estado en los casos que ocurran.
4

Argumentado que Carrera había llegado al poder por decreto y no por elección popular, los conservadores iniciaron su ofensiva contra Carrera, quien, seguro de su posición como hombre fuerte del país, pidió una licencia para alejarse del cargo el 25 de enero de 1845, dejándo el gobierno en manos del licenciado Joaquín Durán, quien a los pocos días fue sustituido por el brigadier Vicente Cruz, tras una revolución que estalló el 1 de febrero.3-5 Los criollos de ambos partidos estaban felices porque parecía que el general mestizo no iba a volver, e incluso aprovecharon para derogar el decreto que autorizaba el retorno de los jesuitas al país, pero el 6 de junio, Carrera regresó, aduciendo que su licencia había expirado.5

Viendo que la situación se estaba saliendo de control, y sabiendo que eventualmente le iban a rogar que regresara al poder, Carrera pidió nuevamente una licencia, dejando el poder nuevamente en Vicente Cruz, ahora Vice Jefe del Estado.1   Aunque eventualmente regresó al poder y fundó la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847,6 pero con cada licencia suya en el poder los problemas se habían agravado, hasta que llegó el momento en que el líder conservador Luis Batres Juarros le pidió que renunciara  a la presidencia de la República en 1848.7

Tal como predijo Carrera, cuando salió al exilio a México en agosto de 1848 con pena de muerte en caso intentara regresar,7 Guatemala entró en un caos total, al punto que el Estado de Los Altos intentó separarse del país de nuevo8 y los criollos conservadores le rogaron que regresara al poder a pesar del terror y protetas de los liberales, lo que hizo en 1849, haciendo huir a los criollos liberales, retomando Los Altos y obligando a los conservadores a pactar con él.9 Finalmente, una vez que derrotó a los liberales centroamericanos en la Arada el 2 de febrero de 1851,10 se aseguró en el poder no solamente de Guatemala sino de sus vecinos, hasta su muerte, acaecida el 14 de abril de 1865.11


BIBLIOGRAFIA:

  1. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Guatemala, Tipografía nacional. p.123.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 72-73.
  3. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 229.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 184.
  5. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, pp. 237-238.
  6. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, pp. 73-76.
  7. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 112.
  8. Ibid., pp. 113-115.
  9. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 257.
  10. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  11. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.

8 de diciembre de 1844: Rivera Paz renuncia a la presidencia del Estado

El Jefe de Estado Mariano Rivera Paz presente su renuncia irrevocable por la presión del capitán general Rafael Carrera

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La entrada a Río Dulce en la época en que Mariano Rivera Paz era el Jefe de Estado de Guatemala, según un dibujo del arquitecto británico Frederick Catherwood. En el recuadro: el Jefe de Estado Rivera Paz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Mariano Rivera Paz tuvo que hacerse cargo de la Jefatura de Estado de Guatemala en los momentos más críticos de la existencia del mismo:  después del derrocamiento del Dr. Mariano Gálvez por las guerrillas católico-campesinas del oriente guatemalteco dirigidas por el general mestizo Rafael Carrera.1  Pero gracias a su habilidad, logró mantenerse en el poder mediando entre el férreo carácter del líder campesino y los fuertes intereses económicos de los criollos conservadores que habían retornado al país tras la caída de los liberales. Y, por si fuera poco, tuvo que lidiar también con la injerencia de los intereses británicos en el país.

A pesar del corto tiempo que estuvo en el poder, Rivera Paz afrontó varias crisis graves, entre las que destacan:

  1. La separación de Estado de Los Altos en 1838.2
  2. La destitución forzada del cargo a manos del presidente federal Francisco Morazán en 1839 en favor de Carlos Salazar.
  3. El golpe de estado de Rafael Carrera el 13 de abril de 1839 contra Salazar que lo restituyó en el poder.3
  4. La sangrienta recuperación del Estado de los Altos en 1840.4
  5. La invasión del presidente de El Salvador, Francisco Morazán en marzo de 1840 para vengar a Los Altos, y su posterior derrota a manos de Rafael Carrera en la Ciudad de Guatemala.5

A finales de 1841, aduciendo que estaba enfermo, Rivera Paz solicitó un permiso de dos meses para ausentarse de sus funciones como gobernante, y se fue a descansar a Escuintla, a donde le llegó la notificación de que el 14 de febrero de 1842 tenía que presentarse nuevamente a su despacho.  Rivera Paz dijo que todavía no se había repuesto y le pidió a la Asamblea que le “quitara esa obligación de sus espaldas“, a lo que los diputadores respondieron afirmativamente.  De esta forma, Rivera Paz dejó la Jefatura del Estado el 25 de febrero de 1842, siendo sustituido por José Venancio López, un liberal moderado.6,7

Tras el cambio de gobierno, todo estuvo tranquilo en Guatemala hasta que Francisco Morazán regresó a la región en abril de 1842.  Inicialmente quiso entrar a El Salvador, pero al darse cuenta de que sus fuerzas eran considerablemente inferiores a las de sus rivales, optó por irse a Costa Rica.  Sin embargo, cuando se supo que Morazán iba a entrar en  El Salvador, el general Rafael Carrera pidió autorización para un préstamo de $40,000 para el ejército y $3,000 para marchar en ayuda de El Salvador.  Poco después, el presidente López presentó su renuncia el 13 de mayo y Rivera Paz fue nombrado nuevamente como gobernante luego de que Carrera no la aceptara.7

Desde un principio estuvo claro que Rivera Paz era un subordinado del general Carrera y un aliado de los criollos conservadores, ya que con su llegada al poder, la familia Aycinena empezó a publicar nuevamente la “Gaceta Oficial“, que habían dejado de publicar desde que López asumió la jefatura de Estado.  Y con el nombramiento de Juan José de Aycinena como Ministro de Justicia y Asuntos Eclesiásticos, el cónsul británico Frederick Chatfield (quien retornó a Centroamérica el 18 de mayo) retomó su influencia en los círculos de gobierno guatemaltecos.8

Aprovechando este desorden administrativo en Guatemala, México se apropió de Soconusco, luego de que el alcalde de Tapachula le pidiera ayuda, a lo que el gobierno de Rivera Paz solamente pudo presentar un débil reclamo.9 Carrera también hizo alarde de que iba a usar las armas en esta situación, pero en realidad estaba más preocupado con que los conservadores y eclesiásticos influyeran en el gobierno y sabiendo que éstos desconfiaban de él, decidió sacarlos del gobierno y hacerse definitivamente con el poder con toda la apariencia de legalidad.10

Así pues, mediante un ardid, Carrera consiguió que Juan José de Aycinena renunciara a su cargo  en marzo de 1844.  El 26 de abril, Rivera Paz formó un nuevo gabinete, conformado por moderados, y con este nuevo gobierno se mudó el 2 de mayo a unas elegantes oficinas que habían sido remodeladas en el Palacio Colonial, después de haber estado sesionando en el edificio que estaba en la esquina opuesta a la Iglesia de Santa Rosa en la Ciudad de Guatemala.  Pero luego de un intento de invasión del presidente salvadoreño Francisco Malespín en represalia a una fallida invasión de Manuel José Arce apoyda por Carrera, y del subsiguiente convenio de paz firmado en la hacienda de Quesada el 5 de agosto de 1844, el gobierno guatemalteco se quedó sin dinero para pagar a la tropa, la cual provocó una revuelta para exigir su pago.  Aunque Rafael Carrera en persona disolvió la revuelta e hizo ejecutar a los seis cabecillas, esto aceleró la caída del Jefe de Estado Rivera Paz para quien se hizo cada vez más difícil poder gobernar debido a las exigencias del general Carrera. Finalmente, el 8 de diciembre Rivera Paz declaró que el país necesitaba un cambio de administración y presentó su renuncia irrevocable.10

De inmediato se reunió inmediatamente un Consejo Constituyente, que escogió como su presidente al liberal José Venancio López, mediante el siguiente decreto:

Nosotros, los representantes de los pueblos del Estado de Guatemala en Centro América, reunidos en bastante número a consecuencia de la convocatoria mandada hacer por el decreto de 14 de marzo del presente año; después de haber examinado nuestros respectivos poderes y habiéndolos hallado conformes declaramos:

El consejo constituyente del Estado de Guatemala, libre y soberano, está solemnemente instalado.

Comuníquese al supremo gobierno para su publicación.

Guatemala, en el salón de sus sesiones a ocho de diciembre de mil ochocientos cuarenta y cuatro.

      • José Venancio López, presidente
      • Rafael de Arias y Lavairu
      • Manuel Gálvez
      • Ignacio María Ponciano
      • Rodrigo Arrazola
      • Feliz Juárez
      • Plácido Flores, secretario.
      • M.J. Arango, secretario.11

Este Consejo supuestamente constituyente solamente sirvió para elegir a Carrera para suceder a Rivera Paz, el 11 de diciembre de 1844.  De esta forma, con toda la apariencia de legalidad, Carrera consumó su segundo golpe de estado, y se hizo finalmente con el poder el 14 de diciembre de ese año.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.
  2. Hernández de León, Federico (17 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 17 de marzo de 1837: Suchitepéquez y Los Altos. Guatemla: Nuestro Diario.
  3. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. (17 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 17 de febrero de 1840, entrada triunfal de Carrera”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 137.
  6. Hernández de León, Federico (26 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 26 de febrero de 1842, Asume la presidentcia del Estado el Regente de la Corte Suprema”. Guatemala: Nuestro Diario.
  7. Woodard, Rafael Carrera en the Emergence of the Republic of Guatemala, p. 147.
  8. Ibid., pp. 149-150.
  9. Solís Castañeda, Sara (2013). La cuestión limítrofe-territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice. Guatemala: Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz.
  10. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Guatemala, Tipografía nacional.
  11. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 72-73.

17 de noviembre de 1842: Guatemala se queja ante México por el Soconusco

Guatemala se queja de la decisión de México de apropiarse militarmente de la región del Soconusco

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Mapa de México en 1847, mostrando la enorme extensión de ese país norteamericano antes de perder sus territorios por el tratado Guadalupe Hidalgo en 1848. En la frontera sur, se aprecia que Soconusco todavía aparecía en Guatemala, pese a la anexión de 1842, ya que el territorio era reclamado por Guatemala. En el recuadro: el presidente mexicano Antonio López de Santa Anna, que anexó Sonocusco en 1842 y perdió California, Colorado, Nuevo México, Arizona y Texas en 1848. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Aunque Anastasio Bustamante y Oseguera, presidente de México de 1839 a 1841, era partidario de anexar al Soconusco a su país, no pudo realizarlo porque durante su corta presidencia tuvo que enfrentar la Guerra de los Pasteles, el Pronunciamiento Federal del 15 de julio de 1840, la rebelión federalista del Plan de Tacubaya el 28 de septiembre de 1841 y su propio derrocamiento el 11 de octubre de 1841 por el movimiento del Plan de Huejotzingo.1

Por ello, cuando el alcalde de Tapachula pidió la anexión a México debido al abandono en que se encontraba su región el 11 de septiembre de 1842, el nuevo presidente mexicano Antonio López de Santa Anna zanjó la cuestión mediante una invasión militar, motivando las protestas de Guatemala.2

La primera protesta formal ante esta situación fue la del 12 de septiembre de 1842, dirigida por el Ministro de Relaciones Exteriores guatemalteco a su homólogo mexicano en la que abundaban datos geográficos, históricos y económicos, que demostraban los derechos de Guatemala y se reiteraba el calificativo de ocupación por la fuerza y terminaba exigiendo al gobierno de México la evacuación de las tropas destacadas en Soconusco, tras advertir que la agresión perpetrada podría ser justificadamente repelida con el uso de la fuerza.2 Pero no se declaró la guerra y tampoco se rompieron las relaciones diplomáticas sencillamente porque en ese momento Guatemala no tenía la capacidad logística para emprender una guerra, ya que estaba prácticamente en la ruina tras la revolución católico-campesina de Rafael Carrera en 1837-38,3 la secesión y posterior guerra contra el Estado de Los Altos (al que pertenecía el Soconusco) entre 1838 y 18404, y la guerra entre Guatemala y las fuerzas invasoras de Francisco Morazán en 1840.5

El 17 de noviembre de 1842 Guatemala hizo llegar a todos los países con los que se tenían establecidas relaciones diplomáticas otra protesta en la que denunciaba la ocupación militar y el decreto de anexión emitido por el Presidente mexicano López de Santa Anna y en la que reafirmaba la vigencia de los derechos guatemaltecos sobre Chiapas y Soconusco. Como la anterior, aquella protesta se quedó en nada debido a la debilidad del estado guatemalteco.2

Guatemala siguió en una situación de anarquía por los siguientes 10 años, y no logró consolidarse sino hasta que el general Rafael Carrera venció a los criollos liberales centroamericanos que intentaban hacerse con el poder del Estado el 2 de febrero de 1851 en la batalla de la Arada.6 Durante todo ese tiempo, como es natural, Guatemala no estaba en capacidad de reclamar a México sus derechos sobre el Soconusco, ya que ella misma estaba en peligro de perder su soberanía como Estado. De esta cuenta, si bien el asunto era el de dos países enfrascados en una relación asimétrica donde el más fuerte se impone sobre el más débil, también se logró “el triunfo del hecho consumado sobre el derecho inadecuadamente defendido“.2

A pesar de esa difícil situación, sí se mantuvieron hasta bien avanzado el siglo y en suficiente vigencia, los derechos que Guatemala defendía. Pero, cuando el presidente guatemalteco, general J. Rufino Barrios se hizo cargo del asunto7, los acontecimientos se precipitaron y culminaron con la firma del desastrozo Tratado de Límites Herrera-Mariscal entre Guatemala y México de 18828, por el que Guatemala renunció para siempre al reclamo sobre el Soconusco, debido a la incapacidad diplomática del presidente guatemalteco y la de los miembros de su cuerpo diplomático.9 De acuerdo al ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión de Límites, “en todo con lo que la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, trataron los asuntos con ideas ajenas o de una manera inconsciente.”10

Es importante destacar que debido a la ineptitud de los militares y dirigentes de México, en la guerra contra los entonces débiles Estados Unidos, el poderoso estado mexicano terminó perdiendo enormes territorios en su frontera norte por el tratado Guadalupe Hidalgo en 1848.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Vigil, J.M., México a través de los siglos, la Reforma, Tomo V, Ed. Cumbre, México D.F., 1958.
  2. Solís Castañeda, Sara (2013). La cuestión limítrofe-territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice. Guatemala: Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz.
  3. Hernández de León, Federico (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  5. Hernández de León, Federico (13 de marzo de 1926)  “El Capítulo de las Efemérides. 13 de marzo de 1840: Sale Morazán de El Salvador sobre Guatemala”. Guatemla: Nuestro Diario.
  6. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  7. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-432.
  8. Salazar, Ramón A. (1892) Colección de Tratados de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 249-250.
  10. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional.

10 de noviembre de 1844: nace Ricardo Casanova y Estrada

Nace en la ciudad de Guatemala el licenciado Ricardo Casanova y Estrada, quien sería arzobispo de Guatemala de 1886 a hasta su muerte en 1913.

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Catedral de la Ciudad de Guatemala en 1890. En el recuadro: el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada en 1897, cuando regresó de su destierro en Costa Rica. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los arzobispos guatemaltecos que luchó por su archidiócesis a pesar de haber sido expulsado del país por el gobierno liberal del general presidente Manuel Lisandro Barillas en 1887 fue el licenciado Ricardo Casanova y Estrada.

Casanova y Estrada nació el 10 de noviembre de 1844 en la Ciudad de Guatemala y era descendiente de una acomodada familia española originaria de Aragón.  Cursó sus primeros estudios en el colegio privado de Juan de Urrutia y Alejandro Urrué, y al recibirse en 1857, ingresó a estudiar filosofía en la Nacional y Pontifica Universidad de San Carlos de Borromeo.  Al mismo tiempo, estudió Matemáticas, contabilidad, retórica y lengua italiana con el progresor particular José Antonio Salazar. Gracias a su avanzada educación obtuvo el título de Bachiller en Filosofía rápidamente, recibiendo el título de manos del rector de la Universidad, el Dr. Juan José de Ayciena, obispo titular de Trajanópolis, el 16 de junio de 1860.1

En 1861 ingresó a la Escuela de Derecho de la Universidad, en donde recibió clases con el Dr. Angel María Arroyo (quien luego sería uno de los principales líderes del partido liberal) y se recibió el 18 de agosto de 1864.  Luego, estudió Derecho Teórico Práctico en donde recibió clases de Derecho Internacional con el escritor e historiador José Milla y Vidaurre.  Finalmente, hizo su pasantía de abogado en el Tribunal del Consulado de Comercio, luego en el Juzgado Mercantil que reemplazó al del Consulado y finalmente reemplazó al licenciado Manuel Ubico en el Tribunal Supremo de Justicia.2

También asistió a clases particulares de literatura con José Milla y a un curso de Medicina Legal en la Universidad en 1866 y 1867, impartido por el Dr. Máximo Soto.  Allí tuvo compañeros a los futuros influyentes políticos hondureños Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, y entre los asistentes estuvo el presidente de la República, mariscal Vicente Cerna y Cerna.  También estudió francés e inglés, así como música, formando parte de la Sociedad Filarmónica de Aficionados. Finalmente, recibió su título de Licenciado el 2 de julio de 1868, y fue incorporado en el Colegio de Abogados.3

A partir de ese momento tuvo importantes cargos públicos: fue prosecretario de la Sociedad Económica, secretario de una Comisión de Inmigración, síndico de la Municipalidad, segundo secretario de la Junta Directiva de la Hermand de Misericordia, síndico de la Junta de Gobierno del Consulado de Comercio, y secretario del Consejo de Estado.3

En marzo de 1871 realizó un viaje por Europa y América, visitando Inglaterra, Francia, España, Suiza y Bélgica, y también las ciudad de Nueva York y San Francisco en los Estados Unidos.  Mientras se encontraba de viaje se produjo la Revolución Liberal que derrocó a Cerna el 30 de junio de 1871, pero al regresar, sus méritos profesionales le permitieron ser nombrado para trabajar en un proyecto para una Ley Hipotecaria.

En 1873, siendo síndico de la municipalidad fue electo como proesor de la cátedra de Literatura Española y Derecho Internacional, en sustitución del profesor titular, José Milla y Vidaurre, quien estaba en un autoimpuesto exilio. Y fue en 1874 cuando se produjo el incidente que lo decidió a abrazar los hábitos.4

Uno de los vecinos de la ciudad, Elegio Baca, solicitó del municipio cierta cantidad de agua potable, pidiendo que se tomara de la que disfrutaba la casa de la extinguida comunidad del Oratorio de San Felipe Neri, que había sido expulsada del país el 27 de mayo de 1872.  Casanova tuvo a su cargo el expediente y dictaminó que “la paja de agua podía adjudicarse, a no ser que vuelvan los religiosos alguna vez a entrar en posesión de su predio, en el cual caso a ellos debe devolvérseles el usufructo de dicha paja de agua“.  Debido a esta cláusula, Casanova fue denunciado ante el general presidente, J. Rufino Barrios, quien en uno de sus acostumbrados arrebatos de ira, lo hizo llamar para insultarlo y abofetearlo, y luego mandó que le pusieran un bonete y una sotana para exhibirlo ante los pobladores de la ciudad y luego que lo llevaran a una celda del Oratorio, en donde lo dejaron por ocho días, obligándolo a no quitarse el hábito so pena de ser apaleado.4 Cuando Barrios consideró que estaba lo suficientemente castigado, y tras insultarlo nuevamente y exigirle que se volviera liberal, le permitió quitarse la sotana.5

Casanova, sumamente irritado por los insultos y vejámenes, dejó de practicar el derecho, renunció a todos sus cargos públicos y decidió tomar los hábitos, siendo ordenado presbítero por el obispo de Chiapas el 21 de septiembre de 1875, ya que el arzobispo de Guatemala, Bernando de Aycinena, había sido expulsado en 1871.  Impartió su primera misa el 27 de febrero de 1876 en la Iglesia Catedral y, al igual que ocurrió con su carrera de abogado, tuvo un ascenso meteórico en la carrera eclesiástica, siendo nombrado administrador interino del arzobispado por el papa Leon XIII en caso de fallecimiento del administrador Raull, quien estaba a cargo de la mitra por la expulsión del arzobispo Aycinena.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Ramírez Colom, José M. (1913). Reseña biográfica del Ilustrísimo y reverendísimo señor Arzobispo de Santiago de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Guatemala: Sáchez y de Guise. p. 9.
  2. Ibid. p. 10.
  3. Ibid. p. 11.
  4. Ibid. p. 12.
  5. Ibid. p. 13.
  6. Ibid. p. 15.

24 de octubre de 1858: Carrera inaugura cuartel de Matamoros

El presidente de Guatemala, capitán general Rafael Carrera, inaugura el cuartel de San Rafael de Matamoros construido en el barrio de Candelaria

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Cuartel de Matamoros a principios del siglo XX. En el recuadro: retrato del capitán general, Rafael Carrera, quien gobernó Guatemala de 1844 a 1848 y de 1851 hasta su muerte en 1865. Imágenes tomadas de Guatemala de Ayer y de la Revista Conservadora del pensamiento centroamericano.

El gobierno del capitán general Rafael Carrera empezó a construir nuevos edificios en la Ciudad de Guatemala luego de conseguir finalmente la paz al derrotar a los criollos liberales centroamericanos en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851.1 Estas edificaciones se inauguraban el 24 de octubre, fecha de nacimiento del caudillo mestizo, y entre ellos destacan el Teatro de Carrera inaugurado en 1854, y el cuartel de San Rafael de Matamoros, inaugurado en 1858.

Si bien estaba diseñado para proteger la entrada noreste de la Ciudad de Guatemala, en realidad el cuartel de Matamoros no tenía mayor importancia estratégica; de hecho fue construido en el barrio de La Candelaria porque de allí había nacido el presidente vitalicio. Su construcción es típica de las fortalezas defensivas españolas de la época con forma de estrella, y los trabajos se iniciaron el 8 de mayo de 1853 bajo las órdenes del agrimensor José María Cervantes, quien siete años antes había construido el Fuerte San José de Buena Vista (el cual sí era de vital importancia estratégica para la defensa de la pequeña ciudad).2 El terreno para construir el fuerte fue adquirido a José de León Pineda en 1852.3

El día de su inauguración el 24 de octubre de 1858, se realizó una procesión con la imagen de San Rafael Arcángel, del templo de la Concepción, la cual fue llevada en hombros por los jefes y oficiales del ejército para conducirla al nuevo edificio.3 (Nota de HoyHistoriaGT: en esa época, el gobierno era de tipo teocrático y la Iglesia Católica y los miembros de la familia Aycinena tenían mucha influencia en la administración pública, aunque el general Carrera era quien tenía la última palabra en muchas de las decisiones.)4

Aparte de servir para acantonar a los cuerpos de infantería, el edificio sirvió como prisión, al igual que el cuartel de San José Buena Vista.4 Pero lo trabajos de construcción continuaron, aunque fueron finalizados por el gobernador del Fuerte, el Sargento Mayor Fernando Almendarez, luego del fallecimiento de Cervante en 1863. Almendarez construyó varias bartolinas en las instalaciones.2

Posteriormente, el cuartel ha tenido una importante participación en la vida política del país. De allí atacaron las fuerzas del presidente Manuel Estrada Cabrera a la ciudad de Guatemala durante la Semana Trágica de 1920,3 y fue el primer cuartel en ser derrotado por las fuerzas revolucionarias en 1944.    También, el 17 de diciembre de 1930, el comando del cuartel, general Manuel María Orellana, dió un golpe de estado contra el presidente provisional, licenciado Baudilio Palma, aduciendo que era al general Mauro de León a quien le correspondía la presidencia tras la renuncia forzada del general Lázaro Chacón el 12 de diciembre.5 Posteriormente,  el 1 de Julio de 1945, durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo, el Alto Mando del Ejército lo convirtió en el Cuartel General J. Rufino Barrios.3

El 13 de noviembre de 1960, un grupo de desertores y prisioneros descontentos con el estado del Ejército y con el entrenamiento de guerrilleros cubanos en Retalhuleu, se sublevó en el cuartel, matando a varios de los oficiales a cargo y robando armamento que luego llevaron a Zacapa y Puerto Barrios, lo que muchos autores consideran el inicio de la guerra civil que asoló a Guatemala hasta 1996, y que actualmente se conoce como “Conflicto Armado Interno” por cuestiones legales derivadas de los Acuerdos de Paz de 1996.6

En el siglo XXI, durante la época de los gobiernos democráticos el cuartel alberga a la Guardia Presidencial y otras dependencias del Ejército, aunque es más conocido por ser una prisión de lujo para personajes de la sociedad guatemalteca que gozan de muchos privilegios y que pueden conseguir que los jueces no los envíen a las prisiones regulares.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  2. Ministerio de la Defensa Nacional (s.f.) Historia de la Guardia Presidencial. Guatemala: Ejército de Guatemala.
  3. Asociación de Amigos del País (2004). Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala. Guatemala. Editorial: Amigos del País, Guatemala.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press
  5. Hernández de León, Federico  (17 de diciembre de 1930). «Manuel María Orellana, presidente de la República». Nuestro Diario (Guatemala).
  6. Villagrán Kramer, Francisco (1994). Biografía política de Guatemala. Los pactos políticos de 1944 a 1970.  Guatemala: FLACSO. p. 307.