1 de abril de 1854: se manda a imprimir y publicar el concordato suscrito el 7 de octubre de 1852 entre la Santa Sede y la República de Guatemala

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Grabado de la ciudad de Guatemala en 1890, de H. D. Rose, publicado en The Illustrated London News.  La ciudad tenía un aspecto muy similar en 1854, excepto que la catedral no tenía campanarios.  En el recuadro: la porta del Concordato suscrito con la Santa Sede.

Durante la existencia de la República de Guatemala los gobiernos se han ido de un extremo a otro. Tras la independencia se mantuvo la estructura colonial, pero esta fue debilitada luego de la fallida anexión al Primer Imperio Mexicano.  Las autoridades de las Provincias Unidas del Centro de América, primero, y de la República Federal de Centro América, después, emitieron una serie de decretos que afectaban directamente a los intereses del poderoso clero, y a los criollos aristócratas, llevando a que éstos dieran un golpe de estado en Guatemala contra las autoridades liberales encabezadas por Juan Barrundia en 1826.

El derrocamiento de Barrundia dió origen a la Guerra Civil Centroamericana, la cual terminó el 14 de abril de 1829 tras la invasion de los liberales comandados por Francisco Morazán a la Ciudad de Guatemala (entonces capital de la República Federal), quien expulsó a los frailes de las órdenes regulares más importantes y a los aristócratas de la familia Aycinena, todos ellos los principals miembros del partido conservador.

El gobierno liberal impuesto por Morazán fue de corte anticlerical y se esforzó por separar a la Iglesia del Estado y de imponer leyes laicas. Pero Morazán no expulsó a los curas párrocos del clero secular, quienes se encargaron de azuzar a los católicos campesinos de Guatemala contra el régimen liberal del Dr. Mariano Gálvez.  Sufriendo con un impuesto personal para los indígenas, los malogrados Códigos de Livingston, las leyes laicas, bastó con que se trataran de implementar medidas sanitarias contra una epidemia de cólera en 1837, para que los campesinos se alzaran en armas, derrocando al gobierno liberal y llevando al poder a su líder, el general mestizo Rafael Carrera.

Si bien Carrera no era el jefe de Estado, sí era el que verdaderamente gobernaba, y su gobierno fue decididamente católico, uniendo nuevamente al Estado con la Iglesia. Cuando Carrera llegó finalmente al poder como presidente de la República y fue nombrado presidente vitalicio en 1854, uno de sus primeros actos oficiales fue aprobar el el Concordato con la Santa Sede que se firmó el 7 de octubre de 1852 por medio del cual se entregaba a la Iglesia la educación de la población guatemalteca, se le otorgaba un fuero especial a los clérigos y el estado se comprometía a respetar las propiedades de los eclesiásticos, todo a cambio de las indulgencies otorgadas a los soldados guatemaltecos que mataran a soldados liberales heréticos.

El decreto había sido ratificado “el veinticuatro de diciembre del año de nuestro Señor mil ochocientos cincuenta y dos, trigésimo segundo de la independencia y Quinto de la creación de Guatemala en República soberana” y fue publicado el 1 de abril de 1854

El documento dice textualmente así:

Palacio de Gobierno, Guatemala, abril 1 de 1854.

Habiéndose recibido en la secretaría del gobierno las letras apostólicas expedidas en roma el 3 de Agosto de 1853, conforimando el concordato celebrado con la Santa Sede y ratificado por ambas partes; siendo ya una ley de la República, el presidente tiene a bien acordar se imprima y publique en la forma acostumbrada, para su fiel y puntual observancia; y mediante a que debe tambien hacerse una publicación en la santa Iglesia Catedral, el ministro de gobernación y negocios eclesiásticos, poniéndose de acuerdo con el muy reverendo arzobispo metropolitano, dispondrá lo conveniente para que tenga efecto este acto con la solemnidad que corresponde a su importancia. Comuníquense copias impresas del concordato al muy reverendo arzobispo, así como el contenido de esta disposición.

El asunto del fuero eclesiástico fue muy importante, ya que estableció que la autoridad eclesiástica era la única que continuaría conociendo las causas de los curas en material civil y criminal.


BIBLIOGRAFIA:


16 de noviembre de 1854: el arzobispo de Guatemala, amparándose en las leyes coloniales de Indias, solicita al gobierno del general Rafael Carrera que se restablezca el cobro del diezmo a la cochinilla

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Catedral y Palacio Arzobispal en 1890.  En el recuardo: retrato oficial del Arzobispo Francisco de Paulo Garcia y Peláez, quien fuera quizá el ultimo arzobispo guatemalteco que verdaderamente tuvo poder económico y politico en el país.   Fotografía de Juan José de Jesús Yas.

El gobierno conservador del general Rafael Carrera se caracterizó por la fuerte influencia que tuvo la Iglesia Católica en Guatemala.  No solamente se permitió el retorno de los frailes de las otrora poderosas órdenes regulares (incluyendo a los jesuitas que habían sido expulsados por los propios españoles en 1787), sino que también por el apoyo económico al clero secular, dirigido por el Arzobispo.

Un ejemplo es la restitución del diezmo a la cochinilla (tinte que entonces era el principal producto de exportación de Guatemala) que fue solicitado a Carrera por el arzobispo Francisco de Paula Garcia y Peláez el 16 de noviembre de 1854; este gravamen había sido eliminado por el gobiero liberal el 21 de abril de 1831, pero el arzobispo argumentó que “se debía entender la obligación general de pagar el diezmo, que segun la ley 4a., título 16, libro 1o. de la Recopilación de Indias (es decir, leyes coloniales), se satisfice por todos los frutos de la tierra.”

El gobierno de Carrera accedió a entregar el diezmo solicitado, pero solamente 4 reales sobre cada tercio de ciento cincuenta libras y no doce como estaba antes de la derogación de 1831, debido a que en ese momento el precio del producto estaba pasando una crisis considerable.

La imposición tomó vigencia a partir del 1 de enero de 1855 y para facilitar su recaudación y ayudar al clero secular a cobrarla, se autorizó a las administraciones de rentas para cobrar el diezmo indicado con comisiones del cabildo.  Todo esto, amparado en el Concordato que se había establecido con la Santa Sede en 1852 y ratificado en 1854.

Este tributo se mantuvo hasta la Revolución Liberal de 1871, cuando se empezaron a hacer críticas a las grandes riquezas que poseía la Iglesia Católica y eventualmente todos sus privilegios le fueron retirados.


BIBLIOGRAFIA:


 

3 de agosto de 1853: se promulga en Guatemala el Concordato con la Santa Sede por medio del cual se le entrega a a Iglesia Católica la educación púbica del país

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Portada de la edición oficial del Concordato entre Guatemala y la Santa Sede.  Tomado del documento digitalizado.

El Concordato fue un tratado entre el presidente, capitán general Rafael Carrera, y la Santa Sede, suscrito en 1852 por el cardena Jacobo Antonelli y por el embajador guatemalteco ante el Vaticano, Fernando Lorenzana.  El documento fue promulgado en Guatemala el 3 de agosto de 1853 y finalmente fue ratificado por ambas partes en 1854, con las firmas de Antonelli, quien era el Secretario de Estado del Vaticano, el general Carrera y Pedro de Aycinena, Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala.

Por medio de este tratado, Guatemala le otorgó la educación del pueblo guatemalteco a las órdenes regulares de la Iglesia Católica, y se comprometió a respetar las propiedades y los monaterios eclesiásticos, autorizando el diezmo obligatorio y permitendo que los obispos censuraran lo que se publicaba en el país.  En la práctica, esto se tradujo en lo siguiente:

  1. Los jesuitas retornaron a Guatemala tras ser exiliados por la corona Española en 1767 y se hicieron cargo de la educación de la élite guatemalteca, ya que tuvieron a su cargo el Colegio y Seminario Tridentino
  2. Las grandes órdenes religiosas que retornaron al país, recuperaron parte de sus propiedades, incluyendo grandes haciendas e ingenious azucareros.  De esta forma, los frailes recuperaron el poder económico y político que perdieron en 1829.
  3. El diezmo obligatorio sirvió para afianzar el poder económico del clero secular a cargo del arzobispo.  Los curas párrocos tuvieron así una sólida fuente de ingresos, de la que otorgaban un porcentaje a la curia.
  4. Los religiosos censuraron toda la literatura liberal anticlerical que era muy común en América Latina en esa época.

Por su parte, el Vaticano otorgó indulgencias a los miembros del ejército, permitió que quienes hubiesen adquirido las propiedades que los liberales habían expropiado a la Iglesia en 1829 las conservaran, autorizó a que el gobierno guatemalteco percibiera impuestos por lo generado por las propiedades de la Iglesia, y acordó que Guatemala tenía el derecho de juzgar con las leyes guatemaltecas a los eclesiásticos que perpetraran crímenes.  En la práctica, lo que ocurrió fue lo siguiente:

  1. El Vaticano perdonó de pecado mortal a todos los soldados guatemaltecos que mataran a soldados de gobiernos liberales, ya que éstos eran considerados herejes.
  2. Dado que muchos criollos compraron bienes embargados a los frailes por una fracción de su valor real luego de la expulsion de los religiosos en 1829, se logró negociar que estas propiedades no fueran retornadas a los frailes ya que significaría romper a estabilidad socioeconómica del país.
  3. El Vaticano cedió al respecto de que los curas o frailes que infringieran a ley tendrían que pagar las consecuencias ante los tribunales civiles del país.

El Concordato mantuvo la relación estrecha entre Iglesia y Estado en Guatemala que caracterizó al gobierno conservador de los 30 años y estuvo vigente hasta la caída del gobierno conservador del mariscal Vicente Cerna y Cerna.


BIBLIOGRAFIA: