8 de mayo de 1871: la proclama liberal de Miguel García-Granados y Zavala

Recolección de café en la finca «Las Nubes» en Guatemala en 1875. Nótese la gran cantidad de trabajores. Fotografía de Eadweard Muybrige tomada de Wikimedia Commons.

Ya habían pasado seis años desde la muerte del capitán general Rafael Carrera,1 y ya los criollos liberales guatemaltecos querían un cambio político y social que les permitiera salir del control de la Iglesia Católica2 y que les facilitara utilizar a las poblaciones indígenas como mano de obra barata para las plantaciones de café que tenían planificado establecer una vez en el poder.3

Aprovechando el error táctico del mariscal Vicente Cerna de reelegirse como presidente de la República en 1869,4 los liberales iniciaron las revueltas en su contra, las cuales poco a poco fueron debilitando al gobierno conservador.  Tras la muerte del mariscal Serapio Cruz, Tatalapo, y el horrible destino de su cadáver,5 los liberales acusaron al gobierno de Cerna de tiránico y se alzaron en la región occidental del país, en donde ya habían intentado formar infructuosamente el Estado de Los Altos en 1838 y en 1848.6

Uno de los personajes clave en el alzamiento era Miguel García-Granados y Zavala, a quien apodaban «Chafandín«, y quien era un criollo aristócrata que había abrazado la causa liberal, dado que había salido al exilio durante el gobierno de Carrera y en los países vecinos se dió cuenta de las grandes ventajas que ofrecía la situación guatemalteca para establecer plantaciones de café; es decir, se dió cuenta de que se podía aprovechar las grandes cantidades de tierra que poseían las órdenes regulares de la Iglesia Católica, así como las tierras de que las comunidades indígenas habían poseído desde la época colonial.  Y también, fue suya la idea de utilizar a los indígenas para los cultivos del café, dada la gran cantidad de mano de obra que requiere dicho cultivo a gran escala.7

Cuando juzgó que era el momento de atacar al gobierno de Cerna, García-Granados lanzó la siguiente proclama a sus conciudadanos, en la que prometía una serie de cosas que jamás se cumplirían, ya que como frecuentemente hacen los políticos, no justificó su revolución con sus verdaderas motivaciones:

Compatriotas: he sido perseguido ilegalmente por el tirano. Tengo 20 años de combatir en la Cámara esa administración arbitraria y despótica. Mis esfuerzos no han logrado derrocarla, pero al menos han contribuido a dar a conocer sus abusos y crueldades.Nota a

Como representante de la República he sido un opositor enérgico, pero legal a los actos de arbitrariedad e injusticia del gobierno. Por mucho tiempo este no se atrevió a intentar nada en contra de mí, pero el día que triunfó sobre el general Cruz, creyó asegurada su dictadura, se quitó la máscara y me encerró en una bartolina del fuerte de San José.Nota b

Por esa razón propongo el establecimiento de un gobierno cuya norma sea la justicia, que en vez de atropellar las garantías las acate y respete; que no gobierne según a su capricho e interés privado, simplemente que sea fiel ejecutor de las leyes, sumiso y jamás superior a ellas.Nota c

Guatemala necesita una Asamblea que no sea como la presente, un conjunto, con pocas excepciones, de empleados subalternos del gobierno y de seres débiles y egoístas que no miran por el bien del país.Nota d

Queremos que haya una prensa libre; sabemos que sin esa institución no hay gobierno bueno.Nota e También necesitamos un ejército que no esté basado como el presente en la arbitrariedad y la injusticia.Nota f

Guatemala, necesita una Hacienda Pública adecuada y un sistema de impuestos nuevo; existen contribuciones onerosas que pesan sobre los pobres.Nota g Compatriotas: necesitamos un sistema eminentemente legal.6


NOTAS:

  • a: García-Granados y Zavala, a pesar de ser aristócrata, siempre fue crítico del gobierno del general Carrera.   En una ocasión, cuando acusó a éste de tener mucha fuerza militar en la capital, Carrera lo «invitó» a salir al exilio si no quería ser pasado por las armas.
  • b: aquí se refiere a la muerte del mariscal Serapio Cruz, «Tatalapo«.  El gobierno de Cerna persiguió a los cómplices de Cruz, entre ellos a García-Granados y Zavala.  Es importante destacar que Cruz había sido compadre de Carrera e incluso firmó el acta en la que se declaró a éste presidente vitalicio en 1854.  Fue hasta después de la muerte de Carrera y de la reelección de Cerna que «Tatalapo» se alzó nuevamente en armas para tratar de alcanzar el poder, como ya había hecho junto con su hermano Vicente en 1848.
  • c: basta ver el desglose de la inmensa fortuna que heredó el general J. Rufino Barrios a su viuda, Francisca Aparicio en 1885 para darse cuenta de que esta frase estuvo muy lejos de llegar a ser realidad durante los gobiernos liberales.
  • d: esta es otra frase falaz, ya que la Asamblea Legislativa se dedicó a adular en forma desmedida a los presidentes liberales, empezando por Barrios y siguiendo por el licenciado Manuel Estrada Cabrera y el general Jorge Ubico.
  • e: durante los regímenes liberales solamente hubo libertad de prensa durante los primeros años del gobierno del general José María Reina Barrios.
  • f: nótese como esta frase de García-Granados y Zavala contradice la creencia popular de que durante el gobierno conservador del general Carrera no había ejército.
  • g: pocos años después de esta proclama, el gobierno del general Barrios emitió la ley de Vagancia, forzando a los más pobres a trabajar de forma casi gratuita en las fincas cafetaleras que se habían formado.  Anteriormente ya había legalizado este sistema por medio del Reglamento de Jornaleros en 1877.  Así pues, el de los liberales fue en efecto un sistema legal, pero para beneficio económico de un grupo específico.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.
  2. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 69-75.
  4. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 343-345.
  5. —(1963) [1924] «El libro de las efemérides: capítulos de la historia de la América Central”. V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 284-287.
  6. Hemeroteca PL. (30 de junio de 2016). Una lucha armada que cambió el destino de Guatemala.  Guatemala: Prensa Libre.
  7. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.

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8 de enero de 1871: un soldado sublevado ataca la guardia presidencial de Cerna

El soldado sublevado Timoteo Jiménez ataca a la guardia presidencial del mariscal Vicente Cerna

8enero1871
El antiguo Palacio del Ejecutivo en la Ciudad de Guatemala, en donde un soldado sublevado atacó a la guardia del mariscal Vicente Cerna.  En el retrato:  el mariscal Cerna.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego del levantamiento del mariscal Serapio Cruz (tata Lapo) quien fue derrotado y muerto en Palencia por las fuerzas del general Antonio Solares (tata Tonino) en enero de 1870, la calma retornó a Guatemala, la cual, de acuerdo a los historiadores de la época «se asemejaba a un enorme convento«. Las actividades administrativas giraban en torno a hechos sin mayor importancia, y la tranquilidad de la vida en la capital no era interrumpida por nada.  Es por ello que el incidente que ocurrió el 8 de enero de 1871, cuando un soldado se rebeló contra la guardia presidencial y le hizo frente él solo, alteró profundamente el ánimo del presidente, el Mariscal Vicente Cerna.

De acuerdo al historiador Federico Hernández de León, los hechos ocurridos el 8 de enero de 1871 fueron un presagio de la derrota que sufriría el gobierno conservador de Cerna seis meses después a manos de la revolución liberal.  Hernández de León describió así los hechos de aquella noche:

El 8 de enero de 1871 fue domingo; por la noche, un poco antes del toque de silencio, pasaba el oficial José Domínguez por el pasadizo que, en el antiguo edificio de los capitanes generales, cominicaba la planta de las oficinas del ejecutivo, con la de la comandancia general de las armas.  En ese pasadizo se encontró con el soldado Timoteo Jiménez y después de un altercado violento, el soldado sacó un puñal y se lo hundió en el pecho a su jefe. Vacilante llegó hasta el cuerpo de la guardia el oficial Domínguez, dió aviso de lo que ocurría y cayó, de golpe, sin vida.

Los soldados de la guardia, diseminados en el cuerpo principal, acudieron a tomar sus armas; en aquél momento se presentaba el soldado Jiménez y hacía alto a los compañeros que pretendían armarse.  Y como viera que los soldados se dirigían a tomar sus armas se echó a la cara la carabina que llevaba e hizo fuego.  A la detonación acudió gente: Jiménez como un héroe de leyenda desargaba sus armas y, de cada disparo, caía un soldado.  En tanto que requería otra carabina, acometía a sus compañeros con el puñal con tan certero golpe, que siempre había uno que sacaba la piel destrozada.  Mientras tanto él, a su vez, esquivaba cuanta agresión le iba dirigida.

La guardia que se hallaba a la puerta de la entrada del ejecutivo, acudió presurosa, lo mismo que el batallón Pinula.  Al llegar al punto de la tragedia, se veía un hombre solo, luchando contra veinte.  En cuando el héroe alcanzó a ver a los pinulas, dirigió su arma contra ellos y disparó, acertando el tiro al oficial Paredes y a un corneta.  En un esfuerzo extraordinario, el soldado hizo un último disparo y saltando como un tigre sobre la malezas, brincó sobre sus agresores y quiso ganar la puerta de salida.  Dos soldados pinulas lograron asirlo por la espalda y arrebatarle la carabina que llevaba; pero rápido logró herir con un puñal a los dos soldados y emprendió la carrera, en busca de la salida.

Al paso halló un soldado que llevaba su arma cargada; se la arrebató y siguió hacia la puerta principal; cayó sobre la guardia y habría por fin logrado la escapada, a no ser que el cabo de la guardia le saliera al paso y le hundiera toda la bayoneta de su arma en el vientre, matándolo en el acto.

¿Cuál fue el balance? Muertos dos oficiales José Domínguez y José María Paredes; muertos también dos soldados; y heridos seis soldados más, de gravedad, fuera de otros que apenas presentaban lastimaduras y rasguños. Un solo hombre, rodeado de hombres armados y dispuestos a la lucha, había ocasionado aquel desastre.

Aquel hecho sangriento sin aparente justificación fue un fiel reflejo de lo que ocurriría en junio de ese año, cuando los liberales se alzaron en la región de Los Altos y avanzaron prácticamente sin encontrar resistencia hasta finalmente derrocar a Cerna y hacer su ingreso triunfal a la Ciudad de Guatemala el 30 de junio de 1871.


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (8 de enero de 1926) «El capítulo de las efemérides: 8 de enero de 1871, un incidente sangriento en palacio». Guatemala: Nuestro Diario.

21 de julio de 1868: nace Natalia Górriz

Nace en Chimaltenango la emitente profesora guatemalteca Natalia Górriz, vda. de Morales

Retrato de la profesora Górriz, vda. de Morales realizado por Francisco Alarcón en Barcelona, España, y que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

Natalia Górriz fue una maestra guatemalteca originaria de Chimaltenango quien tras graduarse de profesora en el Instituto Nacional para Señoritas (hoy Belén) en 1884, desarrolló una intensa labor en beneficio de las docentes guatemaltecas: fue profesora de pedagogía y gramática y luego directora del Instituto en 1891, cuando apenas tenía veintrés años de edad. En 1888 promovió la formación de la «Escuela Normal de Señoritas» que se formó en el antiguo instituto Belén y por la que no cobró recargo alguno al gobierno guatemalteco. En 1892, el gobierno del general José María Reina Barrios la promovió al puesto de Inspectora General de las Escuelas de niñas de la Ciudad de Guatemala.1

Escribió un libro dedicado a Cristóbal Colón al cumplirse el cuarto centenario del Descubrimiento de América en 1892, tras lo cual su carrera docente quedó truncada cuando contrajo matrimonio con el ministro de Fomento y de la Guerra del general Reina Barrios, el licenciado Próspero Morales, en 1894.1

Tras la renuncia de su esposo al gabinete de gobierno del general Reina Barrios, debido a la crisis económica que vivía Guatemala a mediados de 1897 y a sus aspiraciones presidenciales, estuvo un tiempo exiliada en Tapachula, México desde donde Morales intentó invadir Guatemala y derrocar tanto al general Reina Barrios en 1897, como al nuevo presidente, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien había asumido el mando el 8 de febrero de 1898 tras el asesinato del presidente Reina Barrios y a quien Morales conocía muy bien ya que Estrada Cabrera había sido ministro de Gobernación en el gabinete del fallecido ex-presidente. Ambas invasiones fracasaron, y de hecho, pocos días después de la segunda derrota falleció Morales.2 Górriz de Morales entonces  salió al exilio a Honduras, pero luego logró retomar su brillante carrera docente en Guatemala3 y llegó a ser socia de la Sociedad Geográfica de Madrid, miembro de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala,4 y representante de Guatemala ante la feminista Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. La Ilustración Guatemalteca (15 de agosto de 1896). «Nuestros Grabados: Natalia Górriz de Morales». La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía.) I (2).
  2. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.
  3. Argueta Hernández, Bienvenido (2017) “El pensamiento pedagógico de Natalia Górriz”. Revista Historia de la Educación Latinoamericana. 19, 29: 11-33.
  4. Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala (2012). «Miembros desde la fundación de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala (hoy Academia) hasta la actualidad». Academia de Geografía e Historia de Guatemala. Guatemala.
  5. Almela Boix, Margarita; Sanfilippo, Marina; García Lorenzo, María Magdalena; Guzmán García, Helena (2014). Mujeres en la frontera. Temática. UNED. ISBN 9788436267808.

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3 de junio de 1871: el Acta de Patzicía

Los rebeldes liberales desconocen al gobierno constitucional del Mariscal Vicente Cerna y nombran presidente provisorio a Miguel García Granados en Patzicía

3junio1871
Campesinos guatemaltecos durante la cosecha del café en una fotografía de Eadweard Muybridge de 1875. El cultivo a gran escala de este grano fue introducido en Guatemala por los criollos liberales tras el triunfo de la Revolución de 1871.  En el recuadro: el general Miguel García-Granados y Zavala, quien fue nombrado presidente provisorio en el Acta de Patzicía. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno del Mariscal Vicente Cerna se había mantenido en el poder gracias a la fuerte presencia de carácter de su antecesor, el general Rafael Carrera, pero tras seis años de la muerte del «Caudillo adorado de los pueblos«, el estaba completamente supeditado a la élite conservadora del Clan Aycinena y había perdido el apoyo de la mayoritaria población indígena, que había sido incondicional a Carrera.1  Y no ayudaba en nada la actitud pasiva y piadosa del gobernante, que asistía con frecuencia a todos los actos religiosos que podía y por lo que se ganó el apodo de «Huevo Santo«.2

Para 1868, se empezaron a producir levantamientos contra Cerna, y el gobierno conservador tomó fuertes medidas represivas en la región montañosa, mudando poblados completos a nuevas ubicaciones y evacuando a la población de las regiones en conflicto para debilitar a los rebeldes.3​ Francisco Cruz se alzó en armas desde la hacienda de J. Rufino Barrios Malacatán, San Marcos, pero fue derrotado y pasado por las armas; Barrios huyó a Chiapas y se convirtió en el líder de los liberales guatermalteco, con la ayuda del presidente mexicano Benito Juárez. Mientras tanto, el padre de Barrios fue capturado y torturado en la Ciudad de Guatemala.3

Cerna, intentado legitimar su presidencia, anunció que su período presidencial terminaría el 23 de mayo de 1869 y convocó a una reunión de la asamblea el 17 de enero para elegir nuevo presidente, cuya presidencia terminaría en 1872. Los liberales apoyaron al mariscal José Víctor Zavala como su candidato, a pesar de que era conservador y amigo personal de Carrera, pues consideran que era el único que podría guiar la transición entre los radicales conservadores y los liberales positivistas.​ Pero cuando el mariscal Cerna fue reelecto en la asamblea, los liberales decidieron tomar el control al país por las armas.3

Tras iniciar la invasion por el occidente de Guatemala en abril de 1871, el ejército liberal rebelde fue obteniendo fáciles victorias, y engrosando sus filas con numerosas deserciones,4 en especial porque esa región era en la que los criollos liberales habían intentado formar el Estado de Los Altos en 1838.3 Cuando llegaron a Chimaltenango, los liberales confiaban en una victoria segura, por lo que emitieron la siguientes Acta el 3 de junio:5

En la Villa de Patzicía a tres de Junio de mil ochocientos setenta y uno, los Jefes y Oficiales del Ejército Libertador reunidos en Consejo, motu propio, y considerando:

  1. Que el gobierno oligárquico y tiránico del Presidente Cerna se ha hecho intolerable a la Nación por sus repetidos actos arbitrarios y de crueldad y por la violación diaria de las leyes fundamentales de la República y en especial de la de garantías individuales.
  2. Que el Presidente Cerna es también usurpador, por cuanto se ha arrogado facultades que la ley de ninguna manera le concede, atacando la representación nacional y persiguiendo a sus miembros.
  3. Que ha arruinado la Hacienda pública y comprometido en lo futuro la independencia del país, contratando un empréstito extranjero bajo bases ruinosas y sin facultades para ello,
  4. Que en tales casos los ciudadanos tienen no solamente el derecho sino también el deber de resistir la tiranía. Considerando además, que desde el mes de Abril hemos empuñado las armas con el loable objeto de libertar a la Nación de la tiranía que la oprime; todo bien considerado, hemos convenido en lo siguiente:

Artículo 1°. Desconocemos al gobierno del tirano y usurpador D. Vicente Cerna

Artículo 2°. Nombramos Presidente Provisorio de la República al General Sr. D. Miguel García Granados, ampliamente facultado para organizar el pais bajo las bases que el mismo general ha proclamado en su manifiesto de ocho de mayo próximo pasado.

Artículo 3°. Queda igualmente facultado para cuando las circunstancias lo permitan, reunir una Asamblea Constituyente, que decrete la Carta fundamental que deba rejir definitivamente a la Nación.

Artículo 4°. Todos los Jefes y Oficiales nos comprometemos bajo juramento a no dejar las armas de la mano hasta no haber llevado a debido efecto todos los puntos contenidos en esta acta.

  • General de Brigada, Rufino Barrios
  • (Siguen las firmas de otros oficiales rebeldes)5

Este documento es conocido como el «Acta de Patzicía» y, dado que la Constitución de 1851 había sido derogada, fue la base del gobierno del presidente provisorio de facto de Miguel García Granados de 1871 a 1873, y luego del presidente J. Rufino Barrios de 1873 a 1879, quien le dió largas a la redacción de una nueva constitución aduciendo que no tenían tiempo para reunir a la Asamblea Nacional Legislativa que la misma acta sugería. De esta cuenta, cuando por fin se emitió la Constitución de 1879, Barrios llevaba seis años en el poder, y apenas inició su primer período constitucional en 1880.6,Nota_a

Los cambios que introdujeron los liberales cuando llegaron al gobierno incluyeron:

  • la expulsión y expropiación de bienes de las órdenes regulares de la Iglesia Católica, por entonces los principales terratenientes del país y miembros del partido consevador
  • derogación de los pactos que el gobierno de Carrera había establecido con los campesinos indígenas de la República
  • introducción de la producción de café a gran escala y construcción de infraestructura ferroviaria para facilitar el transporte del mismo
  • subasta de tierras ejidales de las comunidades indígenas para favorecer la formación de grandes fincas cafetaleras
  • subasta de propiedades de las comunidades religiosas, de las cuales se aprovecharon los principales allegados al gobierno, en especial al de J. Rufino Barrios.2

Es conveniente indicar que la “crueldad y tiranía” de Cerna mencionadas en el Acta, estaban dirigidas hacia los criollos liberales —como el caso del Mariscal Serapio Cruz, «Tata Lapo» quien murió en batalla y cuya cabeza fue exhibida como trofeo por las tropas gubernamentales—, pero que luego palidecerían comparadas con lo ocurrido con los perseguidos políticos durante los gobiernos liberales de Barrios,7 Manuel Estrada Cabrera8 y Jorge Ubico.9 Asimismo, la deuda incurrida con la casa extranjera mencionada, sería una pequeña fracción de la enorme deuda que dejó el general José María Reina Barrios con los bancos ingleses al morir en 1898 tras el colapso del precio internacional del café y que obligaron a su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, a establecer una fuerte alianza con los Estados Unidos y evitar así una invasión inglesa para cobrar la deuda.10, Nota b


NOTAS:

BIBLIGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee Jr. (2012). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala 1821-1871 (en inglés). University of Georgia Press.ISBN 9780820343600. p. 347.
  2. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala, período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885.  Guatemala: José de Pineda e Ibarra.
  3. Woodward, Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, p. 337.
  4. Aceña, Ramón (1899). Efemérides militares. Guatemala. pp. 20-286.
  5. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-4.
  6. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  7. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales.
  8. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  10. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.

24 de mayo de 1869: Cerna inaugura su segundo período presidencial

Tras vencer en las elecciones en la Cámara de Representantes al Mariscal José Víctor Zavala, el Mariscal Vicente Cerna inicia su segundo período presidencial

24mayo1869
Iglesia del Cerrito del Carmen hacia principios del siglo XX.  El área seguía muy similar a la época en que Cerna juró para su segundo período presidencial.  Fotografía de Juan José de Jesús Yas.

Cuando el capitán general Rafael Carrera fue nombrado presidente vitalicio en 1854, tuvo la prerrogativa de elegir a su sucesor, y Carrera eligió al Mariscal Vicente Cerna con quien había sido compañero de armas desde su época de guerrillero.1

Tras la muerte de Carrera en 1865, el primer período del Mariscal Cerna había sido una continuación del gobierno del extinto presidente vitalicio, pero las circunstancias imperantes exigían un cambio de gobierno, ya que si bien Cerna era muy honrado y muy moralista, no tenia la capacidad suficiente para enfrentarse a los criollos liberales que poco a poco fueron reforzando sus posiciones.  Por eso, cuando se convocaron a elecciones para su sucesor, los miembros de la Cámara de Representantes —como se le llamaba al Congreso de la República en aquellos años— tenían la opción de elegir al Mariscal José Víctor Zavala, quien también había sido correligionario de Carrera, pero quien además había estudiado en la Universidad y en el extranjero y había retornado de Nicaragua cubierto de gloria tras vencer al filibustero William Walker.1 Aunque muchos daban ya por vencedor a Zavala, el 17 de enero de 1859, luego de asistir a una misa para recibir la «inspiración del Espíritu Santo«, los diputados votaron y eligieron al Mariscal Cerna con 31 votos contra 21 que recibió Zavala dando así, sin querer, la estocada final al régimen conservador en Guatemala.2

La ceremonia de juramentación se llevó a cabo el 24 de mayo en la sede la Cámara de Representantes, cuyo presidente era el señor Juan Matheu, un ciudadano español radicado en Guatemala y quien había estado en el puesto desde la época del general Carrera. Además de los diputados, estaban los miembros del Consejo de Estado, la Corte de Justicia, el Ayuntamiento, el Claustro de la Universidad, y el Consulado de Comercio.  Y también estaban las autoridades eclesiásticas, principiando por el arzobispo metropolitano, y su corte que incluía a los estudiantes del Seminario, y  los colegios de Infantes y Clerical; y los frailes de las órdenes regulares. Por su parte, Cerna hizo su ingreso al recinto acompañado del Corregidor del departamento, del Mayor General del Ejército y de los miembros de su Estado Mayor.3

De acuerdo a lo indicado por la constitución vigente en la época, el arzobispo tomó el juramento al presidente y luego de los discursos de ley, salieron en comitiva hacia la Catedral en donde se celebró un Te Deum con motivo del magno acontecimiento.4

Aquella sería la última gran celebración de los conservadores guatemaltecos, ya que un poco más de dos años después, Cerna caería derrotado por la Revolución Liberal el 30 de junio de 1871 y se tenía que ir huyendo del país en lomo de mula y con solamente veinte pesos en el bolsillo.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 343.
  2. Ibid., p. 344.
  3. Ibid., p. 345.
  4. Ibid., p. 346.

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29 de febrero de 1868: se establece el Reglamento de la Comisión de Inmigración de Guatemala

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Salón principal de la Exposición Centroamericana de 1896 en donde se exhibieron los productos internacionales que tenían representantes en Gutaemala, muchos de ellos inmigrantes.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano tomada de «La Ilustración Guatemalteca«.

El 29 de febrero es una fecha poco común que solamente se presenta cada cuatro años.  En muy raras ocasiones esta fecha es mencionada en los libros de historia, aunque en 1868 ocurrió un hecho relevante:  durante el gobierno del mariscal Vicente Cerna se estableció la Comisión de Inmigración de la República de Guatemala.

El decreto por el cual se creó dicha Comisión es el siguiente:

Por cuanto: La cámara de representantes de la República de Guatemala, habiendo tomado en consideración la necesidad de dictar las reglas convenientes para que la emigración de extranjeros que llegan a nuestras costas con motivo de las conmociones que han tenido lugar en algunos puntos de América y Europa, ó bien por las condiciones locales ó por cualesquiera otras causas produzca útiles resultados en favor de los intereses, independencia y prosperidad del país; ha tenido a bien establecer por ley lo siguiente:

Artículo 1°. — El gobierno cuidará de que los emigrantes que lleguen a la república se derramen y distribuyan en ella, para procurar por este medio el conveniente desarrollo del comercio, de la agricultura y de las artes.
Art. 2°. — Si se reunieren en algún punto de la república varias familias inmigrantes, de manera que formen una población, el gobierno procurará que en ella se establezcan hijos del país otorgándoles al efecto, los mismos derechos y exenciones que á aquellos se conceden en la presente ley.
Art. 3°. — El gobierno podrá nombrar un comisario en cada puerto principal de la república y proveerlo de las instrucciones y medios necesarios para que proporcione a los emigrantes los auxilios que necesiten al llegar, a efecto de facilitarles su establecimiento en el país.
Art. 4°. — Los comisarios remitirán al ministerio de gobernación, el día en que se verifique el desembarco, una lista nominal de los inmigrantes, con expresión de su sexo, edad, procedencia y profesión u oficio, a fin de que publicándose en la gaceta oficial, puedan ocuparlos los comerciantes, hacendados, agricultores, ó cualquiera otra persona.
Art. 5°. — Para que se obtenga mas fácilmente el objeto propuesto en la presente ley, el gobierno nombrará é instituirá una comisión con el título de inmigración, compuesta de un consejero de estado, del director de la sociedad económica, del prior del consulado y de seis vocales más que ellos propongan, todos los cuales ejercerán gratis sus funciones. Esta comisión se dará su reglamento, fijando en él sus deberes y atribuciones, y lo someterá a la aprobación del gobierno.
Art. 6°. — Los inmigrantes deberán someterse a la constitución y leyes de la república; obtendrán la naturalización sin las formalidades que aquellas exigen, acreditando ejercer alguna profesión, oficio ó industria, y no haber sido condenados por algún crimen; y quedan exentos de contribuciones directas y del servicio militar, asi como también de los cargos concejibles, por espacio de diez años, contados desde su ingreso al país. Sólo en el caso de invasión extranjera estarán obligados a tomar las armas, si su servicio se estimare conveniente o necesario.1
Art. 7°. — A los inmigrantes que contrajeren matrimonio con hija del país se les prorrogarán estas exenciones por cinco años más.
Art. 8°. — No se cobrarán derechos fiscales por los equipajes, máquinas, simientes, víveres é instrumentos que los inmigrantes trajeren consigo a su ingreso al país, para el ejercicio de su profesión, oficio ó industria y su establecimiento en él.
Art. 9°. — El gobierno concederá a cada iudividuo ó familia inmigrante que lo solicite, un lote de terreno baldío,  proporcionado al número de que ésta se componga y a su posibilidad y circunstancias; procurando que tal terreno reúna las condiciones de situación, fertilidad y salubridad más aparentes. Dichos lotes serán medidos y valorados: su precio se pagará por quintas parles en las cinco cosechas subsiguientes a las dos primeras, pudiendo prorrogarse estos plazos por causas que el gobierno estime atendibles. En la misma proporción  y términos se pagarán los auxilios que el gobierno preste a los inmigrantes para su establecimiento en el país.
Art 10. — Los terrenos que por lotes conceda el gobierno, volverán a la propiedad del estado, si dentro de los primeros cinco años de su concesión no hubieren sido cultivados. Antes de vencido este plazo no podrán ser enajenados ni hipotecados sin consentimiento del gobierno, salvo que su valor hubiere sido satisfecho.
Art. 11. — El gobiemo cuidará especialmente de que los inmigrantes que se establezcan dentro de las diez leguas limítrofes con cualesquiera de los puertos, reúnan las mejores disposiciones de moralidad y laboriosidad.
Art 12.— El gobiemo expedirá los reglamentos necesarios para la ejecución de la presente ley.2

Entre sus atribuciones, la comisión tenía las siguientes:

    1. Promover y facilitar el establecimiento de inmigrantes, según su sexo y condición, dándoles los auxilios pecuniarios que para ello necesitaran en relación con el fondo que la Cámara de Representantes destinó en el presupuesto general y a la necesidad del solicitante.
    2. Procurar agentes corresponsales en Europa y demás puntos convenientes para que cooperaran con las funciones de la comisión.
    3. Procurar colocación, empleo o trabajo a los inmigrantes hondrados e industriosos que lo solicitaran.
    4. Promover las ventajas de Guatemala como destino para los inmigrantes.
    5. Llevar un registro exacto de los emigrados que ingresaran al país, con expresión de su nacionalidad, profesión, industria u oficio y día de ingreso; y si hubiese obtenido lotes de terreno, la extension de estos, fecha de la concesión y cultivo que se les haya hecho.3

Sería solamente por tres años que esta comisión rigió, pues fue disuelta en 1871, tras la revolución liberal de ese año, dado que la intención del reglamento era presentar a Guatemala como un destino ideal para aquellas familias de ascendencia católica.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Gobierno de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 841.
  2. Ibid, p. 842.
  3. Ibid, p. 843.

23 de mayo de 1854: los pueblos aclaman a Carrera como presidente perpetuo

Los pueblos aclaman como presidente vitalicio de Guatemala al capitán general Rafael Carrera

23mayo1854
Acta que declara al capitán general Rafael Carrera como presidente vitalicio de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 23 de mayo de 1854, los representantes civiles, militares, y religiosos de todos los corregimientos  y principales poblaciones del país prácticamente al unísono acordaron nombrar como presidente vitalicio al capitán general Rafael Carrera y Turcios.  Y también los principales miembros de su gobierno estuvieron de acuerdo con este nombramiento.1

El gobierno del general Carrera era muy particular, ya que estaba estructurado por tres grandes grupos de poder:  el propio general Carrera y su férrea personalidad, la familia Aycinena y los altos mandos del clero secular, encabezado por el arzobispo Francisco de Paula García Peláez.  Había incluso personajes que estaban en varios grupos, tal el caso del marqués Juan José de Aycinena, quien no solamente era obsipo de Trajanópolis, sino que además era rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos del gabinete de Carrera.  Aparte de esto, Carrera tenía una excelente relación con los líderes indígenas y gracias a los pactos que suscribió con éstos mantuvo la integridad de la República.2

Aquel gobierno conservaba la influencia de la Iglesia Católica e incluso celebró un Concordato con la Santa Sede en 1852.3 Solamente la fuerte personalidad del general Carrera y su gran habilidad militar evitó que las fuerzas de los criollos liberales centroamericanos invadieran el país, aunque lo intentaron varias veces.2 México, por su parte, inmerso en su propia guerra de Reforma y luego en la guerra contra las fuerzas estadounidenses y francesas, no tuvo injerencia en Guatemala en ese tiempo.

Aunque los autores liberales retrataron al gobierno de Carrera como una época oscura y retrógrada en donde él era simplemente el brazo armado de los Aycinena,4 esto no pudo ser más lejano a la realidad pues fueron los criollos conservadores quienes tuvieron que aceptar a Carrera como presidente para no tener que salir del país ya que no eran bienvenidos por los regímenes liberales del área y, además querían evitar a toda costa que los indígenas los lincharan, como estaba ocurriendo en Yucatán con la Guerra de Castas. Y así el nombramiento como presidente vitalicio fue hecho oficial el 25 de octubre de 1854, por medio de un acta en la que se aconsejaba modificar la constitución para reflejar que Carrera era presidente de por vida.2

He aquí como describe el escritor Federico Hernández de León el momento en que Carrera fue elegido presidente perpetuo:1

«Esta traición a las instituciones políticas, cometida por las generaciones del año 54, alcanza una excusa.

Ya era mucha la fatiga ocasionada con treinta años de guerrear.  No había garantía ni para la persona, ni para los bienes.  La agricultura incipiente, las industrias reducidas, el comercio sin in desarrollo beneficioso, se sentían aún más constreñidos, por causas de las revueltas internas y de las invasiones de los otros Estados. Liberales y conservadores se habían sucedido en el poder y, ni las restricciones, ni los procedimientos drásticos, ni la habilidad política, ni la hombría de bien, ni la astucia, dieran resultado para ordernar tanto alboroto.  Solo Carrera lograra, con la rudeza de su espada, aquietar Los Altos, sofocar los levantamientos de la Montaña, poner en cintura a los agitadores y dar la acción de La Arada, que equivalía al sometimiento de Honduras y El Salvador.1

Y los pobres guatemaltecos de mediados del siglo [XIX] vieron en Carrera a un Salvador y buscaron su arrimo.  No les importó cometer la inmensa traición a los principios de la democracia defendida y preconizada: lo que los pueblos ansiaban era sosiego, una tranquilidad que les prestara garantía de vida y de acción. -¿A qué costo?- A cualquiera: ya no importaban los procedimientos.  Paz era lo que necesitaban; paz a cualquier precio para poder dedicarse a distender las actividades.  Y Carrera daba las seguridades de poner en cintura a todo el mundo, a los de arriba como a los de abajo, a los de fuera como a los de dentro.5

A Carrera le llamaban ‘Caudillo’, ‘Salvador de la Patria’, ‘Protector de la Religión’, ‘Hijo Predilecto’, ‘Enviado de la Providencia’; el clero veía a Carrera con arrobos místicos, la aristocracia con respeto profundo,, los liberales con terror, el pueblo con simpatía. El guerrillero se imponía: el rudo montañés, era por estos tiempos un hombre que ya leía y firmaba, que se trajeaba como un dandy, que conservaba con alguna soltura y salpicaba sus frases de observaciones pertinentes, que galanteaba a las niñas bien y que, cada vez que se avistaba con el consul inglés Mr. Chattfield, le decía con acento de la otra vida: -‘Hallo, Mr. Chattfield; how do you do’?5

[…]

Habrá de confesarse que Carrera no llegó a más porque no quiso.  El país se le ponía bajo sus plantas: el servilismo y el vasallaje de los guatemaltecos, tocaba las lindes.  Triste herencia, que después se repitiera ante la figura del general Barrios y, más tarde, ante la […] de Estrada Cabrera5

Y así, Carrera gobernó hasta su muerte, ocurrida el 14 de abril de 1865.

Entre los firmantes del acta del 25 de octubre hay varios personajes históricos que se pueden clasificar en tres grupos: correligionarios de Carrera durante su época de guerrillero, los miembros del clero y los miembros del partido conservador.  He aquí algunos de ellos:6

  • Francisco:  es el arzobispo Francisco de Paulo García y Peláez, líder del clero secular
  • Manual Francisco Pavón:  miembro prominente del clan Aycinena y ministro de Gobernación y de Asuntos eclesiásticos
  • Pedro de Aycinena: miembro del clan Aycinena y ministro de Relaciones Exteriores
  • Luis Batres Juarros: miembro del clan Aycinena y Consejero de Estado
  • Mariano Paredes: expresidente de Guatemala, y brigadier del ejército
  • Pedro José  Valenzuela: expresidente de Guatemala y vice-rector de la Pontifica Universidad de San Carlos
  • Vicente Cerna: correligionario de Carrera desde la época de las guerrillas campesinas y corregidor de Chiquimula; sería presidente de Guatemala de 1865 a 1871.
  • J. Ignacio Irigoyen: miembro del clan Aycinena, brigadier y corregidor de Quetzaltenango
  • Santos Carrera: hermano y correligionario de Carrera, y coronel del ejército.
  • Joaquín Solares: general y correligionario de Carrera
  • Serapio Cruz («Tata Lapo«): general, y quien luego sería elevado a héroe liberal por morir en una revolución contra el presidente Vicente Cerna.
  • José Víctor Zavala: general, amigo personal de Carrera y diputado en la Cámara de Representantes
  • Fr. José Ignacio Méndez: superior del convento de Santo Domingo
  • Fr. Julián Hurtado: guardián del Colegio de Cristo
  • José Milla y Vidaurre: escritor, representante en la Cámara y oficial mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores6

El lector interesado puede darse una idea de como era la vida durante la larga presidencia del general Carrera leyendo la obra de José Milla y Vidaurre «Cuadros de Costumbres«7 y la de Ramón Salazar «El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud«8  las cuales describen ese período desde la perspectiva de los criollos conservadores, y la de los liberales, respectivamente.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 335.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
  4. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República.  Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 114-165.
  5. Hernández de León, El libro de las efemérides. pp. 336-337.
  6. Junta General de Autoridades (1854). Acta declarando presidente vitalicio al capitán general Rafael Carrera. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  7. Milla y Vidaurre, José (1865). Cuadros de costumbres guatemaltecas. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  8. Salazar, Ramón A. (1896). El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud. Guatemala: Tipografía Nacional.

8 de mayo de 1866: crean departamentos de San Marcos, Huehuetenango, Petén, Izabal y Amatitlán

El gobierno del mariscal Vicente Cerna y Cerna eleva al rango de departamento a los distritos de San Marcos, Huehuetenango, Petén, Izabal y Amatitlán

8mayo1866
Lago de Amatitlán en 1892, publicado por Guatemala Ilustrada.  En el recuadro: retrato del mariscal Vicente Cerna, tomada de Wikimedia Commons.

La formación de los departamento de Guatemala ha obedecido principalmente a cuestiones administrativas, lo que en un principio se hizo siguiendo la división administrativa los curatos que las órdenes regulares habían establecido para impartir la doctrina cristiana a los indígenas locales; tras la Independencia de 1821, las autoridades criollas utilizaron los curatos para agrupar a las poblaciones y cuando éstas aumentaron en número de habitantes poco a poco fueron estableciendo nuevos departamentos.1

Tras la muerte del general Rafael Carrera el 14 de abril de 1865, su sucesor y antiguo compañero de armas, el mariscal Vicente Cerna, lo sustituyó en la presidencia de la República tras ser electo para el efecto por la Cámara de Representantes el 3 de mayo de ese mismo año.  El 8 de abril de 1866, Cerna dispuso salir a realizar un recorrido por el occidente del país, pidiéndole a los pobladores que le indicaran cuales eran los problemas que los aquejaban.2 En todos lados fue recibido muy bien por las autoridades civiles y eclesiásticas, quienes lo agasajaron con banquetes, fiestas y celebraciones religiosas.3 Ante las necesidades expuestas ante él durante su visita, Cerna dispuso elevar a categoría de departamentos a varios de los distritos de la República.  Todos, excepto Amatitlán, eran todavía distritos dependientes de otros departamentos debido a su lejanía de la capital de Guatemala:  San Marcos y Huehuetenango por ser fronterizos con México al occidente, y Petén e Izabal por lo inhóspito de su territorio.1

El decreto por el cual se constituyeron en departamentos estos territorios dice textualmente:

Palacio de Gobierno

Guatemala 8 de mayo de 1866,

Habiendo tomado en consideración la solicitud hecha por la municipalidad de San Marcos, para que el distrito de este nombre fuese elevado al rango de departamento: atendiendo a que el nombre de distrito que llevan hasta el día de hoy algunas divisiones territoriales de la república, la que tuvo su origen en un sistema que ya no existe; y

Considerando así mismo, que el régimen político militar, judicial y económico es actualmente uniforme en la república.

El Presidente

En uso de las facultades que le da el decreto del 9 de septiembre de 1839, tiene a bien acordar:

Que los territorios de San Marcos, Huehuetenango, Petén, Izabal y Amatitlán, que han conservado la denominación de distritos, se les dé en lo sucesivo la de departamento, debiendo en consecuencia sus autoridades tomar las mismas denominaciones que usan las de los otros departamentos de la república, sin que ninguno de ellos conserve dependencia de otro en su régimen político y administrativo.

Comuníquese a quien corresponda y publíquese en la Gaceta Oficial.

Cerna4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 463-467.
  2. Aguirre Cinta, Rafael (1899). Lecciones de historia general de Guatemala: desde los tiempos primitivos hasta nuestros días. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 172.
  3. Ibid, p. 173.
  4. González, Byron Ronaldo (2003). Amatitlán, ayer y hoy. El proceso histórico del rescate del lago. Monografía. Guatemala: Universidad de San Carlos de Guatemala. pp. 16-17.

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