4 de junio de 1856: proclama de William Walker en León, Nicaragua

En preparación a hacerse con el poder en Nicaragua y convertirla en una colonia esclavista de los Estados Unidos, William Walker lanza una proclama en la ciudad de León, donde estaba el gobierno complotando en su contra.

Palacio Presidencial de Walker durante su gobierno en Nicaragua. En el recuadro: retrato de Walker. Imágenes tomadas de «No Particular Plate to Go» y «Nicaragua Community«.

Las rivalidades entre los criollos liberales y los criollos aristócratas o conservadores han sido nefastas para la región Centroamericana. Un claro ejemplo fue que los criollos de un partido le abrieron las puertas al filibustero estadounidense William Walker en Nicaragua para vencer a los criollos rivales y, como resultado, todos los países centroamericanos tuvieron que enviar ejércitos para expulsarlo cuando dió un golpe de estado.1

A principios de 1856, el presidente Juan Rafael Mora de Costa Rica lanzó una proclama en contra el gobierno nicaragüense, por haber nombrado a Walker como general en jefe del ejército, y se preparó para invadir Nicaragua. Aquella proclama de Mora resonó en toda la región y todos los países se empezaron a preparar para combatir la filibustero. En los primeros combates las fuerzas costarricenses se impusieron a las de los mercenarios filibusteros y el presidente nicaragüense Máximo Jerez, optó por trasladar el gobierno a la ciudad de León, la cual estaba aislada en esa época por lo que ayudaba a la conspiración que los criollos planeaban hacer en contra del norteamericano ahora que consideraban que ya no les era útil a sus fines.2

Pero Walker, sospechando lo que se tramaba en su contra, y sabiendo que El Salvador iba a iniciar a enviar hombres a Nicaragua, debido a la amenaza que el filibustero representaba a la soberanía de la región, decidió aprovechar a su favor la retirada de las fuerzas costarricenses el 26 de abril debido a los estragos de la epidemia de cólera que diezmaba las tropas de Mora.  De esta forma, salió de Granada el 31 de mayo y se fue para León, en donde fue recibido con grandes muestras de júbilo por los pobladores que rivalizaban en sus demostraciones de respeto y agradecimiento para con los soldados mercenarios de Walker, sin imaginar que los planes del estadounidense era el de convertir a Nicaragua en una colonia esclavista de los Estados Unidos.3

Walker advirtió que los miembros del gobierno estaban preocupados e inquietos por las noticias de que se estaba preparando el ejército salvadoreño para invadir Nicaragua, y se rumoraba que el presidente de Guatemala, general Rafael Carrera, también estaba por iniciar su avance.3

Cuando Walker se enteró de que el gabinete había propuesto reducir a doscientos hombres la fuerza de los filibusteros al servicio de Nicaragua, Walker se jugó el todo por el todo. Primero, le hizo ver al gobierno que esto era imposible, porque el Estado no estaba en condiciones de pagarle a los mercenarios lo que les debía si los despedía;4 y luego, lanzó el siguiente manifiesto público en preparación a tomar el poder por la fuerza:

Nicaragüenses:

¡Compatriotas!  Os doy este nombre con gusto y alegría y he de estar entre vosotros leoneses, hijos ilustres de la libertad y amantes del progreso. Soy vuestro compatriota porque en Nicaragua mi patria adoptiva, como lo es igualmente de millares de hombres libres que me han acompañado, y que han derramado su sangre, perdido la vida con gloria, porque lo han hecho defendiendo a su patria, y morir así es glorioso.  Los campos de Santa Rosa y de Rivas, son pruebas patentes, así como también lo son de que defendimos con bizarría nuestros fueros patrios, el triunfo obtenido sobre los costarricenses; ellos han sido vencidos y los hechos lo demuestran. ¿En dónde están? En vano pues, escriben falsedades por su calumniosa prensa. Mas nos falta qué hacer todavía; las Repúblicas vecinas injusta y torpemente nos amenazan, es preciso aunque sea doloroso, ir a las armas. Volad pues, valientes leoneses a tomarlas, y creed que el triunfo es seguro. Nuestra bandera es de justicia, orden y libertad.  La civilización os dará la victoria, y la posteridad os verá con envidia: vuestros hijos y las generaciones venidaderas, tomando por herencia  la paz que dejaréis a una patria digna de hombres, os colmará de bendiciones, y la historia os consagrará una página inmortal. Nicaragüenses: conoced vuestros verdaderos intereses, escuchad la voz del Presidente de la República, y unámonos en un solo sentimiento para defendernos, y marchemos si fuere necesario y lo ordenase el Gobierno, contra los enemigos de la humanidad y de todo bien social, que tendrá mucha honra en acompañaros vuestro amigo y compatriota.

        • William Walker, general en jefe del ejército nicaragüense.

León, junio 4 de 1856.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 397.
  2. Ibid., p. 398.
  3. Ibid., p. 400.
  4. Ibid., p. 401.
  5. Ibid., p. 399.

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5 de mayo de 1856: tropas guatemaltecas parten para luchar contra Walker en Nicaragua

Tropas guatemaltecas pasando revista durante la Guerra Nacional de Nicaragua. En el recuadro: el héroe costarricense Juan Santamarina, quien se autoinmoló para incendiar un mesón en donde había filibusteros. Imágenes tomadas de Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano y Wikimedia Commons.

Durante la guerra contra los filibusteros, luego de la salida de las fuerzas costarricenses debido a los estragos que estaba provocando entre ellos el cólera morbus, los gobiernos conservadores de la región enviaron a sus ejércitos para combatir al filibustero estadounidense William Walker y a sus mercenarios estadounidenses y europeos.1

El 5 de mayo de 1856, al alba, el general Mariano Paredes, expresidente de la República de Guatemala, partió del Guarda de Buena Vista en la Ciudad de Guatemala al frente de quinientos soldados, escogidos de entre los mejores del ejército guatemalteco de la época. 2

El gobierno de los Estados Unidos al principio había rechazado la invasión que perpetró Walker, pero luego cambió de opinión y el 4 de marzo de 1856 reconoció al gobierno presidido por Walker, recibiendo en Washington, D.C., al representante del gobierno filibustero, el padre Vigil.3

El capitán general Rafael Carrera, presidente de la república, publicó un manifiesto a todos los habitantes aquel 5 de mayo, en el que les decía: «A la vanguardia de las fuerzas expedicionarias. Bien conocidos son los sucesos ocurridos en Nicaragua desde que, en octubre del año pasado, unos pocos extranjeros, procedentes de California, se apoderaron en aquella república de la autoridad, aprovechándose del agotamiento que había producido la discordia y una prolongada lucha intestina.».  Y terminaba su manifiesto diciendo: Vais a defender una causa santa: la causa de nuestra religión y de nuestra raza.  A vuesto hermanos de Costa Rica ha cabido el honor de derramar la primera sangre en defensa de la patria.  Vosotros váis a acreditar que en Guatemala estamos dispuestos a sacrificar todo por ella. Tengo entera confianza en el jefe que os manda y en vuestro valor y sufrimiento  Yo os seguiré de cerca, con todos vuestros compañeros, si fuere necesario.  Entretanto os recomiendo la más estrecha unión con vuestros hermanos del Salvador, Honduras y Costa Rica, para llevar a cabo la obra común de lanzar del país a los que, sin derecho alguno, han venido a mezclarse en nuestra disensiones y a amenazarnos con la más oprobiosa servidumbre«.4

Las tropas guatemaltecas iniciaron entonces, a pie, el largo y tortuoso camino hasta Nicararagua.  El entonces coronel José Víctor Zavala, quien estaba en El Salvador en una comisión diplomática, recibió la orden del presidente Carrera de incorporarse a la columna guatemalteca en calidad de segundo jefe lo que cumplió cuando la tropas pasaron por el territorio de aquel país.5

Las tropas aliadas centroamericanas eventualmente vencieron a Walker, pero todo aquel sacrificio no serviría de nada, pues en 1912, el gobierno conservador de Nicaragua llevó nuevamente a los Estados Unidos al país. Al respecto, un líder conservador hizo la siguiente observación: «En el año 56 un gobierno liberal llevó a los filibustero sa Nicaragua; el gobierno conservador de Guatemala, presidido por Carrera, el gobierno conserador del Salvador, presidido por don Rafael Campo en inmediatamente por don Francisco Dueñas, el gobierno conservador presidido por el general Guardiola, imitaro pronto al gobierno de Costa Rica, presidido por Mora y pusieron a las órdenes de la soberanía centroamericana dinero y hombres, para combatir contra los [estadounidenses].  Pasaron los años y un gobierno conservador en Nicaragua llevó de nuevo a los gringos. ¿Qué pasó?  El gobierno liberal de Guatemala, presidido por Estrada Cabrera, el gobierno liberal del Salvador presidido por el doctor Manuel Enrique Araujo, el gobierno liberal de Honduras presidido por el general Manuel Bonilla y el amplio gobierno de Costa Rica, presidido por don Ricardo Jiménez, se cruzaron de brazos ante la tragedia que los [estadounidenses] consumaron en las tierras ensangrentadas por Walker, y no hubo siquiera una protesta por el sacrificio de Benjamín Zeledón, el gran mártir«.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 225.
  2. Ibid., p. 226.
  3. Ibid., p. 227.
  4. Ibid., pp. 227-228.
  5. Ibid., pp. 229.

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26 de abril de 1856: Costa Rica retira sus tropas de Nicaragua

Costa Rica retira precipitadamente sus tropas de Nicaragua, y Guatemala envía a su ejército para ayudar a combatir a los filibusteros de William Walker

Hospital de pacientes cólera morbus en Granada, durante la Guerra Nacional de Nicaragua. En el recuadro: el presidente costarricense Juan Rafael Mora. Imágenes tomadas de Revista conservadora del Pensamiento Centroamericano y de Wikimedia Commons.

Luego de que el filibustero estadounidense William Walker invadiera Nicaragua, el presidente de Costa Rica, Juan Rafael Mora, dejó el mando en manos del doctor José María Castro y se puso al frente de sus tropas invadiendo Nicaragua.  Iba a combatir a mercenarios que procedían no solamente de los Estados Unidos, sino que de Francia, Alemania y Holanda, entre otros.1

En las primeras batallas hicieron pedazos a los filibusteros, y aunque éstos contraatacaron en la ciudad de Rivas, los costarricenses lograron resistir al asesio filibustero. Sin embargo, el clima de Nicaragua en esa época era hostil y fue propicio para que se desatara una epidemia de cólera morbus, la cual diezmó a los soldados costarricenses.2 Ante esta situación, Mora no tuvo más remedio que retirarse de Nicaragua, no sin antes lanzar la siguiente proclama:3

Jefes y oficiales: derrota de los filibusteros en cuanto encuentro hemos tenido, ocupación de San José y de Rivas, posesión de la línea de tránsito, tales son los resultados de nuestra corta campaña.  A pesar de mil obstáculos y de peligros independientes del cálculo humano, hemos hecho por ahora lo bastante por el honor de nuestro nombre, para la gloria del ejército, para el interés de la república.  No hay deshonor en cejar ante un clima insalubre.  Podemos retirarnos a nuestro territorio con serenidad y erguila la cabeza dejando escarmentado y a distancia a un enemigo  exhausto, sin prestigios, sin recursos, mejor preparado para la fuga que para la resistencia.3

Así pues, el 26 de abril Mora retiró a sus tropas en Nicaragua, y el secretario general del gobierno nicaragüense hizo saber al Ministro de la Guerra: «al comunicar al Ministerio esta urgente medida, dictada por los progresos alarmantes del cólera y la necesidad de atender a la salud de nuestras valientes tropas, no puedo prescindir  de deplorar el que una calamidad, superior a las fuerzas humanas, detenga el triunfo de nuestros triunfos y la ruina del filbusterismo…«3

La actitud digna del presidente Mora llegó al punto de separar a sus hombres en diferentes grupos que se internaron en la selva para evitar el paso por ciudades y poblados, aunque esto significara dejar numerosos soldados muertos.3

Ante la salida del fuerte ejército costarricense, los Estados Unidos siguieron proveyendo de armas y municiones a los filibusteros de Walker que se perfilaban como nuevos conquistadores de Nicaragua.  Pero entonces, en mayo de 1856 el gobierno del capitán general Rafael Carrera envió sus tropas comandadas por el general y expresidente Mariano Paredes y el coronel José Víctor Zavala.4 En Nicaragua, por su parte, Walker se declaró dictador del país el 19 de junio, iniciando así la segunda parte de la Guerra Nacional.

Eventualmente, las fuerzas comandadas por Zavala resultaron triunfantes sobre los filibusteros, aunque con muchas pérdidas, incluyendo la de Paredes, quien murió víctima del cólera morbus.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 171.
  2. Ibid., p. 172.
  3. Ibid., p. 173.
  4. Ibid., p. 174.

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6 de junio de 1857: premian a militares que combatieron contra Walker

El gobierno de la República de Guatemala premia a los militares que participaron en la campaña de Nicaragua contra William Walker.

6junio1857
La iglesia de La Merced y el Volcán «El Viejo» en la ciudad de León, Nicaragua, escenario de varios combates durante la campaña contra William Walker. En el recuadro, el mariscal José Víctor Zavala, general en jefe de las fuerzas guatemaltecas en Nicaragua. Imágenes tomadas de la Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano.

El 1 de mayo de 1857 se logró la victoria de las fuerzas aliadas centroamericanas contra los filibusteros estadounidenses de William Walker y doce días después llegó la noticia a la Ciudad de Guatemala1, en donde el gobierno del capitán general Rafael Carrera emitió el siguiente decreto para premiar a los militares que participaron en la contienda:2

1°.— El general, jefes y oficiales que se hallaron en la campaña de Nicaragua, serán condecorados con una cruz de honor, que llevará la inscripción siguiente:

Defensa de Nicaragua
Guatemala al mérito distinguido
1856-1857

2°.— El general llevará esta cruz al cuello, pendiente de una cinta de seda encarnada.  Los jefes y oficiales la llevará en el pecho, al lado izquierdo, pendiente de una cinta de seda del mismo color.

3°.— Los individuos de la clasa de tropa serán condecorados con una medalla de plata con la misma inscripción, que llevarán también en el pecho y en el lado izquierdo, pendiente de una cinta encarnada.  Al entregarse a éstos las medallas, recibirán, como gratificación, la cantidad correspondiente a un mes del sueldo que disfruten.

4°.— Estos distintivos serán distribuidos por el presidente, en un acto solemne al general, jefes y soldados que regresen de Nicaragua: y podrán concederse, oído el informe de los respectivos jefes, a los que habiendo concurrido a la campaña, hubieren vuelto anteriormente y no hayan desmerecido esta honorífica condecoración.2

El general guatemalteco que llevó a las fuerzas aliadas a la victoria fue José Víctor Zavala, amigo personal del general presidente Carrera y primo del líder liberal Miguel García-Granados y Zavala y de la esposas de los líderes conservadores Luis Batres Juarros, José Nájera y Manuel José Pavón, todas ellas hermanas de García-Granados.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1871). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1870 II. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 745-746.

