2 de diciembre de 1673: traslada temporalmente la Catedral al Hospital de San Pedro

Se traslada temporalmente la Iglesia Catedral de Santiago de los Caballeros al nuevo Hospital de San Pedro

2diciembre1673
Iglesia del Hospital de San Pedro a principios del siglo XX.  Fotografía de Juan José de Jesús Yas.

Para 1660, la catedral de Santiago de los Caballeros de Guatemala amenazaba ruina pues para entonces el edificio tenía ya más de cien años y había padecido fuertes terremotos.  Cuando una evaluación que se hizo en ese entonces determinó que la mayor parte de la madera estaba podrida, el obispo Fray Payo Enríquez de Rivera acordó con el ayuntamiento criollo que repararan las secciones que estaban en peores condiciones y para eso trasladaron el altar mayor al arco toral.  Sin embargo, a pesar de ese cambio, el deterioro del edificio continuó.1 El 22 de junio de ese año el obispo Enríquez de Rivera informó al ayuntamiento que ya estaba casi terminada la construcción del templo y hospital de San Pedro.2

El 31 de enero de 1668 el obispo Enríquez de Rivera se despidió de los miembros del Ayuntamiento ya que pasaba a la diócesis de Michoacán, en la Nueva España, aunque ya no llegó hasta allá porque en el camino el rey lo nombró arzobispo de México.3 Fue sustituido por el doctor Juan Sáenz de Santo Matía Mañosca y Murillo, quien a su diócesis el 13 de junio de ese año.4 Entonces, el presidente de la Real Audiencia, Sebastián Alvarez Rosica de Caldas, le propuso al nuevo obispo que se demoliera la Catedral hasta sus cimientos y que se construyera uno nuevo debido al mal estado del edificio.1

La propuesta del presidente era muy sensata, pero los fondos disponibles para aquella empresa no eran suficientes para empezarla.  A diferencia de las órdenes regulares que eran muy poderosas económicamente, el clero secular dependía de la munificencia del Rey para empresas de este tipo, por lo que los fondos de que disponía no eran suficiente.  Por otro lado, era penoso para el obispo demoler las capillas sin importar que estuvieran viejas o restauradas, o que fueran recién construidas, debido a la fe del pueblo guatemalteco.1

Pero llegó un momento en que las reparaciones se hicieron impostergables y en 1669 se comenzó a derribar la capilla mayor; de hecho, el edificio estaba en tan mal estado que no hubo necesidad de recurrir a la pólvora para derribar la mayor parte de la estructura.  El 11 de julio tuvieron que ser exhumados los restos de prelados y personajes importantes los cuales fueron trasladados interinamente al Sagrario, y el 24 de octubre, el presidente Rosica de Caldas convocó a una reunión a los Oidores y a los miembros del Ahuntamiento para decidir sobre la ayuda económica que se necesitaba para terminar la construcción de la Catedral, en donde acordaron contribuir con doscientos pesos anuales.4

El presidente Rosica de Caldas ya no llegó a ver la nueva catedral, pues falleció el 31 de enero de 1673 en la enfermería de Belén.5  Unos cuantos meses después, la Catedral fue trasladada temporalmente a la capilla del hospital de San Pedro, el día en que éste se estrenó el 2 de diciembre de 1673.  Aquella fue una ceremonia muy especial:  se llevó en procesión el Sacramento y las imáneges del Cristo de los Reyes y de Nuestra Señora del Socorro, y se contó con la presencia de las autoridades españolas y criollas, el clero secular y las órdenes de frailes.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo I. Guatemala: Ignacio Beteta.
  2. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 57.
  3. Ibid., p. 60.
  4. Ibid., p. 61.
  5. Ibid., p. 64.