22 de abril de 1841: Larrazabal establece conmemoración de la victoria de Carrera sobre Morazán

El canónigo aristócratas Antonio Larrazabal dona quinientos pesos para que se conmemore cada año la victora de Carrera sobre Morazán del 19 de marzo de 1840.

Entrada posterior de la Iglesia Catedral de la Ciudad de Guatemala sobre la Octava avenida. Al fondo de esta calle se encontraba la residencia de Larrazabal (en el inserto). Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras el triunfo del teniente coronel Rafael Carrera sobre Francisco Morazán y el ejército salvadoreño el 19 de marzo de 1840,1 el jefe de Estado de Guatemala Mariano Rivera Paz lo ascendió a general de bridaga del ejército guatemalteco,2 mientras que el clero se vió reforzado en el Estado, el cual se declaró separado de la República Federal de Centro América el 17 de abril de ese mismo año.3

El canónigo Antonio de Larrazabal, miembro de las familias aristócratas y antiguo diputado ante las Cortes de Cádiz4, estableció una celebración perpetua de aquel acontecimiento, en honor al santo patrono del 19 de marzo  —San José— mediante el siguiente documento:5

Guatemala, a diez y nueve de abril de mil ochocientos cuarenta y uno, el señor dean y cabildo, Antonio Larrazabal, provisor gobernador del arzobispado, a quien yo, el infrascrito escribano doy fe conocer, me exhibió ante los testigos que al fin se expresan, el expediente a la letra es como sigue:

Venerable señor dean y cabildo. Antonio Larrazabal, penitenciario de esta Santa Iglesia Metropolitana, con el respeto que debo, digo: que deseo se perpetúe entre nosotros, y que sea indeleble en nuestros corazones, la gratitud y reconocimiento al Señor Dios de los Ejércitos, Padre de las misericordias, y Dios de todo consuelo por el portentoso beneficio con que nos salvó la vida el 19 de marzo de este año.  Ninguno ignora que tomada la plaza el día anterior por nuestros contrarios en la desgraciada guerra fratricida, veíamos de cerca amenazada nuestra existencia, y ya sentíamos los males que son consiguientes a la más cruel tiranía, que no son de recordar, sino solo para dar gracias al mismo Dios Salvador del mundo.Nota a Al efecto, y estando dedicado aquel día al sustituto del Eterno Padre Esposo verdadero de María Santísima y Padre putativo de Nuestro Señor Jesucristo, el Santísimo Patriarca José, suplico al venerable Cabildo se sirva admitirme el pequeñísimo obsequio perpetuo par ael día del patrocionio Dom. tercera post Pascha.

Primero: de que pertuamente en el día del patrocionio de este Patrón y abogado nuestro, haya sermón en la misma solemne que doto con doce pesos.

Segundo: que su imagen colocada en la capilla del colegio del servicio de este coro, sea traída por sus alumnos antes de las primeras vísperas y se ponga para la pública veneración de esta misma Catedral, en un trono con las luces y adorno correspondientes, y que permanezca hasta después de las segundas vísperas en que se conducirá al mismo colegio, asignando para sus velas y el trono diez pesos.Nota b

Tercero: que en el día propio de esta fiesta, se celebre por el primer dean o primera dignidad, misa rezada a las seis, delante la misma imagen; que durante el tiempo de ella, se recen por dichos alumnos, en unión del pueblo, las alabanzas y preses dedicadas a este Santísimo Patriarca, que con aprobación de lo ordinario, corren impresas, dándo al celebrante el estipendio de dos pesos y a los doce alumnos cuatro reales a cada uno. Y siendo el total de estas partidas treinta pesos, reconoceré el capital de quinientes pesos sobre mi casa, a razón de seis por ciento; sirviendo este escrito de bastante seguridad, interin extiendo la correspondiente escritura para que desde luego se de principio a esta solemnidad el domingo inmediato, 10 del corriente: por lo que al venerable señor dean y cabildo suplico se sirva admitir esta fundación tan propia de su piedad como de la devoción general de todos los fiesta a este su antiguo Patrón; Guatemala, mayo cuatro de mil ochocientos cuarenta.

          • Antonio Larrazabal

Sala capitular, mayo seis de mil ochocientos cuarenta.

Por admitida la fundación a que se contra este memorial, la que se aprueba en toda forma, dándose gracias al señor penitenciario, gobernador del Arzobispado por su piadoso celo:Nota_c Póngase en su noticia, hágase saber al padre sacristán mayor de esta Santa iglesia y mayordomo de fábrica de ella, para que tomen en sus libros la razón correspondiente, como también al padre rector del colegio de Infantes por lo tocante a sus alumnos.5

La residencia de Larrazabal se encontraba en la octava avenida del Centro Histórico de la Nueva Guatemala de la Asunción, entre la Catedral y la Iglesia del Carmen, y era de considerable valor y sin gravamen alguno, de acuerdo al anotador de hipotecas de la época, por lo que no hubo problema en que se dieran los quinientos pesos que donaba el clérigo.5


NOTAS:

  • a: Larrazabal se refiere a la victoria de Carrera sobre Morazán el 19 de marzo de 1840 y a los graves abusos que cometió Morazán cuanto tomó la Nueva Guatemala de la Asunción en 1829.
  • b: este es el Colegio de Infantes.
  • c: Larrazabal era el gobernador del Arzobispado por la expulsión del arzobispo Ramón Casaus y Torres en 1829.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.
  2. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. p. 159.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 46-48.
  4. Congreso de los Diputados (2011). Hace 200 años. Diario de las Cortes de Cádiz.  Madrid: Congreso de los Diputados.
  5. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central.  Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 145-148.

22 de marzo de 1960: declaran a Tecún Umán como Héroe Nacional

22marzo1960
Anverso y reverso del billete de cincuenta centavos que circuló en Guatemala en la década de 1990 y que tenía la efigie de Tecún Umán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tecún Umán fue reconocido como Héroe Nacional de Guatemala mediante el siguiendo decreto legislativo:

Decreto Número 1344

El Congreso de la República de Guatemala,

Considerando: que Tecún Umán, egregio personaje de la Historia de Guatemala se perfila en sus anales como supremo Héroe Nacional; 

Considerando: que corresponde al Congreso de la República decretar honores públicos y que éstos deben otorgarse a la memoria de quienes, como Tecún Umán, murieron luchando en defensa del suelo patrio; 

Por tanto, decreta:

Artículo 1°. — Se consagra a Tecún Umán, Héroe Nacional y símbolo de la defensa de la nacionalidad guatemalteca.

Artículo 2°.— Para honrar su memoria, declárase el 20 de febrero de cada año Día de Homenaje a Tecún Umán.  Las instituciones y los establecimientos públicos y privados de enseñanza, realizarán anualmente en esa fecha, actos cívicos en honor de aquel eximio representativo de la raza autóctona.

Artículo 3°. — Se declara de urgencia nacional, la erección de monumentos que perpetúen la memoria del Héroe Tecún Umán.

Artículo 4°.— Este decreto entrará en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial.

Dado en el palacio del Organismo Legislativo: en Guatemala, a los veintidós días del mes de marzo de mil novecientos sesenta.

        • Jorge Luis Zelaya Coronado, presidente
        • Adrián Calderón Romero, secretario
        • Felipe Neri Barrientos Rosales, secretario1

Ahora bien, ¿quién fué Tecún Umán y por qué el gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes lo declaró Héroe Nacional?

La leyenda del enfrentamiento entre el capitán invasor Pedro de Alvarado y el capitán k’iche’ Tecún Umán relata que este último iba al frente de un ejército de miles de guerreros k’iche’, y buscaba al español en los llanos de Urbina. Cuando se encontraron, Tecún Umán se transformó en un águila vestida en plumas de quetzal y voló para atacar a Alvarado. En el primer choque cortó la cabeza al caballo del español, pensando que hombre y animal eran uno solo; pero cuando Alvarado no murió, lo atacó una segunda vez.  Esta vez, el español lo mató con su lanza y  los perros de guerra de los españoles quisieron desgarrar su cuerpo, pero Alvarado los detuvo por un guerrero tan valiente y audaz merecía ser enterrado con todo respeto.2

De acuerdo a esta leyendo, Tecún Umán estaba vestido con tres coronas y con muchas plumas de quetzales, por lo que los españoles bautizaron aquel lugar con el nombre Quetzaltenango, —Lugar de las Plumas del Quetzal—. En cuanto a los guerreros del capitán k’iche’ viendo que su capitán estaba muerto, huyeron pero fueron perseguidos por los españoles que los masacraron en el río que corría por allí y que tornó rojo por la sangre derramada. Aquel río fue bautizado como Kik’el en recuerdo a la matanza.2

Debido a los sucesos fantasiosos que ocurren en la leyenda, la existencia de Tecún Umán se ha puesto en duda.  Sin embargo, existen algunas evidencias históricas sobre la existencia del príncipe k’iche’ de la leyenda, y la primera es una carta que envió Alvarado a Hernán Cortés, en la cual relata que el 20 de febrero de 1524 salió de Xetulul o San Martín Zapotitlán hacia lo que ahora es Quetzaltenango, entonces territorio de los k’iche’ por el camino de Palajunoj.  En el camino montañoso, los emboscaron los indígenas en dos tantas: primero salieron de tres a cuatro mil guerreros, y cuando estuvieron vencidos, salió una segunda ola de aproximadamente treinta mil guerreros que atacaron a los españoles, tlaxcaltecas y cholultecas con flechas.  El segundo ataque también fue infructuoso, ya que los españoles iban a caballo y cargaron contra los atacantes, quienes huyeron espantados al ver a las monturas.3

Entonces, el plan de Alvarado fue el de llevar a los atacantes a campo abierto en caso hubiera un tercer ataque. Cuando éste se produjo, los jinetes hicieron como que salían huyendo, y se dejaron alcanzar por los guerreros k’iche’s, que —según Alvarado— los atacaron esta vez con un ejército aún mayor. Cuando los atacantes los alcanzaron, los jinetes se dieron la vuelta y arremetieron contra ellos, venciéndolos categóricamente.  En esa batalla, de acuerdo a Alvarado: «murió uno de los cuatro señores de esta ciudad de Utatlán, que venía por capitán general de toda la tierra«.4

Si bien Alvarado no dice nada respecto un combate frente a frente entre él y el señor de Utatlán, ni que un quetzal que se posara sobre el pecho del caído, esta es la primera mención de un personaje que podría ser Tecún Umán en un documento histórico.

Por otra parte, está el «Título K’oyoi» descubierto en 1973 por el antropólogo Robert Carmack, en el cual se describe la versión k’iche’ de la batalla que relató Alvarado en su carta.  Allí menciona que luego de que Alvarado irrumpiera fácilmente contra las fortificaciones de Xetulul, los señores k’iche’ se asustaron y mandaron a pedir refuerzos a Q’umarkaj-Utatlán.  Al enterarse, Tecum, nieto del rey k’iche’ K’iq’ab, salió de inmedio por Tzibachaj (Totonicapán).  El relato en k’iche’ dice:

xel wi nima rajpo achij adelantado Tecum umam rey k’iche’ don k’iq’ab

que traducido quiere decir:

el grán capitán adelantado Tecum nieto del rey k’iche’ don K’iq’ab’.5

Así pues, el nombre del príncipe es Tecum, y Umam simplemente significa que «era nieto de» el rey k’iche’.

De acuerdo al «Título K’oyoi«, la ciudad de Q’umarkaj ya estaba tomando sus medidas contra la invasión y preparando la marcha del gran capitán Tecum con sus soldados hacia la zona de guerra.  En las preparaciones hubo procesiones, bailes y festividades en la que el capitán se atavió con plumas de Quetzal.6

Con respecto a la batalla entre Alvarado y Tecum, el «Título K’oyoi» dice que Tecum cortó la cabeza del caballo de Alvarado, pero cayó en medio de los españoles.  Su cuerpo tenía tres coronas con plumas verdes como si fuera un sol bajando del cielo.  Entonces, cuando ya estaba muerto, Alvarado le preguntó a los tlaxcaltecas y cholultecas que lo acompañaban cómo le iban a poner a aquel pueblo, y ellos le dijeron Quetzaltenango «para alabar al señor«, a lo que accedió el capitán español porque «un gran capitán se murió«.  Después, relata que fue innumerable la gente que murió junto con Tecum y que el agua del río se enrojeció por la sangre, por lo que lo llamaron kik’el (río de Sangre).6

En conclusión: es muy probable que el «Título K’oyoi» sea una versión embellecida por los k’iche’ para relatar su derrota frente a Alvarado y por ello crearon el personaje de Tecum que simboliza a los señores que fueron sacrificados por el capitán español después de vencerlos en combate.  Luego, cronistas coloniales como Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán encontraron documentos en donde se relataban historias similares, y así por errores en la traducción del nombre del príncipe k’iche’ nació la leyenda de Tecún Umán.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Azurdia Alfaro, Roberto (1962). Recopilación de la Leyes de la República Guatemala, 1960-1961. LXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 3.
  2. van Akkeren, Ruud W. Tecun Uman: ¿personaje mítico o histórico?. En: Ciclo de Conferencias 2004. Nuevas investigaciones. Nuevas ideas.  Guatemala: Museo Popol Vuh, Universidad Francisco Marroquín. p. 3.
  3. Ibid., p. 1.
  4. Ibid., p. 2.
  5. Ibid., p. 4.
  6. Ibid., p. 7.

22 de febrero de 1951: orderan repatriar restos de Máximo Soto Hall

El gobierno del Dr. Juan José Arévalo ordena repatriar los restos del escritor y poeta Máximo Soto Hall para que sean sepultados en Antigua Guatemala.

22febrero1951
Residencia del escritor, historiador y poeta Máximo Soto Hall en la Ciudad de Guatemala en 1915. En el recuadro: Soto Hall. Imágenes tomadas de «El Libro Azul de Guatemala«.

Uno de los útimos actos oficiales del gobierno del Dr. Juan José Arévalo fue ordenar la repatriación de los restos del historiador, político y poeta Máximo Soto Hall, quien falleció en Buenos Aires, Argentina en el 14 de mayo de 1944, y quien fuera medio hermano del ex-presidente hondureno Marco Aurelio Soto, además de uno de los principales ideólogos y propagandistas del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  De hecho, Soto Hall siguió los pasos de su medio hermano —que llegó al poder con la ayuda del presidente guatemalteco, general J. Rufino Barrios1— y consiguió ser candidato a la presidencia de Honduras con fuerte apoyo del licenciado Estrada Cabrera2, pero no ganó las elecciones por el rechazo de los hondurenos al régimen guatemalteco.3

Tras la caída del régimen cabrerista el 15 de abril de 1920, Soto Hall permaneció en el exilio, que lo llevó a Venezuela, Chile, Argentina y Uruguay, como corresponsal de la revista neoyorquina «Editor and Publisher» y en donde representó a Guatemala en congresos internacionales.   Si bien regresó a Guatemala junto con su esposa Amy Miles en julio 1926 y se unió a la Sociedad de Geografía e Historia, no se quedó mucho tiempo y poco después partió para Sudamérica en donde escribió para el periódico «La Prensa» de Buenos Aires.3

Cuando el general Jorge Ubico llegó a la presidencia de Guatemala invitó a Soto Hall a colaborar con él durante una visita que hizo el escritor a su país, pero éste rechazó la oferta porque «no le gustaba la política dura del presidente«, según le dijo a un amigo, aunque parece más factible que la verdadera razón fue la imagen de intelectual antiimperialista que construyó para sí tras la caída de Estrada Cabrera, lo cual era clave para que no se recordara su pasado como colaborador y propagandista de la larga dictadura cabrerista.4

Tal parece que la estrategia de Soto Hall dió resultados puesto que el presidente Arévalo emitió el siguiente decreto el 22 de febrero de 1951:5

Palacio Nacional, Guatemala, 22 de febrero de 1951

El Presidente Constitucional de la República, 

Considerando: que el historiador y poeta guatemalteco Máximo Soto Hall, fallecido en Buenos Aires, República Argentina, en 1943 dio lustre a las letras patrias con su abundante y valiosa producción intelectual;

Considerando: que el extinto escritor expresó su deseo de que sus restos fueran depositados definitivamente en la Antigua Guatemala,

En Consejo de Ministros, acuerda:

Primero – ordenar la repatriación de los restos de Máximo Soto Hall, para ser sepultado definitivamente en la Antigua Guatemala.

Segundo – ordenar la erección de un mausoleo en el cementerio de la citada ciudad.

Tercero – encomendar al Ministerio de Relaciones Exteriores todo lo relativo al transporte y recepción de los restos, así como la construccióm del mausoleo citado.

Cuarto – Designar a los Ministros de Relaciones Exteriores y Educación Pública y a los escritores Rafael Arévalo Martínez y Virgilio Rodríguez Beteta, para que se constituyan en Comisión Oficial de Homenaje para la recepción de los restos.

Comuníquese y cúmplase.

        • Arévalo
        • Siguen las firmas de los Ministros de Estado, que incluyen a la de Elfego H. Monzón, como Ministro sin cartera.5

BIBLIOGRAFIA

  1. Lozano, Enrique (18 de diciembre de 1890). «Drama Político en Honduras». La Opinión (México, D. F.): 56.
  2. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. pp. 166-167.
  3. Molina Jiménez, Iván (2001) La polémica de El Problema de Máximo Soto Hall. 12. p. 160.
  4. Ibid., p. 161.
  5. Morales Urrutia, Mateo; Azurdia Alfaro, Roberto (1959). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1950-1951. LXIX. pp. 740-741.

22 de enero de 1829: los liberales de Antigua se rebelan contra Aycinena

Debido a la persecusión de que eran objeto por parte del gobierno conservador de Mariano de Aycinena, los liberales en Antigua Guatemala se rebelan contras la autoridades del Estado

22enero1829
Ruinas del pórtico principal de la iglesia de la Compañía de Jesús antes de ser destruidas por los terremotos de 1917-18 y 1976. En el recuadro: el Jefe de Estado Mariano de Aycinena. Imágenes tomadas de Mizner Scrap Book of Central America y de Wikimedia Commons.

Tras el desastre de Milingo en 1827, el general Manuel José Arce fue cortesmente obligado a renunciar a la presidencia de la República Federal de Centro América, dejando el poder en manos de Mariano de Beltranena.  Para entonces, los criollos liberales habían dado la espalda al proyecto político de Arce, y lo acusaban de haberse aliado a los criollos aristócratas conservadores de la ciudad de Guatemala, que servía en ese entonces como capital de la Federación.1  Por su parte, en el estado de Guatemala gobernaba desde noviembre de 1826 el líder conservador Mariano de Aycinena, quien había llegado al poder tras el golpe de estado contra el liberal Juan Barrundia y la captura de éste por parte de Arce en 1826, y quien había emprendido una labor enérgica en contra de los criollos liberales, cuyos líderes exiliados en El Salvador hacían una campaña incesante en contra de su gobierno.2

Aycinena declaró al Dr. Pedro Molina —quien estaba exiliado en El Salvador— y a sus allegados como enemigos de la patria por medio del llamado «Decreto Fatal» en marzo de 1827 y emprendió una represión contra los liberales en Guatemala, por lo que éstos se refugiaron en la ciudad de Antigua Guatemala, en donde el jefe político del departamento, Sebastián Morales, era un liberal que se había puesto al servicio del gobierno conservador para conseguir una puesto como éste, ya que Sacatepéquez y Chimaltenango eran la puerta de acceso a la región de Los Altos.3  Además, la antigua capital del Reino de Guatemala se prestaba para una conjura, ya que en ese época contaba apenas con diez mil habitantes, y quedaba sumida en la oscuridad y quietud tan pronto como se ponía el sol.4

Uno de los organizadores de aquella conjura era el Dr. Mariano Gálvez, quien en esa época no era bien visto por los criollos liberales porque había apoyado sido secretario de Gabino Gaínza y firmado el decreto de anexión a México en 1822,5 pero quien gracias a su inteligencia logró imponerse entre sus correligionarios, cuyo número crecía día a día. Y así, el 22 de enero de 1829, los liberales con  el jefe político Sebastián Morales a la cabeza, desconocieron la autoridad de Aycinena aduciendo que solamente reconocían el gobiero del despuesto Juan Barrundia.6

Los alzados, que eran aproximadamente seiscientos, pidieron que les proporcionaran armas y le ofrecieron el mando de la fuerza al coronel francés Nicolás Raoult, quien políticamente declinó la oferta, aduciendo que era ir al sacrificio, a pesar de que era uno de los principales alborotadores.  Y antes de que lograran conseguir un nuevo jefe militar, las autoridades conservadores enviaron un contingente militar a Antigua y los liberales se dispersaron como pudieron.6

A pesar de aquella derrota inicial, los liberales resultaron vencedores sobre el gobierno de Aycinena porque cuando la noticia del fracaso de la revuelta llegó a oídos del general hondureño Francisco Morazán, éste de inmediato movilizó  su «ejército protector de la ley» y emprendió camino a Guatemala, sitiando la ciudad y obligando a la renuncia de las autoridades federales y estatales el 14 de abril de ese mismo año.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 128.
  2. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  3. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 129.
  4. Ibid., p. 130.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.
  6. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 131.
  7. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.

22 de diciembre de 1888: el gobierno reparte la «Reseña Histórica»

El gobierno de Guatemala reparte gratuitamente a las municipalidades los siete volúmenes de la «Reseña Histórica de Centro-América» escrita por el Dr. Lorenzo Montúfar por encargo del gobierno, la cual idealiza la causa liberal centroamericana

22diciembre1888
Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala a prinicpios del siglo XX. Se observa el Palacio de Gobierno a la izquierda y la Municipalidad al frente. En el recuadro: el Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera, en la primera fotografía utilizada en Guatemala para una propaganda presidencial en 1891. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Una de las principales referencias históricas de Gutaemala es la extensa obra «Reseña Histórica de Centro-América» del Dr. Lorenzo Montúfar y Rivera la cual ha servido de base para los texto y compendios de Historia del país desde su publicación entre 1878 y 1887.  Desafortunadamente, la obra es propagandística a favor de la causa de los criollos liberales centroamericanos, y está enfocada en denunciar lo que el Dr. Montúfar consideraba las perversidades de los conservadores.  Es más, fue una obra hecha por encargo oficial del gobierno de Guatemala, controlado en ese entonces por los criollos liberales y, en el caso del tomo VII, también del gobierno de Costa Rica, por los que recibió pagos simultáneamente.  De hecho, sus adversarios políticos en la campaña presidencial de 1891 lo acusaron de corrupción por esto, entre otras cosas.1

Durante la época en que escribió los primeros cinco volúmenes de su Reseña Histórica, el Dr. Montúfar era muy influyente en el gobierno guatemalteco del general presidente J. Rufino Barrios; es más, por su cercanía al gobernante se le facilitó el trabajo de historiador, ya que pudo sacar documentos del archivo de Guatemala y llevarlos a su residencia para consultar.1 Pero su ruptura con el presidente en 1882 a raíz de la cuestión del tratado de Límites entre Guatemala y México,2 provocó que los dos últimos volúmenes fuesen publicados hasta después de la muerte de Barrios el 2 de abril de 1885.3

Montúfar empieza su relato histórico con los acontecimientos ocurridos a finales de 1828, es decir, en medio de la Guerra Civil Centroamericana que se inició tras el golpe de estado contra el Jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia, en septiembre de 1826.4 Montúfar indica que empezؚó en este punto porque retoma el hilo narrativo de la obra que había iniciado Alejandro Marure, historiador oficial del gobierno del Dr. Mariano Gálvez, y hace énfasis en que solamente un ejemplar del tomo segundo de la obra de Marure se salvó de las llamas tras el triunfo de la revolución-católica campesina del general mestizo Rafael Carrera en 1839.5 Ahora bien, Montúfar escogió específicamente la obra de Marure por ser afín a su ideología liberal, dejando por un lado la de su propio tío, Manuel Montúfar y Coronado quien era conservador. Si bien Marure abrazó la causa conservadora tras el triunfo de Carrera, Montúfar lo justifica diciendo que Marure era de caráter débil y por eso se había cambiado de bando.3

La obra de Montúfar, aunque evidentemente con sesgo hacia la causa liberal, está muy bien documentada y está estructura de la siguiente forma:

  • Los párrafos son usualmente cortos por lo que la obra se asemeja a una crónica donde se consignan eventos en forma cronológica.
  • Casi en todos los capítulos se incluye una sección denominada “Reflexiones” y otras veces “Observaciones”, donde el autor expresa su punto de vista y saca sus conclusiones.
  • Los temas principales de cada capítulo son hechos militares y políticos así como debates parlamentarios, aunque algunas veces se hace referencia a fenómenos naturales.
  • En algunos casos se incluye la biografía de personajes relevantes.
  • Algunos capítulos contienen un apéndice documental denominado “Documentos Justificativos”.6

Inicialmente, Montúfar quería que la Reseña finalizara en la década de 1870, pero no lo logró ya que se involucró en la política activa para las elecciones de 1891, y luego sufrió un ataque que lo dejó inválido en 1893.7

Aunque desde el punto de vista histórico, el problema con la obra de Montúfar está marcada por un profundo desdén hacia las ideas del partido conservador y por una burla constante de las creencias católicas8, en Guatemala la historia oficial del país se ha basado en la «Reseña Histórica» de Montúfar.  Desde un principio, la obra fue enviada gratuitamente a las municipalidades, según indica el siguiente documento del 22 de diciembre de 1888: “Como un obsequio del Gobierno a esa Municipalidad, remito a Ud. en siete tomos, la Reseña Histórica de Centro-América, escrita por el Dr. Montúfar. Recomiendo a ud. que esa obra importante, sea conservada con esmero en el archivo municipal, a fin de que puedan consultarla todas las personas que lo deseen”.1

Debido al evidente sesgo liberal y su falta de imparcialidad, la obra del Dr. Montúfar es escasamente consultada por HoyHistoriaGT, pero el lector interesado puede encontrar los tomos completos aquí:


BIBLIOGRAFIA:

  1. Acuña Ortega, Víctor Hugo (2006) La historiografía liberal centroamericana: La obra de Lorenzo Montúfar (1823-1898). En: Revista Historia y Sociedad (12). Medellín. P. 35
  2. Gobierno de Guatemala (1882). La traición del doctor Lorenzo Montúfar juzgada por los pueblos. Guatemala: El Progreso.
  3. Acuña Ortega, La historiografía liberal centroamericana, p. 36.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. 
  6. Acuña Ortega, La historiografía liberal centroamericana, p. 37.
  7. Ibid., p. 38.
  8. Ibid., p. 40.

22 de agosto de 1808: Juarros describe el Reyno de Guatemala

El historiador eclesiástico Domingo Juarros publica el primer tomo de su historia de la Ciudad de Guatemala.

22agosto1808
Mapa de la región centroamericana que muestra las fronteras que existían durante la colonia española. Nótese que ya existía el enclave británico de Walis (Belice). Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El primer tomo de la obra del escritor eclesiástico Domingo Juarros «Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala» se empezó a imprimir en 1808.  Reproducimos a continuación parte del Tratado 1.° «Descripción geográfica del Reyno de Guatemala» que apareció el 22 de agosto de ese año y que incluye la toponimia del vocablo»Guatemala» y ya menciona la frontera con Belice.

Capítulo 1.° Del Reyno de Guatemala en General

Este Reyno tiene el nombre de «Guatemala» de la voz «Quauhtemali» que en lengua [nahuatl] quiere decir palo podrido y por haber encontrado cerca de la Corte de los Reyes Kachiqueles, los Indios Mexicanos [cholultecas y tlaxcaltecas], que venían con [Pedro de] Alvarado, un árbol viejo, y carcomido, pusieron este nombre a dicha Capital. De aqui se comunicó a la Ciudad, que fundaron los Españoles, y de ella a todo el Reyno. Otros lo derivan de las palabras U-hate-z-mal-ha que en lengua Tzendal significa, Cerro que arroja agua, aludiendo sin duda al monte en cuya falda se fundó la Ciudad de Guatemala.

Extiéndese el expresado Reyno , desde el grado 282 , hasta el 295, de longitud , y desde el 8° hasta el 17° de latitud septentrional: de suerte que de largo tiene 13 grados, que hacen 227 leguas castellanas, de 17 y media por grado, 325 francesas, que caben 25 en grado; pero de camino se calculan mas de 700 leguas desde el Chilillo raya lindante con el territorio de la Audiencia de México, hasta Chiriquí, término de la jurisdicción de la de Santa Fé de Bogotá. De ancho abraza 9 grados desde las tierras mas australes de Costa-Rica , hasta las mas boreales de la Provincia de Chiapa. Pero la extensión de la tierra entre uno y otro mar, donde más, llega á 180 leguas, y donde menos, no baja de 60. Confina el Reyno de Guatemala por el O. con la Intendencia de Oaxaca, en la Nueva España; por el NO, con la de Yucatán del mismo Reyno: por el SE con la Provincia de Veraguas, en el Reyno de Tierra-Firme, distrito de la Audiencia de Santa Fé: por S, y SO, con el mar Pacífico; y por el N. con el Océano. De suerte, que la jurisdicción de la Real Cancillería de Guatemala se extiende desde la costa de Walis [es decir, Belice] en la Bahía de Honduras, hasta el Escudo de Veraguas (por el mar del Norte; por la del Sur, desde la Barra del Paredón, en la Provincia de Soconusco, hasta la boca del rio de Boruca, en la de Costa-Rica: y por tierra desde el Chilillo, en la de Oaxaca , hasta el partido de Chiriquí, en la de Veraguas.

Llámase Escudo de Veraguas , una Isleta desierta inmediata a las costas de la Provincia de Veraguas, que descubrió Cristóbal Colón, y se halla en 9 grados 20 minutos de latitud boreal y en 295 de longitud.

De esta descripción es importante destacar lo siguiente:

    1. Se ha acusado a la Iglesia Católica de mantener a las colonias españolas en un atraso cultural. Sin embargo, nótese como Juarros, quien era presbítero secular del arzobispado de Guatemala, utiliza la información geográfica más moderna para su época al emplear grados de longitud y latitud para describir la ubibación de la región.
    2. El origen del vocablo «Guatemala«, como la gran mayoría de los nombres castellanizados de los poblados del país, proviene del idioma náhuatl, que era el que hablaban los indígenas cholultecas y tlaxcaltecas que formaban el grueso de las fuerzas de Pedro de Alvarado. Y a diferencia de la versión idealizada que se enseña en las escuelas nacionales, el significado del vocablo no es «región de muchos árboles» sino que sería «árbol podrido» o «cerro que arroja agua«.
    3. Ya se menciona la región de Walis, en la frontera norte, la cual es el enclave británico de Belice, aunque solamente llegaba hasta el río Belice.
    4. La frontera al SE era la Audiencia de Santa Fé, en Colombia.  En esa época la región que actualmente es Panamá era parte de Colombia y lo siguió siendo hasta que los Estados Unidos independizaron la región para construir el Canal de Panamá.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. I. Guatemala: Ignacio Beteta.

22 de julio de 1826: cierran el Consulado de Comercio

La Asamblea constituyente ordena el cierre del Consulado de Comercio en el Estado de Guatemala, el cual era un organismo muy importante para los criollos aristócratas del partido conservador.

22julio1826
Vista de la ciudad de Guatemala desde el Cerrito del Carmen en 1875.  Se observan las iglesias de Candelaria y de la Parroquia. Fotografía de Eadweard Muybridge tomada de Wikimedia Commons.

El Real Consulado de Guatemala se fundó por real Cédula del 11 de diciembre de 1793 y defendía una concepción monopolista del comercio internacional del Reino de Guatemala.  Su finalidad era contraria a las tendencias liberales que adoptaron los criollos rurales, en oposición a las de los criollos aristócratas, y buscaron por todos los medios eliminar dicha institución.1

Así, luego de la independencia el 15 de septiembre de 1821, se creó una adminstración de las aduanas marítimas para suplir las deficiencias del Consulado, que había perdido toda legitimidad y razón de ser al crearse la nación independiente.  Luego de la anexión y posterior separación del efímero Primer Imperio Mexicano en 1823, la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala, miembro de la recién formada República Federal de Centro América, ordenó el 15 de enero de 1825 que el Consulado de Comercio de la ciudad no podía intervenir en los asuntos mercantiles pertenecientes a los restantes estados de la República, hasta que, finalmente, lo abolieron formalmente el 22 de julio de 1826.1

Sin embargo, debido al golpe de estado de los criollos conservadores en contra del Jefe de estado, el liberal Juan Barrundia el 22 de septiembre de 1826,2 se derogó ésta y otras medidas que atacaban a los intereses de los aristócratas y de la iglesia, lo que mantuvo vigente al Consulado de Comercio hasta el 14 de abril de 1829, en que el general liberal Francisco Morazán invadió Guatemala y derrocó al gobierno Federal y al Jefe de Estado, Mariano de Aycinena.3  En mayo de ese año, el Consulado fue ordenado a entregar los documentos que aún estaban en su poder, y poco después se dispuso que la casa que el consulado había ocupado fuera convertida en un cuartel.1

El Consulado de Comercio fue restablecio el 13 de agosto de 1839, ya cuando había triunfado la revolución católica campesina que había derrocado al gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez que había ayudado a los conservadores a retomar el poder,4 aduciendo que con ello se producirían grandes beneficios por estar encargado de dirimir las disputas de comercio, y de sentenciar pleitos por el principio de verdad sabida y buena fe guardada, además de promover y ejecutar la construcción de bodegas en los puertos, la de puentes, caminos y calzadas, y de fomentar al mismo tiempo los ramos de la industria nacional.5

Durante el régimen de los 30 años y la presidencia vitalicia del capitán general Rafael Carrera, el consulado se transformó en una agencia gubernamental que funcionó para regular el comercio de los criollos conservadores.1

En 1871, luego del triunfo de la Revolución Liberal, el Consulado de comercio fue definitivamente suprimido, y en su lugar se creó el Ministerio de Fomento, el que eventualmente se convirtió en los Ministerios de Comunicaciones y de Economía.


BIBLIOGRAFIA

  1. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  2. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz
  3. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. – (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Pineda de Mont (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala. I. Guatemala: Imprenta de La Paz.

22 de mayo de 1920: se funda la Asociación de Estudiantes Universitarios

El gobierno de Carlos Herrera funda la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU)

22mayo1920
Estudiantes universitarios de la época en que se fundó la Asociación de Estudiantes, reunidos en el patio de la Facultad de Derecho y Notariado.  En el recuadro: el presidente Carlos Herrera, quien les donó la antigua Escuela «Manuel Cabral» para que fuera la sede de su asociación.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 2 de mayo de 1918, a pesar de la evidente ineficacia del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera para resolver los problemas de la Ciudad de Guatemala las muestras de servilismo hacia la figura presidencial continuaban en el país, y se creó la Universidad «Estrada Cabrera« reuniendo en una sola entidad a todas las Escuelas Facultativas que existían en ese entonces y la cual, en su primer acto oficial, le otorgó el grado de Doctor al presidente.1 Hasta 1914, el apoyo del gobierno de los Estados Unidos hacia Estrada Cabrera había sido sólido, al punto que la revista de la United Fruit Company, la frutera transnacional estadounidense que era el principal producto agrícola e industrial de Guatemala en esa época, había publicado que era más que segura la reelección del gobernante para un término más, a pesar de estar gobernando desde 1898.2

Pero aquel apoyo para Estrada Cabrera se derrumbó cuando fue incapaz de formar la República Suroriental con la región sur de México y el Petén, aprovechando la anarquía que se vivía en México durante la revolución contra el presidente de facto Victoriano Huerta. Los Estados Unidos le habían pedido que sobornara a algún oficial mexicano para que comandara un ejército que segregara la región de Soconusco, Lacantún y Chiapas, pero el presidente guatemalteco no logró su cometido, pues el general mexicano Ricardo Carrascosa, a quien Estrada Cabrera había proporcionado armas y municiones se negó a realizar aquella traición a su país. Aunque el presidente guatemalteco redujo a prisión a Carrascosa, éste logró escapar y se refugió en la Legación Mexicana, en donde pidió asilo, a pesar de ser un rebelde contra el gobiero de Huerta. Tras el triunfo de la revolución de Victoriano Carranza contra Huerta, Carrascosa regresó a México dejando muy mal parado al gobiernante guatemalteco.3,4

Desde ese momento, el gobierno de Woodrow Wilson ya solamente estaba esperando una excusa para quitarle el apoyo a Estrada Cabrera, y se le presentaron dos: primero, la deficiente respuesta del presidente guatemalteco al desastre provocado por los terremotos de 1917-185 y la persecución en contra del obispo José Piñol y Batres, miembro de la familia conservacora Aycinena, luego de que éste criticara duramente al gobierno cabrerista durante 11 homilías en las que aprovechó para dar sermones contra el presidente. El obispo era sobrino del político Antonio Batres Jáuregui, quien a pesar de ser conservador había trabajado para todas las administraciones liberales desde J. Rufino Barrios hasta Estrada Cabrera, y era primo de Manuel Cobos Batres, un líder conservador que fue quien le escribió los discursos.4

A sabiendas de que el gobierno estaba debilitado, los conservadores liderados por Cobos Batres publicaron el «Acta de los Tres Dobleces» a finales de 1919, en la cual se declaraban contrarios al presidente y promovían la Unión Centroamericana. Así nació el Partido Unionista, que poco a poco empezó a reunir a todos los miembros de la sociedad guatemalteca en contra de Estrada Cabrera.4 A principios de 1920, los estudiantes de la Universidad «Estrada Cabrera» se unieron a los Unionistas y tuvieron una destacada participación en las actividades contra el gobernante; era una época en que los estudiantes universitarios provenían principalmente de las clases altas de la sociedad guatemalteca, eran todos varones y apenas sobrepasaban los doscientos en total.

El 8 de abril de 1920, tras un pacto secreto entre los unionistas y cabreristas, la Asamblea Legislativa presidida por el licenciado Arturo Ubico, hasta entonces incondicional de Estrada Cabrera, declaró mentalmente incapaz para gobernar al presidente y lo sustituyó por Carlos Herrera y Luna, diputado por Santa Lucía Cotzumalguapa. Don Manuel se negó a entregar al poder y se inició la «Semana Trágica«, la cual terminó el 14 de abril con la renuncia del presidente.4 Entonces, por la colaboración prestada por los universitarios para el derrocamiento de Estrada Cabrera, el presidente Herrera clausuró la Universidad «Estrada Cabrera« y reorganizó las Facultades de la misma de la siguiente forma:

    • Facultad de Ciencias Naturales y Farmacia
    • Facultad de Derecho, Notariado y Ciencias Políticas y Sociales
    • Facultad de Ciencias Médicas
    • Facultad de Ingeniería

Asimismo, en reconocimiento a la colaboración que los estudiantes universitarios prestaron al Partido Unionista, devolvíó a las Facultades Superiores la autonomía para la elección de autoridades —que había sido retirada en 1893— de acuerdo al siguiente decreto:

Decreto No. 1031

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

DECRETA:

Artículo 1°.- Se deroga el Decreto Legislativo No. 193, emitido el 21 de marzo de 1893, y en consecuencia, quedan en vigor las disposiciones de la Ley de Instrucción Pública, modificadas por el mencionado Decreto.
Artículo 2°.- Las elecciones de los miembros de las Juntas Directivas de las diversas Facultades Profesionales, tendrán lugar el presente año en el corriente mes de mayo, y los electos tomarán posesión de sus cargos inmediatamente; pero el período de dos años de su ejercicio se contará desde el mes de enero próximo entrante.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, el cuatro de mayo de mil novecientos veinte.

        • Arturo Ubico, Presidente de la Asamblea
        • Adrián Recinos Secretario5

Finalmente, y también por reconocimiento a la contribuciones de los universitarios al derrocamiento de Estrada Cabrera, el gobierno otorgó un espacio para que éstos pudieran celebrar reuniones de toda índole:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 23 de abril de 1920.

El Presidente Constitucional de la República.

En el deseo de prestar apoyo a los jóvenes Estudiantes Universitarios y con el propósito de que tengan un local adecuado para celebrar sus reuniones y editar sus periódicos científicos,

ACUERDA:

Concederles gratuitamente el uso del edificio que ocupa actualmente la Escuela Nacional de Niñas «Manuel Cabral» situado en la 10a. Calle Oriente, contiguo a Capuchinas.

 Comuníquese.

        • Herrera
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Manuel Arroyo7

Poco después, el 22 de mayo de 1920, se fundó la Asociación de Estudiantes Universitarios, y sus miembros orignales fueron también miembros del grupo intelectual conocido como «La Generación del 20«. Aquellos estudiantes que luego serían intelectuales y periodistas de gran renombre como Miguel Angel Asturias, David Vela, Epaminondas Quintana y Clemente Marroquín Rojas, entre muchos otros, hicieron contribuciones notables a la Huelga de Dolores ya que aparte de revivir el «No Nos Tientes» (que había dejado de publicarse en 1908), escribieron la letra de la Canción de Guerra Estudiantil «La Chalana«, en la cual hacen crítica mordaz de todos los miembros de la sociedad guatemalteca, y en 1921 reiniciaron el desfile bufo que recorre las calles de la Ciudad de Guatemala. Pero no solamente en la actividades de Huelga participaron activamente, ya que crearon la Universidad Popular en 1922 para aumentar la instrucción del obrero guatemalteco, acercándose al ideal socialista para criticar el orden establecido, dado que la cuestión social del indígena guatemalteco y el papel que debía jugar la educación como una vía de redención de los sectores populares fueron dos de los ejes principales de aquella generación.8

Ahora bien, este compromiso con los intereses de los obreros e indígenas fue únicamente una estrategia para colocarse políticamente en la esfera pública pues la «Generación del 20» compartía con la vieja guardia liberal cabrerista desprecio y temor por las culturas populares; esto quedó en evidencia a medida que los jóvenes escalaron puestos en la jerarquía estatal, ya que poco a poco fueron abandonando su ideario radical e incluso hubo algunos que colaboraron con los gobiernos liberales subsiguientes, especialmente el del general Jorge Ubico Castañeda.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. United Fruit Company (19 de junio de 1915) Latin-America A periodical for the promotion and interchange of commerce between the United Stated and the Latin-American Republics. New Orleans, Louisiana. IV (17)
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Pérez Verdía, Luis (1914). «Revolución y Régimen Constitucionalista. Documento 521. Informe del Sr. Luis Pérez Verdía rendido al Canciller Huertista». Archivado desde el original el 19 de julio de 2014.
  5. Batres Jáuregui, Antonio (1944) La América Central ante la Historia. 1821-1921: Memorias de un Siglo. III. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 673.
  6. Asamblea Legislativa (10 de mayo de 1920). «Decretos del Organismo Legislativo». Guatemala: El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala – América Central p. 1
  7. Gobierno de Guatemala (25 de abril de 1920). «Decretos del Organismo Ejecutivo». Guatemala: El Guatemalteco, Diario Oficial de la República de Guatemala – América Central p. 1
  8. Fuentes Oliva, Regina (2012). «1920, una década de cambios educativos para Guatemala». Boletín AFEHC(N.°54).

22 de abril de 1812: José de Aycinena pacifica El Salvador

La Gaceta de la Regencia de España e Indias informa que el Consejero de Estado José de Aycinena había pacificado El Salvador

22abril1812
El cura José Matías Delgado durante el primer grito de independencia en El Salvador en 1811.  En el recuadro: retrato de José de Aycinena, publicado en la nota que la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo publicó para celebrar su victoria contra el alzamiento de El Salvador.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los criollos aristócratas centroamerianos llegaron a tener mucha influencia en las esferas del poder peninsular, al punto de que algunos consiguieron títulos nobiliarios, como el del marqués de Aycinena, y muchos fueron asesores y consejeros del Capitán General, además de ostentar importantes cargos en el gobierno colonial y altos puestos en la jerarquía de la Iglesia Católica.  De allí que, no apoyaran el proceso de Independencia sino hasta que se dieron cuenta de que la situación del rey Fernando VII era insostenible y les convenía más intentar establecer un gobierno local en la región.  El resto de criollos, por el contrario, resentía este favoritismo hacia los aristócratas y veía en la Independencia la solución para sacudirse del dominio aristocrático.  De allí se formaron los partidos conservador y liberal casi inmediatamente después del 15 de septiembre, los que llevaron a la región a una guerra civil que se extendió hasta la década de 1850.1

Para que el lector se de una idea de cómo estaba la situación de los criollos durante los últimos años de la colonia, reproducimos a continuación el reporte que dió la Gaceta de la Regencia de España e Indias sobre el papel que jugó José de Aycinena, hijo del marqués de Aycinena en el combate contra el alzamiento independentista que se produjo en la provincia de El Salvador en 1811:2

«En la provincia de San Salvador, reino de Guatemala, había prendido el fuego de la insurrección a principios de noviembre último; pero lo han logrado sofocar en sus principios las acertadas y eficaces providencias del capitán general D. José de Bustamente, auxiliado del patriotismo y fidelidad general de los habitantes, del celo de los ayuntamientos, del excelente espíritu de estado eclesiástico, y de la prudencia, luces y energía del Excelentísimo Sr. Consejero de Estado D. José de Aycinena, que comisionado para restablecer y asegurar el orden y la tranquilidad, lo ha conseguido felizmente, continuando el sosiego el 17 de diciembre, fecha de sus últimos oficios en la ciudad de San Calvador, capital de la provincia.»2

El nombre completo de Aycinena era José Alejandro de Aycinena y Carrillo y era doctor en Leyes y abogado graduado en la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo. También fue catedrático y rector de la Universidad y, gracias al poder de su familia, fue alcalde de la Nueva Guatemala de la Asunción, abogado de la Real Audiencia, director de la Sociedad Económica de Amigos de la Patria y Consiliario del Ilustre Colegio de Letrados.3

La influencia de los Aycinena durante el gobierno del capitán general José de Bustamante y Guerra se inició desde la llegada del nuevo gobernante en marzo de 1811, ya que José de Aycinena y su amigo José María Peinado organizaron la fiesta de recepción.​ La carrera política de ambos fue en ascenso a partir de ese momento, y tras la gestión de Aycinena para acabar con los insurrectos en El Salvador fue nombrado Intendente de San Salvador, puesto que dejó en manos de su amigo Peinado en 1812.4,5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena»Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica). Archivado desde el original el 9 de septiembre de 2014.
  2. Regencia de España e Indias (Abril de 1812) Gaceta de la Regencia de España e Indias. 52. Cádiz: Imprenta Real. p. 426.
  3. Cañas, José Simeón (1812). Oración encomiástica ofrecida por el Rector y Claustro de la Real y Pontificia Universidad de Guatemala al Excmo. Señor don José de Aycinena y Carrillo. Guatemala: Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala.
  4. González Alzate, Jorge (2012). «José María Peinado: esboce de la biografía de uno de los actores más destacados e influyentes del período llamado «constitucional» a raíz de la promulgación de las Cortes de Cádiz de 1812»Asociación para el fomento de los estudios históricos de Centroamérica. Guatemala.
  5. Vives, Pedro A. «Intendencias y poder en Centroamérica: La Reforma incautada»Anuario de Estudios Centroamericanos (Costa Rica: Universidad de Costa Rica) 13 (2).

22 de marzo de 1885: Tratado de Alianza contra la Intentona de Barrios

El Salvador, Costa Rica y Nicaragua firman en Santa Ana, El Salvador el Tratado de Alianza contra la Intentona de Barrios.

22marzo2020
La ciudad de Guatemala en 1885, cuando J. Rufino Barrios empredió su campaña de Unificación de Centroamérica.  En el recuadro: el presidente de Guatemala, J. Rufino Barrios.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras presentar con bombos y platillos su decreto de Unión Centroamericana el 28 de febrero de 1885, el presidente de Guatemala, general J. Rufino Barrios, estaba convencido de que el proyecto sería aprobado por los liberales de todos los países de la región.1 Pero aunque la Asamblea Legislativa le era incondicional y lo apoyó al 100%,2 los problemas se dieron de inmediato cuando varios miembros de su gabinete no lo respaldaron, a pesar de que sabían que los iba a destituir de inmediato. Y también tuvo problemas con los representantes diplomáticos, que solamente acusaron recibo del decretro y anunciaron que lo harían del conocimiento de sus gobiernos, con excepción de Alemania, Italia y España; los diplomáticos de los dos primeros felicitaron la iniciativa, dado los fuertes intereses que esos países tenían ya en Guatemala, mientras que el de España indicó que iba a esperar que decía El Salvador al respecto, pues era embajador de esa República también.3

El presidente de Honduras, Luis Bográn, era títere de Barrios, y expresó de inmediato su apoyo a la iniciativa, mientras que el resto de países del área se opusieron a ella. Aquí el caso del presidente salvadoreño, Rafael Zaldívar, fue especial, pues al igual que Bográn había llegado al poder gracias a Barrios e incluso le pasaba un impuesto feudal cada año en reconocimiento por ello.4

Zaldívar estaba en una posición difícil en su país y el 8 de marzo le comunicó a Barrios por telégrafo que aún no podía responder con respecto a la Unión Centroamericana porque debía esperar la resolución del Congreso. Barrios, molesto por la respuesta ambigua de quien era su títere en El Salvador, le contestó: 

«Y usted, de quien por haberse manifestado el más entusiasta y amigo, debí esperar emitiría desde luego un decreto de adhesión, resulta ahora convocando al Congreso para darle conocimiento de mi decreto, en vez de adoptar la resolución inmediata y enérgica que correspondía.»

«Mi determinación es irrevocable, y todo lo que no sea secundar desde luego la idea que he proclamado, será envolver a todo el país en una gran revolución, de la cual a usted y solo a usted y a su  círculo, haré responsables ante Centroamérica. Reunir al Congreso como usted quiere, me parece enteramente inútil, cuando se trata de una causa que todos los gobiernos, por sus respectivas Constituciones, están obligados a abrazar y que ningún centroamericano puede atreverse a combatir.»3

Para intentar hacer ver aquel proyecto como un ideal liberal y no como el resultado de su ambición personal, el 9 de marzo de ese año Barrios publicó un manifiesto afirmando que no aspiraba a la Presidencia de la República de Centroamérica, y estaba decidido a no aceptarla en caso de que se le propusiera ocuparla.5 Pero el riesgo de que intentara lograr la Unión por la fuerza llevó a temer una guerra en Centroamérica; por eso, ante la amenaza de una invasión armada, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador solicitaron de inmediato el apoyo de México, y Honduras optó por aliarse con Guatemala.3

El 10 de marzo de 1885, el presidente mexicano, general Porfirio Díaz, respondió así al proyecto de Barrios:

«La resolución tomada exclusivamente por la Asamblea de esa República es rechazada con energía por gobiernos y pueblos de las demás repúblicas centroamericanas, según telegramas que he recibido de Nicaragua, Costa Rica y El Salvador. Esta circunstancia, y la impresión creciente que la noticia causa en el pueblo mexicano, influirán en la actitud que ha de tomar el Gobierno a mi cargo ante una emergencia que es una amenaza contra la independencia y autonomía de las nacionalidades de este continente.»6

México decía estar a favor de la Unión, siempre y cuando no se realizara de manera forzada y se llevara a cabo por la voluntad de los pueblos involucrados; pero en realidad le convenía que los estados centroamericanos se mantuvieran separados. Poco después, Porfirio Díaz ordenó cerrar la legación de México en Guatemala y trasladar la sede a El Salvador, donde también estaba acreditado el mismo ministro como tal.6

A pesar de este apoyo, en 1885 el gobierno mexicano no mostró señales de que buscaba aprovechar la situación para apoderarse de territorio guatemalteco, pues México atravesaba entonces por una crisis económica grave; situación que había provocado la pérdida de empleos en varios sectores. Esto, no obstante, no impidió que ese país reforzara su frontera a mediados de marzo, cuando Porfirio Díaz ordenó la movilización de alrededor de quince mil hombres a la frontera con Guatemala, pues existía el temor a que Estados Unidos interviniera e incluso aprovechara la situación para apoderarse de territorio centroamericano, lo que colocaría a México en una situación difícil, al tener como vecino a dicho país tanto en el norte como en el sur.6

Con respecto a los Estados Unidos —que entonces todavía no eran la potencia mundial que es en el siglo XXI, aunque sí era poderoso— al principio fue incierto el modo en que procedería el gobierno de ese país ante la acción de Barrios; a esto contribuía que a principios de marzo Grover Cleveland había tomado posesión como presidente de EE UU, siendo el primer demócrata que lo hacía en 16 años.  Pero conforme el conflicto se tornaba más serio, la posición de EE UU se fue esclareciendo; el Senado reprobó la conducta de Barrios, y acordó que cualquier invasión de Guatemala a territorio nicaragüense o costarricense, para constituir la Unión, sería considerada «como una intervención poco amistosa y hostil a los derechos de los Estados Unidos, de Nicaragua y de Costa Rica.» Al mismo tiempo, el gobierno estadounidense envió cuatro buques a costas guatemaltecas, «para que se presenten en el acto como fuerza moral» y si fuera el caso, para brindarles apoyo material a los países amenazados por Barrios. Si bien Centroamérica carecía de recursos estratégicos, tenía poca población y baja prioridad para las inversiones económicas de EE UU , era importante como zona de tránsito entre los océanos Pacífico y Atlántico. Su interés principal estaba entonces en Nicaragua, donde preveía la construcción de un canal interoceánico, cuyos beneficios el gobierno nicaragüense había invitado a compartir al resto de los países centroamericanos.6

De hecho, en Nicaragua acusaban a Barrios de haber iniciado su intentona de Unión Centroamericana al saber que Nicaragua no había logrado concretar el tratado con los Estados Unidos para construir el Canal Interoceánico en ese país. Y es que al principio Barrios apoyó el proyecto propuesto por Estados Unidos, e incluso había buscado y aceptado su mediación, tanto en 1881 como en los años subsecuentes, para evitar un conflicto con México por la cuestión fronteriza. Sin embargo, cuando proclamó la Unión de Repúblicas Centroamericanas también hizo alusión al riesgo que representaba la pequeñez frente a países más poderosos.3

El 8 de marzo, el Congreso de Nicaragua autorizó al presidente Adán Cárdenas para que, solo o aliado con otros países que quisieran defender su autonomía, organizara la defensa nacional sin omitir esfuerzo ni sacrificio alguno, y responsabilizó a los agresores de las consecuencias que provocara la guerra. Dos días más tarde, la misma Legislatura publicó un manifiesto en el que, luego de reprobar el decreto de la Unión, invitó al pueblo nicaragüense a tomar las armas contra el invasor. El 12 de marzo Nicaragua movilizaba ya a miles de hombres armados a la frontera con Honduras, mientras Costa Rica reunía tropas para moverlas al primer aviso a los límites con territorio nicaragüense, con el fin de detener a los invasores.3

El de 20 de marzo por la tarde llegaron a Santa Ana, El Salvador, los delegados de Nicaragua y Costa Rica quienes se reunieron con el presidente Zaldívar al día siguiente para tratar sobre la posición de las tres repúblicas frente a la inminente invasión armadas de Barrios.  El 22 de marzo, su posición fue publicada por medio del Tratado de alianza entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, para oponerse al «salvaje de San Marcos» —como ellos llamaban al general J. Rufino Barrios— que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales. pp. 325-332.
  2. Ibid., pp. 664-666.
  3. Selva, Buenaventura; Durán, José; Zaldívar, Rafael (Septiembre 1938) Tratado de alianza: entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, oponerse al general Justo Rufino Barrios que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas en 1885. Revista de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua. 2, (4), 425-428 Managua: Academia de Geografía e Historia de Nicaragua
  4. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 14.
  5. Guerra, Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno de Guatemala, pp. 339-340.
  6. Carregha Lamadrid, Luz (Mayo/Agosto 2018) Mirando al sur sin perder de vista el norte. México frente a la Unión de Repúblicas Centroamericanas, 1885. Región y sociedad, 30, (72) Hermosillo: Región y sociedad. doi: 10.22198/rys.2018.72.a901 ISSN: 1870-3925