18 de junio de 1897: el gobierno del general José Maria Reina Barrios establece el municipio de Quesada en el departamento de Jutiapa

EL escritor José Milla y Vidaurre, aproximadamente en 1870.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El poblado de Quesada surgió en 1740 cuando se creó la hacienda llamada “Santa Catalina Quesada“, propiedad de Domingo López Urruela, originario de Quesada, Jaén, Andalucía en España, quien nombró a su hacienda en honor a su pueblo natal.

Tras la Independencia de Centroamerica en 1821, la constitucion del Estado de Guatemala promulgada el 11 de noviembre de 1825 estableció los circuitos para la administración de justicia en el territorio del Estado basado en los curatos existentes y menciona que “Quezada” (como apareció escrito en dicha constitución) era parte del Circuito Jalpatagua en el Distrito N.º 3 Mita, junto con Jalpatagua, Sacualpa, Tempisque, Conguaco, Asulco, Comapa, Moyuta, Pasaco, Sapuyuca, San Vicente, Coco, Platanar, San Diego, Laguna Grande, Don Melchor, San Isidro, Soyate y Coatepeque.

Durante el gobierno conservador del general Rafael Carrera, la hacienda pasó a manos del renombrado escritor guatemalteco José Milla y Vidaurre, porque se dice que dicho lugar le encantó cuando lo visitó por primera vez entre los años 1849 y 1850, en compañía del general Carrera. Posteriormente, el escritor la valuó en 18,000 pesos sólo por la tierra, incluyendo el casco de la hacienda.

Tras la muerte de Milla y Vidaurre en 1882, el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas ayudó a la formación de la aldea de Quesada cuando accedió a comprar la hacienda para favorecer a los arrendatarios de la misma en 1886, de acuerdo al siguiente decreto:

Palacio del Gobierno:
Guatemala, noviembre 3 de 1886.

Considerando:

que los arrendatarios de la hacienda de Quezada, por carecer de terrenos propios para hacer sus siembras, han solicitado el auxilio del Gobierno á fin de poder adquirir en propiedad la superficie de que dicha finca se compone, exceptuando la parte que se conoce con el nombre de “Potrero Grande”, y que las dueñas del referido inmueble están anuentes á enajenarlo en los términos indicados en la exposición hecha al efecto; por tanto, el Presidente de la República, deseoso de favorecer á los solicitantes y de promover, mediante la división de la propiedad territorial, el incremento de la agricultura en aquella localidad, acuerda:

1.° Se aceptan las condiciones indicadas en el memorial respectivo, teniendo en consecuencia, erogarse por el erario, de la partida asignada para gastos extraordinarios de Fomento, la suma de quince mil pesos, en las fechas que la segunda cláusula de dicho documento expresa;

2.° La Secretaría de Gobernación y Justicia dictará oportunamente las providencias convenientes para que la hacienda de que se trata se distribuya entre los arrendatarios actuales, de una manera equitativa. Comuniqúese, repóngase esta hoja con papel del sello de cincuenta centavos, y la escribanía del Gobierno extienda las certificaciones que se soliciten.

Rubricado por el señor General Presidente.
Rodríguez

Posteriormente, el 18 de junio de 1897, en medio de una fuerte crisis económica, la Exposición Centroamericana, y un nuevo intento pacífico de alcanzar la Unión de la región, el gobierno del general José María Reina Barrios elevó a la categoría de municipio del departamento de Jutiapa a Quesada, accediendo a la solicitud de los vecinos de la aldea:

Palacio del Poder Ejecutivo :

Guatemala, 18 de junio de 1897.

Vista la solicitud de los vecinos de la aldea de Quesada, jurisdicción de la villa de Jutiapa, sobre que se erija dicha aldea en distrito municipal, y considerando que posee todas las condiciones que fija el artículo 4 del Decreto número 242; el Presidente de la República, con presencia del informe del Jefe Político del departamento de Jutiapa y del dictamen fiscal, acuerda de conformidad; debiendo considerarse como parte integrante del municipio de Quesada, la aldea de Don Diego y el caserío de Santa Gertrudis.

Comuníquese.

  • Reina Barrios.
  • El Secretario de Estado en el despacho de Gobernacion y Justicia: Manuel Estrada C.

BIBLIOGRAFIA:

12 de abril de 1929: fallece en la ciudad de Guatemala el licenciado Antonio Batres Jáuregui, eminente politico, diplomatico, historiador y escritor

El licenciado Batres Jauregui en su juventud. Imagen tomada de la revista cultura “La Ilustracion Guatemalteca

Uno de los intelectuales más destacados de Guatemala fue, indudablemente, el licenciado Antonio Batres Jáuregui, quien a pesar de ser de una familia conservadora, fue Ministro de Relaciones Exteriores y de Gobernación de varios gobiernos liberales por su reconocida capacidad.

Fue egresado del colegio San Buenaventura y de la Pontificia Universidad de San Carlos, en donde fue condiscipulo de eminentes personajes como los hondureños Ramon Rosa y Marco Aurelio Soto, asi como del futuro arzobispo de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Ademas, fue alumno del eminente escritor guatemalteco Jose Milla y Vidaurre.

En 1878 dio las primeras muestras de su talento diplomático cuando se desató un conflicto entre Nicaragua y Alemania y el general presidente J Rufino Barrios lo envió a Nicaragua como secretario de una legación guatemalteca cuando ya varios buques de guerra alemanes amenazaban a ese pais. El jefe de la legación guatemalteco lo facultó para conferenciar en Corinto con el ministro alemán von Bergen y tras su conversación se saldó amigablemente el asunto; del gobierno nicaragüense recibió una felicitación muy expresiva y del gobierno alemán una condecoración de la Corona Real de Prusia.

En 1882 fue nombrado como Ministro de Relaciones Exteriores y en 1883 como embajador de Guatemala, El Salvador, Honduras, y Nicaragua en los Estados Unidos, cargo que desempeñó hasta el 2 de abril de 1885, fecha en que murió el general Barrios en la Batalla de Chalchuapa. Entre 1886 y 1889 desempeñó las carteras de Relaciones Exteriores y Gobernación para el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas y en 1889 regresó a los Estados Unidos como embajador de Guatemala.

El 20 de diciembre de 1892 falleció su padre, Cayetano Batres, y a los pocos meses falleció su madre, Beatriz Jáuregui, quienes fueron sepultado en una columna del templo de Iglesia de Santo Domingo, honor reservado para los miembros del partido conservador en Guatemala.

A principios de 1897 Batres Jáuregui era diputado en la Asamblea Nacional Legislativa y gobernaba a Guatemala el general presidente Jose Maria Reina Barrios, cuyo gobierno estaba en una crisis económica sin precedentes derivada de la drástica caída de los precios del café y de la plata.  A finales de marzo se publicaron fuertes editoriales contra el gobierno en el periódico opositor “La República” indicando que no se había concluido la línea del Ferrocarril del Norte y que para ello se necesitan casi doce millones de pesos guatemaltecos y que si se suspendían dichos trabajos, el costo del mantenimiento de lo ya construido costaría cerca de cuatro millones y medio de pesos guatemaltecos. En mayo era mayor el rechazo a la medida de reelección del presidente, la cual se calificó de atentado contra la Constitución y se rechazó emitir publicaciones en las que se favoreciera la misma.​ Por decreto de 24 de abril de 1897, la Asamblea Nacional Legislativa prorrogó sus sesiones por el tiempo que fuera necesario;​ entre los decretos que se emitieron entonces estuvo el N.°461, por medio del cual se disolvió el Poder Judicial y se nombró presidente de la Corte Suprema de Justicia al licenciado Batres Jáuregui.

El 31 de mayo de 1897 fue disuelta la Asamblea Legislativa y Reina Barrios convocó a una nueva Asamblea Constituyente en agosto de 1897, la cual prorrogó su mandato por otros cuatro años de acuerdo al decreto emitido en agosto de 1897. Entre los diputados constituyentes que votaron a favor de la prórroga del mandato de Reina Barrios estuvieron el licenciado Batres Jáuregui, quien fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores en el nuevo gabinete que se formó.

Pero el descontento continuó; hubo revoluciones en todo el pais, y aunque fracasaron, Reina Barrios fue asesinado por Edgar Zollinger el 8 de febrero de 1898. Cuando Batres Jáuregui y el resto del gabinete estaba reunido para determinar quien sería el sustituto del presidente, apareció el licenciado Manuel Estrada Cabrera, indicando que él era el primer designado a la presidencia y que por lo mismo esta le correspondía. Batres Jáuregui y el resto de ministros le entregaron el poder, el cual mantendría hasta el 14 de abril de 1920.

Batres Jáuregui tambien fue funcionario del gobierno de Estrada Cabrera y  miembro de numerosas sociedades cientificas y literarias internacionales hacia el final de sus dias fue fundador de la Academia de Geografia e Historia de Guatemala y era el decano de los abogados de Guatemala.  Entre sus muchos cargos que tuvo estan:

  • 1878-1879:
    • Diputado a varias Asambleas Legislativas y a la Asamblea Nacional Constituyente de 1879.
    • Presidente del Poder Legislativo.
    • Consejero de Estado, Magistrado en el Tribunal de La Haya.
  • 1878: Mediador en nombre de Guatemala en la cuestión que se suscitara entre la República de Nicaragua y el Imperio Alemán.
  • 1882-1883: Secretario de Estado del despacho de Relaciones Exteriores de Guatemala
  • 1886: Secretario de Estado de los despachos de Relaciones Exteriores y de Gobernación y Justicia
  • 1897-1898: Secretario de Estado en el despacho de Relaciones Exteriores
  • 1898: Presidente del la Corte Suprema de Justicia
  • 1898: Presidente de la Delegación de Guatemala cuando se celebraron en Washington los tratados de Paz.
  • 1907: Delegado de Guatemala ante la Tercera Conferencia Internacional Americana y del memorable Congreso Internacional Americano para tratar de la codificación del Derecho Internacional en 1907. Publicó un extenso reporte, el cual fue publicado íntegramente en varias partes en diferentes ediciones del diario oficial de entonces, El Guatemalteco.
  • 1920: Tras la caída del presidente Manuel Estrada Cabrera, fue subrogado del puesto de Presidente del Poder Judicial, por el licenciado Federico Castañeda Godoy.
  • 1927: Diputado a la Asamblea Constituyente

Batres Jáuregui fallecio el 12 de abril de 1929 en la Ciudad de Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

23 de mayo de 1854: declaran presidente vitalicio de Guatemala al capitán general Rafael Carrera

 

carreravitalicio_2014-06-22_08-47
Acta que declara al capitán general Rafael Carrera como presidente vitalicio de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 23 de mayo de 1854, los representantes de todas las municipalidades del país prácticamente al unísono acordaron nombrar como presidente vitalicio al capitán general Rafael Carrera y Turcios.  Y también los principales miembros de su gobierno estuvieron de acuerdo con este nombramiento.

El gobierno del general Carrera era muy particular, ya que estaba estructurado por tres grandes grupos de poder:  el propio general Carrera y su férrea personalidad, la familia Aycinena y los altos mandos del clero secular, encabezado por el arzobispo Francisco de Paula García Peláez.  Había incluso personajes que estaban en varios grupos, tal el caso del marqués Juan José de Aycinena, quien no solamente era obsipo de Trajanópolis, sino que además era rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos del gabinete de Carrera.  Aparte de esto, Carrera tenía una excelente relación con los líderes indígenas y gracias a los pactos que suscribió con éstos mantuvo la integridad de la República.

Aquel gobierno conservaba la influencia de la Iglesia Católica e incluso celebró un Concordato con la Santa Sede en 1852.  Solamente la fuerte personalidad del general Carrera y su gran habilidad militar evitó que las fuerzas de los criollos liberales centroamericanos invadieran el país, aunque lo intentaron varias veces.  México, por su parte, inmerso en su propia guerra de Reforma y luego en la guerra contra las fuerzas estadounidenses y francesas, no tuvo injerencia en Guatemala en ese tiempo.

Aunque los autores liberales retrataron al gobierno de Carrera como una época oscura y retrógrada en donde él habría simplemente el brazo armado de los Aycinena, esto no pudo ser más lejano a la realidad.  De hecho, fueron los criollos conservadores quienes tuvieron que aceptar a Carrera como presidente para no tener que salir del país y evitar que los indígenas los lincharan.

He aquí como describe este episodio el escritor Federico Hernández de León el momento en que Carrera fue elegido presidente perpetuo:

“Esta traición a las instituciones políticas, cometida por las generaciones del año 54, alcanza una excusa.

Ya era mucha la fatiga ocasionada con treinta años de guerrear.  No había garantía ni para la persona, ni para los bienes.  La agricultura incipiente, las industrias reducidas, el comercio sin in desarrollo beneficioso, se sentían aún más constreñidos, por causas de las revueltas internas y de las invasiones de los otros Estados. Liberales y conservadores se habían sucedido en el poder y, ni las restricciones, ni los procedimientos drásticos, ni la habilidad política, ni la hombría de bien, ni la astucia, dieran resultado para ordernar tanto alboroto.  Solo Carrera lograra, con la rudeza de su espada, aquietar Los Altos, sofocar los levantamientos de la Montaña, poner en cintura a los agitadores y dar la acción de La Arada, que equivalía al sometimiento de Honduras y El Salvador.

Y los pobres guatemaltecos de mediados del siglo [XIX] vieron en Carrera a un Salvador y buscaron su arrimo.  No les importó cometer la inmensa traición a los principios de la democracia defendida y preconizada: lo que los pueblos ansiaban era sosiego, una tranquilidad que les prestara garantía de vida y de acción. -¿A qué costo?- A cualquiera: ya no importaban los procedimientos.  Paz era lo que necesitaban; paz a cualquier precio para poder dedicarse a distender las actividades.  Y Carrera daba las seguridades de poner en cintura a todo el mundo, a los de arriba como a los de abajo, a los de fuera como a los de dentro.

A Carreral le llamaban “Caudillo, Salvador de la Patria, Protector de la Religión, Hijo Predilecto, Enviado de la Providencia; el clero veía a Carrera con arrobos místicos, la aristocracia con respeto profundo,, los liberales con terror, el pueblo con simpatía. El guerrillero se imponía: el rudo montañés, era por estos tiempos un hombre que ya leía y firmaba, que se trajeaba como un dandy, que conservaba con alguna soltura y salpicaba sus frases de observaciones pertinentes, que galanteaba a las niñas bien y que, cada vez que se avistaba con el consul inglés Mr. Chattfield, le decía con acento de la otra vida: -Hallo, Mr. Chattfield; how do you do?

[…]

Habrá de confesarse que Carrera no llegó a más porque no quiso.  El país se le ponía bajo sus plantas: el servilismo y el vasallaje de los guatemaltecos, tocaba las lindes.  Triste herencia, que después se repitiera ante la figura del general Barrios y, más tarde, ante la […] de Estrada Cabrera.”

Y Carrera gobernó hasta su muerte, acaecida el 14 de abril de 1865.

El lector interesado puede darse una idea de como era la vida durante la larga presidencia del general Carrera leyendo la obra de José Milla y Vidaurre Cuadros de Costumbres” y la de Ramón Salazar “El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud”  las cuales describen ese período desde la perspectiva de los criollos conservadores, y la de los liberales, respectivamente.

BIBLIOGRAFIA: