15 de marzo de 1892: el general presidente Manuel Lisandro Barillas entrega la presidencia al general José María Reina Barrios

15marzo1892
Monumento al general José María Reina Barrios en la Avenida de La Reforma a principios del siglo XX.  Al fondo, el Pabellón de la nefasta Exposición Centroamericana con la que el presidente quiso promover la economía guatemalteca. En los recuadros: los presidentes Barillas y Reina Barrios. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.  

Durante el régimen liberal que se extendió del 30 de junio de 1871 al 20 de octubre de 1944, solamente en una ocasión el presidente saliente entregó la banda presidencial a su sucesor; todos los demás o fueron derrocados, o murieron en el poder.  El único que entregó la banda presidencial por su propia voluntad fue el general Manuel Lisandro Barillas, que prefería la vida tranquila de Quetzaltenango que seguir en la presidencia.

Tras las elecciones correspondientes en las que el general José María Reina Barrios venció a sus rivales, los licenciados Francisco Lainfiesta y Lorenzo Montúfar gracias al voto de los soldados analfabetos, el general Barillas le entregó el poder el 15 de marzo de 1892, como queda registrado en el Acta siguiente:

“En la ciudad de Guatemala, a los quince días del mes de marzo del año de mil ochocientos noventa y dos; previa la protesta prevenida por la Constitución, ante la Asamblea Nacional Legislativa, prestada por el ciudadano General José María Reina Barrios, Presidente de la República, se trasladó al Salón de Recepciones del Palacio del Poder Ejecutivo, acompañado de los Diputados a la Asamblea Legislativa, del ciudadano General Manuel Lisandro Barillas, a cuyo cargo ha estado la Presidencia de la República; de los Secretarios de Estado; del Presidente y Miembros del Poder Judicial; del Cuerpo Diplomático; del Consejo de Estado; del Jefe Político de este Departamento y de la Municipalidad de la capital; del General Comandante de Armas y Generales del Ejército; de las Juntas Directivas de las Facultades y Emplados superiores de Hacienda e Instrucción Pública.

Acto continuo el ciudadano General Manuel Lisandro Barillas procedió a darle la respectiva posesión al ciudadano General José María Reina Barrios.

Y para constancia de este acto solemne, se firma la presente por los ciudadanos General Barillas y General Reina Barrios; Presidente y Secretarios de la Asamblea y Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, General Licenciado Francisco A. Villela.”

Una vez en el poder, el general Reina Barrios emitió el siguiente comunicado a sus conciudadanos que podían leer (es decir, a los habitantes pudientes de la Ciudad de Guatemala y de los cabeceras departamentales):

“José María Reina Barrios

General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala

“A sus conciudadanos,

“El 14 de enero del corriente año, tuve el honor de dirigir un manifiesto a los guatemaltecos, indicando en él cuáles serían los principios políticos que servirían de norma a mi Gobierno, caso de que resultara electo para la primera Magistratura de la República, para la cual se me postulaba entonces.”

“Hoy he tomado posesión de ese elevado cargo, y desde él tengo el gusto de saludar a mis compatriotas, ratificadno cuando dije en mi expresado manifiesto.”

“Llego al poder sin odios ni prevenciones contra persona o agrupación alguna, pues los ataques que se me han dirigido desde la prensa, los creo, no hijos de la mala fe de sus autores, sino más bien el resultado de la exacerbación política, tan natural en los países que por primera vez hacen uso de sus derechos; la mayor satisfacción que tendré en mi vida pública, será la de probar con mis hechos de gobernante, que los que me atacaban tan rudamente, sin ocultar su aversión hacia mi persona, estaban muy equivocados en cuanto a mis propósitos e intenciones.”

“Esa será mi mejor venganza.”

“Abrigo una noble ambición; y es la de establecer en mi país el régimen democrático más genuino, sin las intolerancias del sectario, ni las exageraciones del iluso.”

“La libertad de hoy más, no debe ser una vana palabra, ni quedar solamente escrita en la Constitución.”

“Por más que tenga un credo politico bien definido, comprendo que estoy en la obligación de ser, no el jefe de un partido, sino el de la Nación entera, y aunque es cierto que no es fácil gobernar con todos los partidos indistintamente, sí es un hecho que bajo los anchos pliegues de la bandera liberal, todos tienen cabida, pues ella presta amparo y protección aun a los mismos que la maldicen.”

“No basta fundar las instituciones sobre bases sólidas y duraderas, sino que es necesario que se formen hombres que se encariñen con ellas y que sean su sostén cuando peligren.  La saña del gobernante por los méritos de las personas notables de su país, aunque sean sus adversarios, es no solo bochornosa para él, sino prejudicial a la Nación.”

“Deseara que bajo mi administración, además de que florezcan las artes, las industrias, el comercio y todos los ramos que hacen la riqueza de un país, se dieran a conocer todas las inteligencias y todas las aptitudes de los hijos de Guatemala, a fin de poderla presentar reivindicada ante el mundo con su cuadro de hombres notables por su patriotismo, por sus luces y por su honradez.”

“En fin: mucho queda por hacer, y sé que no es obra de un día el restaurar las fuerzas del país; pero también sé cuánto puede esperarse de un pueblo patriótico como el de Guatemala, dispuesto a ayudar a los hombres públicos a fundar un gobierno justiciero, inflexible para los abusos, sean de los mismos amigos o de los adversaries, y que proceda de acuerdo con la opinion pública sin desviarse de la senda de la libertad y de la ley.”

“Conciudadanos: He ahí expresadas con breves palabras mis intenciones, las que me propongo llevar a cabo con la cooperación y el auxilio de todos vosotros.”

“La obra es patriótica, y todos y cada uno de los hijos de Guatemala, están en el deber de contribuir a su realización.  Eso tiene derecho a esperar, y eso espero de vosotros, el que ha consagrado toda su vida al servicio público, y no tiene más norte que la felicidad de su patria.”

Y al ejército dirigió la siguientes nota:

“Al Ejército:  

“Compañeros de armas: El voto libre de los pueblos me ha llamado a ocupar el puesto de Presidente de la República, el cual ha aceptado, contando como debía contar, con el patriotismo de los guatemaltecos y muy especialmente con la cooperación del valiente ejército, fiel sostenedor de la Independencia Nacional.”

“Uno de mis principales cuidados durante mi administración, será el de promover en todos sentidos la constante mejora y buena organización de las milicias, que son las llamadas a dar respetabilidad al país, y a conservar incólumes los sagrados intereses de la Nación. Vuesta lealtad nunca desmentida, vuestro valor probado en cien combates y vuestra reconocidas prendas de moralidad y de honradez, no me dejan dudar de que mi empresa será fácil y de que unidos todos como debemos estarlo en defensa de nuestras liberatades, lograremos hacer de la patria guatemalteca un país envidiable por su prosperidad y grandeza.”

“Señores Jefes y Oficiales: a vosotros toca ayudarme con vuestra ilustración y patriotismo, yo espero que no me negareis vuestro concurso, con el cual he contado para procurer por todos los medios de que pueda disponer, la ventura de nuestra querida patria.”

Como nota aparte, cabe indicar que aquel día surgió a la vida pública un personaje que se mantendría allí hasta 1920: el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien fue nombrado como Ministro de Gobernación y Justicia.


BIBLIOGRAFIA:


28 de febrero de 1889: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas firma un contrato para instalar un cable telegráfico submarino en la costa del Atlántico

28febrero1889
Livingston, Izabal en 1890.  Aquí se hizo la instalación del cable submarino para el telégrafo ya que en esa época todavía no se había construido Puerto Barrios.  En el recuadro el general presidente Manuel Lisandro Barillas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La comunicación telegráfica llegó a Guatemala la década de 1880.  Luego de la construcción de la línea del Pacífico, el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas aprobó el siguiente contrato para un cable submarino en la Costa del Atlántico el 28 de febrero de 1889:

“Contrato celebrado entre el Ministro de Fomento de la República de Guatemala y el señor V. cuenca Creus, para la construcción de un cable telegráfico submarino en la costa del Atlántico.

El Ministro de Fomento de la República de Guatemala, debidamente autorizado por el Presidente de la República por una parte, y por la otra el señor V. Cuenca Creus, han concluido el presente contrato:

  1. El Gobierno de la República de Guatemala concede al señor V. Cuenca Creus, concesionario del cable submarino entre Venezuela y los Estados Unidos, el permiso para establecer una comunicación telegráfica, por medio de uno o más cables submarinos, entre un punto de la costa de Guatemala sobre el mar Atlántico y las posesiones de las Antillas y Venezuela por una parte y con Nueva York y demás países del mundo por la otra, pudiendo dicho cable tocar en uno o varios puntos de Centro y Sur América que no tengan actualmente establecida la comunicación telegráfica submarina directa con Guatemala por el lado del Atlántico.
  2. Del punto de inmersión los referidos cables serán unidos por cuenta del contratista a las líneas terrestres de la República.
  3. El señor V. Cuenca Creus se compromete a unir el cable establecido en un punto de la costa Norte de Guatemala con el cable trasatlántico en proyecto entre la isla de Cuba y España y Francia por Canarias, así que se realice este proyecto.  El gobierno cederá a la Empresa, sin costo alguno, treinta varas cuadradas de terreno público para colocar sus estaciones en el lugar conveniente para el establecimiento del cable, teniendo la preferencia el Puerto de Livingston.  También cederá la parte que se require para la construcción de la casita en que se hará el examen eléctrico.
  4. El Gobierno de guatemala garantiza al señor V. Cuenca Creus la suma de veinticinco mil pesos fuertes de ingresos anuales, y en el caso de que el total de ingresos fuere inferior a esta suma, el Tesoro Nacional abonará al señor Cuenca el déficit que resultare hasta la cantidad garantizada.  Para el efecto la oficina telegráfica del Gobierno, con la cual está conexionada la del cable, llevará de acuerdo con ésta, la cuenta de cablegramas, cuenta que visada por la Superintendencia del Telégrafo Nacional, servirá al gobierno para la liquidación anual con la empresa del cable.
  5. El precio de los telegramas será fijada de común acuerdo entre las dos partes contratantes, según el desarrollo y productos que con el tiempo obtenga la empresa, no pudiendo exceder las tarifas que establezca el señor V. Cuenca Creus de los precios que abona actualmente el público por la línea del Pacífico.  El Gobierno pagará mensualmente a la empresa el valor de los cablegramas, tanto particulares como oficiales, que se transmitan por medio de su telégrafo.
  6. Los cablegramas oficiales, o sean los mensajes que el personal del Gobierno, sus empleados o agentes, hagan transmitir por razón del servicio público, gozarán de una rebaja de treinta y tres y tercio por ciento de la tarifa de los cables de la empresa.  Esta ventaja en favor del Gobierno y de sus funcionarios públicos, regirá mientras dure el presente contrato.  Si la empresa decidiere transmitir por cable noticias públicas, y al Gobierno conviniere recibirlas, pagará por copia de ellas cien pesos mensuales.  Se entiende que las noticias serán recibidas diariamente y contendrán lo esencial de los telegramas de la prensa de los Estados Unidos y Europa.
  7. Si por cualquier evento el servicio del cable se interrumpiere por más de tres días, el Gobierno descontará de la garantía la parte proporcional al tiempo que dure la interrupción.
  8. El Gobierno de la República procurará garantizar por convenios internacionales la neutralidad del cable submarino del Atlántico.
  9. La duración del presente contrato será de veinte años, a contar desde la fecha en que se inaugure la línea telefráfica submarina; pero se tendrá como caducado, si dicha inauguración no ha tenido efecto dentro de dos años, a partir de la fecha en que se firme.
  10. La inmersión del cable, o en caso de ser varios, del primer cable del Atlántico, deberá efectuarse en el plazo de dos años.
  11. Cualquier interrupción en la comunicación telegráfica garantizada por el presente contrato, que exceda de seis meses, será considerada como un abandono de la empresa, salvo los casos de fuerza mayor, debidamente justificados.
  12. Toda cuestión que suscite entre las partes contratantes, con respecto a sus derechos y obligaciones, será sometida a la decisión de los tribunales de la República y resulta por sus leyes.
  13. El Gobierno de gutaemala hará extensivas al señor V. Cuenca Creus todas las ventajas concedidas o que se concedieorn a otras empresas de la misma naturaleza.
  14. El señor V. Cuenca Creus podrá traspasar el presente contrato a otra u otras personas, o a una sociedad legalmente establecida, dando oportuno aviso al Gobierno; pero en ningún caso a un Gobierno extranjero o a agentes o a representantes de éste.

En fe de lo cual, y para debida constancia se firman dos de un tenor en Guatemala, a veintiocho días de febrero de mil novecientos ochenta y nueve.”


BIBLIOGRAFIA:


8 de febrero de 1898: tras un año turbulento en que la economía se derrumbó y hubo tres revoluciones sofocadas, asesinan al presidente José María Reina Barrios

8febrero1898
Momento del asesinato del presidente Reina Barrios.  En el recuadro: el ciudadano suizo-británico Edgar Zollinger, asesino del presidente.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los presidentes que se preocupó más por el desarrollo de Guatemala fue el general José María Reina Barrios.  Aprovechando el aumento en el precio internacional del café, las rentas nacionales eran inmejorables y pudo convencer a muchos inversionistas para que compraran bonos para la construcción del acueducto de Acatán y del Ferrocarril del Norte.  Com guinda al pastel, organizó una lujosa Exposición Centroamericana con la que presentaría al Ferrocarril Interoceánico a los inversionistas extranjeros, y con ellos convertiría a Guatemala en un destino comercial con una posición privilegiada por su ubicación geográfica entre dos océanos y un ferrocarril único.  Por cierto que fue en la inauguración de la Exposición que se estrenó el Himno Nacional.

La economía estaba tan bien, que derogó el Reglamento de Jornaleros que obligaba a los indígenas a trabajar prácticamente de gratis en las fincas cafetaleras, y en lugar de ello creó el Instituto Agrícola de Indígenas, en el cual se educaba a los estudiantes más aventajados de cada municipio del país.  Las fabulosas instalaciones de aquel instituto fueron construidas en donde hoy en día funciona la Escuela Normal Central para Varones en la zona 13 de la Ciudad de Guatemala.  Y para enmarcar la Exposición Centroamericana, construyó varios palacios y museos, como el Palacio Presidencial en el patio del antiguo Palacio Colonial, el Palacio de La Reforma (en donde ahora está el obelisco a los Próceres) y el Pabellón de la Exposición, el cual estaba en donde ahora se encuentra el Ministerio de Educació sobre la Avenida Reforma.

Desafortunadamente para Reina Barrios, y para todo el país, el desplome del precio internacional del café cuando Brasil se recuperó de una guerra civil y empezó a producir el grano en enormes cantidades, hizo que todos los planes del presidencia se quedaran a medias y que la economía nacional se derrumbara como un castillo de naipes.  Ante el caos que se originó, en pleno año electoral, el presidente insistió en perpetuarse en el poder, dando un autogolpe de estado, disolviendo la Asamblea y consiguiendo que una nueva asamblea, compuesta por sus allegados y amigos le extendieran el mandado de 1898 a 1902.

Aquel fue el detonante para que estallaran las revoluciones de Occidente y de Oriente, dirigidas por el exministro Próspero Morales y por el gobernador José León Castillo, respectivamente.  Aunque ambas fueron sofocadas a sangre y fuego por el gobierno, el gobernante sufrió un severo desgaste.  En primer lugar, se dió cuenta de que su gestión no era aprobada ni en su región de origen, pues fue en San Marcos, si tierra natal, en donde se alzaron en armas las fuerzas de Morales.  Por otra parte, los verdaderos líderes de la revolución quetzalteca no fueron capturados, sino que en su lugar lo fueron varias personalidades altentes, entre las que estaba el filántropoco Juan Aparicio, hijo, muy querido en la región.  Reina Barrios había dado órdenes de que los fusilaran, pero la sociedad quetzalteca le rogó que los perdonara, a lo que accedió el presidente a última hora; pero cupo la mala fortunada Reina Barrios, que su ministro de Gobernación y Justicia, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, fuera enemigo personal de Aparicio por una vieja rencilla y éste se demoró en enviar el telegrama dando el indulto a los condenados, por lo que éstos fueron fusilados antes de que llegara la notificación del perdón.

Por aquel crimen, Reina Barrios destituyó a Estrada Cabrera y lo envió a Costa Rica, pero su situación era ya insostenible.  La sociedad quetzalteca no le perdonó los fusilamientos y uno de los antiguos empleados y amigos de Aparicio, el ciudadado suizo británico Edgar Zollinger decidió vengarse.  Así, el 8 de febrero de 1898, a las 8 de la noche, luego de salir de visitar a una de sus numerosas amantes y desoyendo advertencias de que había un complot en su contra, Reina Barrios murió de un disparo que Zollinger le propinó a quemarropa. La policía persiguió a Zollinger y le dió muerte a garrotazos y luego llegó Emilio Ubico, quien le dió el tiro de gracia.  El ingenio chapín le puso de sobrenombre a Ubico “el mata-muertos”.

El cuerpo de Reina Barrios fue sepultado casi inmediatamente en las criptas de la Catedral Metropolitana para evitar desórdenes.  Y aquí es conveniente indicar que las circunstancias de este sepelio fueron muy singulares:  Reina Barrios era un masó de grado 33, al igual que varios de los presidentes liberales que lo antecedieron y que estaban enemistados con la Iglesia Católica, pero el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada autorizó que lo enterraran en la Catedral porque estaba agradecido con el fallecido presidente por haberle permitido regresar del exilio en Costa Rica en 1897.  Por su parte, el cuerpo de Zollinger fue expuesto al escarnio y estuvo en exhibició por un tiempo antes de ser sepultado; la grotesca imagen puede encontrarse en Wikimedia Commons.

En lugar de Reina Barrios quedó el licenciado Manuel Estrada Cabrera en la presidencia, pues él era el Primer Designado y por ello le correspondía. Se ha querido acusar a Estrada Cabrera de haber sido el autor intelectual del crimen de Reina Barrios, pero haciendo una evaluación de cómo se encontraba la situación del país en esos momentos, se puedo decir que había muchas personas que querían deshacerse del presidente.


BIBLIOGRAFIA:

 

 


18 de diciembre de 1926: tras unas elecciones cuestionadas, asume como presidente constitucional el general Lázaro Chacón

18diciembre1926
Así lucía el terreno en donde ahora se encuentra el Palacio Nacional en la época en que el general Lázaro Chacón asumió la presidencia de Guatemala.  El Arco Chino y el Cine fueron demolidos pocos años después.  Al fondo se ve la Iglesia Presbiteriana Central, una de las primeras protestantes en Guatemala, la cual todavía sigue en ese lugar. En el recuadro: el general Lázaro Chacón.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons

El general José María Orellana no terminó su período de gobierno (aunque ya había comenzado a preparar su campaña de reelección) porque murió repentinamente en Antigua Guatemala el 26 de septiembre de 1926. La prensa de la época estaba amordaza y por lo tanto no hay mayores detalles sobre su muerte, lo que al cabo de los años generó varias teorías al respecto.

Al momento de la muerte de Orellana, el Primer Designado a la presidencia era el general Lázaro Chacón, quien asumió al día siguiente como presidente provisional, algo que era muy común en la época de los gobiernos liberales. Aunque Chacón no tenía la intención de seguir en la presidenciq, los ministros de Orellana lo convencieron de lanzar su candidatura para las elecciones que debían realizarse en octubre de ese mismo año. Esto fue también muy común en la época liberal, y así fue como llegaron al poder Manuel Lisandro Barillas tras la muerte de J. Rufino Barrios en 1885 y Manuel Estrada Cabrera tras la muerte de José María Reina Barrios en 1898.

A Chacón lo apoyaba el Partido Liberal Federalista, que era el mismo que había postulado al general Orellana en 1924, mientras que el relativamente nuevo Partido Liberal Progresista, lanzó la candidatura del General Jorge Ubico Castañeda, ex-ministro de la Guerra del general Orellana. La mantra del partido de Ubico era la búsqueda de reformas sociales y democráticas y el rechazo al imperialismo internacional, y estaba formado por miembros de la generación del 20, quienes habían participado activamente en el derrocamiento de Manuel Estrada Cabrera.

Las elecciones se cerraron el 5 de diciembre con el triunfo, como era de esperarse, candidato oficial. Los ubiquistas no aceptaron fácilmente los resultados porque creían tener la mayoría de votos, y aunque hubo protestas y acusaciones de fraude, al parecer el general Ubico no aprobó las medidas de hecho y esperó pacientemente su turno para llegar la presidencia. El recuento final mostró que Chacón ganó las elecciones con 287,412 votos frente a 36,940 de su oponente, pero es conviente indicar que el proceso eleccionario estuvo bajo el control absoluto del Ejecutivo.

Y así, el 18 de diciembre de 1926, Chacón fue confirmado en el poder y gobernó con buenas intenciones e impuso reformas educativas, pero no contaba con que la Gran Depresión de 1929 iba a destruir la economía del país y que él mismo iba a sufrir un desvastador derrame cerebral el 12 de diciembre de 1930, casi exactamente cuatro años después de haber asumido la presidencia.


BIBLIOGRAFIA:


24 de noviembre de 1890: el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas se reserva todos los terrenos baldíos en las orillas de los cuerpos de agua del departamento de Izabal

24noviembre1890
La entrada a Río Dulce en 1887, en un grabado del libro “Guatemala, the Land of Quetzal”.  En el recuadro, retrato oficial del presidente Barrilas que se conserva en el Museo Nacional de Historia.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A fin de contar con la suficiente infraestructura para uso público en la costa Atlántica, a las orillas de los ríos navegables y del lago de Izabal, el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas emitió el siguiente decreto:

Palacio del Poder Ejecutivo:

Guatemala, 24 de noviembre de 1890:

Considerando:

Que es conveniente que el Estado pueda disponer en las riberas del lago de Izabal, en las márgenes de los ríos navegables y en las costas, de los terrenos indispensables para usos públicos, el Jefe del Poder Ejecutivo, en observancia del artículo 595 del Código Fiscal,

Acuerda:

Artículo 1.°: El Estado se reserva, para usos públicos, el dominio de los terrenos baldíos comprendidos dentro de las zonas siguientes:

  1. De 200 metros de ancho, contados alrededor y desde la orilla del lago de Izabal;
  2. De 100 metros a cada lado de los ríos navegables, contados desde sus márgenes;
  3. De 500 metros de ancho en las cosas del Atlántico contados desde sus playas.

Artículo 2.°: En consecuencia, en toda escritura de enajenación de terrenos baldíos adyacentes a dichas zonas, se harán constar las reservas del anterior artículo.

Comuníquese.

  • Barillas
  • Anguiano

Con este decreto, práticamente se aseguraba tener a su disposición todos los terrenos a las orillas de los cuerpos de agua del departamento de Izabal, que estaba por convertirse en un importante destino comercial con la construcción de Puerto Barrios y del Ferrocarril del Norte.


BIBLIOGRAFIA:


21 de noviembre de 1857: nace en Quetzaltenango el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó a Guatemala de 1898 a 1920

21noviembre1857

El padre de Manuel Estrada Cabrera era Pedro Estrada Monzón quien había sido hermano en el Convento de San Francisco hasta 1829, cuando el ejército del general liberal Francisco Morazán desterró de Centroamérica a los miembros de las órdenes regulares. Estrada Monzón no se fue de Guatemala, pero tuvo que renunciar a la vida monástica. Cuando nació su hijo Manuel, en Quetzaltenango en 1857, no quiso aceptar la paternidad que le exigía la madre, Joaquina Cabrera, pero llegó al acuerdo de ella tuviera la patria potestad del niño y que él los ayudara periódicamente.

Durante sus primeros años, la madre de Estrada Cabrera se dedicaba a vender dulces y alimentos en las casas de las familias acomodadas de Quetzaltenango, entre ellas la casa de la familia Aparicio, en donde tuvo un serio problema cuando fue acusada de robar unos cubiertos de plata y fue apresada, aunque fue luego absuelta. Este hecho causó una profunda impresión en Estrada Cabrera quien guardó rencor por los Aparicio y se vengó de ellos en 1897, cuando retrasó el telegrama de indulto que le perdonaría la vida a Juan Aparicio, hijo, luego de ser acusado de ser el líder de la Revolución Quetzalteca que había estallado contra el gobierno del general José María Reina Barrios, de quien Estrada Cabrera era Ministro de Gobernación.

Obtuvo una beca en el colegio de San José, que los jesuitas regenteaban en Quetzaltenango, en donde se distinguió por su inteligencia y caligrafía, aunque también sufrió la burla de sus compañeros que lo llamaban “bolitero” o “el hijo de la bolitera” por el trabajo de su madre. De hecho, de los jesuitas recibió la formación católica que lo caracterizaría en la presidencia, y de su madre el conocimiento de los ritos indígenas de la región occidental de Guatemala.

En 1872 ingresó al Instituto Nacional para Varones de Occidente de donde se graduó en 1874 a los 17 años obteniendo una felicitación personal del presidente J. Rufino Barrios, en su examen público de bachiller.​ En 1876,  Barrios creó la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado de Occidente, en la que se inscribió Estrada Cabrera en 1877 y en donde estudió con grandes penurias económicas y para poder continuar su carrera ocupó una plaza en el juzgado segundo de primera instancia de Quetzaltenango, fue director de una escuela de primeras letras, dio clases particulares e incluso se dedicó a la carpintería.

Se recibió con el título de licenciado en Derecho, y su bufete fue la base para su futuro despacho presidencial: era una pieza con puerta a la calle amueblado únicamente por una mesa de pino, dos estantes con pocos libros y un par de sillas; precisamente encima de la recepción había otra habitación a la que se subía por una escalera y en la que permanecía el licenciado, oculto a los que solicitaban sus servicios. Un escribiente de su confianza atendía en la recepción y cuando este no podía responder a alguna pregunta, se escuchaban sobre el entarimado de arriba unos toques en clave con la respuesta de Estrada Cabrera. Cuando la clave no era suficiente, entonces subía el escribiente a una señal convenida a recibir la respuesta de viva voz.

Afiliado al Partido Liberal, entonces en el poder, sirvió como juez de Primera Instancia en Retalhuleu, el mismo puesto en Quetzaltenango y, por último, magistrado de la Sala Cuarta de la Corte de Apelaciones.​ Mientras estaba en la facultad conoció a Desideria Ocampo, pero el cortejo fue difícil porque el padre de la muchacha se oponía a la relación. Al fin, por su gran perseverancia consiguió la mano de Desideria, se casó con ella en 1884 y tuvo dos hijos: Diego y Francisco.​


BIBLIOGRAFIA:


18 de noviembre de 1881: se abre oficialmente la Penitenciaría Central para que los reos varones cumplan sentencias

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Vista aérea de la Penitenciaría Central y del Estadio “Autonomía” en la década de 1950.  Este espacio es ocupado en el siglo XXI por el Ministerio de Finanzas y el Banco de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Una de las prisiones más lúgubres y terribles que han existido en la Ciudad de Guatemala es la trístemente célebre Penitenciaría Central, en donde purgaron sus condenas muchos presos varones entre 1881 y 1957, cuando fue finalmente clausurada por el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas.  La estructura fue demolida en 1968 para dar luegar a la construcción del edificio del Ministerio de Finanzas Públicas y parte del Centro Cívico de la Ciudad.

La Penitenciaría empezó a recibir presos el 18 de noviembre de 1881, como lo muestra el siguiente decreto del general J. Rufino Barrios:

Palacio Nacional: Guatemala, 18 de noviembre de 1881

Habiéndose terminado ya la parte del edificio de la Penitenciaría de esta ciudad, destinada para recibir a los reos condenados por sentencia firme; y atendiendo, por una parte, a que allí se encontrarán éstos, por la amplitud del local y por otras favorables circunstancias en mejores condiciones que en la cárcel pública; y deseando además que cuando ántes vaya haciéndose la posible separación entre los que ya están condenados por ejecutoria a ciertas penas y los procesados que no lo están todavía, el Presidente de la República acuerda:

  1. Que los presos que actualmente cumplen en la cárcel de hombres de esta capital condenas de obras públicas o de más de un año de prisión, sean trasladados a la Penitenciaría para continuar extinguiéndola allí, en la forma que proceda, conforme a los términos de la sentencia respectiva; y
  2. Que igualmente sean trasladados al mismo edificio, para el cumplimiento de sus condenas, en los mismos términos expresados, los que en lo sucesivo fueren remitidos de los otros departamentos a la cárcel de éste o por los tribunales del último fueren condenados a pena que exceda de un año de arresto o que tenga la calidad de obras públicas.

Comuníquese.

  • J. Rufino Barrios
  • Cruz

Se inició así la triste historia del recinto, en donde muchos presos políticos padecieron torturas y vejámenes entre 1881 y 1957.  Del gobierno de Barrios, y su ministro de la Guerra, Juan Martín Barrundia, se cuentan terribles historias sobre los tormentos que sufrían sus enemigos en la Penitenciaría, como indica el embajador mexicano Federico Gamboa en “Mi Diario“, publicado en 1910:

“A los términos de la calzada, dándole la espalda a edificio de líneas agradables, […], otro monumento muy italiano en su factura y en sus componentes, erigido a la memoria del general D. J. Rufino Barrios. Allí está él, cabalgando en brioso bridón que parece fuera a despeñarse, y empuñando en su diestra la bandera de esta patria suya, que él trató con tantísima crueldad y dureza tanta. ¿Será de veras la muerte un Leteo?…

Lo pregunto porque aún existen centenares de familias que le narran a usted pormenorizadamente las persecuciones horrorosas y los tormentos bárbaros que el general Barrios consumó en sus deudos muertos, y sin embargo, aquí está él, en monumento de bronce y mármoles, en actitud heroica, con coronas de flores agostadas que indican que la gratitud nacional viene y las deposita en el pedestal, de cuando en cuando; y una agrupación política, que se llama a sí misma liberal, ha hecho de la memoria de Barrios, tan escarnecida por algunos, su símbolo, su arquetipo y su modelo.

Si se tratara de escribir la historia de este país, ¿a quién habría que hacerle caso, a los que atacan al hombre con pruebas fehacientes en su contra, o a los que lo defienden y dignifican?… ¡Allá ellos!

Guillermo F. Hall, un acomodado banquero de origen británico y padre de la escritoria Elisa Hall de Asturias, escribió su propio libro, “La Penitenciaría de Guatemala“, luego de haber estado en prisión por haberse negado a hacer negocios turbios con los allegados del presidente Manuel Estrada Cabrera. En su obra, Hall describe lo siguiente sobre la época de Barrios y Barrundia:

“Tata Juan” era el decano de la penitenciaría, había permanecido en ella desde su fundación. Había sido verdugo de los tiempos de Rufino Barrios y Barrundia.​ Era la conversación favorita de este rufián el referir a sus admiradores los crímenes que había cometido, tanto por cuenta propia, como en su carácter de verdugo. […] Hacía alarde de haber [asesinado] por su propia cuenta a veintiséis individuos; no recordaba a cuantos había dado muerte a palos en las bóvedas de la penitenciaría por orden de Barrunda y de Barrios -¡eran tantos!​ Contaba […] el modo cómo procedía a cumplir las órdenes de sus amos; cómo después de propinar a sus víctimas doscientos o trescientos palos, se acostaba un rato a descansar al arrullo de los ayes de su “paciente” [para luego reanudar] la tarea con más encarnizamiento, dándole palos sobre los ojos para deshacérselos, porque […] “así gritaban menos”.

Las atrocidades que sucedían en la lúgubre prisión no terminaron con la muerte de Barrios en 1885. Al contrario, en el libro “¡Ecce Pericles!“, el escritor conservador Rafael Arévalo Martínez describe lo que ocurría en el recinto a los presos políticos durante el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera, todos ellos miembros del Partido Conservador. Por su parte, en la obra “Hombres contra Ombres” del escritor Efraín De los Ríos, éste relata los vejámenes que sufrió en carne propia por los esbirros del presidente Jorge Ubico; De los Ríos menciona al famoso “Tatadiós“, quien residió muchos años en la Penitenciaría y era el cruel y desalmado encargado del denominado “callejón de los presos políticos”.

El escritor conservador Manuel Coronado Aguilar, quien estuvo preso en la Penitenciaría, escribió que “Roberto Isaac, alias “Tatadiós”, es una figura social-histórica guatemalense, digna de un minucioso estudio en los campos jurídico-criminológicos. Para unos, Roberto fue un delincuente vulgar, homicida reincidente; para otros, un hombre terrible, producto del hampa; para no pocos, un sujeto frustrado, de ímpetus irreflexivos; y para muy contados, nosotros entre éstos, un enfermo grave, que por haberlo abandonado nuestra sociedad que nunca o muy poco se ha preocupado de esta categoría de seres desglosados de la vida normal, se lanzó por el empinado atajo del crimen. Roberto Isaac entraba en un “estado patológico” siempre que ingería licor, el que lo obligaba a perturbaciones consecutivas mentales y hasta fisiológicas, de efectos extensivos, que lo precipitaban hacia la impulsión y hacia la tendencia morbosa.”

Incluso durante el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán hubo torturas en esta prisión, siendo una de las víctimas el coronel Carlos Castillo Armas, a quien sus allegados ayudaron a escapar cargándolo porque no podía caminar por los castigos recibidos.


BIBLIOGRAFIA:


13 de noviembre de 1896: se remata una finca baldía de 25 caballerías a favor de un ciudadano alemán en San Pedro Carchá, a razón de 36 pesos por caballería

13noviembre1896
Recolecció del café en 1875.  Nótese como todas las trabajadoras son mujeres indígenas.  Fotografía de Eadweard Muybridge.

El 13 de noviembre de 1896 se publicó el siguiente decreto, como era muy común durante los gobiernos liberales:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 13 de noviembre de 1896.

Visto el expediente de enajenación de un lote de terreno baldío denominado Sarrasquiché y Saquec Chut, situado en jurisdicción de San Pedro Carchá, departamento de la Alta Verapaz, compuesto de veinticinco caballerías, cuatro manzanas y mil setecientas cincuentidós varas cuadradas; y 

Apareciendo que verificada la venta en pública subasta, fincó el remate en don Julio Hartmann, a razón de treinta y seis pesos por caballería;

Por tanto,

el Presidente de la República,

Acuerda:

Que previo el pago del precio, la Escribanía del Gobierno extienda a favor del señor Hartmann el título de propiedad correspondiente.

Repóngase el papel.

Analizando el decreto se desprenden numerosos aspectos importantes:

  1. El lote que se enajenó no era un terreno baldío como dice el decreto, sino que había sido expropiado mediante subterfugios legales a las comunidades indígenas de la región y por ello se encontraba en el abandono.  Esta fue una política de la Reforma Agraria impulsada por el gobierno de J. Rufino Barrios (1873-1885).
  2. Todos tenían derecho a participar en la subasta de terrenos baldíos, incluídos los indígenas que habían sido sus propietarios originalmente.  Pero por una razón u otra, siempre resultaba favorecido un cafetalero o un extranjero, que compraban una considerable extensión de tierra sumamente productiva por precios irrisorios.
  3. Los extranjeros de la Verapaz eran alemanes, quienes habían llegado al país aprovechando la por demás generosa ley de Inmigración que emitió el gobierno de J. Rufino Barrios el 27 de febrero de 1879.  Gracias a estas ventajas, a la enajenación de terrenos, al Reglamento de Jornaleros y a la disciplina teutona, amasaron grandes fortunas derivadas del cultivo del café en la región.

He aquí algunos aspectos de la ley de Inmigración de 1879, los cuales se reproducen textualmente para que el lector aprecie las grandes ventajas que tuvieron los inmigrantes durante los gobiernos liberales:

Se considera inmigrante para los efectos de esta ley a todo extranjero que, siendo jornalero, artesano, industrial, agricultor, profesor o apto para el servicio domestico y menor de cincuenta años y acreditando su moralidad y aptitudes, venga a la República espontáneamente, ó por cuenta de la Sociedad de Inmigración ó de particulares.

Todo inmigrante que hubiese obtenido cédula de inmigración, disfrutará de las siguientes ventajas generales:

  1. Ser embarcado en los buques fletados al efecto.
  2. Desembarcar gratis en los puertos de la República.
  3. Introducir libres de derechos las prendas de uso, muebles de servico doméstico que sean precisos, máquinas, instrumentos de agricultura, semillas, casas portátiles para su habitación, herramientas, animales, carros destinados á su servício y comestibles para seis meses y por una sola vez.

Para gozar de otras ventajas exclusivas a cada una de las clases de inmigrantes, que por ahora podrán esperarse lleguen a la República, se dividirán estas en tres:

  1. Inmigrantes que vengan espontáneamente y por su cuenta propia
  2. Inmigrantes pedidos por particulares, o por la Sociedad.
  3. Inmigrantes contratados por la Sociedad con el objeto de que formen reducciones agrícolas o aldeas, en puntos determinados.

Los de la primera clases, tendrán derecho a la mediación de la Sociedad, para facilitarles la cómoda adquisición de tierras, en el mejor lugar posible, así como la de los materiales, semillas y animales que necesiten.

Los de la segunda clases, cuando fueren pedidos por medio de la Sociedad, tendrán derecho a la intervención y apoyo de la Sociedad, en el cumplimiento de las oferta hechas por los particulares que los hayan pedido. Tendrán asimismo derecho a que se les facilite su traslación al interior, a ser alojados por los agentes de la Sociedad,durante los primeros quince días.

Los de la tercera clase, tendrán derecho a exigir uno o más lotes en el terreno que la Sociedad haya destinado a este fin, gratuitamente, si fuere en terrenos baldís, o pagadero en los términos que en el contrato se fijen, si el terreno fuese de los que la Sociedad adquiere por cualquier otro título.

Finalmente, otras ventajas eran:

El Estado proteje el establecimiento de estas reducciones agrícolas ó nuevas poblaciones, a efecto de hacer cultivar los terrenos baldíos y los particulares ó de introducir mejores sistemas en los ya cultivados.

Las aldeas ó reducciones agrícolas podran establecerse en terrenos baldíos, concedidos gratuitamente y en terrenos de particulares, ó adquiridos por la Sociedad á título oneroso ó gratuito, mediante contratos especiales en cada caso.

El primer inmigrante alemán fue Rodolfo Dieseldoff, todavía durante el régimen conservador de Rafael Carrera en 1863, y fue quien se benefició de mayor manera con las ventajas otorgadas a los inmigrantes por los gobiernos liberales, que de esta manera realizaron la segunda colonización de Alta Verapaz.


BIBLIOGRAFIA:


22 de junio de 1944: 311 ciudadanos envían una carta al presidente general Jorge Ubico pidiendo que se restituyan las garantías constitucionales

22junio1944
El palacio de la Policía Nacional en la década de 1970, construido durante el gobierno del general Jorge Ubico.   Imaen tomada de Wikimedia Commons.

El 1 de junio de 1944, el gobierno del general Jorge Ubico incrementó el salario de los empleados públicos en un 15%, pero solo para aquellos que ganaban menos de 15 quetzales mensuales, lo que dejaba fuera a los maestros, quienes reaccionaron con una serie de protestas pacíficas con el fin de ser beneficiados con ese aumento.​ Por su parte, los estudiantes universitarios iniciaron marchas pacíficas para exigir la destitución de sus decanos, ya que, durante el gobierno de Ubico, las Escuelas Facultativas eran dependencia del Ministerio de Instrucción Pública y las autoridades eran nombradas directamente por el presidente de la República.​ Ubico accedió a cambiar a los decanos, pero los sustitutos, nombrados por el presidente, no fueron del agrado de los estudiantes, quienes en consecuencia redoblaron sus protestas.

Cuando el gobierno suprimió las garantías constitucionales luego de las protestas de los estudiantes universitarios un grupo de 311 ciudadanos le envió la siguiente misiva:

Señor Presidente de la República:

Los suscritos ciudadanos guatemaltecos, en ejercicio del derecho garantizado por el artículo 22 de la Constitución de la República, nos dirigimos a usted con las muestras de nuestro mayor respeto y exponemos:

El día de hoy promulgó su gobierno el Decreto No. 3114, que restringe las garantías constitucionales. La parte considerativa de esta disposición consigna que elementos disociadores de tendencias nazi-fascistas perturban gravemente la paz de la República procurando obstaculizar al gobierno el mantenimiento del orden. Es por todos conocida la génesis de ese decreto, y la propia Secretaría Presidencial, en un boletín dado a publicidad en la prensa, la funda en la acción de problemas de orden interno de la Universidad.

La opinión pública espontáneamente se ha solidarizado con las aspiraciones de los estudiantes en esta hora trágica en que la flor de la juventud de los países libres ofrendan sus vidas en defensa de los altos ideales de la humanidad y de la democracia, a cuya causa está afiliada nuestra patria.

Es por ello doloroso ver que el Primer Magistrado de la Nación, sin duda basado en informaciones inexactas, tendenciosas e interesadas, haya lanzado a la juventud el grave cargo de nazi-fascismo.​ La juventud, señor Presidente, jamás vibra al impulso de mezquinas tendencias y, por el contrario, interpreta y encarna los ideales más limpios y las más nobles aspiraciones. La de Guatemala no es en este caso una excepción.
Convencidos de la pureza de los ideales de la juventud universitaria guatemalteca, nos sentimos obligados, como ciudadanos conscientes, a solidarizarnos plenamente con sus legítimas aspiraciones.

Es así como, movidos tan sólo por nuestro fervoroso patriotismo, venimos a rogar la ilustrada atención de usted acerca de los apremios de la hora actual y del imperativo del deber, sentido por todos, de que el Gobierno se encauce hacia metas prometedoras que aseguren el derecho y satisfagan las legítimas aspiraciones de la familia guatemalteca.
El decreto de suspensión de garantías ha venido a crear una situación de intranquilidad y zozobra que agudiza la angustia de la hora en que vive la humanidad, en vez de asegurar la paz y el orden que pareció inspirarlo.

La restricción de garantías crea una situación de hecho, en la cual el pueblo carece de medios legales para manifestar sus justos anhelos y es susceptible de provocar consecuencias funestas que, como guatemaltecos conscientes, seríamos los primeros en deplorar.

Ante un régimen de derecho, la ciudadanía actúa dentro de la legalidad. Una situación de hecho engendra, tarde o temprano, una reacción de violencia. Con toda hidalguía reconocemos que la actual administración presidida por usted ha hecho, en lo material, obra constructiva. Empero, su labor, como todo lo humano, no ha llegado a satisfacer muchas aspiraciones populares por falta de medios de libre expresión.

Alrededor de los gobernantes actúan y medran fuerzas burocráticas e intereses creados que se fortalecen con el transcurso de los años y que llevan al mandatario visiones falseadas de la realidad ambiente. Por esta razón debe desconfiarse siempre de las “adhesiones” que, nacidas del temor o del interés, llegan hasta el gobernante a través del mecanismo oficial, las cuales jamás presentan el auténtico “sentimiento popular”. Seguramente corresponderá a usted aquilatar muy pronto el valor de tales “adhesiones”, a diferencia de la genuina sinceridad que nos anima.

Guatemala no puede substraerse a los imperativos democráticos de la época. Es imposible frustrar con medidas coercitivas los incontenibles impulsos de la generosa ideología que está reafirmándose en la conciencia universal a través de la más sangrienta de las luchas libradas entre la opresión y la libertad.

Estamos seguros, señor Presidente, de que su espíritu comprensivo acogerá la presente gestión con el mismo interés patriótico que nos mueve a dirigírsela. Confiados en él, pedimos lo siguiente:

  1. El restablecimiento de las garantías suspendidas, para que el pueblo pueda gozar, sin demora, de la plenitud de sus derechos constitucionales; y
  2. Dictar las disposiciones pertinentes a fin de que tales garantías tengan plena efectividad.

Guatemala, 22 de junio de 1944.

Este memorial fue redactado en casa del doctor Julio Bianchi y firmado por 311 personas, entre quienes figuraban destacadas personalidades de la sociedad guatemalteco, como el Dr. Carlos Federico Mora y estudiantes universitarios, entre quienes estaba el futuro presidente Julio César Méndez Montenegro.  Sin embargo, la carta no tuvo la respuesta que esperaban los firmantes, sino que al contrario, se había producido una represión violenta contra manifestantes, que resultó en la muerte de la profesora María Chinchilla el 25 de junio, y que a la larga, resultaría en la renuncia del general Ubico el 1 de julio de 1944.


BIBLIOGRAFIA:

  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  • Estrada, A. (1979). Datos para la historia de la Iglesia en Guatemala. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. pp. 559-574.
  • Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989) Tomo I: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica. ISBN 9789992248522.

20 de octubre de 1885: se modifica la Constitución de 1879 para restringir el poder ejecutivo al presidente interino Manuel Lisandro Barillas

20octubre1885
El general Manuel L. Barillas con uno de sus hijos en la década de 1890.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los presidentes de los regímenes liberales se caracterizaron por modificar la Constitución de la República cuando ésta no les permitía gobernar de la forma que les conviniera.  Por ejemplo, J. Rufino Barrios le dió largas a la redacción de la Constitución y gobernó de facto amparándose en el Acta de Patzicía hasta que finalmente se emitió la Constitución de 1879 con la que empezó su primer período constitucional el 15 de marzo de 1880, cuando ya llevaba casi siete años en la presidencia.  Su sobrino, el general José María Reina Barrios, modificó la constitución en 1897 y extendió su mandato presidencial de seis a diez años, aunque no vivió para verlo.  Y, finalmente, tanto el licenciado Manuel Estrada Cabrera y como el general Jorge Ubico modificaron la constitución para eliminar el requisito de la no-reelección y se perpetuaron en el poder hasta que fueron derrocados.

En el caso del presidente menos conocido de la época liberal, el general Manuel Lisandro Barillas, duranate tu régimen se modificó la constitución en dos oportunidades.  La primera, el 20 de octubre de 1885 y la segunda el 5 de noviembre de 1887;  la primera vez, para restringir el poder ejecutivo y evitar que el presidente gobernara con las liberatades que se habían disenado para J. Rufino Barrios, y la segunda, para eliminar las restricciones al ejecutivo y facilitar su labor al frente del gobierno.  Presentamos a continuación el Acta por la que se modificó la constitución en 1885, con algunas observaciones sobre los principales puntos:

El artículo 5. ° queda así:

Son naturales:

1. ° — Todas las personas nacidas ó que nazcan en territorio de la República, cualquiera que sea la nacionalidad del padre, con escepción de los hijos de los ajentes diplomáticos.

2. ° — Los hijos de padre guatemalteco ó hijos ilejítimos de madre guatemalteca nacidos en país extranjero, cuando conforme á las leyes del lugar del nacimiento les corresponda la nacionalidad de Guatemala ó cuando les diere derecho de elejir y optaren por la guatemalteca.

3. ° — Sin embargo de los principios generales establecidos en los incisos anteriores, el Gobierno de la República podrá estipular tratados con las naciones amigas consultando los intereses del país al fijar las cláusulas que afecten á la nacionalidad, siempre que al mismo tiempo haya reciprocidad.

El artículo 6. ° queda así:

Se consideran también como guatemaltecos naturales á los originarios de las otras Repúblicas de Centro-América que manifiesten ante la autoridad competente el deseo de ser guatemaltecos.

El artículo 8. ° queda como sigue:

Son ciudadanos los guatemaltecos mayores de veintiún años que sepan leer y escribir; o que tengan renta, industria, oficio ó profesión que les proporcione medios de subsistencia.

(Nota de HoyHistoriaGT: esto dejaba fuera a las mujeres, y a los indígenas que trabajaban como colonos jornaleros. Años después este artículo fue ampliado para introducir a los soldados analfabetos y así facilitar la elección de militares).

El artículo 11 se reforma en los siguientes términos:

Todo poder reside originariamente en la nación: los funcionarios no sun dueños sino depositarios de la autoridad, sujetos y jamás superiores á la ley y siempre responsables, civil ó criminalmente, por su conducta oficial. Cualquier ciudadano puede acusarlos por los actos con que inflinjan la Constitución ó las leyes, ó comprometan el honor, la seguridad ó los intereses del país; y por los delitos que cometan de carácter oficial ó comunes que no sean de naturaleza privada.

(Nota de HoyHistoriaGT: este es un artículo que no se ha cumplido ni con los gobiernos liberales ni con ningun otro gobierno. Todos los presidentes que siguieron estuvieron por encima de la ley y solamente el licenciado Manuel Estrada Cabrera tuvo que enfrentar proceso legal. Los demás fueron asesinados o salieron a un exilio dorado, como en el caso del general Jorge Ubico.)

El artículo 20 queda reformado así:

La industria es libre. El autor ó inventor goza de la propiedad de su obra ó invento por un tiempo que no exceda de quince años; mas la propiedad literaria es perpetua. También podrá el Ejecutivo, de acuerdo con el Consejo de Estado, otorgar concesiones por un término que no pase de diez años á los que introduzcan ó establezcan industrias nuevas en la República, cuando sea conveniente a los intereses de ésta por la naturaleza y circunstancias de aquellas, debiendo dar cuenta á la Asamblea en la próxima Legislatura para su aprobación ó desaprobación.

(Nota de Hoy HistoriaGT: actualmente la propiedad intelectual es de 75 años. Por otra parte, las concesiones que otorgaron los gobiernos que siguieron fueron de hasta 99 años, pasando por alto la restricción que se estipula en este artículo dados los beneficios que le representaban al presidente de turno).

El artículo 42 queda como sigue:

La Asamblea no puede tener sesión sin la concurrencia de la mayoría absoluta de los miembros de que se compone, salvo para la calificación de credenciales – para lo cual basta el número de quince Diputados y para dictar á su vez las medidas conducentes á que no deje de haber mayoría en la Asamblea.

(Nota de HoyHistoriaGT: para no tener que cumplir este requisito, el presidente José María Reina Barrios disolvió la Asamblea en 1897 y reunió otra de forma precipitada entre sus allegados).

El artículo 52 se reforma así:

Corresponde al Poder Legislativo:

1. ° — Abrir y cerrar las sesiones ordinarias y extraordinarias.

2. ° — Hacer el escrutinio de votos para Presidente y Vice-presidente de la República y proclamar popularmente electos á los ciudadanos que respectivamente hubieren obtenido mayoría absoluta de votos.

3. ° — Elegir Presidente y Vice-Presidente entre los tres candidatos que respectivamente hayan obtenido el mayor número de sufragios en el caso en que no hubiere elección popular por falta de mayoría absoluta de votos.

(Nota de HoyHistoriaGT: este sistema se mantuvo vigente hasta la elección del general Fernando Romeo Lucas en 1978).

4. ° — Nombrar la persona que se haga cargo del Poder Ejecutivo cuando iea>convu.ada para ello, por falta absoluta dol Presidente y Vice-presidente.

5. ° – Dar posesión al Presidente y Vice-Presidente de la República y recibirles las protestas de ley.

6.° — Nombrar al Presidente del Poder judicial y á los Magistrados y Fiscales de los Tribunales de Justicia.

El artículo 54 se modifica de la manera siguíente:

Son también atribuciones del Poder Legislativo:

1.° — Decretar, interpretar, reformar y derogar las leyes que deben regir en todos los ramos de la Administración.

2. ° — Fijar cada año los gastos de la Administración pública, aprobando ó reprobando el presupuesto que debe presentar el Poder Ejecutivo.

3. ° — Decretar las contribuciones ó impuestos ordinarios que se necesiten para cubrir el presupuesto de los gastos de la Administración y los créditos reconocidos.

5. ° — Decretar impuestos extraordinarios cuando la necesidad lo exija.

10. — decretar pensiones y honores públicos por grandes servicios prestados á la nación.

11. — Aprobar ó reprobar los actos que hubiere practicado el Poder Ejecutivo en ejercicio de la autorización que se le haya concedido por la Asamblea conforme al inciso 6. °

12. — Conferir los grados de Brigadier y Jeneral de División cuando el Ejecutivo lo proponga y acompañe para el efecto la hoja de servicios del agraciado.

13. — Declarar la guerra y aprobar los tratados de paz.

14. — Decretar los indultos jenerales cuando lo exigiere la conveniencia pública.

15. — Admitir ó nó, según lo estime conveniente, la renuncia que haga el Presidente ó Vice-presidente de la República,

16. — Conceder ó nó permiso al Presidente de la República para ausentarse del territorio de Centro- América.

El artículo 66 se modifica así:

El período de la Presidencia es de cuatro años. El Presidente ó la persona que haya ejercido la Presidencia de la República, no podrán ser reelectos para ésta, sin que intermedie un período constitucional. Tampoco el presidente podrá ser electo Vice-Presidente para el período inmediato.

(Nota de HoyHistoriaGT: Barillas volvió a modificar la Constitución en 1887, para extender el mandato presidencial a seis años y eliminar las restricciones que esta constitución le imponía).

El artículo 60 queda reformado así:

Habrá un Vice-Presidente elejido popularmente en la misma forma y al propio tiempo que el Presidente, y en qnien se requieren las mismas cualidades que en éste.

En caso de falta absoluta del Presidente de la República, entrará desde luego el Vice-Presidente á ejercer la Presidencia por todo el tiempo que falte para completar el período constitucional.

Por falta absoluta del Vice-Presidente antes de entrar en el ejercicio de la Presidencia, se procederá á nuevas elecciones para ese cargo por aquel período.

Por falta absoluta del Vice-Presidente que estuviere ejerciendo la Presidencia, el Presidente del Poder Judicial entrará á ejercer las funciones de Presidente de la República, y el mismo día convocará a la Asamblea para que,á más tardar dentro de un mes, se reúna y designe la persona que ha de llenar la vacante por el tiempo que falte del período. En las faltas accidentales se sustituyen en el mismo orden.

(Nota de HoyHistoriaGT: esta fue la primera modificación constitucional en que se introdujo la figura del Vice-presidente. La misma fue retirada en las subsecuentes modificaciones y se regresó al sistema de nombrar designados a la presidencia).

El artículo 72 queda como sigue:

Para ser Secretario de Estado se requiere ser mayor de veintiún años y del estado seglar: hallarse en ejercicio de los derechos de ciudadano y no ser contratista de obras ó servicios públicos, ni tener pendientes de resultas de esas contratas, reclamaciones de interés propio.

(Nota de HoyhistoriaGT: se prohibe a los contratistas del estado ser ministros de Estado. Algo que no se ha cumplido en la práctica.)

Artículo transitorio.

Las presentes reformas no alteran en nada el uso de las facultades de que actualmente se halla investido el General M. Lisandro Barillas, para ejercerla hasta que tome posesión el Presidente constitucional que resultare electo y para convocar á elecciones de Diputados á la próxima Asamblea Lejislativa. La prohibición de reelección comenzará á tenor efecto en las, elecciones para el periodo de 1890 á 1894.

(Nota de HoyhistoriaGT: el general Barillas resultó electo presidente constitucional en 1886 y luego modificó la constitución nuevamente para extender el período presidencial a 6 años).

Pasa al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Salón de Sesiones, en Guatemala. a veinte de octubre de mil ochocientos ochenta y cinco y sexagésimo cuarto de la Independencia de Centro-América.

Entre los firmantes estaban:

  • Joaquín Macal, Presidente de la Asamblea. Luego sería Ministro de Estado.
  • José M. Reina B., Diputado por San Marcos. Luego sería presidente de 1892 a 1898.

BIBLIOGRAFIA: