7 de junio de 1872: el encargado de la presidencia provisoria, teniente general J. Rufino Barrios, decreta la expropiación de los bienes a las órdenes regulares de la Iglesia Católica

Acto de Crucifixión celebrado en una parroquia de Guatemala a finales del siglo XIX.  Aunque la élite criolla liberal se expulsó al clero regular y redujo al mínimo los privilegios del clero secular, las manifestaciones de fe entre la poblaciónse mantuvieron. Fotografía de Juan José de Jesús Yas, tomada de Wikimedia Commons.

Siendo teniente general del ejército y encargado de la presidencia del gobierno de facto provisorio de la República por ausencia del general Miguel García Granados, el 24 de mayo de 1872, J. Rufino Barrios confiscó algunas propiedades de los religiosos y suprimió a los jesuitas y a otras órdenes regulares. Siendo originario de San Marcos, Barrios era un criollo liberal descendiente de aquellos que intentaron formar el Estado de Los Altos cuando el gobierno conservador apoyado por el general Rafael Carrera tomó el poder en Guatemala; sabiendo que el principal aliado de los conservadores era el clero regular, decidió minar el poderío económico de la iglesia.

He aquí un resumen de las órdenes afectadas:

Orden Logo Tipo de clero Propiedades
expropiadas
Orden de Predicadores Orderofpreachears.png Regular
  • Conventos
  • Haciendas
  • Ingenios azucareros
  • Doctrinas y tierras de indios
Mercedarios Coat of Arms of the Mercedarians.svg Regular
  • Conventos
  • Haciendas
  • Ingenios azucareros
  • Doctrinas
Compañía de Jesús Ihs-logo.svg Regular Los jesuitas habían sido expulsados de Guatemala por el rey de España Carlos III en 1765, pero regresaron durante el gobierno de Rafael Carrera para encargarse de la educación. Cuando fueron expulsado en septiembre de 1871 no tenían mayores posesiones en Guatemala.
Recoletos Dictionarium Annamiticum Lusitanum et Latinum, Propaganda Fide seal.png Regular Conventos
Concepcionistas OrdoIC.jpg Regular Conventos y haciendas
Arquidiócesis de Guatemala Secular Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción
Congregación de San Felipe Neri S. F. Nerist.JPG Secular Templo y residencia en Ciudad de Guatemala destruidos hasta sus cimientos.

Cuando el pueblo católico protestó estas disposiciones, Barrios promulgó el siguiente decreto, por medio del cual el ejército ocupó los edificios de las órdenes regulares, y le dio el ultimátum a los religiosos que si querían permanecer en el país que fueran secularizados (es decir, que se convirtieran en curas párrocos y abandonaran el hábito de la orden regular a la que pertenecían):

Decreto N°. 64

Considerando: Que las comunidades de Religiosos carecen de objeto en la República, pues no son las depositarías del Saber, ni un elemento eficaz para morijerar las costumbres;

Que no pudiendo ya como en los siglos medios prestar importantes servicios a la sociedad, los trascendentales defectos inherentes a las asociaciones de esta clase, se hacen mas sensibles, sin que de modo alguno sean excusables;

Que dichos institutos son por naturaleza refractarios a las reformas conquistadas por la civilización moderna, que proscribe la teocracia en nombre de la libertad, del progreso y de la soberanía del pueblo;

Que sustrayéndose en el orden económico a las leyes naturales y bienhechoras de la producción y del consumo, constituyen una excepción injustificable que gravita sobre las clases productoras:

Que debiendo las referidas comunidades su existencia a la ley, a esta corresponde estinguirlas, y de consiguiente disponer en beneficio público de los bienes que poseen;

Y que atendiendo a los principios que presiden á la revolución democrática de Guatemala, es una consecuencia ineludible la extinción de las Comunidades de Religiosos, y al decretarla, un deber del gobierno proporcionar a éstos los medios necesarios para el sostenimiento de su nueva posición social, tengo á bien decretar y

DECRETO:

Art. 1. – Quedan extinguidas en la República las comunidades de Religiosos.

Art. 2. – Se declaran nacionales los bienes que poseen y usufructúan.

Art. 3. – Estos bienes y sus productos se dedicarán de preferencia a sostener y desarrollar la instrucción pública gratuita.

Art. 4. – Los Religiosos exclaustrados quedan en absoluta libertad de residir donde les convenga, o de salir de la República, si así lo quisieren. Podrán adquirir bienes, disponer de ellos en vida o por testamento, tratar y contratar y gozar de todos los derechos que las ley- conceden al resto de los habitantes, sin más limitaciones que las que impone su estado á los eclesiásticos seculares.

Art. 5. – A los Religiosos que deseen salir de la República, se les costeará el viático necesario, y los que prefieran residir en ella, quedan por el mismo hecho secularizados,
no podiendo usar hábito ni distintivo de religioso.

Art. 6. – Las iglesias de las comunidades se conservarán con sus respectivas advocaciones y títulos, lo mismo que con sus vasos sagrados, alhajas, ornamentos y todo cuanto
esté destinado al Culto. En cada una de dichas Iglesias se erigirá una parroquia, a cuyo sostenimiento contribuirá el Gobierno.

Art. 7. – Las librerías de los conventos pasarán a la Biblioteca de la Universidad.

Art. 8. – La hacienda pública pagará, durante un año, a los Religiosos exclaustrados, que aun no se hayan ordenado de Presbíteros, los impedidos de ejercer su ministerio por ancianidad o enfermedad, una pensión de veinticinco pesos al mes, entregándoles la primera mensualidad el mismo dia en que se verifique la exclaustración.

Art. 9.- El Ministro del ramo queda encargado de la ejecución de este decreto, dando al efecto las instrucciones convenientes al Jete Político de este departamento y al Administrador General de Rentas.

Dado en Guatemala, a siete de junio de mil ochocientos setenta y dos

  • J. Rufino Barrios, Teniente general del ejército y Encargado de la Presidencia del Gobierno Provisorio de la República
  • Marco Aurelio Soto, ministro del ramo

BIBLIOGRAFIA:

30 de mayo de 1877: con fuerte apoyo del presidente liberal de Guatemala, general J. Rufino Barrios, el licenciado Marco Aurelio Soto es juramentado como presidente constitucional de Honduras

Retrato a láoiz del licenciado Marco Aurelio Soto, presidente de Honduras de 1877 a 1883. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La influencia de los dos más grandes caudillos guatemaltecos del siglo XIX en sus vecinos del este fue dominante, al punto que cuando el general Rafael Carrera fue nombrado presidente vitalicio en el país, tanto Honduras como El Salvador tuvieron gobiernos conservadores, mientras que cuando J. Rufino Barrios se consolidó en el poder, ambos países tuvieron gobiernos liberales.

Tal como relata el historiador Federico Hernández de León, el general Barrios “hizo lo que quiso” con la política de sus vecinos, y la llegada de Soto al poder en Honduras es el mejor ejemplo de esto.

En 1876 el gobierno conservador de José María Medina en Honduras se estaba desmoronando, principalmente con el escándalo de los empréstitos para la construcción del Ferrocarril Nacional, por lo que los liberales hondureños solicitaban cambios en la administración pública. El presidente guatemalteco vió en esto la oportunidad para establecer un régimen liberal afín a sus intereses, por lo que propició la llegada de Marco Aurelio Soto al poder, junto con el primo de éste, el licenciado Ramón Rosa. Barrios tenía plena confianza en estos dos personajes, ya que ambos formaban parte de su gabinete en Guatemala en las carteras de Instrucción Pública y Relaciones Exteriores.

A principios de 1876, tras las elecciones en El Salvador en que resultó electo Andrés del Valle, Barrios se reunió con éste en Chingo, en la frontera entre ambos países, donde acordaron apoyar la invasión de Honduras para instalar a Soto; Barrios y del Valle se comprometieron a poner mil hombres para dicha causa, pero los hechos políticos se precipitaron en contra del presidente salvadoreño , debido a la desconfianza de Barrios por la permanencia en el Gobierno del mariscal González como vicepresidente, luego de haber sido presidente antes que Valle.

El 25 de abril se negoció la paz en Chalchuapa y se acordó que Valle dejara la presidencia y que el mariscal González la dirección del ejército, además de que con el permiso de Barrios, se confirmó al doctor Rafael Zaldívar como presidente de El Salvador. Ya con este aliado, Soto ingresó a Honduras con la ayuda de Barrios y se proclamó Presidente e inauguró su administración en la Isla de Amapala; a continuación, Soto ordenó que se practicarán elecciones generales en fecha 22 y 25 de abril de 1877. Soto era el candidato oficial y no hubo contendientes de los conservadores ni independientes, así que la Asamblea Nacional reunida en Comayagua dio a Soto la legitimidad del proceso y lo invistió como el Vigésimo Presidente de Honduras para el periodo de 1878 a 1881. Su ideólogo y Ministro General fue Ramón Rosa, con quien emprenderían una ardua labor de transformar a la nación hondureña siguiendo los preceptos liberales que ya habían utilizado en Guatemala.

Irónicamente, cuando Soto ya no era conveniente a los intereses de Barrios, fue el propio presidente guatemalteco quien lo derrocó en 1883; además, fue Zaldívar el que traicionó a Barrios en 1885, resultando en la muerte del general guatemalteco tratando de reunificar a Centroamérica.

BIBLIOGRAFIA:

12 de marzo de 1873: queda suprimido y abolido el fuero eclesiástico, tanto en materia civil como criminal

Sacerdote guatemalteco alabando al Sagrado Corazon de Jesús en esta fotografía de Juan José de Jesús Yas de finales del siglo XIX.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Así como actualmente hay discusión sobre si debe mantenerse el fuero militar o no en Guatemala, en el siglo XIX, y en especial durante el gobierno conservador de Rafael Carrera se estableció el llamado fuero eclesiástico, por el cual gozaban de un trato privilegiado los miembros de la Iglesia Católica en cuestiones de derecho civil y criminal.  En el gobierno de Carrera la influencia de la Iglesia Católica en los asuntos de estado era innegable, al punto que el arzobispo Francisco de Paula García y Peláez era miembro del gabinete de gobierno del presidente, y el Dr. y obispo Juan José de Aycinena y Piñol era rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos.

Dado que los miembros del partido conservador tenían fuertes nexos con los religiosos, especial los de las órdenes regulares, uno de los primeros actos oficiales del presidente J. Rufino Barrios al tomar el poder en 1873 fue el de ir retirando los privilegios de que gozaban los religiosos.  Así, con la colaboración del nuevo Ministro de Negocios Eclesiástico, Marco Aurelio Soto (a quien Barrios luego impondría y posteriormente derrocaría como presidente Honduras) decretaron la abolición del fuero eclesiástico el 12 de marzo de 1873, de acuerdo al siguientes decreto:

DECRETO N.° 92

Considerando: que los individuos del clero, como todos los ciudadanos en lo temporal deben estar sujetos a las leyes comunes, civiles y penales de la República, y solo gozar de los fueros que ellas establecen.

Considerando: que este principio de igualdad ante la ley y ante la justiciar reconocido en los países bien constituidos, que excluyen fueros privilegiados, lo está igualmente en el Concordato celebrado entre la Santa Sede y el Gobierno de la República; por tanto,

DECRETO:

  1. Quedan los eclesiásticos sin el privilegio del fuero, así en todo lo civil como en lo criminal.
  2. Se declaran vigentes los artículos 15 y 16 del Concordato celebrado con la Santa Sede en 7 de octubre de mil ochocientos cincuenta y dos, en los cuales se establece la supresión del fuero.
  3. En consecuencia, se dereoga en todas sus partes el decreto emitido el 31 de marzo de 1854.

Dado en Guatemala, a doce de marzo de mil ochocientos setenta y tres.

J. Rufino Barrios.

Marco A. Soto (Ministro de Gobernación, Justicia y Negocios Ecleasiásticos).

BIBLIOGRAFIA:

5 de julio de 1871: nace el escritor y diplomático Máximo Soto Hall, uno de los principales ideólogos del gobierno de Manuel Estrada Cabrera

Maximo Soto Hall, escritor guatemalteco y medio hermano del president hondureño Marco Aurelio Soto.  Imagen de Iván Molina Jiménez, tomada de la Revista Mexicana del Caribe

Otro de los intelectuales olvidados en Guatemala por sus vinculaciones con gobiernos de cierta índole es Máximo Soto Hall, quien fuera junto a Enrique Gómez Carrillo, uno de los principales ideólogos y aduladores del licenciado Manuel Estrada Cabrera durante su largo gobierno.

Máximo Soto Hall provenía de una acaudalada familia de empresarios, profesionales, políticos e intelectuales. En 1857, la familia Soto Hall se había mudado a Guatemala, a donde había sido enviado Máximo Soto en calidad de Ministro Plenipotenciario de su país. Soto Hall era hermano por parte de padre de Marco Aurelio Soto Martínez, quien fue Ministro de Instrucción Publica y de Relaciones Exteriones en Guatemala y luego presidente de la República de Honduras, y también era primo de Ramón Rosa Soto, quien alternaba las carteras de Educación y Relaciones Exteriores en Guatemala con Soto Martínez y luego fue Ministro General de Gobierno en Honduras.  Otras miembros de su familia incluían a la intelectural guatemalteca Elisa Hall de Asturias y su padre, quien fue un médico y abogado hondureño con fuertes intereses en minería y en el comercio al por mayor en Tegucigalpa, fundador de la Universidad de Honduras y candidato a la presidencia de ese país centroamericano.

Soto Hall nació como hijo póstumo, pues su padre falleció seis meses antes del parto. Creció y se educó en Guatemala pues su madre, Guadalupe Hall Lara, era hija de William Hall, socio de la casa comercial “Hall, Meany & Bennet”, establecida en Guatemala en 1826 y entonces vicecónsul de la Gran Bretaña.  En su residencia se reunían los personajes más ilustres de Guatemala y recibió la educación más esmerada que se podia tener en esa época, egresando del entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional Central para Varones.

Su vinculación con el gobierno de Estrada Cabrera, de la que hablaremos en una futura oportunidad, hizo que luego del derrocamiento de don Manuel en 1920 su figura fuera dejada en el olvido junto con la de Enrique Gómez Carrillo, y es por ello es que muy pocos guatemaltecos lo recuerdan.

BIBLIOGRAFIA:

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  • — (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Barrientos, Alfonso Enrique (1948). «Ramón Rosa y Guatemala». Revista del archivo y biblioteca nacionales (Honduras) 27 (3-4).
  • Bascome Jones, J.; Scoullar, William T.; Soto Hall, Máximo (1915). El Libro azul de Guatemala. Searcy & Pfaff. «relato é historia sobre la vida de las personas más prominentes; historia condensada de la república; artículos especiales sobre el comercio, agricultura y riqueza mineral, basado sobre las estadísticas oficiales».
  • Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008). «Dime con quien andas y te diré qué escribes: la amistad de Gómez Carrillo y Rubén Darío». Universidad Francisco Marroquín. Guatemala. Archivado desde el original el 28 de marzo de 2016
  • Gobierno de Guatemala (1907). Álbum de Minerva 1907 VII. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo, estudio crítico-biográfico: su vida, su obra y su época II (2.ª edición). Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Molina Jiménez (2001). «La Polémica de “El problema (1899)”, de Máximo Soto Hall». Revista Mexicana del Caribe (Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal;Sistema de Información Científica) VI (12).
  • Oyuela, Leticia de (2007). Ramón Rosa, plenitudes y desengaños. Tegucigalpa, Honduras: Guaymuras. ISBN 978-99926-33–67-0.
  • Suazo Rubí, Sergio (1991). Auge y crisis ideológica del Partido Liberal 100 años. Tegucigalpa, Honduras: Alin Editora.
  • Unión Tipográfica (1920). Principales jefes del Cabrerismo. Guatemala: Unión Tipográfica._