27 de octubre de 1954: la revista mexicana “Siempre” publica la primera entrevista que se le hace al ex- presidente Arbenz en el exilio

27octubre1957
La Catedral de la ciudad de México, en 1954. En el recuadro, el coronel Arbenz, cuando tuvo que desnudarse en el Aeropuerto La Aurora antes de salir al exilio a México el 9 de septiembre. Imágenes tomadas de Wikimedia commons.

Desde un principio, el ex-presidente Jacobo Árbenz Guzmán estuvo en constante observación y vigilancia por los miembros de la operación PBHISTORY de la CIA, los cuales incluían a su supuesto amigo y correligionario Carlos Manuel Pellecer.1 Este había descubierto en 1975, por el ex-agente de la CIA Philip Agee, quien publicó su información como agente de infiltración en el Partido Guatemalteco del Trabajo en el libro “La CIA por dentro“, y  luego, cuando en 2003 la CIA desclasificó sus documentos sobre los ocurrido en Guatemala en 1954, varios de los reportes que habían llegado a la CIA sobre el exilio de Árbenz eran prácticamente idénticos a los libros publicados por Pellecer años antes, confirmando que era, en efecto un operativo de la agencia secreta estadounidense.1,2

Árbenz había partido hacia México el 9 de septiembre de 1954, luego de setenta y tres días de asilo en la embajada de ese país en la Ciudad de Guatemala, y de sufrir una fuerte humillación en el Aeropuerto La Aurora cuando iba a salir del país.  Entonces, el embajador de Guatemala en ese país declaró que “confiaba en que el gobierno mexicano, fiel cumplidor de los tratados internacionales, entregaría a los criminales de delitos comunes que se han asilado en ese país“.  Aunque luego tuvo que publicar un Boletín Informativo aclarando sus declaraciones, el gobierno mexicano resintió la presión estadounidense sobre sus auntos internos.  Además, circulaban rumores de que Árbenz y sus principales funcionarios serían devueltos a Guatemala y juzgados.3

Fue en ese ambiente cuando el periodista peruano Genaro Carnera Checha, de la revista mexicana “Siempre” consiguió entrevistar al ex-gobernante guatemalteco.4

Empezó el relato de la entrevista diciendo que Árbenz vivía en algún lugar del Distrito Federal y que “salvo unos cuantos libros y periódicos sobre alguno de los muebles, nada hay de personal, de casa propio o de hogar, en este sencillo departamento.”  Árbenz  desmintó encontrarse escondido y dijo que necesitaba “reajustar algunas cosas en esta nueva etapa de mi vida, antes de poder visitar o recibir a mis amigos como son mis mejores deseos“.  También negó haberse intentado comunicar con el ex-presidente mexicano, el general Lázaro Cárdenas (conocido por haber nacionalizado la industria petrolera en su país) aunque dijo que le hubiera gustado.5

Con relación a su renuncia el 27 de junio, dijo que “no hubo tal decisión de mi parte […] fue una imposición.  La imposición del Ejército que prefirió traicionar sus deberes patrióticos, por instigación y acuerdo con la Embajada norteamericana y la United Fruit“.  Igualmente, dijo que la “imposición” no había terminado con su renuncia, sino que las exigencias para [con su sucesor, el coronel Carlos Enrique] Díaz, a quien consideraba como un militar “leal y democrático“, fueron “aún mayores de parte del embajador norteamericano, quien pretendió que fusilaran a todos los dirigentes políticos y populares“.  Y agregó: “[El embajador John] Puerifoy exigió todo, sin condiciones”.6

Con respecto a la resistencia [a la invasión liberacionista], dijo que “se intentó, y que las órdenes fueron claras y se dieron“.  Que miles de obreros parecían dispuestos a combatir, pero su presencia “agravó las contradicciones y aceleró el golpe traidor“. Con respecto a México, no tuvo sino palabras de elogio y no opinó sobre su política interna.  Y con respecto a su asilo, dijo que respetaría “escrupulosamente” las reglas del mismo, dejando en claro que “los asuntos de Guatemala los resolverá en Guatemala el pueblo de Guatemala, y no en el exterior”.6

Finalizó diciendo: “la intervención desde el exterior sólo la ha utilizado en Guatemala la United Fruit y la embajada norteamericana”.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 158.
  2. Agee, Philip (1987). La CIA por dentro. Buenos Aires: Sudamericana. p. 475.
  3. García Ferreira, Operaciones en contra, p. 136.
  4. Ibid., p. 139.
  5. Ibid., p. 140.
  6. Ibid., p. 141.

 

9 de septiembre de 1954: tras 73 días de asilo en la embajada de México, el ex-presidente Jacobo Árbenz es humillado antes de salir hacia ese país

9septiembre1954
El ex-presidente Jacobo Arbenz Guzmán tuvo que desnudarse en las instalaciones del Aeropuerto Internacional La Aurora antes de partir para el exilio a México. Fue la primera de muchas humillaciones que sufrió durante el resto de su vida, todo planificado por la Operación PBHISTORY de la CIA. Imagen tomada de Pueblo e Historia de Guatemala.

Luego de haber sido derrocado el 27 de junio de 1954 por el trabajo efectivo del Departamento de Estado y del Embajador John Peurifoy,,1 -y en mucha menor medida por la Operación “PBSUCCESS” de la CIA patrocinada por la United Fruit Company-,  el coronel Jacobo Árbenz Guzmán pidió asilo político en la embajada de México, en la cual estuvo hacinado con muchos otros miembros de su gobierno y sus familiares durante 73 días, hasta el 9 de septiembre del mismo año.

El 4 de julio se había iniciado la operación PBHISTORY, la cual tenía dos objetivos: encontrar documentos que demostraran que Arbenz tenía nexos con Moscú, y destruir sistemáticamente la reputación del ex-presidente guatemalteco.El equipo de PBHISTORY estaba compuesto por doce oficiales: tres del Departamento de Estado, uno de la Agencia de Información (USIA) y ocho de la CIA. Cuatro de ellos llegaron a ciudad de Guatemala un día después. El agente de la CIA con el seudónimo de Francis T. Mylkes quedó a cargo de la operación.  Ya en Guatemala, el equipo PBHISTORY adoptó el nombre de Social Research Group (Grupo de Estudios Sociales y después de algunas desavenencias con el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas empezó a trabajar en la sede del Comité Nacional de Defensa contra el Comunismo (CNDC), definido como una agencia ejecutiva del nuevo gobierno destinada a “combatir el comunismo en el país”.3 Estos agentes de la CIA no encontraron evidencia alguna que la Unión Soviética manejaba al gobierno arbencista, y más bien se dieron cuenta de que los comunistas guatemaltecos habían trabajo por iniciativa propia.2,3 Eso sí, encontraron libros de tendencia marxista en la librería del expresidente, incluyendo tomos sobre la reforma agraria que tuvo lugar en China Comunista y una copia que tenía su esposa, María Vilanova, de la biografía del dictador comunista soviético Joseph Stalin.  Con estos documentos les bastó para elaborar un folleto para el Consejo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, en el que hicieron ver que el ex-presidente tenía tendencias pro-comunistas.2,3

Inicialmente, la operación PBHISTORY intentó que el gobierno de México rechazara el asilo de los “comunistas internacionales“, pero el gobierno de ese país no aceptó esos términos.  Ante esto, la CIA intentó que Castillo Armas los enviara a la Unión Soviética; este plan tenía dos objetivos: uno era que si los aceptaban, se confirmaba que eran comunistas internacionales, y si no los aceptaba, entonces se convertían en una excelente arma propagandística porque los Estados Unidos podían decir que “los agentes soviéticos que fallaban” eran desechados por inútiles.  Pero aquel plan tampoco le salió a la operación PBHISTORY, pues Guatemala no tenía relaciones diplomáticas con la URSS y Moscú no movió un dedo para cooperar.2

Ante esto, el gobierno por-estadounidense del coronel liberacionista Carlos Castillo Armas tenía la incomodidad de la presencia del ex-presidente y sus colaboradores en la Ciudad de Guatemala, y ordenó que dejaran salir a Arbenz del país, pero que lo humillaran públicamente antes de hacerlo.4

He aquí como se produjo la vejación del expresidente:4

Desde las primeras horas de la noche se registró un movimiento inusitado en las cercanías de la embajada mexicana, pero los elementos de tropa impusieron el orden; en el aeropuerto La Aurora se reunió gran cantidad de personas, interesadas en presenciar la salida del ex presidente.

El auto que condujo a Árbenz y señora al aeropuerto, salió de esa misión a las 22.30. Antes arrancó el auto del embajador, que salió hacia el sur, dobló la sexta calle y 4a. avenida, el auto del agregado militar, en el que iban los esposos Árbenz retrocedió hacia la 5a. calle y dobló por la 8a. avenida hacia el sur. De ese modo, las personas que aguardaban en el Parque Central su paso para gritarle no se dieron cuenta de la maniobra.

Extremadamente pálido y con el gesto severo, Árbenz arribó al aeropuerto La Aurora, en compañía de su esposa y de sus hijos, para abordar el avión que los condujo a él y a otros de sus principales colaboradores, a México, bajo la protección de la bandera de ese país.  Horas antes habían llegado al aeropuerto los coroneles Carlos Enrique Díaz, ex-jefe de las fuerzas armadas y ex-presidente; Eduardo Weymann, ex-jefe del estado mayor presidencial; José Manuel Fortuny, secretario general del comunista Partido Guatemalteco del Trabajo; Carlos Bracamonte, Francisco Morazán, Álvaro Hugo Salguero, Waldemar Barrios Klée, Eufemio Fernández, Alfonso Solórzano, algunos de ellos acompañados por sus esposas e hijos.

Había un propósito deliberado de reunir elementos hostiles para someter al expresidente Árbenz a insultos y vejaciones.  Desde antes de las 21 horas, grandes grupos de hombres y mujeres, entre las que había desde damas de la alta sociedad hasta vendedoras del mercado, llegaron al aeropuerto para expresar su repudio al ex-presidente.  Cuando el derrocado gobernante llegó al aeropuerto, empleados de la aduana y miembros del ejército de liberación procedieron a hacer un registro minucioso de Árbenz, obligándolo a desnudarse, y dejando que los fotógrafos se encargada de documentar la operación.  Ni el embajador mexicano ni su eposa se escaparon del agresivo ataque de la multitud, saliendo magullados y golpeados.5

La prensa guatemalteca, ya controlada por la operación PBHISTORY describió falazmente que Árbenz se había “marchado sombrío y con soberbia, mientras su esposa, María Vilanova, estaba más entera“.  De acuerdo a “El Imparcial“, Árbenz se había comportado tetralmente y desentonó ante su público cuando se negó a decir una sola palabra.  Además, relataron que el ex-presidente llegó en un “deslucido vehículo al aeropuerto y apenas ingresó al mismo se escucharon gruesas palabras de indignación“, y que estaba “terriblemente pálido y a duras penas lograba ocultar su temor, caminando como un autómata“.  Cuando lo obligaron a desnudarse, daba la impresión de que se estaba quitando sus ropas de mármol una estatua fría.  Además, no dejaron de reportar que Fortuny se había ido con él, diciendo que partía con el “comunista número uno de Guatemala, su amigo inseparable y como siempre, compañero de viaje de Árbenz“.  Tal y como recomendaba la Operación PBHISTORY, había que utilizar la costumbre que tenían de viajar juntos para reforzar la historia de la íntima relación entre los dos.6

Árbenz abordó el avión a las 23 horas en punto. El minucioso registro de su esposa duró 45 minutos. El avión despegó finalmente del aeropuerto a las 23 horas y 50 minutos, y fue recibido fríamente en México, con reportes de prensa ya controlados por la operación PBHISTORY, que indicaban que había llegado sombrí y con una palidez cadavérica a la capital mexicana.6

La operación PBHISTORY continuó durante todo el exilio del ex-gobernante: una buena parte de los artículos, columnas o editoriales publicados en la época no eran concebidos de forma independiente, sino que seguían las sugerencias propagandísticas de la CIA, preocupada en mostrar a Árbenz como un dictador rojo, malversador de fondos, bebedor, drogadicto, depresivo y cobarde.  El mismo Carlos Manuel Pellecer, amigo y correligionario de Árbenz , que lo acompañó en el exilio, era un agente de la CIA, con el criptónimo  “LINLUCK”, algo que se hizo público por Phillip Agee, un ex-agente de esa agencia de servicio secreto, en 1975.7  (Nota de HoyHistoriaGT: Philip Agee escribió: “Pellecer, Carlos Manuel. Agente de infiltración de la CIA en el partido comunista de Guatemala (PGT) y en los movimientos comunistas y sus relacionados en la Ciudad de México.  Despué de trabajar para la CIA, se supo que había roto con el comunismo. Criptónimo LINLUCK”.8)

En cuanto al resultado de la Operación PBSUCCESS, en agosto de 1954 el presidente estadounidense Eisenhower pidió que la CIA le hiciera un reporte de lo ocurrido. Al final del reporte el presidente estadounidense (quien había sido el general que triunfó para los aliados en el frente occidente tras el Día-D en la Segunda Guerra Mundial) preguntó cuántos hombres había perdido el Movimiento de Liberación Nacional y quedó sorprendido que le dijeron que solamente uno. Y es que la súbita renuncia del presidente Árbenz, resultado de la fuerte presión del Departamento de Estado dirigido por John Foster Dulles, sirvió sobremanera a la CIA, que pudo así ocultar que si el ejército guatemalteco hubiera actuado como le correspondía en Chiquimula, habría acabado fácilmente con los mercenarios que entraron con Castillo Armas, y todos los problemas que tenía la operación: falta de un plan B en caso de la casi segura derrota del inútil ejército liberacionista, y la falta de entendimiento de las motivaciones del ejército guatemalteco y del Partido Guatemalteco del Trabajo.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cullater, Nick (1994). The United States and Guatemala. 1952-1954. (en ingles). Washington, D.C.: Central Intelligence Agency. p. 81.
  2. Cal, José (2015) Los libros que la CIA quemó en Guatemala“. El Faro Académico.
  3. Cullater, The United States and Guatemala. p. 82.
  4. Ibid., p. 84
  5. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 136.
  6. El Imparcial (10 de septiembre de 1954). Árbenz  se fue sombrío. Guatemala: El Imparcial.
  7. García Ferreira, Roberto (2013). Operaciones en contra: La CIA y el exilio de Jacobo Árbenz.  Guatemala: FLACSO. p. 158.
  8. Agee, Philip (1987). La CIA por dentro. Buenos Aires: Sudamericana. p. 475.
  9. Cullater, The United States and Guatemala. 1952-1954. p. 85