19 de octubre de 1972: el presidente Carlos Arana Osorio emite un acuerdo gubernativo autorizando a “Monte Corporation” a adquirir los bienes de la “United Fruit Company”

19octubre1972
Plantaciones bananeras de Del Monte-BANDEGUA en Izabal en 2010.  En el recuadro: el presidente de Guatemala en 1972, el general Carlos Arana Osorio.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Hasta 1972, la UFCO había sido el símbolo del imperialismo estadounidense en Guatemala, pues era el mayor terrateniente e inversionista en el país, había explotado sus recursos naturales y manejado la economía guatemalteca (al punto que había comprado la deuda de los ferrocarriles  y constituido su subsidiaria International Railways of Central America),  y había explotado a sus trabajadores por medio del sistema de comisariatos en los que los empleados gastaban hasta el último centavo de lo que les pagaba la empresa, además de luchar denodadamente en contra de las agrupaciones de trabajadores.1  Por si esto no fuera poco, fue el principal apoyo de los largos gobiernos del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico,2 el promotor del golpe de estado contra el ciudadano Carlos Herrera,3 y el principal patrocinador de la operación PBSUCCESS de la CIA para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán, luego de que éste hubiera impulsado varias medidas económicas para competir contra los monopolios estadounidenses en Guatemala.4

En 1972, la compañía frutera estaba siendo investigada por el gobierno de su país por las nuevas leyes anti-monopolio.  Para evitar esta persecusión y para reducir la imagen negativa que tenía en Centroamérica, la UFCO emprendió un sofisticado plan para dar la impresión de estar sumida en deudas para así reducir sus activos y desmembrarse en empresas más pequeñas, todas ellas agrupadas en United Brands Holdings.1  Así pues, en Guatemala, el presidente general Carlos Arana Osorio emitió el acuerdo gubernativo 19-10-1972 por medio del cual “otórgase el consentimiento y consiguiente se autoriza a la “United Fruit Company” para que ceda o traspase a la entidad jurídica “Monte Corporation”, o bien a una de las compañías subsidiarias de que ésta fuere propietaria y organizare para el efecto“.5 Y así fue como surgió Del Monte-BANDEGUA (Compañía de Desarrollo Bananero de Guatemala Limitada), la cual mantiene su presencia en Izabal y siguió con la tradición imperialista de la United Fruit Company enfocándose a mantener al país en el subdesarrollo para poder controlarlo más fácilmente.1

En 1975 el New York Times reportó que el gobierno guatemalteco, ahora dirigido por el general Kjell Eugenio Laugerud García iba a emprender una investigación para determinar si Del Monte había sobornado a un oficial guatemalteco con medio millón de dólares para lograr la autorización para comprar los bienes de la UFCO.6  Aquella investigación, por supuesto, nunca se concluyó.

De esta forma, Guatemala dejó de ser la República Bananera de la United Fruit Company, para convertirse en la República Bananera de Del Monte-BANDEGUA.


BIBLIOGRAFIA:

  1. NACLA (1976) Guatemala: Del Monte’s “Banala Republic”, NACLA’s Latin America and Empire Report, 10:7, 24-32, DOI: 10.1080/10714839.1976.11724813, p. 24
  2. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  3. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  4. Cullather, Nicholas (2006). Secret History: The CIA’s Classified Account of its Operations in Guatemala 1952-54 (en inglés) (2ª edición). Stanford University Press. ISBN 9780804754682
  5. Gobierno de Guatemala (1973). Recopilación de Leyes de la República de Guatemala. XCII Guatemala, 1972. pp. 325-328
  6. The New York Times (16 de julio de 1975). Guatemala studies Del Monte report. Nueva York: The New York Times.

3 de marzo de 1926: el periódico “Nuestro Diario” de los periodistas Federico Hernández De León y Carlos Bauer Avilés publica un fuerte editorial contra la corrupción y extranjerización en Guatemala

3marzo1926
La Ciudad de Guatemala en 1923.  Se aprecia la Catedral en ruinas, el Parque Central, el Arco Chino en donde ahora se ubica el Palacio Nacional y el Palacio de Cartón en donde hoy está el Parque Centenario.  En el recuadro: el retrao del general José María Orellana que aparece en el billete de un Quetzal desde su muerte, en 1926.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 3 de marzo de 1926, durante el gobierno de facto del general José María Orellana, el periódico “Nuestro Diario” publicó el siguiente editorial, que reproducimos íntegramente ya que, desafortunadamente, está todavía vigente:

“Desde cierto tiempo a esta parte, se advierte, en las esferas gubernativas, una creciente nerviosidad contra todos aquellos que en su modo de pensar siguen las corrientes de la ideología moderna o que bien, entusiasmados por los ideales en boga, tratan de difundirlo y propagarlo entre las clases populares. El grito ‘¡al Bolchevique!” se ha convertido en la voz de alarma, a la vez que de azuzamiento, para vigilar y perserguir a los que en una u otra forma se hacen eco de las tendencias de la época, aun cuando ellas no tengan relación alguna con el comunismo y sí mucha con los principios de verdadera democracia que, al decir del papel que todo lo aguanta y que siempre está pronto a mentir, son los que inspiran nuestra organización, tanto social como política.

No ha sido óbice para impedir los temores exagerados, la simpre consideración, al alcance de cualquiera, de la bien raquítica influencia que, sobre masas de la calidad de la nuestra, tendrán quienes le hablen a nombre del pensamiento.  Nose ha querido reflexionar que nuestras multitudes de la ciudad, y sobre todo, del campo, mantenidas en una ignorancia crasa y en un estado cultural lamentable, porque así ha convenido y sigue conviniendo a las minorías explortadoras, habrán de permanecer sordar a toda prédica de carácter ideológico, antes bien, habrán de acoger, con ceñuda desconfianza, todo lo nuevo, todo lo que pueda sacarlas de los carriles de su vida llena de prejuicios y supersticiones.  No se ha tenido en cuenta, para convencerse de la absoluta esterilidad de toda acción de propaganda de ideas, la existencia precaria de los órganos de divulgación espiritual, el periódico, y en particular, el libro.

En tanto, se dejan inadvertidos los verdaderos agentes de perturbación social y aún, de manera inconsciente pero sistemática se les estimula y fomanta y se crea otros nuevos.  En efecto, no se repara en todas aquellas circunstancias y condiciones que, por el estado en que se encuentran nuestra muchedumbres, – e incluyendo en ellas no solo al proletariado sino que a las clases medias y altas, – por fuerza han de operar y operan como los más activos factores para la gestación de serios trastornos futuros.  Así, se permanece ciego ante las consecuencias inevitables de una organización social y económica que descansa, de hecho, sobre las bases de la injusticia más vergonzosa, organización todopoderosa frente a un poder público que, como emanación de ella, se muestra insensible o impotente ante sus excesos, cuando no se convierte en su cómplice.

La rudimientaria mentalidad de las turbas y la rutinaria de las clases semi-instruídas, – que entre nosotros abarcan hasta la generalidad de los profesionales,- hace que ellas reacciones, no a los estímulos superiores del pensamiento, pero sí, ay en forma tanto más vehemente, a los materiales, sea de los apetitos y ambiciones, sea, de los apremios y necesidades, en especial de carácter económico.  Así, en nuestra situación actual llegan a destacarse como principalísimos agentes de perturbación para un futuro, que talvez no está muy lejano, las dificultades cada día mayores para hacer frente a la vida cotidiana y debidas, entre muchísimas otras causas, al empobrecimiento incontenible del país, a la extranjerización de la propiedad, al desplazamiento del nativo, de todas las fuentes de trabajo bien remunerado.

Por de pronto, los efectos se han hecho sentir en la inmensa ola de corrupción que se extiende, en proporciones cada vez más alarmantes, hacia todos los sectores sociales.  Es de suponerse, sin embargo, que su avance tendrá un límite, no tanto porque se le oponga una espontánea reacción moral, como porque los beneficios materiales que se derivaran de la corrupción y que empujaran a ella, habrán por motivos obvios, de reducirse y cesar.  Entonces, cuando hayamos llegado a los extremos que México en las postrimerías de don Porfirio, que la inmensa mayoría de los nacionales moría de hambre, desposeídos de otda propiedad en beneficio de los extranjeros y de unos cuantos nativos aliados a ellos contra los destinos del país, que la desesperación se apoderaba de todos los ánimos y que el analfabetismo, la ignorancia y los vicios empujaban a todos los excesos, habríamos asistido a la trajedia que no se quiso prevenir a tiempo.

Y elllo puede evitarse, no persiguiendo a los presuntos ‘bolcheviques’ que no llegan a la docena y cuyas actividades se estrellan ante la indiferencia e incompresión de nuestras multitudes, sino que iniciando una política seria, de grandes alcances, valiente y enérgica en favor del guatemalteco.  Política que habría de encontrar preferente terreno de acción en lo económico; en el estímulo a todas las actividades de los nacionales, en la preservación de las fuentes de riqueza que todavía son nuestras, para que no pasen a manos de extraños, y en la sistemática recuperación de las enajenadas; en el mejoramiento de las condiciones de trabajo y de los salarios; en la lucha tenaz contra los vicios y las causas de degeneración y debilitamiento; en la imposición a las clases pudientes, siempre dispuestas a sustraerse a sus deberes sociales, el sacrificio en provecho de la colectividad.

A eso deberían de tender todos nuestros esfuerzos.  Para lograrlo, cabría hacer una tregua en todas las divisiones políticas, pero también, y sobre todo, hacer de lado las ambiciones personales que, en el fondo, son el obstáculo más poderoso para toda reconciliación nacional.”


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (3 de marzo de 1926) Agentes de perturbación. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.

21 de febrero de 1954: en base a la propaganda de la United Fruit Company, el periódico “The New York Times” afirma que “los comunistas estaban listos para asumir el control directo en Guatemala”

21febrero1954
Póster publicitario de la Reforma Agraria emprendida por el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 192.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

A principios de 1954 el gobierno del coronel Jacobo Arbenz expropió más de setenta mil hectáreas de las enormes concesiones de terreno que tenía la entonces poderosa compañía frutera estadounidense United Fruit Company (UFCO), la cual era para entonces la principal productora de bananos en el mundo. El banano era vital para la economía estadounidense dado que es la materia prima para la fabricación de compotas para los recién nacidos.

Esta expropiación era el resultado de la aplicación del Decreto 900, por medio del cual se expropiaban las tierras ociosas y se le retribuía a los propietarios el valor por el que éstas habían sido declaradas ante el fisco guatemalteco.  Como era de esperarse, la UFCO había reportado el valor de los terrenos por una ínfima fracción de su valor real y quedó muy mal parada con el reembolso que le dió el gobierno guatemalteco.

La United Fruit Company era una empresa muy poderosa y tenía un excelente departamento de relaciones públicas, el cual empezó a trabajar para influir en la opinión pública de los Estados Unidos.  Cuando el gobierno de Guatemala le ofreció los 582,000 dólares por los terrenos expropiados, que era el valor por el que estaban reportados, la UFCO replicó que valían por lo menos quince millones;  el Departamento de Estado apoyó la pretensión de la frutera, olvidando lo estipulado por el gobierno de Franklin D. Roosevelt sobre que “el gobierno de Estados Unidos había dejado de ser una agencia de combranzas” de las empresas norteamericanas.  Y es que lo que estaba ocurriendo, es que en el consejo administrativo de la compañía, con sede en Boston, Massachusetts, estuvieron el ahora Secretario de Estado John Foster Dulles, y su hermano y director de la temible Central de Inteligencia (CIA), Allen Dulles, además de otras importantes figuras políticas y financieras de los Estados Unidos.

Y por esto, el 21 de febrero de 1954, el influyente periódico “The New York Times“, que hasta entonces se había mostrado cauteloso a la hora de referirse al gobierno guatemalteco tanto del Dr. Juan José Arévalo como del coronel Jacobo Arbenz,  publicó una nota que decía: “los comunistas estaban listos para asumir el control directo“.

Si bien Arbenz llegó al poder y desde el principio dejó claro que estaba en contra de los intereses comerciales extranjeros en Guatemala y tenía un fuerte apoyo entre los sindicatos del país, eso no significaba que los comunistas estuvieran a punto de tomar el el control del país.   Es cierto que había comunistas muy influyentes en el círculo privado del presidente Arbenz, principando por José Manuel Fortuny, pero todavía estaban muy lejos de ser una fuerza política importante.

Y aunque el gobierno arbencista no se quedó sin responder, acusando a los Estados Unidos de intromisión en sus asuntos internos (dado que ya se había descubierto la Operación PBSUCCESS que estaba buscando la ayuda de los gobiernos de extrema derecha en la región) y de estar utilizando armas biológicas en la guerra de Corea, de nada servirían sus débiles contrataques pues la demoledora operación PBSUCCESS ya estaba en marcha y no se detendría sino hasta lograr el derrocamiento del gobierno guatemalteco en junio de ese año.


BIBLIOGRAFIA:

  • Raymont, Henry (2007) “Vecinos en conflicto: la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica desde Franklin Delano Roosevelt hasta nuestros días.” Padilla, Luciano, Trad. México: Siglo Veintiuno.

30 de enero de 1954: gobierno del coronel Jacobo Arbenz denuncia la existencia de un movimiento contrarrevolucionario para derrocarlo con intervención extranjera

30enero1954
Los esposos Arbenz saliendo de una reunión con el sindicato de trabajadores municipales de Totonicapán.  Nótese que el tema de la reunión era el intervencionismo extranjero.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de que sus servicios de inteligencia sobornaran a Isaac Delgado, uno de los correos clandestinos de Carlos Castillo Armas, el gobierno del coronel Jacobo Arbenz descubrió que entre los miembros del recién surgido Movimiento de Liberación Nacional había “pactos de caballeros” con muchos guatemaltecos exiliados en Honduras o que todavía estaban en Guatemala, así como correspondencia entre Castillo Armas y el dictador nicaragüense Anastasio Somoza, con el dictador dominicano Leonidas Trujillo y con agentes de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos.  Asimismo, descubrió que existía correspondencia con el general ubiquista Miguel Ydígoras Fuentes, quien luego sería presidente de Guatemala entre 1958 y 1963.

Esta información fue hecha pública el 30 de enero de 1954, y de inmediato la presencia de Somoza causó rechazo en contra del movimiento contrarrevolucionario, pues este gobernante era considerado como alguien que “representa lo más negativo y lo más reprobable; encarna el sistema dictatorial del gobierno sostenido por la fuerza de las armas y estructurado sobre la burla sangrienta a las libertades y a los derechos del pueblo“.

Increíblemente, luego de que ésta información el gobierno guatemalteco no tomó ningún correctivo ni reforzó sus actividades contrarrevolucionarias; simplemente se limitó a denunciir que había un complot internacional para favorecer los intereses de la United Fruit Company, pues confiaba plenamente en la lealtad del ejército y en el pueblo.

Pero con respecto al ejército, hay quienes consideran que esta traición de Delgado no fue sino parte del plan de la CIA para que el Estado Mayor del Ejército de Guatemala se diera cuenta que detrás de la fachada del Movimiento de Liberación Nacional se encontraba la mucho mayor Operación PBSUCCESS, dirigida contra el comunismo internacional y no a favor de los intereses de la United Fruit Company, y que dicha operación contaba con el apoyo del Departamento de Estado y de la CIA, poderosos entes del gobierno de los Estados Unidos dirigidos por los hermanos John Foster Dulles y Allen Dulles, respectivamente.  (Es importante destacar que el Estado Mayor de Guatemala no sabía en ese momento que los hermanos Dulles eran acciones principales de la frutera transnacional). El resultado fue que pocos meses más tarde el Ejército le presentó a Arbenz un cuestionario sobre sus verdaderas motivaciones ideológicas y sobre los miembros comunistas de su gobierno, entre los que destaca José Manuel Fortuny y luego, cuando se produjo la invasión liberacionista, apenas y opuso resistencia a la misma.

Y con respecto al pueblo, el papel del clero secular de la Iglesia Católica fue determinante.  El arzobispo Mariano Rossell y Arellano entró de lleno a la arena política y al anticomunismo militante, utilizando al Cristo Negro de Esquipulas como bandera.  De esta forma, logró lo que sus predecesores lograron hacer contra el gobierno del doctor Mariano Gálvez en 1838: convencer al pueblo de que el el gobierno era enemigo de la religión y lo puso en su contra.  Si bien el pueblo guatemalteco de 1954 no se alzó en armas como lo hizo el de 1838, sí se opuso al gobierno arbencista, considerando que era “comunista y ateo”.  De esta cuenta, si bien hubo una parte de la población que exigió al gobierno que les diera armas para defender la revolución, fueron más lo que se desentendieron del asunto o se afiliaron a la contrarrevolución.

El papel de la iglesia fue fundamental, pero no gratuito.  A pesar de que Rossell y Arellano publicó un documento en que era solamente “propaganda comunista y liberal” la que lo acusaba de perseguir privilegios apoyando al movimiento contrarrevolucionario, una vez que este triunfó la operación PBSUCCESS en 1954, consiguió que el nuevo gobierno le regresara muchos de los terrenos confiscados por los liberales en 1873 y varios de los privilegios (como poseer bienes e impartir educación).  De esa época datan los colegios católicos privados (exceptuando el Colegio de Infantes que fue el único que se mantuvo abierto durante la época liberal por ser de la Catedral), la Universidad Rafael Landívar de los jesuitas y la reconstrucción y devolución a la orden fransicana de la iglesia de San Francisco El Grande en Antigua Guatemala.  Irónicamente, también de ese época datan las iglesias protestantes estadounidenses, las cuales han proliferado de tal forma, que actualmente compiten en número de fieles con la otrora oficial Iglesia Católica.


BIBLIOGRAFIA:


 

27 de enero de 1971: tras un tormentoso exilio muere en México el expresidente Jacobo Arbenz Guzmán

21enero1971
Los esposos Arbenz Vilanova durante su exilio en 1955.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de ser derrocado por medio de la operación PBSUCCESS de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos patrocinada por la frutera norteamericana United Fruit Company (UFCO) la familia del expresidente Jacobo Arbenz Guzmán vivió un verdadero calvario, ya que fueron rechazados en cualquier país a donde se dirigieran, ya fuera en América Latina o tras la Cortina de Hierro. Los países de la órbita de los Estados Unidos no querían tener nada que ver con el expresidente guatemalteco, a quien el gobierno de Einsenhower había tachado de comunista, y los países de la órbita soviética no querían saber nada de quien, a su forma de ver, no había sabido defender la revolución de 1944.

La depresión en que cayó el expresidente fue severa, y él la intentó ahogar en el alcohol y drogas. Viendo como su familia se desmoronaba, Arabella Árbenz Vilanova, una de las hijas del expresidente decidió no acompañar a su padre a vivir su exilio en Cuba tras la invitación de Fidel Castro luego del triunfo de la revolución de 1959 y prefirió quedarse en París estudiando actuación y trabajando como modelo. En Cuba, Árbenz tuvo que soportar las humillaciones de Fidel Castro, que en cada discurso repetía que Cuba no era Guatemala, y que él no abandonaría a su pueblo sin luchar como hizo Árbenz.

Luego de una temporada en Paris, Arabella se fue a México, en donde debido a los sufrimientos padecidos en el exilio, empezó a usar LSD y marihuana y donde vivió un tórrido romance con el periodista guatemalteco Jorge Palmieri y luego otro con el futuro propietario de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo, quien la ayudó con su carrera artística dada la spectacular belleza de la joven. Poco tiempo después, el abuso del LSD empezó a afectar su comportamiento y Azcárraga logró que la expulsaran de México en octubre de 1965.​ Arabella entonces conoció al torero mexicano Jaime Bravo Arciga, quien iba a realizar una gira por América del Sur. Estando en Bogotá, el 5 de octubre de 1965, Arabella trató de convencer a Bravo Arciga para que no siguiera toreando, pues temía por su vida; cuando éste no aceptó sus peticiones, Arabella sacó un revólver y se suicidó.​

Bravo Arciga se comunicó con Jorge Palmieri vía telefónica a México, y le pidió que se encargara de los funerales. Palmieri consiguió que se permitiera enterrar a Arabella en el Panteón de la Asociación Nacional de Actores de México (ANDA) y que se autorizara que Árbenz, su esposa y sus hijos Leonora y Jacobo pudiesen entrar a México para estar presentes en el entierro.  Durante el funeral de Arabella en México Arbenz apareció muy envejecido; estaba demacrado y parecía un anciano cansado.​ Unos meses después, el expresidente guatemalteco dejó Cuba y se fue a París y luego a Lausanne, Suiza; todavía pertenecía al Partido Guatemalteco del Trabajo pero su salud estaba muy quebrantada y su estado mental era de una fuerte depresión, sentimientos de fracaso y remordimientos por la muerte de Arabella.​

En 1970 se le permitió regresar a México, pero con una visa que tenía que renovar en el extranjero cada seis meses; a pesar de ese requisito Arbenz dijo que siempre había querido pasar los últimos momentos de su vida cerca de Guatemala.  Arbenz reanudó sus contactos políticos y se contactó con las Fuerzas Armadas Rebeldes con quienes mantuvo una relación cordial, pero distante, y a quienes ofreció unirse en algún momento en el futuro.​ Pero ese objetivo no se realizó, pues Árbenz murió el 27 de enero de 1971 de un paro cardiaco producto de un extraño accidente en que su radio cayó dentro de la tina en que se estaba bañando. El día de su muerte lo pasó en la más completa soledad, pues su esposa estaba de viaje en El Salvador atendiendo unos negocios familiares; sólo se supo que su última conversación fue con el líder comunista guatemalteco José Manuel Fortuny, antiguo consejero y amigo.

Irónicamente, en 1969 la United Fruit Company había sido comprada por AMK Corporation, que para 1970 tuvo que absorver las pérdidas que arrastraba la UFCO desde hacía una década.


BIBLIOGRAFIA:


12 de enero de 1926: se agrava conflicto limítrofe entre Guatemala y Honduras promovido por las compañías fruteras estadounidenses United Fruit Company y Cuyamel

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Ingreso a las plantaciones de BANDEGUA, junto al sitio arqueológico Quiriguá en Izabal, Guatemala.  BANDEGUA es parte de Del Monte Fresh Produce, una de las compañías que se formó cuando el gobierno de Estados Unidos obligó a la United Fruit Company a cerrar en la década de 1970.  En el recuadro: el diplomático Virgilio Rodríguez Beteta, quien evitó la guerra entre Guatemala y Honduras en 1928. Imágenes tomada de Wikimedia Commons.

El papel que jugó la compañía frutera transnacional United Fruit Companyen los gobiernos liberales del siglo XX ha sido borrado de la historia oficial, al punto que los largos gobiernos del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico han sido representados como altamente nacionalistas, cuando en realidad obedecían a los intereses de la UFCO, que era su principal apoyo económico.

En la época en mención la línea divisoria de la inhóspita región entre Guatemala y Honduras no estaba claramente definida; de hecho, el ilustre teniente coronel e ingeniero Francisco Vela, constructor del Mapa en Relieve de Guatemala, murió en 1907 víctima del paludismo que contrajo mientras trabajaba en la comisión de límites con Honduras.  Y es que el conflicto se originaba porque para Guatemala, la línea divisoria era la cima de la cordillera del Merendón, mientras que para los hondureños, lo era la margen derecha del río Motagua y los mapas oficiales de dicha república mostrabran como suyos los territorios disputados entre las márgenes derechas del río Polochic y el Lago de Izabal y las del río Motagua.  En otras palabras, la costa Atlántica de Guatemala se reducía únicamente a los pocos kilómetros comprendidos entre Livingston y Sarstún, por lo que perdería dos mil millas cuadradas de territorio.

Para 1918, la estadounidense “Cuyamel Fruit Company”, con sede en Honduras, intentó obtener una concesión del gobierno guatemalateco  la costa norte de Honduras estaba en poder de compañías extranjeras, y la región en disputa con Guatemala estaba ocupado por la United Fruit Company.  Y es que mientras Honduras utilizaba como argumento que la regió había sido de Honduras desde la época colonial, el gobierno guatemalteco había otorgado hasta ese fecha setenta y un concesiones a compañías extranjeras, sin que Honduras hubiera protestado hasta ese momento.

Pero cuando la Cuyamel, que sólo tenía concesiones en Honduras, no logró la concesión del gobierno del licenciado Estrada Cabrera para construir 30 millas de ferrocarril en la región, empezó a hacer propaganda en sus periódicos adoptando una posición radical sobre el derecho que Honduras tenía sobre ese territorio.  La UFCO, que tenía muchas de las concesiones otorgadas por el gobierno liberal guatemalteco en el lugar, tuvo una actitud más prudente y se declaró neutral.

El conflicto llegó hasta el gobierno de los Estados Unidos, quien decidió unilateralmente que la zona disputada quedaría bajo la administración directa de la UFCO, con sede en Guatemala y de la Cuyamel Fruit Company, con sede en Honduras, ¡sin que los gobiernos de Honduras y Guatemala pudieran entrometerse en dichas zonas!  Mientras los políticos liberales guatemaltecos  celebraron aquel “logro”, los políticos hondureños protestaron airadamente pues comprendieron que era el principio del dominio real de los estadounidenses en la región.

La situación lejos de mejorar fue escalando y el 12 de enero de 1926, el periódico “Nuestro Diario” de la Ciudad de Guatemala escribió un artículo detallado sobre la situación imperante en la región, exponiendo cómo los gobiernos locales no tenían el control sino que eran las fruteras estadounidenses.

El problema llegó a su climax en 1928, cuando ambas naciones estuvieron a punto de irse a la guerra entre sí por el conflicto limítrofe, ¡a pesar de que los gobiernos locales no tenían jurisdicción en la región en disputa!  Gracias a la oportuna intervención del diplomático y escritor guatemalteco Virgilio Rodríguez Beteta (padre del también escritor Virgilio Rodríguez Macal y quien fungía como embajador de Guatemala en Honduras), la guerra se evitó; Rodríguez Beteta relató cómo resolvió esta situación en su obra “No es guerra de hermanos, sino de bananos; cómo evité la guerra en Centroamérica en 1928“.

Aquel reclamo territorial hondureño terminó definitivamente en 1931, ya que en 1929 la United Fruit Company y la Cuyamel se fusionaron en una sola empresa, dejando el camino libro para que la situación se resolviera mediante el arbitraje.


BIBLIOGRAFIA:

 

  • Funes, Matías (2000) “Los deliberantes; el poder militar en Honduras“. Honduras: Guaymuras.
  • Hernández de León, Federico (13 de enero de 1926) “Problemas Centroamericanos: nuestra cuestión de límites con Honduras“. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.
  • Rodríguez Beteta, Virgilio (1969) “No es guerra de hermanos sino de bananos; cómo evité la guerra en Centroamérica en 1928“. Guatemala: Universidad de San Carlos.

 


25 de mayo de 1930: los secretarios de Fomento y Agricultura celebran un contrato para la construcción de un moderno puerto en el Pacífico con la United Fruit Company

 

25mayo1930
Terminal de la International Railways of Central America (), concesionaria de la United Fruit Company en el puerto de San José en la década de 1940.  En el recuadro: publicidad de la Great White Fleet, también de la UFCO, que aparecía en 1930.  Estas empresas estadounidenses tenían los monopolios del transporte en el país y no pagaban impuestos al estado guatemalteco por ello. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y de “Nuestro Diario“.

El 25 de mayo de 1930, obligado por la fuerte crisis que afrontaba por el colapso del precio del café, derivado a su vez de la Gran Depresión que se había iniciado en 1929, el gobierno del general Lázaro Chacón firmó un contrato con la compañía frutera transnacional United Fruit Company, por medio del cual, a cambio de construir un moderno puerto en el Pacífico, le dió a la compañía los siguientes privilegios:1

  1. El control absoluto sobre el puerto y el tramo de ferrocarril
  2. Facultades para tratar y contratar con sus empleados y obreros como mejor le pareciera, al punto de poder obligarlos a trabajar de día y de noche y el número de horas que considerara conveniente
  3. Excención del pago de impuestos fiscales y municipales presentes y futuros.1

En su momento, aquel contrato recibió muchas críticas pues los opositores al mismo decían que aquellos privilegios eran inconstitucionales, pues en realidad colocaban a la compañía frutera por encima de la ley, además de que renunciaban por cincuenta años a la facultad de revisar reglamentos generales y leyes y a la de emitir nuevos y más justos. Por estas razones, quienes criticaban el contrato decían que era nulo, pues los reglamentos no podían derogarse por convenios con el Estado y porque los artículos 13 y 15 de la constitución vigente en ese momento establecían que los extranjeros estaban estrictamente obligados a observar las leyes y a pagar los impuestos locales y las contribuciones establecidas y las que se establecieran en lo sucesivo aunque, fuera aumentando o disminuyendo las anteriores.1

Por su parte, los que apoyaban el contrato con la frutera aducían que el artículo 20 de la constitución lo permitía, pues dicho artículo disponía que “para el establecimiento de servicios públicos de gran utilidad, que requiren la inversión de cuantiosos capitales, el Estado podrá celebrar contratos y otorgar, en tal caso, concesiones, por un término no mayor a [cincuenta años].”1

Los que apoyaban el nuevo contrato aducían, pues, que la apertura de un moderno puerto en el Pacífico cumplía con este requerimiento porque constituía un servicio de gran utilidad y porque requería la inversión de cuantiosos capitales; además, ofrecer a la frutera que durante el término del contrato no estuviera obligada a pagar más que determinados impuestos era una concesión.1  Y es que en la definición de concesión descansaba el meollo del asunto; los opositores del contrato indicaban que la exoneración de impuestos no era tal, sino que era en realidad un privilegio, el cual eran contrario al espíritu igualitario y democrático de las instituciones del país.

Para que el lector decida, dejamos la definición legal de concesión:

“Algunas veces, por mútiples circunstancias, la Administración estima que el servicio a ella encomendado podría prestarlo mejor una persona natural o jurídica, y, en tales casos, traspasa a esa otra persona sus derechos y obligaciones, para que haga sus veces; concede parte de los derechos que tiene o todos, pero nunca puede concedir más porque ninguno puede dar más de lo que tiene y porque hay derechos inalienables.  En tal caso, el que traspasa o cede derechos y obligaciones se llama concedente; el que asume los derechos y se hace cargo de las obligaciones, se llama concesionario; y esa conjunción de voluntades y a veces también el documento en que se hace constar, se llama concesión.”1

Al final de cuentas, este puerto nunca se construyó, debido a que el gobierno del general Chacón terminó abruptamente por un derrame cerebral que éste sufrió el 12 de diciembre de 1930, y a que el gobierno del general Jorge Ubico, quien llegó al poder gracias al apoyo de la frutera, no exigió a la compaña estadounidense que cumpliera con sus compromisos e incluso le extendió sus privilegios en 1936. Finalmente, cuando el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán intentó revocar los privilegios de la UFCO, fue derrocado por ésta2 y todos los contratos que la compañía tenía con el Estado de Guatemala fueron modificados para beneficio de la frutera por el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas en 1954.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asturias Morales, M. (21 de julio de 1930) “El puerto del Pacífico”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Ward, Matthew (s.f.). «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events»Council on Hemispheric Affairs. Archivado desde el original el 11 de febrero de 2009.
  3. Villagrán Kramer, Francisco (1993). Biografía política de Guatemala: Los pactos políticos de 1944 a 1970. Guatemala: FLACSO.

27 de diciembre de 1954: la Asamblea del gobierno de Castillo Armas se reúne de emergencia para restablecer los contratos leoninos que favorecían a la United Fruit Company

28diciembre1954
Tramo del Ferrocarril de Guatemala en la década de 1940.  En esa época el monopolio del ferrocarril lo tenía la companía International Railways of Central America, la cual era una subsidiaria de la United Fruit Company.  En el recuadro: el coronel Carlos Castillo Armas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 27 de septiembre de 1954 se solicitó a la Asamblea del gobierno de facto del coronel Carlos Castillo Armas que se revisaran los contratos suscritos con la United Fruit Company con el gobierno de Lázaro Chacón el 25 de mayo de 1930 y con el gobierno de Jorge Ubico, el 3 de marzo de 1936.   Por medio de estos contraros, la compañía frutera, y sus subsidiarias (la ferrocarrilera IRCA y la generadora de electricad Electric Bond and Share) fueron exoneradas del pago de impuestos, y habían quedado en una posición privilegiada frente a otras empresas nacionales y extranjeras.  De hecho, los enclaves bananeros en Tiquisate, Escuintla y Bananera, Izabal, estaban unidos por el único ferrocarril que existía en el país, y que era controlado por la IRCA, la cual tenía también el uso exclusivo de los puertos de Champerico, San José y Puerto Barrios por medio de su flota mercante, la Great White Fleet. (Este monopolio del transporte de pasajeros y carga hacía que la UFCO, además de la exoneración de impuestos, fuera la que verdaderamente mandara en el país, y la llevó a un enfrentamiento directo con los gobiernos revolucionarios, especialmente el del coronel Jacobo Arbenz Guzmán).

Al recibir la solicitud, la Asamblea eligió a una comisión específica conformada por los diputados David Vela (quien era director del periódico “El Imparcial“), Oscar Nájera Farfán, Abraham Cabrera Cruz, Ramiro H. Alfaro, Luis Padilla y Guillermo Flores Avendaño (quien luego sería presidente de la República), para que estudiaran los contratos y dictaminaran al respecto.

Al día siguiente, 28 de diciembre, la comisión inusualmente presentó su dictamen de aprobación, junto con contratos adicionales que habían sido firmados el día anterior entre el gobierno de Castillo Armas y la United Fruit Company, los cuales de inmediato fueron enviados de vuelta a la Asamblea para su aprobación final, ya que era urgente para el gobierno liberacionista cumplir sus compromisos con su principal patrocinador antes de que terminara el año.

Así, por medio de aquellos contratos, que en realidad fueron simples modificaciones de los de 1930 y 1936, la UFCO:

  1. Dió por terminado el reclamo que había presentado contra el gobierno de la República por la aplicación de la reforma agraria y la expropiación de parte de sus tierras ociosas.
  2. Daba al Estado otras tierras de menor calidad que quedarían como reserva, y con la condición de que ninguna reforma agraria futura podría afectarlas bajo ningún concepto.
  3. Ya no tenía el compromiso de construir un puerto en el litoral Pacífico, pero quedaba obligada a pagar un impuesto del 30% de las utilidades netas que obtuviere con motivo de todas las actividades que realizare en Guatemala.

La cuestión del pago de impuestos fue crucial en este nuevo decreto.  A pesar de que altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos tenían intereses económicos en la UFCO (como el propio secretario de Estado de Eisenhower, John Foster Dulles, y del embajador de los EEUU ante las Naciones Unidas, John Cabot Lodge), fue muy delicado para el gobierno estadounidenses enterarse que la UFCO no pababa impuestos sobre utilidades en Guatemala, pues iba en contra de la imagen que quería proyectar de libertad y prosperidad.  Por ello, le hizo ver a la UFCO y a Castillo Armas que no iba a permitir la exoneración de impuestos y que tenían que encontrar la manera de llegar a un acuerdo para resarcir a la frutera por los embargos hechos durante la reforma agraria y de que ésta pagara impuestos al estado guatemalteco.


BIBLIOGRAFIA:


15 de diciembre de 1921: tras el golpe de estado contra Carlos Herrera, el general José María Orellana es declarado presidente provisorio

15diciembre1921
El general José María Orellana (sentado, segundo de izquierda a derecha) en el Palacio de Cartón, durante una recepción a una delegación estadounidense en 1922.  En el recuadro: el retrato del general Orellana que aparece en el billete de un quetzal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de Carlos Herrera llegó a un abrupto final tras escasamente año y medio de estar en el poder y de haber intentado reemplazar la constitución de 1879 con la que se emitió en 1921.  El golpe de estado patrocinado por la United Fruit Company  (UFCO) y dirigido por los militares, colocó a los generales  José María Orellana, José María Lima y Miguel Larrave, como triunviros al frente del gobierno el 5 de diciembre, con el objetivo de frenar la creciente organización laboral en las empresas afiliadas a la UFCO en (especial la International Railways of Central America -IRCA-) y en sus propias instalaciones en Bananera, en el departamento de Izabal.

El triunvirato desconoció a la Asamblea Legislativa, argumentado que había sido instalada irregularmente y le dieron posesión nuevamente a la que había estado en funciones al momento del derrocamiento de licenciado Manuel Estrada Cabrera el 8 de abril de 1920;  luego desconocieron la constitución de 1921 y restituyeron la de 1879, con algunas modificaciones hechas a la medida de los militares.  También nombraron como Ministro de la Guerra al general Jorge Ubico el 11 de diciembre, por su activa participación en el golpe de estado y, finalmente, desconocieron al primer designado del derrocado presidente Herrera, José Ernesto Zelaya, y el 15 de diciembre fue nombrado como Primer Designado y Presidente Provisorio el general José María Orellana.

Aquel gobierno, siguiendo las directrices de sus patrocinadores, ahogó las protestas civiles y obreras contra los intereses estadounidenses, ya que puso al ejército a disposición de la frutera para reprimir cualquier huelga y organización obrera. Atacaron cualquier foco de organizaciór popular, y cuando la Universidad Nacional intentó unirse a estar protestas en 1924, fue clausurada por Orellana, y no fue reabierta sino hasta en enero de 1928, ya durante el gobierno del general Lázaro Chacón, casi dos años después de la misteriosa muerte del general Orellana en Antigua Guatemala en 1926.

Como dato curioso, es importante destacar que aunque el gobierno de Orellana fue un retorno al estilo y partido de gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera (de quien Orellana había sido Jefe del Estado Mayor y guardaespaldas), el gobierno no liberó al expresidente, quien murió en prisión el 24 de septiembre de 1924.


BIBLIOGRAFIA:


8 de diciembre de 1941: tras el ataque a Pearl Harbor, el gobierno de Guatemala rompe relaciones diplomáticas con el Imperio Japonés.

8diciembre1941
La tripulación del submarino alemán “Emden” desfilando en la Ciudad de Guatemala en 1936, durante un viaje de buena voluntad para promocionar las Olimpiadas de Berlín. En el recuadro: el general Jorge Ubico, presidente de Guatemala entre 1931 y 1944.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto entre los imperios coloniales más grandes del mundo enfrentados por el control de los recursos naturales de las colonias que poseían. Por un lado, estaba la Francia colonial y el Imperio Británico (que por ese entonces era el más grande del mundo), mientras que por el otro estaba la Italia colonial de Benito Mussolini; la renacida Alemania, que se había reforzado y resurgido de las cenizas, tras perder su imperio colonial y verse obligada a pagar enormes indemnizaciones tras ser derrotada en la Primera Guerra Mundial; y el Japón Imperial.

El conflicto estalló el 1 de septiembre de 1939, cuando Alemania invadió Polonia luego de que este país se negara a regresarle el territorio de Prusia a los alemanes, el cual había sido anexado a Polonia tras la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial. En ese momento, solamente los imperios francés e inglés declararon la guerra a la Alemania nazi, mientras que otras grandes potencias, como los Estados Unidos y el Imperio Japonés se mantuvieron neutrales. La Unión Soviética, por su parte, inicialmente firmó un pacto de no agresión con los alemanes, e incluso también invadió Polonia el 17 de septiembre;  pero luego se aliaría con EEUU, Inglaterra y Francia cuando Alemania los invadió en 1941 y sería determinante en la derrota nazi en 1945.

En Guatemala, el presidente Jorge Ubico tenía fuertes lazos de amistad con la colonia alemana que se había establecido en la Verapaz gracias a las generosas concesiones que hizo el gobierno de J. Rufino Barrios a los extranjeros. (Ubico había sido Jefe Político de esa región en 1907, durante el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera). El presidente guatemalteco también simpatizaba con el estilo totalitario de los gobiernos de Benito Mussolini de Italia y de Adolfo Hitler en Alemania, al punto que el Duce Mussolini fue uno de los primeros en recibir la Orden del Quetzal, que es una condecoración guatemalteca que fue establecida por el gobierno de Ubico en 1936. Por cierto, que en enero de ese mismo año, el presidente guatemalteco recibió a la tripulación del submarino alemán “Emden”, el cual arribó al país en un viaje de buena voluntad promocionando los Juegos Olímpicos de Berlín de ese año, y desfiló por las principales calles de la Ciudad de Guatemala.

El 7 de diciembre de 1941 el Imperio Japonés, agobiado económicamente por el embargo financiero que los bancos estadounidenses habían establecido sobre los bienes japoneses, atacó la base militar de los EEUU de Pearl Harbor, en Oahu, Hawaii, tras lo cual el gobierno de Franklin D. Roosevelt declaró la guerra a Italia, Alemania y Japón. Al día siguiente, 8 de diciembre, el gobierno de Ubico rompió relaciones diplomáticas con los japoneses y el 11 de diciembre le declaró la guerra a las otras naciones del Eje Roma-Berlín-Tokio.

Ubico se vió obligado a tomar estas medidas anti-germánicas debido a que el principal apoyo de su gobierno provenía de la frutera estadounidense United Fruit Company (UFCO), la cual había controlado los destinos de Guatemala desde el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera. La UFCO había patrocinado el golpe de estado que derrocó al efímero gobierno unionista de Carlos Herrera en 1921 (en el que Ubico tuvo una importante parcipación), y luego movió sus piezas para que Ubico resultara electo presidente de Guatemala tras el derrame cerebral que dejó imposibilitado para el ejercicio del poder al general Lázaro Chacón el 12 de diciembre de 1930.

No contento con la declaratoria de guerra que hizo Guatemala, el gobierno de lo EEUU presionó para que Guatemala confiscara empresas y propiedades alemanas, ya que de acuerdo con el coronel Joseph Pate, agregado militar estadounidense en Guatemala, los alemanes que vivían en el país “podían forzar la caída del gobernante y la del resto de gobiernos de Centroamérica“. Además,exigieron que el gobierno guatemalteco pusiera todas sus instalaciones a disposición de Estados Unidos y enfocara sus exportaciones para el esfuerzo militar norteamericano especialmente con caucho y quinina.

El estado de guerra de Guatemala con las naciones del eje se mantuvo hasta el 16 de octubre de 1954 con Japón y el 22 de noviembre de 1956 con Alemania, mediante tratados que específicamente prohibían la reparación de toda índole a todos los afectados por la expropiación de bienes durante la Segunda Guerra Mundial en el país. Es importante destacar que ambos tratados fueron firmados por el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas, cuyo régimen llegó al poder con el patrocinio, una vez más, de la United Fruit Company.


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