10 de noviembre de 1854: la Gaceta de Guatemala publica el edicto arzobispal que reproduce la bula papal que confirma el Concordato de 1852

10noviembre1854
El Papa Pío IX durante un acto en los Estados Pontificios en 1858.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En noviembre de 1854 Guatemala está finalmente en paz y han ocurrido dos hechos trascendentales para el país:  el 1 de abril se publicó y distribuyó el Concordato suscrito con la Santa Sede, y el 21 de octubre se ratificó el acta en que se proclama al general Rafael Carrera como presidente vitalicio.

Carrera llegó al poder por sus propios méritos militares y el apoyo de los curas párrocos y los campesinos, y logró mantenerse allí tras conseguir el apoyo de los grupos indígenas del occidente guatemalteco luego de que los criollos lo habían intentado expulsar del poder.

Gracias al fanatismo católico de Carrera el partido conservador prosperó considerablemente, pero fue la Iglesia la mayor beneficiada. Para que el lector se de una idea de cuánto, se reproduce a continuación el edicto que el arzobispo Francisco de Paula García Peláez publicó en la Gaceta de Guatemala el 10 de noviembre de 1854, reproduciendo la bula confirmatoria enviada por el Papa Pío IX para el Concordato de 1852.

EDICTO.

Ha circulado impreso últimamente el que acaba de expedir el lllmo. Sr. Arzobispo para la publicación de la bula confirmatoria del Concordato. Dicha bula comienza de esta manera:

PIO OBISPO,

Siervo de los siervos de Dios, para perpetua memoria.

Colocados, aunque indignos, en la sublimísima Cátedra de Pedro, en comparacion de la cual ninguna mayor en la tierra se puede concebir. Hemos tomado el trabajo y puesto continuo empeño, ya en custodiar los dogmas de la fe, ya en defender los derechos de la iglesia, ya en aumentar á los fieles aquellos medios con que puedan conformar más y más sus costumbres á la santidad y justicia, y mayormente en estos tiempos, y en ninguna cosa hemos trabajado con más ardor, como en llenar con ahinco el cargo que nos ha sido encomendado por disposición divina en toda la redondez de la tierra. Por lo que nos hemos llenado de sumo gozo y de la mayor alegría siempre que hemos tenido la dicha de que las determinaciones de nuestra solicitud pastoral, con la protección divina, han tenido un próspero suceso.

(HoyHistoriaGT:  esta es una típica introducción de una bula papal, en la que el pontífice dice no estar a la altura de suceder a San Pedro al frente de la Iglesia.  El papa en esa época era Pío IX, Giovanni Maria Battista Pellegrino Isidoro Mastai Ferretti, quien además fue el último soberano de los Estados Pontificios ya que éstos fueron absorbido por el nuevo Reino de Italia Unificada del Rey Victor Manuel II en 1870. Su pontificado de 31 años y 8 meses, del 16 de junio de 1846 al 7 de febrero de 1878, es el más largo de la historia de la Iglesia, si se descarta el de san Pedro, cuya duración es difícil de determinar con exactitud).

Y así nos ha sucedido en aquella parte de la América Septentrional que se llama la República de Guatemala, la que recibiendo cada día mayores aumentos por lo dilatado de sus regiones y su pueblo cristiano, parecía exigir sobremanera nuestra solicitud apostólica. Apenas nuestro amado hijo el ilustre y venerable varón, general Rafael Carrera nos hizo inmediatamente la súplica de que mirásemos por el bien del divino rebaño en aquella República, accedimos con el mayor gusto á sus deseos, y para que todo todo llegase próntamente al fin deseado deseado nombramos para nuestro Ministro plenipotenciario a nuestro amado hijo Santiago de Agata, Diácono Cardenal de la Santa Iglesia Romana, llamado Antonelli, nuestro Ministro de Estado, para que tratase este gravísimo negocio con nuestro amado hijo Fernando Lorenzana, Marqués de Belimonte, Ministro de la República de Guatemala y con libres poderes cerca de la Santa Sede. Ellos, después de haber presentado los documentos de sus respectívos poderes, celebraron un tratado, que ambos firmaron y sellaron el día 7 de octubre próximo pasado. En este tratado con la misma República de Guatemala donde está en todo vigor la religión católica, queda libre a todos la comunicación con el Romano Pontífice, y los derechos de los obispos se conservan ilesos c inviolables, segun los sagrados cánones, y principalmente conforme al Concilio Tridentino. La Iglesia puede libre ó independientemente adquirir y poseer sus bienes, exije diezmos y recibe algunas dotaciones del mismo gobierno. Se establecen seminarios para los jóvenes llamados á la suerte del Señor, dependientes únicamente de les ordinarios, se mira por el bienestar del clero, y por los monasterios de ambos sexos, se dan providencias para la educación mejorada de la juventud, propagación y aumento de la religión católica en esas regiones tan distantes de Nos, y se establecen otras muchas cosas conforme á los susodichos cánones y á las circunstancias de los tiempos; todo lo que no se duda ser conveniente en el Señor. Habiendo sido todas las cosas celebradas y contenidas en el mismo tratado, discutidas y consideradas detenidamente por nuestros venerables hermanos los cardenales de la Santa Iglesia romana, de la sagrada congregación erigida para los negocios eclesiásticos extraordinarios, y pesadas por Nos con maduro examen, por consejo y parecer de los mismos hermanos nuestros, hemos creído deber acceder al dicho tratado. Por estas pues nuestras letras apostólicas, hacemos saber y publicamos las cosas que para aumento de la religión cristiana y utilidad de los fieles de la República de Guatemala se han establecido en el Concordato.

(Nota de HoyHistoriaGT: todo lo enuncia hasta aquí demuestra que prácticamente la Iglesia Católica había recuperado todos los privilegios que había perdido en Guatemala tras la expulsión de eclesiásticos por Francisco Morazán en 1829).

Habiendo sido aprobados, confirmados y ratificados tanto por Nos, como por el ilustre Presidente de la República de Guatemala los pactos y concordatos de esta convención en todos y cada uno de sus puntos, cláusulas, artículos y condiciones; y habiendo pedido encarecidamente el presidente que para su más firme subsistencia le diésemos la solidez de la firmeza apostólica e interpusiésemos más sublime autoridad y decreto, Nos, confiando plenamente en el Señor, que se dignará su misericordia colmar con sus copiosos dones de su divina Gracia, este nuestro celo en arreglar los negocios eclesiásticos en la República de Guatemala, de nuestra cierta ciencia, madura deliberación y con la plenitud del poder apostólico, aprobamos, ratificamos y aceptamos por el tenor de las presentes las susodichas concesiones, pactos y concordatos, y les damos la solidez y eficacia de la defensa y firmeza apostólica.

(HoyHistoriaGT: ya con esta aprobación Papal que concedía a los soldados guatemaltecos indulgencias por matar a soldados liberales “herejes”, Carrera tuvo a su disposición un formidable ejército con soldados que ansiaban dichas indulgencias, y que por ello no fue vencido por ninguna invasión hasta su muerte, ocurrida en 1865).

Amonestamos con la mayor intensidad de nuestra alma a todos y cada uno de los obispos existentes en la República de Guatemala y á los que instituiremos en adelante, á sus sucesores y á todo el clero, y les exhortamos en el Señor para que para mayor Gloria de Dios, utilidad de la iglesia y salud de las almas, observen con cuidado y diligencia los dichos decretos en todo lo que les pertenece, y que pongaan todo su pensamiento, cuidado, resolución y conato en que resplandezca más y más en los fieles de la República de Guatemala la pureza de la doctrina católica, el brillo del culto divino, el esplendor de la disciplina eclesiástica, la observancia de las leyes de la iglesia, y la honeslidad de las costumbres.

Decretando que estas presentes letras en ningún tiempo puedan ser notadas ó impugnadas por vicio de subrepción, obrepción ó nulidad, ó por delecto de nuestra intención ó cualquiera otro por grande é impensado que sea, sino que siempre sean y serán firmes, válidas y eficaces, y obliguen y consigan sus plenos é íntegros electos, y que se deben observar inviolablemente cuanto tiempo se guarden las condiciones y efectos, espresados en el tratado; no obstante las constituciones apostólicas y las sinodales provinciales y los consilios universales dadas como generales, y las determinaciones y reglas nuestras y de la Cancillería apostólica, y las fundaciones de cualesquiera iglesias, cabildos y otros lugares piadosos, aun corroboradas por confirmación apostólica, ó por cualquiera otro poder, y también los privilegios otorgados y las letras apostólicas en contrario, de cualquier modo concedidas, confirmadas y renovadas y todas las demás cosas en contrarío. A todas y cada una de las cuales, teniendo su tenor por espreso é inserto á la letra, debiendo quedar por lo demás en su vigor, derogamos especial y expresamente solo para efecto de las presentes.

(Nota de HoyHistoriaGT: los privilegios de la Iglesia Católica recuperaron el esplendor que tuvieron en la época colonial con grandes haciendas y poblados a su disposición. Incluso los jesuitas retornaron al país, después de que fueran expulsados por las autoridades españolas en 1767. Guatemala se convirtió así en un refugio para los eclesiásticos, que eran expulsados de muchos país de latinoamérica dado el influjo de las ideas liberales en esa época).

Siendo además difícil que las presentes letras lleguen a cada uno de los lugares, en los cuales deba hacerse fé de ellas, decretamos y mandamos por la misma autoridad apostólica que se de plena fé a todas sus copias, aun impresas, con tal que estén suscritas por algún notario público y selladas con el sello de alguna persona eclesiástica constituida en dignidad, lo mismo que si se exhibieran y manifestaran las presentes letras. También hacemos írrito y de ningún valor, si llegare a acontecer, lo que se atentase a sabiendas ó por ignorancia en contrario acerca de ellas por cualquiera persona de cualquiera autoridad. No sea licito á ningún hombre el infringir ó contrariar con atrevimiento esta págna de nuestra concesión, aprobación, ratificacion, aceptación, exhortación, decreto, derogación, mandato y voluntad. Si alguno presumiere atentarlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios Omnipotente y de los bienaventurados apóstoles San Pedro y San Pablo.

(Nota de HoyHistoriaGT: el Concordato fue abandonado por el gobierno de J. Rufino Barrios luego de la expulsión de las órdenes regulares y del arzobispo, de la confiscación de todos sus bienes y de la eliminación del diezmo obligatorio. Se estima que a Barrios lo tenía sin cuidado la indignación que aquí se menciona).

Dado en Roma en Santa María la Mayor, el año de la Encarnación del Señor mil ochocientos cincuenta y tres, el dia tres de agosto, de nuestro pontificado año octavo.


BIBLIOGRAFIA:


29 de octubre de 1824: la Asamblea Constituyente prohibe la publicación de pastorales y edictos eclesiásticos sin la aprobación del gobierno civil

29octubre1824
El desaparecido Calvario de la Nueva Guatemala de La Asunción.  Era una de las numerosas parroquias que había en la ciudad dada la influencia de la Iglesia Católica.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Al igual que como estaba ocurriendo en España con el régimen de Fernando VII y en el resto de las naciones americanas, los criollos liberales centroamericanos estaban tratando por todos los medios de restringir los privilegios del clero, que hasta ese momento era el ente más poderoso de la sociedad.  Tras la separación de Centroamérica del efímero Primer Imperio Mexicano, la fuerza de los liberales se hizo sentir en la Asamblea Constituyente que convocó Vicente Filísola antes de regresar a México en 1823.

La Asamblea llamó a la región Provincias Unidas del Centro de América en lo que se promulgaba la constitución con el nombre definitivo, y emitió varios decretos intentando limitar el poder del clero, entre ellos el siguiente:

DECRETO DEL CONGRESO CONSTITUYENTE DE 29 DE OCTUBRE DE 1824

Prohibiendo la publicación de pastorales o edictos, sin el pase del gobierno civil

  1. No podrán expedirse ni circularse las pastorales, edictos y cualesquiera otras circulares del gobierno eclesiástico, sin que hayan obtenido el pase del jefe del estado; que deberá darlo ó negarlo en los mismos casos en que por las leyes vigentes debia darse dicho pase, ó mandarse retener, las bulas pontificias.
  2. Para dar ó negar el pase procederá el jefe con consulta del consejo representativo; y mientras éste no se halle instalado, con la del congreso.

Los criollos aristócratas y los religiosos fueron pacientes con estas medidas, hasta que llegó el momento en que sus intereses económicos fueron afectados cuando se restringió la edad para ingresar a los conventos y monasterios. En ese momento, se alzaron contra el gobierno de Juan Barrundia, sustituyéndolo por Mariano de Aycinena, el líder de esa familia aristocrática, y aliándose con el presidente Manuel José Arce, quien había sido liberal hasta entonces.

Estas pugnas por los aspectos religiosos y la injerencia de la Iglesia en los asuntos de estado se prolongó durante todo el siglo XIX y parte del XX, al punto que los religiosos regulares fueron expulsados del país en 1829, y luego nuevamente en 1871 y 1872. Igual suerte corrieron los arzobispos (líderes del clero secular) quienes fueron expulsados junto con las órdenes regulares en las fechas indicadas, y también en 1887 y 1922.

La Iglesia recuperó parte de su antigua prosperidad y privilegios en Guatemala hasta que el arzobispo Mariano Rossell y Arellano se alió con los Estados Unidos para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954.  Pero poco después, ocurrió un cisma entre los religiosos y las élites económicas cuando el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín de 1968 promulgaron la “Teología de la Liberación” que considera que el Evangelio exige la opción preferencial por los pobres y recurre a las ciencias humanas y sociales lograrlo. Esta nueva orientación social de la Iglesia no fue bien vista por sus antiguos aliados, que abrazaron los cultos protestantes o los movimientos más radicales de la Iglesia Católica, específicamente el Opus Dei.


BIBLIOGRAFIA:


11 de junio de 1829: las nuevas autoridades liberales obligan al arzobispo Ramón Casaus y Torres y a la mayoría de ordenes regulares a salir al exilio

11junio1829
Antigua fuente que se encontraba en el atrio de la Iglesia de La Recoleccion en la Ciudad de Guatemala.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano.

El general Francisco Morazán invadió a Guatemala luego de que el presidente Federal Manuel José Arce se aliara con los conservadores guatemaltecos y fuera separado de su cargo por estos tras el desastre militar de Milingo en 1827. Morazán se alzó con el triunfo el 12 de abril de 1829 y pocos meses después, dispuso salir de los principales aliados de los aristócratas: los frailes regulares y la cúpula del clero secular.

La noche del 10 al 11 de junio de 1829, llegaron sigilosamente los delegados de la autoridad al Palacio Arzobispal y sacaron al arzobispo Ramón Casaus y Torres todavía en camisa de dormir, lo obligaron a empacar y lo sacaron camino a la costa del Norte montado en una mula.  No les importó en lo más mínimo que la mañana era nebulosa y amenazaba lluvia.

Igual suerte corrieron los frailes de Santo Domingo, La Recolección y San Francisco; todos fueron enviados a Omoa, en fueron embarcados con destino a la Isla de Cuba, que todavía era posesión española y los recibió con los brazos abiertos.  Solamente se salvaron los frailes de la Merced y los hospitalarios de Belén quienes no participaban activamente en política.

Cuando llegó a la Habana, Casaus y Torres se dedicó a buscar todos los medios para atacar a los liberales en el poder. Y fue tal la agitación causada en Guatemala gracias a la distribución de las pastorales que escribiera por los curas párrocos que predicaban en el área rural, que hubo revueltas indígenas en San Agustín Acasaguastlán y Zacapa.  La autoridad se vio así en un grave problema y tuvo que expedir un decreto por el que declara al arzobispo enemigo de la Patria el 13 de junio de 1830:

  1. Se declara traidor a la patria al Arzobispo de Guatemala, fray Ramón Casaus.
  2. Se declara que el mismo Arzobispo ha perdido los derechos de ciudadano, conforme a lo dispuesto en el párrafo 1, artículo 20 de la Constitución federal.
  3. En consecuencia queda extrañado perpetuamente del territorio del Estado, y su silla
    vacante.
  4. Mientras se provee canónicamente el Arzobispado, sus rentas entrarán a la tesorería.  Los bienes particulares de fray Ramón, serán ocupados con arreglo a lo dispuesto en el decreto de 23 de noviembre último.
  5. El Cabildo eclesiástico nombrará Vicario y Gobernador general del Arzobispado, arreglándose a lo dispuesto en el derecho canónico;  pero el que así fuere nombrado, no entrará a ejercer su cargo sin aprobación previa del gobierno.
  6. Es prohibida, de hoy en adelante toda comunicación con el expresado fray Ramón Casaus, a quien se considerará enemigo público.
  7. El gobierno cuidará de informar a Su Santidad sobre todo lo ocurrido, activando las
    disposiciones prevenidas en el decreto de 5 de diciembre del año próximo pasado.
  8. El mismo gobierno hará imprimir y publicar los documentos principales que demarcan la conducta hostil del Arzobispo, a quien se le intimará el presente decreto.

Este decreto tambien dejo sin el beneficio del diezmo obligatorio al clero secular, dejando a los curas párrocos en situación muy difícil.  Pero a pesar de todo esto, siguieron azuzando el ánimo de los campesinos indígenas. Conforme pasó el tiempo el gobierno liberal fue poniendo de su parte para facilitar la labor de los curas, tal y como hicieron los liberales que habían forzado al rey Fernando VII a aceptar nuevamente la Constitución de Cádiz en 1820 e imponiendo leyes que no se aplicaban a la realidad Española de su época, resultando en una invasion francesa que restableció a Fernando VII como rey absolutista y eclesiástico. En Guatemala, primero, el gobierno hizo negocios con los ingleses protestantes, y luego cuando estableció un impuesto individual excesivo para los indígenas y cuando promulgó los códigos de Livingston que autorizaban el matrimonio civil y el divorcio. Todo eso, aunado al resentimiento por la expulsión del arzobispo, hizo que estallara la revolución campesina en 1837 cuando el gobierno quiso imponer unos cinturones sanitarios para evitar la propagación de la epidemia del cólera, impidiendo que las comunidades rurales tuvieran acceso a sus fuentes de agua.


BIBLIOGRAFIA:


 

21 de junio de 1839: se restablecen las órdenes religiosas en Guatemala luego de haber sido expulsadas por Francisco Morazán y los liberales en 1829

21junio1839

El 13 de abril de 1839 habían entrado los campesinos montañeses a la capital del Estado de Guatemala, comandados por el general mestizo Rafael Carrera.   Aunque los milicianos eran hombres duros y analfabetos con un acérrimo fanatismo católico, respetaban a su general, quien tenía un supremo don de mando.

La bandera de los campesinos era la religión: era en los asuntos de la Iglesia en donde más se hacía sentir el cambio radical en el gobierno del Estado.  Carrera ordenó al presinte Mariano Rivera Paz, hombre “de caráter débil pero de buen corazón“, que reuniera a la Asamblea Legislativa para que se hiciera un decreto que ordenara al gobernador eclesiástico que en todas las iglesias del Estado se hiciera un día de rogación por el acierto de los trabajos de la propia Asamblea.  Era el principio de lo que sería la simbiosis entre la Iglesia Católica y el Estado guatemalteco durante los próximos treinta años.

El cambio en el sentimiento religioso fue muy grande y contrastaba con todos los vejámenes y humillaciones que se le habían hecho a los curas y a los frailes durante el gobierno liberal que empezó en 1829.  Es más, desde ese año no había arzobispo, sino gobernador eclesiástico, porque al prelado Ramón Casaus y Torres lo habían expulsado los liberales sin mayores contemplaciones.

Una de las primeras medidas en favor de los sacerdotes católicos fue la autorización del retorno de las órdenes religiosas de San Francisco, Santo Domingo, y Colegio de Misiones de Propaganda Fide (La Recolección) (que era la preferida de la familia Aycinena y recibió trato preferencial) y que se les devolvieran sus iglesias y conventos.  En cuanto a los Jesuitas, éstos habían sido expulsado por las autoridades españolas desde 1767 y no poseían conventos ni haciendas en el país.

Los religiosos encontraron así en Guatemala un refugio a la persecución de que eran víctimas en todo el continente americano, pues se les miraba como un símbolo de la dominación española y un atraso en el progreso de los pueblos.  Pero gracias al férreo control de Rafael Carrera sobre el gobierno guatemalteco, pudieron desarrollarse tranquilamente en el país hasta 1871, cuando los liberales por fin retomaron el poder.

El decreto de 1839 es el siguiente:

DECRETO DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DEL ESTADO DE GUATEMALA, 21 DE JUNIO DE 1839, DECLARANDO INSUBSISTENTE EL DE 28 DE JULIO DE 1829, POR EL CUAL SE SUPRIMIERON LAS ORDENES MONÁSTICAS

  1. Se declara nulo e insubsistente él decreto de veintiocho de julio de mil ochocientos veintinueve, contraido á la supresión de las órdenes religiosas de San Francisco, Santo Domingo, Merced y Colegio de Misioneros de Propaganda Fide.
  2. En consecuencia el gobierno del estado, poniéndose de acuerdo con el goberno eclesiástico, y oyendo á la municipalidad de esta capital, proveerá lo conveniente para que desde luego tenga efecto el restablecimiento del Colegio de misioneros de Propaganda Fide proporcionando a los religiosos la devolución de su iglesia y convento; y haciendo para ello las indemnizaciones que fueren de
    justicia.
  3. Para el restablecimiento de las otras órdenes religiosas, el gobierno también de acuerdo con el ordinario eclesiástico, y oyendo á la corporación municipal, dispondrá lo conveniente; consultando á la asamblea cuando fuere necesaria alguna resolución legislativa.

BIBLIOGRAFIA: