18 de abril de 1853: llega el Ministro Plenipotenciario estadounidense Solon Borland

Arriba a Nicaragua el Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de los Estados Unidos para Centro América, Solon Borland

La ciudad de Managua en la época en que el Ministro Plenipotenciario Solon Borland llegó a Nicaragua. En el recuadro: retrato de Borland. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de los Estados Unidos estableció oficialmente una Legación embajada en el Estado Independiente de Guatemala el 21 de enero de 1849, la cual estuvo interinamente a cargo del diplomático Elijah Hise hasta el 23 de junio de ese año en lo que el gobierno norteamericano retiró a su embajador de la república debido a la inestabilidad que existía en la misma.1

La Legación estadounidense se mantuvo desocupada hasta el 18 de abril de 1853, fecha en que llegó el conflictivo diplomático Solon Borland, quien ya había tenido una tormentosa carrera militar y política en los Estados Unidos. Solon Borland era un médigo originario del estado de Virginia e hijo de inmigrantes provenientes de Escocia. Estudió medicina en Filadelfia y Louisville y en 1831 fue nombrado capitán del ejército encargado de contrarrestar la revoución de esclavos de Nat Turner.2 Luego, durante la guerra con México estuvo a cargo del regimiento de la Infantería Montada de Arkansas, pero fue hecho prisionero de guerra por el ejército mexicano el 23 de enero de 1847, aunque logró escapar y se reintegró al ejército estadounidense participando en todas las acciones militares desde la batalla de Molino del Rey hasta la captura de la ciudad de México el 14 de septiembre de 1847.3

Después de la guerra, Borland fue electo como senador para terminar el perído de Ambrose Hundley Sevier. Sin embargo, su posición política no era popular entre los miembros del senado ni entre los ciudadanos de Arkansas, a quienes representaba. En 1853 renunció al senado y fue nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de los Estados Unidos ante los gobiernos de Centroamérica, dirigiéndose primero a Managua, la capital de Nicaragua. Inmediatamente después de su llegada, hizo un llamado a su gobierno para que repudiara el tratado de Clayton–Bulwer que se había firmado con la Gran Bretaña para que estos últimos evitaran la construcción del Canal Interoceánico, y también solicitó que el ejército estadounidense ayudara a los hondureños contra los ingleses.4

Su estilo agresivo lo llevó a decir públicamente que su mayor ambición era que Nicaragua se convirtiera en una brillante en la bandera de los Estados Unidos, lo que le valió una reprimenda de parte del Secretario de Estado, William Marcy, quien ya estaba cansado de la indisciplina del Ministro Plenipotenciario. Borland decidió renunciar, pero antes de hacerlo provocó una grave incidente en San Juan del Norte en mayo de 1854, cuando intervino para evitar que los residentes apresaran a un estadounidense. La gente se agrupó alrededor de él y alguien le arrojó una botella que le dió en la cara a Borland, quien preso de cólera notificó del hecho al presidente de los Estados Unidos quien envió al navío de guerra «Cyane«. Cuando el barco arribó el 13 de julio de 1854, exigió que se le diera una disculpa a Borland, pero los pobladores se negaron y el poblado fue bombardeado por los marinos estadounidenses.5

Borland regresó a Little Rock, Arkansas en octubre de 1854 en donde retomó su práctica médica y reabrió su faramacia. pero su trabajo en Nicaragua dió pié para la invasion de los filibusteros de William Walter en ese país, lo que provocó la Guerra Nacional que unificó a los ejércitos centroamericanos contra los estadounidenses en 1856.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Bureau of Public Affairs – U.S. Department of State (9 de septiembre de 2013). «Diplomatic Representation for Guatemala» (en inglés).
  2. Parramore, Dr. Thomas C. (1998). Trial Separation: Murfreesboro, North Carolina and the Civil War. (en inglés). Murfreesboro, North Carolina: Murfreesboro Historical Association, Inc. p. 10. LCCN 00503566.
  3. Portraits of United States Senators. (en inglés). Claremont, N. H.: Tracy, Kenney & Company. 1856. pp. 108-09. OL 7023541M
  4. Departamento de Estado de los Estados Unidos (2005). List of Ambassadors to Guatemala. United States Department of State. (en inglés)
  5. Encyclopedia of Arkansas (s.f.) This day in Arkansas History: July 13, 1854. (en inglés).  Encyclopedia of Arkansas.
  6. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.

18 de marzo de 1730: vicario de los Mercedarios anuncia su visita a Santiago de los Caballeros

El Vicario de general de Nuestra Señora de las Mercedes, fray Fernando de Sierra, anuncia su visita a la ciudad de Santiago de los Caballeros para visitar la construcción del nuevo templo mercedario

18marzo1730
Entrada al arruinado convento mercedario en 1875. En el recuadro: imagen de Jesús Nazareno de la Merced, el cual se encontraba en el templo de Santiago de los Caballeros hasta 1778, en que fue trasladado a la Nueva Guatemala de la Asunción. Imágenes tomadas de Mizner Scrapbook Central America y Wikimedia Commons.

La orden de los Mercedarios llegó a la región de Guatemala tras la conquista, durante la época en que era obispo el licenciado Francisco Marroquín, según él mismo relató al Emperador Carlos V en 1556.  El primer mercedario fue el padre Juan de Zambrano, O. de M. quien llegó en 1536, y dependía —como el resto de conventos en las colonias americanas— del provincial de Castilla.1

Inicialmente establecido en la capital en el valle de Almolonga, se trasladaron a la ciudad de Santiago de los Caballeros en Panchoy después del desastre del 11 de septiembre de 1541.1  Allí estuvieron a cargo de algunos poblados que entonces estaban en las afueras de la ciudad y que eventualmente fueron absorbidos por la misma; estos poblados eran: San Antonio Abad, Espíritu Santo, San Jerónimo, La Magdalena, Santa Catalina y Santiago.2

A petición de los frailes en América, en 1561 se crearon las provincias de Lima, Cuzco, Chile y Guatemala, dependiendo del general de la orden.  Los frailes de la provincia mercedaria de La Presentación de Nuestra Señora de Guatemala, en particular, llegaron a tener a su cargo numerosas doctrinas de indígenas en la región que ocupan los modernos departamentos de Huehuetenango, Totonicapán, y San Marcos, además del estado mexicano de Chiapas.3 Los mercedarios obtuvieron estas doctrinas a través del obispo y porque la orden de Predicadores les cedió algunas otras.4

Para 1613, los mercedarios tenían a su cargo las siguientes doctrinas en el área: Santa Ana de Malacatán, Concepción de Huehuetenango, San Pedro de Solomá, Nuestra Señora de la Purificación de Jacaltenango, Nuestra Señora de la Candelaria de Chiantla, San Andrés de Cuilco, Santiago de Tejutla, San Pedro de Sacatepéquez y San Juan de Ostuncalco.​5  Además, eran propietarios del ingenio «La Vega» que estaba ubicada en el moderno departamento de Santa Rosa y del trapiche «Nuestra Señora del Buen Suceso de Pechar» en Colotenango.2

En la iglesia de aquel convento de Santiago de los Caballeros ya estaba la imagen de Jesús Nazareno, la cual por su belleza era de las más veneradas por los vecinos, al punto que ya contaba con su propia Cofradía confirmada por el obispo. Aquella imagen fue consagrada en la misma forma y con los mismos ritos que la Imagen de Nuestra Señora de Sevilla el 5 de agosto de 1717 por el obispo Juan Bautista Alvarez de Toledo.4

En 18 de marzo 1730, el vicario de la provincia, fray Fernando de Sierra, O. de M. notificó al Ayuntamiento criollo de la Santiago de los Caballeros de Guatemala que iba a llegar a la ciudad procedente de Huehuetenango para revisar como iban los trabajos de reconstrucción del templo mercedario,6 que había templo había sido dañado por el terremoto de San Miguel en 17177 y para fundar el colegio de San Jerónimo.6

El colegio de los mercedarios estaba junto a la ermita del mismo nombre, pero como no tenía la autorización ni licencia del rey, fue decomisado por la autoridad civil en 1763 y convertido en la Real Aduana.8  Para entonces, la relación de la orden mercedaria —y de las otras órdenes regulares— con la corona española era tirante, dadas las Reformas Borbónicas iniciadas por el rey Carlos IIIl de hecho en 1765 las órdenes tuvieron que entregar sus doctrinas al clero secular, y en 1767 los jesuitas fueron expulsados de todos los territorios del Imperio Español.9

Para 1770, según relata el arzobispo Pedro Cortés y Larraz, las doctrinas que habían sido de los mercedarios eran jurisdicción de un alcalde mayor y habían sido convertidas en curatos a cargo del clero secular.10


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zúñiga Corres, Ignacio O. de M. (s.f.) El origen de la Orden de La Merced en Guatemala. En: Apuntes para la Historia de la Merced. 
  2. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). El arte religioso de La Antigua Guatemala, 1773-1821. Crónica de la emigración de sus imágenes. México: Universidad Nacional Autónoma de México.  p. 41. 
  3. Arias Medina, Fernando (2021). Crónica de la Orden de la Merced. Enciclopedia Católica Online.
  4. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala. I. Guatemala: Ignacio Beteta. p. 166.
  5. Pérez, Pedro Nolasco O. de M. (1966), Historia de las Misiones Mercedarias en América, Madrid.
  6. Pardo, J. Joaquín (1944). Efemérides de la Antigua Guatemala, 1541-1779. Guatemala: Unión Tipográfica. pp. 135.
  7. Ibid., pp. 115-119.
  8. Juarros, Compendio de la Historia, p. 167.
  9. Carlos III de España (1767). Colección del Real Decreto de 27 de febrero de 1767, para la ejecución del Extrañamiento de los Regulares de la Compañía, cometido por S. M. al Excmo. Señor Conde de Aranda, como Presidente del Consejo. Madrid: Imprenta Real de la Gazeta. pp. 3-4.
  10. Cortés y Larraz, Pedro (1958) [1771]. Descripción Geográfico-moral de la Diócesis de Goathemala. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 18-19.

18 de febrero de 1869: mariscal Serapio Cruz «Tata Lapo» se rebela nuevamente

El mariscal Serapio Cruz invade Huehuetenango rebelándose una vez más contra el gobierno del mariscal Vicente Cerna y Cerna.

18febrero1869
Región montañosa en el municipio de Nentón, en el departamento de Huehuetenango. Este poblado fue el primero que tomaron los hombres del mariscal Cruz en 1869. En el recuadro: el Mariscal Cruz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Aprende Guatemala.

El mariscal Serapio Cruz, más conocido por los guatemaltecos como «Tatalapo«, fue un militar que siempre estuvo intentando hacerse con el poder bajo la bandera liberal.  Durante el breve exilio del general Rafael Carrera en 1848-49, Cruz y su hermano Vicente se levantaron en armas e intentaron hacerse con el control del país y lucharon por la independencia de Los Altos.1  Pero durante el período de anarquía que se vivió durante la ausencia de Carrera el general Vicente Cruz fue asesinado y cuando Carrera regresó a hacerse cargo de la situación, Cruz comprendió que era mejor aliarse con él y así lo hizo.2

Durante la presiencia vitalicia de Carrera el mariscal Cruz fue incondicional del presidente e incluso se hizo su compadre, ya que la hermana de Cruz era una de las amantes de Carrera y tuvo varios hijos con él.2  Pero tras la muerte del caudillo el 14 de abril de 1865, Cruz pensó que se le abría nuevamente la oportunidad para hacerse con el poder.3

Su primer levantamiento contra el gobierno del mariscal Vicente Cerna fue en marzo de 1867, siendo derrotado por su compradre y compañero, el mariscal Antonino Solares, quien le perdonó la vida y le permitió que se retirara a El Salvador, no sin antes firmar un compromiso en Sanguayabá, por el que se comprometía a no retornar a Guatemala sin permiso del gobierno.4

Inicialmente, Cruz estuvo en El Salvador y Honduras y luego se trasladó a Comitán, desde donde empezó a planear una nueva revolución, aunque tenía el problema de que se le veía como a un guerrillero sin talento que intentaba imitiar a Carrera sin éxito.  Cerna, por su parte, vivía tranquilamente pensando que todos sus aduladores eran sinceros y no se preocupaba de movimientos rebeldes.4

Finalmente, el 18 de febrero de 1869, Cruz y sus hombres entraron a caballo a Guatemala después de la feria de Chiantla, y se apropiaron del poblado de Nentón, aprovechando que el jefe de la guardia, el capitá Máximo Ruiz, huyó del lugar junto con sus soldados al enterarse de la acometida de los rebeldes.   Cruz confiscó todo lo que pudo, reclutó algunos hombres más y partió con dirección a Quiché, pero a medio camino se enteró de que lo estaban persiguiendo los hombres de los corregidores de Huehuetenango y de Totonicapán, por lo que prefirió internarse en las selvas al norte de los Cuchumatanes.5

En Guatemala, el gobierno suspendió las garantías constitucionales y puso precio a la cabeza del mariscal Cruz, mientras éste utilizaba sus habilidades de guerrillero para hacer de las suyas en Huehuetenango y Quiché.  En todos los poblados en donde aparecía trató de hacer lo mismo que hizo Carrera en 1849, es decir, intentó acercarse a los indígenas y conseguir adeptos entre ellos.  Pero Cruz no tenía el mismo carisma que el caudillo y no consiguió mucho.5

Finalmente, luego de tres meses de estarlo persiguiendo, las fuerzas gubernamentales lograron expulsarlo hacia México.  Pero Cruz se reforzó en ese país y siguió entrando a territorio guatemalteco, llegando hasta Baja Verapaz, acción en la que contó con la ayuda de un nuevo revolucionario: J. Rufino Barrios.6  Pero su levantamiento nunca se consolidó, quedando solamente como acciones asiladas de bandidos, hasta que finalmente encontró la muerte en enero de 1870 en Palencia, a manos de un soldado y de un sargento que estaban a las órdenes de su compadre, el mariscal Solares.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (10 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 10 de febrero de 1849, Pax”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  3. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República.  Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 147-150.
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1924] El libro de las efemérides: capítulos de la historia de la América Central”. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 284.
  5. Ibid., p. 285.
  6. Ibid., p. 287.
  7. La Ilustración Española y Americana (1870). «Revolución de Guatemala. Muerte del mariscal don Serapio Cruz»Fundación Joaquín Díaz 14 (12).

 

18 de enero de 1986: accidente de Aerovías en Petén

18enero1986
Los tempos I,II y III del Parque Nacional Tikal vistos desde el Acrópolis del Templo IV. Obsérvese la densa jungla a su alrededor. En el recuadro: el avión Caravelle siniestrado de SAETA. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 18 de enero de 1986 una aeronave de Aerovías de Guatemala que llevaba pasajeros a una excursión a las ruinas mayas de Tikal en el departamento de Petén, se estrelló en una zona remota de la jungla petenera, matando a todos sus pasajeros y tripulantes en lo que hasta ese momento, era el peor desastre de aviación en la historia del país.1

El avión salió de la Ciudad de Guatemala a las 7:25 a.m. y se dirigía hacia el aeropuerto en Santa Elena, Petén, en un vuelo que debería haber tomado 40 minutos.  Los personeros de la aerolínea expliraron que el avión se estrelló durante su segundo paso por el aeropuerto de Santa Elena, ya que había pasado muy alto la primera vez.1

El avión era un Sud Aviation SE-210 Caravelle III, que fue construido en 1960 e inicialmente voló para la línea aérea italiana Alitalia con registro I-DAXI. Fue convertido en una serie 6N estándar en 1962 y la línea SAETA lo compró 1975, registrándola como HC-BAE. Aerovías Guatemala la alquiló de SAETA en 1985 para responder al aumento de turistas que visitaban Guatemala debido a la transición a un proceso democrático.2

Los personeros de la aerolínea también explicaron que tuvieron su último contacto con la aeronave a las 7:58 am y que el piloto no les había dicho que tuviera ningun problema.  En el accidente murieron seis estadounidenses, cincuenta y tres guatemaltecos(muchos de ellos en una excursión), seis columbianos, cuatro venezolanos, dos mexicanos, dos costarricenses,dos holandeses, dos británicos, dos canadiencias, dos de las Antillas Holandeses, y uno de Alemania Occidente, de Grecia, de Francia y de Italia.1

Los miembros del ejército destacados en Santa Elena, bomberos locales y voluntarios llevaron los cuerpos de las víctimas a un estadio de fútbal en la ciudad de Flores, cabecera departamental de Petén. Las autoridades explicaron que la región selvática en donde ocurrió el desastre era tan densa que tuvieron que talarla para permitir que los helicóptero del ejército pudieran aterrizar en el lugar.1 

Las víctimas venezolanas fueron identificadas como la familia del ex-ministro de Relaciones Exteriores, Aristides Calvani, su esposa y sus dos hijas, mientras que el ciudadano francés era Alexander Skacovich, quien vivía en Caracas, Venezuela, quien era un alto personero de la Comunidad Europea.   Todos ellos estaban en Guatemala porque asistieron a la toma de posesión del presidente Vinicio Cerezo, ya que todos eran demócrata cristianos, como el nuevo gobernante guatemalteco.1

El presidente Cerezo dijo estar sumamente abaatido por el accidente y el congreso de la República decretó tres días de duelo por los fallecidos. Por su parte, aunque las labores de rescate se vieron afectadas por la lluvia y baja visibilidad, las autoridades de la Dirección General de Aeronáutica Civil  explicaron que durante el accidente había visibilidad ilimitada, por lo que no pudieron determinar la causa del accidente.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Los Angeles Times (19 de enero de 1986) 90 Killed in Guatemala Plane Crash : Cause Not Known; Six Americans Included in Toll (en inglés). Los Angeles, EEUU: Los Angeles Times.
  2. The New York Times (20 de enero de 1986) Guatemala crash toll now put at 93.  (en inglés). Nueva York, EEUU: The New York Times.

18 de noviembre de 1948: embajador estadounidense presenta credenciales a Arévalo

El embajador estadounidense Richard Patterson presenta sus credenciales al presidente Juan José Arévalo

18noviembre1948
Vitrales del Palacio Nacional de Guatemala, que muestran escenas de la vida en la destruida ciudad de Santiago de los Caballeros. En el recuadro: el presidente Juan José Arévalo en el despacho presidencial en 1945. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 17 de noviembre de 1948, arribó a Guatemala el nuevo embajador de Estados Unidos, Richard Patterson, en quien tenían puestas sus esperanzas los enemigos políticos del gobierno del presidente revolucionario, Dr. Juan José Arévalo ya que confiaban en que el nuevo embajador salvaría a la nación, que según ellos estaba amenazada por los comunistas que el gobierno arevalista toleraba y hasta protegía. Patterson, era co-propietario de una prestigiosa fábrica de plumas fuente en los Estados Unidos y su designación como embajador había sido solicitada por la United Fruit Company, principal terrateniente y complejo industrial en Guatemala, para que influyera en el gobierno guatemalteco para que se modificara el Código de Trabajo —que había entrado en vigor en 1947— ya que éste afectaba los intereses de la poderosa frutera estadounidense.​1

Un embajador de un país de América del Sur le comunicó al presidente Arévalo que tenía información confiable según la cual Patterson intentaba derrocarlo, por lo que el presidente guatemalteco le instruyó a su Ministro de Relaciones Exteriores, Enrique Muñoz Meany, que no atendería al nuevo embajador en la oficina presidencial porque quería evitar expulsarlo de esa oficina y causar un conflicto diplomático. Arévalo prefirió atender a Patterson la primera vez para que presentara sus cartas credenciales en el Salón de Recepciones y las veces siguientes en el Salón de Banquetes, ambos en el Palacio Nacional en la Ciudad de Guatemala. El primer encuentro entre ambos ocurrió el 18 de noviembre, para la presentación de cartas credenciales; Patterson no hablaba español, y Arévalo, quien tenía un doctorado en Pedagogía y una vasta cultura, no quiso hablarle en inglés.​1

Luego de una semana, Patterson solicitó la primera entrevista, en la cual le informó al presidente que la United Fruit Company se oponía a que el Código de Trabajo se aplicara a los ciudadanos de Estados Unidos que trabajaban en la empresa y que dicha ley debía reformarse, para excluir a esos ciudadanos. Patterson le dijo por intermedio de un traductor puertorriqueño, contratado por él: «yo soy hombre de negocios y que hablo poco«, a lo que Arévalo respondió, siempre por medio de traductor: «yo soy político y hablo mucho«.​​ Luego, en una entrevista posterior, el embajador le dijo al traductor: «dígale al Señor Presidente que estoy estudiando español. Así pronto hablaremos sin intermediario«, a lo que Arévalo respondió irónicamente: «Dígale al Señor Embajador que no se tome esas fatigas. Yo tengo cuarenta años de estar estudiando el idioma, y todavía no lo domino.»​1

Para la séptima entrevista, el presidente Arévalo optó por atender al embajador en la oficina presidencial, pero con Miguel Ángel Sandoval, un pianista guatemalteco que había vivido en Estados Unidos durante veinticinco años, como traductor. En esa entrevista, el embajador le dijo: «vengo a ofrecerle un viaje a Estados Unidos, con el recorrido que desee y durante el tiempo que le parezca; que mi gobierno no otorga condecoraciones pero que el Presidente Arévalo será condecorado en Washington; que será recibido espléndidamente y que, además, le daremos lo que él pida; pero que cambie de política«. Ante esto, Arévalo respondió: «mi esposa y yo hemos estado muy preocupados, en días pasados, por la noticia de que la señora de Patterson padecía un ataque de gripe, y que nos gustaría saber que ya está fuera de peligro«. La respuesta ya no era irónica; era un rechazo directo a la propuesta del embajador, quien se quedó atónito y sólo pudo preguntar: «¿Usted le comunicó al presidente mi mensaje?«, quien respondió: «Sí, Señor Embajador«.  Arévalo comentó en sus memorias: «La batalla estaba ganada. Guatemala se había salvado de un vil negocio, de esos viles negocios que suelen producirse en el escritorio presidencial«.​1 Es importante haber ver aquí que Arévalo se refería a todas las concesiones lesivas para Guatemala que se habían entregado a la United Fruit Company y sus subsidiarias por sus predecesores, en especial el licenciado Manuel Estrada Cabrera, y los generales José María Orellana y Jorge Ubico​; y al hecho de que Guatemala se había ganado el apodo de «República Bananera» gracias a dichas concesiones​2.

Patterson siguió insistiendo, y en una nueva audiencia, que se produjo sin previo aviso, le dijo por intermedio de Raúl Osegueda, Secretario Privado de la Presidencia: «Infórmele al Señor Presidente que estaré ocho días en Washington. Dígale que me han dicho que a él le gustan las mujeres; que quiero traerle una pero deseo saber si la prefiere rubia o de pelo negro«. Arévalo menciona en sus memorias: «Yo nunca había escuchado de un diplomático semejante ofrecimiento de servicios celestinos que solamente se justifican en un plano de íntima amistad. Me dio una profunda pena pensar que este hombre representaba a la nación que acababa de ganar una guerra mundial.​ Con no poco desprecio brindé la respuesta, ya sin ironía«. La respuesta de Arévalo, por intermedio de Osegueda fue: «Efectivamente, me gustan las mujeres; pero suelo buscármelas yo mismo«.​1

El embajador estadounidense se convenció de que era demasiado difícil someter a Arévalo, y optó, entonces, por conspirar para derrocarlo. Si bien el plan no fructificó debido a la habilidad diplomática y política de Arévalo, los Estados Unidos no se dieron por vencidos y continuaron conspirando contra su sucesor, el coronel Jacobo Arbenz Guzmán, quien tenía objetivos claros y anti-imperialistas, pero quien carecía de la habilidad de Arévalo y terminó siendo derrocado el 27 de junio de 1954 gracias al trabajo del embajador estadounidesne John Puerifoy y del Departamento de Estado dirigido por John Foster Dulles, accionista de la United Fruit Company, y —en mucha menor medida— a la Operación PBSUCCESS de la CIA y su pantalla, el Movimiento de Liberación Nacional.​3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Bermejo, Juan José (1998): Despacho presidencial. Obra Póstuma. Guatemala: Oscar de León Palacios.
  2. Bucheli, Marcelo; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala»Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146). Archivado desde el original el 10 de diciembre de 2012.
  3. Cullater, Nicholas (1992). Operation PBSUCCESS. The United States and Guatemala. 1952-1954. CIA. United States.  Nota: desclasificado por la CIA en 1997.

18 de octubre de 1826: Pierzon masacra a quienes lincharon a Cirilo Flores

El coronel José Pierson, jefe del ejército del Estado de Guatemala, bate en Salcajá a los que lincharon al Jefe de Estado Cirilo Flores

18octubre1826
Iglesia de San Jacinto en Salcajá, la cual según la tradición data de 1524, siendo la primera iglesia católica formal que hubo en Guatemala. En el recuadro, el presidente federal Manuel José Arce y Fagoaga. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la Independencia de Centroamérica, varios mercenarios europeos intentaron probar suerte en la región para hacer fortuna. Entre ellos destacan los franceses José Pierzon, Isidoro Saget y Jean-Baptiste Fouconnier y el inglés Gordon.1

En 1826, Pierzon ya era coronel y estaba en las filas de las fuerzas federales apostadas en el Estado de Guatemala. Sin embargo, tras la decisión del general presidente Manuel José Arce y Fagoaga de encarcelar al jefe del Estado de Guatemala Juan Barrundia en septiembre de ese año,2 Pierson desertó del ejército Federal para y organizó las tropas estatales de Guatemala refugiándose en la región de Los Altos, en el occidente de Guatemala.1

A principios de octubre Pierson salió de Quezaltenango a perseguir las tropas federales del comandante Manuel Montúfar y Coronado. Asistió a la Dieta de los Cuatro Jefes del Estado de los Altos, en donde se fomentó la organización de un verdadero frente de oposición militar al poder del Presidente Arce, a quien los criollos liberales de la región consideraban como un traidor a sus ideales por haberse aliado a los interes de los criollos aristócratas de la Ciudad de Guatemala.3

En preparación de sus tropas para enfrentar a las fuerzas federales, Pierson cometió el error de confiscar los caballos de los pobladores de Quetzaltenango por la fuerza, incluyendo los de las órdenes religiosas, lo que agitó los ánimos en contra del gobierno del Estado, reunido a la sazón en esa ciudad altense luego de que huyeran de Guatemala tras la prisión de Barrundia.3 Indirectamente, esta imprudencia fue la causa de la muerte del Jefe de Estado interino, Cirilo Flores, cuando fue a intentar a calmar los ánimos de la población quetzalteca que creía que los criollos liberales querían expulsar a los frailes del Estado.4

Al enterarse de la salvaje muerte de Flores Pierson decidió aplastar a los promotores de la misma, combatiéndolos el 18 de octubre de 1826 en Salcajá, donde murieron 40 soldados, pero en donde abusó de las facultades que le fueron confiadas y sacrificó multitud de víctimas inocentes.1,5 Posteriormente ocupó brevemente la población hasta fue derrotado por las fuerzas federales del comandante Francisco Cáscara, teniendo que salir huyendo a Malacatan, buscando asilo en la frontera con Soconusco, pero su fuerza fue aplastada allí el 28 de octubre, aunque Pierson logró huir al Estado de Chiapas pero sus compañeros fueron aprehendidos entre ellos varios diputados del estado de Guatemala amigos de Flores.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Belaubre, Christophe (2007). Principales aspectos de la experiencia militar de José Pierson en Centroamérica. AFEHC.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  3. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  4. Fernández Ordíñez, Rodrigo (2008) ¡Muerte al hereje!: el linchamiento de Cirilo Flores Estrada. Guatemala: Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación
  5. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 37.

18 de agosto de 1838: el Estado de Guatemala declara estado de sitio

Debido a la anarquía producida por el levantamiento católico-campesino dirigido por el general mestizo Rafael Carrera, el Estado de Guatemala declara estado de sitio

18agosto1838
Mapa de los Estados de Guatemala y de Los Altos en 1838.  Nóte el área considerable de Los Altos, que se separaron de Guatemala el 3 de mayo de ese año.  La situación de anaquía que se vivía tras el alzamiento campesino católico, hizo que las autoridades del estado declararan estado de sitio en todo el territorio.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El papel del clero secular en el levantamiento del campesinado dirigido por el general Rafael Carrera en 1837-38 ha sido minimizado por los historiadores oficiales.  Toda la revolución ha sido presentada como un alzamiento contra el moderno gobierno del Dr. Mariano Gálvez, debido a la ignorancia de la población campesina que creyó que el gobierno estaba envenenando los pozos de agua con el cólera.1  Ahora bien, si bien es cierto que la creencia de que estaban envenenando los pozos fue el detonante de la violencia, las causas del levantamiento son mucho más profundas y están enraizadas en las costumbres coloniales que se impusieron a los indígenas y mestizos, ya fuera que estuvieran reducidos en encomiendas por los criollos hacendados o en las doctrinas de los poderosos frailes regulares.  A la larga, los indígenas crearon su propia religión, por medio del sincretismo de sus creencias ancentrales con la imaginería católica española, y alcanzaron un punto en que utilizaban las imágenes de santos únicamente para representar a sus verdaderas deidades.

De esta esta cuenta, la expulsión de los frailes y del arzobispo Ramón Casaus y Torres tras la victoria de Francisco Morazán en 1829, puede considerarse como el punto de partida de la revolución que llevó a Rafael Carrera al poder. Cuando los frailes fueron expulsados, sus bienes y haciendas fueron confiscados, incluyendo a todos los indígenas y esclavos negros liberados que trabajaban en ellas.  Varias de esas haciendas, como por ejemplo la Hacienda de San Jerónimo que tenían los dominicos en la Verapaz, fueron entregadas a ciudadanos británicos en pago a su ayuda logística para vencer al régimen de Mariano de Aycinena en 1829.  Los frailes salieron del país, pero los curas párrocos del clero secular se quedaron, y empezaron a hacer trabajo de hormiga entre los indígenas de sus parroquias diciéndoles que los liberales que estaban ahora en el poder estaban aliados con los «herejes» protestantes, enemigos de la «verdadera religión«.2

El descontento de los campesinos rurales empezó a crecer cuando el gobierno liberal estableció un impuesto individual, el cual era tan abusivo que apenas les dejaba recursos para subsistir; además, había «gentes militares, no de muy buena conducta que fueron desacreditando al Gobierno por el despotismo y arbitrriedades con que obraban«.3  Si bien resistieron resignadamente, como ya estaban acostumbrados tras varios siglos de colonización, la situación empeoró en 1837 cuando el líder liberal José Francisco Barrundia convenció al Jefe de Estado Mariano Gálvez para que se hiciera oficial la traducción que Barrundia había hecho de los Códigos de Livingston, los cuales se utilizaban en el estado norteamericano de Luisiana y, a su vez, estaban basados en el Código Legal de Napoleón.  Estos códigos introdujeron leyes demasiado novedosas para la población guatemalteca, que no estaba acostumbrada a juicios de jurados, matriminio civil y divorcio.4  De más está decir que los curas párrocos aprovecharon estas desatinadas leyes liberales para atacar al régimen y acusarlo de herético entre sus feligreses.

Fue en medio de esta situación cuando llegó a Guatemala la epidemia del cólera morbus, y el gobierno de Gálvez intentó utilizar sus métodos novedosos para reducir los efectos de la epidemia.  Y cuando intentó establecer medidas sanitarias que evitaban que los pobladores tuvieran acceso a sus fuentes de agua, el descontento acumulado y fomendato por los curas párrocos estalló y se inició la revolución campesino-católica que terminaría con el gobierno de Gálvez, no sin antes crear un rompimiento entre los liberales y obligar al gobernante a emplear medidas de tierra arrasada contra los poblados del oriente del Estado, que era en donde estaban los principales focos de revolucionarios. De acuerdo al propio general Carrera: «pero en seguida la cosa subió de punto; sobre tanto conjunto de males, vino la epidemia del Cólera morbus, epidemia desconocida en este país, y estando todos mal prevenidos con los sucesos anteriores, a la primera orden que dió el Gobierno para despejar los pueblos, botar toda la arboledad de dentro de ellos y sus inmediaciones, cercar las fuentes de agua de que se surtían los habitantes, y de establecer cordones satinarios par aevitar la comunicación de unos pueblos con otros, subió de punto la agitación general».5

El historiador Alejandro Marure resume la situación que se vivía en el Estado al final del gobierno de Gálvez de la siguiente forma: «[El 16 de enero de 1838], por decreto del Gobierno de Guatemala, expedido en esta fecha, se declaró en estado de rebelión a los departamentos de Guatemala y Sacatepéquez.  Otras declaratorias semejantes a ésta, repetidas con frecuencia en todo el curso del año de 38, y muy especialmente la que hizo por la Comandancia general en 18 de agosto, comprensiva de todo el Estado, mantuvieron a sus habitantes sometidos al régimen militar y privados de todas sus garantías hasta el 31 de enero de 839 en que se declaró por la Asamblea solemnemente restablecido el régimen constitucional.»6

La situación del Estado en agosto de 1838 era caótica.  Gálvez había sido obligado a renunciar a finales de enero, y los criollos liberales de los departamentos del occidente se habían segregado de Guatemala y habían formado su propio Estado de Los Altos el 3 de mayo.7  Mariano Rivera Paz llegó al poder el 22 de julio, pero fue removido por el presidente federal, general Francisco Morazán, quien lo sustituyó por Carlos Salazar.8  Y las Huestes de Mita, encabezadas por Rafael Carrera y conformadas por dos mil campesionos católicos, habían vencido categoricamente a las fuerzas liberales en los llanos de Jalapa el 15 de agosto, haciendo que Salazar decretara el estado de sitio en todos los departamentos que todavía le quedaban a Guatemala.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República.  Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 13-14.
  3. Ibid., pp. 15-16.
  4. Ibid., p. 16.
  5. Ibid., p. 17.
  6. Marure, Alejandro (1895). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro América desde el año 1821 hasta el de 1852.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 99.
  7. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular.
  8. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides, Capítulos de la Historia de la América Central V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 172-175.
  9. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821-1871»Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X.

18 de julio de 1935: Ubico inaugura la Plazuela Barrios

Como parte de las celebraciones del centenario del general J. Rufino Barrios, el presidente Jorge Ubico inaugura la Plazuela Barrios en la Ciudad de Guatemala

18julio1935
En la imagen: la Plazuela Barrios en 1935, con el monumento al fallecido general J. Rufino Barrios que originalmente estaba en el Palacio de la Reforma en donde en el siglo XIX se encuentra el Obelisco a Los Próceres, y que fue derribado por los terremotos de 1917-18. En el recuadro: los líderes de la Reforma Liberal. Aparte de Barrios y García Granados están en primera fila: los mariscales José Víctor Zavala y Serapio Cruz (ambos incondicionales del gobierno conservador del general Rafael Carrera). Imagenes tomadas de La Gaceta de 1935.

Los gobiernos liberales, a partir del régimen del general Manuel Lisandro Barillas se dedicaron a impulsar el mito heróico del general J. Rufino Barrios por encima de otras figuras históricas guatemaltecas, en especial las de los regímenes conservadores, particularmente la del capitán general Rafael Carrera, fundador de la Repúbica de Guatemala y presidente vitalicio de la misma de 1854 a 1865.1

Gracias al triunfo de la Revolución de 1871, dirigida por Miguel García Granados y J. Rufino Barrios, se logró retomar las reformas iniciadas por el gobierno liberal del Jefe de Estado Mariano Gálvez junto con la del presidente federal, el general Francisco Morazán, quien había invadido a Guatemala y expulsado a las autoridades conservadoras y principales miembros del clero secular y de las órdenes religiosas en 1829.2 Desafortunadamente para los criollos liberales, aquellas reformas habían terminado abruptamente luego de la nefasta implementación de los Códigos de Livingston, que impulsaban el matrimonio civil, el divorcio y los juicios de jurados.3,4 De aquellas modificaciones legales, únicamente sobrevió el Habeas Corpus tras la revolución campesino-católica de 1837-38, por ser lo único que se adaptaba a la realidad del campesinado guatemalteco en ese momento, y que se había alzado contra los «herejes liberales«.4,5

Barrios ha sido llamado «Reformador» y «héroe» por los historiadores liberales, encabezados por el Dr. Lorenzo Montúfar, debido a que Francisco Morazán no era de Guatemala, y que el Dr. Mariano Gálvez no solamente fue derrotado por las fuerzas de los campesinos encabezadas por Rafael Carrera, sino que sus métodos militares de tierra arrasada contra las posiciones de los alzados no fueron aprobados por muchos de sus correligionarios liberales en su época, provocando una fractura entre ellos en medio de la guerra civil.6 Además, Barrios murió en el campo de batalla, algo que han mitificado los liberales diciendo que «[…] el Caudillo de la Unión rindió tributo a la tierra en los campos de Chalchuapa, […] y todavía llega a nosotros el eco de aquella tragedia que, como los esquilianas, envuelve a los héroes en un temblor sagrado, por la grandeza de sus propósitos y porque, en sus páginas, los héroes desfilan envueltos en un halo de fatalidad. […] a estas horas, Barrios ya no sólo es héroe y caudillo del liberalismo, sino un símbolo nacional, una gloria de la Patria«.7

Los historiadores liberales han creado un mito alrededor de Barrios, dejando por un lado la tiranía que impulsó éste durante su gobierno, la cruel persecución contras sus enemigos8 el terrible tratado Herrera-Mariscal que resultó en una pérdida considerable de territorio guatemalteco cuando se finiquitaron los límites con México,9 el despojo de terrenos de los indígenas y de los religiosos para favorecer a su cúpula de allegados, la entrega de la Verapaz a inmigrantes alemanes,10 el uso de los indígenas como mano de obra gratuita y como miembros de la milicia,11 y el uso de los fondos nacionales como sus finanzas personales.12-15 Esto fue hecho a propósito, a fin de legitimar las transformaciones sociales, económicas y políticas impulsadas por los liberales desde 1871, en especial el concepto de ciudadanía que más les convenía y que dejaba a los indígenas por un lado.1

El concepto de ciudadanía apareció por primera vez en la Constitución de 1879, escrita a la medida de Barrios, y consiste en un perfil de ciudadano alfabeto, consciente de sus derechos y obligaciones.16 De esta forma, iniclamente eran ciudadanos los varones mayores de 21 años que sabían leer y escribir o tenían renta, industria, oficio o profesión; luego, la reforma de 1887 impulsada por Manuel Lisandro Barillas tras su golpe de estado para modificar la constitución para que no le restringiera el uso del poder,17 amplió el concepto hacia los miembros del ejército y a los mayores de 18 años que poseían un grado o título literario.16 Barillas utilizaría esta nueva definición de ciudadanos para permitir que los soldados analfabetos votaran y elegir así a un sucesor que le conviniera, como ocurrió en la elección del general José María Reina Barrios en 1892.

Aprovechando el centenerario del nacimiento del héroe liberal que se celebraba en 1935, el general Jorge Ubico, quien era ahijado de Barrios e hijo de uno de sus cercanos colaboradores (el poderoso político y cafetalero, licenciado Arturo Ubico Urruela),18 se legitimó ante la población como sucesor del héroe mediante celebraciones en honor al fallecido gobernante, con inauguraciones de monumentos como la Plazuela Barrios el 18 de julio de ese año, y de la Torre del Reformador,1 y afianzó su liderazgo como heredero del régimen liberal mediante la modificación a la constitución que se hizo en mayo de 1935 y que permitió, entre otras cosas, la reelección del gobernante.19


BIBLIOGRAFIA:

  1. Polanco Pérez, Perla Patricia (2016). Ubico frente al héroe liberal: El Centenario de Barrios en la legitimación de la dictadura, Guatemala 1935. Guatemala: Universidad de San Carlos, Facultad de Humanidades. p. 68 y siguientes.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. García Laguardia, Jorge Mario (2011). La Reforma Liberal en Guatemala. Guatemala: TipografíaNacional. p. 26.
  4. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Tip. de Sánchez y de Guise. Guatemala.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  6. Hernández de León, Federico (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.
  7. Anzueto Vielman (14 de febrero de 1935). Datos biográficos del General Barrios. Guatemala: en La Gaceta, revista de Policía y Variedades III (27). p. 131-138.
  8. Rodríguez, Guillermo (Mayo de 1886) Exposición y documentos presentados a la Asamblea Nacional Legislativa por Guillermo Rodríguez, acusado y sentenciado con pretexto de la bomba del 13 de abril de 1884.  Guatemala: Tipografía de Arenales.
  9. Comisión Guatemalte de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 164-170.
  10. Caso Barrera, Laura (Diciembre 2014). Viajeros alemanes en Alta Verapaz en el siglo XIX. Su aportación al conocimiento de las lenguas y cultura mayas. Revista Brasileria de Lingüística Antropológica. 2. p. 414.
  11. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 69-73.
  12. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 3 y siguientes.
  13. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 413.
  14. Wagner, Regina (2001). The History of Coffee in Guatemala. Guatemala: ANACAFE, Villegas Editores. p.125.
  15. Lainfiesta, Francisco (1975) [1886]. Apuntamientos para la Historia de Guatemala; Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. pp. 226,227.
  16. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.
  17. Caballeros, Adrián F. (1887). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1887 VI. Guatemala: Tipografía La Unión.
  18. Samayoa Chinchilla, Carlos (1950) El dictador yo. Guatemala: Imprenta Iberia.
  19. Valladares de Ruiz, Mayra (Agosto de 1995). Los gobiernos liberales y sus fuerzas políticas 1871-1944. En Estudios del IIHAA, 2 (95). Guatemala: Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas, Universidad de San Carlos. p. 106.

18 de mayo de 1838: se rompe el Pacto de la Federación Centroamericana

Luego de que Francisco Morazán se negara a convocar a elecciones, el Congreso Federal autoriza a los estados a organizar como mejor les parezca rompiendo el Pacto de la Federación Centroamericana

18mayo1838
Palacio Nacional de San Salvador, en la época en que allí funcionaba la capital federal de Centro América.  En el recuadro: el presidente de la República Federal, Francisco Morazán, quien se había negado a convocar a elecciones en 1839, provocando así el rompimiento del Pacto Federal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La Ruptura del Pacto Federal Centroamericano ocurrió de hecho el 18 de mayo de 1838, cuando se reunió el Congreso Federal en San Salvador, entonces la capital federal, en vista de que el presidente, el general liberal Francisco Morazán, no había convocado a las elecciones generales que debían realizarse ese mismo año, ya que su período presidencial y el del vicepresidente terminaba el 1 de marzo de 1839.1 En aquella sesión del Congreso se acordó autorizar a los estados a reorganizarse como mejor les pareciera, sin tomar en cuenta las leyes nacionales. Los Estados de Nicaragua, Honduras y Costa Rica no lo pensaron dos veces y se separaron del pacto federal, constituyéndose en naciones soberanas, libres e independientes, dejando a la República Federal formada únicamente por Guatemala, El Salvador y El Estado de Los Altos.1

El 7 de julio de 1838, el Congreso Federal emitió su último decreto, indicando que «los estados federados de Centro América son, y por derecho deben ser, cuerpos políticos, soberanos, libres e independientes«.2  Ante esto, la Asamblea Legislativa del estado de Guatemala, que estaba sumergido en una guerra civil que ya había derrocado al gobierno del Jefe de Estado, Dr. Mariano Gálvez y provocado la pérdida de la mitad de su territorio por la segregación del Estado de Los Altos, emitió el siguiente decreto:3

«La Asamblea Legislativa del Estado de Guatemala, considerando: que el decreto del congreso de 30 de mayo último que deja en libertad a los estados para reconstituirse libremente sin las restricciones del título 12.° de la constitución federal, y su aclaratoria de 9 de junio que deja vigentes las partes 2a. y 3a. del artículo 178 del mismo título, relativas a las contribuciones y fuerzas permanentes que corresponden a la federación, envuelven una reforma conveniente y necesarioa: que los estados deben recobrar el poder que les corresponde en su capacidad política; y ha llegado el momento de que se constituyan por sí mismos segun sus aptitudes; y que este paso clásico de la libertad, no debe darse, por el interés mismo de la paz pública, relajando el lazo que une los estados a la federación, y anulando indirectamente el poder nacional, mientras éste se reforma y se establece mas en armonía con los principios de los gobiernos populares; ha tenido a bien decretar y decreta:Admítese por el estado de Guatemala el decreto del congreso de 30 de mayo del corriente año, que reforma el título 12.° de la constitución federal, con las explicaciones hechas por el mismo congreso en su resolución de 9 de junio último.»3

Y poco después, emitió un nuevo decreto convocando a la elección de una Asamblea Constituyente para que se emitiera una constitución para el Estado, que para entonces estaba sumido en la anarquía y con un territorio muy reducido:4

La Asamblea Legislativa del Estado de Guatemala, considerando:

Que la constitución dispone convocar una asamblea constituyente cuando el título 12.° de la constitución federal fuere alterado por la República, como se ha verificado ya por un decreto del congreso, admitido por la mayoría de los estados;

Que el pacto social se ha disuelto por la creación de un nuevo estado en Los Altos, acordada también por el congreso, y establecídose de hecho un gobierno independiente al de Guatemala;

Que es necesario, además, restablecer la calma y majestad del estado, por una medida pronta y salvadora, hallándose actualmente su poder legislativo sin la basa y propiedad de representación que le corresponde; agitado en lo interior por las facciones; empeñado en una guerra de los bárbaros contra la civilización; y sin vigor ni eficacia la ley fundamental que lo ha regido, ni los poderes supremos que lo constituyen:

Considerando sobre todo, que es indispensable reconstruir la la sociedad por ella misma y convocar al soberano cuando su ley primordial no se escucha, o se ha alterado por la discordia civil; y que cualquiera que sea la razón suprema de reunir al pueblo para que restablezca el pacto, el medio de verificarlo debe ser el más claro y directo, a fin de que expida su voz soberana por el órgano de sus representantes inmediatos; que la sociedad tiene siempre un derecho inconcuso e inenagenable de examinar, de admitir o reprobar la ley, que, en uso de los poderes supremos que ha conferido, le hayan dado sus representantes al constituirla;

No pudiendo hacer un poder superior a la sociedad, y siendo la elección directa y la sanción inmediata del pueblo, los dos únicos medios de pronunciarse, al restablecer su pacto y crear los poderes supremos y los derechos primordiales de la ley fundamental;

Teniendo el cuerpo legislativo el mayor respeto a los derechos del pueblo de Guatemala, y a los principios democráticos que profesa y que constituyen desde la independencia nuestra organización social, dispone consignarlos especialmente en la acción directa del pueblo para el nombramiento de sus mandatarios; en la revisión por él mismo de su ley fundamental; y en la creación de un cuerpo constituyente numeroso, en que puedan ser bien representados los diversos intereses sociales, deliberadas sabiamente las leyes y presentada con majestad la imagen del pueblo en un cuerpo nacional; por tanto ha tenido a bien decretar y decreta:

Artículo 1.°: es convocado el pueblo del estado de Guatemala para formar por elección directa una grande asamblea constituyente que no bajará de cincuenta representantes, revestida de todo el poder supremo para reformar, adicionar o conservar en todo o en parte la constitución actual de Guatemala.

Artículo 2.°: Un reglamente para las elecciones será dado por el cuerpo legislativo; y a la asamblea constituyente será reunida el 1 de noviembre.

Artículo 3.°: La constitución o la reforma que hiciera la asamblea constituyente, con cualquier alteración que tenga la constitución actual, será revisada inmediatamente, por el pueblo, y los ciudadanos votarán individualmente por su admisión o desaprobación, segun la ley reglamentaria que la misma asamblea constituyente emitiera para esta última expresión de la voluntad pública, a que deberá arreglarse todo el estado.

Comuníquese al consejo representativo para su sanción.4

A pesar de los rimbombantes términos en que el decreto anterior fue redactado, aquella constituyente se reunió pero nunca emitió una constitución, debido a que la anarquía se mantuvo en Guatemala hasta 1851 a pesar de la mano dura que empleó el general Rafael Carrera.  El mismo Carrera fue víctima de un atentado contra su vida cuando un grupo radical se cansó de esperar que se emitiera una constitución, e incluso otras asambleas se reunieron después para ese efecto pero no consiguieron emitir la carta magna sino hasta que, después del triunfo de Carrera en la Batalla de La Arada, por fin se emitió la constitución de 1851, la cual favorecía al general victorioso y a los miembros del clero.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. pp. 157, 235, 246, 272 y 304.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 49.
  3. Ibid, pp. 43-44.
  4. Ibid, pp. 44-45.
  5. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, pp. 282-286.

18 de abril de 1902: terremoto de San Perfecto

Fuerte terremoto provocado por el volcán Santa María destruye la ciudad de Quetzaltenango.

18abril1902
Ruinas de la ciudad de Quetzaltenango tras el terremoto de 1902.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El año de 1902, hacia el final del primer período presidencial del licenciado Manuel Estrada Cabrera, fue devastador para la región occidental de Guatemala.  Primero fue el terremoto de San Perfecto el 18 de abril, y luego la devastadora erupción del Volcán Santa María el 24 de octubre.  El sismo tuvo una magnitud estimada de Mw 7,5 y se produjo a las 20:53:50 en el departamento de Quetzaltenango.1​ El terremoto tuvo una duración de casi dos minutos y fue precedido de varios sismos premonitores y seguido de muchas réplicas, siendo los departamentos de Quetzaltenango y Sololá los más afectados. Entre ochocientas y novecientas personas fallecieron por el terremoto y hubo daños materiales importantes en la extensa zona afectada. Todas las iglesias en el oeste de Guatemala y el este de Chiapas sufrieron daños severos o fueron destruidas.23

El escritor Federico Gamboa —quien era el embajador del gobierno mexicano del general Porfirio Díaz en Guatemala de 1899 a 1902— se encontraba en la Ciudad de Guatemala al momento del terremoto y lo relata detalladamente en su obra «Mi Diario».4

18 de abril [de 1902].- Noche horrenda, un verdadero cataclismo del que por milagro escapamos. A eso de las 5 de la tarde, que leía yo en una mecedora, en la terraza, alcé casualmente los ojos al cielo, todo él plomizo, cual si se avecinara alguna tormenta de las que por aquí abundan cuando como en este año la temporada de lluvias se adelanta. Anocheció a poco, y despejóse el firmamento.4​ Minutos después de las 7, inopinadamente, debió de caer muy cerca de casa una formidable descarga eléctrica, cuyo estruendo nos ensordeció y cuya luz vivísima y cárdena nos dejó medio ciegos. Y de las nubes, se dejó venir un diluvio que mal año para el del abuelo Noé…»5​ De súbito, comenzó un terremoto espantoso, que sacudía la casa y la ciudad entera, con reconcentrada extrahumana fuerza devastadora; algo horrible y nunca antes sentido… Mi mujer cae de hinojos; la perra Diana aulla fatídicamente… Al pronto, quédome inmóvil con mi hijo entre mis brazos, sus grandes ojos de criatura inteligente, mirándome despavorido… Sin dismuinuir en su intensidad espantable, el terremoto continúa… Al cabo de siniestros parpadeos, la luz eléctrica se apaga; estamos en piso alto, en tinieblas, sin esperanza de salvación… Repican las arañas de cristal, crujen muebles, puertas y techos… Continúa el terremoto.5

Siempre con mi hijo en los brazos, trabajosamente me levanto de la silla, vacilo como un beodo o atacado de vértigo; a tientas y con no menores trabajos, abro la puerta, y en sus umbrales coloco a mi mujer arrodillada; Diana, sin dejar de aullar, me planta sus manos en mis espadas, que yo hinco en la jamba… El terremoto continúa sacudiéndonos en la tiniebla. Reza mi mujer en voz alta y trémula, entreverada de sollozos; mi hijito, cual si a mí me fuese dable atajar el fenómeno, susúrrame de vez en cuando muy quedó en su infantil media lengua que tiene miedo. Rezo a mi vez; pero en vista de que el temblor no cesa, pienso en que las resistencias tienen su límite, y en que, si dios no nos salva, estamos perdidos, irremisiblemente perdidos… Entonces, no por tranquilizar a mi mujer, sino por propia y honrada convicción, la exhorto a que se resigne.6

Al fin, el sismo se aplaca lentamente, y para… En los primeros instantes de respiro, mi mujer no me permite ni que vaya yo a encender una luz… Nuevo temblor rápido… La repetición me alarma, y resuelvo nuestro traslado al piso bajo, a oscuras todavía… En el resto de la noche, que nos pasamos en vela, siete sacudidas más.6​ Narración que me hace mi cuñado, del pánico que en cafés y calles originó el descomunal terremoto…6

El 21 de abril continuaban los sismos y los ciudadanos de la capital estaban sumamente nerviosos; ese día empezaban a llegar las noticias de los departamentos: Quetzaltenango estaba casi totalmente destruida y con aproximadamente novecientos fallecidos; Escuintla y Amatitlán quedaron medio arrasadas; todo el occidente quedó muy perjudicado y centenares de fincas de café y de caña quedaron por los suelos.​ El gobierno declaró calamidad nacional.7​ Para entonces se habían producido numerosas réplicas y rumores que provocaban el pánico de los guatemaltecos; uno de esos rumores aseguraba que el presidente Manuel Estrada Cabrera y el embajador mexicano Federico Gamboa eran los únicos que habían sido informados por el Observatorio de San Francisco de que un inminente cataclismo amenazaba a Guatemala.»7


BIBLIOGRAFIA:

  1. INSIVUMEH (s.f.). «Principales eventos sísmicos del siglo XX en Guatemala». Archivado desde el original el 1 de agosto de 2008.
  2. Rose, William Ingersol (s.f.). «Natural Hazards in El Salvador»Geological Society of America (en inglés). p. 394.
  3. Rockstroh, Edwin (1902). «1902 Earthquake in Guatemala»Nature (en inglés) 66: 150. doi:10.1038/066150a0. p. 150.
  4. Gamboa, Federico (1920). Gómez de la Puente, Eusebio (ed.), ed. Mi diario, primera serie III. México: Hispano Americana.
  5. Ibid, p. 148.
  6. Ibid, p. 149-150
  7. Ibid, p. 151