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16 de junio de 1855: Walker desembarca en Nicaragua

El filibustero William Walker y sus mercenarios desembarcan en Nicaragua para intentar convertirla en una colonia esclavista estadounidense

16junio1855
La ciudad de León en Nicaragua en la época en que desembarcó William Walker en el país. En el recuadro: el filibustero estadounidense. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Desde la Independencia de Centroamérica el interés por un canal interoceánico en la region por parte de las potencias europeas del momento fue creciendo. Pero cuando después de que los Estados Unidos compraron Luisiana y se expandieron al oeste tras vencer a México en 1845, la necesidad de transporte hacia el oeste de Estados Unidos aumentó considerablemente.1,2

El descubrimiento de oro en California en 1849 hizo necesario buscar alternativas al transporte terrestre, y los Estados Unidos pensaron en la vía marítima, siendo una opción atravesar Centroamérica. Para entonces, Panamá era la ruta terrestre más popular por su corto recorrido, pero Nicaragua ofrecía más ventajas por el buen clima, precios de transporte más baratos. Además, existía la posibilidad de construir un canal interoceánico aprovechando las aguas de los lagos interiores y el río San Juan.1,2

Esta oportunidad atrajo al multimillonario Cornelius Vanderbilt, «El Comodoro«, quien llegó a Nicaragua en 1849 para obtener los derechos exclusivos del transporte de pasajeros sobre el territorio mediante la empresa Accesory Transit Company. El 19 de abril de 1850 los Estados Unidos y Reino Unido, firmaron el tratado Clayton-Bulwer para neutralizar sus influencias e impedir que pudieran colonizar o controlar algún país de Centroamérica; en realidad, el tratado fue suscrito para que Vanderbilt pudiera realizar el transporte a través de Nicaragua, pues el empresario estadounidense enfrentaba el rechazo del poderoso Imperio Británico, el cual no veía con buenos ojos la presencia de estadounidenses en Centroamérica y de hecho controlaba la situación en la región, En 1851 se realizó el primer viaje desde Nueva York a California en 45 días por medio de una línea naviera de Vanderbilt y un año después el servicio se redujo a 25 días.1,2

Por su parte, William Walker se encontraba en San Francisco. se enteró de la situación ideal de Nicaragua como lugar para emprender una colonización, pues le informó del caos político del país, que se encontraba fragmentado por las facciones políticas criollas de «legitimistas» —conservadores aliados de la Iglesia Católica— y «democráticos» —liberales y aliados de los Estados Unidos—.

Con un conglomerado que incluía a militares de carrera, vagabundos y antiguos camaradas de sus correrías en Sonora, México en 1853, William Walker reunió a 58 individuos que serían conocidos como «Los Inmortales» quienes zarparon el 4 de mayo de 1855 y llegaron a Nicaragua el 16 de junio desembarcando en el puerto de El Realejo. Posteriormente arribaron a la localidad de León, donde fueron bien recibidos por sus residentes.1,2

Se iniciaba así la Guerra Nacional de Nicaragua, la cual se extendió a toda Centroamérica, cuando instigados por los ingleses todos los gobiernos de la region enviaron ejércitos para combater a Walker, sin importar el partido que goberanba en acada uno. En Guatemala, luego de enterarse que el ejército costarricense se había tenido que retirar debido a la epidemia de cólera, el presidente Rafael Carrera envió a su ejército comandado por el expresidente general Mariano Paredes y el coronel José Víctor Zavala, siendo este último quien se hizo cargo de las fuerzas guatemalteca tras la muerte de Paredes a consecuencia del cólera.3,4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  2. Rosengarten, Jr., Frederic (1976). Freebooters must die!. Haverford House, Publishers. ISBN 0-910702-01-2.
  3. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  4. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia». Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) 2 (112).

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1 de mayo de 1857: Ejército Aliado Centroamericano derrota a Walker en Rivas

El Ejército Aliado Centroamericano derrota a los filibusteros estadounidenses liderados por William Walker en Rivas, Nicaragua

Defensa de las posiciones filibusteras en la ciudad de Rivas, Nicaragua poco antes de rendirse. En el recuadro: el general guatemalteco José Víctor Zavala, comandante de la fuerzas guatemaltecas que formaron parte del Ejército Aliado Centroamericano. Imágenes tomadas de Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano.

Los conflictos entre criollos liberales y conservadores siempre han tenido consecuencias catastróficas para los países latinoamericanos.  Véase por ejemplo en México, cuando los conservadores quisieron oponerse a los cambios impuestos por los liberales liderados por Benito Juárez y para ello implantaron una monarquía en el país, la que otorgaron al Emperador Maximiliano con el respaldo de Napoleón III, emperador de Francia.  Esto tuvo resultados desastrosos no solamente para los criollos mexicanos, sino que para todo el país e incluso para el mismo Maximiliano, que murió fusilado tras solo un corto tiempo en el poder.1

En Nicaragua la cuestión no fue muy diferente.  Enemistados como siempre, los criollos liberales y conservadores entraron en disputa por el gobierno y terminaron pidiendo ayuda al filibustero estadounidense William Walker, quien vio la oportunidad perfecta para hacerse del poder en la nación centroamericana, muy apetecida por sus grandes lagos y la facilidad que estos ofrecían para pasar del Océano Pacífico al Atlántico, en una época en que todavía no existía el Canal de Panamá. Cuando Walker se autoproclamó dictador de Nicaragua, los países de la región dejaron por un lado sus diferencias y, con la ayuda de armamento porporcionado por los ingleses, y con sus mejores militares, se enfrascaron en la «Guerra contra los Filibusteros«, o «Guerra Nacional de Nicaragua«. Para entonces, Walker estaba cometiendo todo tipo de atrocidades, perpetrando frecuentes fusilamientos y quedándose con propiedades e intereses de los ciudadanos nicaragüenses.2

El 5 de mayo de 1856 el general Mariano Paredes, quien fuera presidente de Guatemala de 1848 a 1851, se puso al frente de los quinientos soldados guatemaltecos que el presidente Rafael Carrera envió para Nicaragua.  Las tropas guatemaltecas salieron hacia El Salvador, llegando a la frontera con Honduras tras un mes de marcha. Debido a la lluvia, las tropas guatemaltecas permanecieron en Nacaome, Honduras durante tres semanas y, por fin, a mediados de junio, llegaron a la frontera de Nicaragua.  Por su parte, el entonces coronel José Victor Zavala había marchado a El Salvador en misión diplomática con relación a los filibusteros y recibió órdenes del general Carrera de incorporarse en la columna de Guatemala como segundo jefe. Por su parte, Dueñas, presidente de El Salvador, movilizó a ochocientos hombres, al mando del general Belloso.3

El 12 de octubre de 1856, durante el sitio de Granada, Zavala demostró su valentía al atravesar la plaza de la ciudad hacia la casa donde se resguardaban los filibusteros bajo fuego intenso, logrando arrancar la bandera del enemigo.  Cuando regresó a sus trincheras se ubicó en la parte más alta y blandiendo la bandera le gritó a sus soldados: «¡Veis, las balas filibusteras no matan!» ​No obstante haber recibido un proyectil la bandera y otro la guerrera que vestía, el futuro Mariscal saldría ileso de la acción.4  Ese mismo día, Walker y sus hombres habían atacando la ciudad de Masaya, que estaba defendida por el general Belloso, a quien redujeron a la plaza principal y las casas circundantes; pero al enterarse de la acción de Zavala en Granada, partieron hacia ella al día siguiente.5 Cuando Walker llegó a Granada, ya Zavala y sus cerca de ochocientos hombres habían prácticamente tomado la ciudad y reducido a los filibusteros a la ilgeisa parroquial y los edificios inmediatos.  Walker los atacó en Jatelva a las 9 de mañana, y tras media hora de combate, los desalojó, quedando en poder de Granada nuevamente.6

Desafortunadamente, el general Paredes falleció el 2 de diciembre de 1856 víctima del cólera morbus y el tifus, que eran enfermedades muy comunes en esas latitudes, pasando el mando de las tropas guatemaltecas a manos del coronel Zavala.3A mediados de ese mismo mes llegaron a Guatemala las desagradables noticias de los sufrimientos que tenían las tropas guatemaltecas: el asedio a Granada y los estragos causados por las enfermedades. El general Carrera entonces ascendió a Brigadier al coronel Zavala; e hizo colocar el retrato de Paredes en el salón de honor del Consejo, además de asignarle una pensión a su viuda.3

Ya al mando de los guatemaltecos, Zavala y los otros comandantes centroamericanos entraron en discordia con el comandante salvadoreño Ramón Belloso.  La situación llegó a tal punto, que Belloso ya no estaba dispuesto a volver a la campaña, alegando varias cosas, pero principalmente porque los otros jefes le criticaban hasta su modo de hablar; y que lo llamaban por apodo, especilamente el de «Nana Bellosa» en alusión a que era cobarde.   El resto de comandantes negó que estuvieran haciendo lo dicho por Belloso, y finalmente se hizo la paz cuando todo se aclaró entre ellos.   Esto hizo evidente que era necesario nombrar a un general en jefe, lo que a resultó en una prolongación innecesaria del conflicto.7

Finalmente, el 22 de marzo de 1857 se inició el sitio de la ciudad de Rivas con un estrecho cerco a la ciudad y cortando el suministro de agua a la misma.  Los aliados sufrían no solamente los efectos de las balas filibusteras, sino que tambien los del cólera morbus, pero no conseguían que la ciudad se rindiera.  El 11 de abril intentaron asaltar la ciudad, pero no lograron tomarla, aunque sí mermaron su resistencia.  Durante el tiempo que duró el sitio habían salido las mujeres, niños y ancianos poco a poco, tras una serie de penurias y hacia el final, algunos de los filibusteros trataron de desertar, porque ya no soportaban el hambre.8

El 27 de abril los aliados cañonearon la ciudad, lo que continuó hasta el 30, cuando ya sólo quedaban algunos estadounidenses prácticamente derrotados.  Entonces, el capitán Davis de la corbeta «Santa María» ofreció su intervención para alcanzar un acuerdo de paz y el 1 de mayo de 1857 se acordó que se dejaría salir a los pocos norteamericanos que quedaban y se otorgaba amnistía a los nicaragüenses que hubieran tomado las armas en el nombre del filibusterismo. El brigadier Zavala recibió bajo su autoridad la ciudad de Rivas el 2 de mayo y fue comisionado a llevar al derrotado Walker hasta San Juan en donde fue expulsado de Nicaragua.8,9

Doce dias después llego a Guatemala la noticia de la rendición de Walker y el triunfo se celebró por todo lo alto.  Se echaron al viento las campanas de todas las iglesias, se enarboló la bandera nacional y hubo celebraciones religiosas con Te Deums.  Y cuando arribaron las tropas vencedoras, fueron recibidas como los héroes que eran en todos los poblados en que pasaron.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Harding, Bertita (1934). Phantom Crown: The story of Maximilian and Carlota of Mexico. (en inglés) New York.
  2. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  3. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua. p. 152.
  4. Ibid., p. 153
  5. Aceña, Ramón (1899). Efemérides militares. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 300-301.
  6. Ibid., pp. 301-302.
  7. Zavala Urtecho, Huellas de una familia vasca-centroamericana, p. 163.
  8. Latin American Studies (s.f.). «Bandera cubana filibustera». latinamericansstudies.org (en inglés).
  9. Aceña, Efemérides militares, p. 103.
  10. Salazar, Ramón A. (1896). El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud. Guatemala: Tipografía Nacional.

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