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8 de marzo de 1913: fuerte terremoto destruye Cuilapa, Santa Rosa

8marzo1913
El puente colonial construido sobre el río Los Esclavos, situado cerca del epicentro del terremoto. No fue afectado por el sismo. Fotografía de Alberto G. Valdeavellano, tomada en 1897 y publicada en «La Ilustración del Pacífico«. En los recuadros: retratos del presidente Manuel Estrada Cabrera y del general José María Orellana. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 8 de marzo de 1913 empezaron a llegar telegramas al presidente de la República, licenciado Manuel Estrada Cabrera, informándole de un fuerte sismo que ocurrió en la región de Cuilapa, cabecera del departamento de Santa Rosa. El más elocuenta fue el del Jefe Político, Pedro Ríos, que llegó a las 8:34 pm:

De Barberena, 8 de marzo de 1913

Al Señor Presidente:

Hoy entre 9 y 10 de la mañana se sintió aquí un fuerte temblor que dejó en completa ruina a esta cabecera, y los pueblos vecinos. En las casas particulares soalmente de diez a quince víctimas, pero la desgracia principal ocurrida es en la Escuela Pública, donde fueron sepultados dos profesores, casi todos los niños, llegando el número de éstos a cuarenta aproximadamente, no pudiendo dar con exactitud el número. Estoy dictando las medidas necesarias para mantener el orden, pero carecemos en lo absoluto de víveres y vivienda. El edificio del cuarte, Juzgado de Instancia, y Administración de Rentas, totalmente destruidos, quedando todos los presidiarios sin custodia posible. Por interrupción de las líneas telegráficas no he podido dar parte inmediatamente de estas desgracias. Tendré al corriente al señor Presidente del curso de los acontecimientos.

Muy respetuosamente le ruego se sirva darnos los auxilios que su gran corazón y patriotismo le inspiren.

Con respecto y consideración, me suscribo del señor presidente, muy Atto. y S.S.,

        • Pedro Ríos1

​Tan pronto como se supo del terremoto ocurrido en Cuilapa, Santa Rosa, se publicó el siguiente boletín en el alcance al número 79, del tomo LXXXVI de «El Guatemalteco» —el diario oficial en esa época—el 8 de marzo de 1913:

A fin de que el público esté al corriente de lo que en realidad ha pasado en la cabecera y algunos pueblos del departamento de Santa Rosa, con motivo de los movimientos sísmicos que ha habido desde el 7 de este mes y para evitar el daño que a los particulares pudiera producir la exageración de las noticias que por la primera impresión de la catástrofe, o por otros fines, se han dado, el Supremo Gobierno, fiel guardián de la tranquilidad del país y del bienestar de todos, ha dispuesto enterar al público de lo ocurrido por medio del órgano oficial para que vuelva la paz en lo posible a la sociedad, y para que se conozca el radio de la sección afectada por los temblores.

El Señor Presidente de la República, desde el instante en que recibió los telegramas en que se le participaba la ruina del pueblo de Cuilapa, cuya importancia radica en ser la cabecera del departamento de Santa Rosa, y que Barberena, otro pueblo de importancia en aquella jurisdicción, había sufrido seriamente, apresuróse a dictar enérgicas, eficaces y prontas medidas para reparar gradualmente los perjuicios ocasionados por la naturaleza, inevitables y fatales en casos como el de que se trata.

El mismo día partió en diligencia hacia Cuilapa una comisión compuesta por los señores don Manuel María Girón, don Felipe Márquez y don Antonio Pinot, con fondos suficientes para distribuirlos entre las personas damnificadas en sus intereses, y entre aquellas que hayan quedado sufriendo de golpes o heridas, con el fin de que puedan remediarse como les sea posible, además que con este último propósito ordenó el envío de Médicos y Cirujanos y de las correspondientes medicinas y útiles indispensables en tan tristes circunstancias.

El mismo día mandó a la vez, una comisión militar compuesta del Coronel don Sabino Grijalva y de los Tenientes Coroneles don Rodrigo Solórzano y don J. A. Pinot, para que, de acuerdo con las autoridades departamentales, contribuyeran a hacer guardar el orden y a auxiliar prontamente a las víctimas.

En el acto ordenó, asimismo a la comandancia de Armas y Jefatura Política de este departamento y a la municipalidad de la capital el envío de víveres de todas clases para que nada falte a nuestros hermanos en desgracia; y a las primeras autoridades de los departamentos de la República dirigió el telegrama siguiente:

Guatemala, 8 de marzo de 1913

A Jefes Políticos y Comandantes de Armas y Municipalidades de la República:

El temblor último ha causado algunos daños en el departamento de Santa Rosa, y como es un deber de humanidad favorecer a los hermanos damnificados por una fuerza inesperadade la naturaleza, abrigo la esperanza de que Ud. se servirá disponer que el departamento que está a su cargo contribuya con cuantos elementos sean posibles, víveres, brazos, medicinas, etc., al fin indicado, que enviará a dicha cabecera de Santa Rosa con toda brevedad, hoy mismo si fuere posible.

Excuso recomendar a Ud. la mayor eficacia y prontitud, porque estoy convencido que sabe cumplir debidamente con mis órdenes y más aún cuando en este excepcional caso, se trata de aliviar a nuestros hermanos, según dejo dicho.

De todo espero que me de cuenta sin demora.

En la noche del 8 de marzo salió para Cuilapa la comisión gubernamental nombrada para asistir a los damnificados, la cual llegó a Barberena las 6 de la mañana del día siguiente, y de inmediato ayudaron a tres niños que estaban gravemente lastimados. Los miembros de la comisión eran los coroneles Antonio Pinot y Sabino Grijalba y los señores Manuel María Girón y Felipe Márquez. Pinot y Grijalba se quedaron en Barberana para ayudar con las labores de rescate, mientras que Girón y Márquez siguieron hasta Cuilapa.3

Conforme Girón y Márquez fueron avanzando hacia Cuilapa fueron encontrando personas afectadas por el sismo que estaban huyendo hacia Barberena. Así llegaron hasta el puente a orillas de la cabecera de Santa Rosa, en donde se encontraron con el Jefe Político, general Pedro Ríos junto con quien entregaron ayuda económica a los damnificados que iban encontrando en el camino. De acuerdo a lo reportado, le daban $10 a cada hombre o niño, $20 a hombres o mujeres que llevaban niños en brazos, y $30 y $40 pesos a las familias. En total se repartieron $5000.3

Llegaron a la plaza central de Cuilapa a la una de la tarde, y se dieron cuenta que ya se habían empezado las labores de rescate, pero como no había alimentos, ordenaron destazar dos reses para dar alimentos a la tropa y a los habitantes, y mandaron a traer alimentos desde otros lugares. En la tarde se empezaron a enviar los heridos a Barberena, se restableció el servicio telegráfico, se desenterró a la mayoría de los cadáveres y se rescataron las armas y municiones del destruido Cuartel del Ejército. Para mantener el orden, las autoridades decretarion la Ley Marcial.4

El 10 de marzo continuaron desenterrando cadáveres, he hicieron una evaluación de cómo había quedado el poblado. Reproducimos aquí lo que reportó la Comisión:

Algunos sepulcros del Cementerio habían sido abiertos por el terremoto y se procedió a taparlos. Después de despachar a Barberena los enfermos que aun quedaban, practicamos un nuevo reconocimiento general a la población, o mejor dicho, al área donde existió Cuilapa. Aquí queda todo recudio a escombros con dos o tres casas paradas hechas una granada. Los manantierales turbios, completamente, y los acueductos rotos, corriendo el agua a flor de tierra. Los pocos ahbitantes que quedan, para surtirse de ese precioso e indispensable elemento de vida, hacen pozos para deter el agua y de allí sacarla con guacales (todos sucios).4

Tanto el terremoto inicial como las réplicas destruyeron muchas casas, escuelas e incluso la catedral y la prisión, con una considerable cantidad de víctimas mortales; similar destrucción sufrieron las localidades de Barberena, Cerro Redondo, Llano Grande y El Zapote también sufrieron daños considerables. También fueron dañados seriamente los poblados de Fraijanes, Pueblo Nuevo Viñas, Coatepeque y Jalpatagua. En el área del epicentro, el terremoto provocó derrumbes y bloqueo de caminos y carreteras; los vecinos culpaban del terremoto al cerro Los Esclavos, a 4 km de distancia, al punto que creían haber detectado una gran grieta que se veía desde Cuilapa. Por su parte, el puente de Los Esclavos, construido durante la época colonial, no sufrió daño alguno aunque el poblado cercano sí sufrió daños de consideración.5

El sismo se sintió en lugares tan remotos como en el municipio de Salamá, departamento de Baja Verapaz y en la ciudad de Guatemala, en donde provocó alarma, pero solamente daños menores en la infraestructura. También se sintió en el departamento de Sololá y en algunos lugares de El Salvador.

El gobierno del licenciado Estrada Cabrera encomendó al general José María Orellana que se encargara de la comisión de reconstrucción del poblado, quien junto con el general José María Letona trasladaron la cabecera de Santa Rosa a Barberena para hacerse cargo de la situación.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Comisión de auxilios a los pueblos de Cuilapa, Santa Rosa, Barberena y sus alrededores (1913). Auxilio para los damnificados por el terremoto de Cuilapa. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 129.
  2. Ibid., pp. 127-128.
  3. Ibid., p. 7.
  4. Ibid., p. 8.
  5. Ibid., p. 156.
  6. Ibid., p. 174.

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