11 de julio de 1872: nace en El Jícaro el general José María Orellana Pinto, quien fuera presidente de facto de Guatemala de 1921 a 1926

11julio1872
Billete de 20 quetzales emitido por el Banco Nacional de Guatemala poco después de la muerte del general José María Orellana, y con la efigie del fallecido gobernante.  En el recuadro: el general Orellana con el presidente Manuel Estrada Cabrera y el hijo de éste, tras sobrevivir el atentado de La Bomba en 1907. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y de Banknote Collection.

El general José María Orellana Pinto, nacido en El Jícaro, entonces una aldea del municipio de San Cristóbal Acasaguastlán en el departamento de Zacapa, (y actualmente un municipio del departamento de El Progreso).  Estudió en la Escuela Politécnica y fue director del Instituto Nacional Central para Varones, Jefe del Estado Mayor del licenciado Manuel Estrada Cabrera y del presidente Carlos Herrera, y presidente de facto de Guatemala tras el golpe de estado perpetrado contra Herrera el 5 de diciembre de 1921 con el patrocinio de la estadounidense United Fruit Company (UFCO).

Orellana era hijo Esteban Orellana y Leonora Pinto y se graduó de subteniente de Infantería en la Escuela Politécnica en 1890 y como ingeniero topógrafo de la Escuela Facultativa de Ingeniería en 1895. Ya cuando el presidente Manuel Estrada Cabrera estaba en el poder y había militarizado la educación media, Orellana fue director del Instituto Nacional Central para Varones entre 1902 y 1904.​1

El coronel Guillermo Flores Avendaño (presidente de Guatemala en la segunda mitad de la década de 1950 y quien fue su subalterno en el Ejército) lo describió así: “en lo físico, a pesar de su color moreno de tono subido, era dueño de cualidades que le daban atractivo a su persona: de gran estatura, gallardo desenvuelto de maneras, mirada franca y voz insinuante, inspiraba respecto y confianza.“.1​  Por el color de su piel fue apodado “Rapadura” por los estudiantes de las Escuelas Facultativas que participaron en la Huelga de Dolores de 1922, poco después del golpe de estado de 1921.2

Orellana fue electo diputado en varias oportunidades, como miembro del Partido Liberal, y también fue Jefe del Estado Mayor del presidente Estrada Cabrera luego de ser ascendido a general de Brigada en 1906. Por esta razón, estuvo junto al presidente cuando ocurrieron los atentados de La Bomba en 1907 y de Los Cadetes en 1908. En el primero, sobrevivió milagrosamente, y en el segundo, que fue perpetrado por el cadete Víctor Vega sin el conocimiento del resto de sus compañeros, no estuvo en peligro pero sí estuvo a cargo de la persecución de los cadetes y supuestos cómplices junto con el coronel Mauro de León.4

El 8 de marzo de 1913 un terremoto azotó al territorio de Santa Rosa, destruyendo a la cabecera departamental, Cuilapa, dejando una considerable cantidad de víctimas mortales.5 Por acuerdo gubernativo del 10 de marzo de 1913, emitido por el presidente Estrada Cabrera el general José María Orellana estuvo a cargo de la transición de las cabeceras de Santa Rosa de la destruida Cuilapa a Barberena, junto con el general José María Letona.6

Su gobierno estuvo marcado por el entreguismo a los intereses internacionales, especialmente de la United Fruit Company y de su afiliada, la International Railways of Central America, así como por la corrupción, y la persecución a la libertad de prensa y los derechos laborales que se oponían a los intereses de las compañías mencionadas.7  Las concesiones que otorgó incluían:

  • corte de chicle en Petén, la cual fue vendida a Percy W. Shufeldt, quien llevó a cabo la explotación sin pagar impuestos.
  • contratos favorables a las compañías extranjeras, tales como la Empresa Eléctrica, que había sido expropiada a los accionistas alemanes y fue vendida a la Bond and Share Companyn​ el 4 de mayo de 1922.
  • bajo presión de la International Railways of Central America (IRCA) poner en vigor el Contrato Ferrocarrilero Méndez-Williamson de 1908, firmado en el período del presidente Manuel Estrada Cabrera. Al ser derrocado éste, la IRCA quiso darle vida a este acuerdo pero el presidente interino Carlos Herrera y Luna se resistió a poner en marcha dicho contrato por lo que la IRCA y la UFCO patronicaron el golpe de estado de Orellana contra él. ​Tras el derrocamiento de Herrera en 1921, el gobierno de Orellana ratificó el contrato el 10 de marzo de 1922.
  • contrato sobre servicio de luz, calor y fuerza eléctrica, celebrado en la capital de Guatemala entre el ministro de Fomento y la Central America Power Company
  • contrato entre el Gobierno y Emilio Capouillez, como apoderado de Washington Serruys, para la instalación de un tranvía eléctrico
  • contrato entre el Ministerio de Fomento y la Compañía All America Cables Incorporated, para el establecimiento en la capital de una oficina pública de cablegramas
  • contrato con AEG de Berlín, Alemania, para proseguir y terminar las obras del Ferrocarril de Los Altos y la planta eléctrica de Santa María.
  • contratos con empresas estadounidenses, para explotación de petróleo.7

El entreguismo hacia los intereses extranjeros no solamente quedó en las concesiones, sino que también en el uso de las fuerzas armadas para defender los intereses de éstas.  He aquí dos ejemplos:

  • A mediados de 1924, los trabajadores de Puerto Barrios, claves para la exportación de banano y para las importanciones a Guatemala por ser el puerto de la Great White Fleet (flota mercante de la UFCO), demandaron la jornada de 8 horas y aumento de sus salarios. La UFCO se negó a aceptar y no cedió; los trabajadores entonces se fueron a la huelga, a la cual se solidarizaron todos los trabajadores de las fincas de la frutera. La UFCO pidió ayuda al gobierno, que actuó con rapidez: enviado tropas que resolvieron la situación matando e hiriendo a varios obreros. La huelga tardó 27 días, pero la represión logró acabarla y 22 dirigentes fueron encarcelados y luego expatriados.8
  • A finales de 1924, los trabajadores de la IRCA demandaron la reducción de horas de trabajo, el aumento de salario y el respeto para su organización Sociedad Ferrocarrilera. Una vez más, la UFCO se negó rotundamente a aceptar estas demandas y movilizó al gobierno de Orellana para reprimir violentamente la huelga de cinco mil trabajadores.8

Debido a este entreguismo a los intereses internacionales, la prensa criticó duramente al régimen de Orellana, por lo que cerró varios periódicos y amordazó a otros.9

El gobierno de Orellana es conocido por haber sido el que implentó el quetzal como moneda nacional, ya que su efigie aparece en los billetes de Q.1.00. 7 Además, creó el Banco Nacional de Guatemala, en donde invirtió Q.25,000 de su propio peculio, parte del dinero que ganó como producto de las concesiones otorgadas.

Poco después de la creación del Banco Nacional, Orellana murió en circunstancias sospechosas en el hotel Manchén en la Antigua Guatemala, en donde estaba pasando unas vacaciones el 26 de septiembre de 1926.10,11  De acuerdo a la historia oficial publicado en el “Diario de Centro América”, Orellana estaba con su familia y repentinamente se sintió mal del pecho, falleció de un ataque al corazón poco después.11 Sin embargo, como la prensa independiente estaba suprimida, nunca se supo con certeza qué fue lo que realmente le ocurrió.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mérida González, Aracelly Krisanda (2003). El periodismo escrito en la Ciudad de Guatemala durante los años 1900-1925. Guatemala: Facultad de Humanidades, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  2. Asturias, Miguel Ángel (1978). Viernes de Dolores. Buenos Aires: Lozada.
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 179.
  4. Estrada Paniagua, Felipe (29 de abril de 1908). «El crimen del 20»La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala)
  5. Ambraseys, Nicholas; Adams, Robin A. (2001). The Seismicity of Central America; a descriptive catalogue 1898-1995 (en inglés). World Scientific. p. 309. ISBN 9781860942440. pp. 72,73.
  6. Gobierno de Guatemala (1913). Auxilio para los damnificados por el terremoto de Cuilapa. Tipografía Nacional. pp. 173,174.
  7. Molina C., José (2011). «José María Orellana y el Quetzal»Prensa Libre (Guatemala). Archivado desde el original el 6 de octubre de 2014.
  8. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  9. Hernández de León, Federico (3 de marzo de 1926) Agentes de perturbación. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA
  10. Rodríguez Cerna, José (26 de septiembre de 1926): “Ha muerto el jefe de la Nación general don José María Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América
  11. — (26 de septiembre de 1926): “Interesantes detalles del útimo viaje del general Orellana”. Guatemala: Diario de Centro América

 

7 de junio de 1872: el encargado de la presidencia provisoria, teniente general J. Rufino Barrios, decreta la expropiación de los bienes a las órdenes regulares de la Iglesia Católica

 

7junio1872
Acto de Crucifixión celebrado en una parroquia de Guatemala a finales del siglo XIX.  Aunque la élite criolla liberal expulsó al clero regular y redujo al mínimo los privilegios del clero secular, las manifestaciones de fe entre la población se mantuvieron. Fotografía de Juan José de Jesús Yas, tomada de Wikimedia Commons.

Siendo teniente general del ejército y Comandante en Jefe de la región de Los Altos, J. Rufino Barrios fue llamado a la Ciudad de Guatemala a encargarse de la presidencia del gobierno de facto provisorio de la República cuando el capitán general Miguel García Granados tuvo que salir a pacificar al oriente el país el 24 de mayo de 1872.1

Barrios tenía un carácter dominante y no le pedía permiso al presidente provisorio para hacer cuando se le antojara, en especial en lo relacionado con impulsar su agenda liberal.  Hasta entonces, había visto con recelo que García Granados estuviera recibiendo a miembros del partido conservador y que estrechara su relación con ellos, así que aprovechando la ausencia del presidente provisorio, emitió varios decretos radicales, particularmente en contra de los intereses del clero regular.1

Barrios ya había expulsado a los Jesuitas del occidente del país, y ahora confiscó propiedades de las órdenes regulares, muchas de las cuales fueron clausuradas. Siendo originario de San Marcos, Barrios era un criollo liberal descendiente de aquellos que intentaron formar el Estado de Los Altos cuando el gobierno conservador apoyado por el general Rafael Carrera tomó el poder en Guatemala.1

Cuando el pueblo católico protestó estas disposiciones, Barrios promulgó el siguiente decreto, por medio del cual el ejército ocupó los edificios de las órdenes regulares, y le dio el ultimátum a los religiosos que si querían permanecer en el país que fueran secularizados (es decir, que se convirtieran en curas párrocos y abandonaran el hábito de la orden regular a la que pertenecían):

Decreto N°. 64

Considerando: Que las comunidades de Religiosos carecen de objeto en la República, pues no son las depositarías del Saber, ni un elemento eficaz para mejorar las costumbres;

Que no pudiendo ya como en los siglos medios prestar importantes servicios a la sociedad, los trascendentales defectos inherentes a las asociaciones de esta clase, se hacen mas sensibles, sin que de modo alguno sean excusables;

Que dichos institutos son por naturaleza refractarios a las reformas conquistadas por la civilización moderna, que proscribe la teocracia en nombre de la libertad, del progreso y de la soberanía del pueblo;

Que sustrayéndose en el orden económico a las leyes naturales y bienhechoras de la producción y del consumo, constituyen una excepción injustificable que gravita sobre las clases productoras:

Que debiendo las referidas comunidades su existencia a la ley, a esta corresponde estinguirlas, y de consiguiente disponer en beneficio público de los bienes que poseen;

Y que atendiendo a los principios que presiden á la revolución democrática de Guatemala, es una consecuencia ineludible la extinción de las Comunidades de Religiosos, y al decretarla, un deber del gobierno proporcionar a éstos los medios necesarios para el sostenimiento de su nueva posición social, tengo á bien decretar y

DECRETO:

Art. 1. – Quedan extinguidas en la República las comunidades de Religiosos.

Art. 2. – Se declaran nacionales los bienes que poseen y usufructúan.

Art. 3. – Estos bienes y sus productos se dedicarán de preferencia a sostener y desarrollar la instrucción pública gratuita.

Art. 4. – Los Religiosos exclaustrados quedan en absoluta libertad de residir donde les convenga, o de salir de la República, si así lo quisieren. Podrán adquirir bienes, disponer de ellos en vida o por testamento, tratar y contratar y gozar de todos los derechos que las ley- conceden al resto de los habitantes, sin más limitaciones que las que impone su estado á los eclesiásticos seculares.

Art. 5. – A los Religiosos que deseen salir de la República, se les costeará el viático necesario, y los que prefieran residir en ella, quedan por el mismo hecho secularizados,
no podiendo usar hábito ni distintivo de religioso.

Art. 6. – Las iglesias de las comunidades se conservarán con sus respectivas advocaciones y títulos, lo mismo que con sus vasos sagrados, alhajas, ornamentos y todo cuanto esté destinado al Culto. En cada una de dichas Iglesias se erigirá una parroquia, a cuyo sostenimiento contribuirá el Gobierno.

Art. 7. – Las librerías de los conventos pasarán a la Biblioteca de la Universidad.

Art. 8. – La hacienda pública pagará, durante un año, a los Religiosos exclaustrados, que aun no se hayan ordenado de Presbíteros, los impedidos de ejercer su ministerio por ancianidad o enfermedad, una pensión de veinticinco pesos al mes, entregándoles la primera mensualidad el mismo dia en que se verifique la exclaustración.

Art. 9.- El Ministro del ramo queda encargado de la ejecución de este decreto, dando al efecto las instrucciones convenientes al Jete Político de este departamento y al Administrador General de Rentas.

Dado en Guatemala, a siete de junio de mil ochocientos setenta y dos

    • J. Rufino Barrios, Teniente general del ejército y Encargado de la Presidencia del Gobierno Provisorio de la República
    • Marco Aurelio Soto, ministro del ramo2,3

Los bienes  fueron a parar a manos del Estado, de Barrios y de sus más cercanos colaboradores.  Entre ellos, el licenciado Francisco Lainfiesta, quien luego sería ministro de Fomento, que se quedó con la Escuela de Critos, al general Juan Martín Barrundia, Ministro de la Guerra, le correspondió parte del convento de la Concepción y a Delfino Sánchez, quien más tarde sería también ministro de Fomento, parte del convento de Santa Clara.4  Y es que aunque los bienes se vendían en remate público, eran sumamente baratos para los allegados a Barrios, quienes eran los únicos que podían adquirirlos.5

He aquí un resumen de las órdenes afectadas:

Orden Logo Tipo de clero Propiedades expropiadas Beneficiado
Orden de Predicadores Orderofpreachears.png Regular
  • Conventos
  • Haciendas
  • Ingenios azucareros
  • Doctrinas y tierras de indios
El convento se convirtió en la Dirección General de Rentas y en el Conservatorio Nacional de Música
Mercedarios Coat of Arms of the Mercedarians.svg Regular
  • Conventos
  • Haciendas
  • Ingenios azucareros
  • Doctrinas
El convento se convirtió en una estación de policía
Compañía de Jesús Ihs-logo.svg Regular Los jesuitas habían sido expulsados de Guatemala por el rey de España Carlos III en 1765, pero regresaron durante el gobierno de Rafael Carrera. En 1871 no tenían mayores posesiones en el país.
Recoletos Dictionarium Annamiticum Lusitanum et Latinum, Propaganda Fide seal.png Regular Conventos Se convirtió en la Escuela Politécnica
Concepcionistas OrdoIC.jpg Regular Conventos y haciendas Juan M. Barrundia
Convirtió el convento en su casa de habitación
Arquidiócesis de Guatemala Secular Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción Se convirtión en el Instituto Nacional Central para Varones
San Felipe Neri S. F. Nerist.JPG Secular Templo y residencia en Ciudad de Guatemala  Francisco Lainfiesta
Convirtió el convento en la Imprenta “El Progreso
Santa Clara Regular Templo y residencia en Ciudad de Guatemala  Delfino Sánchez
Convirtió el convento en su residencia

BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra.
  2. Barrios, J. Rufino (7 de junio de 1872). «Decreto del 7 de junio de 1872 del teniente general J. Rufino Barrios, encargado de la presidencia provisoria de la República». Museo Nacional de Historia (Guatemala).
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 105-120.
  4. Miller, Hubert J. (1976) La Iglesia y el Estado en tiempo de Justo Rufino Barrios.  p. 115
  5. Batres Jáuregui, Antonio. La América Central ante la Historia, 1821-1921, Memorias de un SigloIII Guatemala, C.A. 1949

12 de agosto de 1872: el gobierno del presidente provisorio Miguel García Granados crea el departamento del Quiché tomando gran parte de los departamentos de Sololá y de Totonicapán

 

12agosto1872
La Catedral y el Palacio de la Gobernación del departamento de Quiché en la villa de Santa Cruz del Quiché en 1910. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la Revolución Liberal de 1871, el presidente de facto provisiorio Miguel García Granados dispuso crear el departamento de Quiché para mejorar la administración territorial de la República dada la enorme extensión del territorio de Totonicapán y del de Sololá.​ De esta cuenta, el 12 de agosto de 1872 se creó el nuevo departamento de acuerdo al siguiente decreto:

Decreto N.º 72

Considerando, que la grande extensión que hoy tienen los Departamentos de Sololá y Totonicapán hace ineficaz la acción de las autoridades, y que es conveniente para remediar este mal y atender al mejor servicio público de aquellos pueblos, la creación de un nuevo Departamento, tengo a bien decretar y

DECRETO:

  1. Se establece un nuevo Departamento, que denominará Quiché, cuya cabecera es la villa de este nombre.
  2. Componen este departamento las poblaciones siguientes: Joyabaj, Lemoa, Santo Tomás Chichicastenango, Chinic, Chiché, San Pedro Jocopilas, San Andrés Joyabajá, Cunem, San Miguel Uspantán, Cotzal, Chujuyup, Patzité, San Bartolo Jocotenango, Sacapulas, Nebaj, Chajul, Caniyá y Sacualpa.
  3. En consecuencia, el Departamento de Sololá queda con los pueblos siguientes: villa de Sololá, cabecera, San José Chacallá, San Andrés Semetabaj, Concepción, Panajachel, San Jorge, Santa Cruz, Santa Lucía Utatlán, Santa Clara, Santa Bárbara, San Juan de los Leprosos, Visitación, San Pedro, San Juan, San Pablo, San Marcos, Atitlán, San Lucas Tolimán, San Antonio Palopó, Santa Catarina Palopó y Patulul.
  4. El Departamento de Totonicapán se compone de los pueblos siguientes: Totonicapam, ciudad cabecera, San Cristóbal, San Andrés Xecul, San Francisco El Alto, San Carlos Sija, San Antonio Sija, San Bartolo Agua Caliente, Calel, Momostenango, Santa María Chiquimula, San Antonio Ilotenango, Nagualá, Santa Catarina Ixtahuacán y Santo Tomás Perdido, en la costa de Suchitepéquez.

Dado en Guatemala, a doce de agosto de mil ochocientos setenta y dos,


BIBLIOGRAFIA:


28 de mayo de 1872: el encargado de la presidencia, teniente general J. Rufino Barrios, otorga a los pobladores de Palencia una hacienda expropiada a los dominicos

28mayo1872
Iglesia de Santo Domingo en la ciudad de guatemala a principios del siglo XX.  Fotografía de Adolfo Biener.  En el recuadro: retrato oficial del presidente J. Rufino Barrios que se conserva en el Museo Nacional de Historia.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La relación entre Miguel García Granados y J. Rufino Barrios ha sido idealizada en los libros de los historiadores liberales, que a su vez han sido la base de los libros de historia que se utilizan en la actualidad en la educación histórica guatemalteca.  En dichos libros se dice que ambos eran colaboradores y que el traspaso de poder de uno al otro fue totalmente planificado y sin problemas; pero no hay nada más lejos de la realidad.

Miguel García Granados era originario de España y tenía muchos lazos de parentesco con los miembros de la familia Aycinena, recién derrocada por la Revolución Liberal de 1871. Por su parte, J. Rufino Barrios era oriundo de San Marcos, es decir, del Estado de Los Altos (que incluía desde Soconusco hasta Suchitepéquez y Sololá) y por ende, era un liberal de la nueva guardia que aborrecía a los conservadores.  Una vez que éstos fueron derrocados, García Granados empezó una política de acercamiento para iniciar cambios graduales, a los que se oponían Barrios y sus adláteres rotundamente.

De acuerdo al político liberal Francisco Lainfiesta, uno de los principales colaboradores de Barrios y uno de los principales beneficiados económicamente de sus políticas liberales, los conservadores estaban satisfechos con el gobierno que había emprendido García Granados, pues iban a visitar al presidente a su casa, que siempre estaba abierta  desde las doce del medio día hasta la media noche.  Y García Granados y su esposa simplemente se quedaban descansando en su cama hasta el medio día, y luego se entretenían en recibir a sus visitas discutiendo los asuntos de gobierno entre los tertulianos, que incluían hombres, mujeres y niños en busca de puestos en el gobierno.1

Pero los liberales radicales, con Barrios a la cabeza, no miraban esta situación con agrado. Algunos periódicos empezaron a llamar al presidente provisorio “Huevo Tibio” por haber dejado salir al exilio a antiguos colaborades del régimen del mariscal Vicente Cerna, entre ellos al escritor y político José Milla y Vidaurre.  Pero el asunto que preocupó más a Barrios fue el hecho de que los hermanos Manuel, Luis y Rafael Batres estuvieran influyendo en el gobierno de García Granados, ya que eran hijos de Luis Batres Juarros, quien fuera estrecho colaborador del gobierno del generalRafael Carrera, y reconocidos aristócratas, a pesar de que ahora se reconocían liberales.2

Tras unas cuantas semanas en la ciudad de Guatemala tras el triunfo de la Revolución, Barrios fue nombrado comandante general de Los Altos lo que lo dejaba al mando de la mitad más liberal del país con 800 mil habitantes. Y allí empezó a ejercer su autoridad por encima de la ley, sin pedirle permiso a García Granados en lo absoluto.  Sus órdenes no se discutían y se obedecían sin chistar, e incluso obligó a los principales capitalistas de la región a contribuir para la compra de 1000 rifles Remington para la defensa de la región, pues pensaba que iba a tener que volver a alzarse en armas por la debilidad del carácter de García Granados.3  Ante aquellas demostraciones de poder, el país pronto se dió cuenta de que el verdadero gobernante era Barrios.

En 1872, el oriente del país se levantó en armas contra el gobierno liberal, bajo el grito de “¡Viva la religión!” y García Granados tuvo que salir a hacerle frente, llamando a Barrios a la capital para que se hiciera cargo del gobierno durante su ausencia.  Aquello fue aprovechado por Barrios para empezar a realizar su política anticlerical y anticonservadora, y uno de sus primeros actos fue ordenar que le dieran de palos a Rafael Batres, por haber ondeado una bandera del gobierno conservador el año anterior. 4 Luego, cambió la administración pública a su antojo y expropió los conventos de las órdenes regulares que se encontraban en el país, entre otras: San Francisco, Santo Domingo, La Merced, La Recolección y Belén, pasando algunas de las propiedades de los conventos a servicio de las oficinas públicas,5 y otra a la propiedad privada de sus colaboradores, entre quienes se encontraba el mismo Lainfiesta que se quedó con la Escuela de Cristo.6 Por cierto,  que solamente Guatemala durante el gobierno de Rafael Carrera había permitido a las órdenes regulares nuevamente en su territorio en toda Centroamérica, y fue el único estado que les permitió tener posesiones materiales; de esta cuenta, para 1871, las  órdenes que habían regresado al país eran poseedoras no solo de grandes monasterios sino que también lo eran de grandes extensiones de tierra.

Otro de los cambios drásticos que hizo Barrios mientras estaba encargado de la presidencia fue la expropiación de las haciendas e ingenios de las órdenes regulares, entre ellas una de las haciendas que tenían los frailes dominicos en Palencia, la cual había pertenecido al general Rafael Carrera, pero que éste había vendido al Estado en 1848 para que, a su vez, éste se la donara a los dominicos cuando tuvo que salir temporalmente exiliado hacia México. La donación se la hizo al Estado a la orden religiosa para el “fomento y adelanto” de la región, y Carrera incluyó en la venta al Estado las tierras de Agua Caliente, Plan Grande, Los Cubes, El Cangrejito y Lo de Silva. Carrera solicitó a los Dominicos que las tierras no fueran comprometidas en ningún sentido y que se reuniera a los habitantes sin violencia y que se les educara. Los frailes se dedicaron a cultivar grandes extensiones de tierra con caña de azúcar, particularmente en Santa Rosa Grande, Canalitos y El Aceituno, contratando gente de El Salvador y utilizando además algunos negros escendientes de los antiguos esclavos.7

El 28 de mayo de 1872, Barrios emitió el decreto en que la finca de Palencia se otorga a los pobladores de la región:

Habiendo la comunidad de Santo Domingo devuelto al Gobierno la posesión de la hacienda de Palencia; y
Considerando:
Que los habitantes de este lugar carecen de tierras para hacer sus sementeras; que es conveniente formar centros de población y un deber del Gobierno proporcionarles los medios de que subsistan y progresen;

El teniente General, Encargado de la Presidencia del Gobierno Provisorio, oídas las solicitudes que la Municipalidad y los vecinos de Palencia le han elevado, pidiendo el amparo del gobierno contra los malos tratamientos de que eran víctimas como arrendantes de esa hacienda, ha tenido a bien acordar:

1º. Se concede el ejido al pueblo de Palencia la legua cuadrada que señala la ley, en las tierras que componen la hacienda del mismo nombre, debiendo todos los habitantes de ésta reducirse a poblado dentro del menor término posible y

2º. Se comisiona al agrimensor don Félix Vega para que haga la medida del mencionado ejido, aprobada la cual, se darán al pueblo de Palencia los títulos que corresponden.

Comuníquese

J. Rufino Barrios”.7

García Granados estaba muy molesto cuando regresó a hacerse cargo del gobierno y vió todo lo que había hecho Barrios en su ausencia, pero simplemente se limitó a decir: “¡Ya saben que así es Rufino!“.  Aquella situación era insostenible, y los liberales finalmente obligaron a García Granados a entregarle la presidencia a Barrios en 1873.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: Período de veinte años corridos del 14 de abril de 1865 al 5 de abril de 1885. Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 84.
  2. Ibid, p. 85.
  3. Ibid, pp. 86-90.
  4. Ibid, pp. 117-118.
  5. Ibid, pp. 120-123.
  6. Miller, Hubert J. (1976) La Iglesia y el Estado en tiempo de Justo Rufino Barrios.  p. 115
  7. Martínez Gallardo, Libia Elina (2005). El Municipio de Palencia. Tesis. Guatemala: Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Archivado desde el original el 24 de enero de 2014.

 

22 de mayo de 1872: el presidente interino J. Rufino Barrios funda la Escuela Politécnica mientras el presidente provisiorio Miguel García Granados estaba al frente de tropas en la guerra contra Honduras

22mayo1872
Ejercicio militares en el antiguo Convento de la Recolección. Imagen tomada de “Revista Militar“.

La educación fue una de las principales reformas que impusieron los criollos liberales cuando alcanzaron el poder en Guatemala en 1871, ya que hasta entonces había estado bajo el control de la Iglesia Católica, de acuerdo al Concordato establecido por el gobierno de Rafael Carrera en 1852.  A los liberales les interasaba eliminar todo lo relacionado con la religión de los programas educativos e instituir una educación laica; además, instituyeron un colegio militar en donde no solamente se enseñara el arte de la Guerra, sino también ingeniería y agrimensura.

Acababa de iniciar un conflicto bélico contra Honduras, y el presidente de facto provisorio Miguel García Granados se puso al frente de las tropas guatemaltecas y se fue hacia la frontera dejando entonces al teniente general J. Rufino Barrios como presidente interino.  Fue en este período que Barrios dictó el siguiente acuerdo:

“Palacio de Gobierno: Guatemala, mayo 22 de 1872.

Siendo necesario el establecimiento de un colegio militar donde se eduquen jóvenes que sirvan de base para la organización de las milicias de la Repúbica, y habiéndose pedido con tal objeto el correspondiente cuerpo de oficiales, el señor Teniente General, encargado de la presidencia del Gobierno, ha tenido a bien acordar la creación de aquel establecimiento, designado para local el edificio del Campamento y encargándose los Ministros de los respectivos ramos, de su repación y demás obras que su destino exija.  Comuníquese y publíquese. “

Barrios

bernardogarridoagustino1873

La Escuela no se fundó en el Campamento indicado en el decreto (y que se encontraba en los campos que conlindaban con lo que luego sería la Penitenciaría Central), sino que cuando regresó García Granados, éste redactó el reglamento definitivo que estableció el colegio militar en los extensos campos y anexos del extinguido convento de La Recolección, en lo que ahora es el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.

Los primeros profesores y directores de la Escuela Politécnica fueron militares españoles y la institución era para estudiantes de nivel medio y no universitario como lo es ahora.  Tras el atentado de los cadetes en 1908 en contra de Manuel Estrada Cabrera las instalaciones fueron demolidas hasta sus cimientos, los campos divididos en parcelas y las autoridades pasadas por las armas, acusadas de traición (cargo del que eran completamente inocentes).

La Escuela Politécnica fue restablecida hasta el 4 de mayo de 1920 por el licenciado José A. Betera, ministro de la Guerra del presidente Carlos Herrera, en sustitución de la Academia Militar que Estrada Cabrera creó en lugar de la original, ubicada en las instalaciones del Cuartel de Artillería situado en la Avenida de La Reforma.


BIBLIOGRAFIA: