25 de marzo de 1524: Alvarado condena a muerte a los dos últimos reyes k’iche’

Tras evadir una emboscada en la que pretendía quemarlo vivo a él y a sus hombres, Pedro de Alvarado hace prisioneros y condena a muerte a los reyes k’iche’ en Q’umakaj

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Mapa de Q’umarkaj (Utatlán) la capital del reino k’iche’ en 1524. Aquí querían emboscar a las fuerzas de Alvarado para quemarlos vivos dentro de la ciudad, pero el plan le falló a los reyes k’iche’ que fueron apresados y posteriormente quemados en la hoguera. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la decadencia de la Cultura Maya, sus pueblos descendientes fueron perdiendo poco a poco las características de aquella y se fueron segregando en diferente grupos sociales que se hicieron la guerra unos contra otros.  Así pues, los pueblos indígenas se encontraban en marcada decadencia a la llegada de los españ0les al continente americano:  algunos todavía tenían centros urbanos, como los k’iche’ y k’achik’el, mientras que otros, los itzáes de Tezulutlán —actualmente la zona de las Verapaces y Petén— habían adoptado una forma de vida nómada más adecuada a la región selvática en donde vivían.1

Pedro de Alvarado invadió la región que ocupan los indígenas con centros urbanos en 1524 al frente de trescientos soldados españoles de infantería y ciento veinte de caballería y de varios miles de guerreros tlaxcaltecas y cholultecas que se habían aliado a las fuerzas de Hernán Cortés en México para derrotar al Imperio Azteca; se estima que por cada soldado español había de diez a treinta guerreros tlaxcaltecas o cholultecas.2

Las armas con que contaban los españoles  —que no eran soldados entrenados de los famosos tercios sino que simples aventureros que huían de la miseria de la península— eran: ballestas, escopetas muy rudimentarias de chispa y mampuesta, y cuatro cañones que se cargaban por la boca con balas de piedra; por su parte, los guerreros mexicanos traían sus arcos, flechas y lanzas.3  Pero hubo un factor muy importante y quizá decisivo en el proceso de conquista, ya que diezmó considerablemente a las poblaciones indígenas americanas tras la llegada de los europeos: la viruela, el sarampión, la gripe, el tifus y la fiebre amarilla que traían las ratas que venían en los barcos y a las que los europeos ya habían desarrollado defensas. De hecho, mientras se llevaba a cabo la conquista del Imperio Azteca en México, las epidemias hacían estragos en las poblaciones del territorio guatemalteco.4

El 20 de febrero de 1524 se produjo la batalla contra los k’iche’ de donde salió la leyenda del guerrero Tecún Umán, la cual se ha documentado que más bien es un registro histórico k’iche’ que ha amalgamado en la figura de aquel gran capitán a sus principales príncipes y capitanes militares que cayeron muertos en aquel combate.5 Alvarado, por su parte, solamente reportó que uno de los principales guerreros había muerto en la batalla de aquel día, en el que murieron muchos k’iche’ al punto que el río cercano se tiñó de rojo.6  Es muy probable que los guerreros k’iche’ hayan estado muy debilitados por las viruelas y otras enfermedades, lo que podría haber contribuido sobremanera a la espantosa derrota.

Ante aquel desastre, los reyes k’iche’ Oxib-Keh, el Ahpop (rey), y Beleheb-Tzy, el Ahpop Quecham (rey electo), se sintieron entre la espada y la pared y convocaron a una gran asamblea de notables para planificar la defensa contra los invasores.  Decidieron que las mujeres, niños y ancianos salieran de las poblaciones y buscaran refugio en las montañas y en improvisadas cuevas, y luego, planearon invitar a los europeos a la ciudad de Q’umarkaj  (Utatlán), que estaba formaba por casas de paredes de madera y techos de paja ubicada sobre unas colinas rodeadas de barrancos que no permitía una salida fácil, para quemarlos vivos en la ciudad.7

Alvarado aceptó la invitación de la comitiva k’iche’ que enviaron los reyes, y sin sospechar nada partió para Utatlán.  Sin embargo, cuando llegaron a la ciudad, la ubicación hizo que el español sospechara que algo no andaba bien, por lo que decidió dejar a sus tropas en las afueras de la población y entrar sólo con un grupo de soldados españoles bien armados.  Ya dentro de Q’umarkaj se confirmaron sus sospechas cuando en medio del agasajo que le hicieron a él y al grupo de españoles se dieron cuenta de que no había ni mujeres ni niños; entonces, Alvarado le agradeció a los k’iche’ por el recibimiento y les dijo que iba a salir de la ciudad para organizar la entrada de las tropas mexicanas.8

Ya en su tienda, Alvarado invitó a los reyes para que le visitaran previo a entrar a la ciudad, y cuando llegaron, sus ayudantes les cayeron encima y los cargaron de cadenas.  Sin apenas reponerse de la sorpresa se dieron cuenta de que estaban perdidos, y se resignaron a su suerte.  Después, Alvarado instaló un tribunal entre sus propios oficiales aventureros y con una farsa de juicio condenó a los reyes k’iche’ a unos días de prisión y luego a morir en la hoguera.8 Cuando los guerreros k’iche’s se dieron cuenta de lo que había sucedido, atacaron a los españoles y a sus aliados tlaxcaltecas y cholultecas y lograron matar a uno de los soldados españoles.9​ Pero en este momento Alvarado ordenó que después de repeler el ataque incendiaran toda la ciudad como escarmiento.10

Tras la destrucción de Q’umarkaj, la cruel sentencia contra los reyes k’iche’ que solamente buscaban proteger a su pueblo de una invasión de aventureros se ejecutó el Viernes Santo de 1524, fiesta sagrada de la religión católica a la que pertenecían los invasores.11

Por su parte, los indígenas itzáes de Tezulutlán, resistieron a la invasión española por muchos años gracias a su estrategia de permanecer en la selva petenera protegidos por la muralla natural de los Cuchumatanes, y fueron el único pueblo independiente de la América Española hasta que finalmente fueron brutalmente conquistados en 1697.12


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El Libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 486
  2. Restall, Matthew; Asselbergs, Florine (2007). Invading Guatemala: Spanish, Nahua, and Maya Accounts of the Conquest Wars (en inglés). University Park, Pensilvania, EE.UU.: Pennsylvania State University Press. ISBN 978-0-271-02758-6OCLC 165478850. p. 16.
  3. Jones, Grant D. (2000). «The Lowland Maya, from the Conquest to the Present«. En Richard E.W. Adams y Murdo J. Macleod (eds.), ed. The Cambridge History of the Native Peoples of the Americas, II: Mesoamerica, part 2 (en inglés). Cambridge, Inglaterra: Cambridge University Press. ISBN 0-521-65204-9OCLC 33359444. p. 363.
  4. Lovell, W. George (2005). Conquest and Survival in Colonial Guatemala: A Historical Geography of the Cuchumatán Highlands, 1500-1821 (en inglés) (3.a edición). Montreal, Canadá: McGill-Queen’s University Press. ISBN 0-7735-2741-9OCLC 58051691. p. 70.
  5. van Akkeren, Ruud W. Tecun Umam: ¿personaje mítico o histórico?. En: Ciclo de Conferencias 2004. Nuevas investigaciones. Nuevas ideas.  Guatemala: Museo Popol Vuh, Universidad Francisco Marroquín. pp. 3-7.
  6. Gall, Francis (julio a diciembre de de 1967). «Los Gonzalo de Alvarado, Conquistadores de Guatemala«. En Anales de la Sociedad de Geografía e Historia. XL Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. OCLC 72773975. pp 41-42.
  7. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 487.
  8. Ibid., p. 488.
  9. Recinos, Adrián (1998). Memorial de Sololá, Anales de los Kaqchikeles; Título de los Señores de Totonicapán. Guatemala: Piedra Santa. ISBN 84-8377-006-7OCLC 25476196.
  10. Sharer, Robert J.; Traxler, Loa P. (2006). The Ancient Maya (en inglés) (6.ª edición (completamente revisada)). Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press. ISBN 0-8047-4817-9OCLC 57577446. p. 764-765.
  11. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 489.
  12. Jones, Grant D.  (1998). The Conquest of the Last Maya Kingdom (en inglés). Stanford, California, EE. UU.: Stanford University Press. ISBN 978-0-8047-3522-3OCLC 9780804735223. 240 y siguientes.

26 de febrero de 1848: la expedición de Modesto Méndez llega a Tikal

Una expedición al mando del Corregidor y Comandante de Petén, Modesto Méndez descrube la ciudad maya de Tikal en la selva petenera.

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El templo II de Tikal en 1902, parcialmente descombrado. El templo se encontraba totalmente invadido por la selva cuando lo visitaron Modesto Méndez y sus hombres en 1848. En el recuadro: el corregidor y comandante de Petén, Modesto Méndez en un retrato que se conserva en el Museo Nacional de Historia. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1848,  el gobernador Ambrosio Tut informó de la existencia de unas estructuras en la selva del Petén al Corregidor de ese departamento, el comandante y coronel Modesto Méndez, quien organizó una expedición para certificar que efectivamente éstas existían y así reclamarlas para la República de Guatemala.1

Méndez -cuya expedición estaba compuesta de dos comisiones, una de las cuales era comandaba por el gobernador Tut y había partido unos días antes- salió de la ciudad de Flores el 23 de febrero de 1848 con destino a la cercana población de San José, que está en la orilla norte del lago de Petén-Itzá. Al día siguiente, a las 3 de la mañana, se fueron en canoa al oeste del Lago rumbo hasta que atracaron e iniciaron el recorrido a pie.  A partir de ese momento, estaban en una región completamente inhóspita y a la merced de los indígenas que la habitaban, que en ese tiempo estaban en comunicación con los indígenas alzados que estaban masacrando europeos y criollos en Yucatán.2

Afortunadamente no tuvieron contratiempos y caminaron  cuatro leguas al norte, hasta llegara a la laguna El Tintal, el cual consideraban que era el punto más adecuado para dirigirse a las estructuras de la selva porque la vegetación era menos espesa.   Allí se quedaron a descansar en sus hamacas bajo la sombra de los árboles, y por la tarde llegó el gobernador Tut y su comisión, quien les informó que estaban rectificando el camino, cazando animales y buscando agua.  Al día siguiente, de madrugada, los miembros de la comisión de Tut siguieron su camino hacia San José, mientras que éste se sumó al grupo de Méndez para guiarlos hasta los edificios.  Los exploradores avanzaron bajo la lluvia todo el día, deteniéndose para acampar a las cuatro de la tarde.1

El 26 de febrero estaba lloviendo otra vez, pero continuaron su camino.  Méndez describe así lo que ocurrió después:

«Volvió de nuevo la lluvia con muchos truenos y rayos no comunes en el presente mes, y así, mojados como estábamos, siendo las tres de la tarde, empezamos a observar fragmentos de loza antigua y un monte algo más claro, lo cual vino a despertar la ansiedad natural de aproximarnos al objeto que buscábamos.»

«Poco después, estando en un cerro de regular elevación, se descubrió en otra altura superior el primer palacio, cuya soberbia perspectiva no hubo uno solo de mis compañeros que no quisiese disfrutar. Desde entonces, empezé a sentir un noble orgullo al ver logrados en tan cortos días nuestros trabajos, los deseos de tantos años, con notable oprobio de mis antecesores. Nos aproximamos con mayor entusiasmo, hasta ponernos al pié de una hermosa escalera, cuyo paso nos disputábamos, subiendo por precipicios y escombros, originados tal vez por los temblores y elevados árboles […]»1

Los expedicionarios subieron a un edificio y desde su cima lanzaron una cuerda para toma la primeras mediciones: la pirámide mide cincuenta varas de altura y veinticinco de ancho. Miden las paredes, ingresan al recinto y entonces Méndez les ordena que copien en papel un esbozo del edificio. Desde allí, escribió:

«No es posible hallar expresiones propias para significar el inmenso espacio que se presenta a la vista desde esta altura, en todas direcciones, ofreciéndose el más pintoresco panorama al Oriente del palacio; es preciso verlo para sentir los efectos que inspira una perspectiva tan encantadora […]»1

Sus trabajos de medición terminaron a las cinco de la tarde, y bajaron del edificio para pasar la noche. Al día siguiente, continuaron explorando y descubrieron inscripciones: con «caracteres escritos, caras y animales desconocidos…”. También  encontraron estelas – que Méndez llamó «lápidas» – y varios altares ceremoniales a los que describió como «ruedas de una calesa».  Para entonces, los mozos indígenas que los acompañaban, y que se habían encargado del desbrozamiento desde que llegaron, ya no podían más con el cansancio y Méndez decidió suspender la exploración por ese día.

Finalmente, el 28 intentaron continuar con la exploración, pero la espesura de la selva les dificultó el trabajo considerablemente.  En ese momento ya todos estaban agotados, como deja dicho Méndez en su reporte:

«Fatigados de subir y bajar tantos precipicios, y hundidos en tristes y melancólicas reflexiones, al ver tantos escombros y ruinas, siendo la hora de retirarnos, lo hicimos, mejorando de ideas al encontrar en nuestro dormitorio los garrafones de agua que habíamos pedido; con lo cual quedaron desocupados los mozos destinados a conducir los bejucos…»1

Tras emprender el regreso el 2 de marzo, Méndez escribió un detallado reporte para el gobierno del general presidente Rafael Carrera, el 6 de ese mismo mes, en el que indicó:

«Vengan en hora buena esos viajeros con mayores posibles y facultades intelectuales, hagan excavaciones al pie de las estatuas, rompan los palacios y saquen curiosidades y tesoros que no podrán llevar sin el debido permiso; jamás podrán nulificar ni eclipsar el lugar que me corresponde al haber sido el primero que sin gravar a los fondos públicos, les abrí el camino.»1

Desafortunadamente, el gobierno del general Rafael Carrera estaba en una crisis de gobernabilidad, debido a los alzamientos de «los lucios» en el oriente del país, y el resurgimiento del sentimiento independentista en Los Altos -todo  patrocinado por el gobierno liberal de Doroteo Vasconcelos en El Salvador3– y no pudo prestarle mayor atención al importante descubrimiento realizado por Méndez y Tut.  De hecho, Carrera renunció a la presidencia y salió al exilio en agosto de ese mismo año, y durante su ausencia la anarquía llegó a niveles insostenibles, con numeros crímenes políticos y rebeliones.4

Carrera regresó al país en 1849 y con la colaboración del nuevo presidente, el coronel Mariano Paredes, logró sofocar las rebeliones y estabilizar al país, pero ahora se enfrentaba a una inminente invasión de los criollos liberales desde Honduras y El Salvador, la que finalmente ocurrió el 2 de febrero de 1851, en donde los derrotó categóricamente en la Batalla de La Arada.5

A partir de entonces se inició el desarrollo de Guatemala, pero las arcas estaban vacías y el gobierno tenía otras prioridades distintas a explorar ruinas de la civilización maya en medio de la selva petenera.  Por esta razón, cuando los viajeros extranjeros que mencionó Méndez finalmente llegaron a Tikal en la década de 1870, se dedicaron a sacar del país muchos tesoros mayas, los cuales ahora se exhiben en los museos alrededor del mundo.  De hecho, los dinteles puertas de los templos de Tikal se exhiben en el Museo de las Culturas de Basilea, Suiza, gracias a que el ciudadano suizo Gustav Bernoulli las embarcó con la autorización del gobierno del general J. Rufino Barrios, a quien también le aconsejó que creara la Ley de Vagancia para utilizar la inmensa mayoría indígena del país en la producción de café a gran escala.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Méndez, Modesto (18 de abril de 1848). «Informe del Corregidor del Petén Modesto Méndez de 6 de marzo de 1848». Guatemala: La Gaceta de Guatemala, Imprenta de la Paz.
  2. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 160-163.
  4. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. pp. 112-115.
  5. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 193-197.
  6. Schmölz-Häberlein, Michaela (2005). Carl Gustav Bernoulli. En: Germany and the Americas: Culture, politics and history. (Adam, Thomas, ed.) I. Santa Barbara, California: ABC CLIO. (en inglés) p. 142.

18 de enero de 1986: accidente de Aerovías en Petén

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Los tempos I,II y III del Parque Nacional Tikal vistos desde el Acrópolis del Templo IV. Obsérvese la densa jungla a su alrededor. En el recuadro: el avión Caravelle siniestrado de SAETA. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 18 de enero de 1986 una aeronave de Aerovías de Guatemala que llevaba pasajeros a una excursión a las ruinas mayas de Tikal en el departamento de Petén, se estrelló en una zona remota de la jungla petenera, matando a todos sus pasajeros y tripulantes en lo que hasta ese momento, era el peor desastre de aviación en la historia del país.1

El avión salió de la Ciudad de Guatemala a las 7:25 a.m. y se dirigía hacia el aeropuerto en Santa Elena, Petén, en un vuelo que debería haber tomado 40 minutos.  Los personeros de la aerolínea expliraron que el avión se estrelló durante su segundo paso por el aeropuerto de Santa Elena, ya que había pasado muy alto la primera vez.1

El avión era un Sud Aviation SE-210 Caravelle III, que fue construido en 1960 e inicialmente voló para la línea aérea italiana Alitalia con registro I-DAXI. Fue convertido en una serie 6N estándar en 1962 y la línea SAETA lo compró 1975, registrándola como HC-BAE. Aerovías Guatemala la alquiló de SAETA en 1985 para responder al aumento de turistas que visitaban Guatemala debido a la transición a un proceso democrático.2

Los personeros de la aerolínea también explicaron que tuvieron su último contacto con la aeronave a las 7:58 am y que el piloto no les había dicho que tuviera ningun problema.  En el accidente murieron seis estadounidenses, cincuenta y tres guatemaltecos(muchos de ellos en una excursión), seis columbianos, cuatro venezolanos, dos mexicanos, dos costarricenses,dos holandeses, dos británicos, dos canadiencias, dos de las Antillas Holandeses, y uno de Alemania Occidente, de Grecia, de Francia y de Italia.1

Los miembros del ejército destacados en Santa Elena, bomberos locales y voluntarios llevaron los cuerpos de las víctimas a un estadio de fútbal en la ciudad de Flores, cabecera departamental de Petén. Las autoridades explicaron que la región selvática en donde ocurrió el desastre era tan densa que tuvieron que talarla para permitir que los helicóptero del ejército pudieran aterrizar en el lugar.1 

Las víctimas venezolanas fueron identificadas como la familia del ex-ministro de Relaciones Exteriores, Aristides Calvani, su esposa y sus dos hijas, mientras que el ciudadano francés era Alexander Skacovich, quien vivía en Caracas, Venezuela, quien era un alto personero de la Comunidad Europea.   Todos ellos estaban en Guatemala porque asistieron a la toma de posesión del presidente Vinicio Cerezo, ya que todos eran demócrata cristianos, como el nuevo gobernante guatemalteco.1

El presidente Cerezo dijo estar sumamente abaatido por el accidente y el congreso de la República decretó tres días de duelo por los fallecidos. Por su parte, aunque las labores de rescate se vieron afectadas por la lluvia y baja visibilidad, las autoridades de la Dirección General de Aeronáutica Civil  explicaron que durante el accidente había visibilidad ilimitada, por lo que no pudieron determinar la causa del accidente.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Los Angeles Times (19 de enero de 1986) 90 Killed in Guatemala Plane Crash : Cause Not Known; Six Americans Included in Toll (en inglés). Los Angeles, EEUU: Los Angeles Times.
  2. The New York Times (20 de enero de 1986) Guatemala crash toll now put at 93.  (en inglés). Nueva York, EEUU: The New York Times.

¿Quién fue Carl Gustav Bernoulli?

Carl Gustav Bernoulli: médico suizo, quien solicitó que se creara la ley de Vagancia y quien saqueó los dinteles de los templos de Tikal con la venia del gobierno del general J. Rufino Barrios

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Primeras excavaciones arqueológicas en Tikal.  Fotografía del investigador inglés Alfred Percival Maudslay publicada en 1890.  En el recuadro: parte de los dinteles del Templo IV que fueron enviados a Suiza por Bernoulli y que se encuentra en el Museo de Culturas de Basilea.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Carl Gustav Bernoulli es un ciudadano suizo que ha caído en el olvido en la historia de Guatemala, pero que tuvo una influencia muy profunda en el devenir de los indígenas del país durante el gobierno liberal del general J. Rufino Barrios.

Bernoulli, quien nació el 24 de enero de 1834, era descendiente de una familia prominente de Basilea, Suiza, y emigró a Guatemala en 1858, cuando ésta todavía era gobernada por el gobierno ultra católico del capitán general Rafael Carrera.1  En Guatemala se dedicó a la medicina y farmacia, y luego de la toma del poder por los gobiernos liberales, a plantar café y a explorar los antiguos yacimientos de cultura Maya1 los cuales habían sido descubiertos por Ambrosio Tut y luego documentados por una comisión encabezada por el coronel Modesto Méndez en 1848.2 En su reporte al gobierno del general Carrera, Méndez escribió: «Yo debo de cumplir con mi deber, pues me sería sensible que otros curiosos extranjeros vengan a dar publicidad a todos los objetos que estoy viendo y palpando. Vengan en hora buena esos viajeros con mayores posibles y facultades intelectuales, hagan excavaciones al pie de las estatuas, rompan los palacios y saquen las curiosidades y tesoros que no podrán llevar jamás sin el debido permiso; pero nunca podrán nulificar ni eclipsar el lugar que me corresponde, al haber sido el primero en descubrir estas ruinas; sin gravar los fondos públicos les abrí camino, y tuve el honor de comunicar al supremo gobierno de la república, cuanto interesante y superior se encuentra en la capital de este imperio; sin miras de interés personal o particular, únicamente satisfecho y persuadido que mi persona y cortos bienes pertenecen a la patria, al gobierno y a mis hijos.»3

Bernoulli estudió medicina en Würzburg, Berlín y Paris y recibió su doctorado de la Universidad de Basilea en 1857.  Luego de graduarse, visitó al ya anciano explorador alemán Alexander von Humboldt, y decidió viajar a Guatemala para explorar las ruinas mayas.  Durante los primeros diez años de su estancia en el país se dedicó a practicar medicina en la capital y abrió farmacias en Mazatenango y en Retalhuleu, y adquirió unos terrenos en Suchitepéquez.  En 1868 se mudó definitivamente a Retalhuleu ya que le encantaba la botánica y clasificó las diversas variedades de plantas de cacao que pudo encontrar, además de coleccionar numerosas plantas en su viveros y mantener extensa correspondencia con botánicos de Alemania y de los Estados Unidos.1  Durante esta época escribió artículos científicos para revistas alemanes de medicina, geografía y botánica y envió de contrabando varias reliquias mayas y especies de animales a su amigo Fritz Müller en Basilea, quien era el director de las colecciones de los museos de la ciudad.1

En 1877, ya cuando el general J. Rufino Barrios estaba en el poder en Guatemala, Bernoulli viajó a las ruinas de Tikal junto con O.R. Cario, un joven botánico y geógrafo que había sido enviado a Guatemala por el director de las colecciones botánicas de Göttingen.  Los exploradores recabaron una gran cantidad de información, la cual sirvió de base para la tesis de Cario, y descubrieron los dinteles de madera de los templos mayas.  Fue así como gracias a Bernoulli, y a la complicidad del general presidente J. Rufino Barrios, los famosos dinteles del Templo IV fueron robados de Tikal y enviados al Museo de Culturas en Basilea, Suiza, por intermedio de Franz Sarg, un cafetalero alemán que vivía en Alta Verapaz.1

Bernoulli era miembro de la Iglesia Reformista Suiza, la cual criticaba abiertamente el papel de la Iglesia Católica en Centroamérica, aprovechando el ambiente anticlerical que imperaba entre los miembros del gobierno liberal de Barrios.  Y la imagen de los indígenas guatemaltecos que Bernoulli describía en sus artículos era muy negativa, además de ser un reflejo del darwinismo social y el racismo de la época.1  En sus reportes alegaba que los indígenas solamente podían ser gobernados por medio del terror y atribuía la escasez de mano de obra para las fincas cafetaleras a la «haraganería natural» de los indígenas.  En base a esto, y como para entonces ya poseía fincas cafetaleras, hizo varias peticiones al gobierno de Barrios para que se hiciera un cambio en el sistema de registro y vigilancia de los trabajadores indígenas; su idea era que cada jornalero tuviera un pasaporte en el cual se registrara meticulosamente su rendimiento laboral.4  El gobierno de Barrios adoptó la idea y creó la primera Ley de Vagancia el 14 de septiembre de 1878,5 la cual sería luego modificada por el gobierno del general Jorge Ubico.6

Bernoulli ya no vió el efecto de sus peticiones, pues cuando emprendió el regreso a Basilea en 1878, cayó enfermo durante el viaje y murió en San Francisco, el 18 de mayo.4  En cuanto a los dinteles mayas robados, éstos han estado en exhibición en el Museo de Culturas y han recibido reconocimiento mundial ya que los investigadores han descifrado la importante información astronómica que contienen.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Schmölz-Häberlein, Michaela (2005).  Carl Gustav Bernoulli. En: Germany and the Americas: Culture, politics and history. (Adam, Thomas, ed.) I. Santa Barbara, California: ABC CLIO. (en inglés) p. 142.
  2. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). El descubrimiento de Tikal por Ambrosio Tut y Modesto Méndez. Guatemala: Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación.
  3. Méndez, Modesto (6 de marzo de 1848). «Informe del Corregidor del Petén Modesto Méndez de 6 de marzo de 1848»La Gaceta de Guatemala (Guatemala).
  4. Schmölz-Häberlein, Carl Gustav Bernoulli. p. 143.
  5. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso.
  6. Chacón Córdova, Carolina (2018). La figura del general Jorge Ubico Castañeda: dictador o tirano. En: 200 años en camino, Bicentenario de la Independencia – 2021. Guatemala: Autorictas Prudentium. pp. 5-7.

1935: filman la película «Las Nuevas Aventuras de Tarzán» en Guatemala

El gobierno del general Jorge Ubico autoriza a filmar una película de Hollywood en Guatemala.

Título de la película «Las Nuevas Aventuras de Tarzán» que fue filmada en Guatemala en 1935. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

VIDEO:

ARGUMENTO:

El francés D’Arnot —quien había rescatado a Tarzán de la custodia de los monos y lo había restituido en Inglaterra como Lord Greystoke—, se accidenta con su avioneta en selvas guatemaltecas y es hecho prisionero por una tribu de adoradores de la Diosa Verde, que era un ídolo relleno de joyas y con la fórmula de un explosivo capaz de aniquilar el planeta. Al enterarse de la noticia, Tarzán —interpretado por el actor Bruce Bennett—, quien está en África, se une a una expedición que busca la Diosa Verde y viajan por barco hasta Guatemala.

El barco atraca en Puerto Barrios y los expedicionarios se dirigen al poblado indígena de Chichicastenango para encontrarse con el Padre Muller y obtener el mapa que los lleve al templo de la Diosa Verde, pero alguien se les adelanta y lo roba. Deciden partir sin el mapa y dirigirse hacia Río Dulce para finalmente ingresar en la densa selva para encontrar a los adoradores de la Diosa Verde. Tarzán logra seguir el rastro del ladrón del mapa y encuentra el templo de la Diosa Verde, que está en las ruinas de una antigua ciudad española construida sobre los restos de una ciudad maya; Tarzán y todos los exploradores son capturados, pero se salvan de ser sacrificados cuando el ladrón del mapa se roba también el ídolo de la Diosa y los nativos salen a perseguirlo. Tarzán encuentra a D’Arnot entre los nativos, y logra aprehender al malhechor que se habían infiltrado entre los exploradores, luego de que uno de los exploradores utiliza una ametralladora hechiza para matar y espantar a los nativos.

Tras asegurar del ídolo, se dirigen nuevamente a la costa atlántica, pasando por la ciudad maya de Quiriguá y terminando sus aventuras en un poblado de la costa, de nombre At Manatique, que cuenta con buen hotel, marimba y suntuosas instalaciones. La expedición parte de regreso a Europa y Tarzán regresa a su vida selvática en África.

RODAJE:

Sitios en donde se filmaron las diferentes escenas de la serie Las nuevas aventuras de Tarzán

Lugares en Guatemala en donde se filmó «Las Nuevas Aventuras de Tarzán» en 1935. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

En los primeros fotogramas de la película se hace un reconocimiento al personal que trabajó en la filmación y se indica que las condiciones fueron sumamente adversas, al punto que muchos de ellos se enfermaron y el sonido fue muy pobre por las condiciones climatológicas adversas.1

Posteriormente, en 1992, el escritor D. Peter Ogden —biógrafo de Edgar Rice Burroughs— viajó a Guatemala para visitar los lugares en los que se rodó «Las nuevas aventuras de Tarzán». A juicio de Ogden los productores y actores tuvieron que enfrentar numerosas dificultades para movilizarse por las carreteras del país en 1935, pues todavía era muy difícil hacerlo en 1992; siguiendo el itinerario presentado en la película, desembarcó en Puerto San José, —aunque no llevaba el camión con cuatro toneladas de equipos fílmico y de sonido—, para luego ir a Chichicastenango —que sirvió como el poblado indígena a donde llegan los expedicionarios antes de internarse en la selva—, después a la costa del norte —Puerto Barrios, Livingston, Río Dulce—, de ahí a las selvas peteneras en el norte, para regresar a Quiriguá en Izabal.2

Ahora bien, lo que no sabía Ogden fue que la mayoría de lugares fueron visitados por los cineastas utilizando primero la «Great White Fleet», compañía naviera de la United Fruit Company3—empresa transnacional estadounidense y principal apoyo del gobierno guatemalteco4— para viajar desde Nueva Orleans hasta Puerto Barrios, y luego la línea férrea de la compañía estadounidense International Railways of Central America (IRCA) que en 1935 —durante el gobierno del general Jorge Ubico Castaneda— estaba en su apogeo y era una subsidiaria de la United Fruit Company.5 Esto permitió a los cineastas transportar todo su equipo cómodamente a la mayoría de las diferentes ubicaciones en donde filmaron; de hecho, era común que la empresa ferrocarrilera ofreciera paquetes para que turistas visitaran las plantaciones de esa compañía frutera en Izabal y la ciudad maya de Quiriguá —la cual se encontraba dentro de las propiedades de la compañía— y que ofreciera a sus pasajeros la opción de navegar cómodamente por el Río Dulce y el Lago de Izabal hasta la ciudad de Livingston en uno de sus vapores.6

Así pues, las únicas locaciones con difícil acceso en realidad fueron Chichicastenango y la selva petenera, pues no había servicio ferroviario hacia esos lugares y los caminos eran de terracería, aunque se podían acceder por vía aérea.

Ruinas de la iglesia de San Francisco en 1875; así lucía el interior de la iglesia cuando se rodó allí la película Las nuevas aventuras de Tarzán en 1935. Fotografía de Eadweard Muybridge.

Los lugares en donde se filmó fueron:

  • Chichicastenango: escenas de la aldea indígena en donde los exploradores se reúnen con el Padre Muller buscando el mapa antes de salir hacia Río Dulce. Se aprecia la iglesia y el puente de Gucumatz.
  • Antigua Guatemala: templo de la Diosa Verde; en 1935 la Iglesia de San Francisco estaba en ruinas —ya que fue reconstruida hasta en 1967— y fue utilizada para las escenas en que los expedicionarios son capturados por los adoradores de la Diosa Verde en las ruinas de una «antigua ciudad española construida sobre los restos de una antigua ciudad maya» y están a punto de ser sacrificados.
  • Río Dulce: navegación en piraguas por el río y escena en que Tarzán escapa de varios cocodrilos que le persiguen
  • Puerto Barrios: arribo de los exploradores y partida hacia Europa
  • Selva petenera: escenas de jungla
  • Quiriguá: ciudad en ruinas en donde explican a los exploradores los orígenes de la cultura Maya.
  • Ciudad de Guatemala: el entonces lujoso hotel Palace fue el escenario de las escenas del hotel del imaginario poblado de «At Manatique«.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Barillas, Edgar (2013). «50 películas filmadas en Guatemala y una que no (1935-1996). Apuntes para una cartografía de los lugares filmados en Guatemala». Revista Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Guatemala. Archivado desde el original el 22 de octubre de 2015.
  2. Ogden, D. Peter (1992). «The search for Opar». En Schenider, Mario. Edgar Rice Burroughs and the silver screen (en inglés) I. California, EE.UU.: ERBville Press.
  3. Carl, Robert, Capt. USNR (1976). «The Banana Navy». Proceedings (en inglés) (Annapolis, Maryland, EE.UU.: United States Naval Institute). ISSN 0041-798X.
  4. Bucheli, Marcelo; Jones, Geoffrey (2005). «Octopus and the generales: United Fruit Co. in Guatemala». Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146). Archivado desde el original el 10 de diciembre de 2012.
  5. West, John (2009). «A brief history of IRCA». Life wasted chasing trains (en inglés). Archivado desde el original el 19 de agosto de 2014.
  6. Academia de Geografía e Historia (1923). «Excursión a lugares históricos de Quiriguá y Río Dulce». Academia de Geografía e Historia de Guatemala (Guatemala).

26 de abril de 1962: crean el municipio de Melchor de Mencos, Petén

el gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes crea el municipio de Melchor de Mencos en el departamento de Petén justo en la Zona de Adyacencia con Belice.

26abril1962
 Mapa de Belice, de acuerdo al Tratado Wyke-Aycinena.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la Independencia de Centroamérica en 1821, Petén fue un distrito dependiente del departamento de Verapaz.  En ese tiempo casas comerciales inglesas se establecieron al norte del río Belice e iniciaron unas prósperas rutas comerciales con los puertos caribeños de Guatemala, Honduras y Nicaragua.1

Luego de la expulsión de los miembros del partido conservador de Guatemala en 1829 por las fuerzas invasoras del general liberal Francisco Morazán2 Guatemala padeció de constantes guerras, revoluciones e invasiones, que llevaron a que Soconusco se separara del país3 y que el Estado de Los Altos también lo intentara.4 La figura del general Rafael Carrera emergió y tras una década sangrienta logró finalmente pacificar al país en 1851 al vencer definitivamente a los liberales centroamericanos en la Batalla de La Arada.5 Por ese entonces, también se inició la Guerra de Castas en Yucatán, un alzamiento indígena que dejó numerosos colonos europeos asesinados, y los representantes beliceños y peteneros se pusieron en alerta no solamente porque los refugiados yucatecos llegaban huyendo a Petén y a Belice sino que se temía que Carrera, dado su fuerte alianza con los indígenas guatemaltecos, fuera a propiciar las revoluciones indígenas en Centroamérica.6 Sin embargo, el asunto no pasó a más, y Guatemala entró en una fase de paz y prosperidad a partir de 1851.

Belice era el centro comercial y logístico de las pretenciones coloniales de Inglaterra en Centroamérica, y el régimen de Carrera estableció buenas relaciones con dicho enclave, al punto que Guatemala tenía un consulado en le lugar.7 Desde Belice, los ingleses  proporcionaban armas a los ejércitos liberales y conservadores que desangraron Centroamérica, y luego patrocinaron al Ejército Aliado Centroamericano que rechazó la invasión de William Walker en Nicaragua en 1857.8

Cuando la amenaza de William Walker se presentó nuevamente en Centro América en 1859, los ingleses proporcionaron nuevamente armas al gobierno guatemalteco para enfrentarlo, a cambio de lo cual el régimen de Carrera tuvo que cederle el territorio al sur del río Belice al Imperio Británico. La zona de adyacencia de Petén con Belice fue delimitada por medio del tratado Wyke-Aycinena establecido entre el gobierno del general Rafael Carrera por intemedio de su Ministro de Relaciones Exteriores, Pedro de Aycinena el 30 de abril de 1859, a cambio de que los ingleses construyeran una carretera desde el puerto de Belice hasta la Ciudad de Guatemala.9

Sin embargo, tras la muerte de Carrera el 14 de abril de 1865 la inestabilidad empezó nuevamente en Guatemala, al punto que el 30 de junio de 1871 los criollos liberales recuperaron el poder en el país.  Debido a esta situación los ingleses nunca construyeron la carretera que señalaba el tratado Wyke-Aycinena, y por ello, el gobierno guatemalteco empezó a reclamar el territorio decido a Belice por dicho tratado.

Desde entonces, hubo algunos intentos de recuperar Belice, siendo el último de ellos la incursión de Francisco Sagastume con veinte agricultores peteneros el 21 de enero de 1962, quienes buscan apoderarse de la pequeña población costeara de Punta Gorda para darle salida al mar a Petén.10 Para entonces, el gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes estaba buscando formas de fomentar el nacionalismo guatemalteco pues su régimen se encontraba en medio de una severa crisis política con fuertes protestas estudiantiles y civiles en la Ciudad de Guatemala, y la gesta de Sagastume lo llevó a crear el municipio de Melchor de Mencos justo en la Zona de Adyacencia el 26 de abril de 1962.  Ya el 30 de abril de 1960, Ydígoras Fuentes había creado en el lugar ocupado por los caseríos de Plancha de Piedra y Fallabón un centro urbano con categoría de ciudad, dándole el nombre de Ciudad Melchor de Mencos, en honor al guatemalteco Sargento Mayor Melchor de Mencos y Varón. He aquí el decreto en mención:11

Fallabón, departamento del Petén, 30 de abril de 1960

El presidente constitucional de la República,

Considerando: que es de primordial importancia la creación de centros urbanos, especialmente en las regiones más apartadas del país, tanto para beneficio de sus habitantes como para que las mismas alcancen su pleno desarrollo;

Considerando: que la zona de Fallabón, del departamento del Petén, cuyo incremento y desarrollo se ha propuesto la presente administración, es conveniente crear un centro urbano, con categoría de ciudad; y que encontrándose la misma frente a Belice, debe dársele un nombre que recuerde las hazañas de quienes se preocuparon patrióticamente para defender aquel territorio de las incursiones inglesas;

Considerando: que fue el guatemalteco, sargento mayor Melchor de Mencos y Varón, quien el 25 de febrero de 1754 partió de la Ciudad de Santiago de los Caballero de Guatemala, al frente de un Batallón de Milicias para combatir a los piratas ingleses, que habían desembarcado en las costas de Petén, en la parte llamada hoy Belice.

Que el 30 de abril de 1754 al frente de tropas ladinas e indígenas, flecheros, emprendió acción enérgica y decisiva contra los usurpadores del territorio nacional, habiéndolos derrotado completamente en las batallas de la hacienda de San Felipe, Laguna de Cobá, hasta llegar al litoral, donde capturó sus bergantines, que estaban amparados por le pabellón de Su Majestad Británica.Nota_a

Que esta jornada representa un acto heróico de defensa de la soberanía nacional y, siendo deber del Gobierno rendir homenaje a los insignes patriotas que con su trayectora militar o política, hayan prestado servicios a la patria;

Por tanto, en Consejo de Ministros, acuerda:

Artículo 1°. Se crea un centro urbano: la «Ciudad Melchor de Mencos» en la zona donde actualmente se encuentra el poblado de Fallabón, Municipio de Flores, departamento del Petén.

Artículo 2°. La Empresa nacional de Fomento y Desarrollo Económico del Petén, queda encargada de hacer el trato de la Ciudad Melchor de Mencos, de la construcción de los edificios públicos nacionales necesarios, para su desenvolvimiento, de la adjudicación de predios y asentamiento de los actuales y futuros vecinos y de cuanto se relacione con la obra material requerida en la nueva ciudad, así como de la colonización y parcelamiento de las tierras aledañas.

Artículo 3°. El nuevo municipio de «Melchor de Mencos» deberá desmembrarse de los actuales de Flores y San José y sus límites serán [sigue aquí una descripción detallada de los límites].

Artículo 4°. Todas las dependencias del Estado, dentro de sus respectivos ramos, deberán cooperar a efecto de que a la mayor brevedad, funcionen los servicios públicos indispensables en la Ciudad de Melchor de Mencos.

Artículo 5°. Será colocada en lugar prominente, una placa de bronce conmemorando la gloriosa fecha del 30 de abril de 1754, haciendo mención de las batallas libradas por el sangento mayor Melchor de Mencos y en recuerdo de la fundación de la ciudad que lleva su nombre.[…]

Comuníquese.

Finalmente, el 26 de abril de 1962 se estableció definitivamente el municipio de Melchor de Mencos, mediante el siguiente decreto:12

Establécese el municipio de Melchor de Mencos

Palacio Nacional: Guatemala, 26 de abril de 1962

Vista para resolver la solicitud de los vecinos de la Ciudad de Melchor de Mencos, departamento de El Petén, relativa a que previos los trámites de ley se establezca el municipio del mismo nombre, tomando en cuenta el territorio ya asignado, según lo establece el acuerdo gubernativo de fecha 30 de abril de 1960; y

Considerando: que la Dirección General de Cartografía ha levantado el fotoplano del territorio que, de conformidad con el artículo 3°. del acuerdo gubernativo de fecha 30 de abril de 1960, fue previsto para establecer el municipio de Melchor de Mencos; que la Dirección General de Estadística emitió el informe relativo al número de habitantes comprendido dentro del territorio deliminado, que aunque no llega a los cinco mil que determina el artículo 8°. del Código Municipal, procede aplicar a este caso la excepción contenida en el inciso 1°. del mismo artículo, por cuanto el nuevo municipio colinda con la república de México; que oídas las municipalidades respectivas, la de San José manifestó expresamente su anuencia para que se establezca el nuevo municipio de Melchor de mencos, no así la de Flores, pero sus objeciones no deben ser obstáculo para resolver favorablemente la petición que se examina, ya qu epara ello fueron llenados plenamente los requisitos a que se refieren las disposiciones de los artículos 8°. y 9°. del Código Municipal, como consta en el expediente y lo informó favorablemente el gobernador del departamento de El Petén, quien emitió su dictamen favorable con fecha 23 de octubre del corriente año;

Por tanto, el Presidente de la República, acuerda:

    1. Establecer el municipio de Melchor de Mencos, con la extensión superficial de 4,649 caballerías, equivalentes a 2009,794 hectáreas aproximadamente, y compredido dentro de los siguientes linderos [sigue la descripción detallada de los límites]; según consta en el fotoplano levantado por la Dirección General de Cartografía en el mes de julio de 1961.
    2. Como consecuencia de la delimitación que antecede del municipio de Melchor de Mencos, los municipios de Flores y San José quedan así: [siguen descripciones detalladas de los límites de cada uno de los municipios mencionados]
    3. Oportunamente, la Dirección General de Cartografía, conjuntamente con las municipalidades respectivas, procederá al amojonamiento del territorio asignado por este acuerdo, a los municipios de Melchor de Mencos, Flores y San José.
    4. La instalación del municipio de Melchor de Mencos, cuya cabecera será la ciudad del mismo nombre, se llevará a cabo en cuanto la municipalidad respectiva quede electa, para cuyo efecto se transcribirá este acuerdo al Tribunal Electo a fin de que, en la fecha que estime conveniente, convoque a elecciones, calificándose dicha municipalidad como de cuarta categoría, por lo que deberá ser integrada por un alcalde, un síndico y cinco regidores.
    5. La nueva municipalidad, como una de sus primeras disposiciones, deberá estudiar y acordar el plan de arbitrios que ha de regir en Melchor de Mencos y someterlo a consideración del Ejecutivo, para la aprobación que corresponde.
    6. El gobernador departamental de El Petén queda encargado de dictar las medidas que fueren indispensables, para el debido cumplimiento del presente acuerdo, el cual entrará en vigor el día siguiente de su publicación en el Diario Oficial.Nota_b
      • Comuníquese.
      • Ydígoras Fuentes
      • El ministro de Gobernación, Luis González Batres12

NOTAS:

  • a: Aquí olvida mencionar el decreto que en 1754 la región pertenecía a la Capitanía General de Guatemala, que entonces era una colonia del Imperio Español y que la región de Petén era inhóspita y remota, razón por la cual los ingleses lograron establecer su enclave entre Yucatán y Petén, dada la facilidad que tenían de llegar en barcos desde la isla de Jamaica.
  • b: este decreto fue publicado el 6 de junio de 1962.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (30 de abril de 1959). «Convención de límites con Belice». El capítulo de las efemérides (Guatemala: Diario La Hora).
  2. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  3. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 165-168.
  4. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  5. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 193-197.
  6. La Guerra de Castas 1847 – 1901. Archivo General del Estado de Yucatán
  7. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  8. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871  (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  9. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859»Google Docs. Guatemala.
  10. Escobar, José Luis (2016) Preso en Belice, la historia de Francisco Sagastume. Guatemala: Prensa Libre.
  11. Azurdia Alfaro, Roberto (1962) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1960-1961. LXXIX Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 163-164.
  12. – (1965) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1962-1963. LXXXI Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 217-218.