27 de enero de 1971: tras un tormentoso exilio muere en México el expresidente Jacobo Arbenz Guzmán

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Los esposos Arbenz Vilanova durante su exilio en 1955.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de ser derrocado por medio de la operación PBSUCCESS de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos patrocinada por la frutera norteamericana United Fruit Company (UFCO) la familia del expresidente Jacobo Arbenz Guzmán vivió un verdadero calvario, ya que fueron rechazados en cualquier país a donde se dirigieran, ya fuera en América Latina o tras la Cortina de Hierro. Los países de la órbita de los Estados Unidos no querían tener nada que ver con el expresidente guatemalteco, a quien el gobierno de Einsenhower había tachado de comunista, y los países de la órbita soviética no querían saber nada de quien, a su forma de ver, no había sabido defender la revolución de 1944.

La depresión en que cayó el expresidente fue severa, y él la intentó ahogar en el alcohol y drogas. Viendo como su familia se desmoronaba, Arabella Árbenz Vilanova, una de las hijas del expresidente decidió no acompañar a su padre a vivir su exilio en Cuba tras la invitación de Fidel Castro luego del triunfo de la revolución de 1959 y prefirió quedarse en París estudiando actuación y trabajando como modelo. En Cuba, Árbenz tuvo que soportar las humillaciones de Fidel Castro, que en cada discurso repetía que Cuba no era Guatemala, y que él no abandonaría a su pueblo sin luchar como hizo Árbenz.

Luego de una temporada en Paris, Arabella se fue a México, en donde debido a los sufrimientos padecidos en el exilio, empezó a usar LSD y marihuana y donde vivió un tórrido romance con el periodista guatemalteco Jorge Palmieri y luego otro con el futuro propietario de Televisa, Emilio Azcárraga Milmo, quien la ayudó con su carrera artística dada la spectacular belleza de la joven. Poco tiempo después, el abuso del LSD empezó a afectar su comportamiento y Azcárraga logró que la expulsaran de México en octubre de 1965.​ Arabella entonces conoció al torero mexicano Jaime Bravo Arciga, quien iba a realizar una gira por América del Sur. Estando en Bogotá, el 5 de octubre de 1965, Arabella trató de convencer a Bravo Arciga para que no siguiera toreando, pues temía por su vida; cuando éste no aceptó sus peticiones, Arabella sacó un revólver y se suicidó.​

Bravo Arciga se comunicó con Jorge Palmieri vía telefónica a México, y le pidió que se encargara de los funerales. Palmieri consiguió que se permitiera enterrar a Arabella en el Panteón de la Asociación Nacional de Actores de México (ANDA) y que se autorizara que Árbenz, su esposa y sus hijos Leonora y Jacobo pudiesen entrar a México para estar presentes en el entierro.  Durante el funeral de Arabella en México Arbenz apareció muy envejecido; estaba demacrado y parecía un anciano cansado.​ Unos meses después, el expresidente guatemalteco dejó Cuba y se fue a París y luego a Lausanne, Suiza; todavía pertenecía al Partido Guatemalteco del Trabajo pero su salud estaba muy quebrantada y su estado mental era de una fuerte depresión, sentimientos de fracaso y remordimientos por la muerte de Arabella.​

En 1970 se le permitió regresar a México, pero con una visa que tenía que renovar en el extranjero cada seis meses; a pesar de ese requisito Arbenz dijo que siempre había querido pasar los últimos momentos de su vida cerca de Guatemala.  Arbenz reanudó sus contactos políticos y se contactó con las Fuerzas Armadas Rebeldes con quienes mantuvo una relación cordial, pero distante, y a quienes ofreció unirse en algún momento en el futuro.​ Pero ese objetivo no se realizó, pues Árbenz murió el 27 de enero de 1971 de un paro cardiaco producto de un extraño accidente en que su radio cayó dentro de la tina en que se estaba bañando. El día de su muerte lo pasó en la más completa soledad, pues su esposa estaba de viaje en El Salvador atendiendo unos negocios familiares; sólo se supo que su última conversación fue con el líder comunista guatemalteco José Manuel Fortuny, antiguo consejero y amigo.

Irónicamente, en 1969 la United Fruit Company había sido comprada por AMK Corporation, que para 1970 tuvo que absorver las pérdidas que arrastraba la UFCO desde hacía una década.


BIBLIOGRAFIA:


15 de marzo de 1907: muere asesinado en la Ciudad de México el ex-presidente Manuel Lisandro Barillas

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Palacio de los Capitanes Generales en 1890, tras su restauración parcial ordenada por el general Manuel Lisandro Barillas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.  En el recuadro: retrato a lápiz del general Barillas.

El general Manuel Lisandro Barillas Bercián, quien gobernó a Guatemala entre 1885 y 1892, es uno de los presidentes menos recordados en Guatemala.  La principal razón para ello fue su enemistad y rivalidad con el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó al país entre 1898 y 1920 y cuyos colaboradores se encargaron de borrar a Barillas de los libros de historia.

El gobierno de Barillas (1885-1892) fue de un liberalismo radical, al punto que expulsó al arzobispo de Guatemala,Ricardo Casanova y Estrada, cuando éste tradujo bulas papales y las distribuyó en el país en 1887.  En cuanto a insfraestructura, ordenó la remodelación del “Teatro Nacional” (antiguamente “Teatro Carrera”) con motivo de la celebración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América y la reconstrucción del Palacio de los Capitanes Generales de la Antigua Guatemala en 1890.

Durante su gobierno recibió personalmente al poeta nicaragüense Rubén Darío, quien llegó como exiliado desde El Salvador, tras la revolución de los Ezeta en ese país.  Y también declaró la guerra al gobierno salvadoreño tras dicho golpe de Estado, aunque esta guerra nunca se materializó y fue llamada en broma como “la Guerra del Totoposte” por los guatemaltecos.

Barillas fue el único presidente liberal que entregó el poder a un sucesor electo por los ciudadanos;  todos los otros murieron, fueron asesinados o fueron derrocados por revoluciones o golpes de estado.  En 1892 le entregó el poder al general José María Reina Barrios, sobrino del general de J. Rufino Barrios.

El licenciado Manuel Estrada Cabrera llegó al poder en 1898, tras el asesinato del general Reina Barrios, y el general Barillas le fue leal al principio, pero luego salió al exilio e intentó dirigir revoluciones contra el presidente guatemalteco desde México y El Salvador, pero sin éxito.  Cansado de esas escaramuzas, Estrada Cabrera envió a dos sicarios a la ciudad de México, quienes asesinaron a Barillas el 15 de marzo de 1907.  Desde entonces, la calle en donde ocurrió el crimen se llama “calle Guatemala“.


BIBLIOGRAFIA: