8 de octubre de 1990: fallece en la ciudad de Guatemala el doctor Juan José Arevalo, expresidente de la República

Doctor Juan José Arevalo Bermejo en su toma de posesión. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

El doctor Juan José Arevalo Bermejo fue un educador, diplomático y político guatemalteco originario de Taxisco, Santa Rosa quien obtuvo una beca para estudiar en Argentina por el gobierno del general Lázaro Chacón.  Esta beca era otorgada a los estudiantes más aventajados de la Escuela Normal para Varones y en 1934 se graduó con un doctorado en Filosofía y Ciencias de la Educación la Universidad Nacional de La Plata.

Arévalo se quedó en Argentina y se desempeñó como profesor en las universidades de Tucumán y Buenos Aires, como secretario de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata, como inspector de la Universidad Nacional de Cuyo y como organizador de la Escuela Normal de San Luis.

En 1944, tras el triunfo de la revolución de Octubre en Guatemala, Arevalo fue electo presidente de la República con una abrumadora mayoría tras ser apoyado por el partido Frente Popular Libertador de los estudiantes de la Universidad de San Carlos.  Su gobierno fue el primero de índole socialista en el país, luego de numerosas dictaduras tanto conservadoras como liberales.

Se definió a sí mismo como un socialista espiritual, que impulsó numerosas reformas para integrar a las clases más pobres de la sociedad guatemalteca, basado en el New Deal del presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt; sin embargo, por ser estas reformas totalmente nuevas para Guatemala, los criollos guatemaltecos (tanto liberales como conservadores) lo tildaron de comunista.

Durante su gestión tuvo que enfrentar la fuerte intromisión de los Estados Unidos en los asuntos del Estado y cerca de treinta intentos de golpe de Estado.  Muy aficionado a las damas, tuvo un grave accidente cuando se dirigía a Panajachel en compañía de dos bailarinas rusas que estaban de visita en el país, quienes murieron en el accidente.  Arévalo sobrevivió pero su estado era tan grave que se pensó que no iba a sobrevivir  y se pactó con el Jefe de las Fuerzas Armadas, coronel coronel Francisco Javier Arana para que se encargara del gobierno cuando falleciera el presidente en el pacto conocido como “Pacto del Barranco”.  Arévalo sobrevivió gracias a su gran fortaleza física y continuó al frente del gobierno, por lo que Arana intent tomar el poder por la fuera, lo que obligó a Arévalo a ordenar a su Ministro de la Defensa, el coronel Jacobo Arbenz a que capturara a Arana y lo enviara al exilio a Cuba.  Cuando Arana se resistió a la captura, murió por los disparos de sus captores.

Ya durante la presidencia del coronel Arbenz, Arévalo fue embajador itinerante de Guatemala y luego permaneció en el exilio tras el derrocamiento del presidente en 1954. Regresó a Guatemala en 1963 cuando el entonces presidente de Guatemala, general Miguel Ydígoras Fuentes, le dio permiso de participar en las elecciones presidenciales de ese año, pero tuvo que salir de inmediato al exilio cuando el presidente Ydígoras fue derrocado por su ministro de la defensa, coronel Enrique Peralta Azurdia.

Arévale fue un prolífico escritor, y sus obras versan sobre temas de pedagogía e historia de Guatemala, en especial de su gobierno. ​ Luego de un largo exilio, regresó a Guatemala en 1970,  y finalmente murió en la Ciudad de Guatemala, el 8 de octubre de 1990 siendo sepultado con todos los honores correspondientes a un expresidente.

BIBLIOGRAFIA:

1 de octubre de 1944: el gobierno del presidente interino general Federico Ponce Vaides asesina al periodista Alejandro Córdova, fundador y director del periódico “El Imparcial”

El famoso Muñequito de “El Imparcial”, obra de Alfonso Campins Raymundo.  El logo con el quetzal estilizado fue obra de Carlos Mérida.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Entre 1840 y 1944, solamente durante el gobierno del general José María Reina Barrios (1892-1898) hubo verdadera libertad de prensa.  Todos los periódicos repetían la historia oficial y adulaban al presidente de turno, ya fuera conservador (como el general Carrera o el Mariscal Cerna) o liberal (como Barrios, Estrada Cabrera y Ubico).  El fin de la libertad de prensa se puede ver muy bien en la revista “La Ilustración del Pacífico” de 1897-98, en la cual al principio se hace una dura crítica a las políticas económicas del gobierno de Reina Barrios, pero luego del asesinato del presidente ya solamente se hace crítica literaria de poemas superficiales.  De hecho, la revista ni siquiera reporta las revoluciones de 1897 ni el magnicidio.

Durante el breve gobierno de Carlos Herrera hubo nuevamente libertad de expresión, pero esto duró solamente entre 1920 y 1921.  Luego, el gobierno de Lázaro Chacón toleró la libertad de prensa, pero todo terminó en diciembre de 1930, cuando tuvo que renunciar por un derrame cerebral.

Con la entrada al poder del general Jorge Ubico se regresó al sistema totalitario de su mentor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, y toda la prensa pasó a repetir la versión oficial.  Entre los periódicos que se plegaron a esta nueva forma de periodismo estuvieron “Nuestro Diario” de Federico Hernández de León y “El Imparcial” de Alejandro Córdova. Incluso el mismo Miguel Angel Asturias se dedicó a adular al regimen desde su programa radial “Tribuna del Aire”.  Por cierto, que Hernández de León pasó de ser un perseguido político de Estrada Cabrera, a ser uno de los principales aduladores del general Ubico, llegando incluso a escribir la serie de “Viajes Presidenciales” en las que relata las incidencias de las visitas departamentales que hacía Ubico.

Tras la renuncia del general Ubico el 1 de julio de 1944, la prensa se sacudió un poco la mordaza y Alejandro Córdova adoptó un papel protagónico en el congreso pidiendo que se nombrada al doctor Carlos Federico Mora como presidente interino y luego criticando el régimen del presidente interino, general Federico Ponce Vaides.  Debido a esto, en la madrugada del 1 de octubre de 1944, cuando Córdova y el industrial Fredy Koenisberger (propietario de la ferretería El Candado Dorado) regresaban a su casa en la Villa de Guadalupe a eso de las 3 de la madrugada, fueron asesinados por agentes del gobierno.

Los autores materiales del atentado (Federico Paiz Madrid, Luis Ochoa del Cid y José Manuel Herrera Muñoz) fueron capturados después de la revolución del 20 de octubre.  Madrid murió en el enfrentamiento con la policía, mientras que Ochoa y Herrera fueron condenados a largas penas de cárcel.  En cuanto a Córdova, pasó a la posterior como un mártir de la Revolución de Octubre, a pesar de haber sido uno de los principales aduladores del régimen ubiquista.

BIBLIOGRAFIA:

 

  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México. 
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  • — (1 de agosto de 1897). «Resumen Quincenal». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) II (27).
  • Miguel, José (2009). «La muerte de Alejandro Córdova». El blog chapín. Guatemala. Archivado desde el original el 17 de abril de 2014.
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  • Pinelo López, Marco Tulio; Arredondo Crasborn, Iván (24 de febrero de 2012). «Origen de la celebración del día del normalista – 25 de septiembre». Servicios Técnicos Arredondo (Petén, Guatemala).
  • Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989). Tomo 1: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica.