3 de octubre de 1845: el Estado de Guatemala acepta mediar en el conflicto entre los estados de Honduras y El Salvador

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Catedral de Comayagua, Honduras.  En esta ciudad radicaba la sede del gobierno del estado hondureño en 1845.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La vida política de Centroamérica siempre se ha visto enmarcada en la acérrima rivalidad que existe entre criollos liberales y criollos conservadores.  Dependiendo de quién esté en el poder en un determinado país, así será su compartamiento para con sus vecinos.

He aquí un ejemplo en el que el gobierno conservador de Guatemala estableció una pacto de amistad y alianza “perpetuas” con el gobierno conservador de Honduras, el cual se encontraba en ese momento en guerra con el régimen liberal de El Salvador.  El texto de las principales secciones de aquel acuerdo se presenta a continuación:

El Vice-presidente del estado de Guatemala, en ejercicio del poder ejecutivo:

Por cuanto en 19 de julio del corriente afio se ajustó y fírmó por los señores doctor Pedro Molina y licenciado Felipe Jáuregui, comisionados el primero por este gobierno y el secundo por él de Honduras, en virtud cada cual de sus respectivos plenos poderes, un oonvenio de Amistad y alianza entre este estado y el de Honduras, cuyo tenor es
el siguiente:

Habiendo el gobierno del estado libre de Honduras nombrado comisionado cerca de este de Guatemala al señor licenciado Felipe Jáuregui con el laudable objeto de estrechar mas las relaciones existentes de amistad y alianza que unen felizmente a los dos estados; como también con el de convenir en los medios de restablecer la unión entre todos los que antes componian la federación centroamericana, erigiendo una autoridad nacional que los representé en uno, respecto de las naciones extrangeras: siendo muy gratas y recomendables al gobierno de Guatemala dichas disposiciones del gobierno de Honduras; anuente á admitirlas, nombró por tanto por su parte, confiriéndole plenos poderes al señor doctor Pedro Molina, á fin de que pudiese ajustar y fírmar con el mencionado señor Felipe Jáuregui comisionado por el de Honduras, el tratado que se de-
sea. […]  han convenido en los artículos siguientes:

(NOTA: el doctor Pedro Molina ya tenía una edad avanzada para cuando se firmó este tratado.  Fue seleccionado por ser el líder de los criollos liberales guatemaltecos, quienes se hallaban exiliados en El Salvador desde que Rafael Carrera expulsó a Francisco Morazán de Guatemala en 1840; Molina no salió del Estado por su avanzada edad.)

Art. 1°. — Los estados de Honduras y Guatemala se unen, ligan y confederan en perpetua amistad y alianza, reconociendo recíprocamente su independencia y soberanía, y obligándose a no atacarla ni ingerirse en los negocios peculiares de su respectivo gobierno.

(NOTA: esta alianza “perpetua” duró solamente seis años.)

“Art 2°. — Los súbditos del estado de Honduras en el de Guatemala, y los de este en aquel no solo gozarán de la protección y seguridad que el derecho de gentes ofrece á todo género de habitantes, sino también el derecho de ciudadanos, si tuvieren las calidades requeridas por la constitución del estado en que se hallaren, y expedito el ejercicio de este derecho.

“Art 3°. — Los actos públicos y jurídicos de uno de los estados contratantes, serán válidos
en el otro.

“Art.4°. — Ambos estados convienen y se obligan por el presente tratado, á establecer comunicaciones indefectibles y periódicas entre uno y otro; y á tener por sagrada é inviolable la correspondencia pública, en su despacho y tránsito por cualquiera de ellos: concediendo a sus conductores inmunidad en su persona y bienes, y respetando en aquella la autoridad que los envía, salvo que cometan algún delito.

(NOTA:  la inviolabilidad de la correspondencia es una utopia en Centroamérica.)

“Art 5°.— Los estados contratantes no traspasarán los límites que los separan, , con fuerzas, sin pedir permiso del estado […] los persiguidos […] si fueren reos de crimenes comunes, perpetrados á la sombra del partido ú opiniones que hubieren abrazado quedarán sujetos á lo dispuesto en el articulo anterior, entendiéndose  que no se les podrá hacer cargo alguno […]

(NOTA: de esta forma se protegía los exiliados que adversaban las ideas de sus respectivos gobiernos.  Es conveniente indicar que en 1851, los exiliados liberales guatemaltecos en Honduras y El Salvador participaron activamente en la invasion que se pretendía hacer para derrocar a Rafael Carrera, pero fueron derrotados en la Batalla de La Arada.)

Habiendo sido ratificado dicho convenio por parte del supremo gobierno del estado de Honduras en los términos que expresa el decreto siguiente:

El presidente en quien reside el poder ejecutivo del estado de Honduras, teniendo á la vista el tratado de amistad y alianza celebrado en Guatemala el 19 de julio del corriente año, por comisionados de aquel y este gobierno, y considerando: que aunque en sus partee mas esenciaes está conforme con las instrucciones que se han dado al de este mismo gobierno, oontíene algunas circunstancias que en concepto de esta administración deben aclararse para no remitirse á cuestión ó duda […] y en conformidad de las facultades generales y partículares que tiene este gobierno, ha venido en ratiñcar el presente tratado con las correciones [adecuadas].

Dado en la ciudad de Comayagua, en la casa del gobierno, á 16 de agosto de mil ochocientos cuarenta y cinco.

Por tanto: de acuerdo con el voto del consejo de gobierno he venido en decretar y decreto:

Se aprueba y ratifica el convenio de amista y alianza concluido y firmado por los señores comisionados doctor Pedro Molina y licenciado Felipe Jáuregui en esta ciudad el dia 19 de julio del presente año, en los mismos términos y condiciones con que ha sido ratificado por el suremo gobierno de Honduras en el decreto precedente, dándose cuenta al cuerpo legislativo en su primera reunión.

Dado en el palacio del supremo gobierno, en Guatemala, á 3 de octubre de 1845. — Vicente Ortiz.
El secretario de relaciones. — Mariano Padilla,


BIBLIOGRAFIA:


17 de enero de 1845: nace en Quetzaltenango el general Manuel Lisandro Barillas, quien gobernaría a Guatemala de 1885 a 1892

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El general Manuel Lisandro Barillas junto a su padre, José Onofre Varillas y su hermano Isidoro Varillas durante la Revolución Liberal de 1871.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general Manuel Lisandro Barillas Bercián nació en Quetzaltenango el 17 de enero de 1845.  Era hijo de José Onofre Varillas y de Ponciana Bercián.  En su juventud era carpintero y luego se unió a la fuerzas liberales junto a su padre y hermano para combatir al gobierno conservador del Mariscal Vicente Cerna y Cerna.  Tras el triunfo liberal poco a poco fue hacienda carrera en el ejército y en la política hasta que llegó a ser nombrado como el Segundo Designado a la Presidencia en 1885; al ser nombrado como tal, decidió cambiar la inicial de su apellido y pasó a firmarse “Barillas”, ya que consideraba que esto era más distinguido.

Tras la muerte del general J. Rufino Barrios en Chalchuapa el 2 de abril de 1885, éste fue sucedido por el licenciado Alejandro M. Sinibaldi, un hombre muy inteligente pero con poco carácter, lo cual fue aprovechado por el Ministro de la Guerra del general Barrios, el general Juan Martín Barrundia quien empezó a mover sus piezas para quedarse con el poder.  Los miembros de la Asamblea Legislativa estaban aterrorizados con la posibilidad de que Barrundia fuera presidente, pues a él se le atribuían las persecusiones políticas y las atrocidades que ocurrían en las instalaciones de la Penitenciaría Central.

Los diputados más influyentes viajaron a Quetzaltenango en donde le hicieron saber a Barillas que contaba con el apoyo de la Asamblea para hacerse cargo de la presidencia, por lo que montó a caballo y viajó sin parar hasta la Ciudad de Guatemala, a donde llegó cuando se estaba realizando el sepelio del general Barrios.  Mediante un hábil ardid, engaño a Barrundia y se hizo cargo de la presidencia interina en sustitución de Sinibaldi.

Barillas fue presidente interino del 6 de abril de 1885 hasta el 15 de marzo de 1886 y luego fue electo Presidente de la República de Guatemala el 16 de marzo de 1886.   En 1887 dió un autogolpe de estado para eliminar las restricciones que se habían impuesto a la figura presidencial tras la muerte del general Barrios y aprovechó sus poderes dictatoriales para expulsar al arzobispo Ricardo Casanova y Estrada.

Fue el único presidente liberal que entregó el poder a su sucesor y no pretendió reeligerse.  Así pues, tras entregar el mando al general José María Reina Barrios en 1892, se desempeñó como Alcalde Municipal de Quetzaltenango, puesto en el cual promovió la adquisición de terrenos, tales como el del Barrio «la Democracia» —zona 3 de la moderna ciudad de Quetzaltenango— y las fincas “Concepción” y “Morazán“, distribuyéndolos en su totalidad a familias de escasos recursos.

Tambien se dedicó a sus negocios, pero tuvo que partir para el exilio a México durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera tras enemistarse con él. Desde México, Barillas dirigió una revuelta contra Estrada Cabrera en 1906, en la que despilfarró todos sus bienes y ya en la miseria fue asesinado por órdenes del presidente guatemalteco en la ciudad de México en 1907.  Por su enemistad con Estrada Cabrera, su memoria fue prácticamente borrada en los libros de historia guatemalteca oficial escritos por los gobiernos liberales.


BIBLIOGRAFIA: