16 de febrero de 1922: manifestación en Jalapa contra régimen de Orellana

En el departamento de Jalapa se produce una manifestación en contra del régimen golpista del general José María Orellana, aunque fue reprimida rápida y eficazmente.

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Transporte de tropa en la década de 1920 en Guatemala. En el recuadro: el general José María Orellana. Imágenes tomadas de Departamento de Educación de la Universidad Francisco Marroquín y de Wikimedia Commons.

No todos estuvieron de acuerdo con el retorno del cabrerismo tras el golpe de estado del general José María Orellana contra el gobierno de Carlos Herrera el 6 de diciembre de 1921.  Por ejemplo, el diputado Eugenio Silva Peña, dirigente universitario, dejó su voto razonado cuando la Asamblea Legislativa disuelta para convocar a una Constituyente fue reunida nuevamente para avalar el nuevo régimen militar; he aquí lo que dijo: «La facción que se apoderó de los destinos del Pueblo en una noche saturada de traiciones, miente al afirmar que todos sus actos se han desarrollado de conformidad con los preceptos de la ley […] Un cuartelazo no puede justificarse frente a los preceptos de la Carta Fundamental y mejor haría la Dictadura Militar en declararlo así, abiertamente, para no hacer una farsa sangrienta […].1

De acuerdo al historiador liberal Rafael Montúfar en su obra “Caída de una Dictadura“, el decreto por el que el Consejo Militar convocó a la Asamblea Legislativa incluía varias irregularidades que fueron incluídas con pleno conocimiento. En primer lugar, como dicho consejo era producto de un golpe de estado, no podía tener ninguna atribución constitucional, ya fuera de la Constitución de 1879 o de la de 1921, por lo que no tenía la competencia para convocar a sesiones extraordinarias a la Asamblea. Los militares, colocados en esa posición de poder por la frutera estadounidense United Fruit Company, debieron haber convocado a la Comisión Permanente, la cual debería haberse hecho cargo de la situación. Otra de las irregularidades del Decreto fue haber aludido a la renuncia del Jefe del Estado, ya que Herrera era Presidente de la República y no del Estado. Y, finalmente, en el Decreto el Consejo Militar se autoinvistió como Encargado del Poder Ejecutivo, lo cual definitivamente no le correspondía.2

Una vez consumado el golpe, hubo intentos de rebelión en contra del nuevo régimen y en apoyo a Herrera. Hubo levantamientos en en San Pedro Nectá en el departamento de Huehuetenango; San Pedro Pinula  en el de Jalapa; San Vicente Pacaya en el departamento de Amatitlán; Santa María de Jesús en Sacatepéquez, y además hubo una manifestación el 16 de febrero de 1922 cuando varios municipios de Jalapa se unieron para luchar contra el golpe de Orellana, pero todos fueron reprimidos rápida y eficazmente. Un último intento se dió en Escuintla, pero terminó con varios muertos y prisioneros.1

Al final, todos fueron intentos aislados y el régimen de Orellana se consolidó gracias a su podesoro benefactor.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). La breve presidencia de Carlos Herrera. Guatemala: Universidad Francisco marroquín, Departamento de Educación.
  2. Montúfar, Rafael (1923). Caída de una TiraníaPáginas de la Historia de Centro América. Guatemala: Sánchez y de Guise. pp. 155-156.