12 de octubre de 1856: heroismo del coronel Zavala

El coronel José Víctor Zavala, comandante de las fuerzas guatemaltecas, atraviesa el campo de batalla para arrebatar la bandera a los filibusteros de William Walker en Nicaragua.

12octubre1856
Acción de Granada durante la Guerra Nacional de Nicaragua. En el recuadro: retrato del mariscal José Víctor Zavala que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Guatemala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante la Guerra Nacional de Nicaragua, en la que las nacionales centroamericanas dejaron por un lado sus divisiones entre conservadores y liberales y formaron el Ejército Aliado Centroamericano, el oficial guatemalteco José Víctor Zavala se destacó por su valentía y arrojo.

El 12 de octubre de 1856 tuvo lugar la acción más temeraria de Zavala en toda la campaña.  Ese día, arrancó la bandera cubana de la casa que ocupaban los filibusteros de William Walker en la ciudad de Granada en medio de fuego nutrido de las balas enemigas.  Dicha bandera era un ultraje para el patriotismo centroamericano pues era el símbolo de la presencia del filibustero estadounidense y sus mercenarios cubanos intentando convertir a Nicaragua en una colonia esclavista para los Estados Unidos.1

El historiador guatemalteco Federico Hernández de León, describe así aquel hecho:2

“El general Zavala mostraba a cada paso, en los momentos de mayor peligro y en los instantes de vacilación su carácter alborotado y antojadizo, cubierto por el escudo de su valor temerario.  Era el arrojo que dispone los grandes jefes de soldados en lucha, para imprimir valor a sus subordinados.  En este incidente de la toma de Granada, puso en evidencia el general Zavala el valor personal de que disponía, realizando una empresa que no vaciló en juzgar de heroísmo, como que se jugaba la vida en forma abierta.

A eso del mediodía los libertadores ocuparon la plaza de Granada, dejando al margen la iglesia.  Desde las alturas de Jalteva, los filibusteros no cesaban de hacer disparos.  Zavala dispuso atravesar la plaza, solo, para llegar hasta la casa que ocupaba personalmente Walker y apropiarse de una bandera revolucionaria.  Como lo pensó lo hizo.  Atravesó la plaza con e paso ordinario de un hombre que va a paseo, en tanto que una granizada de balas le rodeaba.  Llegó a la casa y tomó la bandera.  Luego, sin alterar los movimientos se volvió al lado de sus soldados que, parapetados en las vías vecinas, esperaban ver caer a su jefe, acribillado por los impactos del enemigo. 

Continuó serenamente Zavala su camino, cuando recibió un tiro en la propia bandera, luego un segundo tiro en el abrigo que llevaba puesto.  No se alteró y llegó hasta integrarse a las filas de sus compañeros, que lo recibieron con las hurras más justificadas. Zavala se limitó a gritarles: ‘¡Ya ven, las balas filibusteras no matan!'”2

Después de vencer a los filibusteros de Walker y expulsarlos de las tierras centroamericanas, Zavala retornó a Guatemala cubierto de gloria. Años después, cuando el cuartel del Aceituno fue convertido en la Brigada Mariscal Zavala en su honor, la bandera filibustera y la espada que portaba en aquella memorable ocasión fueron expuestas durante el acto de inauguración.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua.
  2. Hernández de León, Federico (1930). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. III. Sánchez y de Guise. p. 486.

25 de noviembre de 1855: primer informe anual del presidente vitalicio

El capitán general Rafael Carrera presenta su primer informe anual como presidente vitalicio a la Cámara de Representantes

25noviembre1855
El Teatro Carrera, construido en la época en que se presentó el informe anual de 1855.  El escudo en el portal del teatro era el de la República de Guatemala en esa época.  En el recuadro:  la porta del informe anual del presidente, con la ortografía de la época.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 25 de noviembre de 1855 presentó el capitán general Rafael Carrera, presidente de vitalicio de Guatemala, su informe anual a la Cámara de Representantes como parte de la apertura de sesiones del cuerpo legislativo.

Los puntos que tocó Carrera en su informe fueron los siguientes:

Presidencia vitalicia:

En su reporte, Carrera reporta que las disposiciones acordadas por la Cámara de Representantes el año anterior se habían ejecutido sin dificultad, y agradeció especialmente las que tuvieron por objeto modificar la Constitución “en consecuencia del acto que declaró perpetua en su persona la autoridad que ejercía“.

Fallecimiento de Manual Francisco Pavón:

Carrera describió así la muerte del líder conservador Manuel Francisco Pavón y Aycinena: “la dolorosa pérdida de uno de sus más celosos é inteligentes servidores, del Ministro de lo interior, miembro del Consejo de Estado é individuo de este respetable cuerpo. No fué de poco consuelo para mi, al verme privado de los servicios de este distinguido ciudadano, el observar el sentimiento unánime de pesar que ocasionó su fallecimiento.”

Tratado de relaciones con España:

Aunque habia estado suspensa la negociación iniciada para ajustar un tratado con la España, que ademas de mantener y afianzar los vínculos entre ambos países pusiera término a las cuestiones suscitadas sobre nacionalidad de sus ciudadanos.

Situación en México:

Carrera hizo referencia al derrocamiento del presidente conservador Antonio López de Santa Anna en México, indicando “los graves acontecimientos que han tenido lugar recientemente en la República mexicana, agitada durante tantos años” la tenían “de nuevo expuesta a la anarquía y al desorden“. Esto afectaba a Guatemala porque se habían interrumpido las negociaciones de un tratado que de comercio con México, y por la situación que había en esos tiempos por el reclamo territorial sobre los territorios de Soconusco y Chiapas.

Derrocamiento de Trinidad Cabañas en Honduras:

Carrera reportó que “agotados los medios de traer á un término pacífico las dificultades suscitadas por el Presidente de Honduras, fué necesario al fin emplear las fuerzas de la República para terminar una situación violenta, que no podia prolongarse por más tiempo.”  Después de dos años de estar soportando la constante amenaza del gobierno hondureño, se negoció la paz, que no aceptó el Presidente de Honduras. Entonces Carrera no tuvo más remedio que invadir Honduras y derrocar al gobierno de ese país tras dos cruentas batallas.

Situación en Nicaragua:

Como indica Carrera en su reporte, Nicaragua estaba inmersa en una guerra civil entre liberales y conservadores, y la presencia de los filibusteros estadounidenses de William Walker.  Menciona que estaba pendiente de lo que estaba ocurriendo en aquella nación, pero no había intervenido en ella todavía.

Situación en el interior de la República:

Las cosechas de 1855 fueron abundantes, aliviando así la escasez del año anterior y que afectó principalmente a las clases pobres. Por otra parte, se había mantenido la concordia y la unidad, lo que llevaba a una mejora visible de la “condición moral y material“. La tranquilidad se había mantenido en todos los departamentos, exceptuando en la Verapaz, en donde algunos forajidos vivían abrigados en las montañas “sin religión y sin gobierno“; y en Quetzaltenango, en donde un grupo de asaltantes lograron sorprender la pequeña corta guarnición, causando desórdenes y asesinatos.

Fomento e infraestructura:

Los caminos, que por tantos años permanecieron abandonados y casi intransitables, fueron reparados y estaban comenzando a construir el camino de la capital a la costa del Norte, y con miras a mejorar el comercio, ya que esa vía es la que unía al país con Europa y los Estados Unidos. También contratqaron a un buque de vapor para navegar en el lago de Izabal y en el golfo de Honduras, con la intención de hacer entronque frecuente con la línea de vapores ingleses que tocan en dicho Golfo.

Seguridad y gobernación:

En materia de seguridad, Carrera indicó que los agentes del gobierno no bastaban, por si solos, a asegurar el bien común. Indicó que necesitaban de la cooperación de todos, incluyendo el buen ejemplo del clero,  y la rectitud de los magistrados, ya que hasta entonces la acción de la justicia había estado “oscurecida en los tiempos de turbación, entre fórmulas vanas ó viciosas”. Asimismo, indicó que era necesario que todos los que ejercían funciones públicas y administrativas, trabajaran con dignidad y honradez, y que ayudaran “a la represión de los fraudes y de los abusos“.

Hacienda pública:

La hacienda pública todavía no había podido terminar los pagos de los compromisos contraidos para mantener el estado militar que se había mantenido desde 1837, y había tenido que recurrir al crédito para cumplir con sus erogaciones. A pesar de todo, Carrera reportó que había un rendimiento creciente de las rentas, lo que indicaba la continuada  amortización de la deudacon la mas estricta puntualidad. También indicó que el crédito se había afianzado más, como lo demostraba el valor que tenían en el mercado las obligaciones de la tesorería nacional.

Educación:

En su informe, Carrera indica que se había emitido un nuevo reglamento para la Universidad, con el fin de “mejorarla notablemente” y basado en la experiencia y las necesidades mismas que se experimentaban en él.  También reportó que las ciencias y las artes se estaban impulsando en el Seminario Tridentino, el cual contaba entonces con un “considerable número de profesores“, y que cerca de doscientos niños que recibían en él su educación.


BIBLIOGRAFIA:


16 de junio de 1855: Walker desembarca en Nicaragua

El filibustero William Walker y sus mercenarios desembarcan en Nicaragua para intentar convertirla en una colonia esclavista estadounidense

16junio1855
La ciudad de León en Nicaragua en la época en que desembarcó William Walker en el país. En el recuadro: el filibustero estadounidense. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Desde la Independencia de Centroamérica el interés por un canal interoceánico en la region por parte de las potencias europeas del momento fue creciendo. Pero cuando después de que los Estados Unidos compraron Luisiana y se expandieron al oeste tras vencer a México en 1845, la necesidad de transporte hacia el oeste de Estados Unidos aumentó considerablemente.1,2

El descubrimiento de oro en California en 1849 hizo necesario buscar alternativas al transporte terrestre, y los Estados Unidos pensaron en la vía marítima, siendo una opción atravesar Centroamérica. Para entonces, Panamá era la ruta terrestre más popular por su corto recorrido, pero Nicaragua ofrecía más ventajas por el buen clima, precios de transporte más baratos. Además, existía la posibilidad de construir un canal interoceánico aprovechando las aguas de los lagos interiores y el río San Juan.1,2

Esta oportunidad atrajo al multimillonario Cornelius Vanderbilt, “El Comodoro“, quien llegó a Nicaragua en 1849 para obtener los derechos exclusivos del transporte de pasajeros sobre el territorio mediante la empresa Accesory Transit Company. El 19 de abril de 1850 los Estados Unidos y Reino Unido, firmaron el tratado Clayton-Bulwer para neutralizar sus influencias e impedir que pudieran colonizar o controlar algún país de Centroamérica; en realidad, el tratado fue suscrito para que Vanderbilt pudiera realizar el transporte a través de Nicaragua, pues el empresario estadounidense enfrentaba el rechazo del poderoso Imperio Británico, el cual no veía con buenos ojos la presencia de estadounidenses en Centroamérica y de hecho controlaba la situación en la región, En 1851 se realizó el primer viaje desde Nueva York a California en 45 días por medio de una línea naviera de Vanderbilt y un año después el servicio se redujo a 25 días.1,2

Por su parte, William Walker se encontraba en San Francisco. se enteró de la situación ideal de Nicaragua como lugar para emprender una colonización, pues le informó del caos político del país, que se encontraba fragmentado por las facciones políticas criollas de “legitimistas” (conservadores aliados de la Iglesia Católica) y “democráticos” (liberales y aliados de los Estados Unidos).

Con un conglomerado que incluía a militares de carrera, vagabundos y antiguos camaradas de sus correrías en Sonora, México en 1853, William Walker reunió a 58 individuos que serían conocidos como «Los Inmortales” quienes zarparon el 4 de mayo de 1855 y llegaron a Nicaragua el 16 de junio desembarcando en el puerto de El Realejo. Posteriormente arribaron a la localidad de León, donde fueron bien recibidos por sus residentes.1,2

Se iniciaba así la Guerra Nacional de Nicaragua, la cual se extendió a toda Centroamérica, cuando instigados por los ingleses todos los gobiernos de la region enviaron ejércitos para combater a Walker, sin importar el partido que goberanba en acada uno. En Guatemala. el presidente Rafael Carrera envió a su ejército comandado por el expresidente general Mariano Paredes y el coronel José Víctor Zavala, siendo este último quien se hizo cargo de las fuerzas guatemalteca tras la mauerte de paredes.3,4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  2. Rosengarten, Jr., Frederic (1976). Freebooters must die!. Haverford House, Publishers. ISBN 0-910702-01-2.
  3. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  4. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia». Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) 2 (112).

13 de marzo de 1857: el gobierno de Rafael Carrera extiende los beneficios el montepío a los deudos de los muertos en la campaña contra William Walker en Nicaragua

13marzo1857
Acción militar entre el buque filibustero “Granada” (primer plano) y el buque costarricense “11 de abril” (al fondo) durante la Guerra Nacional de Nicaragua.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La guerra contro los filibusteros, llamada “Guerra Nacional” en Nicaragua, fue una campaña atípica en Centroamérica, en la que todos los países de la region dejaron sus diferencias ideológicas por un lado y enviaron tropas a Nicaragua para combatir y expulsar a los filibusteros estadounidenses liderados por William Walker, quienes se habían apoderado del gobierno en Nicaragua.

La guerra significó grandes sacrificios para los gobiernos y los ciudadanos.  En Guatemala, por ejemplo, tuvo que ceder el territorio de lo que ahora es el sur de Belice al enclave inglés que ya existía al norte del río Belice a cambio del armamento que el Imperio Británico les proporcionó para combater a los estadounidenses.  (Los ingleses no querían intromisiones a sus intereses comerciales en la región y patrocinaron a todos los ejércitos centroamericanos).

Debido a la importancia del triunfo obtenido y los sacrificios de sus soldados, el gobierno del general Rafael Carrera decretó la extensión del montepío a los deudos de los fallecidos en la guerra contra los filibusteros.

El decreto del 13 de marzo de 1857 dice así:

  1. El goce del montepío militar, que por las leyes vigentes se limitaba a las viudad e hijos legítimos de los que morían en acción de guerra, se hará extensive a las viudas e hijos legítimos de los que han muerto o murieren en la presenta campaña de Nicaragua por causa de enfermedad o cualquiera otro accidente. 
  2. Las viudas, hijos legítimos y madres viudas de los oficiales subalternos, cabos y soldados muertos, o que murieren en la misma campaña recibirán por una vez la suma correspondiente a un año del sueldo que disfrutaban sus respectivos deudos.
  3. Los que por cause de heridas, enfermedades o cualquiera otro accidente en la presente guerra, se declararen inválidos, gozarán medio sueldo del que les correspondía segun su empleo o clase respectivas, si no obtuvieren algun destino compatible con su situación.

BIBLIOGRAFIA:


26 de septiembre de 1859: reina de Inglaterra ratifica convenio Wyke-Aycinena

Su Majestad Británica ratifica el convenio Wyke-Aycinena, firmado con el gobierno de Rafael Carrera, por el que se le concede a Belice el territorio entre el río Belice y el río Sarstún

26septiembre1859
El territorio centroamericano en 1840.  Imagen tomada del libro “Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan” del enviado estadounidense John Lloyd Stephens.

La historia del establecimiento británico en Belice se remonta hasta mucho antes de la Independencia.  El establecimiento original se encontraba entre la bahía de Chetumal en la frontera con México hasta el río Belice y no era accessible desde Petén o la Verapaz por la lejanía, la falta de caminos, y lo insalubre de la region selvática circundante.  De esta forma, los ingleses se dedicaron tranquilamente al contrabando desde ese centro de operaciones, ya que éste era solamente accesible por el Mar Caribe y la Real Armada Española no se daba abasto para proteger las rutas comerciales con la península Ibérica de los ataques de los corsarios ingleses.1

Después de la Independencia de Centroamérica la influencia inglesa en la región creció considerablemente, al punto que durante el gobierno federal de Francisco Morazán existieron fuertes lazos politicos y económicos con el establecimiento británico en Belice.2

En ese entonces, los Estados Unidos apenas se estaban estableciendo y no tenían aún mayor poder, pero Inglaterra se había convirtido en el nuevo impero mundial, teniendo colonias en todos los continentes.3 Específicamente en Centroamérica, aparte de Belice, tenían presencia en Roatán y la Mosquitia.  En Guatemala, fueron un fuerte aliado y patrocinador del gobierno conservador del general Rafael Carrera, a quien proveían de armamento, municiones, uniformes militares y préstamos a través de la casa comercial de Skinner y Klee.2

En 1855 se produjo la invasión filibustera a Nicaragua y los ingleses apoyaron a los ejércitos centroamericanos para expulsar al estadounidense William Walker.4,5 Pero Walker intentó volver en 1859 y fue entonces cuando Guatemala se vió obligada a negociar con Inglaterra la concesión de la región comprendida entre el río Belice y el río Sarstún, como compensación por el apoyo logístico recibido y a cambio de la construcción de una carretera entre la ciudad de Guatemala y el lejano puerto de Belice.2 El tratado por el cual se hizo esta concesión fue firmado por el Ministro de Relaciones Exteriores, Pedro de Aycinena y por el embajador inglés en Centroamérica Charles Lennox Wyke, y es conocido como el tratado de Wyke-Aycinena.6

La carretera nunca se construyó debido a que el general Carrera falleció en 18657 y luego Guatemala entró en una Guerra civil que terminó en 1871 tras el triunfo de la revolución liberal dirigida por J. Rufino Barrios y Miguel García Granados, lo que ha servido de base para que Guatemala reclame el territorio al sur del río Belice, situación que ha afrontado varias dificultades a lo largo de la historia, a pesar del considerable debilitamiento internacional de la Gran Bretaña.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Johnson, Melissa A. (2003). «The Making of Race and Place in Nineteenth-Century British Honduras». (en inglés) Environmental History 8 (4). pp. 598-617. JSTOR 3985885doi:10.2307/3985885.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.
  4. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  5. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia»Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) 2 (112).
  6. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859». Google Docs. Guatemala.
  7. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.

18 de septiembre de 1860: fusilamiento de William Walker

Muere fusilado en Trujillo el filibustero estadounidense William Walker

18septiembre1860
William Walker. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El filibustero William Walker, de origen estadounidense, podrá haber sido un criminal desalmado y sin escrúpulos pero era un hombre valiente y decidido que dió muchos dolores de cabeza no solamente a Nicaragua, sino a toda Centroamérica.  Tras su primera derrota en 1857, Walker regresó a los Estados Unidos, específicamente a Nueva Orleans, en donde tenía estrecha relación con los grupos esclavistas que ya para entonces empezaban a tener choques frontales con los abolicionistas.   En esa época, Walker se presentaba como el presidente auténtico de Nicaragua y daba discursos en la ciudad de Luisiana diciendo que iba a establecer la esclavitud en Centroamérica.1

Fue hecho prisionero por no respetar la neutralidad pero salió libre bajo fianza y contra todas las dificultades nuevamente se hizo a la mar en el buque “Fashion” con destino a Nicaragua el 25 de noviembre de 1857.  Después de desembarcar e iniciar una invasión, fue hecho prisionero por el propio gobierno estadounidense junto con sus hombres en 1858. Tras ser juzgado en junio de 1858, fue dejado en libertad quedando como héroe anexionista y gracias a ello recibió dinero de varios patrocinadores para intentar por tercera vez hacerse del poder en Nicaragua.  Esta vez entró por las Islas de la Bahía, que entonces estaban en poder de los ingleses y estableció su base de operaciones en Roatán.  Después se dirigió a Trujillo, en Honduras, en donde desembarcó el 6 de agosto junto con cien hombres y se proclamó presidente de Nicaragua. Su gobierno fue reconocido por el presidente de los Estados Unidos.2

Nuevamente los estados Centroamericanos se organizaron para expulsarlo.  Guatemala, entonces gobernado por el presidente conservador Rafael Carrera, envió al mayor Cano Madrazo con una embarcación que adquirieron en Belice a cambio de cederle el territorio entre el río Belice y el río Sarstún, y cien hombres.3  Y así, el resto de naciones envió ejércitos.

Walker se vio copado, pero decidió aventurarse en Nicaragua en donde fue derrotado y obligado a huir hasta que regresó a Trujillo.  Fue hecho prisionero por el comandante del vapor inglés “Icarus” quien de inmediato lo entregó a los militares centroamericanos quienes ordenaron que fuera juzgado sumariamente por un consejo de guerra que lo condenó a muerte.4

Walker fue fusilado y sepultado en Trujilo el 18 de septiembre de 1860, aunque en algunas obras aparece su fecha de fusilamiento como el 12 de septiembre.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua. pp. 152 y siguientes.
  2. Walker, William (1860): The War of Nicaragua, S. H. Goetzel & Co. Mobile, Alabama.
  3. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859»Google Docs. Guatemala.
  4. Batres Jáuregui, Antonio (1949): La América Central ante la Historia.   1821 -1921, Memorias de un Siglo, III, Tipografía Nacional, Guatemala.

19 de junio de 1856: Walker se autodeclara dictador de Nicaragua

El filibustero estadounidense William Walker se declara dictador del gobierno de Nicaragua

19junio1856
Escena de la Segunda Batalla de Rivas durante la Guerra contra los Filibusteros en 1856.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En el siglo XIX, como en el XX y en el XXI, la rivalidad entre criollos liberales y conservadores en la región centroamericana ha generado conflictos militales que resultan en inestabilidad y poco avance en el desarrollo de las naciones del Istmo.  Y Nicaragua no es la excepción. Era tal el encono entre los liberales y conservadores nicaragüenses, (que en ese momento se hacían llamar “legitimistas” y “demócratas“), que prefirieron llamar a los filibusteros estadounidenses para imponer orden en el país.1

El 4 de junio de 1856, el filbustero William Walker había hecho su entrada triunfal en la ciudad de León al grito de “Salvador de la Patria” y fue agasajado con banquetes, fiestas y cantos de las damas de la ciudad.  Aunque no todos estaban felices, pues entre algunos de los principales personajes de la ciudad (como Máximo Jerez y el presidente Patricio Rivas) circulaba el rumor de que el temido presidente guatemalteco Rafael Carrera había organizado un ejército para invadir a Nicaragua.1

Walker empezó a imponer su voluntad en Nicaragua, pero cuando salió a hacer una diligencia a Masaya, fue informado de que el general filibustero que había dejado a cargo de León había intentado hacer prisioneros a Rivas y a Jerez, quienes tuvieron que huir hacia Chinandega. Al llegar allí, y ya teniendo hombres a su mando, Rivas ordenó a Walker que se dirigiera a Granada. Como respuesta, el filibustero trasladó a sus tropas a Granada y se erigió en dictador y en general en jefe del ejército de la República.1

El 19 de junio por la noche, Walker no solamente se autonombró general en jefe del ejército, sino que destituyó a Rivas y lo sustituyó por Fermín Ferrer, como presidente provisiorio;  además, ordenó que se realizaran elecciones y desconoció definitivamente a Rivas con fecha retroactiva del 12 de junio.  Al día siguiente, Walker (que había llegado a Nicaragua como mercenario el 23 de octubre de 1855) emitió un manifiesto al pueblo nicaragüense en el que se declaraba protector del pueblo, justificaba la eliminación del gobierno por traición e informaba de la organización de un gobierno provisional.1

Este sería el principio de lo que en Nicaragua llaman la “Guerra Nacional” y que en el resto de Centroamérica se llama “Guerra contra los Filibusteros“.2,3 Todas las naciones del Istmo tuvieron que enviar sus tropas para expulsar al advenidizo estadounidense, y en las acciones militares destacaría en gran manera el entonces brigadier José Víctor Zavala, quien dirigía el temido ejército guatemalteco enviado por Rafael Carrera.4-6

Aquel triunfo, aunque muy importante no solamente sería nefasto para Guatemala, sino que además sería pasajero.  A cambio de las armas que se requirieron para expulsar al filibustero, Guatemala entregó al enclave británico de Belice la región comprendida entre el río Belice y el río Sarstún,7 y apenas cincuenta años más tarde, Nicaragua y el resto de Centroamérica, estaban ya sujetos a la política del Gran Garrote del presidente estadounidense Theodore Roosevelt8 y a los designios de la frutera transnacional norteamericana United Fruit Company.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1930). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central 3. Sánchez y de Guise.
  2. Rosengarten, Frederic, Jr. (1976). Freeboosters must die! (en inglés). EE.UU.: Haverford House, Publishers. ISBN 0910702012.
  3. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  4. Fernández Molina, Luis (2013). «El mariscal Zavala». Diario La Hora (Guatemala).
  5. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua.
  6. Museo Militar de Guatemala (s.f.). «Mariscal Zavala». Museo Militar de Guatemala. Guatemala. Archivado desde el original el 12 de agosto de 2014.
  7. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859»Google Docs. Guatemala
  8. Berman, Karl (1986). Under the Big Stick: Nicaragua and the United States Since 1848. (en inglés) South End Press.
  9. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.

1 de mayo de 1857: Ejército Aliado Centroamericano derrota a Walker en Rivas

El Ejército Aliado Centroamericano derrota a los filibusteros estadounidenses liderados por William Walker en Rivas, Nicaragua

Defensa de las posiciones filibusteras en la ciudad de Rivas, Nicaragua poco antes de rendirse. En el recuadro: el general guatemalteco José Víctor Zavala, comandante de la fuerzas guatemaltecas que formaron parte del Ejército Aliado Centroamericano. Imágenes tomadas de Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano.

Los conflictos entre criollos liberales y conservadores siempre han tenido consecuencias catastróficas para los países latinoamericanos.  Véase por ejemplo en México, cuando los conservadores quisieron oponerse a los cambios impuestos por los liberales liderados por Benito Juárez y para ello implantaron una monarquía en el país, la que otorgaron al Emperador Maximiliano con el respaldo de Napoleón III, emperador de Francia.  Esto tuvo resultados desastrosos no solamente para los criollos mexicanos, sino que para todo el país e incluso para el mismo Maximiliano, que murió fusilado tras solo un corto tiempo en el poder.1

En Nicaragua la cuestión no fue muy diferente.  Enemistados como siempre, los criollos liberales y conservadores entraron en disputa por el gobierno y terminaron pidiendo ayuda al filibustero estadounidense William Walker, quien vio la oportunidad perfecta para hacerse del poder en la nación centroamericana, muy apetecida por sus grandes lagos y la facilidad que estos ofrecían para pasar del Océano Pacífico al Atlántico, en una época en que todavía no existía el Canal de Panamá. Cuando Walker se autoproclamó dictador de Nicaragua, los países de la región dejaron por un lado sus diferencias y, con la ayuda de armamento porporcionado por los ingleses, y con sus mejores militares, se enfrascaron en la “Guerra contra los Filibusteros“, o “Guerra Nacional de Nicaragua“. Para entonces, Walker estaba cometiendo todo tipo de atrocidades, perpetrando frecuentes fusilamientos y  quedándose con propiedades e intereses de los ciudadanos nicaragüenses.2

El 5 de mayo de 1856 el general Mariano Paredes, quien fuera presidente de Guatemala de 1848 a 1851, se puso al frente de los quinientos soldados guatemaltecos que el presidente Rafael Carrera envió para Nicaragua.  Las tropas guatemaltecas salieron hacia El Salvador, llegando a la frontera con Honduras tras un mes de marcha. Debido a la lluvia, las tropas guatemaltecas
permanecieron en Nacaome, Honduras durante tres semanas y, por fin, a mediados de junio, llegaron a la frontera de Nicaragua.  Por su parte, el entonces coronel José Victor Zavala había marchado a El Salvador en misión diplomática con relación a los filibusteros y recibió órdenes del general Carrera de incorporarse en la columna de Guatemala como segundo jefe. Por su parte, Dueñas, presidente de El Salvador, movilizó a ochocientos hombres, al mando del general Belloso.3

El 12 de octubre de 1856, durante el sitio de Granada, Zavala demostró su valentía al atravesar la plaza de la ciudad hacia la casa donde se resguardaban los filibusteros bajo fuego intenso, logrando arrancar la bandera del enemigo.  Cuando regresó a sus trincheras se ubicó en la parte más alta y blandiendo la bandera le gritó a sus soldados: “¡Veis, las balas filibusteras no matan!” ​No obstante haber recibido un proyectil la bandera y otro la guerrera que vestía, el futuro Mariscal saldría ileso de la acción.4  Ese mismo día, Walker y sus hombres habían atacando la ciudad de Masaya, que estaba defendida por el general Belloso, a quien redujeron a la plaza principal y las casas circundantes; pero al enterarse de la acción de Zavala en Granada, partieron hacia ella al día siguiente.5 Cuando Walker llegó a Granada, ya Zavala y sus cerca de ochocientos hombres habían prácticamente tomado la ciudad y reducido a los filibusteros a la ilgeisa parroquial y los edificios inmediatos.  Walker los atacó en Jatelva a las 9 de mañana, y tras media hora de combate, los desalojó, quedando en poder de Granada nuevamente.6

Desafortunadamente, el general Paredes falleció el 2 de diciembre de 1856 víctima del cólera morbus y el tifus, que eran enfermedades muy comunes en esas latitudes, pasando el mando de las tropas guatemaltecas a manos del coronel Zavala.3 A mediados de ese mismo mes llegaron a Guatemala las desagradables noticias de los sufrimientos que tenían las tropas guatemaltecas: el asedio a Granada y los estragos causados por las enfermedades. El general Carrera entonces ascendió a Brigadier al coronel Zavala; e hizo colocar el retrato de Paredes en el salón de honor del Consejo, además de asignarle una pensión a su viuda.3

Ya al mando de los guatemaltecos, Zavala y los otros comandantes centroamericanos entraron en discordia con el comandante salvadoreño Ramón Belloso.  La situación llegó a tal punto, que Belloso ya no estaba dispuesto a volver a la campaña, alegando varias cosas, pero principalmente porque los otros jefes le criticaban hasta su modo de hablar; y que lo llamaban por apodo, especilamente el de “Nana Bellosa” en alusión a que era cobarde.   El resto de comandantes negó que estuvieran haciendo lo dicho por Belloso, y finalmente se hizo la paz cuando todo se aclaró entre ellos.   Esto hizo evidente que era necesario nombrar a un general en jefe, lo que a resultó en una prolongación innecesaria del conflicto.7

Finalmente, el 22 de marzo de 1857 se inició el sitio de la ciudad de Rivas con un estrecho cerco a la ciudad y cortando el suministro de agua a la misma.  Los aliados sufrían no solamente los efectos de las balas filibusteras, sino que tambien los del cólera morbus, pero no conseguían que la ciudad se rindiera.  El 11 de abril intentaron asaltar la ciudad, pero no lograron tomarla, aunque sí mermaron su resistencia.  Durante el tiempo que duró el sitio habían salido las mujeres, niños y ancianos poco a poco, tras una serie de penurias y hacia el final, algunos de los filibusteros trataron de desertar, porque ya no soportaban el hambre.8

El 27 de abril los aliados cañonearon la ciudad, lo que continuó hasta el 30, cuando ya sólo quedaban algunos estadounidenses prácticamente derrotados.  Entonces, el capitán Davis de la corbeta “Santa María” ofreció su intervención para alcanzar un acuerdo de paz y el 1 de mayo de 1857 se acordó que se dejaría salir a los pocos norteamericanos que quedaban y se otorgaba amnistía a los nicaragüenses que hubieran tomado las armas en el nombre del filibusterismo. El brigadier Zavala recibió bajo su autoridad la ciudad de Rivas el 2 de mayo y fue comisionado a llevar al derrotado Walker hasta San Juan en donde fue expulsado de Nicaragua.8,9

Doce dias después llego a Guatemala la noticia de la rendición de Walker y el triunfo se celebró por todo lo alto.  Se echaron al viento las campanas de todas las iglesias, se enarboló la bandera nacional y hubo celebraciones religiosas con Te Deums.  Y cuando arribaron las tropas vencedoras, fueron recibidas como los héroes que eran en todos los poblados en que pasaron.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Harding, Bertita (1934). Phantom Crown: The story of Maximilian and Carlota of Mexico. (en inglés) New York.
  2. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  3. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua. p. 152.
  4. Ibid., p. 153
  5. Aceña, Ramón (1899). Efemérides militares. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 300-301.
  6. Ibid., pp. 301-302.
  7. Zavala Urtecho, Huellas de una familia vasca-centroamericana, p. 163.
  8. Latin American Studies (s.f.). «Bandera cubana filibustera». latinamericansstudies.org (en inglés).
  9. Aceña, Efemérides militares, p. 103.
  10. Salazar, Ramón A. (1896). El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud. Guatemala: Tipografía Nacional.