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Campus Central de la Universidad Rafael Landívar en la zona 16 de la Ciudad de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los miembros de la Compañía de Jesús han estado relacionados con la educación en Guatemala desde su arribo a la región durante la época colonial, a diferencia de las otras grandes órdenes regulares, que se enfocaron principalmente en las doctrinas de indígenas, aunque también fueron importantes en la educación. Por supuesto, al igual que las otros frailes, los jesuitas poseían lujosos monasterios, producto de los grandes ingresos que les representaban sus haciendas, ingenios y trapiches.1

Durante el siglo XVII los frailes de la Orden de Predicadores establecieron su propio colegio también en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el cual competía con el colegio jesuita de San Borja. Ambas instituciones educativas rivalizaban en calidad y prestigio y, por ello, retrasaron la fundación de la Universidad de Guatemala, pues aducían que no era necesario dicho establecimiento cuando ya había dos instituciones de tan buena calidad. Finalmente, a pesar de los bloqueos de jesuitas y dominicos, la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo se estableció en 1676, y los religiosos tuvieron que adaptarse a esta nueva organización educativa.1

Las órdenes acumularon grandes riquezas y poder gracias al control que mantenían sobre la Corona Española, pero éste se desmoronó cuando los Austrias perdieron el poder y éste recayó en los Borbones. Esta nueva familia real implementó las llamadas «Reformas Borbónicas» inspiradas en las ideas de la Ilustración de la segunda mitad del siglo XVIII y condujeron a una separación entre la Iglesia y el Estado en España.2 Una de las medidas más drásticas de estas reformas fue la Pragmática Sanción de 1767, por medio de la cual el rey expulsó a todos los jesuitas de los territorios del Imperio Español, y confiscó todos sus bienes.3

Los jesuitas tuvieron que salir de todos los territorios del Imperio España en América en ese año y fueron a refugiarse a Bolonia, Italia, donde les dieron asilo. Aunque la orden fue restituida y recibida nuevamente por Fernando VII en España, su situación empeoró cuando las colonias americanas se independizaron, pues muchas abrazaron la idealogía liberal, y expulsaron al resto de frailes de sus territorios. En Guatemala, fue Francisco Morazán el que expulsó a las órdenes regulares en 1829.4

Pero en 1838, ocurrió en Guatemala algo que no estaba en los planes de los criollos liberales americanos: surgió un líder campesino católico que empuñó las armas y expulsó a los liberales guatemaltecos del poder.5 Ese líder fue el general Rafael Carrera, cuyos aliados conservadores permitieron que retornaran los frailes al territorio guatemalteco y, en 1840, le permitió retornar a los jesuitas. Esto convirtió a Guatemala en un refugio para los frailes que habían perdido mucho de su poder político y económico en la región.

Durante el gobierno de Carrera (1844-1865) se firmó un Concordato con la Santa Sede por medio del cual se entregó la educación del país a la Iglesia Católica, y nuevamente estuvo a cargo de los jesuitas que dirigieron el Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción en la Ciudad de Guatemala.6 Allí estuvieron hasta que el 30 de junio de 1871, el gobierno del mariscal Vicente Cerna fue derrocado por la Revolución Liberal y nuevamente empezaron a ser perseguidos por el gobierno.

Los jesuitas fueron los primeros regulares en ser expulsados de Guatemala por las nuevas autoridades, seguidos poco después del resto de órdenes religiosas.7 De hecho, en la Constitución de Guatemala de 1879 se prohibía terminantemente que se establecieran monasterios y órdenes religiosas en el país;8 es más, en 1922, el arzobispo guatemalteco Luis Muñoz y Capurón era de la comunidad jesuita, pero al primer roce que tuvo con el gobierno del general José María Orellana, este lo expulsó aduciendo que se estaba inmiscuyendo en asuntos de estado y que no debería estar en el país, puesto que la Constitución lo prohibía.9 Es más, esta prohibición fue incluída también en la Constitución de 1945, la cual tenía ya una orientación más socialista, pues fue promulgada por los gobiernos revolucionarios (1944-1954).

Durante el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán, el arzobispo Mariano Rossell y Arellano se dió cuenta de que aliándose con los anticomunistas podría recuperar los privilegios y propiedades que la Iglesia había perdido en 1871, por lo que trabajó de lleno en atacar al «comunismo ateo«, llegando incluso a utilizar a una réplica del Cristo Negro de Esquipulas como el estandarte de los inconformes. Con el éxito de la estrategia del Departamento de Estado y del embajador John Peurifoy, la Operación PBSUCCESS de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) utilizó la pantalla del Movimiento de Liberación Nacional para derrocar al gobierno arbencista en 1954, y los grandes triunfadores fueron la United Fruit Company, el ejército y la Iglesia Católica.10 Esto quedó evidenciado con la nueva Constitución promulgada en 1956, en donde se autoriza nuevamente a los religiosas a tener propiedades y a establecer monasterios en el país.11

Los jesuitas regresaron poco después —aunque ya había algunos viviendo ilegalmente en el territorio guatemalteco— y establecieron varias instituciones educativas, entre ellas el Colegio Loyola y el Liceo Javier. Y luego, con la modificación de las leyes que permitieron que se establecieran universidades privadas, el 18 de octubre de 1961 en la Casa Yurrita, celebraron una sesión solemne presidida por el presidente general Miguel Ydígoras Fuentes, en la que autoridades civiles, eclesiásticas, representantes de la Universidad de San Carlos, cuerpo diplomático y de la Universidad Católica Centroamericana —que es la universidad jesuita de El Salvador— firmaron el protocolo de la fundación de la Universidad Rafael Landívar, la cual recibió ese nombre en honor al poeta y sacerdote jesuita homónimo que fue egresado de la Pontificia Uniersidad de San Carlos y escribió el poema «Rusticatio Mexicana«.12-14


BIBLIOGRAFIA:

  1. Salazar, Ramón (1897). Historia del desenvolvimiento intelectual de Guatemala. 1, La Colonia. Tipografía Nacional.
  2. Domínguez Ortiz, Antonio (2005) [1988]. Carlos III y la España de la Ilustración. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-5970-3. pp. 135-140.
  3. Real Gobierno de España (1805) [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  4. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  5. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.
  6. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
  7. Miller, Hubert J. (1972) [1969] La expulsión de los jesuitas de Guatemala en 1871. Trad. Jorge Luján Muñoz. Escuela de Historia. Universidad de San Carlos, Guatemala.
  8. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1922-1923. XLI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 497-498.
  10. Cullater, Nicholas (1992). Operation PBSUCCESS. The United States and Guatemala. 1952-1954. CIA. United States. Nota: desclasificado por la CIA en 1997.
  11. Azurdia Alfaro, Roberto (1960). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1955-1956. LXXIV. Guatemala: Asamblea Nacional Constituyente. pp. 17-39
  12. Universidad Rafael Landívar (2017) Historia. Guatemala: Universidad Rafael Landívar
  13. Chamorro G., Faustino (2001). Rafael Landívar, Rusticatio Mexicana, Edición Crítica Bilingüe (2.ª edición). Universidad Rafael Landívar, Guatemala.
  14. Mata Gavidia, José (1979). Landívar, El Poeta de Guatemala. Editorial José de Pineda Ibarra, Ministerio de Educación, Guatemala.

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