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6 de octubre de 1848: arzobispo notifica al presidente Martínez quienes son las autoridades eclesiásticas

6 de octubre de 1848: arzobispo notifica al presidente Martínez quienes son las autoridades eclesiásticas

Tras la renuncia del presidente de la República, general Rafael Carrera, el arzobispo Francisco de Paula García Peláez notifica al secretario de Negocios Eclesiásticos del nuevo gobernante, Juan Antonio Martínez, quiénes son las autoridades eclesiásticas formamente reconocidas en Guatemala tras seis años de litigio con la Santa Sede.

Arzobispo de Guatemala, Francisco de Paula García Peláez
Arzobispo de Guatemala, Francisco de Paula García Peláez

Situación política:

Véase también: Rafael Carrera, Mariano Paredes

Tras la renuncia del general Rafael Carrera a la presidencia de la República, este alto cargo recayó en Juan Antonio Martínez, quien tenía ya una avanzada edad y muy pocas intenciones de ser el jefe del gobierno. Si bien los liberales fueron los que lo pusieron en el poder, tenía que lidiar con las autoridades eclesiásticas, las cuales se habían robustecidas durante el gobierno de Carrera.

Comunicación del arzobispo:

Véase también: clero secular, Juan José Aycinena

El 6 de octubre de 1848 el arzobispo Francisco de Paula García Peláez envió la siguiente comunicación al secretario de Negocios Eclesiásticos del nuevo gobernante, informándole de quienes eran las autoridades eclesiásticas más imporantes de la República:1

Curia Metropolitana de Santiago de Guatemala

Señor Secretario del despacho de Gobernación, Justicia y Negocios Eclesiásticos

En el expediente de que aquí se hará mención, he proveído el día de hoy el decreto que dice así:

Visto este expediente, de que resulta,

    • Primero: que nuestro inmediato predecesor, el Excmo. e Ilmo. Sr. Arzobispo, ya hoy finado, Dr. y Maestro D. Fray Ramón Casáus y Torres, como delegado apostólico para la ejecución del decreto pontificio que impetró con fecha once de marzo de mil ochocientos cuarenta y tres, se sirvió nombrar a las diez personas que expresa en oficio de tres de agosto del mismo año, para todas las dignidades y canongías de esta Santa Iglesia Metropolitana.Nota a
    • Segundo: que a ninguno de los nombraods se llegó a dar colocación, porque contra aquella providencia, recurrieron a Su Santidad el venerable Cabildo, y en apelación los tres señores Canónigos, que se sintieron agraviados de ella, y fueron los propietarios, don José Antonio Alvarado y don Tomás y Rodríguez, y el honorario dn José Ignacio Figueroa, de los cuales han fallecido los dos primeros.
    • Tercero: que por letras de nueve de mayo de mil ochocientos cuarenta y seis, la Santa Sede Apostólica se ha dignado expresar su deseo, de que se procurase conciliar, de consentimiento de las partes, las controversias suscitadas sobre este gravísimo asunto, dándonos formal comisión y oportunas facultades para el efecto; y no habíéndose podido hacer uso de ellas, por el fallecimiento del Sumo Pontífice Gregorio XVI, de feliz memoria, que sobrevino, reintegra la delegación; nuestro muy sante padre el Sr. Pío IX, que felizmente reina, ha sido muy servido de reiterarnos este encargo, por letras del día doce del último de febrero, consultando a la concordia, que debe haber, principalmente entre personas eclesiásticas: con la declaratoria sí, de que la provisión de las prebendas de oficio, hecha sin concurso, y sin especial dispensación apostólica de este requisito, no puede tenerse por valedera.
    • Cuarto: que bajo este concepto el de no quedar ya en el Cabildo otro prebendado que su Ilmo. actual Presidente, por fallecimiento de los demás; y el de que, para el servicio del altar, del coro y de la iglesia en todos conceptos, es necesario el aumento del número de sus individuos, ya que su total complemento es posible, por las difíciles circunstancias del día: no rehusa este cuerpo, que surta efecto, en cuanto puede tenerlo la provisión hecha por el Excmo. Sr. Casáus, y proponen se hagan las demás que corresponden, guardando las disposiciones de los sagrados cánones, y leyes de la materia: venimos en declarar y determinamos lo siguiente:
    • Artículo 1°.— confirmamos el nombramiento que para Deán de esta Santa Iglesia Metropolitana verificó el Sr. Casáus, como tal delegado Apostólico, en la persona del Ilmo. Sr. Dr. Antonio Larrazábal, obispo electo de Comana ‘in partibus’, actual Canónigo Penitenciario, y Presidente de nuestro muy ilustre y venerable Cabildo, sin admitirle la renuncia que de esta dignidad, hizo desde luego ante S. E. Ilma, quien la dejó sin resolución; y declaramos, que para el Deanato queda vigente a favor suyo, como hasta hoy lo está para la prebenda de Penitenciario, el auto que en expediente por separado proveímos en cinco de septiembre de mil ochocientos cuarenta y cinco, sobre no obligarle la asistencia a las funciones ceremoniales, y poder sin este requisito, percibir su renta, por razón de su avanzada edad, y en justa consideración a sus distinguidos méritos y servicios.Nota b
    • Artículo 2°.— nombramos para Arcediano, por fallecimiento del Sr. Canónigo Dr. don José María Castilla, nombrado por el Excmo. Sr. Casáus, al Sr. don José María Ignacio Figueroa, Canónigo honorario en actual ejercicio, instituido con los derechos de futura sucesión, que estableció el decreto pontificio de veinte de febrero de mil ochocientos treinta y nueve.
    • Artículo 3°.— admitimos la renuncia que de su nombramiento para Chantre, verificado por el Excmo. Sr. Casáus, hace el Sr. don Manuel María Zeceña, actual Provisor, Vicario general del obispado de San Salvador: y para subrogarle, nombramos al Sr. Lic. don José María Barrutia, nuestro actual Provisor y Vicario general de este Arzobispado.
    • Artículo 4°.— declaramos, que quedan hoy subsistentes los nombramientos hechos por el Excmo. Sr. Casáus de los Sres. Doctores don Juan José Aycinena para maestre escuela, y don Antonio Ganzález para tesorero.Nota c
    • Artículo 5°.— igual declaratoria hacemos respecto al Sr. Dr. don José Mariano Méndez, nombrado por el Excmo. Sr. Casáus para la primera canongía de gracia; y a la cual quedará promovido, si previamente hiciere renuncia del Sagrario de esta Santa Iglesia.
    • Artículo 6°.— nombramos para segundo canónigo de gracia, al Sr. don José Mariano Ocaña.
    • Artículo 7°.— finalmente, en caso de renuncia, anterior a la colocación de alguno de los Sres. nombrados, verificaremos la subrogación correspondiente, con la facultad Apostólica, que al efecto nos compete, y cuyo uso nos reservamos.

Comuníquese por oficio con inserción, a nuestro muy ilustre y venerable Cabildo, y a todos los Sres. nombrados a quienes constando su aceptación, se librarán los respectivos títulos, y oportunamente se señalará día para la colocación canónica, que deben tomar. Dése al Sr. Zeceña, por la parte que le toca, la noticia necesaria. Póngase todo en la del supremo gobierno. Y a su debido tiempo se dará cuenta de ello a Su Santidad.

        • Francisco, Arzobispo de Guatemala
        • Antonio Letona, notario público1

Tengo el honor de transcribirlo a U.S. para noticia del supremo gobierno, ofreciéndole mis respecto. Dios guarde U.S. muchos años.

Palacio Arzobispal de Guatemala, octubre 6 de 1848.

        • Francisco, Arzobispo de Guatemala1

Respuesta del Secretario de Negocios Eclesiásticos:

El gobierno de Martínez respondió así:

He tenido el honor de recibir la estimable nota de V.S.I., en que se inserta el decreto del 6 del corriente, por el cual usando de la facultad que el Santísimo Pontífice actual se sirvió concederle, nombra Deán de esta S.I. al Ilmo. Sr. Dr. don José Antonio Larrazábal, Arcediano al Sr. Canónigo honorario don Ignacio Figueroa, Chantre por renuncia del Sr. Dr. don Manuel María Zeceña, al Sr. Lic. don J. María Barrutia; Maestre escuela, al Sr. Dr. don Antonio González; primer Canónigo de la Merced, al Sr. Dr. don José Mariano Méndez, previa renuncia del curato del Sagrario; y segundo, al Sr. don Mariano Ocaña.

Impuesto el Sr. presidente de dicho decreto, me ordena contestar a V.S.I. que le ha sido sumamente satisfactorio, tanto por e; merecimiento de las personas nombradas, cuanto por haberse llenado una necesidad urgente para esta S.I., en cuyo esplendor y buen servicio se complace altamente el Gobierno.  Tengo el honor de repetirme de V.S.K. obediente servidor,

        • Manuel Dardón

Final del gobierno de Martínez:

Poco después renunciaría Martínez, al cabo de tres meses de un tormentoso gobierno en el que la anarquía no solamente no disminuyó sino que se incrementó. Los criollos nombraron eventualmente presidente al general Mariano Paredes, quien se mantuvo como pudo en medio de las agitadas aguas, hasta que finalmente regresó al país el general Rafael Carrera, a hacerse cargo de la jefatura de la fuerzas armadas, y a ser el hombre fuerte en el gobierno de Paredes en agosto de 1849.


Notas:

  • Nota a: Casáus y Torres había sido expulsado del territorio guatemalteco después de que Francisco Morazán venció al régimen de Mariano de Aycinena tras el sitio de Guatemala en 1829. El arzobispo se fue exiliado a Cuba, desde donde envió sus instrucciones.Como se ve, los canónigos guatemaltecos se resistieron a algunos de estos nombramiento. Casáus y Torres falleció en Cuba en 1846.
  • Nota b: Larrazábal tenía ya una larga trayectoria eclesiástica incluso desde antes de la Independencia de Centroamérica, ya que en 1811 fue nombrado como diputado por la Provincia de Guatemala ante las Cortes de Cádiz y su participación pública se mantuvo desde entonces.
  • Nota c: Juan José de Aycinena no solamente era un importante miembro del Cabildo Eclesiástico, sino que también era el marqués de Aycinena y uno de los principales líderes de los criollos conservadores que le habían pedido la renuncia al presidente Carrera.

Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VIII. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 31-34.

Juan José de Aycinena

Juan José de Aycinena

Marqués de Aycinena

Juan José de Aycinena y Piñol, obispo de Trajanópolis y marqués de Aycinena, fue uno de los líderes criollos y eclesiásticos de la Independencia de Centroamérica, y luego del partido conservador en Guatemala. Tras la Independencia formó parte de la Junta Provisional Consultiva que se instauró en la región, y tras la Anexión a México en 1822 y la guerra civil centroamericana de 1826-29, fue expulsado del territorio centroamericano por Francisco Morazán. Al retornar al país, tuvo que pactar con Rafael Carrera luego de que éste se hiciera con el poder en 1839, y tras varios años llegó a ser Ministro de Asuntos Eclesiásticos de Carrera, mientras mantenía su cargo como Rector de la Pontificia Universidad de San Carlos.

Obispo Juan José de Aycinena, marqués de Aycinena
Juan José de Aycinena

Época colonial:

Miembro de la Junta Provisional consultiva:

Anexión al Primer Imperio Mexicano:

Provincias Unidas del Centro de América:

Gobierno liberal de Juan Barrundia:

Revolución católico-campesina contra los liberales:

Primera jefatura de Estado de Rivera Paz:

Segunda jefatura de Estado de Rivera Paz:

Primera presidencia de Rafael Carrera:

Exilio de Rafael Carrera en México:

Gobierno de Mariano Paredes:

Presidencia vitalicia de Carrera:

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Video de las criptas donde está enterrado:

Criptas de la Catedral Metropolitana de Guatemala con información sobre la tumba del general Rafael Carrera y varios de sus familiares y colaboradores:

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Referencias bibliográficas:

  1. Reseña Histórica de Centro-AméricaI Guatemala: Tipografía El Progreso. 
  2. — (1878). Reseña Histórica de Centro-América. II Guatemala: Tipografía El Progreso.
  3. — (1879). Reseña Histórica de Centro-América. III Guatemala: Tipografía El Progreso.
  4. — (1881). Reseña Histórica de Centro-América. IV Guatemala: Tipografía El Progreso.
  5. — (1881). Reseña Histórica de Centro-América. V Guatemala: Tipografía El Progreso. 
  6. — (1887). Reseña Histórica de Centro-América. VI Guatemala: Tipografía La Unión.
  7. — (1887). Reseña Histórica de Centro-América. VII Guatemala: Tipografía La Union.
  8. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  9. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  10. — (1930). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. III. Sánchez y de Guise.
  11. — (1963) [1924]. El Libro de las Efemérides, Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional.
  12. Marroquín Rojas, Clemente (1971).  Francisco Morazán y Rafael Carrera.  Guatemala: José de Pineda e Ibarra.
  13. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821-1871. Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X.
  14. — (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  15. Asamblea Nacional Constituyente (19 de octubre de 1851). «Acta Constitutiva de la República de Guatemala». Asamblea Constituyente de Guatemala (Guatemala).
  16. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala. Guatemala: Imprenta La Paz.
  17. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  18. La Gaceta de Guatemala (1855). «Noticia biográfica del señor D. Manuel Francisco Pavón, Consejero de Estado y Ministro de lo Interior del gobierno de la República de Guatemala». La Gaceta de Guatemala (Guatemala: Imprenta La Paz, Palacio de Gobierno de Guatemala) VII (58-62).
  19. Pineda Mont, Manuel (1859). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Imprenta de la Paz en el Palacio.
  20. Squier, Ephraim George (1852). Nicaragua, its people, scenery, monuments and the proposed Interoceanic Canal. Nueva York, EE.UU.: D. Appleton and Co. pp. 429-430.
  21. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.
  22. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia». Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) 2 (112).

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Rafael Carrera (1844-1849; 1851-1865)

Rafael Carrera

El «Caudillo adorado de los pueblos»

El capitán general Rafael Carrera no solamente fue presidente vitalicio de Guatemala, sino que fue el primer gobernante no criollo y el fundador de la República.  Sin embargo, debido a que su partido fue derrotado en 1871, su figura e impacto han sido reducidos al mínimo o ridiculizados en los libros de historia oficiales. De todas las leyendas que se han tejido sobre la figura de Carrera destaca la que dice que era un analfabeta que criaba cerdos y que servía únicamente como brazo armado de la poderosa familia Aycinena y de los miembros del clero, leyenda que se inició cuando el licenciado Lorenzo Montúfar —un liberal radical que odiaba a Carrera y a los aristócratas— publicó sus «Reseña Histórica de Centro América«, patrocinado por los gobiernos liberales que se instituyeron en Guatemala en 1871.1-7 Sin embargo, los estudios del historiador Federico Hernández de León en la década de 1920,8-11 los del periodista Clemente Marroquín Rojas en la década de 196012 y las investigaciones del historiador estadounidense Ralph Lee Woodward en la década de 199013 han demostrado que la realidad era muy distinta: Carrera no solamente aprendió a leer y escribir, sino que su habilidad militar estaba aunada a una gran habilidad política y a una férrea personalidad, de modo que era él quien imponía sus condiciones a los aristócratas y eclesiásticos y que fueron ellos los que tuvieron que plegarse a los designios del «Caudillo adorado por los pueblos«.

Retrato oficial del Capitán General Rafael Carrera, presidente vitalicio de Guatemala, que se conserva en el Museo Nacional de Historia en la Ciudad de Guatemala.Retrato oficial del Capitán General Rafael Carrera, presidente vitalicio de Guatemala, que se conserva en el Museo Nacional de Historia en la Ciudad de Guatemala.


Datos generales:

  • Fecha de nacimiento: 24 de octubre de 1814
  • Lugar de nacimiento: Ciudad de Guatemala, Guatemala
  • Fecha de fallecimiento: 14 de abril de 1865
  • Lugar de fallecimiento: Ciudad de Guatemala, Guatemala
  • Apodo:
    • Caudillo adorado por los pueblos
    • Racacarraca
    • Indio
  • Causa de fallecimiento: cáncer de estómago
  • Presidencia:
    • 1844 – 1848
    • 1857 – 1865
  • Predecesor:
  • Sucesor:
    • 1848: Juan Antonio Martínez
    • 1865: Pedro de Aycinena
  • Partido: conservador

A continuación presentamos las efemérides más destacadas del general Carrera, para que el lector juzgue por sí mismo cual fue el verdadero papel de este personaje en la historia de Guatemala.

Revolución católico-campesina contra los liberales:

Jefatura de Estado interina de Pedro Valenzuela:

Primera jefatura de Estado de Rivera Paz:

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Segunda jefatura de Estado de Rivera Paz:

Primera presidencia de Carrera:

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Renuncia y breve exilio en México:

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Gobierno de Mariano Paredes:

Segunda presidencia de Carrera:

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Presidencia vitalicia:


Videos relacionados:

Video de una posible película del general Carrera:

Criptas de la Catedral Metropolitana de Guatemala con información sobre la tumba del general Rafael Carrera y varios de sus familiares y colaboradores:

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Referencias bibliográficas:

  1. Montúfar, Lorenzo (1878) Reseña Histórica de Centro-AméricaI Guatemala: Tipografía El Progreso. 
  2. — (1878). Reseña Histórica de Centro-América. II Guatemala: Tipografía El Progreso.
  3. — (1879). Reseña Histórica de Centro-América. III Guatemala: Tipografía El Progreso.
  4. — (1881). Reseña Histórica de Centro-América. IV Guatemala: Tipografía El Progreso.
  5. — (1881). Reseña Histórica de Centro-América. V Guatemala: Tipografía El Progreso. 
  6. — (1887). Reseña Histórica de Centro-América. VI Guatemala: Tipografía La Unión.
  7. — (1887). Reseña Histórica de Centro-América. VII Guatemala: Tipografía La Union. 
  8. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  9. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  10. — (1930). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. III. Sánchez y de Guise.
  11. — (1963) [1924]. El Libro de las Efemérides, Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional.
  12. Marroquín Rojas, Clemente (1971).  Francisco Morazán y Rafael Carrera.  Guatemala: José de Pineda e Ibarra.
  13. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821-1871. Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X.
  14. — (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  15. Asamblea Nacional Constituyente (19 de octubre de 1851). «Acta Constitutiva de la República de Guatemala». Asamblea Constituyente de Guatemala (Guatemala).
  16. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala. Guatemala: Imprenta La Paz.
  17. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.
  18. La Gaceta de Guatemala (1855). «Noticia biográfica del señor D. Manuel Francisco Pavón, Consejero de Estado y Ministro de lo Interior del gobierno de la República de Guatemala». La Gaceta de Guatemala (Guatemala: Imprenta La Paz, Palacio de Gobierno de Guatemala) VII (58-62).
  19. Martínez Gallardo, Libia Elina (2005). El Municipio de Palencia. Tesis. Guatemala: Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Archivado desde el original el 24 de enero de 2014.
  20. Pineda Mont, Manuel (1859). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Imprenta de la Paz en el Palacio.
  21. Squier, Ephraim George (1852). Nicaragua, its people, scenery, monuments and the proposed Interoceanic Canal. Nueva York, EE.UU.: D. Appleton and Co. pp. 429-430.
  22. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.
  23. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia». Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) 2 (112).

Referencias adicionales:
En español:

  • Asociación de Amigos del País (2004). Diccionario histórico biográfico de Guatemala. Guatemala: Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. ISBN 99922-44-01-1
  • Castillo, María Cristina; Maria José Cabrera; Claudia Castañeda de Lobos (s.f.). Lámina Multicolor Doble, Mandatarios de la República de Guatemala de 1821 hasta nuestros días. Guatemala: Piedra Santa.
  • González Davison, Fernando (2008). La montaña infinita; Carrera, caudillo de Guatemala, Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 84-89452-81-4
  • López Vallecillos, Italo (1966). Gerardo Barrios y su tiempo San Salvador, El Salvador: Dirección Nacional de Publicaciones del Ministerio de Educación.
  • Morazán, Francisco (1942) [1842]. Testamento y memorias. Honduras: Talleres tipográficos nacionales. p. 60. «Testamento y memorias del general Francisco Morazán: discursos y artículos relativos al héroe. Publicación conmemorativa del primer centenario de su muerte».
  • Reyes, Rafael (1885). Nociones de Historia del Salvador. San Salvador, El Salvador: Imprenta Francisco Sagrini.
  • Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.

En inglés:


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7 de junio de 1846: arriban los restos del arzobispo Casaus y Torres

7 de junio de 1846: arriban los restos del arzobispo Casaus y Torres

Tras morir en Cuba, los restos del arzobispo Casaus y Torres arriban a la ciudad de Guatemala para ser sepultados en la iglesia de Santa Teresa, como él lo había pedido.

Ruinas de la iglesia de Santa Teresa en la ciudad de Guatemala luego de los terremotos de 1917-18. Allí fue sepultado el arzobispo Ramón Casaus y Torres (inserto) en 1846.
Ruinas de la iglesia de Santa Teresa en la ciudad de Guatemala luego de los terremotos de 1917-18. Allí fue sepultado el arzobispo Ramón Casaus y Torres (inserto) en 1846. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Reseña biográfica de Casaus y Torres:

Véase también: Dominicos en Guatemala, clero secular

Su Ilustrísima y Reverendísima, fray Ramón Casaus y Torres era originario de Aragón, España, y de ser un fraile dominico, pasó a hacerse cargo de su arquidiócesis en Guatemala en las postrimerías de la época colonial y tuvo que sobrellevar lo mejor que pudo las grandes modificaciones políticas que se introdujeron con la Independencia de la región.1 Casaus y Torres fue uno de los que juraron la independencia y desconocieron al gobierno español, pero luego de la efímera Anexión a México en 1822, de la formación de la República Federal de Centro América en 1825, y de la Guerra Civil Centroamericana de 1826 a 1829, terminó siendo expulsado de la región por el general liberal Francisco Morazán, junto con los miembros de las principales órdenes religiosas.2

Exilio en Cuba:

Casaus y Torres salió para La Habana, Cuba —que todavía era parte del Imperio Español— y desde allí dirigió virulentas cartas en contra de las autoridades liberales, las cuales eran reproducidos por los curas párrocos hasta que finalmente lo declararon enemigo de la patria en 1830.3 De esa cuenta, el arzobispo sirvió como administrador del obispado de La Habana, en reserva de regresar a su arquidiócesis cuando las circunstancias lo permitieran. Pero murió en Cuba a los ochenta y un años de edad, el 10 de noviembre de 1845, a pesar de que cuando cayó el gobierno de Mariano Gálvez en 1838 llegaron varias comisiones guatemaltecas para que regresara al país. Casaus y Torres ya era un hombre anciano y no estaba para emprender un viaje de esta índole, y solamente aceptó a que sus restos fueran retornados a Guatemala y que fueran sepultados en el templo de Santa Teresa, al que le tenía especial aprecio.4

Fallecimiento y traslado de los restos:

El envío de los restos del arzobispo fue todo un acontecimiento en Cuba. El cuerpo fue embalsamado por los médicos más distinguidos de La Habana y depositado en la Catedral de la ciudad, en una rica caja de caoba cubierta con un paño de terciopelo negro con galones de oro. El féretro fue colocado en unas andas forradas de terciopelo morado, con franjas de oro y conducido en hombros por cuatro lacayos vestidos de negro, precedidos por cuatro miembros de la curia que portaban las borlas. A las 5 de la tarde de aquel 9 de enero de 1546, el cortejo partió de la catedral para el muelle, rodeado de ocho granaderos y oficiales de Preste, con la capa de coro, el canónigo de la Iglesia Cubana, Onofre Antonio Mozo de Narváez, el obispo interino, Pedro Mendo —que era el obispo de Segovia— y el canónigo Penitenciario de la Catedral y rector de la Universidad literaria y prebendado de la Iglesia de Ceuta, José de Espinoza de los Monteros y Rubias Patas. El barco «Polka» fue el destinado para llevar los restos del arzobispo, y estaba adornado con cortinas azules, con franjas de oro y con el pabellón cubano en lo alto. Hacían guardia el teniente de navío Felipe Ramos Izquierdo, el subteniente de marina Juan Butler y el ayudante del Comandante General.5

Llegada a Guatemala y atentado contra Carrera:

Véase también: intentan asesinar a Carrera

El barco llegó a Izabal el 20 de febrero, y el gobierno del teniente general Rafael Carrera organizó un cortejo para llevarlo a la ciudad de Guatemala. Aquel penoso viaje se prolongó hasta el 7 de junio, cuando por fin llegaron los restos del arzobispo al Guarda del Golfo y fue depositado en la Iglesia de la Candelaria, para luego llevarlo a la de Santo Domingo, mientras se preparaban los oficios que iban a celebrarse en la Catedral.6

En medio de aquellos oficios fúnebres que se celebraron el 26 de mayo, unos estudiantes de la Pontificia Universidad de San Carlos intentaron infructuosamente asesinar al presidente Carrera, y la ciudad pasó del luto por el fallecido arzobispo a la zozobra provocada por la persecución que se desató contra los atacantes del gobiernante.7


Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 433.
  2. Ibid., pp. 132-133.
  3. Ibid., pp. 361-366.
  4. Ibid., p. 434.
  5. Ibid., p. 435.
  6. Ibid., p. 436.
  7. Ibid., p. 437.
  8. Brañas, César (1979). Tras las huellas de Juan Diéguez Olaverri. Guatemala: Unión Tipográfica.

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29 de mayo de 1862: muere Mariano Gálvez

29 de mayo de 1862: muere Mariano Gálvez

Muere en la ciudad de México el ex-jefe de estado de Guatemala, Dr. Mariano Gálvez, quien había formado parte de la Junta Provisional de Gobierno que se formó tras la independencia en 1821 y jefe de Estado de 1831 a 1838.

El Castillo de Chapultepec en la Ciudad de México, durante la época en que murió en ese ciudad el Dr. Mariano Gálvez.
El Castillo de Chapultepec en la Ciudad de México, durante la época en que murió en ese ciudad el Dr. Mariano Gálvez. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Escueta noticia sobre la muerte de Gálvez:

Véase también: Mariano Gálvez, José Milla y Vidaurre

El 2 de junio de 1862, la «Hoja de Avisos» —entonces a cargo del escritor José Milla y Vidaurre— reportó la muerte del ex-jefe de Estado Mariano Gálvez con esta breve nota:

El doctor don Mariano Gálvez, jefe del estado de Guatemala que fué, y que el año de 1839 se ausentó de esta su patria para México, falleció en aquella capital el 29 del próximo pasado mayo. (R.I.P.)1

En esa época gobernaba el capitán general Rafael Carrera, quien había llegado al poder tras el derrocamiento de Gálvez en 1838, y por esta razón la Gaceta Oficial —en donde también trabajaba Milla— no publicó anda al respecto de la muerte del ex-jefe de Estado.1

El exilio de Gálvez:

Véase también: Rafael Carrera, Mariano Rivera Paz

Tras ser derrocado el 2 de febrero de 1838, el Dr. Gálvez —a pesar de ser líder un gobierno eminentemente anticlerical— se refugió en la casa de un clérigo amigo suyo, y allí estuvo a salvo de sus enemigos liberales hasta el golpe de estado del 13 de abril de 1839, que perpetró Carrera ingresando a la Nueva Guatemala de la Asunción para restituir en el poder a Mariano Rivera Paz, quien había sido removido a la fuerza por el presidente federal, general Francisco Morazán, en enero de ese año. Tras el golpe de Estado, Gálvez huyó de la ciudad de Guatemala, pues temía que las hordas de Carrera lo asesinaran.2

Su recorrido no fue fácil, pues tuvo que sortear innumerables obstáculos para llegar a las afueras de la ciudad, y luego salir en su mula hacia Chimaltenango. Y no se fue directamente, sino que tuvo que dar grandes rodeos para evitar encontrarse con sus enemigos. Finalmente llegó a Quetzaltenago en donde estuvo un corto tiempo. A pesar de todo, fue electo diputado por Cahabón a la Asamblea constituyente convocada por Carrera para el 1 de junio, y junto Barrundia y Agustín Guzmán protestaron no poder asistir a las reuniones de dicha asamblea ya que habían tenido que huir a Los Altos por la persecución de las huestes de Carrera. Poco después, tras la caída del Estado de Los Altos en enero de 1840, el nuevo jefe del distrito le ordenó que saliera de la ciudad.2

Finalmente llegó a la ciudad de México, en donde unos antiguos adversarios políticos lo ayudaron a ponerse en contacto con personas que lo podían ayudar. Gracias a ello y a su habilidad como abogado, logró establecer un bufete en México junto con el ex-jefe de Estado de Los Altos, Marcelo Molina, en donde llevó importantes casos que le representaron una gran fortuna y prestigio.3

Fallecimiento:

Gálvez vivió durante veinticinco años en México, a donde se llevó a su familia, y ya nunca quiso regresar a Guatemala. Y allí murió a los sesenta y ocho años de edad, olvidado en Guatemala, en donde no se le hizo reconocimiento alguno al morir. No fue sino hasta en 1924 que sus restos fueron repatriados e inhumados con grandes homenajes en la antigua Facultade de Derecho y Notariado de la Universidad Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.3


Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924] El libro de las Efemérides: capítulo de ls Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional: p. 360.
  2. Ibid., p. 361.
  3. Ibid., p. 362.

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24 de mayo de 1844: José Milla escribe un poema contra Carrera

La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en 1840. En el recuadro: el escritor José Milla y Vidaurre. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El escritor José Milla y Vidaurre se caracterizó por ser ul mejor representante de la prosa guatemalteca del siglo XIX, pero sus poemas dejaron mucho que desear. Milla lo comprendió así y por eso se dedicó a la prosa, pero en su juventud, cuando militaba en el partido liberal a pesar de ser criollo aristócrata, escribió los siguientes versos en contra del general Rafael Carrera, poco después de que alentara la fracasada revolución del general Manuel José Arce en El Salvador:1

Himno Patriótico, en loor del Exmo. Teniente General, R. Carrera, Jefe del ejército, etc., con motivo de la expedición salvadoreña

quia pulvis es, et in pulverem reverteris
Porque eres lodo y en el lodo te has de convertir

Hijo de la miseria y de la nada
Tiranuelo opresor de un Pueblo inerme.
Zorra cobarde que acomete osada
A un gallinero que tranquilo duerme.

General, director, héroe, caudillo;
Arcángel, qué se yo como te llaman.
Entre bordados mal envuelto pillo
Ya los pueblos de ti venganza claman.

Por entre esa comparse de malvados,
digna guardia de honor de tu persona,
ellos van a pasar desesperados
a romper en tu frente tu corona.

En pos del enemigo corres tarde,Nota a
teniente general, pues ha sonado
al fin tu hora fatal, tiembla cobarde
dentro de tus harapos de soldado.

Excecrada y maldita tu memoria,
excecrado será cuanto tú hiciste,Nota b
y si ha de hablar de ti, dirá la historia,
que tú ni aun ser déspota supiste.

Lobos, Pais, Carrera, veteranos
del crimen, y en el terror de las banderas,
farsa vil y burlesca de tiranos,
parodias de Cartuch con charreteras.Nota c

¿Que haceis aun allí? Su voz os lanza,
el clarín de Jutiapa en son de guerra:
imprudentes huid, nuestra venganza
debajo de las entrañas de la tierra.

Aycinena, Pavón, fuera señores,
fuera con vuestro rancio servilismo,
¿soñásteis ser tal vez conservadores,
o darnos una burla del torismo?Nota d

Honorable marqués, no más Bretaña,
no más status quo ni tiranía;
vaya su excelencia no se engaña,
sin el statu quo, por Dios, ¿qué haría?

¿Cómo sin él las indemnizaciones?
¿Cómo los sueldos gruesos y continuos?
¿Cómo cobrar sin él, medios millones
por pérdidas, perjuicios y destinos?Nota e

Fuera la camarilla, sea libre
Guatemala por fin, de oscurantistas,
de esos politicones de calibre
profundos y rellenos estadistas.Nota f

Los tigres de Texigua ya se lanzan,
tiemble vuestro cobarde corazón
y ¡ay de vosotros los zorros, si os alcanzan
con sus fieros lebreles de León!

Ya hundiréis esa frente hoy orgullosa:
ya al polvo volveréis de do salisteis;
y entonces guatemala generosa,
olvidará los males que le hicisteis.

Y vivid, os dirá, vivid oh viles
general, mariscales, brigadieres,
vivid parodia ruin de los Aquiles
manejando la rueca entre mujeres.

No mancharás jamás nobles aceros
de cerdos la sangre envilecida,
¡Claros y esforzadísimos guerreros!
vivid, pues, que tan cara os es la vida.

Guatemala, mayo 24 de 1844.

José Domingo Milla.2, Nota g

Como dice el escritor e historiador Federico Hernández de León, «Milla arremete contra todos los elementos del gobierno y a Carrera lo pone como para escurrirlo.» Y es que estos versos, a pesar de ser de muy mala calidad, causaron una honda impresión entre los criollos liberales, quienes se los memorizaban como si se tratara de uno de los poemas del gran José Batres y Montúfar.

El escritor siguió atacando al gobierno de Carrera hasta 1848, cuando se dió cuenta del desastre que se produjo cuando Carrera renunció a la presidencia y salió al exilio, y los criollos liberales intentaron gobernar y solamente consiguieron hundir más al país. Entonces, se volvió conservador abrazando la causa aristócrata de su familia y trabajó para Carrera y Cerna desde 1848 hasta 1871, en que salió al exilio voluntario tras el triunfo de la revolución liberal. Durante este tiempo se hizo amigo personal del general Carrera, de quien fue consejero, embajador en los Estados Unidos, y miembro de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bajo las órdenes de Pedro de Aycinena, el decano de los ministros de Estado.3


NOTAS:

  • a: Milla se refiere aquí a que el presidente de El Salvador, Francisco Malespín, ya había tomado Jutiapa, adelantándose a las fuerzas de Carrera. Malespín, no obstante, tuvo que replegarse a El Salvador, cuando se enteró que estaban planeando darle un golpe de estado.
  • b: Aquí se tuvo razón Milla, pues los historiadores liberales se hicieron cargo de pintar de una forma totalmente nefasta y negativa la figura del general Rafael Carrera. Los libros de historia oficiales, basados en la «Reseña Histórica» del ideólogo liberal Lorenzo Montúfar, se refieren al gobierno conservador como una época oscura sin progreso, donde Carrera era un criador de cerdos analfabeto que estaba bajo el control de los aristócratas. Nada más lejano de lo que realmente ocurrió en ese período.
  • c: Milla se burla aquí de los uniformes que utilizaban los militares guatemaltecos de la época, ya que la tropa se vestía como podía y era descalza, mientras que los oficiales disponían de uniformes regalados por el ministro británico Frederick Chatfield, los cuales no estaban hechos a la medida.
  • d: Se refiere aquí al marqués Juan José de Aycinena, obispo y hasta entonces consejero de estado de Mariano Rivera Paz; y a Manuel Francisco Pavón y Aycinena, otro de los consejos de estado e ideólogos conservadores. Nótese como les llama «serviles», mote despectivo con el que los liberales se referían a los aristócratas por haber sido funcionarios de gobierno durante la colonia española.
  • e: Acusa aquí al marqués de Aycinena de corrupción, aunque ésta no se daba durante los gobiernos conservadores porque el Estado estaba en la ruina debido a tantas guerras contra los liberales.
  • f: Milla se burla no solamente de los aristócratas sino de aspecto mofletudo del marqués de Aycinena.
  • g: En su juventud, Milla se firmaba con sus dos nombres, aunque luego dejó de hacerlo según la costumbre de la época.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 333.
  2. Ibid., p. 334-336.
  3. Ibid., p. 337.

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11 de marzo de 1844: el convenio de Guadalupe

11 de marzo de 1844: el convenio de Guadalupe

11marzo1844
La ciudad de Guatemala en 1865, aproximadamente, vista desde el Cerrito del Carmen. Se aprecian los volcanes de Pacaya y de Agua al fondo, y entre los edificios se reconocen el Teatro Carrera, y las iglesias de La Merced, San Francisco, Catedral y Santa Teresa. En los recuadros: el teniente general Rafael Carrera, el arzobispo Francisco de Paula García Peláez, el Marqués de Aycinena y Mariano Rivera Paz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

5 de enero de 1822: la Anexión a México

5 de enero de 1822: la Anexión a México

5enero1822
Las tropas mexicanas proclaman al Presidente de la Regencia, Agustín de Iturbide, como emperador de México. En el recuadro: el emperador Agustín I. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras una misiva del 19 de octubre de 1821 en la que el futuro emperador de México Agustín de Iturbide le invitaba a anexarse, el jefe político de la Junta Provisional Consultiva, Gabino Gaínza, le contestó el 3 de diciembre indicándole que era necesario consultar a diversos cabildos centroamericanos para dar una respuesta sobre la cuestión. Gaínza finalizó su carta diciendo: «Espero que Vuestra Excelencia dejará en suspenso sus decisiones, y detendrá la marcha de su división armada, hasta la llegada de mi respuesta que le enviaré por correo el 3 de enero de 1822«, en alusión a la división del ejército que Iturbide había mandado a la frontera entre ambos países.1

El 3 de enero de 1822, Gaínza envió a Iturbide su conteo aún incompleto: 32 ayuntamientos aceptaban la anexión si lo hacía la Junta Provisional; 104 aceptaron llanamente la anexión; dos se oponían de plano, mientras que otros veintinún ayuntamientos opinaban que esta cuestión sólo podía ser debatida por el congreso que debía reunirse en marzo, según lo indicaba el Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821.2 Si bien algunos pueblos se oponían a la Anexión, hubo muchos pueblos que se unieron por iniciativa propia al Imperio, aun saltando por encima del conducto oficial de Gaínza. Y a los dos días, la Junta Provisional Consultiva declaró la unión del Reino de Guatemala al Imperio de México en un acta firmada en la Ciudad de Guatemala, la cual dice así:1

Palacio Nacional de Guatemala, enero 5 de 1822.

Habiendo traído a la vista las contestaciones de los ayuntamientos de las provincias, dadas a virtud del oficio circular de 30 de noviembre último, en que se les previno que en consejo abierto explorasen la voluntad de los pueblos sobre la unión al imperio mexicano, que el serenísimo señor don Agustín de Iturbide, presidente de la Regencia, proponía en su oficio de diez y nueve de octubre, que se acompañó impreso; y trayéndose igualmente las contestaciones que sobre el mismo punto han dado los tribunales y comunidades eclesiásticas y seculares, jefes políticos, militares y de hacienda, y personas particulares, a quienes se tuvo por conveniente consultar, se procedió a examinar y regular la voluntad general en la manera siguiente:

– Los ayuntamientos que han convenido llanamente en la unión, según se contiene en el oficio del gobierno de México, son ciento cuatro.

– Los que han convenido en ella con algunas condiciones que les ha parecido poner, son once.

– Los que han comprometido su voluntad en lo que parezca a la Junta Provisional, atendido el conjunto de circunstancias en que se hallan las provincias, son treinta y dos.

– Los que se remiten a lo que diga el congreso que estaba convocado desde quince de septiembre, y debía reunirse el primero de febrero próximo son veintiuno.

– Los que manifestaron no conformarse con la unión, son dos.

– Los restantes no han dado contestación, ó si la han dado, no se ha recibido.

Traido a la vista el estado impreso de la población del reino, hecho por un cálculo aproximado, sobre los censos existentes, para la elección de diputados, que se circuló en noviembre próximo anterior, se halló: que a voluntad manifestada llanamente por la unión excedía de la mayoría absoluta de la población reunida á este gobierno. Y, computándose la de la intendencia de Nicaragua que, desde su declaratoria de independencia del gobierno español, se unió al de México, separándose absolutamente de este; la de la de Comayagua que se halla en el mismo caso; la de la de Ciudad Real de Chiapas, que se unió al imperio, aun antes de que se declarase la independencia en esta ciudad; la de Quezaltenango, Solóla y algunos otros pueblos que en estos últimos días se han adherido por sí mismos ala unión; se encontró que la voluntad general subía a una suma casi total y teniendo presente la junta que su deber, en este caso, no es otro que trasladar al gobierno de México lo que los pueblos quieren, acordó verífícarlo así, como ya se le indicó en oficio de tres del corriente.

Entre las varias consideraciones que ha hecho la junta en esta importante y grave materia, en que los pueblos se hallan amenazados en su reposo, y especialmente en la unión con sus hermanos de las otras provincias con quienes han vivido siempre ligados por la vecindad, el comercio y otros vínculos estrechos, fué una de las primeras, que por medio de la unión a México querían salvar la integridad de lo que antes se ha llamado Reino de Guatemala y restablecer entre sí la unión que ha reinado por lo pasado; no apareciendo otro, para remediar la división que se experimenta.

Como algunos pueblos han fiado al juicio de la junta lo que más le convenga resolver en la presente materia y circuntancias, por no tenerlas todas a la vista; la junta juzga que manifestada, como está de un modo tan claro la voluntad de la universalidad, es necesario que los dichos pueblos, se adhieran a ella para salvar su integridad y reposo.

Como las contestaciones dadas por lo ayuntamientos, lo son con vista del oficio del serenísimo señor Iturbide que se les circuló, y en el se propone como base la observancia del plan de Iguala y de Córdova, con otras condiciones benéficas al bien y prosperidad de estas provincias, las cuales si llegasen a término de poder por sí constituirse en estado independiente, podrán libremente constituirlo; se ha de entender que la adhesión al imperio de México es bajo estas condiciones y bases.

Las puestas por algunos ayuntamientos, respecto a que parte están virtualmente contenidas en las generales y parte difieren entre sí, para que puedan sujetarse a una expresión positiva; se comunicarán al gobierno de México para el efecto que convenga; y los ayuntamientos mismos en su caso podrán darlas como instrucción a sus diputados respectivos, sacándose testimonio por la secretaría.

Respecto de aquellos ayuntamientos que han contestado remitiéndose al congreso que debía formarse, y no es posible ya verificarlo, porque la mayoría ha expresado su voluntad, en sentido contrario, se les comunicará el resultado de esta, con copia de esta acta.

Para conocimiento y noticia de todas las provincias, pueblos y ciudadanos, se formará un estado general de las contestaciones que se han recibido, distribuyéndolas por clases conforme se hizo al tiempo de reconocerse en esta junta, el cual se publicará posteriormente.

Se dará parte a la soberana junta legislativa provisional, a la regencia del imperio y al serenísimo señor Iturbide con esta acta, que se imprimirá y ciruclará a todos los ayuntamientos, autoridades, tribunales, corporaciones y jefes para su inteligencia y gobierno.

(f.)Gabino Gaínza, Marqués de Aycinena, Juan José de Aycinena, Miguel de Larreynaga, José Cecilio del Valle, Mariano de Beltranena, Manuel Antonio Molina, Antonio Rivera, José Mariano Calderón, José Antonio Alvarado, Angel María Candina, Eusebio Castilllo, José Valdez, José Domingo Diéguez, Mariano Gálvez, secretario2

Lejos de conseguir el bienestar de la región, aquella anexión fue el inicio de todos los problemas que han aquejado a Centroamérica desde su independencia, ya que se formaron dos grupos: el de los criollos aristócratas que favorecían un sistema monárquico y católico similar al que tenía España, y el de los criollos liberales, que se inclinaban hacia un sistema republicano, con influencia masónica.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.

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3 de diciembre de 1821: Gaínza pide tiempo a Iturbide para decidir sobre la Anexión

3 de diciembre de 1821: Gaínza pide tiempo a Iturbide para decidir sobre la Anexión

Gabino Gaínza, quien para entonces presidia la Junta Provisional Consultiva del antiguo Reino de Guatemala,  pide al emperador mexicano Agustín de Iturbide esperar hasta el 3 de enero para consultar a los pueblos sobre la Anexión a México.

3diciembre1822
Pintura alegórica de la coronación de Agustín I, Emperador del Primer Imperio Mexicano del Septentrión al que se anexó Centroamérica el 5 de enero de 1822. En el recuadro: la firma de Gabino Gaínza, ex-Capitán General y entonces presidente de la Junta Provisoria Consultiva que gobernó a Centroamérica hasta esa fecha. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El Acta del 15 de septiembre de 1821:

Véase también: Independencia de Centroamerica

El acta de Independencia del Reino de Guatemala, firmada el 15 de septiembre de 1821, era un documento que dejaba en manos de un Congreso, a celebrarse el 1 de marzo de 1822, el tema de la independencia absoluta,1 de acuerdo a los siguientes artículos:2

2.° —Que desde luego se circulen oficios a las provincias, por correos extraordinarios, para que sin demora alguna, se sirvan proceder á elegir diputados ó representantes suyos, y estos concurran á esta capital á formar el congreso que debe decidir el punto de independencia general y absoluta, y fijar, en caso de acordarla, la forma de gobierno y ley fundamental que deba regir. […]

6.°— Que en atención a la gravedad y urgencia del asunto, se sirvan hacer las elecciones de modo que el día primero de marzo del año próximo estén reunidos en esta capital todos los diputados.2

La Junta Provisional Consultiva y los republicanos:

Véase también: Gabino Gaínza, Pedro Molina

El sistema representativo al que apelaban los republicanos se legitimaba en uno de los dos periódicos publicados en la capital del Reino: «El Editor Constitucional«, fundado en 1820, y que tras la independencia cambió de nombre por «El Genio de la Libertad«. Este periódico era el órgano oficial del partido de los criollos liberales e incluía a Pedro Molina, José Francisco Barrundia, al cura José Matías Delgado, Manuel José Arce, y Juan Manuel Rodríguez, entre otros. Este grupo pensaba que la monarquía, por más constitucional o moderada que fuese, era sinónimo de vanidad, desigualdad social y despotismo. Y también señalaba que el gobierno representativo del republicanismo que promulgaban no era sinónimo de democracia, ya que el pueblo limitaba sus funciones soberanas a la facultad de elegir a sus legisladores. En particular a los legisladores, era al que estaba asociada para ciertos actores y publicistas la construcción de la verdadera opinión pública.1

Si bien en un principio la Junta Provisional Consultiva presidida por Gabino Gaínza adoptó la postura republicana, como evidencia el Acta de Independencia, para mediados de noviembre de 1821 las autoridades interinas de Guatemala dieron un giro radical, decantándose por la celebración de concejos abiertos debido a que sus miembros se encontraron acorralados por las presiones mexicanas para adherirse al proyecto imperial de Agustín de Iturbide, y por la rápida desmembración del antiguo Reino. Es importante destacar que las diputaciones provinciales de Honduras y Nicaragua, así como algunos cabildos de Costa Rica, habían jurado la independencia de España, pero a la vez se declararon separados de la ciudad de Guatemala argumentando su decisión por la amarga experiencia vivida bajo su yugo durante los años de dominación colonial.1

Iturbide presiona a Gainza:

Vease tambien: Agustín de Iturbide, Juan José de Aycinena

El 19 de octubre Iturbide le había enviado un oficio a Gaínza en el cual presionaba sutilmente para que el antiguo Reino se incorporara a México. Ya para entonces algunos de los miembros de la Junta Provisional ya eran conscientes de que la única alternativa para las provincias estaba en el Plan Trigarante de Iturbide. Para el futuro emperador, los intereses de México y del Reino de Guatemala eran idénticos y consideraba que el Plan de Iguala aseguraría a todos los pueblos el goce “imperturbable de su libertad” y los protegería de cualquier invasión. Iturbide le recordaba a Gaínza que México era sinónimo de “grandeza y opulencia” y, aunque enfatizaba que no quería someter a los pueblos a su voluntad, creía conveniente enviar una división del ejército mexicano “numerosa y bien disciplinada, que […] reducirá su misión a proteger con las armas los proyectos saludables de los amantes de su patria”. Por otro lado estaba la posición de la Iglesia Católica, representada por Juan José de Aycinena, quien creía que la unión a México era lo más favorable para el Reino de Guatemala porque no trastocaría los privilegios de los clérigos y porque, para él, la fuente de la autoridad no venía de los hombres sino de Dios y por lo tanto, un gobierno republicano no tenía cabida en sus planes.1 Fue muy importante también en esta decisión la situación económica de la recién independizada región, resumida magistralmente por el coronel Antonio José de Irisarri: «La república de Guatemala debía esperar que su independencia fuera más bien asegurada componiendo una nación de nueve a diez millones de habitantes, que quedando reducida a un gran despoblado en que no habia dos millones, con sus costas indefensas, sin marina, sin erario, sin ejército, obligada hasta entonces a recibir de México un subsidio para llenar sus gastos3

En vista de todo esto, la Junta Provisional Consultiva, desobedeciendo el Acta de Independencia, ya no convocó al Congreso de 1822 sino que, debido a la premura con que Iturbide deseaba una respuesta, sugirió que fueran los cabildos abiertos quienes expresasen su voluntad. Y una vez tomada la decisión en la sesión del 28 de noviembre, Gaínza se dirigió a los pueblos del Reino el 30 del mismo mes, comunicándoles que en el oficio enviado por Iturbide le llamó la atención la superioridad de México por su riqueza, población y fuerza y que la disidencia de Chiapas, Comayagua, León y Quetzaltenango le provocó desconcierto. También les informó que temía el ingreso del ejército mexicano y confesaba que le atraía la idea de unirse a “un Imperio poderoso” que pudiera defender la libertad del Reino.

Como no contaba con la facultad para decidir un asunto tan grave, y como el asunto de la Anexión no podía esperar hasta febrero de 1822 el Congreso Nacional mencionado en el Acta de Independencia, Gaínza ordenó que los ayuntamientos en concejos abiertos expresaran la opinión de sus pueblos luego de leer la nota de Iturbide. Las contestaciones se remitirían al alcalde primero de cada partido y éste las enviaría a Gaínza con rapidez para que la Junta Provisional contestara a México. Y aquí es donde empezaron las disputas entre los criollos conservadores aristócratas y los criollos liberales republicanos ya que estos últimos argumentaban que la postura de las autoridades de Guatemala contradecía los acuerdos tomados anteriormente, pues ya habían sostenido que no era facultad de los ayuntamientos decidir sobre ese importante asunto. Por su parte, Gaínza y los criollos aristócratas señalaban que si los Pueblos son los que por sí o por medio de sus representantes pronunciaban su voluntad sobre el punto de unión o independencia de México, los concejos abiertos estaban conformes a lo estipulado en el Acta de Independencia.1

La respuesta de Gaínza:

Véase también: Anexión de Centroamérica a México

Finalmente, Gaínza contestó a Iturbide el 3 de diciembre, indicándole que era necesario consultar a diversos cabildos centroamericanos para dar una respuesta sobre la cuestión. Al final de su misiva expresó: «Espero que Vuestra Excelencia dejará en suspenso sus decisiones, y detendrá la marcha de su división armada, hasta la llegada de mi respuesta que le enviaré por correo el 3 de enero de 1822«.

El 3 de enero de 1822, Gaínza envió a Iturbide su conteo aún incompleto: 32 ayuntamientos aceptaban la anexión si lo hacía la Junta Provisional; 104 aceptaron llanamente la anexión; dos se oponían de plano, y otros 21 opinaban que esta cuestión sólo podía ser debatida por el congreso que debía reunirse en marzo.4 Si bien algunos pueblos se oponían a la Anexión, hubo muchos pueblos –como por ejemplo: Comayagua, Ciudad Real de Chiapas, Quetzaltenango, Sololá, y la Diputación Provincial de la Provincia de Nicaragua y Costa Rica4– que se unieron por iniciativa propia al Imperio, aun saltando por encima del conducto oficial de Gaínza. Por lo tanto, la Junta Provisional Consultiva declaró la unión del Reino de Guatemala al Imperio de México en un acta firmada el 5 de enero en la Ciudad de Guatemala.1


Bibliografía:

  1. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: 0000-0002-5998-9541.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Irisarri, Antonio José (1862). Refutacion de la refutacion que Don Lorenzo Montufar ha publicado en Paris de las que él llama Aserciones Erróneas publicadas por el Monitor Universal del 16 de mayo último sobre la guerra de Guatemala contra San Salvador I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 18.
  4. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, reunidas en virtud de una orden especial del Gobierno Supremo de la República, pp. 14-16.

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10 de septiembre de 1829: conservadores se rebelan tras expulsión de Arce y de Aycinena

10 de septiembre de 1829: conservadores se rebelan tras expulsión de Arce y de Aycinena

Unos cuantos conservadores intentan infructuosamente tomar la Ciudad de Guatemala tras enterarse de que el ex-presidente Manuel José Arce y y el ex-jefe de Estado y líder conservador Mariano de Aycinena han sido enviados al exilio.

Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. Allí residía el gobierno de la República Federal de Centro América cuando Manuel José Arce era presidente. En el recuadro: el presidente Arce.
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. Allí residía el gobierno de la República Federal de Centro América cuando Manuel José Arce era presidente. En el recuadro: el presidente Arce. Imágenes tomadas de la colección de La Calle donde tú vives y Wikimedia Commons.

Informe oficial del exilio de los exfuncionarios:

La prensa partidista en Guatemala siempre ha sido dura con sus oponentes.  Esto queda ejemplificado cuando el periódico liberal «La Antorcha Centro-Americana» publicó las siguiente notas el 10 de septiembre de 1829:

  • Con respecto al exilio del expresidente Manuel José Arce y del ex-jefe de Estado Mariano de Aycinena: «el 7 del corriente salieron de esta Capital con destino a embarcar a los puertos del norte, el ex-presidente C. Manuel José Arce, y el intruso Jefe de Estado C. Mariano Aycinena. Este escarmiento en estos dos funcionarios traidores a sus juramentos y a los compromisos que debían a su Patria, es un saludable ejemplar para que los Jefes venideros no lo sigan en suerta tan desgraciada y afrentosa«.1

Informe oficial de lo ocurrido en la ciudad:

El mismo periódico liberal reportó también:

  • Con respecto a los acontecimientos que siguiente al exilio de los arriba indicados: «Se descubrió una conspiración en esta Capital en que se trataba de apoderarse de la plaza, destruir el orden restablecido, y reponer el imperio de los intrusos. Uno de los proyectos era degollar a las personas empleadas en el Gobierno, y otras que pudieran resistirse. Se deduce de la causa que contaban con armas, parque, dinero y algunos hombres. Esta tentativa es una verdadera reacción del partido que sucumbió, y que ha tenido animosidad de intentarla por la indulgencia con que han sido tratados los criminales. Ellos no se contienen por el sentimiento noble de la gratitud de que debían estar penetrados. Ellos acaso ni aun están bastantemente convencidos de la moderación con que se se ha procedido. Jamás se han contenido los delitos por dejarlos de castigar; esta máxima que hemos procurado gravar, ha producido contradicciones poco honrosas a sus autores, porque suponen o mucha ignorancia o complicidad en los delitos. Hay filósofos que opinan que todo crimen supone una perturbación en la mente; pero ninguno lo manifiesta tanto, como la conspiración intentada: ella era un verdadero acto de despecho, pues no tenía la más remota probabilidad del suceso. Cuando hubiesen conseguido una sorpresa habría sido momentánea; pues la opinión pública en que se apoya el actual Gobierno lo habría sostenido y destruido a los audaces conspiradores1

Situación política:

Véase también: Francisco Morazán

Un análisis no-partidista de la situación arroja lo siguiente:

  1. El «orden restablecido» se refiere al triunfo de la invasión liberal dirigida por el general Francisco Morazán, que derrocó al jefe de Estado conservadora Mariano de Aycinena y al gobierno federal,2 entonces a cargo del vicepresidente Mariano de Beltranena, ya que el general Manuel José Arce estaba separado del cargo.3 Las autoridades conservadores habían llegado al poder en septiembre de 1826, luego del golpe de estado contra el liberal Juan Barrundia.4
  2. El «imperio de los intrusos» se refiere al gobierno que presidía Mariano de Aycinena, líder del partido criollo conservador, al que detestaban los criollos liberales por todas las prebendas de que dicho grupo gozaba durante la época colonial. De hecho, Morazán declaró como usurpador a todo lo actuado por Aycinena y su gobierno.5
  3. El «partido que sucumbió» era el partido conservador.
  4. No hubo tal «indulgencia para los criminales» ni «moderación«, como asegura el artículo.  Tras la rendición, Morazán ocupó la plaza, y luego invitó a todas las autoridades estatales y federales al Palacio Colonial, a donde llegaron vestidos de gala, y fueron hechos prisioneros en el acto, ya que Morazán declaró unilateralmente nula la rendición.6 Todos estos personajes pasaron en prisión varios meses y sus propiedades fueron confiscadas; además de que se les obligó a devolver los salarios que habían devengado cuando eran miembros del gobierno.2,3  Por otra parte, las tropas de Morazán saquearon cuanto pudieron de las mansiones de los conservadores y de las iglesia católicas, al punto que surgió el dicho popular «se fue con Pancho» por todo lo que se perdió tras la invasión.
  5. La «opinión pública en que se apoya el actual gobierno» era obviamente favorable, pues estaba conformado por los liberales guatemaltecos.  Los conservadores habían sido expulsados del país o reducidos a prisión.

Por supuesto, cuando los conservadores retornaron a Guatemala en 1839, luego del derrocamiento del gobierno del liberal Mariano Gálvez, la prensa que les era favorable publicó artículos similares en contra del caído gobernante y sus malhadados Códigos de Livingston.7


Bibliografía:

  1. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829). Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7) Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  2. La Gaceta de Guatemala (1855). «Noticia biográfica del señor D. Manuel Francisco Pavón, Consejero de Estado y Ministro de lo Interior del gobierno de la República de Guatemala». La Gaceta de Guatemala (Guatemala: Imprenta La Paz, Palacio de Gobierno de Guatemala) VII (58-62).
  3. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  5. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala. pp. 114-120.
  6. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  7. Hernández de León, Federico (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.

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5 de septiembre de 1826: capturan a Juan Barrundia

5 de septiembre de 1826: capturan al jefe de Estado Juan Barrundia

Las tensiones entre los criollos liberales y los criollos conservadores llegaron a su punto más crítico en 1826, cuando se emitió una serie de decretos en contra de los intereses de los frailes del clero regular1-3 y contra los de los ricos comerciantes guatemaltecos,4 quienes eran los principales miembros del partido conservador. Éstos empezaron a influir más y más en el presidente federal, general Manuel José Arce y Fagoaga, hasta que llegó un punto en que los liberales —antiguos correligionarios del presidente— planificaron un golpe de estado en contra de Arce.

Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala, sede del gobierno Federal durante la época del presidente Manuel José Arce y desaparecido tras los terremotos de 1917-18. En el recuadro: el presidente Arce.
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala, sede del gobierno Federal durante la época del presidente Manuel José Arce y desaparecido tras los terremotos de 1917-18. En el recuadro: el presidente Arce. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Intento de golpe de estado contra Arce:

Véase también: Manuel José Arce

El 5 de septiembre de ese año, el presidente federal Manuel José Arce dictó un auto de prisión en contra del Jefe del Estado de Guatemala, Juan Barrundia, luego de que éste se había levantado en armas en contra del presidente federal mandando al capitán Cayetano de la Cerda a atacar con trescientos hombres a un piquete de las fuerzas federales, al mando del capitán José María Espínola. Barrundia también había preparado un asalto al cuartel federal de la Ciudad de Guatemala programado para el 8 de septiembre, con el objetivo de capturar al presidente federal y derrocar al gobierno, aprovechando la bendición de banderas que iba a haber ese día y los doscientos soldados que había acuartelado en el Convento de San Agustín.5

Decreto de captura contra Juan Barrundia:

Véase también: gobierno estatal de Juan Barrundia

El decreto emitido por Arce es el siguiente:6

Palacio del Gobierno Federal en Guatemala, a 5 de septiembre de 1826

Visto el parte de la Comandancia General de la Federación a que acompaña la capitulación habida entre el capitán José María Espínola y el capitán Cayetano de la Cerda, en el pueblo de Acasagustlán a 3 del corriente mes y año, y los demás documentos pertenecientes a este negocio;

visto así mismo el oficio del expresado Espínola de la propia fecha, en que manifiesta que la tropa que conduce Cerda es en número de 300 hombres y la de él apenas tiene 50;

visto por último que por nota del Presidente del Senado con data de ese día, se sabe que este alto cuerpo se ha disuelto, sin resolver la consulta que el Gobierno Supremo le hizo sobre los acontecimientos anteriores entre las tropas de Espínola y Cerda.

Visto también que las providencias del Jefe de Eeste Estado par aimpedir el libre ejercicio de las tropas, que están al servicio de la Federación son terminantemente opuestas a los artículos 94, atribución 5a. y 146 de la Constitución del propio Estado;

visto por otra parte que el Presidente de la República está facultado:

      1. Para cuidar de la observancia del orden público (artículo 113 de la Constitución Federal)
      2. Para contener insurrecciones (artículo 120)
      3. Para dar órdenes de arresto e interrogar a los que se presuman reos; poniéndolos a la disposición del juez respectivo, cuando sea informado de alguna conspiración (artículo 127)
      4. Para recoger las armas en caso de tumulto o rebelión, o ataque con fuerza armada a las autoridades constituidas (artículo 179)

Visto que el ataque que Cerda ha hecho al capitán Espínola es directo a la autoridad del Gobierno Supremo por cuyas órdenes obraba, el Presidente de República, meditando:

      1. Que hace tiempo el Jefe del Estado unido a una facción hace la más viva resistencia a la independencia de la Nación, hollando todas las leyes y procurando por todos los medios que están a su alcance alterar la tranquilidad pública.
      2. Que habiendo dado órdenes expresas para atacar las tropas de la Federación, el Gobierno Supremo le ofició para que se abstuviese de tales procedimientos, cuyo oficio no ha contestado hasta ahora, ni ha querido prestarse a obrar de un modo legal y pacífico.
      3. Que consultando el caso al Senado este cuerpo no ha resuelto la consulta y antes bien se ha disuelto por el empeño con que los senadores partidarios de aquel jefe han querido tergiversar los hechos y han manifestado una intención decidida contra el Gobierno Supremo y a favor de la facción perturbadora.
      4. Siendo de la mayor entidad en las circunstancias que rodean a la República mantener a todo trance la tranquilidad y el orden público; sofocando en sus principios el germen de la guerra civil que ya ha comenzado.

Habido todo en consideración:

El Presidente de la República con el único designio de llenar sus deberes y el de cumplir con la patria, ha tenido a bien disponer:

      1. Que el comandante de armas de la Federación con la mayor reserva acuartele esta noche toda la fuerza con su respectiva oficialidad.
      2. Que haga preparar municios competentes para que obren los cuerpos de artillería, infantería y caballería.
      3. Que puesto todo en el mejor estado, para hacer cumplir y ejecutar a viva fuerza las providencias del Gobierno en caso de oposición, proceda a las seis y media de la mañana o a la hora que pueda a arrestar al Jefe de Estado C. Juan Barrundia, reteniéndolo en la Comandancia General hasta nueva orden.
      4. Que al mismo tiempo que se ejecute el arresto o inmediatamente que sea ejecutado, reoja con la fuerza todas las armas que tenga el Gobierno del Estado con sus pertrechos y municiones; trasladándolas con la debida separación al parque y sala de armas.
      5. Que mientras ejecute estas órdenes dé partes por medio de sus ayudantes de todo lo que ocurra.
      6. Que en el caso de resistencia obre fuertemente hasta concluir el arresto y ocupación de las armas.
      7. Que cumplida esta orden se mantenga sobre las armas hasta nueva orden.
        • Arce
        • El Secretario de Estado y del Despacho de la Guerra, Manuel Arzú.6

Consecuencias:

Véase también: Guerra Civil Centroamericana

Al frente del gobierno quedó el vice-jefe de Estado, Cirilo Flores, y este organizó una sublevación trasladando las autoridades del Estado de Guatemala a San Martín Jilotepeque, desde donde pretendieron activar las milicias «defensoras de la Constitución«, sin éxito. Los ánimos se exacerbaron a tal punto, que cuando Flores llegó a Quetzaltenango a tratar de calmar los ánimos de los pobladores enardecidos contra la supuesta expulsión de los franciscanos, fue linchado por una turba en el interior de la iglesia.7 Eventualmente, el Jefe de Estado fue el líder conservador Mariano de Aycinena, lo que provocó que los liberales del resto de Centroamérica se alzaran en armas contra Arce y Aycinena, iniciando la Guerra Civil Centroamericana.


Bibliografía:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  2. — (1871). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República II. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  3. — (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  4. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz
  5. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  6. Ibid., 33-35.
  7. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 95.

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14 de agosto de 1853: sublevación del castillo de San José Buenavista

14agosto1853
Pintura de Augusto De Succa viendo a la ciudad de Guatemala desde el sur en 1870.; A la derecha se observa el Castillo de San José, y se puede apreciar como su elevación representaba una amenaza para la ciudad si su guarnición se sublevaba. En el recuadro: el general Rafael Carrera en un cuadro en donde se muestra el mismo cuartel, ya que había sido construido durante su administración. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

4 de junio de 1829: Morazán anula lo actuado por gobierno de Aycinena

4junio1829
La antigua Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro a principios del siglo XX. En este edificio funcionó originalmente la Real y Pontificia Universidad de San Carlos y luego el Congreso Federal. Allí fueron hechos prisioneros los conservadores derrotados por Morazán en 1829. Imagen tomada del Museo de la Universidad de San Carlos.

Tras la victoria del general liberal hondureño Francisco Morazán el 12 de abril de 1829, éste hizo prisioneros a los criollos aristócratas, todos ellos miembros o parientes de la familia Aycinena, que había tomado el poder en Guatemala tras el golpe de estado contra Juan Barrundia en 1826.1

Por medio del decreto del 4 de junio de ese año, el gobierno federal declara nulas las elecciones del Estado de Guatemala del 31 de octubre de 1826, considera usurpadores de la soberanía de dicho Estado a todos los que legislaron hasta 1829, y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias.2 De acuerdo al historiador conservador Antonio Batres Jáuregui, aquel decreto «con mengua del derecho natural y de todo sentimiento humanitario, fue, para nuestra desventurada tierra, causa de grandes dolores y fuego voraz que incendió la pasión partidista, a la cual se deben sangrientas luchas, devastaciones, miserias y lágrimas3, Nota a

Dicho decreto fue recogido en la Recopilacidn de Leyes de la República de Guatemala de 1821 a 1869 escrito por Manuel Pineda de Mont, pero sus artículos 2.° y 3.° fueron editados porque incluían nombres y apellidos de las familias aristócratas que habían sido miembros del gobierno de 1826 a 1829.Nota b El decreto dice así:

1.°— Se declaran nulas y contrarias a las leyes fundamentales de la República y del Estado las elecciones celebradas en virtud del decreto anti-constitucional del presidente de la República, de 31 de octubre de 1826, y las siguientes de 27 y 28.

2.°— Editado

3.°— Editado

4.°— Son nulas y de ningun valor las determinaciones que con el nombre de leyes, decretos, órdenes, acuerdos, providencias y reglamentos hayan sido dictadas por estos poderes intrusos, y quedan en su vigor y fuerza las emitidas por las legítimas autoridades, hasta el 13 de octubre de 1826.

5.°— Se han por válidos y subsistentes los actos emanados de la corte superior y jueces de primera instancia en lo civil y criminal en todas las causas, con excepción de las que se versan sobre materias políticas; pero quedan expeditos a las partes, en las causas puramente civiles, los recursos de nulidad e injusticia notoria, debiendo correr el término designado por la ley desde la publicación de este decreto.5

Aunque eventualmente las penas de muerte fueron conmutadas, los principales miembros del partido conservador fueron condenados al exilio, de acuerdo al decreto del Congreso Federal del 7 de septiembre de 1829, que en su parte conducente dice así:

4.°— Serán expatriados perpetuamente y confinados fuera la república, al país que designe el gobierno de acuerdo con el senado:

  • Primero: El ex-presidente y ex-vicepresidente de la República Manuel José Arce y Mariano de Beltranena,
  • Segundo: Los ex-secretarios de estado y del despacho de Relaciones Juan Francisco de Sosa, y de Guerra Manuel de Arzú,
  • Tercero: Los jefes de sección que funcionaron como secretarios en los mismos ramos, Francisco María Beteta y Manuel Zea.
  • Cuarto: Los primeros y segundos jefes del ejército federal que sirvió a disposición del gobierno durante la revolución, Francisco Cáscara, Manuel Montúfar y José Justo Milla,Nota c pues los demás quedan incluidos en este artículo bajo otros aspectos.
  • Quinto: El que se tituló jefe de estado de Guatemala, Mariano de Aycinena.
  • Sexto: Los que le sirvieron en calidad de secretarios, Agustín Prado, José Francisco de Córdova, Antonio José de Irisarri, José de Velasco, Vicente Domínguez y Vicente del Piélago.
  • Séptimo: El comandante general que fue de las armas de la federación y del estado, Antonio del Villar.1

NOTAS:

  • a: a pesar de ser conservador, Batres Jáuregui fue alto funcionario de los gobiernos liberales desde J. Rufino Barrios hasta Manuel Estrada Cabrera.
  • b: los artículos 2.° y 3.° declaran reos de usurpación y traición a los que ejercieron la autoridad en virtud de las elecciones mencionadas en el artículo 1.°, y los listaba con nombres completos y los condenaban a muerte obligándolos antes a devolver lo que habían ganado en concepto de salario durante su gestión. Además, se agregaba la confiscación de bienes a los principales miembros de la familia Aycinena y del gobierno conservador.4
  • c: José Justo Milla fue el padre del escritor José Milla y Vidaurre.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala. pp. 114-120.
  2. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  3. Batres Jáuregui, Antonio (1946). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 131.
  4. — (1896). Literatos guatemaltecos: Landívar e Irisarri, con un discurso preliminar sobre el desenvolvimiento de las ciencias y las letras en Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 185.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 239-240.

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7 de marzo de 1844: el marqués de Aycinena renuncia como Consejero de Estado

7 de marzo de 1844: el marqués de Aycinena renuncia como Consejero de Estado

En 1844 gobernaba nuevamente Mariano Rivera Paz, ahora asesorado por el marqués Juan José de Aycinena, como Secretario del Despacho. En ese momento el general Rafael Carrera era el teniente general a cargo de la Comandancia del Ejército y el clero había recobrado mucho del poder que le habían arrebatado en 1829; de hecho, el marqués de Aycinena era obispo y la mayoría de los diputados defendían los intereses de la Iglesia. En ese momento, el clero no miraba con buenos ojos a Carrera, pues recelaba de su poder entre los campesinos y obreros, y éste, por su parte, resentía la resistencia que los religiosos le presentaban. Además, Carrera desconfiaba de los diputados constituyentes, a quienes consideraba advenedizos.1

7marzo1844
Ciudad de Guatemala en 1870, vista desde el sur. Al fondo, las montañas en donde se alzaron los campesinos contra el gobierno de Rivera Paz en 1844. En el recuadro, el marqués de Aycinena, obispo Juan José de Aycinena, quien era Consejero del Despacho de Rivera Paz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Rebelión en Pinula:

En medio de esta situación no avanzaba la agenda de ni unos ni del otro, por lo que entonces Carrera urdió una estratagema para consolidarse en el poder absoluto. Primero, durante las celebraciones por la llegada del nuevo arzobispo, Francisco de Paula García y Peláez, se retiró de la Ciudad de Guatemala a «hacer un recorrido por los pueblos«; y mientras estaba ausente «convenientemente» estalló una rebelión campesina en Pinula y El Aceituno. Como en esos tiempos estaba todavía muy fresco el recuerdo de las invasiones de Morazán en 1829 y en 1840, cundió el pánico entre los habitantes de la ciudad quienes pensaron que el estudiante de medicina que tenían por jefe de Estado y el sacerdote que éste tenía por consejero no iban a ser capaces de defenderlos contra semejante amenaza.1

El tratado de Guadalupe:

Entonces, en medio de la zozobra, retornó Carrera a la ciudad y tras una escaramuza en las cercanías de la Villa de Guadalupe, se firmó el tratado de Guadalupe, y se alcanzó la paz el 11 de marzo. Los artículos principales de aquel acuerdo pedían que se disolviera la Asamblea Constituyente y que la sustituyera por un Consejo Legislativo, y textualmente, exigía: «que los eclesiásticos no se mezclen en cosas políticas y de consiguiente no podrán ser electos para destinos públicos, para que la verdadera religión no pierda su prestigio y reverencia«.

Renuncia del marqués de Aycinena:

Véase también: Juan José de Aycinena, Mariano Rivera Paz

Aquella era una alusión directa al Marqués de Aycinena, quien entonces decidió presentar su renuncia con fecha retroactiva al 7 de marzo, la cual dice:1

«Señor Presidente del Estado, don Mariano Rivera Paz.

Los reiterados ataques que experimenta mi salud, harto achacosa, después de algún tiempo, y al asiduo trabajo que exige el despacho de la Secretaría, mayormente en circunstancias difíciles como las presentes, me obligan a suplicar de nuevo al señor presidente, se sirva aceptar la renuncia que tengo muchas veces hecha del cargo referido. Han pasado, ya, señor, los tiempos en que había peligros, porque la buena causa tenía enemigos poderosos; y hoy mi situación exige de mí, el retiro. No dudo, señor presidente, que usted tendrá la dignación de hacerme esta gracia que recibiré como una recompensa de mis pequeños servicios. Soy, con toda consideración, de usted muy obediente servidor.

Guatemala, marzo 7 de 1844.

(f.) Juan J. Aycinena»1

La renuncia fue aceptada, obligando a Rivera Paz a conformar un nuevo gabinete de gobierno, y Carrera ganó la partida frente al líder de los criollos conservadores.1 Rivera Paz renunciaría a la jefatura de Estado en diciembre de ese año y entregaría el poder a Carrera,2 quien eventualmente llegó a ser presidente vitalicio de Guatemala en 1854.3 Irónicamente, para entonces, su Ministro de Asuntos Eclesiásticos fue el Marqués de Aycinena.


Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (7 de marzo de 1926) El Capítulo de las Efemérides. 7 de marzo de 1844: Renuncia del Ministro, Señor Marqués de Aycinena. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 72-73.
  3. Ibid., pp. 87-89.

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15 de enero de 1934: encuentran original del Acta de Independencia

15 de enero de 1934: encuentra original del Acta de Independencia

15enero1934
Palacio del Ejecutivo, en donde se firmó el Acta de Independencia el 15 de septiembre de 1821. En el recuadro: el historiador José Joaquín Pardo, quien junto con Pedro Pérez Valenzuela encontraron el acta original. Imágenes tomadas de «El Porvenir de Centro América» y «Efemérides de Antigua Guatemala».

El renombrado historiador guatemalteco Antonio Batres Jáuregui en su obra «La América Central ante la Historia«, en la página 611 dice: «La famosa Acta de la Independencia, cuyo original fue a parar, quién sabe como, al Museo Británico de Londres…«. Por su parte, el historiador Virgilio Rodríguez Beteta aseguró en la revista Hispanoamérica, N°. 27, del 1 de diciembre de 1923 que «el original se halla en poder de un millonario extranjero«.1

El médico Fernando Iglesias, quien por cierto fuera quien atendiera al general José María Orellana al momento de su muerte en 1926, buscó el documento original en Londres, pero no lo encontró, lo que hizo que se formara una comisión de historiadores guatemaltecos que buscaron el Acta en el país. Dos miembros de esta comisión, José Joaquín Pardo y Pedro Pérez Valenzuela, con la colaboración de Gabriel Yaquián, archivero general del gobierno, encontraron el acta el 15 de enero de 1934 en un volumen bien conservado encuadernado en cartón, con el título «Contestación de la jura de la independencia. Año 1821«.

De acuerdo a los investigadores, en la parte superior de la primera página de aquel documento se encuentra la leyenda siguiente: «Año felis de 1821. En los folios subsiguienes, están las contestaciones que se refieren a los momientos libertarios de Chiapas, Tuxtla y Comitán«, y del folio 17 al 20 aparece el acta de la Independencia.1

Reproducimos a continuación las observaciones que Pardo y Pérez Valenzuela hicieron al respecto:

    • La fecha no aparece al pie, como en las reproducciones tipográficas, sino que al principio.
    • Las características de la letra y de la tinta con que se escribió la fecha son distintas de las que aparecen en el texto del acta.
    • El redactor olvidó completamente el artículo 9, pasando inmediatamente del octavo al décimo. (Este error ha sido corregido en las reproducciones tipográficas).
    • Una persona escribió los primeros cuatro puntos, específicamente hasta las palabras «originarios de Africa«. A partir de allí, fue otra persona quien la escribió. Los investigadores no era expertos en caligrafía y no pudieron determinar si la letra era de José Cecilio del Valle o de alguien más.1

Más importante aún, es que encontraron diferencias por adición, supresión o cambio de las palabras que estaban en el texto original. Estos cambios fueron agregados en las ediciones que hicieron los descendientes de José Cecilio del Valle, y luego incluidos en la Recopilación de Leyes de la República de Guatemala impresa en 1869 por orden del gobierno del mariscal Vicente Cerna. Las diferencias encontradas son las siguientes, las cuales se reproducen textualmente del documento de Pardo y Pérez Valenzuela:

    1. En la data de los señores del Valle, dice veinte uno; en la original, veinte y uno.
    2. En aquélla, M.Y. Colegio de Abogados. En la original no aparecen esas iniciales.
    3. En el punto segundo apareca esta adición que no figura en el original: «punto de independencia general y absoluta». Lo agregado son las tres últimas palabras.
    4. En el punto octavo, se corrigió en la imprenta la ortografía, poniéndose los artículos el que que faltan en el original.
    5. En el punto 16 dice: «que el Exmo. Ayuntamiento acuerde«; y en la original: «que el Exmo. Ayuntamiento disponga«.
    6. En el mismo punto 16 suprime del original: «en que Guatemala proclamó«. La palabra suprimida es Guatemala.
    7. En el juramento – publicado por primera vez por los señores del Valle en la obra citada – del marqués de Aycinena, Candina, José Cecilio del Valle, etcétera, aparece omitida la fecha del diez y seis de septiembre.
    8. En el mismo juramente aparece en la impresa cambiado el relativo que, en la frase: «que habiendo concurrido a prestar el juramento«, por la conjunción «y«.
    9. En el mencionado juramento, hay una omisión notable: dice en el acta de los señores del Valle: «lo hicieron efectivamente en unión de los S.S. individuos de la Excma. Diputación Provincial, del Señor Alcalde primero, Señores Regidores Diputados y señores síndicos.«; falta la frase final del original: «y tomando sus asientos respectivos, quedó instalada la Junta provisional Consultiva, y pa. constancia firmaron con el S. Gefe Político».
    10. En las firmas de los próceres que signan este juramento, hay varias alteraciones y supresiones, como estas: en la de don José Matías Delgado, se suprime el primer nombre; al licenciado Antonio Robles se le suprime la abreviatura del título; y otras de menor significación y cuantía.
    11. En la original no aparecen las firmas de don Antonio de Rivera. Pedro de Arroyave, y del secretario don Domingo Diéguez, que se estampan en el acta que nos ha servido de comparación.1

El acta está escrita en papel de oficio, español, mide 31 y 1/2 por 21 y 1/2 centímetros. El sello de agua y en el primer folio, en su parte superior izquiera, tiene dos sellos. En el primero se lee: «Hisp. Et ind. Rex. Ferdin. VII dei Gratia»; al centro las armas españolas. El otro sello, del impuesto fiscal, colocado bajo el anterior tiene la leyenda: «1821 y 1822, Habilitado – Jurada por el Rey de la Constitución en 2 de marzo de 1820″.1


BIBLIOGRAFIA:

  • Pardo, José Joaquín; Pérez Valenzuela, Pedro (16 de enero de 1934) «Un sensacional hallazgo: el Acta de Independencia está en Guatemala«. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.

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30 de noviembre de 1821: primera refriega entre partidos políticos en Guatemala

30 de noviembre de 1821: primera refriega entre partidos políticos en Guatemala

Ocurre la primera refriega entre los dos partidos políticos de los criollos en la Nueva Guatemala de la Asunción, la cual deja como resultado a dos ciudadanos muertos

En la parte posterior de este templo fueron donde ocurrieron los crímenes que aquí se mencionan. En el recuadro: el gobernador interino de Centro América, Gabino Gaínza.
Ruinas del templo de San José de la Ciudad de Guatemala tras los terremotos de 1917-18. En la parte posterior de este templo fueron donde ocurrieron los crímenes que aquí se mencionan. En el recuadro: el gobernador interino de Centro América, Gabino Gaínza. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Rivalidad entre criollos hacendados y aristócratas:

La violencia política se inició en la región centroamericana inmediatamente después de la proclamación de la Independencia el 15 de septiembre de 1821. Los criollos rurales, quienes consideraban que habían sido menos favorecidos durante el régimen colonial, vieron la oportunidad perfecta para sacudirse el yugo de los criollos aristócratas de la familia Aycinena y de la Iglesia Católica, y de inmediato abrazaron la causa de la Ilustración, aduciendo que era el momento de que se diera paso al «libre pensamiento«. Pero no había tal. Era simplemente la excusa que los criollos utilizaron para tomar el poder que tanto anhelaban.1

Los hechos del 30 de noviembre:

Esta tensión entre criollos rurales y aristócratas degeneró muy pronto en violencia. En la noche del 30 de noviembre de 1821, se produjo la primera lucha entre partidos rivales, la cual resultó en la muerte de dos ciudadanos. Un grupo numeroso de miembros del partido «republicano» había salido de una reunión en la Pontificia Universidad y recorría las calles de la Ciudad de Guatemala, gritando vivas y aclamaciones a la independencia, pero tuvo la mala suerte que en la parte trasera del templo de San José, se encontró con un grupo de «imperiales» que acaudillaba uno de los alcaldes de la capital, Mariano Larrave. En la refriega perecieron los republicanos Mariano Bedoya y Remigio Maida.2

Guerra Civil Centroamericana (1826-1829):

Este fue el primer aviso de las cruentas guerras civiles que se desataron en la región centroamericana en las siguientes décadas. De «imperiales» y «republicanos» pasaron a ser «conservadores» y liberales«, respectivamente y tras la efímera anexión a México en 1822,3 se inició la Guerra Civil Centroamericana que siguió al intento de golpe de estado contra el presidente federal Manuel Jose Arcé en Guatemala perpetrado por el jefe de Estado Juan Barrundia en 1826, el cual, a su vez, había sido provocado por la alianza de los aristócratas con Arce que había surgido por la gran cantidad de medidas anticlericales que el gobierno de Barrundia había estado tomando.3

Expulsion de los aristócratas y frailes católicos:

Cuando el general liberal Francisco Morazán tomó la Ciudad de Guatemala y expulsó a los aristócratas y a los miembros del clero regular de la región centroamericana, los criollos rurales pensaron que ya se habían hecho definitivamente con el poder en la región,4 pero no contaron con dos cosas: el fanatismo religioso católico del campesinado guatemalteco que fue exacerbado por los curas párrocos que no fueron expulsados, y la férrea oposición que tendrían en la figura del general mestizo católico Rafael Carrera.5


Bibliografia:

  1. Marure, Alejandro 1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 4.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.
  3. Marure, Efemérides de los hechos notables, pp. 34-36.
  4. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829). Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7) Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias del general Carrera, 1837 a 1840. En: Coleccion de documentos históricos y biograficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 13-90.

26 de junio de 1846: fallido atentado contra Rafael Carrera

26 de junio de 1846: fallido atentado contra Rafael Carrera

Fracasa atentado contra la vida de Rafael Carrera durante las exequias fúnebres del arzobispo Ramón Casaus y Torres.

26junio1846
La Catedral de la Ciudad de Guatemala, tal y como lucía en la época en que ocurrió el intento de asesinato contra Carrera. En el recuadro: el capitán general Rafael Carrera, y el poeta Juan Diéguez Olaverri, líder la conjura. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Honras fúnebres a Casaus y Torres:

Véase también: Ramón Casaus y Torres, Ciudad de Guatemala

El día 26 de junio del año de 1846 se iban a celebrar las exequias fúnebres del arzobispo Ramón Casaus y Torres, quien había sido desterrado por Francisco Morazán en 1829, y cuyos restos habían sido traídos a Guatemala desde La Habana, en donde el clérigo había vivido exiliado. Era la voluntad del extinto arzobispo que fuera enterrado en el templo de Santa Teresa en la Ciudad de Guatemala, y el gobierno católico conservador no escatimó en gastos para cumplir con sus deseos.1

La catedral estaba adornada con suntuosas colgaduras de luto y los restos del Arzobispo estaban colocados en un artístico y lujoso catafalco. Una numerosa concurrencia ocupaba el templo, entre ellos el «Protector de la Iglesia«, el general Rafael Carrera, quien en su uniforme de gala estaba bajo su dosel de Jefe de Estado, rodeado de autoridades civiles y militares y de los miembros de la familia Aycinena. El Dr. José María Castilla, ocupaba la cátedra sagrada, y hacía el elogio de las virtudes y de los méritos del fallecido arzobispo Casaus.1,2

Atentado contra Carrera:

Véase también: Rafael Carrera, familia Aycinena

De pronto, se situaron guardias en las puertas de la iglesia, se formó en son de guerra una fuerza armada frente al templo, y se vio á un oficial ayudante entregarle al Jefe de Estado un par de pistolas, luego de cruzar unas breves palabras. Carrera, general guerrillero acostumbrado a los rigores de la batalla, guardó tranquilamente las armas y continuó presenciando las exequias, y tranquilamente marchó con la procesión que, a eso de las tres de la tarde, dejó los restos del Arzobispo en la iglesia de Santa Teresa.1,2

La conspiración contra Carrera estaba descubierta, y los conjurados que habían planeado capturar a Carrera en el templo, y aún darle muerte en caso necesario, no tuvieron más que ocultarse o emprender la fuga. El Gobierno, como era de esperarse, capturó a los conjurados que no lograron huir, y persiguió a los que lo hicieron. Los hermanos Juan y Manuel Diéguez, líderes de la conjura, habían logrado huir y refugiase en la hacienda de Saltan, en Salamá, en el departamento de Verapaz, propiedad del Presbítero J. Mariano Ocaña pero fueron descubiertos y capturados por un oficial de Carrera llamado Ruperto Montoya quien los llevó a la cárcel del Castillo de San José, que era por aquel tiempo la prisión de Estado. Como muchos los conjurados eran estudiantes de la Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, el rector Juan José de Aycinena y Piñol, líder de la familia Aycinena, se apresuró a distanciarse cuanto pudo de la conjura por temor a serias represalias.2

Tras el juicio que se les siguió, los hermanos Diéguez y algunos de sus cómplices, confesaron su culpabilidad. Dijeron que se habían propuesto «llevar á cabo un cambio político, establecer un gobierno sujeto al imperio de las instituciones, y para ello, en caso de resistencia o de necesidad, estaban dispuestos a quitar la vida al Jefe del Estado». Pero en un extraño caso de magnanimidad, Carrera perdonó la vida a los conjurados condenados a muerte tras un penoso juicio, permitiéndoles salir al exilio tras tenerlos unos cuantos meses en prisión.1,2


Bibliografía:

  1. Brañas, César (1979). Tras las huellas de Juan Diéguez Olaverri. Guatemala: Unión Tipográfica.
  2. Vela Salvatierra, David (1943). «Juan Diéguez Olaverri», en Literatura guatemalteca. Guatemala: Unión Tipográfica.

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19 de noviembre de 1844: ratifican el tratado sobre bienes de súbditos de Bélgica

19 de noviembre de 1844: ratifican el tratado sobre bienes de súbditos de Bélgica

Por la formación de la Compañía Belga de Colonización, el gobierno de Mariano Rivera Paz ratifica el tratado de sucesión y adjudicación de bienes de súbditos de Bélgica en Guatemala.

Mapa del territorio que iba a ocupar la Compañía Belga de Colonización autorizada en 1844. En el recuadro: la portada del documento donde se formaliza dicha colonia.
Mapa del territorio que iba a ocupar la Compañía Belga de Colonización autorizada en 1844. En el recuadro: la portada del documento donde se formaliza dicha colonia. Imágenes tomadas de Amérique centrale. Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation. Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie

La Compañía Belca de Colonización:

Véase también: Juan José de Aycinena y Piñol, Izabal

Por consejo del obispo Juan José de Aycinena y Piñol, el jefe de Estado de Guatemala, Mariano Rivera Paz le dió a la Compañía Belga de Colonización la región de Izabal en 1843 a perpetuidad a cambio de que la compañía pagara dieciséis mil pesos cada año al gobierno de Guatemala.​ Los colonos tenían que convertirse al catolicismo y adoptar la ciudadanía guatemalteca, pero tenían el privilegio de tener su propio gobierno;​ también se comprometieron a dar al gobierno guatemalteco dos mil fusiles, a construir un puente de metal sobre el río Motagua y a construir un puerto en la bahía de Amatique, en la localidad de Santo Tomás de Castilla. Además de las obras de infraestructura, Aycinena consideraba que la colonia de belgas católicos era una buena contención a las pretensiones de los británicos protestantes y su contrabando comercial en Belice.​1

El convenio sobre sucesión y adquisición de bienes:

Véase también: Mariano Rivera Paz

Para facilitar el intercambio de bienes para los colonos belgas, el gobierno de Rivera Paz y del rey de Bélgica suscribieron el siguiente convenio:2

La Asamblea Constituyente del estado de Guatemala,

Habiendo tomado en consideración el tratado celebrado en diez y nueve de julio del corriente año entre su excelencia el presidente del estado, y su majestad el rey de los belgas, cuyo tenor es el siguiente:

Convenio celebrado entre su excelencia el presidente del estado de Guatemala y su majestad el rey de los belgas, para arreglar la manera de suceder y adquirir bienes los naturales de uno y otro país.

Su excelencia el presidente del estado de Guatemala en Centro América por una parte, y por la otra su majestad el rey de los belgas, deseando arreglar por estipulaciones formales los derechos de los ciudadanos respectivos de ambos países, en cuanto a la trasmisión de bienes, han conferido a este efecto sus plenos poderes, su excelencia el presidente del estado de Guatemala al señor Marcial Zebadúa, decano de la suprema corte de justicia; y su majestad el rey de los belgas, al señor Marcial Cloquet, su cónsul en Guatemala, quienes después de haberse comunicado sus plenos poderes y hallándolos en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1°.— Los ciudadanos del estado de Guatemala gozarán en toda la extensión del territorio de la Bélgica, el derecho de recoger y trasmitir las herencias ab intestato o testamentarias, de la misma manera que los súbditos belgas, y sin estar sujetos, en razón de su calidad de extranjeros, á ninguna deducción ó impuesto que no sea debido por los naturales.

Recíprocamente, los ciudadanos belgas gozarán en toda la extensión del territorio del estado de Guatemala, del derecho de recoger y trasmitir las herencias ab instestato o testamentarias, de la misma manera que los súbditos de Guatemala, y sin estar sujetos, en razón de su calidad de extranjeros, a ninguna deducción ó impuesto que no sea debido por los naturales. La misma reciprocidad entre los subditos de los dos países existirá en cuanto á las donaciones entre vivos y cualquiera otra manera de adquirir conforme a las leyes.Nota a

Artículo 2°.— A la exportación de los bienes adquiridos por cualquier título que sea, ya por ciudadanos del estado de Guatemala en la Bélgica, ya por ciudadanos belgas en el territorio del estado de Guatemala, no se exigirá sobre estos bienes, ni en el estado de Guatemala, ni en el reino de la Bélgica derecho alguno de los conocidos con los nombres de ‘jus detractus, gabella hereditaria y census emigrationis’, ni otro cualquiera al que los naturales no estén obligados.

Artículo 3°.— Lo convenido en los artículos anteriores, se extiende no solamente a los derechos allí mencionados que pueden pertenecer al fisco, sino también á todos aquellos cuya percepción correspondiese a algun individuo, comunidad o fundaciones públicas.Nota b

Artículo 4°.— El presente convenio será ratiticado por su excelencia el presidente del estado de Guatemala y por su majestad el rey de los belgas, y canjeadas las ratificaciones dentro del término de ocho meses, ó mas pronto si ser pudiere.

En fé de lo cual, los plenipotenciarios respectivos han firmado y sellado el presente convenio, por duplicado original, en la ciudad de Guatemala, el dia diez y nueve de julio del año de gracia de mil ochocientos cuarenta y tres.

(f.) Marcial Zebadúa.

(f.) Marcial Cloquet.

Encontrándolo útil y conveniente a los intereses de los habitantes del estado; y de conformidad con el dictámen de la comisión de gobierno, ha decretado: Se aprueba el tratado celebrado entre su excelencia el presidente del estado, y su majestad el rey de los belgas el diecinueve de julio del corriente año.

Pase al gobierno para su publicacion y cumplimiento. Dado en el salón de sesiones. Guatemala, nueve de agosto de mil ochocientos cuarenta y tres.

(f.) José Mariano Rodríguez, presidente.

(f.) Andrés Andreu, secretario.

(f.) Manuel Ubico, secretario.

Palacio del gobierno. Guatemala, 19 de noviembre de 1844.

Por tanto: ejecútese.

(f.) Mariano Rivera Paz.

(f.) El secretario del despacho de relaciones, Manuel F. Pavón.

Y por disposición del excelentísimo señor presidente del estado, se imprime, publica y circula.

Guatemala, noviembre 19 de 1844.2

Fracasa la colonia belga:

Desafortunadamente para los belgas, las condiciones del área eran inhóspitas y empezaron a mermar rápidamente la salud de los colonos.​ Para 1853, la colonia ya había fracasado, las obras de infraestructura prometidas no se construyeron, y los colonos belgas se habían dispersado al interior de la República de Guatemala, aprovechando el decreto arriba mencionado para hacerse de bienes en la misma.3


Notas:

  • a: se prepara aquí entonces el camino para que los belgas en la Colonia de Izabal puedan poseer bienes en el resto del Estado de Guatemala.
  • b: obviamente se hace referencia aquí a la Compañía Belga de Colonización que se estableció en Izabal.

Bibliografía:

  1. Compagnie Belge de Colonisation (1844). «Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union». Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie (en francés) (Original held and digitised by the British Library): 31-44.
  2. Pineda Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Real Palacio. pp. 824-831.
  3. Ibid., pp. 838,839.

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10 de noviembre de 1854: publican edicto arzobispal que confirma el Concordato de 1852

10 de noviembre de 1854: publican edicto arzobispal confirmando el Concordato de 1852

10noviembre1854El Papa Pío IX durante un acto en los Estados Pontificios en 1858. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En noviembre de 1854 Guatemala está finalmente en paz y han ocurrido dos hechos trascendentales para el país: el 1 de abril se publicó y distribuyó el Concordato suscrito con la Santa Sede, y el 21 de octubre se ratificó el acta en que se proclama al general Rafael Carrera como presidente vitalicio.

Carrera llegó al poder por sus propios méritos militares y el apoyo de los curas párrocos y los campesinos, y logró mantenerse allí tras conseguir el apoyo de los grupos indígenas del occidente guatemalteco luego de que los criollos lo habían intentado expulsar del poder.

Gracias al fanatismo católico de Carrera el partido conservador prosperó considerablemente, y la Iglesia fue la mayor beneficiada. Para que el lector se de una idea de cuánto, se reproduce a continuación el edicto que el arzobispo Francisco de Paula García Peláez publicó en la Gaceta de Guatemala el 10 de noviembre de 1854, reproduciendo la bula confirmatoria enviada por el Papa Pío IX para el Concordato de 1852.1

EDICTO.

Ha circulado impreso últimamente el que acaba de expedir el lllmo. Sr. Arzobispo para la publicación de la bula confirmatoria del Concordato. Dicha bula comienza de esta manera:

PIO OBISPO,

Siervo de los siervos de Dios, para perpetua memoria.

Colocados, aunque indignos, en la sublimísima Cátedra de Pedro, en comparacion de la cual ninguna mayor en la tierra se puede concebir. Hemos tomado el trabajo y puesto continuo empeño, ya en custodiar los dogmas de la fe, ya en defender los derechos de la iglesia, ya en aumentar á los fieles aquellos medios con que puedan conformar más y más sus costumbres á la santidad y justicia, y mayormente en estos tiempos, y en ninguna cosa hemos trabajado con más ardor, como en llenar con ahinco el cargo que nos ha sido encomendado por disposición divina en toda la redondez de la tierra. Por lo que nos hemos llenado de sumo gozo y de la mayor alegría siempre que hemos tenido la dicha de que las determinaciones de nuestra solicitud pastoral, con la protección divina, han tenido un próspero suceso.Nota a

Y así nos ha sucedido en aquella parte de la América Septentrional que se llama la República de Guatemala, la que recibiendo cada día mayores aumentos por lo dilatado de sus regiones y su pueblo cristiano, parecía exigir sobremanera nuestra solicitud apostólica. Apenas nuestro amado hijo el ilustre y venerable varón, general Rafael Carrera nos hizo inmediatamente la súplica de que mirásemos por el bien del divino rebaño en aquella República, accedimos con el mayor gusto á sus deseos, y para que todo todo llegase próntamente al fin deseado deseado nombramos para nuestro Ministro plenipotenciario a nuestro amado hijo Santiago de Agata, Diácono Cardenal de la Santa Iglesia Romana, llamado Antonelli, nuestro Ministro de Estado, para que tratase este gravísimo negocio con nuestro amado hijo Fernando Lorenzana, Marqués de Belimonte, Ministro de la República de Guatemala y con libres poderes cerca de la Santa Sede. Ellos, después de haber presentado los documentos de sus respectívos poderes, celebraron un tratado, que ambos firmaron y sellaron el día 7 de octubre próximo pasado. En este tratado con la misma República de Guatemala donde está en todo vigor la religión católica, queda libre a todos la comunicación con el Romano Pontífice, y los derechos de los obispos se conservan ilesos e inviolables, segun los sagrados cánones, y principalmente conforme al Concilio Tridentino. La Iglesia puede libre ó independientemente adquirir y poseer sus bienes, exije diezmos y recibe algunas dotaciones del mismo gobierno. Se establecen seminarios para los jóvenes llamados á la suerte del Señor, dependientes únicamente de les ordinarios, se mira por el bienestar del clero, y por los monasterios de ambos sexos, se dan providencias para la educación mejorada de la juventud, propagación y aumento de la religión católica en esas regiones tan distantes de Nos, y se establecen otras muchas cosas conforme á los susodichos cánones y á las circunstancias de los tiempos; todo lo que no se duda ser conveniente en el Señor. Habiendo sido todas las cosas celebradas y contenidas en el mismo tratado, discutidas y consideradas detenidamente por nuestros venerables hermanos los cardenales de la Santa Iglesia romana, de la sagrada congregación erigida para los negocios eclesiásticos extraordinarios, y pesadas por Nos con maduro examen, por consejo y parecer de los mismos hermanos nuestros, hemos creído deber acceder al dicho tratado. Por estas pues nuestras letras apostólicas, hacemos saber y publicamos las cosas que para aumento de la religión cristiana y utilidad de los fieles de la República de Guatemala se han establecido en el Concordato.Nota b

Habiendo sido aprobados, confirmados y ratificados tanto por Nos, como por el ilustre Presidente de la República de Guatemala los pactos y concordatos de esta convención en todos y cada uno de sus puntos, cláusulas, artículos y condiciones; y habiendo pedido encarecidamente el presidente que para su más firme subsistencia le diésemos la solidez de la firmeza apostólica e interpusiésemos más sublime autoridad y decreto, Nos, confiando plenamente en el Señor, que se dignará su misericordia colmar con sus copiosos dones de su divina Gracia, este nuestro celo en arreglar los negocios eclesiásticos en la República de Guatemala, de nuestra cierta ciencia, madura deliberación y con la plenitud del poder apostólico, aprobamos, ratificamos y aceptamos por el tenor de las presentes las susodichas concesiones, pactos y concordatos, y les damos la solidez y eficacia de la defensa y firmeza apostólica.Nota c

Amonestamos con la mayor intensidad de nuestra alma a todos y cada uno de los obispos existentes en la República de Guatemala y á los que instituiremos en adelante, á sus sucesores y á todo el clero, y les exhortamos en el Señor para que para mayor Gloria de Dios, utilidad de la iglesia y salud de las almas, observen con cuidado y diligencia los dichos decretos en todo lo que les pertenece, y que pongaan todo su pensamiento, cuidado, resolución y conato en que resplandezca más y más en los fieles de la República de Guatemala la pureza de la doctrina católica, el brillo del culto divino, el esplendor de la disciplina eclesiástica, la observancia de las leyes de la iglesia, y la honeslidad de las costumbres.

Decretando que estas presentes letras en ningún tiempo puedan ser notadas ó impugnadas por vicio de subrepción, obrepción ó nulidad, ó por delecto de nuestra intención ó cualquiera otro por grande é impensado que sea, sino que siempre sean y serán firmes, válidas y eficaces, y obliguen y consigan sus plenos é íntegros electos, y que se deben observar inviolablemente cuanto tiempo se guarden las condiciones y efectos, espresados en el tratado; no obstante las constituciones apostólicas y las sinodales provinciales y los consilios universales dadas como generales, y las determinaciones y reglas nuestras y de la Cancillería apostólica, y las fundaciones de cualesquiera iglesias, cabildos y otros lugares piadosos, aun corroboradas por confirmación apostólica, ó por cualquiera otro poder, y también los privilegios otorgados y las letras apostólicas en contrario, de cualquier modo concedidas, confirmadas y renovadas y todas las demás cosas en contrarío. A todas y cada una de las cuales, teniendo su tenor por espreso é inserto á la letra, debiendo quedar por lo demás en su vigor, derogamos especial y expresamente solo para efecto de las presentes.Nota d

Siendo además difícil que las presentes letras lleguen a cada uno de los lugares, en los cuales deba hacerse fé de ellas, decretamos y mandamos por la misma autoridad apostólica que se de plena fé a todas sus copias, aun impresas, con tal que estén suscritas por algún notario público y selladas con el sello de alguna persona eclesiástica constituida en dignidad, lo mismo que si se exhibieran y manifestaran las presentes letras. También hacemos írrito y de ningún valor, si llegare a acontecer, lo que se atentase a sabiendas ó por ignorancia en contrario acerca de ellas por cualquiera persona de cualquiera autoridad. No sea licito á ningún hombre el infringir ó contrariar con atrevimiento esta págna de nuestra concesión, aprobación, ratificacion, aceptación, exhortación, decreto, derogación, mandato y voluntad. Si alguno presumiere atentarlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios Omnipotente y de los bienaventurados apóstoles San Pedro y San Pablo.Nota e

Dado en Roma en Santa María la Mayor, el año de la Encarnación del Señor mil ochocientos cincuenta y tres, el dia tres de agosto, de nuestro pontificado año octavo.1


NOTAS:

  • a: esta es una típica introducción de una bula papal, en la que el pontífice dice no estar a la altura de suceder a San Pedro al frente de la Iglesia. El papa en esa época era Pío IX, Giovanni Maria Battista Pellegrino Isidoro Mastai Ferretti, quien además fue el último soberano de los Estados Pontificios ya que éstos fueron absorbido por el nuevo Reino de Italia Unificada del Rey Victor Manuel II en 1870. Su pontificado de 31 años y 8 meses, del 16 de junio de 1846 al 7 de febrero de 1878, es el más largo de la historia de la Iglesia, si se descarta el de san Pedro, cuya duración es difícil de determinar con exactitud.
  • b: todo lo enuncia hasta aquí demuestra que prácticamente la Iglesia Católica había recuperado todos los privilegios que había perdido en Guatemala tras la expulsión de eclesiásticos por Francisco Morazán en 1829.
  • c: ya con esta aprobación Papal que concedía a los soldados guatemaltecos indulgencias por matar a soldados liberales «herejes«, Carrera tuvo a su disposición un formidable ejército con soldados que ansiaban dichas indulgencias, y que por ello no fue vencido por ninguna invasión hasta su muerte, ocurrida en 1865.
  • d: los privilegios de la Iglesia Católica recuperaron el esplendor que tuvieron en la época colonial con grandes haciendas y poblados a su disposición. Incluso los jesuitas retornaron al país, después de que fueran expulsados por las autoridades españolas en 1767. Guatemala se convirtió así en un refugio para los eclesiásticos, que eran expulsados de muchos país de latinoamérica dado el influjo de las ideas liberales en esa época.
  • e: el Concordato fue abandonado por el gobierno de J. Rufino Barrios luego de la expulsión de las órdenes regulares y del arzobispo, de la confiscación de todos sus bienes y de la eliminación del diezmo obligatorio. Se estima que a Barrios lo tenía sin cuidado la indignación que aquí se menciona.

BIBLIOGRAFIA:

  1. La Gaceta (10 de noviembre de 1854). No oficial. Edicto. Guatemala. Imprenta de La Paz.

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28 de septiembre de 1821: el «Acta de los Nublados»

28 de septiembre de 1821: el Acta de los Nublados

La provincia de León revisa la copia del Acta de Independencia y el bando de Gabino Gaínza que proclamaba la Independencia. Tras analizarla, decide aceptarla con reservas hasta que pasen «los nublados» que había en la región.

La Catedral de León, Nicaragua. Esta fue la primera provincia en Centroamérica que se mostró recelosa de la Independencia conseguida por la familia Aycinena en Guatemala.
La Catedral de León, Nicaragua. Esta fue la primera provincia en Centroamérica que se mostró recelosa de la Independencia conseguida por la familia Aycinena y las autoridades del clero en Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Situación en Nicaragua:

Luego de que el 15 de septiembre de 1821 la familia Aycinena negociara la Independencia de Centroamérica con el capitán general Gabino Gaínza, se produjo una profunda crisis en Nicaragua. Mientras que en la ciudad de Granada se realizó un cabildo con la presencia de las autoridades españolas y el Ayuntamiento criollo, declarando estar de acuerdo con la independencia de España, en la provincia de León reconocieron la independencia pero bajo una serie de condiciones. La declaración leonesa es conocida como el «Acta de los Nublados«.

Lo que ocurrió fue que en León el Intendente Miguel González Saravia y Colarte convocó a la Diputación Provincial y al Obispo Nicolás García Jerez para que revisaran la copia del Acta de Independencia emitida por las autoridades de la ciudad de Guatemala y el bando de Gabino Gaínza que proclamaba la independencia. Era muy importante contar con estos representantes, ya que la Diputación Provincial había participado en la Cortes de Cádiz en 1812 y defendía la formación de una Capitanía General autónoma en Nicaragua y Costa Rica, mientras que el obispo era fiel a la corona española.

Texto del acta:

He aquí el texto del acta con observaciones sobre su contenido:1,2

28 de septiembre de 1821

A los habitantes de las provincias de Nicaragua y Costa Rica:

Nuestra Diputación Provincial é ilustrísimo prelado, en vista de los sucesos que han tenido lugar en Guatemala el quince de los corrientes, se han reunido y deliberado sobre los acaecimientos de tanta entidad y trascendencia, extendiendo los siguientes acuerdos:

        1. La absoluta y total independencia de Guatemala, que parece se ha erigido en soberana.
        2. La independencia del gobierno español, hasta tanto que se aclaren los nublados del día y pueda obrar esta provincia con arreglo á lo que exigen sus empeños religiosos, y verdaderos intereses.Nota a
        3. Que en consecuencia continúen todas las autoridades continuadas en el libre ejercicio de sus funciones con arreglo á la constitución y á las leyes.
        4. Que se tomen las medidas más eficaces para la conservación del orden y sostenimiento de los funcionarios públicos, prestándoles el más eficaz auxilio, en la inteligencia de que el gobierno castigará severamente a los perturbadores de la tranquilidad pública y desobedientes a las autoridades.Nota b
        5. Que se publique por bando de acuerdo, comunicándolo a toda la provincia para su inteligencia y observancia, anunciándosele que sucesivamente se proveerá a los puntos dignos que oportunamente se tomarán en consideración, sin omitir trabajo ni fatiga por el bien religioso y civil de estos habitantes que tantas pruebas de confianza han dado a sus autoridades.Nota c

Lo que se publica para la debida inteligencia, notoriedad y cumplimiento.

Dado en la Sala de sus sesiones.

En León a veinte y ocho de septiembre de mil ochocientos veinte y uno.

        • Miguel González Saravia
        • Fr. Nicolás Obispo de Nicaragua
        • Vicente Agüero
        • Juaq. Arechavala. Domingo Galarza
        • Manl. López de la Plata
        • Pedro Portocarrero
        • José María Ramírez
        • Agn. Gutiérrez Lizaurzabal
        • Pedro Solís
        • Juan Franco. Aguilar, Secretario1,2

El Acta de los Nublados fue el primer documento en donde quedó en evidencia la fragilidad de la región centroamericana ya que por la lejanía, Nicaragua y Costa Rica se sentían abandonadas por las autoridades en la Nueva Guatemala de la Asunción. Esto, aunado a las profundas divisiones entre los criollos aristócratas conservadores y los criollos hacendados liberales provocó que antes de diez años la región entrara en una guerra civil que terminó separando a la región en cinco débiles repúblicas.


Notas:

    • a: esta es la sección por la que se conoce el acta, ya que aparenta establecer un «compás de espera», en caso de que el rey Fernando VII decidiera enviar refuerzos para sofocar los movimientos independentistas.
    • b: se incluye aquí una advertencia a todo aquel que intentara aprovecharse de la incertidumbre reinante en ese momento.
    • c: esto se cumplió, pero primero se envió el Acta de los Nublados y luego la de Independencia.

Bibliografía:

  1. Recopilación Antonio Esgueva, Facultad de Ciencias Jurídicas, UCA, IHNC, Managua, Nicaragua.
  2. Zelaya, Chester (1971). Nicaragua en la independencia (1ª edición). Editorial Universitaria Centroamericana

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24 de julio de 1839: firman una alianza en contra de Francisco Morazán

24 de julio de 1839: firman una alianza en contra de Francisco Morazán

Los Estados de Guatemala y de Nicaragua firman una alianza en contra del presidente de El Salvador, el líder liberal hondureño y ex-presidente de la República Federal, Francisco Morazán.

24julio1839 Dibujo a lápiz del general Francisco Morazán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Situación de la República Federal:

Véase también: República Federal de Centro América, Francisco Morazán

Para 1839 la República Federal de Centro América por la que tanto habían luchado los criollos liberales prácticamente había colapsado, y su principal caudillo, el general , era ahora el Jefe de las Fuerzas Armadas de El Salvador. La figura del entonces teniente coronel Rafael Carrera en Guatemala iba a ser decisiva para terminar tanto con la Federación como con la carrera política del caudillo hondureño, ya que Carrera guardaba un enorme resentimiento hacia Morazán por las atrocidades que éste había cometido contra los campesinos del Oriente guatemalteco y contra su propia familia en 1838 y no iba a descansar hasta derrotar al caudillo liberal.1

La Batalla del Espíritu Santo:

Véase también: batalla del Espíritu Santo

El 6 de abril de 1839 Morazán se enfrentó al general hondureño Francisco Ferrera y a tropas nicaragüenses en la batalla del Espíritu Santo, cerca del rió Lempa. Ferrera había pactado una alianza cn el Estado de Nicaragua para atacar a El Salvador, y le había informado de esto a Carrera, quien por ese entonces estaba en las serranías de Mita, de acuerdo a los lineamiento del pacto del «Rinconcito», luego de ser vencido por las fuerzas de Morazán. En aquella batalla resultaron triunfadoras las tropas salvadoreñas, aunque quedaron debilitadas, lo que sirvió para que los criollos liberales salvadoreños ratificaran su confianza en Morazán fuera elegido presidente de El Salvador.2

Golpe de estado de Carrera contra Carlos Salazar:

Véase también:  golpe de estado del 13 de abril de 1839

Aprovechando esta situación, Carrera perpetró un golpe de estado, invadiendo la Nueva Guatemala de la Asunción con sus huestes de Mita para expulsar al jefe de Estado Carlos Salazar, que Morazán había impuesto en enero de 1839, y restuyendo a Mariano Rivera Paz. Con esto, se inició el gobierno de los 30 años en Guatemala, durante los cuales se reforzaría el régimen conservador pro-eclesiástico, totalmente opuesto a las ideas políticas de los liberales y de Morazán.3

Pacto de Alianza contra Morazán:

El 24 de julio de 1839, Nicaragua y Guatemala celebraron un tratado de alianza en contra del gobierno salvadoreño, al mismo tiempo que Carrera llamó a los salvadoreños a la insurrección popular, lo que provocó algunos levantamientos, que fueron vencidos sin mucho esfuerzo por el gobierno de Morazán.1

Al no lograr subvertir desde dentro la autoridad del presidente salvadoreño, tropas hondureñas y nicaragüenses invadieron el país a finales de septiembre de 1839. Nuevamente el general Morazán, con seiscientos salvadoreños derrota en la batalla de San Pedro Perulapán a los más de dos mil invasores comandados por los generales conservadores.1

Consecuencias:

Véase también: Estado de Los Altos, derrota definitiva de Morazán

Mientras tanto, en Guatemala, tras un levantamiento indígena en Santa Cataria Ixtahuacán que fue socofocado a sangre y fuego por las tropas del Estado de Los Altos,4 Carrera había retomado aquel Estado —que era el refugio de los criollos liberales en el occidente de Guatemala— tras vencer a las fuerzas comandadas por el general Agustín Guzmán.5 Al enterarse de esto, y envalentonado por sus recientes victorias, Morazán decidió invadir Guatemala por segunda vez y acabar con Carrera y los conservadores guatemaltecos de una vez por todas. Sin embargo, en lugar de la victoria, encontró una espantosa derrota, que significó el final definitivo de la Federación y de su propia carrera.6


Bibliografía:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 49-53.
  3. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 75-81.
  4. Carranza, Jesús (1897) Un pueblo de Los Altos: Apuntamientos para su historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 100.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglava a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 48-49.
  6. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 159-161.

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17 de julio de 1856: decreto proporciona fondos adicionales a la Universidad

17 de julio de 1856: decreto proporciona fondos adicionales a la Universidad

El 22 de septiembre de 1855, el gobierno del presidente vitalicio, capitán general Rafael Carrera, emitió un decreto reformando los estatutos de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala, por su importancia en el buen orden social, para evitar los abusos que se estaban cometiendo y la actualización de los estudios eclesiásticos basados en lo dispuesto en el Concordato celebrado con la Santa Sede en 1854.1

El edificio de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos en 1895, para entonces convertido en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro.
El edificio de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos en 1895, para entonces convertido en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro. Imagen tomada de El Porvenir de Centro América. En el recuadro: el Dr. y obispo Juan José de Aycinena y Piñol, rector de la universidad en 1856.; retrato que se conserva en el Museo Nacional de Historia.

Se restablece la Pontificia Unversidad de San Carlos:

Véase también: Juan José de Aycinena, Rafael Carrera

En primer lugar, el estatuto fundamental de la Pontificia Universidad pasó a ser nuevamente las constituciones de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, aprobado por el rey Carlos II el 20 de febrero de 1686, los cuales se iban a observar tal y como estaban en uso en 1821, al momento de la Independencia de Centroamérica. Por supuesto, en caso de que hubiera discrepancias derivadas de los cambios que habían ocurrido en el gobierno y la sociedad guatemalteca en los últimos treinta años, el Rector quedaba facultado para decidir lo que más le conviniera a la universidad.1

La influencia de la Iglesia Católica sobre la formación universitaria quedó de manifiesto cuando se formó un claustro de consiliarios que elegiría al rector, conformado de la siguiente forma:2

  • Doctores:
    • Facultad de Cánones: Juan José de Aycinena, marqués de Aycinena, obispo in partibus de Trajanópolis y arcediano de la Catedral Metropolitana
    • Facultad de Teología: Basilio Zeceña, consejero de Estado
    • Facultad de Leyes: Pedro Valenzuela, consejero de Estado
    • Facultad de Medicina: Quirino Flores, protomédico
  • Bachilleres:
    • Padre Nicolás Arellano, prepósito de la congregación de San Felipe Neri
    • Fray Juan Félix de Jesús Zepeda. guardián de la comunidad de San Francisco
    • Francisco Abella
    • Presbítero Vicente Hernández2

El requisito de ingreso a los estudios de bachillerato era haber aprobado latinidad y, en el caso de los estudiantes de medicina y de farmacia, ciencias naturales; ahora bien, el decreto de reforma estipulaba que los alumnos del Colegio Tridentino, del Colegio de Infantes y del Colegio de la Compañía de Jesús podían optar inmediatamente al grado de bachiller, previa certificación. Las cátedras generales impartidas eran filosofía, y matemática —que incluía geometría, trigonometría y álgebra—, y los planes de estudio eran los siguientes:3

  • Teología: 3 años
    • Dogma
    • Moral
    • Escritura Sagrada
  • Derecho civil y canónico:
    • Cánones
    • Leyes
    • Instituta
    • Derecho natural
  • Medicina:
    • Anatomía descriptiva
    • Fisiología
    • Cirugía
    • Patología externa
    • Medicina legal
    • Patología interna
    • Higiene3

Asignación de fondos para la Universidad:

Para el funcionamiento de la institución el gobierno asignó una pensión anual de cuatro mil pesos, y le asignó las matrículas, propinas y derechos para los grados, con la que se esperaba cubrir el presupuesto estimado de seis mil quinientos pesos, pero no fue suficiente. Así pues, el 17 de julio de 1856, se emitió el siguiente decreto para mejorar las finanzas de la universidad:4

  • Artículo 1°.— Todos los empleados de la administración pública, inclusos los de las corporaciones civiles, y con excepcion de los militares, pagarán a la arca de la universidad, por una sola vez y al librárseles el título, el dos por ciento de la renta o sueldo de un año, siempre que exceda de trescientos pesos; e igual impuesto pagarán los que obtengan beneficios eclesiásticos titulares; si los proventos ó rentas de un año pasaren de trescientos pesos. En los mismos casos pagarán el uno por ciento, si fueren nombrados interinamente.
  • Artículo 2°.— En los casos en que por las leyes vigentes se adeude alcabala por la venta, arrendamiento e imposición de censos, sobre fincas urbanas ó rusticas, en los mismos se pagará el uno por ciento, en beneficio de la universidad.
  • Artículo 3°.— Por la emisión de títulos de abogados, escribanos, médicos y cirujanos, farmacéuticos, agrimensores e ingenieros civiles, se pagará a la universidad por aquellos en cuyo favor se libren la suma de doce pesos; e igual impuesto se pagará por las venias de edad, para administrar bienes, y por los autos de emancipación, no pudiéndose librar los despachos respectivos, sin que previamente se haga constar haberse hecho el entero, con certificación del tesorero de la misma universidad.4
  • Artículo 4°.— Quedan vigentes los derechos de grados mayores y menores, y los de matrículas y exámenes, de la manera que se hallan establecidos; y se derogan las demás disposiciones que fijaron rentas primeramente a la academia de estudios y después a la universidad.5

Bibliografía:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 203-210.
  2. Ibid, p. 204.
  3. Ibid., pp. 205-206.
  4. Ibid., p. 211.
  5. Ibid., p. 212.

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1 de julio de 1823: se forman las Provincias Unidas del Centro de América

1 de julio de 1823: se forman las Provincias Unidas del Centro de América

La Asamblea Nacional Constituyente da el nombre de Provincias Unidas del Centro de América al antiguo Reino de Guatemala.

Mapa de la República Federal de Centroamérica en 1840. Nótese la extensión de Totonicapá y Soconusco, y la presencia del enclave inglés en Belice y del enclave belga en Izabal.
Mapa de la República Federal de Centroamérica en 1840. Nótese la extensión de Totonicapá y Soconusco, y la presencia del enclave inglés en Belice y del enclave belga en Izabal. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Caída del Imperio de Iturbide:

Véase también: Primer Imperio Mexicano

Uno de los primeros actos de la recién formarda Asamblea Nacional Constituyente en 1823 fue denunciar la Anexión al Primer Imperio Mexicano y declarar la independencia absoluta del antiguo Reino de Guatemala y llamarlo Provincias Unidas del Centro de América temporalmente en lo que se redactaba una constitución y se le daba un nombre definitivo. A esta Asamblea no habían llegado representantes de León ni Granada —en la actual Nicaragua— ni tampoco de Costa Rica y Chiapas —esta última porque prefirió mantenerse anexada a México—.

Acta de creación de las Provincias Unidas:

Véase también: Provincias Unidas del Centro de América

Reproducimos el Acta en su integridad dada su importancia histórica:1

Decreto de la Asamblea nacional constituyente de 1.° de julio de 1823.

Los representantes de las provincias unidas del Centro de América, congregados á virtud dé la convocatoria dada en esta ciudad a 15 de setiembre de 1821 y renovada en 29 de marzo del corriente año, con el importante objeto de pronunciar sobre la independencia y libertad de los pueblos nuestros comitentes: sobre su recíproca unión: sobre su gobierno; y sobre todos los demas puntos contenidos en la memorable acta del citado dia 15 de setiembre que adoptó entonces la mayoría de los pueblos de este vasto territorio, ya que se han adherido posteriormente todos los demás que hoy se hallan representados en esta asamlea general.

Después de examinar, con todo el detenimiento y madurez que exije la delicadeza y entidad de los objetos con que somos congregados, asi la acta expresada de setiembre de 1821, y la de 5 de enero de 1822, como también el decreto del gobierno provisorio de esta provincia de 29 de marzo ultimo, y todos los documentos concernientes al objeto mismo de nuestra reunión.

Después de traer á la vista todos los datos necesarios para conocer el estado de población, riqueza, recursos, situación local, extensión y demás circunstancias de los pueblos que ocupan el territorio antes llamado Reino de Guatemala.

Habiendo discutido la materia oído el informe de las diversas comisiones que han trabajado para acumular y presentar á esta asamblea todas las luces posi
bles acerca de los puntos indicados; teniendo presente cuanto puede requerirse para el establecimiento de un nuevo Estado y tomando en consideración:

PRIMERO.

Que la independencia del gobierno español ha sido y es necesaría en las circunstancias de aquella nación y las de toda la América: que era y es justa en sí misma y esencialmente conforme á los derechos sagrados de la naturaleza: que la demandaban imperiosamente las luces del siglo, las necesidades del nuevo mundo y todos los más caros intereses de los pueblos que lo habitan.

Que la naturaleza misma resiste la dependencia de esta parte del globo separada por un océano inmenso de la que fue su metrópoli, y con la cual le es imposible mantener la inmediata y frecuente comunicación, indispensable entre pueblos que forman un solo Estado.

Que la experiencia de más de trescientos años manifestó á la América que su felicidad era del todo incompatible con la nulidad á que la reducía la triste condición de colonia de una pequeña parte de la Europa.

Que la arbitrariedad con que fue gobernada por la nación española y la conducta que ésta observó constantemente desde la conquista, excitaron en los pueblos el más ardiente deseo de recobrar sus derechos usurpados.

Que a impulsos de tan justos sentimientos, todas las provincias de América sacudieron el yugo que las oprimió por espacio de tres siglos; que las que pueblan el antiguo Reino de Guatemala proclamaron gloriosamente su independencia en los últimos meses de 1821; y que la resolución de conservarla y sostenerla es el voto general y uniforme de todos sus habitantes.

SEGUNDO

Considerando por otra parte: que la incorporación de estas provincias al extinguido imperio mejicano, verificada solo de hecho en fines de 1821 y principios de 1822, fue una expresión violenta arrancada por medios viciosos e ilegales.

Que no fue acordada ni pronunciada por órganos ni por medios legítimos: que por estos principios la representación nacional del estado mejicano, jamás aceptó expresamente ni pudo con derecho a aceptarla; y que las providencias que acerca de esta unión dictó y expidió don Agustín de Iturbide, fueron nulas.

Que la expresada agregación ha sido y es contraria a los intereses y a los derechos sagrados de los pueblos nuestros comitentes: que es opuesta a su voluntad y que un concurso de circunstancias tan poderosas e irresistibles, exigen que las provincias del antiguo Reino de Guatemala se constituyan por sí mismas y con separación del Estado mejicano.

Nosotros, por tanto, los representantes de dichas provincias, en su nombre, con la autoridad y conformes en todo con sus votos, declaramos solemnemente:

    1. Que las expresadas provincias representadas en esta asamblea, son libres e independientes de la Antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo, como del nuevo mundo; y que no son ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.
    2. Que en consecuencia, son y forman Nación Soberana, con derecho y en aptitud de ejercer y celebrar cuantos actos, contratos y funciones ejercen y celebran los otros pueblos libres de la tierra.
    3. Que las provincias sobredichas, representadas en esta asamblea (y las demás que espontáneamente se agreguen de las que componían el antiguo Reino de Guatemala) se llamarán por ahora y sin perjuicio de lo que se resuelva en la constitución que ha de formarse, PROVINCIAS UNIDAS DEL CENTRO DE AMERICA.

Y mandamos que esta declaratoria y la acta de nuestra instalación se publiquen con la debida solemnidad en este pueblo de Guatemala y en todos y cada uno de los que se hallan representados en esta asamblea: que se comuniquen a las provincias de León, Granada, Costa Rica y Chiapas; y que en la forma y modo que se acordará oportunamente, se comuniquen también a los gobiernos de España, de Méxijo y de todos los demás estados independientes de ambas Américas.

Dado en Guatemala al 1.° de julio de 1823.

(f.) José Matías Delgado, diputado por San Salvador, presidente.

(f.) Femando Antonio Dávila diputado por Sacatepéquez, vice-presidente.

(f.) Pedro Molina, diputado por Guatemala.

(f.) José Domingo Estrada, diputado por Chimaltenango.

(f.) José Francisco Córdova, diputado por Santa Ana.

(f.) Antonio José Carías, diputado por Cojutepeque.

(f.) José Antonio Ximénez, diputado por San Salvador.

(f.) Mariano Beltranena, diputado suplente por San Miguel.

(f.) Juan Miguel Beltranena, diputado por Coban.

(f.) Domingo Dieguez, diputado suplente por Sacatepequez.

(f.) Isidro Menéndez, diputado por Sonsonate.

(f.) Marcelino Menéndez, diputado por Santa Ana.

(f.) José Mario, Herrarte, diputado suplente por Totonicapam.

(f.) Simeón Cañas, diputado por Chimaltenango.

(f.) Miguel Ordonez, diputado por San Agustín.

(f.) José Francisco Barrundia, diputado por Guatemala.

(f.) Felipe Márquez, diputado suplente por Chimaltenango.

(f.) Felipe Vega, diputado por Sonsonate.

(f.) Pedro Campo Arpa, diputado por Sonsonate.

(f.) Cirilo Flores, diputado por Quezaltenango.

(f.) Francisco Flores, diputado por Quezaltenango.

(f.) Vicente Villacorta, diputado por San Vicente.

(f.) Ciriaco Villacorta , diputado por San Vicente.

(f.) José María Castilla, diputado por Cobán.

(f.) Luis Barrutia, diputado por Chimaltenango.

(f.) José Antonio Azmitia, diputado suplente por Guatemala.

(f.) Julián Castro, diputado por Sacatepéquez.

(f.) José Antonio Alcayaga, diputado por Sacatepéquez.

(f.) Serapio Sánchez, diputado por Totonicapam

(f.) Dionicio Domínguez, diputado por San Miguel.

(f.) José Antonio Peña, diputado por Quezaltenango.

(f.) Francisco Aguirre, diputado por Olancho

(f.) José Beteta, diputado por Salamá.

(f.) José María Ponce, diputado por Escuintla.

(f.) Francisco Benavente, diputado suplente por Quezaltenango.

(f.) Pedro José CueIlar, diputado suplente por San Salvador.

(f.) Francisco Xavier Valenzuela, diputado por Jalapa.

(f.) Juan Francisco Sosa, diputado suplente por San Salvador, secretario.

(f.) Mariano Gálvez, diputado por Totonicapam, secretario.

(f.) Mariano Córdova, diputado por Huehuetenango, secretario.

(f.) Simón Vasconcelos, diputado suplente por San Vicente, secretario. 1


Bibliografia:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Supremo Gobierno de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 24-27.

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24 de junio de 1823: Filísola convoca a la Asamblea Constituyente de Centroamérica

24 de junio de 1823: Filísola convoca a la Asamblea Constituyente de Centroamérica

Tras enterarse del Acta de Casa-Mata y de la abdicación del Emperador Agustín de Iturbide, el gobernador de Centroamérica, Vicente Filísola, convoca a la primera Asamblea Constituyente en la historia de Centroamérica para entregarle el poder y regresar a México

Salón de Actos de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado en 1896. En este mismo salón se reunió la primera Asamblea Constituyente en 1823.
Salón de Actos de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado en 1896. En este mismo salón se reunió la primera Asamblea Constituyente en 1823. Imagen tomada de «El Porvenir de Centro América«.

Filísola convoca a Asamblea:

Véase también: Vicente Filísola

Tras la debacle del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide, su gobernador para Centroamérica, el general Vicente Filísola se vió en la difícil situación de estar al frente de una región hostil sin alguien que lo respaldara. Ante esto, decidió que lo más prudente era salir de Centroamérica cuantos antes, y para ello convocó a una Asamblea Constituyente Centroamericana. Al contrario de su jefe, el derrocado emperador Agustín I, Filísola era un hombre prudente y sensato que apreció correctamente la situación que sobrevenía y actuó en consecuencia. Tan pronto como pudo se fue a la Ciudad de Guatemala, en donde reunió a la diputación provincial y les entregó el decreto por medio del cual convocaba a una Asamblea Constituyente.1

La noticia de una nueva asamblea fue celebrada por todos los criollos centroamericanos, que regresaban así a la vida independiente luego de la anexión al Imperio Mexicano. Así pues, se convocó a elecciones y cesaron de tajo las guerras entre las provincias que se oponían a la anexión y los que habían estado de acuerdo con ella.2

Instalación de la Asamblea Legislativa:

El acta de instalación de dicho cuerpo legislativo dice así:2

En la ciudad de Guatemala, a veinticuatro de junio de mil ochocientos veintitres, día señalado para la instalación del congreso a que convocó el Acta del 15 de septiembre de 1821, se reunieron en el palacio de gobierno los representantes cuyos poderes estaban aprobados, la diputación provincial, la audiencia territorial, el ayuntamiento, claustro de doctores, consulado, colegio de abogados, jefes militares y de rentas, y prelados regulares; y, presididos por el mismo jefe político, se dirigieron a implorar el auxilio divino a la iglesia catedral, donde el muy reverendo arzobispo celebró de pontificial y se pronunció también un discurso análogo a las circuntancias, por el eclesiástico encargado de ello.

Después se procedió al juramento que debían prestar los diputados. El secretario de gobierno, usando de la fórmula prevenida en el ceremonial les preguntó: ‘¿juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto a vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y properidad de los mismos pueblos?’ contestaron: ‘si juramos’, y pasaron a tocar el libro de los evangelios, que se hallaba al intento colocado en una mesa en el presbiterio.

De catedral salieron para el edificio del congreso acompañados de las mismas autoridades.  Las calles del tránsito estaban guarnecidas de tropas, que hicieron los honores debidos a la representación nacional; un numeroso concurso esperaba el momento de la instalación y en medio de sus demostraciones de regocijo, llegó la comitiva al salón de sesiones.

El presidente de las juntas preparatorias tomó su asiento y el jefe político que ocupaba el del lado izquierdo, hizo, antes de despedirse, un pequeño discurso, manifestando la complacencia que sentía al ver realizados en la instalación del congreso los votos de Guatemala, y congratulándose de haber contribuido a llenar tan justos deseos.  Dio tambien un papel en que dijo estar consignados sus sentimientos.

El señor presidente le contestó: que los representantes estaban penetrados del interés que tomaba por la felicidad de estas provincias.

Las autoridades se despidieron con el jefe; y luego que regresó la comisión nombrada para acompañarlas, se anunció que iba a tratarse de la elección de presidente, vice-presidente y cuatro secretarios. […] Publicadas estas elecciones, que merecieron aplausos de las galerías, el señor Dávila cedió el asiento de presidente al señor Delgado. Los señores Sosa y Gálvez siguieron ocuparon los que tenían como secretarios de las preparatorias, y los señores Córdova y Vasconcelos tomaron los que les correspondían.

El señor presidente puesto en pié, como los demás representantes, pronunció: ‘El Congreso está solemnemente constituido e instalado’.2

Los representantes enviaron una comisión a Filísola, quien contestó: «Con la más viva satisfacción me he impuesto por el parte oficial de VV.SS. que he recibido en este momento, de quedar constituido e instalado solemnemente el congreso general de estas provincias, habiendo sino nombrado por su presidente el excelentísimo señor don José Matías Delgado. […] Ruego a VV.SS. se sirvan manifestar a su soberanía mi complacencia al ver realizados los votos de la opinión general, que tuve el honor de interpretar el 29 de marzo último, y felicitarla a mi nombre con la más cordial enhorabuena«.3

La Asamblea se reúne en el edificio de la Universidad:

Véase también: Universidad de San Carlos

Finalmente, iniciaron sus reuniones en el salón del edificio de la Universidad bajo la presidencia del clérigo y doctor José Matías Delgado.1 En su primer acto oficial de la Asamblea fue el decreto del 1 de julio de 1823, que es la Independencia absoluta de Centroamérica, y que en su artículo 1°. dice textualmente: «Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.» 4, Nota

Entre los diputados estuvieron algunos personas que fueron próceres de la Independencia, y que luego serían determinantes en la vida política de Guatemala; tal es el caso del Dr. Pedro Molina, del Dr. Mariano Gálvez, de José Francisco Barrundia y de Cirilo Flores, hijo del eminente médico José Felipe Flores.1

Dice el historiador Alejandro Marure que el propósito de aquella primera Asamblea Constituyente era: «establecer el régimen de la libertad en un país que no había conocido más que el despotismo; sistemar una administración enteramente nueva; fundir la antigua colonia de Guatemala, para convertirla en una nación soberana; establecer su crédito y sus relaciones en el exterior; darle una organización adecuada a las circunstancias y toda la importancia política a que le llamaba su ventajosa posición; y hacer todo esto en medio del empobrecimiento y desconcierto en que le había sumido la facción iturbidiana1

Sin embargo, aquellos nobles propósitos quedaron por un lado porque muy pronto las diferencias entre los criollos habrían de desangrar la región y terminarían por desmembrarla y formar cinco débiles naciones.


Notas:

Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (12 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 12 de febrero de 1823, Filísola recibe copia del Acta de Casa de Mata”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.
  3. Ibid., p. 18.
  4. Ibid., p. 26.

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17 de junio de 1843: marqués de Aycinena protesta contra formación de un gobierno unitario

17junio1843
Plano original de la Mansión Aycinena en la Nueva Guatemala de la Asunción. Siendo la principal familia del Reino de Guatemala, los Aycinena tuvieron un lugar privilegiado con su mansión ubicada en la Plaza de Armas, detrás del portal del Comercio. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la proclamación de la Independencia en 1821 y de la separación de Centro América del Primer Imperio Mexicano en 1823 se dividió la opinión respecto a la forma de gobierno. Esta fue una razón más para que se formaran los dos bandos criollos que aparecieron; los miembros del partido aristócrata o conservador abogaban por una forma de gobierno unitario, similar a la que había hasta entonces, mientras que los fiebres o liberales apoyaron la creación de una federación similar a la de los Estados Unidos.1

Tras largas discusiones los liberales prevalecieron y se estableció la República Federal de Centro América, con cinco estados creados de los cuales, cuatro tenían un gran resentimiento hacia las autoridades aristócratas que vivían en la Nueva Guatemala de la Asunción. De hecho, el marqués de Aycinena —líder de las familias aristócratas guatemaltecas— protestó contra la forma federativa que se estableció y trató en vano de impedir que se implementara. El marqués escribió un folleto en los Estados Unidos contra la Constitución de 1824 que, por estar cubierto por un papel amarillo, se le llamó «El Toro Amarillo«, pero el líder liberal José Francisco Barrundia desestimó la solicitud de Aycinena, quien respondió con dos publicaciones más pero no logró su cometido.1

La situación en Centroamérica cayó en una espiral destructiva que degeneró en la Guerra Civil Centroamericana tras el golpe de estado en Guatemala contra Juan Barrundia2 y que resultó en la expulsión de los aristócratas del territorio en 1829,3 y eventualmente en la disolución de la Federación en 1838 debido a la inabilidad política del presidente federal, general Francisco Morazán.4 Para 1842, los liberales habían perdido el poder en Guatemala luego de ser derrocados por la revolución católico-campesina de Rafael Carrera y ahora gobernaba en el Estado Mariano Rivera Paz, quien era manejado por Carrera y por los eclesiásticos.5 La cuestión de la Unión Centroamericana resurgió en abril de dicho año cuando se reunió en Chinandega la Convención de los Estados centroamericanos, a la que asistieron El Salvador, Honduras y Nicaragua con la intención de formar un gobierno unitario para la región. En aquella convención concluyeron que lo que había qué hacer era establecer un gobierno nacional provisorio nombrado por la Convención el cual sería ejercido por un Supremo Delegado quien, a su vez, nombraría a un Ministro de Relaciones Exteriores e Interiores y dispondría de una milicia nacional. A fin de lograr que el gobierno en Guatemala aceptara lo estipulado en la Convención se propuso preparar lo necesario para establecer un Concordato con la Santa Sede y procurar del Gabinete de Madrid el reconocimiento de la independencia de Centro- América.

El Supremo Delegado fue Antonio José Cañas, quien inmediatamente envió una invitación al gobierno de Mariano Rivera Paz para que entrara en la Convención.
Era el gobierno unitario que tanto habían deseado los aristócratas guatemaltecos antes de la formación de la República Federal en 1825 y los estados aliados esperaban una respuesta positiva, pero esta vez, la respuesta del marqués Juan José de Aycinena al licenciado Francisco Castellón con fecha del 17 de junio de 1843 decía:1

«Mi gobierno se ve en la necesidad de reiterar la protesta que tantas veces ha hecho, de NO ESTIMAR POR OONVENIENTE NI PRACTICABLE en Centro América el establecimiento de una forma de gobierno unitario, porque esto no haría más que sumir al país en mayores desgracias de las que hasta ahora se han sufrido.»1

El completo giro en la posición de Aycinena se debía a las persecuiones y expropiaciones contra los aristócratas que ocurrieron tras la invasión a Guatemala por las fuerzas de Francisco Morazán en 1829. En 1842, con el fuerte apoyo del general campesino Rafael Carrera y la caída en desgracia de Morazán, los conservadores comprendieron que estaban mejor formando su propio estado, y así lo hicieron.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  3. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829). Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7) Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  4. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  5. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.

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26 de abril de 1844: Rivera Paz forma un nuevo gabinete de gobierno

26 de abril de 1844: Rivera Paz forma un nuevo gabinete de gobierno

Tras la firma del Convenio de Guadalupe, el Jefe de Estado de Guatemala, Mariano Rivera Paz, se ve obligado a formar un nuevo gabinete de gobierno

26abril1844
El Palacio Colonial de la ciudad de Guatemala en 1900, que fuera la sede del Ejecutivo durante la época de Mariano Rivera Paz. En los recuadros: el teniente general Rafael Carrera, el arzobispo Francisco de Paula García Peláez, el Marqués de Aycinena y Mariano Rivera Paz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Convenio de Guadalupe:

Véase también: Convenio de Guadalupe, Mariano Rivera Paz

Después de una breve escaramuza ocurrida el 11 de marzo de 1844 entre las fuerzas del teniente general Rafael Carrera y unos campesinos alzados de Pinula, se firmó un rápido acuerdo de paz en la Villa de Guadalupe, el cual fue conocido como “El Convenio de Guadalupe”, y que parecía darle un nuevo balance en el gobierno de Mariano Rivera Paz, ya que dejaba encargado a Carrera de disolver a la Asamblea constituyente y sustituirla por un consejo Legislativo con diputados electos en cada departamentos, y exigía que no hubiera miembros del clero en el gabinete de gobierno —en un ataque director al Consejero del Despacho, obispo Juan José de Aycinena—, todo lo cual estaba de acuerdo a lo que planificó Carrera de antemano para sacar a los clérigos y a los diputados de los puestos de poder.2

Los jefes militares que ratificaron el convenio protestaron que después de cinco años de estar establecida, la Asamblea Constituyente no había sido capaz de redactor una nueva constitución, no había satisfecho las necesidades de Mita y de otros departamentos y que los diputados cobraban sumas exhorbitantes sin hacer nada. De hecho, dijeron que la seguridad del país se lograba únicamente gracias al General en Jefe del Ejército, que era Carrera, y que era necesario que un Consejo Legislativo sustituyera a la Asamblea.2

El convenio de Guadalupe —aunque fue inicialmene rechazado por la Asamblea constituyente pues esta tenía que aprovarlo antes de ser disuelta por lo estiuplado en el mismo convenio— demostró que ninguna de las facciones criollas, tanto conservadora como liberal, representaba a las masas rurales, y que más bien, ambas estaban completamente alienadas de los campesinos.3

Renuncia de Juan José de Aycinena:

Véase también: