15 de noviembre de 1892: se erogan casi dieciséis mil pesos para remodelar la Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala

15noviembre1892
La Plaza Central de la Ciudad de Guatemala aproximadamente en 1900, luego de la remodelación emprendia por el gobierno de Reina Barrios. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general presidente José María Reina Barrios recibió de su antecesor, el general Manuel Lisandro Barillas, una economía pujante gracias al incremento internacional en el precio del café, y con ese superávit se esforzó por mejorar el ornato de la Ciudad de Guatemala y la infraestructura económica del país.

Reina Barrios empezó por remodelar la Plaza de Armas, la cual no había sufrido mayores modificaciones desde su construcción original, excepto proyectos de jardinización y el traslado de todas las tiendas del Mercado Central al antiguo cementerio que estaba ubicado al este de la Catedral Metropolitana.

El 15 de noviembre de 1892, con motivo de las celebraciones del VI Centenario del Descubrimiento de América,  Reina Barrios autorizó para que el despacho de Fomento, entonces a cargo de Próspero Morales, erogara quince mil novecientos noventa y cinco pesos a los hermanos Rafael y Manuel Ayau para que construyeran un kiosco en el centro de la plaza, el cual ocuparía el lugar que hasta entonces tenía la fuente de Carlos III. La obra fue realizada con hierro y mampostería y estuvo concluida en 1896, basado en un plano realizado por Roberto Fischer.​ (La fuente de Carlos III, por su parte,  fue desmantelada y almacenada y finalmente fue reinstalada en la Plazuela España en la zona 9 de la Ciudad de Guatemala  muchos años después).

Este fue solamente el principio de los proyectos de mejoramiento del ornato de la ciudad. Posteriormente, Reina Barrios contrató al arquitecto José de Bustamante, procedente de España para la construcción del Palacio Presidencial. El contrato se aprobó el 8 de febrero de 1895, y el edificio se construyó en el predio que ocupaba la huerta ubicada en el ala suroeste del Palacio Colonial del Ejecutivo sobre la 8ª Calle con un costo aproximado de cuatrocientos mil pesos. La obra se inició el 1 de enero de 1895 y se inauguró el 24 de diciembre de 1896.

En la Plaza de Armas, también se construyó el Monumento a Cristóbal Colón, el cual se inauguró el 30 de junio de 1896. El gobierno Reina Barrios había pedido a España e Italia proyectos de monumentos para Cristóbal Colón, pero no quedó satisfecho con ninguno de ellos; por ese entonces arribó a Guatemala el escultor español Tomás Mur y su proyecto dejó impresionado al presidente guatemlteco, al punto que éste de inmediato le encargó el proyecto.​ De acuerdo a un artículo publicado en la revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” en 1898, “el monumento era original en el sentido de que no utilizó una columna para colocar en lo alto de la misma al navegante; el mundo antiguo, incompleto, está representado por el hemisferio que forma la base del monumento y en el que destacan tres figuras colosales que representan a la ‘Paciencia’, la ‘Ciencia’ y el ‘Valor’ -fuerzas a las que Colón debió su triunfo.​ Estas figuras con gran esfuerzo logran hacer surgir el Mundo Nuevo, luchando contra la tradición y la ignorancia. Sobre el globo terráqueo que Colón completó, se destaca una enorme figura del descubridor de América, radiante por su triunfo y señalando no el mundo soñado, sino el mundo real y positivo que acaba de descubrir”.​ Es importante ver cómo los guatemaltecos ilustrados del siglo XIX percibían la figura del navegante descubridor, la cual constrasta completamente con la versión que de él se maneja en el siglo XXI y que ha llevado a algunos países a retirar sus monumentos del navegante. (El monumento de Mur, por su parte, fue retirado por la administración del general Jorge Ubico en 1943 cuando la Plaza Central fue nuevmente remodelada por la construcción del Palacio Nacional y eventualmente fue trasladada al Parque de Jocotenango y luego a la Avenida de Las Américas.)

Todos estos proyectos y sueños de Reina Barrios se desplomaron como castillo de naipes junto con la economía del país cuando el precio internacional del café se desplomó en 1897, provocando revoluciones y eventualmente el asesinato del presidente el 8 de febrero de 1898.


BIBLIOGRAFIA: