3 de febrero de 1640: los frailes hospitalarios de San Juan de Dios se hacen cargo del primer lazareto en Santiago de los Caballeros

3febrero1640
Composición fotográfica realizada por Juan José de Jesús Yas de las ruinas de Antigua Guatemala a principios del siglo XX.  Se reconocen: La Recolección, el cementerio de San Lázaro, San Francisco el Grande, Tanque La Unión, Templo de Minerva (desaparecido), Parroquia San  José Catedral, La Merced, San Agustín, El Carmen, Arco de Santa Catalina, Palacio de los Capitanes Generales, Hospital de San Pedro y Ayuntamiento. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Cuando el presidente de la Real Audiencia de Guatemala, Alvaro de Quiñonez y Osorio, marqués de Lorenzana, se dió cuenta de que habí varios leprosos deambulando por las calles de la ciudad de Santiago de los Caballeros, dispuso que se construyera un lazareto en los poblados situados en las afueras de la ciudad, específicamene a dos kilómetros al este de la misma.

El rey aprobó la construcción por medio de una Real Cédula de 1639 y donó 4000 ducados para la misma; luego de construído, se lo entregaron a los religiosos de San Juan de Dios para su administración, siendo el prior del convento de la orden en Guatemala y vicario provincial en ese entonces Carlos Cívico de la Cerda.

El 29 de de septiembre de 1717el lazareto fue arruinado por el terremoto de San Miguel, y el 17 de febrero de 1719 el prior del convento de San Juan de Dios, Agustín de Sotomayor, pidió que se le donase agua para la reconstrucción del edificio, ya que existía mucho peligro de que los lazarinos contagiaran a los pacientes que los religiosos tenían en su hospital de Santiago si eran admitidos allí por falta de hospital apropiado.

El Ayuntamiento aprobó la solicitud, pero debido a la escacez de recursos, no se pudo construir. Desafortunadamente, el terremoto de San Casimiro en 1751 dañó lo poco que se había avanzado hasta entonces, y con el de Santa Marta en 1773 se extinguió por completo el hospital.


BIBLIOGRAFIA:

 

 


28 de enero de 1776: arriba la Real Cédula que establece la forma de traslado de la capital desde la arruinada Santiago a la Nueva Guatemala de la Asunción

28enero1776
Mapa del Llano de la Virgen, antes de la fundación de la Nueva Guatemala de la Asunción.  En el recuadro: Martín de Mayorga, capitán general de Guatemala durante la época en que se trasladó la capital a la nueva ciudad.

La Real Cédula en la que se regula la forma en que se haría el traslado de la capital del Reino de Guatemala a la Nueva Guatemala de la Asunción fue emitida el 15 de septiembre de 1775 y llegó a la provincia americana el 28 de enero de 1776, casi un mes después de que ya se hubieran trasladado oficialmente las autoridades coloniales a la nueva capital.

En aquella Cédula se explicaban ochenta y seis puntos que había que tener en cuenta para el traslado de la ciudad, de los cuales los más relevantes eran los siguientes:

  • “Se comprará el terreno de dos, tres o cuatro leguas cuadradas, por cuenta de la caja real, para emplazar la nueva ciudad.”
  • “La plaza mayor, plazuela y calles tendrán más extensión y capacidad, especialmente las últimas, según lo permita el terreno, y que tirándose a cordel como lo estaban las más en la destruida ciudad, tenga un ancho de diez y seis varas cuando menos, previendo por este medio cualquier inopinado suceso.”
  • “Se concederán gratuitamente los terrenos a las comunidades, iglesias matrices y filiales, los mismos que lograban en la asolada Guatemala, y en los propios sitios o parajes con corta diferencia, pero con la limitación o exclusión que propondremos de algunas de estas últimas, por no necesarias y por evitar los inconvenientes y ofensas de Dios que se cometían con la profanación; con advertencia de que, hallándose el terreno de alguna comunidad, iglesia, palacio arzobispal y cualquiera otra semejante, responsable a gravamen o censo consignativo, reservativo, haya de gobernarse este punto por las mismas reglas que se prescribirán para los fondos de los particulares.”(Nota de HoyHistoriaGT: lo de profanación se refiere a la Compañía de Jesús, la cual había sido expulsada el 1767 y sus propiedades habían sido traspasadas a los mercedarios; en cuanto a la disposición de los templos, esta es la razón por la que la disposición de iglesias y conventos en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala guarda cierta semejanza con el de la Antigua Guatemala).
  • “A todos los vecinos de la capital se concederá gratuitamente el propio idéntico terreno, y en el mismo lugar, con corta diferencia del que en ella lograban; sujetándose al proporcional y correspondiente gravamen que legal y prudencialmente corresponda al valor intrínseco que se considere tenga o pueda tener algún paraje o sitio donde se señale, cuya pensión deberán reconocerla a favor de aquellas comunidades, capellanías, u obras pías, con que hubiesen estado afectas sus casas, como continuaría en el valor o estimación del suelo, sin embargo de haberse destruido los edificios, teniendo igualmente consideración en este caso al valor de los fragmentos útiles que hubieren quedado y se puedan aprovechar, vender o conducir a la nueva población, deducidos los costos, cuando menos, de su extracción.”
  • “La demarcación, o delineación de la ciudad sea sustancialmente la misma que tenía en Guatemala, con la circunstancia de dar alguna más extensión a la plaza mayor, plazuelas y calles y aun a algunas manzanas y cuadras, como aquí se les nombra; pues aunque la plaza principal es bastante capaz, según se expresa en el número 1o. de la razón de los templos, juzgamos que, no debiéndose pensar en fábricas altas, ni en lo demás que ha sido objeto de las mayores y considerables ruinas, como son bóvedas y demás semejantes, se hace forzoso dar una más capacidad al ángulo que ocupara el real palacio, al de la catedral, con que se halla habido el del arzobispo, como también al del cabildo, pues los conventos y comunidades lograban comunmente suficientísimo terreno, y en cualquier evento será fácil de aumentársele por la parte que no ofrezca perjuicio a tercero.”
  • “Para fabricar en la nueva ciudad se ha de guardar precisamente la debida proporción e igualdad en la altura de las casas, la que no deberá pasar de cuatro y media varas, dando al piso, o entresuelo, un poco más o menos, sobre lo cual deberá estar a la mira el Gobierno, la Audiencia, o sus Ministros, y el Ayuntamiento para su puntual observancia, publicándose por bando, de tiempo en tiempo, con la pena de demolición de la obra.  Y por este medio se consultaba al decoro y hermosura de la ciudad, y a la mayor seguridad de los edificios, mediante la unión y enlace que mutuamente deben tener entre sí.”
  • “Que pagado el importe del sitio y terreno para la nueva ciudad, del producto de alcabalas destinado por mí a obras públicas se construyan seis casas iguales, con la posible inmediación al palacio de la Audiencia, para la habitación de los ministros de ella, y se les de sin otro gravamen que el de los reparos menos en atención a su corto sueldo y a la general necesidad de edificios.”
  • “La Iglesia Catedral es otro edificio, y muy principal, cuya fábrica nos persuadimos corra por cuenta del gobierno español, siempre y cuando no exceda en elevación de la competente y prudentemente regulada por los inteligentes de la Arquitectura Civil, con reflexión a lo expuestas que se hallan todas las Américas, Septentrional y Meridional, a los estragos que causan los temblores, con más repetición y fuerza en algunas partes, como se ha experimentado en la desgraciada Guatemala; pues, aunque discurrimos y tenemos por cierto y lo convencen los efectos, que en este valle no se han sentido con violencia y extraña fortaleza que llevamos dicho, se hace forzoso poner toda atención y posible cuidado en precaver las fábricas de cualquier inopinado suceso, sin que deba permitirse ni tolerarse, con pretexto alguno, arbitrio para lo contrario; estando, por consiguiente, a la mira la potestad secular, Presidente, Oidores, Fiscal y aun el Ayuntamiento, sobre el cumplimiento puntual y exacto de este punto tan importante al beneficio común y particular, como que el golpe y estrépito que causa la destrucción de estos edificios hace, sin la menor duda, notable daño a los de los vecinos, especialmente a los más inmediatos.” (Nota de HoyHistoriaGT: se expresa aquí la antigua creencia que tenían los pobladores originales de la ciudad de Guatemala, de que la misma no era tan propensa a los terremotos como la antigua capital; aquella creencia fue desvanecida con el terremoto de 1830).
  • Las iglesias matrices o parroquiales, como son la de San Sebastián, la de Candelaria y los Remedios, tienen la aplicación que disponen la municipal y reales cédulas que tratan del asunto, para el caso de su reedificación, fuera del arbitrio o arbitrios que propondremos para con algunos pueblos que deben seguir a la capital y su traslación. (Nota de HoyHistoriaGT: pueblos como Jocotenango, por ejemplo;  estas parroquias, a cargo del arzobispo Pedro Cortés y Larraz, se resistieron al traslado a la nueva ciudad hasta que el arzobispo fue expulsado de la mitra en 1778).
  • Siguiendo el orden observado de los templos, y pasando al capítulo de iglesias filiales, tenemos dicho lo conveniente en cuanto a la de San Pedro y su Hospital, según se advierte en los números 30 y 31 de este proyecto, y no debiendo quedar otras que la de los terceros del Carmen, la de San Lázaro, y con el tiempo, la del oratorio de Espinosa, fundada por un particular, la del Calvario, las ermitas de la Víacrucis y la de Santa Lucía, no nos parece necesario ni hallamos en la actualidad arbitros para consultar sus reedificios; pero les deberán quedar señalados los propios lugares que tenían en la destruída ciudad, para cuando llegue el caso de hallarse con fodo cada una de ellas con que poder atender a su correspondiente fábrica.” 

BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (28 de enero de 1926). “El Capítulo de las Efemérides. 1776, 28 de enero: llega la Real Cédula que estable la forma de traslado de la ciudad“.  Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.

 

11 de enero de 1602: la municipalidad de Santiago de Guatemala entrega la población de Jocotenango a los dominicos para establecer un convento

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Mapa aproximado de la región que ocuparon los poblados de indígenas (o “doctrinas”) adjudicados a la Orden de Predicadores durante la época colonial.  Los poblados indicados son aquellos en que había conventos principales de la orden.  En el recuadro: el escudo dominico.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 4 de enero de 1602, la Real Audiencia de Guatemala, entonces presidida por Alonso Criado de Castilla, en calidad de vicepatrono real, otorgó la licencia civil para que la Orden de Predicadores (es decir, la de los dominicos) estableciera un convento en el poblado indígena de Jocotenango, con jurisdicción en los poblados de San Felipe de Jesús, San Luis de las Carretas, San Miguel y San Lorenzo El Tejar.

Luego, el 11 de enero, el obispo Juan Ramírez de Arellano otorgó la licencia eclesiástica para que se fundara el convento, y autoriza a que se utilice la infraestructura ya existente.   Así pues, ante los oficios del escribano Cristóbal Aceituno de Guzmán del alcalde ordinario de la ciudad de Santiago, Diego de Herrera, el reverendo padre provincial de la Orden de Predicadores, fray García de Loayza, O.D.P., tomó posesión del poblado de Jocotenango el 21 de enero, para establecer en él una vicaría y un convento de su orden.  En esa misma fecha, el obispado le dió formalmente posesión del templo y de la casa conventual.

Aquellos fueron los primeros poblados indígenas (llamados también “doctrinas”) que pertenecieron a los dominicos en el valle de la ciudad de Santiago de Guatemala.

Si bien para 1620 el convento principal de la Orden en la Ciudad de Santiago estaba en condiciones miserables, con apenas una iglesia de cañas tapadas con barro y tejado de heno, y un cerco de maderos atravesados con celdas que más parecían chozas, para 1635 la situación había mejorado considerablemente y ya el priorato tenía una renta proveniente de varias “doctrinas” que le pertenecían, un molino de agua, una hacienda de trigo, otra hacienda con caballos y mulas, un ingenio de azúcar y una mina de plata que obtuvo en 1633 y cuya renta anual ascendía por lo menos treintal mil ducados. Con semejantes ingresos, los dominicos pudieron costear varias joyas para su iglesia, entre ellas una lámpara de plata que estaba frente al altar mayor y una imagen de la Virgen del Rosario hecha también de plata.​

En 1638, para mejorar la administración, los dominicos separaron a sus grandes doctrinas en grupos centrados en sus seis conventos:

Doctrinas de los dominicos en la Capitanía General de Guatemala en 163848
Convento Doctrinas Convento Doctrinas
Guatemala
  • Chimaltenango
  • Jocotenango
  • Sumpango
  • San Juan Sacatepéquez
  • San Pedro Sacatepéquez
  • Santiago Sacatepéquez
  • Rabinal
  • San Martín Jilotepeque
  • Escuintla
  • Milpas Altas
  • Milpas Bajas
  • San Lucas Sacatepéquez
  • Barrio de Santo Domingo
Amatitlán
  • Amatitlán
  • Petapa
  • Mixco
  • San Cristóbal
Verapaz
  • Cahabón
  • Cobán
  • Chamelco
  • San Cristóbal
  • Tactic
Sonsonate
  • Nahuizalco
  • Tacuxcalco
San Salvador
  • Apastepeque
  • Chontales
  • Cojutepeque
  • Cuscatlán
  • Milpas Bajas
  • Tonacatepeque
Sacapulas
  • Sacapulas
  • Cunén
  • Nebaj
  • Santa Cruz
  • San Andrés Sajcabajá
  • Zacualpa
  • Chichicastenango

BIBLIOGRAFIA:


 

14 de enero de 1646: el correo mayor y alguacil del Santo Oficio, Pedro Crespo Juárez, dota con fuerte suma para el establecimiento de varias cátedras

14enero1646
Retrato de Pedro Crespo y Suárez que fue mandado a hacer por la Facultad de Derecho y Notariado el 25 de abril de 1882, para que fuera colocado en el Salón de Actos de dicha facultad en homanje de gratitud.  Actualmente se conserva en el museo del Palacio de los Capitanes Generales de Antigua Guatemala.  Imagen de HoyHistoriaGT.

Si bien es al obispo Francisco Marroquín a quien se le atribuye dejar una cuantiosa donación para la fundación de la Universidad en Guatemala, en realidad fue la dotación que dejó el alguacil mayor Pedro Crespo Juárez la que determinó la fundación de la institución de educación superior en el Reino de Guatemala.

La dotación, autorizada por elescribano Felipe Díaz, dice:  “que teniendo el colegio de Santo Tomás de Aquino renta anual de 2,400 tostones y que su majestad no había permitido la erección de universidad por facta de capital suficiente, a pesar de que Sancho de Barahona y su esposa legaron cien ducados de renta anual; que existiendo en la ciudad de Santiago de Guatemala, una audiencia, un obispado, seis centros conventuales para hombres y dos para mujres; que la población es numerosa y que en atención a todo, cedía la cantidad de mil tostones de cuatro reales para el sostenimiento de las cátedras siguientes:

  • dos de sagrada teología (una de vísperas y otra de prima)
  • dos de cánones y leyes (una de prima y otra de vísperas), y
  • una de medicina”.

Además, de los fondos donados para sostenimiento de cátedras, cedía otra cantidad para alimento de colegiales y reconstrucción o edificación de casas de estudios.  E indicaba que la universidad que se erigiera, debería tener las mismas prerrogativas que las universidad de Valladolid, Salamanca y Alcalá “[…] e que por ello e para ello dejaba la donación de cuarenta mil tostones de a cuatro reales cada uno…

Finalmente decía que la advocación tendría que ser a la Santísima Virgen María, a San Pedro Mártir y a Santo Tomás de Aquino.

Crespo Suárez otorgó su testamento ante el escribano Juan de Palomino el 7 de febrero de ese año y en la segunda clausula confirmó la dotación y fundación de las cinco cátedras de la universidad.

El cargo de correo mayor fue tomada por el capitán Francisco de Lira y Cárcamo, quien fue recibido en el ayuntamiento criollo el 12 de junio de 1646.


BIBLIOGRAFIA:


 

5 de enero de 1671: concluye la investigación contra el presidente y capitán general Sebastián Alfonso Rosica de Caldas por abuso de autoridad

5enero1671
Pintura llamada “El triunfo de la Iglesia” realizada en 1673 por Pedro Ramírez “el Mozo” por encargo del obispo Juan Sáenz de Santo Matía de Mañosca y Murillo para la nueva catedral que se estaba construyendo en la ciudad de Santiago de los Caballeros.  Actualmente se encuentra en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala.  Imagen de HoyHistoriaGT.

El 6 de mayo de 1670 arriba la Real cédula en la que el rey llamó la atención y separó del cargo al capitán general y presidente Sebastián Alfonso Rosica de Caldas por los abusos de autoridad que había cometido, entre ellos los que incurrió durante un viaje que había hecho a Nicaragua con la excusa de repeler los ataques de piratas, y por enviar al fiscal licenciado Pedro de Santillán a la prisión del castillo de San Felipe en el Golfo Dulce y donde murió el 9 de diciembre de 1669.

En la Real cédula se indicaba que el obispo Juan Sáenz de Santo Matía de Mañosca y Murillo debía tomar la presidencia interina e iniciar un juicio contra Rosica de Caldas. El obispo cumplió con la orden el 29 de octubre de ese año, y envió a Rosica de Caldas al poblado de Patulul en Suchitepéquez mientras se realizaba el juicio de residencia.  Posteriormente, el ahora presidencia y juez de residencia, nombró al doctor Jacinto Roldán de la Cueva el 11 de diciembre para que investiga el viaje de Rosica de Caldas a Nicaragua, a donde el doctor partió el 14 de diciembre.

El 5 de enero de 1671, en la villa de San Miguel el doctor Roldán de la Cueva terminó con la investigación de la conducta observada por el capitán general Rosica de Caldas durante su viaje a Nicaragua, y concluyó que el presidente se había servido de indígenas sin cubrirles el salario correspondiente, proveyó de ciertos puestos sin tener la autorización para hacerlo y que jugaba al dado y a los naipes en su propia residencia.  Roldán de la Cueva elaboró así un informe final, el cual terminó en la Villa de Jerez de la Choluteca el 15 de enero para después pregonar en Granada que estaba abriendo el juicio de residencia contra el capitán general el 3 de marzo.

El 7 de febrero de 1672, Rosica de Caldas reportó que estaba enfermo en Patulul, y pidió que lo trasladaran a Panajachel, lo cual fue autorizado por el juez de residencia y presidente interino, Mañosca y Murillo.  No obstante, la salud del capitán general no mejoró y el 6 de marzo el bachiller en medicina Juan de Alarcón certificó que era tal la gravedad de la enfermedad, que era necesario que Rosica de Caldas permaneciera en la capital del Reino de Guatemala recluido en la enfermería de Belén durante el trámite del juicio de residencia.

Poco después, el 10 de marzo de 1672, el oidor Roldán de la Cueva cerró la información de los testigos en Granada y determinó que los cargos contra el ahora expresidente eran graves.  Pero ya de nada sirvió puesto que Rosica de Caldas falleció en la enfermería de Belén en la ciudad de Santiago de Guatemala el 31 de enero de 1673.


BIBLIOGRAFIA:


 

9 de junio de 1686: el rey de España emite una Real Cédula organizando al claustro y personal administrativo de la Real Universidad de San Carlos

9junio1686
Edificio de la Universidad de San Carlos en la Antigua Guatemala en 2019.  En los recuadros: el escudo de Castilla y León, y el de los Estados Pontificios, indican que la universidad era Real y Pontifica. Imagen de HoyHistoriaGT.

La autorización para crear una universidad en la provincia de Guatemala fue un camino tortuoso y difícil que tardó más de cien años a partir del momento en que se fundó el colegio de Santo Tomás con la herencia que dejó para el efecto el obispo Francisco Marroquín al morir en 1563.

Aunque la universidad empezó a impartir clases el 7 de enero de 1681, no fue sino hasta el 20 de febrero de 1686 que el rey de España emitió la real cédula en que aparece el auto del consejo de Indias, aprobando los estatutos y constituciones de la Real Universidad de San Carlos. Unos meses más tarde, para poner orden en la administración de la institución que hasta ese momento había estado funcionando con profesores interinos, el 9 de junio de ese mismo año emitió una real cédula en la que nombró como primer rector de la universidad al Dr. José de Baños y Soto Mayor, e hizo los siguientes nombramientos de profesores propietarios de las cátedras primas:

  1. Teología: Dr. José de Baños y Soto Mayor
  2. Cánones: Lic. Pedro de Ozaeta y Oro
  3. Leyes: Dr. Bartolomé de Amézquita
  4. Medicina: Dr. Miguel Fernández

Asimismo, en dicha real cédula permitió que los frailes de San Francisco pudiera servir una cátedra ad honorem de la doctrina de Escoto en la universidad y prometió al doctor en medicina Miguel Fernández egresado del colegio médico, que pasados cinco años en la cátedra de medicina de la universidad, se le conferiría el título de protomédico general del Reino de Guatemala.

Por otro lado, el rey informó que había solicitado al papa Inocencio IX que se otorgara una bula confirmando la erección de la universidad de San Carlos con privilegio de otorgar grados mayores en la facultad de sagrada teología y cánones y que el rector y maestrescuela tuvieran la misma jurisdicción que la que gozaban los de las universidades de México y Lima.  Esta bula fue emitida el 18 de junio de 1687, y por lo mismo a partir de ese momento pasó a ser la Real y Pontificia Universidad de San Carlos.

Por útimo, el rey ordenó que los capitales pertenencientes al fondo de la dotación de la universidad fueran recogidos y depositados en la caja real.

El 3 de enero de 1688 el doctor José de Baños y Soto Mayor fue confirmado en el cargo de rector y ese mismo día encargó al bachiller presbítero José de Lara, cura rector de la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, que tradujera al español la bula del papa Inocencio XI, en la que éste confirmaba la erección de la universidad guatemalteca.  Lara trabajó en dicho encargo y a las tres de la tarde del 15 de febrero de ese año, en el salón mayor de la universidad en la ciudad de Santiago de Guatemala, el presbítero Ignacio de Mármol leyó la bula en presencia del recién llegado presidente Jacinto de Barrios Leal, de los oidores, del cabildo eclesiástico, capiturales, miembros del clero regular y secular, y vecinos distinguidos.


BIBLIOGRAFIA:


 

2 de diciembre de 1673: se traslada temporalmente la Iglesia Catedral de Santiago de los Caballeros al nuevo Hospital de San Pedro

2diciembre1673
Iglesia del Hospital de San Pedro a principios del siglo XX.  Fotografía de Juan José de Jesús Yas.

Para 1660, la catedral de Santiago de los Caballeros de Guatemala amenazaba ruina pues para entonces ya contaba con más de cien años y había padecido fuertes terremotos.  Cuando una evaluación que se hizo en ese entonces determinó que la mayor parte de la madera estaba podrida el obispo Fray Payo Enríquez de Rivera acordó con el Cabildo que repararan las secciones que estaban en peores condiciones y para eso trasladaron el altar mayor al arco toral aunque este cambio no ayudó realmente, pues el deterioro del edificio continuó.

Cuando Juan de Santo Matía Sánez Mendoza tomó las riendas de la diócesis en 1668, el presidente de la Real Audiencia Sebastián Alvarez Rosica de Caldas le propuso al obispo que se demoliera el templo hasta sus cimientos y que se construyera uno nuevo.  Esta propuesta era muy sensata dada la terrible condición en que se encontraba el templo, pero los fondos disponibles para aquella empresa no eran ni remotamente suficientes para empezar.  La Iglesia por aquel entonces dependía de la munificencia del Rey para empresas de este tipo, pero eso no era suficiente.  Por otro lado, era penoso para el obispo demoler las capillas sin importar que estuvieran viejas o restauradas, o que fueran recién construidas dada la fe del pueblo guatemalteco.

Pero llegó un momento en que las reparaciones se hicieron impostergables y en 1669 se comenzó a derribar la capilla mayor.  El edificio estaba en tan mal estado que no hubo necesidad de recurrir a la pólvora en la mayor parte de la estructura para derribarla.

Unos cuantos meses después de iniciadas las obras, la Catedral ya no podía seguir en lo que quedaba del edificio y fue trasladada a la capilla del hospital de San Pedro, el día en que este se estrenó el 2 de diciembre de 1673.  Aquella fue una ceremonia muy especial:  se llevó en procesión el Sacramento y las imáneges del Cristo de los Reyes y de Nuestra Señora del Socorro, y se contó con la presencia de las autoridades españolas y criollas, el clero secular y las órdenes de frailes.


BIBLIOGRAFIA:


7 de agosto de 1736: nace en España quien sería el arzobispo de Guatemala Cayetano de Francos y Monroy, quien lideró la construcción de la Nueva Guatemala de la Asunción, reformó la educación del Reino y fundó el Colegio de Infantes

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Fotografía de principios del siglo XX del arzobispo Cayetano de Francos y Monroy, tomada por Juan José de Jesús Yas.  Imagen obtenida de Wikimedia Commons.

El arzobispo de Guatemala, Cayetano de Francos y Monroy nació en Villavicencio de los Caballeros, España, el 7 de agosto de 1736. El 26 de noviembre de 1777, por consulta de Cámara, fue nombrado arzobispo de Guatemala, nombramiento era difícil ya que era en sustitución del arzobispo Pedro Cortés y Larraz, quien se negaba a aceptar el traslado de su arquidiócesis hacia la ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción, luego de que la capital de la capitanía, Santiago de los Caballeros de Guatemala fuera destruida por los terremotos de Santa Marta en 1773. Cortés y Larraz comprendía que el traslado iba a debilitar la posición del clero en los asuntos de Estado del Reino de Guatemala y por ello se resitía a trasladar al clero secular a la nueva ciudad.

Inicialmente, Francos y Monroy decidió no aceptar el cargo que le ofrecían, pero el 20 de noviembre de 1778 fue presionado por el gobierno real, y finalmente se embarcó en Cádiz a principios de mayo de 1779. Fue acompañado por una cuantiosa corte que incluía un provisor, un secretario, un capellán, un caudatorio, un mayordomo, siete pajes y un maestro de pajes, y quienes fueron elegidos cuidadosamente con un fin político definido: retomar el control de clero guatemalteco que se encontraba en estado de rebelión casi abierto contra la autoridad del Capitán General Martín de Mayorga.

El siete de octubre de 1779, con una escolta de ocho caballeros, entró en la nueva ciudad de Guatemala, la cual apenas se estaba empezando a construir. Había arribado a Guatemala con diecisiete individuos de su familia, gastando en el viaje 64,240 pesos., y se encontró con que los frailes de las órdenes regulares, que habían vivido en suntuosos conventos en Santiago de los Caballeros, ahora lo hacían en ranchos de paja, mientras que las monjas y beatas seguían en sus conventos en la arruinada ciudad. Además, la única construcción religiosa sólida que existía era la Ermita del Carmen.

Un mes antes de la llegada del nuevo arzobispo, Cortés y Larraz publicó una carta pastoral denunciando la llegada de un usurpador y amenazando con excomulgarlo, pero eso no inmutó a Francos y Monroy, quien tomó sus primeras medidas al recién llegar, nombrado a un cura párroco para el pueblo indígena de Jocotenango y luego fue en persona a buscar a la destruida Santiago de los Caballeros de Guatemala a las beatas de Santa Rosa. Cortés y Larraz comprendió entonces que era inútil seguir resistiendo, y huyó de Guatemala.

El arzobispo Francos y Monroy estuvo muy involucrado con las corrientes liberales de los filósofos ingleses y del francés Juan Jacobo Rousseau, los cuales habían proporcionado nuevos lineamientos en la pedagogía y la formación intelectual de los infantes, y por ello, inició en la Nueva Guatemala de la Asunción una reforma educativa. Cuando el arzobipso llegó a su nueva arquidióces, solamente estaba en funcionamiento la escuela de Belén, que había sido fundada por el santo Hermano Pedro de Betancourt, y el resto de escuelas no funcionaban desde que los jesuitas habían sido expulsados en 1767. Por su parte, el resto de entidades civiles y religiosas estaban trabajando arduamente en construir sus nuevos edificios tras el traslado. Francos y Monroy fundó entonces dos escuelas de primeras letras, la de San José de Calasanz y la de San Casiano, a las que donó de su propio peculio cuarenta mil pesos para su funcionamente; además, también fundó el “Colegio San José de los Infantes” el domingo 10 de junio de 1781, el cual sigue activo hasta la fecha. Y también contribuyó económicamente con seis mil pesos para finalizar la construcción del Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción, quince mil pesos para el del colegio de seises, aproximadamente cincuenta mil para la iglesia y beaterio de Santa Rosa (ya que ésta era la catedral temporal) y la casa del Obispo.

Tras su ardua labor, para la que contó con el apoyo del nuevo Capitán General, Matías de Gálvez, el seis de diciembre de 1782 Francos y Monroy informó al rey que había trasladado a la nueva ciudad la catedral (aunque ésta quedó temporalmente en el Beaterio de Santa Rosa), el colegio seminario, los conventos de religiosos y religiosas, beaterios y demás cuerpos sujetos a la Mitra; todos ellos habían sido trasladados a edificios formales o en construcción. Es importante destacar que para terminar estas obras Francos y Monroy había tenido que dejar la obra del palacio Arzobispal por un lado, y conformarse con vivir en una incómoda casa de alquiler, careciendo de oficinas y habitación para su familia.


BIBLIOGRAFIA:


27 de julio de 1524: los españoles fundan en Iximché la primera capital del Reino de Guatemala

27julio1524
Ruinas de Iximché en 2008. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Desde su fundación en 1470 hasta su abandono en 1527, Iximche’ fue la capital del reino kaqchikel. La arquitectura del sitio incluye un número de templos piramidales, palacios y dos campos de juego de pelota mesoamericano.

Durante algunos años, los kaqchikel fueron aliados de los quichés; sin embargo, el crecimiento del poder de los kaqchikel dentro de esta alianza finalmente causó tantas tensiones que los kaqchikel se vieron obligados a huir de la capital de los quichés y de fundar la ciudad de Iximche’.

Los kaqchikeles establecieron su nueva capital en una cumbre con buenas defensas naturales, casi totalmente rodeada de profundos barrancos, y gracias a ello la ciudad se desarrolló rápidamente, alcanzando su extensión máxima en cuestión de cincuenta añod. El consejo de gobernantes de Iximche’ estaba conformado por cuatro nobles principales, que representaban a los cuatro clanes más importantes del pueblo kaqchikel, aunque solo eran los señores de los clanes Sotz’il y Xajil quienes poseían el poder real.

Al principio vivieron en paz con los quichés, pero alrededor de 1491 los kaqchikeles combatieron y derrotaron a sus antiguos señores; esto, sin embargo, fue seguido por conflictos internos entre los clanes kaqchikeles, en los cuales los clanes rebeldes finalmente fueron subyugados en 1493.

Además, la guerra contra los quichés no terminó en 1491, sino que continuó durante la primera parte del siglo XVI. En esa época se produjo la llegada de los primeros españoles al área ocupada por el México actual, y el emperador Azteca envió mensajeros para avisar a los kaqchikeles de la presencia de los invasores. Además, los europeos trajeron consigo enfemedades contagiosas ajenas a los indígenas americanos, lo que provocó una epidemia de viruela que diezmó a la población nativa debilitando considerablemente a los señoríos locales. Para entonces, Iximché era la segunda ciudad más importante del altiplano de Guatemala después de Q’umarkaj, la capital del reino quiché, pero la epidemia redujo su población cobsiderablemente.

Debido a la alianza propuesta en 1524, el enviado de Cortés, Pedro de Alvarado, fue bien recibido en Chi Iximche’ y los reyes kaqchikeles proporcionaron a los españoles y a sus aliados cholultecas y tlaxcaltexas guerreros nativos para ayudar en la conquista de los demás reinos indígenas en el altiplano. Alvarado mantuvo la alianza y el 27 de julio del mismo año, Iximché fue declarada la primera capital del Reino de Guatemala.

Pero, gracias a las excesivas exigencias tributarias de los españoles, los kaqchikeles no tardaron en romper la alianza y abandonaron su capital, que fue quemada dos años más tarde por desertores españoles. Los europeos fundaron una nueva ciudad cercana, pero la abandonaron en 1527 por la continuas hostilidades de los kaqchikeles, que finalmente se rindieron en 1530.

El poblado quedó parcialmente olvidado tras la conquista y fue hasta en el siglo XVII, que las ruinas de Iximche’ fueron descritas en la “Recordación Florida” del historiador y militar criollo Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán. En el siglo XIX, fueron visitadas varias veces por científicos que publicaron planes y descripciones del sitio, pero no fue sino hasta en la década de 1940 que se iniciaron investigaciones serias del sitio, las cuales continuaron en forma esporádica hasta principios de 1970.


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25 de marzo de 1650: la aparición de un “globo de fuego” llena de espanto a los pobladores de Santiago de los Caballeros de Guatemala

25marzo1650
Ruinas de San Francisco en la ciudad de Antigua Guatemala a finales del siglo XIX.  Imagen tomada de El Porvenir de Centro América.

En su obra “Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala”, el historiador eclesiástico Domingo Juarros relata ciertos fenómenos celestes que se observaron en dicha ciudad en distintas épocas. Refiere Juarros que a partir de 1620 se vieron sobre la ciudad varios “globos de fuego”, y que se repitieron el 14 de abril de 1649, el 25 de marzo de 1650, el 20 de enero de 1681, en enero de 1688 y el 18 de septiembre de 1694.

Indica Juarros que dicho fenómeno para los habitantes de la Nueva Guatemala de la Asunción de principios del siglo XIX, “en que se halla la Física más bien cultivada en esta Metrópoli, no hubiera ocasionado mayor asombro”, pero que para los pobladores de la ciudad de Santiago de los Caballeros del siglo XVII fue motivo de pavor y espanto.

Este relato de Juarros data de 1808, lo que hace suponer que la educación de la colonia había avanzado y estaba abierta a las ideas de la Ilustración impuestas por la Corona Española a partir de la segunda mitad del siglo XVII.

El “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala” fue impresa por primera vez en 1809, y luego apareció en 1810 en dos volúmenes de 385 y de 361 páginas. En ese obra, Juarros se basó en la obra de la “Recordación Florida” de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, cuyo manuscrito original consultó. Entre lo más curioso que reporta (dado que la creencia cristiana no lo aceptaba en la época en que realizó su obra) fue que en la región de Chiquimula era “indubitable que fue habida de monstruos gigantes, pues en la hacienda del Peñol se encontraron algunos esqueletos, cuyas [piernas] tenían de largo ya dos varas ya siete cuartas y en proporción eran los demás huesos”.

Notas curiosas sobre la obra de Juarros:

  • El autor Miguel Luis Amunátegui indica que en Guatemala únicamente existía una deficiente imprenta, a la que le tomó seis años imprimir los seis pequeños cuadernos que componían el primer volumen del “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala”.
  • En 1823 su obra fue traducida al inglés por John Baily quien luego la imprimió en Londres en 1857.
  • En Guatemala, la única edición que sobrevivió se encuentra en la Biblioteca Nacional, la cual tiene notas marginales del historiador Juan Gavarrete, aunque ahora la obra está disponible en internet.
  • Juarros está sepultado en las criptas de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala y su tumba puede visitarse todos los 1 y 2 de noviembre.

BIBLIOGRAFIA: