25 de marzo de 1650: la aparición de un “globo de fuego” llena de espanto a los pobladores de Santiago de los Caballeros de Guatemala

sanfranciscoant1896
Ciudad de Antigua Guatemala a finales del siglo XIX.  Imagen tomada de El Porvenir de Centro América.

En su obra “Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala”, el historiador eclesiástico Domingo Juarros relata ciertos fenómenos celestes que se observaron en dicha ciudad en distintas épocas. Refiere Juarros que a partir de 1620 se vieron sobre la ciudad varios “globos de fuego”, y que se repitieron el 14 de abril de 1649, el 25 de marzo de 1650, el 20 de enero de 1681, en enero de 1688 y el 18 de septiembre de 1694.

Indica Juarros que dicho fenómeno para los habitantes de la Nueva Guatemala de la Asunción de principios del siglo XIX, “en que se halla la Física más bien cultivada en esta Metrópoli, nu hubiera ocasionado mayor asombro”, pero que paralos pobladores de la ciudad de Santiago de los Caballeros del siglo XVII fue motivo de pavor y espanto.

Este relato de Juarros data de 1808, lo que hace suponer que la educación de la colonia había avanzado y estaba abierta a las ideas de la Ilustración impuestas por la Corona Española a partir de la segunda mitad del siglo XVII.

El “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala” fue impresa por primera vez en 1809, y luego apareció en 1810 en dos volúmenes de 385 y de 361 páginas. En ese obra, Juarros se basó en la obra de la Recordación Florida de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, cuyo manuscrito original consultó. Entre lo más curioso que reporta (dado que la creencia cristiana no lo aceptaba en la época en que realizó su obra) fue que en la región de Chiquimula era “indubitable que fue habida de monstruos gigantes, pues en la hacienda del Peñol se encontraron algunos esqueletos, cuyas [piernas] tenían de largo ya dos varas ya siete cuartas y en proporción eran los demás huesos”.

Notas curiosas sobre la obra de Juarros:

  • El autor Miguel Luis Amunátegui indica que en Guatemala únicamente existía una deficiente imprenta, a la que le tomó seis años imprimir los seis pequeños cuadernos que componían el primer volumen del “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala”.
  • En 1823 su obra fue traducida al inglés por John Baily quien luego la imprimió en Londres en 1857.
  • En Guatemala, la única edición que sobrevivió se encuentra en la Biblioteca Nacional, la cual tiene notas marginales del historiador Juan Gavarrete, aunque ahora está disponible en internet.

BIBLIOGRAFIA:

4 de marzo de 1751: terremoto de San Casimiro destruye la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala

Templo de la Merced en 1875.  Su robusta reconstrucción realizada después del terremoto de 1751 le permitió soportar los terremotos de 1773, 1874 y 1976.  Fotografía de Eadweard Muybridge.

Los terremotos estuvieron a la orden del día en la vida de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala desde su fundación en el siglo XVI.  De h echo, durante el siglo XVIII sufrió tres terremotos: el de San Miguel den 1717, el de San Casimiro en 1751 y el de Santa Marta en 1773.  La ciudad fue reconstruida cada vez, hasta que por fin en 1773 se decidió trasladarla a otra ubicación aunque por cuestiones políticas más que prácticas.

El 4 de marzo de 1751 ocurrió el terremoto de San Casimiro, el cual dejó a la ciudad en muy mal estado, a pesar de lo cual fue reconstruida con mucho esmero. Entre los daños que relatan los historiadores están los del Palacio de los Capitanes Generales, el cual hubo de ser reconstruido totalmente por el arquitecto mayor Luis Diez de Navarro, a quien las autoridades de la corona española le solicitaron que el edificio se asemejara al edificio de la sede del poder criollo de Guatemala, el Ayuntamiento, y que tuviera un portal de columnas de piedra con cúpulas en cada sector de intercolumnio, además de ser abovedado el techo del conjunto.

El terremoto también dañó completamente el cimborrio de la iglesia de la Compañía de Jesús, obligando a los jesuitas a solicitar la ayuda de los fieles de la comunidad para rehacer el edificio, que nuevamente quedó catalogado como uno de los más hermosos de toda Guatemala.​  De hecho, el 17 de julio de 1753 concluyen las obras de renovación del empedrado del patio del templo de la Compañía de Jesús.

Arreglaron el perímetro de la Plaza Mayor y el nuevo Palacio del Ayuntamiento se terminó de construir entre 1765 y 1768.​ El arquitecto Juan de Dios Estrada estuvo a cargo de la construcción de la Iglesia de La Merced desde 1749 y el templo de estilo ultrabarroco guatemalteco fue inaugurado en 1767 y cuenta con dos torres-campanarios.  La construcción de este edificio le ayudó a soportar los terremotos de Santa Marta de 1773.

Un período de prosperidad comenzó después del terremoto y la ciudad se beneficia de diferentes obras públicas entre las que se encuentran el empedrado de calles y la fabricación de acueductos para traer agua potable. La ciudad quedó magnífica, al punto que cuando estuvo terminada, rivalizaba con la ciudad de México en belleza y elegancia.

El poeta jesuita guatemalteco Rafael Landívar, descendiente del conquistador Bernal Díaz del Castillo, describió los estragos causados por el terremoto de 1751 en el siguiente poema, que escribió en 1765 y que sería publicado junto con su Rusticatio Mexicana tras la expulsión de los jesuitas de las posesiones españolas en 1767.

BIBLIOGRAFIA:

3 de marzo de 1570: se reabre la Audiencia del Reino de Guatemala en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala

Palacio de los Capitanes Generales en la década de 1880, el cual sería la sede de la Real Audiencia en la Ciudad de Santiago de los Caballeros entre 1570 y 1773.  En 1880 solamente el ala poniente había sido reconstruida.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el traslado de la Real Audiencia a la villa de Comayagua y luego a la ciudad de Gracias a Dios en 1542, el produrador de la ciudad de Guatemala en la Corte de Felipe II, el señor Francisco del Valle Marroquín le presentó al rey la gran distancia que hay entre la ciudad de Gracias a Dios y la ciudad de México y lo difícil que era obtener recursos, y le suplicó que se ordenara retornar la Real Audiencia a la provincia de Guatemala, en donde se estaba construyendo la nueva ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en el Valle de Panchoy.

El fraile dominico Bartolomé de las Casas, entonces Obispo de Chiapas, apoyó la solictud con un informe detallado y por real cédula del 28 de junio de 1568 el rey Felipe II ordenó que la Audiencia volviera a residir en la ciudad de Guatemala, nombrando para president al doctor Antonio González, y para Oidores a los licenciados Jofre de Loaiza, Valdez de Cárcamo, Cristóbal Asqueta y para fiscal al licenciado Arteaga.

Los nuevos representantes de la Audiencia entraron a la capital de Guatemala el 5 de enero de 1570, con el real sello y fueron recibidos por los notables de la ciudad. Finalmente, la Audiencia se abrió en la ciudad de Santiago de los Caballeros el 3 de marzo de 1570, y estuvo en ella hasta que se tuvo que trasladar a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1775, luego de los terremotos de Santa Marta de 1773.

BIBLIOGRAFIA:

 

23 de enero de 1752: se emite la Bula Papal designando a Francisco José de Figueredo y Victoria como el segundo arzobispo de Guatemala

Ruinas de la Iglesia de la Compañía de Jesús en Antigua Guatemala.  Fotografía de Eadweard Muybridge tomada en 1875.

Francisco José de Figueredo y Victoria fue el segundo arzobispo y XVIII obispo de Guatemala.  Era originario de Granada y fue nombrado obispo de Popayano en 1740, y luego arzobispo de Guatemala en 1751. La Bula Papal que lo confirmó se expidió el 23 de enero de 1752 y llegó a la Capitanía General el 13 de mayo de 1753.  La ceremonia en que se le impuso el palio fue en la iglesia de Cuajiniquilapa.

Lo más importante de su gestión fue poner en práctica la orden Real por la que se despojó a las órdenes religiosas regulares de sus doctrinas y pasarlas al control del clero secular.  Aunque en la práctica la poderosa orden de los Dominicos conservaron sus grandes docrinas en la Verapaz y en el Quiché.

Figueredo y Victoria era ya de edad avanzada cuando se hizo cargo de la mitra guatemalteca, pero eso no le impidió visitarla ni apoyar en todo cuando pudo a otra orden muy poderosa, la de los Jesuitas, a quienes apoyó mucho con su colegio en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

Figueredo y Victoria quedó ciego a los 80 años de edad y pidió al rey que le asignaran un coadjutor que le ayudara en su ministerio.  El Rey asignó al guatemalteco  Miguel de Cilieza y Velasco, quien era Maestrescuela de la Catedral, pero la autorización llegó al Reino después del fallecimiento del arzobispo, que ocurrió el 24 de junio de 1765.

Irónicamente, los jesuitas serían expulsados de todos los territorios del Rey de España en 1767, como parte de la Pragmática Sanción.

BIBLIOGRAFIA:

 

8 de enero de 1525: Pedro de Alvarado regresa a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala (entonces en Iximché) tras conquistar la región de Cuscatlán

La conquista de Cuscatlán por las fuerzas de Alvarado.  Estas estaban compuestas en su gran mayoría por indígenas tlaxcalteras y cholulteras provenientes de México.  Es por ello que los nombres de los poblados de Guatemala y El Salvador tienen el nombre de un Santo en español y un topónimo de origen náhuatl (idioma que hablaban los indígenas invasores).  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El historiador eclesiástico Domingo Juarros relata que una expedición de Alvarado a Cusclatlán (hoy El Salvador) terminó el 8 de enero de 1525, con el retorno del español a la recién fundada ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y nombró como alcaldes del Ayuntamiento a Baltazar de Mendoza y a Gonzalo de Alvarado.

De acuerdo a Juarros, la descripción de dicha expedición estaba en el tercer tomo de la Recordación Florida escrita por Francisco de Fuentes y Guzmán, la cual deafortunadamente se perdió sin publicarse poco después de la muerte del cronista colonial.  Lo que se sabe es que Alvarado recorrió 400 leguas y sojuzgó a los pueblos que habitaban la zona, a sangre y fuego indudablemente, ya que el mismo Juarros indicada que eran regions muy pobladas, mucho más que lo que estaban para cuando él escribió su Compendio de Historia en 1808.

Indica Juarros que a pesar de las invasiones en Cuscatlán y el éxito de la empresa, todavía quedaban pobladores indígenas que seguían hostigando a la ciudad de Guatemala, entre ellos los de Jumai, Jalpatagua y Petapa, lo que obligó a Alvarado a organizaruna nueva expedición.  Dicha expedición estuvo conformada por ochenta soldados españoles, cincuenta caballos y cuatro mil indígenas cholultecas y tlaxcaltecas, que habían arribado junto con Alvarado desde México.

BIBLIOGRAFIA:

7 de enero de 1681: con poco más de sesenta estudiantes la Real Universidad de San Carlos de Borromeo inicia lecciones en cinco de sus nueva cátedras

Retrato de San Carlos de Borromeo, santo patrocinador de la Universidad de Guatemala que se encuentra en el Museo Diocesano de Milán.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Después de varias décadas, alegatos y peticiones, el rey Carlos II expidió una real cédula, con fecha de 31 de enero de 1676, que dio licencia a la capital del Reino de Guatemala (situada entonces en Santiago de los Caballeros de Guatemala) para fundar una universidad real o Estudio General, como también se les denominaba a este tipo de instituciones. Esta sería la tercera universidad real y pública de la América hispánica.​ Después de un conflictivo proceso de organización, cinco años después de expedida la cédula real, la Real Universidad de San Carlos inició las lecciones de cinco de sus nueve cátedras, el 7 de enero de 1681, con más de sesenta estudiantes matriculados y siendo el Rector el Doctor José de Baños y Soto Mayor, arcediano de la Catedral, Predicador del Rey de España y Doctor de la Universidad de Osuna.​ La universidad fue inaugurada bajo el patrocionio de San Carlos Borromeo, dictando sus estatutos don Francisco Saraza y Arce, copia de los de México que, a su vez, eran adaptación de los de la Universidad de Salamanca en España.

Algunos de los catedráticos electos no tomaron posesión de sus sillas, debido a sus ocupaciones como procuradores y su pronta salida del reino, otros porque consideraron que su nueva categoría, como “interinos” y no como “propietarios” de la cátedra, no eran digna de su prestigio, y uno más, el catedrático de medicina, nunca llegó a Guatemala porque se encontraba en la Real Universidad de México leyendo otra cátedra.

La constitución universitaria exigía la libertad de cátedra y obligaba a que se leyesen doctrinas filosóficas contrarias para motivar la dialéctica y la discusión de ideas.

Las primeras cátedras de la Universidad de San Carlos fueron:

  • Cánones
  • Leyes
  • Medicina
  • Teología Escolástica
  • Teología Moral
  • Dos cursos de lenguas

La Real Universidad de San Carlos Borromeo recibió la aprobación papal por bula del 18 de junio de 1687, diez años después de su fundación y seis años después de que comenzaran las clases y pasó a ser Pontificia.

BIBLIOGRAFIA:

Diciembre de 1534: el papa Paulo III, íntimo amigo del emperador Carlos V de España, emite la bula para elevar a Obispo al licenciado Francisco Marroquin, cura párroco de la capital del Reino de Guatemala

Retrato del Obispo Francisco Marroquin elaborado por el artista español Tomás Mur en 1894.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación parcialmente el texto del artículo del licenciado Federico Hernández de León, en el que se relata la elevación del licenciado Francisco Marroquin a la jefatura de la Diócesis de Guatemala.  El lector observará varios comentarios que hace el licenciado Hernández de León al repecto de algunos personajes históricos muy importantes relacionados directamente con este hecho:

” […] España aprontaba soldados que sometieran a la corona de Castilla pueblos y tierras, y largas filas de clérigos dejaban las costa de Europa, para someter a la fe del Cristianismo las inmensas tribus de idólatras que poblaban estas vastas regiones.  Era Carlos V el poderoso emperador en cuyos dominios no se ponía el sol, y en la silla papal se sentaba Paulo III, que en el trato mundane fuera conocido con el nombre de Alejandro Farnesio.”

“El pontificado de Paulo III es uno de los más ruidosos en el correr de los siglos.  Por su amistad con Carlos V, lanzó una bula de excomunión contra Enrique VIII de Inglaterra, que había repudiado a Catalina de Aragón, pariente cercana del emperador, excomunión que originó el cisma, mantenido hasta la fecha; por esa misma amistad, hizo una alianza para echarse contra los turcos, y soldados españoles y de los estados pontificios, tiñeron con su sangre las aguas del Mediterráneo; bajo tales relaciones de Amistad, San Ignacio de Loyola logró que se le reconociera la Compañía de Jesús, que después había de dar esos frutos envenenados que se llaman jesuitas y, por ultimo, convocó el famoso Concilio de Trento, encaminado a extirpar las herejías de la Refrma implantada por Lutero, súbdito del emperador Carlos V.” (Carlos V era rey de Alemania).

“Cuando a Carlos V se le ocurrió elevar a la categoría de Obispado la Iglesia de Guatemala, encontró suave terreno en la voluntad de Paulo III y le fue fácil conseguir que al licenciado don Francisco Marroquin, cura párroco de la capital del reino de Gutaemala, se le destinara para la jefatura de la Diócesis.  En diciembre de 1534, el papa expidió las bulas necesarias; pero hasta los dos años y medio se pudo celebrar la función solemne de la consagración.”

BIBLIOGRAFIA: