6 de enero de 1863: aumenta la tensión entre Rafael Carrera y Gerardo Barrios

La rivalidad personal entre los presidentes de Guatemala y El Salvador lleva al rompimiento de hostilidades entre ambos países.

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Teatro de Carrera en la Ciudad de Guatemala, en donde fue agasajado el presidente salvadoreño Gerardo Barrios (en el recuadro) por el presidente Rafael Carrera al finalizar su visita oficial a Guatemala en 1861. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En diciembre de 1860, eran presidentes de Guatemala y El Salvador el capitán general Rafael Carrera y el capitán general Gerardo Barrios, respectivamente.  Y la relación no era cordial entre ambos, debido a que Carrera no olvidaba que Barrios había estado entre los diez generales que intentaron invadir a Guatemala en 1851, en donde él los venció en la batalla de La Arada.  Ambos lideraban dictaduras en sus respectivos países, y sus ministros de Relaciones Exteriores estaban tratando de que se reunieran amigablemente para reafirmar la paz entre ambos países, temiendo que las tensiones personales escalaran.1

El orgullo de ambos presidentes era tal, que no lograron ponerse de acuerdo en quien tenía que visitar a quien, hasta que finalmente se decide que sea el presidente salvadoreño el que visite Guatemala.  La comitiva presidencial es recibida con arcos de triunfo colocados a cada tantas leguas para agasajar a los visitantes, quienes llevan la consigna de inventariar el poderío militar guatemalteco en caso que esa información tuviera que necesitarse en un futuro. Carrera, vestido de gran gala, salió en el coche presidencial a recibir a Barrios en la Villa de Guadalupe, y lo llevó en él hasta el Palacio Colonial en donde una recepción de gala. No obstante, precavido, Carrera no hizo ejercicios militares ni los disparos de cañon para saludar al visitante, por lo que los salvadoreños no pudieron conocer el armamento con que contaba Guatemala.2

Durante el mes y medio que tardó la visita de Barrios a Guatemala, intentó convencer a Carrera de que formaran una sola nación en Centroamérica, a lo que el presidente guatemalteco estuvo de acuerdo, siempre y cuando Barrios pidiera la renuncia al general licenciado Manuel Irungaray, quien a pesar de ser guatemalteco, era ministro de la Guerra del gabinete salvadoreño y enemigo de Carrera.  Esto era imposible para Barrios, pues Irungaray era su mano derecha, por lo que se dió cuenta de que estaba perdiendo el tiempo en Guatemala y regresó a El Salvador, decidido a acabar con el presidente guatemalteco.3

Los ánimos ya estaban alterados, y bastó con que el gobierno salvadoreño expulsara a los miembros del clero por no querer jurar a la constitución y someterse a la autoridad civil, para que empezara un fuerte cruce entre las prensas oficiales de ambos países.  Ya con los ánimos enardecidos, llegaron a El Salvador los representantes del gobierno de Nicaragua para proponerle que se estableciera nuevamente la Unión Centroamericana, pero con Carrera en la presidencia y con la capital federal en la Ciudad de Guatemala; como era de esperarse, Barrios rechazó tajantemente la propuesta nicaragüense.4

El 6 de enero de 1863 la situación llegó al límite, las campañas de desprestigios llenas de insultos hacia el gobernante guatemalteco y de respuestas mordaces contra el salvadoreño, hacen que ocurran ataques de uno y otro lado de la frontera, cuando las fuerzas de ambos países tanteaban el terreno en preparación para una guerra inminente.5

¿Por qué existía aquella rivalidad entre Gerardo Barrios y Rafael Carrera?  Los que ocurría era que el presidente salvadoreño, de descendencia criolla y con preparación universitaria, se consideraba superior al presidente guatemalteco, al que llamaba “indio“, “salvaje“, “ignorante“, y “cachureco” entre otras cosas, y a quien no le perdonaba que lo hubiera derrotado cuando luchaba con Morazán en la batalla de la Ciudad de Guatemala en 1840 y en la batalla de la Arada en 1851.  Por su parte, Carrera despreciaba a Barrios por haber intentado invadir a Guatemala en esas dos ocasiones y no lo respetaba como militar, ya que él se consideraba muy superior.6

Así se inició la última campaña militar del ambos presidentes, en la que nuevamente un presidente al mando de varios generales que se creían presidenciables se enfrentaba con el caudillo guatemalteco.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975) Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 335.
  2. Ibid., p. 336.
  3. Ibid., p. 337.
  4. Ibid., p. 338.
  5. Ibid., p. 339.
  6. Ibid., p. 340.