11 de febrero de 1934: disponen que la “Monja Blanca” sea la flor nacional

Por recomendación de la Sra. Leticia M. Southerland, presidenta del prestigioso Miami Beach Garden Club, el general Jorge Ubico declara a la Monja Blanca como flor nacional de Guatemala.

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La Lycaste skinneri alba, conocida como “Monja Blanca”, declarada flor Nacional de Guatemala el 11 de febrero de 1934. Imagen tomada de Wikimedia Commons. En el recuadro: la señora Leticia M. Southerland, presidenta del prestiogoso Miami Beach Garden Club, quien recomendó a Ubico que declara a la orquídea como flor nacional. Imagen tomada de “The Viceroyalti of Miami: Colonial Nostalgia and the Making of an Imperior City“.

A principios del siglo XX, la alta sociedad estadounidense que se mudaba a la ciudad de Miami en el estado de Florida, durante el invierno era llamada “el Comité de los 100”, y se reunía en varios grupos sociales que tuvieron mucho que ver en promover a la ciudad y que ésta se convirtiera en el centro comercial más importante del continente americano.  Uno de esos grupos era el Miami Beach Garden Club, cuya presidente, la señora Leticia M. Sutherland, organizó varias expediciones a América Latina en busca de finos especímenes de orquídeas para mostar en el Show Anual de Flores Tropicales durante los años 30.1

A principio de la década de 1930, la alta sociedad decoraba sus residencias con palmeras, orquídeas y bouganvileas, todas plantas tropicales de América Latina, y el Show de Flores Tropicales organizado por la señora Southerland era el evento principal de la temporada invernal.2 Este evento mostraba orquídeas y otras flores tropical que eran llevadas desde todos los países de América Latina,  ya viajaba por la región estableciendo contactos con los gobernantes y creando interés internacional por el evento.  La señora Southerland era esposa del juez J. Julien Southerland de Miami Beach, quien junto con sus colaboradores llamaba aquellos viajes de su esposa la “diplomacia de las flores“.3

El trabajo de la Sociedad era cada vez más recocido en los círculos gubernamentales, científicos e industrial del continente, y se vió beneficiado por la diplomacia del “Buen Vecino” que inició el gobierno de los Estados Unidos.  De hecho, incluso el Secretario de Agricultura, Arthur M. Hyde, dejaba sin efecto la prohibición de importar flores cada año para que la Sra. Southerland pudiera hacer traer las orquídeas para su evento.4

Por ello, cuando la Sra. Southerland envió una diplomática carga al presidente de Guatemala, el general Jorge Ubico, agradeciéndole por haber enviado ejemplares de la “Monja Blanca” para la exhición y recomendándole que la decretara como “Flor Nacional” porque Guatemala carecía de una, el presidente Ubico rápidamente  emitió el siguiente decreto:5

Casa del Gobierno: Guatemala, 11 de febrero de 1934.

El Presidente de la República,

Considerando: que es digna de tomarse en consideración, la iniciativa que doña Leticia M. Southerland, Presidente de la Exposición Internacional de Flores, en Miami Beach, Florida, Estados Unidos de América, ha enviado a la Secretaría de Agricultura para que se designe entre los ejemplares de flores que hay en el país, una con la denominación de “flor nacional”;

Considernado: que según la opinión de peritos en la materia, la flor que por su rareza y hermosura, se hace merecedora de dicha designación, es la conocida “Monja Blanca” (Lycaste Skinnery Alba), que se da en los bosque de la región de Verapaz;

Acuerda: que el cita ejemplar de “Monja Blanca” (Lycaste Skinnery Alba), se tenga como representativo de la flor nacional, haciéndosele saber esta disposición a la señora Southerland.

Comuníquese.

        • Ubico.
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Agricultura, Guillermo Cruz.5

BIBLIOGRAFIA:

  1. Babb, John K. The Viceroyalty of Miami: Colonial Nostalgia and the Making of an Imperial City. (en inglés) Florida International University. p. 8.
  2. Ibid., p. 56.
  3. Ibid., p. 94.
  4. Ibid., p. 95.
  5. Méndez, Rosendo P. (1936)  Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1933-1934. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 655.

11 de febrero de 1891: Ruben Darío se casa en la Catedral

El célebre poeta nicaragúense Rubén Darío, quien se encontraba viviendo en Guatemala, contrae matrimonio religioso con Rafaela Contreras Cañas en la capilla del Sagrario de la Catedral Metropilana.

11febrero1891
La Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala en 1890. Se observa la fuente de Carlos III a la izquierda y el Palacio Arzobispal, así como las esculturas de los evangelistas en el atrio. En el recuadro: la cuentista costarricense Rafaela Contreras, primera esposa de Rubén Darío. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El poeta nicaragüense Rubén Darío, cuyo verdadero nombre era Félix Rubén García Sarmiento, llegó a Guatemala a finales de julio de 1890, cuando el gobierno del general presidente Manuel Lisandro Barillas estaba por irse a la guerra contra el gobierno golpista de los hermanos Ezeta en El Salvador.  Darío fue bien recibido e Guatemala, ya que tras una reunión con el presidente Barillas, éste le pidió que se reuniera con los Ministros de Hacienda y de Relaciones Exteriores, con quienes organizaron la fundación del periódico semi-oficial “El Correo de la Tarde“.  De este periódico dijo Darío que lo hizo como una cotidiana revista literaria, y en él tuvo la oportunidad de colaborar con el intelectual español Valero Pujol, y los entonces jóvenes guatemaltecos Enrique Gómez Tible (quien luego cambió su nombre a Enrique Gómez Carrillo, tomando el apellido de su padre para que no le dijeran “comestible“) y José Tible Machado.1

Darío había llegado solo, dejando a su esposa Rafaela Contreras Cañas en San Salvador. Se había casado con la cuentista costarricense por lo civil el 21 de junio de 1890, y decidió que había llegado el momento de celebrar su matrimonio religioso, ya que admiraba mucho “la inteligencia, sutileza y superiores dotes” de su esposa. La pareja contrajo matrimonio el 11 de febrero de 1891 en la capilla del Sagrario en la Catedral Metropolitana de la ciudad de Guatemala.  Uno de los padrinos de boda fue el doctor Fernando Cruz, quien luego sería embajador de Guatemala en París.2  En ese momento Darío tenía 23 años, y Rafaela Contreras, 21.3

En el “Correo de la Tarde” publicaron así la noticia: “Antenoche verificose el matrimionio religioso de nuestro amigo Rubén Darío, director de este diario, con la señorita Rafaela Contreras.  Ayer por la mañana tomaron el tren para Escuintla los nuevos esposos, donde pasarán una corta temporada.  Deseamos toda clase de felicidades al nuevo matrimonio”.  Una vez en Escuintla, Darío ofreció un banquete a sus amigos literatos, entre los que estaban los ya mencionados, y el poeta cubano José Joaquín Palma, autor de la letra del Himno Nacional de Guatemala.2

 Los recién casados se fueron a vivir a una casa en en la 10a. calle oriente No. 18 de la Ciudad  de Guatemala pero, desafortunadamente para los esposos, El Correo de la Tarde” dejó de circular el 5 de junio de 1891 cuando Barillas dejó de pasarle el subsidio gubernamental, por lo que la madre de Rafaela los convenció de que viajaran a Costa Rica, donde tenía parientes. Los esposos llegaron a ese país el 24 de agosto de 1891, y allí nació su primogénito, Rubén Darío Contreras.3

Debido a que las deudas los agobiaban, Darío volvió a partir hacia Guatemala y Nicaragua buscando mejores posibilidades económicas, hasta que el gobierno nicaragüense lo nombró como miembro de la delegación que viajó a Madrid para preparar las celebraciones del IV Centenario del Descubrimiento de América.  Dejando a su familia en San Salvador, viajó a España, donde compartió con numerosos literatos y políticos desde agosto hasta noviembre, y regresó a Nicaragua, en donde se enteró de la enfermedad de Rafaela Contreras.4

Su esposa falleció el 23 de enero de 1893 debido a una sobredosis de cloroformo que un médico le aplicó durante una operación, y él permaneció en Nicaragua, tras pedirle a su madre que viaja a El Salvador para encargase de su hijo.  En Nicaragua, Darío reinició su romance con Rosario Murillo, quien no podía casarse con ningún caballero respetable debido a las costumbres de la época, por lo que el hermano de ésta lo obligó a casarse con ella aprovechándose de la falta de carácter de que sufría el poeta cuando estaba bajo los efectos del alcohol.  Cuando Darío despertó de su estupor el 8 de marzo de 1893, se encontraba en el lecho junto con la señorita Murillo, ya casado por la iglesia y sin que recordara casi nada.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Alemán Bolaños, Gustavo (1958). La Juventud de Rubén Darío. Guatemala: Editorial Universitaria. p. 121.
  2. Ibid, p. 122.
  3. Hemeróteca PL (18 de enero de 2017).  El paso de Rubén Darío por Guatemala.  Guatemala: Prensa Libre.
  4. Torres, Edelberto (1966). La dramática vida de Rubén Darío. (4a. edición). Ediciones Grijalbo.