13 de febrero de 1676: autorizan fundación del convento de Carmelitas Descalzas

Se emite la Real Cédula que autoriza la fundación del convento de las Carmelitas Descalzas en la ciudad de Santiago de los Caballeros en el Reino de Guatemala

13febrero1676
Las ruinas abandonadas del templo de Santa Teresa de la orden de las Carmelitas Descalzas en la ciudad de Antigua Guatemala en 1875, mucho antes de que la ciudad fuera declarada Patrimonio Nacional en 1944. En el recuadro: Santa Teresa de Jesús, patrona del templo. Imágenes tomadas de Mizner Scrapbook Centralamerica y Wikimedia Commons.

La señora Magdalena de Aceituno de Guzmán tenía grandes deseos de fundar un convento de Carmelitas Descalzas en el Reino de Guatemala, por lo que le pidió ayuda al sacerdote Bernardino de Obando y al capitán José de Aguilar y Revolledo, alcalde ordinario. De esta forma, el 24 de abril de 1668, el ayuntamiento de Santiago de los Caballeros de Guatemala, a petición de Aguilar y Revolledo, acordó solicitar al rey licencia para fundar un convento de Carmelitas Descalzas, bajo la advocación de Santa Teresa de Jesús.1

Mientras se procesaba la licencia, hubo varios aportes para el convento: el 3 de abril de 1674, el ayuntamiento dispuso dar ayuda para que se construyera el convento; el obispo Juan Sáenz de Mañosea y Murillo heredó su casa para que en ellas se estableciera el convento cuando murió el 3 de febrero de 1675;2 y, finalmente, el 18 de octubre de ese mismo año Obando compró unas casas para el convento, las cuales habían sido del licenciado Juan de Gárate y Francia, quien fue oidor de la audiencia.3

Por su parte Obando recurrió a la Santa sede y el 26 de enero de 1675 la Sagrada Congregación expidió el decreto otorgando el permiso solicitado. El Papa Clemente X confirmó el permiso el 13 de febrero del mismo año, mientras que en España, el 22 de junio se emitió la Real Cédula que autorizó la fundación del convento, la cual fue confirmada por el rey Carlos el 13 de febrero de 1676. La noticia llegó a Santiago de los Caballeros el 26 de octubre de ese año, por lo que la Audiencia emitió una acuerdo acatando la Real Cédula.3

Tras recibir el permiso otorgado, Obando se fue al Virreinato del Perú y se presentó ante las autoridades eclesiásticas, quienes el 19 de febrero de 1677 concedieron licencia a la Madre Ana Catalana de San Joaquín y a las Hermanas María de la Asunción y María Jerónima de San Juan, Religiosas Profesas de velo negro, del monasterio de la ciudad de los Reyes, para que fuesen a fundar el Convento de Santiago de Guatemala. Las religiosas salieron la clausura de Santa Teresa de Lima el 26 de febrero y el 30 de abril el ayuntamiento de Santiago recibió una carta de Obando que les informaba que ya había arribado al Reino de Guatemala, acompañado de las monjas carmelitas.4

Obando y las monjas carmelitas llegaron el 25 de mayo de 1677 a Santiago de los Caballeros de Guatemala, tomando posesión de su convento e iglesia provisional. El 24 de septiembre, Obando informó al ayuntamiento que el 29 de septiembre, día de San Miguel, el Santísimo iba a ser taslado al templo de Santa Teresa de las Carmelitas Descalzas, e invitó a sus miembros a asistir a la ceremonia. El ayuntamiento acordó asistir en pleno y colocar un altar en la esquinas de las casas consistoriales, y celebrando con fuegos en la Plaza Mayor la noche anterior.5

El templo definitivo del convento de las carmelitas descalzas se empezó a construir el 16 de agosto de 1683, gracias a fondos proporcionados por el capitán José de Aguilar y Revolledo, a quien le agradeció el ayuntamiento formalmente el 11 de abril de 1687, un día antes que el templo fuera bendecido y abierto al público.5

Al morir el 20 de mayo de 1698, Aguilar y Revolledo fue sepultado en el altar mayor del templo en agradecimiento a todas sus contribuciones para la construcción del mismo.6


BIBLIOGRAFIA

  1. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 64.
  2. Ibid., p.69
  3. Ibid., p.70
  4. Ibid., p.71
  5. Ibid., p.72
  6. Ibid., p.100

12 de abril de 1829: Aycinena y Morazán negocian el cese al fuego

Se negocia el cese al fuego entre las fuerzas federales y guatemaltecas y las del «Ejército Protector de la Ley» dirigido por Francisco Morazán

12abril1829
Salón de actos del edificio de la Pontifiia Universidad de San Carlos de Borromeo, en donde redujeron a prisión a los criollos aristócratas tras la capitulación del 12 de abril de 1829.  En el recuadro, el general Francisco Morazán.  Imágenes tomadas del Porvenir de Centro América de 1892.

El 12 de abril de 1829 fue un día aciago para los criollos aristócratas guatemaltecos ya que fue el día en que tras dos meses de sitio, tuvieron que negociar la rendición de la plaza de la Nueva Guatemala de la Asunción ante el Comandante Francisco Morazán, general del «Ejército Protector de la Ley» que invadió a Guatemala en medio de la Guerra Civil Centroamericana que se desató cuando los conservadores y miembros del clero dieron un golpe de estado contra el Jefe de Estado Juan Barrundia en 1826.1

Morazán había invadido a Guatemala luego de la represión del Jefe de Estado Mariano de Aycinena contra los liberales que habían intentado desconocer su autoridad en enero de 1829, y estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias, ya su principal motivación era vengar la destrucción de Tegucigalpa y la prisión del Jefe de Estado Dionisio de Herrera —de quien era secretario— en mayo de 1827 a manos de las fuerzas guatemaltecas comandadas por el teniente coronel aristócrata Justo Milla.2

Como incluso hasta antes de la invasión Morazán ya había dado muestras de que no iba a aceptar la rendición de las autoridades de Guatemala,3 Aycinena resistió cuando pudo, pero cuando vió la causa perdida, envió los siguientes mensajes a Morazán:4

Al C. Francisco Morazán, General en Jefe de las Fuerzas de El Salvador y Honduras

Estoy de acuerdo con las bases que Ud. fija en su primera nota, y esto quise decir en la mía última. En tal concepto, mandaré a mis comisionados al punto que Ud. designe, desde luego que se sirva darme el correspondiente aviso.  Reitero a Ud. mis consideraciones y respetos . D.U.L. Guatemala, 12 de abril de 1829.

        • Mariano de Aycinena

C. Francisco Morazán.  Los CC. brigadier Manuel de Arzú y el teniente coronel Manuel F. Pavón, son los comisionados que he nombrado para las conferencias en que se debe arreglar el modo en que ocupe Ud. la plaza con sus tropas. Ya he dado mis instrucciones y suscribo a cuanto ambos convengan. Reitero a Ud. mis consideraciones y respetos . D.U.L. Guatemala, 12 de abril de 1829.

        • Mariano de Aycinena

De aquella reunión, se suscribió el siguiente acuerdo de capitulación:

El general en jefe del Ejército Unido Protector de la Ley, y los CC. brigadier Manuel de Arzú y teniente coronel Manuel F. Pavón, comisionados del Jefe del Estado, como comandante de las fuerzas que existen en la plaza mayor de esta ciudad han convenido en la siguiente capitulación:

Artículo 1.°— Desde esta hora habrá una suspensión de armas y tanto el ejército del General Morazán, como el que se haya en la plaza, recogerá sus partidas a los puntos que ocupan, evitando todo acto de hostilidad.

Artículo 2.°— Mañana a las diez del día entrará el ejército sitiador a la plaza principal de esta ciudad.

Artículo 3.°— Las tropas sitiadas se replegarán antes de este acto a sus cuarteles y se depositarán en la sala de armas todas las existentes en la misma plaza mayor.

Artículo 4.°— El general Morazán, si lo tuviere por conveniente, incorporará a su ejército los individuos de las fuerzas capituladas que no quisieren ser licenciados, ya sean de las milicias del Estado, o de la fuerza federal que existe unida a ellas.

Artículo 5.°— Cuatro comisionados del ejército sitiador pasarán mañana a las ocho del día a la plaza, para asegurarse del cumplimiento del artículo 3.° y luego que se hayan recibido formalmente de todos los elementos de guerra y armas que existen en la plaza, darán aviso de ello, para la ocupación de la misma plaza.

Artículo 6.°— El general Morazán garantiza las vidas y propiedades de todos los individuos que existen en la plaza.

Artículo 7.°— Les dará pasaporte, si lo tuviere por conveniente, para que salgan a cualquier punto de la República, o fuera de ella.

Artículo 8.°— El general Morazán y los comisionados a nombre del jefe que representan, ofrecen bajo su palabra de honor, cumplir esta capitulación en la parte que les toca.4

Morazán citó a los aristócratas en el Palacio de Gobierno el 14 de abril, y allí mismo unilateralmente declaró nulo el acuerdo del 12 de abril —especialmente el artículo 6.° en el que se había comprometido a respetar vidas y bienes y el 7°. en el que se comprometía a darles pasaporte para salir del país— y redujo a prisión no solamente al ex-jefe de estado Mariano de Aycinena,5 sino que a todos los miembros del gobierno y de la familia de éste para luego expulsarlos de la región unos cuantos meses más tarde.6 

Si el lector lee con detenimiento el artículo 8.° del acuerdo de capitulación, se dará cuenta de que los hechos que siguieron a la firma de dicho documento demostraron que la palabra de honor del general Morazán no valía nada ya que la venganza era su principal motivación en esos momentos.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 34-36.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 39-42.
  3. Aycinena y Piñol, Mariano (27 de octubre de 1828) Manifiesto del Jefe de Estado de Guatemala. Guatemala: Imprenta Mayor.
  4. Raoul, Nicolás (1829) Partes a los gobiernos aliados protectores de la ley sobre la restauración de Guatemala. Guatemala: La Unión.
  5. Hernández de León, Federico (1929).El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  6. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7) Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.

29 de octubre de 1824: la Asamblea Constituyente prohibe la publicación de pastorales y edictos eclesiásticos sin la aprobación del gobierno civil

29octubre1824
El desaparecido Calvario de la Nueva Guatemala de La Asunción.  Era una de las numerosas parroquias que había en la ciudad dada la influencia de la Iglesia Católica.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Al igual que como estaba ocurriendo en España con el régimen de Fernando VII y en el resto de las naciones americanas, los criollos liberales centroamericanos estaban tratando por todos los medios de restringir los privilegios del clero, que hasta ese momento era el ente más poderoso de la sociedad.  Tras la separación de Centroamérica del efímero Primer Imperio Mexicano, la fuerza de los liberales se hizo sentir en la Asamblea Constituyente que convocó Vicente Filísola antes de regresar a México en 1823.

La Asamblea llamó a la región Provincias Unidas del Centro de América en lo que se promulgaba la constitución con el nombre definitivo, y emitió varios decretos intentando limitar el poder del clero, entre ellos el siguiente:

DECRETO DEL CONGRESO CONSTITUYENTE DE 29 DE OCTUBRE DE 1824

Prohibiendo la publicación de pastorales o edictos, sin el pase del gobierno civil

  1. No podrán expedirse ni circularse las pastorales, edictos y cualesquiera otras circulares del gobierno eclesiástico, sin que hayan obtenido el pase del jefe del estado; que deberá darlo ó negarlo en los mismos casos en que por las leyes vigentes debia darse dicho pase, ó mandarse retener, las bulas pontificias.
  2. Para dar ó negar el pase procederá el jefe con consulta del consejo representativo; y mientras éste no se halle instalado, con la del congreso.

Los criollos aristócratas y los religiosos fueron pacientes con estas medidas, hasta que llegó el momento en que sus intereses económicos fueron afectados cuando se restringió la edad para ingresar a los conventos y monasterios. En ese momento, se alzaron contra el gobierno de Juan Barrundia, sustituyéndolo por Mariano de Aycinena, el líder de esa familia aristocrática, y aliándose con el presidente Manuel José Arce, quien había sido liberal hasta entonces.

Estas pugnas por los aspectos religiosos y la injerencia de la Iglesia en los asuntos de estado se prolongó durante todo el siglo XIX y parte del XX, al punto que los religiosos regulares fueron expulsados del país en 1829, y luego nuevamente en 1871 y 1872. Igual suerte corrieron los arzobispos (líderes del clero secular) quienes fueron expulsados junto con las órdenes regulares en las fechas indicadas, y también en 1887 y 1922.

La Iglesia recuperó parte de su antigua prosperidad y privilegios en Guatemala hasta que el arzobispo Mariano Rossell y Arellano se alió con los Estados Unidos para derrocar al gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954.  Pero poco después, ocurrió un cisma entre los religiosos y las élites económicas cuando el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín de 1968 promulgaron la «Teología de la Liberación» que considera que el Evangelio exige la opción preferencial por los pobres y recurre a las ciencias humanas y sociales lograrlo. Esta nueva orientación social de la Iglesia no fue bien vista por sus antiguos aliados, que abrazaron los cultos protestantes o los movimientos más radicales de la Iglesia Católica, específicamente el Opus Dei.


BIBLIOGRAFIA:


26 de octubre de 1855: celebran primer aniversario de la presidencia vitalicia Carrera

La Gaceta de Guatemala celebra el primer aniversario de la presidencia vitalicia del general Rafael Carrera

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Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala vista desde la Catedral en 1860.  A la derecha está el edificio del Ayuntamiento, que en la actualidad ocupa el Palacio Nacional. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La vida en Guatemala se tornó sumamente tranquila luego de que el general Rafael Carrera fuera nombrado presidente vitalicio.  Atrás quedaron las constantes amenazas de invasiones, los levantamientos de forajidos en los caminos y los crímenes políticos.  Para que el lector se de una idea, reproducimos el artículo que la Gaceta de Guatemala publicó el 26 de octubre de 1855, periódico oficial del régimen conservador, en el que relata las celebraciones del natalicio del presidente y el primer aniversario de que fuera nombrado presidente vitalicio:

En virtud de disposiciones dadas con anticipación, para que se celebrasen en esta Capital el aniversario de la declaratoria del 21 de Octubre de 1854 y el cumpleaños de S. E. el Presidente, tuvieran lugar ambas festividades en los días domingo y miércoles de esta semana. Dispuesta una revista de las tropas de la guarnición para el 21, formaron estas en la plaza mayor, á las doce de la mañana, en número de mil hombres. Nota_a

La decencia de los uniformes, las músicas de los cuerpos, la artilleria montada etc., daban un hermoso aspecto á la parada. Poco después de las doce, el Presidente atravesó la plaza en coche y seguido de todos los jefes y oficiales de su estado niavor, á caballo, y se dirigió por la calle real al Castillo de San José, hacia donde marcharon inmediatamente las tropas, que formaron frente al fuerte y desfilaron delante del Presidente, á quien acompañaban el Sr. Ministro de la guerra y el Sr. Mayor Gral. Bolaños. Hacia las dos de la tarde, S. E. regresó á su casa y las tropas pasaron al edificio del Ayuntamiento, donde se les habia preparado de almorzar. En el salón principal estaba también dispuesto un abundante almuerzo para los gefes y oficiales, que concurrieron, en efecto, con el Sr. Ministro de la guerra, el Sr. Mayor Gral., el Sr. Corregidor y algunos individuos de la Municipalidad.Nota_b

Por la noche el mal tiempo impidió las iluminaciones del Palacio y casas consistoriales;  pero habiendo cesado la lluvia hacia las diez, salieron del Ayuntamiento el Sr. Corregidor y la Municipalidad, con una gran serenata y se dirijieron á casa de S. E. el Presidente, donde se cantaron algunos himnos dispuestos para la función. Después pasaron á las casas de los SS. Ministros, recorrieron algunas calles de la ciudad y se retiraron como a las tres de la mañana.Nota_c

El miércoles al amanecer se enarboló el pabellón en el Palacio y en los Castillos de San José y de Matamoros, saludándole las salvas de la artilleria de la plaza y de los fuertes. Mas tarde se enarboló también en todos los edificios públicos, haciéndose igual demostración de cortesía al jefe del Estado en las casas de los SS. representantes extranjeros, donde tremolaron durante todo el dia los colores de sus naciones respectivas.Nota_d

Desde las diez y media el Presidente comenzó á recibir las felicitaciones de los funcionarios, siendo los primeros que pasaron á cumplimentarle, el Illmo. Sr. Arzobispo, el Venerable Cabildo eclesiástico y los Prelados de las comunidades religiosas. A las doce el Corregidor y la Municipalidad de la Capital fueron á felicitar a S. E., quien recibió también bondadosamente á las Municipalidades de indígenas y ladinos de los pueblos del departamento, que ocurrieron con sus estandartes, insignias de las cofradías, etc. Poco después S. E. recibió al Consulado de Comercio, y á las doce y media, á los SS. Ministros de relaciones exteriores y gobernación, Consejo de Estado, jefes de rentas, oficiales mayores de los Ministerios y otros funcionarios. A la una el Sr. Ministro de hacienda y guerra, con el  Sr. Comandante general, auditor de guerra, jefes y oficiales de los cuerpos, fueron recibidos por S. E. Las músicas militares tocaron dianas y se disparó en la calle una multitud de cohetes dobles, obsequio de algunos de los oficiales. El Presidente continuó recibiendo las felicitaciones de la Corte de Justicia, empleados y particulares, hasta cerca de las tres de la tarde.Nota_e

Ese dia comieron, en familia, con S.E. y con su esposa, algunas señoras amigas de la casa; los SS. Ministros de relaciones y de hacienda; el Sr. general Bolaños; el Sr. Corregidor del departamento; el Sr. Gral. Ignacio Garcia Granados, que habia llegado la tarde anterior de regreso de su viaje á Europa; el Oficial mayor del Ministerio de relaciones; el Secretario privado del Presidente y algunos particulares amigos de S. E. La comida comenzó á las cuatro y media y concluyó á las seis, reinando en ella la mayor cordialidad y animación.

A las siete de la noche el portal y altillo de Palacio, la portada de la Corte de justicia y la fachada de las casas consistoriales estaban iluminadas de colores, y con hachas de cera los balcones del Presidente. A las ocho se exhibieron en la plaza fuegos artificiales, y en seguida se quemó un castillito de pólvora frente á la casa de S. E. y se dispararon muchos cohetes, obsequio de uno de los jefes del ejército. La concurrencia de personas de todas clases en la plaza y en la calle del Pi’esidente era numerosísima. Por la tarde S. E. había hecho dar, por medio de los oficiaies de su estado mayor y personas de su raza, limosnas de dinero á una multitud de gentes pobres que estaban agolpadas en la calle.

El público ha visto con satisfacción esas demostraciones de afecto y de respeto hechas al ilustre jefe á quien la República debe tantos y tan imporlanies servicios. Después de la época en que el vértigo revolucionario confunió las ideas al extremo de hacer considerar al jefe de la nación con uno de tantos funcionarios, y en que apenas se le creia acreedor a algunas muestras de un respeto equívoco, es satisfactorio ver ese sentimienlo unánime de adhesión y afecto que ha sabido inspirar a la generalidad de las gentes la persona a quien el pais entero ha confiado sus destinos.Nota_f

Sabemos que en la Antigua se ha celebrado el cumpleaños de S. E. el Presidente con un hermoso baile en el salón de sesiones del Ayuntamiento; en Escuintla con el obsequio de una hermosa fuente pública y en Palín con el de un nuevo Cabildo. 


NOTAS:

    • a: nótese que el Ejército de Guatemala ya existía, lo que contradice la versión de que fue creado por J. Rufino Barrios y Miguel García-Granados y Zavala el 30 de junio de 1871.
    • b: el edificio del Ayuntamiento al que se refieren en este artículo es la antigua municipalidad que se encontraba en donde ahora se encuentra el Palacio Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala).
    • c: por aquella época no había sistema de alumbrado eléctrico.  Lo único de que se disponía era de un sistema de serenos que encendían faroles de cebo por las noches.
    • d: los cuarteles de Matamoros y de San José fueron construidos por el gobierno de Carrera.  El primero todavía estaba en construcción en 1855,está en el barrio de Candelaria y no tenía ninguna ventaja táctica; solamente había sido construido en el barrio en donde había nacido el presidente.  El segundo sí tenía una gran ventaja táctica, ya que se encontraba en la parte más alta de la entonces pequeña ciudad, y le permitía al ejército divisar desde lejos cualquier intento de invasión).
    • e: estas muestras de servilismo han sido siempre la norma para con los gobernantes de turno.
    • f: entre 1838 y 1854 se habían sucedido numerosos jefes de estado y presidentes de la República , incluyendo al mismo Carrera, debido a que la inestabilidad política era extrema y duraban poco en el poder.

BIBLIOGRAFIA:

  1. La Gaceta de Guatemala (26 de octubre de 1855) Funciones del 21 y 24 del corriente.  Guatemala: Imprenta de la Paz.

7 de junio de 1872: Barrios decreta expropiación de bienes de las órdenes regulares

El encargado de la presidencia provisoria, teniente general J. Rufino Barrios, decreta la expropiación de los bienes a las órdenes regulares de la Iglesia Católica

7junio1872
Acto de Crucifixión celebrado en una parroquia de Guatemala a finales del siglo XIX.  Aunque la élite criolla liberal expulsó al clero regular y redujo al mínimo los privilegios del clero secular, las manifestaciones de fe entre la población se mantuvieron. Fotografía de Juan José de Jesús Yas, tomada de Wikimedia Commons.

Siendo teniente general del ejército y Comandante en Jefe de la región de Los Altos, J. Rufino Barrios fue llamado a la Ciudad de Guatemala a encargarse de la presidencia del gobierno de facto provisorio de la República cuando el capitán general Miguel García-Granados y Zavala tuvo que salir a pacificar al oriente el país el 24 de mayo de 1872.1

Barrios tenía un carácter dominante y no le pedía permiso al presidente provisorio para hacer cuando se le antojara, en especial en lo relacionado con impulsar su agenda liberal. Hasta entonces, había visto con recelo que García Granados estuviera recibiendo a miembros del partido conservador y que estrechara su relación con ellos, así que aprovechando la ausencia del presidente provisorio, emitió varios decretos radicales, particularmente en contra de los intereses del clero regular.1

Barrios ya había expulsado a los Jesuitas del occidente del país, y ahora confiscó propiedades de las órdenes regulares, muchas de las cuales fueron clausuradas. Siendo originario de San Marcos, Barrios era un criollo liberal descendiente de aquellos que intentaron formar el Estado de Los Altos cuando el gobierno conservador apoyado por el general Rafael Carrera tomó el poder en Guatemala.1

Cuando el pueblo católico protestó estas disposiciones, Barrios promulgó el siguiente decreto, por medio del cual el ejército ocupó los edificios de las órdenes regulares, y le dio el ultimátum a los religiosos que si querían permanecer en el país tenían que ser secularizados —es decir, convertirse en curas párrocos y abandonar el hábito de la orden regular a la que pertenecían—:

Decreto N°. 64

Considerando: Que las comunidades de Religiosos carecen de objeto en la República, pues no son las depositarías del Saber, ni un elemento eficaz para mejorar las costumbres;

Que no pudiendo ya como en los siglos medios prestar importantes servicios a la sociedad, los trascendentales defectos inherentes a las asociaciones de esta clase, se hacen más sensibles, sin que de modo alguno sean excusables;

Que dichos institutos son por naturaleza refractarios a las reformas conquistadas por la civilización moderna, que proscribe la teocracia en nombre de la libertad, del progreso y de la soberanía del pueblo;

Que sustrayéndose en el orden económico a las leyes naturales y bienhechoras de la producción y del consumo, constituyen una excepción injustificable que gravita sobre las clases productoras:

Que debiendo las referidas comunidades su existencia a la ley, a esta corresponde extinguirlas, y de consiguiente disponer en beneficio público de los bienes que poseen;

Y que atendiendo a los principios que presiden á la revolución democrática de Guatemala, es una consecuencia ineludible la extinción de las Comunidades de Religiosos, y al decretarla, un deber del gobierno proporcionar a éstos los medios necesarios para el sostenimiento de su nueva posición social, tengo á bien decretar y DECRETO:

Art. 1.°— Quedan extinguidas en la República las comunidades de Religiosos.

Art. 2.°— Se declaran nacionales los bienes que poseen y usufructúan.

Art. 3.°— Estos bienes y sus productos se dedicarán de preferencia a sostener y desarrollar la instrucción pública gratuita.

Art. 4.°— Los Religiosos exclaustrados quedan en absoluta libertad de residir donde les convenga, o de salir de la República, si así lo quisieren. Podrán adquirir bienes, disponer de ellos en vida o por testamento, tratar y contratar y gozar de todos los derechos que las ley- conceden al resto de los habitantes, sin más limitaciones que las que impone su estado á los eclesiásticos seculares.

Art. 5.°— A los Religiosos que deseen salir de la República, se les costeará el viático necesario, y los que prefieran residir en ella, quedan por el mismo hecho secularizados, no podiendo usar hábito ni distintivo de religioso.

Art. 6.°— Las iglesias de las comunidades se conservarán con sus respectivas advocaciones y títulos, lo mismo que con sus vasos sagrados, alhajas, ornamentos y todo cuanto esté destinado al Culto. En cada una de dichas Iglesias se erigirá una parroquia, a cuyo sostenimiento contribuirá el Gobierno.

Art. 7.°— Las librerías de los conventos pasarán a la Biblioteca de la Universidad.

Art. 8.°— La hacienda pública pagará, durante un año, a los Religiosos exclaustrados, que aun no se hayan ordenado de Presbíteros, los impedidos de ejercer su ministerio por ancianidad o enfermedad, una pensión de veinticinco pesos al mes, entregándoles la primera mensualidad el mismo dia en que se verifique la exclaustración.

Art. 9.°— El Ministro del ramo queda encargado de la ejecución de este decreto, dando al efecto las instrucciones convenientes al Jefe Político de este departamento y al Administrador General de Rentas.

Dado en Guatemala, a siete de junio de mil ochocientos setenta y dos

        • J. Rufino Barrios, Teniente general del ejército y Encargado de la Presidencia del Gobierno Provisorio de la República
        • Marco Aurelio Soto, ministro del ramo2,3

Los bienes  fueron a parar a manos del Estado, de Barrios y de sus más cercanos colaboradores.  Entre ellos, el licenciado Francisco Lainfiesta, quien luego sería ministro de Fomento, que se quedó con la Escuela de Critos, al general Juan Martín Barrundia, Ministro de la Guerra, le correspondió parte del convento de la Concepción y a Delfino Sánchez, quien más tarde sería también ministro de Fomento, parte del convento de Santa Clara.4  Y es que aunque los bienes se vendían en remate público, eran sumamente baratos para los allegados a Barrios, quienes eran los únicos que podían adquirirlos.5

He aquí un resumen de las órdenes afectadas:

Orden Logo Tipo de clero Propiedades expropiadas Beneficiado
Orden de Predicadores Orderofpreachears.png Regular
    • Conventos
    • Haciendas
    • Ingenios azucareros
    • Doctrinas y tierras de indios
El convento se convirtió en la Dirección General de Rentas y en el Conservatorio Nacional de Música
Mercedarios Coat of Arms of the Mercedarians.svg Regular
    • Conventos
    • Haciendas
    • Ingenios azucareros
    • Doctrinas
El convento se convirtió en una estación de policía
Compañía de Jesús Ihs-logo.svg Regular Los jesuitas habían sido expulsados de Guatemala por el rey de España Carlos III en 1767, pero regresaron durante el gobierno de Rafael Carrera. En 1871 no tenían mayores posesiones en el país.  
Recoletos Dictionarium Annamiticum Lusitanum et Latinum, Propaganda Fide seal.png Regular Conventos Se convirtió en la Escuela Politécnica
Concepcionistas OrdoIC.jpg Regular Conventos y haciendas Juan M. Barrundia.
Convirtió el convento en su casa de habitación
Arquidiócesis de Guatemala   Secular Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción Se convirtió en el Instituto Nacional Central para Varones
San Felipe Neri S. F. Nerist.JPG Secular Templo y residencia en Ciudad de Guatemala  Francisco Lainfiesta.
Convirtió el convento en la Imprenta «El Progreso«
Santa Clara   Regular Templo y residencia en Ciudad de Guatemala  Delfino Sánchez
Convirtió el convento en su residencia

BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra.
  2. Barrios, J. Rufino (7 de junio de 1872). «Decreto del 7 de junio de 1872 del teniente general J. Rufino Barrios, encargado de la presidencia provisoria de la República». Museo Nacional de Historia (Guatemala).
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 105-120.
  4. Miller, Hubert J. (1976) La Iglesia y el Estado en tiempo de Justo Rufino Barrios.  p. 115.
  5. Batres Jáuregui, Antonio. (1949) La América Central ante la Historia, 1821-1921, Memorias de un SigloIII Guatemala, C.A.

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24 de mayo de 1869: Cerna inaugura su segundo período presidencial

Tras vencer en las elecciones en la Cámara de Representantes al Mariscal José Víctor Zavala, el Mariscal Vicente Cerna inicia su segundo período presidencial

24mayo1869
Iglesia del Cerrito del Carmen hacia principios del siglo XX.  El área seguía muy similar a la época en que Cerna juró para su segundo período presidencial.  Fotografía de Juan José de Jesús Yas.

Cuando el capitán general Rafael Carrera fue nombrado presidente vitalicio en 1854, tuvo la prerrogativa de elegir a su sucesor, y Carrera eligió al Mariscal Vicente Cerna con quien había sido compañero de armas desde su época de guerrillero.1

Tras la muerte de Carrera en 1865, el primer período del Mariscal Cerna había sido una continuación del gobierno del extinto presidente vitalicio, pero las circunstancias imperantes exigían un cambio de gobierno, ya que si bien Cerna era muy honrado y muy moralista, no tenia la capacidad suficiente para enfrentarse a los criollos liberales que poco a poco fueron reforzando sus posiciones.  Por eso, cuando se convocaron a elecciones para su sucesor, los miembros de la Cámara de Representantes —como se le llamaba al Congreso de la República en aquellos años— tenían la opción de elegir al Mariscal José Víctor Zavala, quien también había sido correligionario de Carrera, pero quien además había estudiado en la Universidad y en el extranjero y había retornado de Nicaragua cubierto de gloria tras vencer al filibustero William Walker.1 Aunque muchos daban ya por vencedor a Zavala, el 17 de enero de 1859, luego de asistir a una misa para recibir la «inspiración del Espíritu Santo«, los diputados votaron y eligieron al Mariscal Cerna con 31 votos contra 21 que recibió Zavala dando así, sin querer, la estocada final al régimen conservador en Guatemala.2

La ceremonia de juramentación se llevó a cabo el 24 de mayo en la sede la Cámara de Representantes, cuyo presidente era el señor Juan Matheu, un ciudadano español radicado en Guatemala y quien había estado en el puesto desde la época del general Carrera. Además de los diputados, estaban los miembros del Consejo de Estado, la Corte de Justicia, el Ayuntamiento, el Claustro de la Universidad, y el Consulado de Comercio.  Y también estaban las autoridades eclesiásticas, principiando por el arzobispo metropolitano, y su corte que incluía a los estudiantes del Seminario, y  los colegios de Infantes y Clerical; y los frailes de las órdenes regulares. Por su parte, Cerna hizo su ingreso al recinto acompañado del Corregidor del departamento, del Mayor General del Ejército y de los miembros de su Estado Mayor.3

De acuerdo a lo indicado por la constitución vigente en la época, el arzobispo tomó el juramento al presidente y luego de los discursos de ley, salieron en comitiva hacia la Catedral en donde se celebró un Te Deum con motivo del magno acontecimiento.4

Aquella sería la última gran celebración de los conservadores guatemaltecos, ya que un poco más de dos años después, Cerna caería derrotado por la Revolución Liberal el 30 de junio de 1871 y se tenía que ir huyendo del país en lomo de mula y con solamente veinte pesos en el bolsillo.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 343.
  2. Ibid., p. 344.
  3. Ibid., p. 345.
  4. Ibid., p. 346.

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1 de abril de 1854: mandan a publicar concordato de 1852

Se manda a imprimir y publicar el concordato suscrito el 7 de octubre de 1852 entre la Santa Sede y la República de Guatemala

1abril1854
Grabado de la ciudad de Guatemala en 1890, de H. D. Rose, publicado en The Illustrated London News.  La ciudad tenía un aspecto muy similar en 1854, excepto que la catedral no tenía campanarios.  En el recuadro: la porta del Concordato suscrito con la Santa Sede.

Durante la existencia de Guatemala como región o Estado independiente los gobiernos se han ido de un extremo a otro con respecto a su posición con la Iglesia Católica. Tras la independencia se mantuvo la estructura colonial, pero ésta quedó debilitada luego de la fallida anexión al Primer Imperio Mexicano.  Las autoridades de las Provincias Unidas del Centro de América, primero, y de la República Federal de Centro América, después, emitieron una serie de decretos que afectaban directamente a los intereses del poderoso clero, y de los criollos aristócratas, llevando a que éstos dieran un golpe de estado en Guatemala contra las autoridades liberales encabezadas por Juan Barrundia en 1826.1

El derrocamiento de Barrundia dió origen a la Guerra Civil Centroamericana, la cual terminó el 14 de abril de 1829 tras la invasion de los liberales comandados por Francisco Morazán a la Ciudad de Guatemala -entonces capital de la República Federal-,2 quien expulsó a los frailes de las órdenes regulares más importantes y a los aristócratas de la familia Aycinena, todos ellos los principales miembros del partido conservador.3

El gobierno liberal impuesto por Morazán fue de corte anticlerical y se esforzó por separar a la Iglesia del Estado y de imponer leyes laicas.4 Pero Morazán no expulsó a los curas párrocos del clero secular, quienes se encargaron de azuzar a los católicos campesinos de Guatemala contra el régimen liberal del Dr. Mariano Gálvez.  Sufriendo con un impuesto personal para los indígenas, los malogrados Códigos de Livingston, las leyes laicas, bastó con que se trataran de implementar medidas sanitarias contra una epidemia de cólera en 1837, para que los campesinos se alzaran en armas, derrocando al gobierno liberal y llevando al poder a su líder, el general mestizo Rafael Carrera.5

Si bien Carrera no era el jefe de Estado, sí era el que verdaderamente gobernaba, y su gobierno fue decididamente católico, y aunque tuvo roces con los eclesiásticos, eventualmente permitió que se combinaran el Estado con la Iglesia. Cuando Carrera llegó finalmente al poder como presidente de la República y fue nombrado presidente vitalicio en 1854,6 uno de sus primeros actos oficiales fue aprobar el el Concordato con la Santa Sede que se firmó el 7 de octubre de 1852 por medio del cual se entregaba a la Iglesia la educación de la población guatemalteca, se le otorgaba un fuero especial a los clérigos y el estado se comprometía a respetar las propiedades de los eclesiásticos, todo a cambio de las indulgencies otorgadas a los soldados guatemaltecos que mataran a soldados liberales heréticos.7

El decreto había sido ratificado “el veinticuatro de diciembre del año de nuestro Señor mil ochocientos cincuenta y dos, trigésimo segundo de la independencia y Quinto de la creación de Guatemala en República soberana” y fue publicado el 1 de abril de 1854.  Dice textualmente así:8

Palacio de Gobierno, Guatemala, abril 1 de 1854.

Habiéndose recibido en la secretaría del gobierno las letras apostólicas expedidas en roma el 3 de Agosto de 1853, conforimando el concordato celebrado con la Santa Sede y ratificado por ambas partes; siendo ya una ley de la República, el presidente tiene a bien acordar se imprima y publique en la forma acostumbrada, para su fiel y puntual observancia; y mediante a que debe tambien hacerse una publicación en la santa Iglesia Catedral, el ministro de gobernación y negocios eclesiásticos, poniéndose de acuerdo con el muy reverendo arzobispo metropolitano, dispondrá lo conveniente para que tenga efecto este acto con la solemnidad que corresponde a su importancia. Comuníquense copias impresas del concordato al muy reverendo arzobispo, así como el contenido de esta disposición.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Asamblea Legislativa de Guatemala. Departamento de Guerra (22 de septiembre de 1826), Hoja suelta-Decreto, S. Martin Xilotepeque, Guatemala, 22 de septiembre 1826 San Martin Xilotepeque, Guatemala.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  3. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  4. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralI. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 4.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 10-30.
  6. Junta General de Autoridades (1854). Acta declarando presidente vitalicio al capitán general Rafael Carrera. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  7. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.
  8. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 360-361.

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21 de diciembre de 1813: Bustamante y Guerra se entera de la Conjuración de Belén

El Capitan General de Guatemala, José de Bustamante y Guerra, se entera de la Conjuración de Belén por un delator

21diciembre1813
Patio del Instituto Normal para Señoritas Belén en 1913, cien años después de la Conjuración de Belén.  El convento fue convertido en Instituto por las autoridades liberales en la década de 1870.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Muy pocos son los nombres de los Capitanes Generales que recuerdan los guatemaltecos.  Están, por ejemplo, Martín de Mayorga por el traslado de la capital desde Santiago de los Caballeros a la Nueva Guatemala de la Asunción; y Matías de Gálvez, su sucesor, por la construcción de los más importantes edificios de la nueva ciudad.  Tambien se recuerda a Gabino Gaínza, quien traicionó la confianza depositada en él y lideró a Centroamérica tras la independencia de España en 1821.  Y durante la época inmediatamente anterior a la independencia está José de Bustamante y Guerra.

Bustamante y Guerra llegó a Guatemala en 1811 y ante la revolución de Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos en México, preparó tropas en Guatemala, creó el «cuerpo de voluntarios de Fernando VII» y desde su puesto se enfrentó a los constitucionalistas locales, reprimiendo duramente a los independentistas. También se opuso a la Constitución de Cádiz de 1812 y todo lo que fuera a reformar el gobierno español.

A pesar del régimen opresor, a partir del 28 de octubre de 1813, y después de la elección del rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo, empezaron a celebrarse en la celda prioral del Convento de Belén varias juntas organizadas por fray Juan Nepomuceno de la Concepción con el objeto de derrocar al capitán general Bustamante y Guerra y lograr la independencia de la región.​ En noviembre hubo otra reunión en casa de Cayetano y de Mariano Bedoya, hermanos menores de Dolores Bedoya de Molina, y cuñados de Pedro Molina, todos ellos ricos criollos hacendados que no estaban de acuerdo con el gobierno de Bustamante. Además,​ entre los conjurados había varios miembros de los cleros tanto regular como secular, demostrando el interés de las diferentes facciones de la Iglesia católica en el alzamiento contra Bustamante y Guerra.

Pero el 21 de diciembre de 1813, Bustamante y Guerra se enteró de que en el convento de Belén se reunían los sediciosos gracias a la delación de José Prudencio de La Llana, y de inmediato dictó un auto para que el capitán Antonio Villar y su ayudante, Francisco Cáscara, apresaran a los religiosos de ese monasterio. Muchos fueron apresados ese día y otros traicionados cuando el teniente de dragones Yúdice escribió a Bustamante y Guerra para pedir la clemencia del rey al verse descubierto y le dió nombres de los conjurados.​ Finalmente, para cubrir todas sus bases, Bustamante comisionó a su sobrino. el carmelita fray Manuel de la Madre de Dios, en la casa de correos, para que abriese toda correspondencia que cayera en sus manos.

Todos los apresados fueron juzgados y condenados a diferentes penas, entre ellas encierro y destierro, aunque nadie fue desterrado porque la situación de las colonias y del propio monarca español estaba muy inestable.  Por su parte, Bustamante y Guerra logró su confirmación en su puesto por el rey Fernando VII cuando éste retomó el poder absolute en 1814 y fue destituido en agosto de 1817 para que regresara a España, a donde arribó en 1819 y entró nuevamente a formar parte de la Junta de Indias. En 1820 fue recompensado con la Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel la Católica y se le nombró director general de la Armada hasta 1822.


BIBLIOGRAFIA:


9 de noviembre de 1812: Cortes de Cádiz eximen a indígenas de prestación de servicios a curas párrocos

Las cortes españolas eximen a los indígenas de la prestación de servicios y raciones a los curas párrocos, y los obliga a pagar diezmo como el resto de pobladores coloniales

9noviembre1812
Ruinas de una parroquia en la ciudad de Antigua Guatemala a finales del siglo XIX. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Si bien hubo un cambio en la orientación de la Iglesia Católica luego del Concilio Vaticano II en la década de 1960 cuando se puso mucho énfasis en el servicio social de los eclesiásticos, anteriormente sus miembros habían gozado de amplios privilegios y eran propietarios de grandes haciendas, monasterios y lujos.1

Durante la época colonial, por ejemplo, el clero secular estaba obligado a tener bajo su cuidado las diferentes parroquias de poblados indígenas, a cambio de los cual recibía servicios y alimentos gratuitamente por parte de los pobladores.  Este beneficio era tan deseado por el clero, que las órdenes regulares que formaron las doctrinas originales en el siglo XVI, se resistieron a entregarlas a las parroquias seculares hasta la segunda mitad del siglo XVIII y lo hicieorn solamente porque las relaciones entre la Corona y la Iglesia se resquebrajaron tras la reformas borbónicas introducinas por el rey Carlos III.2

La época turbulenta que vivió España en la década de 1810 luego de la invasión napoleónica, la Regencia y los movimientos liberales, favoreció que se emitieran leyes que modificaran muchas de las prestaciones que tenían los eclesiásticos. Si bien un número significativo de los diputados a las Cortes de Cádiz eran miembros de la Iglesia, muchos de los cambios propuestos llegaron a convertirse en leyes, entre ellos la eliminación del trabajo gratuito que los pobladores indígenas hacían para sus curas párrocos.3

Sin embargo, cuando el rey Fernando VII recuperó el trono en 1814, restituyó el absolutismo, derogó las leyes de las cortes, hizo prisioneros a los diputados y restableció muchos de los privilegios de la Iglesia.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Ciudadanos Libertadores (3 de julio de 1871), Colección de Hojas Sueltas 1871-1873  6. Guatemala.
  2. Real Gobierno de España (1805) [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  3. Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2OCLC 212905232.

19 de octubre de 1851: decretan el Acta Constitutiva de la República de Guatemala

La Asamblea Constituyente de Guatemala decreta el Acta Constitutiva de la República de Guatemala, hecha a la medida de los deseos del presidente Rafael Carrera

Entrada sur de la Catedral de Guatemala. A la izquierda, el antiguo Colegio de Infantes. En los recuadros, el Arzobispo Metropolitano Francisco de Paula Garcia Peláez quien tomó el juramento al presidente Rafael Carrera como basado en la constitución de 1851. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En el siglo XIX hubo dos grandes líderes indiscutibles en Guatemala: el conservador Rafael Carrera y el liberal J. Rufino Barrios.  Su poder fue tan absoluto, que hicieron que las Asambleas Constituyentes redactaran constituciones hechas a su medida, y gobernaron con ellas hasta su muerte: Carrera de 1851 a 1865 y Barrios de 1873 a 1885.

El 19 de octubre de 1851 fue el turno de Carrera, quien ya había sido Jefe del Estado de Guatemala de 1844 a 1847 y presidente de la República de 1847 a 1848, y había sido el hombre fuerte detrás de todos los jefes de estado y presidentes títere que hubo desde 1839, pero nunca había gobernando con una constitución que le sirviera plenamente y que incluso tiene hasta un artículo transitorio en el que queda claro que lo van a designar como presidente (aunque no lo mencionan por nombre).  Es por ello que reproducimos aquí algunos artículos de aquella carta magna, que estuvo vigente de 1851 a 1871, aunque el orden constitucional de la presidencia se vió alterado entre 1854 y 1865, cuando Carrera gobernó como presidente vitalicio.

CARTA CONSTITUTIVA DE LA REPUBLICA, DECRETADA POR SU ASAMBLEA CONSTITUYENTE, EN 19 DE OCTUBRE DE 1851. EN EL NOMBRE DE DIOS TODOPODEROSO.Nota a

La asamblea constituyente de Guatemala, convocada por decreto de 24 de mayo de 1848, para mejorar la organización política de la república y dar mas estabilidad á su gobierno; con tan importante objeto, y para asegurar el mantenimiento de la paz y buen orden de los pueblos; en uso del poder que le fué conferido por ellos, decreta las disposiciones contenidas en la siguiente ACTA CONSTITUTIVA.Nota b

Art. 1°.— Son guatemaltecos todos los que hayan nacido en la república, ó que se hallaban en ella al tiempo de hacerse su independencia de la España. Los hijos de padres guatemaltecos, aunque hayan nacido en pais extrangero. — Los naturales de los otros estados de Centro- América, avecindados en la república. Los extrangeros naturalizados con arreglo á las leyes.Nota c

Art. 2°.— Son ciudadanos los guatemaltecos que tengan una profesión, oficio ó propiedad que les proporcione medios de subsistir con independencia. — Se tienen también como naturalizados y ciudadanos los originarios de las repúblicas hispano-mericanas, y de la monarquía española, que teniendo las otras calidades para el ejercicio de la ciudadanía, y residiendo en la república, fueren nombrados para algún cargo público, ó empleo, si aceptaren el nombramiento.Nota d

Art. 3°.— Los deberes y derechos de los guatemaltecos, están consignados en la declaración hecha por la asamblea constituyente en 5 de diciembre de 1839, que continuará rigiendo como ley fundamental. […]Nota e

Art. 5°.—El presidente de la república será elegido cada cuatro años, por una asamblea general compuesta de la cámara de representantes, del muy reverendo arzobispo metropolitano, de los individuos de la corte de justicia y de los vocales del consejo de estado.[…]Nota f

Art. 9°.— En caso de muerte, ó falta absoluta del presidente, se harán cargo del gobierno por el orden de sus nombramientos, los secretarios del despacho; y por su falta, los individuos del consejo de estado, mientras se reúne la cámara, que será inmediatamente convocada, y nombrará en asamblea general la persona que deba ejercerlo. — En el caso de tomar el presidente el mando del ejército, ó por otra falta accidental, el gobierno se ejercerá por el consejo de ministros.[…]Nota g

Art. 15°.— La Cámara de Representantes, con la concurrencia y sanción del gobierno en la forma establecida, podrá adicionar esta acta cuando la necesidad lo requiera. Para hacer cualquiera derogatoria en ella ó en las otras leyes constitutivas, se necesita, ademas, oir previamente el dictamen de las principales autoridades constituidas.Nota h

Art. 16°.— El presidente de la república al tomar posesión, prestará en manos del muy reverendo arzobispo metropolitano, quien para este acto presidirá la cámara, el juramento siguiente:[…]

¿Prometéis mantener con todo vuestro poder las leyes de Dios, y hacer que la religión católica se conserve pura é inalterable, y proteger a sus ministros?[…]Nota i

Art. 18°.— Por la primera vez la presente asamblea constituyente elegirá al presidente de la república, á los individuos de la corte de justicia y á los del Consejo de estado, para el período constitucional de 1.° de enero de 1852 á 1.° de enero de 1856.— Los nombrados entrarán á ejercer sus funciones inmediatamente después de su nombramiento.Nota j

Palacio del gobierno. Guatemala, octubre diez y nueve de mil ochocientos cincuenta y uno.

Cúmplase y publíquese con la debida solemnidad.

      • Firmado de mi mano, sellado con el sello mayor de la república y refrendado por los secretarios de estado y del despacho del gobierno.
        — (L. S.) — Mariano ParedesNota k

Esta constitución estuvo vigente hasta el 30 de junio de 1871.



NOTAS:

  • a: esta referefencia a Dios es un texto común en las leyes españolas y conservadoras que desapareció en las constituciones liberales.
  • b: la constituyente fue convocada cuando Carrera estaba en el exilio y Guatemala inmersa en una profunda crisis de gobernabilidad e inestabilidad, gracias a la injerencia del presidente de El Salvador, el liberal Doreteo Vasconcelos. Los diputados nunca se imaginaron que terminarían haciendo una constitución para el exiliado, ya que en el momento de la convocatoria pesaba sobre él pena de muerta si intentaba regresar al país.
  • c: se aceptan a todos los centroamericanos como guatemaltecos sin poner límite alguno. Y también es la última constitución en que se menciona a los españoles que se encontraban en el país al momento de la independencia, ya que para cuando se emitió una nueva constitución en 1879, todos habían fallecido.
  • d: la adición de ciudadanos hispanoamericanos y españoles era necesaria ya que muchos de los miembros de partido conservador eran religiosos o aristócratas expulsados de sus países de origen en donde se habían impuesto gobiernos liberales. De hecho, el presidente de la Asamblea Legislativa era un ciudadano español que se había radicado en Guatemala. Nótese que los indígnas analfabetos no eran ciudadanos.
  • e: esta también fue una constitución conservadora, que se emitió luego del derrocamiento del gobierno del jefe de Estado liberal Mariano Gálvez en 1838.
  • f: no hay elecciones populares. Son los diputados aristócratas y las autoridades eclesiásticas las que eligen al presidente.
  • g: no nay ni Primer Designado a la Presidencia, ni Vicepresidente, como lo habría en las constituciones posteriores. Así, el decano de los ministros se haría cargo de la presidencia en lo que la Cámara de Representantes designaba a un nuevo gobernante. Esto ocurrió una sola vez: cuando murió Carrera en 1865, el ministro de Relaciones Exteriores, Pedro de Aycinena se hizo cargo de la presidencia interina hasta que la Cámara designó al Mariscal Vicente Cerna como presidente.
  • h: se quiso seguir el ejemplo de los Estados Unidos, en que se hacen enmiendas esporádicas a la Constitución. Sin embargo, la carta magna de 1851 fue derogada sin mayores preámbulos cuando los liberales rebeldes redactaron el Acta de Patzicía en 1871 y se rigieron por ella hasta 1879.
  • i: el poder de los eclesiásticos durante el régimen de Carrera fue similar al que tenían durante la colonia. No se toleró ninguna otra religión en el país y todo giraba en torno al catolicismo. Incluso había un Ministro de Asuntos Eclesiásticos.
  • j: todo estaba preparado para que la Asamblea designara al general Rafael Carrera como presidente, tan pronto como renunciara Paredes.
  • k: este fue prácticamente el último acto oficial de Paredes como presidente, ya que renunció el 22 de octubre.

BIBLIOGRAFIA: