8 de diciembre de 1844: Rivera Paz renuncia a la presidencia del Estado

El Jefe de Estado Mariano Rivera Paz presente su renuncia irrevocable por la presión del capitán general Rafael Carrera

8diciembre1844
La entrada a Río Dulce en la época en que Mariano Rivera Paz era el Jefe de Estado de Guatemala, según un dibujo del arquitecto británico Frederick Catherwood. En el recuadro: el Jefe de Estado Rivera Paz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Mariano Rivera Paz tuvo que hacerse cargo de la Jefatura de Estado de Guatemala en los momentos más críticos de la existencia del mismo:  después del derrocamiento del Dr. Mariano Gálvez por las guerrillas católico-campesinas del oriente guatemalteco dirigidas por el general mestizo Rafael Carrera.1  Pero gracias a su habilidad, logró mantenerse en el poder mediando entre el férreo carácter del líder campesino y los fuertes intereses económicos de los criollos conservadores que habían retornado al país tras la caída de los liberales. Y, por si fuera poco, tuvo que lidiar también con la injerencia de los intereses británicos en el país.

A pesar del corto tiempo que estuvo en el poder, Rivera Paz afrontó varias crisis graves, entre las que destacan:

  1. La separación de Estado de Los Altos en 1838.2
  2. La destitución forzada del cargo a manos del presidente federal Francisco Morazán en 1839 en favor de Carlos Salazar.
  3. El golpe de estado de Rafael Carrera el 13 de abril de 1839 contra Salazar que lo restituyó en el poder.3
  4. La sangrienta recuperación del Estado de los Altos en 1840.4
  5. La invasión del presidente de El Salvador, Francisco Morazán en marzo de 1840 para vengar a Los Altos, y su posterior derrota a manos de Rafael Carrera en la Ciudad de Guatemala.5

A finales de 1841, aduciendo que estaba enfermo, Rivera Paz solicitó un permiso de dos meses para ausentarse de sus funciones como gobernante, y se fue a descansar a Escuintla, a donde le llegó la notificación de que el 14 de febrero de 1842 tenía que presentarse nuevamente a su despacho.  Rivera Paz dijo que todavía no se había repuesto y le pidió a la Asamblea que le “quitara esa obligación de sus espaldas“, a lo que los diputadores respondieron afirmativamente.  De esta forma, Rivera Paz dejó la Jefatura del Estado el 25 de febrero de 1842, siendo sustituido por José Venancio López, un liberal moderado.6,7

Tras el cambio de gobierno, todo estuvo tranquilo en Guatemala hasta que Francisco Morazán regresó a la región en abril de 1842.  Inicialmente quiso entrar a El Salvador, pero al darse cuenta de que sus fuerzas eran considerablemente inferiores a las de sus rivales, optó por irse a Costa Rica.  Sin embargo, cuando se supo que Morazán iba a entrar en  El Salvador, el general Rafael Carrera pidió autorización para un préstamo de $40,000 para el ejército y $3,000 para marchar en ayuda de El Salvador.  Poco después, el presidente López presentó su renuncia el 13 de mayo y Rivera Paz fue nombrado nuevamente como gobernante luego de que Carrera no la aceptara.7

Desde un principio estuvo claro que Rivera Paz era un subordinado del general Carrera y un aliado de los criollos conservadores, ya que con su llegada al poder, la familia Aycinena empezó a publicar nuevamente la “Gaceta Oficial“, que habían dejado de publicar desde que López asumió la jefatura de Estado.  Y con el nombramiento de Juan José de Aycinena como Ministro de Justicia y Asuntos Eclesiásticos, el cónsul británico Frederick Chatfield (quien retornó a Centroamérica el 18 de mayo) retomó su influencia en los círculos de gobierno guatemaltecos.8

Aprovechando este desorden administrativo en Guatemala, México se apropió de Soconusco, luego de que el alcalde de Tapachula le pidiera ayuda, a lo que el gobierno de Rivera Paz solamente pudo presentar un débil reclamo.9 Carrera también hizo alarde de que iba a usar las armas en esta situación, pero en realidad estaba más preocupado con que los conservadores y eclesiásticos influyeran en el gobierno y sabiendo que éstos desconfiaban de él, decidió sacarlos del gobierno y hacerse definitivamente con el poder con toda la apariencia de legalidad.10

Así pues, mediante un ardid, Carrera consiguió que Juan José de Aycinena renunciara a su cargo  en marzo de 1844.  El 26 de abril, Rivera Paz formó un nuevo gabinete, conformado por moderados, y con este nuevo gobierno se mudó el 2 de mayo a unas elegantes oficinas que habían sido remodeladas en el Palacio Colonial, después de haber estado sesionando en el edificio que estaba en la esquina opuesta a la Iglesia de Santa Rosa en la Ciudad de Guatemala.  Pero luego de un intento de invasión del presidente salvadoreño Francisco Malespín en represalia a una fallida invasión de Manuel José Arce apoyda por Carrera, y del subsiguiente convenio de paz firmado en la hacienda de Quesada el 5 de agosto de 1844, el gobierno guatemalteco se quedó sin dinero para pagar a la tropa, la cual provocó una revuelta para exigir su pago.  Aunque Rafael Carrera en persona disolvió la revuelta e hizo ejecutar a los seis cabecillas, esto aceleró la caída del Jefe de Estado Rivera Paz para quien se hizo cada vez más difícil poder gobernar debido a las exigencias del general Carrera. Finalmente, el 8 de diciembre Rivera Paz declaró que el país necesitaba un cambio de administración y presentó su renuncia irrevocable.10

De inmediato se reunió inmediatamente un Consejo Constituyente, que escogió como su presidente al liberal José Venancio López, mediante el siguiente decreto:

Nosotros, los representantes de los pueblos del Estado de Guatemala en Centro América, reunidos en bastante número a consecuencia de la convocatoria mandada hacer por el decreto de 14 de marzo del presente año; después de haber examinado nuestros respectivos poderes y habiéndolos hallado conformes declaramos:

El consejo constituyente del Estado de Guatemala, libre y soberano, está solemnemente instalado.

Comuníquese al supremo gobierno para su publicación.

Guatemala, en el salón de sus sesiones a ocho de diciembre de mil ochocientos cuarenta y cuatro.

      • José Venancio López, presidente
      • Rafael de Arias y Lavairu
      • Manuel Gálvez
      • Ignacio María Ponciano
      • Rodrigo Arrazola
      • Feliz Juárez
      • Plácido Flores, secretario.
      • M.J. Arango, secretario.11

Este Consejo supuestamente constituyente solamente sirvió para elegir a Carrera para suceder a Rivera Paz, el 11 de diciembre de 1844.  De esta forma, con toda la apariencia de legalidad, Carrera consumó su segundo golpe de estado, y se hizo finalmente con el poder el 14 de diciembre de ese año.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.
  2. Hernández de León, Federico (17 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 17 de marzo de 1837: Suchitepéquez y Los Altos. Guatemla: Nuestro Diario.
  3. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. (17 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 17 de febrero de 1840, entrada triunfal de Carrera”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 137.
  6. Hernández de León, Federico (26 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 26 de febrero de 1842, Asume la presidentcia del Estado el Regente de la Corte Suprema”. Guatemala: Nuestro Diario.
  7. Woodard, Rafael Carrera en the Emergence of the Republic of Guatemala, p. 147.
  8. Ibid., pp. 149-150.
  9. Solís Castañeda, Sara (2013). La cuestión limítrofe-territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice. Guatemala: Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz.
  10. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Guatemala, Tipografía nacional.
  11. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 72-73.