22 de enero de 1829: los liberales de Antigua se rebelan contra Aycinena

Debido a la persecusión de que eran objeto por parte del gobierno conservador de Mariano de Aycinena, los liberales en Antigua Guatemala se rebelan contras la autoridades del Estado

22enero1829
Ruinas del pórtico principal de la iglesia de la Compañía de Jesús antes de ser destruidas por los terremotos de 1917-18 y 1976. En el recuadro: el Jefe de Estado Mariano de Aycinena. Imágenes tomadas de Mizner Scrap Book of Central America y de Wikimedia Commons.

Tras el desastre de Milingo en 1827, el general Manuel José Arce se dió cuenta de que no podía luchar contra las pasiones políticas de los criollos centroamericanos y renunció a la presidencia de la República Federal de Centro América, dejando el poder en manos de Mariano de Beltranena.  Para entonces, los criollos liberales habían dado la espalda al proyecto político de Arce, y lo acusaban de haberse aliado a los criollos aristócratas conservadores de la ciudad de Guatemala, que servía en ese entonces como capital de la Federación.1  Por su parte, en el estado de Guatemala gobernaba desde 1827 el líder conservador Mariano de Aycinena, quien había llegado al poder tras el golpe de estado contra el liberal Juan Barrundia y la captura de éste por parte de Arce en 1826, y quien había emprendido una labor enérgica en contra de los criollos liberales.2

A pesar de la persecución de Aycinena, los liberales se refugiaron en la ciudad de Antigua Guatemala, en donde el jefe político del departamento, Sebastián Morales, era un liberal que se había puesto al servicio del gobierno conservador para conseguir una puesto como éste, ya que Sacatepéquez y Chimaltenango eran la puerta de acceso a la región de Los Altos.3  Además, la antigua capital del Reino de Guatemala se prestaba para una conjura, ya que en ese época contaba apenas con diez mil habitantes, y quedaba sumida en la oscuridad y quietud tan pronto como se ponía el sol.4

Uno de los organizadores de aquella conjuta era el Dr. Mariano Gálvez, quien en esa época no era bien visto por los criollos liberales porque había apoyado sido secretario de Gabino Gaínza y firmado el decreto de anexión a México en 1822,5 pero quien gracias a su inteligencia logró imponerse entre sus correligionarios, cuyo número crecía día a día. Y así, el 22 de enero de 1829, los liberales con  el jefe político Sebastián Morales, desconocieron la autoridad de Aycinena aduciendo que solamente reconocían el gobiero del despuesto Juan Barrundia.6

Los alzados, que eran aproximadamente seiscientos, pidieron que les proporcionaran armas y le ofrecieron el mando de la fuerza al coronel francés Nicolás Raoult, quien políticamente declinó la oferta, aduciendo que era ir al sacrificio, a pesar de que era uno de los principales alborotadores.  Y antes de que lograran conseguir un nuevo jefe militar, las autoridades conservadores enviaron un contingente militar a Antigua y los liberales se dispersaron como pudieron.6

A pesar de aquella derrota inicial, los liberales resultaron vencedores sobre el gobierno de Aycinena porque cuando la noticia del fracaso de la revuelta llegó a oídos del general hondureño Francisco Morazán, este movilizó  su “ejército protector de la ley” y emprendió camino a Guatemala, sitiando la ciudad y obligando a la renuncia de las autoridades federales y estatales el 14 de abril de ese mismo año.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 128.
  2. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  3. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 129.
  4. Ibid., p. 130.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.
  6. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 131.
  7. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.

19 de enero de 1839: el Estado de Los Altos reorganiza su gobierno

Tras el rompimiento del pacto federal y el apoyo del Congreso Federal de los Estados que aún quedaban, el Estado de Los Altos reorganiza su gobierno

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El valle de Totonicapn. En esta ciudad funcionó la Asamblea Constituyente del Estado de Los Altos hasta que se trasladó a Quetzaltenango en 1839. En el recuadro: el escudo del Estado de Los Altos. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Aunque existe la leyenda de que el Estado de Los Altos era únicamente el actual departamento de Quetzaltenango en Guatemala, la realidad fue que estuvo conformado por todos los departamentos del occidente guatemalteco, y su sede original estuvo en la ciudad de Totonicapán, que era cabecera del entonces enorme departamento homónimo.Nota a

El 18 de mayo se había roto el pacto federal en Centroamérica cuando Francisco Morazán no quiso convocar a elecciones federales y Honduras, Costa Rica y Nicaragua se separaron de la federación.1  Entonces, el 30 de mayo, para favorecer y fortalecer al recién creado Estado de Los Altos, el congreso federal de los estados restantes declaró que cada estado era libre de organizarse como mejor le pareciera.2 El Estado de Los Altos, se había formado luego de que las fuerzas católico-campesinas del general mestizo Rafael Carrera derrocaran al gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez en Guatemala3  y ocupaba un considerable territorio con toda la frontera con México, y con salida al mar en el puerto de Champerico. Además, con estas grandes ventajas, podía desarrollarse cómodamente dejando por un lado a Guatemala, y la guerra civil en que ésta estaba inmersa, además de adoptar el régimen económico que mejor le pareciera para el trabajo indígena.4

El 19 de enero de 1839 fue un día trascendental para Los Altos, ya que organizaron su estado en base al decreto emitido por el gobierno federal el 30 de mayo.  Entonces, para mejorar su administración decidieron trasladar la sede de la Asamblea de la ciudad de Totonicapán a la de Quetzaltenango, y organizaron debidamente el funcionamiento del Ejecutivo, mediante los siguientes decretos dado en la ciudad de Totonicapán el 19 de enero de 1839, y firmados por José Antonio Azmitia, como diputado presidente, José María Ramírez Villatoro, como diputado secretario, y por Manuel J. Fuentes, como diputado vice-secretario.5

Número 7: traslado de la sede la Asamblea de Totonicapán a Quetzaltenango

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos considerando: que la suspensión de sesiones, para verificar la traslación ala ciudad de Quezaltenango, pudiera disolver ó dificultar el que se reuniese el día prescrito ó cuando conviniese á los pueblos, la representación del Estado: deseando
obviar este peligro por la adopción de medidas precautorias que alejen hasta la posibilidad de tal acontecimiento, ha tenido á bien decretar y DECRETA:

Si el 28 del corriente, en que deben continuar las sesiones en Quezaltenango, ó antes, en el caso que tiene acordado el Cuerpo Legislativo, no estuviese en aquella ciudad el número necesario de Representantes para constituir Asamblea, los Diputados que se reunieren, sea cual fuere su número, obligarán á concurrir á los ausentes, pudiendo emplear las medidas coactivas que juzguen propias á compelerlos; y, además, quedan autorizados para llamar á los respectivos suplentes, recibirles juramento y darles posesión.5

Número 8: celebración de la Independencia de Los Altos6

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, procurando la celebridad debida al día en que los pueblos altenses apoyadost en la ley fundamental de la República tomaron la gloriosa resolución de proclamarse por un Cuerpo Político independiente, libre y soberano ,igual en derechos a los demás estados que componen la Unión Centroamericana; considerando es paso como productor de bienes inestimables, por que adquiriendo los hijos de los Altos la prerrogativa de cuidar por  sí mismos de sus propios y peculiares intereses, podrán poner en acción sus inmensos recursos y elevarse el alto grado de prosperidad á que por la naturaleza son llamados: atendiendo, además, á que habiendo sido general la inspiración de los pueblos por su independencia, debe también ser general el júbilo, y que la ley permita y promueva la expansión del ánimo en todos los funcionarios y particulares por el aniversaiio de tan fausto día, ha tenido á bien decretar y DECRETA:

Art. 1°. Será fiesta cívica en el Estado el 5 de febrero de cada año.— En él deben cesar las ocupaciones cotidianas á que por su destino están obligados á dedicarse todos los agentes de la administración pública; y lo guardarán del mismo modo que los días religiosos de entera guarda.

Art. 2°. La autoridad política de cada pueblo reunirá en dicho día á todos los empleados y vecinos principales que haya en él; y pronunciará ó hará que se pronuncie en el lugar que juzgue más á propósito, un discurso análogo al objeto de tan augusta función.

Art. 3°. La autoridad política de cada pueblo hará además que se celebre el indicado día con toda la solemnidad, pompa y regocijos públicos que sean posibles.6

Aprovechando el decreto federal del 30 de mayo de 1838, la Asamblea Constituyente altense emitió el siguiente decreto:7

Núm. 9: Los Altos aceptan reorganizar su gobierno

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, habiendo tomado en consideración el Decreto del Congreso de treinta de mayo último, que declara á los estados en libertad de constituirse sin sujeción á lo prevenido en el título doce de la Constitución federal: convencida de que semejnate reforma es tanto más necesaria al nuevo Estado de los Altos, cuanto que éste va á darse su ley fundamental, y no pueden serle aplicables reglas prescritas sin conocimiento de sus circunstancias, deseando no obstante, se respeten las restricciones indispensables á conservar la Unión Centro-Americana, ha tenido á bien decretar y DECRETA:

Art. 1°. El Estado de los Altos, en uso del poder que le da, y para los fines que expresa el artículo doscientos dos de la Constitución federal, acepta el proyecto de reforma expedido por el Congreso en treinta de mayo del año próximo pasado, el cual dice: 1. Son libres los estados para constituirse del modo que tengan por conveniente; conservando forma republicana popular y división de poderes—2. -Queda derogado el titulo doce de la Constitución federal de veinte y dos de noviembre de mil ochocientos veinte y cuatro; y sustituida con el anterior artículo.

Art. 2°. Acepta, igualmente las explicaciones hechas por el mismo Congreso en nueve de junio último, por las cuales no se entienden derogadas la segunda parte del párrafo segundo, ni la primera del tercero, del artículo ciento setenta y ocho, que dicen: ‘más conocimiento del Congteso no podrán (las legislaturas de los estados) imponer contribuciones de entrada y salida en el comercio con los extranjeros ni en el de los estados entre si. Podrán fijar periódicamente la fuerza de línea si se necesitase en tiempo de paz, con acuerdo del Congreso’.7

Y, finalmente, los diputados constituyentes organizaron  la Secretaría del Estado, en el decreto siguiente que reproducimos por ser importante para conocer como funcionaba la administración de Los Altos:8

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, considerando: que el Gobierno debe tener una Secretaría, con las manos necesarias para el despacho de los negocios que  son de su resorte; qué conforme á los principios de un sistema liberal de gobierno, todo funcionario es responsable de sus propios actos ú omisiones en el ejercicio de su destino: y  deseando que la expresada oficina tenga algún arreglo aunque no sea más que provisional y mientras se da la Constitución del Estado, ha venido en decretar y DECRETA:

Art. 1°. La Secretaría del Gobierno constará de un Secretario de Estado y del despacho general; de un oficial mayor con ejercicio de decretos; de un oficial archivero y escribiente; de un escribiente y de un portero.

Art. 2°.  Además, con permiso del Secretario, podrá haber en la Secretaría escribientes meritorios, con opción á las plazas de su clase, que se provean en cualquiera de las oficinas del Estado, siempre que concurra en ellos igualdad
de aptitudes y circunstancias á las que tengan los otros que las soliciten.

Art. 3°. Para ser Secretario del Gobierno se requiere la edad de veinticinco años, y estar en ejercicio de los derechos de ciudadano.

Art. 4°. Todas las órdenes, mandatos ó disposiciones que el Jefe del Estado dictare en uso de su autoridad, deberán ser firmados por el Secretario; y ningún habitante del Estado obedecerá las que carezcan de este requisito; para lo cual se dará á reconocer oportunamente la firma del Secretario.

Art. 5°. El Secretario responde al Estado del fiel desempeño de sus funciones, así como de las órdenes, mandatos ó providencias del Ejecutivo, en que no haya salvado su voto dicho Secretario y sean contrarias á las leyes.

Art. 6°. Cuando el Secretario considere ilegal un acuerdo del Jefe del Estado, salvará su voto, escribiéndolo á continuación del indicado acuerdo.

Art. 7°. La Asamblea declarará haber lugar á formación de causa contra el Secretario del despacho: por traición, venalidad, falta grave en el desempeño de sus funciones, delitos comunes, infracción de ley y usurpación; y juzgará la Corte de Justicia del Estado.

Art 8°. En las declaratorias de haber lugar a formación de causa, así como en el juicio de responsabilidad contra el Secretario del despacho, tiene lugar lo dispuesto en el artículo ciento cuarenta y cinco de la Constitución federal

Art 9°. El oficial mayor entrará a ejercer accidentalmente las funciones del Secretario del Estado en todas las faltas de éste.-En tal caso le son aplicables todas las disposiciones de este decreto, relativas al Secretario; y para facilitar la sustitución se dará también a conocer la firma del oficial mayor luego de que haya tomado posesión de su destino.

Art. 10.—Todos los empleados de la Secretaría del Gobierno estarán bajo las inmediatas órdenes del Secretario general del despacho.

Art. 11.— Los dependientes de la Secretaría asistirán diariamente al servicio de ella siete horas á lo menos; y todas las veces y á cualquiera hora del día y de la noche, que á juicio del Jefe ó del Secretario se crea conveniente.

Art. 12. — Tanto el Secretario como los demás individuos de la Secretaría General del Gobierno serán nombrados y removidos libremente á voluntad del Ejecutivo.8

Ahora bien, a pesar del apoyo recibido por el gobierno federal, la debilidad cada vez mayor del mismo y la significativa pérdida económica que representaba para Guatemala perder la frontera con México, además de la amenaza constante para el gobierno conservador de Guatemala de tener por vecino a un estado liberal abiertamente hostil, la guerra contra Los Altos no tardó en producirse, resultando en la reincorporación de ese territorio a Guatemala a manos del general Rafael Carrera a principios de 1840.9


NOTAS:

  • a. En esa época, Totonicapán abarcaba todo el territorio de los modernos departamentos de Huehuetenango, Toconicapán y el sur de Quiché, y parte de territorio que actualmente pertence a México, debido a que las fronteras entre ambos países no estaban definidas.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  2. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 104-105.
  3. Solís, Ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.
  4. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  5. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. pp. 262-263.
  6. Ibid., pp. 263-264.
  7. Ibid., pp. 264-265.
  8. Ibid., pp. 265-266.
  9. Hernández de León, Federico (17 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 17 de febrero de 1840, entrada triunfal de Carrera”. Guatemala: Nuestro Diario.

25 de octubre de 1830: severa falta de fondos de la Facultad de Medicina

La Asamblea Legislativa se niega a tratar el la crítica falta de fondos para la Facultad de Medicina de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos

25octubre1830
Interior del Hospital San Juan de Dios en la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. En el recuadro: el escudo de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En la historia guatemalteca existen varias falacias, que de tanto repetirse se han convertido en verdades para muchos ciudadanos.  Una de ellas es que la Universidad de San Carlos de Guatemala, la única institución pública de educación superior en el país, tiene más de trescientos años de historia.  Y es que, si bien es cierto que ha existido por lo menos una Universidad en Guatemala desde 1676, la realidad es que la institución a atravesado importantes transformaciones, que prácticamente han hacen formado diferentes instituciones a través del tiempo. 

La Real y Pontificia Universidad de Guatemala fue completamente descuidada tras la Independencia de Centroamérica, al punto que los estudios de medicina prácticamente desaparecieron.1 Primero, por la inestabilidad política que hubo en la región durante y después de la anexión al efímero Imperio de Agustín de Iturbide;2 luego, por la Guerra Civil Centroamericana que se inició con la prisión del Jefe de Estado Juan Barrundia en septiembre de 1826 por orden del presidente Federal Manuel José Arce y Fagoaga;3 y, por último, tras el derrocamiento del gobierno golpista del conservador Mariano de Aycinena en 1829, y la subsiguiente expulsión del arzobispo y de los frailes de las órdenes regulares,4,5 porque el nuevo gobierno liberal no se preocupó por una educación superior cuyo único fin era preparar doctores de la Iglesia, abogados versados en derecho canónico (es decir, religioso) y apenas un puñado de médicos que no llegaba ni a la decena.  (Nota de HoyHistoriaGT: El gobierno de los criollos liberales -que había abrazado a la Ilustración como bandera para combatir a los criollos conservadores y a la Iglesia Católica, a quienes aborrecían por sus privilegios económicos y comerciales-  necesitaba de una institución laica, que preparara nuevos profesionales destinados a transformar el Estado de Guatemala en un país en donde existiera una marcada separación entre la Iglesia y el Estado).  

En este estado de cosas, los estudiantes de medicina (que solamente eran nueve en total) enviaron la siguiente carta al Jefe de Estado el 29 de septiembre de 1830, ante el abandono en que se encontraban los estudios de su carrera:1

“Los pasantes y cursantes de Medicina y Cirugía, hacemos presente que hace 6 o más años que se halla sepultada en el más triste olvido la ciencia más benéfica a la especie humana, y la más necesaria a su conservación, que la ignorancia debe ser mayor cada día a proporción que desaparezcan entre nosotros los establecimientos literarios, y en especial las Ciencias Médicas perecerán, si antes de ello no venimos a implorar protección del Gobierno.  Las clases de Anatomía y Cirugía del Hospital han sido suprimidas, y casi lo mismo pasa con la de la Universidad, donde la da con celo y gratis el Lic. Buenaventura Lambur.  Los jóvenes que se dedican a la Cirugía pierden su tiempo en asistir al Hospital, donde se convierten en simples espectadores o enfermeros mecánicos.  El cirujano mayor, Francisco Carrillo, no enseña nada ni tendrá tiempo para ello. Los estudiantes se volverán verdaderos empíricos, charlatanes y temerarios.

En Guatemala se necesita la Cirugía más que en ninguna parte, pues abundan los heridos que claman por la Cirugía científica.  Si todas las ciencias son útiles, ninguna como la Medicina. ¿Qué sería del hombre sin ella? Las pestes acaban con la raza humana y hay que pensar en los beneficios que reportó la vacuna.  Guatemala tuvo grandes sabios como Flores y Esparragosa, después de ellos todo se acabó.

El Estado está obligado a protegernos, para evitar el terrible mal y gozar los bienes que promete. 

Nunca hemos tenido una clase de Clínica, este vacío es de gran trascendencia, pues ¿qué hemos de hacer en un teatro de enfermedades que no sabemos distinguir, sin tener nociones de Botánica y Química para la terapéutica, sin conocer un cadáver y buscar en él las causas de las muertes repentinas?

Solo adquirimos conocimientos inciertos e inútiles, y perjudiciales para la salud.  El abogado y el eclesiástico pueden perder los bienes materiales que se recobran y tienen precio, los médicos tienen la vida del hombre, que no tiene precio, y es el don divino del cielo puesto en las sagradas manos del médico.

Las enfemedades son inseparables del hombre, y todos claman: curadme, dadme un remedio para mi mal.  Y si no hay quien cure, la ignorancia favorecerá al curanderismo, azote del género humano.

Pedimos pues protección al gobierno, restablecimiento de la cátedra de medicina de la Universidad, yde las de Anatomía y Cirugía en el Hospital, dándoles la renta necesaria.  Así lo exigen los intereses de la humanidad y del Estado, en cuyo suelo tuvimos el honor de nacer.

    • (f.) Tadeo Croquer, Benedicto Sáenz, Andrés Castro, Nazario Toledio, Hipólito Matute, Eugenio Aguilar, Mariano Croquer, Mariano Aragón y José Farfán.”

Ante este asunto de vital importancia, el Jefe de Estado pidió a la Asamblea que resolviera la situación, pero ésta se limitó a decir que aunque la Medicina era importante, el asunto no era tan urgente.1  De esta forma, la Asamblea no solamente dejó morir a la Facultad de Medicina sino que a la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos, a la que sustituyó por la Academia de Ciencias y Estudios en 1832 que funcionó en el antiguo convento franciscano, que había sido expropiado en 1829.3

Esta nueva institución de educación superir tuvo una vida efímera, pues debido a la revolución campesina católica dirigida por el general mestizo Rafael Carrera en 1837-38,6 cayó en el mismo abandono que su antecesora, y finalmente fue clausurada en 1840.  Ese año, se estableció nuevamente la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos, en particular su escuela de Medicina, retornando además los estudios religiosos y a la unión de la Iglesia y el Estado , aunque la Universidad ya solamente era para el pequeño Estado de Guatemala y no para toda la región Centroamericana como había sido en sus inicios.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Martínez Durán, Carlos (2009). Las Ciencias Médicas en Guatemala: Origen y Evolución. Guatemala: Editorial Universitaria. pp. 582-583.
  2. Wortman, Miles (1976). Legitimidad política y regionalismo: el imperio mexicano y Centroamérica. Nueva York, NY: State University at Geneseo.
  3. Pineda de Mont, Manuel  (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  5. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7) Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  6. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 13-17.

18 de octubre de 1826: baten a los que lincharon a Cirilo Flores

El coronel José Pierson, jefe del ejército del Estado de Guatemala, bate en Salcajá a los que lincharon al Jefe de Estado Cirilo Flores

18octubre1826
Iglesia de San Jacinto en Salcajá, la cual según la tradición data de 1524, siendo la primera iglesia católica formal que hubo en Guatemala. En el recuadro, el presidente federal Manuel José Arce y Fagoaga. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la Independencia de Centroamérica, varios mercenarios europeos intentaron probar suerte en la región para hacer fortuna. Entre ellos destacan los franceses José Pierzon, Isidoro Saget y Jean-Baptiste Fouconnier y el inglés Gordon.1

En 1826, Pierzon ya era coronel y estaba en las filas de las fuerzas federales apostadas en el Estado de Guatemala. Sin embargo, tras la decisión del general presidente Manuel José Arce y Fagoaga de encarcelar al jefe del Estado de Guatemala Juan Barrundia en septiembre de ese año,2 Pierson desertó del ejército Federal para y organizó las tropas estatales de Guatemala refugiándose en la región de Los Altos, en el occidente de Guatemala.1

A principios de octubre Pierson salió de Quezaltenango a perseguir las tropas federales del comandante Manuel Montúfar y Coronado. Asistió a la Dieta de los Cuatro Jefes del Estado de los Altos, en donde se fomentó la organización de un verdadero frente de oposición militar al poder del Presidente Arce, a quien los criollos liberales de la región consideraban como un traidor a sus ideales por haberse aliado a los interes de los criollos aristócratas de la Ciudad de Guatemala.3

En preparación de sus tropas para enfrentar a las fuerzas federales, Pierson cometió el error de confiscar los caballos de los pobladores de Quetzaltenango por la fuerza, incluyendo los de las órdenes religiosas, lo que agitó los ánimos en contra del gobierno del Estado, reunido a la sazón en esa ciudad altense luego de que huyeran de Guatemala tras la prisión de Barrundia.3 Indirectamente, esta imprudencia fue la causa de la muerte del Jefe de Estado interino, Cirilo Flores, cuando fue a intentar a calmar los ánimos de la población quetzalteca que creía que los criollos liberales querían expulsar a los frailes del Estado.4

Al enterarse de la salvaje muerte de Flores Pierson decidió aplastar a los promotores de la misma, combatiéndolos el 18 de octubre de 1826 en Salcajá, donde murieron 40 soldados, pero en donde abusó de las facultades que le fueron confiadas y sacrificó multitud de víctimas inocentes.1,5 Posteriormente ocupó brevemente la población hasta fue derrotado por las fuerzas federales del comandante Francisco Cáscara, teniendo que salir huyendo a Malacatan, buscando asilo en la frontera con Soconusco, pero su fuerza fue aplastada allí el 28 de octubre, aunque Pierson logró huir al Estado de Chiapas pero sus compañeros fueron aprehendidos entre ellos varios diputados del estado de Guatemala amigos de Flores.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Belaubre, Christophe (2007). Principales aspectos de la experiencia militar de José Pierson en Centroamérica. AFEHC.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  3. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  4. Fernández Ordíñez, Rodrigo (2008) ¡Muerte al hereje!: el linchamiento de Cirilo Flores Estrada. Guatemala: Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación
  5. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 37.

16 de octubre de 1832: primera clase de historia en la Academia de Estudios

Se inauguran las clases de historia universal en la Academia de Estudios de Guatemala, a cargo del licenciado Alejandro Marure

16octubre1832
Vista del complejo arquitectónico de San Francisco desde el antiguo Calvario de la Ciudad de Guatemala a principios de siglo 10. En el antiguo convento de esta iglesia funcionó la Academia de Ciencias y Estudios. En el recuadro: el historiador Alejandro Marure. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el derrocamiento del gobierno católico conservador de Mariano de Aycinena y del presidente federal inteniero Mariano de Beltranena (quien había asumido el cargo tras la separación del general presidente Manuel José Arce y Fagoaga) en abril de 1829,1 los criollos liberales tomaron el poder en Guatemala e introdujeron una serie de reformas que incluyeron el cierre de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos en marzo de 1832.2

En lugar de la centenaria universidad, el gobierno liberal instituyó la Academia de Estudios, una institución completamente laica e influida por las ideas de la Ilustración, la cual estuvo a cargo del doctor Pedro Molina Mazariegos.  El 16 de octubre de 1832, la Academia inauguró sus clases de Historia Universal, cátedra que estuvo a cargo del historiador oficial Alejandro Marure.

Reproducimos a continuación partes del discurso que pronunciara Marure en aquella importante ocasión para los historiadores guatemaltecos, el cual resalta las razones por las que la Historia no se había enseñado en Guatemala, y en el que ataca directamente a los gobiernos colonial y conservador y a la religión católica, y advierte de no dejarse deslumbrar por las fábulas fantásticas con que todos los pueblos han adornado sus orígenes:3

“El Jefe Supremo del Estado se ha servido poner bajo mi dirección la Clase de Historia cuya apertura tengo hoy el honor de verificar por primera vez.

Un estudio tan interesante fue enteramente desconocido entre nosotros en la época triste de nuestra abyección y esclavitud. Debía serlo.  No era posible que un Gobierno, cuyo poderío y dominación se apoyaban en nuestra imbecilidad diese protección a la enseñanza de la más útil de las ciencias.  Mas este período funesto ha pasado ya, y sólo nos quedan de él recuerdos desagradables. Hemos comenzado a existir y bajo la influencia de un gobierno eminentemente liberal, el genio de la civilización va establecerse entre nosotros.[…]

Yo he tenido el honor de ser asociado a tan noble empresa; mas esta gloria no me deslumbra ni me oculta mi pequeñez. Conozco demasiado mi incapacidad; veo en toda su extensión las grandes dificultades que deben oponerse al establecimiento de una enseñanza enteramente nueva; sé cuando se require y cuantas circunstancias deben reunirse en el individuo encargado de llevar tan arduo empeño; y no tengo la presunción de creer que en mí concurran tants prendas.

Muy raro sería tenerlas a los veintiséis años de edad en un país que, hasta ahora, no había existido sino para las preocupaciones.[…]

El interés del trono y del sacerdocio y una política cruel, se han levantado contra la razón naciente; han procurado exterminar las verdades que combatían sus usurpaciones y sus crímenes y ahogar entonces en sangre el genio que intentaba trastornar su dominación espantosa.  La superstición, este monstruo que como dice un sabio, fija su apoyo en los cielos para conmover toda la tierra: ese engaño de los pueblos que ha vuelto de la moral un caos y de la verdad pura y sencilla un ser fantástico y oscuro en medio del terror y de las prohibiciones, y propaganda de los abusos más humillantes, consiguió el abatimiento de los hombres y el triunfo de sus errores.[…]

Más si la Historia nos sirve para conocer el verdadero estado y progresos de las ciencias, en sus distintas época, también nos sirve para conocer el origen de todos los errores, de todas las preocupaciones que han engañado tanto tiempo a los hombres y han fatigado tanto al entendimiento humano.  Hallaremos en los tiempos primitivos y en las naciones más remotas, la semilla de todos los absurdos que transformados de mil maneras diferentes han penetrado hasta nuestro siglo a través de todas las revoluciones. Veremos en las orillas del Ganges y en las del Antiguo Egipto, la cuna de la religión y el origen de esa multitud de sistemas que se han difundido por toda la tierra y han dividido a sus habitantes en mil sectas que se combaten las unas con las otras. El estudo de esta sección de la Historia ha servido a los filósofos modernos para manifestar a los pueblos que es un mismo el fundamento de todos los cultos, y mostrarles, como con el dedo, la fuente de todos los absurdos religiosos.[…]

El estudio de la historia ha servido también a muchos sabios para componer sus obras inmoratles. Montesquieu, Voltaire, Condorcet y otros escritos eminentes han ilustrado a los pueblos y destruido las preocupaciones de su siglo por medio de la historia y la filosofía.[…] Ultimamente, el Conde de las Casas parece que compila todas estas sentencias célebres cuando dice en último Atlas: ‘La Historia es la más útil de las ciencias: su estudio nos ofrece la experiencia de lo pasado y nos suministra datos para presagiar lo venidero: es el libro universal en que cada uno haciendo uso de su discernimiento, puede, con seguridad, encontrar la lección que le concierta; ella ilustra al militar y al comerciante aplicado; prepara al hombre de Estado, y manifiesta al filósofo los progresos interesantes y vaciados del espíritu humano; en una palabra, vigoriza el juicio y ameniza el trato de todos los individuos de la sociedad’.[…]

Pero es preciso estudiar la historia con mucha crítica y reflexión; es preciso no dejarnos alucinar.  Los fastos de todas las naciones están sobrecargados de milagros y de hechos portentosos con que seha procurado hacer venerables a la posteridad, las ficciones más extravagantes.  El origen de todos los pueblos está oculto en las sombras de la fábula y de la quimera.  Algunos descienden por línea recta de los mismos dioses, otros han celebrado alianzas y vivido en íntimo contacto con ellos, muchas han sido gobernados por la Divinidad en todo el cursos de sus revoluciones y sus legisladores han recibido de manos del mismo Dios todas las leyes que deberán regirlos.  También los dioses han tomado parte en las guerras y disfrutado de las delicias del amor en el seno de las hijas de los hombres.  Son innumerables las ficciones de esta especia que se hallan consignadas en los anales sagrados de todas las naciones.  Pero lejos de dejarnos engañar por las apariencias misteriosas y servir de velo al artificio, procuremos descubrir los designos que oculta, penetremos en las miras y combinaciones del legislador para no tomar por santo y milagroso, lo que solamente ha sido un recurso que han empleado los hombres hábiles para goernar a sus semejantes y dominarlos a su arbitrio.  Es preciso, igualmente, prevenirnos contra los prejuicos e interpretaciones con que algunos autores respetables han querido hacer creer lo mismo que ellos no creen o que si han creído, no han sido guiados en su creencia por sus luces, sino por respetos a la opinión establecida, o por la influencia de tal. […] No nos dejemos tampoco deslumbrar por la hazañas brillantes de algunos personajes que celebra la historia: distingamos la verdadera gloria de la falsa.”3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. Pineda de Mont, Manuel  (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  3. Marure, Alejandro (enero de 1925) [16 de ocutbre de 1832]. Discurso que pronunció el famoso historiador Alejandro Marure, al inaugurar las clases de Historia Universal en la Academia de Estudios.  Guatemala: Anales de la Sociedad de Geografía e Historia. I (3). pp. 226-232.

10 de octubre de 1826: Arce convoca a un congreso extraordinario

Tras el golpe de Estado y prisión del jefe de Estado de Guatemala, el presidente federal, general Manuel José Arce, convoca a un congreso extraordinario.

10octubre1826
Mapa de México y de la República Federal de Centro América en 1830. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el golpe de estado que se dio en Guatemala con la prisión del Jefe de Estado Juan Barrundia el 25 de septiembre de 1826,1 el presidente federal, general Manuel José Arce y Fagoaga, de propia autoridad y sin consultar al Congreso Federal, convocó para la Villa de Cojutepeque, en el Estado de El Salvador, un Congreso Nacional extraordinario, plenamente autorizado para restablecer el orden constitucional en la República Federal de Centro América.2

De acuerdo al propio Arce, hubo tres ataques que se dieron contra su decreto:  el primero consistió en ocurrir al talismán del federalismo, inventado que se proyectaba destruirlo; el segundo fue decir que era obra de los miembros de la familia Aycinena, la cual era detestada por los criollos liberales en toda Centroamérica; y tercero, se dijo que no era un decreto legal porque solamente el Senado podía convocar a un Congreso, según la constitución federal.3 A raiz de esto, empezaron a producirse revueltas en los Estados; por ejemplo, el 13 de octubre de ese año, el vice-Jefe del estado de Guatemala, Cirilo Flores, quien estaba al frente del Estado por la prisión de Juan Barrundia, fue asesinado en una iglesia en Quetzaltenango cuando llegó a intentar calmar los ánimos que estaban caldeados por los edictos anticlericales que se habían emitido recientemente; ese mismo día, muchos miembros de la Asamblea y Consejo Representativo fueron perseguidos y tuvieron que huir, dejando prácticamente disueltos los tres poderes del Estado de Guatemala.4

La situación empeoró en el Estado, ya que el 18 de octubre el coronel José Pierzon, quien estaba al mando de las fuerzas del Estado de Guatemala y era leal a Barrundia y Flores, llegó a Salcajá y aniquiló a los autories del motín que le costó la vida a este último;  el gobierno federal, a su vez, envió a sus propias fuerzas a combatir a Pierzon, lo que llevó al combate de Malacatán, en las que las tropas federales al mando del brigadier Francisco Cáscaras batieron y dispersaron a las fuerzas guatemaltecas.4

La situación se salió de control en toda la región, ya que los criollos liberales acusaban a los criollos aristócratas guatemaltecos de estar detrás de las acciones de Arce, y consideraron al presidente federal como un traidor a su causa, desatando la Guerra Civil Centoramericana que se extendió inicialmente hasta 1829, cuando las fuerzas liberales al mando del general Frncisco Morazán invadieron Guatemala, hicieron prisioneros a sus autoridades y expulsaron de la región centroamericana a los criollos aristócratas y al propio Arce, además de los miembros de las órdenes regulares, principales aliados de los aristócratas conservadores.  Pero, en realidad, el Estado de Guatemala la inestabilidad continuó, ya que siete años después, una revuelta campesino-católicada liberada por el general guerrillero Rafael Carrera derrocó al gobierno del jefe de Estado liberal Mariano Gálvez, dando inicio a un período de inestabilidad y anaquía que incluyó la efímera separación del Estado de Los Altos, y que no terminó sino hasta en 1851, tras décadas de endeudamiento y estancamiento por las constantes invasiones, guerras y revueltas.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-36.
  2. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 36.
  3. Arce y Fagoaga, Manuel José (1903).  Memoria del general Manuel José Arce primer presidente de Centro América. San Salvador: La Luz. p. 139
  4. Marure, Efemérides de los hechos notables, pp. 37-38.
  5. Woodward, Ralph Lee (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.

25 de septiembre de 1829: derogan decreto que había dado posesión a Matías Delgado como primer obispo de El Salvador

25septiembre1829
Anverso del desaparecido billete de 5 colones (antigua moneda salvadoreña) que muestra al padre Delgado arengando al pueblo contra la colonia española. En el recuadro: un retrato estilizado del sacerdote salvadoreño. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 24 de abril de 1825 tomó posesión con carácter de primer Obispo electo de El Salvador, el presbítero Dr. Matías Delgado, y comenzó a gobernar su nueva diócesis.  Este paso y los que ya se habían producido a este respecto fueron desaprobados expresamente por el arzobispo metropolitano de Guatemala, Ramón Casaus y Torres en un edito publicado el 21 de junio de 1825 y por la misma Santa Sede en un breve que ésta publicó el 1 de diciembre de 1826.1 La finalidad de aquel nombramiento era parte de la búsqueda de independencia total que tenían en El Salvador, pues al tener la independencia política, consideraban necesaria la eclesiástico.2

Debido a la tensión existente entre Guatemala y El Salvador, tras el golpe de estado en Guatemala que derrocó al jefe de Estado Juan Barrundia luego de que el presidente federal Manuel José Arce lo hiciera prisionero en 1826, estallaron las hostilidades entre los estados, resultando en la Guerra Civil Centroamericana  que concluyó con la invasión del general liberal Francisco Morazán al territorio guatemalteco en abril de 1829 y la expulsión de los criollos aristócratas guatemaltecos, los frailes del clero regular y el arzobispo metropolitano.3

Tras la rotunda victoria de los liberales en Guatemala y el derrocamiento del gobierno federal, en El Salvador fue electo el conservador José María Cornejo, y el 25 de septiembre de 1829 la Asamblea Extraordinaria de El Salvador derogó el decreto en que se había mandado dar posesión a Delgado y lo sustituyó por el de Gobernador Eclesiástico.1 Finalmente, dado que ya no procedía buscar la independencia absoluta del estado de El Salvador, el 28 de enero de 1831 se le declaró formalmente destituido de la mitra y aun de la Vicaría de El Salvador por medio del siguiente decreto: 

La Asamblea Legislativa del Estado de El Salvador

Considerando:

Artículo 1°. Que la erección de la Diócesis de este Estado ha llevado por único y principal fin la independencia eclesiástica de esta iglesia para perfeccionar y afirmar lo que en lo político corresponde al Estado.

Artículo 2°. Que con el mismo fin se hizo por el Congreso constituyente la elección de Obispo y se posesionó por la primera legislatura ordinaria, sujetando lo uno y lo otro a la aprobación y confirmación de la silla Apostólica.

Artículo 3°. Que la misma silla ha desaprobado ya la elección y poesión del electo: que de quererlo sostener vendría a obrarse en sentido contrario al designio propuesto, por dificultarse así obtener el obispado.

Artículo 4°. Que la incertidumbre en que subsiste el Estado de la legitimidad de la autoridad eclesiástica que lo rige, por la desaprobatoria de su Santidad, siembra la inquietud en las conciencias y produce disensiones que necesariamente dañan el orden público.

Artículo 5°. Que aunque la Asamblea extraordinaria dio decreto en 25 de septiembre de 1829, procurando conciliar las dificultades refereidas, éste no llenó su fin y es opuesto en su artículo 3°. en la que nombré de Gobernador al Dr. C. José Matías Degaldo, a la atribución 8a. que designa al poder Ejecutivo de artículo 4°. de la Constitución del Estado; y que por esto es en sí mismo nulo el nombramiento.

Artículo 6°. Que el mismo Dr. Delgado, en notas de 29 de julio de 12 de agosto del añ último presentó al Gobierno las dudas que le ocurrían sobre la legitimidad de las facultades que le fueron concedias por el Gobernador eclesiástico de Guatemala, Canónigo José Antonio Alcayaga, en virtud de las cuales obra.

Ha tenido a bien decretar y decreta:

Artículo 1°. Se declara insubsistente el nombramiento de Gobernador eclesiástico hecho en el Dr. José Matías Delgado, por la Asamblea Extraordinaria en el Artículo 3 de la ley de 25 de septiembre de 1829.[…]

Artículo 3°. Se declara asímismo insubsistente la elección de obispo en el mismo Dr. Delgado.[…]

Artículo 8°. Se derogan las leyes y decretos expedidos en el Estado, sobre erección de obispado, elección y posesión del obispo electo en cuanto se opongan a éste.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1895) [1845]. Efemérides de los Hechos Notables acaecidos en la República de Centro América desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 28.
  2. Ayala Benítez, Luis Ernesto (2007). La Iglesia de y la Independencia política de Centroamérica: El Caso de el estado de El Salvador (1808-1833). Roma, Italia: Editrice pontificia,, Universitá Gregoriana.  pp. 271-272.
  3. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.

 

17 de septiembre de 1837: boda inspira el poema “Yo pienso en ti”

El líder conservador y consejero de Rafael Carrera, Luis Batres Juarros, contrae matrimonio con Adela García-Granados y Zavala, hermana del general Miguel García-Granados y Zavala, líder libera.l La boda inspiró el poema “Yo pienso en ti”

17septiembre1837
Parte de la Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en la época en que se casó Batres Juarros. Se aprecia el Portal del Comercio, el Colegio de Infantes y el antiguo mercado, ya desaparecido. En los recuadros: miniaturas de Francisco Cabrera de Adela García-Granados y Luis Batres Juarros. Imágenes tomadas de la Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano.

La figura de Luis Batres Juarros es muy importante para la historia del Gobierno conservador de los 30 años porque junto con Manuel Francisco Pavón Aycinena eran los principales líderes intelectuales de los criollos aristócratas durante la época del general Rafael Carrera.  De hecho, su esposa Adela García-Granados fue mentora de Ramona García, la primera esposa del general Rafael Carrera cuando éste llegó al poder en 1844.1

Tanto los Batres Juarros como los Pavón y Aycinena eran las familias aristocráticas más acaudaladas durante la época colonial; para que el lector se de una idea, he aquí las fortunas documentadas de las familias Batres Juarros, Pavón, Aycinena y García-Granados al momento de la Independencia de Centro América, las cuales están expresadas en pesos, con una conversión de $16 pesos por cada onza de oro español:

  • Pavón: $1,250,000
  • Aycinena: $750,000
  • Batres Juarros: $500,000
  • García-Granados: $650,0002

El 17 de septiembre de 1837, siguiendo la costumbre de los matrimonios endogámicos entre aristócratas, Batres Juarros se casó con Adela García-Granados y Zavala, nacida en 1814 y hermana del general Miguel García Granados, quien muchos años más tarde sería el líder de la revolución liberal que se hizo con el poder en 1871.3 Este hecho es importante tanto a nivel político como social, ya que era uno de los matrimonios de las familias criollas más aristocráticas de Guatemala, y fue celebrado cuando el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez estaba combatiendo la revuelta campesino-católica dirigida por el general guerrillero Rafael Carrera. 4

De Adela, escribió el escritor liberal cabrerista Máximo Soto Hall: “el ovalado rostro de Adela; la boca perfectamente delineada y ligeramente provocativa; la nariz fina y recta; los ojos, unos ojos de sorprendete atracción y belleza; la palidez transparente que se adivina en una blancura mate; el cabello renegrido y lustroso; el cuello torneado y alto; la distinción jerárquica del busto; los rasgos artísticamente distintivos de Adela…5  Y por su belleza, es que se cuenta que el renombrado poeta e ingeniero agrimensor José Batres Montúfar, primo de Batres Juarros, sufrió enormemente por este enlace, y que le dedicó a Adela unos sencillos versos que han sido memorizados por innumerables guatemaltecos:

“¡Yo pienso en ti, tú vives en mi mente,
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
al través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entra el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme el ciego frenesí
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento…
¡y pienso en ti!5

En 1848, cuando la situación del país era caótica, los criollos conservadores pensaron que era el momento de salir de Carrera, a quien hasta ese momento habían considerado como un caudillo barato que les había ayudado a recuperar el poder.  Fue Luis Batres Juarros el que le entregó la renuncia para que la firmara y la entregara a la Asamblea Legislativa. Al respecto, dice el periodista guatemalteco Clemente Marroquín Rojas: “los liberales comprendieorn que Carrera no era un general cualquiera que se dejara manejar y ellos, que creyeron dominarlo en los momentos de su distancianiemto de los nobles, se convencieron de que tenía mucha personalidad.  Sin embargo, insistieron en la lucha y esta fue culminando, hasta que llegó a estallar en los días de agosto de 1848.5  Para terminar con las rebeliones, lo alzamientos en la montaña, las ambiciones de los hermanos Cruz, los problemas críticos del erario nacional y la lucha de los partidos criollos, Carrera renunció y se fue exiliado a México.1,5

Pero la situación real del país se evidenció con la ausencia del caudillo.  Los liberales tomaron el poder pero no pudieron aprovechar su oportunidad, y cuando la situación estaba en completa anarquía, llevaron al general conservador Mariano Paredes a la presidencia, quien permitió el retorno de Carrera en 1849.6  Al enterarse del regreso del general mestizo, los liberales guatemaltecos huyeron hacia El Salvador, mientras que los conservadores, con Batres Juarros a la cabeza, tuvieron que quedarse en el país porque eran aborrecidos en el resto de Centroamérica, y además, se vieron obligados a pactar con Carrera, ya que éste tenía fuertes lazos con los líderes indígenas guatemaltecos y los conservadores temían que se produjera otra masacre contra los europeos, como ya estaba ocurriendo en Yucatán.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 238-239. 
  3. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia»Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) XXIII (111). p. 183.
  4. Ibid., p. 145.
  5. Ibid., p. 146.
  6. Ibid., p. 147.
  7. Don E. Dumond (2005). El Machete y la Cruz: La Sublevación de Campesinos en Yucatán. México: UNAM, pp. 488. ISBN 978-9-70322-309-1.

16 de septiembre de 1830: Morazán asume presidencia de Centro América

El general liberal Francisco Morazán asume como presidente de la República Federal de Centro América luego de la Guerra Civil Centroamericana

16septiembre1830
Mapa de México y de la República Federal de Centro América en la época en que Morazán tomó posesión como presidente federal. Nótese que ya existía el enclave británico de Belice entre Yucatán y Guatemala, desde donde los ingleses dirigían su política en la región. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el triunfo del general liberal Francisco Morazán en Guatemala en 1829, éste movió sus piezas para ser electo presidente federal.  En junio de 1830, el presidente federal interino, el líder liberal guatemalteco José Francisco Barrundia, convocó a elecciones presidenciales;  los candidatos fueron: el propio Barrundia, Francisco Morazán y el conservador moderado José Cecilio del Valle.  De los candidatos, Valle era considerado como el que poseía la mayor capacidad, pero Morazán era el favorito ya que había expulsado a los criollos aristócratas y a los frailes regulares del territorio centroamericano en 1829, lo cual era del total agrado de los criollos liberales.1

Cuando se realizaron las elecciones, en las que participaron únicamente los criollos varones, el Congreso Federal estaba compuesto en su mayoría por liberales partidarios de Morazán, y tras varias discusiones por no haber mayoría absoluta, declararon a éste presidente de la República Federal de Centro América.1 El mismo doctor Lorenzo Montúfar, liberal radical, expresó lo siguiente sobre la derrota de Valle: “en 1830, el brillo de una espada eclipsaba la ciencia y la profundidad de cálculos del gran pensador centroamericano“.2

La fecha para la toma de posesión fue el 15 de septiembre, pero como se celebraba un aniversario más de la declaración de Independencia, se decidió que fuera el 16.  Para ese entonces, Morazán era jefe de Estado de Honduras, y salió de Tegucigalpa dejando en su lugar a José Santos del Valle, llegando a la Ciudad de Guatemala el 14 de septiembre. Sus aduladores liberales en Guatemala lo recibieron con grandes muestras de alegría: hubo repique de campanas y salvas de artillería.3

El 16 de septiembre de 1830 fue un día lluvioso, lo que no impidió que los liberales se vistieran de gala y adornaran sus casas lujosamente, mientras los cañonazos repercutían en el ambiente.  La Asamblea formó dos comisiones: una para acompañar hasta el recinto de la Asamblea al presidente Barrundia, y la otra para acompañar al presidente electo a su toma de posesión.  Ya en el recinto de la Asamblea, Barrundia entregó el poder a Morazán y el presidente de la Asamblea, E. Lorenzana pronunció un discurso en el hizo un recuento de los males atribuídos al gobierno del general Manuel José Arce y Fagoaga y adulaba al nuevo presidente federal.4

Morazán contestó solemnemente y explicó desde su punto de vista el por qué había las armas en contra del gobierno federal; además, indicó que iba a buscar un acercamiento con las autoridades del clero secular,5 aún después de haber expulsado a los frailes regulares y al arzobispo Ramón Casaus y Torres en 1829.6

Aquel acto terminó con los discursos de rigor, y se inició así el gobierno de Morazán, durante el cual sus medidas anticlericales, su acercamiento con los intereses británicos, que eran vistos como “herejes” por el pueblo católico, y su empecinamiento en perpetuarse en el poder llevaron a los Estados a separarse paulatinamente de la Federación, la cual terminó de hecho cuando el propio Morazán fue categóricamente derrocado en la ciudad de Guatemala por las fuerzas del general campesino guatemalteco Rafael Carrera, el 19 de marzo de 1840.  Carrera había liderado una revolución campesino-católica que derrocó al gobierno liberal del jefe de Estado Mariano Gálvez en 1838, luego de que las medidas económicas y judiciales que este tomó colmaron la paciencia de la población rural, y luego recuperó por la fuerza el Estado de Los Altos a principios de 1840, el cual era un nuevo estado que los criollos liberales guatemaltecos habían formado cuando los criollos conservadores recuperaron el poder en Guatemala.6

Morazán intentó regresar a la región cuando fue invitado a ayudar a los criollos liberales a derrocar al gobierno de Braulio Carrillo en Costa en 1842, pero un levantamiento de la población de San José terminó con su breve gobierno provisorio, tras lo cual fue capturado, juzgado sumariamente y fusilado en esa ciudad el 15 de septiembre de 1842, casi 12 años exactos después de haber tomado posesión como presidente de la República Federal.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Jiménez Solís, J. Jorge. (1952) Francisco Morazán: su vida y su obra. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 88
  2. Ibid., p. 89.
  3. Ibid., p. 90.
  4. Ibid., p. 91.
  5. Ibid., p. 92.
  6. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  7. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Aquí entregaron y fusilaron al general Francisco Morazán. Honduras: El Heraldo.

10 de septiembre de 1829: conservadores se rebelan tras expulsión de Arce y de Aycinena

Unos cuantos conservadores intentan tomar la Ciudad de Guatemala tras el exilio de Manuel José Arce y Mariano de Aycinena

10septiembre1829
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. Allí residía el gobierno de la República Federal de Centro América cuando Manuel José Arce era presidente. En el recuadro: el presidente Arce. Imágenes tomadas de la colección de La Calle donde tú vives y Wikimedia Commons.

La prensa partidista en Guatemala siempre ha sido dura con sus oponentes.  Esto queda ejemplificado cuando el periódico liberal “La Antorcha Centro-Americana” publicó las siguiente notas el 10 de septiembre de 1829:

  • Con respecto al exilio del expresidente Manuel José Arce y del ex-jefe de Estado Mariano de Aycinena:  “el 7 del corriente salieron de esta Capital con destino a embarcar a los puertos del norte, el ex-presidente C. Manuel José Arce, y el intruso Jefe de Estado C. Mariano Aycinena.  Este escarmiento en estos dos funcionarios traidores a sus juramentes y a los compromisos que debían a su Patria, es un saludable ejemplar para que los Jefes venideros no lo sigan en suerta tan desgraciada y afrentosa“.1
  • Con respecto a los acontecimientos que siguiente al exilio de los arriba indicados: “Se descubrió una conspiración en esta Capital en que se trataba de apoderarse de la plaza, destruir el orden restablecido, y reponer el imperio de los intrusos.  Uno de los proyectos era degollar a las personas empleadas en el Gobierno, y otras que pudieran resistirse.  Se deduce de la causa que contaban con armas, parque, dinero y algunos hombres. Esta tentativa es una verdadera reacción del partido que sucumbió, y que ha tenido animosidad de intentarla por la indulgencia con que han sido tratados los criminales.  Ellos no se contienen por el sentimiento noble de la gratitud de que debían estar penetrados. Ellos acaso ni aun están bastantemente convencidos de la moderación con que se se ha procedido.  Jamás se han contenido los delitos por dejarlos de castigar; esta máxima que hemos procurado gravar, ha producido contradicciones poco honrosas a sus autores, porque suponen o mucha ignorancia o complicidad en los delitos. Hay filósofos que opinan que todo crimen supone una perturbación en la mente; pero ninguno lo manifiesta tanto, como la conspiración intentada: ella era un verdadero acto de despecho, pues no tenía la más remota probabilidad del suceso. Cuando hubiesen conseguido una sorpresa habría sido momentánea; pues la opinión pública en que se apoya el actual Gobierno lo habría sostenido y destruido a los audaces conspiradores.”1

Es importante indicar aquí lo siguiente:

  1. El “orden restablecido” se refiere al triunfo de la invasión liberal dirigida por el general Francisco Morazán, que derrocó al jefe de Estado conservadora Mariano de Aycinena y al gobierno federal,2 entonces a cargo del vicepresidente Mariano de Beltranena, ya que el general Manuel José Arce estaba separado del cargo.3  Las autoridades conservadores habían llegado al poder en septiembre de 1826, luego del golpe de estado contra el liberal Juan Barrundia.4
  2. El “imperio de los intrusos” se refiere al gobierno que presidía Mariano de Aycinena, líder del partido criollo conservador, al que detestaban los criollos liberales por todas las prebendas de que dicho grupo gozaba durante la época colonial.  De hecho, Morazán declaró como usurpador a todo lo actuado por Aycinena y su gobierno.5
  3. El “partido que sucumbió” era el partido conservador. 
  4. No hubo tal “indulgencia para los criminales” ni “moderación“, como asegura el artículo.  Tras la rendición, Morazán ocupó la plaza, y luego invitó a todas las autoridades estatales y federales al Palacio Colonial, a donde llegaron vestidos de gala, y fueron hechos prisioneros en el acto, ya que Morazán declaró unilateralmente nula la rendición.6  Todos estos personajes pasaron en prisión varios meses y sus propiedades fueron confiscadas; además de que se les obligó a devolver los salarios que habían devengado cuando eran miembros del gobierno.2,3  Por otra parte, las tropas de Morazán saquearon cuanto pudieron de las mansiones de los conservadores y de las iglesia católicas, al punto que surgió el dicho popular “se fue con Pancho” por todo lo que se perdió tras la invasión.
  5. La “opinión pública en que se apoya el actual gobierno” era obviamente favorable, pues estaba conformado por los liberales guatemaltecos.  Los conservadores habían sido expulsados del país o reducidos a prisión.

Por supuesto, cuando los conservadores retomaron el poder en 1839, luego del derrocamiento del gobierno del liberal Mariano Gálvez, la prensa que les era favorable publicó artículos similares en contra del caído gobernante y sus malhadados Códigos de Livingston.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  2. La Gaceta de Guatemala (1855). «Noticia biográfica del señor D. Manuel Francisco Pavón, Consejero de Estado y Ministro de lo Interior del gobierno de la República de Guatemala»La Gaceta de Guatemala (Guatemala: Imprenta La Paz, Palacio de Gobierno de Guatemala) VII (58-62).
  3. Hernández de León, Federico  (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  5. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala. pp. 114-120.
  6. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  7. Hernández de León, Federico (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.