23 de julio de 1859: nace en Quetzaltenango el teniente coronel e ingeniero Francisco Vela, constructor del Mapa en Relieve

23julio1859
El Mapa en Relieve de la República de Guatemala, obra del teniente coronel e Ingeniero Francisco Vela, cuando fue inaugurado en 1905.  En el recuadro:  busto del Ingeniero Vela que está junto al Mapa en Relieve.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los ingenieros más importantes que ha tenido Guatemala fue el teniente coronel Francisco Vela, quien nació en la ciudad de Quetzaltenango el 23 de julio de 1859. Hizo sus primeros estudios en su ciudad natal, y luego se trasladó a la Ciudad de Guatemala, en donde el 5 de abril de 1875 ingresó a la Escuela Politécnica, en donde su alto nivel académico y liderazgo le permitieron alcanzar el grado de Sargento Primero de la Compañía, graduándose con el grado de Subteniente de Ingenieros y Topógrafo a los 19 años el 23 de enero de 1882. Se destacó por el dominio de las Matemáticas, sus estudios del sistema métrico decimal y sus trabajos de la geografía nacional.

En su primer asignación retornó a Quetzaltenango a prestar sus servicios, profundizando sus estudios topográficos, además de impartir clases. Por esa época hizo estudios en la American School of Correspondence de Filadelfia, Estados Unidos, obteniendo el título de Ingeniero de Telégrafos y luego el de Administrador Municipal, y también ingresó como miembro de la Academia de Ciencias del Ateneo de Guatemala.

Fue el autor de libros referentes a los temas de matemáticas, topografía y geografía, y editor de la Revista “La Propaganda Científica“; su notable habilidad numérica lo inspiró para aprender el uso del ábaco chino, dedicándose a construir aparatos similares, con los que fuera posible realizar operaciones complejas y ecuaciones de diferentes grados.

Como docente, se dedicó a mejorar los niveles educativos de Guatemala y citando al historiador Zamora Castellanos: “[…] en el magisterio, que fue su profesión de todo agrado, el Ingeniero Vela hizo estudios de Pedagogía. Su entusiasmo por la Metodología Matemática fue tan grande, que en 1899, se dirigió a la autoridad escolar de Nueva York, proponiendo que, en vez de llevar a la exposición de París una colección de libros y aparatos que darían ideas incompletas de los adelantos pedagógicos en los Estados Unidos, era mejor llevar una pequeña escuela de alumnos de ambos sexos, para exhibir los métodos de enseñanza, y él mismo se ofreció gratuitamente como profesor, por oposición si era necesario“.

Fue director de la Escuela Politécnica entre 1889 y 1891, decano de la Escuela Facultativa de Ingeniería de 1898 a 1902, y durante el gobierno del presidente Manuel Lisandro Barillas fue electo diputado a la Asamblea Nacional Legislativa como representante de Quetzaltenango.

Pero, sin duda, su más extraordinaria obra fue la realización del Mapa en Relieve de Guatemala, el cual se puede apreciar en el Hipódromo del Norte en la ciudad de Guatemala. Este mapa fue inaugurado el 29 de octubre de 1905 y ha sido considerado como uno de los más valiosos bienes del patrimonio cultural guatemalteco. Durante 1888, realizando una de sus innumerables medidas del territorio nacional en la cima de Zunil, formalizó la idea de realizar un Mapa en Relieve de la República. En mayo de 1903, fue llamado por el presidente Manuel Estrada Cabrera, también quetzalteco, para que planeara los jardines del Hipódromo del Norte, lo que fue la oportunidad de Vela para realizar su proyecto. Cuando el presidente le pidió ser él quien colocara la primera piedra, el Coronel Vela le contestó: “Señor Presidente, ¡usted será quien coloque la última!” Estrada Cabrera se sorprendió con lo inusitado de la respuesta, pero quedó complacido con ella, puesto que significaba que el Coronel Vela se comprometía a terminar el proyecto.

El 19 de abril de 1904, se inició la colocación de los cimientos. El Mapa en Relieve quedó concluido en dieciocho meses, que abarcó no sólo la construcción en sí, sino también el recorrido previo, a lo largo y ancho del país, algunas veces en mula, otras a pie, por vía la vía férrea o en lancha por ríos navegables, que llevó a cabo Vela. Para ejecutar su obra buscó el apoyo del ingeniero Claudio Urrutia, quien había realizado una enorme recopilación de datos cuando fue jefe de la Comisión de Límites entre Guatemala y México. Y así, junto con Urrutia, el artista Antonio Doninelli, y un grupo de obreros muy dedicados crearon la representación geográfica de Guatemala, que tuvo un costo de 5 mil pesos oro.

Tras la construcción del Mapa en Relieve, Vela publicó la obra “Datos de la República de Guatemala “en 1908, pero desafortunadamente, contrajo malaria cuando estaba trabajando en la Comisión de Límites con Honduras, y falleció en Esquipulas, Chiquimula el 28 de febrero de 1909.


BIBLIOGRAFIA:


26 de junio de 1846: fracasa atentado contra la vida de Rafael Carrera durante las exequias fúnebres del arzobispo Ramón Casaus y Torres

26junio1846
La Catedral de la Ciudad de Guatemala, tal y como lucía en la época en que ocurrió el intento de asesinato contra Carrera.  En el recuadro:  el capitán general Rafael Carrera, y el poeta Juan Diéguez Olaverri, líder la conjura.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El día 26 de junio del año de 1846 se iban a celebrar las exequias fúnebres del arzobispo Ramón Casaus y Torres, quien había sido desterrado por Francisco Morazán en 1829, y cuyos restos habían sido traídos a Guatemala desde La Habana, en donde había vivido exiliado el clérigo. Era la voluntad del extinto arzobispo que fuera enterrado en el templo de Santa Teresa en la Ciudad de Guatemala, y el gobierno católico conservador no escatimó en gastos para cumplir con el deseo del finado.

La catedral estaba adornada con suntuosas colgaduras de luto y los restos del Arzobispo estaban colocados en un artístico y lujoso catafalco. Una numerosa concurrencia ocupaba el templo, entre ellos el “Protector de la Iglesia“, el general Rafael Carrera, quien en su uniforme de gala estaba bajo su dosel de Jefe de Estado, rodeado de autoridades civiles y militares y de los miembros de la familia Aycinena. El Dr. José María Castilla, ocupaba la cátedra sagrada, y hacía el elogio de las virtudes y de los méritos del arzobispo Casaus, muerto en el destierro.

De pronto, se situaron guardias en las puertas de la iglesia, y se formó en son de guerra una fuerza armada frente al templo, y se vio á un oficial ayudante entregarle al Jefe de Estado un par de pistolas, luego de cruzar unas breves palabras.  Carrera, general guerrillero acostumbrado a los rigores de la batalla, guardó tranquilamente las armas y continuó presenciando las exequias, y tranquilamente marchó con la procesión que, a eso de las tres de la tarde, dejó los restos del Arzobispo en la iglesia de Santa Teresa.

La conspiración contra Carrera estaba descubierta, y los conjurados que habían planeado capturar á Carrera en el templo, y aún darle muerte en caso necesario, no tuvieron más que ocultarse o emprender la fuga. El Gobierno, como era de esperarse, capturó a los conjurados que no lograron huir, y persiguió a los que lo hicieron. Los hermanos Juan y Manuel Diéguez, líderes de la conjura, habían logrado huir y refugiase en la hacienda de Saltan, en Salamá, Baja Verapaz, propiedad del Presbítero J. Mariano Ocaña pero fueron descubiertos y capturados por un oficial de Carrera llamado Ruperto Montoya quien lo llevó a la cárcel del Castillo de San José, que era por aquel tiempo la prisión de Estado. Como muchos los conjurados eran estudiantes de la Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, el rector Juan José de Aycinena y Piñol, líder de la familia Aycinena, se apresuró a distanciarse cuanto pudo de la conjura por temor a serias represalias.

Tras el juicio que se les siguió, los hermanos Diéguez y algunos de sus cómplices, confesaron su culpabilidad. Dijeron que se habían propuesto “llevar á cabo un cambio político, establecer un gobierno sujeto al imperio de las instituciones, y para ello, en caso de resistencia o de necesidad, estaban dispuestos a quitar la vida al Jefe del Estado”. Pero en un extraño caso de magnanimidad, Carrera perdonó la vida a los conjurados condenados a muerte tras un penoso juicio, permitiéndoles salir al exilio tras tenerlos unos cuantos meses en prisión.


BIBLIOGRAFIA:

  • Brañas, César (1979). Tras las huellas de Juan Diéguez Olaverri. Guatemala: Unión TIpográfica.
  • Vela Salvatierra, David (1943). “Juan Diéguez Olaverri”, en Literatura guatemalteca. Guatemala: Unión Tipográfica. 2

25 de noviembre de 1855: el capitán general Rafael Carrera presenta su primer informe anual como presidente vitalicio a la Cámara de Representantes

25noviembre1855
El Teatro Carrera, construido en la época en que se presentó el informe anual de 1855.  El escudo en el portal del teatro era el de la República de Guatemala en esa época.  En el recuadro:  la porta del informe anual del presidente, con la ortografía de la época.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 25 de noviembre de 1855 presentó el capitán general Rafael Carrera, presidente de vitalicio de Guatemala, su informe anual a la Cámara de Representantes como parte de la apertura de sesiones del cuerpo legislativo.

Los puntos que tocó Carrera en su informe fueron los siguientes:

Presidencia vitalicia:

En su reporte, Carrera reporta que las disposiciones acordadas por la Cámara de Representantes el año anterior se habían ejecutido sin dificultad, y agradeció especialmente las que tuvieron por objeto modificar la Constitución “en consecuencia del acto que declaró perpetua en su persona la autoridad que ejercía“.

Fallecimiento de Manual Francisco Pavón:

Carrera describió así la muerte del líder conservador Manuel Francisco Pavón y Aycinena: “la dolorosa pérdida de uno de sus mas celosos é inteligentes servidores, del Ministro de lo interior, miembro del Consejo de Estado é individuo de este respetable cuerpo. No fué de poco consuelo para mi, al verme privado de los servicios de este distinguido ciudadano, el observar el sentimiento unánime de pesar que ocasionó su fallecimiento.”

Tratado de relaciones con España:

Aunque habia estado suspensa la negociación iniciada para ajustar un tratado con la España, que ademas de mantener y afianzar los vínculos entre ambos países pusiera término a las cuestiones suscitadas sobre nacionalidad de sus ciudadanos.

Situación en México:

Carrera hizo referencia al derrocamiento del presidente conservador Antonio López de Santa Anna en México, indicando “los graves acontecimientos que han tenido lugar recientemente en la República mexicana, agitada durante tantos años” la tenían “de nuevo expuesta a la anarquía y al desorden“. Esto afectaba a Guatemala porque se habían interrumpido las negociaciones de un tratado que de comercio con México, y por la situación que había en esos tiempos por el reclamo territorial sobre los territorios de Soconusco y Chiapas.

Derrocamiento de Trinidad Cabañas en Honduras:

Carrera reportó que “agotados los medios de traer á un término pacífico las dificultades suscitadas por el Presidente de Honduras, fué necesario al fin emplear las fuerzas de la República para terminar una situación violenta, que no podia prolongarse por más tiempo.”  Después de dos años de estar soportando la constante amenaza del gobierno hondureño, se negoció la paz, que no aceptó el Presidente de Honduras. Entonces Carrera no tuvo más remedio que invadir Honduras y derrocar al gobierno de ese país tras dos cruentas batallas.

Situación en Nicaragua:

Como indica Carrera en su reporte, Nicaragua estaba inmersa en una guerra civil entre liberales y conservadores, y la presencia de los filibusteros estadounidenses de William Walker.  Menciona que estaba pendiente de lo que estaba ocurriendo en aquella nación, pero no había intervenido en ella todavía.

Situación en el interior de la República:

Las cosechas de 1855 fueron abundantes, aliviando así la escasez del año anterior y que afectó principalmente a las clases pobres. Por otra parte, se había mantenido la concordia y la unidad, lo que llevaba a una mejora visible de la “condición moral y material“. La tranquilidad se había mantenido en todos los departamentos, exceptuando en la Verapaz, en donde algunos forajidos vivían abrigados en las montañas “sin religión y sin gobierno“; y en Quetzaltenango, en donde un grupo de asaltantes lograron sorprender la pequeña corta guarnición, causando desórdenes y asesinatos.

Fomento e infraestructura:

Los caminos, que por tantos años permanecieron abandonados y casi intransitables, fueron reparados y estaban comenzando a construir el camino de la capital a la costa del Norte, y con miras a mejorar el comercio, ya que esa vía es la que unía al país con Europa y los Estados Unidos. También contratqaron a un buque de vapor para navegar en el lago de Izabal y en el golfo de Honduras, con la intención de hacer entronque frecuente con la línea de vapores ingleses que tocan en dicho Golfo.

Seguridad y gobernación:

En materia de seguridad, Carrera indicó que los agentes del gobierno no bastaban, por si solos, a asegurar el bien común. Indicó que necesitaban de la cooperación de todos, incluyendo el buen ejemplo del clero,  y la rectitud de los magistrados, ya que hasta entonces la acción de la justicia había estado “oscurecida en los tiempos de turbación, entre fórmulas vanas ó viciosas”. Asimismo, indicó que era necesario que todos los que ejercían funciones públicas y administrativas, trabajaran con dignidad y honradez, y que ayudaran “a la represión de los fraudes y de los abusos“.

Hacienda pública:

La hacienda pública todavía no había podido terminar los pagos de los compromisos contraidos para mantener el estado militar que se había mantenido desde 1837, y había tenido que recurrir al crédito para cumplir con sus erogaciones. A pesar de todo, Carrera reportó que había un rendimiento creciente de las rentas, lo que indicaba la continuada  amortización de la deudacon la mas estricta puntualidad. También indicó que el crédito se había afianzado más, como lo demostraba el valor que tenían en el mercado las obligaciones de la tesorería nacional.

Educación:

En su informe, Carrera indica que se había emitido un nuevo reglamento para la Universidad, con el fin de “mejorarla notablemente” y basado en la experiencia y las necesidades mismas que se experimentaban en él.  También reportó que las ciencias y las artes se estaban impulsando en el Seminario Tridentino, el cual contaba entonces con un “considerable número de profesores“, y que cerca de doscientos niños que recibían en él su educación.


BIBLIOGRAFIA:


21 de noviembre de 1857: nace en Quetzaltenango el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó a Guatemala de 1898 a 1920

21noviembre1857

El padre de Manuel Estrada Cabrera era Pedro Estrada Monzón quien había sido hermano en el Convento de San Francisco hasta 1829, cuando el ejército del general liberal Francisco Morazán desterró de Centroamérica a los miembros de las órdenes regulares. Estrada Monzón no se fue de Guatemala, pero tuvo que renunciar a la vida monástica. Cuando nació su hijo Manuel, en Quetzaltenango en 1857, no quiso aceptar la paternidad que le exigía la madre, Joaquina Cabrera, pero llegó al acuerdo de ella tuviera la patria potestad del niño y que él los ayudara periódicamente.

Durante sus primeros años, la madre de Estrada Cabrera se dedicaba a vender dulces y alimentos en las casas de las familias acomodadas de Quetzaltenango, entre ellas la casa de la familia Aparicio, en donde tuvo un serio problema cuando fue acusada de robar unos cubiertos de plata y fue apresada, aunque fue luego absuelta. Este hecho causó una profunda impresión en Estrada Cabrera quien guardó rencor por los Aparicio y se vengó de ellos en 1897, cuando retrasó el telegrama de indulto que le perdonaría la vida a Juan Aparicio, hijo, luego de ser acusado de ser el líder de la Revolución Quetzalteca que había estallado contra el gobierno del general José María Reina Barrios, de quien Estrada Cabrera era Ministro de Gobernación.

Obtuvo una beca en el colegio de San José, que los jesuitas regenteaban en Quetzaltenango, en donde se distinguió por su inteligencia y caligrafía, aunque también sufrió la burla de sus compañeros que lo llamaban “bolitero” o “el hijo de la bolitera” por el trabajo de su madre. De hecho, de los jesuitas recibió la formación católica que lo caracterizaría en la presidencia, y de su madre el conocimiento de los ritos indígenas de la región occidental de Guatemala.

En 1872 ingresó al Instituto Nacional para Varones de Occidente de donde se graduó en 1874 a los 17 años obteniendo una felicitación personal del presidente J. Rufino Barrios, en su examen público de bachiller.​ En 1876,  Barrios creó la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado de Occidente, en la que se inscribió Estrada Cabrera en 1877 y en donde estudió con grandes penurias económicas y para poder continuar su carrera ocupó una plaza en el juzgado segundo de primera instancia de Quetzaltenango, fue director de una escuela de primeras letras, dio clases particulares e incluso se dedicó a la carpintería.

Se recibió con el título de licenciado en Derecho, y su bufete fue la base para su futuro despacho presidencial: era una pieza con puerta a la calle amueblado únicamente por una mesa de pino, dos estantes con pocos libros y un par de sillas; precisamente encima de la recepción había otra habitación a la que se subía por una escalera y en la que permanecía el licenciado, oculto a los que solicitaban sus servicios. Un escribiente de su confianza atendía en la recepción y cuando este no podía responder a alguna pregunta, se escuchaban sobre el entarimado de arriba unos toques en clave con la respuesta de Estrada Cabrera. Cuando la clave no era suficiente, entonces subía el escribiente a una señal convenida a recibir la respuesta de viva voz.

Afiliado al Partido Liberal, entonces en el poder, sirvió como juez de Primera Instancia en Retalhuleu, el mismo puesto en Quetzaltenango y, por último, magistrado de la Sala Cuarta de la Corte de Apelaciones.​ Mientras estaba en la facultad conoció a Desideria Ocampo, pero el cortejo fue difícil porque el padre de la muchacha se oponía a la relación. Al fin, por su gran perseverancia consiguió la mano de Desideria, se casó con ella en 1884 y tuvo dos hijos: Diego y Francisco.​


BIBLIOGRAFIA:


19 de noviembre de 1844: como parte de la formación de la Compañía Belga de Colonización, se ratifica el tratado sobre sucesión y adjudicación de bienes entre ciudadanos de Guatemala y súbditos de Bélgica

19noviembre1844.png
Mapa del territorio que iba a ocupar la Compañía Belga de Colonización autorizada en 1844.  En el recuadro: la portada del documento donde se formaliza dicha colonia.  Imágenes tomadas de Amérique centrale. Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation. Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie 

Por consejo del obispo Juan José de Aycinena y Piñol, el jefe de Estado de Guatemala, Mariano Rivera Paz le dió a la Compañía Belga de Colonización la región de Izabal en 1843 a perpetuidad a cambio de que la compañía pagara dieciséis mil pesos cada año al gobierno de Guatemala.​ Los colonos tenían que convertirse al catolicismo y adoptar la ciudadanía guatemalteca, pero tenían el privilegio de tener su propio gobierno;​ también se comprometieron a dar al gobierno guatemalteco dos mil fusiles, a construir un puente de metal sobre el río Motagua y a construir un puerto en la bahía de Amatique, en la localidad de Santo Tomás de Castilla. Además de las obras de infraestructura, Aycinena consideraba que la colonia de belgas católicos era una buena contención a las pretensiones de los británicos protestantes y su contrabando comercial en Belice.​

Para facilitar el intercambio de bienes para los colonos belgas, el gobierno de Rivera Paz y del rey de Bélgica suscribieron el siguiente convenio:

La asamblea constituyente del estado de Guatemala,

Habiendo tomado en consideración el tratado celebrado en diez y nueve de julio del corriente año entre su excelencia el presidente del estado, y su majestad el rey de los belgas, cuyo tenor es el siguiente:

Convenio celebrado entre su excelencia el presidente del estado de Guatemala y su majestad el rey de los belgas, para arreglar la manera de suceder y adquirir bienes los naturales de uno y otro pais.

Su excelencia el presidente del estado de Guatemala en Centro América por una parte, y por la otra su majestad el rey de los belgas, deseando arreglar por estipulaciones formales los derechos de los ciudadanos respectivos de ambos países, en cuanto a la trasmisión de bienes, han conferido a este efecto sus plenos poderes, su excelencia el presidente del estado de Guatemala al señor Marcial Zebadúa, decano de la suprema corte de justicia; y su majestad el rey de los belgas, al señor Marcial Cloquet, su cónsul en Guatemala, quienes después de haberse comunicado sus plenos poderes y hallándolos en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

Aitículo 1°. —Los ciudadanos del estado de Guatemala gozarán en toda la extensión del territorio de la Bélgica, el derecho de recoger y trasmitir las herencias ab intestato o testamentarias, de la misma manera que los súbditos belgas, y sin estar sujetos, en razón de su calidad de extranjeros, á ninguna deducción ó impuesto que no sea debido por los naturales.

Recíprocamente, los ciudadanos belgas gozarán en toda la extensión del territorio del estado de Guatemala, del derecho de recoger y trasmitir las herencias ab instestato o testamentarias, de la misma manera que los súbditos de Guatemala, y sin estar sujetos, en razón de su calidad de extranjeros, a ninguna deducción ó impuesto que no sea debido por los naturales. La misma reciprocidad entre los subditos de los dos países existirá en cuanto á las donaciones entre vivos y cualquiera otra manera de adquirir conforme a las leyes. (Nota de HoyHistoriaGT: se prepara aquí entonces el camino para que los belgas en la Colonia de Izabal puedan poseer bienes en el resto del Estado de Guatemala).

Artículo 2°.— -A la exportación de los bienes adquiridos por cualquier título que sea, ya por ciudadanos del estado de Guatemala en la Bélgica, ya por ciudadanos belgas en el territorio del estado de Guatemala, no se exigirá sobre estos bienes, ni en el estado de Guatemala, ni en el reino de la Bélica derecho alguno de los conocidos con los
nombres de ‘jus detractus, gabella hereditaria y census emigrationis’, ni otro cualquiera al que los naturales no estén obligados.

Artículo 3°. — Lo convenido en los artículos anteriores, se extiende no solamente a los derechos allí mencionados que pueden pertenecer al fisco, sino también á todos aquellos cuya percepción correspondiese a algun individuo, comunidad o fundaciones públicas. (Nota de HoyHistoriaGT: obviamente se hace referencia aquí a la Compañía Belga de Colonización que se estableció en Izabal).

Artículo 4°. — El presente convenio será ratiticado por su excelencia el presidente del estado de Guatemala y por su majestad el rey de los belgas, y canjeadas las ratificaciones dentro del término de ocho meses, ó mas pronto si ser pudiere.

En fé de lo cual, los plenipotenciarios respectivos han firmado y sellado el presente convenio, por duplicado original, en la ciudad de Guatemala, el dia diez y nueve de julio del año de gracia de mil ochocientos cuarenta y tres.

  • Marcial Zebadúa.
  • Marcial Cloquet.

Encontrándolo útil y conveniente a los intereses de los habitantes del estado; y de conformidad con el dictámen de la comisión de gobierno, ha decretado: Se aprueba el tratado celebrado entre su excelencia el presidente del estado, y su majestad el rey de los belgas el diecinueve de julio del corriente año.

Pase al gobierno para su publicacion y cumplimiento.

Dado en el salón de sesiones.

Guatemala, nueve de agosto de mil ochocientos cuarenta y tres.

  • José Mariano Rodríguez, presidente.
  • Andrés Andreu, secretario.
  • Manuel Ubico, secretario.
  • Palacio del gobienio. Guatemala, 19 de noviembre de 1844.

Por tanto: ejecútese.

Y por disposición del excelentísimo señor presidente del estado, se imprime, publica y circula.

Guatemala, noviembre 19 de 1844— Pavón.

Sin embargo, las condiciones del área eran inhóspitas y empezaron a mermar rápidamente la salud de los belgas.​ Para 1853, la colonia ya había fracasado, las obras de infraestructura prometidas no se construyeron, y los colonos belgas se habían dispersado al interior de la República de Guatemala, aprovechando el decreto arriba mencionado para hacerse de bienes en la misma.


BIBLIOGRAFIA:


14 de noviembre de 1843: se modifica el escudo de armas de Guatemala debido a los cambios políticos en Centroamérica

14noviembre1843
Escudo del Estado Independiente de Guatemala, que estuvo vigente de 1843 a 1851.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 31 de diciembre de 1842 el gobierno conservador propuso variar el escudo de armas del Estado debido a que contenía elementos que aparecían en el antiguo escudo de la ya extinta República Federal de Centro América. La propuesta fue sometida a un análisis exhaustivo por una comisión nombrada para el efecto, la cual emitió un dictamen favorable a lo solicitado por el Poder Ejecutivo.

En base a este dictamente, el 26 de octubre de 1843 la Asamblea Legislativa emitió el siguiente decreto que modificó el escudo de armas del ahora Estado Independiente de Guatemala:

DECRETO DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DEL ESTADO DE GUATEMALA, DE 14 DE NOVIEMBRE DE 1843 MODIFICANDO EL ESCUDO DE ARMAS POR LOS CAMBIOS POLÍTICO VERIFICADOS EN CENTRO AMÉRICA

Se varían las armas del Estado

La Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala, habiendo tomado en consideración, la iniciativa del Gobierno, del 31 de diciembre del año próximo pasado de 1842 y la exposición que dirigió, en 17 de agosto de este año, contraídas a representar la necesidad de que se hiciese una variación en el escudo de armas del Estado, mediante el cambio político que ha habido, en virtud de la disolución del pacto federal e independencia del Estado de Guatemala. Oído el dictamen de la comisión de Gobernación.

HA DECRETADO

Art. Único. Las armas del Estado serán las que Centro América ha usado en el anverso de su moneda, pero dispuestas de manera que el sol y los volcanes queden colocados en el centro de un escudo cuya leyenda será: Guatemala en Centro América. 15 de septiembre de 1821; llevando en el carcaj una corona de olivo.

Pase al Gobierno para su publicación y cumplimiento. Dado en el salón de sesiones: Guatemala, veinte y seis de octubre de 1843.

  • José Mariano Rodríguez, Diputado Presidente;
  • Manuel Santa-Cruz, Secretario,
  • Manuel Ubico, Secretario.

El Jefe del Estado, licenciado Mariano Rivera Paz, aprobó la modificación propuesta mediante un escueto comunidado:

Casa del Supremo Gobierno.

Guatemala, catorce de noviembre de 1843.

Por tanto, ejecútese,

  • Mariano Rivera Paz

En la modificación del escudo de armas aparece por primera vez la divisa “Guatemala en Centro América. 15 de septiembre de 1821” y desaparece “Estado de Guatemala en la Federación del Centro”.

Este escudo estuvo vigente hasta el 14 de marzo de 1851, cuando el gobierno del general Mariano Paredes dispuso una transformación radical de los símbolos patrios e incluyó referencias a España y a la Santa Sede.


BIBLIOGRAFIA:

  • Gaceta de Guatemala (5 de diciembre de 1843). «Decreto de la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala, de 14 de noviembre de 1843, modificando el Escudo de Armas por los cambios políticos verificados en Centro América». La Gaceta de Guatemala, órgano de la República de Guatemala (Guatemala) (134): 543-544.

 

10 de noviembre de 1854: la Gaceta de Guatemala publica el edicto arzobispal que reproduce la bula papal que confirma el Concordato de 1852

10noviembre1854
El Papa Pío IX durante un acto en los Estados Pontificios en 1858.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En noviembre de 1854 Guatemala está finalmente en paz y han ocurrido dos hechos trascendentales para el país:  el 1 de abril se publicó y distribuyó el Concordato suscrito con la Santa Sede, y el 21 de octubre se ratificó el acta en que se proclama al general Rafael Carrera como presidente vitalicio.

Carrera llegó al poder por sus propios méritos militares y el apoyo de los curas párrocos y los campesinos, y logró mantenerse allí tras conseguir el apoyo de los grupos indígenas del occidente guatemalteco luego de que los criollos lo habían intentado expulsar del poder.

Gracias al fanatismo católico de Carrera el partido conservador prosperó considerablemente, pero fue la Iglesia la mayor beneficiada. Para que el lector se de una idea de cuánto, se reproduce a continuación el edicto que el arzobispo Francisco de Paula García Peláez publicó en la Gaceta de Guatemala el 10 de noviembre de 1854, reproduciendo la bula confirmatoria enviada por el Papa Pío IX para el Concordato de 1852.

EDICTO.

Ha circulado impreso últimamente el que acaba de expedir el lllmo. Sr. Arzobispo para la publicación de la bula confirmatoria del Concordato. Dicha bula comienza de esta manera:

PIO OBISPO,

Siervo de los siervos de Dios, para perpetua memoria.

Colocados, aunque indignos, en la sublimísima Cátedra de Pedro, en comparacion de la cual ninguna mayor en la tierra se puede concebir. Hemos tomado el trabajo y puesto continuo empeño, ya en custodiar los dogmas de la fe, ya en defender los derechos de la iglesia, ya en aumentar á los fieles aquellos medios con que puedan conformar más y más sus costumbres á la santidad y justicia, y mayormente en estos tiempos, y en ninguna cosa hemos trabajado con más ardor, como en llenar con ahinco el cargo que nos ha sido encomendado por disposición divina en toda la redondez de la tierra. Por lo que nos hemos llenado de sumo gozo y de la mayor alegría siempre que hemos tenido la dicha de que las determinaciones de nuestra solicitud pastoral, con la protección divina, han tenido un próspero suceso.

(HoyHistoriaGT:  esta es una típica introducción de una bula papal, en la que el pontífice dice no estar a la altura de suceder a San Pedro al frente de la Iglesia.  El papa en esa época era Pío IX, Giovanni Maria Battista Pellegrino Isidoro Mastai Ferretti, quien además fue el último soberano de los Estados Pontificios ya que éstos fueron absorbido por el nuevo Reino de Italia Unificada del Rey Victor Manuel II en 1870. Su pontificado de 31 años y 8 meses, del 16 de junio de 1846 al 7 de febrero de 1878, es el más largo de la historia de la Iglesia, si se descarta el de san Pedro, cuya duración es difícil de determinar con exactitud).

Y así nos ha sucedido en aquella parte de la América Septentrional que se llama la República de Guatemala, la que recibiendo cada día mayores aumentos por lo dilatado de sus regiones y su pueblo cristiano, parecía exigir sobremanera nuestra solicitud apostólica. Apenas nuestro amado hijo el ilustre y venerable varón, general Rafael Carrera nos hizo inmediatamente la súplica de que mirásemos por el bien del divino rebaño en aquella República, accedimos con el mayor gusto á sus deseos, y para que todo todo llegase próntamente al fin deseado deseado nombramos para nuestro Ministro plenipotenciario a nuestro amado hijo Santiago de Agata, Diácono Cardenal de la Santa Iglesia Romana, llamado Antonelli, nuestro Ministro de Estado, para que tratase este gravísimo negocio con nuestro amado hijo Fernando Lorenzana, Marqués de Belimonte, Ministro de la República de Guatemala y con libres poderes cerca de la Santa Sede. Ellos, después de haber presentado los documentos de sus respectívos poderes, celebraron un tratado, que ambos firmaron y sellaron el día 7 de octubre próximo pasado. En este tratado con la misma República de Guatemala donde está en todo vigor la religión católica, queda libre a todos la comunicación con el Romano Pontífice, y los derechos de los obispos se conservan ilesos c inviolables, segun los sagrados cánones, y principalmente conforme al Concilio Tridentino. La Iglesia puede libre ó independientemente adquirir y poseer sus bienes, exije diezmos y recibe algunas dotaciones del mismo gobierno. Se establecen seminarios para los jóvenes llamados á la suerte del Señor, dependientes únicamente de les ordinarios, se mira por el bienestar del clero, y por los monasterios de ambos sexos, se dan providencias para la educación mejorada de la juventud, propagación y aumento de la religión católica en esas regiones tan distantes de Nos, y se establecen otras muchas cosas conforme á los susodichos cánones y á las circunstancias de los tiempos; todo lo que no se duda ser conveniente en el Señor. Habiendo sido todas las cosas celebradas y contenidas en el mismo tratado, discutidas y consideradas detenidamente por nuestros venerables hermanos los cardenales de la Santa Iglesia romana, de la sagrada congregación erigida para los negocios eclesiásticos extraordinarios, y pesadas por Nos con maduro examen, por consejo y parecer de los mismos hermanos nuestros, hemos creído deber acceder al dicho tratado. Por estas pues nuestras letras apostólicas, hacemos saber y publicamos las cosas que para aumento de la religión cristiana y utilidad de los fieles de la República de Guatemala se han establecido en el Concordato.

(Nota de HoyHistoriaGT: todo lo enuncia hasta aquí demuestra que prácticamente la Iglesia Católica había recuperado todos los privilegios que había perdido en Guatemala tras la expulsión de eclesiásticos por Francisco Morazán en 1829).

Habiendo sido aprobados, confirmados y ratificados tanto por Nos, como por el ilustre Presidente de la República de Guatemala los pactos y concordatos de esta convención en todos y cada uno de sus puntos, cláusulas, artículos y condiciones; y habiendo pedido encarecidamente el presidente que para su más firme subsistencia le diésemos la solidez de la firmeza apostólica e interpusiésemos más sublime autoridad y decreto, Nos, confiando plenamente en el Señor, que se dignará su misericordia colmar con sus copiosos dones de su divina Gracia, este nuestro celo en arreglar los negocios eclesiásticos en la República de Guatemala, de nuestra cierta ciencia, madura deliberación y con la plenitud del poder apostólico, aprobamos, ratificamos y aceptamos por el tenor de las presentes las susodichas concesiones, pactos y concordatos, y les damos la solidez y eficacia de la defensa y firmeza apostólica.

(HoyHistoriaGT: ya con esta aprobación Papal que concedía a los soldados guatemaltecos indulgencias por matar a soldados liberales “herejes”, Carrera tuvo a su disposición un formidable ejército con soldados que ansiaban dichas indulgencias, y que por ello no fue vencido por ninguna invasión hasta su muerte, ocurrida en 1865).

Amonestamos con la mayor intensidad de nuestra alma a todos y cada uno de los obispos existentes en la República de Guatemala y á los que instituiremos en adelante, á sus sucesores y á todo el clero, y les exhortamos en el Señor para que para mayor Gloria de Dios, utilidad de la iglesia y salud de las almas, observen con cuidado y diligencia los dichos decretos en todo lo que les pertenece, y que pongaan todo su pensamiento, cuidado, resolución y conato en que resplandezca más y más en los fieles de la República de Guatemala la pureza de la doctrina católica, el brillo del culto divino, el esplendor de la disciplina eclesiástica, la observancia de las leyes de la iglesia, y la honeslidad de las costumbres.

Decretando que estas presentes letras en ningún tiempo puedan ser notadas ó impugnadas por vicio de subrepción, obrepción ó nulidad, ó por delecto de nuestra intención ó cualquiera otro por grande é impensado que sea, sino que siempre sean y serán firmes, válidas y eficaces, y obliguen y consigan sus plenos é íntegros electos, y que se deben observar inviolablemente cuanto tiempo se guarden las condiciones y efectos, espresados en el tratado; no obstante las constituciones apostólicas y las sinodales provinciales y los consilios universales dadas como generales, y las determinaciones y reglas nuestras y de la Cancillería apostólica, y las fundaciones de cualesquiera iglesias, cabildos y otros lugares piadosos, aun corroboradas por confirmación apostólica, ó por cualquiera otro poder, y también los privilegios otorgados y las letras apostólicas en contrario, de cualquier modo concedidas, confirmadas y renovadas y todas las demás cosas en contrarío. A todas y cada una de las cuales, teniendo su tenor por espreso é inserto á la letra, debiendo quedar por lo demás en su vigor, derogamos especial y expresamente solo para efecto de las presentes.

(Nota de HoyHistoriaGT: los privilegios de la Iglesia Católica recuperaron el esplendor que tuvieron en la época colonial con grandes haciendas y poblados a su disposición. Incluso los jesuitas retornaron al país, después de que fueran expulsados por las autoridades españolas en 1767. Guatemala se convirtió así en un refugio para los eclesiásticos, que eran expulsados de muchos país de latinoamérica dado el influjo de las ideas liberales en esa época).

Siendo además difícil que las presentes letras lleguen a cada uno de los lugares, en los cuales deba hacerse fé de ellas, decretamos y mandamos por la misma autoridad apostólica que se de plena fé a todas sus copias, aun impresas, con tal que estén suscritas por algún notario público y selladas con el sello de alguna persona eclesiástica constituida en dignidad, lo mismo que si se exhibieran y manifestaran las presentes letras. También hacemos írrito y de ningún valor, si llegare a acontecer, lo que se atentase a sabiendas ó por ignorancia en contrario acerca de ellas por cualquiera persona de cualquiera autoridad. No sea licito á ningún hombre el infringir ó contrariar con atrevimiento esta págna de nuestra concesión, aprobación, ratificacion, aceptación, exhortación, decreto, derogación, mandato y voluntad. Si alguno presumiere atentarlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios Omnipotente y de los bienaventurados apóstoles San Pedro y San Pablo.

(Nota de HoyHistoriaGT: el Concordato fue abandonado por el gobierno de J. Rufino Barrios luego de la expulsión de las órdenes regulares y del arzobispo, de la confiscación de todos sus bienes y de la eliminación del diezmo obligatorio. Se estima que a Barrios lo tenía sin cuidado la indignación que aquí se menciona).

Dado en Roma en Santa María la Mayor, el año de la Encarnación del Señor mil ochocientos cincuenta y tres, el dia tres de agosto, de nuestro pontificado año octavo.


BIBLIOGRAFIA:


8 de noviembre de 1851: la Asamblea constituyente emite un decreto sobre asuntos de los indígenas

8noviembre1851
Grupo familiar indígena de Chinautla, en el departamento de Guatemala. Fotografía de Alberto G. Valveavellano publicada en “La Ilustración Guatemalteca” en 1897.

A continuación presentamos un decreto que no solamente muestra la diferencia que había entre los gobiernos conservadores y liberales con respecto al trato de los indígenas, sino que demuestra cómo estos pueblos originarios de la región han sido considerados como pobladores de segunda categoría a pesar de ser la mayoría del país. A este respecto, el decreto en mención incluso hace referencia al uso de la legislación española colonial, de un gobierno “paternalista para esta clase recomendable”, y a las prácticas de curas párrocos predicadores de la misma época para su aplicación con la población indígena.

Durante el gobierno del general Rafael Carrera, a pesar de las alianzas que éste tenía con los principales de los pueblos indígenas y de la protección que les otorgaba, también existían mandamientos de colonos campesinos para trabajos en fincas lejanas de sus pueblos de origen, pero la diferencia principal con respecto a los gobiernos liberales fue que los territorios de las comunidades indígena se mantuvieron intactos.  La Reforma Agraria impulsada por los liberales luego de que J. Rufino Barrios tomara el poder en 1873 resultó en la expropiación de estas tierras por medio de artimañas legales que dieron lugar a la formación de grandes fincas cafetaleras que beneficiaron tanto al presidente como a sus colaboradores.

Es también importante destacar que en la Recopilación de Leyes de 1869 de donde se obtuvo este decreto, existe una sección dedicada única y exclusivamente a la legislación decretada para intentar combatir el alholismo endémico que ha afligido a las comunidades indígenas desde la época colonial.

(Se hace al salvedad de que en el siguiente decreto se ha modificado el término “indio” que aparece en el orignal de 1851 por el de “indígena”).

DECRETO DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, DE 8, DE NOVIEMBRE DE 1851, SOBRE VARIAS DISPOSICIONES RESPECTO A LOS INDIGENAS.

La asamblea constituyente de la república de Guatemala.

Habiendo tomado en consideración la iniciativa del gobierno, y animada en favor de los indígenas del mismo espíritu que dictó el artículo 3°, sección 2da. de la ley constitutiva de 5 de diciembre de 1839, ha venido en decretar y decreta:

Art. 3°.- Los corregidores tomarán el mayor interés:

  1. En perseguir la embriaguez y holgazanería en los indígenas; cuidando al mismo tiempo de que los destinados por mandamientos á los trabajos de particulares, sean bien tratados, pagados con puntualidad, no solo de sus jornales, sino también del tiempo que inviertan en ida y vuelta á sus pueblos; y en caso de enfermedad, donde no haya hospitales, asistidos y curados por aquellos en cuyo servicio se hallaban.
  2. En que los fondos de comunidad se cobren, conserven y administren con puntualidad, seguridad y legalidad, verificándose siempre su inversión en favor exclusive de los indígenas, donde solo ellos los formen; y que para su aumento se practiquen las siembras de comunidad, si ajuicio de los corregidores fueren éstas convenientes á los indígenas.
  3. Que se levanten, conserven y reparen los edificios para cabildos y cárceles, cuidando de la mejora de éstas en cuanto á su salubridad y seguridad, y que no sean lo que hasta ahora han sido.  (Nota de HoyHistoriaGT: entre 1837 y 1851 Guatemala se mantuvo en constantes guerras en contra de El Salvador, Honduras y el Estado de Los Altos, y estuvo azotada por bandas de forajidos. Como resultado, las comunidades rurales estaban prácticamente en el abandono como lo indica este inciso).
  4. Que los indígenas se mantengan separados en su administración de justicia ó municipal, si asi lo solicitaren, y que los justicias ó municipales cumplan con puntualidad, y no falten á los pasajeros, por su justo precio, los auxilios que necesiten en su tránsito por los pueblos de indígenas.
  5. Que se establezcan escuelas donde no las haya, ó se mejoren las que existen; y que en ellas se enseñe de preferencia á los indígenas el idioma castellano y la doctrina cristiana; siendo recomendables aquellos maestros que mayor número de indígenas presenten con esta instrucción. Para el cumplimiento de este deber se pondrán de acuerdo los corregidores con los padres curas, á quienes se recomienda el mayor celo en la instrucción moral y religiosa de la juventud de sus parroquias. (Nota de HoyHistoriaGT: el clero secular fue parte integral del triunfo de la revolución campesina que llevó a Rafael Carrera al poder en 1838. Fue gracias al indoctrinamiento de los curas párrocos que lograron unificar a los campesinos bajo la bandera de la religión católica y así combatir a los “herejes” liberales).
  6. Con igual acuerdo, cuidando que se levanten o reparen las casas parroquiales y las iglesias y que éstas se conserven con la limpieza y decencia correspondiente al culto. (Nota de HoyHistoriaGT: con el general Carrera al mando del poder ejecutivo las órdenes religiosas y el clero secular recuperaron gran parte de los privilegios que tuvieron hata 1829. De esta cuenta, corrió por cuenta del Estado reparar las iglesias y casas parroquiales, como se ve en este artículo).
  7. Que los indígenas no sean despojados, ni a pretexto de ventas, de sus tierras comunes, no habiéndose hecho aquellas con las formalidades de almoneda, como lo previene la ley 27. titulo 1°, libro 6? de la recopilación de indias: ni se les moleste para el servicio de armas. ni se les permita abandonar los pueblos para vivir en los montes ó andar vagando; y los gobernadores cuidarán de recogerlos y obligarlos á que reconozcan el pueblo de su vecindario
  8. Por último, los corregidores cuidarán de que en ningún caso se conviertan contra los indígenas las disposiciones que á su favor se han dado: si hubieren de tener gobernadores sean estos de su misma clase: si éstos se excedieren en los castigos que por sus costumbres pueden aplicar, sean contenidos, reprendidos y también castigados: si hubiere de procederse contra algún indígena ó parcialidad de indígena, o ellos tuvieren que entablar ó seguir acción alguna, donde no se hallare el fiscal, se lea nombrado de oficio un protector que los auxilie; pero cuidando de que no se abuse de su ignorancia para sujetarlos a estafas ó exacciones indebidas.

Art. 4°.— Los corregidores cuidarán de que en el archivo de sus respectivos departamentos haya y se conserve un ejemplar do la recopilación de Indias, á cuyas leyes deberán arreglarse en los casos que ocurran: y tanto los mismos corregidores, como los jueces y demas autoridades de los pueblos de indígenas deberán, en el ejercicio de sus funciones, penetrarse del espíritu de aquellas leyes, para gobernar paternalmente esta recomendable clase y cuidar de que no se abuse de su ignorancia, ni se les perturbe en sus costumbres, no siendo éstas, como dice la ley, claramente injustas.

(Nota de HoyHistoriaGT: esta protección paternal y cuidados que se despliegan sobre las poblaciones indígenas se derivan de las alianzas que el general Carrera cultivó entre los pobladores rurales del país y que le permitieron obligar a los criollos conservadores a aceptar su gobierno, ya que éstos temían que los indígenas se alzaran y los lincharan).

Art. 5°. — El gobierno poniéndose de acuerdo con el ordinario eclesiástico, podrá, con el objeto de civilizar y reformar las costumbres de los indígenas, restablecer las pensiones de religiosos misioneros como existian antes con igual fin.


BIBLIOGRAFIA:


1 de noviembre de 1854: José Milla y Vidaurre publica un Cuadro de Costumbres sobre el Día de Difuntos

1noviembre1854
Tumba de doña Agapita de Sánchez, uno de los mausoleos más artísticos y en mejor estado de conservación del Cementerio General de la Ciudad de Guatemala.  Ella fue la madre de Delfino Sánchez, Ministro de Instrucción Púbica del general J. Rufino Barrios. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Para que el lector se dé una idea de cómo era la vida durante el gobierno conservador del general Rafael Carrera, recomendamos dos obras:  “Cuadros de Costumbres“, del conservador José Milla y Vidaurre, y “El Tiempo Viejo, recuerdos de mi juventud“, del liberal Ramón A. Salazar.  Ambos narran la misma época desde un punto de vista diferente, lo que ayuda a formarse una perspectiva un tanto imparcial de la misma.

Milla Y Vidaurre publicaba artículos en la prensa de la época describiendo las diversas costumbres, algunas de las cuales han llegado hasta nuestros días.  En esta línea, en noviembre de 1854, poco tiempo después de que al general Carrera lo habían nombrado presidente vitalicio, publicó su columna “Visita al Cementerio” que describe la tradición guatemalteca de visitar los camposantos el 1 de noviembre, y que reproducimos a continuación dado su valor histórico:

Antes de ayer por la tarde un numeroso concurso de todas las clases de la población, acudia, como de costumbre, á visitar el cementerio general. Los sepulcros habían sido reparados, blanqueados ó pintados de nuevo; reproducidas las inscripciones que ha borrado el tiempo y colocadas por todas partes guirnaldas de flores naturales. Después de las fiestas de los vivos, que se han multiplicado en los últimos días, debía venir también la tiesta de los muertos. La palabra está escrita, y no la borraremos, ciertamente.

(Nota de HoyHistoriaGT: el Cementerio General al que se refiere Milla y Vidaurre en este artículo no es el que actualmente está en la zona 3 de la Ciudad de Guatemala, sino el que se encontraba detrás de la Catedral Metropolitana, en donde ahora está el Mercado Central. Y el comentario sobre la multiplicación de las fiestas de los vivos se refiere al aumento de fiestas religiosas y oficiales que había habido desde que Carrera tomó el poder en 1851.)

Porque ¿qué otra cosa es sino “una fiesta” esa bulliciosa peregrinación que hacemos anualmente al lugar donde reposan las cenizas de nuestros padres, no para nutrir el ánimo con inspiraciones cristianas y filosóficas, sino para buscar una distracción, para procurarnos algunas emociones en el comercio con los vivos, que invaden en tropel el pacífico dominio de los muertos? Y sin embargo, si esa visita anual se hiciese con un espíritu de religiosa reflexión, no hay duda que en vez de ser un vano pasatiempo, sería una excursión provechosa para el ánimo. Son tantos los pensamientos graves que naturalmente inspira la visita de un cementerio que es necesaria toda la insolente ligereza de la informe civilización de nuestro siglo, para imponerles silencio. No somos aficionados a contrastes romancescos, y por eso omitimos el fijar la consideración, como pudiéramos hacerlo, en esa chocante ostentación de la vida y la salud, bienes tan frágiles y perecederos, ante la podredumbre y las cenizas. Recorremos indiferentemente los nombres de los que duermen allí el último sueño, como si nunca debiésemos acompañarlos, y nos entretenemos en leer los epitafios, como quien vé los títulos de las obras en una biblioteca. Si nuestra curiosidad nos hace quizá encontrar al paso el nombre de un deudo, de un amigo, de un favorecedor, el recuerdo que excita en nosotros dura mucho menos, de seguro, que esas coronas de amaranto y de ciprés con que se han ataviado los sepulcros.

(Nota de HoyHistoriaGT: una interesante observación a que ya en 1854, la visita a los cementerios se hacía solo por costumbre heredada de la época colonial y sin realmente pensar en la fragilidad de la vida ni reflexionar al respecto. Para entonces ya se había convertido en una simple excusa para salir a pasear con amigos y familiares).

Parece que nos olvidamos de que todos los hombres somos, según la feliz expresión de un escritor, “condenados a muerte con diversos plazos” y sin pensar en que dentro de breve acaso nuestro propio nombre estará inscrito en ese catálogo de los que fueron, visitamos el cementerio como si fuese un jardín público, y acudimos alegres á verla “fiesta de los muertos”.

¿No habrá en esa visita tal cual hoy la hacemos, algo de aquel epicurismo de los griegos y de los romanos, que procuraban siempre asociar á la idea de la muerte imágenes de voluptuosidad y de goces sensuales? En los banquetes de estos últimos, se dice que cuando los esclavos colocaban las luces en la mesa, pronunciaban estas palabras: Vivamus, perundum. “Vivamos, pues hemos de morir”. Hemos leído en alguna parte que en un antiguo monumento griego está representada una calavera junto á un trípode cubierto de manjares, y la inscripción siguiente: Come, bebe, corónate de flores porque pronto estarás asi. Pero esas fórmulas de felicidad terrestre repugnan a la austera severidad del cristianismo; y por eso es extraño que mientras la iglesia se lamenta y ora sobre el polvo de las generaciones que nos han precedido en el camino del sepulcro, vayamos a ostentar lujo y vanidades a la tranquila morada de la muerte.

(Nota de HoyHistoriaGT: Milla era originalmente un liberal empedernido, quien cambió de partido conforme fueron cambiando los acontecimientos en el país. En esta parte del artículo se advierte una velada crítica al rigor católico y un elogio al pensamiento de la Ilustración, que abogaban los liberales de su época).

Al mencionar hoy en nuestra crónica local la visita al cementerio, no hemos podido prescindir de hacer estas observaciones, pues cualquiera que reflexione algún tanto, al ver esa multitud que acude, por costumbre, a reir junto a los sepulcros, adornados como para fiesta, no dejará de meditar en todo lo que hay de chocante en ese paseo al sitio melancólico donde reposan hacinados los mortales despojos de la senectud, la virilidad, la adolescencia y la infancia, confundidos allí por aquel poder terrible y misterioso, a cuyo golpe nadie puede sustraerse, y que frecuentemente elige para sorprendernos los instantes de la vida en qno creemos no deber temerlo.

Imminet et tácito clam venit illa pede.-

(Nota de HoyHistoriaGT: en la época de Milla y Vidaurre, quien firmaba sus artículos y obras como Salomé Jil, era costumbre demostrar que los escritores presumieran de su nivel académico escribiendo frases en latín. En este caso en particular, la frase con que Milla y Vidaurre terminó su artículo de 1854 significa: “Ya es inminente, aunque venga sigilosamente“).


BIBLIOGRAFIA:


 

 

26 de octubre de 1855: la Gaceta de Guatemala celebra el primer aniversario de la presidencia vitalicia del general Rafael Carrera

26octubre1855.jpg
Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala vista desde la Catedral en 1860.  A la derecha está el edificio del Ayuntamiento, que en la actualidad ocupa el Palacio Nacional. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La vida en Guatemala se tornó sumamente tranquila luego de que el general Rafael Carrera fuera nombrado presidente vitalicio.  Atrás quedaron las constantes amenazas de invasiones, los levantamientos de forajidos en los caminos y los crímenes políticos.  Para que el lector se de una idea, reproducimos el artículo que la Gaceta de Guaetmala publicó el 26 de octubre de 1855, periódico oficial del régimen conservador, en el que relata las celebraciones del natalicio del presidente y el primer aniversario de que fuera nombrado presidente vitalicio:

En virtud de disposiciones dadas con anticipación, para que se celebrasen en esta Capital el aniversario de la declaratoria del 21 de Octubre de 1854 y el cumpleaños de S. E. el Presidente, tuvieran lugar ambas festividades en los días domingo y miércoles de esta semana. Dispuesta una revista de las tropas de la guarnición para el 21, formaron estas en la plaza mayor, á las doce de la mañana, en número de mil hombres. 

(Nota de HoyHistoriaGT: nótese que el Ejército de Guatemala ya existía, lo que contradice la versión de que fue creado por J. Rufino Barrios y Miguel García Granados el 30 de junio de 1871).

La decencia de los uniformes, las músicas de los cuerpos, la artilleria montada etc, da-
ban un hermoso aspecto á la parada. Poco después de las doce, el Presidente atravesó la plaza en coche y seguido de todos los jefes y oficiales de su estado niavor, á caballo, y se dirigió por la calle real al Castillo de San José, hacia donde marcharon inmediatamente las tropas, que formaron frente al fuerte y desfilaron delante del Presidente, á quien acompañaban el Sr. Ministro de la guerra y el Sr. Mayor Gral. Bolaños. Hacia las dos de la tarde, S. E. regresó á su casa y las tropas pasaron al edificio del Ayuntamiento, donde se les habia preparado de almorzar. En el salón principal estaba también dispuesto un abundante almuerzo para los gefes y oficiales, que concurrieron, en efecto, con el Sr. Ministro de la guerra, el Sr. Mayor Gral., el Sr. Corregidor y algunos individuos de la Municipalidad.

(Nota de HoyHistoriaGT: el edificio del Ayuntamiento al que se refieren en este artículo es la antigua municipalidad que se encontraba en donde ahora se encuentra el Palacio Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala).

Por la noche el mal tiempo impidió las iluminaciones del Palacio y casas consistoriales;  pero habiendo cesado la lluvia hacia las diez, salieron del Ayuntamiento el Sr. Corregidor y la Municipalidad, con una gran serenata y se dirijieron á casa de S. E. el Presidente, donde se cantaron algunos himnos dispuestos para la función. Después pasaron á las casas de los SS. Ministros, recorrieron algunas calles de la ciudad y se retiraron como a las tres de la mañana.

(Nota de HoyHistoriaGT: por aquella época no había sistema de alumbrado eléctrico.  Lo único de que se disponía era de un sistema de serenos que encendían faroles de cebo por las noches.)

El miércoles al amanecer se enarboló el pabellón en el Palacio y en los Castillos de San José y de Matamoros, saludándole las salvas de la artilleria de la plaza y de los fuertes. Mas tarde se enarboló también en todos los edificios públicos, haciéndose igual demostración de cortesía al jefe del Estado en las casas de los SS. representantes extranjeros, donde tremolaron durante todo el dia los colores de sus naciones respectivas.

(Nota de HoyHistoriaGT: los cuarteles de Matamoros y de San José fueron construidos por el gobierno de Carrera.  El primero estaba en el barrio de Candelaria y no tenía ninguna ventaja táctica; solamente había sido construido en el barrio en donde había nacido el presidente.  El segundo sí tenía una gran ventaja táctica, ya que se encontraba en la parte más alta de la entonces pequeña ciudad, y le permitía al ejército divisar desde lejos cualquier intento de invasión).

Desde las diez y media el Presidente comenzó á recibir las felicitaciones de los funcionarios, siendo los primeros que pasaron á cumplimentarle, el Illmo. Sr. Arzobispo, el Venerable Cabildo eclesiástico y los Prelados de las comunidades religiosas. A las doce el Corregidor y la Municipalidad de la Capital fueron á felicitar a S. E., quien recibió también bondadosamente á las Municipalidades de indígenas y ladinos de los pueblos del departamento, que ocurrieron con sus estandartes, insignias de las cofradías, etc. Poco después S. E. recibió al Consulado de Comercio, y á las doce y media, á los SS. Ministros de relaciones exteriores y gobernación, Consejo de Estado, jefes de rentas, oficiales mayores de los Ministerios y otros funcionarios. A la una el Sr. Ministro de hacienda y guerra, con el  Sr. Comandante general, auditor de guerra, jefes y oficiales de los cuerpos, fueron recibidos por S. E. Las músicas militares tocaron dianas y se disparó en la calle una multitud de cohetes dobles, obsequio de algunos de los oficiales. El Presidente continuó recibiendo las felicitaciones de la Corte de Justicia, empleados y particulares, hasta cerca de las tres de la tarde.

(HoyHistoriaGT: estas muestras de servilismo han sido siempre la norma para con los gobernantes de turno).

Ese dia comieron, en familia, con S.E. y con su esposa, algunas señoras amigas de la casa; los SS. Ministros de relaciones y de hacienda; el Sr. general Bolaños; el Sr. Corregidor del departamento; el Sr. Gral. Ignacio Garcia Granados, que habia llegado la tarde anterior de regreso de su viaje á Europa; el Oficial mayor del Ministerio de relaciones; el Secretario privado del Presidente y algunos particulares amigos de S. E. La comida comenzó á las cuatro y media y concluyó á las seis, reinando en ella la mayor cordialidad y animación.

A las siete de la noche el portal y altillo de Palacio, la portada de la Corte de justicia y la fachada de las casas consistoriales estaban iluminadas de colores, y con hachas de cera los balcones del Presidente. A las ocho se exhibieron en la plaza fuegos artificiales, y en seguida se quemó un castillito de pólvora frente á la casa de S. E. y se dispararon muchos cohetes, obsequio de uno de los jefes del ejército. La concurrencia de personas de todas clases en la plaza y en la calle del Pi’esidente era numerosísima. Por la tarde S. E. había hecho dar, por medio de los oficiaies de su estado mayor y personas de su raza, limosnas de dinero á una multitud de gentes pobres que estaban agolpadas en la calle.

El público ha visto con satisfacción esas demostraciones de afecto y de respeto hechas al ilustre jefe á quien la República debe tantos y tan imporlanies servicios. Después de la época en que el vértigo revolucionario confunió las ideas al extremo de hacer considerar al jefe de la nación con uno de tantos funcionarios, y en que apenas se le creia acreedor a algunas muestras de un respeto equívoco, es satisfactorio ver ese sentimienlo unánime de adhesión y afecto que ha sabido inspirar a la generalidad de las gentes la persona a quien el pais entero ha confiado sus destinos.

(HoyHistoriaGT: entre 1838 y 1854 se habían sucedido numerosos jefes de estado y presidentes de la República , incluyendo al mismo Carrera, pero la inestabilidad política era extrema y duraban poco en el poder).

Sabemos que en la Antigua se ha celebrado el cumpleaños de S. E. el Presidente con un hermoso baile en el salón de sesiones del Ayuntamiento; en Escuintla con el obsequio de una hermosa fuente pública y en Palín con el de un nuevo Cabildo. 


BIBLIOGRAFIA: