18 de febrero de 1869: mariscal Serapio Cruz «Tata Lapo» se rebela nuevamente

El mariscal Serapio Cruz invade Huehuetenango rebelándose una vez más contra el gobierno del mariscal Vicente Cerna y Cerna.

18febrero1869
Región montañosa en el municipio de Nentón, en el departamento de Huehuetenango. Este poblado fue el primero que tomaron los hombres del mariscal Cruz en 1869. En el recuadro: el Mariscal Cruz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Aprende Guatemala.

El mariscal Serapio Cruz, más conocido por los guatemaltecos como «Tatalapo«, fue un militar que siempre estuvo intentando hacerse con el poder bajo la bandera liberal.  Durante el breve exilio del general Rafael Carrera en 1848-49, Cruz y su hermano Vicente se levantaron en armas e intentaron hacerse con el control del país y lucharon por la independencia de Los Altos.1  Pero durante el período de anarquía que se vivió durante la ausencia de Carrera el general Vicente Cruz fue asesinado y cuando Carrera regresó a hacerse cargo de la situación, Cruz comprendió que era mejor aliarse con él y así lo hizo.2

Durante la presiencia vitalicia de Carrera el mariscal Cruz fue incondicional del presidente e incluso se hizo su compadre, ya que la hermana de Cruz era una de las amantes de Carrera y tuvo varios hijos con él.2  Pero tras la muerte del caudillo el 14 de abril de 1865, Cruz pensó que se le abría nuevamente la oportunidad para hacerse con el poder.3

Su primer levantamiento contra el gobierno del mariscal Vicente Cerna fue en marzo de 1867, siendo derrotado por su compradre y compañero, el mariscal Antonino Solares, quien le perdonó la vida y le permitió que se retirara a El Salvador, no sin antes firmar un compromiso en Sanguayabá, por el que se comprometía a no retornar a Guatemala sin permiso del gobierno.4

Inicialmente, Cruz estuvo en El Salvador y Honduras y luego se trasladó a Comitán, desde donde empezó a planear una nueva revolución, aunque tenía el problema de que se le veía como a un guerrillero sin talento que intentaba imitiar a Carrera sin éxito.  Cerna, por su parte, vivía tranquilamente pensando que todos sus aduladores eran sinceros y no se preocupaba de movimientos rebeldes.4

Finalmente, el 18 de febrero de 1869, Cruz y sus hombres entraron a caballo a Guatemala después de la feria de Chiantla, y se apropiaron del poblado de Nentón, aprovechando que el jefe de la guardia, el capitá Máximo Ruiz, huyó del lugar junto con sus soldados al enterarse de la acometida de los rebeldes.   Cruz confiscó todo lo que pudo, reclutó algunos hombres más y partió con dirección a Quiché, pero a medio camino se enteró de que lo estaban persiguiendo los hombres de los corregidores de Huehuetenango y de Totonicapán, por lo que prefirió internarse en las selvas al norte de los Cuchumatanes.5

En Guatemala, el gobierno suspendió las garantías constitucionales y puso precio a la cabeza del mariscal Cruz, mientras éste utilizaba sus habilidades de guerrillero para hacer de las suyas en Huehuetenango y Quiché.  En todos los poblados en donde aparecía trató de hacer lo mismo que hizo Carrera en 1849, es decir, intentó acercarse a los indígenas y conseguir adeptos entre ellos.  Pero Cruz no tenía el mismo carisma que el caudillo y no consiguió mucho.5

Finalmente, luego de tres meses de estarlo persiguiendo, las fuerzas gubernamentales lograron expulsarlo hacia México.  Pero Cruz se reforzó en ese país y siguió entrando a territorio guatemalteco, llegando hasta Baja Verapaz, acción en la que contó con la ayuda de un nuevo revolucionario: J. Rufino Barrios.6  Pero su levantamiento nunca se consolidó, quedando solamente como acciones asiladas de bandidos, hasta que finalmente encontró la muerte en enero de 1870 en Palencia, a manos de un soldado y de un sargento que estaban a las órdenes de su compadre, el mariscal Solares.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (10 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 10 de febrero de 1849, Pax”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República.  Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 147-150.
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1924] El libro de las efemérides: capítulos de la historia de la América Central”. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 284.
  5. Ibid., p. 285.
  6. Ibid., p. 287.
  7. La Ilustración Española y Americana (1870). «Revolución de Guatemala. Muerte del mariscal don Serapio Cruz»Fundación Joaquín Díaz 14 (12).

 

1 de diciembre de 1869: insurrección en Los Altos

La Cámara de Representantes suspende sus sesiones ante petición del mariscal presidente Vicente Cerna, tras la insurrección en Los Altos

1diciembre1869
Mapa del Estado de Guatemala en 1838. Se aprecia el Estado de Los Altos, que se componía de todo el occidente del país, y el enclave de Belice al norte de la Verapaz, que databa desde antes de la Independencia. Esta misma región se alzó contra el gobierno de Vicente Cerna en 1869, haciendo que el presidente pidiera a la Cámara de Representantes que cesara sus reuniones ordinarias. Imagen de HoyHistoriaGT.

Luego de la muerte del capitán general Rafael Carrera el 14 de abril de 1865, los conservadores se mantuvieron en el poder, eligiendo como presidente de la República al hasta entonces Corregidor de Chiquimula, mariscal Vicente Cerna.  Cerna había sido correligionario de Carrera desde la revolución de 1838 y había estado al mando de la región oriental durante todo el gobierno del fallecido ex-presidente.1

Cerna, pues, no conocía el manejo de la situación en la ciudad de Guatemala y pronto cayó en la red de los criollos aristócratas y de los jerarcas de la Iglesia Católica, tanto secular como regular, y simplemente dejó que éstos controlaran la situación del país.  Los criollos liberales, por su parte, comprendiendo que la fuerte presencia del capitán general Carrera ya no se interponía en su camino para recuperar el poder, empezaron a promover revueltas contra el gobierno de Cerna.2  De esta forma, el nuevo presidente tuvo que combatir varias revoluciones, especilamente en la región de Los Altos (es decir, todo el occidente guatemalteco), que era en donde estaba el núcleo de los criollos liberales, quienes ya habían intentado separarse de Guatemala en 1838 y en 1848. El gobierno conservador empleó medidas represivas en contra de los insurrectos, llegando al extremo de trasladar poblados enteros en la región en conflicto a nuevas ubicaciones para que los líderes rebeldes perdieran sus bases.3

Una de tantas revueltas estuvo al mando de Francisco Cruz, quien inició su revolución desde la hacienda que tenía J. Rufino Barrios en Malacatán, San Marcos, aunque fue derrotado y capturado junto con otros treinta y siete individuos, entre los que estaba el padre de Barrios, quien fue trasladado a la ciudad de Guatemala en donde, de acuerdo a los historiadores liberales, fue encarcelado y torturado. Barrios, por su parte, logró huir a Chiapas, en donde aprovechó para obtener el apoyo del presidente anticlerical mexicano, Benito Juárez.3

Para calmar los ánimos en la capital, Cerna no mencionó estas revueltas en sus mensajes presidenciales de 1867 y 1868, en los que solamente dijo que Guatemala disfrutaba de paz, estabilidad y crecimiento económico.  Pero la Cámara de Representantes, por su parte, sí mencionó en sus respuesta oficiales al presidente que había «revoluciones contrarias al progreso» que se originaban en «la negación de la ley del progreso, que era una iniciativa que la Providencia había encomendado a los sectores más iluminados del país«.3

Para intentar calmar la situación, el 8 de enero de 1869 Cerna dijo que iba a convocar a elecciones presidenciales ya que iba a entregar el poder el 23 de mayo.  Se convocó entonces a una Asamblea General el 17 de enero para que eligiera al nuevo presidente, cuyo período iba a terminar a finales de 1872.  Los criollos liberales se organizaron como pudieron, y presentaron como candidato al mariscal José Víctor Zavala, a pesar de que había sido amigo personal de Carrera y era de familia aristócrata; de hecho, los liberales lo escogieron porque era muy popular, no se llevaba bien con Cerna,3 y, sobre todo, porque era primo hermano de Miguel García-Granados y Zavala.4

Cerna cometió el grave error de conseguir que la Asamblea General lo eligiera como presidente nuevamente, lo que provocó mucho malestar entre los liberales y les dió nuevos ánimos para continuar con sus revueltas luego de la segunda inauguración del presidente el 24 de mayo.5 De esta cuenta, cuando llegó el momento de convocar a la Cámara de Representantes para que iniciara sus sesiones ordinarias, envió un mensaje muy distinto al de los años anteriores, y ahora decía que era mejor que no se reunieran los diputados, ya que el gobierno estaba enfocado en repeler las insurrecciones en Los Altos:6

Para cumplir con lo prevenido en el articulo 11°. del Acta Constitutiva, he convocado la Cámara, con el objeto de que pueda iniciar sus importantes trabajos del último año del tercer período constitucional.

Las circunstancias en que se encuentra una parte de la República, perturbada por una faccion que sin proclamar principios políticos, intenta promover un cambio favorable solamente a intereses individuales, ha exigido y exige aún que la atencion del Gobierno se consagre a restablecer el orden y la tranquilidad. La experiencia, tan costosamente adquirida en épocas anteriores, y el conocimiento de nuestra condición social, nos han enseñado lo que los pueblos pueden esperar de revoluciones como la que se ha intentado promover últimamente en Los Altos. Retroceso en todos los ramos, desolación y ruina de familias enteras, sacrificadas a las malas pasiones de unos cuantos caudillos de revueltas, abandono de la agricultura, del comercio y de las artes útiles, y las calamidades más dolorosas afligiendo a inocentes y a culpables, he aqui, en breves rasgos, el cuadro desconsolador que la guerra civil ofrece en un pais como el nuestro. Se comprenderá, pues, fácilmente, que el Gobierno se ocupe de toda preferencia en hacer cesar ese mal, que si bien no ha tornado aun proporciones alarmantes, gracias al buen sentido de los pueblos, no deja de inquietar los ánimos, creando ese malestar y esa desconfianza que son obstáculos graves al adelanto social y a la marcha regular de la administracion pública.

En estas circunstancias, en que el interés grande y primordial de la conservación de la paz, exige toda la atención de la autoridad, no debe extrañarse que no se hayan preparado ciertos trabajos en que la representación nacional no podría ocuparse ahora con la calma y el detenimiento indispensables para el acierto.

En esta virtud, y no habiendo entre los asuntos que quedaron pendientes al aplazarse las sesiones en Enero último, ninguno cuyo despacho pueda considerarse de urgente necesidad, juzgo conveniente a los intereses públicos que despues de practicarse la elección de los ocho Consejeros de Estado que deben nombrarse ahora segun lo dispuesto en el articulo 11°. del Acta Constitutiva, queden aplazadas las sesiones de la Cámara para el día 4 de Abril de 1870, pudiendo regir provisionalmente el presupuesto decretado para el corriente año, en tanto se discute y aprueba el que se prepara para el próximo entrante.

Abrigo la confianza de que, favorecidos por la Providencia, que ha dispensado siempre una proteccion especial a la República, y secundado el Gobierno por todos los buenos ciudadanos, podréis, Señores Representantes, restablecida ya la paz en las poblaciones en donde ha sido alterada, continuar vuestros importantes trabajos, encaminados siempre al bienestar ya la prosperidad del pais.

Palacio del Gobierno: Guatemala, Noviembre 25 de 1869.6

Así pues, la Cámara de Representantes se reunió solamente para elegir a los ocho miembros del Consejo de Estado, y luego de que lo hizo, se disolvió el 1 de diciembre de 1869.3

Empezaba el final del régimen conservador de los 30 años.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward Jr., Ralph Lee (1993) Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871. (en inglés) Georgia, EEUU: The University of Georgia Press. p. 335.
  2. Ibid., p. 336.
  3. Ibid., p. 337.
  4. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua. p. 146.
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  6. Cerna y Cerna, Vicente (1869). Mensaje dirigido por el Excelentísimo Señr Presidente, Mariscal de Campo, don Vicente Cerna, a la Cámara de Representantes en la apertura de las últimas sesiones del tercer período constitucional. Guatemala: Imprenta de La Paz.

10 de noviembre de 1844: nace Ricardo Casanova y Estrada

Nace en la ciudad de Guatemala el licenciado Ricardo Casanova y Estrada, quien sería arzobispo de Guatemala de 1886 a hasta su muerte en 1913.

10noviembre1844
Catedral de la Ciudad de Guatemala en 1890. En el recuadro: el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada en 1897, cuando regresó de su destierro en Costa Rica. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los arzobispos guatemaltecos que luchó por su archidiócesis a pesar de haber sido expulsado del país por el gobierno liberal del general presidente Manuel Lisandro Barillas en 1887 fue el licenciado Ricardo Casanova y Estrada.

Casanova y Estrada nació el 10 de noviembre de 1844 en la Ciudad de Guatemala y era descendiente de una acomodada familia española originaria de Aragón.  Cursó sus primeros estudios en el colegio privado de Juan de Urrutia y Alejandro Urrué, y al recibirse en 1857, ingresó a estudiar filosofía en la Nacional y Pontifica Universidad de San Carlos de Borromeo.  Al mismo tiempo, estudió Matemáticas, contabilidad, retórica y lengua italiana con el progresor particular José Antonio Salazar. Gracias a su avanzada educación obtuvo el título de Bachiller en Filosofía rápidamente, recibiendo el título de manos del rector de la Universidad, el Dr. Juan José de Ayciena, obispo titular de Trajanópolis, el 16 de junio de 1860.1

En 1861 ingresó a la Escuela de Derecho de la Universidad, en donde recibió clases con el Dr. Angel María Arroyo (quien luego sería uno de los principales líderes del partido liberal) y se recibió el 18 de agosto de 1864.  Luego, estudió Derecho Teórico Práctico en donde recibió clases de Derecho Internacional con el escritor e historiador José Milla y Vidaurre.  Finalmente, hizo su pasantía de abogado en el Tribunal del Consulado de Comercio, luego en el Juzgado Mercantil que reemplazó al del Consulado y finalmente reemplazó al licenciado Manuel Ubico en el Tribunal Supremo de Justicia.2

También asistió a clases particulares de literatura con José Milla y a un curso de Medicina Legal en la Universidad en 1866 y 1867, impartido por el Dr. Máximo Soto.  Allí tuvo compañeros a los futuros influyentes políticos hondureños Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, y entre los asistentes estuvo el presidente de la República, mariscal Vicente Cerna y Cerna.  También estudió francés e inglés, así como música, formando parte de la Sociedad Filarmónica de Aficionados. Finalmente, recibió su título de Licenciado el 2 de julio de 1868, y fue incorporado en el Colegio de Abogados.3

A partir de ese momento tuvo importantes cargos públicos: fue prosecretario de la Sociedad Económica, secretario de una Comisión de Inmigración, síndico de la Municipalidad, segundo secretario de la Junta Directiva de la Hermand de Misericordia, síndico de la Junta de Gobierno del Consulado de Comercio, y secretario del Consejo de Estado.3

En marzo de 1871 realizó un viaje por Europa y América, visitando Inglaterra, Francia, España, Suiza y Bélgica, y también las ciudad de Nueva York y San Francisco en los Estados Unidos.  Mientras se encontraba de viaje se produjo la Revolución Liberal que derrocó a Cerna el 30 de junio de 1871, pero al regresar, sus méritos profesionales le permitieron ser nombrado para trabajar en un proyecto para una Ley Hipotecaria.

En 1873, siendo síndico de la municipalidad fue electo como proesor de la cátedra de Literatura Española y Derecho Internacional, en sustitución del profesor titular, José Milla y Vidaurre, quien estaba en un autoimpuesto exilio. Y fue en 1874 cuando se produjo el incidente que lo decidió a abrazar los hábitos.4

Uno de los vecinos de la ciudad, Elegio Baca, solicitó del municipio cierta cantidad de agua potable, pidiendo que se tomara de la que disfrutaba la casa de la extinguida comunidad del Oratorio de San Felipe Neri, que había sido expulsada del país el 27 de mayo de 1872.  Casanova tuvo a su cargo el expediente y dictaminó que «la paja de agua podía adjudicarse, a no ser que vuelvan los religiosos alguna vez a entrar en posesión de su predio, en el cual caso a ellos debe devolvérseles el usufructo de dicha paja de agua«.  Debido a esta cláusula, Casanova fue denunciado ante el general presidente, J. Rufino Barrios, quien en uno de sus acostumbrados arrebatos de ira, lo hizo llamar para insultarlo y abofetearlo, y luego mandó que le pusieran un bonete y una sotana para exhibirlo ante los pobladores de la ciudad y luego que lo llevaran a una celda del Oratorio, en donde lo dejaron por ocho días, obligándolo a no quitarse el hábito so pena de ser apaleado.4 Cuando Barrios consideró que estaba lo suficientemente castigado, y tras insultarlo nuevamente y exigirle que se volviera liberal, le permitió quitarse la sotana.5

Casanova, sumamente irritado por los insultos y vejámenes, dejó de practicar el derecho, renunció a todos sus cargos públicos y decidió tomar los hábitos, siendo ordenado presbítero por el obispo de Chiapas el 21 de septiembre de 1875, ya que el arzobispo de Guatemala, Bernando de Aycinena, había sido expulsado en 1871.  Impartió su primera misa el 27 de febrero de 1876 en la Iglesia Catedral y, al igual que ocurrió con su carrera de abogado, tuvo un ascenso meteórico en la carrera eclesiástica, siendo nombrado administrador interino del arzobispado por el papa Leon XIII en caso de fallecimiento del administrador Raull, quien estaba a cargo de la mitra por la expulsión del arzobispo Aycinena.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Ramírez Colom, José M. (1913). Reseña biográfica del Ilustrísimo y reverendísimo señor Arzobispo de Santiago de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Guatemala: Sáchez y de Guise. p. 9.
  2. Ibid. p. 10.
  3. Ibid. p. 11.
  4. Ibid. p. 12.
  5. Ibid. p. 13.
  6. Ibid. p. 15.

21 de octubre de 1854: aclaman a Carrera como presidente perpetuo

Los representantes de los pueblos de Guatemala aclaman al capitán general José Rafael Carrera y Turcios como presidente perpetuo de la República

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Los miembros del gabinete de Carrera: abajo, a su izquierda, Pedro Aycinena y abajo, a su derecha, Manuel Cerezo. Verticalmente, bajo la figura de Carrera, está Manuel Echeverría quien tiene a su izquierda a J. Antonio Azmitia y a su derecha, a Juan Matheu. Debajo de Echeverría, se encuentra arzobispo Francisco de Paula García Pelaez; a su izquierda, el Dr. José Luna y a su derecha Juan José de Aycinena, Inmediatamente siguen José Milla y Vidaurre y Antonio José de lrisarri. Luego continuan de izquierda a derecha: Cayetano Batres, Manuel Arrivillaga, Bernardo Piñol y Aycinena, Pedro José -Valenzuela y Marcelo Molina; los de la última fila son: J. Víctor Zavala, José Montufar, Vicente Cerna, Ignacio Aycinena, Antonio Padilla e Ignacio García Granados. Imagen tomada de «Huellas de una familia vasco centroamericana en 5 siglos de historia«.

El surgimiento de la figura del general Rafael Carrera y su impacto en la racista sociedad guatemalteca dominada por los criollos, es resumido por el historiador estadounidense Ralph Lee Woodward, Jr. de la siguiente manera:1

«una personalidad como la de Rafael Carrera y sus seguidores no surgen de cualquier lugar de este país; aparecen en la región oriental que nunca fue hábitat indígena, campesinos pobres y propietarios en precario de tierras áridas como Castilla.  Los curas y los políticos conservadores estimularon ahí el rechazo al régimen liberal (que proyectaba a largo plaza traer población blanca de Bélgica y Holanda a la región de Verapaz y Chiquimula y eliminar la tierra comunal de los indígenas y campesinos) y luego de mil detalles […] prepararon una insurrección.  Y buscando un liderazgo militar encontraron, a disgusto, una figura cerril, pero que gozaba de fuerte apoyo entre los belicosos mestizos de la región de Mita: era Rafael Carrera, dueño de una porqueriza al por mayor. Renuente, primero, pero sensible al ruego popular, organizó y encabezó finalmente una cataclísmica expresión de descontento campesino, quizá la mayor nunca habida en la historia social.  Cuando entraron a la ciudad de Guatemala en febrero de 1838 eran una masa de 8 a 12 mil gentes, que saquearon, asesinaron y se pasearon durante 3 días por una ciudad extraña, que nunca habían conocido.  El descalabro del régimen liberal, en ese momento, no fue propiamente una victoria conservadora sino de los alzados, el efecto disolvente del primer gran levantamiento campesino, la ‘Rebelión de la Montaña’.  Lo ocurrido fue algo más que un desborde de masas animadas por la oferta de saqueo, fanatizadas por la Iglesia; fue, en rigor, un desafío si precedentes a todo el orden político por el hecho de invadir y entrar con violencia a la ciudad de Guatemala.  Sus efectos marcaron la historia inmediata, llenaron de terror proléptico la sensibilidad de los grupos dominantes. […] como el primer ingreso de las masas ladino/mestizas, y parcialmente grupos indígenas en la política nacional, tuvo efectos negativos para la conciencia criolla, tanto liberal como conservadora, pero racista en ambos casos.«1

Al paso de los años, y a pesar de la anarquía y las fuertes amenazas de invasión de los estados dominados por los criollos liberales, Rafael Carrera siempre salió avante, dominando por la fuerza a los liberales de Los Altos, estableciendo pactos con los indígenas del occidente de la República y derrotando al principal caudillo liberal, el general Francisco Morazán en la ciudad de Guatemala en marzo de 18402. Llegó, incluso, a renunciar al poder voluntariamente en 1848, solamente para que lo llamaran de vuelta pocos meses después.3 Finalmente, cuando aplastó definitivamente las ambiciones de los criollos liberales en la batalla de La Arada el 2 de febrero de 18514, su poder se consolidó de forma absoluta siendo nombrado presidente poco después de que se emitiera por fin la constitución de la República de Guatemala, la cual había quedado pendiente desde 1837.5

El pueblo guatemalteco, harto de las constantes guerras, proclamó al presidente Carrera como presidente perpertuo en mayo de 1854, y el 21 de octubre de 1854, se firmó formaente la siguiente acta:6

«En Guatemala a veintiuno de octubre de mil ochocientos cincuenta y cuatro, reunidos en la sala del consejo de estado, los funcionarios públicos, que suscriben esta acta, ministros del despacho, consejeros, diputados a la cámara de representantes, regente y magistrados de la corte suprema de justicia y jueces de primera instancia, miembros del venerable cabildo eclesiástico, jefe superiores de hacienda, y del ejército, corregidores de los departamentos, prelados de las órdenes regulares, párrocos de la ciudad y diputaciones de la municipalidad, claustro de doctores, y sociedad de amigos del país, presididos por el ilustrísimo y veneradísimo arzobispo metropolitano, como vocal nato del consejo, y en virtud de excitación especial; después de haber abierto la sesión con un discurso relativo al objeto de la reunión, el señor ministro presidente del mismo consejo manifestó: que la reunión den respetables funcionarios tenía por objeto aclamar, como se había hecho en los departamentos, jefe supremo perpetuo de la nación al catual presidente excelentísimo señor capitán general don Rafael Carrera, pidiéndose al mismo tiempo se hagan en el acta constitutiva las consiguientes modificaciones, segun todo consta de las actas que están a la vista.

Que conforme al dictamente de la comisión, adoptado por el consejo, proponía a los funcionarios presentes concurriesen, si lo tenían a bien, a hacer más general y uniforme la importante manifestación de aprecio y de confianz ahecha en los departamentos, proclamado pública y solemnemente perpetua la autoridad que tan dignamente ejerce su excelencia.

Y reconociéndose con general aceptación que lo aclamado en los departamentos, es también lo que se desea declarar solemnemente, por constituir la benéfica autoridad de su excelencia el bienestar presente de la república, y las esperanzas de su futura prosperidad y engrandecimiento, se nombró una comisión para que propusiera la forma en que debía expresarse; y con vista de su dictámen, fue aprobado, por unanimidad y aclamación de todos los concurrentes, se haga constar en la presente acta: ‘Que la junta general de autoridades superiores, corporaciones y funcionarios públicos, reunida en este día, ha reconocido que la suprema autoridad que reside en la persona de su excelencia el general Carrera, por favor de la Divina Providencia y la voluntad de la nación, no debe ter limitación de tiempo, aclamándose en consecuencia su perpetuidad: y que debe modificarse el acta constitutiva, por el orden establecido en ella misma, para que esté en armonía con este suceso. Que al expressar este unánime sentimiento, todos los concurrentes esperan que el Todopoderoso continuará su protección a Guatemala, y dará a su excelencia la fuerza necesaria para llenar los grandes deberes que le están encomendados, y el acierto y prudencia necesarios para gobernar la república con bondad y justicia’.

Se acordó igualmente que todos los funcionarios presentes pasen a casa de su excelencia el presidente a felicitarle por este suceso, dirigéndose en seguida a la santa iglesia Catedral, en donde se cantará un solemne Te Deum; y finalmente, que la presente acta, después de firmada, se deposite en el archivo del consejo de estado.»6

Entre todos los firmantes del acta destacan los siguientes personajes:

  1. Francisco: el arzobispo de Guatemala, Francisco de Paula García y Peláez
  2. Manuel Francisco Pavón y Aycinena: líder conservador y en esa época ministro de Gobernación, Justicia y Asuntos Eclesiásticos
  3. José Nájera: líder conservador y ministro de Hacienda y de la Guerra
  4. Pedro de Aycinena: ministro del Interior, encargado del despacho de Relaciones Exteriores
  5. Luis Batres Juarros: líder conservador y consejero de estado.
  6. Mariano Paredes: brigadier, consejero de estado, corregidor de Verapaz y expresidente de la República.
  7. Ignacio de Aycinena: corregido de Guatemala
  8. Vicente Cerna: brigadier, corregidor y comandante general de Chiquimula; posteriormente sería el sucesor de Carrera en la presidencia en 1865.
  9. Santos Carrera: coronel y hermano de Carrera.
  10. Serapio Cruz: coronel.  Cruz es el famoso «Tatalapo«, quien posteriormente se alzaría en armas contra el presidente Cerna y fue convertido en mártir por los historiadores liberales.
  11. José Víctor Zavala: coronel. Gran colaborador de Carrera, y quien se cubriría de gloria en la Guerra Nacional de Nicaragua contra los filibusteros de William Walker.  Es el famoso Mariscal Zavala.
  12. José Milla y Vidaurre: represente de la cámara y oficial mayor del ministerio de Relaciones Exteriores.  Es uno de lo más reconocidos escritores guatemaltecos. 6

Por este hecho, los criollos liberales dieron en llamar a los conservadores como «Partido Servil«, aunque las muestras de servilismo y abyección fueron similares o aún mayores durante los regímenes liberales del general J. Rufino Barrios, del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del general Jorge Ubico.


BIBLIOGRAFIA:

    1. Torres Rivas, Edelberto (2008). La Restauración Conservadora: Rafael Carrera y el destino del Estado nacional en Guatemala. En: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura (35), pp. 347-348, ISSN: 0120-2456.
    2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
    3. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 113.
    4. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
    5. Hernández de León, El libro de las efemérides, p. 335.
    6. Pineda Mont, Manuel (1859). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Imprenta de la Paz. pp. 87-89.

30 de junio de 1871: triunfa la Revolución Liberal

Triunfa la Revolución Liberal dirigida por Miguel García-Granados y Zavala, y J. Rufino Barrios.

30junio1871
Transporte de café durante la época liberal.  La producción a gran escala de dicho grano, junto con la formación de grandes haciendas con la expropiación de los terrenos de las órdenes religiosas y la subasta de las tierras comunales de los pueblos indígenas, así como el uso de mano de obra indígena casi gratuita fueron los principales cambios que ocurrieron tras la revolución de 1871.  En los recuadros:  la bandera conservadora y la bandera liberal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante la anarquía que se produjo en el Estado de Guatemala y la República Federal de Centro América entre 1837 y 1838, los criollos liberales guatemaltecos decidieron segregarse de Guatemala, formando su propio estado, el Estado de Los Altos, con casi el 50% del territorio nacional que comprendía los actuales departamentos de Huehutenango, San Marcos, Retalhuleu, Suchitepéquez, Totonicapán, Sololá, Quetzaltenango, parte de Quiché y la región del Soconusco que actualmente pertenece a México.1,2  Aquel nuevo estado fue reconocido por el gobierno federal de Francisco Morazán pero encontró mucha resistencia entre la población indígena, debido a que la obligaron a pagar nuevamente el impuesto individual que había estado cobrando el gobierno del Dr. Mariano Gálvez antes de su derrocamiento en Guatemala.2

Bastó una trifulca entre criollos e indígenas en Santa Catarina Ixtahuacán para que los campesinos fueran a pedir ayuda al caudillo mestizo Rafael Carrera a Guatemala y éste se apresurara a ir a retomar a Los Altos en 1840.3  El triunfo de Carrera fue absoluto, si se toma en cuenta que Morazán invadió a Guatemala para vengar la derrota de Los Altos, y fue vencido de forma aplastante por el caudillo guatemalteco.1

Los criollos liberales huyeron de Guatemala y se refugiaron en El Salvador y Honduras, desde donde intentaron por todos lo medios de desestabilizar al régimen conservador, hasta que finalmente fueron derrotados categóricamente por Carrera en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851, consolidando así el gobierno conservador en el país. Por esta acción, Carrera fue nombrado presidente de la República, y luego proclamado presidente vitalicio en 1854.

A continuación se presenta un resumen de lo que ocurrió tras la muerte del «caudillo adorado de los pueblos» el 14 de abril de 1865.  Nótese cómo la revolución liberal de 1871 se inició en San Marcos, departamento de donde era originario Barrios, y con tan solo 45 hombres; si bien es cierto que su armamento era superior al del gobierno guatemalteco de la época, el descontento de la región de Los Altos con el presidente conservador ayudó a que los destacamentos de esos departamentos no presentaran mayor resistencia, y que hubiera muchas personas que se unieran a la causa revolucionaria.3

Antecedentes y acciones militares de la Revolución Liberal de 1871
Campaña Fecha Descripción
Antecedentes 14 de abril de 1865 Muere el capitán general Carrera, presidente vitalicio de Guatemala, y poco después se inician insurrecciones en el área dominada por los criollos liberales. El mariscal Vicente y Cerna es electo como sucesor de Carrera, de acuerdo a lo prescrito por la constitución de 1851, vigente en ese entonces.
1868 El gobierno conservador tomó fuertes medidas represivas en la región montañosa, mudando poblados completos a nuevas ubicaciones y evacuando a la población de las regiones en conflicto para debilitar a los rebeldes.6​ Francisco Cruz se alzó en armas desde la hacienda de J. Rufino Barrios en Malacatán, pero fue derrotado y pasado por las armas; Barrios huyó a Chiapas y se convirtió en el líder de los liberales guatermalteco, con la ayuda del presidente mexicano Benito Juárez.6​ El padre de Barrios fue capturado y torturado en la ciudad de Guatemala.6​ El gobierno de Cerna estaba completamente identificado con la élite conservadora de la familia Aycinena y por ello había perdido el apoyo de las grandes masas indígenas que habían sido  incondicionales a Carrera.7
8 de enero de 1869 El mariscal Vicente Cerna y Cerna, anuncia que su período presidencial terminaría el 23 de mayo de ese año y convoca a una reunión de la asamblea el 17 de enero para elegir nuevo presidente, cuya presidencia terminaría en 1872.6​ Los liberales se dedicen por José Víctor Zavala, conservador y amigo de Carrera, como su candidato, pues consideran que es el único que podría guiar la transición entre los radicales conservadores y los liberales positivistas.6
3 de mayo de 1869 El mariscal Cerna fue reelecto en la Cámara de Representantes, mientras que el general Zavala empieza a coincidir con los representantes liberales, aunque sin dejar de ser leal al gobierno conservador.8
25 de noviembre de 1869 Tras suspender las garantías constitucionales, Cerna avisa a la Cámara de Representantes que va a suspender sus sesiones pues las condiciones del país no garantizaban que este cuerpo se reuniera normalmente. La Cámara cierra sus sesiones el 1 de diciembre de 1869 y da poder al presidente para acabar con los insurrectos.9
Campaña del mariscal Serapio Cruz («Tata Lapo») 7 de diciembre de 1869 Las tropas del mariscal Serapio Cruz atacan la plaza de Huehuetenango donde fueron rechazadas por las fuerzas del gobierno conservador.10
22 de enero de 1870 El mariscal Cruz fue derrotado en Palencia en donde sus fuerzas se dispersaron y él fue hecho prisionero y fusilado. Su cadáver fue decapitado y la cabeza freída en aceite y luego fue paseada en triunfo en las calles de la Ciudad de Guatemala.11​ Cerna eliminó la libertad de pensamiento que había en Guatemala desde la muerte de Carrera y ordenó que capturaran a los líderes liberales, el diputado Miguel García Granados, Manuel Larrave y José María Samayoa. Solamente García Granados pudo escapar, ayudado por su primo, el también diputado José Víctor Zavala, y luego se asiló en la embajada inglesa, de donde pudo abandonar el país tras pagar una fianza de $10,000.9
Campaña de 1871 2 de abril de 1871 Con la ayuda del gobierno mexicano de Benito Juárez,12​ quien les facilitó rifles Winchester y Remington a los rebeldes,7​ el autonombrado general J. Rufino Barrios junto con cuarenta y cinco hombres ocupó el pueblo de Tacaná, en su natal departamento de San Marcos.
3 de abril de 1871 El capitán Antonio Búrbano, al mando de doscientos sesenta hombres de las fuerzas gubernamentales atacó Tacaná, pero tras un breve combate, se retiró dejando el campo a la pequeña fuerza de los liberales.13​ Ese mismo día fue derrocado el presidente conservador Dueñas en El Salvador, permitiendo que se iniciara el frente oriental contra el gobierno guatemalteco.7
14 de mayo de 1871 Cuando las fuerzas de Miguel García Granados se aproximaron a Retalhuleu, esta fue abandonada por su guarnición de doscientos cincuenta hombres. Los liberales fueron atacados luego por cuatrocientos hombres de Santa Rosa, al mando del sargento mayor Simón Ruano junto con los doscientos cincuenta que habían huido. Pero los liberales lograron rechazar a las fuerzas del gobierno conservador.14
28 de mayo de 1871 El coronel Aquilino Calonge con novecientos hombres del gobierno conservador se dirigió sobre los liberales alzados, que solamente sumaban trescientos hombres. El combate se inició a las 9:00 AM, y a pesar de la superioridad numérica de las fuerzas gubernamentales, fueron completamente derrotadas, dejando sobre el campo doscientas armas, ocho cajas de municiones y otros pertrechos.15
3 de junio de 1871 Se firma el Acta de Patzicía: Barrios y otros líderes liberales se reúnen en Patzicía, y desconocen la autoridad del gobierno de Cerna nombrando al general Miguel García Granados como presidente provisional, autorizado a establecer su gobierno.12
23 de junio de 1871 Ochocientos hombres del ejército liberal habían tomado posiciones en la cumbre del cerro el Coshón, y el 22 de junio se adelantaron hasta Tierra Blanca. El 23 a las 4:00 AM las tropas conservadoras de Cerna, que se extendían desde las alturas del Calvario de Totonicapán hasta el Agua Caliente, iniciaron el combate, que terminó a la 1:00 p. m., con una derrota para las fuerzas de Cerna, que a pesar de ser de seis mil hombres, tuvieron que ceder la plaza a los liberales. Cerna se retiró de Totonicapán y las tropas de García Granados ocuparon la plaza al día siguiente.16
29 de junio de 1871 Después de la derrota en Tierra Blanca, el presidente Cerna fue a Chimaltenango, donde pensaba fortificarse, pero a último momento decidió seguir hacia Antigua Guatemala;17​ los liberales que lo seguían tomaron el camino de Sumpango, cortándole la comunicación con la Ciudad de Guatemala. A las 8:30 AM del 29, los liberales ocuparon San Lucas Sacatepéquez. El general García Granados ordenó al general Barrios situarse en posiciones que dominaran la encrucijada de San Lucas, en donde se bifurca el camino entre Antigua Guatemala y la Ciudad de Guatemala. Barrios destacó tres compañías a ocupar el cerro de San Bartolo, las cuales se enfrentaron con la vanguardia conservadora y ocuparon la posición. Cerna hizo ocupar las alturas que dominan el camino que conduce a la Labor de Diéguez y otras inmediatas, pero fue derrotado tras una hora de combate.18
30 de junio de 1871 Entrada del ejército liberal a la capital de Guatemala: el mariscal José Víctor Zavala intervino para evitar que las tropas liberales hicieran una matanza en la ciudad, y para garantizar que hubiera una transición eficiente al nuevo gobierno.7​ Cerna y su gabinete huyeron a Honduras; Cerna tuvo que pedir dinero prestado para poder huir.
Revuelta conservadora 23 de septiembre de 1871 El teniente general Barrios triunfó sobre las fuerzas de la facción conservadora que se alzó contra los liberales.19
24 de septiembre de 1871 Luego de ocupar Cerro Gordo, Barrios venció nuevamente a los revolucionarios conservadores en Santa Rosa.20

El 30 de junio de 1871, el ejército liberal entró en la Ciudad de Guatemala y García Granados se convirtió en presidente provisional, gobernando hasta el 4 de junio de 1873.1​ Sus ministros de estado fueron: mariscal José Víctor Zavala en el ministerio de la Guerra, Felipe Gálvez en el ministerio de Relaciones Exteriores y en el de Instrucción Pública, J.M. Samayoa en el recién creado ministerio de Fomento, y Francisco Alburez en el de Gobernación, Justicia y Asuntos Eclesiásticos.21

Desde los primeros días de su gobierno, se iniciaron los decretos que modificaron radicalmente la política económica y diplomática del régimen guatemalteco. Por ejemplo, el ministerio de Fomento fue creado por García Granados el 25 de agosto de 1871, según el decreto N.°14 del gobierno liberal, en sustitución del Consulado de Comercio que había funcionado durante los gobiernos conservadores; este nuevo ministerio quedó encargado de promover y mejorar el comercio, la agricultura, ganadería, artes, industrias, obras públicas, líneas telegráficas y demás medios de comunicación.22​ Pero el principal cambio fue la introducción a gran escala de la producción de café, lo que requería una profunda reforma agraria, dada la gran cantidad de terreno y mano de obra barata que se requería para producirlo; se expropiaron entonces grandes haciendas a las hasta entonces poderosas órdenes regulares y se subastaron las tierras ejidales y comunitarias de las poblaciones indígenas, por medio de leyes ambiguas que favorecían a los colaboradores cercanos de Barrios frente a cualquier otra persona.

Aquel régimen de facto gobernó amparado en el Acta de Patzicía hasta principios de 1880, ya que al igual como había ocurrido durante el gobierno del general Rafael Carrera, le dieron largas a la redacción de una nueva constitución para la República, la cual estuvo lista hasta el 11 de diciembre de 1879, y que permitió al general Barrios gobernar como presidente constitucional por otros seis años, cuando ya llevaba siete en el poder.24


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (17 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 17 de febrero de 1840, entrada triunfal de Carrera”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA.
  3. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historiaExposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871»Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X. p. 335.
  5. Ibid., p. 336.
  6. Ibid., p. 337.
  7. Ibid., p. 347.
  8. Ibid., p. 339.
  9. Ibid., p. 340.
  10. Aceña, Ramón (1899). Efemérides militares. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 345.
  11. Ibid., p. 20.
  12. Woodward, Rafael Carrera y la creación de la República, p. 346.
  13. Aceña, Efemérides Militares, p. 73.
  14. Ibid., p. 122.
  15. Ibid., p. 136.
  16. Ibid., p. 172-173.
  17. Ibid., p. 179.
  18. Ibid., p. 180.
  19. Ibid., p. 285.
  20. Ibid., p. 286.
  21. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 I. Guatemala: El Progreso.
  22. Ibid., p. 13.
  23. Ibid., pp. 11-12.
  24. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.

3 de mayo de 1865: eligen al Mariscal Cerna como presidente

La Cámara de Representantes elige al Mariscal Vicente Cerna como presidente de Guatemala

3mayo1865
El Mercado central de la Ciudad de Guatemala, construido por el gobierno del Mariscal Vicente Cerna y destruido por el terremoto de 1976.  En el recuadro: el Mariscal Cerna.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El licenciado Pedro de Aycinena asumió la presidencia provisoria tras la muerte del Capitán General Rafael Carrera el 14 de abril de ese año, ya que de acuerdo a la constitución vigente a él le correspondía por ser el minismo más antiguo.  Su primer acto oficial fue enviar una proclama a la población anunciado la elección del nuevo presidente a la brevedad posible.    (Nota de HoyHistoriaGT: es importante destacar que debido a que Carrera había si nombrado presidente vitalico en 1854, la constitución tuvo que ser modificada para regresar al sistema de presidentes electos cada cuatro años.) 1,2

El decreto de Aycinena dice así:

Pedro de Aycinena,

Ministro de Relaciones Exteriores, encargado interinamente del Gobierno;

Por cuanto: ha llegado el caso previsto en los Artículos 5° y 9° del Acta Constitutiva de la República, con motivo del fallecimiento del Excmo. Sr. Capitán General D. Rafael Carrera, Presidente de la República;

POR TANTO:

Con presencia de lo dispuesto en dichos Artículos, y oído el parecer del Consejo de Estado,

TIENE A BIEN DECRETAR Y DECRETA:

Art. 1.° — Se convoca d la Cámara de Representantes, para que constituyéndose en Asamblea general, con la concurrencia de los funcionarios que al efecto designa el Art. 5° se verifique la elección de Presidente Constitucional de la República.

Art. 2° — Con tal objeto, la Cámara abrirá su sesión extraaordinaria el dia 1.° de Mayo próximo entrante; celebrando una Junta preparatoria el dia 28 del corriente.

Art. 3° — El Ministro de Gobernación queda encargado de la Ejecución del presente Decreto.

Dado en el Palacio del Gobierno, en Guatemala, á catorce de abril de mil ochocientos sesenta y cinco.

El Ministro de Gobernación,

        • M. Echeverría.

Y por disposición del Sr. Ministro encargado interinamente del Gobíerno, se imprime publica y circula.— Guatemala, Abril 14 de 1865.

        • Echeverría.3

La elección fue realizada el 3 de mayo de 1865 por los miembros de la Cámara de Representantes que, al igual que como ocurriría con las Asambleas Legislativas que hubo en los gobiernos liberales, estaba compuesta por allegados del fallecido presidente.  Los candidatos que se presentaron fueron el Mariscal Vicente Cerna y el general Manuel González.4   El Mariscal Cerna era de origen mestizo y había sido uno de los correligionarios de Carrera desde la época en que ambos peleaban juntos durante el alzamiento católico campesino que derrocó al gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez en 1838.  Gracias a su amistad con Carrera tuvo puestos de importancia en la administración del gobierno, siendo el Corregidor del entonces vasto departamento de Chiquimula y llegando al máximo escalafón del ejército guatemalteco.  Por otra parte, el general González era descendiente de una de las familias criollas del país, pero quien acababa de regresar de México tras una larga ausencia.4

El Mariscal Cerna resultó electo, y desde su toma de posesión fue llamado «Huevo Santo» por el pueblo guatemalteco dada su parsimonia, la falta de vivacidad en su caráter y, sobre todo, por las estudiadas práticas jesuitas de piedad y catolicismo con el que el nuevo presidente se presentó ante la sociedad.5  También se dice que fue nombrado así porque, a diferencia de Carrera, no acostumbraba a tener agasajos con jovencitas durante sus viajes a los diferentes poblados que visitaba.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, elaboradas en virtud de un pedido especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 87.
  2. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 4.
  3. Aycinena, Pedro de (14 de abril de 1865). Decreto del Ministro de Relaciones Exteriores, Encargado Interinamente de la Presidencia. Guatemala: Imprenta de la Paz. p. 1.
  4. Ibid, p. 5.
  5. Ibid, p. 6.

24 de marzo de 1838: Conferencias de Mataquescuintla

En Mataquescuintla, bastión de Rafael Carrera, se realizan las conferencias entre el gobierno federal y las fuerzas campesinas rebeldes

24marzo1838
El poblado de Mataquescuintla, visto desde Miramundo y Pino Dulce.  En el recuadro:  el comandante campesino Rafael Carrera y el líder criollo liberal José Francisco Barrundia.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego del derrocamiento del gobierno del Dr. Mariano Gálvez, las fuerzas campesinas comandadas por «el indio» Rafael Carrera (como le llamaban los criollos locales), no depusieron las armas y el gobierno de Francisco Morazán encomendó a José Francisco Barrundia, quien había pactado anteriormente con Carrera para derrocar a Gálvez, para que conferenciara con el líder campesino y lo convenciera a entregarlas.  La reunión ocurrió en el campamento de las fuerzas rebeldes en Mataquescuintla y el mismo Barrundia mandó un informe a Morazán tras el fracaso de la misma, el cual reproducimos a continuación, con algunas notas de nuestra autoría para aclarar algunos puntos:1

«Ciudadano presidente de la República.

«Los comisionados para la pacificación de las fuerzas de Carrera debemos informar a Ud. brevemente todo lo ocurrido en el desempeño de nuestro encargo.»

«Llegamos el mismo día de nuestra salida, que fue el 24 a la plaza de Mataquescuintla después de medio día.  Se nos presentaron cuatro encargados del comandante Carrera para conferenciar.  Nosotros exigíamos que llegase él mismo como lo había ofrecido antes para el punto de Cruz-Alta.  Más habiéndolo rehusado tratamos ligeramente con sus encargados de nuestro asunto; y desde luego encontramos la mayor resistencia al punto principal de entregar las armas. A teimpo que sus encargados iban a llamarle, le vimos a la puerta rodeado de su fuerza militar.  Se le instó a que entrase y rehusó con aspereza habiendo empezado allí mismo una contienda con nosotros de reproches a la conducta del Gobierno de Guatemala, y del Presidente que nosotros contestamos a la vista de toda la tropa, y aún tomando parte en ella algunos de sus soldados. Él manifestó que no tenía ya que hacer en nuestro negocio puesto que ya habíamos hablado con sus encargados y que jamás podría convenirse, y era un agravio proponérselo, que entregara las armas, manifestando la mayor desconfianza y desabrimiento.»Nota a

«Como esta entrevista en cierta manera tumultuaria entre la mismo tropa no ofrecía, regularidad, sino más bien malos resultados, instamos a Carrera para que se presentase el día siguiente a terminar este negocio y nos lo ofreció formarlmente a pesar de la ligereza con que lo trataba. En esta noche fuimos inquietados por el incendio de dos casas que consideramos verificado a propósito por algún mal designio, pues no podía ser accidental, no hallándose persona alguna en todo el pueblo.  Mas no hubo resultado alguno.»

«A la mañana siguiente, a las 9 remitimos una nota a Carrera llamándole a la conferencia.  Se presentó cerca del medio día en la plaza con una fuerza como de 300 hombres.  Entró a conferenciar rodeado de sus jefes y a presencia de toda su fuerza que escuchaba a puerta abierta desde afuera.  Los princiaples motivos de su obstinación para la entrega de las armas, eran o se descubrían en una suma desconfianza del Gobierno, no hallándose suficientes las garantía posibles para desvanecerla. Decían que el Gobierno de Guatemala no había cambiado en nada en cuanto a las vejaciones y mala fé que siempre lo animaron.  Preguntaron cual era el origen de la agresión que suponía de nuestras tropas. Y desconocía en cierta manera la obediencia que se debe al Gobierno y a la necesidad de que este regularice todas las fuerzas y disponga de ellas conforme a las leyes y según convenga al orden público.»Nota b

«Él y sus jefes reprochaban las leyes de libertad de comercio; de libertad de concienca y todo el espíritu de nuestras instituciones, afectando el de religión hasta un exceso de fanatismo.  La comisión se ocupaba en desvanecer sus falsas nociones, en inspirarle confianza en los prinicpios libres de nuestra legislación y en el Gobierno actual, tanto del Estado como de la República.  Mas conocíamos la dificultad de safisfacer sus desos y los nuestros, oponiéndose a todo por falta de principios y la irregularidad de sus miras, principalmnete en una conferencia tumulturaria y del momento. La simple idea de distinguir entre la administración pasada que había violado todos sus derechos y la actual que los respetaba, no podía inspirárseles ni satisfacérseles.»Nota c

«En estas circunstancias ellos han presentado unas proposiciones que adjuntamos a esta nota. Se advierte en ellas claramente la influencia de alguna personalidad muy superior a las luces cortísimas y simplicidad de estas masas con designios tal vez muy siniestros. Nosotros recibimos en este acto la nota del Presidente acompañándonos la muy safistactoria de Chiquimula en contra de los planes y pretensiones de Carrera para contraerse aquel departamento; pero no quisimos hacer uso de ella por la exaltación desagradable con que eran recibidas todas nuestras manifestaciones sobre los recursos y superioridad del poder del Gobierno, a la vista de una masa armada y conferenciando con nosotros mismos sobre asuntos tan delicados. Nuestra posición era, por tanto, sumamente crítica y expuesta.»Nota d

«Entre tanto, el comandante Carrera se separó a hablar conmigo aparte: ocurrió el cura Aqueche y juntos tratamos de otro nuevo medio de conciliación.  Este consistía en los artículos siguientes:

«Primero: que las armas se reuniesen y almacenasen en Mataquescuintla con una guarnición de 50 hombres de aquella misma tropa, que no pasaría nunca de este número.»

«Segundo: que cuando se ofreciese perseguir a aquellas partidas o ladrones que inquietasen a los pueblos, no saldría fuerza alguna a verificarlo sin permiso del gobierno.»

«Tercero: que el mismo cura Aqueche respondía de la inviolabilidad de este arreglo yse hacía él mismo un guarda almacén o depositario de las armas.»

«Cuarto: que desde el momento que tuviesen ya los pueblos un obispo americano, una rebaja suficiente de contribuciones y una administración interior de confianza, pondrían estas armas a disposición del Gobierno.»Nota e

«Ofrecimos presentar estas propuestas, junto con las que hemos acompañado para que el Presidente se informase y en vista de todo resolviese lo conveniente.»

«Nosotros consideramos muy difícil la subsistencia de cualquier convenio, y mucho menos la coordinación de ideas o de un sistema político entre masas agitadas a la vez por el fanatismo, por los males aun existentes de una persecución a muerte que acaban de sufrir y por las falsas ideas que se les han infundido sobre nuestra legislación.  Al mismo tiempo que habituadas ya a una vida salvaje y dura y al solo ejercicio de las armas, sus tendencias no pueden ser ya a los trabajos del campo ni a la vida regular de la sociedad.  Y este espíritu se manifiesta más altamente en el carácter de su jefe Carrera, que es intrépido, independiente y resulto al paso que decidido y propenso a la vida inculta y militar a la que se halla habituado.  De suerte que ni el interés ni los empleos pueden obrar en su corazón sobre los halagos de esta independencia salvaje y de la ambición de superioridad sobre los muchos pueblos que ya le rodean y le presentan sus masas.  Con tristados por este choque que parece indefectible entre la parte civilizada y las masas incultas de la nación (pues que va extendiéndose a todos los Estados de la República) hacemos esta exposición al Presidente para que medite la gran dificultad e interés de este negocio que descarga sobre sus hombros, y con el fin de que exista este documento interesante del primer paso que ha dado para su arreglo; el cual va a abrir una campaña acaso muy dilatada y de resultados más extensos de los que pueden alcanzarse actualmente en nuestra posición política.»

«Ofrecemos, pues, al Presidente de la República todas nuestras consideraciones y respetos, siendo sus afectísimos servidos que B.S.M.»

        • José Francisco Barrundia
        • José María Castilla
        • Matías Quiñónez
        • Basilio Zeceña1

Aquellos criollos liberales tenían razón: no se logró ningun acuerdo y Morazán y Carrera llegaron al punto al que tenían que llegar: la confrontación directa que se dió en la Ciudad de Guatemala del 17 al 19 de marzo de 1840, resultando en la aplastante derrota de Morazán y el desmembramiento absoluto de la República Federal.2


NOTAS:

  • a. en Guatemala los criollos y la élite económica no está acostumbrada a que un indígena o mestizo le hable de tú a tú y mucho menos que se oponga a sus designios.  Esta actitud prepotente de Carrera frente a los enviados criollos de Morazán los desarmó por completo.
  • b. En otras palabras, a Carrera no le importaban las leyes del gobierno de Morazán ni del Estado de Guatemala, porque no confiaba en ellos ya que consideraba que el gobierno no había hecho nada por los campesinos tras el derrocamiento de Gálvez.
  • c. En Guatemala las élites económicas están acostumbradas a que la población inculta del área rural del país acepte sus complejas leyes y reglamentos sin analizarlos, y nunca se habían encontrado con un líder campesino que los retara y les expusiera las graves fallas de dichas leyes.  Nuevamente, la comisión de Morazán quedó desarmada.
  • d. por un lado, Barrundia no quería creer que fuera Carrera, a quien consideraba como un indígena analfabeto, el que hubiera tenido la idea de las contra-proposiciones que le presentaron a la comisión del gobierno y, por otro, no se atrevió a intentar sobornarlo con la gobernación de Chiquimula que le había autorizado Morazán al ver la determinación del general campesino.  Finalmente, maniesta que él y los otros representantes estaban aterrorizado durante las conferencias.
  • e. Este es el punto medular del conflicto entre Carrera y los criollos liberales:  los ataques contra al religión Católica y la desproporcionada carga tributaria impuesta a los campesinos2.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 3-90.

13 de marzo de 1840: Morazán parte de San Salvador para invadir Guatemala

El ex-presidente de la República Federal de Centro América y jefe de Estado de El Salvador, Francisco Morazán, parte de San Salvador para invadir Guatemala.

13marzo1840
Instalaciones del Hospital San Juan de Dios en la Ciudad de Guatemala.  Aquí se atrincheraron las fuerzas salvadoreñas con que Morazán intentó hacerse del control en Guatemala.  En los recuadros:  el general liberal Francisco Morazán y el general conservador Rafael Carrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los generales Francisco Morazán y Rafael Carrera fueron enemigos formidables, enfrentados por diferencias irreconliliables.  Morazán era descendiente de criollos de la región de Honduras, que había abrazado la causa liberal debido a que consideraba que los criollos aristocrátas y los jerarcas de la Iglesia Católica —todos ellos asentados en la Ciudad de Guatemala— les habían estado explotando durante la época colonial.  Carrera, por su parte, era mestizo y había sido educado por los curas párrocos que lo ungieron como el elegido de la Santa Virgen María para salvar la verdadera religión frente a la amenaza de los liberales herejes durante el gobierno liberal del Jefe de Estado Dr. Mariano Gálvez.1

Morazán llegó a ser presidente de la República Federal de Centro América por haber derrotado con su «ejército protecto de la ley» al gobierno federal conservador de Mariano de Beltranena y al gobierno estatal conservador de Mariano de Aycinena, luego de invadir Guatemala en 1829.2 Carrera, mientras tanto, se inició como jefe de guerrilleros, atacando las fuerzas del gobierno liberal de Mariano Gálvez, y gracias a su genio militar llegó a convertirse en el hombre fuerte de Guatemala, tras la caída de Gálvez y la llegada al poder del Jefe de Estado Mariano Rivera Paz.3,4

Después del derrocamiento de Gálvez, los criollos liberales de Guatemala se refugiaron en el occidente del Estado o huyeron a El Salvador.  En el occidente formaron su propio estado con la venia del presidente Federal, Morazán;5 así nació el Estado de Los Altos, pero éste tenía dos graves problemas: el primero, era que mantuvo las leyes que tenía el Estado de Guatemala y que incluían las leyes laicas y, sobre todo, el excesivo impuesto individual a los campesinos; y el segundo, era que se había quedado con el 50% del territorio y con el 75% de la capacidad productiva de Guatemala.6 Por eso, bastó con que una comisión de indígenas se quejara con el general Rafael Carrera de los impuestos abusivos luego de la masacre de indígenas en Santa Catarina Ixtahuacán el 1 de octubre de 1839,7 para que Carrera usara eso como pretexto para invadir Los Altos y recuperarlos para Guatemala a sangre y fuego el 29 de enero de 1840.8

Ese fue el detonante de la inevitable confrontación entre Morazán y Carrera. Dice de esto el licenciado Federico Hernández de León: «Aparentemente, Morazán vió con un operetesco desprecio a Carrera; las leyendas que corrían alrededor del guerrillero chapín, lo hacían ridículo. Sobre todo su analfabetismo era inconcebible.  Un hombre que no sabía leer ni escribir, no podía servir, sino para causar lástima.  Aquel ‘indio’ rechoncho, de mirada desconfiada, de gesto evasivo, era puesto en solfa y había un empeño en propalar toda suerte de historietas que ayudaran al ridículo, para matar al caudillo a golpes de desaire.  Algo se lograba; pero Carrera iba a lo que iba, y a golpes de machete, como si se tratara de los días en que el hombre se disputaba con las fieras la posesión de alimento, Carrera batió las voluntades y destruyó a sus enemigos.»9

Para entonces ya se había roto el pacto federal, pues Morazán no había querido convocar a elecciones para su sucesor en la presidencia federal y en respuesta a esto los Estados de Costa Rica, Honduras y Nicaragua habían abandonado la federación.10 Por eso, Morazán pasó a ser el Jefe de Estado de El Salvador.

Dice de esto Hernández de León: «Morazán era el Jefe de Estado de El Salvador, cuando Carrera destruyó el Estado de Los Altos.  Los altenses fueron víctimas primero, del azuzamiento llegado de El Salvador; después de que las fuerzas de Guatemala derrotaron a los independientes en las tierras de Sololá, y Carrera pudo subir hasta las crestas altivas del Zunil y Almolonga y, como en siglos pretéritos realizara el conquistador [Pedro de Alvarado], empapar el suelo con la sangre inocente de muchos quetzaltecos.  Quetzaltenango sucumbía con el mayor de los desamparos y sus jefes y sus directores caían unos, los menos desgraciados, con el pecho atravezado por las balas y, los otros, en manos del enemigo que más habrían de servir de cortejo al vencedor y de irrisión a la plebe que se solazaba con su martirio y la desgracia…»9

Ante esto Morazán, el líder de los liberales, decidió tomar por la fuerza a Guatemala para vengar lo hecho por Carrera contra sus correligionarios. Continúa Hernández de León:

«Mientras tanto, en El Salvador se resolvían las órdenes contra el régimen de Guatemala, que así mataba una nacionalidad y se incorporaba su personalidad.  Las amenazas llovían a diario.  La prensa salvadoreña agotaba los cargos.  En un manifiesto que tengo a la vista, dirigiéndose los salvadoreños a los de Los Altos les decían: «Esperad en el venturoso día de nuestra nueva vida política, ese gran día de regeneración y de gloria.  Y vosotros, ¡infames! que por tanto tiempo habéis abusado de la credulidad de los pueblos, empapándolos de sangre y lágrimas para recobrar vuestros antiguos timbles, ¡¡¡Temblad!!!»

Lo cierto del caso es que a Morazán, se le subió el Chico [Ganzúa] a la cabeza y dispuso poner en cintura a los de Guatemala y al indio que los dirigía.  Morazán sabía qe no podía tolerar tanto avance. Lo malo resultaba en que sus determinaciones las adoptaba en los momentos en que las tropas guatemaltecas ya estaban descansadas de las fatigas de Occidente; que sus jefes se encontraban dispuestos a las nuevas luchas y Carrera toma sus disposiciones de defensa, para el caso de un seguro ataque: se levantaban emprésticos, se fabricaba armadura, se construían balas de piedra y de plomo, se apuntaban las lanzas y se tejían las hondas… En tanto, la prensa libraba las primeras escaramuzas.

Morazán leventó una columna de mil cuatrocientos hombres.  El sería el redendor del pueblo sacrificado.  Primero tomaría la capital del estado; después pondría al jefe que se le antojase; inmediante el Estado de Los Altos tomaría de nuevo su personalidad y, llegado el caso, si se quería formar otro estado con el Petén y Verapaz, también se podía hacer. ¡No nos habíamos de quedar por estado de más o estado de menos!

El 13 de marzo de 1840 Morazán dejaba el Estado de El Salvador y entraba en el de Guatemala.  El gobierno quedaba en manos de don Antonio J. Cañas.  Morazán avanzaba sobre nuestras tierras con la firma seguridad de un triunfo definitivo y ruidoso.  Algo le preocupaba la presencia del analfabeto que mandaba las tropas enemigas.  Se decían muchas cosas de él y el hondureño no las tenías todas consigo.  Pero seguía avanzando con paso firme, en tanto que por el camino  se le unían algunos descontentos y gentes que tuvieron agravios que vengar y daños que reparar.»9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press
  2. Arce, Manuel José (1830). Memoria de la conducta pública y administrativa de Manuel José Arce, durante el periodo de su presidencia : escrita en defensa de las calumnias que contra su persona han vertido los mismos que se rebelaron contra el gobierno y la nación de Centro-América. México: Imprenta de Galván á cargo de Mariano Arévalo. OCLC 054265435.
  3. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 14-17.
  4. Marure, Alejandro (1895). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro-América Desde el año de 1821 hasta el de 1842. Tipografía Nacional. pp. 97-100.
  5. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-92
  6. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA.
  7. García Elgueta, Un pueblo de Los Altos, p. 100.
  8. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 165-167.
  9. —(13 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 13 de marzo de 1840: Sale Morazán de El Salvador sobre Guatemala. Guatemla: Nuestro Diario.
  10. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.

23 de febrero de 1863: derrota de Carrera en El Salvador

Las fuerzas salvadoreñas derrotan al ejército guatemalteco al mando del capitán general Rafael Carrera en Coatepeque, El Salvador.

23febrero1863
Batalla de Coatepeque, tal y como fue esculpida en el Monumento a Gerardo Barrios en El Salvador.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851 el gobierno de Guatemala vivió tranquilamente, pues sus vecinos centroamericanos quedaron bajo su control, mientras que México estaba hundido en graves guerras civiles.1,2 Pero hacia el final de la vida del general Rafael Carrera, el presidente Gerardo Barrios intentó deponer al fuerte gobierno conservador católico que se había establecido en Guatemala.3

En 1863, el partido de los criollos liberales centroamericanos estaba decidido a acabar con el partido conservador en Nicaragua y, sobre todo, con el aborrecido gobierno conservador de Carrera en Guatemala. Originalmente, el líder liberal Máximo Jerez había propuesto en Nicaragua que se hiciera una nueva república federal y que se le diera la presidencia de la misma a Carrera, estableciendo la capital nuevamente en la Ciudad de Guatemala, pero esto no fue del agrado de los liberales de los otros estados quienes soñaban con una Federación, pero sin los «cachurecos» -es decir, los conservadores guatemaltecos y sus aliados, los miembros del clero-.3

Entre los líderes liberales destacaba el general Gerardo Barrios – quien había estado en Guatemala en enero de 1861 tratando de negociar la unión centroamericana – pero la rivalidad entre él y Carrera les impidió llegar a un acuerdo.4  Así pues, el 6 de enero de 1863 la situación llegó al límite, ya que debido a las campañas de desprestigio llenas de insultos hacia el gobernante guatemalteco y de respuestas mordaces contra el salvadoreño que siguieron a la malograda visita, hicieron que ocurrieron ataques de uno y otro lado de la frontera, cuando las fuerzas de ambos países tanteaban el terreno en preparación para una guerra inminente.5

La rivalidad entre ambos presientes tenía profundas raíces.  Por un lado, el presidente salvadoreño, de descendencia criolla y con preparación universitaria, se consideraba superior al presidente guatemalteco, al que llamaba “indio“, “salvaje“, “ignorante“, y “cachureco” entre otras cosas, y a quien no le perdonaba que lo hubiera derrotado cuando luchaba con Morazán en la batalla de la Ciudad de Guatemala en 1840 y luego cuando participó con Doroteo Vasconcelos en la batalla de la Arada en 1851.  Por el otro lado, Carrera despreciaba a Barrios por haber intentado invadir a Guatemala en esas dos ocasiones y no lo respetaba como militar, ya que él se consideraba muy superior.6

De esta cuenta, a principios de febrero, el gobierno de Gerardo Barrios lanzó una dura proclama en contra del «gobierno cachureco fanático» de Carrera, diciendo que éste «gobernaba con el rosario en la boca y la espada sangrienta en la mano» y que era indispensable derrocar aquel «tirano«.  Como respuesta, el 2 de febrero de 1863, al conmemorar el décimo segundo aniversario de la Batalla de La Arada, Carrera pasó revista a sus tropas en la calle frente al templo de San José en la Ciudad de Guatemala, y el 5 partió al frente de las mismas hacia Jutiapa, a donde llegó el 9 de febrero.3

El 15 de febrero, estaban ya las tropas listas desde Guatemala, Palencia, Mataquescuintla y Santa Rosa, comandadas, entre otros, por el general Serapio Cruz («Tata Lapo») y el también general José Víctor Zavala; solamente faltaba el destacamente de Chiquimula, comandado por el general Vicente Cerna.  El 16, fuerzas compuestas por quinientos hombres salieron para Ahuchapán y la tomaron ese mismo día, mientras que por la tarde, salió Zavala con los batallones de la capital y de Santa Rosa, para que, finalmente, al día siguiente saliera Carrera con el resto de las fuerzas guatemaltecas.3

Aquello significó la declaratoria de guerra y las fuerzas de Carrera, en total de seis mil hombres, ocuparon Chalchuapa. Ya con Ahuchapán tomada, los guatemaltecos avanzaron hacia Santa Ana, en donde los salvadoreños abandonaron la plaza y salieron a atrincherarse a Coatepeque, desde donde atacaron a la retaguardia del ejéricto de Carrera que hacía un reconocimiento del terreno antes de la batalla.3

Al día siguiente, 23 de febrero, a pesar de iniciar con ímpetu desde las cinco de la mañana, las fuerzas guatemaltecas no pudieron someter a Coatepeque, en donde comandaban la batalla Gerardo Barrios y Máximo Jerez, y los salvadoreños, disfrutando de un mejor posición, hicieron estragos entre los atacantes. Debido a la escacez de agua y el calor sofocante, los guatemaltecos tuvieron que emprender la retirada, dejando casi mil muertos y sufriendo una gran cantidad de deserciones.3

El 24 de febrero, ya con el resto de sus fuerzas reorganizadas, Carrera intentó un nuevo ataque, pero nuevamente fue repelido por los salvadoreños, pero de tal forma, que el ejército guatemalteco huyó en desbandada y Carrera tuvo que ordenar la retirada.  Los salvadoreños, no obstante el triunfo obtenido, quedaron tan maltrechos, que no pudieron avanzar sobre la retaguardia y dejaron que se fueran los invasores.3

Carrera regresó a la ciudad de Guatemala el 5 de marzo al frente de dos mil quinientos hombres, y fue recibido con grandes muestras de apoyo, como que si hubiera derrotado al enemigo.  ¡Era tal el servilismo que imperaba en esa época!  Después de dos días de ausentarse de sus obligaciones como presidente por estar indispuesto, Carrera retomó su funciones y empezó a planificar su revancha, que a la larga se cumplió en forma absoluta.3

Carrera invadió El Salvador con tal habilidad, que llegó a tomar la capital de San Salvador tras sitiarla, y cuando ésta se rindió, sustituyó a Barrios por el doctor Francisco Dueñas. Como resultado, en los primeros días de noviembre de 1863, Barrios tuvo que embarcarse en el Puerto de La Unión para huir al exilio, para caer luego en manos de sus enemigos, que lo ejecutaron sin piedad.  Por su parte, Máximo Jerez, que había ayudado a Barrios enormemente en la campaña de Coatepeque, evalentonado por la victoria sobre Carrera se fue a Nicaragua para acabar con los conservadores de esa región, pero solo consiguió una terrible derrota tras la cual fue exiliado a Costa Rica.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 193-197.
  2. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 270 y siguientes.
  3. Hernández de León, Federico (22 de febrero de 1926) «El capítulo de las efemérides: 22 de febrero de 1863, Acción de Coatepeque». Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, pp. 339
  5. Ibid, p. 340.

8 de enero de 1871: un soldado sublevado ataca la guardia presidencial de Cerna

El soldado sublevado Timoteo Jiménez ataca a la guardia presidencial del mariscal Vicente Cerna

8enero1871
El antiguo Palacio del Ejecutivo en la Ciudad de Guatemala, en donde un soldado sublevado atacó a la guardia del mariscal Vicente Cerna.  En el retrato:  el mariscal Cerna.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego del levantamiento del mariscal Serapio Cruz (tata Lapo) quien fue derrotado y muerto en Palencia por las fuerzas del general Antonio Solares (tata Tonino) en enero de 1870, la calma retornó a Guatemala, la cual, de acuerdo a los historiadores de la época «se asemejaba a un enorme convento«. Las actividades administrativas giraban en torno a hechos sin mayor importancia, y la tranquilidad de la vida en la capital no era interrumpida por nada.  Es por ello que el incidente que ocurrió el 8 de enero de 1871, cuando un soldado se rebeló contra la guardia presidencial y le hizo frente él solo, alteró profundamente el ánimo del presidente, el Mariscal Vicente Cerna.

De acuerdo al historiador Federico Hernández de León, los hechos ocurridos el 8 de enero de 1871 fueron un presagio de la derrota que sufriría el gobierno conservador de Cerna seis meses después a manos de la revolución liberal.  Hernández de León describió así los hechos de aquella noche:

El 8 de enero de 1871 fue domingo; por la noche, un poco antes del toque de silencio, pasaba el oficial José Domínguez por el pasadizo que, en el antiguo edificio de los capitanes generales, cominicaba la planta de las oficinas del ejecutivo, con la de la comandancia general de las armas.  En ese pasadizo se encontró con el soldado Timoteo Jiménez y después de un altercado violento, el soldado sacó un puñal y se lo hundió en el pecho a su jefe. Vacilante llegó hasta el cuerpo de la guardia el oficial Domínguez, dió aviso de lo que ocurría y cayó, de golpe, sin vida.

Los soldados de la guardia, diseminados en el cuerpo principal, acudieron a tomar sus armas; en aquél momento se presentaba el soldado Jiménez y hacía alto a los compañeros que pretendían armarse.  Y como viera que los soldados se dirigían a tomar sus armas se echó a la cara la carabina que llevaba e hizo fuego.  A la detonación acudió gente: Jiménez como un héroe de leyenda desargaba sus armas y, de cada disparo, caía un soldado.  En tanto que requería otra carabina, acometía a sus compañeros con el puñal con tan certero golpe, que siempre había uno que sacaba la piel destrozada.  Mientras tanto él, a su vez, esquivaba cuanta agresión le iba dirigida.

La guardia que se hallaba a la puerta de la entrada del ejecutivo, acudió presurosa, lo mismo que el batallón Pinula.  Al llegar al punto de la tragedia, se veía un hombre solo, luchando contra veinte.  En cuando el héroe alcanzó a ver a los pinulas, dirigió su arma contra ellos y disparó, acertando el tiro al oficial Paredes y a un corneta.  En un esfuerzo extraordinario, el soldado hizo un último disparo y saltando como un tigre sobre la malezas, brincó sobre sus agresores y quiso ganar la puerta de salida.  Dos soldados pinulas lograron asirlo por la espalda y arrebatarle la carabina que llevaba; pero rápido logró herir con un puñal a los dos soldados y emprendió la carrera, en busca de la salida.

Al paso halló un soldado que llevaba su arma cargada; se la arrebató y siguió hacia la puerta principal; cayó sobre la guardia y habría por fin logrado la escapada, a no ser que el cabo de la guardia le saliera al paso y le hundiera toda la bayoneta de su arma en el vientre, matándolo en el acto.

¿Cuál fue el balance? Muertos dos oficiales José Domínguez y José María Paredes; muertos también dos soldados; y heridos seis soldados más, de gravedad, fuera de otros que apenas presentaban lastimaduras y rasguños. Un solo hombre, rodeado de hombres armados y dispuestos a la lucha, había ocasionado aquel desastre.

Aquel hecho sangriento sin aparente justificación fue un fiel reflejo de lo que ocurriría en junio de ese año, cuando los liberales se alzaron en la región de Los Altos y avanzaron prácticamente sin encontrar resistencia hasta finalmente derrocar a Cerna y hacer su ingreso triunfal a la Ciudad de Guatemala el 30 de junio de 1871.


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (8 de enero de 1926) «El capítulo de las efemérides: 8 de enero de 1871, un incidente sangriento en palacio». Guatemala: Nuestro Diario.