26 de septiembre de 1748: llega a Guatemala el nuevo presidente de la Real Audiencia, José Aruajo de Río ex-presidente de Quito, tras ser restituido por el rey Fernando VI

26septiembre1748
La Plaza de Armas de la Antigua Guatemala a finales del siglo XIX.  Araujo de Río llegó cuando la ciudad estaba ya reconstruida luego del terremoto de 1717 y dejó el país antes del terremoto de 1751.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

José Araujo de Río fue presidente de la Real Audiencia de Guatemala entre 1748 y 1751.  Era un funcionario español que había nacido en Lima, Perú, y había estudiado en el Colegio de San Martín, recibiendo luego el título de Licenciado en Derecho en la célebre Universidad de San Marcos, de su ciudad natal.

La Presidencia de la Capitanía General de Quito le fue otorgada en compensación a la suma de 22 mil pesos, con los que sirvió al rey en el año de 1732.  Tenía la obligación de gobernar por espacio de ocho años, que era la duración ordinaria del período de mando señalado para los presidentes de Quito.  Tomó posesión de su cargo el 30 de diciembre de 1736, en una momento en que existía una tremenda división entre los criollos y los españoles, hacienda prácticamente imposible agradar a todos; a pesar de esto, logró gobernar con relativa tranquilidad a pesar de su mal genio.  Durante su gobierno brindó toda clase de facilidades a los miembros de la Misión Geodésica de Francia, que bajo la dirección de Charles Marie de La Condamine llegó a Quito para medir un arco del meridiano terrestre, y el Ecuador de la tierra.

Su condición de criollo fue constantemente atacada y cuestionada por los oidores y funcionarios españoles de Quito, quienes escribían a España presentando varias quejas en su contra. Eventualmente, el 29 de mayo de 1743, fue reemplazado por orden del Rey pero apeló al Consejo de Indias y con licencia del Virrey de Lima viajó a Madrid para defenderse de las calumnias en su contra. El Real Consejo examinó el expediente, y luego de oír sus descargos pronunció un fallo definitivo sumamente honroso, declarándolo buen Ministro, íntegro, celoso y observante de las leyes, órdenes y cédulas de Su Majestad.

Para reivindicarlo, el rey Fernando VI lo nombró Presidente de la Real Audiencia de Guatemala, a donde llegó el 26 de septiembre de 1748 a terminar los dos años que le restaban de su período como gobernador.  Tras concluir su perído en 1751, se fue a su  natal Perú, hasta que finalmente, ya de edad avanzada, viajó a España, en donde murió en Madrid en 1777.


BIBLIOGRAFIA:


5 de abril de 1700: el Visitador Francisco Gómez de la Madriz anuncia su presencia en Santiago de los Caballeros de Guatemala con un toque de entredicho en la Iglesia de la Compañía de Jesús

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Interior del Templo Jesuita en 1880, mostrando los daños ocasionados por el terremoto del 3 de septiembre de 1874. Fotografía de Agostino Someliani.

La presencia del visitador Francisco Gómez de la Madriz, (o licenciado Tequeli, como era llamado también según explica Domingo Juarros en su obra “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala1), causó gran division y muchas tribulaciones al capitán general Gabriel Sánchez de Berrospe2 quien gobernaba el Reino de Guatemala desde el 26 de marzo de 1696.3

Las fuerzas de Berrospe habían logrado conquistar la región de Petén en abril de 1697,4 la cual se había mantenido independiente del dominio español desde 1524,5 pero esto no impidió que tuviera enemigos entre los criollos locales que aprovecharon la llegada del Visitador para provocar una gran tensión en la región y que se formaran dos bandos: los Berrospistas y los Tequelíes.6

Aunque el historiador Juarros no detalla por qué llegó el licenciado Tequeli como Visitador, sí indica que éste llegó a la ciudad de Santiago de los Caballeros a principios de 1700, pero desde el principio su prepotencia y arrogancia causó conflictos con las autoridades locales.7  Ya para la Semana Santa, la situación era muy difícil, y el domingo de Ramos, los oidores Gregorio Carrillo y Pedro de Eguaras fueron a la casa del Visitador y le exigieron que no inquietase ni perturbase más a la ciudad y que exhibiese sus despachos en el Real Acuerdo de su nombramiento.  El Visitador se refugió ese mismo domingo juntos con su séquito en el Colegio de la Compañía de Jesús, en donde los sacerdotes de la ciudad llegaron a reunirse con él con la excusa de estar de guardia toda la noche para proteger la inmunidad del licenciado Tequeli.7

Al día siguiente, Lunes Santo 5 de abril, a las 9 de la mañana, los jesuitas tocaron a entredicho provocando un gran alboroto en la ciudad, ya que este toque era utilizado únicamente bajo circunstancias muy graves.  Para calmar la situación, el capitán general Berrospe ordenó que la guardia protegiera el Real Palacio y la Plaza Mayor.7  Por fin, cansada de tanto abuso, la Real Audiencia expulsó al Visitador, quien tuvo que huir de la ciudad y se fue a Soconusco; pero sus seguidores no se calmaron y continuaron haciendo “papeles satíricos” contra el gobierno de Berrospe,7 y no pararon hasta que el obispo Andrés de las Navas los obligó a desistir so-pena de excomunción.8

Tequeli intentó repetir la misma situación en Soconusco, pero fue expulsado nuevamente por los reales ejércitos. Y fue tal el caos provocado por el licenciado Tequeli, que ya nunca más hubo otro Visitador en el Reino de Guatemala.  Por su parte, Sánchez de Berrospe quedó muy afectado de salud por todos estos acontecimientos y murió en enero de 1702.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala II. Guatemala: Ignacio Beteta. p. VIII
  2. —(1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo I. Guatemala: Ignacio Beteta. p. 355
  3. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala. 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 93
  4. Ibid. p. 94
  5. Juarros, Domingo. Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala, Tomo I. p. 267
  6. Ibid. p. 268
  7. Juarros, Domingo. Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala, Tomo II. p. IX

28 de marzo de 1680: la Corona Española despacha cédula mandando fundar villas en los poblados de Amatitlán, Petapa y Escuintla en donde se habían avecindado muchos españoles y mulatos que no respetaban a las autoridades indígenas locales

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Fotografías de Amatitlán en 1900, mostrando vistas del Lago y del puente construido por los frailes dominicos en el siglo XVII, cuando el poblado fue elevado a la categoría de Villa. Fotografías de Hamilton. M. Weight.

El 6 de abril de 1675 el gobernador del Reino de Guatemala Fernando Francisco de Escobedo envió una carta al rey de España informándole que en los poblados de Amatitlán, Petapa y Escuintla se habían avecindado muchos españoles, mulatos y otras castas son cuales vivían sin autoridad alguna, porque como las autoridades locales eran indígenas no las respetaban ni obedecían. De aquí que cometían muchos delitos y cada día había quejas al respecto en la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y en la Real Audiencia.

Escobedo recomendaba que esos poblados fueran entonces convertidos en villas para que se establecieran autoridades españolas que controlaran la situación. Por despacho del 29 de febrero de 1676 el rey solicitó al gobernador que justificara los motivos de su solicitud, por lo que este recabó toda la información que pudo y la remitió el 16 de mayo de 1678.

Cuando el Supremo Consejo de Indias revisó la información enviada por Escobedo, el rey despachó una cédula el 28 de marzo de 1680 ordenando a la Real Audiencia para que fundaran Villas en los pueblos mencionados.

El Cabildo criollo, que no había participado en la solicitud de Escobedo, envió a su Produrador Síndico General como su representante ante la Real Audiencia y solicitó al rey que se suspendiera la creación de las villas, pues estas quedarían fuera de la jurisdicción del Cabildo de la ciudad. Los documentos presentados llevaban las firmas de los principals criollos capitalinos pero tras evaluarlos, la Real Audiencia determinó el 29 de marzo y el 24 de abril de 1681 que se ejecutara la real cédula que ordenaba se fundaran las villas solicitadas por Escobedo.

En 1682 llegó al Reino el licenciado Juan Miguel de Augurio y Alaba, como Visitador General, y como tal, el 10 de febrero de ese año ordenó que se delimitara cada una de las villas. Comisionó al licenciado Diego Ibañez de Faria para que realizara las mediciones y las entregara a la Real Audiencia, la cual las revisó y decidió formar el Corregimiento de los pueblos de San Juan Amatitlán, San Miguel Petapa y Santa Inés.

El nuevo Corregimiento colindaba con los Guazacapam y Acasaguastlán, y con los pueblos de San Cristóbal Amatitlán y Mixco. El primer Corregidor de Petapa y Amatitlán fue el señor Juan de Peralta Cisneros, nombrado el 9 de mayo de 1682.


BIBLIOGRAFIA:


3 de marzo de 1570: se reabre la Audiencia del Reino de Guatemala en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala

 

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Palacio de los Capitanes Generales en la década de 1880, el cual sería la sede de la Real Audiencia en la Ciudad de Santiago de los Caballeros entre 1570 y 1773.  En 1880 solamente el ala poniente había sido reconstruida.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el traslado de la Real Audiencia a la villa de Comayagua y luego a la ciudad de Gracias a Dios en 1542, el produrador de la ciudad de Guatemala en la Corte de Felipe II, el señor Francisco del Valle Marroquín le presentó al rey la gran distancia que hay entre la ciudad de Gracias a Dios y la ciudad de México y lo difícil que era obtener recursos, y le suplicó que se ordenara retornar la Real Audiencia a la provincia de Guatemala, en donde se estaba construyendo la nueva ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en el Valle de Panchoy.

El fraile dominico Bartolomé de las Casas, entonces Obispo de Chiapas, apoyó la solictud con un informe detallado y por real cédula del 28 de junio de 1568 el rey Felipe II ordenó que la Audiencia volviera a residir en la ciudad de Guatemala, nombrando para president al doctor Antonio González, y para Oidores a los licenciados Jofre de Loaiza, Valdez de Cárcamo, Cristóbal Asqueta y para fiscal al licenciado Arteaga.

Los nuevos representantes de la Audiencia entraron a la capital de Guatemala el 5 de enero de 1570, con el real sello y fueron recibidos por los notables de la ciudad. Finalmente, la Audiencia se abrió en la ciudad de Santiago de los Caballeros el 3 de marzo de 1570, y estuvo en ella hasta que se tuvo que trasladar a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1775, luego de los terremotos de Santa Marta de 1773.


BIBLIOGRAFIA:


2 de marzo de 1542: el Virrey de Nueva España (México) nombra al licenciado Alonso de Maldonado como gobernador interino del Reino de Guatemala

 

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Iglesia de Ciudad Vieja, Guatemala, la cual fue considera por mucho tiempo como la catedral de la ciudad de Santiago de los Caballeros cuando la capital de Guatemala estuvo en Almolonga.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El licenciado Alonso de Maldonado fue nombrado Oidor de la Audiencia de Nueva España (México) en 1530 y estuvo de visita administrativa en el Reino de Guatemala entre 1536 y 1539, fecha en que regresó a México.  En esa época, la capital del Guatemala estaba en lo que actualmente se conoce como Ciudad Vieja, en las faldas del Volcán de Agua.

El 11 de septiembre de 1541, la ciudad capital fue destruida por un deslave que bajó del volcán, matando a la mayoría de sus habitantes entre ellos los jefes de gobierno.  Quedaron a cargo del gobierno interino el obispo Francisco Marroquín y el licenciado Francisco de la Cueva, quienes se encargaron de encontrar un nuevo lugar a donde trasladar la destruida ciudad.

El 2 de marzo de 1542 el Virrey de Nueva España (México) nombró a Maldonado como gobernador interino del Reino de Guatemala, a donde llegó el 17 de mayo y de inmediato empezó a trabajar en el trazo de la nueva capital, Santiago de los Caballeros, asentada ahora en el Valle de Panchoy.  De acuerdo a los documentos de la época: “[…] y fué gran parte su cuidado y diligencia, para que la traza nueva de la ciudad se perfeccionase y los que tenían en ella solares se diesen prisa a los edificar […]” El 25 de mayo, el ayuntamiento criollo informó al virrey de Nueva España que Maldonado había tomado posesión del gobierno de la provincia.

El 9 de septiembre de 1542, el obispo Francisco Marroquín solicitó al ayuntamiento criollo que se hiciera una procesión cada 11 de septiembre para recordar la destrucción de la ciudad.  El ayuntamiento aceptó, y aquella primera procesión se hizo en las ruinas de la antigua capital, ya que no se había hecho el traslado oficial a la nueva ciudad por estar ésta todavía en construcción.

Dada su diligencia para el trabajo, Maldonado fue nombrado primer Presidente de la Real Audiencia de los Confines de Guatemala y Nicaragua el 20 de noviembre de 1542.  De camino a su nuevo puesto, estando en la villa de San Pedro en la actual Honduras, Maldonado escribió al ayuntamiento criollo de la ciudad de Santiago para informarles que el 3 de enero de 1543 habían llegado dos embarcaciones: una procedía de San Lúcar de Barrameda y conducía a “muchas mujeres de Castilla” y la otra provenía de Santo Domingo, trayendo consigo “ciento cincuenta negros“.

Fue hasta el 10 de marzo de 1543 que el ayuntamiento criollo tuvo su primer cabildo en la nueva ciudad, que fue designada como “de Santiago” el 21 de mayo de ese año., fecha en que las autoridades eclesiásticas trasladaron el Santísimo de la antigua catedral a la de la nueva ciudad, consumando así la traslación de la ciudad.

Por su parte, Maldonado vió porque la nueva audiencia de los Confines quedara establecida definitivamente en la ciudad de Gracia a Dios en la provincia de Honduras, lo que consiguió el 16 de septiembre de 1543.  Originalmente, la villa de Comayagua había sido designada por el Rey como residencia de la Audiencia de los Confines; sin embargo, como dicha villa estaba muy distante de las provincias de Chiapas, Soconusco y Guatemala, el licenciado Maldonado trasladó la sede de la Audiencia a la ciudad de Gracias a Dios.

Poco más de un mes después, el ayuntamiento de la ciudad de Santiago le pidió que viajara a España a gestionar la derogación de las ordenanzas de Barcelona, pues consideraba que eso solo contribuiría a despoblar la ciudad y a que los conquistadores y sus descendientes perdieran sus casas y haciendas.  Maldonado no fue a España, pero sí le notificó al ayuntamiento de Santiago el 15 de diciembre de ese año que había comisionado a Bartolomé Marroquín para que asignara y repartiera los pueblos de indios que habían quedado vacantes tras la destrucción de la ciudad el 11 de septiembre de 1541, exceptuando a los que habían sido de Pedro de Alvarado y de su esposa.

A principios de 1544 llegaron los nuevos Oidores y el 14 de mayo de ese año fue recibido el Real Sello en Gracias a Dios, donde se estableció formalmente la Real Audiencia el 16 de mayo de 1544 y el 30 de ese mes fueron pregonadas en la ciudad de Santiago, en voz de Cristóbal de Villatoro las ordenanzas enviadas de la audiencia para el “buen gobierno“.

El 13 de diciembre de 1544, desde Gracias a Dios, Maldonado ordenó al ayuntamiento criollo que no modificara el auto promulgado por Francisco Marroquín y por Francisco de la Cueva, cuando fueron gobernadores de la provincia, acerca de las encomiendas que habían pertenecido a Pedro de Alvarado y a su esposa.  La insistencia de Maldonado al respecto obedecía a que estaba buscando un destino adecuado para los fondos acumulados de dichas encomiendas.

El 26 de enero de 1547 Maldonado informó al ayuntamiento criollo de Santiago que iba a ir de viaje a la provincia de Nicaragua a preparar los auxilios para el padre Francisco de la Gasca, a quien le había encargado el rey que organizara una expedición contra el rebelde Gonzalo Pizarro.  Gasca ya se había comunicado con el ayuntamiento de Guatemala al respecto, pero Maldonado les informaba que pronto iba a llegar el oidor licenciado Ramírez a la ciudad de Santiago y les pedía que le informaran que tenía que reunirse con él en Nicaragua.

El 20 de junio de ese año, la audiencia de los Confines orenó al ayuntamiento de Santiago que los fondos acumulados de las encomiendas del Adelantado y su esposa fueran destinados a cubrir los gastos de la construcción de la nueva catedral de la ciudad, y que fueran administrados por Juan Pérez Dardón.

El 21 de mayo de ese año había llegado la real cédula nombrando presidente de la Audiencia de los Confines al licenciado Alonso López de Cerrato, quien se comunicó con el ayuntamiento de Santiago el 26 de abril de 1548, informando que pronto iba a viajar desde Santo Domingo a hacerse cargo de la audiencia.

Finalmente, el 26 de mayo de 1548 tomó posesión López de Cerrato en sustitución de Maldonado, quien a su vez sucedió a Francisco Montejo en el Adelantamiento de Yucatán.


BIBLIOGRAFIA:


4 de octubre de 1716: parte para las Filipinas el hasta entonces presidente de la Real Audiencia de Guatemala, Toribio José de Cosío y Campo

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Plaza Central de Antigua Guatemala vista desde el Palacio del Ayuntamiento en 1875.  Obsérvese que el flanco izquierdo del frontispicio del Palacio de los Capitanes Generales no estaba reconstruido todavía.  Fotografía de Eadweard Muybridge.

La historia de la Capitanía General de Guatemala está entremezclada con la de la Real Audiencia de Guatemala y la del Reino de Guatemala, pues es frecuente encontrar a la región centroamericana denominada de una de las tres formas en los libros de historia.  En realidad, la Capitanía General se refería la administración pública, mientras que la Real Audiencia era la encargada de la administración de justicia.  En muchas ocasiones, el presidente de la Real Audiencia y el Capitán General eran la misma persona, pero no ocurrió así en todos los casos.   En cuanto al topónimo “Reino de Guatemala“, éste se utilizaba en documentos oficiales para referirse al territorio geográfico de la Capitanía General.

El 4 de octubre de 1716 terminó la gestión del presidente de la Real Audiencia, Toribio José de Cosío y Campo, quien había arribado a la region el 30 de agosto de 1706 para hacerse cargo de la Real Audiencia debido al fallecimiento de su predecesor, el presbítero y doctor Alonso de Ceballos y Villagutierre, quien solamente había estado en el cargo por un año cuando le sobrevino la muerte.  (Aquello no era del todo extraño para la época, pues muchos de los oficiales españoles enviados a Centroamérica contraían malaria en el camino desde el Puerto de Omoa en Honduras hasta la Ciudad de  Santiago de los Caballeros de Guatemala, y los que no perdían la razón, fallecían sin remedio).

Durante su gobierno se sublevó la provincia de Tzendales en Chiapas, por lo que tuvo que trasladarse hasta allí para restablecer la paz y en premio a su labor, la corona española le otorgó el título de Marqués de Torre-Campo y el puesto de gobernador de Filipinas a donde se trasladó en 1716.  En su lugar llegó Francisco Rodríguez de Rivas, maestre de campo de los Reales Ejércitos, y quien estaba al frente del gobierno cuando ocurrieron los terremotos de San Miguel en 1717, los cuales destruyeron la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala a tal punto que hubo una propuesta formal por parte del arzobispo, jefe del clero secular, para que se trasladara la ciudad a una nueva ubicación.

Rodríguez de Rivas se opuso al traslado e incluso donó de su propio peculio para que la ciudad fuera reconstruida, en especial el oratorio de San Felipe Neri y la parroquia de El Calvario, hechos por los que fue reconocido por la Corona.


BIBLIOGRAFIA:


 

13 de mayo de 1642: toma posesión como presidente de la Real Audiencia de Guatemala el licenciado Diego de Avendaño, en sustitución del marqués de Lorenzana

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Ruinas del Convento de San Francisco de Antigua Guatemala en 1916.  En este convento fue sepultado Diego de Avendaño al morir en 1654.  Imagen Arnold Genthe, tomada de Wikimedia Commons.

El licenciado Diego de Avendaño, presidente de la Real Audiencia de Guatemala entre 1642 y 1650 es recordado como uno de los más probos y rectos gobernantes que tuvo la Capitanía General durante la época colonial.

Se encontraba en Granada, como oidor de la Cancillería cuando fue notificado por el Consejo Superior de Indias que, por recomendación del conde duque de Olivares, había sido nombrado como presidente de la Real Audiencia de Guatemala.

Luego de un penoso viaje desde Granada, llegó a la ciudad de Santiado de los Caballeros, el 13 de mayo de 1642 y la población lo recibión con fiestas y celebraciones.  Un año después arribó su señora esposa, Ana de Rentería desde España, en donde se había queado reponiéndose de una enfermedad.

Su gobierno se vio afectado por las constantes incursiones de corsarios holandeses que se internaron hasta el lago de Izabal, y se caracterizó por la absoluta honradez con la que desempeño el cargo.

Avendaño murió en el poder en 1654, y fue enterrado a petición suya en la portería del Convento de San Francisco, siendo sustituido por el oidor decano Antonio de Lara Mongrovejo.

Cuenta la leyenda que cuando murió su esposa tres años después la enterraron junto a él, y cuando abrieron la tumba para depositar a doña Ana, encontraron con sorpresa que las manos de Avendaño se mantenían intactas, a diferencia del resto del cuerpo que ya estaba corroído.  El prior del convento, exclamó: “¡Claro! Esas manos están intactas por la pureza que tuvieran en vida: en ocho años que nos gobernara, no recibió el valor de un maravedí de cohecho o de regalo…”

Nos preguntamos a cuantos cadáveres de políticos y gobernantes guatemaltecos encontraríamos con las manos intactas si hubiera necesidad de abrir sus tumbas…


BIBLIOGRAFIA: