28 de noviembre de 1848: es designado para la presidencia interina de la República de Guatemala el ciudadano José Bernardo Escobar

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Plaza Central de Quetzaltenango en 1840. Bosquejo realizado por Frederick Catherwood y publicado en 1854 en el libro Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan de John Lloyd Stephens.

Cuando llegó a la presidencia el Teniente General Rafael Carrera, decretó la erección de la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847. Agradada en su patriotismo por las medidas del “Caudillo Adorado de los Pueblos”, como le llamaban en ese tiempo a Carrera, el 14 de septiembre de 1848 la Asamblea Legislativa emitió el Decreto que ratifica que “Guatemala es una nación soberana, una república libre é independiente“.​

Pero la Guatemala de 1848 ya no era la de 1847.  Había muchas rebeliones e inseguridad y los criollos (tanto conservadores como liberales) le habían exigido al presidente Carrera que dejara el poder.  Carrera conocía muy bien a los criollos y había aceptado irse al exilio a México después de dejar el poder, sabiendo que no iba a pasar mucho tiempo antes de que lo llamaran de vuelta.

Y tal como él vaticinó, ocurrió: a los pocos días de la firma del decreto arriba mencionado se inició la rebelión armada del general Vicente Cruz, en Antigua Guatemala que aprovechó la ausencia de Carrera y el hecho de que el general Mariano Paredes, jefe del Ejército, estuviera sometiendo insurrecciones liberales en Los Altos. Es decir, la ciudad de Guatemala estaba prácticamente abandonada ya que los dos jefes militares más calificados del momento nada podían hacer por ella.

Cruz y sus hombres dejaron la Antigua y, dando un rodeo, llegaron a Villa Nueva. Ante tal actitud, el gobierno convocó a la Asamblea, la cual se reunió el 27 de noviembre y ante ella presentó su renuncia el Presidente interino licenciado Juan Antonio Martínez. En el mismo acto la Asamblea aceptó la renuncia y designó presidente interino al liberal José Bernardo Escobar, personaje culto y diputado a la misma Asamblea, de quién “no se podía decir que fuera un pelele en manos de nadie“.​

Era el peor momento posible para asumir la presidencia de la República: el ejército de Cruz avanzaba casi sin encontrar resistencia y el primero de diciembre, desde San José Pinula, dirigió una nota al presidente Escobar intimidándole a entregar la plaza, ofreciendo respetar vidas y haciendas, menos las de los Molina, los Arrivillaga, Vidaurre, Manuel Dardón, el expresidente Juan Antonio Martínez, los Zepeda y José Francisco Barrundia, todos ellos, importantes criollos liberales a quienes Cruz consideraba traidores a la causa. A pesar de la situación crítica, haciendo gala de energía y patriotismo Escobar rechazó la petición de los alzados, lo que resultó en que siguieran las hostilidades. Y para colmo de males, en Palencia se encontraba ya el general Serapio Cruz (el famoso “Tata Lapo”), hermano de Vicente Cruz.

El general Cruz repitió su oferta el 12 de diciembre y Escobar sin dinero ni tropas envió varias embajadas a parlamentar, en una de las cuales iba el propio Arzobispo de Guatemala, Francisco de Paula García Peláez. Por fin Cruz, admitió celebrar conversaciones, pero uno de los puntos que propuso era que se restableciera el Estado de Los Altos diciendo: “El gobierno retirará de Los Altos las fuerzas de Ocupación, para que aquellos pueblos puedan libremente decidir su future, prara lo cual no se les molestará en nada“. A pesar de ser liberal, Escobar rechazó lo que se le proponía respecto de Los Altos, por el daño que ocasionaría a la integridad territorial de la Guatemala.

Tras el fracaso de la negociación, Escobar buscó un arreglo político: quitó a Basilio Porras del Ministerio de la Guerra y lo colocó en el de Relaciones Exteriores, y entregó la cartera militar al Teniente Coronel de Ingenieros Manuel José Narciso de Jonama y Bellsolar, que estaba retirado de la vida pública desde 1829, pero conservaba simpatías entre los liberales y era además amigo personal de Carrera. Pero esta medida tampoco solucionó nada y la rebelión continuó obligando entonces a Escobar a presentar formalmente su renuncia a la presidencia el 30 de diciembre de 1848. La Asamblea eligió a Manuel Tejada, quién renunció al día siguiente por lo que Escobar tuvo que seguir en el mando.

A principios de 1849 se reunió la Asamblea para elegir sustituto a Escobar y decidió nombrar al general Mariano Paredes quien había logrado la pacificación de Los Altos y detener la revuelta de los Cruz.  Finamente, Escobar pudo entregar la Primera Magistratura el 18 de enero de 1849 y con el fin de evitarse ofensas o represalias se exiló voluntariamente en El Salvador. Pero hasta allí lo siguieron sus enemigos: los hermanos Cruz ordenaron su envenenamiento por haber rechazado sus exigencias.

En cuanto a Carrera, ya en agosto de 1849 regresó a Guatemala y se convertió en el verdadero poder tras el presidente Paredes pues se aseguró de conseguir todas las alianzas que pudo entre los indígenas del Occidente guatemalteco, férreos opositores al Estado de Los Altos que pretendían establecer los criollos liberales.

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25 de noviembre de 1839: la Asamblea Constituyente del gobierno conservador decreta un indulto para los que atacaron a la guarnición de la Antigua Guatemala el 3 de septiembre, el cual no aplicaba a los cabecillas del ataque

Antigua Guatemala en 1840, segun el grabado de Frederick Catherwood.  Nótese el Palacio de los Capitanes Generales únicamente con los arcos centrales y la Parroquia de San José Catedral aún con los campanarios que se cayeron en 1874.  La arcada del palacio fue reconstruida hasta en 1890.  Imagen tomada de Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatán

En 1838, la República Federal de Centro América estaba en los estertores de su agonía.  El gobierno liberal de Francisco Morazán había ido perdiendo estado tras estado y sus últimos bastiones eran Los Altos, Guatemala y El Salvador.  Incluso su natal Honduras se había vuelto en su contra por lo que su posición era muy precaria.

Pero en 1839 triunfó la revolución campesina católica en contra del gobierno liberal del doctor Mariano Galvez que se inició con la excusa de la epidemia del cólera.  Gálvez, intent mantenerse en el poder implementando una estrategia militar de tierra arrasada en contra de los alzados, lo que horrorizó a sus propios partidarios quienes buscaron pactar con los campesinos liderados por Rafael Carrera para evitar la carnicería.  El líder liberal que promovió dicho pacto fue nada menos que José Francisco Barrundia, quien luego se arrepentiría agriamente de haberlo propuesto siquiera.

Los campesinos católicos triunfaron sobre los criollos liberales anticlericales y el general Rafael Carrera inició un acercamiento con los criollos conservadores que habían sido expulsados del país por Morazán en 1829.  El gobierno conservador de los 30 años se iniciaba, pero los liberales no se iban a quedar de brazos cruzados.

Con fuertes aliados en el Estado de Los Altos y en El Salvador, las invasiones fueron frecuentes y una de ellas ocurrió el 3 de septiembre de 1839, cuando atacaron la guarnición de La Antigua Guatemala. El ataque falló, y la Asamblea Constituyente del Estado emitió un decreto de amnistía el 25 de noviembre para quienes participaron en dicho alzamiento exceptuando, claro está, a los cabecillas y promotores.

Las hostilidades siguieron durante diez años más, pero cada vez con menos vigor por las constantes derrotas sufridas a manos del genio militar del general Rafael Carrera quien derrotó a Morazán en la ciudad de Guatemala en 1840 y luego mantuvo a raya a sus rivales internos y externos hasta que finalmente los aplastó en la Batalla de La Arada en 1851.  A partir de allí es cuando verdaderamente inició el desarrollo en Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

16 de noviembre de 1854: el arzobispo de Guatemala, amparándose en las leyes coloniales de Indias, solicita al gobierno del general Rafael Carrera que se restablezca el cobro del diezmo a la cochinilla

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Retrato official del Arzobispo Francisco de Paulo Garcia y Peláez, quien fuera quizá el ultimo arzobispo guatemalteco que verdaderamente tuvo poder económico y politico en el país.  Luego de él, los arzobispos fueron expulsados varias veces del país y solamente recuperaron parte de su antigua gloria luego del derrocamiento de Jacobo Arbenz en 1954.  Fotografía de Juan José de Jesús Yas.

El gobierno conservador del general Rafael Carrera se caracterizó por la fuerte influencia que tuvo la Iglesia Católica en Guatemala.  No solamente se permitió el retorno de los frailes de las otrora poderosas órdenes regulares (incluyendo a los jesuitas que habían sido expulsados por los propios españoles en 1787), sino que también por el apoyo económico al clero secular, dirigido por el Arzobispo.

Un ejemplo es la restitución del diezmo a la cochinilla (tinte que entonces era el principal producto de exportación de Guatemala) que fue solicitado a Carrera por el arzobispo Francisco de Paula Garcia y Peláez el 16 de noviembre de 1854; este gravamen había sido eliminado por el gobiero liberal el 21 de abril de 1831, pero el arzobispo argumentó que “se debía entender la obligación general de pagar el diezmo, que segun la ley 4a., título 16, libro 1o. de la Recopilación de Indias (es decir, leyes coloniales), se satisfice por todos los frutos de la tierra.”

El gobierno de Carrera accedió a entregar el diezmo solicitado, pero solamente 4 reales sobre cada tercio de ciento cincuenta libras y no doce como estaba antes de la derogación de 1831, debido a que en ese momento el precio del producto estaba pasando una crisis considerable.

La imposición tomó vigencia a partir del 1 de enero de 1855 y para facilitar su recaudación y ayudar al clero secular a cobrarla, se autorizó a las administraciones de rentas para cobrar el diezmo indicado con comisiones del cabildo.  Todo esto, amparado en el Concordado que se había establecido con la Santa Sede en 1852 y ratificado en 1854.

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11 de noviembre de 1827: el general Francisco Morazán triunfa en la Batalla de la Trinidad y se convierte en el principal caudillo de la República Federal de Centro América

Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en la década de 1830.  ASí lucía la ciudad cuando Francisco Morazán era el presidente de la República Federal de Centro América. Imagen tomada de Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation. Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie …

Francisco Morazán fue sin lugar a dudas el principal caudillo centroamericano de la década de 1820 y 1830.  Tras su triunfo en la Batalla de la Trinidad impuso su genio militar y su habilidad política invadiendo o gobernando todos y cada uno de los Estados que conformaban la Repúbica Federal de Centro América, y llegó a presidente de la misma.  Junto con él, el partido anticlerical de los criollos liberales domino a la region, en detrimento de los hasta entonces poderosos criollos conservadores y miembros del clero, tanto secular como regular.

Siendo Presidente de la Federación Centroamericana el general salvadoreño Manuel José de Arce y Fagoaga, ordenó al Teniente general José Justo Milla Pineda, ex vicejefe de Estado de Honduras, que derrocara el gobierno hondureño que presidía el Licenciado Dionisio de Herrera y el 19 de enero de 1827, Milla marchó al mando del Segundo Batallón Federal, traspasó las fronteras hondureñas y tras varias victorias instaló su cuartel en San Esteban, al suroeste de la capital hondureña.

Pero luego de varias batallas, se produjo el combate definitivo en el Valle de la Trinidad en donde las tropas federales de Milla fueron aplastadas por los hombres al mando del general Francisco Morazán. Vencido, el general Milla y algunos de sus oficiales que sobrevivieron huyeron del campo de batalla, dejando documentos, baúles y otros pertrechos.

Tras esta victoria, Morazán marchó a Tegucigalpa a tomarla el 12 de noviembre y el 26 de ese mismo mes llega a la capital Comayagua donde hizo su entrada triunfal y ocupó la jefatura del Estado de Honduras la cual presidía interinamente el señor Miguel Eusebio Bustamante.  A partir de ese momento, todo fue en ascenso para el ambicioso y hábil general liberal. .

El ocaso de Morazán llegaría de la mano de un personaje que reunía todas las características que el caudillo liberal despreciaba: el general campesino y mestizo Rafael Carrera, quien era un guatemalteco analfabeta que había sido educado por los miembros del clero secular con una profundal fé católica y quien había alcanzado el poder combatiendo al frente de las hordas de campesinos indígenas.   Carrera derrotó categoricamente a Morazán en la Ciudad de Guatemala en 1840, dando por terminada la carrera del caudillo liberal e iniciando la suya propia, que se extendió hasta 1865.

Como dato adicional, es importante mencionar que el General José Justo Milla, fue el padre del escritor guatemalteco José Milla y Vidaurre y fue hecho prisionero en mayo de 1829, enjuiciado fue sentenciado al destierro de la República Federal de Centroamérica de por vida, por lo que fijó su última residencia en México.

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7 de noviembre de 1840: la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala establece la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo

Laboratorio de Anatomía en la Escuela Facultativa de Medicina y Farmacia en 1896.  Para entonces, la facultad contaba con casi 75 estudiantes en total, muchos de ellos del resto de Centroamérica y del sur de México.  Fotografía publica por “La Ilustración Guatemalteca“.

Tras la violenta revolución entre campesinos católicos y el ejército de los liberales, el gobierno del Estado de Guatemala pasó de nombre a Mariano Rivera Paz y de hecho al caudillo campesino Rafael Carrera.  A pesar de que en ese momento todavía era analfabeto, Carrera era ya un hábil militar y manejaba muy bien la política, al punto que supo aliarse con los criollos conservadores católicos y restableció las instituciones que existían durante la época colonial, entre ellas, la Pontificia Universidad.

Los liberales habían clausurado la casa de estudios superiores por ser de orientación católica y la habían sustituido por la institución laica que llamaron Academia de Ciencias y Estudios.  Originalmente su rector fue el doctor Pedro Molina, pero la guerra civil que se extendió de 1838 a 1840 hizo que la Academia quedara en el olvido.

Los conservadores restituyerón la antigua Pontificia Universidad tal y como estaba establecida originalmente, aunque ahora solamente con jurisdicción en el Estado de Guatemala y el 7 de noviembre de 1840 la Asamblea Constituyente estableció la Facultad de Medicina.  Hasta entonces, si bien había habido estudios de las Ciencias Médicas, Química y Farmacia en el Estado, estos habían estado a cargo del Protomedicato y de los muy escasos médicos que había en el país.

Fue hasta ese momento que se estableció formalmente la Facultad, la cual estaba directamente reglamentada por el gobierno conservador, aunque la Universidad quedaba encargada de los estudios teóricos y los exámenes de grado.

El decreto de creación de la facultad se transcribe a continuación:

“DECRETO DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE 7 DE NOVIEMBRE DE 1840, ESTABLECIENDO LA FACULTAD DE MEDICINA

  1. Se establecerá en el estado una sociedad compuesta de los doctores y licenciados médicos, cirujanos y farmaceutas, que se denominará Faculta de Medicina de Guatemala.
  2. Su objeto será el arreglo del ejercicio de la medicina, cirugía y farmacia, y el progreso y perfección de estos ramos.
  3. El gobierno informado por los doctores médicos, reglamentará la facultad médica, bajo las bases que expresan los proyectos presentados por la junta de doctores médicos en 19 de agosto ultimo; pero sin separar de la Universidad el estudio teórico de esta ciencia, ni privarla de la intervención que le da su estatuto en los exámenes de grados de bachilleres, licenciados y doctores.”

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

2 de noviembre de 1815: nace en la Nueva Guatemala de la Asunción el Mariscal José Víctor Zavala, destacado militar en la Guerra contra los Filibusteros

Retrato del Mariscal José Víctor Zavala que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En el siglo XXI cuando los guatemaltecos escuchamos “Mariscal Zavala” de inmediato pensamos en una cárcel especial en un cuartel militar que se utiliza para mantener en prisión preventiva a personajes con ciertos privilegios.  Pero muchos desconocen quién fue José Víctor Zavala, el militar y abogado.

José Víctor Ramón Valentín de las Animas Zavala y Córdoba nació en la Nueva Guatemala de la Asunción el 2 de noviembre de 1815, en el seno de una familia de ascendencia española y por ello tuvo la oportunidad de recibir una educación muy esmerada. Siendo todavía muy joven, fue enviado a los Estados Unidos y Europa en donde aprendió inglés y francés y al regresar a Guatemala se enroló en la Academia de Ciencias y Estudios (institución que los regímenes liberales de la década de 1830 habían establecido en lugar de la Pontifica Universidad de San Carlos), en la que obtuvo el título de abogado, aunque nunca ejerció como tal.

Inició su carrera militar, cuando ingresó al Ejército al surgir los levantamientos en oriente comandados por Rafael Carrera, de quien irónicamente más tarde fue leal colaborador y amigo.

Cuando Carrera regresó de su exilio en 1848, Zavala fue enviado a detenerlo en Suchitepéquez, pero éste se puso a las órdenes de Carrera y con ello selló definitivamente el retorno del caudillo conservador.  Su colaboración fue tan estrecha que Carrera envió a Zavala a combatir a los filibusteros estadounidenses en Nicaragua en 1857.

En la Guerra contra los Filibusteros Zavala dió enormes demostraciones de valor, lo que le valió el apodo de “el D’Artagnan Guatemalteco” y un enorme prestigio entre sus conciudadanos.

Cuando Carrera falleció en 1865, hubo varios interesados en que fuera Zavala quien fuera designado como presidente, pero los manejos politicos lo dejaron por un lado y eligieron a otro Mariscal, Vicente Cerna y Cerna, como presidente.   Cerna también había sido aliado y amigo de Carrera, pero a diferencia de Zavala, carecía de estudios y preparación.

Tras la revolución liberal de 1871, Zavala fue el Ministro de la Guerra transitorio del president de facto Miguel García Granados, para poder facilitar la transición entre el régimen conservador y el liberal.

Su última acción militar fue la Intentona de Barrios, que fracas estruendosamente en Chalchuapa el 2 de abril de 1885.

BIBLIOGRAFIA:

22 de octubre de 1841: la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala emite el reglamento para el primer alumbrado público a base de velas y serenos que se funcionó en la ciudad

Vista de la Ciudad de Guatemala desde el Cerrito del Carmen en 1887.  Imagen publicada en Guatemala, Land of Quetzal de William T. Brigham.

 

Debido a las constantes guerras entre los criollos liberales y conservadores, el progreso fue llegando muy lentamente a Guatemala.  Para darse una idea, reportamos aquí que el primer sistema de alumbrado público para la ciudad de Guatemala a base de velas fue establecido hasta en 1841, y solamente para la porción más importante de la ciudad (entonces solamente la Plaza Mayor de lo que hoy se conoce como el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala).

Los faroles se colocaron salientes fuera de la pared por lo menos una vara, y sostenidos por un pescante o barra de hierro.  La empresa a cargo de la iluminación debía “tener alumbrada la parte de la ciudad demarcada en el plano respective, toda las noches, desde las oraciones hasta el alba: en la que en que hubiere luna, ya sea antes de oscurecer o una hora despues, y su luz se mantenga todo el resto de la noche, no se encenderán los faroles; si después de una hora de dadas las oraciones, la luna tardare en alumbrar, por este solo tiempo hasta que su luz sea suficiente, se encenderán aquellos.”

Aquí se observa el influjo del gobierno conservador, que utiliza la hora de las oraciones como referencia.  Por otra parte, para ahorrarse en la iluminación, los faroles no se encendían cuando la luz de la luna era lo suficientemente fuerte.

En otra parte del reglamento se mencionaba que era obligación del empresario “cuidar que las luces se conserven siempre vivas y tener limpios y preparados los faroles y demás útiles para que sin demora estén las luces encendidas a la hora designada“.  Se nota aquí que la luz no era eléctrica y que necesitaba de mucho mantenimiento para manterse viva.

Tambien se estableció un grupo de serenos que se encargaba de darle mantenimiento a los faroles y de mantener vivas las llamas, y además daba de viva voz cada media hora, la hora correspondiente.    El grupo original era de 30 serenos, armados de dos pistolas y una lanza, y también tenían la obligación de revisar que todas las puertas de casas y comercios estuvieran bien cerradas.

De acuerdo a la Recopilación de Leyes publicada en 1870, este servicio se mantuvo vigente por lo menos hasta ese año, en que el autor indica que el número de serenos era de 67.

BIBLIOGRAFIA: