16 de mayo de 1544: Audiencia de los Confines abre sus puertas al público

Departamento de Gracias a Dios en la moderna República de Honduras. Aquí se estableció la Real Audiencia de los Confines en 1544. En el recuadro: las puertas originales de la Real Audiencia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1542, el emperador Carlos V estableció en Barcelona una nueva organización para el Consejo Superior de Indias, por medio de la cual se formó el Reino de Guatemala que estaría gobernado por una Real Audiencia, tribunal supremo compuesto de cuatro oidores, uno de los cuales sería el presidente.  En ese momento, la región estaba atravesando una crisis, ya que el Adelantado Pedro de Alvarado había muerto en 1541,1 y en ese mismo año un alud había destruido a la ciudad de Santiago de los Caballeros,2 además de que había una rivalidad extrema entre los gobernadores de Comayagua y de Nicaragua y el virreinato de la Nueva España ejercía cierta injerencia desde la ciudad de México.3

Aunque se habían conferido el título de virreinato a México y a Perú, la región de Centroamérica fue nombrada únicamente como Capitanía General o reino, ya que en la región no había minas de importancia.3

Así, pues, las Ordenanzas de Barcelona datan de noviembre de 1542, y la cédula que fundó la Audiencia de los Confines —equidistante entre las provincias de Guatemala y de Nicaragua— son del 13 de septiembre de 1543.3 El oidor presidente de la nueva Audiencia fue Alonso de Maldonado, —quien ya había sido gobernador interino de Guatemala— y sus compañeros eran los licenciados Francisco de Herrera, Pedro Ramírez de Quiñónez y Juan Rogel.4

Los oidores se establecieron en Gracias a Dios, en donde fueron recibidos con gran regocijo, aunque carecían de albergue adecuado pues inicialmente tuvieron que vivir en las casas de los muy escasos vecinos.  De hecho, Alonso de Maldonado se fue a vivir con el cura párroco, en donde estableció la oficina de la Real Audiencia. Después de las fiesta, la audiencia se abrió al servicio público el 16 de mayo de 1544, conviertiendo al poblado de Gracias a Dios en la primera capital de Centroamérica.4

Poco después de haber abierto sus puertas al púbico, el rey recibió la primera queja sobre los oidores de parte del obispo de Nicaragua, fray Antonio de Valdivieso, quien detestaba a Maldonado, y quien se quejaba de esta forma:5

El licenciado Alonso de Maldonado, conviene no tenga el cargo que tiene, porque a lo que yo puedo entender, él solo impide la ejecución de los mandamientos reales y de la justicia, tan necesaria en todas partes, y cuya falta alborota y las revuelve y no las ordenanzas de Su Majestad, y también conviene que haga residencia del tiempo que ha gobernado, no menos mal, ni con menos agravios y perjuicio de la real hacienda de vuestra alteza que otros; de los demás oidores, sacando a don Diego de Herrera, que lo tengo por celoso de justicia y de servicio de vuestra alteza, ni aun el seso que se requiere y en caso de entidad son tenidos por muy desmandados y perjudiciales a las honras de los casados. Tdas las cosas que en esta real Audiencia se tratan, son muy delicadas en conciencia y así no puede haber buen fin, si los que la han de ejecutar no la tienen muy delicada y ciencia para regirla y a lo menos el presidente o alguno de ellos, debería ser teólogo.»6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. Juarros, Domingo (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Ignacio Beteta
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 291.
  4. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. pp. 1-3.
  5. Hernández de León, El libro de las Efemérides, VI. p. 292.
  6. Ibid., pp. 293-294.

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